La Corporeidad del Trauma
Abstract
Se pretende reflexionar acerca de la psique del artista por medio de su obra, partiendo del psicoanálisis, como un modo de autoconocimiento. A lo largo del análisis de diferentes mujeres artistas, se buscan herramientas para definir y racionalizar a la propia autora de este trabajo, como hicieron ellas a través de su arte, con todos esos aspectos aparentemente impulsivos y aleatorios que surgen a la hora de crear. Todo esto significa indagar en el inconsciente para darle un sentido, un porqué a las cosas que se hacen y cómo se hacen.
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TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES --UNIVERSIDAD DE SEVILLA-- CURSO 2019/20 TÍTULO: La Corporeidad del Trauma AUTOR: Ana Posada Baraldés TUTOR/A: Simón Arrebola Parras V. B. DEL TUTOR: DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDAD Y AUTORÍA DE TRABAJO ACADÉMICO TRABAJO DE FIN DE GRADO/TRABAJO FIN DE MÁSTER D. /Dª. : Ana Posada Baraldés , con DNI 77925332-K, Estudiante del Grado/ Máster en Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. DECLARA QUE: El Trabajo Fin de Grado/Trabajo Fin de Máster denominado, La Corporeidad del Trauma Es de mi exclusiva autoría y ha sido elaborado respetando los derechos intelectuales de terceros, conforme las citas que constan en las páginas correspondientes, cuyas fuentes se incorporan en la bibliografía. Por lo tanto, asumo la responsabilidad de sus contenidos y elaboración, sin incurrir en fraude científico o plagio. Para que así conste, firmo la presente declaración en Sevilla a 12 de junio de 2020 Fdo. Ana Posada Baraldés
ÍNDICE INTRODUCCIÓN 6 ANTECEDENTES 8 OBJETIVOS 10 METODOLOGÍA 11 PARTE I: Producción artística 13 Miedos 15 Chaos/Abismo 23 Abstracción corporal 27 Do you know her? 33 PARTE II: Desarrollo teórico 35 1. El trauma como elemento creativo 36 2. Mujeres creadoras y el trauma. Autobiografía y el cuerpo 41 3. Trauma y feminismo 50 4. Conclusiones 56 PARTE III. Propuesta de integración profesional 58 ÍNDICE DE FIGURAS 60 BIBLIOGRAFÍA 62
6 7 INTRODUCCIÓN Este Trabajo de Fin de Grado, como punto final de cuatro años de formación académica, pone de manifiesto en sí, lo que supone cerrar una etapa formativa como esta. Este estudio, que parte del interés y la búsqueda de las motivaciones y/o hechos particulares y traumáticos que marcan la vida de una artista para impulsarla a crear, nacen de un impulso, de un sentimiento de incertidumbre tras finalizar esta etapa. Realizar este TFG no sólo supone el fin de cuatro años, sino un inicio hacia la mi propio camino e inicio de mi carrera como artista. Tras estos años de formación en diferentes disciplinas artísticas, de asimilar conceptos, recoger y desarrollar herramientas para el largo camino que me espera, toca analizarse, entenderse y construirse como profesional, buscar una voz propia para aportar algo. A lo largo de esta reflexión busco entonces a través de intentar meterme dentro de la psique del artista por medio de su obra, partiendo del psicoanálisis, como un modo de autoconocimiento. A lo largo del análisis de diferentes artistas, busco herramientas para definirme y racionalizar, como hicieron ellas a través de su arte todos eso aspectos aparentemente impulsivos y aleatorios que surgen a la hora de crear. Todo esto significa indagar en el inconsciente para darle un sentido, un porqué a las cosas que se hacen y cómo se hacen. Además, parto de un punto de vista claramente feminista en estos temas, dado que como mujer y creadora, el producir desde esta perspectiva conlleva una serie de condicionantes a nivel social e histórico. Desde que poco a poco he ido deconstruyéndome, informándome desde esta visión de igualdad y cambio, también ha supuesto una transformación en mi propia producción y en mi forma de ver el mundo en general, añadiéndole aún más si cabe, un sentido. Como muchas otras antes que yo, y las que están por venir, descubrir el feminismo supone encontrar y dar sentido a todas aquellas cosas que nos parecían injustas o no entendíamos por qué ocurrían. Esta investigación también pretende reflexionar por qué a lo largo de la historia del arte se ha perdido el punto de vista femenino, cuando este puede aportar muchos aspectos enriquecedores y amplios del mundo. Busco alzar la voz, hacerme sitio y a su vez reivindicar el lugar de la mujer como otras hicieron antes que yo, en el ámbito artístico. Todo esto supone una larga reflexión y revisión del sistema, se trata de buscar entre el dolor del olvido, el dolor propio y el de otras, para encontrar respuestas, o al menos, estar más cerca de ellas. Con este estudio, como tantas otras artistas me sumo a aportar mi pequeño grano de arena para el cambio. Somos conscientes que la sociedad, el sistema, la educación son revisables, todo lo es. Centrándonos en el arte, hoy en día resulta paradójico pensar que pese a que año tras año, las aulas se llenan de alumnas, laboralmente son pocas las que consiguen hacerse un nombre y un sitio en el panorama artístico, tanto nacional como internacional. A esto se le suma el hecho que faltan referentes, y no porque no los haya, hay de hecho muchísimas a las que acudir, de las que se puede uno enriquecer. Aquí tan sólo aparece una pequeña muestra, para así invitar a todo el que lea este estudio a profundizar. Esta selección en un principio, pudo ser una selección subjetiva porque sentí cierta empatía con las obras que aquí se muestran. Pero al analizarlas en profundidad y con las argumentaciones, se han establecido unas conexiones entre las artistas y las obras que hablan a partir de la forma de abordar el trauma. En mi producción, hay una clara evolución no sólo técnica o formalmente a lo largo de los años, aspecto que siempre se puede seguir puliendo y mejorando, sino discursivamente. Inicialmente se puede observar en esta pequeña muestra que todo parte de una idea. Esta se formaliza a raíz de la oscuridad, la incertidumbre y el miedo, adoptando diferentes formas, formatos y soportes. Todo ello aparentemente sin mucha premeditación, hasta encontrar posteriormente las formas adecuadas. Soy consciente que aún me queda un largo recorrido para encontrar un estilo propio, personal, algo que me identifique formalmente. De hecho, me caracteriza el aspecto experimental de mi obra. Siempre busco nuevas formas y la experimentación técnica. Sé que es algo que con el tiempo se irá formando y aun así siempre variará tal y como lo hacen las circunstancias en las que uno se encuentra en la vida. Puede modificarse el continente de la obra pero ahora tengo muy claro el contenido. Este último, a lo largo del tiempo también podrá cambiar, pero siempre partirá, en cierto modo, de todo lo que aquí se expone. Por tanto, sin intentar sonar pretenciosa, aquí expongo una parte de mi producción y reflexión sobre estos temas, que nacen desde la subjetividad y de esta mente que de alguna forma se considera creativa, para aportar una perspectiva diferente, y que de alguna forma pueda llegar a crear algo de consciencia. En palabras de la artista Jenny Holzer, en una entrevista para El País, y a la cual, recurriré a lo largo de esta investigación, comenta acerca de crear consciencia a través de una obra de arte: Por tanto, invito a todo aquel que se pase a observar y leer en esta reflexión plástica y teórica, a mirar sin prejuicios, a conectar con el inconsciente y a reflexionar sobre los temas que aquí se exponen, para que con suerte, el cambio que realmente hace falta esté cada vez más cerca. Este empieza por el individuo. Primero defendería el derecho de una obra de arte a no remover ninguna conciencia. Adoro el arte abstracto. Pero la conciencia se despierta cuando el artista ha elegido un contenido que es relevante para un momento específico, pero también ante la eternidad, y trabaja con algo que le pasa por el alma. La conciencia se despierta cuando uno ha sentido profundamente y ha ido al fin del mundo para representarlo lo mejor que ha podido (Holzer, 2019).
8 9 ANTECEDENTES No se entiende ninguna producción artística sin una serie de hechos y producciones anteriores a la actual que, cimentan y aportan las primeras pinceladas de lo que se desarrollará más tarde. En esta investigación, hay unos temas claves, un desarrollo y una unión de estos entre sí, como son el trauma como motor para crear, el arte desarrollado por mujeres y el feminismo. Todo esto relacionado con el cuerpo, la fragmentación de este y la autobiografía. Mi interés por estos temas surge a raíz del conocimiento de la vida y obra de varias creadoras que he podido conocer a lo largo de los años de mi formación académica, concretamente los últimos dos años, siendo a su vez un momento en el que yo misma empezaba a profundizar sobre feminismo, lo cual me hizo cuestionarme por qué no había oído hablar sobre ellas antes. Desde que empecé a formarme nunca oí hablar de ellas como posibles referentes, siendo curioso dado que por lo general en la aulas de estudios artísticos en los que había estado, solían haber más alumnas que alumnos, sin embargo ¿por qué se nos aislaban esos referentes femeninos? Desde pequeña nos enseñaron a admirar a Velázquez, Murillo, Zurbarán, Goya, Picasso, ¿pero qué hay de Kahlo, Bourgeois, Krasner, Carrington, Neel, Lassing, entre otras?, todo esta situación me hizo empezar a cuestionarme mi propio futuro como creadora plástica, ya que de por sí y debido al sistema que tenemos, si ser mujer hoy en día implica una serie de dificultades, también las hay en el terreno artístico. Además, a todo esto, como a cualquier estudiante tras finalizar su etapa universitaria, empiezan a acudir las dudas sobre el futuro profesional después de su formación. A partir de ahí, empecé a escarbar hacia dentro, me introduje de lleno en mis oscuridades, en mis preocupaciones, un viaje introspectivo hacía no sabía muy bien dónde. De todo esto nacieron obras de carácter oscuro y quizás algo pesimista. En una de ellas empezaba a usar texto por primera vez como recurso, fondos negros, y con un aspecto más conceptual, pero plenamente autobiográficos (Figura 1. S/T ). A raíz de esto, empecé a interesarme más por el lado psicológico de la creación artística, en buscar de dónde empieza a nacer el impulso de crear desde la vivencia personal. Más concretamente, desde una vivencia traumática que, como impulso creativo, nace de una emoción oscura, desagradable, angustiosa para llegar a convertirse en algo artístico y hasta bello. Figura 1. S/T. Acrílico, tiza y borrador sobre tabla. 2019. Figura 2. Deconstrucción del ego . Escultura en escayola. 2019. Una metamorfosis interna que mezcla vivencia, sentimiento, reacción y creación, obteniendo como resultado, un producto artístico. A lo largo de mi formación académica, el cuerpo, a mi parecer se convierte en algo impersonal. Son proporciones, encajes, volúmenes, anatomía, pero ¿qué había detrás?, por tanto me detuve, en algunas ocasiones, a observar el cuerpo. Comencé a observarlo con más detenimiento, fragmentado, ¿por qué el mío y no el de otro?, probablemente porque inconscientemente también me buscaba a mí. Intentaba averiguar esa conexión entre cuerpo y mente que aún no sabía que buscaba hasta ahora. En esta investigación sobre el cuerpo, encuentro que este, como contenedor de miserias, traumas, y en general de experiencias, ha sido y es el protagonista. El cuerpo aparece de forma muy recurrente entre la producción de las artistas contemporáneas, convirtiéndose en un espacio propio, a su vez un sitio común en el que sentirse identificada, un lugar que nos pertenece.
10 11 OBJETIVOS La intención de esta investigación es buscar las conexiones entre la mente y el cuerpo, el trauma y la creación artística, partiendo desde lo general a lo particular. Buscando en un inicio el vínculo de lo traumático con la creación artística, para después situar desde esta perspectiva el punto de vista femenino. A partir de la vida y obra de algunas artistas, con una visión feminista de la creación desde la autobiografía y el cuerpo. Por tanto este estudio teórico-práctico tiene como objetivos: - Investigar sobre cómo el trauma afecta a la creadora, y este a su vez se usa como elemento para la creación. - La unión intrínseca entre trauma y la mujer, y más concretamente desde el feminismo. - Observar el impacto social y mental en la creación artística femenina debido al feminismo. - Un recorrido personal hacia la introspección y la búsqueda en sí misma como resultado final. - Revisar la vida y obra de algunas artistas con puntos en común con mi producción artística, y su relación con el trauma. - El porqué del uso del cuerpo y su fragmentación como recurso plástico en la creación del arte realizado por mujeres. - La reivindicación de la mujer en el espacio creativo y en las instituciones artísticas y reflexionar sobre la ausencia de la huella femenina en el arte. - Encontrar puntos en común en mi investigación plástica y visual, y la documentación teórica y reflexiones con respecto a los temas tratados. METODOLOGÍA En cuanto a metodología de cara al proceso creativo para el desarrollo de las obras, no suelo tener una fija debido a mi interés en disciplinas artísticas diferentes que abarcan la fotografía y la pintura. Por lo general, parto de una idea que suele surgir a raíz de leer algo, una conversación con algún amigo/a, ver alguna imagen en redes sociales, algún suceso de la vida cotidiana o algún sueño o emoción que tenga en el momento y que me inspire a crear. Normalmente suelo ser muy visual y la mayoría de las ideas vienen a raíz de ver alguna imagen que me inspire. Una vez tengo esa idea, concepto o sensación que me invita a producir suelo anotarlas por escrito en una libreta, aunque sea con unos conceptos vagos o palabras clave. Normalmente a raíz de estas anotaciones surgen las primeras variaciones sobre la idea o alguna radicalmente diferente. Después de materializar por escrito la idea, busco la forma a través de buscar referencias de aquellas cosas que necesito ver en concreto (texturas, formas, el motivo a representar, etc.), o produzco yo misma esas imágenes, por lo general suelen ser fotografías. Una vez hecho todo esto comienzo a trabajar, si necesito un estudio en concreto de algún aspecto de la obra, suelo analizarlo aparte para terminar de entenderlo y así poder integrarlo con todo lo demás. A veces, mi forma de trabajar tiene cierto orden, otras en cambio, prefiero dejar parte de aleatoriedad para establecer un diálogo constante con la obra. Para que esta vaya tomando forma y cobre vida por si sola, por así decirlo. La finalización de una pieza suele decirla la obra en sí, una vez establecido el diálogo con esta, suele resultar sencillo saber cuándo debe finalizarse, aunque eso es algo que se aprende a mirar con el tiempo.
PARTE I: Producción artísticaPARTE I: Producción artística
14 15 Figura 3. Serie Miedos. 2019. Acrílico sobre tabla. 20x30 cm.
16 17 Figura 4. Capítulo 1: Mis miedos . 2019. Acrílico sobre tabla. 20x30 cm. Figura 5. Capítulo 2: Fobias . 2019. Acrílico sobre tabla. 20x30 cm.
30 31 Figura 16. S/T. 2020. Acrílico y óleo sobre tabla. 56x40cm. Figura 17. S/T. 2020. Acrílico y óleo sobre tabla. 56x40cm.
32 33 Figura 18. Lee Krasner. 2019/20. Serigrafía sobre papel. 35x50cm.
PARTE II: Desarrollo teóricoPARTE II: Desarrollo teórico
36 37 1. El trauma como elemento creativo1. El trauma como elemento creativo Esta investigación busca observar como la experiencia traumática sirve de punto de partida para la creación artística, siendo el arte el medio de expresión y el análisis sobre la respuesta que la mente del artista proporciona ante tal acontecimiento, obteniendo como producto final, una obra. Para dar unos primeros apuntes sobre qué es el trauma, se ha recurrido a la Real Academia española de la lengua, como punto de partida para la definición de conceptos, y junto a este y para adentrarnos de lleno en un terreno más psicológico, se recurre a la definición de trauma desde la perspectiva freudiana. Según la Real Academia Española de la lengua, la palabra trauma procede etimológicamente del griego τραῦμα traûma herida y se define como: 1. m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente. 2. m. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera. 3. m. Med. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo.(RAE, 2020) Coincidiendo en parte con las dos primeras acepciones de la RAE, el trauma es considerado como un choque emocional fuerte y por lo general negativo en la mente humana y tiene como reacción un sentimiento de angustia. Este mecanismo es mencionado en el trabajo realizado por el doctor y profesor en psicología en la universidad de Buenos Aires, Carlos Eduardo Tkach sobre psicoanálisis llamado El concepto de trauma de Freud a Winnicott: un recorrido hasta la actualidad, presentado en la XII Jornada de Clínica de Niños y Adolescentes, basándose en obras de Freud que tratan estos temas como Más allá del principio del placer (1920) o Inhibición, síntoma y Angustia (1926): El trauma es definido como el vencimiento de la barrera protectora de los estímulos que implica la sorpresa y la impreparación del Yo. Preparación y posibilidad de anticipación que brinda el ‘apronte angustiado’ y/o la conocida ‘señal de angustia ’que fracasa o no opera en el caso del trauma (Tkach, 2009: 4-5). De estas definiciones por tanto podemos entender que el trauma es aquella respuesta que da nuestra mente ante un acontecimiento traumático y genera en el individuo una ‘marca emocional’ en el inconsciente. Siendo esta ‘marca’ un motor importante en el cambio de conducta de una persona. En términos de creación artística, no es extraño que muchos/as artistas a lo largo de la historia usen el trauma como punto de partida para la crear. Antes de comenzar a desarrollar este análisis sobre la psique humana, y más concretamente sobre el proceso de creación alrededor del trauma de algunas artistas, me gustaría continuar este apartado con una aclaración a partir de las palabras de la artista conceptual estadounidense, Jenny Holzer, en una entrevista publicada en el periódico El País: “También es un cliché, pero con frecuencia el trauma está presente en la vida de los artistas. No lo aconsejaría como receta para convertirse en artista, pero en mi caso fue así”. (Holzer, 2019) Tal y como afirma la artista, el trauma es un motor potente para la creación artística (ella misma se ha visto condicionada por haber sido abusada en la infancia durante años, fruto de esto tal vez nazcan algunos de sus famosos truisms1 ), pero no es la única vía. Con este estudio se pretende indagar sobre cómo un acontecimiento traumático influye en el proceso de creación de un artista, pero no intenta perpetuar el cliché de ‘artista atormentado’. De hecho, se comparte el punto de vista de Holzer, en el sentido de que en lugar de huir el trauma, el artista haga algo con este. Es por ello por lo que, teóricas feministas, como la estadounidense, Peggy Phelan y la escritora y comisaria de exposiciones, Helena Reckitt, señalan: Podemos entonces leer en estas palabras, que el uso de esa experiencia traumática como parte del proceso creativo, es también un uso del arte como análisis, un modo de entender y entenderse, y a su vez dar/dejar un mensaje al mundo, de nuevo, para Jenny Holzer, el arte tal vez no deba ser útil pero sí lo es la cultura, además de ser algo maravilloso (Holzer, 2019). En este proceso de estudio, comenzamos a partir de Freud por ser y en cierta forma es considerado como el padre del psicoanálisis. Freud reflexionó y teorizó sobre el trauma y expuso sus ideas en los anteriormente mencionados Más allá del principio del placer (1920) e Inhibición, síntoma y angustia (1926). En tales publicaciones se habla de la represión del inconsciente por el ‘yo consciente’ que lo censura. Es por ello por lo que el arte podría explorarse como una posibilidad y/o medio de burlar esa censura y dejar fluir el inconsciente. Por tanto, como no podría ser de otro modo, es imposible hablar de análisis de la psique humana y el trauma sin hablar del psicoanálisis. 1 Los ‘Truisms’ de Jenny Holzer son algunas de sus obras más conocidas, se trata de casi trescientos aforismos y eslóganes que utilizan una serie de clichés modernos o verdades comunes, al principio, en carteles o panfletos por las calles de Nueva York, posteriormente, proyectadas en grandes monumentos alrededor del mundo. Por ejemplo, ‘Protect me from what i want’, en Times Square, de 1986 . Al retomar la agonía del trauma, el arte puede proporcionar un medio para abordar su desconocimiento absoluto, en parte porque el arte no se fundamenta únicamente en el lenguaje racional, en el orden narrativo ni en creencias ingenuas sobre la psicoterapia. Por otra parte, es posible que la teoría del arte recuerde a los estudiosos, que la creatividad es central para cualquier teoría de supervivencia (Reckitt y Phelan, 2005: 45).
38 39 Siendo este un invento relativamente moderno, por aparecer en las primeras experiencias en este terreno a finales del siglo XVIII. Desde su aparición empezó a ser utilizado como una posible vía de análisis para el arte desarrollado posteriormente. Sin ir más lejos, una de las fuentes consultadas para este estudio, como es el caso de la proporcionada por el crítico de arte Donald Kuspit, referencian a Freud al tratar estos temas: Como dijo Freud, el jinete-ego cree montar al caballo-id, pero el animal emocional que hay en nosotros tiene su propia idea de dónde quiere ir y va allí por más que nos esforcemos por controlarlo y civilizarlo. El idampliamente conocido como cualquier cosa que se resiste a la realidad y a la racionalidad, a la intuición creativa y a la forma inteligibletolera al ego, y de vez en cuando le deja creer que está al mando, pero una y otra vez le recuerda que hay un destino sobre el que él tiene poca o ninguna influencia. En el mejor de los casos, el ego puede atestiguar y analizar el destino […] El mejor arte es un testimonio analítico-un testimonio del ego-, que es la forma en que sirve a la vida (Kuspit, 2003: 7). Conociendo todo esto, gracias al psicoanálisis, podemos diferenciar tres partes dentro del aparato psíquico que es nuestra mente: el id, el ego y el super ego, siendo esta primera parte nombrada, la más emocional. Dentro del subconsciente, nos encontramos con el ego y el superego, consideradas las partes censoras y represivas dentro de la mente según la teoría del psicoanalítica de Freud 2; del fruto de esa represión entre la parte racional (basada en los constructos sociales y culturales), según el psicoanálisis, nacen los traumas y las diferentes patologías mentales que esta técnica terapéutica y práctica analiza y trata. Relacionándolo con el ámbito artístico, el crítico señala: “El arte es un intento de racionalizar emociones inevitables” (Kuspit, 2003: 7). Entonces, podemos hacer un paralelismo entre el arte y el ego, jinete conductor de las emociones y que a través de él, el artista pretende canalizar, analizar y ordenar emociones, impulsos, ideas, etc. para, como bien apuntaba antes Holzer, hacer algo con todo ello y crear una pieza artística, sea un objeto tangible o no. Fruto de la canalización del trauma a través del arte, este producto artístico construido a partir de este contiene los sentimientos, emociones, pensamientos, etc. que derivan de él. Para Kuspit: “Si el arte no se convierte en refugio del sentimiento sensible en el mundo insensible, sería algo descorazonado y mortecino como la civilización” (Kuspit, 2003: 20). Con esta afirmación se puede decir que el arte también resulta ser una vía de escape, una forma de huir de la realidad tremendamente trágica para el artista y no tanto como un medio de procesamiento del trauma, más bien una evasión de este a través del arte. Trasladándonos al momento actual, la ansiedad es a mi parecer una de las grandes afecciones contemporáneas. Vivimos en una época rápida, dinámica y constantemente variable, lo cual genera una ansiedad constante por no quedarse atrás y por estar acorde con los nuevos cambios que se solapan, uno tras otro. En el caso de mi propia producción artística, me interesa indagar y profundizar en esa ansiedad frente a esta variablilidad constante del tiempo en el que vivo, navegando por mis propios miedos, analizándolos y exteriorizándolos mediante la producción del objeto artístico. 2 Esta teoría y división de la psique humana aparece en la obra póstuma e inacabada de Freud, Esquema del psicoanálisis , escrita en 1938 y publicada en 1940 en alemán. Esta ansiedad en mi producción se refleja en la aglomeración, ya sea el uso de texto o de símbolo3 (véase Figura 11: Chaos ) ,en algunos casos tal aglomeración se convierte en un caos ilegible, aspecto vinculable a la voluntad ininteligible del arte moderno: La integibilidad no es una catástrofe,sino una nueva oportunidad artística. Las presiones externas ponen al arte al servicio de un nuevo propósito interno: bajo la tensión muestra que es capaz de producir explícitos efectos precosncientes e inconscientes de los que en general es difícil ser consciente o comunicarlos en una forma socialmente convincente (Kuspit, 2003: 150). Analizando las palabras del crítico, lo ‘no fácilmente legible’ se presenta como expresión de lo que no somos capaces de verbalizar pero que está presente. En mi caso, soy capaz en cierto modo de verbalizarlo pero no de exteriorizarlo de forma clara públicamente, por tanto subyace en un segundo término, de fondo, resultando parcialmente legible al detenerse a mirar y analizar. Partiendo de esta ansiedad/ miedo particular y autobiográfico, nace la serie Miedos . Esta serie, compuesta por seis tableros de pequeño formato, son piezas que fueron ideadas como seis actos o capítulos, pintadas con acrílico (véase Figura 3: Serie Miedos) . Una mancha aparece en segundo plano que consta de este conjunto de textos acumulados, caóticos, formando un conjunto ininteligible. Sobre este caos ilegible de palabras reposa la figura de una polilla, en representación de ese temor. Cada una porta un texto e insecto distintos, aportando diferentes aristas del tema central. El color negro es común y aparece en todas estas piezas, aparte de ser oscuridad y como bien apuntaba la artista, Louise Bourgeois: “El color es más fuerte que el lenguaje. Es una comunicación subliminal.[…] El negro es luto, remordimientos, culpa, retirada” (Bourgeois, 1999: 61). Desde mi punto de vista, este color tiene que ver más con ese último significado que aporta la artista, una retirada hacia el inconsciente, hacia la introspección, reflexionar desde el vacío. En la primera de las piezas, titulada Capítulo 1: Mis miedos , uso mis propios temores como mancha, como base caótica y asfixiante (véase Figura 4: Capítulo 1: Mis miedos ), la segunda, recopila una lista casi interminable de fobias existentes hoy en día ( véase Figura 5: Capítulo 2: Fobias ). La tercera habla del miedo al rechazo, al fracaso, y en general el pavor de encontrarse puertas cerradas a la hora de iniciar cualquier proyecto, sea en la vida personal o en cualquier otro ámbito (véase Figura 6: Capítulo 3: Miedo al rechazo). Simboliza el miedo a no ser lo suficientemente bueno/a para aquello que se desea. La cuarta acude a las definiciones de la palabra miedo, partiendo de la propia definición de la Real Academia de la lengua, entre otros (véase Figura 7: Capítulo 4: Raíz ). La quinta parte de una escritura casi automatizada, compulsiva, acerca del amor romántico y los miedos e inseguridades en las relaciones (véase Figura 8: Capítulo 5: Romantic love ). Y por último de este conjunto, la sexta, recogiendo los tipos de miedos más comunes en la sociedad (véase Figura 9: Capítulo 6 : It’s a kind of fear ). 3 En mi caso aparece de manera reiterada y en muchas variantes la polilla. Se emplea este insecto nocturno, además de por la fobia que me generaba, por la cualidad de buscar la luz en la oscuridad.
40 41 Esta pequeña serie, junto al díptico que le seguirá, son obras plenamente autobiográficas, con el uso del insecto como símbolo de aquello nos perturba o inquieta, con afán de encontrar una salida o una meta, como este insecto busca la luz entre la oscuridad. Son una reflexión introspectiva del ser, una búsqueda en el inconsciente desde la parte consciente, un autoanálisis del yo. Esta parte de mi producción pretende definir la oscuridad para encontrar la luminosidad dentro de la mente, es en definitiva, tal y como hicieron muchas artistas en el pasado y aún siguen en el presente, usar el arte como medio de análisis y exteriorización de los traumas, los miedos, las inseguridades, etc. 2. Mujeres creadoras y el trauma. Autobiografía y el cuerpo2. Mujeres creadoras y el trauma. Autobiografía y el cuerpo Una vez hecho un breve repaso por el psicoanálisis, el trauma, y la relación e influencia que tienen sobre la creación artísitca, me gustaría hacer un breve repaso sobre la vida y obra de algunas mujeres creadoras, todas ellas influenciadas por alguna/s experiencia/s traumática/s a lo largo de su vida y producción artística. Además, todas ellas de alguna forma trabajan el cuerpo, a veces el propio como es el caso de Frida Khalo o María Lassing, a través del de otros como son los retratos de Alice Neel, o también, desde la tridimensionalidad de las esculturas e instalaciones de Louise Bourgois. Obras enmarcadas y nacidas dentro del aspecto autobiográfico de las artistas, siempre desde el carácter psicológico de sus experiencias vitales, dotando al arte una vez más como lugar de exteriorización y análisis del trauma. Siendo la creación artística un catalizador de este, ofreciendo una visión distorisionada del cuerpo. Tal vez , por ese gran impacto emocional que produce una experiencia traumática. Este lugar común, como es el cuerpo femenino juega un papel protagonista en las obras de estas mujeres, a veces se presenta fragmentado, acercándonos a un espacio concreto para observar cada vez que nos ocurre algo, como cuando padecemos alguna dolencia y revisamos la sintomatología que exterioriza el cuerpo para averiguar qué sucede o qué no funciona correctamente. De tal manera, vemos como, corporeidad y psique van unidas como es lógico, se interrelacionan y, fruto de esta relación nace, crece y permanece, la producción artística. En estas breves pinceladas sobre la vida y obra de estas artistas por tanto, podemos hacer una clara división entre las obras creadas a partir de la herida, la cicatriz o el dolor físico, como es el caso de Alice Neel o Kahlo, y la producción artística nacida de un aspecto más mental y psicológico, como es el caso de Leonora Carrington o Bourgeois. Dicho esto, y siguiendo un órden cronológico comenzamos con la artista estadounidense Alice Neel (1900-1984), retratista que en palabras de las historiadora del arte,comisaria y docente en la University College de Londres,Flavia Frigeri, califica sus retratos como poderosas representaciones de la humanidad (Frigeri, 2019: 76). La obra de Neel tiene una gran carga psicológica, influida por su turbulenta vida personal. Soportando desde el fallecimiento de una de sus hijas a edad temprana, separaciones con sus respectivas parejas (una de ellas destruyó parte de su obra) y épocas de dificultades en su carrera como artista independiente, hicieron de la expresividad pictórica de Neel un estilo personal inigualable. De toda la producción de la artista, destaco el retrato que le hizo a Andy Warhol en 1970, en el que el artista pop de fama internacional, es retratado sentado, mostrando sus cicatrices debidas al ataque violento que sufrió manos de Valerie Solanas, en el que casi pierde la vida; Neel retrata al icono pop desde la vulnerabilidad del cuerpo (lo haría también el fotógrafo Richard Avedon un año antes),y lo que más me resulta interesante, desde la huella en la propia piel a partir de un suceso tan trágico y traumático para Warhol. De nuevo en palabras de Frigeri sobre esta obra:
42 43 En Andy Warhol , Neel representa al artista como un hombre vulnerable, y no como el famoso personaje del mundo del arte. Con relación al éxito de Warhol, Neel dijo lo siguiente en cierta ocasión: “Creo que es el mejor publicista que existe, no un gran retratista. Desde lo de [los estropajos] Brillo hasta los retratos,¿no? Pero sí que creo que sus latas de tomate son una gran contribución” (Frigeri, 2019: 79). A partir de esto , podemos decir que desde una perspectiva marcada por sus particulares traumas y vivencias personales, Neel es capaz de captar el alma y las vivencias personales que han marcado la vida de sus personajes retratados, en este caso, Warhol. Punto en común con parte de mi producción artística, en la que investigo y profundizo, mediante fragmentos de mi piel, sobre las marcas e imperfecciones de esta, mostrando zonas del cuerpo fuente de inseguridades, como podrían ser estas cicatrices en Warhol, fuente de vulnerabilidad en ambos casos (véase Figura 13: serie Abstracción corporal ). En este proyecto fotográfico relacionado con la fragmentación del cuerpo, compuesto por varias fotografías pensadas para pequeño formato sobre grandes zooms a la piel, donde se resaltaran pliegues, marcas, lunares, vello, etc., buscado una especie de paisaje corporal partiendo de las cosas “menos estéticas” del cuerpo femenino , rompiendo la línea formalmente de lo figurativo y lo abstracto, buscando la abstracción dentro del cuerpo. Para ello me interesa investigar estas zonas como lugar a visitar, buscando en estas partes de mi propia geografía corporal, pozos de complejos, traumas, etc. para culminar en una reflexión sobre el cuerpo femenino en la sociedad y en la historia del arte, su uso, y más concretamente, del desnudo y el cuerpo como lugar que en el arte no nos ha pertenecido durante siglos, y del que por fin tomamos consciencia. Paralelamente a esta investigación del cuerpo como lugar de análisis y diagnóstico desde el punto de vista fotográfico, nace una nueva línea pictórica en mi producción, buscando la carnosidad y las marcas en la piel, sus texturas, siempre entre la abstracción y la hiperrealidad (véase Figura 16: S/T y Figura 17: S/T ), como también trabaja, la artista estadounidense Ellen Altfest, en sus pinturas de la exposición que realizó en el White Cube Hoxton Square en 2012, titulada The Bent Leg . Dicha muestra estuvo centrada en el desnudo masculino desde una óptica muy íntima a partir de pequeños formatos y usando esas composiciones que generan dudas sobre lo que está representado. Así vemos un trabajo de gran perfección y que se mueve entre lo hiperreal y lo abstracto, creando verdaderos paisajes corporales. Pero no solo esta artista acude a lo corpóreo como medio de expresión y análisis, muchas otras mujeres artistas, tratan el cuerpo como principal protagonista como desarrollaré posteriormente, artistas de la talla de Bourgeois, Frida Kahlo, María Lassing, entre muchas otras. Todas ellas usan el cuerpo como lugar común que aparece en ocasiones fragmentado y sirve para encontrarse, analizarse desde un punto de vista autobiográfico o a través de aspectos de la vida de otros reflejados en el propio cuerpo. Se reclama, de esta manera, el cuerpo femenino como un espacio que nos pertenece, que siente, padece y recuerda, que sirve como testimonio o como reflejo somatizado y doloroso de algún suceso traumático. Desde la herida y el dolor, por tanto, nos encontramos a la famosa artista mexicana Frida Kahlo (1907-1954), marcada por una vida de dolor físico y emocional. En la obra de esta artista se puede apreciar un gran carácter autobiográfico y personal. Su vida estuvo marcada por una salud frágil, una frustación por no llegar a ser madre y una relación amorosa turbulenta con Diego Rivera. Tales circunstancias hicieron de su producción artística un eco de sus experiencias vitales. Gran parte de su obra gira entorno a su persona, y como expone Frigeri, deja entreveer su yo público y su yo íntimo (Frigeri, 2019: 82), siendo el claro ejemplo del uso del arte como una forma de exteriorización de los sucesos traumáticos, una introspección pura desde el yo consciente hasta el inconsciente, con un lenguaje visceral y auténtico, Kahlo crea todo un universo propio a raíz de su vida, con una simbología personal. Esta artista fue catalogada por André Breton como surrealista, aunque Frida nunca se considerara como tal. Pese a que entre la producción de Kahlo hay un sinfín de piezas relacionadas con su tormentosa vida, la obra escogida por mí para adentrarnos un poco más en su psique es La columna rota , realizada en 1944, en la cual la artista se retrata, mostrando de manera clara y visceral, el dolor físico que sentía y sintió a lo largo de su vida, provocado tras haber sufrido a los dieciocho años, un accidente de circulación que le dejó grandes secuelas físicas. Este acontecimiento hizo que se sometiera años más tarde a numerosas operaciones quirúrgicas, hospitalizciones, períodos de reposo en cama y obligándola a utilizar corsés de diferentes tipos a lo largo de sus días. En esta obra, observamos a una Frida Kahlo llorando y abierta literalmente en canal. Ella aparece mostrando en su interior una columna clásica jónica partida en varias secciones , que se sujeta unicamente por el doloroso corsé que lleva alrededor del cuerpo y que la mantiene erguida. Su cuerpo cubierto de clavos, muestran el dolor y el sufrimiento por los que la artista tuvo que pasar a lo largo de su vida por su condición física. Figura 19. Alice Neel. Andy Warhol . 1970. Óleo y acrílico sobre lino.
44 45 Pese a la representación sufrida de Kahlo, casi como si de una virgen dolorosa del Barroco se tratara, está representada con gesto sereno, reflejando cierto estoicismo y valor ante la situación física que vive. Nos muestra su interior desde la vulnerabilidad del cuerpo,como podría hacer Alice Neel en la obra anteriormente descrita sobre Warhol, pero desde cierta fortaleza psíquica. En esta obra, observamos la dualidad entre el interior y el exterior, entre el inconsciente (su yo más íntimo e interior) y lo consciente (su cuerpo, su apariencia y exterior), además de esa dualidad entre lo personal y lo público, siempre presente en la obra de esta artista. Siguiendo este breve recorrido por algunas artistas relacionadas con lo traumático y sumergiéndonos a partir de aquí en un punto de vista más psicológico, nos encontramos con Louise Bourgeois (1911-2010), otra gigante dentro del arte contemporáneo, cuyo trauma infantil a raíz de sentirse traicionada por su tutora inglesa, al descubrir la infidelidad de su padre con ella, junto al carácter represivo de su padre, hicieron de la joven Bourgeois un pozo de inseguridades,miedos e iras, plasmándolos posteriormente en su producción artística, en palabras de Frigeri: La artista sometió al cuerpo humano a un profundo escrutinio y puso de relieve sentimientos como la soledad, el dolor,el peligro,la pasión y los celos. […] la obra de Louise Bourgeois puede considerarse como una búsqueda continua hacia el autodescubrimiento (Frigeri, 2019: 87). Este análisis profundo de los sentimientos, de los miedos, de las inseguridades hacen de la obra de Bourgeois, un estudio casi anatómico del trauma, haciendo físico lo intangible, dándole corporeidad a su trauma infantil. Un claro ejemplo de todo esto es la instalación La destrucción del padre (1974). Esta obra nace, fruto del deseo parricida de la artista cuando en la infancia, tras discutir con su padre, realiza con ocho años, una escultura de miga de pan representando a su padre para después, destruirla en trozos y comérsela como si de un muñeco vudú se tratase. Cinco décadas después, esta fantasía macabra de la infancia cobra vida en esta escena. Para ello representa una suerte de mesa grande envuelta en un entorno lleno de formas orgánicas, muy voluminosas, que nos hacen partícipes de un festín de visceras, entrañas y órganos abstractos. Todo esto bañado en un ambiente de penumbra y luz teñida de rojo sangre que hacen corpóreo un ambiente casi de pesadilla. Para Bourgeois esta pieza es un intento de liberación de un recuerdo traumático aparcado en el inconsciente, resurgiendo en forma de arte. En palabras de Bourgeois: Mi escultura me permite reexperimentar el miedo, proporcionarle una dimensión física que me permita acuchillarlo. El miedo se convierte en una realidad manejable. La escultura me permite reexperimentar el pasado, contemplar el pasado en sus proporciones objetivas y realistas. El miedo es un estado pasivo. El objetivo es mostrarse activo y tomar el control. […] Dado que los temores del pasado se hallaban relacionados con las funciones del cuerpo, reaparecen a través del cuerpo. Para mí, la escultura es el cuerpo. Mi cuerpo es mi escultura (Bourgeois, 1999: 68). Figura 20. Frida Kahlo. La columna rota. 1944. Óleo sobre tela montada en aglomerado. Figura 21. Louise Borugeois. La destrucción del padre. 1974. Instalación realizada con yeso, látex, madera, tela y luz roja.
46 47 Con estas palabras, la artista es el claro ejemplo una vez más, de como el arte es un medio no sólo de expresión en sí mismo, sino una exteriorización del insconsciente, con sus idas y venidas, con sus fantasmas y su temores más profundos, un medio para entenderse y, de alguna forma, reconcilarse con el pasado. La siguiente artista a analizar es la británica Leonora Carrington (1917-2011), nacida en una familia acomodada, con pulsión rebelde y se podría decir casi ‘antisistema’. Tras meterse de lleno en el mundo del arte a través del surrealismo, Leonora creó un universo lleno de fantasía y metáfora. De nuevo nos encontramos ante otra creadora de un universo totalmente propio, lugar de evasión y expresión de sus sentimientos más íntimos y fruto de sus dolencias psíquicas. Estas surgirían a raíz de ser internada por su padre en un hospital psiquiárico en Santander, tras sufrir una crisis nerviosa al conocer que su pareja, Max Ernst, fue internado en un campo de concentrción nazi para extranjeros. Su paso por el psiquiátrico, dejando constancia de este recuerdo en el libro En bas (Memorias de abajo) , fue un cambio radical en la mente de Carrington, y esto, como no podía ser de otro modo, hizo mella en su producción. La escritura y la pintura le sirvieron a la artista como huída de su delirio. Ambas se basaron en un mundo onírico, revelando las luchas internas que vivió. Ejemplo de su paso por le psiquiátrico es la obra homónima al libro, Memorias de abajo , realizada en 1940, en la que la autora representa lo que posiblemente fueran los jardines del manicomio, repleto de seres fantásticos y con la representación siempre de los caballos como alter-ego de la artista. En esta inquietante escena, de criaturas fantásticas e imposibles, probablemente fruto también de las sustancias a las que la sometían, emergen sus fantasmas interiores, sus luchas internas y su siempre deseo de libertad, representado por esa puerta al fondo abierta, coronada como no, por un caballo alado, en un ambiente oscuro y lúgubre. Nos encontramos entonces ante una mente llena de fantasía, algo críptica en su lectura pictórica, pero con un mundo creado a partir del inconsciente, que de no haber sido por esa experiencia, por desgracia tan traumatizante, tal vez no hubiera salido a la luz. Siguiendo en este recorrido por las artistas y el trauma, nos encontramos ante la autora italiana Carol Rama (1918-2015), artista controvertida por sus piezas llenas de erotismo, vísceralidad y violencia. En palabras de la propia autora: “Pinto por instinto y por pasión,por ira, violencia y tristeza, y por un cierto fetichismo, pinto por alegría y melancolía a la vez, y sobretodo, por ira” (Frigeri, 2019: 102). Estas palabras son una absoluta declaración de intenciones y es que, la obra de Carol Rama es puro reflejo visceral de su propia experiencia. Como muchas otras artistas, Rama parte de la intimidad más profunda para sacar a la luz sus ansiedades y transtornos emocionales que sufrirá a lo largo de su vida. Ejemplo de ello será una serie de acuarelas tempranas entre las que se encuentra Appassionata , realizada en 1943 y que Frigeri considerara como […] un impulso autobiográfico, puesto que representan los miedos y deseos de Rama y su fascinación por lo grotesco (Frigeri, 2019: 102). En esta pieza nos encontramos efectivamente ante una situación bastante grotesca, con cuerpos desnudos desfigurados en el que la única figura femenina con mirada ausente, adopta una posición sumisa ante dos figuras masculinas con una sonrisa maliciosa. Dichas figuras ‘sacuden’ sus miembros alrededor de su rostro, que a su vez está rodeado de vegetación. Esta escena claramente inimidante y violenta pudiera ser el temor de la propia artista ante vivir una situación de violencia sexual, ya sea por haberla conocido en sus propias carnes, o por haber presenciado alguna escena así. Figura 22. Leonora Carrington. Memorias de abajo .1 940. Óleo. Figura 23. Carol Rama. Appassionata. 1943. Acuarela sobre papel.
48 49 Y es que la vida de Rama no fue nada fácil, vivió el suicidio de su propio padre, cuando tenía 22 años, junto a la experiencia de ver a su madre internada en un psiquiátrico, pasó numerosa horas visitándola y recibiendo ella misma tratamiento. Todo esto la impulsó a la creación de una obra artística alrededor de los tabúes del sexo y el cuerpo. Su forma excétrica y grotesca, fue un reflejo de sus propios miedos, una ventana a su mente marcada por su pasado traumático. Por último, otra artista que creó a partir del cuerpo fue la austriaca María Lassing (1919- 2014), cuya producción gira entorno a la consciencia corporal y el autorretrato constante, fruto probablemente de la represión frente a la autoexploración corporal. Consecuencia de haberse formado durante 18 años en un colegio de monjas. Esta formación católica bastante conservadora, durante muchos años ejerció una influencia enorme en estas cuestiones, siendo lógico el interés de la artista por el cuerpo y el autorretrato, como medio de análisis y auto exploración, desde el arte, al no permitirsele durante años de otro modo. Uno de sus numerosos autorretatos que me llama poderosamente la atención es el realizado en 1972, titulado Selbstportrait unter Plastik (Autorretrato bajo plástico) , en la que aparece el retrato de la artista que nos observa desde unos rasgos deformados, realizado en colores fríos y distantes,con un rostro impasible frente a la situación angustiante de encontrar su cabeza metida en un plástico transparente. A mi parecer, esta obra define el bloqueo emocional y la ansiedad ante la represión corporal que sufrió durante su educación. Incluso, se trata de una crítica a la alienación del sistema de consumo en el que nos encontramos, provocando esta dolencia contemporánea que yo misma me refería anteriormente en este análisis. Se trata de una angustia ante un mundo cambiante, en el que corremos en fila, consumiendo de manera rápida, obra con la que empatizo y encuentro nexos comunes, en parte, con mi propia producción. Más concretamente, conectándola con el díptico Chaos/Abismo , formado por dos lienzos de mediano formato, de color negro. Sobre los cuales se estampa la figura de la polilla en una escala ligeramente mayor a la natural, en blanco y realizada en linóleo a modo de sello sobre el lienzo. En una de las piezas del díptico, colocada a la derecha del mismo , aparece el insecto en una esquina, como reflejo a la vez del ser y del miedo. Tratando la inseguridad ante la inmensidad y profundo terror que eso conlleva. Esta pieza habla de la inmensidad y lo minúsculo, de la inferioridad y los complejos. La otra parte, colocada a la izquierda del díptico, aparece justo lo contrario, de nuevo aparece el caos y la confusión, como anteriormente ha sido la palabra, de manera repetitiva y casi compulsiva. Esta vez es la propia figura de la polilla la que genera la mancha caótica y desordenada, reflejo de como la mente a veces puede estar confusa y aturdida. Mente que sin orden, genera ansiedad y angustia ante esos pensamientos rápidos y caóticos que revolotean en nuestra mente (véase Figura 10: Díptico Chaos/Abismo ). Por otro lado, volviendo a la pieza de Lassing, se puede leer también como crítica al sistema patriarcal desde un punto de vista feminista y femenino. En un sistema que consume la feminidad, sobretodo en el arte, a través del cuerpo desnudo como objeto de consumo, al igual que quien consume ‘carne envasada’ envuelta en plástico. Selbstportrait unter Plastik rompe estéticamente con lo sensual de la feminidad, muestra un rostro deformado, impasible, frío, estático, incapaz de reaccionar ante la variabilidad rápida y vertiginosa de la contemporaneidad. Para D.Kuspit la producción artística de Lassing introspecciona el ego corporal femenino antes de que este haya sido objetificado por la visión masculina convencional del cuerpo femenino como objeto sexual (Kuspit, 2003: 257), de hecho, continua su análisis diciendo: Lassing parece estar sugiriendo que su autodevaluación,tal y como indican la autofragmentación de los autorretratos de antes y después de los años 70,fue el resultado de vivir en un mundo masculino, en el que las mujeres eran tratadas “monstruosamente” y troceadas sobre la rejilla de sus relaciones con los hombres (Kuspit, 2003: 260). Esta reflexión no sólo nos hace ser conscientes que dicha represión dada su educación católica son fuente de la relación entre lo corpóreo y lo traumático, sino que una mirada patriarcal y objetual hacia el cuerpo femenino también lo son. Por tanto, de esta revisión de estas artistas podemos llegar a la inevitable conclusión que lo íntimo y personal ,lo traumático (por experiencias vitales) y el cuerpo se funden en un solo ser en la creación artística para abordar desde lo femenino, el inconsciente y por ende, el trauma. Figura 24. María Lassing. Selbstportrait unter Plastik (Autorretrato bajo plástico). 1972. Óleo sobre lienzo.
62 BIBLIOGRAFÍABIBLIOGRAFÍA A continuación aquí aparecen todas las fuentes consultadas para la realización de este Trabajo de Fin de Grado, citadas según el sistema Harvard. Libros: - FIRGERI, Flavia, 2019. Mujeres artistas . Barcelona: Editorial BLUME. - KUSPIT, Donald, 2003. Signos de psique en el Arte Moderno y Postmoderno . Madrid-Es- paña: Ediciones Akal S.A - POLLOCK, Griselda, 2010. Encuentros en el museo feminista virtual . Madrid-España: Ediciones Cátedra (grupo Anaya S.A) - RECKITT ,Helena y Peggy PHELAN, 2005. Arte y feminismo . London: PHAIDON Press Limited. Documentación en línea: - BOURGEOIS, Louise, 1999. “ La autoexpresión es sagrada y fatal .” Arte y parte [en línea], no 23, p. 68. [consulta : 1 de junio de 2020]. Disponible en : https://prensahistorica.mcu.es/es/ publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=1000704&anyo=1999 - GIMENO, María, 2017. “ Queridas viejas ”. En: María Gimeno [en línea], [consulta: 9 mayo 2020]. Disponible en: https://www.mariagimeno.com/QUERIDAS-VIEJAS-PROYECTO - HOLZER, Jenny, 2019. Jenny Holzer: “ El trauma está presente en la vida de los artistas ”, entrevistada por Anatxu Zabalbeascoa [en línea]. 13 de marzo de 2019. Brooklyn (Nueva York) [consulta: 1 de junio de 2020]. Disponible en : https://elpais.com/elpais/2019/03/04/ eps/1551702839_309698.html - LARREA, Diana., 2017. Tal día como hoy . [En línea] [Consulta: 9 mayo 2020]. Disponible en : https://taldiacomohoy.es/ - RAE, 2020. Real Academia Española. [En línea],2020. [consulta: 22 mayo 2020]. Disponible en: https://dle.rae.es/trauma - TKACH, C. E., 2009. Trabajo inédito. Presentado en la XII Jornada de Clínica de Niños y Adolescentes. “ Lo traumático: sus derivaciones psicopatológicas, sus especificidades clínicas ”. Secretaría de Extensión. Facultad de Psicología, UBA. [En línea] [Consulta: 20 abril 2020]. Disponible en : http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_cate- dras/electivas/102_infanto_juvenil/material/el_concepto_trauma.pdf