Significados funcionales de la fotografía de guerra: las víctimas de Chiapas
Abstract
Las fotografías que muestran a las víctimas de la guerra, tanto a los combatientes heridos y fallecidos como al pueblo que habita el área de conflicto, guardan diversos significados funcionales. Desde la denuncia social a la intimidación psicológica, las escenas de guerra que se publican en los diarios mundiales ofrecen diferentes lecturas para el espectador común, al que se le muestran a través de un lenguaje espectacular. Analizamos las funciones que residen en algunas imágenes de prensa sobre el conflicto de Chiapas.
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CAPÍTULO XII SIGNIFICADOS FUNCIONALES DE LA FOTOGRAFÍA DE GUERRA: LAS VÍCTIMAS DE CHIAPAS Flor Gómez Cortecero Universidad de Málaga Francisco Javier Ruiz San Miguel Universidad de Málaga Mónica Hinojosa Becerra Universidad Nacional de Loja Resumen Las fotografías que muestran a las víctimas de la guerra, tanto a los combatientes heridos y fallecidos como al pueblo que habita el área de conflicto, guardan diversos significados funcionales. Desde la denuncia social a la intimidación psicológica, las escenas de guerra que se publican en los diarios mundiales ofrecen diferentes lecturas para el espectador común, al que se le muestran a través de un lenguaje espectacular. Analizamos las funciones que residen en algunas imágenes de prensa sobre el conflicto de Chiapas. Palabras clave: Mexico, Chiapas, fotoperiodismo, fotografía de guerra, prensa. 1. Introducción Hasta hace algunas décadas, el fotoperiodismo no tenía el reconocimiento merecido en el ámbito académico. Pero actualmente son muchos los trabajos de investigación publicados en torno a la fotografía de prensa como un mensaje informativo complejo, inmerso en un proceso comunicativo que le impide ser pura denotación de la realidad (Erausquin, 1995). Esta investigación se asienta en la codificación de la fotografía informativa en el ámbito del periodismo diario, un proceso ampliamente abordado por otros autores (Flusser & Molina, 1990) y que ya lo consideramos suficientemente verificado. Citando, por ejemplo, al profesor Eduardo Rodríguez Merchán (1993:355), nosotros partiremos de la fotografía de prensa como medio de comunicación que tiene la capacidad de fragmentar, falsear o manipular la auténtica realidad y establecer las estrategias para persuadir al lector de que asiste y puede observar la reproducción fiel de los acontecimientos. Y un mediador con la capacidad de vehicular o reforzar opiniones, incluso más poderosamente que el texto escrito. - 184 -
Nuestro trabajo viene a ser una investigación analítica y descriptiva de un hecho informativo que es en sí mismo un interesante campo de exploración de los mecanismos anteriormente planteados (Marín-Gutiérrez & al., 2016). Se trata del conflicto armado de Chiapas (México) de 1994, que enfrentó a la guerrilla conocida como Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y al Gobierno de ese país. La mañana del 1 de enero de 1994 el grupo armado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) tomaba varios municipios del estado mexicano de Chiapas. Su líder, el subcomandante Marcos, hacía públicas las demandas de los guerrilleros, mayoritariamente indígenas, a través de la “Primera Declaración de la Selva Lacandona”, un documento en el que se contemplaba como último objetivo derrocar al Gobierno del país (Le Bot, 1997). Techo digno, tierra, trabajo, salud, alimentación y educación eran algunos de los reclamos que los insurgentes dirigían a la presidencia. La guerrilla zapatista irrumpía en un territorio históricamente azotado por el caciquismo y cuyas comunidades indígenas seguían viviendo marginadas a las puertas del siglo XXI. Una región que, a pesar de ser muy próspera en recursos naturales, siempre había estado excluida del progreso económico de otras partes del país. Precisamente ese primer día del año 1994 entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Canadá, Estados Unidos y México, una medida con la que el primero pretendía entrar en la economía del Primer Mundo. El presidente Carlos Salinas de Gortari, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se enfrentaba a una “rebelión de pobres” por las mismas fechas en las que proclamaba al mundo el “milagro económico mexicano” (Mattiace & al., 2002). Tras doce días de enfrentamientos armados entre el EZLN y el Ejército federal, se decretó un alto el fuego bilateral que sería el inicio de otra intensa guerra, esta vez informativa, y en la que la dirigencia zapatista demostraría una gran habilidad comunicativa, consiguiendo espacios en los medios y la empatía de los públicos (Vanden Berghe, 2005). La prensa escrita resultó ser un marco publicitario muy favorable para los insurgentes. Y no sólo la mexicana se hizo eco del conflicto. Lo que sucedió en Chiapas despertó el interés internacional y desencadenó una amplia red de activismo social en Internet. Los guerrilleros zapatistas consiguieron conectar a la audiencia mundial con un asunto local, principalmente a través del poder de la imagen. Y éste es el primer factor que llama nuestra atención sobre la revuelta chiapaneca, su masiva repercusión informativa, contrariamente a uno de los principales valores del periodismo: el que prioriza acontecimientos referidos a personajes de alto rango social y posterga informaciones sobre regiones subdesarrolladas. - 185 -
Los diarios daban cabida a los comunicados que el EZLN enviaba a las redacciones a través de su Departamento de Prensa y Propaganda. Los reporteros acudían fascinados a cada rueda de prensa en la selva y daban a sus crónicas un tono épico. También los intelectuales defendían la causa indígena en sus columnas de opinión. Pero a pesar de que la palabra escrita pueda parecer tener ventaja sobre la imagen, las fotografías que se difundieron del conflicto fueron el recurso más eficaz para llegar a la opinión pública y desacreditar al enemigo (Sánchez Barrios, 2014). La imagen siempre ha sido un medio directo de propaganda, y la propaganda un arma de guerra. El profesor Alejandro Pizarroso Quintero (1993: 30) explica en su tratado sobre esta materia que, hoy en día, la propaganda política toma ejemplo del uso que de la imagen ha hecho la publicidad comercial. Pero la historia de la propaganda política y bélica nos revela que ésta ha adoptado infinitas formas según diferentes contextos sociales, emisores o propósitos. Y la imagen siempre ha estado estrechamente vinculada a este fenómeno. En sus inicios a través de la escultura y la arquitectura de las primeras civilizaciones; pasados los siglos con las artes plásticas, como en los tiempos de la Revolución Francesa; y ya en nuestros días, fundamentalmente a través de la imagen fotográfica, cinematográfica y televisiva. 2. Metodología Nosotros estimamos que las fotografías de prensa sobre los sucesos de Chiapas cumplen una función propagandística en consonancia con la ideología del EZLN y será ésta la hipótesis que orientará la investigación. Si bien lo novedoso en este caso no sería que un actor político reconduzca los flujos mediáticos en su propio beneficio, sino que a un grupo clandestino y armado, enfrentado a la política oficial, se le atribuya tal logro. La nuestra es una investigación sobre fotografías de prensa que, como productos comunicativos, descubren un discurso por parte de un emisor. En el fotoperiodismo diario el emisor del mensaje es el fotógrafo, como productor individual, y la empresa informativa, como productor colectivo. Pero en la difusión del conflicto de Chiapas consideramos que el principal actor también fue emisor del relato informativo. A través de su puesta en escena, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional fue productor de un espacio representativo que definió completamente las informaciones sobre el conflicto. La guerrilla, el referente contextual del mensaje (aquello de lo que se habla), si atendemos a la terminología del lingüista Jean Peytard (1968:75), se convirtió asimismo en productor de ese mensaje. Cabe preguntarnos entonces dos cuestiones. Por un lado, ¿cuáles son los elementos propios de la expresión fotográfica y periodística que vehiculan la función propagandística de estas imágenes? Y por otro, ¿hubo una política visual planificada por EZLN de cara a los medios? Como respuesta a la - 186 -
primera cuestión, observaremos cómo ciertas propiedades inherentes a la naturaleza fotográfica se convierten en unidades mínimas de significación, y su repetición y/o combinación conduce a una inferencia de ideas reflejo de un fin comunicacional. En cuanto a la segunda cuestión, estimamos que el EZLN “elaboró” una sugerente imagen para sus exposiciones públicas a través de ciertos factores escenográficos sobre los que operó su propaganda. Es frecuente ver imágenes en la prensa en las que elementos de la escenografía casual determinan el sentido final de éstas. Sin embargo, en las fotografías sobre el conflicto que nos ocupa detectamos una deliberada búsqueda de la espectacularidad a través de la expresión escénica, y muchas de las veces a partir de elementos que son introducidos en el espacio de la representación por el propio emisor. La presencia de ciertos aspectos reales en las imágenes conduce a un proceso de atribución de significado que implica una ideología que satisface los intereses comunicacionales de la guerrilla. En algunos casos, la carga semántica de las imágenes surge de una articulación de símbolos, siempre predeterminada por el aprendizaje social. En otros, se requiere menos esfuerzo en el reconocimiento de la forma propagandística. De cualquier modo, a través de esos elementos empíricos es posible vincular la ideología del mensaje a la intencionalidad y la identidad del emisor. El uso propagandístico que la fotografía de prensa de Chiapas queda determinado por la intención del emisor, la modulación de ciertos códigos y, en última instancia, por la actitud del receptor. Aunque en este último punto no vayamos a profundizar, es conveniente destacar el favorable contexto informativo con el que este suceso coincidió: un lector modelo ya familiarizado con las manipulaciones que realiza el poder sobre los medios de comunicación. Y el mando del EZLN reconoció en el receptor de su mensaje estas actitudes preexistentes que van en contra de las motivaciones del poder (Pineda Cachero, 2006: 269). 3. Análisis de los datos Muchos analistas han destacado el cariz propagandístico de la fotografía de guerra. La imagen puede ser un recurso para construir o reforzar opinión, cohesionar un grupo, o desacreditar al enemigo. Pero más allá de su lectura como mensaje de propaganda, la fotografía de guerra guarda muchos otros significados funcionales. La profesora Ana Julia Gómez Gómez, que ha estudiado la carga semántica de este género fotográfico, destaca tres significados funcionales básicos de los que es portador: de testimonio informativo, de testimonio histórico, y de documentación (Gómez Gómez, 2005:103). Las demás funciones de la fotografía de guerra se derivarían de este trío principal. - 187 -
En este capítulo de libro analizamos algunos de los significados funcionales que residen en imágenes publicadas en la prensa sobre el conflicto de Chiapas. Se han seleccionado fotografías que muestran a la población de la zona y también a las víctimas de la violencia en la contienda. Alejandro Pizarroso, en su análisis sobre la propaganda en la Guerra del Golfo, considera que uno de los argumentos de la propaganda iraquí fue el planteamiento de la cuestión en términos de enfrentamiento entre ricos y pobres (Pizarroso, 1993: 507). Los zapatistas también quisieron que ésta fuera la percepción general del público sobre el conflicto de Chiapas, en un contexto de transformaciones económicas a nivel mundial, que no a todos gustaban. En la prensa de la época encontramos muchas fotografías que dan cuenta de la miseria en la que vivía la población indígena de la región. Son imágenes que, independientemente de que exista un conflicto en ese momento, tienen buena salida en el mercado periodístico. Una de las reglas de atención sobre acontecimientos que plantea Frank Böckelmann (1983:50) se refiere al dolor y sus sucedáneos en nuestra civilización. El fotorreportero recoge estas escenas siguiendo instrucciones del medio para el que trabaja, si bien, motivaciones personales pueden influir en el planteamiento de su trabajo. Además, aunque busca retratar la cotidianidad natural, dispone de tiempo para la toma y atiende cuidadosamente a los elementos compositivos y la capacidad expresiva, que en estos casos debe ser máxima. Por tanto, aunque son escenas extraídas de la realidad, están altamente codificadas. La guerrilla, por su parte, es la que conduce la atención de los medios hacia esas escenas, es la fuente cooperadora del fotoperiodista. Prueba de ello es que permitió el acceso a poblaciones ocupadas y de paso restringido a los periodistas y fotógrafos para que éstos dejaran constancia escrita y, especialmente gráfica, de la vida en esas comunidades. Lo que se ve en las fotografías es la representación del hambre, la enfermedad ¿Qué se busca al enseñar todo esto? Es el testimonio documentado de las palabras del EZLN: falta de alimento, insuficiencia sanitaria y educativa, exclusión social. Acreditan la razón de ser de la guerrilla, en cierto sentido justifican el estallido de violencia. Este tipo de fotoperiodismo, que puede encuadrarse en el género documental, es frecuente en tiempo de guerra. Se suele fotografiar a la gente que vive en el área de conflicto. Pero normalmente, lo que interesa de estas imágenes es captar qué consecuencias ha traído ese conflicto sobre la población de la zona, en qué medida ha cambiado su vida. Muchas de las veces, una sola fotografía lo dice todo. Sin embargo, en Chiapas estas imágenes explican el conflicto en sí. Esa no es la vida bajo la dureza de la guerra, es la vida que ya existía anteriormente a ella. - 188 -
La desigualdad económica es uno de los atributos que definen la estructura social mexicana. En una de las fotografías que rescatamos se plasma enfrentando las representaciones de ambos polos: una estampa indígena chiapaneca y un agente de bolsa de la capital (Fotografía 1). La primera mitad de la imagen tendrá mucho más peso en su lectura por la interacción de algunos códigos fotoperiodísticos: ratio, actantes, gestualidad o relación fotografía/página. Fotografía 1. Fuente: El País, 21 de agosto de 1994 La inclusión de niños y ancianos subraya el drama, y la gestualidad facial juega asimismo un importante papel sensible. Todas las que se muestran a continuación, extraídas de diarios de 1994, dan cuenta del hambre en la región (Fotografías 2, 3, 4 y 5). - 189 -
Fotografía 2. Fuente: El País, 5 de enero de 1994. Fotografía 3. Fuente: El Mundo, 20 de enero de 1994. - 190 -
Fotografía 4. Fuente: El Mundo, 9 de febrero de 1994. Fotografía 5. Fuente: ABC mundo, 9 de febrero de 1994. - 191 -
Fotografía 6. Fuente: El Mundo, 9 de enero de 1994. En esta última (Fotografía 6) se aprecia un nivel mayor de expresividad que en las anteriores, en cuanto que se trata de una composición asimétrica, que connota inestabilidad y desorden. El pie se refiere al concepto de enfermedad, y esta situación irregular queda reflejada no sólo con el referente real, sino a través de una tensión compositiva. Todas estas fotografías cumplen una función de concienciación en el lector que, como explica Ana Julia Gómez Gómez (2005:115), puede resultar molesta y peligrosa para los intereses fácticos de la guerra. En este caso, serían muy inoportunas en el contexto de políticas de expansión económica que llevaba a cabo el gobierno mexicano. Las imágenes en las que aparecen las víctimas del conflicto cumplen otras de las funciones de la fotografía de guerra. Tras doce días de combates entre el EZLN y el Ejército mexicano se decretó el alto el fuego. A lo largo del año 1994 no cesaron las denuncias sobre abusos de violencia atribuidos a los cuerpos militares oficiales. En los medios de comunicación se hacía referencia a torturas, ejecuciones sumarias de guerrilleros y bombardeos sobre civiles, con titulares tan contundentes como Los ataques de la aviación mexicana matan más campesinos que guerrilleros, Los indígenas acusan al Ejército de torturas y bombardeos indiscriminados, “Entraron en nuestras casas a patadas”, Una comisión de derechos humanos investiga las ejecuciones sumarias de zapatistas por el Ejército, Bombas contra machetes, etc... Los textos se acompañaban de testimonio gráfico - 192 -
Fotografía 13. Fuente: El País, 9 de enero de 1994. Estas imágenes benefician al bando zapatista en cuanto que en ellas se leen propagandemas negativos como la crueldad y el asesinato. Pero, por otro lado, cumplen una función admonitoria. Las fotografías que muestran el resultado fatal de la violencia atemorizan al espectador, le advierten del destino que podría correr el radicalismo. Así lo explica la Ana Julia Gómez (2005:112): Se prepara al ciudadano a nivel global para que el posible castigo o la sinrazón de la guerra sea aceptada con resignación. 4. Conclusiones La primera gran conclusión que extraemos de esta investigación es que la fotografía de prensa es un medio capaz de establecer unas estrategias de persuasión y de crear opinión. Tiene un margen de independencia representativa con respecto a la realidad, que da lugar a un mensaje dirigido al espectador. Las fotografías publicadas en la prensa sobre los hechos de Chiapas ofrecen información ideológica, sirviendo a la propaganda de la guerrilla Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Hay una promoción mucho mayor en la prensa de los zapatistas que de su adversario. El recurso al drama viene muy bien a la propaganda de la guerrilla y se manifiesta en las imágenes, de forma explícita. Sabemos que es - 199 -
un conflicto en torno a unas minorías que padecen, y la apelación al sentimentalismo es la baza que se juega. Con la preferencia por los planos abiertos y las focales cortas se consigue realzar la condición de indefensión de los civiles, y con la angulación ligeramente picada en algunas de las fotografías, se estimula la compasión del que contempla la tragedia colectiva. Muy relacionada con lo anterior está la idea de desventaja en la lucha a la que apunta la lectura. El héroe-mártir ha sido un rol estrella en la historia de la propaganda bélica, y se busca esa atribución a los zapatistas. Las fotografías sugieren una competición desigual, frente a un enemigo despersonificado, una amenaza de potencial desconocido contra la que los indígenas llevan todas las del perder. Se busca así despertar miedo en el receptor del mensaje, en primera instancia, y después, su aprobación de la causa minoritaria. El uso de focales largas cuando se retrata al colectivo del Ejército inspira peligro, al poner distancia física entre el referente y el lector, o bien connota superioridad militar al aplanar la perspectiva. Se han observado casos especiales de focalización del punto de vista que conducen a una lectura de la composición propicia a los intereses zapatistas, ya sea por la búsqueda de un sentido oportuno o de una armonía estética. Se revela un interesante discurso codificado en cuanto al uso de la luz, que también deriva en una valoración positiva de la guerrilla. En un momento en el que la opinión pública cuestiona las acciones de un poder ya marcado por la sombra de la corrupción, la modulación de este grupo de codificadores refuerza creencias críticas. De igual manera, en la codificación gestual también se aprecia carga ideológica. Vemos expresiones de aflicción, el recurso al dramatismo. Indiscutiblemente, todo ello constituye una búsqueda de la empatía de las audiencias. La guerrilla se ha publicitado activamente configurando ellos mismos un espacio de la representación exclusivo, e incluyendo en él su disfraz, unas localizaciones simbólicas, y una marca épica. Y éste ha sido un proyecto definido por la planificación, la creatividad, y la teatralidad. En esencia es un proceso muy complejo, pero supone un “atajo” para llegar a la mente del lector. La preferencia por el formato horizontal y la extensión de los planos ya nos dan algunas pistas sobre la importancia del entorno en este suceso. Los guerrilleros han procurado ser fotografiados en un contexto de significación, un espacio lleno de signos sin salir de la realidad. La selva, la iglesia, su congreso rústico… Son los decorados en los que han querido posicionarse, porque a partir de todos ellos han estimulado elementos significantes que validan su mensaje. Y el fotoperiodista ha completado la estrategia para su fin comunicativo. La pureza de lo incivilizado, la seducción de lo - 200 -
recóndito, la protección celestial o el honorable pasado. Son algunos de los valores a los que han aspirado a ser asociados a partir del espacio físico real. El EZLN creó y estructuró sucesos informativos, y el nada inocente manejo de simbolismos en ellos. El EZLN también se conviertió en emisor del mensaje informativo al permitir el acceso a los fotógrafos a las poblaciones ocupadas, para fabricar así la prueba gráfica de la situación de la población indígena de Chiapas: hambre, insalubridad o desprotección. Sin embargo, observamos una gran debilidad en la muestra en cuanto a potencial propagandístico, y es la escasez de fotografías de mujeres zapatistas. El mismo fundamento sociológico que atrae la atención de medios cuando el conflicto se presenta como una guerra entre ricos y pobres, es el que la explicaría en el caso de haberse destacado la idea de mujer guerrillera. Resulta curioso que no se haya plasmado a más mujeres zapatistas en las fotografías, teniendo en cuenta que la igualdad de género fue, desde el principio, uno de los cimientos del credo zapatista. En nuestra opinión también es fundamental tener en cuenta la crisis estructural en la sociedad de la época, según la cual, gran parte de la población rechazaba el nuevo orden mundial a las puertas del siglo XXI. Podría decirse que se generalizó una gran preocupación por preservar la identidad individual, en contra de los veloces cambios económicos, culturales, tecnológicos o medioambientales de la globalización. En este contexto surgieron movimientos sociales contrarios a este proceso que captaron la atención de la ciudadanía, entre ellos, el EZLN. Así, el interés mediático internacional se prolongó al presentarse la guerrilla desafiando a la globalización y como una abanderada de lo ideosincrásico. En definitiva, todo este fenómeno comunicativo se produce en unas condiciones de recepción ideales, que han determinado el sentido final de esos elementos expresivos que articulan la propaganda manifestada. 5. Referencias bibliográficas Böckelmann, F. (1983). Formación y funciones sociales de la opinión pública. Barcelona: Gustavo Gili. Castells, M. (1998). La era de la información: Economía, sociedad y cultura. El poder de la identidad. Vol. II. Madrid: Alianza. Erausquin, M. A. (1995). Fotoperiodismo: formas y códigos. Madrid: Síntesis. Flusser, V., & Molina, E. (1990). Hacia una filosofía de la fotografía. Madrid: Trillas. - 201 -
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