Una Inmaculada de Maella en San Fernando (Cádiz) y su dibujo preparatorio en el Museo del Prado
Full text
Luis F ancisco Ma ínez Mon iel
Una Inmaculada de Maella en San Fe nando (Cádiz)
y su dibujo p epa a o io en el Museo del P ado
F
M Jn la iglesia de San F ancis-
co de la población gadi ana de San
Fe nando se encuen an es g an-
des lienzos, que has a el momen o
han pe manecido igno ados pa a
la his o ia del a e español. En el
p incipal se ep esen a a la Inma-
culada Concepción y en los o os
dos a San Ca los impa iendo la
comunión a los apes ados de Mi-
lán y a San Fe nando ecibiendo
las lla es de Se illa. Es as ob as
ue on ealizadas po el pin o de
cáma a de Ca los III Ma iano Sal-
ado Maella, en e 1791 y 1794.
Desde que es os cuad os ue on
colocados en su ac ual emplaza-
mien o, las únicas no icias de in e-
és publicadas sob e ellos co es-
ponden a José Be ocal. G acias a
ellas se conocen algunas de las i-
cisi udes que las pin u as padecie-
on en sus di e en es des inos, así
como la es au ación a que se so-
me ie on i. Desde la publicación
de es e a ículo en 1893, nada nue-
o se ha dicho sob e ellos.
Los es lienzos ue on enca ga-
dos pa a la iglesia de la nue a po-
blación de San Ca los, en la Isla de
León, en la ac ualidad Pan eón de
Ma inos Ilus es. Con la p ime a
pied a de es e emplo, colocada el
2 de mayo de 1786 2, se inaugu a-
ían las ob as de la ciudad. Cuando
aquél aún no es aba concluido, su
a qui ec o, don Gaspa Molina,
ma ques de U eña, inició la o na-
men ación del mismo. El 14 de
ene o de 1791 dicho a qui ec o di-
igía una ca a a don An onio Val-
dés en la que decía habe a ado
con uno de los pin o es de cáma a
pa a e si accedía a pin a los
lienzos necesa ios pa a el o na o
de la iglesia. Es a ca a u o una
ápida y a o able con es ación en
o ma de Real O den, dada el 25
del mismo mes y año, en la que se
decía que pa a e i a e ablos de
«desa eglada a qui ec u a»3 se
sus i ui ían po es cuad os que
hab ía de ealiza Ma iano Sal a-
do Maella. Asimismo, es a o den
exp esaba cla amen e los emas de
los mismos: la Inmaculada Con-
cepción i ula de la iglesia, San
Fe nando ecogiendo las lla es de
Se illa y San Ca los Bo omeo so,-
co iendo a los apes ados de ~Mi-
lán. La can idad que debía ecibi
el pin o po es e enca go e a de
60.000 eales. P on o debió co-
menza Maella el abajo, eci-
biendo el 28 de agos o del mismo
año 15.000 eales a cuen a.
En su eco ido po la p o incia
de Cádiz, Ponz, al desc ibi lo que
hab ía de se la nue a población
de San Ca los, hace e e encia a es-
os lienzos. Señala cómo el de la
Inmaculada debe ía es a si uado
en el p esbi e io, sob e la sille ía
del co o y bajo la ibuna del ó ga-
no,
y que su au o , Ma iano Sal a-
do Maella, end ía que ocupa se
ambién de la ealización de los
o os dos, des inados a las capillas
cola e ales4. Es os úl imos lienzos
debie on e mina se en 1794, se-
gún se desp ende del ex o de O e-
llana, quien ecoge la no icia del
p opio pin o 5.
Aunque el iempo anscu ido
desde que se enca ga on los cua-
d os y su ealización no ue excesi-
o,
sí pasó un la go pe íodo has a
e los de ini i amen e ins alados
en un luga ap opiado. El ma qués
de U eña pensaba, cuando esc ibía
su ca a, que pa a la echa de la en-
ega, la iglesia ya es a ía e mina-
da. Pe o las di icul ades económi-
187
cas ue on e asando su áb ica y
el emplo no se ía acabado has a
mucho después. Po ello los cua-
d os debie on se embalados en es-
pe a de su colocación. Du an e un
la go pe íodo de iempo las no i-
cias de és os se pie den. Nada se
sabe de su pa ade o. Desconocida
es igualmen e la echa en que és os
ue on mandados al Depósi o Hi-
d og á ico, donde comenza ían a
su i los des ozos del iempo.
Vuel en las no icias sob e ellos en
1845 cuando el Colegio Na al Mi-
li a ab e sus pue as y se dec e a,
el 24 de mayo de ese mismo año,
que se en ia an a San Fe nando
pa a o namen a la capilla de di-
cho colegio. Debe ía hace se ca go
de ellos el capi án gene al del De-
pa amen o Ma í imo. Pe o de
nue o hab ían de pasa dos años
has a que se ab ie an las cajas don-
de es aban gua dados, ad i iéndo-
se en onces que el cuad o de la Pu-
ísima p esen aba g a es despe -
ec os, especialmen e en su ex e-
mo in e io , y que los o os dos no
es aban en mucho mejo es ado de
conse ación. Po ello se decidió
su es au ación 6. Según in o ma
Be ocal, el enca gado de e ec ua -
la ue José Cab al Beja ano, lo que
al ez es un e o . Indudable-
men e el es au ado no ue o o
que An onio Cab al Beja ano,
quien en aquellos años e a conse -
ado de las pin u as del Museo de
Bellas A es de Se illa 7. El abajo
ue concluido en agos o de 1848,
pagándose po él 2.600 eales.
E ec uada la es au ación pasa-
on a las habi aciones del di ec o
del colegio, ya que po su g an a-
maño no cabían en la capilla. Allí
pe manecie on has a que en 1858
se ins ala on en la na e de la epís-
ola de la iglesia de San F ancisco.
Diez años después se coloca on en
su emplazamien o ac ual, es deci ,
la Inmaculada en el p esbi e io,
1.
M. S. Maella, Inmaculada
Concepción.
San Femando (Cádiz). Iglesia de San F ancisco
San Ca los Bo omeo en el b azo
de echo del c uce o y San Fe nan-
do en el izquie do.
Dedicado el emplo de la nue a
población de San Ca los, al que es-
aba des inado, al mis e io de la
Pu ísima Concepción —según el
p oyec o de Ca los III—, e a lógico
que el al a mayo lo p esidiese un
cuad o de al emá ica. Dicho lien-
zo,
el mayo en p opo ciones de
los es 8, o ece como cen o de la
composición la igu a de la Inma-
culada. Es a apa ece sob e nubes
con la luna bajo los pies, las manos
unidas en o ación y di igiendo su
mi ada hacia el cielo, en donde se
encuen a el Pad e E e no, al que
lanquean, casi simé icamen e,
dos ángeles mancebos. En la pa e
in e io izquie da, el A cángel San
Miguel comba e al d agón, que se
e uel e con a él. En el lado con-
a io,
un g upo de ángeles po an
los a ibu os ma ianos co espon-
dien es a las le anías lau e anas.
Una o la de angelo es odea a la
Vi gen y al Dios Pad e. En la zona
in e io del lienzo apa ece un pai-
saje.
La composición es de sen ido
iangula , eniendo po é ice su-
188
2.
M. S. Maella, Inmaculada
Concepción.
Dibujo p epa a o io. Museo del P ado
(F.
D., 1354)
cons i uyen una pe i encia de es-
quemas habi ualmen e empleados
en es e ipo de ep esen aciones 10.
Una es echa elación exis e en-
e el lienzo que se comen a y un
dibujo del mismo ema, que se
conse a en el Museo del P ado ".
El pa alelismo es cla o en la igu a
de Dios Pad e y en g upo de ánge-
les si uado a la de echa de la Vi -
gen, si bien di ie e en la colocación
de las manos de és a y en el modelo
del A cángel San Miguel. Se de-
mues a así que Maella no abando-
naba sus esquemas de composi-
ción, y que los epe ía con peque-
ñas a ian es en nume osas ocasio-
nes.
Más cla a elación, has a el
pun o de conside a lo como paso
in e medio pa a la plasmación de
es a ob a, p esen a con el boce o
pe enecien e a una colección pa -
icula ba celonesa 12. El g upo del
Dios Pad e, la Inmaculada, y el
San Miguel son sin duda un p ime
paso has a la de ini i a ejecución
del lienzo. Po lo que se e ie e al
g upo de ángeles a la de echa de la
Vi gen es p ác icamen e el mismo,
pe io la igu a del Pad e E e no.
No obs an e, pueden es ablece se
o os esquemas composi i os, an-
o de ca ác e omboidal como ci -
cula , si bien és os esul an pa -
cialmen e con a es ados po el
juego de la luz que cae en diagonal
desde el ángulo supe io izquie do
del cuad o.
La imagen de la Vi gen epi e el
modelo iconog á ico u ilizado en
casi odas las Inmaculadas de Mae-
lla. Sus ges os dulces y amane a-
dos,
al igual que el ipo ísico y las
ac i udes de los ángeles, son simi-
la es a los que se encuen an en
o as ob as del pin o 9. Exis e un
g an semejanza en e es a Inmacu-
lada y la pin ada diez años an es
pa a la iglesia de San F ancisco el
G ande en Mad id, en lo e e en e
a su esquema gene al, si bien di ie-
e en algunos aspec os como la co-
locación de las manos. Más se
ace ca, sin emba go, a la ealizada
en 1789 pa a el O a o io de Damas
del Palacio Real. La cabeza alzada,
el uelo del man o, la posición de
las manos y la pie na de echa ade-
lan ada y lexionada son casi coin-
ciden es. Po más que es os de a-
lles no son una no edad, sino que
3.
M. S. Maella, Inmaculada
Concepción
(boce o). Ba celona.
Colección pa icula .
189
4.
M. S. Maella, San
Fe nando ecibiendo
las ¡la es
de
Se illa.
San Fe nando (Cádiz).
Iglesia de San F ancisco
5.
M. S. Maella, San
Ca los
Bo omeo
dis ibuyendo la comunión a los
apes ados
de
Milán.
San Fe nando (Cádiz).
Iglesia de San F ancisco
si bien en la pin u a uno de es os
ángeles, el que lle a la palma, se
encuen a en si uación opues a a la
que p esen a la misma igu a en el
boce o. Cie as di e encias se ap e-
cian, asimismo, en e las
igu as
del
d agón del boce o y el del lienzo.
Aquél p esen a la manzana alusi a
al pecado o iginal en su boca, al-
ando es e de alle en la pin u a.
Tal a iación puede co esponde
a una úl ima al e ación, e ec uada
po el pin o , aunque no se puede
desecha la hipó esis de que se a-
e de una in e ención pos e io .
De hecho no hay que ol ida que
el lienzo ue es au ado especial-
men e en su pa e in e io , pues se
encon aba «pod ida y el es o des-
conchada has a la emp ima-
ción» l3. Cabe, igualmen e, la posi-
bilidad de que co esponda a es a
úl ima ac uación el paisaje que
ocupa el ex emo in e io del cua-
d o.
En hono del ey, e dade o a í-
ice de la con ucción del nue o
190
pueblo que lle a ía su nomb e, se
elegi ía el ema de San Ca los Bo-
omeo soco iendo a los en e mos
de Milán, pa a el segundo de los
lienzos. Co esponde dicha escena
al suceso más no able en la ida
del san o, acaecido en el año 1576
con mo i o de la epidemia de pes e
que su ió la ciudad.
El cuad o, ambién de g andes
p opo ciones, nos p esen a a San
Ca los Bo omeo dis ibuyendo la
comunión |4. Apa ece bajo palio y
odeado po una mul i ud que se
agolpa a su espalda. En el ángulo
in e io izquie do un sace do e au-
xilia a un apes ado que yace sin
ue zas. En el lado con a io dos
acóli os se inclinan an e la Sag ada
Fo ma, lle ando uno de ellos un
ci io encendido y una campanilla,
mien as que el o o sos iene un
hisopo. En la pa e supe io iz-
quie da un g upo de ángeles e o-
lo ean po ando uno un incensa io
y el o o uniendo las manos en o a-
ción. En el ángulo de echo, en e
nubes,
apa ecen unos que ubines.
El ondo de la composición lo
cons i uye un paisaje, en el que se
adi inan un a co y unas casas, casi
diluido en e inieblas.
A simple is a, el cuad o p esen-
a un cla o pa alelismo con el que
pin a a diez años an es pa a el
Banco de San Ca los —ac ual Ban-
co de España—, pe o analizando la
composición, se ap ecian algunas
a ian es. El g upo cen al de am-
bos se co esponde pe ec amen e,
pe o en el que nos ocupa, la igu a
del apes ado, a quien San Ca los
da la comunión, deja cae su b azo
de echo, que en el o o iene sob e
el pecho, ol iéndose más hacia el
espec ado . El pe sonaje que lo
sos iene po de ás cambia su ac i-
ud inclinándose hacia la de echa.
O os pe sonajes del lienzo mues-
an ambién lige as di e encias,
como el acóli o con el ci io, o el
pe sonaje que sos iene un a al del
palio,
aunque és e, que se uel e
hacia el espec ado , como lo hace
en el del Banco de España, apa en-
a más edad y lle a ba ba. Mayo
di e encia se obse a en el g upo
del ángulo in e io izquie do. En
és e la muje que sos iene al niño,
en el lienzo pin ado p ime o, la
sus i uye po un sace do e que
a iende a un apes ado. A pesa de
ello,
las líneas composi i as son las
mismas. La di e encia de amaño
en e los lienzos hace que en el úl-
imo es as igu as de la zona in e-
io no apa ezcan co adas. Algu-
nos o os pe sonajes de la muche-
dumb e que odean al san o se e-
pi en en ambos cuad os, caso del
homb e que le an a sob e sus
homb os a uno de los en e mos.
Aunque las dos pin u as coinciden
con el ca ác e imagina io de sus
a qui ec u as, en la de la iglesia de
San F ancisco se ap ecia un mayo
ealismo, a pesa del ambien e ne-
buloso que las odea.
La composición p esen a una
cla a diagonal que pa e del acóli o
con el hisopo, se con inúa con el
po ado de la campanilla, el p o-
pio san o y e mina en el g upo del
ángulo supe io izquie do. Es a
diagonal se e con a es ada po
el
juego de los a ales del palio que
la c uzan, aunque esul a a o eci-
da po el es udio de la luz, más po-
en e en o no al g upo cen al.
Los an eceden es emo os de
es a pin u a, en cuan o a su com-
posición, pueden es a en I alia,
como señala Pé ez Sánchez pa a el
lienzo del Banco de España 15, si
bien se de ec an cie os de alles de-
i ados de Mengs. Asimismo, hay
que conside a el o igen mu illes-
co de algunas de las igu as al y
como señala Sánchez Can ón l6.
Especialmen e no o io es es e he-
cho en el g upo que ocupa el ángu-
lo in e io izquie do del cuad o.
Con espec o al e ce lienzo, e-
sul a más p oblemá ico sabe los
mo i os po los que se eligió el
ema de San Fe nando en ando en
Se illa. No puede aludi el nomb e
ac ual de la ciudad, pues és a no se
denomina á como el san o ey has-
a 1813, año en que su an igua de-
nominación de Real Isla de León
se cambia á en hono de Fe nando
VIL Debe esponde bien a la e-
no ación que en el cul o e nandi-
no in oduje on en España los Bo -
bones as la pe manencia de la
co e en Se illa, que aún pe du a-
ba, o a la ci cuns ancia de se San
Fe nando pa ono del Cue po de
Ingenie os Mili a es, y es a des i-
nado el cuad o al emplo de una
población cas ense.
En el lienzo 17 San Fe nando, se-
gún la iconog a ía adicional —
lle a a madu a, gola, co ona eal y
man o de a miño—, ecoge las lla-
es de la ciudad que le en ega el
ey almohade
Axa a .
A la de echa
del san o apa ece pa e de su ejé -
ci o,
que se con inúa en el lado
con a io, donde, asimismo igu-
an algunos de los encidos. De-
ás de és os, la muchedumb e lle-
a en p ocesión una Vi gen, al ez
la de los Reyes18. A iba sob e la es-
cena p incipal apa ece una ep e-
sen ación alegó ica de la Religión
a quien acompañan dos ángeles que
sos ienen un lib o. Un ondo de
a qui ec u a consigue da p o un-
didad al lienzo. Los edi icios y
mu allas pa ecen imagina ios,
aunque en el ex emo de echo
hay un in en o de ep esen a la
Gi alda.
La composición iene ma cada
po una diagonal que baja desde el
ángulo supe io izquie do. El jue-
go de somb as es á p o ocado po
la luz que cae en el mismo sen ido,
con lo que se epi e el esquema lu-
minoso del cuad o an e io men e
comen ado.
191
Hay cie as semejanzas en e
el
lienzo
y
o as ob as
de
Maella.
Así
la igu a
de la
Religión ecue da
la
que pin a a
en
la bó eda de
la
Sala
de Música
de la
Reina Doña Vic-
o ia,
en el
Palacio Real
19.
Igual-
men e
el
pe sonaje
que
as
el ey
uel e
la
cabeza hacia
su
de echa,
coincide
con el que
igu a de ás
del g upo p incipal
en
el cuad o
de
la De ensa
de
Ta i a
po
Alonso
Pé ez
de
Guzmán, pin ado pa a
la
Casi a
del
P íncipe
de El
Esco-
ial 20.
El ema
de
San Fe nando
no e a
o almen e desconocido pa a Mae-
lla, pues
po
esas mismas echas
pin aba
un
lienzo con el san o pos-
ado an e
la
Vi gen con des ino
al
Palacio
del
Pa do21.
La
iconog a-
ía e nandina
que
co esponde
a
la pin u a
de la
iglesia
de San
F ancisco e a ya an igua, siendo
la
p ime a ob a conocida
que
ep e-
sen a
al
san o ecibiendo
las
lla es
de Se illa,
la
i mada
po
F ancis-
co Pacheco
en
1634, pe enecien e
a la ca ed al hispalense
22.
Tan o en es e lienzo como en
los
an e io men e comen ados
se ad-
ie e
un
dinamismo composi i o
y
un
sen ido
de la
i alidad ípica-
men e ba ocos. Asimismo
en
coincidencia
con
o as ob as
de
Maella,
se
ap ecia
un
peculia
en-
endimien o
y uso del
colo ,
que
no llega
a
se an ío como el u ili-
zado
en las
pin u as alegó icas
o
mi ológicas.
Se
comp ueba
con
ello
que su
ob a
se
mue e en e
la
adición
y el
espí i u eno ado
del neoclasicismo.
NOTAS
1
BERROCAL,
JOSÉ:
LOS es cuad os de
San
F ancisco.
Re is a Gene al de Ma i-
na. Tomo
33,
Mad id,
1893, pp.
605-612.
2 FERNÁNDEZ LEÓN,
G.;
LLAMAS PRIETO,
E.: Guía anua io de San
Fe nando
pa a
el año
de
1918.
San
Fe nando, 1918,
p.
61.
3 BERROCAL, JOSÉ:
Op. ci ., p. 610.
4
PONZ,
ANTONIO:
Viaje de España.
Tomo XVII, Mad id, 1792,
pp. 311 y
312.
5 «Ac ualmen e es á abajando,
en
i ud
de Real O den, es cuad os g andes pa a
o os an os al a es
de la
iglesia
de la
nue a población de San Ca los, en
la
Isla
de
León».
ORELLANA, MARCOS ANTONIO
DE:
Fuen es
li e a ias pa a
la
his o ia
del
a e
español.
Biog a ía pic ó ica
alen i-
na. Edición Xa ie
de
Salas.
Mad id,
1930, p. 564.
6
«A
es e
in el
di ec o
del
Colegio
Na al
di igió
en 4 de
sep iemb e
de
1847
a la
Di ección Gene al
de la A mada, un
ex-
enso esc i o
del
que ex ac amos
lo si-
guien e: «Sus amaños no pe mi en
ha-
ce
en a i as;
su
mal
es ado
exige p on a
es au ación,
que si
bien i oga gas os
imp opios
al
es ablecimien os;
es
ecla-
mado po el mé i o de
las
pin u as,
cuyo
más la go abandono se ía jus amen e
achado
de
andalismo»
y
después
de,
o os
azonamien os
p oponía
su
a eglo
aún cuando uese
p eciso
enajena algu-
nas.
Muy
con o me
el
Gobie no
con es a
úl ima pa e expidió nue a Real echada
el 12
de
sep iemb e,
pe o
el
di ec o
del
Colegio p e i ió hace
el
desembolso
a
lle a
a
cabo
la
en a
de
algún lienzo».
BERROCAL,
José.
Op. ci . p. 611.
7
De los
pin o es se illanos que emplea on
el apellido Cab al Beja ano, el único que
po esas echas podía ealiza
la
es au-
ación de los lienzos e a An onio, ya que
los demás e an
aun
demasiado jó enes.
Véase
al
espec o,
VALDIVIESO,
En ique:
Pin u a se illana del siglo XIX. Se illa,
1981.
pp.27,78 y81.
8 Mide 510x425 cm.
9
MOLLINEDO,
Dolo es: Algunos dibujos
de Ma iano Sal ado Maella. A chi o
Español
de
A e. Tomo
46.
Mad id,
1973.
p. 146.
10
Así
lo
pone
de
mani ies o
VEGA,
PJ. de
Colecciones
del
Pa imonio Nacional.
Ma iano Sal ado Maella (1). Reales Si-
ios.
N.° 37. Mad id, 1973, p. 42.
1'
Es e dibujo pe eneció
a la
colección
Fe nández Du an, apa eciendo
en
el
in-
en io
del
Museo
del
P ado
con
el n.°
1.354.
C .
PÉREZ SÁNCHEZ,
Al onso:
Di-
bujos españoles. Siglo
XVIII.
C-Z.
Mu-
seo
del
P ado. Ca álogo
de
dibujos
III.
Mad id, 1977, p. 57.
12
Es e boce o apa ece ci ado
po
PÉREZ
SÁNCHEZ,
Al onso:
op. ci .
p. 57.
13
BERROCAL,
José:
op. ci . p. 611.
'4
Mide 380 x 225 cm.
15
«Algo
de la
e sión de Pie o
di
Co ona
(1650)
en
la
iglesia omana
de San
Ca -
los
di
Ca ina i, puede esona
aun
en
es a, aunque en
el
modelo omano, lo e-
p esen a i o
no
sea
la
comunión
de los
en e mos, sino
la
p ocesión peni encial
con
el
San o Cla o po ado po San Ca -
los,
ambién bajo palio».
PÉREZ
SÁN-
CHEZ,
Al onso: Pin u a
del
siglo
XVIII.
El banco
de
España
dos
siglos
de
his o-
ia. Ca álogo del Banco
de
España.
Ma-
d id, 1982, p. 149.
16
SÁNCHEZ CANTÓN,
F.J.:
Escul u a
y pin-
u a
del
siglo
XVIII.
F ancisco
de
Goya.
A s Hispaniae. Tomo XVII. Mad id,
1965,
p. 316.
17
Mide 380 x 225 cm.
18
Es lógico pensa lo así po
su
inculación
a
la
pe sona
de San
Fe nando.
No
obs-
an e,
el
modelo iconog á ico que
se
sigue
en la pin u a ecue da más
a la
Vi gen
de
los Desampa ados
que
a la
pa ona
de
Se illa.
Tal ez
el
desconocimien o
que
enía Maella
de
la
popula imagen se i-
llana,
le
hizo ep esen a
el
modelo que
le esul aba más conocido, el de la pa o-
na de su ie a na al.
19
VEGA,
P.J.: Colecciones
del
Pa imonio
Nacional. Ma iano Sal ado Maella (5).
Reales Si ios. n.° 41. Mad id, 1974, p.
57
y 58.
20
VEGA,
P.J.
DE:
Colecciones
del
Pa imo-
nio Nacional. Ma iano Sal ado Maella
(i).
Reales si ios.
n.°
39. Mad id, 1974,
pp.
39
y
44.
21
VEGA,
P.J.
DE:
Colecciones
del
Pa omo-
nio Nacional. Ma iano Sal ado Maella
.
(2).
Reales Si ios.
n.°
38. Mad id, 1973,
pp.
38 y
40.
22
VALDIVIESO, ENRIQUE; SERRERA, JUAN
MIGUEL:
La
época
de
Mu illo. An ece-
den es
y
consecuen es
de
su
pin u a.
Se-
illa, 1982, p. 42.
192