Entre geishas y samuráis : la imagen del japonés en el cine occidental
Abstract
El cine, como medio de comunicación de masas, juega un papel clave a la hora de generar, difundir y modificar estereotipos. Por ello, se debe prestar una atención especial al modo en que las minorías étnicas, sociales y culturales son representadas. Esta comunicación toma como objeto de estudio la imagen de los japoneses y las japonesas en el cine comercial norteamericano para determinar cuáles son los arquetipos más habituales y qué características presentan. En concreto, se examinan seis representaciones arquetípicas de lo japonés: el ejecutivo, el samurai, el yakuza, el maestro, la geisha y el ama de casa.
Full text
ENTRE GEISHAS Y SAMURAIS.
LA IMAGEN DEL JAPONÉS EN EL CINE OCCIDENTAL
F ancisco Ja ie López Rod íguez
Lopez. od i[email p o ec ed]
Uni e sidad de Se illa
MSc in Film S udies (Uni e si y o Edinbu gh)
Resumen:
El cine, como medio de comunicación de masas, juega un papel cla e a la ho a
de gene a , di undi y modi ica es e eo ipos. Po ello, se debe p es a una
a ención especial al modo en que las mino ías é nicas, sociales y cul u ales son
ep esen adas. Es a comunicación oma como obje o de es udio la imagen de
los japoneses y las japonesas en el cine come cial no eame icano pa a
de e mina cuáles son los a que ipos más habi uales y qué ca ac e ís icas
p esen an. En conc e o, se examinan seis ep esen aciones a que ípicas de lo
japonés: el ejecu i o, el samu ai, el yakuza, el maes o, la geisha y el ama de
casa.
Palab as cla e: cine, Japón, es e eo ipos, o ien alismo, in e cul u alidad.
Abs ac :
Cinema, as a mass medium, plays a key ole in he gene a ion, sp ead, and
modi ica ion o s e eo ypes. Fo his eason, special a en ion mus be paid o
he way in which e hnic, social, and cul u al mino i ies a e po ayed. This pape
s udies he ep esen a ion o Japanese cha ac e s in mains eam Hollywood
cinema in o de o de e mine wha he mo e usual a che ypes a e and wha
ea u es hey ha e. Speci ically, I will look a six a che ypical ep esen a ions o
he Japanese: he execu i e, he samu ai, he yakuza, he mas e , he geisha,
and he housewi e.
Keywo ds: Cinema, Japan, s e eo ypes, o ien alism, in e cul u ali y.
El cine, al igual que los demás medios de comunicación de masas, juega un
papel muy impo an e en la cons ucción de la iden idad y iene una g an
in luencia en el modo en que una sociedad se pe cibe a sí misma y a las
pe sonas de cul u as dis in as. Son muchas las películas que o ecen
ep esen aciones de gen e de o as la i udes y que, di ec a o indi ec amen e,
condicionan la o ma en que emos a los habi an es de es os lejanos países.
No obs an e, dichas ep esen aciones ienen ma cadas en la mayo ía de los
casos po p ejuicios cul u ales como el eu ocen ismo1 o el o ien alismo2. Es
1 El eu ocen ismo supone la supe io idad de Occiden e (en endiéndose po "Occiden e" el
conjun o o mado po Eu opa y No eamé ica) sob e el es o de ci ilizaciones y cul u as a pa i
de sus decisi as apo aciones his ó icas al p og eso de la humanidad en aspec os sociales,
polí icos, económicos... En palab as de Robe S am, “el eu ocen ismo es á an imb icado en la
ida co idiana, lo pe mea odo de al mane a, que a menudo no lo pe cibimos. Los es igios de
necesa io, po an o, p es a una especial a ención a los discu sos que o ecen
es e eo ipos cul u ales pa a obse a el modo en que se cons uyen y cómo
alsean la imagen de una de e minada sociedad. En es e a ículo oma emos
como obje o de es udio las ep esen aciones que se hacen de los japoneses y
las japonesas en el cine occiden al (p incipalmen e no eame icano).
Japón siemp e ha despe ado una cie a ascinación en los a is as,
in es igado es y pensado es occiden ales. Debido a su aislamien o his ó ico,
es e país ha p ese ado una cul u a p opia que du an e siglos se ha
desa ollado sin que las in luencias occiden ales ue an demasiado p o undas.
Po ello, Japón siemp e ha sido una ie a mis e iosa, exó ica y exube an e a
ojos de los occiden ales. Y sus gen es, los japoneses y las japonesas, suelen
se ep esen ados en una a iedad de o mas que ascinan la mi ada ex e na
del ex anje o: los ie os samu áis que alo an más el hono que su ida, las
sinuosas geishas de os o pálido y bellos kimonos, los iolen os yakuza con el
cue po a uado… Como emos, son a ias las ep esen aciones a que ípicas
de lo japonés que encon amos en nues a sociedad. Muchas de ellas han sido
e o zadas en g an medida po el cine come cial no eame icano, que ha
ealizado du an e las úl imas décadas nume osas p oducciones que a an el
ema de la cul u a japonesa o se desa ollan en Japón. El análisis de la
ep esen ación de los pe sonajes japoneses de es as ob as según las
ca ego ías de la na a i a audio isual (es udio del pe sonaje en sus es
ni eles: como pe sona, como ol y como ac an e) nos pe mi i á ca aloga dichos
es e eo ipos y comp ende mejo el modo en que dis o sionan la cul u a
japonesa.
Las películas que comp enden es e es udio son Ka a e Kid (John G. A ildsen,
1984), Todos a una (Ron Howa d, 1986), Black Rain (Ridley Sco , 1989), M .
Baseball (F ed Schepisi, 1992), Sol Nacien e (Phillip Kau man, 1993), El úl imo
samu ai (Edwa d Zwick, 2003), Kill Bill Volumen I (Ta an ino, 2003), Memo ias
de una geisha (Rob Ma shall, 2005), The amen gi l (Robe Allan Acke man,
2007) y Mapa de los sonidos de Tokyo (Isabel Coixe , 2009)3. Todas es as
p oducciones han sido es udiadas a pa i de la aplicación sis emá ica de un
modelo de análisis en el que se p es a especial a ención a la nacionalidad de
los in é p e es, los abajos desempeñados po los pe sonajes japoneses, sus
asgos como pe sona, ol y ac an e, así como al desa ollo de las elaciones
in e cul u ales que se es ablecen en e pe sonajes japoneses y ex anje os.
Así pues, con iene señala en p ime luga el núme o o al de pe sonajes
japoneses analizados, el cual asciende a los 43 pe sonajes (29 pe sonajes
masculinos y 14 pe sonajes emeninos). Llama conside ablemen e la a ención
siglos de dominio eu opeo axiomá ico dan o ma a la cul u a gene al, el lenguaje co idiano y los
medios de comunicación, y engend an un sen imien o ic icio de supe io idad inna a en las
cul u as y los pueblos de o igen eu opeo.” (S am y Shoha : 2002, 20.)
2 El o ien alismo, según Edwa d Said, puede se is o más como un eje cicio de pode sob e
las naciones o ien ales que como un discu so académico o a ís ico álido sob e el O ien e.
Pa a es e au o , el "O ien e" iene a se una cons ucción eu opea y conside a que los in en os
occiden ales de ep esen a al Oes e siemp e han sido p opensos al acismo, la
es e eo ipi icación y la simpli icación.
3 Todos los son ilms p oducciones no eame icanas sal o la película española Mapa de los
sonidos de Tokyo, que ha sido incluida como a ian e de con as e.
el hecho de que, de es os 43 pe sonajes, un e cio de ellos es é in e p e ado
po ac o es que no son japoneses sino de o as la i udes (p incipalmen e
no eame icanos y chinos). La elección del epa o en ilms que mues an
cul u as dis in as es un p oceso emendamen e signi ica i o pues o que dichos
ac o es se con ie en du an e el ela o en el os o y la oz de la cul u a
mino i a ia que ep esen an. Aun así, encon amos casos como el de Memo ias
de una Geisha donde las es p o agonis as (Zhang Zhiyi, Gong Li y Michelle
Yeoh) no son japonesas sino chinas. Es a elección del epa o es
comple amen e o ien alis a en an o que iene a e o za esa ac i ud an
eu ocen is a que es la dis inción en e los asiá icos. A los occiden ales nos
cues a mucho dis ingui po la apa iencia a un japonés de un co eano o de un
chino po que odos ienen los ojos asgados, el cabello oscu o y la ez pálida.
También es muy ecuen e el uso de ac o es no eame icanos de ascendencia
asiá ica que, g acias a sus asgos ísicos, pueden in e p e a pe sonajes
japoneses a pesa de que desconozcan el idioma o p ocedan de una adición
cul u al dis in a.
Un es e eo ipo puede se de inido como una se ie de c eencias, p ejuicios y
gene alizaciones ca egó icas sob e cie os g upos de pe sonas su gidos a
pa i de simpli icaciones e ideas e óneas que suelen ca ece de base eal. La
gene ación de es e eo ipos implica la a ibución de cie as ca ac e ís icas a
de e minados g upos sociales en unción de su apa iencia ísica, sus ap i udes
men ales, su pe sonalidad o sus cos umb es. Los es e eo ipos o ecen una
alsa acionalización a los sen imien os de hos ilidad hacia las mino ías y
muchas eces son esg imidos como a gumen os con a la inmig ación o la
in eg ación de los di e en es. Los medios de comunicación juegan un papel
esencial a la ho a de es ablece o mina es e eo ipos g acias a su g an impac o
social. En el caso del cine come cial no eame icano, son a ios los au o es
que han señalado la endencia a o ece ep esen aciones es e eo ipadas y
mayo men e nega i as de dis in as mino ías é nicas4. Dichos es e eo ipos,
cons i uidos a pa i de la epe ición de clichés y ó mulas, e minan po
con o ma una se ie de pe sonajes ipo o a que ipos inculados a de e minadas
cul u as. De es e modo se educe una inmensa a iedad de pe sonas a un
conjun o limi ado de o mas y a que ipos cons uidos que no p o ienen de las
cul u as mino i a ias sino de la isión de la sociedad dominan e en la que se
gene an. Así pues, en el ámbi o que nos ocupa, podemos iden i ica seis
a que ipos p incipales que se e igen como símbolos de los japoneses y las
japonesas. Cada uno de ellos conlle a de e minados asgos ísicos y de
pe sonalidad, así como unas unciones ac anciales conc e as que e idencian
una imagen idealizada de cie os aspec os de la cul u a nipona.
4 Donald Bogle es udia en su ob a Toms, Coons, Mula oes, Mammies and Bucks las
ep esen aciones de los neg os en el cine de Hollywood, des acando especialmen e los
Papeles es e eo ipados que Hollywood o ecía a los in é p e es a oame icanos. Po su pa e,
Jack G. Shaheen ha examinado la ep esen ación de los á abes en el cine no eame icano
pa a cons a a la pe sis en e y con inuada es igma ización de los á abes como iolen os,
asesinos y aná icos eligiosos en Reel Bad A abs. How Hollywood Vili ies a People.
El ejecu i o
T as la de o a japonesa en la Segunda Gue a Mundial y la pos e io
ocupación no eame icana, la economía de Japón expe imen ó un g an
c ecimien o du an e las décadas de los años cincuen a, sesen a y se en a. No
obs an e, es a ayec o ia an posi i a se queb ó hacia mediados de los años
ochen a y de i ó en una p o unda c isis económica que, poco a poco, ha sido
supe ada. En la ac ualidad, Japón es jun o con Es ados Unidos y China una de
las es po encias económicas mundiales según el Fondo Mone a io
In e nacional. Pob e en ecu sos na u ales y ma e ias p imas, la economía
japonesa se ha desa ollado a pa i de las indus ias del anspo e, la
comunicación y la ecnología.
Los in e cambios indus iales en e Japón y los países de Occiden e han sido
siemp e una uen e de encuen os in e cul u ales, po lo que la igu a del
emp esa io japonés o el ejecu i o ha ido ganando peso en el imagina io
occiden al de lo japonés5. Películas como Todos a una o Sol Nacien e ponen
en e idencia los dis in os modos de concebi el abajo y los negocios de
japoneses y no eame icanos, además de o ece nume osos ejemplos del
a que ipo del "ejecu i o japonés". En é minos gene ales, es os pe sonajes se
ca ac e izan po sus asgos ísicos poco a ac i os (la mayo ía son baji os,
delgados o go di os, pálidos, enclenques, algunos lle an ga as) que con as an
con su cuidada apa iencia, ya que los ejecu i os japoneses siemp e apa ecen
is iendo elegan es ajes con co ba a y muy bien peinados. En lo que espec a
a su ca ác e , odos ellos des acan po su some imien o a la emp esa y su
p o esionalidad. Los ejecu i os japoneses son emendamen e au o i a ios y
exigen es con sus empleados, pe o en odo momen o mues an un a o muy
co ec o y unos modales exquisi os. Siemp e apa ecen inculados al mundo
emp esa ial, desa endiendo conside ablemen e sus ace as pe sonales y
amilia es. Dado su pode económico e in luencia, es os a que ipos suelen se
pe sonajes que desempeñan oles ac i os, modi icado es y au ónomos. En
é minos ac anciales, suelen asumi la unción de oponen e pues o que en
nume osas ocasiones los in e eses de los emp esa ios nipones an en con a
de los de los p o agonis as occiden ales.
Las elaciones in e cul u ales en las que in e ienen los ejecu i os japoneses
apa ecen ma cadas po las dis in as concepciones del abajo que encon amos
en cada país, lo cual conlle a una ma cada nega i idad de es e es e eo ipo que
suele apa ece inculado a la explo ación labo al, al pode , a la codicia y a la
in ansigencia. Así, los ejecu i os japoneses son ep esen ados en Todos a una
como íos, se ios, inmu ables, exigen es y dominan es. Es a película exage a
en cla e de comedia las dis in as o mas de ges ión del abajo en Es ados
Unidos y Japón, así como el choque cul u al en e los ejecu i os japoneses y
los abajado es no eame icanos. Po su pa e, el h ille Sol Nacien e o ece
una imagen muy nega i a de los ejecu i os nipones, ep esen ados como
manipulado es, aicione os, ambiciosos, conspi ado es y pe e sos. En es a
película, los emp esa ios espían con ideocáma as las con e saciones
p i adas de los ejecu i os no eame icanos, ocul an p uebas du an e una
5 De hecho, de los 29 pe sonajes japoneses masculinos es udiados, 11 de ellos encajan en el
es e eo ipo de "Ejecu i o".
in es igación policial y sobo nan a los polí icos locales. Tal y como emos,
pa ece que odo ale po cumpli los obje i os impues os po la emp esa y
alcanza el bene icio económico.
Po úl imo, cabe señala que el ejecu i o japonés es siemp e homb e pues o
que ninguno de los pe sonajes emeninos es udiados pod ía ca aloga se den o
de es e a que ipo. Resul a pa en e, po an o, el machismo emp esa ial
impe an e que niega la posibilidad de inclui a una muje en e los di ec i os de
emp esas o ejecu i os de al o ni el.
El samu ai
Sin duda, la imagen del samu ai es una de las p ime as que acude a la men e
de los occiden ales cuando se piensa en Japón. Enal ecidos en innume ables
ocasiones como gue e os de g an hono , alen ía y a ojo, la ealidad his ó ica
no pa ece hace jus icia a la ep esen ación mí ica que se ha cons uido
al ededo de es os homb es. His ó icamen e, los samu áis cons i uían una
clase di e enciada den o de la sociedad japonesa y enían a se una especie
de nobleza mili a al se icio de un seño . Desde la edad media los samu áis
ue on ganando mayo p esencia e in luencia has a que du an e la e a Meiji
(1868-1912) se p ocedió al desman elamien o del sis ema de cas as. Aunque la
imagen omán ica del samu ai lo p esen a como un ejemplo de leal ad y
idelidad, muchos samu áis ue on iolen os, egoís as y ex o sionado es que no
duda on en ap o echa indisc iminadamen e su es a us social.
En la película El Úl imo Samu ai encon amos un ejemplo pe ec o de es a
idealización de los samu áis como gue e os ejempla es de mo alidad
in achable. En es e ilm se ep esen an a los samu áis como homb es
pode osos, a lé icos, hábiles, a ac i os, dies os en el manejo de a mas como
la espada o el a co, ague idos y alien es. Su aspec o, que puede esul a algo
osco a simple is a, apa ece de e minado en unción del luga . Mien as que
en el campo de ba alla lucen sus ca ac e ís icas a madu as, en los poblados y
en sus hoga es is en p endas adicionales. Sus pe sonalidades son
igualmen e ejempla es en an o que apa ecen como espe uosos, con ue es
p incipios mo ales, hono ables, disciplinados, in eligen es, a en os, en egados
y ieles. Un asgo muy posi i o pe o his ó icamen e poco p obable es la
hospi alidad pa a con el ex anje o que obse amos en el ilm. En cuan o al ol
que desempeñan, los samu áis suelen se ac i os, au ónomos e
in luenciado es espec o a los demás pe sonajes. Del mismo modo, cumplen
p incipalmen e la unción ac ancial de suje o o ayudan e.
El pe sonaje de Ka sumo o, in e p e ado po Ken Wa anabe, esul a
emendamen e in e esan e po su ac i ud hacia los occiden ales. Él lucha po
el empe ado y es á en con a de la mode nización de Japón, pe o no duda en
en abla con ac o con un mili a occiden al pa a conoce de p ime a mano las
écnicas de lucha y es a egias de sus enemigos. Ka sumo o, además de se un
hábil gue e o, ambién es poe a y medi a con inuamen e en un emplo. Se a a
de un pe sonaje muy i uoso, eple o de p incipios y alo es que p on o cau i a
al mili a occiden al con su o ma de en ende el mundo. De hecho, a ojos del
pe sonaje occiden al, la illa de los samu áis es un emanso de paz, un edén
anquilo y pací ico donde consigue lib a se de sus p oblemas de conciencia.
Es a ep esen ación con ibuye a mi i ica Japón como un luga de con as es
donde la con emplación, la medi ación, la a monía y la delicadeza con i en con
el camino de la espada y el espí i u gue e o.
Los samu áis son cons an emen e ensalzados en es a película mien as que
los japoneses que ab azan la mode nización occiden al son ep esen ados
como coba des, ambiciosos, es úpidos, manipulado es y mal ados. Así pues,
en úl ima ins ancia, se p oduce una apología del Japón adicional p e io a la
mode nización del país a pa i de la glo i icación de la igu a del samu ai. El
echazo de la in luencia occiden al iene a po encia los asgos más exó icos y
cul u almen e llama i os pa a el espec ado occiden al al mismo iempo que
pone en p ác ica lo que el c í ico An onio Wein ich e denomina el "e ec o
kimono6".
El yakuza
Uno de los a que ipos cul u ales inculados con la sociedad japonesa que más
ha in e esado a los cineas as occiden ales es el del yakuza. Con es a palab a7
se designa a los miemb os de g upos dedicados a ac i idades ilegales y que en
muchos casos son ep esen ados como el equi alen e japonés de los ma iosos
i alianos o los gangs e s no eame icanos. Mien as que los p ime os g upos de
yakuza su gidos en la edad media se dedicaban a las apues as ilegales o a la
en a ambulan e, en la ac ualidad los yakuzas se es uc u an en g andes
g upos cuyas ac i idades an desde la p os i ución al á ico de d ogas
pasando po la especulación inmobilia ia y las ex o siones a emp esa ios.
No obs an e, an o la li e a u a como el cine han p esen ado la igu a del yakuza
imbuida de cie o a ac i o como pe sonaje de icción. De es e modo, el yakuza
enca na al an ihé oe de o igen humilde que, a pesa de dedica se a ac i idades
ilegales, posee una cie a nobleza in e io y una isión p opia del mundo. La
apa iencia ísica de los yakuza des aca po su buena o ma ísica, pues o que
en su mayo ía son a lé icos, musculosos, ágiles, ápidos y ue es. A eces
p esen an cica ices o he idas, ma cas de las ba allas lib adas. Aun así,
encon amos dos elemen os dis in i os de los yakuza en elación con su
aspec o: los a uajes en b azos y espaldas, símbolos de su es a us, y los dedos
ampu ados. La o enda de alanges al je e como epa ación de las al as
6 El "e ec o kimono" consis e "en que el espec ado occiden al eacciona mucho mejo an e una
película o ien al de co e his ó ico que an e o a de ambien e con empo áneo. El e ec o kimono
se puede o mula así: los pe sonajes ac uales hacen más p oblemá ico que el espec ado
occiden al ponga en ma cha con ellos el mecanismo de iden i icación, en endiendo más bien a
dispa a los eso es de echazo cuando se a a de p oyec a se en quienes no son de aza
blanca; sin emba go, ese echazo queda neu alizado po la es ilización de un cine de época en
el que la lejanía cul u al se unde con la empo al bajo el man o aso de lo exó ico".
(Wein ich e : 2002, 17).
7 "En la lengua japonesa, "yakuza" es la o ma ab e iada de p onuncia los dígi os ocho-nue e-
es, sumando los cuales se ob iene ein e, cuya úl ima ci a es un ce o. Lo cual alude a un
popula y an iguo juego de aza , en el que la peo jugada con que puede cas iga la sue e es
aquella cuya combinación de ci as inaliza en ce o, pues de iene el alo o al de la jugada. Es
deci , e imológicamen e hablando, un yakuza es un ce o. Un pe dedo , un acasado, un inú il,
alguien que a nadie si e ni impo a." (Aguila : 2005, 15-16)
come idas po los subo dinados es odo un i ual que el cine occiden al ha
explo ado en nume osas ocasiones. En cuan o al ca ác e de los yakuza,
encon amos a ias pa icula idades que hacen de es e a que ipo uno de los
más icos y a iados de odas las ep esen aciones de lo japonés. Podemos
encon a yakuzas iolen os, psicópa as, sensibles, su ido es o desespe ados
pe o p ác icamen e odos ellos p esen an un g an some imien o al g upo y una
obediencia ciega al je e. Es a inculación de ipo pa e no- ilial puede llega a
alcanza p opo ciones inconcebibles de leal ad, como aca a las ó denes más
b u ales o sac i ica la ida p opia po el bien común sin mos a ni una somb a
de duda. En un ni el ac ancial, podemos encon a yakuzas desempeñando
cualquie unción, como la de suje o, ayudan e u oponen e. Es a úl ima suele
se la más habi ual cuando el p o agonis a es un occiden al que debe hace
en e a es os c iminales.
P ecisamen e es o es lo que ocu e en los ilms Black Rain y Kill Bill Volumen I,
cuyos p o agonis as se en en an a a ios yakuzas. Ambas películas p esen an
a los yakuzas como amenazan es, iolen os, i espe uosos, de sang e ía,
calculado es, ambiciosos, asesinos y c ueles pe o, al mismo iempo, imbuidos
de un halo de ascinación y magni icencia. En conc e o, los je es de los clanes
yakuza ep esen ados en es os ilms p esen an i udes como la espe abilidad,
la since idad o una educación exquisi a. Hay que señala que Black Rain
mues a un in e esan e pa alelismo en e los g upos de yakuza y la policía
japonesa en an o que ambas o ganizaciones apa ecen ue emen e
je a quizadas y en ellas se alo a sob e odo el espe o a los supe io es y la
obediencia. Po su pa e, Kill Bill Volumen I p esen a a una muje como líde del
clan ma ioso más pode oso de Tokyo que, además, iene una p ocedencia
mix a pues es de o igen chino-ame icano. No obs an e, su iolencia desmedida
hace que es a muje sea acep ada po el es o de je es yakuza. Finalmen e
des aca emos que en es as dos películas se p esen an a los yakuzas
manejando ka anas, la espada adicional japonesa.
El maes o
O o de los aspec os de la cul u a japonesa que suele ascina a los
occiden ales son las co ien es ilosó icas que han lo ecido en Asia. Escuelas
de pensamien o como el budismo, el sin oísmo o el con ucionismo han cob ado
ele ancia en Occiden e como posiciones al e na i as al ma e ialismo y las
eligiones o ganizadas. El budismo p opugna un cie o sen ido de con ianza en
el des ino, la sumisión anquila a lo ine i able y la esis encia es oica en e a la
calamidad. El sin oísmo, una eligión au óc ona de Japón, hace hincapié en la
obediencia, la leal ad y el espe o a los ances os. Po su pa e, el
con ucionismo o ece una se ie de p ecep os é icos pa a con igu a las
elaciones en e pe sonas.
Muchos aspec os de es as iloso ías hacen su apa ición cuando nos
encon amos con el a que ipo del maes o japonés. Hay que acla a que el
a que ipo del maes o no es á p ecisamen e inculado con la cul u a o la
his o ia japonesa, como pudie an se el samu ai o la geisha, pe o sí que esul a
ele an e dado el al o núme o de maes os japoneses que encon amos en el
cine occiden al. Así, podemos encon a maes os del a e ma cial del ka a e
(Ka a e Kid), de béisbol (M . Baseball), de cocina adicional japonesa (The
amen gi l), de cómo se una geisha (Memo ias de una geisha), de la
men alidad de los samu áis (El úl imo samu ai) o de la o ja de espadas (Kill Bill
Volumen I). Independien emen e de las enseñanzas que ansmi en, muchos
de es os maes os compa en asgos comunes como la au o idad, la exigencia
o la co ección. En é minos gene ales, la igu a del maes o suele es a
desempeñada po un homb e mayo , de 50 a 70 años, que iene a simboliza
la expe iencia y la sabidu ía. Pueden se simpá icos y gene osos o muy se ios
y du os, pe o odos ellos p esen an un deseo since o de ayuda a sus
discípulos. Como ol, es e ipo de pe sonaje es ac i o y modi icado mien as
que las unciones ac anciales que cumple son las de des inado y ayudan e.
Es ecuen e en muchos ilms el desencuen o inicial en e el discípulo y el
maes o pues o que es e úl imo suele emplea mé odos de enseñanza inédi os
y so p enden es pa a los occiden ales. Así, en Ka a e Kid asis imos al peculia
en enamien o consis en e en "da ce a, puli ce a"; en M . Baseball
obse amos las ins ucciones del en enado pa a que odos abajen como un
equipo po encima de sus indi idualidades; y en The amen gi l emos cómo el
che in en a enseña a su discípula a cocina con el co azón y no con la
cabeza. No obs an e, es os con lic os iniciales son siemp e supe ados de al
modo que en e maes o y es udian e e mina po es ablece se una especie de
elación pa e no- ilial ma cada po la obediencia, el espe o y el ca iño. Hay que
des aca que las enseñanzas de los maes os japoneses ascienden el ámbi o
de ac uación p opio de cada maes o pa a e igi se en lecciones aplicables a
odas las ace as de la ida. En suma, es os maes os e minan po enseña a
sus pupilos la impo ancia del abajo du o, del espe o a uno mismo, de la
humildad o del alo de la paz.
En é minos gene ales, es e a que ipo ep esen a la sabidu ía o ien al y el
sabe milena io que en muchas ocasiones escapa al acionalismo occiden al.
Muchos de los maes os explican sus enseñanzas a pa i de p o e bios o
me á o as que ansmi en los conocimien os de o ma simbólica e in ui i a, de
al modo que el alumno in e io iza es os p incipios casi inconscien emen e. Del
mismo modo, los maes os apa ecen odeados po un au a de excelencia y
habilidad p ác icamen e an ina u ales. Como ejemplo, podemos obse a el
modo en que el seño Miyagi de Ka a e Kid consigue sana lesiones y dolo es a
pa i de aplica calo con sus manos o cómo la comida que cocina el che de
The amen gi l iene la acul ad de modi ica los sen imien os de quienes la
comen. En úl ima ins ancia, hay que señala que el a que ipo del maes o
japonés apa ece ep esen ado de o ma posi i a en an o que mues a la
posibilidad de ap ende de las pe sonas p oceden es de o as cul u as.
La geisha
Si el samu ai es el a que ipo inculado al homb e japonés más econocible, la
igu a de la geisha es la ep esen ación cul u al más ex endida de la muje
japonesa. El é mino geisha, compues o po los ideog amas "a e" y "pe sona",
comenzó a u iliza se sob e el siglo XVIII y puede se aducido como a is a o
pe sona que domina las a es. T adicionalmen e, las geishas son muje es que
en enan du an e a ios años has a domina di e sas a es pa a luego
dedica se a en e ene a quienes solici an sus se icios. Exis e en e muchos
occiden ales la idea de que las geishas son p os i u as de lujo, algo e óneo
que ha gene ado nume osos malen endidos. Una geisha no man iene
elaciones sexuales a cambio de dine o, sino po olun ad p opia. Las geishas,
que deben e i a se de su p o esión si deciden casa se, ienen libe ad pa a
elegi con quién se elacionan y en es e caso cob a especial ele ancia la igu a
del danna. El danna solía se un homb e ico que apoyaba económicamen e a
una geisha du an e su ap endizaje o en o os ámbi os, lo cual no implicaba
necesa iamen e una elación ca nal.
Las geishas ansmi en una imagen de elegancia, so is i icación y inu a,
e igiéndose como las ep esen an es de la belleza ideal japonesa. No obs an e,
el alo de una muje como geisha no adica en su ísico sino en sus
habilidades8. Aun así, la ep esen ación ílmica de la geisha siemp e se ha
dis inguido po la belleza de es as muje es, que suelen apa ece is iendo
lujosos kimonos de colo es, con la ca a maquillada de blanco y con peinados
adicionales en los que ecogen su cabello neg o. Las geishas ambién
des acan po la elegancia de sus mo imien os, su cuidada o ma de anda y
sus ademanes sua es y delicados. En é minos gene ales, la geisha iene a
ep esen a una cons ucción de la eminidad ideal en la que la g acia, la
belleza y el a e se unen pa a egocijo de quienes pueden con a con sus
se icios.
El ilm Memo ias de una geisha, basado en el bes selle de A hu Golden, es
un ejemplo de cómo la mi ada o ien alis a de los occiden ales puede de o ma
conside ablemen e un de e minado aspec o cul u al de un país y expandi
uni e salmen e cie as incong uencias. Son a ias las polémicas que odea on
es a adap ación, como la elección del epa o9 o la subas a de la i ginidad de
la p o agonis a. La película, que sigue la ó mula de los cuen os de hadas ipo
Cenicien a, hace una ep esen ación del mundo de las geishas como algo
ce ado y ocul o pa a los demás. Se mues a a las geishas de o ma nega i a,
en an o que apa ecen como enga i as, en idiosas, compe i i as y o gullosas.
La inocencia de las niñas que inician su o mación queda ápidamen e a ás al
ap ende a seduci y al comenza a compe i con o as geishas po cap a
clien es. Además, en es a película obse amos cómo odas las geishas son
muy bellas y elegan es pe o, al mismo iempo, pasi as y sumisas an e el
homb e. En cie o modo, una geisha no deja de se más que un obje o al
se icio de homb es pode osos y que p opo ciona en e enimien o y place con
sus compañía y sus a es. De hecho, la dueña de la casa de geishas que
8 "Cuando la mayo ía de la población e a anal abe a, ellas es udiaban his o ia, a e,
ma emá ica, además de can o, danza y gui a a japonesa (shamishen). Es no able el desa ollo
de es e conjun o de muje es que dominaban dis in as disciplinas en una época en que las de
su mismo sexo no se les pe mi ía siquie a sali de sus casas y, mucho menos, ins ui se." (Di
Ge onimo: año, 2)
9 En China hubo polémica po el hecho de que es ac ices chinas ep esen a an el papel de
geishas, a las que se conside aban como p os i u as en dicho país. Como esul ado, la película
ue p ohibida en China. Po su pa e, algunos medios japoneses ampoco ie on con buenos
ojos que ac ices p oceden es de un país y una adición cul u al an dis in os enca na an a un
a que ipo an inculado con lo japonés. La película pasó sin pena ni glo ia po las aquillas
japonesas.