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Natalia Fernández de Castro, pionera en el periodismo femenino

Cózar Navarro, María del Carmen

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59 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, PIONERA EN EL PERIODISMO FEMENINO Por María del Carmen Cózar Navarro Excelentísimo Sr. Director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Excelentísimos e Ilustrísimos Señores, Dignísimas Autoridades, Señoras y Señores. Quiero en primer lugar agradecer al Director y a su Junta de Gobierno el honor que me han hecho aceptándome para formar parte de tan noble institución académica. Así mismo, quiero manifestar mi agradecimiento a la Excelentísima Sra. Dña. Enriqueta Vila Vilar por la excelente presentación que ha realizado de mi trayectoria profesional que no es sino manifestación del cariño y de su amistad. Gracias querida amiga. Como ha puesto de manifiesto Dña. Enriqueta Vila Vilar mi investigación se centra en el estudio de la actividad mercantil y de los empresarios que se desenvolvieron en ese ámbito. Sin embargo, hay veces que colateralmente surgen personajes relacionados de alguna manera con el tema de la investigación en curso, con una trayectoria vital tan interesante que al historiador le parece de gran interés profundizar en su conocimiento. Este es el caso del personaje que hoy tengo el honor de presentar en tan noble institución. Minervae Baeticae. Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, 2ª época, 48, 2020, pp. 59–79 60 60 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... La labor que Natalia Fernández de Castro y Bustamante, miembro de una de las más importantes familias de la ilustrada burguesía de negocios del Cádiz isabelino, desarrolló como corresponsal de la prensa mejicana en el último tercio del siglo XIX. ¿Cómo surgió esta historia, cual fue el punto de partida? Fue en 2007, hacía unos años que había presentado mi tesis doctoral Ignacio Fernández de Castro y Cía. una empresa naviera gaditana 1 que hacía el negocio colonial con las Filipinas y con las Antillas. Se me ocurrió convocar a los descendientes del naviero, a los Fernández de Castro y hacer una reunión familiar en homenaje a mi personaje. Le pedí a la familia que, si conservaban algún legado heredado de la casa armadora o de la familia del naviero, lo trajese a la reunión para así compartir su recuerdo. Fue Josefina Extremera, descendiente de Natalia, la quinta hija de Ignacio la que compartió con nosotros el legado que conservaba de su familia y la tradición oral que ésta le había trasmitido. Una foto de Natalia de joven, una imagen de la Virgen del Carmen, una galeona que llevaba Ignacio Fernández de Castro en sus buques, una carta manuscrita de D. Victoriano Agüeros, director del periódico mejicano, El Tiempo, dirigida a Natalia, un artículo de Natalia inserto en dicho periódico firmado por ella con el seudónimo de Luis de Viana y una carta manuscrita de Gustavo Adolfo Bécquer dirigida a Natalia. Nos pusimos en contacto con la Universidad de Méjico y de la hemeroteca nos mandaron unas cincuenta cartas firmadas por Natalia entre 1886 y 1890 con el seudónimo de Luis de Viana. El hecho de que tras el nombre del corresponsal Luis de Viana se oculte una mujer casada, hija de una familia tan tradicional como la suya, me pareció particularmente sugestivo por cuanto puede aportar a la historia contemporánea del periodismo y de las mujeres. Propugna Natalia el hermanamiento entre las sociedades, española y mejicana, que, por su ascendencia, respectivamente paterna y materna, tan bien conoce, mostrando a través de sus cartas una cercanía que el distanciamiento político no pudo borrar. Pero 1. María del Carmen Cózar Navarro, Ignacio Fernández de Castro, una empresa naviera gaditana, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 1998. 61 61MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO lo que en ella resulta realmente llamativo es que el rigor de sus opiniones, propio de un espíritu femenino independiente, se revista de una identidad masculina para hacerlo así compatible con los valores conservadores que su circunstancia familiar y social le imponía. Hay que tener en cuenta que, a finales de la centuria, el 90 por ciento de la población española era analfabeta y que estos porcentajes se elevan en el caso femenino. El horizonte intelectual de la mujer no era amplio ya que su función en la sociedad era la de esposa y madre. En este contexto, Natalia se destaca, al manifestarse como una mujer cultivada, con una notable formación literaria y musical como podemos advertir al leer sus artículos. Pese a ello, no transgrede la norma conservadora de mantenerse dentro del orden establecido, ocultando su feminidad, limitándose a informar y hacer una valoración de la noticia. Ella no reivindica la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. En sus escritos, como periodista, adoptará el rol masculino, se metamorfosea de masculinidad, y como tal se dirige a un público, sus lectores, formado en un porcentaje muy elevado por varones, porque en Méjico la consideración de la mujer era la misma que en España, el porcentaje de analfabetismo en el ámbito femenino era muy elevado y todavía esta profesión, como casi todas, era terreno de dominio masculino. No trata Natalia de cambiar las cosas y, desde su fingida posición varonil, nos trasmite su convicción de que el destino de la mujer no es otro que la suprema misión de esposa y madre. Así, considera que la mujer debe tener “un papel subordinado en la sociedad doméstico patriarcal en virtud de las leyes naturales y divinas” I. NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO: LA MUJER. Natalia nace en Santander, en 1834, sexta hija del matrimonio formado por Ignacio Fernández de Castro y Concepción de Bustamante y Padilla. Su padre era vástago de una familia de la villa cántabra de Comillas, con viejo estatuto de hidalguía y por tradición dedicada a la navegación y al comercio de ultramar. Su actividad mercantil, al comienzo de su carrera, le había llevado a establecerse temporalmente en Nueva España, donde conoció a Concepción de Bustamante y Padilla, con la que 62 contrajo matrimonio en la villa mejicana de Piti, perteneciente al departamento de Sonora, en 1819. Dedicado a los mercados asiáticos, entre Nueva España y Filipinas, al producirse la independencia del virreinato se vio obligado a abandonarlo y a afincarse definitivamente en Cádiz para, desde esta ciudad, continuar el tráfico con Manila. Con tal finalidad, estableció una próspera casa de comercio, que participaría en la Carrera de Manila mediante la construcción y explotación de clippers de gran porte. Esta actividad duró hasta que el Canal de Suez, que hizo económicamente rentable la navegación a vapor en las líneas de Extremo Oriente, puso fin a la hegemonía de los grandes veleros. Natalia tenía 11 años cuando llegó, con su familia, a Cádiz, ciudad que se vanagloriaba de ser la más cosmopolita de la nación. Con toda probabilidad, adquirió su formación y su cultura en el ambiente familiar. En esta época, la instrucción de las mujeres se consideraba un asunto privado y, por ello, solían educarse en sus casas, mientras esperaban un matrimonio adecuado. No nos cabe la menor duda, sin embargo, que también tuvo que influir en su formación la intensa actividad cultural que había en Cádiz en la etapa isabelina, un ambiente intelectual en el que la mujer gaditana tuvo participación activa, como nos narra Benito Pérez Galdós cuando, en sus Episodios Nacionales, se refiere a la urbe gaditana. Como se sabe, era frecuente en Cádiz que las mujeres, marginadas de los centros intelectuales 2 por su condición femenina, organizasen, ya desde los inicios de la centuria decimonónica, tertulias, como fueron la de Margarita López de Morla, de tendencia liberal, y la de Dña. Frasquita Larrea 3 , de 2. La segunda ciudad en fundar un ateneo fue Cádiz en 1858, tras la disolución del Liceo Gaditano, y curiosamente en la Constitución de 1845, vigente en ese momento, no se recogen los derechos de reunión, asociación y expresión. El protagonismo de las mujeres en los ateneos fue prácticamente inexistente. Teresa Agudo LÓPEZ,” el Ateneo y las mujeres ante el siglo XXI.” Revista cultural del Ateneo de Cádiz, nº 3 (2003), pp. 223-229. 3. Mª Gloria Espigado Tocino y Mª José de la Pascua SÁNCHEZ, Frasquita Larrea y Aherán: europeas y españolas en la Ilustración y el Romanticismo, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2003. 62 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... 63 carácter conservador, ambas muy conocidas y hasta famosas en la provincia gaditana. Este ambiente debió influir mucho en la formación de Natalia como escritora. De hecho, tenemos constancia de su admiración por Cecilia Böhl de Faber, hija de Frasquita Larrea, que empezaba a despuntar como escritora despertando la admiración de Natalia, quien leía con avidez los periódicos La Bética, La España Literaria y El Heraldo de Madrid, en los que la novel escritora solía publicar sus escritos bajo el seudónimo de Fernán Caballero. De esta manera, Natalia, se refiere a la que sería una de las grandes escritoras románticas de la centuria decimonónica: “Una distinguida escritora andaluza cuyas obras dan a conocer en cada una de sus páginas a más de un elevado talento un alma hermosa y un tiernísimo corazón.” 4 Natalia se nos aparece como una mujer poco común entre las de su clase. Cuando, a sus 22 años, contrae matrimonio, lo hace, no con un comerciante como era habitual en el mundo de los negocios, sino con un Comandante de Caballería de 31 años, por entonces destinado en Zaragoza, aunque de familia también radicada en Comillas, Miguel de la Torre de Trasierra. La ceremonia religiosa, se celebró el 1 de febrero de 1856 en la gaditana iglesia de Nuestra Señora del Rosario 5 y tuvo carácter secreto, tal como se refleja en la documentación. No hemos podido averiguar las causas por las que se adoptó esta forma canónica, pero, habida cuenta de la relación de paisanaje entre las familias de ambos contrayentes, no cabe descartar la existencia de motivos económicos para mantener oculto el enlace. El joven matrimonio se trasladó a Madrid, ciudad en la que fijarán su residencia familiar, en la calle Santa Clara, numero 2. Cuando, el 30 de noviembre 1856 6 nace el primer hijo del matrimonio, Gonzalo, Miguel, su padre, se encontraba en Sevilla como Ayudante de Campo del Teniente General D. Fernando Norzagaray, Capitán General de Andalucía, plaza en la que per- 4. El Tiempo de México, febrero de 1886. 5. Parroquia de Nuestra Señora del Rosario. Partida de casamiento, 1856, lib.3 f. 1. 6. Iglesia parroquial de Santiago en Madrid. Partida de bautismo, 1856, lib. 14, f. 195. 63MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO 64 manecerá hasta que, a primeros del año siguiente, se incorpore al Ejército de Filipinas, al que fue destinado. Natalia no le acompañaría y, ante estas circunstancias, no sabemos si regresaría a Cádiz con sus padres o si, tal vez, se quedaría con su familia política en Comillas. Regresado Miguel en 1860, 7 el matrimonio estableció su residencia en Madrid. A estas alturas de mi investigación, pues, me preguntaba de dónde se sentía realmente Natalia, de Comillas, de Cádiz o de Madrid. El solar cántabro de su familia y la luz gaditana de su infancia y juventud debieron ejercer poderosa influencia en su personalidad, pero, tal vez por sus años de permanencia en la Corte, o por su carácter inquieto y sociable, Natalia debió sentirse madrileña, sabor que nos deja la lectura de la prosa que nos ha legado. Pero, sin que ello desdibuje esta imagen de la autora, ciertamente sus cartas también manifiestan un hondo sentimiento de nostalgia por Comillas y, a la vez, un gran amor por Andalucía, de lo que nos viene a la pluma, por ejemplo, su referencia a Chiclana como “una de las más lindas poblaciones andaluzas“ 8 . En cuanto a Sevilla, ciudad que conocía bien ya que en ella pasó largas temporadas la distingue como “la ciudad reina del Guadalquivir”. 9 Recuerda la importancia de su legado cultural: En su Archivo de Indias, en su Biblioteca Colombina, encuentra el historiador tesoro de datos que en vano buscaría en otras partes, la vieja ciudad reúne afanosa sus riquezas para demostrar a sus visitantes cuán digna fue de su fama y de su gloria […] es la última vanidad del anciano que vive del recuerdo. 10 Preciosa es la descripción que, en el mismo artículo, hace de Cádiz: y allá en el horizonte, blanca y bella como una ciudad de mármol acariciada por las olas, la antigua Gades, la plaza fuerte por excelencia y más fuerte aún por el espíritu de sus moradores. 11 7. Archivo de Historia y Cultura Militar (AHCM), Hoja de Servicio de Miguel de la Torre Trassiera, 504/AGMSS S.T. nº 22088. 8. EL Tiempo de México, 12 de mayo de 1866. 9. Ibídem, septiembre de 1891. 10. Ibídem, marzo de 1890. 11. Ibídem, septiembre de 1891. 64 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... 65 Pero, a fin de cuentas, es la villa madrileña la que amplia sus horizontes culturales y le ofrece nuevas oportunidades al permitirle conocer el ambiente cultural que se vivía en la Corte y cultivar la amistad con los intelectuales del momento. Con toda seguridad, su admiración por Cecilia Boll de Faber, 38 años mayor que ella, y su amistad con Gustavo Adolfo Bécquer, con quien mantendrá una interesante correspondencia, le reportó importantes beneficios intelectuales y acrecentó su formación humanista. Ya por estos años, Natalia reúne el perfil de la mujer del Romanticismo como sus coetáneas, Emilia Pardo Bazán, Gertrudis de Avellaneda, e igual que ellas, esconderá su condición de mujer bajo un seudónimo masculino, en su caso, el de Luis de Viana. No debió ser fácil, para Natalia, la vida en Madrid, tan lejos de sus padres y de sus hermanos. De hecho, viajará a Cádiz a menudo; tenemos constancia de que lo hizo en 1861 y en 1862 con ocasión del nacimiento de sus hijos, María y Fernando. Aparece feliz tras su maternidad, su marido había ascendido a Teniente Coronel, su padre había incrementado su patrimonio y su familia, los Fernández de Castro, gozaba de gran prosperidad y prestigio en el mundo de los negocios como una de las más poderosas de la burguesía gaditana. Pero esta felicidad se vería muy pronto enturbiada por una serie de desgracias familiares. En 1864, aparece en España con gran virulencia la crisis financiera que hizo estragos en la economía gaditana afectando a muchas empresas de la localidad, entre ellas, la de su familia, ”Ignacio Fernández de Castro y Cía.”, a la que perjudicó hasta el punto de verse obligado Ignacio a presentarse en quiebra. El disgusto de la familia fue tremendo pues su madre, Mª Concepción, andaba delicada de salud e Ignacio, su padre, era ya demasiado mayor y los negocios le superaban y no podía descansar en nadie, pues había perdido a su hijo, Rafael, y a su yerno, Manuel, que hubieran sido sus sucesores en los negocios. Por fortuna para ella, en Cádiz estaban sus hermanas Carmen y Josefa, que eran las que acompañaban a sus padres en estos momentos de tanta tribulación. Para colmo de males y como las desgracias no vienen solas, en mitad de la quiebra del negocio familiar, en 1867, fallecían a la vez otros tres miembros de la familia, su madre, Concepción, su querido sobrino Domingo, hijo de su hermana Carmen, y, sobre todo, su marido, Miguel que la deja viuda en plena juventud. 65MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO 66 De pronto un abismo se abre ante ella. Ciertamente, la vida se lo había puesto muy difícil. Se encuentra en Madrid, sola, viuda con 33 años y con tres hijos que sacar adelante, de 11, 6 y 5 años. A su difícil situación personal se añadía la inestabilidad que, en esos días, se vivía en España. El panorama político era desolador. La Revolución de 1868, con la caída de la monarquía isabelina, había traído consigo un clima de inseguridad que se había extendido y afectaba a toda la sociedad española. Las guerras, carlista y de Cuba, la radicalidad de la Primera República y la explosión cantonal dificultaban los intentos de los gobiernos por normalizar la situación y crear un clima de estabilidad. Natalia era consciente de que iniciaba una nueva etapa en su vida, en la que lo más importante para ella era la educación de sus hijos. Lejos de abatirse, se dispuso a participar de una manera activa en el mundo de las letras. La necesidad de allegar recursos para completar la que debió ser una exigua pensión de viudedad sería un poderoso acicate para el comienzo de su actividad literaria ya por los años setenta, según parece deducirse de la correspondencia mantenida con su amigo, Gustavo Adolfo Bécquer: Mi apreciada amiga: He comenzado a hojear la novela que ya conocía en parte y sin poderse determinar un día fijo creo que muy pronto la dejaré repasada. Respecto a la traducción creo que puedo pedir unos 900 reales. Las traducciones se pagan bastante mal. Aprovecho con gusto esta nueva ocasión que se me ofrece de repetirle que estoy siempre a sus órdenes y que de ningún modo podría serme más agradable que disponiendo como le plazca de su verdadero amigo. Gustavo Adolfo Bécquer. 12 Hoy, 20 de noviembre de 1870. No sabemos si sería esta la novela que Natalia presentó, unos años después, en los juegos florales de Matanzas, Cuba, 12. Archivo familiar de Extremera. Carta que Gustavo Adolfo Bécquer envía a Natalia Fernández de Castro, el 20 de noviembre de 1870. 66 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... 67 titulada El Palacio, novela histórica publicada en 1891 y que, en la actualidad, se halla depositada en la Universidad de Harvard. Lo cierto es que, ya por esos años, Natalia se consideraba, además de madre, una escritora comprometida que disfrutaba con sus escritos. II. CRÓNICA Y VOCACIÓN LITERARIA. El mantenimiento de su relación con su familia materna, que permanecía en México, además de sus dotes literarias, le facilitaría su entrada en el mundo laboral como colaboradora en la prensa mejicana, concretamente en El Tiempo, uno de los periódicos católicos más importantes y con más tirada de la capital de aquel país. Comprobamos, una vez más, como las relaciones entre España e Hispanoamérica no se interrumpieron tras la Independencia, sino que se recondujeron por diversos cauces. En este caso, la prensa fue un importante instrumento a través del cual se mantuvo el vínculo social y cultural entre España e Hispanoamérica. Hay que tener en cuenta que Méjico iniciaba su andadura como nación con grandes dificultades. Desde el primer momento, los gobiernos mejicanos pretendieron fomentar la educación y preparar a los ciudadanos, llamados a constituir la nación. Había interés por conformar la conciencia pública, y la prensa se ofrecía como un instrumento de difusión adecuado. En Méjico, sobre todo en provincias, la vida cultural se reducía a poca cosa, un concierto musical, una compañía itinerante de teatro, una esporádica velada literaria; por eso, la lectura de la prensa era un quehacer importante. Se puede decir que el periodismo fue el único tipo de publicación que llegó a todas las clases sociales y estimuló el desarrollo de la lectura. Consciente del poder de comunicación que tenían los periódicos, las sociedades católicas locales, desde 1868, ejercieron poderosa influencia, estableciendo órganos de prensa en diversas localidades mejicanas, alguno de los cuales llegó a asumir un gran papel. Concretamente en Méjico, La Voz de México, El Tiempo y El País serían los tres voceros más grandes de las corrientes conservadoras de la capital de la Republica. 67MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO 74 blanca, bien ceñida a su busto elegante, los cabellos rubios adornados de estrellas de brillantes, los brazos cubiertos de magníficos brazaletes. Veinte damas de las más distinguidas de la Corte, acompañaban a S. M. [y] AA. RR.[...] La duquesa de Alba era un encanto y atraía todas las miradas. Su traje era blanco, pompadour, cuajado de piedras preciosas; diadema muy alta de magníficos brillantes; belete (sic) de riquísimos encajes. Sería interminable detallar las maravillas de lujo y de buen gusto lucidas por las veinte damas de la Corte que rodeaban á S. M. y AA. y por las señoras del cuerpo diplomático que se agrupaban en la tribuna. Era un cuadro digno del pincel de Fortuna. 24 La fascinación que siente por la aristocracia no le impide denunciar el derroche a que había llegado esta clase social caracterizada en el pasado, según Natalia, por su austeridad. En su opinión, en esta pérdida de valores ha tenido mucho que ver la imitación de las costumbres francesas: seducción por las joyas, por los viajes de verano, por el juego: Así como así, habrá alguna mujer que lo esté con su guarda-joyas, aunque un marido opulento y galante se lo aumente todos los días. Siempre le quedará algo que desear, siempre envidiará algo que no está a sus alcances. Hace algunos años, señoras de la más alta distinción pasaban perfectamente sin joya alguna o con sencillos diamantes que no se renovaban jamás, hoy el abuso en este punto va siendo tan costoso y absurdo, como el que hacía disolver sus perlas en vinagre, o pulverizarlas para adornar los manjares de sus mesas a las matronas y al pueblo romano”. 25 Y, más adelante, continua: - ¿Y qué se habla de expediciones veraniegas? Mucho; por de pronto la familia real parece que irá al Norte, acaso a Comillas para que SS. AA. las infantitas tomen los baños de mar, después vendrán a la Granja donde terminarán la temporada. Los duques de Fernán Núñez y de Alba saldrán muy pronto para Bélgica donde les disponen su castillo de Dave; los 24. El tiempo de México, 30 de abril de 1889. 25. El tiempo de México, 30 de abril de 1889. 74 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... 75 duques de Sexto han marchado ya para París, donde sólo se aguardaba su presencia para la celebración del matrimonio del duque de Morny con la hija del general Guzmán Blanco; la duquesa viuda de Bailen se despide ya para San Sebastián […] -¡Qué monomanía la de los viajes de verano! [...] He aquí otro capricho ruinoso […] ¿A dónde iremos a parar? Denuncia la extorsión que sufrió el conde de Xiquena, gobernador de Madrid, por querer acabar con el juego en Madrid: El juego era escandaloso en Madrid. En todos los círculos se hablaba con más o menos reboso de pérdidas enormes que habían arruinado por completo a muchas conocidas familias ansiosas de salvar a sus hijos comprometidos; cuantos remedios se habían procurado poner a esta gangrena social de tan terribles resultados, habían sido de todo punto infructuosos, los dueños de tales garitos tenían fuerzas suficientes para pasar por encima de todas las leyes. 26 Su crítica social alcanza también a la clase social más baja. En las páginas del diario deja constancia de la incultura popular, que se plasma en el habla vulgar, incorrecto y en la superstición de la que esta clase social hace gala. Llega incluso a contraponer estos dos mundos sociales, el de la nobleza y el del pueblo llano. Cronista de la sociedad madrileña, condena los atentados terroristas. Así, a raíz de un atentado acaecido en Madrid escribe: ¿Sabía acaso el miserable quien o quienes iban a ser las víctimas de su vil y cobarde acción? ¿Latía su corazón más aprisa al considerar que aquellas materias explosivas que encerraba en un cirio, causarían en aquel día desgracias sin cuento; que tal vez muchos padres de familia dejarían abandonado su hogar, huérfanos sus hijos de todo amparo, desvalidos en el mundo, en virtud de unas leyes que se atreven a llamar liberticidas o igualitarias, indispensables para la marcha progresiva del género humano? 27 . 26. Ibídem., mayo de 1886 27. Ibídem, , mayo de 1886 75MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO 76 La denuncia social del maltrato a la infancia también aparece en sus cartas: Unos padres, desnaturalizados, dos monstruos de cobardía y de crueldad atormentan durante un año a su hija, niña de seis años, de un modo tan feroz que la desdichada criatura sucumbe cuando su pobre cuerpo era un montón informe de llagas y contusiones, cuando sus gritos y sus lloros habían decidido a los vecinos a dar parte aunque anónimamente a la autoridad. Lo brutal, lo espantoso de aquel atentado, hizo sublevar contra sus autores al popular barrio de Maravillas tan acostumbrado a las proezas de la navaja y a las colisiones sangrientas La indignación era tanta, que una doble fila de agentes de orden público no podía contener a la multitud resuelta a arrastrar a los que designaba después de haber presenciado la salida de su casa del cadáver de su hija. 28 3. Temas culturales: teatro, literatura, música Informaba críticamente la cronista de los hechos culturales y literarios que acontecían en España. Se muestra conocedora de la obra de escritores como Novo y Colsón, Zola, Echegaray, Jacinto Verdaguer, Meléndez Pelayo, García Gutiérrez, López Bago, escritor, éste último perteneciente al naturalismo radical e iniciador de la novela erótica. Así comenta el estreno de la nueva obra de Echegaray El Conde Lotario: Como se ve el nuevo drama de Echegaray se parece a todos los demás que han brotado de su fecunda pluma. Brillante rasgos de genio dramático incuestionable, sabor antiguo como de ningún otro de nuestros autores modernos ha logrado obtener, pero escasa originalidad de caracteres y procedimientos, como si estuviese encariñado con un tipo único y característico del que le es imposible prescindir. 29 28. Ibídem, Denuncia social del maltrato a la infancia. 29. El Tiempo de México, mayo de 1886. 76 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... 77 Los espacios de sociabilidad desempeñan un papel importante para esta dama tan observadora a la que llaman la atención las diferentes actitudes que adoptan las clases alta y baja. Así, contempla al público y describe las sensaciones que la obra de teatro despierta en los espectadores que, en ese momento, ocupaban la sala: Una nueva producción de Echegaray ha vuelto a apaciguar los ánimos; su anuncio llevó al Español por parte iguales, dos públicos totalmente diversos. El primero lo componían literatos críticos, periodistas, mujeres elegantes, jóvenes […] (inteligible) que nunca faltan a las solemnidades literarias aún cuando en realidad las artes y las letras les importen muy poco; en el segundo tomaban parte al lado de los numerosos amigos del poeta muchos empleados de escaso sueldo con sus mujeres e hijas; artesanos y obreros entusiastas por el teatro, en general, y por Echegaray, en particular, como buenos hijos de Madrid. El primer público, ocupaba palcos y butacas; el segundo, las localidades altas; total un lleno comple- to. Observar estos dos públicos, era verdaderamente curioso. El culto, el elegante el que se preparaba a juzgar, afectaba 30 una indiferencia absoluta; de cuando en cuando paseaba sus gemelos por la sala, y saludaba sonriendo a las conocidas; el popular, el que solo anelaba (sic) sentir, atento, silencioso, aguardaba por momentos el comienzo del drama, y en sus expresivos […] (inteligible) en impaciencia […] (inteligible). Por fin, se alzó el telón y los bellos versos de Echegaray comenzaron a hacer su efecto. Poco a poco los dos públicos se amalgamaron, las impresiones se hicieron visibles, y primero en diálogos a media voz y luego en frases bien concretas, se manifestaron diferentes criterios. Como de costumbre para los […] (inteligible) El drama era superior a todos los demás; para los otros Manantial que no se agota era acaso el más falso y el más inverosímil de cuantos ha escrito su ilustre autor. 31 30. Mostraba conocimiento del castellano. 31. El Tiempo de México, 2 de abril de 1889 77MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO 78 En 1886, nos relata la impresión que le había causado una cantante de opera: Adelina nada ha perdido de su expresiva y graciosa belleza; ha adquirido en cambio una elegancia sui-generis, que tiene mucho de la distinción nativa de la española y de la seducción irresistible de la francesa. Entre los preciosos vestidos que lució durante su corta permanencia en Madrid, ninguno nos pareció tan bello como el que llevaba la noche de su tardar concierto. Era de raso blanco, el delantero cubierto de encajes magníficos, la cola inmensa, lisa, admirablemente cortada, guantes blancos y largos; en el cuello una cinta de terciopelo blanco también sembrada de gruesos y soberbios brillantes: peinado sencillísimo pero en el que lucían como luceros unas cuantas piedras maravillosas. 32 A raíz del estreno, en 1889, del musical del maestro Serrano Dª Juan la Loca la bellísima referencias que hace, desde diversas ramas del arte, de la figura de la primogénita de los Reyes Católicos, denota su gran talla intelectual: Es verdad que la hija primogénita de nuestro Reyes Católicos es una figura tan conmovedora, que satura de melancólica poesía cuanto con ella se relaciona, haciendo vibrar el sentimiento de las multitudes, ya al contemplarla estática y asombrada ante el cadáver de su marido en el bello lienzo de Pradilla, ya al escucharla divagar dolorosamente en el drama de Tamayo, o cuando la nota musical penetra hasta el fondo del alma, como en la obra del maestro Serrano. La Arkel ha hecho una Doña Juana incomparable, una creación (sic) de gran verdad histórica y de alto sentimiento dramático. Bella, apasionada, elegantísima, sus trajes son a la vez modelos de época y de gran distinción. 33 32. El Tiempo de México, marzo de 1886. 33. Ibídem, marzo 10 de 1890. 78 NATALIA FERNÁNDEZ DE CASTRO, ... 79 III. CONCLUSIONES Los azarosos rasgos de su biografía, principalmente en torno a su matrimonio, la resuelta actitud con la que se enfrentó a su temprana viudez y la enérgica impronta de su estilo literario hacen presumir en Natalia una acusada personalidad, sin duda poco proclive a contemplar pasivamente el discurrir de su vida por los morigerados cauces previstos por la tradición para una dama de su posición. Su cumplida vocación literaria implica ya una tendencia a la rebelión, también experimentada por otras mujeres de su tiempo y condición más conocidas, a las que Natalia admiró, procurando su trato. En este sentido, creemos acertar al considerar a Natalia como un perfil femenino propio de su tiempo, el de la mujer cultivada cuyo espíritu, impulsado por la romántica brisa de la libertad, trata de escapar de las aguas restringidas en las que las costumbres lo tienen confinado, para navegar en el océano de las grandes cuestiones políticas y sociales propias de la emergente contemporaneidad. 79MARÍA DEL CARMEN CÓZAR NAVARRO