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Entre geishas y samuráis : la imagen del japonés en el cine occidental

López Rodríguez, Francisco Javier

Abstract

El cine, como medio de comunicación de masas, juega un papel clave a la hora de generar, difundir y modificar estereotipos. Por ello, se debe prestar una atención especial al modo en que las minorías étnicas, sociales y culturales son representadas. Esta comunicación toma como objeto de estudio la imagen de los japoneses y las japonesas en el cine comercial norteamericano para determinar cuáles son los arquetipos más habituales y qué características presentan. En concreto, se examinan seis representaciones arquetípicas de lo japonés: el ejecutivo, el samurai, el yakuza, el maestro, la geisha y el ama de casa.

Full text

ENTRE GEISHAS Y SAMURAIS. LA IMAGEN DEL JAPONÉS EN EL CINE OCCIDENTAL F ancisco Ja ie López Rod íguez Lopez. od i[email p o ec ed] Uni e sidad de Se illa MSc in Film S udies (Uni e si y o Edinbu gh) Resumen: El cine, como medio de comunicación de masas, juega un papel cla e a la ho a de gene a , di undi y modi ica es e eo ipos. Po ello, se debe p es a una a ención especial al modo en que las mino ías é nicas, sociales y cul u ales son ep esen adas. Es a comunicación oma como obje o de es udio la imagen de los japoneses y las japonesas en el cine come cial no eame icano pa a de e mina cuáles son los a que ipos más habi uales y qué ca ac e ís icas p esen an. En conc e o, se examinan seis ep esen aciones a que ípicas de lo japonés: el ejecu i o, el samu ai, el yakuza, el maes o, la geisha y el ama de casa. Palab as cla e: cine, Japón, es e eo ipos, o ien alismo, in e cul u alidad. Abs ac : Cinema, as a mass medium, plays a key ole in he gene a ion, sp ead, and modi ica ion o s e eo ypes. Fo his eason, special a en ion mus be paid o he way in which e hnic, social, and cul u al mino i ies a e po ayed. This pape s udies he ep esen a ion o Japanese cha ac e s in mains eam Hollywood cinema in o de o de e mine wha he mo e usual a che ypes a e and wha ea u es hey ha e. Speci ically, I will look a six a che ypical ep esen a ions o he Japanese: he execu i e, he samu ai, he yakuza, he mas e , he geisha, and he housewi e. Keywo ds: Cinema, Japan, s e eo ypes, o ien alism, in e cul u ali y. El cine, al igual que los demás medios de comunicación de masas, juega un papel muy impo an e en la cons ucción de la iden idad y iene una g an in luencia en el modo en que una sociedad se pe cibe a sí misma y a las pe sonas de cul u as dis in as. Son muchas las películas que o ecen ep esen aciones de gen e de o as la i udes y que, di ec a o indi ec amen e, condicionan la o ma en que emos a los habi an es de es os lejanos países. No obs an e, dichas ep esen aciones ienen ma cadas en la mayo ía de los casos po p ejuicios cul u ales como el eu ocen ismo1 o el o ien alismo2. Es 1 El eu ocen ismo supone la supe io idad de Occiden e (en endiéndose po "Occiden e" el conjun o o mado po Eu opa y No eamé ica) sob e el es o de ci ilizaciones y cul u as a pa i de sus decisi as apo aciones his ó icas al p og eso de la humanidad en aspec os sociales, polí icos, económicos... En palab as de Robe S am, “el eu ocen ismo es á an imb icado en la ida co idiana, lo pe mea odo de al mane a, que a menudo no lo pe cibimos. Los es igios de necesa io, po an o, p es a una especial a ención a los discu sos que o ecen es e eo ipos cul u ales pa a obse a el modo en que se cons uyen y cómo alsean la imagen de una de e minada sociedad. En es e a ículo oma emos como obje o de es udio las ep esen aciones que se hacen de los japoneses y las japonesas en el cine occiden al (p incipalmen e no eame icano). Japón siemp e ha despe ado una cie a ascinación en los a is as, in es igado es y pensado es occiden ales. Debido a su aislamien o his ó ico, es e país ha p ese ado una cul u a p opia que du an e siglos se ha desa ollado sin que las in luencias occiden ales ue an demasiado p o undas. Po ello, Japón siemp e ha sido una ie a mis e iosa, exó ica y exube an e a ojos de los occiden ales. Y sus gen es, los japoneses y las japonesas, suelen se ep esen ados en una a iedad de o mas que ascinan la mi ada ex e na del ex anje o: los ie os samu áis que alo an más el hono que su ida, las sinuosas geishas de os o pálido y bellos kimonos, los iolen os yakuza con el cue po a uado… Como emos, son a ias las ep esen aciones a que ípicas de lo japonés que encon amos en nues a sociedad. Muchas de ellas han sido e o zadas en g an medida po el cine come cial no eame icano, que ha ealizado du an e las úl imas décadas nume osas p oducciones que a an el ema de la cul u a japonesa o se desa ollan en Japón. El análisis de la ep esen ación de los pe sonajes japoneses de es as ob as según las ca ego ías de la na a i a audio isual (es udio del pe sonaje en sus es ni eles: como pe sona, como ol y como ac an e) nos pe mi i á ca aloga dichos es e eo ipos y comp ende mejo el modo en que dis o sionan la cul u a japonesa. Las películas que comp enden es e es udio son Ka a e Kid (John G. A ildsen, 1984), Todos a una (Ron Howa d, 1986), Black Rain (Ridley Sco , 1989), M . Baseball (F ed Schepisi, 1992), Sol Nacien e (Phillip Kau man, 1993), El úl imo samu ai (Edwa d Zwick, 2003), Kill Bill Volumen I (Ta an ino, 2003), Memo ias de una geisha (Rob Ma shall, 2005), The amen gi l (Robe Allan Acke man, 2007) y Mapa de los sonidos de Tokyo (Isabel Coixe , 2009)3. Todas es as p oducciones han sido es udiadas a pa i de la aplicación sis emá ica de un modelo de análisis en el que se p es a especial a ención a la nacionalidad de los in é p e es, los abajos desempeñados po los pe sonajes japoneses, sus asgos como pe sona, ol y ac an e, así como al desa ollo de las elaciones in e cul u ales que se es ablecen en e pe sonajes japoneses y ex anje os. Así pues, con iene señala en p ime luga el núme o o al de pe sonajes japoneses analizados, el cual asciende a los 43 pe sonajes (29 pe sonajes masculinos y 14 pe sonajes emeninos). Llama conside ablemen e la a ención siglos de dominio eu opeo axiomá ico dan o ma a la cul u a gene al, el lenguaje co idiano y los medios de comunicación, y engend an un sen imien o ic icio de supe io idad inna a en las cul u as y los pueblos de o igen eu opeo.” (S am y Shoha : 2002, 20.) 2 El o ien alismo, según Edwa d Said, puede se is o más como un eje cicio de pode sob e las naciones o ien ales que como un discu so académico o a ís ico álido sob e el O ien e. Pa a es e au o , el "O ien e" iene a se una cons ucción eu opea y conside a que los in en os occiden ales de ep esen a al Oes e siemp e han sido p opensos al acismo, la es e eo ipi icación y la simpli icación. 3 Todos los son ilms p oducciones no eame icanas sal o la película española Mapa de los sonidos de Tokyo, que ha sido incluida como a ian e de con as e. el hecho de que, de es os 43 pe sonajes, un e cio de ellos es é in e p e ado po ac o es que no son japoneses sino de o as la i udes (p incipalmen e no eame icanos y chinos). La elección del epa o en ilms que mues an cul u as dis in as es un p oceso emendamen e signi ica i o pues o que dichos ac o es se con ie en du an e el ela o en el os o y la oz de la cul u a mino i a ia que ep esen an. Aun así, encon amos casos como el de Memo ias de una Geisha donde las es p o agonis as (Zhang Zhiyi, Gong Li y Michelle Yeoh) no son japonesas sino chinas. Es a elección del epa o es comple amen e o ien alis a en an o que iene a e o za esa ac i ud an eu ocen is a que es la dis inción en e los asiá icos. A los occiden ales nos cues a mucho dis ingui po la apa iencia a un japonés de un co eano o de un chino po que odos ienen los ojos asgados, el cabello oscu o y la ez pálida. También es muy ecuen e el uso de ac o es no eame icanos de ascendencia asiá ica que, g acias a sus asgos ísicos, pueden in e p e a pe sonajes japoneses a pesa de que desconozcan el idioma o p ocedan de una adición cul u al dis in a. Un es e eo ipo puede se de inido como una se ie de c eencias, p ejuicios y gene alizaciones ca egó icas sob e cie os g upos de pe sonas su gidos a pa i de simpli icaciones e ideas e óneas que suelen ca ece de base eal. La gene ación de es e eo ipos implica la a ibución de cie as ca ac e ís icas a de e minados g upos sociales en unción de su apa iencia ísica, sus ap i udes men ales, su pe sonalidad o sus cos umb es. Los es e eo ipos o ecen una alsa acionalización a los sen imien os de hos ilidad hacia las mino ías y muchas eces son esg imidos como a gumen os con a la inmig ación o la in eg ación de los di e en es. Los medios de comunicación juegan un papel esencial a la ho a de es ablece o mina es e eo ipos g acias a su g an impac o social. En el caso del cine come cial no eame icano, son a ios los au o es que han señalado la endencia a o ece ep esen aciones es e eo ipadas y mayo men e nega i as de dis in as mino ías é nicas4. Dichos es e eo ipos, cons i uidos a pa i de la epe ición de clichés y ó mulas, e minan po con o ma una se ie de pe sonajes ipo o a que ipos inculados a de e minadas cul u as. De es e modo se educe una inmensa a iedad de pe sonas a un conjun o limi ado de o mas y a que ipos cons uidos que no p o ienen de las cul u as mino i a ias sino de la isión de la sociedad dominan e en la que se gene an. Así pues, en el ámbi o que nos ocupa, podemos iden i ica seis a que ipos p incipales que se e igen como símbolos de los japoneses y las japonesas. Cada uno de ellos conlle a de e minados asgos ísicos y de pe sonalidad, así como unas unciones ac anciales conc e as que e idencian una imagen idealizada de cie os aspec os de la cul u a nipona. 4 Donald Bogle es udia en su ob a Toms, Coons, Mula oes, Mammies and Bucks las ep esen aciones de los neg os en el cine de Hollywood, des acando especialmen e los Papeles es e eo ipados que Hollywood o ecía a los in é p e es a oame icanos. Po su pa e, Jack G. Shaheen ha examinado la ep esen ación de los á abes en el cine no eame icano pa a cons a a la pe sis en e y con inuada es igma ización de los á abes como iolen os, asesinos y aná icos eligiosos en Reel Bad A abs. How Hollywood Vili ies a People. El ejecu i o T as la de o a japonesa en la Segunda Gue a Mundial y la pos e io ocupación no eame icana, la economía de Japón expe imen ó un g an c ecimien o du an e las décadas de los años cincuen a, sesen a y se en a. No obs an e, es a ayec o ia an posi i a se queb ó hacia mediados de los años ochen a y de i ó en una p o unda c isis económica que, poco a poco, ha sido supe ada. En la ac ualidad, Japón es jun o con Es ados Unidos y China una de las es po encias económicas mundiales según el Fondo Mone a io In e nacional. Pob e en ecu sos na u ales y ma e ias p imas, la economía japonesa se ha desa ollado a pa i de las indus ias del anspo e, la comunicación y la ecnología. Los in e cambios indus iales en e Japón y los países de Occiden e han sido siemp e una uen e de encuen os in e cul u ales, po lo que la igu a del emp esa io japonés o el ejecu i o ha ido ganando peso en el imagina io occiden al de lo japonés5. Películas como Todos a una o Sol Nacien e ponen en e idencia los dis in os modos de concebi el abajo y los negocios de japoneses y no eame icanos, además de o ece nume osos ejemplos del a que ipo del "ejecu i o japonés". En é minos gene ales, es os pe sonajes se ca ac e izan po sus asgos ísicos poco a ac i os (la mayo ía son baji os, delgados o go di os, pálidos, enclenques, algunos lle an ga as) que con as an con su cuidada apa iencia, ya que los ejecu i os japoneses siemp e apa ecen is iendo elegan es ajes con co ba a y muy bien peinados. En lo que espec a a su ca ác e , odos ellos des acan po su some imien o a la emp esa y su p o esionalidad. Los ejecu i os japoneses son emendamen e au o i a ios y exigen es con sus empleados, pe o en odo momen o mues an un a o muy co ec o y unos modales exquisi os. Siemp e apa ecen inculados al mundo emp esa ial, desa endiendo conside ablemen e sus ace as pe sonales y amilia es. Dado su pode económico e in luencia, es os a que ipos suelen se pe sonajes que desempeñan oles ac i os, modi icado es y au ónomos. En é minos ac anciales, suelen asumi la unción de oponen e pues o que en nume osas ocasiones los in e eses de los emp esa ios nipones an en con a de los de los p o agonis as occiden ales. Las elaciones in e cul u ales en las que in e ienen los ejecu i os japoneses apa ecen ma cadas po las dis in as concepciones del abajo que encon amos en cada país, lo cual conlle a una ma cada nega i idad de es e es e eo ipo que suele apa ece inculado a la explo ación labo al, al pode , a la codicia y a la in ansigencia. Así, los ejecu i os japoneses son ep esen ados en Todos a una como íos, se ios, inmu ables, exigen es y dominan es. Es a película exage a en cla e de comedia las dis in as o mas de ges ión del abajo en Es ados Unidos y Japón, así como el choque cul u al en e los ejecu i os japoneses y los abajado es no eame icanos. Po su pa e, el h ille Sol Nacien e o ece una imagen muy nega i a de los ejecu i os nipones, ep esen ados como manipulado es, aicione os, ambiciosos, conspi ado es y pe e sos. En es a película, los emp esa ios espían con ideocáma as las con e saciones p i adas de los ejecu i os no eame icanos, ocul an p uebas du an e una 5 De hecho, de los 29 pe sonajes japoneses masculinos es udiados, 11 de ellos encajan en el es e eo ipo de "Ejecu i o". in es igación policial y sobo nan a los polí icos locales. Tal y como emos, pa ece que odo ale po cumpli los obje i os impues os po la emp esa y alcanza el bene icio económico. Po úl imo, cabe señala que el ejecu i o japonés es siemp e homb e pues o que ninguno de los pe sonajes emeninos es udiados pod ía ca aloga se den o de es e a que ipo. Resul a pa en e, po an o, el machismo emp esa ial impe an e que niega la posibilidad de inclui a una muje en e los di ec i os de emp esas o ejecu i os de al o ni el. El samu ai Sin duda, la imagen del samu ai es una de las p ime as que acude a la men e de los occiden ales cuando se piensa en Japón. Enal ecidos en innume ables ocasiones como gue e os de g an hono , alen ía y a ojo, la ealidad his ó ica no pa ece hace jus icia a la ep esen ación mí ica que se ha cons uido al ededo de es os homb es. His ó icamen e, los samu áis cons i uían una clase di e enciada den o de la sociedad japonesa y enían a se una especie de nobleza mili a al se icio de un seño . Desde la edad media los samu áis ue on ganando mayo p esencia e in luencia has a que du an e la e a Meiji (1868-1912) se p ocedió al desman elamien o del sis ema de cas as. Aunque la imagen omán ica del samu ai lo p esen a como un ejemplo de leal ad y idelidad, muchos samu áis ue on iolen os, egoís as y ex o sionado es que no duda on en ap o echa indisc iminadamen e su es a us social. En la película El Úl imo Samu ai encon amos un ejemplo pe ec o de es a idealización de los samu áis como gue e os ejempla es de mo alidad in achable. En es e ilm se ep esen an a los samu áis como homb es pode osos, a lé icos, hábiles, a ac i os, dies os en el manejo de a mas como la espada o el a co, ague idos y alien es. Su aspec o, que puede esul a algo osco a simple is a, apa ece de e minado en unción del luga . Mien as que en el campo de ba alla lucen sus ca ac e ís icas a madu as, en los poblados y en sus hoga es is en p endas adicionales. Sus pe sonalidades son igualmen e ejempla es en an o que apa ecen como espe uosos, con ue es p incipios mo ales, hono ables, disciplinados, in eligen es, a en os, en egados y ieles. Un asgo muy posi i o pe o his ó icamen e poco p obable es la hospi alidad pa a con el ex anje o que obse amos en el ilm. En cuan o al ol que desempeñan, los samu áis suelen se ac i os, au ónomos e in luenciado es espec o a los demás pe sonajes. Del mismo modo, cumplen p incipalmen e la unción ac ancial de suje o o ayudan e. El pe sonaje de Ka sumo o, in e p e ado po Ken Wa anabe, esul a emendamen e in e esan e po su ac i ud hacia los occiden ales. Él lucha po el empe ado y es á en con a de la mode nización de Japón, pe o no duda en en abla con ac o con un mili a occiden al pa a conoce de p ime a mano las écnicas de lucha y es a egias de sus enemigos. Ka sumo o, además de se un hábil gue e o, ambién es poe a y medi a con inuamen e en un emplo. Se a a de un pe sonaje muy i uoso, eple o de p incipios y alo es que p on o cau i a al mili a occiden al con su o ma de en ende el mundo. De hecho, a ojos del pe sonaje occiden al, la illa de los samu áis es un emanso de paz, un edén anquilo y pací ico donde consigue lib a se de sus p oblemas de conciencia. Es a ep esen ación con ibuye a mi i ica Japón como un luga de con as es donde la con emplación, la medi ación, la a monía y la delicadeza con i en con el camino de la espada y el espí i u gue e o. Los samu áis son cons an emen e ensalzados en es a película mien as que los japoneses que ab azan la mode nización occiden al son ep esen ados como coba des, ambiciosos, es úpidos, manipulado es y mal ados. Así pues, en úl ima ins ancia, se p oduce una apología del Japón adicional p e io a la mode nización del país a pa i de la glo i icación de la igu a del samu ai. El echazo de la in luencia occiden al iene a po encia los asgos más exó icos y cul u almen e llama i os pa a el espec ado occiden al al mismo iempo que pone en p ác ica lo que el c í ico An onio Wein ich e denomina el "e ec o kimono6". El yakuza Uno de los a que ipos cul u ales inculados con la sociedad japonesa que más ha in e esado a los cineas as occiden ales es el del yakuza. Con es a palab a7 se designa a los miemb os de g upos dedicados a ac i idades ilegales y que en muchos casos son ep esen ados como el equi alen e japonés de los ma iosos i alianos o los gangs e s no eame icanos. Mien as que los p ime os g upos de yakuza su gidos en la edad media se dedicaban a las apues as ilegales o a la en a ambulan e, en la ac ualidad los yakuzas se es uc u an en g andes g upos cuyas ac i idades an desde la p os i ución al á ico de d ogas pasando po la especulación inmobilia ia y las ex o siones a emp esa ios. No obs an e, an o la li e a u a como el cine han p esen ado la igu a del yakuza imbuida de cie o a ac i o como pe sonaje de icción. De es e modo, el yakuza enca na al an ihé oe de o igen humilde que, a pesa de dedica se a ac i idades ilegales, posee una cie a nobleza in e io y una isión p opia del mundo. La apa iencia ísica de los yakuza des aca po su buena o ma ísica, pues o que en su mayo ía son a lé icos, musculosos, ágiles, ápidos y ue es. A eces p esen an cica ices o he idas, ma cas de las ba allas lib adas. Aun así, encon amos dos elemen os dis in i os de los yakuza en elación con su aspec o: los a uajes en b azos y espaldas, símbolos de su es a us, y los dedos ampu ados. La o enda de alanges al je e como epa ación de las al as 6 El "e ec o kimono" consis e "en que el espec ado occiden al eacciona mucho mejo an e una película o ien al de co e his ó ico que an e o a de ambien e con empo áneo. El e ec o kimono se puede o mula así: los pe sonajes ac uales hacen más p oblemá ico que el espec ado occiden al ponga en ma cha con ellos el mecanismo de iden i icación, en endiendo más bien a dispa a los eso es de echazo cuando se a a de p oyec a se en quienes no son de aza blanca; sin emba go, ese echazo queda neu alizado po la es ilización de un cine de época en el que la lejanía cul u al se unde con la empo al bajo el man o aso de lo exó ico". (Wein ich e : 2002, 17). 7 "En la lengua japonesa, "yakuza" es la o ma ab e iada de p onuncia los dígi os ocho-nue e- es, sumando los cuales se ob iene ein e, cuya úl ima ci a es un ce o. Lo cual alude a un popula y an iguo juego de aza , en el que la peo jugada con que puede cas iga la sue e es aquella cuya combinación de ci as inaliza en ce o, pues de iene el alo o al de la jugada. Es deci , e imológicamen e hablando, un yakuza es un ce o. Un pe dedo , un acasado, un inú il, alguien que a nadie si e ni impo a." (Aguila : 2005, 15-16) come idas po los subo dinados es odo un i ual que el cine occiden al ha explo ado en nume osas ocasiones. En cuan o al ca ác e de los yakuza, encon amos a ias pa icula idades que hacen de es e a que ipo uno de los más icos y a iados de odas las ep esen aciones de lo japonés. Podemos encon a yakuzas iolen os, psicópa as, sensibles, su ido es o desespe ados pe o p ác icamen e odos ellos p esen an un g an some imien o al g upo y una obediencia ciega al je e. Es a inculación de ipo pa e no- ilial puede llega a alcanza p opo ciones inconcebibles de leal ad, como aca a las ó denes más b u ales o sac i ica la ida p opia po el bien común sin mos a ni una somb a de duda. En un ni el ac ancial, podemos encon a yakuzas desempeñando cualquie unción, como la de suje o, ayudan e u oponen e. Es a úl ima suele se la más habi ual cuando el p o agonis a es un occiden al que debe hace en e a es os c iminales. P ecisamen e es o es lo que ocu e en los ilms Black Rain y Kill Bill Volumen I, cuyos p o agonis as se en en an a a ios yakuzas. Ambas películas p esen an a los yakuzas como amenazan es, iolen os, i espe uosos, de sang e ía, calculado es, ambiciosos, asesinos y c ueles pe o, al mismo iempo, imbuidos de un halo de ascinación y magni icencia. En conc e o, los je es de los clanes yakuza ep esen ados en es os ilms p esen an i udes como la espe abilidad, la since idad o una educación exquisi a. Hay que señala que Black Rain mues a un in e esan e pa alelismo en e los g upos de yakuza y la policía japonesa en an o que ambas o ganizaciones apa ecen ue emen e je a quizadas y en ellas se alo a sob e odo el espe o a los supe io es y la obediencia. Po su pa e, Kill Bill Volumen I p esen a a una muje como líde del clan ma ioso más pode oso de Tokyo que, además, iene una p ocedencia mix a pues es de o igen chino-ame icano. No obs an e, su iolencia desmedida hace que es a muje sea acep ada po el es o de je es yakuza. Finalmen e des aca emos que en es as dos películas se p esen an a los yakuzas manejando ka anas, la espada adicional japonesa. El maes o O o de los aspec os de la cul u a japonesa que suele ascina a los occiden ales son las co ien es ilosó icas que han lo ecido en Asia. Escuelas de pensamien o como el budismo, el sin oísmo o el con ucionismo han cob ado ele ancia en Occiden e como posiciones al e na i as al ma e ialismo y las eligiones o ganizadas. El budismo p opugna un cie o sen ido de con ianza en el des ino, la sumisión anquila a lo ine i able y la esis encia es oica en e a la calamidad. El sin oísmo, una eligión au óc ona de Japón, hace hincapié en la obediencia, la leal ad y el espe o a los ances os. Po su pa e, el con ucionismo o ece una se ie de p ecep os é icos pa a con igu a las elaciones en e pe sonas. Muchos aspec os de es as iloso ías hacen su apa ición cuando nos encon amos con el a que ipo del maes o japonés. Hay que acla a que el a que ipo del maes o no es á p ecisamen e inculado con la cul u a o la his o ia japonesa, como pudie an se el samu ai o la geisha, pe o sí que esul a ele an e dado el al o núme o de maes os japoneses que encon amos en el cine occiden al. Así, podemos encon a maes os del a e ma cial del ka a e (Ka a e Kid), de béisbol (M . Baseball), de cocina adicional japonesa (The amen gi l), de cómo se una geisha (Memo ias de una geisha), de la men alidad de los samu áis (El úl imo samu ai) o de la o ja de espadas (Kill Bill Volumen I). Independien emen e de las enseñanzas que ansmi en, muchos de es os maes os compa en asgos comunes como la au o idad, la exigencia o la co ección. En é minos gene ales, la igu a del maes o suele es a desempeñada po un homb e mayo , de 50 a 70 años, que iene a simboliza la expe iencia y la sabidu ía. Pueden se simpá icos y gene osos o muy se ios y du os, pe o odos ellos p esen an un deseo since o de ayuda a sus discípulos. Como ol, es e ipo de pe sonaje es ac i o y modi icado mien as que las unciones ac anciales que cumple son las de des inado y ayudan e. Es ecuen e en muchos ilms el desencuen o inicial en e el discípulo y el maes o pues o que es e úl imo suele emplea mé odos de enseñanza inédi os y so p enden es pa a los occiden ales. Así, en Ka a e Kid asis imos al peculia en enamien o consis en e en "da ce a, puli ce a"; en M . Baseball obse amos las ins ucciones del en enado pa a que odos abajen como un equipo po encima de sus indi idualidades; y en The amen gi l emos cómo el che in en a enseña a su discípula a cocina con el co azón y no con la cabeza. No obs an e, es os con lic os iniciales son siemp e supe ados de al modo que en e maes o y es udian e e mina po es ablece se una especie de elación pa e no- ilial ma cada po la obediencia, el espe o y el ca iño. Hay que des aca que las enseñanzas de los maes os japoneses ascienden el ámbi o de ac uación p opio de cada maes o pa a e igi se en lecciones aplicables a odas las ace as de la ida. En suma, es os maes os e minan po enseña a sus pupilos la impo ancia del abajo du o, del espe o a uno mismo, de la humildad o del alo de la paz. En é minos gene ales, es e a que ipo ep esen a la sabidu ía o ien al y el sabe milena io que en muchas ocasiones escapa al acionalismo occiden al. Muchos de los maes os explican sus enseñanzas a pa i de p o e bios o me á o as que ansmi en los conocimien os de o ma simbólica e in ui i a, de al modo que el alumno in e io iza es os p incipios casi inconscien emen e. Del mismo modo, los maes os apa ecen odeados po un au a de excelencia y habilidad p ác icamen e an ina u ales. Como ejemplo, podemos obse a el modo en que el seño Miyagi de Ka a e Kid consigue sana lesiones y dolo es a pa i de aplica calo con sus manos o cómo la comida que cocina el che de The amen gi l iene la acul ad de modi ica los sen imien os de quienes la comen. En úl ima ins ancia, hay que señala que el a que ipo del maes o japonés apa ece ep esen ado de o ma posi i a en an o que mues a la posibilidad de ap ende de las pe sonas p oceden es de o as cul u as. La geisha Si el samu ai es el a que ipo inculado al homb e japonés más econocible, la igu a de la geisha es la ep esen ación cul u al más ex endida de la muje japonesa. El é mino geisha, compues o po los ideog amas "a e" y "pe sona", comenzó a u iliza se sob e el siglo XVIII y puede se aducido como a is a o pe sona que domina las a es. T adicionalmen e, las geishas son muje es que en enan du an e a ios años has a domina di e sas a es pa a luego dedica se a en e ene a quienes solici an sus se icios. Exis e en e muchos occiden ales la idea de que las geishas son p os i u as de lujo, algo e óneo que ha gene ado nume osos malen endidos. Una geisha no man iene elaciones sexuales a cambio de dine o, sino po olun ad p opia. Las geishas, que deben e i a se de su p o esión si deciden casa se, ienen libe ad pa a elegi con quién se elacionan y en es e caso cob a especial ele ancia la igu a del danna. El danna solía se un homb e ico que apoyaba económicamen e a una geisha du an e su ap endizaje o en o os ámbi os, lo cual no implicaba necesa iamen e una elación ca nal. Las geishas ansmi en una imagen de elegancia, so is i icación y inu a, e igiéndose como las ep esen an es de la belleza ideal japonesa. No obs an e, el alo de una muje como geisha no adica en su ísico sino en sus habilidades8. Aun así, la ep esen ación ílmica de la geisha siemp e se ha dis inguido po la belleza de es as muje es, que suelen apa ece is iendo lujosos kimonos de colo es, con la ca a maquillada de blanco y con peinados adicionales en los que ecogen su cabello neg o. Las geishas ambién des acan po la elegancia de sus mo imien os, su cuidada o ma de anda y sus ademanes sua es y delicados. En é minos gene ales, la geisha iene a ep esen a una cons ucción de la eminidad ideal en la que la g acia, la belleza y el a e se unen pa a egocijo de quienes pueden con a con sus se icios. El ilm Memo ias de una geisha, basado en el bes selle de A hu Golden, es un ejemplo de cómo la mi ada o ien alis a de los occiden ales puede de o ma conside ablemen e un de e minado aspec o cul u al de un país y expandi uni e salmen e cie as incong uencias. Son a ias las polémicas que odea on es a adap ación, como la elección del epa o9 o la subas a de la i ginidad de la p o agonis a. La película, que sigue la ó mula de los cuen os de hadas ipo Cenicien a, hace una ep esen ación del mundo de las geishas como algo ce ado y ocul o pa a los demás. Se mues a a las geishas de o ma nega i a, en an o que apa ecen como enga i as, en idiosas, compe i i as y o gullosas. La inocencia de las niñas que inician su o mación queda ápidamen e a ás al ap ende a seduci y al comenza a compe i con o as geishas po cap a clien es. Además, en es a película obse amos cómo odas las geishas son muy bellas y elegan es pe o, al mismo iempo, pasi as y sumisas an e el homb e. En cie o modo, una geisha no deja de se más que un obje o al se icio de homb es pode osos y que p opo ciona en e enimien o y place con sus compañía y sus a es. De hecho, la dueña de la casa de geishas que 8 "Cuando la mayo ía de la población e a anal abe a, ellas es udiaban his o ia, a e, ma emá ica, además de can o, danza y gui a a japonesa (shamishen). Es no able el desa ollo de es e conjun o de muje es que dominaban dis in as disciplinas en una época en que las de su mismo sexo no se les pe mi ía siquie a sali de sus casas y, mucho menos, ins ui se." (Di Ge onimo: año, 2) 9 En China hubo polémica po el hecho de que es ac ices chinas ep esen a an el papel de geishas, a las que se conside aban como p os i u as en dicho país. Como esul ado, la película ue p ohibida en China. Po su pa e, algunos medios japoneses ampoco ie on con buenos ojos que ac ices p oceden es de un país y una adición cul u al an dis in os enca na an a un a que ipo an inculado con lo japonés. La película pasó sin pena ni glo ia po las aquillas japonesas.