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Inversión extranjera directa desigualdad y crecimiento económico en América Latina

Suanes, Macarena

Abstract

Este trabajo investiga la relación empírica de la inversión extranjera directa (IED) con e l crecimiento económico y la desigualdad de ingresos para América Latina. Con un panel de datos para 18 economías para el periodo comprendido entre 1980 y 2009 se consideran dos ecuaciones que estima n la relación entre la IED y la desigualdad de ingresos y el crecimiento económico , respectivamente . Los principales resultados sugieren que la IED afecta positivamente tanto al crecimiento económico de estas economías como a la desigualdad de ingresos

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Inversión extranjera directa, desigualdad y crecimiento económico en América Latina Macarena Suanes Universidad Autónoma de Barcelona Octubre 2012 Resumen Este trabajo investiga la relación empírica de la inversión extranjera directa (IED) con el crecimiento económico y la desigualdad de ingresos para América Latina. Con un panel de datos para 18 economías para el periodo comprendido entre 1980 y 2009 se consideran dos ecuaciones que estiman la relación entre la IED y la desigualdad de ingresos y el crecimiento económico, respectivamente. Los principales resultados sugieren que la IED afecta positivamente tanto al crecimiento económico de estas economías como a la desigualdad de ingresos. JEL: O1, F43 Palabras claves: Inversión extranjera directa, desigualdad, crecimiento económico 2 1. Introducción La importante afluencia de inversión extranjera directa (IED) 1 dirigida a las economías en desarrollo durante las últimas dos décadas, ha motivado un considerable número de trabajos que intentan explicar el efecto que tiene la IED sobre el crecimiento económico y sus determinantes (ver Clark et al. 2011). Sin embargo, los efectos de este fenómeno sobre la desigualdad de ingresos ha recibido menos atención por la literatura. América Latina (AL) es un caso de estudio relevante, especialmente si se tiene en cuenta que en las últimas dos décadas ha sido uno de los principales destinos de la IED, según datos de UCTAD. Así, los niveles de IED (en porcentaje del PIB) más que se triplicaron en el periodo 1996-2009 respecto a 1980. Este gran aumento viene acompañado por un mayor crecimiento de dichas economías especialmente en los últimos años (con tasas del 5% promedio anual durante el último quinquenio). Sin embargo, la desigualdad de ingresos continúa siendo un fenómeno persistente y que presenta niveles especialmente elevados para el caso de las economías de América Latina. En este sentido, si bien existe cierto consenso en la literatura sobre los efectos positivos de la IED sobre el crecimiento de las economías en desarrollo, no está claro cuáles son los efectos sobre la desigualdad de ingresos. A nivel teórico, De Mello (1999) resume los efectos puestos de relieve en la literatura señalando que la IED puede mejorar a largo plazo el crecimiento económico a través de, al menos, tres canales: la acumulación de capital, transferencia de tecnologías y transferencia de conocimiento. Empíricamente, hay cierto consenso relativo al efecto positivo de la IED sobre el crecimiento de las economías en desarrollo, y de hecho existe una amplia literatura que documenta esta relación (ver De Mello 1997, 1999; Borensztein et al.1998; Li y Liu, 2005; Herzer et al. 2008; De Vita y Kyaw, 2009). Sin embargo, la literatura que estudia los vínculos entre la IED y la desigualdad es escasa y no existen muchos trabajos que estudien, a nivel teórico, el vínculo entre estas dos variables. 1 La IED se define como toda inversión que refleja el objetivo explicito de obtener un interés duradero o de largo plazo de una entidad residente en una economía diferente a la del origen del inversor (Glossary of foreign direct investment terms and definitions, OECD). 3 Una excepción sería el trabajo de Te Velde (2003) que intenta documentar algunos posibles canales de relación entre ambas variables. Así, Te Velde (2003) pone de relieve que la IED tiende a concentrase en sectores altamente calificados, ayuda a incrementar la oferta de trabajo cualificado a través de entrenamiento específico de las empresas (transferencia de conocimiento), y eleva la productividad por medio de los spillovers tecnológicos que generan las empresas extranjeras; aspectos todos ellos con posibles efectos sobre la desigualdad. Los trabajos empíricos que estudian este vínculo para grupos de economías en desarrollo ponen de relieve resultados distintos. Así, una parte de ellos encuentran una relación positiva entre la IED y la desigualdad (Tsai, 1997; Te Velde, 2003; Choi, 2006; Basu y Guariglia, 2007, Herzer et al 2012); mientras que otros no logran verificar la existencia de una relación entre estas dos variables (Milanovic ,2002), o encuentran una relación negativa (Sylwester, 2005). A su vez, existen diversos estudios a nivel de país, que arrojan evidencia en favor de un incremento de los salarios pagados por las firmas extranjeras en relación a los pagados por las empresas nacionales, así como también, observan un aumento de la brecha salarial entre trabajadores cualificados y no cualificados (Lipsey y Sjöholm 2004; Mah 2002; Te Velde y Morrissey 2004; Aitken et al 1996 y Feenstra y Hanson, 1997). La Figura 1 ilustra la relación entre la inversión extranjera directa y el crecimiento y también con la desigualdad de ingresos de las economías de América Latina, tomando medías de dichas variables para el periodo 1980-2009, y muestra una relación positiva de la IED tanto con el crecimiento económico como con la desigualdad de ingresos (medida por el índice de Gini). Este trabajo va a analizar si dichas relaciones son robustas a través de la estimación de dos ecuaciones independientes que permitan estimar el impacto económico de la IED sobre la desigualdad y el crecimiento económico mediante un análisis empírico de datos de panel. 4 ArgArgArgArgArgArgArgArgArgArgArgArgArg BolBolBolBolBolBolBolBolBolBolBolBolBol BraBraBraBraBraBraBraBraBraBraBraBraBra ChlChlChlChlChlChlChlChlChlChlChlChlChl ColColColColColColColColColColColColCol CorCorCorCorCorCorCorCorCorCorCorCorCor DomDomDomDomDomDomDomDomDomDomDomDomDom EcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcu SalSalSalSalSalSalSalSalSalSalSalSalSal GtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGta HonHonHonHonHonHonHonHonHonHonHonHonHon MexMexMexMexMexMexMexMexMexMexMexMexMex NicNicNicNicNicNicNicNicNicNicNicNicNic PanPanPanPanPanPanPanPanPanPanPanPanPan PryPryPryPryPryPryPryPryPryPryPryPryPry PerPerPerPerPerPerPerPerPerPerPerPerPer UruUruUruUruUruUruUruUruUruUruUruUruUru VenVenVenVenVenVenVenVenVenVenVenVenVen 1 2 3 4 5 IED en % del PIB promedio 1980-2009 40 45 50 55 60 Indice de Gini promedio 1980-2009 ArgArgArgArgArgArgArgArgArgArgArgArgArg BolBolBolBolBolBolBolBolBolBolBolBolBol BraBraBraBraBraBraBraBraBraBraBraBraBra ChlChlChlChlChlChlChlChlChlChlChlChlChl ColColColColColColColColColColColColCol CorCorCorCorCorCorCorCorCorCorCorCorCor DomDomDomDomDomDomDomDomDomDomDomDomDom EcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcuEcu SalSalSalSalSalSalSalSalSalSalSalSalSal GtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGtaGta HonHonHonHonHonHonHonHonHonHonHonHonHon MexMexMexMexMexMexMexMexMexMexMexMexMex NicNicNicNicNicNicNicNicNicNicNicNicNic PanPanPanPanPanPanPanPanPanPanPanPanPan PryPryPryPryPryPryPryPryPryPryPryPryPry PerPerPerPerPerPerPerPerPerPerPerPerPer UruUruUruUruUruUruUruUruUruUruUruUruUru VenVenVenVenVenVenVenVenVenVenVenVenVen 1 2 3 4 5 IED en % del PIB promedio 1980-2009 -1 0123 Tasa de crecimiento del PIB promedio 1980-2009 Figura 1. IED, crecimiento y desigualdad en América Latina (medías 1980-2009) a. Relación entre IED y crecimiento b. Relación entre IED y desigualdad Fuente: En base a datos de World Develpment Indicators (WDI) , Penn Table y WIID El artículo se organiza de la siguiente forma. En la sección 2 se realiza una revisión bibliográfica de la literatura teórica y empírica. La sección 3 presenta la descripción de los datos utilizados y la estrategia empírica adoptada. Los resultados obtenidos se presentan en la sección 4. Finalmente, en la sección 5, se presentan las principales conclusiones. 2. Inversión extranjera directa, crecimiento y desigualdad La importante afluencia de inversión extranjera directa (IED) experimentada en las últimas dos décadas en las economías en desarrollo, ha generado por una parte una importante corriente de estudios centrada en analizar el impacto de la IED sobre el crecimiento y sus determinantes, y por otra parte también ha impulsado, aunque en menor medida, otra rama de estudios que se interesa en analizar la relación con la desigualdad de ingresos. La literatura teórica que estudia los vínculos entre la IED y crecimiento económico identifica diversos mecanismos a través de los cuales la IED puede promover el crecimiento. Más precisamente en el marco de los modelos de crecimiento endógeno, se identifican tres canales. En primer lugar, la IED aumenta la acumulación de capital en el país receptor por medio de nuevos insumos y tecnologías (Blomstrom et al, 1996; Borensztein et al. 1998). En segundo lugar, la transferencia de tecnologías desde las firmas extranjeras a las firmas receptoras, comúnmente denominado por la 5 literatura spillovers tecnológicos, juega un rol fundamental en explicar el impacto de la IED en el crecimiento. En términos de Borensztein et al. 1998 este canal resulta crucial para las economías en desarrollo, aunque puede llevar mucho tiempo hasta que estas economías puedan ser capaces de reproducir estas tecnologías. Adicionalmente, la IED puede tener un efecto positivo indirecto sobre el crecimiento a través de su impacto en el capital humano, aumentando el nivel de conocimientos y habilidades en la economías doméstica a través de capacitación laboral. Incluso en los países en desarrollo, los efectos producto de la mayor inversión en formación de trabajadores podrían llegar a ser incluso más importante que el efecto directo sobre el crecimiento (De Mello, 1997). Empíricamente, existe cierto consenso en la literatura en cuanto a los efectos positivos de la IED en el crecimiento económico, especialmente en el caso de las economías en desarrollo. Dentro de los primeros antecedentes empíricos cabría destacar el trabajo de Blomstrom et al. (1996), que encuentran un efecto positivo de la IED en el crecimiento de las economías en desarrollo; Balasubramanyam et al. (1996), que mediante un análisis cross section encuentran que la IED es más importante para el crecimiento económico en economías que promueven más las exportaciones que las importaciones; y Borensztein et al. (1998), que también encuentran un impacto positivo de la IED sugiriendo que las variaciones en su impacto radican en la habilidad que tienen las economías en absorber el cambio tecnológico, y por otra parte en el stock de capital humano que tiene la economía receptora de la IED. Por su parte, De Mello (1999), utilizando un panel para 32 países encuentra que el IED tiene un efecto positivo en el crecimiento, difiriendo los mecanismos según si las economías pertenecen a la OECD o no, y además pone de relieve que el impacto de la IED en el crecimiento depende inversamente de la brecha tecnológica entre líderes y seguidores. Estudios más recientes confirman este resultado, así Li y Liu (2005), mediante un panel para 84 economías (siendo 63 en vías de desarrollo) encuentran una relación positiva en ambos tipos de economías, y en particular, identifican una interacción positiva entre IED y capital humano, y una relación negativa con la brecha tecnológica. Por otra parte, De Vita y Kyaw (2009), a partir de un panel de 126 economías en desarrollo para el periodo 1985-2002, comprueban que la IED mejora al crecimiento para las economías en desarrollo de medios a altos ingresos, pero no para las de bajos ingresos. Finalmente, Herzer et al (2008) y Herzer (2012) mediante un análisis de técnicas de cointegración 6 encuentran un efecto no significativo (y negativo) de la IED en el crecimiento pero determinando diferencias en los efectos por países. Sin embargo, la relación entre la IED y la desigualdad de ingresos no ha recibido tanta atención por parte de la literatura, seguramente debido a que el vínculo entre estas dos variables resulta más complejo además de la escasa disponibilidad de datos. Dentro de la escasa literatura teórica existente se pueden identificar algunos de los posibles canales a partir de los cuales la IED puede afectar a la desigualdad de ingresos. Así, Te Velde (2003) identifica en primer lugar un “efecto composición” resultado de que las firmas extranjeras tienden a localizarse en sectores más intensivos en mano de obra cualificada, mejorando así la posición de estos trabajadores respecto a los no cualificados (Feenstra y Hanson, 1995). La IED también puede afectar a la oferta de cualificados a través de entrenamiento específico de la empresa y a través de contribuciones a la educación general (transferencia de conocimiento). La IED también es probable que induzca un crecimiento más rápido de la productividad del trabajo en los dos tipos de empresas las extranjeras (transferencia de tecnología) y las domésticas (efectos secundarios). Pero si además el crecimiento de la productividad es sesgado hacia el sector cualificado, la IED puede aumentar más la brecha de cambio tecnológico entre sectores (Berman y Machin, 1998). Todos estos efectos contribuyen a aumenta la desigualdad de rentas de los trabajadores extranjeros y nacionales, y fundamentalmente entre trabajadores cualificados y no cualificados. Por su parte, Te Velde (2003) encuentra evidencia empírica a favor de que la IED incrementa la desigualdad salarial en AL y por esta vía la desigualdad de ingresos, resultado que contrasta con lo que predice la teoría tradicional del comercio (modelo Heckscher-Ohlin). Bajo este modelo las entradas de IED se asemejan a la liberalización del comercio en el que el factor relativamente abundante se ve beneficiado y por tanto la IED mejoraría las medidas de desigualdad de ingresos de estas economías porque les permitiría especializarse en actividades intensivas en mano de obra no cualificada disminuyendo así la brecha salarial con los cualificados. Este argumento se basa en el supuesto de que los países en desarrollo en particular el caso de América Latina es abundante en mano de obra menos calificada (Robertson 2000). Adicionalmente, varios estudios empíricos por países apoyan la hipótesis de que la IED fundamentalmente en economías en desarrollo, se asocia con una mayor desigualdad de rentas salariales, y se verifica que la IED beneficia más a los 7 trabajadores cualificados. Algunos ejemplos en esta dirección son el caso de Indonesia (Lipsey y Sjöholm 2004), Corea (Mah 2002), Tailandia (Te Velde y Morrissey 2004) y México (por ejemplo, Aitken et al 1996;. Feenstra y Hanson, 1997). Incluso gran parte de la evidencia empírica demuestra que la inversión extranjera directa se asocia con salarios más altos para todos los tipos de trabajadores. (Overseas Development Institute 2002: 2; emphasis added). La literatura empírica que estudia la relación entre la IED y la desigualdad a nivel macroeconómico es más limitada y no conclusiva. Así, Tsai (1995) mediante un análisis cross-section para 53 economías encuentra una relación positiva y significativa entre la IED y la desigualdad, aunque cuando controla por dummies geográficas (América Latina y Asia) encuentra que la relación positiva podría estar capturando las diferencias en desigualdad entre economías más que el rol que estaría jugando la IED. Por su parte, Choi (2006) mediante un panel de 119 países para el periodo 1993-2002, obtiene evidencia a favor de que un incremento en la IED incrementa la desigualdad. En la misma dirección apunta el trabajo de Basu y Guariglia (2007) que, utilizando un panel de 119 economías en desarrollo para el periodo 1970-1999, reportan una relación positiva entre la IED el crecimiento económico, la desigualdad de ingresos y de capital humano. Adicionalmente, en un trabajo reciente, Herzer et al (2012) mediante técnicas de co-integración analizan el impacto de la IED en la desigualdad de ingresos de largo plazo para cinco economías de AL (Bolivia, Chile, Colombia, México y Uruguay) demostrando que la IED tiene un efecto significativo y positivo sobre la desigualdad de ingresos de casi todas estas economías. En contraste, Milanovic (2003), utilizando datos de encuestas de hogares para 129 países en los años 1988-1993-1998, encuentra que la IED no presenta efectos en la distribución del ingreso. Finalmente, Sylwester (2005), utilizando un panel de 29 economías en desarrollo para el periodo 1970-1990, no encuentra evidencia de una relación positiva entre estas variables. En resumen, si bien la evidencia empírica relativa a la relación entre IED y desigualdad en las economías en desarrollo no es concluyente, en ningún caso apunta hacia un efecto claro de provocar una reducción en la desigualdad. 8 3. Datos y Estrategia Empírica 3.1 Datos A partir de un panel no balanceado de datos trianuales para 18 países de América Latina 2 para el periodo comprendido entre 1980 y 2009 se analiza la relación entre la IED con el crecimiento y con la desigualdad. Se trabaja con datos trianuales (medías de tres años) por varias razones. En primer lugar, debido a que no se esperan grandes cambios año a año en algunas de las variables de interés, como es el caso de la medida de desigualdad de ingresos. En segundo lugar, porque de esta manera se reducen las fluctuaciones a corto plazo y la influencia del ciclo económico, permitiendo centrarse en la relación más de largo plazo. Y, finalmente, porque permite maximizar la limitada disponibilidad de datos anuales de algunas variables, como es el caso de la medida de desigualdad de ingresos. La variable inversión extranjera directa, se aproximó con el ingreso neto de capitales extranjeros en términos del PIB de la base de datos de World Development Indicators (WDI) 3 que permite obtener para la muestra de países considerada, datos con un alto grado de homogeneidad. La figura 2 presenta los ratios promedio de IED por país para los dos sub periodos de la muestra (1980-1995 y 1996-2009) e ilustra el importante crecimiento registrado por dicha variable en los últimos 15 años para todos los países de América Latina considerados. En promedio, el ratio de IED en el PIB más que se triplicó durante el periodo de 1996-2009 respecto al período anterior, destacando Panamá, Chile, Nicaragua y Bolivia como los principales receptores de IED (en relación al porcentaje del PIB del país). 2 Se incluyeron todos los países de América Latina excepto Cuba por no presentar información disponible para la mayor parte de las variables consideradas en el análisis. Los países que se incluyeron en la muestra son: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Guatemala, Hondura, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, El Salvador, Uruguay y Venezuela. 3 http://data.worldbank.org/data-catalog/world-development-indicators. 9 Figura 2: Inversión extranjera directa en % del PIB Fuente: elaboración propia en base a datos de WDI Como medida de desigualdad de ingresos se utilizó el índice de Gini obtenido del World Income Inequality Database (WIID) 4 , base de datos que reporta en muchos casos más de una estimación del índice de Gini por año y país. Así, con el fin de utilizar datos lo más homogéneos y comparables, las observaciones fueron seleccionadas en primer lugar teniendo en cuenta el ranking de calidad elaborado por este mismo instituto eliminando las observaciones de menor calidad (ranking 4). Asimismo se controló por la definición de ingreso utilizada (priorizando la de ingreso disponible), por la cobertura por área geográfica y poblacional, y también en base a la fuente utilizada. Por último, para algunos países se actualizaron los datos con la base de datos SEDLAC 5 manteniendo el mismo criterio de selección antes mencionado. En la figura 3 se presentan los promedios en el índice de desigualdad por país para los dos sub periodos de la muestra (1980-1995 y 1996-2009) y permite diferenciar claramente distintos comportamientos por países. 4 De la versión 2c UNU-WIDER 5 Base de datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe http://sedlac.econo.unlp.edu.ar/esp/ 16 5. Conclusiones Mediante un panel para 18 economías de América Latina en este trabajo se investiga la relación empírica de la inversión extranjera directa con el crecimiento económico y la desigualdad de ingresos obteniendo dos importantes resultados. En primer lugar, se confirman los efectos positivos de la IED sobre el crecimiento, lo que estaría ciertamente en línea con los principales resultados puestos de relieve en la literatura (ver De Mello, 1999; Borensztein et al.,1998; Li y Liu (2005); Herzer et al , 2008; De Vita y Kyaw, 2009). Y, en segundo lugar, se comprueba la existencia de una relación positiva entre la desigualdad de ingresos y la IED, lo que implica que si bien la IED contribuye al crecimiento económico, al mismo tiempo aumenta la desigualdad en la distribución de ingresos de la población. Este último resultado avala la evidencia obtenida por la escasa literatura que encuentra una relación positiva entre estas variables para las economías en desarrollo (Tsai, 1997; Te Velde, 2003; Choi, 2006; Basu y Guariglia, 2007, Herzer et al 2012). Estos resultados implican por tanto, una contribución con la literatura empírica fundamentalmente al aportar evidencia para América Latina, región para la que no existen prácticamente estudios a nivel agregado, con la destacable excepción del reciente trabajo de Herzer et al (2012) que aporta evidencia para cinco economías de América Latina. A su vez, estos resultados abren camino a futuras investigaciones que permitan profundizar en el estudio del impacto de la IED sobre la desigualdad de ingresos en estas economías, por ejemplo diferenciando la IED por sectores de actividad, o bien mediante otros indicadores de desigualdad que permitan identificar el impacto por tipo de rentas, aunque cabe tener en cuenta que las investigaciones en esta dirección y para dichos países probablemente se vean obstaculizadas por la limitación y calidad de los datos disponibles. Finalmente, el hecho que la IED sea un determinante positivo para el crecimiento y la desigualdad de ingresos, genera un campo potencial de debate y de investigación para los responsables del diseño de la política económica, especialmente en sus vertientes más redistributivas. Así, la concentración de capital en sectores altamente cualificados, los mayores salarios pagados por estas empresas, y la brecha tecnología con sesgo hacia sectores altamente cualificados, son algunos de los posibles canales a tener en cuenta con el fin de que el crecimiento resultado de la IED se traduzca en mejora del bienestar de toda la sociedad. 17 Referencias Aitken, B., A. Harrison Lipsey y R.E. (1996). “Wages and foreign ownership: a comparative study of Mexico, Venezuela, and the United States”. Journal of International Economics 40 (3/4), 345-371. Alfaro, L., Areendam Chanda, Sebnem Kalemli-Ozcan, y Selin Sayek. 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Evidence from East Asia and Latin America.” Contemporary Economic Policy, 19(2), 175-185. 22 Anexo estadístico Tabla.1 Variable Media Std.Dev. Min Max IED overall 2.356 2.286 -7.239 10.71 N = 179 between 0.973 1.112 4.431 n = 18 within 2.080 -8.968 9.815 T = 9.944 desigualdad overall 51.44 5.060 38.90 61.09 N = 148 between 4.126 43.04 58.27 n = 18 within 2.719 42.58 58.01 T = 8.222 Crecimiento overall 1.170 3.307 -8.413 10.65 N = 180 between 1.088 -0.297 3.225 n = 18 within 3.133 -7.276 11.78 T = 10 Inversión overall 19.93 5.309 10.05 39.43 N = 180 between 3.910 11.93 27.89 n = 18 within 3.698 11.40 31.47 T = 10 Gasto público overall 9.942 6.564 2.673 42.40 N = 180 between 6.306 3.346 27.23 n = 18 within 2.305 3.795 25.11 T = 10 Comercio overall 58.75 34.89 10.53 179.7 N = 180 between 32.51 18.52 150.8 n = 18 within 14.60 7.604 114.1 T = 10 Capital humano overall 24.64 9.407 7.400 42.55 N = 180 between 7.880 9.815 37.90 n = 18 within 5.433 11.84 40.81 T = 10 Población overall 1.812 0.647 0.0272 3.169 N = 180 between 0.530 0.482 2.472 n = 18 within 0.390 0.914 2.697 T = 10 M2_gdp overall 30.72 12.84 8.054 80.74 N = 180 between 9.692 20.09 58.91 n = 18 within 8.695 5.697 54.98 T = 10 Observations Estadísitcas Descriptivas 23 Tabla.2 Fuente Desigualdad Indice de Gini UNU-WIDER versión 2.c Crec. Pib Crecimiento real del PIB real per capita Penn Table versión 7.0 lpib PIB real per capita en logaritmos Penn Table versión 7.0 IED Inversión extranjera directa en % del PIB World Development Indicators Capital humano Barro and Lee Gasto público Gasto del gobierno en % del PIB Penn Table versión 7.0 Población Tasa de crecimiento de la población World Development Indicators M2 Tasa de M2 en % del PIB World Development Indicators Inversión inversión bruta en capital fijo en % del PIB Penn Table versión 7.0 Comercio World Development Indicators Definición de vairables Porcentaje de la población con eduación secundaria 25 o más del total importaciones más exportaciones en % del PIB Tabla 3. IED Crecimiento lpib Inversión desigualdad capital humano Gasto público Comercio Población M2 IED 1 Crecimiento 0.231 1 lpib 0.0515 0.146 1 Inversión 0.284 0.194 0.0446 1 desigualdad 0.231 0.117 -0.298 0.126 1 capital humano 0.383 0.174 0.273 -0.109 -0.0172 1 Gasto público 0.186 -0.0691 -0.286 0.008 0.0008 -0.308 1 Comercio 0.469 0.0802 -0.189 0.142 0.0252 0.174 0.396 1 Población -0.187 -0.150 -0.251 0.176 0.126 -0.548 0.223 0.131 1 M2 0.504 0.0673 0.0450 -0.0550 0.193 0.376 0.222 0.430 -0.225 1 Matriz de Correlaciones 24 Tabla 4. Promedio 1980-1995 Promedio 1996-2009 Guatemala 1,18 1,41 Paraguay 0,70 1,52 Venezuela, 0,63 2,19 El Salvador 0,29 2,59 Brazil 0,57 2,69 Uruguay 0,52 2,74 Argentina 0,91 2,77 Mexico 1,26 2,89 Ecuador 1,24 2,93 Colombia 1,35 3,28 Peru 0,72 3,62 Dominican Rep 1,22 3,71 Costa Rica 1,85 4,30 Honduras 0,89 4,41 Bolivia 1,02 5,49 Nicaragua 0,67 5,89 Chile 2,22 6,64 Panama 0,94 7,23 Inversión extranjera directa en % del PIB Tabla. 5 Promedio 1980-1995 Promedio 1996-2009 Uruguay 41,54 44,54 Venezuela, 45,67 46,38 Costa Rica 45,02 47,73 Argentina 43,05 49,32 Dominican Rep 47,73 50,09 El Salvador 50,94 50,2 Nicaragua 56,48 51,61 Peru 53,11 51,8 Mexico 54,52 52,11 Guatemala 55,65 53,2 Chile 53,54 53,76 Ecuador 47,5 54,7 Paraguay 45,28 54,92 Panama 56,01 55,15 Honduras 55,15 55,33 Colombia 53,13 56,8 Brazil 59,14 57,4 Bolivia 52,05 58,72 Indice de Gini