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La influencia de Charles Baudelaire en el periodismo contemporáneo. Influencia de su obra literaria más allá del periodo romántico

Barriga Tinoco, Álvaro

Abstract

El presente Trabajo de Fin de Grado pretende esclarecer de qué forma la obra literaria y poética de uno de los escritores más influyentes del romanticismo literario como lo es Charles Baudelaire, ha inspirado a grandes autores y escritores rompiéndose así con la tradición imperante establecida durante la modernidad. De este modo, además de hacer un recorrido por el periodo romántico para contextualizar la obra del autor, también llevaremos a cabo un análisis exhaustivo de “Las flores del mal”, la mayor obra poética del francés que nos permitirá así sumergirnos aún más en la visión patética y bohemia del mundo que rodeaba al artista en aquel entonces.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO GRADO EN PERIODISMO PROMOCIÓN 2019/2020 LA INFLUENCIA DE CHARLES BAUDELAIRE EN EL PERIODISMO CONTEMPORÁNEO Influencia de su obra literaria más allá del periodo romántico Autor: Álvaro Barriga Tinoco Tutor: María Inés Méndez Majuelos Departamento de Periodismo I Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla 2020 La inuencia de Charles Baudelaire en el periodismo contemporáneo Trabajo Fin de Grado Autor: Álvaro Barriga Tinoco Septiembre 09, 2020 Tutor: María Inés Méndez Majuelos ÍNDICE ÍNDICE ............................................................................................................................. 1 1. RESUMEN ................................................................................................................... 2 2. PALABRAS CLAVE ................................................................................................... 2 3. INTRODUCCIÓN ........................................................................................................ 3 4. HIPÓTESIS, OBJETIVOS Y METODOLOGÍA ........................................................ 5 4.1. OBJETO DE ESTUDIO ........................................................................................ 5 4.2. OBJETIVOS .......................................................................................................... 5 4.3. HIPÓTESIS ............................................................................................................ 6 4.4. METODOLOGÍA .................................................................................................. 6 5. CONTEXTUALIZACIÓN ........................................................................................... 8 5.1. CONTEXTO HISTÓRICO Y LITERARIO .......................................................... 8 5.2. BIOGRAFIA DEL AUTOR ................................................................................ 12 5.3. CONTEXTO DE LA OBRA ............................................................................... 13 6. ANÁLISIS DE LA OBRA ......................................................................................... 17 6.1. OBSERVACIONES GENERALES .................................................................... 17 6.2. POEMA “A UNA QUE PASA”. ......................................................................... 19 6.3. POEMA “A LA QUE ES DEMASIADO ALEGRE” ......................................... 23 7. INFLUENCIA Y LEGADO ....................................................................................... 29 7.1. INFLUENCIA DEL AUTOR EN DIVERSAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS.............................................................................................................. 29 7.2. INFLUENCIA DEL AUTOR EN EL PERIODISMO ........................................ 32 8. CONCLUSIONES ...................................................................................................... 35 9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ....................................................................... 37 2 1. RESUMEN El presente Trabajo de Fin de Grado pretende esclarecer de qué forma la obra literaria y poética de uno de los escritores más influyentes del romanticismo literario como lo es Charles Baudelaire, ha inspirado a grandes autores y escritores rompiéndose así con la tradición imperante establecida durante la modernidad. De este modo, además de hacer un recorrido por el periodo romántico para contextualizar la obra del autor, también llevaremos a cabo un análisis exhaustivo de “Las flores del mal”, la mayor obra poética del francés que nos permitirá así sumergirnos aún más en la visión patética y bohemia del mundo que rodeaba al artista en aquel entonces. 2. PALABRAS CLAVE Charles Baudelaire, periodismo, modernidad, romanticismo, escritor, periodista, poeta. Fig.1: Charles Baudelaire, siglo XIX 3 3. INTRODUCCIÓN De todos los grandes genios de la pluma que han existido a lo largo de la historia y más allá de todos los grandes relatos que autores legendarios como Shakespeare o Miguel de Cervantes nos han dejado para la posteridad, hay un autor que se reveló contra todas las normas hasta el punto de que el famoso poeta Paul Verlaine lo llegó a incluir en el grupo de los poetas malditos durante el siglo XIX en Francia. Hablamos así de Charles Pierre Baudelaire, quizá el escritor más polémico de toda historia de la literatura debido a su agitada vida bohemia caracterizada por los excesos y una curiosa visión del mal que colorea toda su obra. La obra de Baudelaire bebe de grandes periodistas como Théophile Gautier, Joseph de Maistre o Barbey d’Aurevilly, escritor y contemporáneo suyo que llegó a decir de él que fue “el Dante de una época decadente”, siendo uno de los primeros en reivindicar la importancia y la calidad de su obra. Debido a la influencia periodística que tuvo desde su juventud, el trabajo de Baudelaire no solo se quedó en la poesía, sino que casó su labor de poeta con otras publicaciones como los ensayos, las críticas de arte y las traducciones al francés que realizó sobre numerosos escritores y poetas de otros lugares del mundo. Algunos de los temas tratados en su obra como lo son la muerte, la enfermedad, la pobreza, el sexo o el paso del tiempo son fruto de las incontables experiencias traumáticas que le tocaron vivir durante su infancia y de su acomodada situación económica que le hizo adquirir la imagen del “dandy” de aquella época, un aspecto fundamental de su vida de la cual hablaremos más adelante. Su padre, Joseph-François Baudelaire, falleció cuando Charles Baudelaire apenas tenía cinco años y veinte meses después de su fallecimiento, su madre Caroline se casó con por conveniencia con Jacques Aupick, un vecino que llegó a ser general comandante de la plaza fuerte de París. Esto supuso un gran impacto emocional que lo conduciría a llevar durante su juventud una vida rebelde y bohemia rodeado de drogas, alcohol y prostitución. Este mismo estilo de vida desordenada lo inspiraría más adelante para crear su obra más famosa, “Las flores del mal”, una colección de poemas que recoge la mayor parte de su producción poética y 4 que supuso los cimientos de una nueva conducta estética en el que la belleza surge a través del lenguaje poético desde los aspectos más triviales de la vida en sí misma. A la hora de abordar este Trabajo de Fin de Grado, he pretendido hacer énfasis en esta obra, ya que no solo ha tenido una fuerte repercusión e influencia en los literatos posteriores, sino que supuso una completa modificación en la concepción del arte más allá de las reglas impuestas durante décadas por parte de la tradición imperante. Así pues, llevaremos a cabo una investigación exhaustiva de su obra que tendrá como eje central un análisis selecto de su colección de poemas “Las flores del mal”, viendo de este modo la forma, la simbología, los recursos estilísticos y las técnicas que el autor ha utilizado para concebir dicha obra y como ésta ha influenciado a los escritores y periodistas posteriores a su concepción. 11 Por ello, el poeta trata de recuperar los símbolos tradicionales para construir su obra, oponiendo su visión del mal a lo que en aquel momento se consideraba el bien y lo moralmente correcto. Baudelaire fue considerado el poeta de mayor impacto en el Simbolismo francés convirtiéndose, asimismo, en precursor del Decadentismo de fin de siglo: el dandismo y el malditismo como rechazo de la moral burguesa. Desde el punto de vista literario, son varias y de diversa naturaleza las corrientes que coinciden en este periodo literario finisecular o Posromanticismo conocidas como Esteticismo. No obstante, esta serie de tendencias surgidas de la crisis del positivismo, comparten unas características comunes como la oposición al sentimentalismo de origen romántico o rechazo de los ideales de la burguesía. Esta última característica es la quizá la más importante ya que “Las flores del mal” surge como una reacción a la falsedad del bien que la burguesía y en general, la sociedad de aquel tiempo estuvo demostrando. Otra de las características comunes a estos movimientos fueron el afán de rebeldía individual y social y la concepción no utilitaria del arte y de la literatura. Se pasa a buscar la belleza en sí misma, frente a la llamada poesía útil, comprometida con una causa. Por último, se realiza una defensa de la absoluta autonomía del arte. A finales del siglo XIX, con el surgimiento de la literatura moderna, se propondrán nuevas formas de expansión artística. El Simbolismo y el Decadentismo son manifestaciones que ya se encontraban resumidas en la obra de Baudelaire, el más grande de los poetas decadentes. Se trata, pues, de dos direcciones opuestas: el decadentismo toma la dirección descendente hacia el infierno, con temas y motivos relativos a lo morboso y a lo letal, a la depravación y a la corrupción. La literatura y la poesía se abren a lo feo, lo diabólico y lo maligno para oponerse a la concepción tradicional de aquello que se considera lo bello y angelical. El simbolismo, por otra parte, toma la dirección ascendente, busca la belleza suprema, lo celestial. El simbolismo trata de colorear la realidad a través de la utilización de recursos estilísticos tales como la sinestesia. El misterio, el misticismo y las intenciones metafísicas son algunas de las características fundamentales de este estilo. 12 Otros grandes poetas como Paul Verlaine, Arthur Rimbaud o Stéphane Mallarmé también optaron por continuar el camino que Baudelaire había comenzado, recibiendo por ende cada uno de ellos el título de “Los poetas malditos”, los cuales figuran hoy en día en el famoso ensayo “Les Poètes maudits” de Verlaine. Estos poetas son, en cierto modo, la expresión máxima del legado que dejó Charles Baudelaire con su obra poética, ya que este con su estilo rebelde y anarquista logró inspirar no solo a sus contemporáneos, sino también a los talentos que estaban gestándose en plena “modernidad”. 5.2. BIOGRAFIA DEL AUTOR Charles Pierre Baudelaire fue un gran poeta, crítico de arte, conferenciante y traductor de francés: uno de los escritores que más hizo por familiarizar a los europeos con las estrellas de la novela estadounidense y rusa. Entre los elementos biográficos que de una forma u otra definen en mayor medida su amplia producción literaria podrían decirse que fueron su formación en el catolicismo y sus viajes a lugares exóticos. Baudelaire nace en Paris en 1821 en el seno de una familia acomodada. Su infancia está marcada por la temprana muerte de su padre, falleció cuando su hijo contaba solo 6 años. Poco tiempo después del fallecimiento de su padre, su madre decidió contraer matrimonio con Jacques Aupick, un recto coronel con quien el poeta, que en aquel momento era solo un niño, mantuvo siempre una compleja y difícil relación. De dicho conflicto podría decirse que nacen ciertas características de su personalidad rebelde y autodestructiva. Baudelaire fue internado en el colegio real de Lyon por expreso deseo de su padrastro, donde permaneció hasta que cumplió los 18 años, momento en que fue definitivamente expulsado del centro por su indisciplina y su mala conducta. A los 19 años comenzó a frecuentar el ambiente bohemio del barrio latino de París, donde conoció a una joven judía llamada Sarah, a quien mencionaba en alguno de sus poemas. El coronel Aupick decidió enviarlo a Calcuta. Sin embargo, Baudelaire aprovechó la escala del barco en la isla de Reunión para quedarse allí. Esa estancia en las Antillas le marcó enormemente y se percibe su influencia en muchos poemas posteriores. En 1842, ya de regreso a Francia, se instaló de nuevo en París, donde continuó con su vida libertina y bohemia. 13 Retrato de Charles Baudelaire por Étienne Carjat (1863). Debido a su compromiso con las ideas políticas socialistas y republicanas, participaría junto al pueblo que asaltaría una armería. La publicación de su más celebre obra “Las flores del mal” en el año 1857 fue su opera prima y a la vez su cruz. La publicación de la obra acabaría por desatar alrededor de su ya controvertida persona una violenta polémica debido a la crudeza de los temas que trataría en cada uno de sus poemas. Su imagen ya se veía degradada debido a su relación los excesos, el alcohol, las drogas y la prostitución. La obra fue considerada en aquel momento una ofensa terrible contra la moral pública y Baudelaire fue juzgado y condenado por ello. En 1864 viajó a Bélgica, donde residió hasta 1866, año en que regresó a París, enfermo y endeudado Su vida acabaría en 1867 debido a la sífilis contraída años atrás. 5.3. CONTEXTO DE LA OBRA La principal aportación a la literatura de Charles Baudelaire fue la publicación de “Las flores del mal” en 1857, en la que el poeta trata las correspondencias entre el Cielo y la Tierra y recuerda la tragedia del ser humano. Una de las principales obsesiones de Baudelaire con respecto a su libro fue el que no se le considerase como una mera recopilación de poemas, sino un auténtico libro con estructura unitaria, leído con un principio y un fin, en torno al tema de la angustia vital o Spleen y a los distintos caminos de evasión o salvación. 14 El libro, estructurado en seis partes o seis huidas posibles según los temas tratados en los poemas compuestos durante 26 años, supone el inicio de la modernidad poética. Algunos de los rasgos más característicos de la obra son su exaltación del mal y de su belleza. Esto constituye una aproximación al satanismo, a lo diabólico, lo que hace que aparezcan personajes oscuros como los vampiros, fantasmas o demonios. La cosmovisión poética de Baudelaire radica en su concepto de correspondencia, consistente en concebir el mundo como una dualidad de fuerzas espirituales y materiales. Por otro lado, el amor a la mujer se convierte en objeto poético de culto, pero no se habla de una mujer ideal y perfecta, sino de mujeres como diría Baudelaire “acabadas”. Hablamos así de prostitutas, mendigas o jóvenes enfermas. Otra de las características más importantes que encontramos en Las flores del mal es que Baudelaire parte del Spleen, la indignación, para manifestar la situación del escritor en un mundo que lo margina. Por otro lado, el poeta considera los sentidos, y el espíritu frente a la razón, como la base del conocimiento, de ahí el empleo recurrente de recursos estilísticos como la sinestesia. El ansia de evasión despierta el interés por ciertos aspectos sórdidos como la enfermedad, la muerte, las clases más bajas de la sociedad o el consumo de drogas. Esto será visible en otras obras del autor como lo es “Los paraísos artificiales”, una experimentación que lleva a cabo el autor con las drogas tomando a esta como fuente de inspiración fundamental. A continuación, señalamos el trayecto temático de Las flores del mal: - Spleen e ideal: Estos poemas muestran la distancia entre la realidad y el ideal. Las formas de huida (el amor, la belleza y el arte) fracasan y triunfa el Spleen: el poeta se debate entre el bien y el mal, el cielo y el infierno, entre Dios y el Diablo. Es el momento en el que los poetas comienzan a reaccionar ante la burguesía. - Estampas parisienses: Baudelaire descubre en la ciudad de Paris la belleza fugitiva y sus gentes para tratar de olvidar la angustia fundiéndose con la multitud. Los protagonistas son los marginados, los ancianos y los perdedores, con los que se siente solidario. 15 Presenta, pues, un segundo intento de huida: la absorción en la masa anónima de la gran ciudad que es París. Aquí se encuentra remarcada la imagen del Dandi. Baudelaire vive en un Paris medieval que va muriendo poco a poco con la industrialización. La ciudad pierde la condición de aldea para convertirse en el Paris que conocemos hoy, una ciudad lujosa y moderna. Esto traerá consigo el principio de anonimato en los seres humanos. - El vino: Elogio de los paraísos artificiales. Ante la imposibilidad de encontrar la belleza, el poeta se evade de la realidad en la bebida, en la lujuria, las drogas o el mal. El tema central es el vino, pero lejos del vino como la sangre de cristo o con un sentido religioso. Hablamos del vino de los traperos, de los asesinos o de los amantes. - Las flores del mal: En esta sección se encuentran 4 de los 6 poemas condenados y por los que el libro fue prohibido. El poeta expresa la atracción irresistible del mal. Desciende hacia lo más profundo del abismo. En los vicios, el sexo destructor o la delincuencia, el poeta tampoco encuentra la solución a su malestar. La mujer aparece como una figura diabólica que lo aleja de Dios. Esta sección representa el intento de huida por la vía maligna, la perversión, el sadismo y el vampirismo. Los poetas ya no son Abel, sino que son representados como Caín. - Rebelión: De nada sirve el sufrimiento del hombre ante un Dios que está ausente del mundo. El poeta satánico, tenebroso y blasfemo, reniega de Dios, que le condena a una naturaleza humana. El rechazo a la sumisión se plasma en la exaltación de símbolos de rebeldía como Caín, o Satán. - La muerte: Constituye el final del viaje. El decadentista exalta la muerte como reacción frente al materialismo burgués. Solo la muerte puede librar al hombre de un mundo lleno de miserias. La temática principal de estos poemas es principalmente el sexo y la homosexualidad, en concreto la homosexualidad femenina, algo que también es visible en otros artistas contemporáneos a Baudelaire como lo es el pintor Henry Toulouse Lautrec, un artista francés famoso por haber realizado incontables retratos inspirados en las jóvenes cortesanas del 16 Moulin Rouge, las cuales no solo mantenían relaciones sexuales con los clientes del histórico lugar, sino que también las tenían entre ellas y esto pudo quedar grabado en los cuadros de Lautrec. La respuesta que dio Baudelaire ante las acusaciones ha quedado como una anécdota en la historia: “Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.” Monfa – Henri de Toulouse Lautrec 17 6. ANÁLISIS DE LA OBRA 6.1. OBSERVACIONES GENERALES La poética de Baudelaire es de naturaleza dualista: la carne se enfrenta al espíritu, el Spleen y el ideal se alternan, incluso en el mismo poema. El universo poético de Baudelaire se basa en el uso del oxímoron, el símil, la alegoría y la metáfora. El uso recurrente de la antítesis, reforzada con el uso de palabras de los campos semánticos contrapuestos, refleja el mundo dual y contradictorio de Baudelaire. Con respecto al discurso de las flores del mal, el escritor Mario Campaña afirma lo siguiente: “El discurso de Las Flores del Mal tiene uno de sus fundamentos en la percepción de una sociedad, la mercantil, cuyos habitantes están "hechizados" por el mal; unos seres cuyos hilos son movidos por Satán Trimegisto; es la sociedad de nosotros: "la estupidez, el error, el pecado y la avaricia ocupan nuestras mentes y trabaja nuestros cuerpos", dice el primer poema de Las Flores del Mal. La 'arquitectura rigurosa' que Baudelaire defendía en su libro muestra en 'Benedicción', primer poema de la primera sección-, al modo cristiano de su autor, al poeta naciendo de "poderes supremos": un extraño ser que por mor de su naturaleza y destino "se embriaga cantando camino de la cruz". Es decir, un personaje cuyo oficio -cantar- le ofrece a la vez una condena y una redención que no son sólo suyas sino de todos: lo convierte pues en un mártir o en un santo. El poeta baudealireano es, al nacer, maldecido por su madre -figura de la sociedad-: "maldita sea la noche de placeres efímeros/en que concibió mi vientre mi expiación); la madre-sociedad ve a ese hijo suyo -el poetacomo un ser irrisorio y, renegada de la antigua religión, ya adepta a otro credo -el del lucro-, no duda en reconocer en él "el instrumento maldito" de "la maldad" de Dios". (Una herencia de Baudelaire, revista Alga N.º 59) El poeta usa recursos literarios como la personificación, la metonimia y la sinestesia. La poesía de Baudelaire, además de ser rítmica, está muy adjetivada. Su vocabulario es rico y concreto, abundan, figuras producidas por repetición como las anáforas y los paralelismos. Estos recursos de repetición tienen un gran efecto rítmico, refuerzan la cohesión 18 textual y destacan los elementos que se repiten. Su lengua y su métrica concilian los elementos tradicionales con los decididamente innovadores. Baudelaire deja totalmente de lado la composición de poemas larga extensión y se decanta por la concisión y la brevedad. No es casualidad que no fuera solo escritor de poesía, sino que además escribió los famosos poemas en prosa que hoy se consideran el antecedente de los llamados microrrelatos o microcuentos. A continuación, leeremos el pequeño poema en prosa de “La desesperación de la vieja”: “La viejecilla arrugada sentíase llena de regocijo al ver a la linda criatura festejada por todos, a quien todos querían agradar; aquel lindo ser tan frágil como ella, viejecita, y como ella también sin dientes ni cabellos. Y se le acercó para hacerle fiestas y gestos agradables. Pero el niño, espantado, forcejeaba al acariciarlo la pobre mujer decrépita, llenando la casa con sus aullidos. Entonces la viejecilla se retiró a su soledad eterna, y lloraba en un rincón, diciendo: «¡Ay! Ya pasó para nosotras, hembras viejas, desventuradas, el tiempo de agradar aun a los inocentes; ¡y hasta causamos horror a los niños pequeños cuando vamos a darles cariño!»” Charles Baudelaire, “poemas en prosa” Buena parte de la obra está compuesta de sonetos, aunque también utiliza otras variedades estróficas, y junto con el alejandrino, también utilizará el heptasílabo y el verso eneasílabo. La novedad y originalidad del arte poético de Baudelaire se caracteriza por el realismo, el feísmo, la violencia subversiva de las imágenes o el deleite de la conciencia del mal. A continuación, llevaremos a cabo el análisis de dos poemas de “Las flores del mal”. Por un lado, el poema “A una que pasa”, de la sección “Cuadros parisienses” y, por otro lado, “A la que es demasiado alegre”, de los “Seis poemas prohibidos”. Ambos poemas tendrán como tema central la figura de la mujer. No obstante, podremos comprobar que en cada uno el lenguaje varía drásticamente en cada uno de ellos, lo que nos permitirá ver la dimensión poética del artista de un extremo al otro. 19 6.2. POEMA “A UNA QUE PASA”. La calle aturdidora en torno de mí aullaba. Alta, fina, de luto dolor majestuoso, una mujer pasó que con gesto fastuoso recogía las blondas que su andar balanceaba. Ágil y noble, con sus piernas de escultura. Por mi parte bebí, como un loco crispado en su pupila, cielo de huracán preñado, placer mortal y a un tiempo fascinante dulzura. ¡Un relámpago…y noche! Fugitiva beldad cuya mirada me ha vuelto de golpe renacer. ¿No he de volver a verte sino en la eternidad? ¡Lejos de aquí! ¡O muy tarde! ¡O jamás ha de ser! Pues donde voy no sabes, yo ignoro adónde huiste. ¡Tú, a quien yo hubiese amado, tú, que lo comprendiste! Charles Baudelaire, “Las flores del mal”. 20 El poeta expresa la esencia fugaz y efímera del amor a una mujer que pasa. En el poema que tenemos presente, se recoge el tema de la vida en la modernidad y se reflejan las sensaciones amorosas y los pensamientos del poeta cuando se cruza con una joven parisina mientras pasea por una de las calles de la emblemática ciudad de Paris, la ciudad del amor. El poema nace de la observación y de la sensibilidad del paseante solitario en la gran ciudad, ahora multitudinaria y anónima, siendo el tema principal ese breve pero intenso cruce de miradas con una joven cualquiera. De este modo, la obra comienza con un germen sentimental ante una desconocida mujer que pasea por París. En este poema la mujer es concebida como un milagro, algo puro, luminoso, esperanzador, capaz de arrancar al poeta de las tinieblas en las que está sumergido a causa de la marginación de la gran ciudad. El poema representa el amor a primera vista. En un simple cruce de miradas, que hubieran podido ser amorosas, el poeta capta la esencia contradictoria del amor: placer mortal y a un tiempo de fascinante dulzura. Esto es claramente visible en el verso 8 (placer mortal y a un tiempo fascinante dulzura…). Entre los tópicos encontramos el de la multitud y la gran ciudad. La calle de la gran ciudad ha dejado de ser un lugar de encuentro para convertirse simplemente en un lugar de paso. Este soneto habla de la abominación de la ciudad moderna de la que el poeta reniega pero que a su vez necesita. Desde el primer verso del poema ya nos encontramos con la figura del poeta paseante y solitario (La calle aturdidora en torno de mí aullaba...), un transeúnte que vaga por la gran ciudad sin un rumbo fijado. Hablamos del llamado dandi o le flâneur del que haremos mención a lo largo del desarrollo de este trabajo. El poeta itinerante, paseante solitario y ocioso, transita la ciudad sin rumbo fijo: lo que importa es el viaje mismo. El tópico de la mujer, que oscila con mucha frecuencia entre la mujer sensual que le inspira amor carnal y le sirve de refugio y de esperanza y la abominable, un ser frívolo que lo arrastra a la destrucción. En cuanto a la métrica, podemos observar que se emplean versos alejandrinos, es decir, versos rimados de catorce sílabas que se divide a sí mismo en dos hemistiquios de siete sílabas. Todos los versos dispones de pausa versal, salvo los versos sexto y noveno, que 27 pues se le atribuye al verdor y a la primavera la capacidad de herir como si de una persona se tratase (Y el verdor y la primavera tanto hirieron mi corazón…). En realidad, toda la sexta estrofa constituye una alegoría, es decir, una metáfora continuada, en la que cada una de las metáforas está en relación con la anterior y con las siguientes. En este caso dicha alegoría giraría en torno a la naturaleza. Este recurso de la alegoría también aparecerá en las tres últimas estrofas, constituyendo así una sucesión de metáforas en torno al sexo y el deseo carnal. De este modo, Charles Baudelaire, utiliza multitud de adjetivos epítetos para describir cualidades físicas de la joven (A fin de castigar tu carne, de magullar tu seno absuelto y abrir a tu atónito flanco una larga y profunda herida…). Esto a su vez supone la aparición de otro recurso literario que se conoce como prosopografía. La prosopografía es, en retórica, la descripción de la apariencia o rasgos físicos de una persona o de un animal. En este caso, Baudelaire hace uso de la prosopografía para describir los rasgos físicos de la mujer (A fin de castigar tu carne, de magullar tu seno absuelto y abrir a tu atónito flanco una larga y profunda herida. Y, ¡vertiginosa dulzura! a través de esos nuevos labios, más deslumbrantes y más bellos…) En el penúltimo verso del poema también podemos observar un uso claro de la anáfora al repetir el adverbio de cantidad “más” (más deslumbrantes y más bellos…). Por otro lado, vemos como el poeta hace uso de la exclamación retórica y del apóstrofe para ponerle el broche de oro a esta obra (Y, ¡vertiginosa dulzura!...). En este caso, Baudelaire utiliza el apóstrofe para dirigirse no a una persona, sino a un concepto abstracto como lo es la dulzura. Cabe destacar de este poema el último verso debido a su gran cantidad de interpretaciones (Mi veneno inocularte, hermana…). El veneno al que se refiere el poeta es el tedio, pese a lo que creían los jueces y la crítica literaria, quienes defendieron que el veneno era la sífilis que padecía el poeta desde su juventud. En “La Fanfarlo” también encontramos una referencia a este veneno: "Retoma tristemente su camino hacia un desierto casi igual al que acaba de recorrer, escoltado por un pálido fantasma al que llamamos Razón, que aclara con una pálida linterna 28 la aridez de su camino y, para aplacar la renaciente sed de pasión que de vez en cuando lo atrapa, le vierte el veneno del tedio". En cuanto a su forma, el poema consta de nueve estrofas de 4 versos cada una. Para analizar la rima de este poema no podemos quedarnos simplemente en la traducción, pues tenemos que ir al origen. En el poema original escrito en francés nos encontramos con que la estrofa utilizada es una redondilla (ABBA), con versos octosílabos, si bien hay alguna licencia donde se usa la sifanía o compensación pues algún verso es de 9 sílabas. Por lo tanto, gran parte de la musicalidad se pierde en la traducción al español. Por otro lado, tenemos que hablar del acento. Al igual que el ritmo yambo o yámbico, los acentos se ubican cada dos sílabas rítmicas. Sin embargo, al ser el octosílabo par y debiendo estar acentuado en la penúltima sílaba, queda siempre acentuada la primera sílaba. No obstante, Baudelaire no acentúa siempre la primera sílaba de sus octosílabos con la pretensión de no perder el ritmo del verso yambo, lo que puede observarse también en los versos de 9 sílabas en los que mantiene los acentos cada dos sílabas. 29 7. INFLUENCIA Y LEGADO 7.1. INFLUENCIA DEL AUTOR EN DIVERSAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS. Para abordar este tema es necesario que primeramente hagamos referencia a una serie aspectos generales de la filosofía de Baudelaire. Como hemos podido observar en el último poema “A la que es demasiado alegre”, el erotismo de Baudelaire está basado en la perversión, en la transgresión, en el gusto del pecado y en el remordimiento, que aumenta el goce. Baudelaire es el primero que concibe la urbe y como consecuencia, la masa anónima a ella unida, como una auténtica fuente de inspiración. Identifica el término modernidad con el mundo de las grandes ciudades. En la ciudad aparecerán los nuevos héroes: los marginados sociales y los indefensos. De este modo, Baudelaire retrata la vida de las ciudades con gran realismo: en ellas encuentra alegrías y miserias que abren nuevas sendas temáticas a la poesía. Baudelaire, como otros muchos artistas de su tiempo, aborrece la sociedad que le ha tocado vivir, los ideales burgueses y las reivindicaciones proletarias. Sin embargo, expresa una ternura hacia los marginados y los sufrientes, desechos de una sociedad alienante y antihumana que se encuentra sumida en un nuevo y a la vez, salvaje proceso de transformación debido a los avances de la industrialización. Todo esto nos hace reflexionar sobre cuál sería la visión que el poeta tendría del mundo actual, pues si en aquel entonces la sociedad ya se encontraba atada a aquel capitalismo emergente que transformaba las grandes ciudades y sumía al hombre en el más completo anonimato, hoy en día con la sociedad actual que necesita de la tecnología para poder sobrevivir la reacción sería muy similar, ya que casi cualquier forma de interacción social de nuestro tiempo se lleva a cabo a través de Internet y las redes sociales. Por ello, podemos afirmar que Charles Baudelaire ha sabido remover el trasfondo del alma del hombre de hoy, del hombre civilizado de las grandes ciudades y sacó a la luz todo lo que se le ocultaba por pudor o por miedo. Así mismo, las miserias, las pasiones 30 mundanas, la indignación, la revelación y el encuentro del hombre consigo mismo acaban por convertirse en la principal fuente de inspiración que llevan al poeta a concebir dicha obra. Baudelaire sabe simbolizar como ningún otro poeta al creador al que el mercado exige que trabaje como el resto, porque el poema se ha convertido en mercancía. Auguró, pues, que la sociedad materialista acabaría por convertir la creación artística en negocio y su validez estaría condicionada por la productividad económica. Ya no solo es cuestión de calidad, sino de cantidad. En otras manifestaciones artísticas como la música, las grandes compañías discográficas como Universal Music Group o Sony Music soportan a ciertos perfiles de artistas porque son un éxito de ventas asegurado (el típico grupo de pop formado por adolescentes, la chica alternativa cantautora…). Baudelaire fue un dandi. Se refugió en el arte como modo de vida y de rechazo a una sociedad uniformadora, productiva y materialista. Defendió la belleza por encima de todo: la que se halla en lo cotidiano, en los héroes domésticos, en los paisajes urbanos, incluso en lo feo. El mundo de la naturaleza cede su sitio al paisaje urbano y la figura del poeta deja de ser un personaje inspirado, para convertirse en un sujeto productor de poesía (Baudelaire dice que “la inspiración es trabajar todos los días”). Debido a su implicación en el arte, la obra de Baudelaire ha influido en el resto de las ramas artísticas, desde la pintura a la música e incluso en el cine. El fundador, en pintura, de lo que Baudelaire trataba de construir en la lírica, es Manet. Este pintor refleja a la perfección la descripción de “El pintor de la vida moderna”, un artista que debía hurtar sus imágenes vitales, narrativas y fugaces al cosmos de la ciudad contemporánea. El perfecto observador de la vida de su tiempo debía experimentar el goce inmenso de encontrar su hogar en la multitud, en el movimiento, lo ondulante y fugitivo. Está en casa en todas partes siempre que pueda otear ese pulso dinámico. Además, Manet y Baudelaire comparten el amor por los paseos, ya que el pintor también era en realidad un perfecto ejemplo de le flâneur: poseía educados modales, pero también escandalizaba a la burguesía, y tomaba notas visuales sin dejar de caminar. El gusto literario de Baudelaire estuvo más próximo a la pintura, lo que hoy llamamos surrealismo. 31 Charles Baudelaire también fue un amante de la música y así lo demuestra en “Las flores del mal” con su poema titulado “La música” dentro de la sección “Esplín e ideal”. La influencia más importante recibida por Debussy yace en la poesía simbolista pues este recibe durante toda su vida una fuerte influencia de los poetas de aquel momento como lo fueron Baudelaire, Verlaine o Mallarmé. El musicólogo francés François Lesure afirmó lo siguiente: «El desarrollo del verso libre en la poesía y la supresión del tema o modelo en la pintura le llevó a reflexionar sobre cuestiones de forma musical». Según Tomás Barna (1964): “Debussy recogió su mensaje, ese sentido de intimidad lírica, ese misticismo sensual, que le permitieron convertirse en el mayor intérprete del alma de Baudelaire.” (Baudelaire en el lenguaje musical de Debussy, 1º edición) Como no podía ser de otro modo, la obra de Baudelaire también llegó al séptimo arte. La presencia real de Las flores del mal se aprecia en la telenovela Chicas mal, la serie de MTV que trata de tres jóvenes de la alta sociedad que se rebelan contra los cánones de comportamiento establecidos por sus familias. Otros directores de cine como Jean-Pierre Rawson o Philip Farha han bebido de la obra de Baudelaire para crear sus películas, pues el filme Messengers (2004) de Farha se inspira en dos poemas, uno de Baudelaire, concretamente “La invitación al Viaje” y otro de Walt Whitman para contar la historia de una doctora que regresa a su pueblo natal tras la muerte de su padre. Como no podía ser de otro modo, es en la literatura donde se concentra la mayor parte de la influencia de Charles Baudelaire. El poeta fue el primero que elaboró una “teoría de las correspondencias” entre artes y sentidos. Los parnasianos y los simbolistas avanzarán más por esta vía, proclamando la fusión de las artes. Un claro ejemplo es Rimbaud, en su célebre soneto Vocales. El poema en prosa es uno de los grandes logros de la poética moderna, ha sido utilizado por todos los grandes poetas desde Rimbaud y Mallarmé a Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda. El simbolismo de Rimbaud, Verlaine y Mallarmé es especialmente deudor de Baudelaire. Años más tarde, Manuel Machado seguiría a Baudelaire en su obra El mal poema. 32 El escritor Mario Campaña afirma lo siguiente: “Baudelaire forjó el mito del artista maldito. De la maldición que recae sobre el artista en el mundo de la técnica, la industria y el comercio, el mundo del 'progreso', del que se había empezado a hablar públicamente en el romanticismo. Alfred de Vigny dedicó su novela Stello ou les diables bleus, de 1832, a discutir la figura y la situación del poeta no sólo en la nueva sociedad mercantil sino en cualquier sociedad; en la monárquica, en la republicana o en la revolucionaria y democrática. La poesía, según la novela de De Vigny, parece fuera de lugar y el poeta no puede sino sufrir por ella una condena. Es una víctima; un maldito.” (Una herencia de Baudelaire, revista Alga Nº 59) 7.2. INFLUENCIA DEL AUTOR EN EL PERIODISMO El punto de inflexión que se crea con la publicación de “Las flores del mal” en el siglo XIX abarca absolutamente todos los campos de la escritura, por lo que el periodismo será uno de los ministerios que más se dejará influenciar por el estilo de Baudelaire. La profesora y doctora de periodismo Ruth Rodríguez (2006) esclarece lo siguiente acerca de la visión crítica del periodismo a finales del siglo XIX en Francia: “Los periodistas de finales del siglo XIX denunciaron la omnipresencia del dinero en las redacciones, la ausencia de rigor informativo en los periódicos, la progresiva vulgarización de los contenidos y el deseo de las publicaciones de divertir y entretener a los lectores en lugar de informarles. Los filósofos y los sociólogos franceses tampoco se mantuvieron al margen de esta visión crítica de la prensa, y consagraron sus estudios a la influencia negativa de las publicaciones en la sociedad. En su artículo “Algunas reflexiones sobre la criminalidad y el socialismo”, el filósofo Alfred Fouillée acusó a la prensa de aumentar la delincuencia juvenil y hacer apología de la venganza y la envidia y el sociólogo Gabriel Tarde explicó en la Revue de pédagogie que los periódicos se inspiraban en la pornografía y la difamación, y que la ley de prensa de 1881 había coincidido con un considerable aumento del consumo de alcohol en el país. Los diarios se enfrentaron, por tanto, a un momento de esplendor económico y técnico, pero también a una crisis interna que puso en duda su papel social.” (Maupassant y la prensa francesa de la segunda mitad del siglo XIX, p.152) 33 Irremediablemente al leer estas palabras no podemos evitar recordar el estilo de vida enfermizo y destructivo que llevaba el poeta, una vida rodeada de vicios, droga, alcohol y prostitución. La influencia de Baudelaire había llegado tan lejos que los propios periódicos se inspiraban en los aspectos más denigrantes y repulsivos de nuestra sociedad. No obstante, el espíritu rebelde del poeta sirvió a la prensa para comenzar a tratar el poder político no como una entidad inamovible e invencible, sino como algo que puede criticarse y castigarse con dureza. Hacemos de nuevo referencia a la profesora Ruth Rodríguez (2006): “La prensa comenzó a tratar de igual a igual otros poderes como el político y el financiero, se convirtió en centro de debate, órgano de información y de opinión, y consolidó su intención de conquistar a las masas y convertirse en un elemento habitual de la vida de los franceses, cada vez más ávidos de saber lo que ocurría en el mundo. El número de publicaciones pasó de 3.800 en 1882 a 6.000 en 1892, las tiradas de periódicos como LePetit Journal llegaron a alcanzar el millón de ejemplares o el medio millón, como en el caso de Le Petit Parisien, a finales del siglo XIX. Los directores de periódicos eran en su mayoría hombres de negocios que llegaban de la industria textil, como Prouvost, de la construcción de aviones, como Dasault, de las empresas farmacéuticas, como Beytout o de la explotación de las colonias, como Floirat, que creó en Indochina rentables negocios que después repatrió a Francia. Los nuevos patronos de la prensa se beneficiaron de este ambiente liberal y transformaron sus periódicos de acuerdo con las nuevas circunstancias. Contaron como colaboradores de sus diarios con los grandes nombres de la literatura, que participaron en todos los combates y polémicas, y cada partido político, asunto o idea encontró su defensor particular en la prensa. Satisficieron sin restricciones el gusto y curiosidad de sus lectores para garantizar la tirada de sus publicaciones Y adaptaron los contenidos de sus diarios a las exigencias de un público que disfrutaba con “groserías, sobreentendidos, realismo desagradable y sustituyeron el idealismo por la brutalidad de los hechos” (Maupassant y la prensa francesa de la segunda mitad del siglo XIX, p. 148) De igual manera, el periodismo también empieza a enfocarse más en el individuo. Lo mismo que Baudelaire renunciaba la composición de poemas extensos y abogaba por la brevedad de su obra, el periodismo también comienza a dejar de lado el análisis y la profundización de las noticias, todo como consecuencia de una estrategia de mercado para captar rápidamente la atención de los lectores. 34 Tal y como afirma la profesora Ruth Rodríguez (2006): “Empeñada en satisfacer todos los gustos para conseguir el mayor número de lectores, la prensa evitó la especialización. Los periodistas dejaron de ser hombres políticos y expertos literarios que, según la tradición francesa, consagraban sus artículos a estas dos únicas cuestiones. Y apareció en los periódicos un nuevo tipo de redactor con un rostro múltiple que no dominaba ningún género en particular. Tenía una opinión propia sobre política, sociedad, economía, leyes, teatro, arte o literatura y trataba los asuntos más diversos en sus artículos y crónicas. Los artículos políticos y literarios cedieron espacio a noticias sobre deporte, economía, sociedad, sobre todo, a informaciones ligeras y entretenidas llamadas ecos, que alcanzaron gran popularidad. En esta sección, de la que Maupassant dice en su novela Bel ami que es la médula del periódico, los reporteros hacían comentarios breves, acertados e irónicos sobre lo que interesaba a la sociedad y gracias a su gran aceptación pasaron a ocupar la primera página de los diarios. El público seguía con interés los ecos, sin tener en cuenta su origen dudoso y escasa credibilidad porque, más que informaciones, eran rumores que los redactores jefes habían escuchado en las terrazas de cafés como el Riche, el Anglais o Tortoni, de París. A finales del siglo XIX un gran número de publicaciones renunciaron a la profundización y al análisis, y se convirtieron en un medio para transmitir y amplificar las conversaciones de la gente. Esta situación puede considerarse un antecedente de lo que, a finales del siglo XX, Daniel Hallin definió como la tabloidización del periodismo, expresión con la que se refiere a la “forma extrema de la simplicidad y la personalización al servicio de la promiscua confusión de lo público con lo privado” y al aumento de noticias de sucesos e historias de personajes populares.” (Maupassant y la prensa francesa de la segunda mitad del siglo XIX, p. 149) 35 8. CONCLUSIONES Como se ha podido observar a lo largo de todo el documento, la figura de Charles Pierre Baudelaire es sin lugar a duda una de las personalidades más importantes de la historia no solo a nivel literario, sino también a nivel artístico y filosófico. La obra de Charles Baudelaire ha roto con todas las barreras que antaño se consideraban indestructibles, la barrera de la ética, de la moralidad, el bien y el mal e incluso las normas referidas a la misma técnica del arte que el poeta con maestría y soberbia sabe manejar para dar un paso adelante. La concepción de la obra de este insigne francés ha trastocado el rumbo del arte de principio a fin. Es un punto de inflexión que ha tenido como consecuencia la aparición de nuevos movimientos artísticos como el surrealismo, por lo que Baudelaire con su poesía ya supo anticiparse a lo que llegaría en el futuro. El mismo poeta André Breton reconocía en una de sus correspondencias lo siguiente: "Con Le Spleen de París y sus Oneirocrities se inauguró el Surrealismo para luego, décadas después, despertar nuevamente". Por otro lado, gracias al análisis que hemos llevado a cabo de dos de sus poemas queda claro que el reconocimiento de la obra de Baudelaire no solo se debe al aura de rebeldía que la envuelve o la leyenda viva que ha dejado el artista gracias a su personalidad, sino a la calidad de sus composiciones y a la maestría con la que el poeta emplea todos y cada uno de los recursos estilísticos anteriormente mencionados. El hecho de abrir las páginas de “Las flores del mal” y adentrarse en el oscuro universo que construye Baudelaire con las palabras, describiendo aquello que percibe a través de su doliente mirada nos hace reflexionar sobre como cada vez son menos los artistas que son capaces de revelarse en contra de la sociedad en la que le ha tocado vivir. De hecho, ya no existen estos poetas. El músico que compone o el pintor que se lanza al lienzo “por amor al arte” ha dejado de existir, pues tanto el arte en sí mismo como los propios artistas han sucumbido ante las necesidades del mercado. El arte es algo que en actualidad se compra y se vende. En el pasado, el arte tenía una función social, servía e invitaba a la reflexión pues los artistas plasmaban sus ideas e inquietudes en su trabajo. Hoy en día, esto se queda en un segundo 36 plano, pues las obras de arte sirven a las grandes compañías, editoriales y galerías para que finalmente, los artistas puedan remediar la cocina. Todo esto fue lo que llevo a Baudelaire a romper con los cánones establecidos, la insatisfacción. Si el poeta ya en aquel entonces decidía junto a sus contemporáneos auto etiquetarse con la maldad para renegar de aquello que la burguesía consideraba que era el bien, ¿Cómo de similar sería la reacción de un Baudelaire que naciese en nuestro tiempo? ¿qué pensaría Baudelaire de una sociedad que solo valora aquello que se ve a simple vista en las redes sociales y que está dejando de observar el mundo a través de una ventana para hacerlo a través de una pantalla? Todas estas cuestiones nos invitan a reflexionar sobre el estilo de vida que llevamos. Nuestro tiempo no tiene concordancia alguna con el estilo intimista e individualista que el autor refleja en su obra. Las personas compartimos a través de Facebook, Instagram o Twitter los aspectos más cotidianos y superficiales de nuestra vida, renunciando por completo a nuestra privacidad y nuestro derecho a la intimidad. La vida en la actualidad a causa de la inserción brutal de las nuevas tecnologías se ha convertido en una lucha de egos continua en la que cada individuo trata de aparentar ser mejor o más que el prójimo. Nos fijamos en las publicaciones de aquellos que aparentan poseer más o ser más felices y buscamos la forma de copiar ese estilo de vida. Hablamos, por lo tanto, de la comunicación en sí misma. Por ello, podemos decir que la profesión más cercana a la filosofía baudeleriana que pretende sacarle las vergüenzas a la cara a la sociedad es, sin lugar a duda, la profesión de periodista. Los periodistas somos la expresión última del quehacer baudelariano, pues debemos conocer a la gente, salir a la calle a observar como lo hacía este insigne le flâneur y velar por los colectivos más vulnerables de la sociedad. Al igual que para Baudelaire, para los periodistas su principal motor de trabajo es la lucha por la defensa de aquellos que no tienen voz, la lucha de aquellos que necesitan ser escuchados y que se encuentran desolados dentro de un sistema salvaje y cruel. Por ello, de acuerdo con su pensamiento debemos de razonar, ¿Dónde se encuentra la auténtica heroicidad? ¿En aquellos que ven poesía en cada amanecer o en aquellos que deben de esforzarse y luchar para ver la luz de un nuevo día?