Pensar a través de Vico
Abstract
Trazo aquí el impacto de Vico en mi pensamiento, desde mi interés temprano por el historicismo, especialmente en la versión de la tradición idealista italiana, hasta ofrecer una aproximación amplia a las posiciones de Vico con respecto a la política y la cultura. Concluyo describiendo una parte de mi obra más reciente, inspirada en cuestiones normativas que ni Vico ni los historicistas pueden acomodar con facilidad.
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PENSAR A TRAVÉS DE VICO Bruce Haddock (Universidad de Cardiff) RESUMEN: Trazo aquí el impacto de Vico en mi pensamiento, desde mi interés temprano por el historicismo, especialmente en la versión de la tradición idealista italiana, hasta ofrecer una aproximación amplia a las posiciones de Vico con respecto a la política y la cultura. Concluyo describiendo una parte de mi obra más reciente, inspirada en cuestiones normativas que ni Vico ni los historicistas pueden acomodar con facilidad. PALABRAS CLAVE: Vico, 350º Aniversario, historicismo, idealismo, filosofía y filología, juicio normativo, B. Haddock. Thinking through Vico ABSTRACT: I trace the impact of Vico on my thinking from an early interest in historicism, especially in the form defended in the Italian idealist tradition, to an account of Vico’s broader views on politics and culture. I conclude by describing some of my later work inspired by normative issues that Vico and the historicists cannot easily accommodate. KEYWORDS: Vico, 350th Anniversary, historicism; idealism; philosophy and philology; normative judgement, B. Haddock. Pensare attraverso Vico RIASSUNTO: Intendo, in quest’occasione, tracciare l’impatto di Vico sul mio pensiero, dal mio interesse iniziale per lo storicismo, specialmente nella versione italiana della tradizione idealista, fino ad offrire un’ampia ricostruzione delle posizioni di Vico circa la politica e la cultura. Concludo poi descrivendo una parte della mia opera più recente, ispirata a questioni normative che né Vico né gli storicisti possono facilmente accogliere. PAROLE CHIAVE: Vico, 350º Anniversario, storicismo, idealismo, filosofia e filologia, giudizio normativo, B. Haddock. ico ha tenido una presencia constante a lo largo de mi carrera. Me sentí atraído por él por primera vez a causa de un precoz interés en la emergencia de una conciencia genuinamente histórica en la Europa moderna, unido a una preocupación acerca del modo en que la disciplina histórica había dado respuesta al desarrollo de esa conciencia. Ambas esferas se encontraban íntimamente conectadas en mi mente, a pesar de que la literatura instaurada en el mundo de habla inglesa tendía a Especial 350º Aniversario de Giambattista Vico (1668-2018) Este artículo responde a una invitación expresa por parte de la Dirección de la Revista para este volumen especial por el 350º Aniversario del nacimiento de G. Vico, habiendo superado los criterios de valoración y del proceso de aceptación. V V © Cuadernos sobre Vico 32 (2018) Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2018.i32.22 © Bruce Haddock © de la trad. Daniel Pino Sánchez 155
Bruce Haddock 156 Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico no centrarse en la práctica de la historia como disciplina ni en cambiar patrones en la historia de la cultura. La filosofía analítica de la historia en particular veía la filosofía especulativa de la historia con gran escepticismo, como si las preguntas acerca del significado filosófico del pasado pudieran reducirse a análisis de segundo orden sobre los distintos modos de explicación histórica. Vico ofrecía una perspectiva estimulante y mucho más amplia combinando en su “ciencia nueva” de la historia y la cultura una profunda conciencia de los patrones generalizados de significado y valor que ejercen una influencia directa sobre nuestro pensamiento crítico en cualquier ámbito. Me topé con él por primera vez en Idea de la historia de R.G. Collingwood, y a continuación escribí un trabajo sobre La concepción de la historia de Vico en el contexto del pensamiento del siglo XVIII en mi último año de carrera (1971). La idea rectora que me guiaba entonces era que el mundo de las instituciones y de la cultura, a la manera genuinamente viquiana, no podía entenderse simplemente en términos de los modelos causales que imperaban en la literatura de las ciencias sociales y políticas de mis primeros años. A través de Vico esta idea fuerza ganó en riqueza y profundidad, a pesar de que nunca me sentí demasiado cómodo ante la distinción entre las humanidades y las ciencias sociales y naturales que trataba de perfilarse de forma tajante. La propia formulación que hace Vico es claramente demasiado categorial, algo que se observa especialmente a la luz de los desarrollos que desde hace más de cien años se han venido produciendo en la filosofía de la ciencia, aunque ha subrayado una serie de cuestiones, tanto sustantivas como metodológicas, que han seguido dando forma a una amplia gama de disciplinas en las humanidades. Mi sensación a estas alturas de aquella primera etapa de mi trabajo era que el progreso crítico en las humanidades exige abordar la historia del pensamiento de un modo más global. Y Vico parecía ser de ese pequeño puñado de grandes pensadores que hicieron de esa intuición la pieza central de su pensamiento. Durante mi etapa de posgrado, llevar el estudio de Vico más allá fue un movimiento natural. En Oxford trabajé con Patrick Gardiner e Isaiah Berlin, un par de inusitadas figuras dentro del panorama de la filosofía británica de la época por tener en auténtica consideración el alcance del pensamiento de Vico. Berlin no podía demostrar más entusiasmo por Vico, dándole sus últimos retoques a su libro sobre Vico, el cual fue durante muchos años la primera puerta de entrada para cualquiera que tuviese siquiera un interés pasajero por Vico. Le alegraba charlar a fondo acerca de cualquier cosa relacionada con Vico, con apenas alguna pausa para tomar aire. Veía su libro más como un ejercicio en el campo de la historia de las ideas, pensado, junto con buena parte de los valiosos trabajos que escribió hacia el final de su carrera, para presentar a los lectores ingleses un abanico de pensadores europeos continentales que por lo general no habían sido tomados demasiado en serio. A pesar del éxito de su Vico, nunca llegó a estar del todo seguro de que debiera con-
Pensar a través de Vico 157Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico siderársele un especialista en Vico. Lo que sí que hizo especialmente bien fue insertar la obra de Vico dentro de una extensión más amplia de ideas europeas. Patrick Gardiner, por contra, era un filósofo analítico de corte más ortodoxo, cuya paciencia a la hora de diseccionar ideas complejas siempre fue un modelo para mí. Su obra dedicada a la filosofía de la historia había abierto camino en la década de 1950, pero en sus últimos años mostró una creciente admiración por la notable contribución de las filosofías alemana e italiana, especialmente, a nuestra comprensión de la historia en el sentido más amplio. Echando la vista atrás dentro de mi propia carrera, es ahora cuando veo con claridad que yo siempre había tratado de combinar las perspectivas que Berlin y Gardiner ofrecían. La distinción entre la filosofía analítica de habla inglesa y la filosofía continental europea siempre me ha parecido fútil, como si nuestras mejores obras filosóficas solo pudiesen encajar dentro de un estrecho marco de referencia. El hecho de que los filósofos modernos se muestren mucho más a gusto trabajando con ambas perspectivas en la cabeza es algo que produce alivio y complace en gran medida. Mi propia actividad doctoral se centró específicamente en el uso que se ha hecho de Vico en la tradición idealista italiana, todavía, de un modo relativo, insuficientemente estudiada por académicos de lengua inglesa. En aquel momento fue una sorpresa comprobar las importantes diferencias que había entre las tradiciones historicistas italiana y alemana, algo que se hace obvio cuando se rastrean las principales raíces de cada una en Vico y Hegel, respectivamente. Mi tesis (Vico and Idealism [Vico y el Idealismo], 1977) era, efectivamente, un trabajo de filosofía comparada, aunque yo no la presentara de ese modo en ese momento. Sentía que tenía que controlar a la perfección cuestiones metodológicas complejas antes de que pudiese progresar de un modo efectivo, lo cual exigió una significativa ampliación del tipo de lecturas de carácter técnico en una etapa formativa de mi carrera. La tesis suscitó, directa e indirectamente, una serie de ensayos y artículos sobre Vico en las décadas de 1970 y 1980, culminando en mi libro Vico’s Political Thought [El pensamiento político de Vico], en 1986. El libro pretendía resolver varios problemas. En primer lugar, siendo algo muy obvio, la teoría de la sociedad y la cultura de Vico puso en cuestión la filosofía política de tipo normativo que era imperante, y lo hizo centrándose más en la explicación que en la justificación, proporcionándonos un amplio contexto para comprender (especialmente) las políticas de la antigüedad y el medievo, aunque mucho menos con lo que trabajar a la hora de considerar la emergencia del Estado moderno en muchas de las formas en que se lo ha discutido. Vico, en su lectura, efectivamente subraya la estrechez del canon constituido por los grandes textos de filosofía política, y mi esperanza era que el atento estudio en detalle de su obra contribuyese a reestablecer el equilibrio. Sin duda, la atención que Vico prestó al desarrollo de las instituciones y las leyes nos proporciona, aunque con una significativa
Bruce Haddock 158 Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico reducción de la carga normativa, los ladrillos para construir una filosofía política integral. Vico, por supuesto, ejerció sus propios compromisos normativos. La cuestión, sin embargo, consiste en que estos no pueden extraerse directamente del marco explicativo de su nueva ciencia. Desde la perspectiva actual, tengo la sensación de que mi descripción de la aproximación hermenéutica de Vico debería haber hecho más por situar estas preocupaciones normativas, aunque sigan siendo de algún modo algo menor en su teoría. Lo que planteé era mucho más un modo de explicar a Vico como un historicista en el sentido más amplio, centrándome en cómo modeló una filosofía de la política a partir de los vastos conocimientos que cosechó en su estudio de los humanistas renacentistas y de las discusiones acerca del derecho natural que se dieron a lo largo del siglo XVII. La de Vico sigue siendo una contribución inigualable entre los tratamientos clásicos de la política y del Estado, pero todavía sigue siendo difícil incluirla en los términos de las tradiciones normativistas. Esto generó un amplio margen para trabajos centrados más en el impacto o en el papel que representó Vico en el auge de los estudios sociales e históricos durante los siglos XIX y XX, pero andaba yo preocupado, probablemente en exceso, por no confundir el Vico histórico con una lectura contemporánea (y selectiva) de Vico vinculada a los desarrollos culturales posteriores, integrado en un academicismo de tiempos pasados que podría pasar por una antigualla en algunos círculos. Mi argumento más general era que hacer historia correctamente es una parte esencial de una filosofía de lo humano que sea factible. He ampliado también el marco de mi estudio de Vico, explorando presuposiciones acerca de la comprensión europea del pasado e implicaciones más generales para nuestro sentido de nosotros mismos en tanto que seres humanos. Fueron estas intuiciones, más bien laxas al principio, las que inicialmente suscitaron mi interés por Vico, y siguen siendo importantes en todo mi trabajo posterior. Mi primer libro, An Introduction to Historical Thought [Una Introducción al Pensamiento Histórico], 1980), puso en contacto algunas ideas de un modo que sigue moldeando mi forma de pensar. Mi atención se centró en el papel constructivo que representan los diferentes modos de pensamiento crítico a la hora de encuadrar un pasado inteligible desde la experiencia de los patrones mutables de pensamientos y prácticas. Mi punto de partida era la emergencia de un sentido específico del pasado, trazando a continuación los modos cambiantes de pensamiento que daban forma a nuestra comprensión en desarrollo del pasado. Los desarrollos técnicos de los estudios y la investigación históricos son claramente parte de todo esto, pero lo que más me preocupaba eran las asunciones rectoras que imprimían en la comprensión histórica un carácter distintivo. Los patrones dominantes de pensamientos y prácticas en el mundo de la política y de la ciencia natural habían tenido un impacto sobre las concepciones del pasado en diversos momentos. Y un momento clave, sin embargo, fue captado por Vico en su intento por elaborar una concepción de la historia y
Pensar a través de Vico 159Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico de las humanidades basadas en una concepción del agente humano. Esto suscita preguntas trascendentales acerca de la explicación y la comprensión de la acción humana que van más allá de las mucho más estrictamente metodológicas preguntas que guían la indagación histórica. Vico, a diferencia de cualquier otro de su tiempo, ha reconocido que el arraigo de nuestras vidas en la experiencia histórica es un rasgo central de cualquier vida humana imaginable. Visto así, se entiende la necesidad de establecer preguntas sustantivas acerca de detalles del pasado en un contexto más amplio para modificar concepciones acerca de lo que significa ser humano. La filosofía, en este sentido, justamente destaca por qué deberíamos tomarnos el pasado muy en serio. Pero el pasado nunca es algo que simplemente se presente fijado y de una pieza, como un edificio de hechos que puede ser levantado por cada generación, sino un terreno en el que se suceden controversias y discusiones y que nos obliga a pensar largo y tendido acerca de sus aspectos fundamentales. La afirmación de Vico de que la filosofía y la filología deberían ser conectadas en la nueva ciencia de las humanidades ha sido un modelo para que yo estableciese preguntas de tipo historiográfico en un marco filosófico más amplio. Una Introducción al Pensamiento Histórico es, en muchos sentidos, la obra más viquiana de cuantas he escrito, a pesar de que la importancia que representó Vico en la elaboración del libro es algo que se me ha ido haciendo más evidente con los años. Me he tomado muy en serio la ecuación entre hacer y conocer, presentando el pasado como un constructo moldeado por multitud de asunciones contingentes, muchas de las cuales no son para nada históricas en el sentido común del término. He tratado de mostrar cómo las concepciones que tenemos acerca del pasado constituyen una parte integral de nuestras comprensiones de nosotros mismos en desarrollo, y lo he hecho sin comprometerme con argumentos metodológicos polémicos. El planteamiento que he adoptado podría haber sido considerado actualista, a pesar de que he evitado intencionalmente el uso de ese controvertido término. No obstante, en ese momento fue gratificante que una buena cantidad de reseñas en publicaciones italianas captasen el rol formativo de los pensadores italianos en el desarrollo de mi pensamiento. A partir de mi libro sobre Vico de 1986 pasé a cuestiones más centrales dentro de la historia del pensamiento político. A primera vista podría haber parecido que dejaba de lado a Vico, pero el punto crucial que él destacó, las limitaciones contextuales mutables de nuestra comprensión de nosotros en tanto que agentes, siguió siendo un tema central. A lo largo de los años, distintos trabajos y artículos acabaron por dar forma a dos libros (A History of Political Thought: 1789 to the Present [Historia del Pensamiento Político: de 1789 al presente], 2005, y A History of Political Thought: From Antiquity to the Present [Historia del Pensamiento Político: Desde la antigüedad hasta el presente], 2008) que exploraban, de nuevo directa e indirectamente, esa relación entre el historicismo y el compromiso normativo que resulta ine-
Bruce Haddock 160 Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico vitable de un modo simple en los seres humanos dentro de cualquier contexto. En cierto modo, ambos libros comienzan con un problema que ya postuló Vico, aunque desbordan sus términos de referencia en la evaluación de las respuestas cambiantes. Todavía hoy sigue siendo una cuestión polémica si son concebibles los valores intemporales, y mucho menos justificables de un modo específico. Sin embargo, todavía nos queda la inquietante idea de que la experiencia de la vida civil implica la adopción de posiciones que a menudo son muy controvertidas y torpemente articuladas. He intentado indicar este problema en trabajos recientes recurriendo a los amplios argumentos de Vico y con los historicistas en mente. Curiosamente, considerar a Vico de este modo, por lo general lo expone a su faceta más vulnerable. Describió una amenaza de barbarie inminente, e incluso llegó a exagerarla sin necesidad al considerar a ciertas personas, mientras él mismo se armaba con poderosísimos argumentos contra el falso universalismo de la teoría clásica de la ley natural propia del siglo XVII que había sido un factor básico de la crítica normativa de su época. A este respecto, en una gran cantidad de circunstancias, estamos obligados a ejercer el pensamiento crítico por nosotros mismos. El hecho de que las soluciones definitivas no sean obvias debería impulsarnos a desarrollar contextos críticos en los que podamos dejar al descubierto los disparates que proceden de los peores componentes de argumentos polémicos. Esto nunca dejará de ser un trabajo en curso que se desarrolle a partir del ejemplo de los grandes filósofos del pasado como un medio indispensable en el que anclar nuestros mejores esfuerzos críticos. Echando la vista atrás hacia los últimos cincuenta años desde el momento actual, resulta reconfortante comprobar que los estudios dedicados a Vico están en una excepcional buena forma. Algunas revistas especializadas, en particular el Bollettino del Centro di studi vichiani, Cuadernos sobre Vico y, hasta recientemente, New Vico Studies, han sido el centro de trabajos originales. Los estándares que caracterizan a los académicos dedicados a Vico siempre han sido considerablemente altos, siguiendo el ejemplo establecido en las obras realizadas en Italia a principios del siglo XX. Cualquiera que se inicie en la carrera investigadora hoy día tendría acceso a todo un acervo de conocimiento que le garantiza un buen futuro. Como en el resto de cosas, las modas cambian en la academia, y el hecho de que hoy se abran muchos otros caminos académicos debe de ser bienvenido. En el Reino Unido, aquel sincero interés que despertó Vico entre las décadas de 1960 y 1970 ha amainado en cierto modo. No puede tolerarse que el pensamiento de uno de los más grandes filósofos sea severamente descuidado. Las singulares contribuciones de Vico son de sobra conocidas, pero tenemos la sensación, desde una perspectiva histórica, de que sabemos sobradamente qué lugar ocupa. Sin embargo, toda complacencia acerca de cómo debiéramos considerar a Vico está seguramente fuera de lugar. La imagen histórica de Vico que se ha establecido minuciosamente a lo largo de los últimos cincuenta años habrá de cambiar
con toda seguridad según emerjan nuevos intereses conceptuales y nuevas prácticas de modos que supondrán un desafío para todos aquellos que hayamos estado trabajando en este campo durante mucho tiempo. Aunque en este momento no pueda más que insinuarlo, mi propia sensación es que, incluso en un terreno como el de la filosofía de la historia, en el que Vico es un autor reconocido como uno de los primeros precursores, hay que cuestionar desde sus fundamentos todas las opiniones y perspectivas que hemos recibido de la tradición. La distinción clásica entre filosofía de la historia crítica y especulativa, por ejemplo, permanece invariablemente igual. Sin embargo, fue precisamente el tipo de preocupaciones que me suscitó esa distinción lo que me llevó al principio hasta Vico. Entonces me parecía, y aún me lo parece hoy, que algo importante se quedó por el camino. Presentar el pensamien- to de Vico en sus propios términos ha sido siempre mi máxima prioridad, evitando toda especulación acerca de las implicaciones más generales que podrían conectarse con las cuestiones que hasta hoy día no habían suscitado interés. De hecho, me he tomado muy en serio las advertencias que hacía Vico de los peligros del anacronismo. Sigo convencido de que es algo esencial para asentar la formación académica básica, y de que no es para nada algo sencillo. La cautela interpretativa nos ha procurado sólidos logros. Sin embargo, hablando en primera persona, no puedo ser de ayuda planteándome si quizás no debería haber sido más audaz. Nadie puede estar a favor de deformar los planteamientos de un pensador para que encajen más adecuadamente en los debates contemporáneos, pero al mismo tiempo debemos evitar separar la filosofía de la filosofía de la historia. En el ejemplo que he mencionado, Vico ofrecía una perspectiva destacada para integrar las dimensiones especulativa y crítica en el trabajo de los historiadores, y poseer de hecho concepciones más amplias de la conciencia histórica. Las grandes preguntas acerca de la forma del pasado y de los factores dominantes que intervienen en la acción humana dan forma incluso a las investigaciones históricas más minuciosamente específicas, aunque en modo alguno figuren los detallados argumentos de Vico acerca de este preciso punto en la literatura analítica. Y nos alegra recurrir a nociones como “moderno”, “posmoderno”, etc., casi de modo informal, sin integrar los distintos contextos de explicación. En esta subcategoría de especialización, como en otras, todavía hay trabajo por hacer que puede beneficiarse si se pone en relación de un modo serio con las nociones clave de Vico. La fusión entre filosofía y filología en una ciencia humanística sigue siendo tan importante para nosotros como lo ha sido siempre, pues todas esas cuestiones de detalle pueden convertirse en debates actuales. El asunto es mantener la llama de la conversación encendida, moldeada por el mejor pensamiento que tengamos a nuestro alcance. [Traducción del inglés por Daniel Pino Sánchez] ef Pensar a través de Vico 161Cuadernos sobre Vico 32 (2018) 350º Aniversario de G. Vico