Ciberactivismo, disrupciones, emergencias y procesos de remediación, de Francisco Sierra Caballero; Valencia: Tirant Humanidades, 2021 [Reseña]
Abstract
Este texto pone en tela de juicio las condiciones efectivas de la existencia social y recupera la tradición de los movimientos emancipadores que tienen por objetivo en su proyecto una sociedad autónoma, autogobernada y autoinstituida. Contiene una disertación ideológica sobre la propia creación social a partir de las significaciones particulares y de instituciones sobre el espacio público, social e histórico. Desde una perspectiva pragmática se discuten aquellos signos que deslindan prácticas, procesos y actividades críticas y revolucionarias en las redes sociales (RRSS). Francisco Sierra ha querido ahondar sobre la emergencia de signos en entornos digitales de recepción, consumo y producción política de lo social mediatizado.
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© UNED. Revista Signa 32 (2023), pp. 735-738 DOI: https://doi.org/10.5944/signa.vol32.2023.33287 ISSN digital: 2254-9307. Papel: 1133-3634. CD-ROM: 2951-8687 735 CIBERACTIVISMO, DISRUPCIONES, EMERGENCIAS Y PROCESOS DE REMEDIACIÓN Francisco SIERRA CABALLERO Valencia: Tirant Humanidades, 2021, 284 pp. ISBN: 9788418614644 Este texto pone en tela de juicio las condiciones efectivas de la existencia social y recupera la tradición de los movimientos emancipadores que tienen por objetivo en su proyecto una sociedad autónoma, autogobernada y autoinstituida. Contiene una disertación ideológica sobre la propia creación social a partir de las significaciones particulares y de instituciones sobre el espacio público, social e histórico. Desde una perspectiva pragmática se discuten aquellos signos que deslindan prácticas, procesos y actividades críticas y revolucionarias en las redes sociales (RRSS). Francisco Sierra ha querido ahondar sobre la emergencia de signos en entornos digitales de recepción, consumo y producción política de lo social mediatizado. El ser humano posee la facultad de asaltar el cerco de información, representación y conocimiento en el que habitan otros seres humanos. Este escenario semiótico es fuente continua de creación del flujo afectivo, intencional y representacional que acaba formalizando la vida particular y la significación de aquellas instituciones necesarias para el imaginario social. Este lugar también lo es de destrucción social, sublevación y reivindicación. En la entrada de este siglo, en la mayoría de los casos, la desobediencia civil viene ocasionada por la actuación de los nuevos movimientos sociales y una actitud descontenta con las leyes humanas. Y lo hace desde la memoria conmovedora obrera, indígena y popular que reclama la legitimidad de su existencia en los imaginarios mediáticos: un espacio público oposicional en la que el ciberactivismo es la táctica de lucha ideológica. Este espacio, que refiere nuestro autor, es socialmente instituido y formado por un lenguaje, por ideas, por objetos, por patrones que acabarán aprovisionando la creación histórica. Frente a la crisis representacional del modelo de gobernanza liberal, la crisis de confianza y de legitimidad política de las instituciones democráticas, afirma Francisco Sierra, la ciudadanía busca otra lógica de mediación social. La humanidad no puede pararse en la autocomplacencia de su existencia real. El ser humano debe aceptar su
F RANCISCO S IERRA C ABALLERO © UNED. Revista Signa 32 (2023), pp. 735-738 DOI: https://doi.org/10.5944/signa.vol32.2023.33287 ISSN digital: 2254-9307. Papel: 1133-3634. CD-ROM: 2951-8687 736 condición de ser en el mundo para la trascendencia. La existencia humana transcurre entre el extremo de lo real y el filo de lo posible. Lo real lo define los límites históricos de su vida, mientras que lo posible consiste en las transformaciones sucesivas mentales que hace superar sus propias condiciones. Tanto el físico con el descubrimiento científico como el poeta con un nuevo lenguaje, así también sucede con el político con la renovación de su doctrina y el ciudadano con su reciente reivindicación. Por ello, la experimentación creativa irrumpe desde los movimientos urbanos en el espacio público apuntando hacia la participación ciudadana y a la vindicación de otro espacio semiótico e imaginario de lo común. Bajo esta realidad, la remediación es la estrategia de los movimientos sociales para recuperar valores propios y una legalidad autónoma del control del liberalismo exacerbado que condiciona la vida humana en las sociedades contemporáneas. En este sentido, podría interpretarse también la remediación como una fuerza informacional de oposición o de resistencia desde la cual crear canales alternativos de comunicación. Para explicar la teoría de la mediación social en este entorno digital, la revitalización de la lucha de clases y la formación de inéditas actitudes políticas, Francisco Sierra realiza otra lectura más contemporánea de los Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie de Karl Marx, estableciendo su campo de batalla en la crítica de la economía política. Buen conocedor del pensamiento marxista (véase del mismo autor: Marxismo y comunicación. Teoría crítica de la mediación social, 2020), en esta obra analiza críticamente el ciberactivismo desde el principio de conexión, su articulación social, el sentido de la hegemonía en la era posinternet, la subjetividad política de nuestros tiempos y el ecosistema de los ciberataques políticos. Por lo demás, el comportamiento activista preserva la unidad del cuerpo político, en cuanto reclama la participación general y dinamiza el dominio de lo público con su creatividad, haciendo consciente a la colectividad de su propio pasado y del resultado de sus actos. Está bien claro que Francisco Sierra ha querido señalar como una nueva economía moral de la multitud a la interpretación de la creación espiritual, estética o ética, que opera en el ciberespacio de internet captando posibilidades y modos de vida. En este asunto, la corrección lógica del pensamiento de Marx supone ir más allá de la valoración objetiva del objeto político del ciberactivismo, todavía menos cuando no se trata tanto de normas como de valores culturales. La interpretación en el sentido de análisis de valor, como Max Weber proponía, es el camino del conocimiento de las condiciones causales que nos llevan a comprender efectivamente las constelaciones anímicas, las esferas representacionales de los afectos, las emociones o los sentimientos a partir de los cuales brota el descontento social y la revuelta política. El control de la comunicación por los movimientos sociales de este siglo ha conseguido arrebatar la autoridad dominante de los medios masivos, al tiempo que inauguraba un activismo comunicativo. Ello ha supuesto una mayor libertad semiótica a través de la difusión de nuevas narrativas comunitarias. La mediación creativa reemplaza a una mediación anquilosada en discursos sociales pasivos que no incitaban al empoderamiento de la ciudadanía. Sin embargo, como ya reconocía George Rudé, el
C IBERACTIVISMO , DISRUPCIONES , EMERGENCIAS Y PROCESOS DE REMEDIACIÓN © UNED. Revista Signa 32 (2023), pp. 735-738 DOI: https://doi.org/10.5944/signa.vol32.2023.33287 ISSN digital: 2254-9307. Papel: 1133-3634. CD-ROM: 2951-8687 737 activismo, además de la revuelta política (salarios, libertades, derechos), requiere de actos heroicos, o, dicho de otro modo, de la intervención popular sobre el mundo real con asaltos, barricadas, manifestaciones o disturbios. Francisco Sierra presenta varios ejemplos desde el levantamiento zapatista de Chiapas (1994) a la acampada en la Puerta del Sol de los indignados del 15M en Madrid (2011), y, entre ellos, otros movimientos insurgentes, como el Occupy Wall Street (New York, 2011) o YoSoy132 (México, 2012). En estos movimientos surgieron signos invertidos que ofrecían sentido desde el ocultamiento. La máscara apareció sobre el rostro del Subcomandante Marcos en Chiapas, pero también la máscara del protagonista de la película V de Vendetta (James McTeigue, 2005), un activista solitario de ficción, surgió cubriendo el rostro de participantes en los movimientos sociales antes citados. El anonimato, el ocultamiento de la realidad cobra una relevante importancia en calidad de proyección semiótica sobre la multitud en estos nuevos trances políticos, aparte de servir de protección de la identidad frente a la represión oficial de los regímenes políticos: En esta lógica de la mediación, el anonimato es la estrategia eficaz para luchar por la vida y configurar nuevos frentes culturales. El activismo de la palabra y del pensamiento tiene, de este modo, en la comunicación digital un dispositivo de proyección y refracción. Si la crítica es la estrategia de desenmascaramiento, la máscara es la inversión semiótica de un mundo al revés. La máscara, es, veíamos con el caso del Subcomandante Marcos, la forma de encubrimiento de las relaciones en la cultura del fetichismo de la mercancía (p. 157). Francisco Sierra señala que el modelo organizativo de los movimientos sociales se apoya en el anonimato que implica la máscara. En el ciberespacio, nos dice, funciona como una suerte de juego de roles, donde la impersonalidad del rostro detrás de la máscara permite la personificación en esa figura de cada uno de los participantes. La falta de un rostro líder supone, en esta ocasión, una colectividad horizontal en la que la autoridad no tiene representación. Los actores sociales en la red desde el anonimato provocan una tensión beneficiosa para el espíritu de hermandad que rodea a un movimiento social. Por lo expresado, una conclusión reveladora de esta obra, que contiene una alta densidad de vislumbres por páginas, es concretamente presentar el paradigma del anonimato en la tecnocultura como un camino de participación y organización de la ciudadanía. La propuesta consiste en ir más allá de la creatividad de las instituciones representativas del sistema político sumergida en la ceguera de sus obsoletas experiencias subjetivas. Francisco Sierra continúa en la tradición de Cornelius Castoriadis, quien reconocía que la historia es creación de todas las formas totales de vida humana. La misma reflexión encontramos en esta lectura. La creación, defenderá Francisco Sierra, significa la instalación de un nuevo eidos, de una inédita esencia, de una bisoña forma en un sentido completo e intenso de este término: nuevas resoluciones, nuevos valores, nuevas leyes y tácticas. Sobre todas ellas, no caben explicaciones que serían triviales, fragmentarias o condicionales. Las múltiples regularidades de los escenarios políticos de este siglo solo pueden ser sancionados salvo por el cerco semiótico de las emergentes
F RANCISCO S IERRA C ABALLERO © UNED. Revista Signa 32 (2023), pp. 735-738 DOI: https://doi.org/10.5944/signa.vol32.2023.33287 ISSN digital: 2254-9307. Papel: 1133-3634. CD-ROM: 2951-8687 738 colectividades que mueve el activismo. Detrás, el fantasma del totalitarismo institucional (ciberguerra o videovigilancia) que ha renunciado a la agitación de los valores sociales encastrados en un pasado sin tranquilidad histórica. Francisco Sierra busca el espacio común, la fórmula de los vínculos, la interacción de los valores compartidos, la ilusión moderna por la alienación de la confianza en las personas y en las instituciones que se perdió en tiempos trastornados, y ahora es origen de sentimientos de rabia y protesta. Fernando R. Contreras Universidad de Sevilla This work is licensed under a Creative Commons Attribution- NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND).