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El mundo rural del sur peninsular durante el reinado de Alfonso X

Carmona Ruiz, María Antonia

Abstract

La implantación de un nuevo sistema político tras la conquista cristiana del sur peninsular provocó una profunda transformación de las estructuras económicas y sociales, especialmente durante el reinado de Alfonso X. Fue este monarca quien se encargó de reorganizar Andalucía tras la fase de conquista protagonizada por su padre, Fernando III. El fracaso de las repoblaciones y el abandono de la región por la población mudéjar especialmente a partir de 1264 supuso el abandono de poblados y tierras cultivadas, así como una concentración de la población en los centros estratégicos y lugares más fértiles. La consecuencia principal de ello fue la reconstrucción de los ecosistemas naturales y la abundancia en la mayor parte del territorio andaluz de espacios incultos, lo que benefició particularmente a la ganadería que experimentó una importante expansión en esas fechas.

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239 El mundo rural del sur peninsular durante el reinado de Alfonso X María Antonia Carmona Ruiz Universidad de Sevilla ORCID: 0000-0003-1085-693X RESUMEN La implantación de un nuevo sistema político tras la conquista cristiana del sur peninsular provocó una profunda transformación de las estructuras económicas y sociales, especialmente durante el reinado de Alfonso X . Fue este monarca quien se encargó de reorganizar Andalucía tras la fase de conquista protagonizada por su padre, Fernando III . El fracaso de las repoblaciones y el abandono de la región por la población mudéjar especialmente a partir de 1264 supuso el abandono de poblados y tierras cultivadas, así como una concentración de la población en los centros estratégicos y lugares más fértiles . La consecuencia principal de ello fue la reconstrucción de los ecosistemas naturales y la abundancia en la mayor parte del territorio andaluz de espacios incultos, lo que benefició particularmente a la ganadería que experimentó una importante expansión en esas fechas . ABSTRACT The establishment of a new political system after the Christian conquest of the south of the Iberian Peninsula led to a profound transformation of the economic and social structures, especially during the reign of Alfonso X . This monarch oversaw the reorganization of Andalusia after the conquest phase led by his father, Ferdinand III . The failure of the repopulations and the abandonment of the region by the Mudejar population, especially after 1264, led to the abandonment of settlements and cultivated lands, as well as a concentration of the population in the strategic centers and more fertile areas . The main consequence of this was the reconstruction of natural ecosystems and the abundance of uncultivated areas in most of Andalusia, which particularly benefited livestock farming, which underwent a major expansion at that time . INTRODUCCIÓN El siglo XIII fue para el sur peninsular una época de importantes transformaciones, a consecuencia esencialmente del gran avance conquistador cristiano . Así, además de otros espacios, en apenas 30 años se conquistó el territorio que a partir del reinado de Alfonso X se empezó María Antonia Carmona Ruiz 240 a denominar Andalucía1 . Era un amplio espacio que casi dobló la extensión de la Corona de Castilla, que estaba bien organizado, tenía un poblamiento estable y disponía de zonas especialmente fértiles, como la depresión del Guadalquivir, a la que bordean sendas cadenas montañosas que distinguen claramente a esta región . Su ocupación se efectuó en circunstancias muy variadas, por lo que nos encontramos lugares en los que desapareció la totalidad de la población musulmana, mientras que en otros los cristianos fueron una minoría que se limitó a controlar las defensas, o ni siquiera estuvieron presentes . Por otro lado, el nacimiento de una frontera, un espacio de contacto entre dos sociedades enfrentadas, la castellana y la nazarí, alteró notablemente el proceso lógico de implantación de las nuevas estructuras agrarias y el grado de poblamiento de Andalucía . La instalación de la población cristiana fue un proceso lento y complejo, con un trasvase de población desde territorios del norte peninsular mediante un sistema de repoblación perfectamente controlado por la Corona y en un proceso que, aunque continuó en los siglos posteriores, tuvo como hito principal los reinados de Fernando III y Alfonso X . Iniciado hacia 1230, en él se pueden señalar dos fases: una inicial que llega hasta 1264, y otra posterior a esta fecha . En la primera fase, la repoblación fue compatible con la permanencia en la región de mudéjares, en virtud de las capitulaciones, pero después de la revuelta de 1264, se produjo la aceleración del proceso de castellanización a consecuencia de la salida o expulsión de la mayor parte de los musulmanes . Por lo tanto, la conquista cristiana de Andalucía supuso la implantación de un nuevo sistema político que provocó una profunda transformación de las estructuras económicas y sociales, acentuándose el ruralismo de la región, debido principalmente a que los nuevos pobladores, procedentes, en su mayor parte, del ámbito rural, se limitaron a prolongar, simplificados, los rasgos tradicionales de la economía de la región . A través de estas páginas analizaremos muy someramente las transformaciones que se produjeron en el mundo agrario andaluz poco después de la conquista, y principalmente durante el reinado de Alfonso X . 1. LAS TRANSFORMACIONES DEL POBLAMIENTO RURAL A MEDIADOS DEL SIGLO XIII Como tradicionalmente se ha dicho, la estructura del poblamiento rural en al-Andalus se vertebraba en torno a un tipo de asentamiento que las fuentes árabes denominan qarya (traducido habitualmente como alquería o aldea) . Con este término se alude a una comunidad rural, de dimensiones muy distintas y configuración diversa, que se dedicaba a la explotación agrícola y ganadera de su entorno2 . Su territorio se disponía en varias partes con una entidad jurídica diferenciada cada una de ellas y complementarias entre sí . Así, se podía distinguir entre tierras de propiedad privada de carácter primordialmente agrícola y el espacio comunal, utilizado principalmente para pastos, caza, recogida de leña y frutos silvestres3 . Estas alquerías dependían de un núcleo urbano, normalmente una ciudad (madīna), aunque en otras ocasiones, eran la cabeza de la demarcación otras entidades de población, como fortalezas (hisn, pl . husun) . 1 Sobre la identificación de Andalucía con el territorio conquistado por Castilla en el siglo XIII, vid. Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “Los orígenes de Andalucía”, en Fundamentos medievales de los particularismos hispánicos . León, Fundación Sánchez-Albornoz, 2005, pp . 77-205 . 2 Con esta definición hemos generalizado ya que el término alquería tuvo un significado distinto según zonas, cambió a lo largo del tiempo y en muchos casos hacía referencia a realidades muy distintas . Joaquín VALLVÉ BERMEJO, La división territorial de la España musulmana, Madrid, CSIC, 1986, p . 242 . 3 Carmen TRILLO SAN JOSÉ, “La alquería y su territorio en Al-Andalus: estrategias sociales de organización y conservación”, Arqueología espacial, 26 (2006), p . 244 . El mundo rural del sur peninsular durante el reinado de Alfonso X 241 Antes de la conquista cristiana se constata la existencia de un hábitat disperso generalizado, siguiendo la tendencia habitual en que la población prefería la dispersión, ya que las dificultades en el transporte exigían que se residiera más o menos cerca de donde se trabajaba . Así, por ejemplo, en el entorno de Sevilla había en la época islámica una población diseminada que afectaba a las áreas rurales circundantes, como lo demuestra el Libro de Repartimiento de esta ciudad en que se registra el reparto de 161 alquerías4, parte de las existentes realmente . Algo parecido ocurría en Niebla, en cuya cora había más de mil alquerías 5 . En el caso de Jaén, y según al-Idrisi, además de un elevado número de fortalezas, había más de 600 alquerías dedicadas a la producción de seda6 . Así pues, los campesinos vivían agrupados en alquerías cercanas a las tierras que cultivaban . Considerando que una jornada de viaje suponía recorrer aproximadamente 20 millas, sabemos que en el caso de la Campiña giennense durante la época andalusí la distancia entre dos localidades amuralladas vecinas oscilaba entre 6 y 8 millas, es decir, menos de media jornada7, por lo que un labrador perfectamente podía trabajar en el campo y regresar a su domicilio diariamente . Además, debemos tener en cuenta que en un momento en que no existe una excesiva presión demográfica, los núcleos de población tienden a localizarse esencialmente en las zonas de mayor fertilidad, quedando como espacios de ocupación más marginal las zonas serranas y más áridas . También tuvieron que afectar al poblamiento los conflictos bélicos que se vivieron en al-Andalus pocos años antes de la conquista cristiana, con migraciones de la población a zonas mejor protegidas8 . Son muy expresivos los datos que se recogen en el Repartimiento de Sevilla, que registra los efectos de la destrucción 9 . Respecto al heredamiento que recibió la ciudad de Sevilla para repartirlo entre los pobladores además de 41 alquerías en estado de explotación, se le entregaron 21 lugares que “eran yermos”10 . Tras la conquista cristiana los nuevos pobladores se establecieron principalmente en las principales villas y ciudades de la región, donde generalmente la población autóctona fue expulsada, mientras que los musulmanes se concentraron en los pueblos y alquerías, permaneciendo en sus propiedades a cambio del pago de impuestos como mudéjares, por lo que en un principio el tipo de hábitat preexistente se mantuvo en buena parte11, aunque en algunas zonas sensibles en la frontera con el reino Granada se produjeron algunos traslados de población mudéjar a fin de tenerla controlada12 . Estos traslados forzosos, unido a las incitaciones de los ulemas y 4 Así, 50 alquerías fueron asignadas a donadíos mayores, 45 a donadíos menores y 66 a pobladores . Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “Colonización agraria en los reinos de Córdoba y Sevilla, 1236-1350”, La Andalucía Medieval. Actas “I Jornadas de Historia Rural y Medio Ambiente”, Huelva, Universidad, 2003, p . 234 . 5 Alejandro GARCÍA SANJUÁN, “El poblamiento rural en la Tierra llana onubense durante la época islámica”, en La Andalucía Medieval..., pp . 123-124 . 6 Javier AGUIRRE SADABA, “El distrito de Baeza en la época musulmana (siglos VIII-XIII)”, en J . Rodríguez Molina (coord .), Historia de Baeza. Historia, Literatura, Arte, Baeza, Ayuntamiento, 1982, p .108 . 7 Eva María ALCÁZAR HERNÁNDEZ, El concejo de Jaén en la Baja Edad Media: Introducción al análisis del territorio y del poblamiento, (Tesis doctoral) Jaén, Universidad, 2002, pp . 180-181 . 8 María Antonia CARMONA RUIZ, “La transformación de los paisajes rurales en el valle del Guadalquivir tras la conquista cristiana (siglo XIII)”, en Expansión cristiana y transformaciones agrarias en la Península Ibérica medieval. El impacto de las conquistas en los paisajes y ecosistemas cultivados andalusíes (siglos XI-XVI), Valencia, Universidad, 2018, p . 96 . 9 Por poner un ejemplo, en él se indica que en Sanlúcar de Albaida (actualmente Albaida del Aljarafe) había “sesenta casas e son las más caídas” . Julio GONZÁLEZ, Repartimiento de Sevilla. Estudio y edición . Madrid, CSIC, 1951, vol . 2, pp . 14-15 . 10 Ibidem, p . 116 . 11 Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “Poblamiento de la Baja Andalucía: de la repoblación a la crisis”, XXI Semana de Estudios Medievales, Estella’94, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1995, p . 65 . 12 Es el caso de la aldea de Silibar, lugar en el que en 1254 fue reubicada la población mudéjar que había en Morón, y a donde también acudieron musulmanes procedentes de otras poblaciones cercanas . Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “El repartimiento de Carmona” en Actas del I Congreso de Historia de Carmona, María Antonia Carmona Ruiz 242 alfaquíes para que emigrasen a tierras musulmanas y a la presión cristiana, provocaron que ya antes de 1264 la población mudéjar en Andalucía hubiera descendido notablemente . Sólidamente unidos a las repoblaciones se encuentra los “repartimientos”, mecanismo de distribución de tierras por el que se recompensó a los que habían participado en las conquistas y también propició el asentamiento de los nuevos pobladores, creándose además una serie de señoríos localizados principalmente en las áreas fronterizas . Fue Fernando III el que organizó los primeros repartimientos, en los territorios del alto y medio Guadalquivir, aunque como es sabido, no pudo terminar su programa de reorganización del espacio andaluz debido a su muerte poco después de la conquista de Sevilla . Tenemos muy poca información sobre las repoblaciones de los territorios de los reinos de Jaén y Córdoba, aunque sabemos que se centraron básicamente en la organización de las diferentes ciudades, Andújar, Baeza, Úbeda, Jaén, Arjona, Córdoba, y sus territorios circundantes, mientras que el resto del distrito estaba mal controlado y en buena parte habitado por musulmanes, por lo que Alfonso X tuvo que continuar el proceso de reorganización y asentamiento de nuevos pobladores, encargándose también este monarca de la organización de las repoblaciones del reino de Sevilla . Se supone que sólo fueron objeto de repartimiento las tierras vacías, pero, debido a la falta de documentación, es difícil conocer cuál fue el volumen que recibieron los repobladores y el porcentaje en proporción con las que mantuvieron los mudéjares . A través de los Libros de Repartimiento podemos acercarnos algo a esta cuestión, aunque desgraciadamente tan sólo se han conservado unos pocos del reino de Sevilla, y de ellos, anteriores a la expulsión de los mudéjares tan sólo contamos con los de Carmona y Sevilla . En concreto, a través del de Carmona, que se realizó en torno a 1253, sabemos que la tierra distribuida entre los repobladores cristianos no llegó a la quinta parte de la superficie total del término carmonés, entregándose pequeñas y medianas empresas agrarias que sumarían el 97% de todas las fincas registradas y el 84,6% de toda la tierra repartida13, permaneciendo en sus casas buena parte de los mudéjares, que conservaron sus leyes y costumbres14 . Algo parecido ocurriría en Sevilla, o en Córdoba, donde los heredamientos típicos estaban conformados por fincas de pequeña y mediana superficie . Es decir, que los repartimientos van a dar lugar a la aparición de un importante número de pequeños y medianos propietarios, sin olvidar la existencia de grandes propiedades entregadas principalmente a nobles e instituciones eclesiásticas15 . Pese a la información al respecto, está claro que los repartimientos castellanos alteraron la fisonomía del parcelario, algo que claramente se ve en el caso de Sevilla, donde algunas grandes propiedad pasaron íntegramente a manos de los conquistadores en forma de donadíos mayores, aunque la mayoría se dividieron entre los beneficiarios de donadíos menores y en forma de heredamientos entre los repobladores, encontrándonos también en el caso de tierras de cereal de la Campiña la concentración de parcelas para formar pequeñas y medianas propiedades16, por Sevilla, Diputación, 1998, pp . 68-69 . María Antonia CARMONA RUIZ, “El aprovechamiento de La Algaida de Cote (Bosque de San Pablo, Montellano) . ss . XIIIXVI” . Apuntes 2, 3, (1999), p . 142-170 . 13 Así, entre el millar de habitantes cristianos se repartieron 832 yugadas de tierra calma (24 .960 Has .), que sumada a las 174,8 Has . de viña y huerta distribuida proporciona la cifra total de 25 .134 Has . distribuidas, lo que corresponde a 251 Km2, cuando el término de Carmona debía de tener cerca de 1 .300 km2 . Emilio CABRERA MUÑOZ, “La gran propiedad en Carmona en la Baja Edad Media”, en Actas del I Congreso de Historia de Carmona, Sevilla, Diputación, 1998, pp . 227- ss . 14 M . González Jiménez, “El repartimiento…”, p . 199 . 15 Según el Libro de repartimiento de Sevilla, el 51% de los pobladores fueron pequeños y medianos propietarios que acapararon el 20% del territorio repartido; el 46% medianos propietarios que acumularon el 68% de las tierras repartidas, mientras que tan sólo el 2% de los beneficiarios eran grandes propietarios que obtuvieron el 12% de lo distribuido . Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, En torno a los orígenes de Andalucía, Sevilla, Universidad . 2ª ed . 1988, p . 99 . 16 M . González Jiménez, “Colonización agraria…”, p . 234 . El mundo rural del sur peninsular durante el reinado de Alfonso X 243 lo que además de modificarse la estructura de las parcelas, se transformó también la red viaria menor y la propia distribución tradicional de los cultivos17, consecuencia del asentamiento de un importante número de pequeños y medianos propietarios, frente a una minoría de grandes propiedades . Todo esto puede explicar que, pese a la rapidez con que se produjo la conquista de Andalucía, su reorganización según los esquemas cristianos fue un largo y complejo proceso desde el principio, algo que se manifiesta en el espacio de tiempo existente desde que se produjo la conquista, se asignaron términos y se empezaron a organizar los concejos, con una media aproximada de seis años 18 . Posiblemente esto se debiera a una falta de decisión por parte de Fernando III, que se manifiesta en las correcciones que se realizaron en años posteriores a las delimitaciones de términos, pero también es muy posible que la presencia cristiana en los territorios conquistados no se hubiera consolidado en los momentos posteriores a la conquista 19 . Así pues, desde las primeras conquistas, a partir de los años 30 del siglo XIII se fue produciendo una progresiva reorganización de los espacios . Se desmontó la organización andalusí, dando lugar a una estructura mucho más simple y fuertemente jerarquizada . Un sistema ya utilizado anteriormente en la Extremadura castellana y que se fue perfeccionando y utilizando en los territorios que se fueron incorporando al sur, y que se denominaba “comunidad de villa y tierra” . De este modo, además de la dependencia de un conjunto más o menos numeroso de villas y aldeas del núcleo principal, se unieron los derechos de contenido comunal y todos los vecinos de la ciudad o villa principal y su alfoz o “tierra” podían aprovecharse de los bienes comunales de todo el territorio y circular por todo ese espacio sin tener que pagar los tributos que pagaban los no vecinos20 . La preexistencia en Andalucía de ciudades y fortalezas rectoras de amplios distritos en los que había unidades poblacionales menores, principalmente alquerías, facilitó notablemente la implantación de este sistema . Sin embargo, y aunque existía la tendencia a mantener las demarcaciones andalusíes, caso de Baeza o de Úbeda21, no siempre fue así . Hubo casos en los que el territorio perteneciente a una villa contaba con pocos núcleos de población, a veces debido a la desaparición de alquerías, como ya se ha indicado . Por ello, y debido a la dificultad de crear nuevas aldeas dentro del alfoz, se ampliaron sus términos con la intención de que pudiera controlar otros núcleos de población, evitando de este modo la degradación económica de la villa principal . Es el caso de Andújar, para la que en 1241 Fernando III asignó los mismos términos “como los auíe Andújar en tiempo de moros” 22 , pero que tan sólo contaba con una aldea que 17 Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “Andalucía Bética”, en J . A . García de Cortázar y otros, Organización social del espacio en la España medieval. La Corona de Castilla en los siglos VIII a XV, Barcelona, Ariel, 1985, p . 176 . 18 Así, Córdoba se empezó a organizar en 1241, cinco años después de la conquista, algo similar a Baeza, conquistada en 1226, que fijaba sus términos en 1231 . Sabemos que, en Andújar, que había sido ocupada en 1225, se estaban llevando a cabo repartos de tierra en 1232 . Menos tiempo se tardó en Úbeda, conquistada en 1233 y que se repobló en torno a 1235, o Arjona, que inició su repoblación en 1247, tres años después de su conquista . Por su parte Carmona fue conquistada en 1247 y repoblada en 1253 . En el caso de Sevilla, conquistada en 1248, dado que el primer repartimiento, realizado entre 1251 y 1253, fue bastante defectuoso, con deserciones de muchos repobladores, fueron necesarios posteriores repartos . M . González Jiménez, En torno a los orígenes…, p . 1988 . 19 Emilio CABRERA MUÑOZ, “Notas sobre la conquista y la organización territorial del reino de Córdoba en el siglo XIII”, en Medievo Hispano. Estudios in memoriam del prof. Derek W. Lomax, Madrid, Sociedad Española de Estudios Medievales, 1995, p . 93 . 20 Abundan los trabajos que analizan el sistema de comunidades de Villa y Tierra, tanto a nivel particular como general . Una bibliografía puede consultarse en Víctor MUÑOZ GÓMEZ (edit .), La Comunidad de Villa y Tierra. Dinámicas históricas y problemáticas actuales, Murcia, Universidad, 2012 . 21 J . Aguirre Sadaba, “El distrito de Baeza…”, p . 97 . 22 1241, marzo, 12 . Úbeda . AM . Andújar . Edit . Julio GONZÁLEZ, Reinado y diplomas de Fernando III, Córdoba, Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1986, vol 3, p . 218 . María Antonia Carmona Ruiz 244 dependiera de ella, Marmolejo, pese a que el alfoz tenía una notable superficie, entre Sierra Morena y Guadalquivir, pero que sufrió especialmente la generalizada despoblación de todo el sector serrano que separa la Meseta Central de la Depresión Bética . Por ello, en 1254 Alfonso X le dio dos aldeas más, Fuente de la Higuera y Villanueva, tomadas del vecino concejo de Jaén, al que entregó en compensación las villas de Arjona y Porcuna23 . En otros casos, desde un principio el territorio que se entregó a una ciudad fue mucho mayor que el del distrito del que era rector en época andalusí, controlando el que tenía la cora de época islámica a la que pertenecía o incluso más . Es el caso de Córdoba o Sevilla, dotadas con un territorio mucho mayor que el de su cora, integrando parte o la totalidad de otras, extendiendo de esta forma su jurisdicción sobre un importante número de núcleos de población. Por lo tanto, aunque tras la conquista cristiana la limitación del poblamiento cristiano a los territorios abandonados y la permanencia de buena parte de la población mudéjar en sus lugares de hábitat debía de haber supuesto pocos cambios, la realidad es que la red de poblamiento sufrió importantes transformaciones desde el mismo momento de la conquista a consecuen - cia de las distorsiones que los nuevos pobladores y sus sistemas de organización impusieron . Además, los hechos de armas y la situación de incertidumbre posterior tuvieron como efecto inmediato la destrucción de importantes áreas de cultivo . En el Repartimiento de Sevilla aparecen numerosas menciones al respecto24 . Esto tuvo que afectar principalmente al olivar, dado que su regeneración es bastante lenta, por lo que en muchos casos supuso la definitiva pérdida de algunas zonas olivareras . Del mismo modo, el regreso de muchos pobladores a sus lugares de origen fue la causa del abandono de muchos heredamientos25 . Por lo tanto, la Corona tuvo notables problemas a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII para organizar el territorio andaluz y para la instalación de nueva población, por lo que intentó crear condiciones propicias y muy atractivas para sus potenciales habitantes, lo que repercutió favorablemente en la situación del campesinado que se estableció en Andalucía . De hecho, los repartimientos contemplaban la instalación de una población jurídicamente libre, propietaria de su casa y de tierras, en una mayor o menor cantidad, con una serie de obligaciones . Por un lado, el compromiso de no vender las tierras durante determinado número de años; por otro, residir en la localidad donde había recibido la propiedad, con el compromiso de defender el territorio . El mantenimiento del tipo de hábitat de época andalusí era la opción más lógica, ya que no sólo mantenía el sistema de poblamiento anterior, sino que de esta forma se reproducía el tipo de hábitat disperso que ya conocían en el norte, por lo que tuvieron que asumir y compaginar una doble tradición: la castellana y la andalusí, no con una intención de continuidad, sino más bien, entendiendo que en el lugar previamente había funcionado un núcleo de población . Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, en el Repartimiento de Écija, donde se intentaron repoblar, sin mucho éxito, 32 aldeas26 . Poco se sabe de la estructura interna de las aldeas, ya que apenas son descritas en la documentación, aunque debieron de sufrir una importante transformación tras la conquista, como se puede ver a través de algunas aldeas de Jaén, donde se constata el apiñamiento de los solares 23 1254, febrero, 20 . Toledo . Edit . Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Diplomatario andaluz de Alfonso X, Sevilla, El Monte .1991, doc . 112 . 24 Valga como ejemplo uno de los donadíos del infante don Alfonso de Molina: “Dióle el aldea que deçían en tiempos de moros de Corcobina, a que puso el rey don Alfonso nombre Molina, que es en término de Solucar; e dijeron que solía auer treinta mill pies de olivar, e que fincaron y quinçe mill pies sanos, e avía y ciento e veinte almarrales de vinnas e fincaron y ochenta almarrales sanos” J . González, Repartimiento…, vol . II . pp . 14-15 . 25 Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, La repoblación de la zona de Sevilla durante el siglo XIV, Sevilla, Universidad, 1993, pp . 26 y ss . 26 Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “Población y repartimiento de Écija”, en Homenaje al profesor Juan Torres Fontes, Murcia, Universidad, 1987, pp . 691-711 . El mundo rural del sur peninsular durante el reinado de Alfonso X 245 en torno a la iglesia parroquial y la reducción del recinto defensivo a un castillo de pequeñas dimensiones con torre del homenaje en el que sólo residían el alcaide y un contingente militar 27 . Así pues, tras la llegada de los conquistadores se produjeron notables cambios en la organización del territorio y, aunque la herencia musulmana estaba presente, la red de poblamiento sufrió transformaciones significativas . Así, los repartimientos manifiestan el abandono de muchas alquerías que nunca volvieron a poblarse . Además, aunque se entregaron algunas como unidades de población que se mantuvieron, caso de las dieciocho que recibió la catedral de Sevilla28, la mayoría fueron simplemente la base topográfica para organizar pequeños repartos de heredamientos a pobladores, perdiendo su sentido de unidad de explotación y de lugar de habitación29 . El proceso de transformación se aceleró en segunda mitad del siglo XIII a causa de una serie de circunstancias negativas . La más perjudicial de todas, sin duda, sería la consecuencia de la fallida revuelta mudéjar de 1264-1266, que supuso la expulsión de buena parte de la población mudéjar de los lugares que habitaban, afectando especialmente a las poblaciones de la Campiña, donde se produjo una importante crisis demográfica, de tal manera que los niveles de población fueron insuficientes para mantener el grado de explotación preexistente . Esta situación se complicó aún más con la entrada de los benimerines y las razzias granadinas que asolaron Andalucía hasta prácticamente hasta mediados del siglo XIV y que sometieron a la región a continuos saqueos30 . Esto último, unido a la crisis económica de esos años, provocó el regreso de muchos repobladores a sus lugares de origen y la concentración de otros en las villas mejor fortificadas . La consecuencia final de estas tres circunstancias fue la despoblación del territorio andaluz, especialmente patente en los extremos más cercanos a la frontera granadina, espacios además de peligrosos muy abruptos y con tierras de baja calidad, por lo que se formaría una línea de fortificaciones defendidas por guarniciones ocupadas tan sólo en la difícil tarea de defender los enclaves fronterizos . Más al interior, en la fértil zona de la Campiña, junto al proceso de concentración de la población en núcleos bien protegidos y el aumento de despoblados, se produjo una notable reconstrucción de los paisajes naturales, resultado de las dificultades para el aprovechamiento integral de las tierras agrícolas . Un ejemplo de ello es el caso de la Campiña de Jaén donde muchas aldeas que existían a principios del siglo XIV a mediados de esa centuria eran tan sólo cortijos con algunas unidades de carácter defensivo, u otras habían quedado despobladas . En el caso de Sevilla, y aunque el fenómeno fue generalizado, hay que destacar especialmente la zona del Aljarafe, donde se produjo una gran cantidad de despoblados, no todos de la misma entidad, al ir progresivamente emigrando la población tras la conquista cristiana, lo que obligó durante el siglo XIV a intentar la recuperación de algunas poblaciones, sin mucho éxito . Todo esto explica que se promovieran nuevos intentos de poblamiento, especialmente en los territorios en los que los mudéjares habían sido mayoría . Sin embargo, los nuevos repar- 27 Eva María ALCÁZAR HERNÁNDEZ, “Formación y articulación de un concejo fronterizo: Jaén en el siglo XIII”, Arqueología y Territorio Medieval, 10 . 2 (2003), p . 172 . 28 Analizadas por Isabel MONTES ROMERO-CAMACHO, El paisaje rural sevillano en la Baja Edad Media, Sevilla, Diputación,1989, pp . 81-96 . 29 Mercedes BORRERO FERNÁNDEZ, “El poblamiento rural sevillano antes y después del repartimiento” en M . González Jiménez (coord .) Sevilla 1248, Madrid, Fundación Ramón Areces, 2000, p . 326 . 30 Francisco GARCÍA FITZ, “La frontera castellano-granadina a fines del siglo XIII”, en Actas del IV Coloquio de Historia Medieval Andaluza, Almería, 1985, pp . 23-35; Miguel Ángel MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines en la Península Ibérica, Madrid, CSIC, 1992 . María Antonia Carmona Ruiz 246 timientos no fueron efectivos, ya que no afectaron a la totalidad de los términos 31 y, además, muchos de los que acudieron a repoblar procedían de la propia Andalucía, por lo que más que incrementarse el volumen de población tan solo se produjo una nueva redistribución de esta . Muchos de los esfuerzos repobladores se realizaron en núcleos recién conquistados como Niebla (1262), Cádiz (1262), Écija (1263), Jerez y Santa María del Puerto (1264), pero también en otros conquistados anteriormente y abandonados por la población musulmana tras la revuelta mudéjar, caso de Coria del Río (1265), Morón de la Frontera (1271), Puebla del Río (1272) y Alcalá de Guadaira (1280) y en algunos pueblos cercanos a la vía de La Plata, como Real de la Jara y Almadén de la Plata32 . Nuevos intentos de repoblación, sin mucho éxito, se realizarían, esta vez por señores en la primera mitad del siglo XIV, respondiendo más que a una presión demográfica a un deseo de éstos de poner en explotación tierras abandonadas y crear un señorío, así como a la búsqueda de muchos campesinos de rehacer sus patrimonios en zonas cercanas33 . Además, hubo bastante dificultad para encontrar a nuevos pobladores, lo que explica que fueran necesarias sucesivas particiones, con la intención de revitalizar antiguas alquerías . Es el caso de El Puerto de Santa María, donde se realizaron 10 repartos entre 1262 y 1268, que afectaron a 13 alquerías, que posteriormente desaparecieron, o Vejer, donde a través de sendos repartimientos, de 1288 y 1293, se intentaron repoblar 37 aldeas . Muchos lotes fueron nuevamente distribuidos en el segundo repartimiento, y posteriormente, entre 1298 y 1318, se realizaron nuevos ajustes en las tierras previamente repartidas, aunque tan solo pervivió la aldea de Conil 34 . Otro fenómeno que alteró el poblamiento andaluz, que en buena parte es consecuencia de la revuelta mudéjar y los ataques benimerines, fue el proceso de señorialización de la frontera . En un principio tuvieron un papel esencial en la organización del territorio la amplia red de núcleos urbanos de realengo, destacando, entre otras, las ciudades de Jaén, Baeza, Úbeda, Córdoba, Sevilla, Écija, Carmona y Jerez como ejes básicos de la repoblación, frente a los escasos señoríos que se crearon tras la conquista . Sin embargo, la realidad de una frontera con Granada de gran peligrosidad obligó a cambiar el plan previsto, y aunque se siguió dando valor e importancia a los concejos de realengo para la salvaguardia de Andalucía, entre finales del siglo XIII y principios del siglo XIV la Corona creó, en palabras de Emilio Cabrera, “una gran muralla defensiva” al borde de la frontera 35 con Granada formada por las encomiendas de las distintas órdenes militares y por algunos señoríos laicos . Con ello buscaban defender la frontera, pero también conseguir nuevos actores que revitalizaran un área especialmente sensible . Sin embargo, el resultado fue muy distinto ya que no se consiguió en absoluto que en los espacios limítrofes con Granada se consolidara un poblamiento sólido y, además, la diversidad de jurisdicciones existente supuso la fractura de los espacios económicos tradicionales . 2. LAS NUEVAS ESTRUCTURAS AGRARIAS Junto a la notable alteración del poblamiento rural se produjeron importantes transformaciones en las estructuras agrarias . En primer lugar, y lógicamente, la desaparición de muchas 31 Así, mientras que en Écija, después de la expulsión de los mudéjares de 1262, afectó al 21,68 por ciento, en Vejer al 47’50 por ciento . M . González Jiménez, En torno a los orígenes…, p . 115 . 32 M . González Jiménez, La repoblación de la zona…, p. 26 . 33 Ibidem . 34 Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Los Repartimientos de Vejer de la Frontera (1288-1318), Vejer de la Frontera, Ayuntamiento, 2014 . Miguel Ángel LADERO QUESADA y Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “La población en la frontera de Gibraltar y el repartimiento de Vejer (siglos XIII y XIV)”, Historia. Instituciones. Documentos, 4 (1977), pp . 262-305 . 35 Emilio CABRERA MUÑOZ, “Repoblación y señoríos en Andalucía (siglos XIII y XIV) en B . Arizaga y otros (ed .) Mundos Medievales. Espacios, sociedades y poder. Homenaje al profesor José Ángel García de Cortázar y Ruiz de Aguirre, Santander, Universidad de Cantabria, 2012, pp . 1117-ss . El mundo rural del sur peninsular durante el reinado de Alfonso X 247 unidades de poblamiento repercutió en los espacios cultivados, a lo que contribuyeron igualmente los hechos de armas . El Repartimiento de Sevilla recoge algunos datos relacionados con los destrozos de la guerra, destacando especialmente los que se produjeron en el olivar, de tal manera que en el momento de los repartos más de la mitad del olivar del Aljarafe estaba quemado o abandonado36 . Estragos que afectaron también a otros cultivos, parcelas de cereal y viñas, cultivos arbóreos, como los higuerales y especialmente a las estructuras de regadío, muy delicadas en su mantenimiento y que se encontraba próximas a los núcleos de población y en zonas con abundancia de agua . Así pues, parte de la tierra agrícola que recibieron los nuevos pobladores estaba destrozada, por lo que tuvieron que invertir bastante tiempo y trabajo para recuperar su productividad . Asimismo, la evolución posterior de los repartos y los esquemas de distribución de la tierra se modificó en poco tiempo . Así, debido a las dificultades que se vivieron en Andalucía los años posteriores a la conquista, donde la vida era muy cara y el territorio era inseguro, muchos campesinos decidieron vender sus bienes o simplemente abandonaron sus tierras para volver a sus lugares de origen, o para intentar instalarse en otro lugar . En otros casos, la posterior fragmentación por el juego de las herencias y la falta de rentabilidad obligaron a los campesinos a vender 37 . Además, muchos de los miembros de la alta nobleza no siempre estuvieron interesados en conservar las tierras que habían recibido, considerando la lejanía de su ámbito de vida y las dificultades que tenían para ponerlas en explotación dada la falta de mano de obra, algo que se agudizó tras la expulsión de la población musulmana . Todos estos factores provocaron una gran cantidad de oferta de bienes rústicos, lo que provocó un considerable descenso del precio de la tierra que animó a comprar a aquellos que, afincados en Andalucía, contaban con medios de fortuna suficientes para invertirlos en propiedades inmuebles . En algunos casos, estas nuevas adquisiciones engrosaban los bienes obtenidos en los repartos realizados tras la conquista, lo que, junto a un proceso de usurpaciones de tierras abandonadas, consecuencia de la despoblación a la que se vio sometida Andalucía, provocó un notable aumento de la gran propiedad, frente al retroceso de la pequeña y mediana propiedad . En líneas generales los espacios agrarios se distribuían siguiendo una disposición de carácter concéntrico en el que en las proximidades de los núcleos de población se encontraban los ruedos, espacios cultivados, con zonas de cultivos intensivo entre los que destacaban los huertos, zonas de cultivo forrajero y las tierras dedicadas a otros cultivos, como el cereal y la vid, además de ejidos y dehesas para el ganado . Más alejados estaban los espacios incultos, con diferentes niveles de degradación en función a su aprovechamiento38 . En relación con los tipos de cultivo, y según se puede ver en los repartimientos conservados, estos siguieron siendo básicamente los mismos que durante la época islámica, destacando especialmente el cereal, frente a la escasa difusión del olivar y el viñedo . No obstante, la proporción entre cultivos y la propiedad se modificó en los años posteriores con dos tendencias contrapuestas . Así, mientras que en el caso del olivar y el cereal la tónica general sería la de la concentración a partir de la acumulación de estas propiedades en menos manos, en el caso de la vid el proceso sería totalmente contrario con una tendencia a la parcelación39 . 36 M . González Jiménez, “Colonización agraria…”, p . 241 . 37 Emilio CABRERA MUÑOZ, “Evolución de las estructuras agrarias en Andalucía a raíz de su reconquista y repoblación” en Andalucía entre Oriente y Occidente (1236-1492). Actas del V Coloquio Internacional de Historia Medieval de Andalucía, Córdoba, Diputación, 1988, p . 182 . 38 María Antonia CARMONA RUIZ, La ganadería en el reino de Sevilla durante la Baja Edad Media, Sevilla, Diputación, 1998, pp . 90-91 . 39 Mercedes BORRERO FERNÁNDEZ, “La viña en Andalucía durante la Baja Edad Media” en M . Borrero Fernández, Mundo rural y vida campesina en la Andalucía Medieval, Granada, Universidad, 2003, pp . 253-254 .