Tráfico y consumo textil en la Mallorca del siglo XVII
Abstract
Durante el siglo X V I I el papel de las manufacturas textiles en la balanza comercial mallorquina sufre una serie de cambios, tanto por lo que respecta a las exportaciones como, sobre lodo, por lo que se refiere a las importaciones. Por lo que respecta a éstas últimas cabe señalar la creciente importancia de la entrada de ropas de lino y algodón. Esta circunstancia no sólo señala un cambio en las pautas de consumo sino que también cabe relacionarlo con la situación del sector textil mallorquín y su especialización en un tipo muy concreto de manufacturas de baja calidad.
Full text
BSAL, 51 (1995). 157-164 TRAFICO Y CONSUMO TEXTIL EN LA MALLORCA DEL SIGLO XVir ANDREU BlBILONl A lo largo del siglo XVII Mallorca experimenta un cambio estructural que incide sobre tas dos necesidades prioritarias del hombre: los alimentos y el vestido. El sector primario se ve alterado por una disminución del número y los efectos de las graves crisis de subsistencias que determinaron el estancamiento demográfico en las primeras cinco décadas del seiscientos. A partir de los años sesenta se abre una etapa de incremento de las cosechas de cereales y legumbres que da sus mejores resultados entre 1695 y 1715 con un balance desconocido para los siglos XVI-XVIII. La expansión de la vid se suma a esta dinámica y en el último lustro del seiscientos el aguardiente se convierte en el único producto que puede compensar parcialmente la caída de la exportación del hegemónico aceite. La dieta se complementa con una creciente y diversificada importación de alimentos como el arroz, los frutos secos, el pescado y productos coloniales. En el camino de la expansión la cabana ganadera se reduce y el comercio de exportación se resiente de la contracción de los productos lácteos. En el ámbito de la manufactura textil los cambios son, si cabe, más espectaculares. La representatividad del sector en e! conjunto de los intercambios experimenta fuertes oscilaciones anuales pero para el periodo 1636-1718 se cifra en una media del 16% de las exportaciones y un 21 '6% de las importaciones. Si bien existen serias dificultades a la hora de desagregar las compras ante el desconocimiento de las materias primas utilizadas, en el caso de las ventas aparecen menos dudas. Las exportaciones textiles pueden resumirse en tres grandes apartados que confirman el predominio de la lana sobre ta seda. En primer lugar se encuentran los paños de lana, de los que más del 90% de la oferta se ajusta a tan sólo cuatro variedades: burells (3'6%), escots (14'4%), estameñas (31'1%) y frisetas (44'1%), Su común denominador es la baja calidad y competitividad con una demanda procedente a ¡a ribera mediterránea preferentemente española. A pesar de que la evolución de las cuatro variedades mencionadas tiene una tendencia similar que las conduce a su desaparición a partir de la segunda década del Estas páginas incluyen algunas de las conc Insumes del segundo capítulo del trabajo inédito cornac exterior tic Mallorcu. Homes, mercáis i productes díitlcrcuitvi. ¡65U-17211. 20K-290,
158 ANDREU BIB1LÜN1 setecientos, el proceso se interrumpe entre 1670 y 1690 debido al elevado incremento en la exportación de frisetas. Las causas del desigual comportamiento de esta tipología se desconoce aunque pueden responder a la creciente especialización generada por la escasa competitividad de los productores insulares que se refugiarían temporalmente en aquellos paños de mayor demanda. El resultado de este reajuste, sin embargo, no da los frutos deseados y el nuevo descenso del período 1698-1704 no hace más que anunciar la realineación de las frisetas en la debacle que afecta al resto de la pañería. En segundo lugar se configuran las mantas como único género de lana que sobrevive. Atendiendo a los valores de 1636 la evolución de la exportación sigue una tendencia descendente pero menos grave que en caso de los paños y con la novedad que durante el siglo XVIII mantienen un volumen similar a! de los mejores años del seiscientos. En tercera posición se halla un tejido cuya mezcla de estambre y seda le da nombre estam i seda. Su evolución a ¡o largo del siglo XVII es inversa al resto de las manufacturas ya que el punto de partida es muy bajo. Los datos de 1635-1636 cifran la exportación en una cantidad inferior a las 500 canas para situarse por encima de las 10000 en la década de los ochenta y un máximo de 18500 en 1690-1691. Durante esta corta etapa el estam i seda representará alrededor del 10% del valor de las ventas, pero a finales de siglo entra en un proceso aparentemente irreversible que deriva en su desaparición según los datos de 1717-1718. Paralelamente a este proceso a medida que avanza el siglo XVII las importaciones textiles entran en una doble dinámica y al tiempo que se dispara el volumen de las compras se diversifica el consumo con una notable ampliación de las tipologías compradas. Si se comparan los datos de 1635-1636 con los de 1715-1716 se obtienen unos resultados demoledores: el volumen de importación se quintuplica con el paso de menos de 3000 piezas anuales a cerca de 15000 y las tipologías demandadas aumentan en número pasando de 221 u 68/115.2 Rrt 1635-1636 se importan: setinas, cortanscs, lelas Je San Juan, fríselas, cordellates, tabín, piamontes. paños, fustanes, perpetúanos, vetas, medias (liladís), orlandas. algodón, brinels. camelotes, domas, estameñas, burell. batista, crema y tafetanes. fin 1715-1716 se importan las siguientes tipologías: amparillas, barrega. batistas, bocayales, boeassines. bonihassines, hrinei (I8V y 32"). bordados (hilo y algodón), huíalas, eadís (o eadissos). ealamandra. calancar. medías (comunes, algodón, lulo, liladís. lana, lanilla, seda), eambrainas, cimbráis, cans, carro de or. catalula (seda y algodón), amanses, cotonels plans, columna (de velas, angemias y blancas), creyas. damasco, demits, domas, domassello, paño (de la costa, 22, 23, 24 e inglés) droguéis, eseandelarios, escaríala, escarlatina inglesa, oseo! (de Mandes y teñido), estameñas, estopa (hilo y seda), estópelas, fassou de Holanda, fils (a/ules, de Levante o algodón). Iotas, fustanes, gambas, gevos, grana, holandas, hossuna, imlianas (comunes, corlas, de 44, 45, 48. de Alepo, linas, largas y piuladas), llamps (blancos, a/ules y teñidos), llibrets, mitones, musolina, naval, pelo de camello. Pisa de 8, ranís, manes, sarjas, sarsolas, sempiternas, singólas, selinelo. tafetán, lananas. lela (blanca. Cruda, de la cosía, do la rosa, de París, de Pisa, de olmo, de Rávona, de san Juan, dc Alesia), telarías, tripa, ojos de serpiente de llana, velas y camelóles (de Alemania, de Auveinia y rojos).
TRAFICO Y CONSUMO TEXTIL 159 El protagonismo del cambio se debe al creciente consumo de telas de lino y algodón o a la mezcla de ambas fibras que se produce entre 167Ü y 1690. En el cuadro 2 se resume la evolución de las veintitrés variedades textiles de mayor demanda desagregadas en tres etapas. En la primera columna se establece el ránking de consumo medio anual durante la totalidad del período analizado, mientras las dos colunnas de la derecha se subdividen en sendos tramos cronológicos que reflejan los cambios en la demanda. Atendiendo a una lectura global la tipología que experimenta una demanda superior es la indiana. El hecho de estar ausente de las cuatro primeras balanzas y de la correspondiente a 1717-1718 no le resta el liderato en el cómputo general. Sin embargo, su volumen de importación será tan espectacular como breve. Las primeras remesas se inician a finales de la década de los setenta con una modesta partida de 95 piezas correspondiente a 1676-1677, coincidiendo con la oleada que el algodón protagoniza con la suma de sangaletas, cotontnas, bordados y fils blaus. A pesar de que en 1681 la indiana importada supera las dos mil piezas, durante la década de los ochenta se produce LUÍ tanteo del mercado ya que en ninguna de las seis balanzas comerciales conocidas se superan las mil piezas. Los datos posteriores a 1697 confirman la aceptación de los mallorquines hacia la indianería deshaciendo la tendencia anterior con una media anual superior a las dos mil piezas y un máximo absoluto de 3977 piezas para el año 1715-1716. El año 1716 representa una ruptura en la tendencia alcista de la indianería cuando el nuevo gobierno borbónico se haga eco de las medidas proteccionistas aplicadas en Francia treinta años atrás y prohiba la entrada de telas de algodón en suelo español.3 A corto plazo el resultado es contundente y la balanza de 1717-1718 no refleja ninguna entrada de indianas. El golpe definitivo se produce por sendos decretos de junio y septiembre de 1718 que limitan la entrada a las telas de seda y algodón asiáticas4 y por el decreto de junio de 1728 que afecta a las telas de algodón y lienzos pintados fabricados en Asia, África o imitados y contrahechos en Europa.5 RODRKiUl:/. l-AHANDhlRA: "1.a política económica Je los horhoncs", a ART01.A (eJ): La economía española al final del Antiguo Régimen. IV, Madrid 19X2 pp. 164-165. 1.a enlrada ilegal de indianas en Mallorca es habitual a lo largo de lodo el siglo XVIII. Andreu HlBII.ONI: El contraban a Mallorca durant el segle XVIII (inédito). Para el caso trances. HOl.'RRII.I.Y: "l.e conlreb.inJe des luiles peinles en Provencè au XVIlie s ícele". Anuales du Midi. 27 (1914). 52-53 y ¡;t.'KASAWA: "Commerce et contrebande des indiennes en l'rovcnce daus la deuxième nioilic du XVIlie suele". Anuales da Midi, 178 (1987). 175-192. Novísima recopilación de las Leyes de España. Tomo IX. p. 302 Novísima recopilación.... Tomo IX. p. 303.
160 ANDREU RlfïlLON! Estas medidas pueden interpretarse desde una doble perspectiva. Por una pane y atendiendo al conocimiento del mercado mallorquín parece que las restricciones al algodón llegan tarde para paliar la decadencia que el sector de la lana atraviesa en las islas.6 Además, tío parece una política favorable para los posibles impulsores de una industria sustantiva de las importaciones centrada en las últimas etapas del proceso productivo, a imitación de la que se ha extendido por Europa. No hay que olvidar que, tanto las indianas como otras variedades textiles de las que se dispara la demanda en el último tercio del siglo XVII, tienen SLI origen en el lejano oriente o Asia menor. Sin embargo, parte de los productores europeos (alemanes, holandeses, ingleses, suizos o franceses) se lanzan a un proceso de imitación que ganará en competitividad debido a la pérdida de calidad y un notable crecimiento de la oferta respecto a las telas orientales. El mercado mallorquí'n se verá inundado de indianas pero también de otras tipologías originariamente levantinas y elaboradas o semielaboradas en el viejo continente. Entre las telas blancas de algodón destacan las demitas y los bocasines con alrededor de un 4% de la demanda total. Las primeras tienen su origen en Esmirna, Seyde y Chipre y se utilizan en la elaboración de camisas y pantalones al estilo de los que utilizan marinos y artesanos.7 Su llegada a Mallorca coincide con la de las indianas durante la década de los setenta a partir de las remesas procedentes de las propias zonas productoras levantinas y el predominio de la variedad maltesa. En el caso de los bocasines (boucassins) su penetración en las islas tiene unos rasgos específicos al aparecer a finales de la década de los ochenta, disponer de una demanda menor e irregular, recibir un proceso de estampado en las escalas levantinas después de haber salido de Esmirna y Costantinopla,8 y canalizarse a través de tres vías consecutivas: Marsella, Genova y Argel. Dentro del grupo de las telas azules de algodón la década de los ochenta introduce tres variedades de cotoninas que concentran el 9% de una demanda que se decanta en favor de las ajamis o angemies (57'5%) en detrimento de las auquillis o anquilles (I0'6%) y las amans (4'6%).y El caso de los fils blaus es un claro ejemplo de una tipología textil de demanlin Cataluña el auge del algodón tiene una cronología similar. Al comparar las importaciones de Barcelona entra 1664-1665 y 1695-1696 FONTANA destaca que en la segunda tedia se reciben 17000 canas de telas pintadas i» estampadas ausentes en la anterior relación. "Sobre el comercio exterior de Harcelona en la segunda mitad del siglo XVII. Notas para una interpretación de la coyuntura catalana". Estudios de ¡listona Moderna. V (1955), 210 l'UKA.SAWAiïoi/cnc et conmterct <lu Levantan XYltle siccle tl'Alep à Marseille. París I9K7. 19. I'UKASAWA: Tiritair.... 19. Las que llegan a Marsella desde el Medilenanco oriental suelen identificarse como boucassins aciales otndiennes boucassins sin que pueden confirmarse el estampado para el caso de Mallorca. 1-1 resto no se agrupa en las Ires variedades mencionadas y se desagrega en cotoninas azules, anchas, blancas, de 4, de 5, de Pisa, de flores y de colores
TRAFICO Y CONSUMO TEXTIL 16] da regular que modifica los centros abastecedores ya que hasta la década de los noventa predominan los levantinos (El Cairo y Alejandría) canalizados a través de Marsella, para dar paso a los de imitación europea, especialmente italiana (Genova y Milán). A principios del siglo XVIII la región egipcia vuelve a ser la referencia primordial como origen de los bordados de algodón, a menudo mezclados con hilo, a tenor de las remesas procedentes de El Cairo y Alejandría.10 Paralelamente a este proceso las telas de lino se van asentando entre los consumidores insulares que reciben los mismos productos que por esas fechas Marsella absorbe del mercado levantino mediterráneo y destinan a ropa de cama o a la marinería.11 Desde 1661 se implantan las tananas (tananis), en 1673 lo hacen los llibrets (alibrets) y en 1688 las fotas (foutes), pero no es hasta 1699 cuando se afianzan malgarbinas (maugarbines), batanonas (batanonis) y casias (caisies). En conjunto el lino parece situarse muy por detrás del algodón con menos del 5% de la demanda total, pero con un importante incremento de los flujos que se duplican a partir de 1698. Los problemas existentes para determinar la composición de las telas de importación que consume Mallorca se multiplican cuando se intenta analizar su origen. Por ello es excesivamente fácil cometer el error de confundir las zonas de producción con las de distribución. Respecto a la producción el siglo XVII demuestra una clara preferencia por la telena del Mediteráneo oriental que en algunos casos se hace extensiva a algunas regiones norteafricanas. Sin embargo, a medida que avanza el seiscientos el noroeste y el centro de Europa o el norte de Italia y el sur de Francia desarrollan un proceso de imitación que sustituye las caías telas levantinas. En cualquier caso la conducción del textil a Mallorca se produce con el concurso mayoritario de pueblos mediterráneos. De hecho, hasta 1691 el 85% de la demanda textil insular se satisface desde el mare Nostrum, ampliándose al 97% entre 1698 y 1718. Genova y Marsella controlan la distribución. El equilibrio que ambas plazas mantienen hasta principios de la década de los noventa se rompre a partir de 1698 cuando el puerto ligur acapara más dc la mitad de las telas llegadas a Mallorca mientras el provenzal se estabiliza en el 27% de la cuota de mercado a pesar de incrementaren un 30% su volumen de distribución. El éxito alcanzado por Genova se debe a la interacción de una serie de factores. Por una parte consigue una posición de privilegio a raíz de las distorsiones provocadas por la guerra de Sucesión y canaliza parte del tráfico que anteriormente Lis referencias a los bordado* en Mallorca son liáis i males desde mediados del siglo XV]] pero no así su composición itue sólo se constata en 17tl2 para los de hilo y 17)5 para el algodón. ARM, All. 1384. 1544 y [545. 11 RJKASAWA: Tothrie..., 20.
162 ANDREU BIBILONI discurría, directamente entre la isla y el Atlántico. En segundo lugar, el espectacular incremento de la demanda como fenómeno europeo provoca el desplazamiento de los centros distribuidores mediterráneos menos competitivos que ven disminuido el tráfico textil en 22 puntos. Pero el factor decisivo, si cabe, parece encontrarse en la relación que Genova mantiene con la indianería. De hecho, entre 1698 y 1718 canaliza el 61'6% de las indianas que llegan a Mallorca, constituyendo el 207% de las telas que comercializa. Tanto la magnitud de los flujos textiles como las importaciones dc materias primas tintóreas y fibras apuntalan unos cambios importantes en el consumo insular. Sin embargo, la inexistencia de esludios para la primera mitad del siglo XVIII no permite encadenar el desarrollo de la manufactura mallorquina desde tos avances anteriormente apuntados con el bien conocido reinado de Carlos III. En definitiva, todavía quedan demasiadas preguntas sin respuesta sobre de la capacidad y posibilidades de los productores insulares para impulsar una industria sustantiva de las importaciones que se base en el lino y el algodón. En cualquier caso y sin perder de vista el mar es preciso orientar los esfuerzos al análisis del mercado interior. RESUMEN Duranlc el siglo XVII el papel dc las manufacturas textiles en la balan/a comercial mallorquina sufre una serie de cambios, tanto por lo que respecta a las exportaciones como, sobre lodo, por lo que se refiere a las importaciones. Por lo que respeela a éstas últimas cabe señalar la creciente importancia de la entrada dc ropas de lino y algodón. Esta circunstancia no sólo señala un cambio en las pautas de consumo sino que también cabe relacionarlo con la situación del sector textil mallorquín y su especiali/aeión en un tipo muy concreto dc manufacturas de baja calidad. ABSTRACT During the XVII century the role of textile manufactures in tlie Majorcan balance of trade undergoes a succession of changes. so much for whal refers lo exporlations as lo what. above all, concerns importaiions. With regard lo Ihe lallcr we should point oul llic increasing imporiance of Ihc introduction of linón and cotlon goods. This circumstancc indícales not only a change in thc norms of consumption. bul also a possible relation lo the siluation of thc Majorcan lexlilc sector and ils speciali/.ation in a ver y specilic lype of low quality manufacture.
TRAFICO Y CONSUMO TEXTIL 163 Cuadro 1 Comercialización textil a través de la Ciutat de Mallorca. 1636-1718. (1635-1636=100). EXPORTACIONES IMPORTACIONES AÑOS PAÑOS MAN EYS TELAS BLIR ESC EST FRI OTR TOT 1U0 loa I0O IDO |IK! 100 100 100 1656-16Í7 IS 3 12 a 73 ;•• 36 156 154 1660-1661 :i 3 12 61 43 i" i: 154 293 1672-1673 3- 19 16 1 w 1^ 27 60 269 386 1678-1679 !(. 12 10 <a 5 21 42 330 i;x Lr.!i*-;n'l1 27 ;; 26 243 46 4(1 2882 270 1698 -1704 22 3 II i.i 14 Id .:>: ¿:3 354 1707-nos 77 ; 13 11 19 11 24 35 332 1713-1716 s 4 3 - 3 4 11 63 499 1717-1718 w 2 1 > • 30 Mil Fuente: ARM. Libros de la aduana BUR= hureLEs. LSC= escots EST= estameñas FR[= fríselas ÜTR= otros TOT= lolal paños MAN= mantas íiYS= estambre y se (La
164 ANDREU BÍBÏLON] Cuadro 2. Importación medía anual de las principales tipologías textiles. 1657-1718. 1636-1718 1636-1691 ihOK-R: I ' 1714 Tipo de [ela N* Piezas * v 1 Pieza N5 Piezas indianas 1 1054'u I1'56 6 400'8 528 1 190.1-6 i 'M vetu 2 838'4 920 1 K2.V6 in-ft6 857-4 7'72 coioninas 3 799 'O 8"76 2 64 VO 848 - 1003-3 903 sanéalas 4 5«.Vi) 6 39 4 496'6 655 5 695'2 522 setina;. í 566 9 6 22 5 42!« 5 56 4 755'5 6 80 bordados 6 40?« 4 45 3 S5-I 8 7"32 12 212'2 l')l fils blaus 7 3 .MI -1 3tí4 7 15 5 9 469 " 143- 1 1-09 demits 8 34(1 1 ï'73 9 334 8 453'5 4'08 brincts 9 31 »'4 10 1 ?9 1 2'36 6 478-6 4'30 lañarías 10 226U 2 48 8 29 1-7 3-87 17 138-2 1 24 llamps 1 1 206/, 226 23 08 (Ï0I 7 4 74-7 427 camelotes 12 1Í6'3 IT J 18 17'7 073 10 3 36 6 30 3 ranls 13 12.1-6 1 t 1443 l'90 20 9(,(I 087 (¡ambas 14 1131 124 13 694 091 14 l '11 (1 ]-53 amparillas 15 102 0 112 22 i 8 005 11 2 29 H 2-07 RUANTRS 16 91'1 101 20 9'2 012 13 200 o i mi llibrets 17 85" > 0 93 16 .36'1 047 15 1 5 30 1-37 •nilones 18 75-9 0 83 1 2 1145 l'M 21 25'9 023 ulaild.is 19 72! 079 17 20-3 0 26 16 139 6 125 [arruinas :t 66'6 07 3 14 64 3 (l'S4 2' IV 0 0(10 TUSUNES 2 l 64 6 0 70 19 1 5 Ï 0'20 19 1 2B-9 116 breunas 12 60 0 066 21 65 008 18 1 2'- 1 ri6 palarii itas 23 39 7 0 43 lí 57 3 075 22 16 8 015 Total A ll-23i 673.V5 SIL 14 8 66 41 8941 8 8051 Toul B (olroí) 24 2.3KOM 26-12 24 2546-3 3.V 59 24 2164 5 19-49 Total (A+B.i 91 I.V8 1(10011 75811 10000 11 n>6 i I no-oi> Fuente: ARM= labros de la aduana