scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México. Los caminos cortos y los caminos largos hacia la plenitud

Galindo Cáceres, Jesús

Abstract

El texto presenta la historia aparentemente irrepetible del Programa de Estudios sobre las Culturas Contemporáneas de Colima, México. El autor presenta a lo largo de seis distintos apartados un relato que relaciona elementos de trayectorias individuales, grupales y colectivas, con una historia de la ciencia social en México a lo largo de más de tres décadas. El Programa Cultura fue posible por una combinación de accidentes y visiones luminosas. Emergió en el medio con menos condiciones posibles para un proyecto de altos estudios, desde ahí creció, se desarrolló, llegó a su plenitud, y después decayó y se fue retrayendo a la inercia de la vida institucional universitaria común. Esta es la historia de un programa de investigación ejemplar, una historia para ser conocida, disfrutada, y divulgada.

Full text

El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 59 EL PROGRAMA DE ESTUDIOS SOBRE LAS CULTURAS CONTEMPORÁNEAS EN COLIMA, MÉXICO. LOS CAMINOS CORTOS Y LOS CAMINOS LARGOS HACIA LA PLENITUD. STUDY PROGRAMME ON CONTEMPORARY CULTURES IN COLIMA, MEXICO. SHORTCUTS AND LONG WAYS ROUND TO PLENITUDE IC - Revista Científica de Información y Comunicación 2010, 7, pp. 59-78 Resumen El texto presenta la historia aparentemente irrepetible del Programa de Estudios sobre las Culturas Contemporáneas de Colima, México. El autor presenta a lo largo de seis distintos apartados un relato que relaciona elementos de trayectorias individuales, grupales y colectivas, con una historia de la ciencia social en México a lo largo de más de tres décadas. El Programa Cultura fue posible por una combinación de accidentes y visiones luminosas. Emergió en el medio con menos condiciones posibles para un proyecto de altos estudios, desde ahí creció, se desarrolló, llegó a su plenitud, y después decayó y se fue retrayendo a la inercia de la vida institucional universitaria común. Esta es la historia de un programa de investigación ejemplar, una historia para ser conocida, disfrutada, y divulgada. Abstract This work describes the seemingly unrepeatable story of the Study Programme on Contemporary Cultures in Colima, Mexico. In six sections, the author describes the relation between individual, group and collective paths in a Mexican social science narrative spanning more than three decades. The Programa Cultura [Culture Programme] was made possible thanks to a combination of coincidences and brilliant visions. Despite the precarious conditions for conducting a top research project, It came into being, developed, and reached its plenitude, before flagging and falling victim of the inertia of everyday institutional life at university. This is the story of an exemplary research programme, a story that should be known, enjoyed and disseminated. Jesús Galindo Cáceres (Grupo hacia una Comunicología Posible - GUCOM) Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 60 Palabras clave Historia de la ciencia / Programa Cultura / Programa de investigación / Colima / Cultura / Comunicación. Keywords History of science / Programa Cultura [Culture Programme] / Research programme / Colima / Culture / Communication Sumario 1. Primera 2. Segunda 3. Tercera 4. Cuarta 5. Quinta Summary 1. First Section 2. Second Section 3. Third Section 4. Fourth Section 5. Fifth Section 1. Primera R elatar una historia reciente no es fácil. El calor está aún muy cercano, sensación aparente de un presente que ya no existe. Y por otra parte la savia se ha secado en parte, la percepción se deja llevar por una falta de vida que aún no es cierta. Otro inconveniente es la memoria de lo ajeno. La historia sigue, pero los caminos se han apartado: ¿Cómo hablar de lo que es ajeno aún cuando en otro tiempo haya sido tan propio? Todo está revuelto. Los sueños del principio con la sonrisa de la partida, el movimiento de los días de juego y conflicto con esta tarde de recuerdos poblados de sombras y de luces. El primer impulso es ir hacia adentro, hasta el lugar que recibe pocas visitas, que no acostumbra conversar ni ser cortés. Un viaje necesario para indagar qué mensajes ha dejado el tiempo guardados para un curioso imprudente. Ahí están los sentimientos profundos, los anhelos borrados, las huellas de la pasión olvidada. Este primer viaje tiene un costo muy alto. El segundo impulso es dejar a la pantalla de las imágenes de lo inexistente libre de todo control y sentarse a escribir la crónica de lo que aparece, después podría venir un análisis, o la censura del crítico perspicaz. El tercer impulso es sencillo, simple, económico: el olvido. Sacudir la inquietud, reposar un momento y sólo seguir adelante. El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 61 2. Segunda C onocí a Jorge González en los setenta, en el otoño de 1974. Fue un encuentro distante, estábamos inscritos en el curso de Joseph Rota, un doctor en comunicación que iniciaba un proyecto de investigación sobre las audiencias de los medios de difusión en la Ciudad de México. Yo trabajé con el grupo de cine. Jorge no recuerdo en qué grupo quedó. Aplicamos una encuesta, tampoco coincidimos en ese grupo, y el curso terminó. Lo volví a ver en ese año en el encuentro mundial de comunicación, organizado por Televisa en Acapulco. Creo que coincidimos en alguna actividad del evento, él iba con Laura, la que sería su esposa unos años después. En aquel tiempo yo me interesaba sobre todo por el cine, así que ligaba ese interés con la carrera de comunicación de la Ibero y con mis otras actividades asociadas a la literatura. Jorge había estudiado un tiempo atrás algo sobre Ingeniería. No obstante, había entrado a estudiar comunicación en un cambio de vocación y de vida. Estudiando en la Ibero volvimos a coincidir en un curso de sociología de la comunicación con la maestra Patricia Torres Maya. Después de algunas sesiones, una mañana al terminar la clase la maestra nos llamó. Nos explicó que nuestra presencia era muy interesante a la vez que agresiva, así que nos pedía que le hiciéramos el favor de desaparecer de su vida. Jorge y yo nos quedamos mudos sin entender qué había pasado. Ahí fue cuando nos reconocimos por primera vez, y al conversar sobre el asunto de la expulsión nos hicimos amigos. En ese entonces, Jorge estaba muy interesado en el marxismo y la sociología de la cultura. Yo en cambio tenía intereses variados: estaba leyendo mucha literatura y filosofía, empezaba a leer ciencias sociales y ciencia en general. El siguiente episodio de nuestra relación fue un curso de verano donde trabajamos juntos: Jorge era el titular de la materia y me invitó a construir una propuesta entre los dos. Era el año de 1977. Con el pretexto de la preparación del curso, nos reuníamos en su casa, que compartía entonces con su hermana Patricia, que tocaba el fagot en una sinfónica de la ciudad. Nos pasábamos el día oyendo música, cantando, conversando sobre todo… Jorge estaba empezando su postgrado en sociología en la Ibero, seguía los pasos de su maestro Gilberto Jiménez. Yo estaba leyendo sobre varios temas, profundizaba en asuntos de comunicación interpersonal, interacción y sobre todo poética y lenguaje. Jorge se casó y se fue a vivir a Cuajimalpa, entró a trabajar a la UAM-Xochimilco. Yo por mi parte me fui a vivir a una comuna, después fundé otra, y empecé sin terminar estudios de postgrado en Sociología en la UNAM, y en Lingüística en el Colegio de México. Mi encuentro con la Antropología después de la Lingüística fue todo un acontecimiento. Entré a estudiar el postgrado correspondiente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Jorge me invitó a trabajar en 1981 a la Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 62 UAM-X, al área que él coordinaba, la de Comunicación y Culturas Subalternas. La gestión no salió bien del todo, no entré a su área, sino a la de Lenguajes, por mi formación en cine y Lingüística. Ahí trabajamos juntos por poco más de un año, yo combinaba mi tiempo entre mi trabajo en el área tres, y la suya, el área uno. Organizamos un congreso sobre Comunicación y Cultura en 1982 y nos lo pasamos muy bien, fue muy divertido y productivo. En aquellos días hicimos muchas cosas juntos. Yo seguía con mi proyecto de vida comunitaria y él ya tenía dos hijos. Los años ochenta fueron de cambios tanto en la vida de Jorge como en la mía. Ambos hicimos nuestros estudios de doctorado al inicio de la década; el mismo programa, pero en diferentes trayectorias. Jorge había interrumpido sus estudios de postgrado al terminar la maestría: el matrimonio, los hijos y el arranque de su carrera profesional lo habían tenido más que ocupado. Por mi parte me encontraba en una crisis personal, la comuna había dejado de ser un gran proyecto y caído en costumbre, la militancia política también había perdido su gracia, la revolución parecía alejarse en los brazos de burocracias e intereses personales. Promoví que Jorge hiciera el doctorado y cerrara ese ciclo de formación, era importante para su carrera. Por mi parte terminé el doctorado reflexionando sobre lo que había sucedido en la comuna y en la militancia en el movimiento urbano popular. Jorge, al mismo tiempo que yo me hacía militante y libertario a tiempo completo, se había formado como seguidor de un grupo practicante de filosofía oriental. Hacia la mitad de la década de los ochenta él decide salir de la ciudad de México. Regresa a la tierra de su madre, Colima, e inicia un proyecto de vida alternativa junto con su mujer y sus hijos. Mientras tanto yo voy cerrando pendientes y preparo un viaje hacia otra parte dentro y fuera del país. La siguiente cita nos encontraría frescos, poderosos y listos para iniciar un nuevo ciclo en nuestras vidas. Hacia finales del 1984, diez años después de nuestro primer encuentro, Jorge estaba en Colima iniciando una nueva vida para él y para su familia. Había encontrado acomodo en la Universidad de Colima, que tenía una política de contratación de doctores que quisieran ir a fundar los centros de investigación que promovía la rectoría en alianza con el gobierno del Estado. Su vida transcurría entre la universidad y el inicio de un programa de investigación regional, y su casa-rancho en el camino de Comala a Suchitlán, a una media hora de la ciudad de Colima. Por mi parte estaba encerrado terminando mi tesis de doctorado y buscando trabajo fuera de la ciudad de México. En los últimos días del año, aprovechando que Jorge estaba en México de vacaciones nos reunimos para ir al cine y a cenar. En las servilletas de un Portón, un restorán de comida mexicana, quedó diseñado el programa cultura después de una sobremesa típica de nuestros encuentros. El proyecto estaba listo, sólo había que ponerse a trabajar. El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 63 Viajé a Colima en febrero de 1985 a conocer la situación y a que la situación me conociera. Me doctoré después de esa visita, hice un viaje por Centroamérica, y llegué a trabajar en la Fundación del Programa Cultura a principios del mes de mayo. Trabajé con Jorge en el diseño del programa general durante uno o dos meses y me fui al Norte del país a iniciar mi programa de investigación sobre cultura mexicana. En el mes de julio o agosto llegó Gabriel González Molina, discípulo de Jorge, comprometido a trabajar en Colima por el financiamiento que había recibido para su doctorado en Inglaterra. En agosto terminamos de afinar entre los tres el proyecto general. Nace así el proyecto de investigación sobre las telenovelas como nuestro proyecto principal. En septiembre nace oficialmente el Programa de estudios sobre las Culturas Contemporáneas. Regreso al norte para cerrar los convenios con las universidades de por allá para el siguiente año y me voy cinco meses a Sudamérica a cumplir un proyecto que tenía avanzado desde tiempo atrás. Viajo promoviendo el programa cultura y el proyecto de telenovelas. En aquel entonces no había Internet. No me entero de lo que pasa en México hasta mi regreso. Ya en 1986 Gabriel rompe con Jorge y se va de Colima, y Jorge y yo tenemos un distanciamiento por causa de un pleito mío con Jesús Martín Barbero. El horizonte se llena de nubarrones. Mal empieza la semana al que ahorcan en lunes. Pero esos eran apenas los primeros meses de lo que fue una historia de quince años. Colima en los ochenta era una ciudad de pequeña a mediana que rebasaba con dificultad los cien mil habitantes, sin industria, sin oferta cultural, con zona roja, con horarios rurales, con vuelta los domingos en la plaza central, con mujeres de vestidos amplios y moños en el pelo, con raptos de muchachas por novios ansiosos, de feria ganadera como evento del año, lejos del mar, con estación del tren, con cenadurías que abrían sólo unas horas al caer la tarde, con gastronomía popular a base de masa de maíz, con Guadalajara a cinco horas, con tiendas donde había que pedir todo a Guadalajara, con calor diez meses del año, con una universidad dirigida por un maestro normalista, con un gobierno del estado con otra maestra normalista a la cabeza, con la memoria de los cristeros aún fresca, con una casa arzobispal requisada que nadie compraba y que terminó siendo un estacionamiento público, con periódicos armados a base de chismes, con madres solteras y abandonadas, con cabalgata y doce de diciembre, con el Hotel Ceballos y el Charco de la higuera, el lugar para comer. Una ciudad capital que abría los comercios del centro a las cuatro de la mañana, para cerrarlos a las seis y volverlos a abrir a las nueve. Siesta de puertas y ventanas cerradas de dos a cinco de la tarde. Calles desiertas a las tres de la tarde y repletas a las siete al caer el sol. Clase dominante ganadera, agrícola y comerciante. Teatro vacío todo el año. Flores por todas partes. Casas de un piso. Verde. De calor seco. Sin clase media ilustrada. Y ahí llegamos y fundamos un programa de investigación Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 64 que en pocos años se convirtió en el más importante del Estado, y en uno de los más importantes del país en ciencias sociales. 3. Tercera En 1983 llega a la Universidad de Colima Jorge González. Ese año trabajaría en su investigación sobre la Feria de Colima, dentro de su programa sobre los frentes culturales. La investigación le permitiría completar la información para redactar su tesis de doctorado, pues la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco le había concedido un año sabático para cumplir con esa meta. Jorge iba también con el plan paralelo de probar junto con su mujer y sus dos hijos si podrían adaptarse a vivir en un medio tan distinto en apariencia al de la ciudad de México, lugar en el que ni él ni su mujer, Laura, deseaban que su familia se desarrollara. Jorge ya había vivido en Colima en su adolescencia y la conocía de tiempo atrás. La familia de su madre y su madre misma eran de por allá y él había tenido contacto desde niño con la ciudad y la región. El proceso de adaptación no fue sencillo, pero la joven pareja con sus hijos pequeños se fue acomodando a la nueva vida. Al terminar el año sabático la decisión familiar estaba tomada: se quedaría en Colima. Vivían en ese entonces en un rancho que habían alquilado para ensayar una vida apegada a la naturaleza. El experimento duró poco, o quizás demasiado, como un año, la familia se pasó a vivir al pueblo de Comala, a unos veinte minutos o menos de la ciudad de Colima. El contrato con la Universidad se confirmó y Jorge formalizó el Programa de Estudios sobre las Culturas de Occidente (PESCO) y en solitario inició un proyecto de formación de estudiantes y de invitación de nuevos profesores. En ese contexto viajó a la ciudad de México a finales del 84 para pasar las fiestas con la familia de Laura y se reencontró con un viejo amigo, Jesús Galindo. Jesús Galindo estaba terminando de redactar su tesis de doctorado sobre movimientos sociales urbanos y cultura política. En los últimos años se había dedicado a trabajar en el llamado Movimiento Urbano Popular de la ciudad de México y ponía por escrito su experiencia y algunos conceptos que había ido construyendo en la interacción entre el estudio y la militancia. Cuando se encuentra a Jorge en víspera del año nuevo del 85, andaba explorando opciones entre la vida académica con la historia social, el urbanismo, y la antropología urbana, y la continuación de la militancia por otros medios en el teatro callejero. El encuentro con Jorge movió su trayectoria hacia Colima, había una plaza de investigador y la oportunidad de ocuparla. La idea de ser investigador a tiempo completo no le gustaba del todo, pero la propuesta de continuar la militancia por otros medios, construyendo opciones conceptuales para mejor entender al país, y viajar para completar su propia visión de México, terminó por convencerlo. Se despidió de amigos y acompañantes y se fue a Colima a empezar un El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 65 nuevo ciclo. Cuando le preguntaban a qué iba para allá, el respondía: «A aprender a volar, en Colima puedo aprender a volar. Aquí en la ciudad de México sólo vives al ras del piso». El año de 1985 es el momento de la fundación del Programa de Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, el programa cultura. En un principio el PESCO era el proyecto para trabajar, pero a Galindo no le interesaba del todo permanecer en Colima. Había estado gestionando por tres años un proyecto sobre la cultura urbana de la frontera norte. El proyecto había salido y deseaba desarrollarlo desde Colima, no en Colima. En ese momento parecía que el asunto de la cultura norteña lo podría mantener ocupado durante varios años, así que el nombre regional del programa no le parecía pertinente. Después de dialogar unos días deciden cambiar al PESCO por Culturas Contemporáneas, lo que permitía una visión más amplia y universal del asunto, además de marcar una línea entre los estudios tradicionales sobre la cultura en México y lo que ahora se pretendía, relacionar al país con la cultura mundial. La incorporación de Gabriel González Molina ese mismo año terminó de abrir el horizonte. Los medios de difusión, y la información en particular, serían uno de los objetos centrales de investigación del programa. El más interesado en los medios en ese momento era Gabriel González, Jorge González estaba metido en la idea de formar un centro de estudios culturales a la inglesa y Galindo promovía la idea de un programa de investigación-acción sobre la cultura mexicana y los movimientos sociales. El programa cultura estaba fundado. Tres proyectos lo armaban, el de los frentes culturales, de Jorge González, el de las industrias culturales, de Gabriel González, y el de la cultura urbana mexicana, de Jesús Galindo. El proyecto que asociaba a las tres propuestas fue el de la investigación sobre las telenovelas, que con el tiempo le dio prestigio internacional al programa cultura. Al proyecto estuvo asociado a Jesús Martín Barbero, que pasó unas semanas en Colima en el año sabático del cual surgiría el libro De los Medios a las Mediaciones. De esta manera el inicio era monumental, la investigación se realizaría en México, en Estados Unidos y en Sudamérica de forma simultánea. Una escuela de estudios estaba naciendo, trabajaría con cultura contemporánea latina, hispana, con el producto industrial cultural más impactante de aquellos años: las telenovelas. Y por otra parte el programa se completaba en un abanico de actividades que incluía la formación de investigadores, la construcción de sistemas de información, la difusión cultural, la promoción y la intervención. Galindo pretendía incluso llegar a producir una telenovela sobre la cultura de la frontera, la migración, la historia del siglo veinte mexicano. Difícil imaginar un arranque más impresionante. Se conformó una red nacional de investigación sobre cultura, se configuró una red internacional. Se arma un proyecto editorial con los cinco primeros libros. Se arma la maqueta de la revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas. Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 66 Queda constituido el Centro de Información sobre el Análisis de las Culturas Contemporáneas. Se diseña el primer borrador de un Doctorado en Cultura para el año 1986. Se arma una prospectiva de desarrollo a siete años. A Colima llegaron en ese mismo año de 1985 investigadores sobre cultura de prestigio internacional, mexicanos, españoles, franceses, ingleses, colombianos. Colima de pronto aparece en el mapa de la vida académica nacional e internacional en ciencias sociales. Los tres fundadores invierten su esfuerzo en armar un gran proyecto de investigación y en conformar la red nacional e internacional de trabajo y colaboración. Galindo viaja a Sudamérica a promover el proyecto. Y al final de ese impresionante año de 1985, el principio de realidad sorprende al sueño maravilloso. Jesús Galindo tiene una diferencia de puntos de vista sobre el proyecto de investigación en telenovelas con Jesús Martín Barbero en Colombia. Martín Barbero proponía ser el jefe único e indiscutible del asunto, Galindo proponía un proyecto colectivo sin cabeza visible, sólo con un nombre impersonal grupal. Martín Barbero no cede, Galindo rompe su relación con él. Los González se separan en Colima, un problema de egos y de prestigios junto a otros aspectos personales. Gabriel sale del programa y se va a trabajar a Puebla. El González colimense discute con Galindo la ruptura con Martín Barbero, se presenta un distanciamiento entre ellos. El programa tiene su segundo nacimiento, sobrevive a la crisis de realidad del año 86. A lo ya mencionado se agregan conflictos locales con gente de la Universidad, más ego y testosterona. No llegan relevos para sustituir a Gabriel González, el programa queda reducido a dos personas. El sentido común vence y el camino se reinicia. Pero ahora son dos proyectos de trabajo individuales los que avanzan: uno, el de las telenovelas, que queda a cargo de Jorge González; y el otro, el de la cultura nacional y regional, a cargo de Jesús Galindo. Y se inicia la incorporación de nuevos personajes - ahora locales-, pues llegan las mujeres, las estudiantes, las colimotas. El programa toma rumbo en medio de la borrasca en el año de 1986. Galindo se va a vivir al norte del país, primero a Hermosillo, después a Tijuana. Allá permanecerá hasta el año de 1987, y de hecho nunca volverá a estar por completo en Colima. Será un viajero constante y entusiasta, en principio para completar su proyecto de conocer todo el país y América Latina, y en parte para mantener una sana distancia de las tensiones de lo local en Colima, en vista de los acontecimientos relatados. González toma el liderazgo en lo local y forma a varias generaciones de estudiantes, al tiempo que adquiere visibilidad dentro y fuera de la universidad, dentro y fuera del país. Galindo sigue en su empeño de formar redes de trabajo. González trabaja sus proyectos promoviendo la imagen del programa en el interior y exterior. La colaboración es muy buena, se complementan, conversan bien, acuerdan con rapidez, actúan rápido y con energía, y se guardan mutuamente las espaldas. Para finales de la década de los ochenta, el programa se ha consolidado en su segundo nacimiento. La El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 67 red nacional existe y trabaja, el sistema de información continúa en operación y se enriquece, los seminarios con profesores visitantes continúan, la formación de estudiantes da frutos, la revista se publica con periodicidad, han salido los primeros libros de la colección, los proyectos de investigación se desarrollan y se presentan resultados en distintos foros nacionales y extranjeros. El programa cultura es una realidad. Se agregan a su cuerpo académico dos investigadores más del Centro Universitario de Investigaciones Sociales (CUIS), Teresa Quinto y José Miguel Romero de Solís y la revista gana una plaza para su administración, la ocupa primero Ana Uribe y después Verónica Valenzuela. La institucionalización toma forma. La revista sesiona como consejo editorial con periodicidad, su administración es eficiente y extenuante, el programa sesiona también con calendario y plan de trabajo, los fundadores se reúnen para el trabajo de cúpula en cada ocasión que Galindo regresa. La productividad empieza a ser factor, hasta llevar al programa de investigación a ser el más productivo de la universidad. Y en esta dinámica termina el primer ciclo de trabajo entre los años 91 y 92, cuando González solicita su sabático y se va a España un año a la Universidad Complutense de Madrid. Galindo queda sólo al frente y con su espíritu libertario promueve una nueva fundación del programa con la nueva generación, Angélica Bautista, Ana Uribe y Karla Covarrubias, tres estudiantes ya formadas y en proceso de continuar sus estudios de postgrado. De nuevo la realidad sorprende al sueño. Las nuevas investigadoras en formación son jóvenes e inexpertas. La gestión de Galindo no llega muy lejos, el proyecto se detiene, las tres jóvenes integrantes del programa salen del país a estudiar sus postgrados y queda pendiente su participación en un nuevo programa cultura. González vuelve de su sabático y continúa la dinámica anterior con un nuevo proyecto: el FOCYP, Formación de las Ofertas Culturales y sus Públicos. Este proyecto es el anterior proyecto de telenovelas en formato de organización, y aunque la propuesta no es novedosa en ese sentido, sí trae novedades en cuanto a metodología y objetivos. En general es una continuación evidente del programa del primer ciclo hacia el segundo. Galindo se va de sabático a la ciudad de México en el 93, alcanza a apoyar el nuevo proyecto de González, pero sus miras están en la figura de la red. Desde el sabático y a partir de él promueve un nuevo esquema de la red de investigación, la separa del programa cultura y le impregna un status de autonomía de la investigación de la cultura y de Colima. Esto fue resultado de la visión de que la red del programa cultura se había estancado por su estructura vertical centrada en Colima. Ahora había que construir otra red horizontal y comunitaria. El libertario de nuevo. Y por otra parte el proyecto implicaba al mismo tiempo cambios y una continuidad del espíritu del programa cultura en cuanto a gestor y promotor de la cultura de investigación. Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 74 aparato federal de la cultura. Pero, por otra parte, sí es del programa porque responde a las iniciativas y propuestas que se impulsaban en el primer ciclo. El resultado es ambiguo pero maravilloso. La red no entiende bien lo que pasa, González tampoco tiene claro del todo lo que pasa, y al primer cambio en el aparato federal el proyecto se interrumpe y todo queda en el aire. El primer ciclo tiene una configuración más ortodoxa en su organización que el segundo: proyectos de investigación, publicaciones, sistemas de información, ponencias, profesores invitados, sistema nacional de investigadores, campo académico en la frontera de la sociología, la antropología, la lingüística, la historia y la comunicación. Pero con la gran innovación académica de la red de trabajo nacional e internacional, que se sale de la norma del momento y que es algo casi incomprensible para el campo académico. Y habría más que puntualizar, pero este espacio no permite tantos detalles. El gran movimiento es hacia el segundo ciclo. Aparecen las tecnologías de información y comunicación como elementos centrales en la construcción de las relaciones académicas y de investigación en particular. Las computadoras fueron utilizadas desde el inicio por el programa cultura, una práctica que lo distanciaba del resto del mundo de las ciencias sociales en México en casi todo el país. El programa estaba construyendo sistemas de información en 1985 en forma digital. Para los noventa aparece Internet y de nuevo el programa es de los primeros en adoptar la nueva tecnología para construir relaciones de trabajo. Al configurarse la RICC, todo pasa por Internet, desde el correo electrónico, el chat, hasta los grupos de discusión. Y por otra parte la formación de GACI, un grupo único en el país dedicado a la promoción de la cultura de investigación. El programa se separó del resto del país, era en ese momento una auténtica vanguardia académica. La respuesta de los interlocutores ante las iniciativas con cierta autonomía era muda, de desconfianza, de ignorancia, de asombro, y en algunos casos de entusiasmo solidario. Y la respuesta dentro de los aparatos del Estado termina en cortes de presupuesto o cambios de política y norma administrativa. Mientras esto sucedía hacia fuera, dentro se gestaba la segunda generación. Las estudiantes, todas mujeres, formadas dentro de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Colima, habían salido a estudiar postgrados y estaban de regreso. González las convocaba a seguir trabajando con él, ellas tomaban distancia. No había claridad sobre el lugar que les tocaba, el programa había pensado en doctores pares, pero ellas eran discípulas. Era de esperarse que hubieran crecido, pero no había lugar para ellas. Decidieron construirlo y propusieron un proyecto convocando a la red nacional, al estilo de González. González casi al mismo tiempo convoca a otro proyecto a la misma red. Se presenta una situación límite, la red que trabajaba para Colima sólo podía atender a un proyecto a la vez. La otra red, la RICC, no estaba montada para operar El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 75 con Colima al centro. Después de un momento de confusión y tensión la situación se resolvió, la organización permitía que los dos proyectos convivieran, el problema se dio a nivel local con los grupos asociados en el país, no estaban acostumbrados a tanta dinámica. Ese momento aparece como un punto en el cual las dos configuraciones de red se encuentran y la complejidad se asomaba exigiendo más orden. Lo que sucedió entonces no fue un salto hacia arriba, tampoco hacia abajo, sólo pasó que la organización llegó a su límite y se colapsó. La matriz teórica y metodológica seguía enriqueciéndose con las experiencias que venían de varias iniciativas, el programa era interlocutor de los avances tecnológicos y metodológicos de todo tipo, el número de participantes había aumentado, las redes trabajaban en una complejidad aumentada, la revista se difundía nacional e internacionalmente, los proyectos avanzaban y aumentaban, el doctorado estaba en funciones. Todo en apariencia estaba andando. Pero de pronto el movimiento se detuvo. El ciclo se cerró abruptamente, llegaron los nuevos sabáticos de los fundadores, González se fue a Barcelona, Galindo esperó a que regresara como en la ocasión anterior. De nuevo la iniciativa de reorganizar el programa con las nuevas integrantes. Pero González no volvió, regresó a la ciudad de México después de casi veinte años. Y Galindo entró en conflicto con las autoridades de la Universidad, renunció. El nuevo ciclo empezaba, los fundadores se habían ido, de pronto todo había cambiado. Las doctoras quedaron con una infraestructura y una organización hecha a la forma de los que se habían ido, por un instante parecía que no pasaba algo grave en lo particular. La presencia de la ciudad de México se había retirado, sólo quedaba Colima y la historia vivida. Karla Covarrubias es madre por primera vez, se retira en parte de la acción cotidiana del programa. Ana Zermeño se dedica a su proyecto individual teniendo como responsabilidad principal la de ser directora del CUIS. Guadalupe Chávez se dedica a terminar su tesis de doctorado y emprende poco a poco proyectos sobre lo local, después sería nombrada directora de la Facultad de letras y comunicación. Ana Uribe vuelve a Colima al terminar su período de formación en el 2003. Sólo la revista se mantiene en la dinámica de siempre, símbolo de la continuidad a lo largo de los tres ciclos, lo cual merece un comentario aparte en un lugar distinto a este. Han sido años de acomodo, de ajuste de los huecos dejados. Parece que ahora el nuevo proceso se inicia. Covarrubias después de la maternidad continúa con su proyecto personal sobre cultura de la pobreza y religión, continuación de su tesis de doctorado. Chávez enfocada en lo metodológico y la dimensión organizacional de la investigación trabaja sobre cultura juvenil y cultura de la salud. Uribe inicia un proyecto sobre cultura de la migración. Y Zermeño continúa con su investigación sobre la brecha digital dentro de la temática de la cultura tecnológica y la cibercultura. El programa cultura continúa. Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 76 5. Quinta E n el 2010 el programa cultura cumple veinticinco años de vida. Tiene historia que relatar y ha sido figura. Algo necesario para nuestro campo académico nacional es reconocer los esfuerzos y los logros; aquí, en esta historia de más de dos décadas hay mucho que indicar en los dos sentidos. La razón por la cual esta empresa no ha tenido un mayor reconocimiento, por una parte, porque no ha sido ejemplo para tantos que lo necesitan, por otra, es un tema que se refiere a la misma composición y organización de la vida académica nacional. En México todo es coyuntural, y si antes las localidades tenían la oportunidad de vivir y hacer su propia historia, fuera esta la que fuera, ahora son las guías de la Secretaría de Educación Pública y los acuerdos con el Banco Mundial los que marcan los límites de lo posible y de lo deseable en la vida cotidiana y los proyectos de desarrollo en las universidades públicas del país. Muchas de estas guías y normas fueron experiencias que el programa cultura vivió por su propia iniciativa y bajo su propio interés e imaginación. Y no tuvo todo el apoyo que se hubiera deseado, y aún así fue productivo. Ahora que todo es norma y prescripción las condiciones de creatividad y acción se reducen a cumplir con protocolos; la burocracia piensa y decide por los maestros e investigadores de este país. Y con esto quiero señalar que los caminos largos y cortos a la plenitud que el programa cultura recorrió fueron resultado del entusiasmo, la pasión y el trabajo guiados por sueños realizables. La libertad fue la condición de este impulso. Si hoy esa libertad se pone bajo la forma de una prescripción y sus restricciones correspondientes, la situación es aún peor que la falta de recursos y apoyos. ¿Cuáles serán las condiciones hoy para que nazcan nuevos programas culturas en nuestro territorio nacional? No sabemos si aún serán estos nuevos tiempos aptos para soñar y vivir con pasión la realización de un sueño. El programa cultura nació bajo ciertas condiciones de la historia personal de sus fundadores y de la época que les tocó vivir. Una década después de sus primeras actividades el Estado, el gobierno de la república, lo reconoció como un ejemplo para el sector cultural. Guillermo Bonfil, que había renunciado a la Dirección General de Culturas Populares, aparato de gobierno nacido del sesenta y ocho, y orgullo de la gestión pública para la cultura mexicana, lo hizo porque consideró que la burocracia y sus límites no daban para más. Cuando acepta la invitación de Víctor Flores Olea, flamante primer presidente de Conaculta, lo hace bajo el reto de que ahora sí sería posible construir un espacio de participación en las políticas públicas y sus acciones correspondientes. El encargo consistía en buscar las opciones de guía intelectual para responder a las responsabilidades y compromisos del gobierno federal en asuntos de cultura. Lo que hace es recorrer el país durante más de un año para conocer las opciones presentes en los diversos El programa de estudio sobre las culturas contemporáneas en Colima, México IC - 2010 - 7 / p p. 59 - 7 8 ISSN: 1696 - 2508 77 medios intelectuales. Y encuentra al programa cultura, y lo toma como modelo para la organización y funcionamiento del SEC, bajo su mando. Nadie lo notó, o no quisieron notarlo. El programa cultura estaba adelantado a su tiempo a principios de los noventa. Y llegó a su plenitud en esa década. Todo lo que sube está condenado a bajar y el programa no fue la excepción. Después de este estado de plenitud vino la caída. La pregunta hoy es por las condiciones que hicieron posible su aparición y las que pueden hacer posible la aparición de otros casos semejantes. La creatividad, la pasión, el orden, la productividad y la mística, no son una combinación fácil ni sencilla. Si una vez fue posible, puede ser posible otras veces. Y ahí está la importancia de no olvidar la historia del programa cultura. Referencias bibliográficas  Chávez Méndez, M. G. (2002). Práctica de la lectura en México. Colima: Red Altexto.  Chávez Méndez, M. G. (2004). De cuerpo entero… Todo por hablar de música. Colima: Universidad de Colima.  Chávez Méndez, M. G. (2007). El Grupo de Discusión. Colima: Universidad de Colima.  Covarrubias, K., Bautista, A., y Uribe, A. (1994). Cuéntame en que se quedó. México: Trillas.  Espinosa, G., Cruz, L., y Galindo, J. (1998). Algo del tonal de nuestros tiempos. La vida personal de protagonistas de una invasión urbana. México: IIMAS-UNAM.  Galindo Cáceres, J. (1990). La mirada en el centro. Vida urbana en movimiento. Guadalajara: ITESO.  Galindo Cáceres, J. (1994). Cultura mexicana en los ochenta. Xalapa: Universidad de Colima.  Galindo Cáceres, J. (1994). Entre la exterioridad y la interioridad. Apuntes para una metodología cualitativa. Guadalajara: ITESO.  Galindo Cáceres, J. (1995). Política, cultura y comunicación. León: UIA- León.  Galindo, J. y Luna, C. (coords.) (1995). Campo académico de la comunicación. Guadalajara: CNCA-ITESO.  Galindo, J. y Ochoa, J. (1997). Leer lo social. Las historias de vida. Dos aproximaciones. León: UIA- León.  Galindo Cáceres, J. (1998). Sabor a ti. Metodología cualitativa en investigación social. Universidad Veracruzana.  Galindo Cáceres, J. (coord.) (1998). Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. México: Addison Wesley-Longman. Jesús Galindo Cáceres ISSN: 1696 - 2508 IC - 20 1 0 - 7 / pp. 59 - 7 8 78  Galindo Cáceres, J. (2006). Cibercultura. Un mundo emergente y una nueva mirada. Toluca: CNCA- Instituto mexiquense de la cultura.  González, J. A. (1992). Más culturas. Ensayos sobre realidades plurales. México: CNCA.  González, J. y Galindo, J. (coords.) (1994). Metodología y cultura. México: CNCA-SEP.  González, J. A. (1996). Una mirada oblicua a la religión popular en México. León: UIA- León.  González, J. A. y Chávez, M. G. (1996). La cultura en México I. Cifras clave. México: CNCA- Universidad de Colima.  González, J. A. (Comp.) (1998). La cofradía de las emociones (in)terminables. Guadalajara: U de G.  González, J. A. (2003). Culturas y Ciberculturas. Incursiones no lineales entre complejidad y comunicación. México: UIA-Santa Fe.  Lameiras, J. y Galindo Cáceres, J. (Eds.) (1994). Medios y mediaciones. Guadalajara: Colegio de Michoacán-ITESO.  Uribe Alvarado, A. B. (2001). Los medios de comunicación en Colima. Colima: Universidad de Colima.  Uribe, Ana B. (2009) Mi México imaginado. Telenovelas, televisión y migrantes. México: Miguel Ángel Porrúa, Colegio de la Frontera Norte y Universidad de Colima.  Zermeño Flores, A. I. (2000). Fragmentos de cotidianeidad televisiva y otras tecnologías. Colima: Universidad de Colima.