La sequía como desastre natural: su incidencia en el ámbito español
Full text
LA
SEQUIA
COMO
DESASTRE
NATURAL
SU
INCIDENCIA
EN
EL
AMBITO
ESPAÑOL
MARÍA
FERNANDA
PITA
LÓPEZ*
1.
INTRODUCCION
La sequía se puede de ini como un dé ici híd ico inusual,
que
gene a impac os se e os en la sociedad
que
la padece, al e ando el
no mal desen ol imien o de su ida colec i a.
En es e sen ido, es undamen al di e encia con cla idad los é minos
de sequía y a idez. La a idez alude a condiciones pe manen es y habi ua-
les de escasez de agua; es, pues, un asgo ca ac e izado de cie os cli-
mas.
La
sequía,
po
el con a io, alude a una anomalía plu iomé ica ne-
ga i a, a
un
dé ici híd ico coyun u al y anómalo, de o ma que
puede
o igina se en cualquie ipo de climas, incluso en aquellos ca ac e izados
po
su
abundan e p ecipi ación
(LOPEZ
BERMUDEZ,
1985).
Es p ecisamen e es e ca ác e coyun u al y anómalo el que o o ga
a la sequía su capacidad pa a gene a pe juicios, ya que supone
una
up u a de las condiciones no males, a las cuales las dis in as socieda-
des suelen adap a se en el desa ollo de su economía y de su sis ema
de ida.
En consecuencia, la sequía puede conside a se como
una
mani es-
ación más de
lo
que se ha dado en llama los iesgos o desas es na-
u ales, esos enómenos ex emos del medio que impac an se e amen-
e
a la sociedad, y que han sido es udiados y sis ema izados, esencial-
men e, po pa e del G upo de In es igación de los Desas es Na u a-
les (WHITE, 1975).
Es e
G upo
de
In es igación se o igina a inales de los años cin-
cuen a en los Es ados U nidos, pa a ex ende se después a países de
odo el mundo, g acias a la colabo ación y los auspicios de nume osas
ins i uciones in e nacionales, en e las que se encuen a la Unión Geo-
* Depa amen o
de
Geog a ía Física y Análisis Geog á ico Regional.
UNIVERSIDAD
DE
SEVILLA.
31
g á ica In e nacional. Es a expanslOn po odo el mundo pe mi i á
abo da el análisis de los desas es na u ales en medios, cul u as y ni e-
les
de
desa ollo di e sos, de al o ma que en la ac ualidad
- as
casi
ein a años de in es igaciones- puede habla se ya de la exis encia de
un cue po eó ico y concep ual en o no
al
ema su icien emen e desa-
ollado y que goza del consenso de la mayo pa e de la comunidad
cien í ica.
Son es os p esupues os concep uales
los
que an a inspi a el con e-
nido de nues a cha la, la cual, no obs an e, a a á de insis i en las
especi icidades que la sequía p esen a den o de es e con ex o gene al.
Po úl imo, a a emos de aplica es os p incipios
al
ma co español, al
obje o de mos a los ca ac e es que en
él
p esen a la sequía.
2.
LA
SEQUIA
COMO
DESASTRE
NATURAL
2.1.
La
noción
de
desas e na u al
El
desas e na u al se de ine como « odo enómeno ex emo del
medio ísico que esul a pe judicial pa a el homb e y que es á o igina-
do
po
ue zas ex e nas a él, siendo es as ue zas incon olables e im-
p e isibles, de mane a que o o gan
al
desas e un ca ác e aza oso que
lo con ie e en iesgo paa la sociedad»
(BURTON
y KATES, 1972,
283).
Ello supone que en el desas e na u al in e ienen dos componen es
de dis in a na u aleza, pe o igualmen e imp escindibles: la componen e
ex ema y aza osa del e en o ísico y la componen e humana y socioe-
conómica del pe juicio o iginado. No se habla de la exis encia de de-
sas es habi uales, aunque és as esul en pe judiciales
pa a
la sociedad,
ni cuando adop a compo amien os pa oxísmicos, pe o és os esul an
neu os o bene iciosos pa a esa misma sociedad. Es la combinación del
enómeno ex emo con el pe juicio o iginado la que de e mina la apa-
ición del desas e.
Un
desas e, que, como puede e se, es an na u al como cul u al,
pues o que
es
cada cul u a, cada sociedad, con sus peculia es usos del
suelo y ges ión de los ecu sos, la que delimi a el umb al exis en e
en e el enómeno ex emo y el enómeno desas oso, un umb al que
se si úa en el momen o en que empiezan a mani es a se los impac os
nega i os, es ando és os de e minados po la sociedad conc e a que
ocupa el espacio.
En
ealidad, pod ía a i ma se que el papel de la sociedad
en
la
génesis de los desas es na u ales es mucho más ele an e que el papel
de
la
p opia na u aleza. Es a úl ima es po de inición dinámica y a-
iable, pe o neu a, y es la sociedad la que, al ges iona la, ocupa la
y u iliza la, debe emp ende los ajus es necesa ios pa a adap a se a
esa a iabilidad, ob eniendo de ella el máximo bene icio y minimizan-
do sus e ec os di e sos. Po eso es la sociedad la que de e mina qué
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aspec os de la na u aleza se conside an como bene icios y cuáles como
obs áculos o esis encias.
Se án bene iciosos o neu os aquellos enómenos que, aún siendo
ex emos, puedan se con olados po el sis ema de ajus es emp endido
po la sociedad; los desas es na u ales su gi án,
po
su pa e, gene an-
do así se e os impac os (CALVO GARCIA-TORNEL, 1984).
Puede a i ma se, en consecuencia, que en el
acaecimien~o
de los
desas es na u ales in e ienen es elemen os cla e: el enómeno ex-
emo que lo o igina, los impac os que gene a sob e la sociedad y los
ajus es que és a emp ende pa a lucha con a él. En e es os es ele-
men os se es ablece una p o unda in e elación, de o ma al que el
enómeno ex emo de e mina los impac os gene ados y los ajus es que
se an a emp ende en e a él; a su ez, los impac os in e ienen
sob e
el
enómeno ex emo, ijando en él el «umb al de desas e», y
condicionan
el
ipo de ajus es más aconsejables; po su pa e, son los
ajus es los que de e minan el ipo y la in ensidad de los impac os gene-
ados, con lo cual in e ienen ambién indi ec amen e en la ijación
del «umb al de desas e».
Todo ello nos conduce a la a i mación de que los desas es na u a-
les no son sino una mues a de la ulne abilidad social an e los enóme-
nos ex emos del medio, siendo es a ulne abilidad an o mayo , cuan-
do
más
inadecuado sea el sis ema de ajus e a la ealidad na u al que lo
ocasiona.
Aho a bien, dado que las sociedades son e olu i as y cambian es
-y
cada ez a un i mo más acele ado-, es lógico pensa que ambién
lo se á su ulne abilidad en e a los enómenos ex emos, ya que odo
cambio socioeconómico epe cu e en las elaciones que el g upo huma-
no es ablece con su medio.
Es a
e olución se á posi i a cuando los
enómenos ex emos ayan pe diendo capacidad pa a conmociona a
la sociedad y nega i a en caso con a io.
En consecuencia, y como sín esis de odo
lo
expues o has a aho a,
puede a i ma se
que
el análisis de los iesgos na u ales compo a el
es udio conjun o y e olu i o de los es elemen os básicos más a iba
mencionados: los enómenos ex emos, los impac os y los ajus es. La
e olución expe imen ada conjun amen e po los es, de e mina á el
sen ido de la e olución de la ulne abilidad social an e los enómenos
ex emos, de e mina á,
en
suma, la e olución expe imen ada po la
sociedad en la i encia de los iesgos.
La aplicación
de
odos es os azonamien os
al
ámbi o de las sequías
nos conduce a a i ma que és as sólo ienen luga cuando un dé ici
híd ico inusual, una anomalía plu iomé ica nega i a, gene a impac os
se e os sob e la sociedad, siendo p esisamen e es os impac os los que
si úan el umb al de sequía en la escala a iable de las p ecipi aciones.
A su ez, es os impac os su gi án cuando el sis ema de ajus e en e
a los dé ici s híd icos sea desbo dado,
es
deci , cuando se p oduzca un
ue e desajus e en e los apo es de agua que la sociedad ecibe y los
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consumos que necesi a pa a su no mal desen ol imien o. Pe o es e
desajus e es de es ic a esponsabilidad social; es el sis ema socioeconó-
mico el que se ija los consumos de agua necesa ios y es es e mismo
sis ema el que de e mina, en g an medida, los apo es de que a a
dispone , g acias
al
ca ác e de luido ma e ial que el agua iene, lo
que pe mi e su almacenamien o, su as ase
y,
en suma, su egulación.
En
consecuencia, un buen sis ema de ajus es, que es ablezca una
elación consumos-apo es a o able a es os úl imos, y con un ma gen
de segu idad su icien e como pa a hace en e a dé ici s híd icos p o-
longados, con igu a á una sociedad poco ulne able a los dé ici s de
p ecipi ación, es deci , una sociedad con
un
educido iesgo de sequía.
Es ob io a i ma que cualquie cambio socioeconómico, dada su capa-
cidad
pa a
al e a , an o los consumos, como los apo es de agua, po-
d á conduci a un cambio
en
dicha ulne abilidad, aumen ando o edu-
ciendo el iesgo de sequía según los casos
(CHARRE,
1977).
Po
eso,
pa a
analiza el iesgo de sequía expe imen ado
po
una
comunidad, no pa ece con enien e limi a se o mos a la p obabilidad
de ocu encia del umb al de sequía igen e en un momen o dado.
El
con ol del iesgo en si uaciones u u as aconseja es udia la e olución
expe imen ada po odos los elemen os implicados en el desas e, al
obje o de de ec a las endencias egis adas
en
cada uno de ellos y
co egi las en caso necesa io.
Examina emos, pues, los aspec os más ele an es de cada uno de
los elemen os in e inien es en el iesgo de sequía.
2.2.
El
análisis
de
los enómenos ex emos
Al
obje o de con ola y p e e los iesgos na u ales con iene cono-
ce aquellos ca ac e es de los enómenos ex emos que mayo inciden-
cia ienen en los impac os gene ados y en los ajus es a emp ende en-
e
a ellos. Es os ca ac e es pueden educi se a sie e esenciales: la mag-
ni ud, la ecuencia, la du ación, la ex ensión espacial, la elocidad
de implan ación, la dispe sión espacial y el espaciamien o empo al
(BURTON,
KATES y
WHITE,
1978). De ellos son especialmen e im-
po an es los dos p ime os,
po
se los que de inen conjun amen e el
g ado de ex emosidad del enómeno.
La
magni ud del enómeno se exp esa ía
po
medio de su dis ancia-
mien o espec o a los alo es habi uales.
En
el caso de la sequía suele
exp esa se a a és de la di e encia o
el
cocien e exis en e
en e
las
p ecipi aciones ecibidas en el pe íodo analizado y las que
se
conside-
an habi uales pa a-dicho pe íodo, siendo es as úl imas, bien la p ecipi-
ación media, bien la p ecipi ación mediana
del
mismo.
Po
su pa e, la ecuencia con que el enómeno apa ece,
lo
que
mide es su g ado de a eza. Su iden i icación exige el análisis
de
se ies
~e
obse ación su icien emen e la gas, y suele exp esa se
po
medio
de su p obabilidad de ocu encia o pe íodo de e o no. Es e pa áme-
34
o, además de in o ma ace ca de
lo
inhabi ual del enómeno, pe mi e
e alua su iesgo u u o de acaecimien o, cuyo conocimien o es esen-
cial de ca a a su p e isión y con ol.
Con espec o a las sequías, esul a de i al impo ancia de e mina
la magni ud y ecuencia de un alo cla e: el umb al de sequía, es
deci , la anomalía plu iomé ica nega i a a pa i de la cual an a em-
peza a expe imen a se se e os impac os en la sociedad.
La du ación del enómeno ex emo in e esa
en
la medida en que
nos in o ma ace ca del iempo du an e el cual la sociedad a a es a
some ida a la si uación anómala.
En
el caso de las sequías, sin emba -
go, su impo ancia es mucho mayo , dado que en ella la du ación suele
i asociada a la magni ud.
El ca ác e almacenable que el agua iene de e mina que las ano-
malías plu iomé icas mensuales se ayan acumulando; cada mes con
dé ici plu iomé ico supone una nue a me ma de las ese as de agua
disponibles.
En
consecuencia,
la
sequía suele se an o más in ensa
cuan o más se p olonga
en
el iempo, de ahí que, en nues o caso, la
du ación
se
con ie a ambién en un ca ác e de ini o io del desas e,
y de ahí que, no malmen e, el umb al de sequía se de ina, no sólo
po
su magni ud, sino ambién po su du ación,
pa a
lo cual se suelen acu-
mula las anomalías plu iomé icas nega i as de los sucesi os meses.
La ex ensión espacial e leja la po ción del e i o io que a a e se
some ida a s ess en caso de desas e, y ambién en la sequía es e
pa áme o se con ie e en undamen al
po
el ca ác e as asable que
el agua p esen a.
Un e i o io se á an o más ulne able a la sequía, cuan o más
homogéneos sean los mecanismos que de e minan su p ecipi ación.
En
ese caso, odo el e i o io
se
e ía some ido simul áneamen e al dé ici
plu iomé ico y ello impedi ía
el
es ablecimien o de mecanismos com-
pensa o ios en e las dis in as á eas del mismo.
En
caso con a io, es-
os mecanismos a enua ían la se e idad del impac o y pe mi i ían el
as ase de agua desde las zonas exceden a ias a las de ici a ias.
Po eso, en la e aluación del iesgo de sequía
en
una zona dada, es
undamen al analiza el g ado de co a iación que se egis a en e las
p ecipi aciones ecibidas en cada uno de sus ámbi os espaciales.
La elocidad de implan ación del enómeno se mide a a és del
iempo anscu ido en e la echa de su inicio y la echa
en
la que
alcanza su máxima in ensidad. Su impo ancia adica en que la magni-
ud de es e lapso empo al de e mina el ipo de medidas de ala ma y
p e ención que pod án emp ende se en cada caso, y es as medidas
pueden a enua ex ao dina iamen e los impac os o iginados
po
el de-
sas e.
La dispe sión espacial, que oscila en e di usa y concen ada, de e -
mina ambién la acilidad con que el desas e
pod á
se con olado,
siendo és a an o mayo , cuan o más concen ado se mues e el enó-
meno ex emo.
35
Po
úl imo,
el
espaciamien o empo al, que oscila en e egula y
alea o io, o ien a ambién
en
o no a las medidas de ajus e a emp en-
de du an e su acaecimien o, siendo és as an o más áciles y e icaces,
cuan o mayo sea su g ado de egula idad.
Un
conocimien o p eciso de odos es os ca ac e es e alúa adecua-
damen e
el iesgo expe imen ado po la sociedad y o ien a hacia los
ajus es más opo unos en cada caso.
Además, a endiendo
al
compo amien o conjun o de odos es os
pa áme os, los desas es na u ales pueden clasi ica se en dos ipos di-
e en es, con sus co espondien es ma izaciones in e medias: los desas-
es de ca ác e in ensi o, que pueden ejempli ica se con los e emo-
os, y los desas es de ca ác e pene an e, cuyo ejemplo más a que ípi-
co es la sequía.
Los p ime os se ca ac e izan
po
ene una baja ecuencia, una
du ación co a, una ex ensión espacial educida, una elocidad de im-
plan ación ápida, una dispe sión espacial concen ada y un espacia-
mien o empo al alea o io ( e g á ico
n.O
1). Son,
en
consecuencia,
desas es que azo an con poca ecuencia y du an e poco iempo a es-
pacios educidos y concen ados, aho a bien, su elocidad de implan a-
ción es an ápida que di icul a eno memen e las medidas de ala ma y
p e ención
y,
po o o lado, desca gan al can idad de ene gía du an e
su acaecimien o, que conmocionan p o undamen e a la sociedad, gene-
ándole impac os muy in ensos (de ahí su nomb e).
F en e
a ellos, los desas es pene an es, como la sequía, suelen
p esen a una ecuencia al a, una du ación p olongada, una ex ensión
espacial amplia, una elocidad de implan ación len a, una dispe sión
espacial di usa y un espaciamien o empo al alea o io.
En
es e caso,
amplios y dispe sos espacios se en a ec ados du an e mucho iempo y
con al a ecuencia po el desas e, pe o aho a, los ni eles de ene gía
desca gados son bajos, de o ma que los impac os ocasionados no son
b u ales
y,
además, la len a elocidad de implan ación pe mi e incluso
a enua
dichos impac os, omando las opo unas medidas de p e ención.
Son, pues, desas es muy bien di e enciados, an o en su compo -
amien o ísico, como en los impac os que ocasionan. Lógicamen e,
ambién deben susci a espues as di e en es
po
pa e
de
la sociedad.
An e
los desas es in ensi os pa ece que la medida de ajus e más
e icaz es aquella que iende a la desocupación de los espacios a ec ados
po
un
al o iesgo de acaecimien o o, al menos, a su ocupación coyun-
u al y no pe manen e, es ando además acili ada es a medida
po
la
concen ación y la educida ex ensión de es os espacios.
En
los desas es pene an es, como la sequía, es a medida
no
cabe,
ya
que
equi ald ía a la desocupación de inmensas po ciones del e i-
o io, desocupación que,
po
o o lado, no es a ía jus i icada an e la
sua idad de los impac os gene ados.
En
consecuencia, es os desas es
nos exigen ap ende a con i i con ellos, gene ando, simplemen e,
unas medidas de ajus e que minimicen sus impac os nega i os.
36
GRAFICO
1:
CARACTERIZACION
FISICA
DE
LOS DESASTRES PENETRAN-
TES (SEQUIAS) E INTENSIVOS (TERREMOTOS)
FRECUENCIA
DURANCION
EXTENSION
ESPACIAL
VELOCIDAD
DE
IMPLANTACION
DISPERSION
ESPACIAL
ESPACIAMIENTO
TEMPORAL
TERREMOTOS
SEQUIAS
F ecuen e
La ga
Amplia
Len a
Di usa
Regula
/
/
/
/
I
/
(
"
"
""-
FUENTE: BURTON, KATES y WHITE: «The en i onmen
as
haza d».
New Yo k, Ox o d Uni e si y P ess, 1978, p.
29.
Ra o
Co a
Limi ada
Rápida
Concen .
Alea o ia
37
Es as medidas, en el caso de la sequía, ende ían siemp e a educi
los consumos de agua, a amplia las apo aciones y a man ene un al o
ma gen de segu idad en e los dos componen es del binomio, de al
o ma que sólo en momen os de p o unda anomalía puedan expe i-
men a se impac os ad e sos.
2.3.
El
análisis
de
los impac os
El
análisis de
los
impac os gene ados po un desas e na u al encie-
a
siemp e g andes di icul ades.
En
p ime luga , po que no se suele
dispone de se ies de in o mación su icien emen e idedignas, sob e
odo, cuando se p e enden analiza en su e olución empo al. Pe o
además, po que
los
impac os se an encadenando en eslabones sucesi-
os a pa i del e en o o igina io (impac os biológicos, económicos,
sociales, e c ... ), de o ma al que cada ez se desdibuja más la elación
e en o-impac o a medida que a anzamos
en
la escala, pene ando en
cada eslabón ac o es ajenos
al
p opio desas e que di icul an aún más
el es ablecimien o de la elación.
Po
o o lado, es as di icul ades
se
ac ecien an en las sequías en
elación con
los
es an es desas es na u ales, especialmen e, con aque-
llos
de
ca ác e in ensi o.
Po que los desas es in ensi os ienen un compo amien o muy di-
co ómico: se p oducen o no
se
p oducen, y
es
muy cla a la dis inción
en e ambas si uaciones. Son, además, muy concen ados
en
el
espacio
y p esen an, po añadidu a, impac os muy b u ales.
En
es as ci cuns-
ancias es ela i amen e sencillo iden i ica sus impac os: en la mayo ía
de los casos és os suponen la pé dida o al de las ac i idades ubicadas
en
los espacios a ec ados.
Las sequías, po el con a io, no p esen an un compo amien o an
dico ómico: en e la si uación seca y la no seca exis e una sua e g ada-
ción, an o en el espacio, como
en
el iempo. Po o o lado, los impac-
os
no
son an b u ales como en los casos an e io es, lo que p opicia,
además,
el
que sean mucho más a iables sec o ialmen e (no oda la
ac i idad económica
se
hunde o zosamen e como consecuencia de una
sequía, siendo muy dis in a la ulne abilidad de en e a ella p esen an
los dis in os sec o es de ac i idad). Todo ello co ibuye,
en
suma, a
inc emen a las di icul ades encon adas en la e aluación p ecisa de los
impac os de la sequía. Con odo,
se
puede esboza un esquema
de
es os
impac os y del escalonamien o y la elación que se es ablece
en e
ellos.
En
es e sen ido, cabe habla de es eslabones undamen ales
en
la ca-
dena que liga el dé ici plu iomé ico con la conmoción social que gene a.
El
p ime eslabón es aquél que conduce de la escasez de llu ias a la
al a
de
agua. Así,
el
p ime impac o de la sequía es la apa ición
en
la so-
ciedad de una can idad de agua pa a el consumo, in e io a la habi ual.
El
iempo que anscu e en e ambos enómenos (inicio del dé ici
plu iomé ico y sensación de dispone de escasas ese as híd icas) ex-
p esa la dependencia que la sociedad p esen a espec o a los i mos de
38
la
p ecipi ación y si úa el umb al de sequía en la escala a iable de las
p ecipi aciones. Es, pues, un elemen o cla e a la ho a de e alua el
iesgo de sequía de
la
sociedad o, lo que
es
lo
mismo, su ulne abilidad
en e
a los dé ici s híd icos.
Es a
dependencia es á de e minada po las elaciones es ablecidas
en e
la o e a y la
demanda
de agua
y,
esencialmen e, po el g ado de
lexibilidad que ca ac e iza a ambas.
La
lexibilidad
en
la demanda de agua supone que las ac i idades
de
la sociedad
puedan
educi coyun u almen e sus consumos sin su i
g a es colapsos. La lexibilidad en la o e a se elaciona con la capaci-
dad
de almacena , anspo a y egula el agua disponible, pudiendo
se
és a u ilizada
en
los momen os en que el suminis o plu iomé ico
es
insu icien e.
El
segundo eslabón se p oduce cuando la escasez de agua espec o
a las do aciones habi uales empieza a gene a impac os de odo ipo
en
la
sociedad.
Es os impac os
pueden
se muy a iados y no malmen e es án in e-
elacionados
po
nume osos y complicados bucles. P esen ándolos de
o ma
lineal y educiéndolos a
sus
mani es aciones más simples y e i-
den es, se ían los siguien es:
a) E ec os económicos: son
los
que acapa an en mayo medida la
a ención gene al y aluden a
las
pé didas expe imen adas po las dis in-
as
ac i idades económicas como consecuencia de la educción
en
el
consumo de agua. Son especialmen e pa en es en los sec o es de ag i-
cul u a, indus ia y u ismo-hos ele ía, pe o las in e conexiones exis-
en es
en
el
conjun o de la es uc u a socioeconómica de e minan
que
el
impac o se p opague a a és de oda ella, aunque con dis in a in en-
sidad
y ca ác e .
El
conocimien o p o undo de es os impac os exige in eg a
en
el
análisis dis in as escalas de ap oximación al enómeno, desde la indi i-
dual,
has a la del conjun o de la egión a ec ada po la anomalía climá-
ica, siendo los esul ados di e en es en cada
una
de las escalas exami-
nadas.
b) E ec os sociales y demog á icos:
se
p oducen como consecuen-
cia, en e o as cosas, de los impac os de ipo económico, y en e ellos
des acan los siguien es:
-Las al e aciones expe imen adas po la es uc u a social, de i adas
del hecho de
que
los impac os económicos no ac úan de la misma o ma
yen
la misma medida sob e los dis in os g upos y clases que la componen.
Es as al e aciones suelen apun a hacia
un
e o zamien o de las
desigualdades,
dada
la mayo capacidad de que gozan los g upos más
a o ecidos
pa a
hace en e a la c isis, pe o pueden a o ece
al
mis-
mo
iempo as ases indi iduales en la escala social, como consecuen-
cia de la up u a
de
la no malidad.
-La ex ensión del pa o y el empob ecimien o consiguien e de mu-
chos sec o es
de
la población, po las di icul ades que la escasez de
39
La
p ime a e apa co esponde a la sociedad olk, p o agonizada en
lo económico po el sec o ag a io y con escasísimo desa ollo indus-
ial.
En
una segunda e apa se accede a la sociedad mix a, con un
desa ollo indus ial incipien e que compa e oda ía el p o agonismo
de la economía con el sec o ag a io. La e ce a
e apa
co esponde a
la sociedad indus ial, en la cual el peso de la ag icul u a
en
la econo-
mía es ya mínimo. Po úl imo se accede a la sociedad pos -indus ial,
que es la que ca ac e iza en la ac ualidad a los países más desa o-
llados.
De
los asgos que indi idualizan a la sociedad
olk
en sus modos de
lucha con a los desas es na u ales des aca su ele ada capacidad de
abso ción de és os, la cual les iene dada, esencialmen e
po
una secu-
la adap ación cul u al
al
en o no, capaz de demo a la apa ición de
los impac os nega i os de sus mani es aciones ex emas. Ello supone
la exis encia en es as sociedades de ajus es coope ado es con la na u a-
leza más que con olado es de és a.
También disponen de una ele ada capacidad de acep ación de las
pé didas, a a és, sob e odo, de e icaces sis emas de dis ibución del
peso de las mismas en e el conjun o de la comunidad.
Una
dis ibu-
ción en la que
los
gobie nos
-muy
débiles, po o o
lado-
juegan un
escaso papel, siendo más bien la p opia o ganización comuni a ia,
a-
milia , ibal, e c., la que asumi ía es a a ea.
Es a
ele ada capacidad de acep ación de las pé didas hace que se
e ase conside ablemen e el umb al de acción, el cual,
po
o o lado,
en seguida se á supe ado po la escasa capacidad de educción de pé -
didas de que adolecen es as sociedades.
La
capacidad llega a se casi nula
po
lo que espec a a las posibili-
dades de modi icación del e en o ísico y algo mayo en cuan o a la
e i ación de pé didas gene adas po el desas e.
En
cualquie caso, es
siemp e una capacidad basada en la coope ación comuni a ia más que
en in e siones ecnológicas o inancie as.
La
consecuencia de ello es que ápidamen e se ebasa el umb al
de in ole ancia, p opiciándose cambios que conduzcan a una si ua-
ción más a o able. Es os cambios a ec an esencialmen e al luga
de asen amien o, dado que en es as sociedades la capacidad de ge-
ne a nue os usos del suelo o nue os modelos p oduc i os
es
muy
escasa.
Se a a, en suma, de sociedades con una a iada gama de ajus es
an es las mani es aciones ex emas del medio, las cuales,
po
es a
basadas en p ác icas secula es, son lexibles y cambian es de unos lu-
ga es a o os. Son además ajus es muy e icaces en caso de acon e-
cimien o de desas es poco in ensos, aunque son incapaces de hace
en e a los impac os gene ados po acon ecimien os de g an in en-
sidad.
Cuando en es e ipo de sociedades comienzan a pene a las ac i-
idades indus iales y empieza a esboza se un lige o desa ollo ecno-
46
lógico se p oduce el paso hacia las sociedades mix as, dominan es hoy
en
los
países subdesa ollados que empiezan a inse a se en los ci cui-
os y esquemas de la economía occiden al.
Son p obablemen e las sociedades peo do adas pa a hace en-
e a los desas es na u ales en i ud de su ca ác e de sociedades en
ansición; es án abandonando sus modos de lucha adicionales, pe-
o aún no
han
asimilado
los
que ca ac e izan a las sociedades indus-
iales.
ASÍ,
su capacidad de abso ción disminuye eno memen e po el
abandono de las adap aciones secula es, con
lo
cual,
el
umb al de con-
ciencia es ápidamen e supe ado.
Asimismo, la capacidad de acep ación de pé didas cambia de ca ác-
e .
Una
ez que la o ganización comuni a ia y amilia adicional se
ha deshecho, la posibilidad de compa i las pé didas
se
educe ex-
ao dina iamen e; po o o lado,
los
gobie nos disponen aún de ecu -
sos insu icien es
pa a
cumpli es a unción.
La
consecuencia es que las
pé didas han
de
acep a se, p edominan emen e, de modo indi idual,
lo que agudiza el impac o en las íc imas que
lo
sopo an.
En cuan o a la capacidad de educi pé didas, aumen a en es a e a-
pa,
cambiando, además, de sen ido. El mayo desa ollo ecnológico
hace que
aho a
se in ie an mayo es es ue zos en los in en os de con-
ola la na u aleza, en
la
modi icación de los e en os ísicos, que en la
disminución
de
las pé didas gene adas po és os.
Se
e asa, en cualquie caso, el umb al de in ole ancia y se educe,
al
mismo iempo, la capacidad de cambio en la sociedad, cuyos miem-
b os, al ene más que pe de , son menos p ocli es a e ec ua modi ica-
ciones en sus modelos p oduc i os
y,
muchos menos aún, a cambia de
luga de esidencia. Las sociedades indus iales consolidan un nue o
modelo de lucha con a los desas es na u ales, el cual, aunque más
cos oso en in e siones y ecnología, esul a menos penoso pa a las íc-
imas po enciales.
En p ime luga , se p oduce de nue o un e aso en la llegada del
umb al de conciencia po aumen o de la capacidad de abso ción de la
sociedad, la cual, una ez asen ada y consolidada en su nue o s a us,
dispone ya
de
una mayo capacidad de adap ación cul u al y ealiza
mayo es es ue zos en ajus es inciden ales.
Además,
la
acep ación indi idual de las pé didas disminuye en be-
ne icio de su dis ibución en e la colec i idad, una dis ibución que ya
no co e a ca go
de
la o ganización amilia , sino que
es
asumida, esen-
cialmen e
po
los gobie nos en o ma de ayudas, sub enciones, segu-
os, e c.
También aumen a la capacidad de
la
sociedad pa a educi las pé -
didas
en
i ud del mayo desa ollo ecnológico, que en a iza los sis e-
mas pa a el con ol de la na u aleza aunque ambién p opicia mayo es
es ue zos encaminados a educi las pé didas po enciales de los de-
sas es.
47
Con
ello el umb al de in ole ancia uel e a ele a se, limi ándose a
casos muy ex emos los cambios de modelo p oduc i o y haciéndose
p ác icamen e nulos los cambios de luga de esidencia.
Toda
es a gama de ajus es, cos osos en in e siones y ecnología,
escapa de la acción indi idual y exige una sociedad in e conec ada e
in e dependien e; po
lo
mismo, ca ece de lexibilidad y capacidad de
cambio y iende a se uni o me en su aplicación.
El
úl imo es adio de la e olución co esponde a las sociedades pos -
indus iales~
las cuales
se
ca ac e izan
po
combina de mane a a móni-
ca
la mayo a iedad posible de ajus es.
Inc emen an ex ao dina iamen e su capacidad de abso ción g acias
a adap aciones cul u ales y ajus es inciden ales muy desa ollados.
Además,
educen
al
mínimo la acep ación indi idual de pé didas, p e-
dominando su dis ibución en e odo el colec i o. Po o o lado, in-
ie en el sen ido de su capacidad de educi pé didas, minimizando
los in en os de con ol de la na u aleza e in ensi icando los es ue zos
encaminados a e i a los impac os. Po úl imo, cuando el umb al de
in ole ancia es ebasado,
la
sodead
pos -indus ial ende á a cambia
el modelo p oduc i o o el luga de esidencia, ampliando la capacidad
de
cambio con espec o a las sociedades indus iales.
Pa ece, pues, que en la úl ima e apa
se
edescub en las en ajas de
la a iedad en los ajus es y la lexibilidad, que habían ca ac e izado a
las sociedades olk, aunque aho a, desde una si uación di e en e.
Así,
en cuan o a la capacidad de abso ción, p edominan aho a los
ajus es inciden ales sob e las adap aciones cul u ales; además, la capa-
cidad de compa i pé didas
-que
es incluso mayo que en las socieda-
des
olk-
se ealiza
po
medio de acciones gube namen ales o es a ales
y no en i ud de o ganizaciones amilia es o ibales; y es ambién
no o io el aumen o de la capacidad de e i a pé didas, lo que
no
impi-
de la posibilidad de cambia cuando ello es necesa io.
Es os ma ices di e enciales se aducen en la exis encia
en
las socie-
dades desa olladas de una mayo capacidad pa a sopo a , sin g a e
queb an o, desas es na u ales de g an in ensidad, así como en la exis-
encia
en
cada caso de cos es sociales muy dis in os. A las sociedades
indus iales co esponde ía un mayo olumen de pé didas, pe o, en
p opo ción a los p oduc os nacionales b u os espec i os, és as se ían
mayo es en las sociedades
olk
y mix as, siendo ambién mayo es en
es as úl imas las pé didas de idas humanas .. Así,
se
ha podido a i ma
que «se pob e como pe sona o como nación es se pa icula men e
ulne able» (BURTON, KATES y
WHITE,
1978, 12).
3.
EL
RIESGO
DE
SEQUIA
EN
ESPAÑA:
EVOLUCION
y
PERSPECTNAS
Puede
esul a algo p e encioso
el
í ulo de es a segunda
pa e
de
la cha la, dada la escasez
de
es udios ela i os
al
ema exis en e en
nues o país.
En
ealidad, los desas es na u ales no han empezado a
48
es udia se en
España
de un modo sis emá ico has a la década de los
años ochen a
y,
den o de ellos, las sequías han sido los menos y
peo
abo dados.
El
o ganismo que mayo a ención ha dedicado
al
ema
es
el Ins i u-
o
Geológico y Mine o de España, el cual lle a algunos años dedicado
a ca og a ia el iesgo asociado a algunos desas es na u ales de ca ác-
e
geológico, ales como desp endimien os de e eno, a cillas expan-
si as o inundaciones, y el cual, ambién, empieza ya a es a
en
condi-
ciones de abo da algunos abajos gené icos sob e los iesgos
en
Espa-
ña
(lGME,
1987).
Es
des acable, además, la labo ealizada con espec o a las inunda-
ciones po pa e de algunos o ganismos públicos, ales como la Di ección
Gene al de Ob as Hid áulicas o el p opio Ins i u o Geológico y Mine o
de
España, los cuales, a ins ancias de la Comisión Nacional de P o ec-
ción Ci il, han ealizado un es udio muy de allado sob e la dis ibución
de
es e iesgo en odo el e i o io nacional, que p on o e á la luz.
En
cuan o a las sequías, al ipo de es udios sis emá icos y gene a-
les, es inexis en e.
La
Comisión Nacional de P o ección Ci il p esen a
más in e és
po
los desas es que susci an mayo es medidas de eme -
gencia
y,
po ello, mayo in e ención po su pa e.
En
cuan o
al
Ins-
i u o Geológico y Mine o de España, no pa ece conside a a es e de-
sas e p opio de su compe encia.
La
consecuencia de odo ello
es
que, con espec o a las sequías, he-
mos de con en a nos, po el momen o, con los es udios pa ciales y pun-
uales que algunos au o es han ealizado en los úl imos años, los cuales,
sin emba go, no suelen abo da odo
el
e i o io nacional y, sob e odo,
no
suelen conside a el enómeno en se ies empo ales lo su icien emen-
e
la gas como
pa a
in e i a pa i de ellos el iesgo de sequía expe imen-
ado
en el país. Los que p edominan, y ampoco son muy abundan es,
son los es udios ela i os a la úl ima g an sequía expe imen ada en Espa-
ña
du an e los años 1980-83
(PEREZ
CUEVA
y
ESCRIBA
ORTEGA,
1982;
PEREZCUEVA,
1983; RASO,
CLAVERO
yMARTIN,
81;
SA-
LES,
JAMBRINO
Y JUSTE,
1982;
ALBENTOSA,
1981
y 1982).
Es a in o mación, aún cuando no es su icien e como pa a p esen a
un
esquema de allado en o no
al
iesgo de sequía exis en e
en
España,
nos se i á de base
pa a
p esen a una pano ámica gene al sob e el ema.
A eniéndonos a los esquemas eó icos expues os en la p ime a pa -
e,
abo da emos
en
p ime luga la componen e ísica de la sequía,
pa a
examina después su componen e humana y comple a así el es-
quema de la i encia de la sequía en el país.
3.1.
La
componen e ísica
de
la
sequía en España
Aunque
el
iesgo po encial de sequía en el país aún no
ha
sido es-
udiado, puede e alua se g osso modo su magni ud a pa i de las si-
guien es hipó esis.
49
A)
El
iesgo po encial de sequía en un luga dado es an o mayo
cuan o más g ande sea la a iabilidad que ca ac e iza a sus p ecipi a-
ciones. Es e al o g ado de luc uación en e las p ecipi aciones egis a-
das
de
unos años a o os, de e mina que las condiciones no males o
habi uales de apo e de agua se quieb en con al a ecuencia, con
lo
cual se ele a ex ao dina iamen e el ma gen de segu idad que hay que
man ene
en
el
ni el de consumos.
Con
a eglo a es e c i e io, puede a i ma se sin embages la exis en-
cia
de
un
al o iesgo po encial de sequía en España. Los climas me-
di e áneos, en an o que climas de ansición, se ca ac e izan p ecisa-
men e
po
su al a a iabilidad plu iomé ica, y es e hecho
se
aduce
en
España
en unos índices de i egula idad in e anual que, a excep-
ción de la anja no e peninsula , supe an siemp e las dos unidades,
siendo del o den de las es o cua o unidades, siendo del o den de las
es o cua o unidades en casi odo el in e io del país, y supe ando
las cinco y seis unidades en sus achadas medi e ánea y su . Alme-
ía, con su índice de i egula idad plu iomé ica in e anual de 9,8 uni-
dades
pa a
el pe íodo 1930-1986, p esen a el alo máximo
po
es e
concep o.
B)
El
iesgo po encial de sequía en un luga se á an o mayo cuan-
o
más g ande sea la pe sis encia que ca ac e iza a las si uaciones secas.
Ello es así en i ud de la impo ancia que el pa áme o du ación iene
en
la con igu ación de la sequía, máxime en los momen os ac uales, en
los
que
la ele ada capacidad de egulación de las cuencas pe mi e so-
po a
sin conmoción dé ici p olongados.
Po
eso, en muchas ocasiones, el ele ado iesgo de sequía se de i-
a,
no
an o de una ele ada a iabilidad de las p ecipi aciones o de
una al a ecuencia de meses o años secos, sino del modo en que
se
suceden y a aciman es os meses y años.
En
el ámbi o andaluz,
po
ejemplo, es e ase o
es
e iden e. en él
los alo es más al os de a iabilidad co esponden a las es aciones
me-
di e áneas, sin emba go, las secuencias secas más p olongadas se e-
gis an
en
el núcleo in e io de la misma (Có doba,
G anada,
Jaén,
G azalema). El esul ado
es
que el iesgo po encial de sequía es ela i-
amen e bajo
en
los encla es medi e áneos, aunque pueda esul a
so p enden e y pa adójico,
en
an o que odo el in e io
de
la egión
adolece de los máximos ni eles de iesgo, an o po el po cen aje de
meses secos que in eg an, como po el núme o y la du ación de las
secuencias secas p olongadas que en él se inse an
(PITA
LOPEZ,
1988 a).
La
misma idea pa ece desp ende se, pa a el ámbi o nacional, del
es udio ealizado po Pé ez Cue a (1983) ace ca de las secuencias secas
egis adas en el pe íodo 1971-83, y en el cual, las secuencias más p o-
longadas
se
si úan en encla es como Vigo, Có doba, So ia, Ba celona,
Ciudad Real, e c ... , los cuales no p esen an en absolu o los mayo es
índices de a iabilidad plu iomé ica in e anual.
50
Po eso, pa ece necesa io ealiza un es udio sob e la pe sis encia
de
la sequía egis ada en los dis in os ámbi os españoles y du an e
la gos pe íodos, a in de je a quiza los ni eles de iesgo po encial que
en
ellos se dan.
e)
El
iesgo de sequía en un e i o io
es
an o mayo cuan o más
homogéneas sean las p ecipi aciones que se egis an en
sus
dis in as
á eas, dado que al homogeneidad imposibili a los mecanismos com-
pensa o ios in e á eas.
En
es e sen ido, de nue o hab ía que conclui en
el
ele ado iesgo
de
sequía que ca ac e iza al e i o io español, odo él, sal o
su
anja
no e,
some ido al dominio de los climas medi e áneos y bajo la in-
luencia de los mismos cen os de acción. No obs an e, es e al o g ado
de
homogeneidad pe mi e la exis encia de di e encias, a eces no a-
bles, en
el
acaecimien o de las sequías, las cuales, bien u ilizadas, po-
d ían
con ibui a palia sus impac os nega i os.
De
nue o u iliza emos como modelo de e e encia la egión andalu-
za.
En
ella, a pesa de su educido amaño espec o
al
e i o io nacional,
y a pesa de la apa en e homogeneidad que ca ac e iza a sus mecanismos
gene ado es de p ecipi ación, pueden delimi a se cla amen e dos ámbi-
os
en lasque la co a iación de los meses secos
es
p ác icamen e nula: el
dominio medi e áneo, coinciden e básicamen e con la cuenca Su ,
el
es o de
la
egión, encla ado mayo i a iamen e en la cuenca del Guadal-
qui i . A su ez, den o de es a úl ima, las disc epancias exis en es en e
sus e ien es
no e
y
su -meno es
que en el caso an e io , desde luego-,
son
lo
su icien emen e des acados como pa a pe mi i el es ablecimien o
de
mecanismos compensa o ios en e ellas (PITA LOPEZ,
1988
b).
En
el ámbi o nacional ambién pa ece deduci se la misma idea del
abajo ealizado
po
Pé ez Cue a (1983) y ci ado con an e io idad. En
él
las isanómalas de p ecipi ación egis adas en el pe íodo
1971-82
sólo mues an la exis encia de es años de sequía gene alizada o casi
gene alizada
en
el
país: 1973, 1980 Y 1981. Los es an es años mues an
la al e nancia
de
zonas húmedas y secas, de o ma al que posibili a ían
la compensación in e e i o ial.
Es cie o, desde luego, que ales mecanismos compensa o ios o-
piezan con obs áculos ju ídicos y de o a índole aún no esuel os. Pa-
ece, sin emba go, que en algún momen o hab á que esol e es e p o-
blema
so
pena
de pe de un ins umen o de lexibilidad híd ica e ica-
císimo en si uaciones de sequía p olongada.
Es
ob io a i ma que p e-
iamen e
hab ía
que conoce con el máximo de alle la co a iación que
ca ac e iza a las p ecipi aciones en odo
el
e i o io nacional.
D) Po úl imo, puede a i ma se que el iesgo de sequía en un luga
es an o mayo cuan o más exiguas sean sus p ecipi aciones habi uales.
Es a
a i mación supone ya la oma en conside ación de la componen e
humana
de la sequía, pe o no se puede igno a que en la ac ualidad los
p ocesos de desa ollo socio económico ienden a se cada ez más ho-
mogéneos y ienden a exigi siemp e unos ele ados consumos de agua.
51
En
es e sen ido, las zonas do adas de mane a habi ual con escasos
apo es de p ecipi ación
se
en obligadas a man ene unos má genes
de segu idad
an
escasos en sus ese as híd icas, que pueden accede
a la si uación de dé ici de agua con suma acilidad. Y aunque es cie o
que
en
es e caso es a íamos an e un desajus e apo es-consumos p o o-
cado
po
una mala adap ación an ópica al sis ema na u al, es cie o
ambién que
se
a a de un p oblema di ícil de esol e
si
se p e enden
man ene
unos ni eles de desa ollo acep ables.
En
indudable que la mayo pa e del e i o io español se encuen a
en
una
si uación de es e ipo y, en especial, sus encla es in e io es y
medi e áneos, lo que obliga a es as á eas a p opicia unos ajus es en-
e
a la sequía doblemen e e icaces.
La
esul an e de odo ello es la a i mación de la exis encia de un
iesgo po encial de sequía muy ele ado en el conjun o nacional,
el
cual, sin emba go, esul a di ícil de p ecisa po el momen o, dada
la
escasez de es udios ela i os
al
ema.
3.2.
La
componen e humana de
la
sequía
en
España
Pa a
la exposición de es e epíg a e nos basa emos
en
los esul ados
ob enidos en una in es igación ealizada ace ca de la e olución de
la
ulne abilidad en e a la al a de agua en la Baja Andalucía
(PITA
LOPEZ,
1986). En ella pusimos
en
elación, a
lo
la go del pe íodo
1940-82, las secuencias secas egis adas en la Baja Andalucía con las
no icias de p ensa publicadas
en
la zona sob e el ema.
Tal elación nos pe mi ió analiza la e olución expe imen ada
po
los dis in os componen es implicados
en
la i encia de la sequía, en
un
pe íodo cla e de la his o ia española: el pe íodo que asis e al cambio
conducen e de una sociedad u al adicional a una sociedad u bana e
indus ial. Un cambio socio económico de
al
magni ud
po
ue za de-
be ía e leja se en las elaciones man enidas po la sociedad con
su
medio y, e ec i amen e, la in es igación mos ó cómo los años sesen a
se cons i uían
en
una cha nela sepa ado a en e la i encia de la sequía
egis ada an es y después de es e hi o.
Pensamos que los esul ados ob enidos en es e abajo pueden ex-
apola se
-con
cie as ese as- al conjun o del es ado español,
dada
la homogeneidad que en él p esen a el p oceso de cambio socioeco-
nómico mencionado. Po ello, nos a e emos a p esen a aho a es os
esul ados con ca ác e gene al, con iando en que p on o se conoz-
can nue os de alles y ma ices en o no a la i encia de la sequía
en
España.
La
idea cen al que
se
desp ende de es a in es igación es la de
la
exis encia de una e olución posi i a en la ulne abilidad social en e
a los dé ici híd icos, siendo el aspec o más a o able de es a e olución
la dependencia de la sociedad espec o a los i mos de la p ecipi ación,
que se educe ex ao dina iamen e a lo la go del pe íodo.
52
Así, en los años cua en a y cincuen a, y especialmen e en el ánsi-
o en e ambas décadas, la sequía
es
un enómeno p ác icamen e co i-
diano
en
la sociedad y, e iden emen e, no
po
azones plu iomé icas,
sino po azones de desajus e en e consumos y apo es de agua.
En
ocasiones, la si uación llega a se an d amá ica, que incluso en mo-
men os de ue es p ecipi aciones, gene ado as de inundaciones ca as-
ó icas, los p oblemas de desabas ecimien o de agua y ene gía siguen
siendo acucian es y se sigue in ocando a la sequía como esponsable
de ellos.
De modo gene al, el umb al de sequía igen e
en
es os momen os
se
puede e alua
en
una anomalía plu iomé ica acumulada de unos
20 mm. (el 3,5 % de la p ecipi ación media anual egis ada en es a
zona), desa ollada a lo la go de uno, dos o es meses como máximo.
Ello o o ga
al
umb al una al ísima p obabilidad de ocu encia,
lo
que
con ie e a la sequía, e ec i amen e, en un enómeno co idiano.
Ya a inales de los años cincuen a empieza a mejo a la si uación y
du an e los años sesen a la sociedad llega a esis i una secuencia seca
de
19
meses consecu i os sin expe imen a la meno conmoción.
Una
si uación ealmen e a o able y que pe sis e has a la ac ualidad.
Así, du an e la úl ima g an sequía expe imen ada
en
la egión, la
ala ma p o ocada po la escasez de ese as híd icas no su ge has a
más de un año después de habe se iniciado la sequía y cuando
el
alo
de la anomalía plu iomé ica acumulada supe aba
ya
los
170
mm.
(ap oximadamen e, un
30
% de la p ecipi ación media anual de Se-
illa). Es e umb al, en
el
pe íodo 1940-82 sólo se supe ó en cinco oca-
siones,
lo
que supone que su p obabilidad de ocu encia es de 0,125
y su pe íodo
de
e o no, de más de ocho años. Pe o, además, es a su-
pe ación del umb al suele coincidi con los inales de las g andes se-
cuencias secas, con lo cual, su pe manencia en la egión esul a ex-
ao dina iamen e educida; de hecho, sólo un 5 % de los meses es u-
diados p esen a on una anomalía plu iomé ica acumulada supe io a
170
mm.
Puede habla se, en consecuencia, de
una
ex ao dina ia educción
de
la dependencia de la sociedad espec o a los compo amien os plu-
iomé icos y de
un·
aumen o no able del umb al de sequía, lo que
pe mi e abo da el enómeno sin excesi os sob esal os.
Na u almen e, no p e endemos que es os umb ales engan alidez
pa a
el conjun o de España, pe o sí pensamos que puede ene la el
p oceso de e olución, pues o que
los
mecanismos que dan luga a es e
p oceso sí son muy simila es en odo el e i o io.
Es os mecanismos aluden, sob e odo,
el
aumen o de la Iexibiliza-
ción de la o e a de agua que se consigue a lo la go del pe íodo g acias
a la con inua implan ación de embalses de egulación. Es os embalses
pe mi i án
el
aumen o sos enido de los consumos de agua así como la
ele ación de los má genes de segu idad necesa ios pa a hace en e a
dé ici plu iomé icos p olongados.
53
De
hecho, de
los
es udios ealizados po Pé ez Cue a (1983)
se
desp ende la misma si uación. Du an e la úl ima sequía, el au o mues-
a
cómo la conmoción social no sal a con ue za a la p ensa nacional
has a los inicios de 1981, cuando la sequía había comenzado de ma-
ne a gene al a inales de
1979
y,
en algunos luga es, incluso con an e-
io idad.
La a iedad de los impac os egis ados con ocasión de la sequía
ambién expe imen a una cla a e olución a
lo
la go del pe íodo. Las
ac i idades más egula es en su compo amien o son las ag ícolas, an-
o en secano, como en egadío.
La
ag icul u a de secano es el único sec o de ac i idad que man ie-
ne
siemp e unos al os g ados de ulne abilidad en e a la al a de
agua, y ello, po azones ob ias: es un sec o en el cual el aumen o de
la lexibilidad en la o e a de agua es imposible,
al
no bene icia se del
consumo de aguas eguladas. Po o o lado, la lexibilidad en la de-
manda ambién es muy educida; incluso u ilizando aquellas a iedades
más esis en es y aplicando las écnicas de cul i o más ap opiadas pa a
sopo a el dé ici , exis en unos consumos híd iccs mínimos que son
indispensables
pa a
el buen desa ollo de las cosechas y sin los cuales
és as se malog an.
Así, los esul ados de la in es igación mues an que hay una p oba-
bilidad del 62,5 % de que alguno de los cul i os de la zona ob enga
malos esul ados ag a ios, y la p obabilidad de que la campaña en su
conjun o esul e des a o able (con es o más cul i os con esul ados
ad e sos) alcanza
el
alo del
300/0,
siendo la sequía el p incipal agen e
esponsable de es as ad e sidades.
Po
su pa e, la ag icul u a de egadío ambién se man iene bas an-
e
es able a
lo
la go del pe íodo, pe o p esen ando siemp e bajo índi-
ces de ulne abilidad en e a la al a de agua.
De
hecho,
en
odas las
secuencias secas, suele apa ece en un disc e o e ce luga en cuan o
a los impac os expe imen ados.
En
es e caso la baja ulne abilidad obedece, en p ime luga , a la
g an lexibilidad que ca ac e iza a sus consumos
c::.
agua (es común la
iInplan ación de cul i os esis en es a la sequía cuando
el
dé ici híd ico
amenaza con p oduci se
y,
ambién, la educción de las do aciones de
agua sin g a e queb an o pa a la p oducción), y en segundo luga , a
las posibilidades de Iexibilización que ambién p esen a la o e a, má-
xime cuando
es
posible con ola , en alguna medida, el equilib io o e -
a-demanda a a és de la cons ucción de embalses y la concesión
pa alela de licencias de iego.
Pe o es as pe manencias no pueden enmasca a los impo an es cam-
bios sec o iales que
se
egis an en
el
pe íodo en cuan o a la i encia de
la sequía. En e ellos, el más des acable es la sus i ución de la elec ici-
dad
como p o agonis a de la misma, po el sec o de consumo u bano.
El p o agonismo, du an e los años cua en a y cincuen a, del sec o
hid oeléc ico en la conmoción gene ada po las sequías, supone que
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en
es a época es la misma base de la sociedad la que expe imen a los
pe juicios gene ados po los dé ici s híd icos: la ene gía, y ello implica
que
sea odo el conjun o de la sociedad
el
que se ea impac ado, an o
en
sus aspec os más i ales: la p oducción y la economía, como en los
más nimios: al a de alumb ado en las casas y ciudades, escasez
de
agua
po di icul ades de bombeo, e c.
Es,
no
obs an e, la p oducción indus ial la que su e con mayo
in ensidad las consecuencias de es a si uación, p opiciando la pa aliza-
ción de la economía, unas asas de desempleo ala man es y unas co as
de
pob eza y mise ia impo an es en g andes sec o es de la población.
F en e a es os impac os, los gene ados en el consumo u bano, que
a ec an esencialmen e a las g andes ciudades, esul an casi i ele an-
es, aunque e lejan una misma si uación: el inicio de la u banización
e indus ialización que la sociedad in en a emp ende y pa a el cual
no
cuen a con la in aes uc u a necesa ia.
A inales de los años cincuen a, g acias a los abajos de adecuación
de es a in aes uc u a al i mo impues o
po
la e olución socio-econó-
mica, se p oduce un cambio de si uación.
Las uen es de ene gía
se
amplían y di e si ican (en ello juega
un
impo an e papel la ape u a
al
ex e io iniciada
en
es os momen os),
consiguiéndose la casi o al inmunidad de es e sec o en e a los dé ici s
plu iomé icos; el consumo u bano, po el con a io, no cesa de aumen-
a ,
en co espondencia con una sociedad cada ez más u banizada e in-
dus ializada y do ada de ni eles de ida p og esi amen e más al os; el
se icio de agua co ien e accede al ámbi o u al y se hace cada ez más
necesa io ...
el
esul ado
es
que el sec o acaba con i iéndose en el p o-
agonis a de los impac os
de
la sequía, de o ma que en los años se en a
y ochen a la sequía
se
de ine cada ez más como un enómeno u bano.
y el cambio sec o ial es impo an e, po que ya no
es
la misma base
de
la
sociedad la que se a a conmo e an e los dé ici s plu iomé icos;
aho a
sal an a la p ensa las incomodidades de i adas de la escasez
de
agua
más que los p oblemas p oduc i os que és a gene a.
Ello no supone que no exis an ales p oblemas p oduc i os; de he-
cho, la educción
en
el abas ecimien o de agua a las ciudades implica
ambién a las indus ias y se icios ubicados
en
esas ciudades, pe o las
es icciones que se impoenen di ícilmen e consiguen pa aliza los p o-
cesos p oduc i os. Así,
el
sec o indus ial sólo accede a la p ensa
en
los momen os de dé ici híd ico más in enso y su po cen aje de pa i-
cipación en la in o mación
es
siemp e educidísimo.
A ello con ibuye, desde luego, el ca ác e de usua io p io i a io
del agua que se le suele asigna , así como su capacidad ecnológica y
inancie a, que
le
pe mi e emp ende con inuos ajus es suscep ibles de
educi
los
impac os. Hay que ad e i , no obs an e, que ello sólo
es
posible en aquellas indus ias de cie a en e gadu a, siendo la ulne!a-
bilidad en e a la sequía mucho mayo en aquellas o as de
edUCido
amaño y si uación inancie a más p eca ia.
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