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El excelente analista, o de cómo matar al padre (de la estética)

Cereceda, Miguel

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Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 11, ab il de 2012. ISSN 1697-8072 EL EXCELENTE ANALISTA, O DE CÓMO MATAR AL PADRE (DE LA ESTÉTICA) Miguel Ce eceda Uni e sidad Au ónoma de Mad id Resumen: A pesa de que hay una coincidencia uni e sal en señala que Alexande Baumga en es el pad e de la Es é ica, po desg acia pa ece habe ambién una coincidencia bas an e gene alizada en desp ecia le po lo poco no edoso de su apo ación. El p esen e abajo no es más que una modes a de ensa de la dignidad de su in es igación ilosó ica, jun o con un b e e eco ido po la his o ia de su ecepción c í ica po pa e de au o es como Kan , Schelling, Hegel, Schopenhaue , Menéndez Pelayo o Benede o C oce. Palab as cla e: Alexande Baumga en, Es é ica, ecepción de su iloso ía. Abs ac : Al hough he e is uni e sal ag eemen in poin ing ou ha Alexande Baumga en is he a he o Aes he ics, un o una ely seems o ha e also a ai ly widesp ead ag eemen despise he li le no el y o his con ibu ion. This pape is only a modes de ense o he digni y o his philosophical inqui y, along wi h a b ie o e iew o he his o y o i s c i ical ecep ion by au ho s such as Kan , Schelling, Hegel, Schopenhaue , Menendez Pelayo and Benede o C oce. Keywo ds: Alexande Baumga en, Aes he ics, ecep ion o his philosophy. Alexande Go lieb Baumga en (Be lín, 1714 – F ánc o del Óde , 1762) ue el c eado del concep o de es é ica y el undado de la disciplina ilosó ica que lle a su nomb e. Es udió Filoso ía, Teología, Re ó ica y Poé ica en la Uni e sidad de Halle y asis ió a los cu sos de Filoso ía de Ch is ian Wol en la Uni e sidad de Jena. De hecho Baumga en ue con inuado de la iloso ía de Wol , discípulo a su ez y sis ema izado del pensamien o de Leibniz. En su esis doc o al Re lexiones ilosó icas ace ca de la poesía (1735) in odujo po p ime a ez el é mino "es é ica", con el cual designó la ciencia que a a del conocimien o in e io o sensible, pe o que llega a la ap ehensión de lo bello y se exp esa en el a e, en con aposición a la lógica, como ciencia del conocimien o supe io . Allí a a de demos a “que la iloso ía y el a e de compone poemas, an epe idamen e enidos po an i é icos, es án po el con a io en la más es echa unión”1. Es a p ime a in uición, desa ollada po Baumga en a los ein iún años, es ableció ya el nomb e, el p og ama y el con enido de su ob a más ambiciosa de madu ez. 18 En 1737 ue nomb ado p o eso ayudan e de Filoso ía (P i a dozen ) en la Uni e sidad de Halle. En 1739 publica su Me a ísica, en cuya e ce a pa e, dedicada a la Psicología es ablece su doc ina del “conocimien o in e io ” o es é ico y en donde se ocupa de cosas ales como la sensibilidad, la imaginación, la memo ia, la pe spicacia, los sueños y las p emoniciones. Es deci , oda una casuís ica psicológica que había sido di ec amen e igno ada po la adición ilosó ica an e io y que cons i uye el undamen o eó ico de una “doc ina gene al de la sensibilidad”, que no se ocupa solamen e de sensaciones y pe cepciones, sino que incluye po p ime a ez, den o de su ámbi o de compe encia, los sen imien os y las emociones. En 1740 es nomb ado ca ed á ico de Filoso ía (P o esso ) de la Uni e sidad de F ank u del Ode , donde pasa ía el es o de su ida dedicado a la docencia. Ese mismo año publicó su É ica ilosó ica. En 1741 empieza a publica un semana io, las Ca as ilosó icas de Ale eó ilo —del que apa ecie on ein iséis núme os—, cuyo obje i o e a el de popula iza la iloso ía, pa icula men e en e las muje es, que es aban excluidas de la uni e sidad2. El p ime olumen de su ambiciosa Es é ica apa eció en 1750 y el segundo en 1758. Debido a su p ema u a mue e, a causa de la ube culosis, el lib o quedó educido a un e cio de lo que debe ía habe sido, según su p oyec o inicial. Toda ía un año an es de su mue e publicó una Lógica. Sin duda a Alexande Baumga en le cabe el mé i o singula de habe sido el undado de es a disciplina académica en la que, po p ime a ez en la his o ia, se eúnen una doc ina gene al de la sensibilidad con una eo ía de las a es libe ales, en elación especí ica con el p oblema de la belleza. Po desg acia, es e hallazgo in elec ual ha que ido se educido, incluso po sus p opios discípulos y con inuado es, a un me o hallazgo e bal. Lo cual, po so p enden e que sea, e e ido al undado de una nue a disciplina, ha enido dos ne as as consecuencias: po que ha sumido po comple o su ob a en el ol ido y po que nos ha p i ado con ello del conocimien o y del es udio del ambicioso p oyec o in elec ual del pad e de la Es é ica. El hecho llama i o de que, más de doscien os cincuen a años después de su publicación, oda ía no con emos con ninguna aducción española de su Es é ica, lo p ueba su icien emen e. El p ime o que se mani es ó muy despec i amen e con espec o al uso no edoso que Baumga en hacía del concep o de es é ica ue nada menos que Inmanuel Kan , en su C í ica de la azón pu a (1781), quien po eso u ilizó en dicho lib o la palab a “es é ica” en su sen ido e imológico, como “doc ina gene al de la sensibilidad”, apa ándola po comple o de cualquie elación con la eo ía de las bellas a es, con la iloso ía de la belleza o con la c í ica a ís ica y li e a ia. Tan o más so p enden e esul a es a opinión cuan o que sabemos que Kan e a de algún modo con inuado de la escuela de Wol y de Baumga en, y que de hecho u ilizaba además la Me a ísica de es e úl imo como una especie de manual pa a sus clases. A pesa de es e juicio despec i o, no sólo es posible a i ma que la impo ancia que Kan e mina concediendo en su e ce a c í ica a los p oblemas del a e y de la undamen ación de los juicios del gus o se debe sin duda a la in luencia de la Me a ísica y la Es é ica de Alexande Baumga en, sino que incluso él mismo se io inalmen e obligado a acep a es e uso “imp opio” del é mino, en su C í ica del Juicio, sin duda a causa del éxi o alcanzado po el mismo. 19 «Los alemanes —esc ibe Kan en la C í ica de la azón pu a— son los únicos que emplean aho a la palab a “es é ica”, pa a designa , po medio de ella, lo que o os llaman c í ica del gus o. Fúndase es a denominación en una espe anza allida, que el excelen e analis a Baumga en concibió: la de ae el juicio c í ico sob e la belleza a p incipios acionales y ele a a ciencia las eglas del mismo. Mas el empeño es ano, pues las ci adas eglas o c i e ios son, en sus [p incipales] uen es me amen e empí icos y no pueden se i nunca, po lo an o, pa a es ablece [de e minadas] leyes a p io i, según las cuales u ie a que egi se nues o juicio de gus o. Es és e po el con a io el que si e de e dade a p ueba pa a conoce si aquéllas son co ec as. Po ello es aconsejable [o bien] sup imi o a ez esa denominación y ese a la pa a la doc ina que cons i uye una e dade a ciencia (con lo cual nos ace ca íamos más al lenguaje y al sen ido de los an iguos, en e los cuales e a muy amosa la di isión del conocimien o en αίςθητα καί νοητά), [o bien compa i la denominación con la iloso ía especula i a y en ende la es é ica pa e en sen ido anscenden al, pa e en sen ido psicológico]*»3. El ex o que apa ece en e co che es son las co ecciones y ma izaciones que Kan in odujo a su p opia obse ación en la segunda edición de 1787 de la C í ica de la azón pu a. Vale la pena p es a le a ención a las di e encias en e una y o a. En la p ime a edición, la de 1781, Kan c i ica sin con emplaciones el nue o uso del concep o y a i ma con cla idad: “po ello es aconsejable sup imi o a ez esa denominación y ese a la pa a la doc ina que cons i uye una e dade a ciencia” (Um deswillen is es a sam, diese Benennung wiede um eingehen zu lassen...). Sólo en la segunda edición, cuando Kan ya se encuen a abajando en los p oblemas de la undamen ación de los juicios de gus o, y cuando oma conciencia de que es necesa io dis ingui en e los juicios de gus o es é icos y los juicios de gus o isiológicos, in oduce es a impo an e ma ización: “po ello es aconsejable [o bien] sup imi es a denominación (…) [o bien compa i la denominación con la iloso ía especula i a y en ende la es é ica pa e en sen ido anscenden al, pa e en sen ido psicológico]”, que es exac amen e lo que él mismo ha á en la C í ica del Juicio de 1790. Kan llama a Baumga en „de o e liche Analys “ (el excelen e analis a). Manuel Ga cía Mo en e, en su e sión española de la C í ica de la azón pu a4, aduce “el excelen e analí ico”. Ped o Ribas, al ez pensando que po “excelen e analis a” el público de habla hispana no iba a en ende nada o, lo que es peo , iba a con undi lo con una especie de psicoanalis a, p e ie e llama le “el des acado c í ico”5, como si, más que del undado de la Es é ica como disciplina ilosó ica, se a ase de un c í ico de a e o un c í ico li e a io, como al ez sugie en sus Re lexiones ilosó icas ace ca de la poesía. Pe o el í ulo de “excelen e analis a” no es inco ec o, ni siquie a en endido como analis a de la psique, al como la e ce a pa e de la Me a ísica de Baumga en (la Psicología) da a en ende pe ec amen e, con su e inado análisis de los dis in os elemen os anímicos (sensaciones, p emoniciones, in uiciones, sen imien os y emociones). 20 Pe o lo cie o es que el í ulo o o gado po Kan de poco le si ió a Baumga en, pues la adición ilosó ica inmedia amen e pos e io ya omó como una especie de ópico el alaba al “excelen e analis a”, desp eciando sin emba go su abajo. Fue Schelling el p ime o que, o o gándole a Baumga en el mé i o de la in ención del é mino, conside a sin emba go despec i amen e su apo ación. Sus Lecciones de iloso ía del a e ue on p onunciadas po p ime a ez en Jena, en el semes e de in ie no de 1802-1803 y epe idas un año más a de en Wü zbu g. Allí se a i ma de Baumga en: An es de Kan oda la doc ina del a e en Alemania e a un simple de i ado (ein bloβe Abkömmling) de la es é ica de Baumga en, pues es a exp esión ue u ilizada po Baumga en po p ime a ez. Pa a la ap eciación de la misma bas a con menciona que ella e a a su ez un ás ago (ein Sp öβling) de la iloso ía de Wol . En el pe íodo inmedia amen e an e io a Kan , en que p edominaba el empi ismo y una cha a popula idad en iloso ía, se cons uye on las conocidas eo ías de las bellas a es y las ciencias, cuyos undamen os e an p incipios psicológicos de los ingleses y los anceses. Se in en aba explica lo bello a pa i de la psicología empí ica y en gene al se a aban los milag os del a e (die Wunde de Kuns ) casi con el mismo sen ido de acla ación y explicación (au klä end und wege klä end) que se u ilizaba en la misma época pa a las his o ias de an asmas y o as supe s iciones6. Sin duda, aquí se le a ibuyen a Baumga en mayo es hono es de los que la adición ilosó ica le econoce. A i ma que “an es de Kan , oda la doc ina del a e en Alemania e a un simple de i ado de la es é ica de Baumga en”, supone o o ga le una mayo impo ancia de la que ealmen e u o, pe o supone a la ez echa en saco o o las ele an es apo aciones de Winckelmann y de Lessing a la eo ía del a e y de la li e a u a. A pesa de ello, Schelling descali ica de inmedia o la ob a de Baumga en, al conside a la un me o “ ás ago” de la iloso ía de Wol , pe o sob e odo al a a la como “me a psicología empí ica” que, de modo ilus ado, explicaba lo ma a illoso del a e como si se a ase de bu das supe s iciones o de c eencias en an asmas. Po su pa e, ampoco Hegel mani ies a en sus Lecciones de Es é ica un concep o más ele ado del undado de la disciplina. Allí, la alusión a Baumga en apa ece en el p incipio mismo de las lecciones, lo que al ez pod ía hace nos pensa en la impo ancia que a és e se le o o ga. Po desg acia, lo cie o es lo con a io: Es as lecciones se ocupan de la es é ica; su obje i o es el as o eino de lo bello y, más p ecisamen e, su campo es el a e, ale deci , el a e bello. Po supues o, a es e obje o, p opiamen e hablando, no le es en e amen e adecuado el nomb e de es é ica, pues 'es é ica' designa más exac amen e la ciencia del sen ido, del sen i , y con es e signi icado nació como una ciencia nue a o, más bien, como algo que en la escuela wol iana debía con e i se en una disciplina ilosó ica, en aquella época en que en Alemania las ob as de a e e an conside adas en elación a los sen imien os que debían p oduci , po ejemplo, los sen imien os de ag ado, de admi ación, de emo , de compasión, e c. A la is a de lo inadecuado o, mejo dicho, de lo supe icial de es e nomb e, se in en ó o ja o os, como po ejemplo, calís ica. Pe o ambién és e se mues a insu icien e, pues la ciencia que 21 p oponemos conside a, no lo bello en gene al, sino pu amen e lo bello del a e. Nos con o ma emos, pues, con el nomb e de Es é ica, dado que, como me o nomb e, nos es indi e en e y, además, se ha inco po ado de al modo al lenguaje común que, como nomb e, puede conse a se. No obs an e, la exp esión ap opiada pa a nues a ciencia es “ iloso ía del a e” y, más de e minadamen e, “ iloso ía del a e bello”7. Al igual que Kan , Hegel comienza sus Lecciones sob e la Es é ica con una conside ación ace ca de lo adecuado o inadecuado de es e nomb e. Hegel ya ni siquie a se moles a en menciona a Baumga en, sino que habla en gene al de la escuela wol iana. A la Es é ica le ep ocha se una me a “ciencia del sen ido, del sen i ” (Wissenscha des Sinnes, des Emp indens) y no ocupa se en absolu o del obje o que a él le in e esa: la iloso ía del a e bello. Conside ación que ya de pa ida sugie e que Hegel ni siquie a se omó la moles ia de lee la Es é ica de Baumga en. Pues, de habe la leído, sin duda no hab ía a ojado sob e ella ese juicio an suma io. Pe o lo siguien e que llama nues a a ención de es a la ga ci a inicial de las Lecciones de Es é ica es el hecho so p enden e de que, aun cuando Hegel a i ma que el nomb e no le es adecuado y que debe ía llama se más bien “Filoso ía del a e bello”, man enga sin emba go el nomb e de Vo lesungen übe die Aes he ik apelando a dos c i e ios es ic amen e ex a ilosó icos: el p ime o de ellos po que, “como me o nomb e, nos es indi e en e” (weil e als bloße Name ü uns gleichgül ig is ) y, en segundo luga po que “además, po el momen o se ha inco po ado de al mane a en el lenguaje común” (auße dem eins weilen so in die gemeine Sp ache übe gegangen is ) que puede se man enido como nomb e. El hecho de que Hegel, a pesa de sus ese as, acep e en onces pa a es a disciplina el nomb e de Es é ica, “como me o nomb e”, quie e en onces deci dos cosas: la p ime a es que e ec i amen e el nomb e pa ece que ya se había popula izado hacia 1818-19, echa en la que Hegel dic ó po p ime a ez sus Vo lesungen en Be lín. Pe o lo segundo que demues a es que, a pesa de sus e icencias, el nomb e no le es del odo indi e en e a la disciplina. Algo debe habe po an o en el concep o de Es é ica, y en su elación con la doc ina gene al de la sensibilidad, pa a que es e nomb e no le sea del odo impe inen e a una “Filoso ía del a e bello”. De hecho, el p opio Baumga en empieza su Es é ica a i mando ace ca de ella lo siguien e: “La Es é ica ( eo ía de las a es libe ales, gnoseología in e io , a e de pensa bellamen e y a e de la azón analógica) es la ciencia de la pe cepción sensible”8. Es deci que, a pesa de se la ciencia de la pe cepción sensible, es ambién una “ eo ía de las a es libe ales”. Tal ez po an o, si Hegel se hubiese omado la moles ia de lee la Es é ica de Baumga en, no hab ía sido en onces an displicen e hacia su au o ni hacia su “inadecuada” u ilización del é mino. Tampoco Schopenhaue , a pesa de la eno me impo ancia que le concede a la Es é ica y a la eo ía de las a es en su sis ema, ue mucho más condescendien e con Baumga en. En El mundo como olun ad y ep esen ación le econoce habe es ablecido una Es é ica gene al de oda la belleza (eine allgemeine Aes he ik alles Schönen) y pa i del concep o de la pe ección de lo sensible, o sea, del conocimien o in ui i o. Pe o de inmedia o le ep ocha que, “con el es ablecimien o de es e concep o 22 Baumga en despacha en seguida la pa e subje i a, pa a pasa a la obje i a y a la p axis elacionada con ella”9. Y no dice nada más al espec o. Pe o, po lo que dice, al menos sí sabemos que Schopenhaue se omó la moles ia de lee a Baumga en10, an es de desp ecia lo po su Es é ica, undada en sen ido psicológico. No esul ó en onces nada ex año que, si la adición ilosó ica había sido despec i a con el c eado de la Es é ica como disciplina ilosó ica, ambién lo uese la adición his o iog á ica. La His o ia de las ideas es é icas en España ue publicada en cinco omos, en e 1883 y 1891. Como es sabido, es un eco ido ex enso po oda la his o ia occiden al de las ideas es é icas, desde los an iguos has a el s. XIX. En ella, Menéndez Pelayo educe oda la apo ación in elec ual de Baumga en a la me a in ención del nomb e de la disciplina: “A es e eliz hallazgo del nomb e de una ciencia, a la cual espe aban luego an al os des inos, se educe oda la o iginalidad del descub imien o de Baumga en, cuya Es é ica apenas con iene idea alguna que pueda se nos ú il, en el ac ual es ado de las ideas”11. El juicio con a Baumga en, como se e, no puede se más suma io y más demoledo . A pesa de ello sin emba go Menéndez Pelayo le econoce a la Es é ica de Baumga en un ca ác e ambicioso, el mé i o de hace la p ecu so a de la Lógica, como gnoseología in e io y “el habe comp endido en e los debe es humanos la cul u a es é ica”. Lo que so p enden emen e ha ía de Baumga en una especie de p ecu so del Schille de las Ca as sob e la educación es é ica del homb e. Pe o si la condena de Menéndez Pelayo es llama i a po lo con unden e, la de Benede o C oce no lo se á menos. Su Es é ica como ciencia de la exp esión y lingüís ica gene al se publicó po p ime a ez en 1900 y alcanzó de inmedia o un éxi o conside able, con múl iples eediciones. En ella a i maba C oce: “En oda la Es é ica de Baumga en, ue a del í ulo y de las p ime as de iniciones, se sien e el u o de lo an icuado y de lo común”. Pa a ema a la un poco más adelan e con una condena inapelable: “el nomb e nue o es á acío de con enido e dade amen e nue o”12. Pe o no pa ece sin emba go que el nomb e sea la única no edad de la Es é ica de Baumga en. Del plan gene al que su lib o anunciaba, la Es é ica debe ía di idi se en dos: eo é ica y p ác ica. La p ác ica no se desa olló nunca pe o, posiblemen e debe ía con ene una poé ica o una eo ía de la c eación li e a ia. Algo que Baumga en ya había p opo cionado en su p ime ace camien o al ema, las Re lexiones ilosó icas ace ca de la poesía de 1735. Po lo que se e ie e a la eo é ica, apa ece di idida en una heu ís ica, una me odología y una semió ica, que se ocupa de la bella concepción y disposición de los signos (de signis pulch e cogi a o um e disposi o um, § 13). Llama la a ención es a p eocupación de Baumga en po la elabo ación de una semió ica, es deci , de una eo ía gene al de los signos en elación con la es é ica. Más aún, cuando el p opio C oce publicó su Es é ica como ciencia de la exp esión y lingüís ica gene al, como una especie de eo ía gene al de los signos, es deci , como una especie de es é ica semió ica, cuyo an eceden e más e iden e e a, sin luga a dudas, la Es é ica de Baumga en. Aunque lo cie o es que, po desg acia es as pa es del lib o no se desa olla on nunca. Así que, del plan inicial de la ob a, sólo se publicó la p ime a pa e eo é ica, en su dimensión heu ís ica. 23 El §1 de la Es é ica ya nos anuncia cuál a a se su con enido. “La Es é ica ( eo ía de las a es libe ales, gnoseología in e io , a e de pensa bellamen e y a e de la azón analógica) es la ciencia de la pe cepción sensible”. Todas es as ca ac e ís icas, emi idas al ámbi o de lo es é ico, me ecen una medi ación. Pa a empeza , debemos da po supues o que no hay con adicción alguna en el hecho de que una disciplina, cuyo nomb e emi e cla amen e al ámbi o de lo sensible, se ocupe ambién de las a es libe ales. Pe o, que a una doc ina de lo sensible le co esponda la eo ía de las a es libe ales, equie e sin duda jus i icación. A es ales como la música, la poesía, la pin u a o la e ó ica. Es o es cie amen e una no edad. ¿Qué elación hay en e las a es plás icas, la música, la poesía y lo sensible? Po que és a no es e iden e. Aunque lo cie o es que el ámbi o sensible al que es a disciplina emi e inicialmen e no pa ece única y exclusi amen e sensible, pues de lo con a io, no pod ía me ece el í ulo de “a e de pensa bellamen e” o de “a e de la azón analógica”. Es as dos a es me ecen ambién una pa icula conside ación. ¿Po qué una ciencia de lo sensible puede p e ende el nomb e de a e de pensa bellamen e o de a e de la azón analógica? La Lógica de Po Royal lle aba el sub í ulo de A de pense . La es é ica de Baumga en en e a la lógica, que es una gnoseología supe io , se conside a a sí misma como una gnoseología in e io , es o es, p e ende se la doc ina de las acul ades in elec i as in e io es y de ahí que eciba ambién el nomb e de “a e de pensa bellamen e” y de “a e de la azón analógica”. F en e a la lógica, que a gumen a demos a i amen e, la azón analógica es la más débil de las o mas de a gumen ación, pues a gumen a solamen e po analogía, es deci po el pa ecido que unas cosas ienen con o as. Aho a bien, es o ambién nos indica, ya desde el p incipio, que el ámbi o de lo es é ico no es única y exclusi amen e el de lo me amen e sensible. Es desde luego ambién el de lo in elec ual, el de la analogía y el pa ecido y el de lo emocional. ¿Pe o qué es lo emocional? ¿En qué ni el o en qué ámbi o de conocimien o se pe ciben los sen imien os? Es e sí que pa ece un ámbi o que no es pu amen e es é ico, si po es é ico se en iende algo pu amen e sensible. De ahí que Baumga en lo denomine con ecuencia analogon a ionis. Es a nue a acul ad, que es en cie o modo in e media en e la sensibilidad y la azón, que iene una es uc u a y una o ma análoga a la azón, pa ece se la acul ad median e la que cap amos las emociones. És a es una acul ad que pa ece discu si a, pe o que no es sin emba go lógica: no es demos a i a. Es, en cie o modo, la acul ad analógica po excelencia. La que es ablece elaciones cualesquie a en e los obje os, si iéndose únicamen e del pa ecido que los obje os y sus cualidades gua dan en e sí. De allí que de ella se sigan una se ie de usos especiales: el ilológico, el he menéu ico, el exegé ico, el e ó ico, el homilé ico13, el poé ico, el músico e c. (§ 4). Cu iosamen e Kan desa olla á en su C í ica del Juicio (1790) la doc ina de una acul ad in e media semejan e: la U eilsk a o acul ad de juzga , a la que denomina el e dade o ó gano del gus o y que pa ece ene ambién es a capacidad, a la que se e ie e Baumga en, de elaciona sen imien os, pensamien os y emociones. En el § 5.2 examina Baumga en la objeción según la cual la Es é ica se iden i ica con la Poé ica y con la Re ó ica, y esponde que es mucho más ex ensa que 24 és as. Lo mismo se p egun a con espec o a la c í ica. A lo que esponde que hay una c í ica lógica, pe o que una especie de c í ica es pa e de la Es é ica14. Pe o con ello es a nue a disciplina amplía ex ao dina iamen e an o su campo como sus p e ensiones. Ya no es sólo una ciencia de la pe cepción sensible, ya no es sólo una eo ía de las a es libe ales, ya no es sólo un a e de pensa bellamen e, sino que es además una e ó ica, una poé ica y una c í ica. ¿Cómo se concilian en el ámbi o de lo sensible an as disciplinas an apa en emen e di e gen es? En el § 10 se examina la objeción de que la Es é ica es un a e, no una ciencia. A lo que Baumga en eplica que a es y ciencias no son modos de se opues os (non sun opposi i habi us) y que, en cualquie caso, es un a e que puede se demos ada. El in de la Es é ica es “la pe ección de la concepción sensible, en cuan o al”. A la que se llama ambién belleza. Po el con a io, la impe ección de és a ecibe el nomb e de ealdad (de o mi as) § 14. Tiene po an o azón Menéndez Pelayo cuando a i ma que “la ciencia es é ica de Baumga en quie e aba ca mucho más de lo que hoy la concedemos”15. Pe o no la iene sin emba go cuando le ep ocha que su o iginalidad se limi a “al eliz hallazgo del nomb e de una ciencia”. Sin duda la Es é ica de Baumga en es muy audaz en sus plan eamien os y muy ambiciosa en sus con enidos. Aunque expues a a la ediosa mane a escolás ica de las de iniciones, los escolios y los comen a ios, iene sin emba go la i ud de euni en una sola ciencia cosas apa en emen e muy di e en es: una eo ía gene al de los signos, p ecu so a de la Es é ica de C oce, una eo ía gene al de la sensibilidad, una iloso ía de la belleza, una c í ica, una poé ica (p ecep i a y no ma i a) y una e ó ica. Po úl imo, conside a además que la Es é ica es una eo ía de las a es libe ales. Po a es libe ales piensa sin duda undamen almen e Baumga en en la Poé ica y la Re ó ica, aunque concede ambién g an impo ancia a la Música. No in oduce sin emba go conside aciones ace ca de las que noso os hemos dado en llama “a es plás icas”, po más que conside e que los p incipios gene ales de la Es é ica son igualmen e álidos pa a el es o de las a es. Sin duda es es a ambiciosa sín esis de iejas y nue as disciplinas con un nomb e nue o lo que le alió a la Es é ica de Baumga en la popula idad y el econocimien o que le aco daban Kan y Schelling, que lle ó a llama es é ica a lo que en o os países se llamaba c í ica del gus o y que pe mi ió que oda eo ía del a e en Alemania pudiese se conside ada como un me o de i ado (ein bloβe Abkömmling) de la misma. Segu amen e po ese mo i o sigue lle ando oda ía la es é ica su a o unado nomb e, pe o sin duda ambién la me a c eación del nomb e no ue el único mé i o de su c eado . 1 Alexande G. Baumga en, Medi a iones philosophicae de nonnullis ad poema pe inen ibus (1735), ad. de José An onio Míguez, Re lexiones ilosó icas ace ca de la poesía, B.I.F., Aguila , Buenos Ai es, 1955, p. 31. 2 Jean-Y es P anchè e, “No ice biog aphique”, en A. G. Baumga en, Es hé ique, aduc ion, p ésen a ion e no es pa Jean-Y es P anchè e, L'He ne, Pa is 1988, p. 23. 3 K. . V., A21, B35, no a k. * el ex o en e co che es ue in oducido po Kan en la segunda edición de 1787. 25 4 Manuel Kan , C í ica de la Razón pu a, ad. Manuel G. Mo en e, Mad id, Vic o iano Suá ez, 1928. De la misma se han hecho muchas eediciones pos e io es. La más ecien e es la de Tecnos, Mad id, 2002. 5 Inmanuel Kan , C í ica de la azón pu a. T ad. de Ped o Ribas. Mad id, Al agua a–San illana, 1997 (13ª edic.). 6 F.W.J. Schelling, Philosophie de Kuns , en We ke, H s. on Man ed Sch ö e , Münchne Jubiläumsd uck, München, C.H. Becks´che Ve lagsbuchhandlung, 1929, Vol. III. T ad. Filoso ía del a e, Tecnos, Mad id, 1999. Es udio p elimina , aducción y no as de Vi ginia López-Domínguez, pp. 8-9. La aducción ha sido lige amen e modi icada po mí en las pa es donde se ha in oducido la exp esión alemana o iginal (M. C.). 7 G. W. F. Hegel, We ke in 20 Bänden mi Regis e band, ol. 13, Vo lesungen übe die Äs he ik I, Suh kamp Ve lag, F ank u a. M., 1986; ad. de Al edo B o óns Muñoz, Lecciones sob e la es é ica, Akal, Mad id, 1989, p. 7. 8 Alexande Go lieb Baumga en, Aes he ica, T aiec i cis Viad um (F ank u del Ode ), 1750, § 1. 9 A hu Schopenhaue , El mundo como olun ad y ep esen ación, ad. de Robe o Rod íguez A amayo, FCE/Cí culo de Lec o es, Mad id-Ba celona, 2003, ol. I, p. 635. 10 Robe o Rod íguez A amayo nos cuen a, en una no a de su edición de El mundo como olun ad y ep esen ación (op. ci ., ol. I, no a 49) que “Schopenhaue omó en p és amo de la biblio eca pública de D esde, du an e cinco meses (del 14 de ab il al 3 de sep iemb e de 1818), es a ob a de Baumga en: Es é ica, F ank u , 1750”. 11 Ma celino Menéndez Pelayo, His o ia de las ideas es é icas en España, C.S.I.C., Mad id, ed. acsímil de 1974, ol. I, pág. 1060. 12 Benede o C oce, Es é ica como ciencia de la exp esión y lingüís ica gene al, edición co egida y aumen ada con o me a la quin a edición i aliana po Ángel Vegué y Goldoni, p ólogo de Miguel de Unamuno, Uni e sidad Au ónoma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa, México, 1982, pp. 248-249. 13 Pa a la p edicación eligiosa. 14 Cu iosamen e, la misma espues a que da á Kan en la C í ica del Juicio (§ 34), al dis ingui en e una c í ica como a e y una c í ica como ciencia. 15 Menéndez Pelayo, loc. ci . p. 1060. 26