Magisterio y familia: una pionera de la conciliación.
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II Congreso Virtual sobre Historia de las Mujeres, 15 al 31-octubre-2010 II CONGRESO VIRTUAL SOBRE HISTORIA DE LAS MUJERES. (DEL 15 AL 31 DE OCTUBRE DEL 2010) MAGISTERIO Y FAMILIA: UNA PIONERA DE LA CONCILIACIÓN Mari Cruz García Torralbo.
MAGISTERIO Y FAMILIA: UNA PIONERA DE LA CONCILIACIÓN Dra. MªCruz García Torralbo. UNED. En el curso de las siguientes líneas voy a tratar de describir las principales etapas del desarrollo de la conciliación laboral que sufrió y vivió una mujer hace más de 50 años dedicada a la docencia. La conciliación laboral se compone de diferentes aspectos a menudo en compleja interrelación y constante cambio. Aunque el término conciliación nos resulta familiar, aún no se le ha dado una solución satisfactoria al mismo, ni tampoco se ha recogido en una definición completa 1 . Yo no prometo ofrecer una, pero sí mostrar de qué forma solucionó en su vida el problema de la conciliación laboral Dª Amparo Concha Concha, Maestra. El tema en sí exige una demarcación más que la mayoría de los términos que hoy día manejamos para reivindicar el derecho que tiene toda mujer al trabajo sin traicionar su derecho a la maternidad y a la familia. Las materias que generalmente se agrupan bajo el encabezamiento de derechos laborales son tan difusas y poseen una naturaleza tan variada que, a veces, una se pregunta qué es lo que determina que se agrupen bajo un mismo concepto. ¿Qué es lo que tienen en común, por ejemplo, el estatuto marco de trabajo en una empresa automovilística y la normativa sobre el período de lactancia para el personal femenino de un hospital? A primera vista parecen tan dispares que se pone en duda la unidad del mismo campo conceptual. Sin embargo, allí donde una mujer reivindique sus dos derechos –maternidad y trabajo-, allí deberá hacerse firme el sentido profundo de la conciliación entre ambos. Como concepto referente a un campo investigativo el de la conciliación tiene su origen relativamente moderno. Yo diría que a nivel popular casi acaba de nacer. Sin duda sus antecedentes se remontan a la revolución industrial, cuando el derecho al trabajo se estableció como inalienable para todo ser humano, sólo que a la mujer no le afectó. Y no fue porque la mujer no irrumpiera con fuerza en el mundo laboral –de hecho, había hogares en que la mano de obra femenina, incluso niñas, suponía el único recurso económico para la familiasino porque en un mundo de hombres, con una legislación hecha por hombres y para hombres, el derecho a atender a la propia familia – maternidad, lactancia, primera infancia, enfermedadbrillaba por su ausencia en el 1 MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Mª del Carmen (coord.) Género y conciliación de la Vida Familiar y Laboral: Un análisis psicosocial. Universidad de Murcia. 2009.
reconocimiento social. Las leyes no sólo no trataban los problemas específicos de las mujeres trabajadoras sino que excluían numerosos aspectos generales sobre la misma esencia social en su vertiente femenina, que ahora nos parecen parte esencial de los derechos laborales 2 . Incluso para muchas mentes eruditas de los primeros 70 años del siglo XX, no siempre están claramente definidos las líneas generales y el carácter inalienable del derecho al trabajo que toda mujer tiene. Sin este reconocimiento social difícilmente se podían establecer las pautas para generar un corpus jurídico de protección a los derechos intrínsecos a la mujer trabajadora en el que se reconozca como punto prioritario la conciliación 3 . Dª Amparo Concha el día de su boda. En este caldo de cultivo histórico es fácil comprender que cualquier resultado positivo en la lucha por ejercer su derecho a trabajar, la mujer encontrara soluciones individuales, personales, únicas, ejemplares y, en ningún momento, transcendentales a nivel legal. No obstante, el esfuerzo y el tesón con que resolvieron su situación particular algunas mujeres de aquella época sirvieron de acicate para que otras las imitaran y continuaran abriendo la brecha por la que finalmente se introdujeron nuevas 2 ADROHER BIOSCA, Salomé y NÚÑEZ PARTIDO, Juan Pedro (coords) Familia y Trabajo. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2003: 3 BUSTELO RUESTA, María: La evaluación de las políticas de género en España. Ed. Catarata. Madrid, 2009.
vías y caminos en el árido desierto de los derechos laborales de las mujeres 4 . Este trabajo va a tratar de una mujer excepcional, pionera en luchar y conseguir hacer conciliable su pasión por la enseñanza y su amor a su familia, a su marido y a sus tres hijos. Sin renunciar ni a una ni a los otros, Dª Amparo, la Maestra, logró hacer realidad su mayor deseo, poner en práctica los estudios de Magisterio que con tanta ilusión, constancia y “sangre fría” había realizado en la Escuela Normal de Jaén. Ilusión, porque no había otra cosa en el mundo que deseara más que enseñar a leer y escribir a aquellos pequeñuelos que deambulaban por las calles de su pueblo 5 , cazando ranas o apedreando perros. Constancia, basada en una enorme fuerza de voluntad, que la llevaba a entablar unos estudios contra la opinión de los que creían innecesaria tanta cultura para una mujer con posibles económicos que le permitirían vivir holgadamente con “sus labores”. Y sangre fría porque tuvo que esforzarse por “sobrevivir” en unas aulas en las que la única mujer era ella frente a 48 hombres 6 . Las dificultades de definición que he mencionado para el término conciliación no deben detenernos demasiado. A medida que sigamos el curso de este trabajo descubriremos que se trata de una esfera de acción que aunque roza otros campos y en parte se superpone a ellos, nunca coincide totalmente con ninguno. En estas líneas, al recorrer el camino de una pionera en la historia de la conciliación, sólo incidentalmente abordaré cuestiones de valor o cánones de crítica, e igualmente ocuparán un lugar marginal aquellas consideraciones de clara naturaleza política. Mi escrito simplemente recoge experiencias vitales que le sirvieron a una mujer determinada en un tiempo determinado, y si su ejemplo nos sirve para poner en práctica cualquier reivindicación personal será válido el esfuerzo que me ha resultado de investigar en su vida. Por otra parte, intentaré demostrar que las reflexiones sobre la mujer trabajadora se adentran en problemas relativos a la medicina, la psicología, la docencia, la sexualidad, la religión, la ética, etc, etc, mundos todos ellos concluyentes en el de la percepción personal y la práctica. Si no, esperad a leer su biografía. La conciliación surgirá, espero, de la historia de esta mujer, singular en su época, como un campo de estudio de carácter polivalente pero unitario aunque no unificado. En su núcleo subyacen problemas que ninguna otra disciplina relativa al trabajo puede abordar 4 TOBÍO, Constanza: Madres que trabajas. Dilemas y estrategias. Ediciones Cátedra. Madrid, 2005. 5 LATORRE, Antonio: La investigación-acción. Conocer y cambiar la práctica educativa. Editorial Grao. Barcelona, 2007 6 ACKER, Sandra: Género y Educación. Reflexiones sociológicas sobre mujeres, enseñanza y feminismo. Ed. Narcea. Madrid, 2000.
adecuadamente. Rara vez se han tomado los hombres la necesidad de solucionar el problema de la conciliación, simplemente porque la han obviado. Si un hombre se encontraba con la disyuntiva de elegir entre familia y trabajo, pocas veces el hombre sacrificaba el trabajo. Hoy, parece que los hombres están tomando conciencia de la necesidad de conciliar trabajo y familia, pero, seamos sinceras, lo hacen amparados por unas leyes que se están desarrollando sobre la marcha, marcadas por la opinión femenina y nacidas de la exigencia de mujeres valientes que quieren ejercer sus dos derechos sin tener que renunciar a ninguno. Los hombres se “aprovechan” de este tirón legal hoy existente, aunque hasta hace bien poco la mayoría de los hombres anteponían su situación laboral a su familia sin ocurrírseles reivindicar conciliación alguna 7 . Una mujer, en cambio, intenta conciliar ambos derechos para no tener que renunciar a ninguno, cosa que ocurría antes con mucha frecuencia. En la mayoría de los casos, y más a menudo conforme se ha ido tomando conciencia de esta problemática en la actualidad, estas mujeres “exigentes” han causado admiración, han requerido una explicación que se figuraba extraordinaria y, afortunadamente, han conducido a la articulación de directrices para orientar en este caos teórico 8 . Casi no es necesario señalar que el término conciliación no debería ser utilizado sin ciertos matices. Un estudioso del mundo del trabajo no puede esperar la presentación sistemática de las pautas concordantes a este problema. Las características que presenta la conciliación familiar y laboral difieren diametralmente, primero, entre hombres y mujeres y, segundo, en los diversos mundos en que la mujer trabajadora se desenvuelve 9 . Hoy día la mujer se encuentra ocupando puestos de trabajo en paridad con el hombre, no en cantidad, salario o responsabilidad, pero sí en cualidad. Es decir, en la actualidad las 7 Conciliación de la vida laboral, familiar y personal. Trabajo de investigación del Departamento Confederal de la Mujer, UGT. Extraigo este sustancioso párrafo: Es necesario revisar el concepto de conciliación poniendo especial atención a los derechos de los hombres en esta materia, evitando que las mujeres sean las únicas beneficiarias de los derechos relativos al cuidado de hijos y otras personas dependientes. 8 LOMBARDO, Enmanuela: La europeización de la política española de igualdad de género. Ed. Tirant lo Blanch, 2004 9 De la conciliación a la corresponsabilidad: buenas prácticas y recomendaciones. Investigación promovida por el Instituto de la Mujer y realizada por GPI Consultores. Dirección: Ángel Rivero Recuenco. Consultoras: Paula Caunedo y Adelina Rodríguez. Instituto de la Mujer. Ministerio de Igualdad. Madrid, 2008. Son las mujeres las que más uso hacen de las medidas de conciliación establecidas (bajas por maternidad, reducciones de jornada, excedencias...). Facilitar la conciliación es considerado como un coste que las empresas no quieren asumir. Pág. 11. “Muchos hombres trabajan por amor a su familia, aunque a menudo el trabajo les impide ejercitar ese amor a la familia. Pág. 13. Surge la necesidad de revisar el concepto mismo de conciliación, identificándolo con el de corresponsabilidad, tal y como se ha concretado jurídicamente, en el sentido de equilibrar el esfuerzo que deben realizar tanto hombres como mujeres. Pág. 21.
mujeres han irrumpido en campos reservados hasta hace pocos años a los hombres. Desde el fondo de las minas hasta los espacios infinitos la mujer se encuentra situada en paridad con el hombre. Ya no hay trabajos masculinos y femeninos, y es la propia mujer, en función de sus gustos, preferencias, capacidades y aptitudes físicas la que a sí misma se veta para la realización de ciertos trabajos. Naturalmente –sería presuntuoso por mi parteque no voy a sentar soluciones de forma global y ordenada que zanje la cuestión de una vez por todas. Las reflexiones que presento no constituyen teoría alguna sobre conciliación, ni ese es mi objetivo en este trabajo. Sin embargo, lo que le falta en consistencia doctrinal se compensa con la vivacidad del testimonio que aporto. La mayoría de las reflexiones que ofrezco en este II Congreso de la Mujer está apoyada sobre los intentos y logros que una jovencita nacida en Baeza, provincia de Jaén (1 de diciembre de1931) realizó para entender su propia vida y adaptarse a aquello que se le ofrecía, se le impedía y ella misma se exigía. También muestran los esfuerzos de las personas que la rodeaban por entenderla, apoyarla o soportarla. Los hombres y mujeres de su entorno que contemplaban atónicos su obstinación por ejercer su Magisterio - unos, abiertamente enfrentados, otros estupefactos por su entusiasmo incomprensiblesignificaron profundos puntos de encuentro y de confrontación que ayudaron a nuestra pionera a captar, interpretar y dirigir su propia vida; en su época, marcando la diferencia; respecto al pasado, provocando la ruptura 10 . Es obvio que, respecto al devenir, trazando el camino a las que habrían de llegar después. Amparo es la primera de la izquierda. 10 PERRIAUX DE VIDELA, Josefina: Familia y perspectiva de género. Editorial de la Universidad Católica de Argentina. Buenos Aires, 2008.
En 1931 Baeza aún no había superado la postración y el abandono que arrastraba secularmente. Recién declarada la República, el 14 de abril, tras la dimisión del dictador Primo de Rivera, toda España manifestaba un deterioro socioeconómico que se vio agravado con la paralización de la actividad económica internacional. Jaén tuvo el triste honor de encabezar la lista de parados de Andalucía que doblaba la media nacional, con 45.000, con lo que aumentaron las huelgas y conflictos laborales violentos sobre todo en las zonas mineras de la provincia. Baeza era una población agrícola. En su seno latían los problemas agrarios sempiternos, latifundio y paro, pero las medidas adoptadas por el Gobierno para corregir estos males chocaron frontalmente con la oposición de la patronal y la lentitud en plasmar en realidades las medidas del IRA, Instituto de Reforma Agraria. La provincia de Jaén se convirtió en una de las más conflictivas en aquel proceso revolucionario que se desató con la campaña a favor de los asentamientos de jornaleros en fincas, y las ocupaciones espontáneas de muchas otras. Muchos propietarios huyeron ante la violencia desatada y sus tierras, más las expropiadas por el IRA, en total 57, acogieron a más de 2.000 jornaleros de toda la provincia. Tras la guerra, los años 40 fueron difíciles para el conjunto de la sociedad española, los años del hambre –el 25% de la mortalidad de España se dio en la provincia de Jaén-, que provocó el renacer de la guerrilla, el maquis, que tuvo en la provincia un enorme desarrollo a causa de la orografía favorable. En los años 50, con el desbloqueo internacional y la ayuda de EEUU, España inicia su normalización económica. El Plan Jaén 1953-1963 sirvió para mejorar el sector agrario y el despegue de la industria y mejora de las vías de comunicación, aunque sólo se cumpliría en un 50% de sus previsiones. En esta terrible situación social y económica 11 , Amparo Concha Concha finaliza sus estudios de Magisterio en Jaén en 1950, con un excelente expediente académico y 18 años de edad, lo cual demuestra la enorme importancia de la voluntad personal para salvar cualquier obstáculo que impida alcanzar la meta que una se ha trazado 12 . Nuestra pionera pertenecía a una familia de fuertes convicciones morales y de medios económicos holgados. Estos simples motivos sirvieron para convertir a su padre en una de las más de cien víctimas que causaron en Baeza los republicanos, dejando a su madre viuda con nueve hijos totalmente desamparada. Desposeída de sus propiedades, las necesidades económicas la obligaron a entregar a algunos de sus hijos a 11 ARGENTE DEL CASTILLO OCAÑA, Carmen y RODRÍGUEZ MOLINA, José: Síntesis histórica para el conocimiento de Jaén. Diputación Provincial de Jaén. 2001. 12 DÍEZ BEDMAR, Mª del Consuelo: Educación de las mujeres en la provincia de Jaén. Una visión histórica. Universidad de Jaén. 2006.
familiares para su crianza y educación, por lo que Amparito fue criada por su tío paterno. En esta familia encontró todo el apoyo que necesitó cuando llegó el momento de estudiar. La valentía de sus tíos en distanciarse de la tónica general de las familias baezanas facilitando a su sobrina el acceso a los estudios superiores, les procuró las críticas de sus convecinos que no entendían que permitieran a una niña de 15 años desplazarse a estudiar “tan lejos” a la capital 13 . Pero la fuerza de voluntad de Amparo, su tesón y persistencia y su inteligencia consiguieron de sus familiares la más completa ayuda. Sus argumentos eran implacables, ella quería estudiar, quería ser maestra para enseñar a los niños y nada ni nadie en el mundo iban a detenerla 14 . Nadie sabía que aquella batalla ganada por Amparo para estudiar le daría fuerzas para librar la segunda batalla años después, poner en práctica su Magisterio. Pionera en su luna de miel en avión y con pantalones. Amparo Concha, pues, es maestra como algo excepcional en aquel mundo de hombres en el que la enseñanza destinada a la mujer se limitaba a los conocimientos imprescindibles para ser una buena esposa, conocimientos que con tanto ahínco predicaba y ponía en práctica la Sección Femenina 15 Tras pasar por el Instituto de Enseñanza Media de la Santísima Trinidad, en Baeza, en el que su presencia era más 13 SANCHO RODRÍGUEZ, Mª Isabel: La Escuela Normal de Jaén 1843-1940. Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Jaén, 1999. 14 ROGER, Gilbert: ¿Quién es bueno para enseñar? Problemas de la formación de los docentes. Ed. Gedisa, Barcelona, 1996. 15 VIÑAO FRAGO, Antonio: “Espacios masculinos, espacios femeninos. El acceso de la mujer al Bachillerato” en Mujer y Educación en España 1868-1975. Universidad de Santiago, 1980.
bien testimonial de una mujer entre los jóvenes estudiantes 16 , Amparo se matricula en Magisterio en la Escuela Normal de Jaén, demostrando, al igual que otras como ella en toda España, que la educación y la cultura no tienen género 17 . Aquel panorama tan desolador en el que la representatividad femenina en las aulas era insignificante, fue transformándose poco a poco hasta el punto de hacer necesaria una ley que absorbiera aquella demanda social. De este modo, en 1953, Joaquín Ruiz Giménez elabora la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media 18 . Pero para este año la joven baezana ya ha obtenido su título de Maestra y se encuentra librando su segunda batalla, poner en práctica sus conocimientos. Fueron cuatro años de constante oposición por parte de la familia e incluso de las autoridades académicas. Amparo era demasiado joven para recibir destino alejada de su hogar 19 . Fueron muchos los encuentros que tuvo con la Inspectora de Educación 20 quien, dado el celo de Amparo que sólo sabía decir que ella “quería trabajar de maestra”, terminó por ayudar a la joven facilitándole el acceso a la docencia activa. No había más argumentos frente a sus opositores, ¿para qué había estudiado, entonces? Por fin, con 22 años, Dª Amparo, La Maestra, obtiene su primer destino solicitado, La Dehesa Baja de La Iruela, en pleno corazón de la Sierra de Cazorla. Decir los niveles de analfabetismo que presentaban los pueblos y aldeas de la Sierra es apuntar un problema insignificante cuando las más básicas necesidades humanas se encontraban sin cubrir, como la alimentación, la luz eléctrica y el agua corriente en las viviendas. Dª Amparo no se amedrentó por esto. Con la energía y la ilusión que la caracterizaron durante toda su vida accedió a su puesto de trabajo a lomos de un burro, animal que la transportaría durante todo el curso, dada la falta de carreteras. El aspecto de aquella aldea era kafkiano, ejemplo de aquella España profunda, y la docencia en sus horas obligatorias se vio completada con labores de enfermera, consejera matrimonial, matrona, asistenta social a ancianos y desahuciados, ayudante agrícola, y todas cuantas actividades podían ayudar a sus convecinos. La Maestra vivía las 24 horas del día entregada al pueblo, hacía de todo y su cariño y familiaridad le granjearon en poco tiempo el respeto y la admiración de todo el pueblo que veía en ella 16 CRUZ RODRÍGUEZ, Mª Alcázar: Historia del Instituto Santísima Trinidad de Baeza 1869-1953. aportaciones a la historia de la educación de las mujeres. Universidad de Jaén, 2002. 17 FLECHA GARCÍA, Consuelo: Las primeras universitarias en España. Ed. Narcea. Madrid, 1996. 18 GÓMEZ GARCÍA, Mª Nieves: Pasado, presente y futuro de la Educación Secundaria en España. Ed. Kronos. Sevilla, 1996 19 BALLARÍN DOMINGO, Pilar: La educación de la mujer en la España contemporánea. Ed. Síntesis, Madrid, 2001. 20 VILLA SÁNCHEZ, Aurelio et alii: Los equipos directivos ante el uso de la evaluación: creencias, actitudes y conductas directivas. Universidad de Deusto, Bilbao, 1996.