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Ensamblajes heterogéneos, dispositivos de cuidado mutuo: emergencia, lógica y trazas de la red de moneda social, Puma, casco norte de Sevilla

Alvarez Benítez, Paula V.

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- 171 - INTRODUCCIÓN La Red de Moneda Social Puma (RMSP) es una red de moneda social local (1 puma = 1 euro) diseñada por un grupo de 30 personas que se inició con más de 800 usuarios en el año 2012 en la ciudad de Sevilla y fue cerrada en diciembre de 2019. Surge para ayudar a colectivos vulnerables afectados por las crisis económica tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, y es un “dispositivo de cuidado mutuo”1 creado dentro las prácticas experimentales urbanas conectadas a los conflictos vivos del mundo que reconfiguran el paisaje urbano del casco histórico norte de Sevilla, presionado desde mediados de la década de los 90 por las dinámicas de 1 Nos apoyamos en la conceptualización de los creadores de la Plataforma Suburbia para ayudar a comprender las herramientas generadas y la problemática que envuelve al “tejido social crítico”: https://sub-urbia.cc/sobre/ ENSAMBLAJES HETEROGÉNEOS, DISPOSITIVOS DE CUIDADO MUTUO. EMERGENCIA, LÓGICA Y TRAZAS DE LA RED DE MONEDA SOCIAL PUMA, CASCO NORTE DE SEVILLA Paula V. ÁlVarez la gentrificación. También está vinculada a la Casa del Pumarejo2, enclave de referencia para el activismo urbano y el “urbanismo ciudadano” en Sevilla3, que tiene la particularidad de ser un Bien de Interés Cultural. Las personas involucradas en la iniciativa comenzaron con una línea de crédito rotativa, capaz de asumir hasta 100 pumas en deuda. Para ganar dinero, vendían bienes o prestaban servicios a otros usuarios, registrando a la vez los saldos en las libretas de crédito. El funcionamiento de la moneda dependía, por lo tanto, de las verificaciones de los usuarios: cada cual había de apuntar las transacciones en una web en Internet para 2 https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/19439/sevilla/sevilla/palacio-del-pumarejo 3 Término propuesto por David Gómez en Gómez, D. (2007). Urbanismo ciudadano. En Paula V. Álvarez, Vicent Morales and Juan A. Sánchez (Eds). Neutra 15. CityRe- (Sevilla: Colegio de Arquitectos de Sevilla, 2007). ASTRAGALO, 26 (2019) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Article, ISSN 2469-0503 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2019.i26.10 Arquitecta, editora e investigadora ENSAMBLAJES HETEROGÉNEOS, DISPOSITIVOS DE CUIDADO MUTUO - 172 - que la suma de todas las libretas fuera cero. Debido a la rápida expansión de la red, cada vez se hizo difícil supervisar su correcto funcionamiento. En diciembre de 2013, el sistema colapsó. Estando en rediseño y aunque su futuro era incierto, presenté una comunicación sobre la relación entre la moneda y la reconfiguración del territorio y los modos de existencia conectados con el activismo urbano seleccionada en el Congreso Money organizado por Think Space y celebrado en junio del 2014 en Croacia4. En él exploraba el modo en que la Red de Moneda Social de Puma (RMSP) había contribuido a ensamblar un nuevo tipo de territorio dentro de la ciudad de Sevilla, con un papel activo no solo en la creación de un tejido económico alternativo sino también político, cultural y simbólico, capaz de promover nuevas prácticas experimentales, conectar fragmentos de ciudad y hacer visibles imaginarios alternativos a los promovidos por el capitalismo en el paisaje urbano. Mi argumento fue que la RMSP no puede entenderse ni ser evaluada como una herramienta neutra, separada del contexto geográfico e histórico dentro del cual surgió, ni del social y cultural en el que opera. Producto de las diversas prácticas críticas urbanas surgidas en Sevilla para contrarrestar el urbanismo financiero que se abrió paso en la ciudad hace unos veinticinco años —cuyas acciones tuvieron un impacto significativo en el casco norte del centro histórico— su valor radica en lo que promueve, lo que ayuda a comprender y lo que es capaz de prefigurar. En este sentido, la RMSP ayudó a elaborar, desarrollar, modular y expandir la re-imaginación del “valor” que ya ocurría en este territorio y sirvió de soporte para nue- 4 Ver http://www.metalocus.es/en/news/think-space- money-echo-nothing vas prácticas experimentales. Por otra parte, al mezclar en su funcionamiento los euros y los pumas, incorpora con cautela rastros y fragmentos de la realidad cuya lógica está confrontando. Este proceder facilita que penetren en las instituciones formales nuevos valores que en principio no contemplan. La red de moneda social se reactivó y en 2015 se sumaba a las más de 70 monedas sociales en España, aceptadas por más de 500 comercios y con unos 8.000 usuarios5 para finalmente desaparecer en 2019. Aunque dejara de funcionar, puede ser pensada en relación con los conflictos vivos del presente, en especial los dispositivos de cuidados que el activismo urbano está poniendo en marcha tras la crisis originada por el evento COVID-19, entre ellos las redes de solidaridad y cajas de resistencia que se han activado por toda la geografía urbana, así en la Casa del Pumarejo en Sevilla o La Casa Invisible en Málaga. Al igual que las redes de moneda social, las cajas de resistencia son instituciones temporales basadas en el apoyo mutuo y la solidaridad, pensadas por sus creadores como dispositivos para el cuidado mutuo, mecanismos que interesan por lo que hacen funcionar, lo que desencadenan, lo que visibilizan, lo que prefiguran y movilizan, con un impacto en los marcos formales. UN NUEVO TIPO DE TERRITORIO Para comprender cómo fue configurada la RMSP es de ayuda mirar hacia atrás y examinar en detalle la mezcla de cosas, fenómenos, pensamientos, deseos y experiencias en las que se originó el “puma”, así como el papel que 5 Ver https://www.elmundo.es/espana/2015/07/20/55abd 6d1268e3e2b1e8b4575.html Paula V. Álvarez - 173 - esta nueva moneda ha desempeñado dentro de él. A pesar de que nació en el marco de la crisis financiera que estalló en 2008, tenemos que buscar sus orígenes quince años antes de su erupción. Esta iniciativa es parte del desarrollo orgánico y el entrelazamiento de diversas prácticas experimentales que surgieron en la última década del siglo XX para contrarrestar el avance del proceso de gentrificación en la ciudad de Sevilla, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria. La celebración de la Exposición Universal en 1992 fue un punto de inflexión para la transformación de la estructura espacial de la ciudad y su vida, desencadenando “nuevas intervenciones de urbanidad cero y la desintegración social de la ciudad preexistente”6. La Expo’92 proporcionó un pretexto para justificar cambios brutales y políticas agresivas para atraer a los inversores y favorecer el mercado inmobiliario, así como el turismo. El predominio y multiplicación de los usos productivos del espacio público y la fábrica urbana privaba a los ciudadanos de la oportunidad de disfrutar libremente y de dar sentido a los espacios urbanos, en particular a aquellos con menor poder adquisitivo. En el centro histórico de Sevilla, numerosos enclaves estratégicos y singulares con un valor espacial, arquitectónico, y patrimonial que habían sido largo tiempo descuidados por las autoridades locales se convirtieron en lugares deseados por el mercado inmobiliario. Este es el caso de las unidades industriales y las casas palaciegas abandonadas o los corralones arte- 6 VVAA. “Sevilla: Aproximación a algunos espacios del patrimonio social urbano”. En Paula V. Álvarez, Vicent Morales and Juan A. Sánchez (Eds). Neutra 15. CityRe- (Sevilla: Colegio de Arquitectos de Sevilla, 2007), pp. 70-88. sanales7. Su transformación en casas de lujo, edificios de apartamentos, jardines privados, hoteles con encanto, etc., fue acompañada por la expulsión de ciudadanos del espacio urbano, que ahora era apropiado por los compradores globales y la industria turística. Estos enclaves singulares, semi-abiertos al público y conectados a la red de espacios libres, oxigenaban el tejido altamente denso del Casco Histórico Norte, donde un tipo laberinto de estrechas callejuelas era colonizado principalmente por el tráfico de vehículos. Aquí, la calle se expande y respira, la luz penetra, la vegetación florece, la vida cotidiana y sus tribulaciones salían a la luz. Parte de su singularidad radicaba en la riqueza espacial derivada de la fusión de los límites entre el espacio doméstico, laboral y urbano. Su estructura espacial y su atmósfera sensual eran cualidades distintivas que les daban un gran potencial urbano para fines colectivos, algo que fue inflexiblemente destrozado cuando comenzaron a homogeneizarse, segregarse y fragmentarse como propiedades privadas. La eliminación progresiva de estos enclaves singulares ha sido una pérdida no solo para cada individuo desposeído sino también para la ciudad misma. Desafiando la lógica predatoria del urbanismo financiero, y la particular ley del valor que el capital internaliza e impone, varios grupos de ciudadanos se organizaron para ocupar algunos de estos lugares y los revitalizaron mediante el uso social y cultural. Estos grupos rompieron los estándares de la lógica del mercado, anticipando la planificación urbana cívica posterior de los mo- 7 Los Corralones de Artesanos del centro histórico de Sevilla aparecen como lugares únicos de fabricación que proporcionan mezcla al tejido residencial y permiten una variedad e interacción de relaciones. Ibid, pp. 73. ASTRAGALO, 26 (2019)ISSN:2469-0503 ENSAMBLAJES HETEROGÉNEOS, DISPOSITIVOS DE CUIDADO MUTUO - 174 - vimientos “occupy the commons”. Sin embargo, entre 1995 y 2008, el gobierno local limpió y desmanteló progresivamente los sitios urbanos reapropiados, a menudo utilizando para justificar los desalojos dudosas y parciales evidencias de estructuras en ruinas8. En este controvertido proceso, la Casa Palacio del Pumarejo constituye un caso extraordinario. Este complejo singular sobrevivió excepcionalmente a la presión del mercado inmobiliario y turístico, a diferencia de otros lugares amenazados en la zona. Llega a convertirse incluso en un lugar emblemático a escala territorial9, a pesar de que aun hoy está amenazado por el urbanismo especulativo. Trataré de resumir el intrincado curso de acción que condujo a la preservación de La Casa Palacio del Pumarejo. El inmueble fue en su origen una casa palacio del siglo XVIII erigida por un comerciante que también creó la plaza pública a la que se abre. En la última década del siglo XIX, con la crisis de la nobleza urbana, el edificio se convirtió en un complejo de viviendas de alquiler, que coexistían en planta baja con locales para tiendas y alguna taberna. Un siglo más tarde, cuando el proceso de gentrificación llegó al casco norte de Sevilla, esta singular mezcla de actividades aún persistía, y de hecho La Casa Palacio funcionaba como un núcleo social 8 Este es, por ejemplo, el caso de la Fábrica de Sombreros. Los ocupantes fueron desalojados en 2009. Ver Diario de Sevilla. 3 de junio de 2009. http://goo.gl/xcOvVE. 9 A diez minutos a pie del sitio de Pumarejo, se encuentra otro sitio emblemático auto-gestionado, la Huerta del Rey Moro. Este complot vacante fue revivido por los vecinos como lugar de reunión y para realizar actividades, y también sobrevivió al proceso de gentrificación. El sitio revela el potencial de una parcela empobrecida que realmente alberga hallazgos arqueológicos y riqueza agrícola. Ver VVAA. ‘Sevilla: aproximación a algunos espacios del patrimonio social urbano ‘. Op cit. y el pulmón verde de este sector urbano, dando además testimonio de una forma de vida tradicional de valor antropológico, vinculada a la sociabilización en los espacios públicos, calles y plazas, pero también colectivos como los patios de vecinos y otros espacios comunes. Todo ello tenía un valor económico como atracción para el “turismo de encanto”, un uso desligado del pulso de la vida en la ciudad. Los inversores inmobiliarios planearon demoler el inmueble y construir un hotel de lujo, comenzando un largo proceso de acoso que llegó a alarmar a la administración. En el año 2000 se fundó una plataforma ciudadana para detener el acoso y preservar el edificio, que finalmente fue catalogado como BIC en el año 2003. Bajo esta figura legal, el complejo del edificio y la plaza quedaban reconocidos y protegidos como patrimonio cultural con el más alto nivel de protección considerado por el Gobierno regional, tan alto como el que tiene la Catedral de Sevilla. Poco después, el Instituto de Patrimonio Histórico de Andalucía incluyó el enclave en su Archivo de Sitios de Interés Etnológico. Estos reconocimientos desde las instituciones alentaron a la plataforma Pumarejo a fundar y establecer un centro social vecinal en una de las tiendas de la planta baja del edificio, abierta hacia la plaza (2004). Desde entonces, el complejo Pumarejo ha funcionado como un punto de encuentro y soporte para iniciativas cívicas y colectivos ciudadanos desde las más diversas perspectivas. En la intersección de estas subjetividades se ha formado un nuevo tipo de territorio, ensamblado en el tejido cotidiano de la ciudad. Actualmente, el edificio es ya propiedad del Ayuntamiento, protegido como Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura y auto-gestionado por los vecinos del barrio Paula V. Álvarez - 175 - a través de la Asociación Casa del Pumarejo10. Esta Asociación está tejida colectivamente por una diversidad de personas que promueven una multitud de actividades: culturales, artísticas, políticas, sociales, artesanales, mercadillos... Ligadas a los conflictos vivos de la ciudad, estas actividades de compromiso, fiesta, conocimien- to y arte son prácticas experimentales que enriquecen la noción de “cityness” propuesta por Sassen. Aportan vivencias que construyen una manera de seguir en un proceso permanente de reivindicación del derecho a la ciudad y aumentan la capacidad del territorio para ser disfrutado. Como define David Harvey, elderechoa laciudadno es simplemente elderecho de acceso a lo que ya existe, sino elderechoa cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos11. INTERSECCIONES / ENSAMBLAJES La nueva moneda social que surgió en 2012 es producto del conjunto de relaciones espaciales, sociales, económicas, culturales, políticas y vitales que condujeron a su creación, y también es una parte constitutiva de esta amalgama heterogénea. Ayudó a darle forma, creando nuevas relaciones y fortaleciendo las existentes. Es una forma de dar continuidad al movimiento ciudadano iniciado en los años 90. La re-imaginación del valor que promueve el afianzamiento de este nuevo territorio dentro del tejido de Sevilla experimenta con lógicas diferentes a las del mercado, que han acabado convertidas en una 10 Para conocer la actividad de la Asociación ver: https:// observatoriodesigualdadandalucia.org/iniciativas/asociacion-casa-del-pumarejo 11 Harvey, D. (2008). “El derecho a la ciudad”.New left review,53(4), 23-39. “nueva normalidad”, es decir, aceptadas por defecto como la única opción posible de convivir en la ciudad. La calidad de este territorio puede captarse a través del término cityness12 propuesto por Saskia Sassen para explicar aspectos singulares de lo urbano que generalmente quedan fuera de las lógicas formales de los planificadores, y que no se limita a la creación de trincheras anticapitalistas segregadas del tejido y la vida de la ciudad. Con este término Sassen busca capturar ese tercer elemento que no parte de la segregación o creación exnovo pero tampoco se conforma o concilia acríticamente con las dinámicas urbanas en curso que pujan por imponerse. Cityness es la cualidad que aparece en las intersecciones entre las diferencias que ocurren dentro de los agregados urbanos, y que para Sassen comienza a constituir una forma de subjetividad inédita. En palabras de la socióloga, “lo que constituye la ciudad es esa combinación de diversos usos y clases sociales, con espacios donde todos se cruzan”13. Sassen pone énfasis en la naturaleza incompleta, abierta, compleja y mixta de esta la ciudad, incluso cuando “pueda o no traducirse en un resultado tangible inmediato”14. Encuentro que estas características son acertadas para describir los grupos de ciudadanos congregados en torno a La Casa del Pumarejo, integrados por residentes, vecinos, productores, clientes habituales, transeúntes ocasionales, asociaciones y activistas, e incorporan nuevos grupos a lo largo del tiempo, como la nueva comunidad 12 Saskia Sassen. “Cityness”. En Ilka & Andreas Ruby (Eds.) Urban Transformation (Berlin: Ruby Press, 2008), pp. 84-87. 13 Saskia Sassen. Expulsions: Brutality and Complexity in the Global Economy (Cambridge, Mass: Harvard University Press, 2014). 14 Saskia Sassen. “Cityness”. Op. cit. ASTRAGALO, 26 (2019)ISSN:2469-0503 ENSAMBLAJES HETEROGÉNEOS, DISPOSITIVOS DE CUIDADO MUTUO - 176 - que practica Swing en la plaza del Pumarejo en las mismas fechas que surge la moneda. Los aprendices del baile, entre los que yo misma me encuentro, nos reunimos a diario al atardecer en esta plaza para practicar. Una de las tabernas nos guarda el altavoz que colocamos en la farola o los bancos. Esta familiaridad y apertura sería difícil sin la historia del lugar. Desde sus comienzos, y probablemente como resultado de su naturaleza mixta, abierta e incompleta, la comunidad en torno al Pumarejo no buscó una reproducción horizontal de una plantilla de relaciones alternativa, ni el reemplazo vertical de un paradigma de urbanismo o ciudadanía con otro. Por el contrario, se desarrolló atravesando elementos preexistentes y nuevos, uniéndolos en nuevas lógicas. En este sentido, lo que hace que este territorio sea singular es que no se formó como un baluarte, sino que se entretejió dentro de la ciudad normativa y cotidiana. Los modos convencionales de ciudadanía, como las familias que almuerzan en un restaurante, o los encuentros tradicionales como los del coro flamenco, se cruzan en Pumarejo con movimientos emergentes como la soberanía alimentaria, prácticas experimentales como la RMsP, subculturas como las de los makers o la comunidad en torno al Swing. También han encontrado un espacio en el área personas en riesgo de exclusión social o directamente excluidos como mendigos, personas “sin techo” o con problemas de droga-adicción, habitualmente expulsados de la imagen de la ciudad construida para el turismo, una imagen “editada” que se ha convertido en signo de un abandono político. Siguiendo el planteamiento de Sassen, el territorio emergente que surge de estas interacciones puede ser descrito mejor como configuración alternativa de la ciudadanía formal que como territorio alternativo. Para agudizar y profundizar en esta interpretación, una segunda noción acuñada por Sassen podría ser igualmente útil. Sassen ha propuesto el término “nuevos ensamblajes” para designar sistemas que reorganizan temporalmente fragmentos de territorio bajo una nueva lógica de autoridad, derechos y leyes15. La idea principal detrás de este concepto es que las viejas instituciones y marcos pueden reconfigurarse para nuevos propósitos: de la misma manera que las instituciones nacionales sirven a la lógica global, los fragmentos de territorio pueden soportar órdenes alternativos. En palabras de Sassen, “los nuevos ensamblajes pueden interpretarse como una de las ecologías que forman parte de la ciudad: toman forma y operan dentro de otros ensamblajes. En la medida en que puedan incorporar muchos componentes preexistentes (componentes de la realidad que se pretende cambiar) deberían de ser capaces de promover un cambio radical: en otras palabras, una nueva lógica organizacional para lo preexistente”16. Los desafíos entonces son otros: averiguar qué trazas de sistemas formales existentes podrían incorporarse para saltar a otro nivel y cómo. Para ofrecer una posible respuesta a esta pregunta, me enfocaré en diversas conjunciones que han impulsado el “nuevo ensamblaje” de cosas, fenómenos, pensamientos, emociones, experiencias y espacios que tiene lugar en el entorno del Pumarejo. Utilizo el término “conjunciones” para designar avances que ayuden elaborar, desarrollar, mo- 15 Saskia Sassen, Territory, Authority, Rights: From Medieval to Global Assemblages, (Princeton University Press, 2006). 16 Saskia Sassen, “Urban practices as political projects”. Collective Architectures. (Seville: Vibok Works, 2010). Paula V. Álvarez - 177 - dular y expandir un territorio emergente donde las posibles reconfiguraciones de ciudadanía normativa puedan encontrar espacio para ser testadas. Lo que distingue a las conjunciones de otros patrones de ensamblaje es que incorporan rastros de la realidad que están disputando, ya sean espacios vernáculos, patrimonio o dinero, cuando vuelven a imaginar el valor. Operando entre la continuidad y la disrupción, facilitan que los valores socialmente construidos que surgen de las intersecciones de las diferencias penetren en las instituciones formales, maximizando de esta manera la heterotopización del territorio. Siguiendo el concepto de Foucault de heterotopías (lugares “fuera de todos los lugares”)17, utilizaré el término heterotopización para referirme a la apertura de una ubicación particular a la “otredad”: otras culturas, espacios, significados, narrativas, valores. Donde las utopías son lugares sin implantación real, las heterotopías tienen el poder de yuxtaponer, en un solo lugar real, diferentes lógicas espaciales, que pueden ser incompatibles incluso, pero en virtud de las cuales las diferencias se inscriben a sí mismas en los espacios y los lugares, que así se vuelven reales. ESPACIALIZANDO VALORES: DE LA VIVIENDA COLECTIVA AL TERRITORIO HOGAREÑO Cuando la Casa Palacio del Pumarejo se transformó en una vivienda a fines del siglo XIX, la tipología de la casa palacio mediterránea fue reprogramada para servir a una lógica diferente. Las habitaciones del primer piso se convirtie- 17 Michel Foucault [1967]. Of Other Spaces (Diacritics 16, 1986). ron en apartamentos de alquiler, y la mayoría de las habitaciones situadas en la planta baja se transformaron en tiendas, talleres y tabernas. El elemento más distintivo de esta tipología vernácula —el patio central donde se cruzan todos los espacios— fue comúnmente apropiado por todas ellas. Concebido para servir a formas complejas de vida, ocio, asociación productiva y comercial, el patio había sido antaño el lugar para que la familia de comerciantes se congregara, el espacio en el que se reunían con los huéspedes a los que alojaban, también el lugar para recibir visitantes, clientes y socios comerciales. Lleno de vida, color y vegetación, y abierto al cielo, este exterior cerrado de varias capas era un híbrido de las culturas romana y persa, fusionando los esquemas arquetípicos de la organización tradicional de la ciudad alrededor de una plaza central y una representación de El Jardín del Paraíso. Después de reprogramar el edificio, la vida en común ganó un lugar espectacular para florecer. Rodeada de pasarelas debajo de arcadas, la estructura espacial regulaba la interacción entre espacios personales y compartidos, permitiendo que las actividades domésticas y laborales ganen espacio y disuelvan sus límites, expandiéndose. Las intersecciones espaciales favorecieron el contacto humano, la confianza, la solidaridad y las asociaciones cooperativas entre los ocupantes. Esta forma de vida aún persistía en la casa palacio ciento cincuenta años después, cuando la detecta el urbanismo financiero y depredador cuyas prácticas de explotación están ligadas —como ya anticipaban muchos autores— a la explosión de la burbuja financiera18. 18 Sobre este tema ver por ejemplo Harvey, E. R. (1980).Estado y cultura: política cultural de los poderes públicos en el mundo occidental. Ediciones Depalma. Para el caso parti- ASTRAGALO, 26 (2019)ISSN:2469-0503 ENSAMBLAJES HETEROGÉNEOS, DISPOSITIVOS DE CUIDADO MUTUO - 178 - Lo que hace que la reprogramación del patio originalmente privado sea tan fascinante es cómo el concepto doble de una casa familiar y una ciudad interior están contenidos en esta tipología particular. También la fusión de una funcionalidad estricta y una experiencia sensual: todos estos conceptos se filtraron en las nuevas formas de vivir y estar en el espacio, que se vierten en el edificio, tan intensamente que filtrarán estos valores a su entorno. Un factor clave para este salto hacia adelante fue la instalación del centro neurálgico de la Plataforma Pumarejo en la planta baja del edificio con la ayuda de los residentes en 2004. De manera similar al patio, este nuevo espacio articulaba intersecciones e interacciones sociales, culturales y vivenciales, pero en una escala más amplia, que ahora toca lo político. El lugar estaba abierto a grupos de ciudadanos volcados en la regeneración de la ciudad desde una perspectiva cívica y social, amplificando la escala de su investigación desde una pequeña escala a una metropolitana. El contacto con el barrio se reforzó en paralelo. Se abrió una biblioteca local con material donado en el edificio, y se organizó un mercadillo informal semanal en la plaza. El patio fue colonizado con múltiples actividades: cine abierto, paellas, celebraciones, talleres, etc., y la mezcla de vivienda, comercio y tabernas alrededor fue un apoyo para el desarrollo de las nuevas actividades sociales. No es sorprendente que grupos de ciudadanos “externalizados” en las lógicas económicas ligadas a la acumulación del capital hayan encontrado un cierto refugio en esta zona, así migrantes cular de Sevilla y cómo fue confrontado, Gómez, D. (2007). Urbanismo ciudadano. En Paula V. Álvarez, Vicent Morales and Juan A. Sánchez (Eds). Neutra 15. CityRe- (Sevilla: Colegio de Arquitectos de Sevilla, 2007), p. 81. o personas sin hogar. Las puertas se abrieron, el espíritu cooperativo desbordó esta forma construida para impregnar el entorno. En los últimos años, varios lugares de trabajo conjun- to han florecido en el distrito. La más vital de ellas, la Cooperativa Tramallol19, está ubicada en una unidad industrial del siglo XIX dentro de la cual se fusionan el espíritu empresarial de la economía social y un intenso programa cultural. Abierto a los visitantes, los recursos comunes están disponibles para asociados no regulares a bajo costo, a veces de forma gratuita. Un grupo de miembros de la RMSP acaba de fundar un espacio de trabajo conjunto similar en el distrito de Triana, llevando el espíritu de lo que David Gómez llama “urbanismo ciudadano” al otro lado del río Guadalquivir. Otros fragmentos de territorio que comparten lógicas similares han conectado su actividad y hábitat al complejo Pumarejo20. La RMSP los cruzó a todos en un mercado callejero mensual que ocupa tanto el edificio como la plaza. Mientras estuvo activa la moneda, aquí se podía comprar o no con pumas: los visitantes atraídos por el evento pertenecen a una escala metropolitana. A pesar de que estos agregados multifacéticos urbanos y suburbanos se encuentran en diferentes distritos, el patio de Pumarejo todavía sirve como un espacio para el encuentro y los cruces. La idea de que existe un mundo interior y con disposi- 19 Ver, http://www.tramallol.es/ 20 Junto con los residentes, las tiendas y las tiendas, más de dieciocho grupos diferentes se reúnen ahora en Pumarejo. Algunos de los múltiples colectivos son: Liga de Inquilinos; La revuelta; Decrecimiento rojo; Arquitectura y Compromiso Social; Grupo de Costura; Coro Dominguero; Oficina Derechos Sociales; Asociación Casa del Pumarejo; Arquitectos sin Fronteras; Huerta Canta Gaia; Lo hacemos Nosotras; y Cooperativa de consumidores La Ortiga. Cada uno de estos grupos se relaciona con el mundo de una manera diferente. Más información: http://pumarejo.es Paula V. Álvarez - 179 - tivos de cuidado mutuo dentro de la ciudad se hace visible a través de estas prácticas experimentales. Los ensamblajes heterogéneos continúan promoviendo dinámicas que impregnan a todos, incluso cuando un mecanismo particular desaparece. El Pumarejo ensambló la ciudad de Sevilla con un territorio discontinuo pero hogareño que al hacerse visible es deseado por otros. Estas características heterotópicas sugieren para mí que la importancia de la riqueza del diseño arquitectónico para los cuidados del bien común no ha sido bien explicada en los retratos del fenómeno del activismo urbano. VINCULACIÓN A MARCOS FORMALES: BIENES COMUNES URBANOS DENTRO DEL PATRIMONIO CULTURAL El proceso de espacialización de los valores (hacer que los valores se hagan realidad en el espacio y la práctica) descritos anteriormente es interdependiente de la categorización de la Casa Palacio del Pumarejo como Bien de Interés Cultural (BIC) en 2003. De suma importancia aquí fue el trabajo cuidadoso de los técnicos expertos que diseñaron las especificaciones legales, obligaciones, derechos y condiciones derivados de la categorización del complejo como patrimonio (BOJA del 1-08-2003). Al trabajar la letra pequeña, se vincularon las cualidades materiales, arquitectónicas y estéticas del lugar, legal y económicamente, a la forma particular de habitar que ha acompañado al inmueble durante más de 150 años, con diferentes actividades que se entrecruzan e influyen entre sí. Los legisladores consideraron los múltiples usos que singularizaron el sitio como una parte constitutiva de su riqueza patrimonial: de acuerdo con el orden legal que declaró a la Casa Palacio del Pumarejo como monumento, la mezcla de usos no solo debía preservarse, sino que, además, había de estimularse e intensificarse. Como resultado, las cualidades de cercanía, confianza y solidaridad que favorecían la estructura espacial y el programa tuvieron la oportunidad de continuar, amplificarse y diversificarse dentro de un marco formal de protección. La Casa Palacio del Pumarejo es hoy un complejo monumental habitado. El vínculo legal sin precedentes entre el entorno construido, el patrimonio cultural y los modos de existencia supone una importante re-imaginación del valor y una fuerza impulsora para el ensamblaje de un nuevo tipo de territorio. La categorización BIC funcionó no solo como una herramienta legal para preservar el complejo, sino también como un código cultural que permitía una forma particular de subjetividad, un modo de existencia, su etiología, su hábitat e incluso su conciencia de lugar singular, para hacer frente a las leyes de valor capitalistas. Sin esta figura legal, habría sido más difícil que el enclave se convirtiera en un pilar tan fuerte para las asociaciones, los activistas urbanos y las prácticas experimentales en la ciudad como las reuniones para bailar Swing. A medida que estos grupos han podido asociar y vincular su actividad a la idea y no solo la práctica de mejora ambiental, de regeneración urbana y la justicia social, se ha podido ampliar hacia nuevos horizontes el vínculo inicial entre la política cotidiana, los elementos vitales y el entorno construido inscrito en el patio como un espacio “compartido” que ha sido transformado en “común”. La figura BIC ejemplifica cómo los valores concretos y socialmente construidos en la Casa Palacio del Pumarejo puede llegar a ASTRAGALO, 26 (2019)ISSN:2469-0503