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La sequía como desastre natural: su incidencia en el ámbito español

Pita López, María Fernanda

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LA SEQUIA COMO DESASTRE NATURAL SU INCIDENCIA EN EL AMBITO ESPAÑOL MARÍA FERNANDA PITA LÓPEZ* 1. INTRODUCCION La sequía se puede de ini como un dé ici híd ico inusual, que gene a impac os se e os en la sociedad que la padece, al e ando el no mal desen ol imien o de su ida colec i a. En es e sen ido, es undamen al di e encia con cla idad los é minos de sequía y a idez. La a idez alude a condiciones pe manen es y habi ua- les de escasez de agua; es, pues, un asgo ca ac e izado de cie os cli- mas. La sequía, po el con a io, alude a una anomalía plu iomé ica ne- ga i a, a un dé ici híd ico coyun u al y anómalo, de o ma que puede o igina se en cualquie ipo de climas, incluso en aquellos ca ac e izados po su abundan e p ecipi ación (LOPEZ BERMUDEZ, 1985). Es p ecisamen e es e ca ác e coyun u al y anómalo el que o o ga a la sequía su capacidad pa a gene a pe juicios, ya que supone una up u a de las condiciones no males, a las cuales las dis in as socieda- des suelen adap a se en el desa ollo de su economía y de su sis ema de ida. En consecuencia, la sequía puede conside a se como una mani es- ación más de lo que se ha dado en llama los iesgos o desas es na- u ales, esos enómenos ex emos del medio que impac an se e amen- e a la sociedad, y que han sido es udiados y sis ema izados, esencial- men e, po pa e del G upo de In es igación de los Desas es Na u a- les (WHITE, 1975). Es e G upo de In es igación se o igina a inales de los años cin- cuen a en los Es ados U nidos, pa a ex ende se después a países de odo el mundo, g acias a la colabo ación y los auspicios de nume osas ins i uciones in e nacionales, en e las que se encuen a la Unión Geo- * Depa amen o de Geog a ía Física y Análisis Geog á ico Regional. UNIVERSIDAD DE SEVILLA. 31 g á ica In e nacional. Es a expanslOn po odo el mundo pe mi i á abo da el análisis de los desas es na u ales en medios, cul u as y ni e- les de desa ollo di e sos, de al o ma que en la ac ualidad - as casi ein a años de in es igaciones- puede habla se ya de la exis encia de un cue po eó ico y concep ual en o no al ema su icien emen e desa- ollado y que goza del consenso de la mayo pa e de la comunidad cien í ica. Son es os p esupues os concep uales los que an a inspi a el con e- nido de nues a cha la, la cual, no obs an e, a a á de insis i en las especi icidades que la sequía p esen a den o de es e con ex o gene al. Po úl imo, a a emos de aplica es os p incipios al ma co español, al obje o de mos a los ca ac e es que en él p esen a la sequía. 2. LA SEQUIA COMO DESASTRE NATURAL 2.1. La noción de desas e na u al El desas e na u al se de ine como « odo enómeno ex emo del medio ísico que esul a pe judicial pa a el homb e y que es á o igina- do po ue zas ex e nas a él, siendo es as ue zas incon olables e im- p e isibles, de mane a que o o gan al desas e un ca ác e aza oso que lo con ie e en iesgo paa la sociedad» (BURTON y KATES, 1972, 283). Ello supone que en el desas e na u al in e ienen dos componen es de dis in a na u aleza, pe o igualmen e imp escindibles: la componen e ex ema y aza osa del e en o ísico y la componen e humana y socioe- conómica del pe juicio o iginado. No se habla de la exis encia de de- sas es habi uales, aunque és as esul en pe judiciales pa a la sociedad, ni cuando adop a compo amien os pa oxísmicos, pe o és os esul an neu os o bene iciosos pa a esa misma sociedad. Es la combinación del enómeno ex emo con el pe juicio o iginado la que de e mina la apa- ición del desas e. Un desas e, que, como puede e se, es an na u al como cul u al, pues o que es cada cul u a, cada sociedad, con sus peculia es usos del suelo y ges ión de los ecu sos, la que delimi a el umb al exis en e en e el enómeno ex emo y el enómeno desas oso, un umb al que se si úa en el momen o en que empiezan a mani es a se los impac os nega i os, es ando és os de e minados po la sociedad conc e a que ocupa el espacio. En ealidad, pod ía a i ma se que el papel de la sociedad en la génesis de los desas es na u ales es mucho más ele an e que el papel de la p opia na u aleza. Es a úl ima es po de inición dinámica y a- iable, pe o neu a, y es la sociedad la que, al ges iona la, ocupa la y u iliza la, debe emp ende los ajus es necesa ios pa a adap a se a esa a iabilidad, ob eniendo de ella el máximo bene icio y minimizan- do sus e ec os di e sos. Po eso es la sociedad la que de e mina qué 32 aspec os de la na u aleza se conside an como bene icios y cuáles como obs áculos o esis encias. Se án bene iciosos o neu os aquellos enómenos que, aún siendo ex emos, puedan se con olados po el sis ema de ajus es emp endido po la sociedad; los desas es na u ales su gi án, po su pa e, gene an- do así se e os impac os (CALVO GARCIA-TORNEL, 1984). Puede a i ma se, en consecuencia, que en el acaecimien~o de los desas es na u ales in e ienen es elemen os cla e: el enómeno ex- emo que lo o igina, los impac os que gene a sob e la sociedad y los ajus es que és a emp ende pa a lucha con a él. En e es os es ele- men os se es ablece una p o unda in e elación, de o ma al que el enómeno ex emo de e mina los impac os gene ados y los ajus es que se an a emp ende en e a él; a su ez, los impac os in e ienen sob e el enómeno ex emo, ijando en él el «umb al de desas e», y condicionan el ipo de ajus es más aconsejables; po su pa e, son los ajus es los que de e minan el ipo y la in ensidad de los impac os gene- ados, con lo cual in e ienen ambién indi ec amen e en la ijación del «umb al de desas e». Todo ello nos conduce a la a i mación de que los desas es na u a- les no son sino una mues a de la ulne abilidad social an e los enóme- nos ex emos del medio, siendo es a ulne abilidad an o mayo , cuan- do más inadecuado sea el sis ema de ajus e a la ealidad na u al que lo ocasiona. Aho a bien, dado que las sociedades son e olu i as y cambian es -y cada ez a un i mo más acele ado-, es lógico pensa que ambién lo se á su ulne abilidad en e a los enómenos ex emos, ya que odo cambio socioeconómico epe cu e en las elaciones que el g upo huma- no es ablece con su medio. Es a e olución se á posi i a cuando los enómenos ex emos ayan pe diendo capacidad pa a conmociona a la sociedad y nega i a en caso con a io. En consecuencia, y como sín esis de odo lo expues o has a aho a, puede a i ma se que el análisis de los iesgos na u ales compo a el es udio conjun o y e olu i o de los es elemen os básicos más a iba mencionados: los enómenos ex emos, los impac os y los ajus es. La e olución expe imen ada conjun amen e po los es, de e mina á el sen ido de la e olución de la ulne abilidad social an e los enómenos ex emos, de e mina á, en suma, la e olución expe imen ada po la sociedad en la i encia de los iesgos. La aplicación de odos es os azonamien os al ámbi o de las sequías nos conduce a a i ma que és as sólo ienen luga cuando un dé ici híd ico inusual, una anomalía plu iomé ica nega i a, gene a impac os se e os sob e la sociedad, siendo p esisamen e es os impac os los que si úan el umb al de sequía en la escala a iable de las p ecipi aciones. A su ez, es os impac os su gi án cuando el sis ema de ajus e en e a los dé ici s híd icos sea desbo dado, es deci , cuando se p oduzca un ue e desajus e en e los apo es de agua que la sociedad ecibe y los 33 consumos que necesi a pa a su no mal desen ol imien o. Pe o es e desajus e es de es ic a esponsabilidad social; es el sis ema socioeconó- mico el que se ija los consumos de agua necesa ios y es es e mismo sis ema el que de e mina, en g an medida, los apo es de que a a dispone , g acias al ca ác e de luido ma e ial que el agua iene, lo que pe mi e su almacenamien o, su as ase y, en suma, su egulación. En consecuencia, un buen sis ema de ajus es, que es ablezca una elación consumos-apo es a o able a es os úl imos, y con un ma gen de segu idad su icien e como pa a hace en e a dé ici s híd icos p o- longados, con igu a á una sociedad poco ulne able a los dé ici s de p ecipi ación, es deci , una sociedad con un educido iesgo de sequía. Es ob io a i ma que cualquie cambio socioeconómico, dada su capa- cidad pa a al e a , an o los consumos, como los apo es de agua, po- d á conduci a un cambio en dicha ulne abilidad, aumen ando o edu- ciendo el iesgo de sequía según los casos (CHARRE, 1977). Po eso, pa a analiza el iesgo de sequía expe imen ado po una comunidad, no pa ece con enien e limi a se o mos a la p obabilidad de ocu encia del umb al de sequía igen e en un momen o dado. El con ol del iesgo en si uaciones u u as aconseja es udia la e olución expe imen ada po odos los elemen os implicados en el desas e, al obje o de de ec a las endencias egis adas en cada uno de ellos y co egi las en caso necesa io. Examina emos, pues, los aspec os más ele an es de cada uno de los elemen os in e inien es en el iesgo de sequía. 2.2. El análisis de los enómenos ex emos Al obje o de con ola y p e e los iesgos na u ales con iene cono- ce aquellos ca ac e es de los enómenos ex emos que mayo inciden- cia ienen en los impac os gene ados y en los ajus es a emp ende en- e a ellos. Es os ca ac e es pueden educi se a sie e esenciales: la mag- ni ud, la ecuencia, la du ación, la ex ensión espacial, la elocidad de implan ación, la dispe sión espacial y el espaciamien o empo al (BURTON, KATES y WHITE, 1978). De ellos son especialmen e im- po an es los dos p ime os, po se los que de inen conjun amen e el g ado de ex emosidad del enómeno. La magni ud del enómeno se exp esa ía po medio de su dis ancia- mien o espec o a los alo es habi uales. En el caso de la sequía suele exp esa se a a és de la di e encia o el cocien e exis en e en e las p ecipi aciones ecibidas en el pe íodo analizado y las que se conside- an habi uales pa a-dicho pe íodo, siendo es as úl imas, bien la p ecipi- ación media, bien la p ecipi ación mediana del mismo. Po su pa e, la ecuencia con que el enómeno apa ece, lo que mide es su g ado de a eza. Su iden i icación exige el análisis de se ies ~e obse ación su icien emen e la gas, y suele exp esa se po medio de su p obabilidad de ocu encia o pe íodo de e o no. Es e pa áme- 34 o, además de in o ma ace ca de lo inhabi ual del enómeno, pe mi e e alua su iesgo u u o de acaecimien o, cuyo conocimien o es esen- cial de ca a a su p e isión y con ol. Con espec o a las sequías, esul a de i al impo ancia de e mina la magni ud y ecuencia de un alo cla e: el umb al de sequía, es deci , la anomalía plu iomé ica nega i a a pa i de la cual an a em- peza a expe imen a se se e os impac os en la sociedad. La du ación del enómeno ex emo in e esa en la medida en que nos in o ma ace ca del iempo du an e el cual la sociedad a a es a some ida a la si uación anómala. En el caso de las sequías, sin emba - go, su impo ancia es mucho mayo , dado que en ella la du ación suele i asociada a la magni ud. El ca ác e almacenable que el agua iene de e mina que las ano- malías plu iomé icas mensuales se ayan acumulando; cada mes con dé ici plu iomé ico supone una nue a me ma de las ese as de agua disponibles. En consecuencia, la sequía suele se an o más in ensa cuan o más se p olonga en el iempo, de ahí que, en nues o caso, la du ación se con ie a ambién en un ca ác e de ini o io del desas e, y de ahí que, no malmen e, el umb al de sequía se de ina, no sólo po su magni ud, sino ambién po su du ación, pa a lo cual se suelen acu- mula las anomalías plu iomé icas nega i as de los sucesi os meses. La ex ensión espacial e leja la po ción del e i o io que a a e se some ida a s ess en caso de desas e, y ambién en la sequía es e pa áme o se con ie e en undamen al po el ca ác e as asable que el agua p esen a. Un e i o io se á an o más ulne able a la sequía, cuan o más homogéneos sean los mecanismos que de e minan su p ecipi ación. En ese caso, odo el e i o io se e ía some ido simul áneamen e al dé ici plu iomé ico y ello impedi ía el es ablecimien o de mecanismos com- pensa o ios en e las dis in as á eas del mismo. En caso con a io, es- os mecanismos a enua ían la se e idad del impac o y pe mi i ían el as ase de agua desde las zonas exceden a ias a las de ici a ias. Po eso, en la e aluación del iesgo de sequía en una zona dada, es undamen al analiza el g ado de co a iación que se egis a en e las p ecipi aciones ecibidas en cada uno de sus ámbi os espaciales. La elocidad de implan ación del enómeno se mide a a és del iempo anscu ido en e la echa de su inicio y la echa en la que alcanza su máxima in ensidad. Su impo ancia adica en que la magni- ud de es e lapso empo al de e mina el ipo de medidas de ala ma y p e ención que pod án emp ende se en cada caso, y es as medidas pueden a enua ex ao dina iamen e los impac os o iginados po el de- sas e. La dispe sión espacial, que oscila en e di usa y concen ada, de e - mina ambién la acilidad con que el desas e pod á se con olado, siendo és a an o mayo , cuan o más concen ado se mues e el enó- meno ex emo. 35 Po úl imo, el espaciamien o empo al, que oscila en e egula y alea o io, o ien a ambién en o no a las medidas de ajus e a emp en- de du an e su acaecimien o, siendo és as an o más áciles y e icaces, cuan o mayo sea su g ado de egula idad. Un conocimien o p eciso de odos es os ca ac e es e alúa adecua- damen e el iesgo expe imen ado po la sociedad y o ien a hacia los ajus es más opo unos en cada caso. Además, a endiendo al compo amien o conjun o de odos es os pa áme os, los desas es na u ales pueden clasi ica se en dos ipos di- e en es, con sus co espondien es ma izaciones in e medias: los desas- es de ca ác e in ensi o, que pueden ejempli ica se con los e emo- os, y los desas es de ca ác e pene an e, cuyo ejemplo más a que ípi- co es la sequía. Los p ime os se ca ac e izan po ene una baja ecuencia, una du ación co a, una ex ensión espacial educida, una elocidad de im- plan ación ápida, una dispe sión espacial concen ada y un espacia- mien o empo al alea o io ( e g á ico n.O 1). Son, en consecuencia, desas es que azo an con poca ecuencia y du an e poco iempo a es- pacios educidos y concen ados, aho a bien, su elocidad de implan a- ción es an ápida que di icul a eno memen e las medidas de ala ma y p e ención y, po o o lado, desca gan al can idad de ene gía du an e su acaecimien o, que conmocionan p o undamen e a la sociedad, gene- ándole impac os muy in ensos (de ahí su nomb e). F en e a ellos, los desas es pene an es, como la sequía, suelen p esen a una ecuencia al a, una du ación p olongada, una ex ensión espacial amplia, una elocidad de implan ación len a, una dispe sión espacial di usa y un espaciamien o empo al alea o io. En es e caso, amplios y dispe sos espacios se en a ec ados du an e mucho iempo y con al a ecuencia po el desas e, pe o aho a, los ni eles de ene gía desca gados son bajos, de o ma que los impac os ocasionados no son b u ales y, además, la len a elocidad de implan ación pe mi e incluso a enua dichos impac os, omando las opo unas medidas de p e ención. Son, pues, desas es muy bien di e enciados, an o en su compo - amien o ísico, como en los impac os que ocasionan. Lógicamen e, ambién deben susci a espues as di e en es po pa e de la sociedad. An e los desas es in ensi os pa ece que la medida de ajus e más e icaz es aquella que iende a la desocupación de los espacios a ec ados po un al o iesgo de acaecimien o o, al menos, a su ocupación coyun- u al y no pe manen e, es ando además acili ada es a medida po la concen ación y la educida ex ensión de es os espacios. En los desas es pene an es, como la sequía, es a medida no cabe, ya que equi ald ía a la desocupación de inmensas po ciones del e i- o io, desocupación que, po o o lado, no es a ía jus i icada an e la sua idad de los impac os gene ados. En consecuencia, es os desas es nos exigen ap ende a con i i con ellos, gene ando, simplemen e, unas medidas de ajus e que minimicen sus impac os nega i os. 36 GRAFICO 1: CARACTERIZACION FISICA DE LOS DESASTRES PENETRAN- TES (SEQUIAS) E INTENSIVOS (TERREMOTOS) FRECUENCIA DURANCION EXTENSION ESPACIAL VELOCIDAD DE IMPLANTACION DISPERSION ESPACIAL ESPACIAMIENTO TEMPORAL TERREMOTOS SEQUIAS F ecuen e La ga Amplia Len a Di usa Regula / / / / I / ( " " ""- FUENTE: BURTON, KATES y WHITE: «The en i onmen as haza d». New Yo k, Ox o d Uni e si y P ess, 1978, p. 29. Ra o Co a Limi ada Rápida Concen . Alea o ia 37 Es as medidas, en el caso de la sequía, ende ían siemp e a educi los consumos de agua, a amplia las apo aciones y a man ene un al o ma gen de segu idad en e los dos componen es del binomio, de al o ma que sólo en momen os de p o unda anomalía puedan expe i- men a se impac os ad e sos. 2.3. El análisis de los impac os El análisis de los impac os gene ados po un desas e na u al encie- a siemp e g andes di icul ades. En p ime luga , po que no se suele dispone de se ies de in o mación su icien emen e idedignas, sob e odo, cuando se p e enden analiza en su e olución empo al. Pe o además, po que los impac os se an encadenando en eslabones sucesi- os a pa i del e en o o igina io (impac os biológicos, económicos, sociales, e c ... ), de o ma al que cada ez se desdibuja más la elación e en o-impac o a medida que a anzamos en la escala, pene ando en cada eslabón ac o es ajenos al p opio desas e que di icul an aún más el es ablecimien o de la elación. Po o o lado, es as di icul ades se ac ecien an en las sequías en elación con los es an es desas es na u ales, especialmen e, con aque- llos de ca ác e in ensi o. Po que los desas es in ensi os ienen un compo amien o muy di- co ómico: se p oducen o no se p oducen, y es muy cla a la dis inción en e ambas si uaciones. Son, además, muy concen ados en el espacio y p esen an, po añadidu a, impac os muy b u ales. En es as ci cuns- ancias es ela i amen e sencillo iden i ica sus impac os: en la mayo ía de los casos és os suponen la pé dida o al de las ac i idades ubicadas en los espacios a ec ados. Las sequías, po el con a io, no p esen an un compo amien o an dico ómico: en e la si uación seca y la no seca exis e una sua e g ada- ción, an o en el espacio, como en el iempo. Po o o lado, los impac- os no son an b u ales como en los casos an e io es, lo que p opicia, además, el que sean mucho más a iables sec o ialmen e (no oda la ac i idad económica se hunde o zosamen e como consecuencia de una sequía, siendo muy dis in a la ulne abilidad de en e a ella p esen an los dis in os sec o es de ac i idad). Todo ello co ibuye, en suma, a inc emen a las di icul ades encon adas en la e aluación p ecisa de los impac os de la sequía. Con odo, se puede esboza un esquema de es os impac os y del escalonamien o y la elación que se es ablece en e ellos. En es e sen ido, cabe habla de es eslabones undamen ales en la ca- dena que liga el dé ici plu iomé ico con la conmoción social que gene a. El p ime eslabón es aquél que conduce de la escasez de llu ias a la al a de agua. Así, el p ime impac o de la sequía es la apa ición en la so- ciedad de una can idad de agua pa a el consumo, in e io a la habi ual. El iempo que anscu e en e ambos enómenos (inicio del dé ici plu iomé ico y sensación de dispone de escasas ese as híd icas) ex- p esa la dependencia que la sociedad p esen a espec o a los i mos de 38 la p ecipi ación y si úa el umb al de sequía en la escala a iable de las p ecipi aciones. Es, pues, un elemen o cla e a la ho a de e alua el iesgo de sequía de la sociedad o, lo que es lo mismo, su ulne abilidad en e a los dé ici s híd icos. Es a dependencia es á de e minada po las elaciones es ablecidas en e la o e a y la demanda de agua y, esencialmen e, po el g ado de lexibilidad que ca ac e iza a ambas. La lexibilidad en la demanda de agua supone que las ac i idades de la sociedad puedan educi coyun u almen e sus consumos sin su i g a es colapsos. La lexibilidad en la o e a se elaciona con la capaci- dad de almacena , anspo a y egula el agua disponible, pudiendo se és a u ilizada en los momen os en que el suminis o plu iomé ico es insu icien e. El segundo eslabón se p oduce cuando la escasez de agua espec o a las do aciones habi uales empieza a gene a impac os de odo ipo en la sociedad. Es os impac os pueden se muy a iados y no malmen e es án in e- elacionados po nume osos y complicados bucles. P esen ándolos de o ma lineal y educiéndolos a sus mani es aciones más simples y e i- den es, se ían los siguien es: a) E ec os económicos: son los que acapa an en mayo medida la a ención gene al y aluden a las pé didas expe imen adas po las dis in- as ac i idades económicas como consecuencia de la educción en el consumo de agua. Son especialmen e pa en es en los sec o es de ag i- cul u a, indus ia y u ismo-hos ele ía, pe o las in e conexiones exis- en es en el conjun o de la es uc u a socioeconómica de e minan que el impac o se p opague a a és de oda ella, aunque con dis in a in en- sidad y ca ác e . El conocimien o p o undo de es os impac os exige in eg a en el análisis dis in as escalas de ap oximación al enómeno, desde la indi i- dual, has a la del conjun o de la egión a ec ada po la anomalía climá- ica, siendo los esul ados di e en es en cada una de las escalas exami- nadas. b) E ec os sociales y demog á icos: se p oducen como consecuen- cia, en e o as cosas, de los impac os de ipo económico, y en e ellos des acan los siguien es: -Las al e aciones expe imen adas po la es uc u a social, de i adas del hecho de que los impac os económicos no ac úan de la misma o ma yen la misma medida sob e los dis in os g upos y clases que la componen. Es as al e aciones suelen apun a hacia un e o zamien o de las desigualdades, dada la mayo capacidad de que gozan los g upos más a o ecidos pa a hace en e a la c isis, pe o pueden a o ece al mis- mo iempo as ases indi iduales en la escala social, como consecuen- cia de la up u a de la no malidad. -La ex ensión del pa o y el empob ecimien o consiguien e de mu- chos sec o es de la población, po las di icul ades que la escasez de 39 La p ime a e apa co esponde a la sociedad olk, p o agonizada en lo económico po el sec o ag a io y con escasísimo desa ollo indus- ial. En una segunda e apa se accede a la sociedad mix a, con un desa ollo indus ial incipien e que compa e oda ía el p o agonismo de la economía con el sec o ag a io. La e ce a e apa co esponde a la sociedad indus ial, en la cual el peso de la ag icul u a en la econo- mía es ya mínimo. Po úl imo se accede a la sociedad pos -indus ial, que es la que ca ac e iza en la ac ualidad a los países más desa o- llados. De los asgos que indi idualizan a la sociedad olk en sus modos de lucha con a los desas es na u ales des aca su ele ada capacidad de abso ción de és os, la cual les iene dada, esencialmen e po una secu- la adap ación cul u al al en o no, capaz de demo a la apa ición de los impac os nega i os de sus mani es aciones ex emas. Ello supone la exis encia en es as sociedades de ajus es coope ado es con la na u a- leza más que con olado es de és a. También disponen de una ele ada capacidad de acep ación de las pé didas, a a és, sob e odo, de e icaces sis emas de dis ibución del peso de las mismas en e el conjun o de la comunidad. Una dis ibu- ción en la que los gobie nos -muy débiles, po o o lado- juegan un escaso papel, siendo más bien la p opia o ganización comuni a ia, a- milia , ibal, e c., la que asumi ía es a a ea. Es a ele ada capacidad de acep ación de las pé didas hace que se e ase conside ablemen e el umb al de acción, el cual, po o o lado, en seguida se á supe ado po la escasa capacidad de educción de pé - didas de que adolecen es as sociedades. La capacidad llega a se casi nula po lo que espec a a las posibili- dades de modi icación del e en o ísico y algo mayo en cuan o a la e i ación de pé didas gene adas po el desas e. En cualquie caso, es siemp e una capacidad basada en la coope ación comuni a ia más que en in e siones ecnológicas o inancie as. La consecuencia de ello es que ápidamen e se ebasa el umb al de in ole ancia, p opiciándose cambios que conduzcan a una si ua- ción más a o able. Es os cambios a ec an esencialmen e al luga de asen amien o, dado que en es as sociedades la capacidad de ge- ne a nue os usos del suelo o nue os modelos p oduc i os es muy escasa. Se a a, en suma, de sociedades con una a iada gama de ajus es an es las mani es aciones ex emas del medio, las cuales, po es a basadas en p ác icas secula es, son lexibles y cambian es de unos lu- ga es a o os. Son además ajus es muy e icaces en caso de acon e- cimien o de desas es poco in ensos, aunque son incapaces de hace en e a los impac os gene ados po acon ecimien os de g an in en- sidad. Cuando en es e ipo de sociedades comienzan a pene a las ac i- idades indus iales y empieza a esboza se un lige o desa ollo ecno- 46 lógico se p oduce el paso hacia las sociedades mix as, dominan es hoy en los países subdesa ollados que empiezan a inse a se en los ci cui- os y esquemas de la economía occiden al. Son p obablemen e las sociedades peo do adas pa a hace en- e a los desas es na u ales en i ud de su ca ác e de sociedades en ansición; es án abandonando sus modos de lucha adicionales, pe- o aún no han asimilado los que ca ac e izan a las sociedades indus- iales. ASÍ, su capacidad de abso ción disminuye eno memen e po el abandono de las adap aciones secula es, con lo cual, el umb al de con- ciencia es ápidamen e supe ado. Asimismo, la capacidad de acep ación de pé didas cambia de ca ác- e . Una ez que la o ganización comuni a ia y amilia adicional se ha deshecho, la posibilidad de compa i las pé didas se educe ex- ao dina iamen e; po o o lado, los gobie nos disponen aún de ecu - sos insu icien es pa a cumpli es a unción. La consecuencia es que las pé didas han de acep a se, p edominan emen e, de modo indi idual, lo que agudiza el impac o en las íc imas que lo sopo an. En cuan o a la capacidad de educi pé didas, aumen a en es a e a- pa, cambiando, además, de sen ido. El mayo desa ollo ecnológico hace que aho a se in ie an mayo es es ue zos en los in en os de con- ola la na u aleza, en la modi icación de los e en os ísicos, que en la disminución de las pé didas gene adas po és os. Se e asa, en cualquie caso, el umb al de in ole ancia y se educe, al mismo iempo, la capacidad de cambio en la sociedad, cuyos miem- b os, al ene más que pe de , son menos p ocli es a e ec ua modi ica- ciones en sus modelos p oduc i os y, muchos menos aún, a cambia de luga de esidencia. Las sociedades indus iales consolidan un nue o modelo de lucha con a los desas es na u ales, el cual, aunque más cos oso en in e siones y ecnología, esul a menos penoso pa a las íc- imas po enciales. En p ime luga , se p oduce de nue o un e aso en la llegada del umb al de conciencia po aumen o de la capacidad de abso ción de la sociedad, la cual, una ez asen ada y consolidada en su nue o s a us, dispone ya de una mayo capacidad de adap ación cul u al y ealiza mayo es es ue zos en ajus es inciden ales. Además, la acep ación indi idual de las pé didas disminuye en be- ne icio de su dis ibución en e la colec i idad, una dis ibución que ya no co e a ca go de la o ganización amilia , sino que es asumida, esen- cialmen e po los gobie nos en o ma de ayudas, sub enciones, segu- os, e c. También aumen a la capacidad de la sociedad pa a educi las pé - didas en i ud del mayo desa ollo ecnológico, que en a iza los sis e- mas pa a el con ol de la na u aleza aunque ambién p opicia mayo es es ue zos encaminados a educi las pé didas po enciales de los de- sas es. 47 Con ello el umb al de in ole ancia uel e a ele a se, limi ándose a casos muy ex emos los cambios de modelo p oduc i o y haciéndose p ác icamen e nulos los cambios de luga de esidencia. Toda es a gama de ajus es, cos osos en in e siones y ecnología, escapa de la acción indi idual y exige una sociedad in e conec ada e in e dependien e; po lo mismo, ca ece de lexibilidad y capacidad de cambio y iende a se uni o me en su aplicación. El úl imo es adio de la e olución co esponde a las sociedades pos - indus iales~ las cuales se ca ac e izan po combina de mane a a móni- ca la mayo a iedad posible de ajus es. Inc emen an ex ao dina iamen e su capacidad de abso ción g acias a adap aciones cul u ales y ajus es inciden ales muy desa ollados. Además, educen al mínimo la acep ación indi idual de pé didas, p e- dominando su dis ibución en e odo el colec i o. Po o o lado, in- ie en el sen ido de su capacidad de educi pé didas, minimizando los in en os de con ol de la na u aleza e in ensi icando los es ue zos encaminados a e i a los impac os. Po úl imo, cuando el umb al de in ole ancia es ebasado, la sodead pos -indus ial ende á a cambia el modelo p oduc i o o el luga de esidencia, ampliando la capacidad de cambio con espec o a las sociedades indus iales. Pa ece, pues, que en la úl ima e apa se edescub en las en ajas de la a iedad en los ajus es y la lexibilidad, que habían ca ac e izado a las sociedades olk, aunque aho a, desde una si uación di e en e. Así, en cuan o a la capacidad de abso ción, p edominan aho a los ajus es inciden ales sob e las adap aciones cul u ales; además, la capa- cidad de compa i pé didas -que es incluso mayo que en las socieda- des olk- se ealiza po medio de acciones gube namen ales o es a ales y no en i ud de o ganizaciones amilia es o ibales; y es ambién no o io el aumen o de la capacidad de e i a pé didas, lo que no impi- de la posibilidad de cambia cuando ello es necesa io. Es os ma ices di e enciales se aducen en la exis encia en las socie- dades desa olladas de una mayo capacidad pa a sopo a , sin g a e queb an o, desas es na u ales de g an in ensidad, así como en la exis- encia en cada caso de cos es sociales muy dis in os. A las sociedades indus iales co esponde ía un mayo olumen de pé didas, pe o, en p opo ción a los p oduc os nacionales b u os espec i os, és as se ían mayo es en las sociedades olk y mix as, siendo ambién mayo es en es as úl imas las pé didas de idas humanas .. Así, se ha podido a i ma que «se pob e como pe sona o como nación es se pa icula men e ulne able» (BURTON, KATES y WHITE, 1978, 12). 3. EL RIESGO DE SEQUIA EN ESPAÑA: EVOLUCION y PERSPECTNAS Puede esul a algo p e encioso el í ulo de es a segunda pa e de la cha la, dada la escasez de es udios ela i os al ema exis en e en nues o país. En ealidad, los desas es na u ales no han empezado a 48 es udia se en España de un modo sis emá ico has a la década de los años ochen a y, den o de ellos, las sequías han sido los menos y peo abo dados. El o ganismo que mayo a ención ha dedicado al ema es el Ins i u- o Geológico y Mine o de España, el cual lle a algunos años dedicado a ca og a ia el iesgo asociado a algunos desas es na u ales de ca ác- e geológico, ales como desp endimien os de e eno, a cillas expan- si as o inundaciones, y el cual, ambién, empieza ya a es a en condi- ciones de abo da algunos abajos gené icos sob e los iesgos en Espa- ña (lGME, 1987). Es des acable, además, la labo ealizada con espec o a las inunda- ciones po pa e de algunos o ganismos públicos, ales como la Di ección Gene al de Ob as Hid áulicas o el p opio Ins i u o Geológico y Mine o de España, los cuales, a ins ancias de la Comisión Nacional de P o ec- ción Ci il, han ealizado un es udio muy de allado sob e la dis ibución de es e iesgo en odo el e i o io nacional, que p on o e á la luz. En cuan o a las sequías, al ipo de es udios sis emá icos y gene a- les, es inexis en e. La Comisión Nacional de P o ección Ci il p esen a más in e és po los desas es que susci an mayo es medidas de eme - gencia y, po ello, mayo in e ención po su pa e. En cuan o al Ins- i u o Geológico y Mine o de España, no pa ece conside a a es e de- sas e p opio de su compe encia. La consecuencia de odo ello es que, con espec o a las sequías, he- mos de con en a nos, po el momen o, con los es udios pa ciales y pun- uales que algunos au o es han ealizado en los úl imos años, los cuales, sin emba go, no suelen abo da odo el e i o io nacional y, sob e odo, no suelen conside a el enómeno en se ies empo ales lo su icien emen- e la gas como pa a in e i a pa i de ellos el iesgo de sequía expe imen- ado en el país. Los que p edominan, y ampoco son muy abundan es, son los es udios ela i os a la úl ima g an sequía expe imen ada en Espa- ña du an e los años 1980-83 (PEREZ CUEVA y ESCRIBA ORTEGA, 1982; PEREZCUEVA, 1983; RASO, CLAVERO yMARTIN, 81; SA- LES, JAMBRINO Y JUSTE, 1982; ALBENTOSA, 1981 y 1982). Es a in o mación, aún cuando no es su icien e como pa a p esen a un esquema de allado en o no al iesgo de sequía exis en e en España, nos se i á de base pa a p esen a una pano ámica gene al sob e el ema. A eniéndonos a los esquemas eó icos expues os en la p ime a pa - e, abo da emos en p ime luga la componen e ísica de la sequía, pa a examina después su componen e humana y comple a así el es- quema de la i encia de la sequía en el país. 3.1. La componen e ísica de la sequía en España Aunque el iesgo po encial de sequía en el país aún no ha sido es- udiado, puede e alua se g osso modo su magni ud a pa i de las si- guien es hipó esis. 49 A) El iesgo po encial de sequía en un luga dado es an o mayo cuan o más g ande sea la a iabilidad que ca ac e iza a sus p ecipi a- ciones. Es e al o g ado de luc uación en e las p ecipi aciones egis a- das de unos años a o os, de e mina que las condiciones no males o habi uales de apo e de agua se quieb en con al a ecuencia, con lo cual se ele a ex ao dina iamen e el ma gen de segu idad que hay que man ene en el ni el de consumos. Con a eglo a es e c i e io, puede a i ma se sin embages la exis en- cia de un al o iesgo po encial de sequía en España. Los climas me- di e áneos, en an o que climas de ansición, se ca ac e izan p ecisa- men e po su al a a iabilidad plu iomé ica, y es e hecho se aduce en España en unos índices de i egula idad in e anual que, a excep- ción de la anja no e peninsula , supe an siemp e las dos unidades, siendo del o den de las es o cua o unidades, siendo del o den de las es o cua o unidades en casi odo el in e io del país, y supe ando las cinco y seis unidades en sus achadas medi e ánea y su . Alme- ía, con su índice de i egula idad plu iomé ica in e anual de 9,8 uni- dades pa a el pe íodo 1930-1986, p esen a el alo máximo po es e concep o. B) El iesgo po encial de sequía en un luga se á an o mayo cuan- o más g ande sea la pe sis encia que ca ac e iza a las si uaciones secas. Ello es así en i ud de la impo ancia que el pa áme o du ación iene en la con igu ación de la sequía, máxime en los momen os ac uales, en los que la ele ada capacidad de egulación de las cuencas pe mi e so- po a sin conmoción dé ici p olongados. Po eso, en muchas ocasiones, el ele ado iesgo de sequía se de i- a, no an o de una ele ada a iabilidad de las p ecipi aciones o de una al a ecuencia de meses o años secos, sino del modo en que se suceden y a aciman es os meses y años. En el ámbi o andaluz, po ejemplo, es e ase o es e iden e. en él los alo es más al os de a iabilidad co esponden a las es aciones me- di e áneas, sin emba go, las secuencias secas más p olongadas se e- gis an en el núcleo in e io de la misma (Có doba, G anada, Jaén, G azalema). El esul ado es que el iesgo po encial de sequía es ela i- amen e bajo en los encla es medi e áneos, aunque pueda esul a so p enden e y pa adójico, en an o que odo el in e io de la egión adolece de los máximos ni eles de iesgo, an o po el po cen aje de meses secos que in eg an, como po el núme o y la du ación de las secuencias secas p olongadas que en él se inse an (PITA LOPEZ, 1988 a). La misma idea pa ece desp ende se, pa a el ámbi o nacional, del es udio ealizado po Pé ez Cue a (1983) ace ca de las secuencias secas egis adas en el pe íodo 1971-83, y en el cual, las secuencias más p o- longadas se si úan en encla es como Vigo, Có doba, So ia, Ba celona, Ciudad Real, e c ... , los cuales no p esen an en absolu o los mayo es índices de a iabilidad plu iomé ica in e anual. 50 Po eso, pa ece necesa io ealiza un es udio sob e la pe sis encia de la sequía egis ada en los dis in os ámbi os españoles y du an e la gos pe íodos, a in de je a quiza los ni eles de iesgo po encial que en ellos se dan. e) El iesgo de sequía en un e i o io es an o mayo cuan o más homogéneas sean las p ecipi aciones que se egis an en sus dis in as á eas, dado que al homogeneidad imposibili a los mecanismos com- pensa o ios in e á eas. En es e sen ido, de nue o hab ía que conclui en el ele ado iesgo de sequía que ca ac e iza al e i o io español, odo él, sal o su anja no e, some ido al dominio de los climas medi e áneos y bajo la in- luencia de los mismos cen os de acción. No obs an e, es e al o g ado de homogeneidad pe mi e la exis encia de di e encias, a eces no a- bles, en el acaecimien o de las sequías, las cuales, bien u ilizadas, po- d ían con ibui a palia sus impac os nega i os. De nue o u iliza emos como modelo de e e encia la egión andalu- za. En ella, a pesa de su educido amaño espec o al e i o io nacional, y a pesa de la apa en e homogeneidad que ca ac e iza a sus mecanismos gene ado es de p ecipi ación, pueden delimi a se cla amen e dos ámbi- os en lasque la co a iación de los meses secos es p ác icamen e nula: el dominio medi e áneo, coinciden e básicamen e con la cuenca Su , el es o de la egión, encla ado mayo i a iamen e en la cuenca del Guadal- qui i . A su ez, den o de es a úl ima, las disc epancias exis en es en e sus e ien es no e y su -meno es que en el caso an e io , desde luego-, son lo su icien emen e des acados como pa a pe mi i el es ablecimien o de mecanismos compensa o ios en e ellas (PITA LOPEZ, 1988 b). En el ámbi o nacional ambién pa ece deduci se la misma idea del abajo ealizado po Pé ez Cue a (1983) y ci ado con an e io idad. En él las isanómalas de p ecipi ación egis adas en el pe íodo 1971-82 sólo mues an la exis encia de es años de sequía gene alizada o casi gene alizada en el país: 1973, 1980 Y 1981. Los es an es años mues an la al e nancia de zonas húmedas y secas, de o ma al que posibili a ían la compensación in e e i o ial. Es cie o, desde luego, que ales mecanismos compensa o ios o- piezan con obs áculos ju ídicos y de o a índole aún no esuel os. Pa- ece, sin emba go, que en algún momen o hab á que esol e es e p o- blema so pena de pe de un ins umen o de lexibilidad híd ica e ica- císimo en si uaciones de sequía p olongada. Es ob io a i ma que p e- iamen e hab ía que conoce con el máximo de alle la co a iación que ca ac e iza a las p ecipi aciones en odo el e i o io nacional. D) Po úl imo, puede a i ma se que el iesgo de sequía en un luga es an o mayo cuan o más exiguas sean sus p ecipi aciones habi uales. Es a a i mación supone ya la oma en conside ación de la componen e humana de la sequía, pe o no se puede igno a que en la ac ualidad los p ocesos de desa ollo socio económico ienden a se cada ez más ho- mogéneos y ienden a exigi siemp e unos ele ados consumos de agua. 51 En es e sen ido, las zonas do adas de mane a habi ual con escasos apo es de p ecipi ación se en obligadas a man ene unos má genes de segu idad an escasos en sus ese as híd icas, que pueden accede a la si uación de dé ici de agua con suma acilidad. Y aunque es cie o que en es e caso es a íamos an e un desajus e apo es-consumos p o o- cado po una mala adap ación an ópica al sis ema na u al, es cie o ambién que se a a de un p oblema di ícil de esol e si se p e enden man ene unos ni eles de desa ollo acep ables. En indudable que la mayo pa e del e i o io español se encuen a en una si uación de es e ipo y, en especial, sus encla es in e io es y medi e áneos, lo que obliga a es as á eas a p opicia unos ajus es en- e a la sequía doblemen e e icaces. La esul an e de odo ello es la a i mación de la exis encia de un iesgo po encial de sequía muy ele ado en el conjun o nacional, el cual, sin emba go, esul a di ícil de p ecisa po el momen o, dada la escasez de es udios ela i os al ema. 3.2. La componen e humana de la sequía en España Pa a la exposición de es e epíg a e nos basa emos en los esul ados ob enidos en una in es igación ealizada ace ca de la e olución de la ulne abilidad en e a la al a de agua en la Baja Andalucía (PITA LOPEZ, 1986). En ella pusimos en elación, a lo la go del pe íodo 1940-82, las secuencias secas egis adas en la Baja Andalucía con las no icias de p ensa publicadas en la zona sob e el ema. Tal elación nos pe mi ió analiza la e olución expe imen ada po los dis in os componen es implicados en la i encia de la sequía, en un pe íodo cla e de la his o ia española: el pe íodo que asis e al cambio conducen e de una sociedad u al adicional a una sociedad u bana e indus ial. Un cambio socio económico de al magni ud po ue za de- be ía e leja se en las elaciones man enidas po la sociedad con su medio y, e ec i amen e, la in es igación mos ó cómo los años sesen a se cons i uían en una cha nela sepa ado a en e la i encia de la sequía egis ada an es y después de es e hi o. Pensamos que los esul ados ob enidos en es e abajo pueden ex- apola se -con cie as ese as- al conjun o del es ado español, dada la homogeneidad que en él p esen a el p oceso de cambio socioeco- nómico mencionado. Po ello, nos a e emos a p esen a aho a es os esul ados con ca ác e gene al, con iando en que p on o se conoz- can nue os de alles y ma ices en o no a la i encia de la sequía en España. La idea cen al que se desp ende de es a in es igación es la de la exis encia de una e olución posi i a en la ulne abilidad social en e a los dé ici híd icos, siendo el aspec o más a o able de es a e olución la dependencia de la sociedad espec o a los i mos de la p ecipi ación, que se educe ex ao dina iamen e a lo la go del pe íodo. 52 Así, en los años cua en a y cincuen a, y especialmen e en el ánsi- o en e ambas décadas, la sequía es un enómeno p ác icamen e co i- diano en la sociedad y, e iden emen e, no po azones plu iomé icas, sino po azones de desajus e en e consumos y apo es de agua. En ocasiones, la si uación llega a se an d amá ica, que incluso en mo- men os de ue es p ecipi aciones, gene ado as de inundaciones ca as- ó icas, los p oblemas de desabas ecimien o de agua y ene gía siguen siendo acucian es y se sigue in ocando a la sequía como esponsable de ellos. De modo gene al, el umb al de sequía igen e en es os momen os se puede e alua en una anomalía plu iomé ica acumulada de unos 20 mm. (el 3,5 % de la p ecipi ación media anual egis ada en es a zona), desa ollada a lo la go de uno, dos o es meses como máximo. Ello o o ga al umb al una al ísima p obabilidad de ocu encia, lo que con ie e a la sequía, e ec i amen e, en un enómeno co idiano. Ya a inales de los años cincuen a empieza a mejo a la si uación y du an e los años sesen a la sociedad llega a esis i una secuencia seca de 19 meses consecu i os sin expe imen a la meno conmoción. Una si uación ealmen e a o able y que pe sis e has a la ac ualidad. Así, du an e la úl ima g an sequía expe imen ada en la egión, la ala ma p o ocada po la escasez de ese as híd icas no su ge has a más de un año después de habe se iniciado la sequía y cuando el alo de la anomalía plu iomé ica acumulada supe aba ya los 170 mm. (ap oximadamen e, un 30 % de la p ecipi ación media anual de Se- illa). Es e umb al, en el pe íodo 1940-82 sólo se supe ó en cinco oca- siones, lo que supone que su p obabilidad de ocu encia es de 0,125 y su pe íodo de e o no, de más de ocho años. Pe o, además, es a su- pe ación del umb al suele coincidi con los inales de las g andes se- cuencias secas, con lo cual, su pe manencia en la egión esul a ex- ao dina iamen e educida; de hecho, sólo un 5 % de los meses es u- diados p esen a on una anomalía plu iomé ica acumulada supe io a 170 mm. Puede habla se, en consecuencia, de una ex ao dina ia educción de la dependencia de la sociedad espec o a los compo amien os plu- iomé icos y de un· aumen o no able del umb al de sequía, lo que pe mi e abo da el enómeno sin excesi os sob esal os. Na u almen e, no p e endemos que es os umb ales engan alidez pa a el conjun o de España, pe o sí pensamos que puede ene la el p oceso de e olución, pues o que los mecanismos que dan luga a es e p oceso sí son muy simila es en odo el e i o io. Es os mecanismos aluden, sob e odo, el aumen o de la Iexibiliza- ción de la o e a de agua que se consigue a lo la go del pe íodo g acias a la con inua implan ación de embalses de egulación. Es os embalses pe mi i án el aumen o sos enido de los consumos de agua así como la ele ación de los má genes de segu idad necesa ios pa a hace en e a dé ici plu iomé icos p olongados. 53 De hecho, de los es udios ealizados po Pé ez Cue a (1983) se desp ende la misma si uación. Du an e la úl ima sequía, el au o mues- a cómo la conmoción social no sal a con ue za a la p ensa nacional has a los inicios de 1981, cuando la sequía había comenzado de ma- ne a gene al a inales de 1979 y, en algunos luga es, incluso con an e- io idad. La a iedad de los impac os egis ados con ocasión de la sequía ambién expe imen a una cla a e olución a lo la go del pe íodo. Las ac i idades más egula es en su compo amien o son las ag ícolas, an- o en secano, como en egadío. La ag icul u a de secano es el único sec o de ac i idad que man ie- ne siemp e unos al os g ados de ulne abilidad en e a la al a de agua, y ello, po azones ob ias: es un sec o en el cual el aumen o de la lexibilidad en la o e a de agua es imposible, al no bene icia se del consumo de aguas eguladas. Po o o lado, la lexibilidad en la de- manda ambién es muy educida; incluso u ilizando aquellas a iedades más esis en es y aplicando las écnicas de cul i o más ap opiadas pa a sopo a el dé ici , exis en unos consumos híd iccs mínimos que son indispensables pa a el buen desa ollo de las cosechas y sin los cuales és as se malog an. Así, los esul ados de la in es igación mues an que hay una p oba- bilidad del 62,5 % de que alguno de los cul i os de la zona ob enga malos esul ados ag a ios, y la p obabilidad de que la campaña en su conjun o esul e des a o able (con es o más cul i os con esul ados ad e sos) alcanza el alo del 300/0, siendo la sequía el p incipal agen e esponsable de es as ad e sidades. Po su pa e, la ag icul u a de egadío ambién se man iene bas an- e es able a lo la go del pe íodo, pe o p esen ando siemp e bajo índi- ces de ulne abilidad en e a la al a de agua. De hecho, en odas las secuencias secas, suele apa ece en un disc e o e ce luga en cuan o a los impac os expe imen ados. En es e caso la baja ulne abilidad obedece, en p ime luga , a la g an lexibilidad que ca ac e iza a sus consumos c::. agua (es común la iInplan ación de cul i os esis en es a la sequía cuando el dé ici híd ico amenaza con p oduci se y, ambién, la educción de las do aciones de agua sin g a e queb an o pa a la p oducción), y en segundo luga , a las posibilidades de Iexibilización que ambién p esen a la o e a, má- xime cuando es posible con ola , en alguna medida, el equilib io o e - a-demanda a a és de la cons ucción de embalses y la concesión pa alela de licencias de iego. Pe o es as pe manencias no pueden enmasca a los impo an es cam- bios sec o iales que se egis an en el pe íodo en cuan o a la i encia de la sequía. En e ellos, el más des acable es la sus i ución de la elec ici- dad como p o agonis a de la misma, po el sec o de consumo u bano. El p o agonismo, du an e los años cua en a y cincuen a, del sec o hid oeléc ico en la conmoción gene ada po las sequías, supone que 54 en es a época es la misma base de la sociedad la que expe imen a los pe juicios gene ados po los dé ici s híd icos: la ene gía, y ello implica que sea odo el conjun o de la sociedad el que se ea impac ado, an o en sus aspec os más i ales: la p oducción y la economía, como en los más nimios: al a de alumb ado en las casas y ciudades, escasez de agua po di icul ades de bombeo, e c. Es, no obs an e, la p oducción indus ial la que su e con mayo in ensidad las consecuencias de es a si uación, p opiciando la pa aliza- ción de la economía, unas asas de desempleo ala man es y unas co as de pob eza y mise ia impo an es en g andes sec o es de la población. F en e a es os impac os, los gene ados en el consumo u bano, que a ec an esencialmen e a las g andes ciudades, esul an casi i ele an- es, aunque e lejan una misma si uación: el inicio de la u banización e indus ialización que la sociedad in en a emp ende y pa a el cual no cuen a con la in aes uc u a necesa ia. A inales de los años cincuen a, g acias a los abajos de adecuación de es a in aes uc u a al i mo impues o po la e olución socio-econó- mica, se p oduce un cambio de si uación. Las uen es de ene gía se amplían y di e si ican (en ello juega un impo an e papel la ape u a al ex e io iniciada en es os momen os), consiguiéndose la casi o al inmunidad de es e sec o en e a los dé ici s plu iomé icos; el consumo u bano, po el con a io, no cesa de aumen- a , en co espondencia con una sociedad cada ez más u banizada e in- dus ializada y do ada de ni eles de ida p og esi amen e más al os; el se icio de agua co ien e accede al ámbi o u al y se hace cada ez más necesa io ... el esul ado es que el sec o acaba con i iéndose en el p o- agonis a de los impac os de la sequía, de o ma que en los años se en a y ochen a la sequía se de ine cada ez más como un enómeno u bano. y el cambio sec o ial es impo an e, po que ya no es la misma base de la sociedad la que se a a conmo e an e los dé ici s plu iomé icos; aho a sal an a la p ensa las incomodidades de i adas de la escasez de agua más que los p oblemas p oduc i os que és a gene a. Ello no supone que no exis an ales p oblemas p oduc i os; de he- cho, la educción en el abas ecimien o de agua a las ciudades implica ambién a las indus ias y se icios ubicados en esas ciudades, pe o las es icciones que se impoenen di ícilmen e consiguen pa aliza los p o- cesos p oduc i os. Así, el sec o indus ial sólo accede a la p ensa en los momen os de dé ici híd ico más in enso y su po cen aje de pa i- cipación en la in o mación es siemp e educidísimo. A ello con ibuye, desde luego, el ca ác e de usua io p io i a io del agua que se le suele asigna , así como su capacidad ecnológica y inancie a, que le pe mi e emp ende con inuos ajus es suscep ibles de educi los impac os. Hay que ad e i , no obs an e, que ello sólo es posible en aquellas indus ias de cie a en e gadu a, siendo la ulne!a- bilidad en e a la sequía mucho mayo en aquellas o as de edUCido amaño y si uación inancie a más p eca ia. 55