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Germánico en Egipto (Tac. ann. 2.60-61): Tácito, Heródoto y la escenografía de la certeza en la historiografía antigua

Ballesteros Sánchez, Juan Ramón

Abstract

El texto propone una nueva interpretación para la descripción que realiza Tácito (Ann. 2.60-61) del viaje por Egipto de Germánico (19 d. C.). El autor establece paralelos de este texto con las Historias de Heródoto para definir una intención teórica en el mismo. Tácito utiliza este episodio egipcio para reflexionar sobre los métodos y las posibilidades de alcanzar certezas por medio del discurso histórico.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 Germánico en Egipto (Tac. ann. 2.60-61): Tácito, Heródoto y la escenografía de la certeza en la historiografía antigua1 Germanicus in Egypt (Tac. ann. 2.60-61): Tacitus, Herodotus and Certainty’s Scenography in Ancient Historiography Juan R. Ballesteros2 Universidad Pablo de Olavide (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7168-293X Recibido: 15-02-2023 Aceptado: 28-06-2023 Resumen El texto propone una nueva interpretación para la descripción que realiza Tácito (Ann. 2.60-61) del viaje por Egipto de Germánico (19 d. C.). El autor establece paralelos de este texto con las Historias de Heródoto para definir una intención teórica en el mismo. Tácito utiliza este episodio egipcio para reflexionar sobre los métodos y las posibilidades de alcanzar certezas por medio del discurso histórico. Palabras-clave: Germánico, Egipto, Tácito, Heródoto, certeza histórica. 1 Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto de investigación “Discursos del Imperio II: Celebraciones del Imperio desde las provincias (PID2021-125226NB-C21)” del Ministerio de Ciencia e Innovación. 2 ([email protected]). Profesor asociado del Departamento de Geografía, Historia y Filosofía (Área Historia Antigua) de la Universidad Pablo de Olavide. Entre sus líneas de investigación se encuentra el estudio de los métodos historiográficos modernos en su relación con la historiografía clásica. También está interesado por cuestiones relativas a la recepción en época humanística de autores antiguos como Tácito, Elio Aristides, la Historia Augusta, Artemidoro o Marcial sobre los que ha publicado varios trabajos monográficos. El origen de su interés por Tácito se encuentra en su Tesis doctoral en la que investigó las fuentes clásicas en la obra historiográfica del gran editor humanístico de Tácito: Justo Lipsio (1547-1606). Recientemente ha participado en un encuentro científico internacional sobre la recepción de Tácito organizado por la Universidad de Padua (Tacito alla Lettera, junio 2022) y va a publicar un trabajo monográfico sobre la relación de Lipsio y Tácito en la Padova University Press: “O tuam dissimulationem! Uncovering Tacitean quotations and meanings in Lipsius’ Admiranda (1598)”. 298 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 Abstract This text proposes a new interpretation for the description made by Tacitus (Ann. 2.60-61) of the journey through Egypt by Germanicus (19 CE). The author establishes parallels of this text with Herodotus’ Histories looking for a theoretical intention in it. Tacitus uses this Egyptian episode to express ideas about methods and possibilities of reaching certainties by a historical discourse. Keywords: Germanicus, Egypt, Tacitus, Herodotus, historical certainty. 1. Introducción Sin su esposa, que acababa de dar a luz en la isla de Lesbos, probablemente sin ninguno de sus hijos y al margen de la polémica política que iba a suscitar, Germánico dedicó los primeros meses del año 19 d. C. a una actividad tan fascinante como peligrosa para un aristócrata romano en tiempos del Imperio: conocer Egipto de primera mano. El joven césar, cuyo cometido era ordenar Oriente para Roma –una tarea recurrente en la política imperial desde Pompeyo–, hizo un paréntesis –“ein Abstecher” lo llamó Erich Koestermann3– en medio de las obligaciones de esta compleja misión diplomática para visitar Alejandría primero y después recorrer río arriba el Nilo hasta la primera catarata. La experiencia, sin duda inolvidable, le permitió descubrir las maravillas del antiguo Egipto4. Este episodio tuvo lugar el último año de vida de quien, según todos los indicios, iba a heredar el Imperio de su tío –y padre adoptivo– Tiberio. Es, sin duda, uno de los momentos más indescifrables de la acción política de un personaje histórico en sí mismo bastante indescifrable5. No han faltado hipótesis, alentadas quizá por el inesperado fallecimiento de Germánico pocos meses después de dejar Egipto, para dotar de un sentido político a lo que ocurrió en Egipto durante aquellos meses del 19 d. C6. 3 Koestermann 1958: 348. Koestermann también define la visita a Egipto de Germánico como “eine Art Bildungsreise” con la idea de que se trató de un viaje formativo desde el punto de vista político. 4 Según Ruiz-Gutiérrez 2020: 71, el viaje por Egipto de Germánico duró tres meses, desde enero hasta finales de marzo. 5 Germánico es un personaje central en las biografías del emperador Tiberio, cf. Seager, 1972: 58-122 o Levick 1976: 149-179. Existe una biografía reciente de Germánico: Rivière: 2016 que dedica un capítulo a la misión oriental y al viaje por Egipto (“Mission du prince en Orient (18 apr. J.-C.). Le voyage en Egypte (19 apr. J.-C.)”, 277-338). Las relaciones que mantuvo con Tiberio tal y como aparecen en la obra de Tácito y en otras fuentes antiguas han generado una imagen a veces contradictoria de Germánico y de su personalidad política, Shotter 1968: 194-214, Williams 2009: 117-130, Blonce y Gangloff 2013: 113-134 o Low 2016: 222-238. Tácito (Ann. 2.59.2) explica la reacción en el senado de Tiberio ante la entrada de Germánico en Egipto: se trataba de un acto “contra instituta Augusti”. 6 Weingärtner 1969: 22. En la Tabula Siarensis se ha restituido la expresión “qui mori nu]nquam debuit”, una afirmación conmovedora emitida por el Senado romano que confirmaría la descripción 299 Germánico en Egipto (Tac. ann. 2.60-61): Tácito, Heródoto y la escenografía de la certeza en la historiografía antigua Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 Tácito nos ha transmitido en el segundo libro de los Anales el relato más completo del singular viaje egipcio de Germánico7. En consecuencia, los capítulos que los Anales dedican a la misión oriental de Germánico y a su viaje por Egipto constituyen una pieza fundamental para reconstruir el significado –histórico y político– de aquella estupenda experiencia que Tácito realiza del estado de ánimo social y político de Roma suscitado por la inesperada desaparición de una figura tan carismática como Germánico, cf. González 2020: 279, 1.2. Durante la visita a Egipto de Germánico –“cum is abesset”, l. 39– se produjo la controvertida huida del rey Vonones de su reclusión en Pompeiopolis de Cilicia, un elemento más en el enfrentamiento entre Pisón y Germánico, al respecto el senadoconsulto de Cneo Pisón Padre con comentario en Caballos Rufino, Eck y Fernández 1996: 169-170. Últimamente Woods 2021: 982-995. 7 Tac. Ann. 2.60-61 (ed. Hevbner): “Sed Germanicus, nondum comperto profectionem eam incusari, Nilo subvehebatur, orsus oppido a Canopo. Condidere id Spartani ob sepultum illic rectorem navis Canopum, qua tempestate Menelaus Graeciam repetens diversum ad mare terramque Libyam deiectus. Inde proximum amnis os dicatum Herculi, quem indigenae ortum apud se et antiquissimum perhibent eosque, qui postea pari virtute fuerint, in cognomentum eius adscitos; mox visit veterum Thebarum magna vestigia. Et manebant structis molibus litterae Aegyptiae, priorem opulentiam complexae; iussusque e senioribus sacerdotum patrium sermonem interpretari referebat habitasse quondam septingenta milia aetate militari, atque eo cum exercitu regem Ramsen Libya Aethiopia Medisque et Persis et Bactriano ac Scytha potitum quasque terras Syri Armeniique et contigui Cappadoces colunt, in Bithynum, hinc Lyc<i>um ad mare imperio tenuisse. Legebantur e indicta gentibus tributa, pondus argenti et auri, numerus armorum equorumque et dona templis ebur atque odores, quasque copias frumenti et omnium utensilium quaeque natio penderet, haud minus magnifica quam nunc vi Parthorum aut potentia Romana iubentur. Ceterum Germanicus aliis quoque miraculis intendit animum, quorum praecipua fuere Memnonis saxea effigies, ubi radiis solis icta est, vocalem sonum reddens, disiectasque inter et vix pervias arenas instar montium eductae pyramides certamine et opibus regum, lacusque effossa humo, superfluentis Nili receptacula; atque alibi angustiae et profunda altitudo, nullis inquirentium spatiis penetrabilis. Exim ventum Elephantinen ac Syenen, claustra olim Romani imperii, quod nunc rubrum ad mare patescit.” Trad. Crescente López de Juan: “Pero Germánico, sin saber todavía que aquel viaje era objeto de críticas, se hizo transportar Nilo arriba, comenzando desde la ciudad de Canopo. La fundaron los espartanos tras enterrar allí al timonel Canopo cuando Menelao, en su vuelta a Grecia, fue desviado a otro mar y a la tierra de Libia. Desde allí viajó a la boca más próxima del río que está consagrada a Hércules; los indígenas cuentan que nació entre ellos, que es el más antiguo y que a aquellos que después hubo semejantes a él en valor se les llamó con su mismo nombre. Después visitó los importantes restos de la antigua Tebas. Y aún quedaban en las imponentes construcciones textos egipcios que aludían a su opulencia anterior. Uno de los sacerdotes de más edad, a quien había mandado que le tradujese de su lengua materna, le fue contando que aquella ciudad había tenido en otro tiempo setecientos mil habitantes en edad militar y que con aquel ejército el rey Ramsés se había apoderado de Libia y Etiopía, de medos y persas, de bactrianos y escitas, y de todas las tierras en que habitan los sirios, los armenios y sus vecinos los capadocios, y que había extendido su imperio por un lado hasta el mar de Bitinia y por otro al de Licia. Se podían leer igualmente los tributos impuestos a aquellos pueblos, las cantidades de oro y plata, el número de armas y caballos, el marfil y los perfumes donados a los templos, las cantidades de trigo y de toda clase de útiles, y las naciones que las pagaban; contribuciones no menos magníficas que las que la fuerza de los partos o el poderío romano exigen hoy día. Además, a Germánico le llamaron también la atención otras maravillas; las más sobresalientes de ellas fueron la efigie de piedra de Memnón, que, al ser tocada por los rayos del sol, emite un sonido de voz humana, las pirámides, entre desiertos de arena extensos y difícilmente transitables, levantadas como montañas por la emulación y las riquezas de los reyes; y los lagos excavados en el suelo para recibir las aguas del Nilo cuando se desborda; también en otras partes los desfiladeros y sus profundidades que los investigadores no pueden sondear con sus medidas. A continuación, fue a Elefantina y a Siene, fronteras en otro tiempo del imperio romano, que hoy se extiende hasta el Mar Rojo.” 300 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 turística8. Pero, junto a estos análisis propiamente históricos, la narración tacitea de aquel momento también ha generado una literatura con la que la crítica histórica ha procurado descubrir las fuentes, las intenciones y los procedimientos narratológicos que empleó Tácito en su descripción de la época de los julio-claudios9. El trabajo que sigue es una aportación en este campo. Me propongo identificar en los dos capítulos taciteos que tratan la estancia de Germánico en Egipto una reflexión sobre los métodos propios de la investigación histórica. Este asunto poseía un importante bagaje en la tradición antigua, tradición a la que, no debemos olvidarlo, Tácito deseaba vincularse con dos trabajos explícitamente historiográficos como fueron las Historias y los Anales. Ronald Syme, para quien la obra de Tácito era a la vez una estupenda obra de arte y un magnífico ejercicio de reflexión política, no identificó en la fábrica de los Anales indicio alguno de que Tácito usara las Historias de Heródoto como fuente10. Otros comentaristas, en cambio, sí han encontrado en estos capítulos egipcios del libro II de los Anales referencias explícitas a la obra del padre de la Historias11. Mi propuesta se desarrolla a partir de estos descubrimientos y tiene tres objetivos que trataré en tres apartados diferentes: (1) reconstruir la relación que Tácito plantea en su tratamiento de la materia egipcia que realiza en estos dos capítulos con los fundamentos del trabajo historiográfico tal y como los presentó Heródoto, (2) desvelar el uso específico que de Heródoto se hace en la descripción tacitea del viaje egipcio de Germánico y del paisaje historiográfico que contiene y (3) relacionar la posición de Tácito sobre las cuestiones metodológicas del trabajo del historiador con su propia visión de las alteraciones que el establecimiento del régimen augústeo había introducido en la libertad con la que los romanos podían desarrollar la práctica herodotea de investigar el pasado y escribir Historia. 8 Weingärtner 1969 es el estudio monográfico más importante sobre la visita egipcia de Germánico. 9 Vid. Kelly 2010: 221-237, Girdvainyté 2015: 84-97 y Woodman 2015: 254-268. 10 Syme 1958: 271-303 sobre las fuentes de los Anales (las cuestiones de estilo en 354-363: “Kunstsprache”, 358, n. 3). Cf. Weingärtner 1969: 10-28. Entre las fuentes literarias latinas que ejercieron alguna influencia sobre la narración tacitea de este episodio se encuentran Livio y Lucano (cf. Woodman 2015: 257 y Girdvainyté 2015: 91. Sobre la recepción de Heródoto en época helenística, Priestley 2014). 11 Woodman 2015 habla de reminiscencias (259), similitudes (260) y alusiones (262) de Heródoto en el texto de Tácito sobre la visita de Germánico a Egipto, pero lo asocia fundamentalmente con el tour por la Hélade de Emilio Paulo descrito por Tito Livio (45.27-28). Kelly 2010: 221-237, que es el trabajo de referencia sobre el uso de Heródoto que se hace en este pasaje, propone que el recurso a Heródoto por parte de Tácito forma parte de la crítica tacitea a la tiranía: “the transience of tyrants and their megalomaniac projects” (222). 301 Germánico en Egipto (Tac. ann. 2.60-61): Tácito, Heródoto y la escenografía de la certeza en la historiografía antigua Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 2. Nilo subvehevatur/se hizo llevar Nilo arriba (Ann. 2.60.1) Ronald Syme identificó cuatro herramientas en la técnica historiográfica de Tácito: estructura, digresión, comentario y discursos directos12. La descripción tacitea de la estancia de Germánico en Egipto es un caso canónico de digresión. Con ella se interrumpe la narración de las tensiones políticas que se están fraguando en Roma con motivo de la visita de Germánico a Oriente. Tácito detiene el desarrollo de los acontecimientos que vienen exponiéndose desde Ann. 2.53 –Germánico da comienzo a su segundo consulado (18 d. C.) en Nicópolis al inicio de su misión oriental– y nos traslada a Egipto con el adversativo “Sed”. A partir de ese momento el texto nos implica en un proceso de investigación del pasado egipcio que depende enteramente del propio Germánico, protagonista absoluto y prácticamente solitario de los dos párrafos siguientes. Su presencia domina Ann. 2.60 y Ann. 2.61 después de los “Sed” y “Ceterum” iniciales que abren ambas secciones. Aislado del tiempo político –Marco Silano y Lucio Norbano son los nuevos cónsules en el año 19 d. C. (Ann. 2.59)–, Germánico desarrolla ahora un proyecto historiográfico al margen de cualquier implicación. Inconsciente de las posibles consecuencias de su proyecto egipcio (“nondum comperto profectionem eam incusari”), el protagonista del viaje se enfrenta a su iniciación como historiador. El césar es en los dos párrafos que siguen un sujeto herodoteo que recaba, recibe y gestiona informaciones sobre el pasado egipcio y que reacciona en consecuencia. Se ha señalado la incoherencia y el desorden cronológico y geográfico de la narración con la que Tácito resume el viaje que realizó Germánico por el patrimonio del antiguo Egipto13. Se ha dado también una interpretación ideológica a la selección de etapas presentadas por Tácito –“symbols of the ultimate fragility of power of kings and the transience of their megalomaniac projets”–14. En mi opinión, la construcción del itinerario tiene un objetivo distinto al de presentar de modo riguroso el recorrido que Germánico realizó por el país del Nilo. Tampoco es un procedimiento con el que discutir aspectos del poder autocrático o criticar de modo subliminal el imperialismo romano. La intención del texto es describir el proceso, de un grado de complejidad creciente, por medio del cual Germánico accede a la información sobre el pasado que busca en Egipto y plantear las consecuencias de la investigación que ha decidido realizar el césar. La del viaje egipcio de Germánico es, a mi juicio, una digresión sobre los métodos de la Historia y 12 Syme 1958: 304: “His principal devices are structure, digression, comment and speeches”, cf. Pagán 2017: 70. 13 Cf. Weingärtner 1969: 136-137 y Ruiz-Gutiérrez 2020: 71. 14 Kelly 2010: 231, Girdvainyté 2015: 89 (“the author seems to employ the antiquitates of Egypt to communicate is own anti-imperialist views in the hope of appealing to his reader of a similar mind.”) y Ruiz-Gutiérrez 2020: 73. 302 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 presenta una escenografía muy reconocible de las certezas que la Historia procura, así como de los límites del conocimiento histórico. Las etapas del viaje iniciático de Germánico por el pasado de Egipto y por el método histórico necesario para descubrirlo son la ciudad de Canopo, una de las bocas del Nilo –la consagrada a Hércules–, los extraordinarios restos de la antigua Tebas, la imagen rocosa de Memnón, las pirámides, los lagos artificiales sobre los que desagua el Nilo, Elefantina y Siene. En la descripción tacitea no comparecen otros monumentos o lugares –la tumba de Pompeyo en Pelusio, la de Alejandro en Alejandría, el Serapeion y la Biblioteca de Alejandría, el templo de Apis en Menfis ...– que también debió visitar Germánico15, por lo que la selección que realiza Tácito debe encerrar un significado. En mi opinión, Tácito ordena los hitos del viaje para describir momentos sucesivos en la formación historiográfica del protagonista del viaje. En cada una de estas etapas, Tácito se preocupa por presentar las diferentes fuentes y los procedimientos informativos por medio de los cuales Germánico accede al conocimiento histórico. Como vamos a ver inmediatamente, estas etapas lo alejan de la certeza del presente para trasladarlo a un pasado cada vez menos accesible. Por ahora creo suficiente señalar que en Ann. 2.60 Germánico adquiere el status de antropólogo herodoteo y es ilustrado por informantes indígenas. En Ann. 2.61, en cambio, Germánico es un arqueólogo superado por los restos de un pasado que conoce sin intermediario. La formación de Germánico como historiador se inicia en el Delta. En Canopo es una tradición helénica la que da sentido al lugar. Tácito no señala el origen de la información que relaciona el lugar con un episodio del ciclo troyano: el regreso de Menelao desde Troya a Esparta y su desvío hacia Egipto (“condidere id Spartani ob sepultum illic rectorem navis Canopum, qua tempestate Menelaus Graeciam repetens diversum ad mare terramque Libyam deiectus”). La materia homérica constituye un bagaje cultural bien conocido, compuesto por tradiciones a disposición del hombre civilizado que ya es el romano y cuyo acceso no requiere de iniciaciones. Episodios del ciclo homérico formaban parte de la formación casi escolar de la élite romana y constituían un universo muy familiar acerca del pasado nacional16. En Canopo, Germánico pudo leer el lugar sin esfuerzo gracias a unas competencias de base que compartía con Heródoto y que tenían en la guerra de Troya, en sus héroes y aventuras todas las claves. Al tomar hacia el sur la ruta fluvial en la boca del Nilo dedicada a Hércules, son informantes indígenas quienes cuentan a Germánico tradiciones locales sobre una figura de nuevo familiar para la tradición helénica: Hércules. Pero con el Hércules egipcio –que precede a todos 15 Yann Rivière 2016: 329-338. 16 Troya había sido una etapa anterior en el viaje de Germánico por Oriente (Ann. 2.54.2). Sobre las relaciones de la leyenda troyana y la formación de la identidad cultural romana desde época republicana Gruen 1993: 6-51. 303 Germánico en Egipto (Tac. ann. 2.60-61): Tácito, Heródoto y la escenografía de la certeza en la historiografía antigua Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 los que usan ese mismo nombre en los mitos y las tradiciones sistematizadas por los griegos–, Germánico se adentra en una versión menos reconocible del pasado (“indigenae ortum apud se et antiquissimum perhibent eosque qui postea pari virtute fuerint in cognomentum eius adscitos”)17. Según progresa el viaje hacia el sur, Germánico accede a un pasado cada vez más remoto y desconocido. El césar se enfrenta a los abrumadores restos de la vieja capital faraónica de Tebas (“veterum Tebarum magna vestigia”). Es de nuevo un procedimiento estrictamente herodoteo el que da a conocer a Germánico la antigua Tebas: “mox vidit”. Después de la observación directa de la gran Tebas, Tácito describe una escena que nos remite a una experiencia historiográfica explícitamente herodotea: un sacerdote local traduce para el césar y de viva voz (“referebat”) textos epigráficos escritos18. La relación entre Germánico y su informante queda claramente definida por el verbo con el que se inicia este episodio –que es el mismo que se utiliza para cerrar el periodo–. Germánico ordena que le traduzcan (“iussusque e senioribus sacerdotum patrium sermonem interpretari”). En este sentido, Germánico se revela como un historiador de recursos distintos a los del precedente herodoteo al descubrir el status obviamente político del estudio histórico que se realiza en su nombre. Volveré a tratar esta circunstancia en la última sección de este trabajo. Después de la intensa experiencia epigráfica tebana, Germánico entra en contacto directo con otros testimonios –esta vez arqueológicos– de la extraordinaria antigüedad de la civilización egipcia. El método de conocimiento histórico que ha perfeccionado a lo largo del viaje –la observación inmediata de documentos históricos y el apoyo de intérpretes locales para comprenderlos– dota a Germánico de las capacidades del historiador, pero le obliga también a convivir con el entusiasmo y la excitación generadas por una forma de saber hasta entonces desconocido para él. Germánico, atónito, es testigo con el ánimo sobrecogido del desarrollo de varios espectáculos maravillosos (“Germanicus aliis quoque miraculis intendit animum”). Asiste al amanecer en el que los rayos del sol hacen cantar la estatua de Memnón. Acude al campo de dunas en el que se encuentran las pirámides. Contempla las obras de ingeniería que regulan el caudal del Nilo. Descubre el operativo que en la primera catarata aspira a conocer, sin éxito, la profundidad del río. Esos cuatro lugares son también cuatro momentos en los que Germánico reconoce, impotente, los límites del conocimiento que ha aprendido a construir en Egipto. El césar se enfrenta a grados cada vez más insuperables de incertidumbre: ante la estatua de Memnón, una causa natural genera un efecto extraño pero evidente (“ubi 17 En un lugar como el canal dedicado a Hércules, Germánico debió tener la oportunidad de recordar que un canal artificial del río Rin –la “fossa drusiana”– llevaba el nombre de su padre, cf. Tac. Ann. 2.8 y Suet. Claud. 2.4. 18 Weingärtner 2016: 336 explica los textos epigráficos que entonces fueron traducidos: un poema sobre la batalla de Kadesh y los Anales de Tutmosis III. 304 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 radiis solis icta est, vocalem sonum reddens”); en las arenas de Guiza, enormes construcciones de nuevo humanas pero similares a accidentes geográficos sobreviven a duras penas al tiempo y a la naturaleza que las ha arrinconado en un espacio prácticamente inaccesible (“disiectasque inter et vix pervias arenas instar montium eductae pyramides certamine et opibus regum”); en los lagos artificiales, encuentra fosas pasivas bajo la superficie a las que solo el Nilo con su inexorable rutina da sentido (“lacusque effossa humo, superfluentis Nili receptacula”); en la catarata, por último, una insondable profundidad desconocida e incognoscible, impenetrable para él y para otros que como él aspiran a desentrañarla (“atque alibi angustiae et profunda altitudo, nullis inquirentium spatiis penetrabilis”). El término “penetrabilis” con el que concluye la exposición de esta última experiencia historiográfica nos traslada a un universo casi religioso de percepción y conocimiento de la realidad. Está emparentado con “penetrale” un espacio del interior de templos y santuarios –entre otros el de Vesta en Roma– de acceso restringido y en el que se ocultan ritos y reservan secretos19. La formidable excursión historiográfica de Germánico concluye de forma brusca cuando la comitiva alcanza las fronteras de Egipto en Siene y Elefantina. Ambos espacios, fronteras en otro tiempo –el tiempo de Germánico– del Imperio (“claustra olim Romani imperii”), dejan de proporcionar significados históricos a Germánico y al lector. Las demarcaciones geográficas del sur de Egipto poseen un sentido geopolítico inmediato subrayado por un “nunc” –el segundo de todo este desarrollo egipcio–20 que, de nuevo, recuerda al lector de Tácito y al césar Germánico la expansión política de Roma y qué tipo de asuntos han llevado a ambos a Oriente (“quod nunc rubrum ad mare patescit”). El tiempo de la historia ha concluido. 3. Cognoscendae antiquitatis/para conocer la antigüedad (Ann. 2.59.1) Con toda probabilidad, Tácito nunca estuvo en Egipto. En cambio, podemos estar seguros de que conocía muy bien la obra de Heródoto en general y el logos egipcio de las Historias herodoteas en particular. Como lector de Heródoto, Tácito tuvo a su disposición un texto extraordinario en el que era posible encontrar una propuesta historiográfica en cierto modo muy similar a la que acabó haciendo suya. Excepción hecha de la estructura analística, Heródoto emplea las otras tres herramientas de la técnica histórica tacitea definidas por Syme: digresión, comentario y discurso directo. Heródoto, por lo demás, era el insigne fundador de la disciplina según el conocido dictum ciceroniano (Cic. 19 Cf. Liv. 26.27.14, 45.5.4, Verg. Aen. 2.296-297, Luc. 2.127, Apul. Met. 11.7.1, 11.23.4. 20 Sobre la importancia de estos dos “nunc” para la datación del texto, Weingärtner 1969: 22-23. 305 Germánico en Egipto (Tac. ann. 2.60-61): Tácito, Heródoto y la escenografía de la certeza en la historiografía antigua Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 Leg. 1.5) y como tal se había enfrentado por primera vez a las complejidades de relato histórico. En las Historias de Heródoto es posible encontrar el trabajo de alguien consciente de las necesidades que se derivan del proceso de construcción de argumentos históricos. Heródoto teoriza, además, de un modo en ocasiones muy sofisticado acerca de las relaciones que el historiador, en tanto que investigador del pasado, establece con las fuentes de información que tiene a su disposición21. Es evidente que, en la recreación del viaje egipcio de Germánico, Tácito recurrió al texto herodoteo. Desde mi punto de vista, es posible definir dos tipos de usos de Heródoto en este pasaje de los Anales. Tácito realiza en estos capítulos egipcios un aprovechamiento inmediato de materiales de las Historias y también desarrolla un argumento propiamente teórico acerca de las formas de la investigación histórica que hay que vincular necesariamente con Heródoto. En efecto, en Ann. 2.60-61 se emplean informaciones concretas procedentes de Heródoto para presentar diferentes momentos del viaje de Germánico. Las digresiones sobre Canopo y sobre el Hércules egipcio resultan de la revisión tacitea de los capítulos que Heródoto dedica a la versión egipcia del ciclo troyano (Hdt. 2.113-120). Las pirámides rodeadas de arena de Tácito son una imagen obviamente generada a partir de la descripción herodotea del enclave rocoso cubierto de arena en el que se encuentran las pirámides (Hdt. 2.8). Los profundos lagos excavados artificialmente que recogen el agua que fluye desde el Nilo son consecuencia de la interpretación que realiza Tácito del pasaje en el que Heródoto describe el lago construido por el faraón Meris (Hdt. 2.149-150). Por último, debajo de la confusa descripción de los barrancos y profundidades que nadie puede sondear debe encontrarse, sin duda, la lectura que Tácito hizo del pasaje herodoteo en el que se explica a la vez que ni los egipcios, ni los libios, ni los griegos han logrado descubrir las fuentes del Nilo y el fracaso del dispositivo egipcio ideado por el faraón Psamético para hallar el calado del río (Hdt. 2.28-29)22. Por otro lado, Tácito hace un uso más metodológico de las Historias de Heródoto. De hecho, creo que definir una posición propia ante los problemas de método histórico planteados por Heródoto es la intención que subyace en la digresión tacitea sobre el interés de Germánico por Egipto. La visita de Germánico al país del Nilo proporciona a Tácito la oportunidad de presentarse en el marco de un debate que Heródoto había tratado ya en su propio discurso egipcio. No debemos olvidar que Egipto es para Heródoto el país de la Historia. 21 Frente a una lectura tradicional que establece las escasas capacidades de Heródoto para dotar a la investigación historiográfica de fundamentos teóricos (Brown 1965: 60-76 y, sobre todo, Fehling 1971) y Haywood 2021: 217-257 ofrece importantes argumentos de lo contrario. Sobre la dimensión teórica del discurso herodoteo, Baragwanath 2008. 22 La identificación de paralelos la ha realizado Kelly 2010: 227-230. El coloso de Memnón queda fuera de los paralelos herodoteos. Sobre el sentido romano de este monumento, Cortés Copete 2017: 189-208. 312 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54. Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 297-312. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.15 Woodman 2015: A. J. Woodman, “Tacitus and Germanicus: Monuments and Models” [ en R. Ash, J. Mossman, F. B. Titchener (eds.), Fame and Infamy: Essays for Christopher Pelling on Characterization in Greek and Roman Biography and Historiography. Oxford, 2015], pp. 254-268. Woods 2021: D. Woods, “Tacitus on the Visit of Germanicus to Egypt”, Mnemosyne, 75.6 (2021), pp. 982-995.