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Tirano Banderas (1993): un proyecto arriesgado y personal

Barrientos Bueno, Mónica

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Cuadernos de EIHCEROA 47 TIRANO BANDERAS (1993): UN PROYECTO ARRIESGADO Y PERSONAL Por MÓNICA BARRIENTOS BUENO Argumento SANTA Fe, capital de la república de Tierra Firme, mil novecientos veintitantos. Filomeno Cuevas, un criollo ranchero, se despide de su familia para unirse a la revolución en marcha contra el presidente Santos Banderas, el cual acaba de asistir a la degradación y fusilamiento de algunos sublevados, entre ellos un militar amigo suyo. Debido a la crisis económica que atraviesa el país, Banderas busca el apoyo económico de la colonia española, que tiene su principal interlocutor en el banquero Quintín Pereda, quien le asegura su intermediación ante el embajador español, Barón de Benicarlés, para conseguir el pago en pagarés de unas deudas vencidas y así asegurar el empréstito. El mitin de Roque Cepeda, candidato a presidente partidario del reconocimiento de los derechos de los indígenas, acaba con un sonado disturbio, la intervención de la policía y varios arrestos, entre ellos el del político. Currito Mi Alma, amante del embajador español, ha sido 48 Cuadernos de EIHCEROA detenido y han incautado su correspondencia íntima con el diplomático. El coronel Domiciano de la Gándara, compadre de Santos Banderas, solicita ver al presidente, pero éste rehúsa por sospechar de su conspiración; el militar se marcha encolerizado y hace unos destrozos en el negocio de doña Lupita, la cual es inducida a denunciar al coronel. Mientras el tirano está reunido con sus más allegados, entre ellos el licenciado Nacho Veguillas, se comenta la necesidad de detener y fusilar al coronel. En el prostíbulo de Cucarachita la Taracena se encuentra borracho Domiciano de la Gándara, además del doctor Polaco y Lupita la romántica, realizando una sesión de hipnotismo. Poco después Nacho Veguillas disfruta de los favores de Lupita; por una visión ella sabe que Domiciano es buscado, quiere que Veguillas le informe pero es Lupita misma quien se lo comunica al militar. Huye de allí acompañado del licenciado, logra burlar a sus perseguidores en la casa del doctor Rosales, siendo apresados en su lugar el joven hijo estudiante del médico y Veguillas bajo sospecha de complicidad con el fugado. El coronel llega a la casa de Zacarías, un indígena, para que le acerque en canoa al campamento de los rebeldes; en pago por el favor, Domiciano le entrega a su esposa un anillo que ésta empeña en el establecimiento de Quintín Pereda para conseguir dinero. Nada más marcharse, Pereda es informado de la huída del militar y reconoce en él al propietario de la alhaja. El banquero no tarda en visitar a Santos Banderas, el cual se muestra preocupado por la infl uencia del coronel de la Gándara sobre las tropas. Sabiendo que el Barón de Benicarlés va a fi rmar un documento del cuerpo diplomático de condena por las ejecuciones de rebeldes, Banderas quiere que Pereda le presione con hacer pública su relación con Currito Mi Alma y su intervención en una «orgía romana». Mientras Filomeno Cuevas y Domiciano de la Gándara preparan su ataque a la capital, el tirano fi rma sentencias de muerte. Baja a los calabozos a visitar a Roque Cepeda, ante el que se disculpa por el «error policial»; Nacho Veguillas aprovecha para salir libre. La autoridad, alertada por el banquero, apresa a la esposa de Zacarías, dejando solo a su hijo de corta edad; cuando el indígena vuelve lo encuentra devorado por los cerdos, y halla Cuadernos de EIHCEROA 49 entre sus restos un resguardo de la Banca Pereda. Zacarías, portando en un saco los restos de su hijo, apresa a Quintín Pereda y lo arrastra por las calles de la ciudad. Un liberado Roque Cepeda se alía con Santos Banderas ante el peligro de la independencia nacional por acción de las potencias europeas. La crisis del país se hace evidente y de ello habla el cuerpo diplomático acreditado, mientras el embajador español decide abandonar Tierra Firme. Nacho Veguillas ha sido condenado por traición al gobierno y en una sesión de hipnosis a Lupita la romántica, en presencia del tirano, ella grita al contemplar el futuro del abogado. Los revolucionarios se acercan a la residencia del presidente y el barbero de Banderas ejecuta su orden: el abogado Veguillas debe antecederles en su viaje a los infi ernos. Parece el fi n de Santos Banderas y su mundo, quien asesina a su hija y se niega a entregarse a las fuerzas rebeldes cuando éstas toman el palacio presidencial, muriendo de un disparo certero. Acercamiento a la novela Tirano Banderas. Novela de tierra caliente, publicada en diciembre de 1926, se encuentra clasifi cada en la segunda etapa creativa (1920-1936) de su autor, Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) en donde destaca, en teatro, Luces de bohemia; esta fase se caracteriza por la creación del esperpento y una visión pesimista de la realidad plasmada por medio de un lenguaje desgarrado y un humor deformante. La obra protagonizada por Santos Banderas es una crítica al totalitarismo y a los abusos del poder, además suele citarse como de las más infl uyentes en la literatura hispanoamericana posterior, inaugurando el subgénero de novela de dictador que tantos ejemplos ha dado: El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias, Yo, el Supremo, de Augusto Roa Bastos, El recurso del método, de Alejo Carpentier, o El otoño del patricarca, de Gabriel García Márquez.1 1 El cine también cuenta con abundantes ejemplos de fi lmes de temática dictatorial: documentales (Looking for Fidel, Oliver Stone, 2004), algunos guiones originales que se miran en el espejo de la realidad (El gran dictador, Charles Chaplin, 1940), El hundimiento (Oliver Hirschbiegel, 2004), Guerrilla (Steven Soderbergh, 2006), Madregilda (Francisco Regueiro, 1993), Espérame en el cielo (Antonio 50 Cuadernos de EIHCEROA Valle-Inclán destaca, entre los autores de la Generación del 98, por ser el más «cinematográfi co» en el sentido de que muchas de sus piezas teatrales y novelas presentan características propias de este medio (tanto Sonatas como los esperpentos) (Utrera, 1981: 157-172). Tirano Banderas no es ajena a ello, tal como resalta José F. Montesinos: Como buen romántico, Valle no creyó nunca en la fi jeza de los géneros literarios, y la estructura de la novela es más bien dramática, o digamos, cinemática. Las descripciones lo son de escenarios; cada intervención de los personajes suele ir precedida de indicaciones de su gesto, de su actitud, en frases que parecen acotaciones. La luz siempre tiene gran importancia; los efectos de la luz siempre se mencionan, sobre todo en el atardecer y en la noche. No así el tiempo, que hay que suponer brevísimo; casi parece que todo pasa en menos tiempo del que transcurre en la lectura. Por lo mismo, siempre espectáculo, hace pensar nuevamente en el cine más que en el teatro (citado por Utrera, 1981: 173-174). Tirano Banderas es un modelo de construcción narrativa basado en la reducción temporal, la fragmentación de la acción a modo de secuencias (precisamente uno de sus aspectos que la mayor parte de los estudiosos apuntan como más cinematográfi co) y la narración de acontecimientos simultáneos que aporta una visión total. La novela destila ecos y referentes contemporáneos que de una u otra manera infl uyeron sobre Valle-Inclán, y que también contagian la representación cinematográfi ca que de la fi gura del dictador hace García Sánchez. Para construir el personaje de Tirano Banderas se inspiró principalmente en Primo de Rivera, del que el escritor era un enconado opositor, aunque se encuentran también rasgos de tres dictadores latinoamericanos: Francia de Rosas, Melgarejo y Porfi rio Díaz2; a esta personalidad Mercero, 1987) y otros, adaptaciones de obras literarias (La fi esta del Chivo (Luis Llosa, 2006). E incluso la fi gura dictatorial aparece como referente en comedias; baste señalar Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942) y Bananas (Woody Allen, 1972). 2 En su segundo viaje a México, Valle-Inclán entabló amistad con el presidente Obregón; es indudable que el escritor se informaría de la revolución mexicana y de las secuelas del dictador Porfi rio Díaz, así como de la infl uencia e intervención española. Cuadernos de EIHCEROA 51 poliédrica se suma el «individualismo exacerbado típico del español, inspirado en el aventurero y visionario Lope de Aguirre» (Sartori, 1994: 1). Banderas se encuentra entre el dictador ilustrado y el de pistola en mano: representa un arquetipo de rasgos indios, de austeras costumbres, de habla que destila su posición de dominio y una astucia que encubre su crueldad primaria. Aunque con referentes contemporáneos a la época, como hemos referido, la novela también viene marcada por acentuados rasgos de anacronismo: La época de acción de Tirano Banderas es incierta, con voluntarios toques de anacronía (por ejemplo, la alusión al posibilismo castelarino en activo, lo que podría datarla hacia 1880), pero viene a reproducir un ambiente americano más primario, pero más complejo por la presencia del elemento racista, indigenista, bajo la intemperie y la desnudez tropical de un país caribeño con bahías surcadas por los tiburones (Valencia en el prólogo de Tirano Banderas, 1987: 21). Valle-Inclán concibe una república imaginaria, la de Santa Trinidad de Tierra Firme, que fuera la quintaesencia de Hispanoamérica, en donde concurren tres castas, forja indiscutible de la particular idiosincrasia de América Latina: criollos, gachupines3 e indios, representadas por los distintos personajes. La película, todo un reto Tirano Banderas no es el primer acercamiento cinematográfi - co que su director, José Luis García Sánchez (Salamanca, 1941), realiza a la obra de Ramón del Valle-Inclán; anteriormente, con Divinas palabras (1987), llevó a cabo una ambiciosa producción. García Sánchez, director y guionista4 de dilatada carrera, 3 «Gachupín»: término con el que se designa al español afi ncado en México; por extensión hace referencia a los españoles que, instalados en Latinoamérica, hacen fortuna. 4 Debuta como guionista con Tinto con amor (F. Montolio, 1967), al que siguen, entre otros trabajos, Corazón solitario (1972) y Furia española (1974), de Francesc Betriu, Canciones para después de una guerra (1971) y Queridísimos verdugos (1973), de Basilio Martín Patino, Habla, mudita (1973) y El rey del río (1995), de Manuel Gutiérrez Aragón, y Belle époque (F. Trueba, 1992). 52 Cuadernos de EIHCEROA no es ajeno al esperpento (Latorre, 1994: 8), un tono y tratamiento que predomina en muchos de sus fi lmes tales como sus primeros largometrajes dirigidos: El love feroz (1973) y Colorín, colorado (1976) y en otros posteriores como Pasodoble (1988). Igualmente, tampoco es extraño a la adaptación para la pantalla de obras literarias, destacando además de las ya citadas: Hay que deshacer la casa (1986), sobre la obra de Salvador Junyent, Tranvía a la Malvarrosa (1996), a partir de la novela de Manuel Vicent, Lázaro de Tormes (2001), y Los muertos no se tocan, nene (2011), homenaje a la narración homónima de Rafael Azcona. Las adaptaciones cinematográfi cas que el cine español ha realizado de obras del escritor gallego no han sido muchas5; la producción nacional ha optado preferentemente por otras que no planteen las difi cultades que, en un primer momento, supone acercarse a la producción de Valle-Inclán. Sonatas (Juan Antonio Bardem, 1959), la primera de ellas, reunía dos historias de Sonatas de otoño y de estío, y es destacada entre sus obras por sus valores cinematográfi cos (Utrera, 1981: 167-168); le siguen cronológicamente el cortometraje La cabeza del Bautista (Manuel Revuelta, 1967), que se inspira en Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, los largometrajes Flor de santidad (Adolfo Marsillach, 1972), Beatriz (Gonzalo Suárez, 1976)6, Divinas palabras (Juan Ibáñez, 1977), Luces de bohemia (Miguel Ángel Díez, 1985) y los dos fi lmes de García Sánchez, junto a la miniserie de televisión Martes de Carnaval (2008), cuyos tres episodios adaptan respectivamente Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán7. Con respecto al 5 A este respecto conviene recordar la opinión que a Valle-Inclán le merecían las adaptaciones literarias en pantalla: clamaba por una postura de búsqueda, por parte del cine, de temas, motivos y argumentos propios (UTRERA, Rafael (1981): Modernismo y 98 frente a Cinematógrafo. Sevilla, Universidad de Sevilla, p. 158). 6 Adapta Féminas y Mi hermano Antonio (GUARINOS, Virginia [1999]): «Beatriz (1976), de Gonzalo Suárez», en UTRERA, Rafael (ed.): 8 calas cinematográfi cas en la literatura de la Generación del 98. Sevilla, EIHCEROA, Padilla Libros, pp. 142-165). 7 Para conocer más adaptaciones cinematográfi cas y televisivas de las obras de ValleInclán véase «Valle-Inclán en la pantalla», en El Pasajero. Revista de estudio sobre Ramón del Valle-Inclán. Disponible en internet (3.2.2012): http://www.elpasajero.com/Pantalla3.htm Cuadernos de EIHCEROA 53 primero de los fi lmes citados, su director, Juan Antonio Bardem tuvo como primera intención adaptar Tirano Banderas8, pero el proyecto desembocó fi nalmente en Sonatas por el temor de Bardem y del productor mexicano Manuel Barbachano Ponce a que las autoridades de sus respectivos países impidieran que se realizara9. Al igual que el de Bardem, el proyecto de García Sánchez tampoco estuvo exento de escollos, aunque de diferente naturaleza; cuando Tirano Banderas llega ofi cialmente a las pantallas en enero de 1994, lleva tras de sí cuatro años invertidos en conducir a buen término el proyecto. Frente a Divinas palabras, surgida por encargo, el fi lm sobre Santos Banderas es un proyecto propio, personal de García Sánchez, uno de los más ambiciosos del cine español de los noventa con 450 millones de pesetas de presupuesto. Los problemas se iniciaron en 1992, cuando su productor Víctor Manuel San Juan y el director se encontraron con que la subvención otorgada era inferior a la cantidad solicitada, partida que coincidió con los polémicos 200 millones concedidos a 1492: La conquista del Paraíso, de Ridley Scott. De esta forma, fue necesaria la participación de otros productores que salvasen la falta de fi nanciación externa; el difi cultoso rodaje en los meses de febrero y marzo de 1993, en varias localizaciones de México además de La Habana y Trinidad (Cuba), estuvo plagado de problemas: desde los lógicos de trabajar con un equipo internacional compuesto por chilenos, argentinos, españoles, cubanos e italianos, hasta inclemencias meteorológicas, como ciclones tropicales, que asolaron el lugar de fi lmación. Ignacio López Tarso, quien interpreta al coronel Domiciano de la Gándara, lo relata así: La fi lmación fue [...] primero en el centro de La Habana, utilizando los grandes palacios de la época colonial que son una maravilla, y luego en un pueblo en la costa, hermosísimo, donde por cierto, nos tocó un huracán: una noche empezó a soplar el viento y a romper vidrios, se fue la luz y se soltó un aguacero te8 También lo intentó Manuel Mur Oti (SARTORI, Beatrice (1994): «Trágico día de difuntos», en El Mundo. Suplemento Escenarios, 14.1.1994, p. 1). 9 BAULÓ DOMÉNECH, J.: «Sonatas de Juan Antonio Bardem», en El Pasajero. Revista de estudios sobre Ramón del Valle-Inclán. Disponible en internet (3.2.2012): http://www.elpasajero.com/sonatasbardem.html 54 Cuadernos de EIHCEROA rrible y todos a correr, nos refugiamos por horas en el vestíbulo del hotel, todos empapados y bastante asustados10. Por su parte, Fernando Arribas, el director de fotografía11, recuerda esta experiencia como su rodaje más complicado: Llegado del momento de poner en imágenes la obra de Valle-Inclán, nos trasladamos a Cuba. Tan sólo éramos cuatro los españoles del equipo, integrado en su inmensa mayoría por cubanos. Durante la fi lmación sentimos una gran soledad, a lo que hay que sumar el enorme esfuerzo que supuso completar el trabajo en las ocho semanas que teníamos previstas. Aunque Cuba tiene muchas ventajas, también es cierto que a la hora de rodar existen inconvenientes, y entre ellos fi gura el hecho de que resulta difícil que no se alargue el periodo de rodaje. En nuestro caso, dejándonos la piel en el empeño, logramos completar la tarea con un solo día de retraso. Así, pues, por las enormes difi cultades que entrañó, Tirano Banderas es mi obra favorita (Arribas, 2006). El recorrido de Tirano Banderas por festivales nacionales e internacionales, previo a su estreno en España, no estuvo acompañado por la suerte: en la Mostra de Venecia no fue muy aplaudida y en la Seminci de Valladolid fue recibida con disparidad de opiniones por parte de la prensa especializada, aliviadas por el premio al mejor actor concedido a su protagonista, Gian María Volonté. El plato fuerte de este último día de la Semana Internacional de Cine de Valladolid fue el estreno de Tirano Banderas, la arriesgadísima apuesta de José Luis García Sánchez de convertir en cine la complejísima trama, o antitrama, del tremendo retablo esperpéntico creado por Valle-Inclán. Esta película ha despertado en quienes la han visto una muy viva disparidad de opiniones, pues gusta mucho a unos y otros afi rman que les deja fríos e incluso perplejos (El País, 30.10.1993). 10 El cine de Ignacio López Tarso – Artes e Historia México. Disponible en Internet (4.2.2011): http://www.artshistory.mx/sitios/index.php?id_sitio=504039&id_ seccion=992598&id_subseccion=3604 35&id_documento=1526 11 Nominado al Golden Frog a la mejor fotografía (1994) por esta cinta. Cuadernos de EIHCEROA 55 No fue vista en la sección paralela del Festival Iberoamericano de Huelva, como estaba previsto, aunque sí estuvo en la «panorama» del Festival de Berlín. En defi nitiva, se fue sumando un conjunto de circunstancias que retrasaron su debut en salas comerciales, excepto en Galicia, donde sí se proyectó para poder optar a los premios Goya, en cuya VIII edición se convirtió en la película con más galardones: guión adaptado (Rafael Azcona y José Luis García Sánchez), dirección de producción (José Luis García Arrojo), montaje (Pablo G. del Amo), dirección artística (Félix Murcia), diseño de vestuario (Andrea D´Odorico), maquillaje y peluquería (Solange Aumaitre y Magdalena Álvarez). Para José Luis García Sánchez, el cine come de todo: literatura, radio o artículos de prensa12; en este clima de «atracón», los títulos de crédito del fi lm aclaran a la perfección lo que se encuentra ante nuestros ojos: «adaptación libre de la obra de Ramón del Valle-Inclán»13 de la mano de Rafael Azcona14 y del propio director, el cual confi esa que «nosotros estamos en él [el guión] de monaguillos, haciendo lo que podemos. Es una adaptación dura» (Memba, 1994: 8). Tirano Banderas es una de las ocho películas de producción española de 1993 con origen literario15. La novela, defi nida por muchos como inadaptable (Latorre, 12 «Berlanga: Estoy deseando jubilarme de una puñetera vez» (1994), en El Correo de Andalucía, 23.1.1994, p. 49. 13 En la adaptación cinematográfi ca se conserva lo esencial del original, pero el director y guionista personaliza la obra con añadidos o modifi caciones sustanciales (JAIME, Antoine (2000): Literatura y cine en España (1975-1995). Madrid, Cátedra, p. 106). 14 Guionista de muchos de los fi lmes dirigidos por José Luis García Sánchez, donde éste ejercía también de guionista o argumentista: La corte de faraón (1985), Hay que deshacer la casa (1986), Pasodoble (1988), El vuelo de la paloma (1989), El seductor (1993), Suspiros de España (y Portugal) (1995), Tranvía a la Malvarrosa (1996), Siempre hay un camino a la derecha (1997), Adiós con el corazón (2000), Franky Banderas (2004) y María Querida (2004). Ambos trabajaron como guionistas en proyectos ajenos como Belle époque (Fernando Trueba, 1992) y El rey del río (Manuel Gutiérrez Aragón, 1995). 15 Las adaptaciones literarias representan el 14´29% dentro del volumen general de la producción nacional de ese año (JAIME, op. cit.: 26): «Se hace inevitable una pregunta: ¿por qué fi lmar una adaptación de Tirano Banderas si la obra ya está muy bien como estaba, creada y expresada de una forma que vuelve innecesaria cualquier tentativa de vulgarización posterior? Me gustaría que los cineastas escribieran más a menudo sus propias historias; no niego la idea de la adaptación, sólo me quejo del abuso que se hace de ella» (LATORRE, 1994: 8). 62 Cuadernos de EIHCEROA DOUGHERTY, Dru (2011): Iconos de la tiranía: recepción crítica de Tirano Banderas (1926-2000). Santiago de Compostela, Universidade, Servizio de Publicacions e Intercambio Científi co. GARCÍA BORRERO, J. A. (2001): Guía crítica del cine cubano de fi cción. La Habana, Ed. Arte y Literatura. GIL DE MURO, E. (1995): «Tirano Banderas», en Cine para leer 1994. Bilbao, Mensajero. GUARINOS, V. (1999): «Beatriz (1976), de Gonzalo Suárez», en UTRERA, R.(ed.): 8 calas cinematográfi cas en la literatura de la Generación del 98. Sevilla, EIHCEROA, Padilla Libros. JAIME, A. (2000): Literatura y cine en España (1975-1995). Madrid, Cátedra. MONTERDE, J. E. (1998): «José Luis García Sánchez», en BORAU, José Luis (dir.) : Diccionario del Cine Español. 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