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Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía

Aguilar Alba, Mónica

Abstract

La cuantificación y el conocimiento de los cambios climáticos a escala regional es una de las tematicas más relevantes en el debate del cambio global. Poder entender los cambios a nivel regional y sus impactos es avanzar en el conocimiento de las características de variabilidad natural (Lionello et al. 2006). Se presentan en este trabajo los resultados del análisis de numerosas series de precipitación de Andalucía durante el periodo 1931-2007 de observatorios localizados en los principales sistemas montañosos de la región. Estas zonas son especialmente sensibles a las variaciones climáticas, ya que en ellas se localizan la mayor parte de los espacios naturales protegidos e infraestructuras hidráulicas. Las cantidades más importantes de precipitación se registran en estas zonas donde se acumulan los principales recursos hídricos de la región. Por ello, la existencia de cambios en las precipitaciones en estas áreas puede tener considerables impactos medioambientales y socio-económicos. Desde los años sesenta hasta los años noventa del siglo pasado, el cambio más destacable en las series de precipitación, es una tendencia decreciente en marzo, que ha sido constatada por diversos autores para la vertiente occidental de la Península Ibérica. En este artículo ampliamos la dimensión temporal de este fenómeno, evaluando su magnitud con una perspectiva histórica (comienzos del siglo XIX), y extendiéndolo hasta el presente. Además, si examinamos las variaciones espaciales que se registran en todo el sur peninsular. El análisis del fenómeno a una escala plurisecular pone de manifiesto la singularidad de este comportamiento en las precipitaciones a lo largo de las últimas décadas del siglo XX. Por último, hemos puesto en relación los resultados obtenidos, con las previsiones de cambio climático y con estudios recientes sobre variaciones en los patrones de circulación atmosférica en el Atlántico norte.

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Recent changes and tendencies in precipitation in Andalusia Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía CHAPTER 5 / CAPÍTULO 5 Recent changes and tendencies in precipitation in Andalusia Mónica Aguilar Alba Departament of Physical Geography. University of Seville. C/ María de Padilla s/n. 41004 Sevilla. [email protected] ABSTRACT Quantifying and understanding climatic changes at a regional scale is one of the most important and uncertain issues within the global change debate. An important step towards the understanding of regional climatic changes and impacts is the assesment of natural climate variability (Lionello et al. 2006). The analysis of a numerous precipitation monthly series over the period 1931-2007 located in the main mountanious ranges of Andalusia region (South of Spain) is presented. These areas are especially sensitive to climate changes due to the fact that most natural protected ecosystem and reservoirs are placed there, where most of the regional precipitation amounts fall and the main water volumes of the region are stored. Therefore, the occurence of changes in the averages of the pluviometric contributions in these mountains will have important environmental and socio-economic impacts. The mosts relevant and significant changes is found in March when precipitation in the central and western regions of the Iberian Peinsula presents a clear continuous decline of 50% from the 60’s onwards documented by several authors. In this paper we describe this phenomenon up to 2007 evaluating, on the one hand, its magnitude and evolution from a historical perspective and, on the other hand, the spatial variations of precipitation in the study area. Despite the similarities with other periods when considering various centuries of data, these last decades of the 20th century present different characteristics. The results of this study are related to climate change predictions and to recent studies reporting atmospheric circulation changes in the North Atlantic area. Key words: precipitation, trends, March, climate change, variability, Iberian Peninsula, Andalusia, mountains El cambio climático en Andalucía: evolución y consecuencias medioambientales Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía): 99-116 (2007) © Los autores. Sevilla. España. ISBN: 978-84-96 776-40-1 Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía Mónica Aguilar Alba Departamento de Geografía Física y A.G.R. Universidad de Sevilla. C/ María de Padilla s/n. 41004 Sevilla. [email protected] RESUMEN La cuantificación y el conocimiento de los cambios climáticos a escala regional es una de las tematicas más relevantes en el debate del cambio global. Poder entender los cambios a nivel regional y sus impactos es avanzar en el conocimiento de las características de variabilidad natural (Lionello et al. 2006). Se presentan en este trabajo los resultados del análisis de numerosas series de precipitación de Andalucía durante el periodo 1931-2007 de observatorios localizados en los principales sistemas montañosos de la región. Estas zonas son especialmente sensibles a las variaciones climáticas, ya que en ellas se localizan la mayor parte de los espacios naturales protegidos e infraestructuras hidráulicas. Las cantidades más importantes de precipitación se registran en estas zonas donde se acumulan los principales recursos hídricos de la región. Por ello, la existencia de cambios en las precipitaciones en estas áreas puede tener considerables impactos medioambientales y socio-económicos. Desde los años sesenta hasta los años noventa del siglo pasado, el cambio más destacable en las series de precipitación, es una tendencia decreciente en marzo, que ha sido constatada por diversos autores para la vertiente occidental de la Península Ibérica. En este artículo ampliamos la dimensión temporal de este fenómeno, evaluando su magnitud con una perspectiva histórica (comienzos del siglo XIX), y extendiéndolo hasta el presente. Además, si examinamos las variaciones espaciales que se registran en todo el sur peninsular. El análisis del fenómeno a una escala plurisecular pone de manifiesto la singularidad de este comportamiento en las precipitaciones a lo largo de las últimas décadas del siglo XX. Por último, hemos puesto en relación los resultados obtenidos, con las previsiones de cambio climático y con estudios recientes sobre variaciones en los patrones de circulación atmosférica en el Atlántico norte. Palabras clave: precipitación, tendencias, marzo, cambio climático, variabilidad, Península Ibérica, Andalucía INTRODUCCIÓN Probablemente el área mediterránea es una de las zonas en que la mayor parte de las simulaciones llevadas a cabo mediante distintos modelos climáticos ofrece resultados más coherentes en cuanto a las señales climáticas esperables en un futuro. De hecho, las diferentes simulaciones acerca de los efectos antropogénicos sobre el clima coinciden en la predicción de un aumento general de las temperaturas mayor que la media planetaria y un descenso, también mayor al global, en las precipitaciones estivales (Lionello et al. 2006). Sin embargo, todavía existe una gran incertidumbre en esta El cambio climático en Andalucía: evolución y consecuencias medioambientales Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía): 99-116 (2007) © Los autores. Sevilla. España. ISBN: 978-84-96 776-40-1 Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía 101 región sobre el comportamiento futuro de las precipitaciones debido a que la mayor parte de los modelos aún tienen dificultades en describir la cuenca mediterránea dada su accidentada y compleja topografía. Para captar el comportamiento de parámetros tan variables como el viento y la precipitación es necesario conocer bien la diversidad espacial de estos fenómenos, ya que sus escalas de variabilidad son inferiores a 10 Km. A esta complejidad hay que sumar los cambios estacionales, ya que esta zona de transición entre las latitudes subtropicales y las medias, se ve sometida a la alternancia de diferentes centros de presión a lo largo del año. En la región andaluza, a todos estos rasgos de la zona mediterránea hay que añadir la diversidad de su topografía, su localización meridional en Europa, cercana al continente africano, y la influencia de dos grandes mares, factores que añaden aún más complejidad al comportamiento de las precipitaciones. Por esta razón, conocer el funcionamiento de la precipitación a una escala regional y detallada resulta cada vez más necesario para poder validar y perfeccionar los modelos climáticos. De este modo se reduce la incertidumbre sobre los posibles escenarios futuros y la magnitud y tendencia de los cambios esperables para zonas de especial dificultad. En los últimos años, el número de estudios sobre la precipitación y su comportamiento espacial y temporal han ido aumentando notablemente, siendo lo más habitual que se realicen a escala de la Península Ibérica, y a partir de un número no muy abundante de estaciones. Recientemente, comienzan a aparecer trabajos exhaustivos sobre la tendencia de la precipitación en el área mediterránea como los trabajos de Millán (Millán et al., 2005) y de González-Hidalgo sobre una red de estaciones muy densa (González-Hidalgo, 2006), lo que permite evaluar los cambios con una gran riqueza espacial. Sin embargo, aunque este último estudio abarca parte de la zona sur oriental de Andalucía, el resto de la región andaluza no ha sido estudiado con el suficiente número de observatorios que permita conocer en detalle y evaluar, las tendencias que la precipitación está experimentando en la región. Por otro lado, numerosos trabajos se centran en las precipitaciones invernales, intentando explicar los patrones de comportamiento espacial en relación con la NAO (Oscilación del Atlántico Norte). En estos meses invernales, cuando la fuerza de los vientos del oeste es mayor y los contrastes de presión latitudinales son más intensos, se han detectado cambios débiles en las tendencias para la Península, que parecen algo más acusados en el norte (Rodríguez- Puebla & Brunet, 2007). Son menos frecuentes los estudios centrados en los meses equinocciales (Rodríguez- Puebla et al., 2002) aunque recientemente han recibido una mayor atención científica debido a los notables cambios que se detectan en las precipitaciones primaverales. Entre estos estudios, podemos mencionar, los dedicados al descenso de las precipitaciones en la zona occidental de la Península Ibérica en las últimas décadas del siglo XX (Raso, 1996; García-Barrón, 2002; Rodrigo, 2002; Rodríguez-Puebla et al, 2002; Saladié et al., 2002; González- Hidalgo et al., 2006; Rodrigo & Trigo, 2007) y, más detalladamente, para el mes de marzo (Serrano et al, 1999; Galán et al., 1999; Paredes et al., 2006; Aguilar et al., 2006). Los citados estudios han analizado este comportamiento hasta mediados de los años noventa, verificando la significación estadística de la tendencia. En el trabajo más reciente de Paredes et al. (2006), en el que se analiza este fenómeno en toda la Península Ibérica a lo largo del periodo 1941-1997, se pone de manifiesto cómo este descenso se inicia en 1960 y supone una Mónica Aguilar Alba 102 disminución de un 50% en los totales pluviométricos de marzo. En Andalucía, los recientes escenarios regionalizados obtenidos del proyecto “Generación de Escenarios de Cambio Climático en Andalucía” realizados por la FIC (Fundación para la Investigación del Clima) en el marco de la Estrategia de la Comunidad Autónoma Andaluza ante el Cambio Climático (Junta de Andalucía, 2007), permiten disponer de información a escala local y para horizontes próximos (2011-2020, 2041-2050, 2091-2100). La escala espacial y temporal de estos escenarios es muy adecuada para los gestores (escala local y un horizonte de 10-20 años), facilitando las tareas de planificación y adaptación al cambio. A su vez, estos escenarios regionalizados se podrán integrar con modelos hidrológicos para traducirlos en términos de sus impactos sobre las aportaciones a ríos, embalses y acuíferos, y así poder evaluar la vulnerabilidad de los distintos sistemas de explotación agrícola. Cabe resaltar los excelentes resultados de la verificación de esta modelización para Andalucía en el caso de las temperaturas; sin embargo, estos escenarios se deben manejar con cautela para la precipitación, ya que los errores de verificación del modelo son, en algunos casos, similares a los cambios simulados (Giansante, 2007). Por todo ello, siguen siendo necesarios más estudios sobre esta región que permitan mejorar el conocimiento climático de Andalucía, tanto a escala espacial como temporal, no sólo para la precipitación, sino para la mayoría de las variables climáticas. En esta línea, el presente trabajo pretende continuar profundizando en el conocimiento de los cambios y tendencias más destacables que ha experimentado la precipitación en Andalucía y continúa profundizando en los resultados presentados en 2006 por la autora y colaboradores (Aguilar et al., 2006). El análisis de la precipitación se centrará, especialmente, en series que comienzan a principios del siglo XX hasta el presente, dando una dimensión espacial a los cambios que en estas series temporales se detectan. De esta forma, podremos apreciar cómo los cambios atmosféricos, a gran escala, no necesariamente se traducen en cambios uniformes en espaciales y, por otro lado, cómo las diferencias espaciales permiten delimitar y evaluar la dimensión de los cambios atmosféricos que se están registrando. En el estudio precedente, el ámbito analizado fue la región de Andalucía extendiendo sus límites al sector meridional de Portugal y la región murciana, lo que permitió analizar la dimensión espacial de los cambios en las precipitaciones en todo el sur peninsular. Uno de los resultados destacables fue que los descensos más importantes en las precipitaciones se producían en las zonas de montaña, áreas espacialmente sensibles y vulnerables a estos cambios. Por esta razón, el presente trabajo se centra en los ámbitos montañosos de la región, de gran valor natural, y donde se localizan gran parte de los pantanos que permiten regular y gestionar los recursos hídricos. Un descenso en las aportaciones pluviométricas tendrá, sin ninguna duda, unos impactos notables sobre estos valiosos ecosistemas y sobre los volúmenes embalsados, de consecuencias medioambientales y socio-económicas graves, ya que afecta a un recurso sometido a una fuerte demanda. ÁMBITO DE ESTUDIO Y DATOS En nuestro estudio, pretendemos avanzar en la caracterización de la precipitación en Andalucía partiendo de los trabajos precedentes, aunque ampliando la cobertura espacial y temporal. En primer lugar, hemos utilizado un número elevado de series, con el objeto de encontrar matices espaciales y, en segundo lugar, hemos enmarcado los Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía 103 cambios detectados en un contexto temporal más amplio, utilizando para ello las series históricas más largas de Andalucía. En la medida de lo posible, las series utilizadas han sido actualizadas hasta el año 2007, con el fin de describir el comportamiento más reciente de la precipitación en aquellos meses que registran cambios significativos, fundamentalmente el mes de marzo. Por último, relacionaremos estos resultados con las proyecciones de cambio climático para la región y con recientes estudios sobre variaciones climáticas en el ámbito del Atlántico Norte. Iniciaremos nuestro estudio, con la caracterización de algunos rasgos esenciales de la precipitación en Andalucía para lo que utilizaremos un observatorio representativo de los rasgos más generales en la región, como es el observatorio de Jerez de la Frontera Aeropuerto, en la provincia de Cádiz. Posteriormente, profundizaremos en estos rasgos y así, partiendo de los resultados de nuestro estudio anterior, se han seleccionado las estaciones de observación situadas en los principales sistemas montañosos de la región, donde se han registrado los cambios más notables. Las series de precipitación se han escogido atendiendo a dos criterios fundamentales: la calidad de sus series y una extensión temporal lo más amplia posible, con un mínimo de 70 años de observación y prolongación hasta los años 2006 y 2007. Además, se les ha exigido un máximo de 5 % de lagunas en su interior, las cuales se han interpolado a partir de los datos procedentes de observatorios cercanos, mediante regresión lineal simple a partir de la serie mejor correlacionada. Sólo en algunos casos, y especialmente en el ámbito oriental de Andalucía, donde la cobertura espacial de la red de observatorios es más deficiente, los criterios han sido algo menos rigurosos en estos requisitos. Siguiendo estos criterios se han utilizado un total de 141 estaciones de observación, distribuidas en las principales zonas de montaña, como puede apreciarse en la Tabla 1 y Figura 1. A este grupo hay que sumar, los observatorios que disponen de las series históricas más largas de la región que nos permitirán enmarcar los cambios detectados, en un contexto temporal más amplio y que aparecen en la Tabla 2. Como es habitual en este tipo de estudios, lo que se pretende analizar es la señal espacial de cambio a largo plazo a una escala mayor que la local, se han combinado las series, con el objetivo de obtener una nueva serie regional representativa del territorio analizado (Jones & Hulme, 1996; Saladié et al., 2004). Ésta se construye a partir de las series individuales estandarizadas, lo que está especialmente recomendado en sectores con una alta variabilidad en la precipitación, como es el caso de suroeste peninsular. El periodo de referencia elegido para la estandarización de las series, ha sido el Zonas Provincia Número de estaciones Sierra de Aracena Huelva 10 Sierra Norte Córdoba y Sevilla Córdoba y Sevilla 19 Pedroches Córdoba 21 Serranía de Ronda Cádiz y Málaga 32 Sierra Nevada Granada y Almería 19 Sierras de Cazorla y Segura Jaén 40 Total 141 Tabla 1. Número total de observatorios utilizados para el estudio según las zonas montañosas establecidas. Mónica Aguilar Alba 104 último periodo internacional, 1971-2000, siguiendo las recomendaciones de la OMM (WMO, 1967). No enumeraremos ni describiremos, todas las series utilizadas en este estudio ya que ocuparía un espacio excesivo. Hemos construido seis series regionales de los ámbitos montañosos formadas por un número variable de estaciones, según se recoge en la Tabla 1 y que comparten, como mínimo, el periodo común 1951-2006. A éstas, se suma una séptima serie regional, denominada “histórica”, que no siempre está constituida por el mismo número de observatorios. Se inicia con los registros de las dos series más largas (San Fernando y Gibraltar) a principios del siglo XIX, y, a medida que comienzan las demás series, se van incorporando éstas al cálculo de la serie regional (compuesta finalmente por 8 series). Por lo tanto, nuestro estudio parte del análisis de un total de 149 series de precipitación, todas ellas pertenecientes al Instituto Nacional de Meteorología, y, sólo una de ellas no española, Gibraltar, del servicio meteorológico británico (Mettoffice). Las series de precipitaciones fueron sometidas a un control de calidad inicial que per- Observatorio Provincia Año Inicio Año fin Gibraltar Gibraltar (R.U) 1813 2006 Jerez de la Frontera Cádiz 1912 2007 Sanlúcar de Barrameda Cádiz 1888 2005 San Fernando Cádiz 1838 2005 Sevilla Sevilla 1871 2005 Tarifa Cádiz 1869 2005 Úbeda Jaén 1864 2005 Jaén Jaén 1867 2005 Tabla 2. Estaciones meteorológicas utilizadas para crear la serie histórica regional de Andalucía. Figura 1. Localización de los observatorios utilizados para el estudio según las zonas montañosas establecidas. Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía 105 mitió detectar y corregir numerosos valores erróneos. Posteriormente, y para garantizar la homogeneidad de los datos, se les aplicó el Test de las Diferencias Acumuladas de Cradock (Cradock, 1979) y el Standarized Normal Homogenity Test de Alexandersson para una sola serie (Alexandersson, 1986; Alexandersson & Moberg, 1997). Algunas de las series, consideradas en fases iniciales del estudio, no fueron finalmente utilizadas en la fase de análisis, por no presentar las garantías de homogeneidad suficientes. EL RéGIMEN DE PRECIPITACIONES EN ANDALUCÍA Con el fin de comprobar si hay cambios en el régimen de precipitación, relacionados con el cambio climático, que pueden traducirse en desplazamientos estacionales, vamos a describir el ciclo anual más representativo en Andalucía para relacionarlos posteriormente con nuestros resultados. Cualquiera de las características que decidamos describir sobre la precipitación en los medios mediterráneos destacará como rasgos esenciales, en primer lugar, la escasez de precipitaciones durante el verano, que marca el ritmo y ciclo biológico de los ecosistemas y de la sociedad en general en cuanto a consumos, y en segundo lugar, la variabilidad. En general, si observamos el régimen medio de precipitaciones en Andalucía se caracteriza por presentar un mínimo estival centrado en el mes de julio (ver Figura 2). Los meses de mayor precipitación respecto al total son: noviembre, diciembre y enero con valores entre 12-13,5 %. A partir de enero, los valores comienzan a decrecer progresivamente, al mismo tiempo que las temperaturas van aumentando, lo que supone el inicio del periodo de déficit hídrico que se extiende desde abril hasta octubre, mes en el que vuelve a restituirse el equilibrio entre las pérdidas por evapotranspiración y las lluvias. La diversidad de comportamientos en Andalucía es grande, al “mezclarse” los ciclos típicamente atlánticos con los mediterráneos. Esto se traduce, lógicamente, en la existencia de diferencias espaciales Figura 2. Régimen medio de las precipitaciones en Andalucía (en porcentajes). Mónica Aguilar Alba 112 ranualmente. Son también destacables las diferencias espaciales que aparecen en los porcentajes de disminución de la precipitación, destacando los gradientes norte-sur y este-oeste. Por otro lado, las diferencias espaciales encontradas son coherentes con el patrón general de la precipitación en la región, con dirección predominante SENW (Romero et al., 1998; Martín-Vide & Fernández, 2001). Para evaluar la importancia de los cambios conviene situarlas en el marco de las tendencias registradas por esta variable a escala planetaria, en el contexto de los factores que potencialmente pueden generarlas y, desde luego, en el contexto de la amenaza de cambio climático que pesa sobre todo el planeta. En este sentido, podemos apuntar algunos hechos de especial interés: Sabemos que el índice de Oscilación del Atlántico Norte (NAO) representa el principal modo de variación en la zona y, entre otros factores, se asocia con los cambios en la trayectoria y fuerza de las perturbaciones frontales, con la temperatura de la superficie del mar o con las anomalías en las temperaturas y en las precipitaciones en Europa, principalmente durante el invierno (Hurrel, 1995). Se ha confirmado, también, la asociación de esta tendencia decreciente de las precipitaciones, con un aumento de la temperatura del mar, el fenómeno el Niño y la Oscilación del Ártico (AO) (Rodríguez- Puebla et al., 2002). Recientemente, algunos estudios indican que la AO y la NAO tienen tendencia predominante a la polaridad positiva, o anomalías positivas de presión en zonas subtropicales, y negativas en las subpolares. Ello conlleva un desplazamiento hacia el norte de los vientos zonales del oeste y, como consecuencia, cambia el régimen de precipitación (Rodríguez-Puebla & Brunet, 2007). Otros muchos trabajos recientes, confirman los cambios significativos que se están produciendo en los patrones de circulación en el Atlántico Norte, especialmente desde los años ochenta (Trigo & Dacamara, 2000; Fealy & Sweeney, 2005; Kyselý & Domonkos, 2006, entre otros). En el contexto de un cambio climático, es bien conocida la fase positiva que a partir de mediados de la década de los setenta, experimenta la NAO. Esta circunstancia, explica el descenso de las precipitaciones que se registra en las latitudes subtropicales, lo que está relacionado con un aumento de las situaciones anticiclónicas en el sur de Europa (Schönwiese & Rapp, 1997; Folland & Karl, 2001). Cassou et al. (2004) analizan el desplazamiento del centro de acción de las Azores hacia el NE, como consecuencia del aumento de los gases de efecto invernadero, lo que explicaría el impacto del calentamiento global sobre la circulación atmosférica y la disminución de la precipitación en la Península Ibérica. Aunque fuera de los objetivos de este estudio, hemos verificado su evolución en los últimos años, a partir de los datos del índice NAO para marzo ofrecidos por Hurrell (2006). La duración de esta fase tiene su valor máximo en 1994 y, a excepción de 1996, con un valor negativo muy bajo, permanece con valores positivos hasta el 2003 (último dato disponible), aunque decreciendo. De todo ello puede deducirse que esta etapa podría estar finalizando. No obstante, la tendencia decreciente de las precipitaciones, se enmarca en un contexto de cambios más amplios que se están produciendo a escala global, desde los años ochenta, y forma parte de los cambios y variaciones climáticas más recientes y significativas. Si este comportamiento de las precipitaciones del mes persiste, y la recuperación iniciada en el año 2001 no continúa remontando, como parece estar sucediendo, las consecuencias para la agricultura y los recursos hídricos pueden agravarse, por lo que debería esta circunstancia ser tenida en cuenta en la planificación hidrológica. La importancia de las fuertes disminuciones en este mes, no es sólo por el descenso de Cambios y tendencias recientes en las precipitaciones de Andalucía 113 las aportaciones, sino por el hecho de que es el último mes con balance excedentario. A partir de abril, cuando las temperaturas comienzan a ser elevadas, aumenta la ETp (evapotranspiración potencial) y ETr (evapotranspiración real) y los balances hídricos comienzan a ser negativos. Aunque no se aprecian tendencias negativas en las series en los meses siguientes, la efectividad de estas precipitaciones posteriores es muy pequeña, al superar la ETp a las precipitaciones registradas. Por lo tanto, las “últimas” precipitaciones útiles son las que aporta este mes, adelantandose el inicio de la estación desfavorable de abril a marzo, lo que sin duda significa un fuerte impacto en los ecosistemas. Estos cambios, unidos al incremento de las temperaturas y la ETr, no sólo modifican diversos aspectos del ciclo hidrológico, sino también la demanda de recursos hídricos (aumento de las demandas de riego, usos residenciales, etc). Además, los impactos podrán ser tanto cuantitativos como cualitativos deterioro de la calidad de las aguas, cambio en la composición de especies, proliferación de algas, intrusión salina en el litoral (Giansante, 2007). Por todo ello, la planificación hidrológica debe adaptarse a los cambios que se constatan en el clima de la región, buscando estrategias que permitan mitigar sus consecuencias adversas. AGRADECIMIENTOS Petr Štìpánek por proporcionar su versión ampliada del software Anclim y Proclim, a Juan Carlos González Hidalgo, Arturo Sousa y Leoncio García Barrón por su apoyo y ayuda inestimables, y al Instituto Nacional de Meteorología por las series de precipitación suministradas para este estudio. BIBLIOGRAFÍA Aguilar, M. & M. F. Pita (1996). Evolución de la variabilidad pluviométrica en Andalucía occidental. su repercusión en la gestión de los recursos hídricos. En: Clima y agua. La gestión de un recurso climático. Marzol, M., Dorta, P. & P. Valladares (Eds): 299-311. 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