Andalucía en el Sistema Ciencia, Tecnología e Industria Español
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José Luis Galán González, José Carlos Casillas Bueno y Ana M? Moreno Menéndez ANDALUCIA EN EL SISTEMA DE CIENCIA, TECNOLOGIA E INDUSTRIA ESPAÑOL José Luis Galán González José Carlos Casillas Bueno Ana M.a Moreno Menéndez 1. INTRODUCCION Son muy numerosos los cambios constantes que afectan nuestra existencia, abarcando las facetas más diversas de la vida humana, tanto a nivel individual como social. En este mágico \ confuso mundo de variaciones, ha correspondido, y corresponde, a la in novación tecnológica el importante papel de catalizador de las mutaciones; pues, la característica esencial de las nuevas tecnologías es su intersticialidad, esto es, “el hecho de que son un componente esencial del conjunto de procesos econó micos y sociales” (Castells y otros, 1992). Aunque el análisis económico no ha prestado una excesiva atención a los efectos del cambio técnico, las investigaciones sobre la relación entre la tecnolo gía y los procesos económicos han experimentado un crecimiento exponencial en las dos últimas décadas, siendo objeto de innumerables estudios teóricos y empíricos que Josep M. Vegara (1989) ha sabido sin tetizar y analizar en una obra relativamente reciente. La existencia de fuertes vínculos entre investigación y desarrollo tecnológico, progreso técnico y desarro llo económico no se discute; sin embargo, todavía se requieren más reflexiones que expliciten dichos vín culos. Actualmente los investigadores rechazan la pre sencia de un determinismo tecnológico -la innova ción tecnológica como causa indiscutible del desarro llo económico-, inclinándose por conectar los efectos económicos de la investigación y el cambio tecnoló gico con fenómenos de difusión de la tecnología y de permeabilidad del sistema productivo a las innova ciones. En definitiva, se trata de observar las relacio nes no desde la perspectiva de un modelo lineal, sino desde la atalaya de un enfoque de sistemas que espe cifique los elementos constituyentes del mismo, los flujos entre esos elementos o subsistemas y los meca nismos de control y retroalimentación que existen y pueden utilizarse para la mejora de dicho sistema. Es habitual, pues, centrar los análisis sobre estas cuestiones en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria (SCTI), es decir, “un entramado de perso nas, instituciones, instrumentos políticos, económicos y científicos, y valores éticos, que propicia la innova ción tecnológica y fuera del cual la innovación sólo tiene lugar, en el mejor de los casos, de forma esporá dica” (Castells y otros, 1992). Dicho sistema está constituido por los usuarios de la tecnología de que se trate, las empresas productoras de nuevas tecnolo gías aplicadas, los agentes introductores de las tecno logías en la fase de explotación comercial de las mis mas y los agentes de la investigación encaminados a la generación de nuevas tecnologías (Castells y otros. 1986). El grado de integración entre los distintos ele mentos determina la eficiencia individual de cada uno de ellos, así como la eficiencia de todo el sistema, traducida en términos de crecimiento económico, competitividad y calidad de vida. El grado de apertu ra del sistema condiciona, igualmente, su actuación intenta, pues las entradas que cada subsistema trans forma en salidas son esencialmente infonnativas cuyas fuentes se sitúan en los lugares geográficamente más dispares. Integración y apertura son dos de las pro piedades de los sistemas, pero de naturaleza diferente; la primera es una característica interna, mientras que la segunda es externa. Comprender una y otra implica analizar más detenidamente los subsistemas del SCTI, así como la existencia o inexistencia del mismo en un determinado país o región geográfica y las conexio nes de un SCTI con los sistemas similares de su en torno específico. Este análisis teórico constituirá el primer objetivo de nuestro artículo y nos permitirá, al menos así los esperamos, afrontar con el suficiente bagaje concep tual nuestro segundo objetivo, esto es, conocer la si tuación de la I+D andaluza en el contexto español. 2. EL SISTEMA DE CIENCIA, TECNOLOGIA E INDUSTRIA Cada SCTI tiene sus propias rasgos y peculiarida des. No obstante, podemos establecer una especie de modelo teórico de dicho sistema que nos permite es- Boletín Económico de Andalucía. N.e 14. Año 1992
Andalucía en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria español pecificar los órganos o subsistemas que normalmente lo constituyen, así como las relaciones entre ellos. Este modelo aparece recogido gráficamente en la FI GURA 1. Una descripción exhaustiva de los compo nentes de ese sistema puede encontrarse en la obra de Castells y otros (1992); a pesar de ello, tal vez sea oportuno un comentario especial, aunque muy breve, acerca del órgano de coordinación y gestión. Este tipo de subsistema controlador puede consi derarse relativamente novedoso en los SCT1. Hasta hace poco tiempo, la innovación tecnológica surgía y se desarrollaba casi exclusivamente en el interior de las empresas; la posible intervención de órganos ex ternos de coordinación era mínima. La evolución de las características de los proyectos de I+D -incremen to de la incertidumbre, problemas de apropiabilidad o protección de las innovaciones e indivisibilidad o au mento de la masa críticaha provocado la necesaria ayuda de la Administración a las empresas y la parti cipación de esta en las fases de mayor incertidumbre de la investigación. Del mismo modo, la pérdida de eficiencia de algunos SCTI, centrados quizás excesi vamente en el antiguo sistema tecnológico, ha exigido una reorientación por parte de los poderes públicos, señalando las líneas prioritarias que permitieran acce der a las potencialidades del nuevo sistema tecnológi co, cimentado en tomo a la tecnología de la informa ción, la biotecnología y los nuevos materiales (Ait- El-Hadj, 1991). Todo lo anterior ha elevado la importancia de esos órganos de coordinación y gestión, encargados del diseño de planes que permitieran articular los distin tos elementos del sistema y conducir sus esfuerzos en las direcciones más idóneas. En muy pocos SCTI estos planes coordinan la totalidad del sistema; existen áreas que permanecen fuera del ámbito de control de esos órganos. Sin embargo, el grado de cobertura de los planes de 1+D ha ido en aumento en todos los países y regiones. Por ejemplo, en nuestro país, y en 1990, "el Plan Nacional de I+D conoce, evalúa y asigna recursos de manera coordinada a la mitad del Sistema de Ciencia y Tecnología” (CICYT, 1991 ), cuando hace menos de una década dichos planes ni existían. Los distintos SCTI nacionales o regionales man tienen relaciones de competencia y colaboración. Un SCTI es un sistema final, como lo demuestra la exis tencia de esos órganos de coordinación y control, cuyo objetivo, al menos el más visible, se concreta en la lucha por un mercado. La tendencia hacia un merca do global en muchos sectores económicos -en todos, según algunos autores (Levitt. 1983)- ha provocado un incremento de la competencia entre los SCTI, por la defensa de sus mercados locales y por la penetración en los mundiales o globales. De esta forma, parece observarse la aparición de tres grandes SCTI (Japón, USA y la Comunidad Eu ropea) con características, formas de integración y grado de articulación diferentes, derivados de sus dis pares historias económicas, políticas, culturales y so ciales. La nueva Europa que estamos construyendo ha conocido y comprendido su considerable retraso en este terreno, y ha iniciado enormes esfuerzos, con cretados en los famosos Programas Marco y en otros proyectos específicos, que ya han permitido detener el aumento de la ventaja que Japón y USA disfruta ban. Estos esfuerzos tratan de incrementar la colabo ración entre los SCTI de los distintos paises que inte gran la Comunidad Europea. Estas reflexiones nos plantean dos cuestiones im portantes sobre los SC I I: cuándo podemos afirmar la existencia de un SCTI y cómo se articulan o integran diferentes SCTI. La respuesta a la primera nos permitirá conocer la situación de Andalucía res pecto a este tipo de sistema, mientras que la reflexión sobre la segunda proporcionará el esquema necesario para estudiar el proceso de investigación y desarrollo tecnológico en nuestra Comunidad Autónoma. 3. EL SCTI EN ESPAÑA Y ANDALUCIA Un Sistema de Ciencia. Tecnología e Industria existirá cuando se cumplan los tres requisitos que definen dicho sistema: la presencia de los órganos o subsistemas que lo constituyen, un grado de integra ción suficiente que haga posible hablar de sistema y no de simple conjunto de elementos, y una cierta au tonomía de los órganos de coordinación y gestión del SCTI correspondiente El examen de esas características nos permite afir mar la existencia de un SCTI español, cuyos órganos y relaciones se recogen en la FIGURA 2. La descrip ción de este sistema ha sido expuesta de forma sencilla y clara en las conclusiones del PINTA (Castells y otros, 1992), y a dicho informe nos remitimos para un análisis más exhaustivo. No obstante, estamos aún en una fase de constitución del sistema, cuya articula ción e integración se encuentra todavía lejos de lo deseable. La necesidad de una mayor integración fue subrayada por el estudio de Castells y otros (1986); 12
José Luis Galán González, José Carlos Casillas Bueno y Ana M “ Moreno Menéndez recomendación que, asumida por el Gobierno de la nación, se ha concretado en los sucesivos Planes Na cionales de I+D. Pero si la existencia de un SCTI español parece clara, no podemos decir lo mismo respecto a Andalu cía. El informe final del PINTA se pronuncia de for ma negativa al respecto. Los motivos que alega se basan en el primero y tercero de los rasgos que ante riormente establecimos para reconocer la existencia de un sistema de esta naturaleza; esto es, la ausencia de ciertos subsistemas que deben constituirlo (carencia de algunos centros de investigación imprescindibles, de órganos propios de evaluación y protección de las innovaciones, de mecanismos de transferencia, etc.) y la falta de autonomía suficiente de los órganos de coordinación y control del SCTI (Castells y otros, 1992). Aunque el Plan Andaluz de Investigación está tratando de paliar algunas de esas deficiencias, la conclusión del Proyecto Pinta al respecto es tajante: “entendemos que Andalucía carece, y probablemente carecerá por mucho tiempo, de un SCTI independien te, capaz de programar y llevar a cabo un conjunto coherente, amplio y autónomo de actividades de I+D" (Castells y otros, 1992). Ciertamente, la ausencia de ciertos elementos y la carencia de autonomía constituyen factores funda mentales que determinan la inexistencia del Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria. Sin embargo, des de nuestra perspectiva, y.teniendo en cuenta la esen cia finalista del SCTI, el retraso de Andalucía lo si tuamos en la segunda de las características antes mencionadas; a saber, la escasa integración y articula ción del sistema. Pueden faltar órganos y autonomía, pero si las innovaciones arriban, penetran y se difuminan por un tejido empresarial permeable, ha bremos alcanzado la finalidad perseguida por el siste ma, aunque la existencia del mismo sea más que dis cutible. Pero, en buena lógica sistémica, ¿cómo sería posible tal situación? La respuesta es sencilla, me diante la integración en un SCTI eficiente. Esto nos lleva a la segunda de las cuestiones que deseábamos tratar, la colaboración entre distintos SCTI o las partes en que uno de estos sistemas se descompone. 4. LA COLABORACION E INTEGRACION DE LOS SCTI Este problema afecta a las relaciones entre los tres niveles de desagregación del sistema que estudiamos: Comunidad Europea, España y Andalucía. Al hablar de la colaboración e integración de los SCTI nos re ferimos a dos cuestiones distintas, pero cuyas res puestas se orientan en la misma dirección. En el caso de Europa, existen varios SCTI nacionales indepen dientes y autónomos, en consecuencia deberemos ha blar de colaboración entre ellos; por su parte, Anda lucía carece de este sistema y, por tanto, habremos de referimos al grado de integración de nuestra comuni dad en el SCTI español. Pero, ¿qué significa esos términos de colaboración o integración? En principio, la colaboración entre SCTI autóno mos podría entenderse como una especie de acuerdo entre los órganos de coordinación y gestión de cada uno de esos sistemas con el fin de evitar duplicaciones de esfuerzos y optimizar los rendimientos de los gru pos de investigación mediante unas comunicaciones más Huidas entre ellos y con las empresas. Así parece establecerlo el artículo 130H del Tratado constitutivo de la CE. Observaríamos, pues, un SCTI europeo constituido por diferentes subsistemas similares los SCTI de los países miembros- y con fuertes relacio nes de coordinación y de información entre ellos, congruente con las tendencias de globalización de la ciencia y la tecnología (Robles y Andrés, 1991). El propio origen e historia de la Comunidad con duce a soluciones de esta naturaleza; la Política Cien tífica y Tecnológica sólo sigue la senda marcada por otras políticas comunitarias (económica, monetaria, social,...). No obstante, el objetivo de alcanzar una situación final de integración parece ser más acuciante en las áreas científica y tecnológica. Debido a la na turaleza de esas actividades y a la certeza, sentida por científicos, empresarios y políticos, de que un mayor retraso respecto a USA y Japón en las tecnologías clave del nuevo sistema tecnológico nos conduciría a una situación irreversible. Por esta razón, el órgano de coordinación y ges tión del SCTI español reconoce la exigencia de la integración del Sistema español de Ciencia, Tecnolo gía e Industria en el Sistema comunitario (CICYT, 1991). Con esta afirmación, que nosotros compartimos plenamente, no estamos sugiriendo o proponiendo la desaparición del SCTI español o la pérdida total de su autonomía; sino una adaptación de estos sistemas a los proyectos de investigación y no a la inversa. En efecto, existen proyectos para los que la escala apropiada es la nacional, bien por la masa crítica ne cesaria para desarrollar la investigación, bien por la industria receptora o generadora de la misma, o bien 13
Andalucía en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria español por la propia naturaleza de la investigación. En estos casos, es quizás el SCTI nacional el nivel más ade cuado para la coordinación del mismo, siempre den tro del marco de flujos de informaciones del SCTI comunitario. En otros casos, el nivel idóneo es el europeo y debe ser el órgano de gestión comunitario quien tenga plena autonomía. A este respecto, la orientación de los programas comunitarios de favore cer la colaboración entre los diferentes elementos de los SCTI nacionales (centros de investigación, empre sas, agencias de evaluación y transferencia, etc.) cree mos que contribuye poderosamente a la constitución de un auténtico SCTI comunitario que transciende la simple suma de aquéllos. Es un camino por andar, pero los primeros pasos parecen conducirnos en la dirección adecuada. Este argumento, elaborado en base al análisis de las relaciones entre el SCTI español y el deseable, aunque todavía inexistente. SCTI comunitario, es per fectamente aplicable a los lazos entre Andalucía \ España con respecto a la innovación tecnológica. Tal vez sea conveniente la existencia de un SCTI anda luz, pero entendido en el marco de las relaciones es tablecidas precedentemente y con el objetivo último de la integración y la eficiencia del tejido tecnológicoproductivo, más que buscando una pretendida autono mía en proyectos y desarrollos que transcienden el ámbito regional. El Plan Andaluz de Investigación 1990-1993 (PAI) se encauza por este sendero, aunque quizás sea bene ficioso una mayor nitidez en sus planteamientos. Dicho Plan se marca una serie de objetivos básicos: atender adecuadamente a los grupos de investigación que se orienten hacia los temas considerados preferenciales por la Comisión Interdepartmental en función de las necesidades socioeconómicas y de las prioridades po líticas; fomentar la participación andaluza en proyectos de investigación con financiación externa a nuestra Comunidad; generar una situación más competitiva para los grupos de investigación existentes elevando el nivel medio de los equipos científicos; mejorar las condiciones de infraestructura básica; y facilitar la mayor simplificación posible en las tareas de gestión de la investigación. No es el momento, ni somos las personas adecuadas para la discusión de estas metas, pero estimamos, en base a todas las ideas anterior mente expuestas, que esos amplios fines deben con cretarse en tres líneas de actuación fundamentales. En primer lugar, la dotación y mejora de la infra estructura y de los elementos humanos y materiales que hacen posible la investigación; en esta línea se enmarcan algunos de los objetivos anteriores y deben tener como finalidad última la creación de un “medio de innovación”, utilizando la feliz expresión de Castells. En segundo lugar, favorecer y estimular la integración de los elementos básicos del sistema (centros de investigación, empresas,...) en los SCTI de nivel superior, con la doble misión de alcanzar la masa crítica en ciertos proyectos de investigación y de favorecer la difusión de la información científica y técnica entre los demás subsistemas de su entorno geográfico; también algunos objetivos del PAI se orientan en tal sentido. Finalmente, y de forma funda mental, lograr la integración y articulación de los dis tintos órganos, sobre todo de los elementos finales del proceso, esto es, las empresas; no se menciona ningún objetivo en este sentido, pero, indudablemen te, no puede ser ignorado si queremos que todo el Plan se traduzca en realizaciones concretas que sirvan para mejorar la éompelilividad, alcanzar un elevado desarrollo económico \ mejorar la calidad de vida. En definitiva, existencia e integración de los SCTI son términos prácticamente intercambiables. Puede ser deseable la existencia de un SCTI a nivel comunita rio, nacional y regional, pero cualquiera que sea el nivel considerado el SCTI debe ser algo más que la suma de los SCTI individuales que parecen constituir lo; ha de ser un sistema integrado de órganos de in vestigación, de transferencia y de utilización de la tecnología. Cada nivel actuará como subsidiario de los demás, bien por la incertidumbre, importancia econó mica y masa crítica del proyecto de investigación, o bien por la especificidad, la idiosincrasia y la finalidad del mismo. Mientras que a nivel europeo creemos que estas ideas parecen guiar la política comunitaria (CICYT, 1991), no estamos tan seguros que a los niveles más bajos tal sea la orientación. 5. ANDALUCIA EN EL SCTI ESPAÑOL: EL PLAN NACIONAL DE I+D Todas estas disquisiciones quedarían suspendidas en el vacío de la reflexión teórica si no fueran acom pañadas por un análisis empírico de la situación de la investigación y el desarrollo tecnológico en nuestra Comunidad Autónoma. Dicho análisis pretende com plementar y, en la medida de lo posible, enriquecer el realizado recientemente en el marco del Proyecto de Investigación sobre Nuevas Tecnologías en Andalu cía (PINTA). 14
José Luis Galán González, José Carlos Casillas Bueno y Ana M.e Moreno Menéndez Los investigadores participantes en dicho proyec to han llevado a cabo un estudio profundo y riguroso de la productividad del “SCTI andaluz” (entendida como resultados del PAI) y del SCTI español, tanto desde el punto de vista funcional -resultados del SCTI-, como instrumental -medios disponibles para realizar la I+D-. Este examen puede sintetizarse en una serie de conclusiones generales indicativas de la situación andaluza: - La I+D en Andalucía se centra fundamental mente en investigación básica, existiendo una escasa integración y articulación del sistema, especialmente en las partes finales del proceso, esto es, la participa ción de las empresas en el sistema de ciencia y tecno logía. - Dentro de este predominio de la investigación básica, hay que destacar el peso específico de los proyectos y grupos relacionados con los temas agroalimentarios y las ciencias de la vida, y, en me nor medida, con las ciencias sociales y humanas. En el extremo opuesto, subrayar la escasez de estudios tecnológicos (tecnología de la producción, comunica ciones,...). - Existe una cierta concentración institucional de la investigación financiada por la Junta de Andalucía. Las Universidades de Sevilla y Granada, por este or den, se sitúan claramente a la cabeza en función del número de grupos o proyectos investigación. Tam bién es destacable la exigua presencia de los centros andaluces del CSIC en las líneas de financiación re gionales. Desde una perspectiva estrictamente geo gráfica, las provincias de Sevilla y Granada son las que muestran también un mayor dinamismo investi gador. Tales conclusiones fueron obtenidas en base a los datos suministrados por la Consejería de Educación y Ciencia sobre resultados o realizaciones del PAI. El objetivo de nuestro estudio se orienta al examen de la participación de Andalucía (centros de investigación, empresas,...) en el SCTI español, tomando como refe rencia el Plan Nacional de I+D. Dada la naturaleza comparativa del análisis, la FIGURA 3 establece las líneas generales del Plan Nacional y del Plan Anda luz cuyo conocimiento puede servir para comprender nuestros comentarios. Aunque no esperamos encontrar grandes diferen cias a lo observado en el “SCTI andaluz”, sí confia mos obtener ciertos matices que permitan orientar las acciones del PAI en el sentido señalado en el aparta do anterior, y, sobre todo, comprobar el grado de integración de las empresas andaluzas en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria. En definitiva, tra tamos de encontrar si existe alguna especificidad en los proyectos financiados por la Junta respecto a los que se integran en el SCTI español, así como diversas características de las empresas andaluzas que partici pan en dicho SCTI. Para la elaboración del análisis hemos utilizado una amplia variedad de fuentes de información que permitiera dibujar la imagen más nítida posible de la participación andaluza en el SCTI español. Dichas fuentes, así como la información extraída de ellas, han sido las siguientes: - Memorias de la CICYT 1990 y 1991. Estos volúmenes nos han permitido determinar la participa ción andaluza por áreas temáticas en las distintas lí neas prioritarias marcadas por el Plan Nacional de I+D. - Relación nominal de proyectos de I+D finan ciados por el Plan Nacional. El cruce de dicha lista de proyectos, a través del nombre del responsable del mismo, con el Inventario de Grupos de Investigación financiados por la Junta de Andalucía con cargo al PAI, nos proporcionó la distribución provincial y por centros de investigación de los proyectos andaluces adscritos al Plan Nacional. - Memorias del CDTI de los mismos años que en los casos anteriores, tanto para los proyectos concer tados como para los de desarrollo tecnológico. En dichas memorias se recoge la relación de empresas participantes en esos tipos de proyectos. - Anuarios de las mayores empresas españolas (Fomento 25.000 y Duns 30.000), así como informa ciones del Registro Industrial, para poder conocer la localización de las empresas y, en aquellos casos en que fuera posible, su cifra de ventas y número de empleados. Aunque el estudio empírico es esencialmente des criptivo, las conclusiones del PINTA nos han permi tido centrar aquellos aspectos cuyo examen implicaba un especial interés: naturaleza de la I+D andaluza financiada por el Plan Nacional, centros donde se practica y grado de articulación del sistema. Nuestro análisis se limita, lógicamente, a la parte 15
Andalucía en et Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria español del SCTI español cubierto por el Plan Nacional. Por esta razón, y tratando de desarrollar un esquema co herente, las etapas de nuestro trabajo van a estar de terminadas por dos variables: ejes de actividad en los que se articula el Plan Nacional (formación del perso nal investigador, proyectos de investigación, dotación de infraestructura y proyectos concertados) y fases del proceso básico del Sistema de Ciencia y Tecnolo gía (CICYT, 1991). Hemos procurado utilizar las mismas áreas temáticas en todos los casos con el fin de hacer más homogénea la información y más fáci les las comparaciones, sirviendo de referencia las es tablecidas y utilizadas por el CDTI. 5.1. Investigación básica Siguiendo el esquema propuesto, son tres los as pectos que analizamos dentro de este primer aparta do: formación del personal investigador (número de becas concedidas), dotación de infraestructura y pro yectos de investigación (número y ayuda concedida, en estos dos últimos casos). Para los dos primeros únicamente examinamos la distribución por áreas te máticas; los proyectos de investigación han sido cla sificados según áreas temáticas y según el centro de investigación que lo lleva a cabo y la provincia donde se sitúa éste. Hemos tratado de estructurar y sintetizar toda esta ingente masa de información en una serie de figuras (GRAFICOS 1 a 5) suficientemente ilustrativas de la situación y naturaleza de la participación de Andalu cía en el SCTI español. Sin reiterar lo expresado cla ramente por estos modelos gráficos, sí consideramos oportuno subrayar los rasgos más generales que la observación de los mismos nos sugiere; visión que es guiada, por un lado, por las conclusiones reseñadas del informe PINTA y, por otro, por la preocupación acerca de la integración de los SCTI que subrayamos en el apartado anterior. En primer lugar, si tenemos en cuenta la relación Andalucía/España según diversos indicadores econó micos y sociales (población. VAB. etc.), observamos, de forma general, una reducida participación andalu za en la investigación básica financiada por el Plan Nacional. Esta escasa integración se acentúa en deter minadas áreas temáticas, cuya situación ya era similar en el PAI, y en el caso de los proyectos de investiga ción financiados. Ni siquiera en aquellos campos donde Andalucía parece claramente especializarse, nuestra cuota supera el 20% del total nacional. Sin embargo, ello no se debe realmente a una reducida integración de nuestros centros y grupos de investigación en el SCTI español, al menos en la ma yoría de las áreas temáticas; sino más bien al reduci do tamaño del Sistema de Ciencia y Tecnología anda luz en relación al de otras Comunidades Autónomas. El CUADRO 1 resulta ilustrativo al respecto, aunque debe ser leido con precaución dada la discrepancia entre las columnas de España y Andalucía (no todos los proyectos del Plan Nacional son realizados por grupos incluidos dentro del PAI, aunque las excep ciones son mínimas). En segundo lugar, si dentro del marco del PAI la investigación básica se dirigía principalmente a los temas agroalimentarios y a las ciencias de la vida, nuestra participación en el SCTI español prácticamente se concreta y se limita a esos temas. En tercer lugar, el análisis de los centros andalu ces tie investigación que desarrollan esos proyectos muestra una realidad totalmente distinta a la presen tada por el PINTA para el SCTI andaluz. La Univer sidad de Sevilla pierde el predominio que poseía en favor de los centros andaluces del CSIC, con una elevada participación también de las Universidades de Granada y Córdoba. La relativa especialización de estas instituciones en temas agroalimentarios y bioló gicos. y su reconocido prestigio científico en estas áreas, explica en gran medida tal situación, aunque en absoluto justifica la ausencia de otras. Del mismo modo, los centros del CSIC, dependientes de la Ad ministración central, parecen preferir su integración en el SCTI nacional más que en el embrión del anda luz, cuando en realidad las ayudas de la Junta de Andalucía han sido más complementarias que especí ficas y, por tanto, perfectamente compatibles. Finalmente, la distribución provincial de proyec tos es similar a la obtenida para el “SCTI andaluz”; ello se debe a la ubicación en Sevilla de un gran número de centros del CSIC, cuya participación en el Plan Nacional es elevada. 5.2. Integración con el tejido productivo Uno de los objetivos fundamentales del Plan Na cional consiste en promover la articulación e integra ción del Sistema de Ciencia y Tecnología con la in dustria, permitiendo la aparición de un auténtico SCTI y dando así cumplimiento al artículo 5 de la Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científico y Técnica (Ley 13/1986, de 14 de abril). 16
José Luis Galán González, José Carlos Casillas Bueno y Ana M.- Moreno Menéndez Para alcanzar dicha nieta, la CICYT ha promovido la creación de la red OTR1 (Oficinas de Transferencia de los Resultados de la Investigación) por las Univer sidades españolas y ha encomendado al Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDT1) la ges tión de los Proyectos Concertados. El CDTI es una Sociedad Estatal que tiene asig nadas una diversidad de funciones de coordinación del Sistema de Ciencia. Tecnología e Industria. Entre ellas, nos interesa destacar la gestión y financiación de los proyectos de desarrollo tecnológico (orientados al mercado) y concertados (orientados en menor me dida al mercado -investigación de carácter precompetitiva- y realizados conjuntamente entre em presas y universidades o centros públicos de investi gación). Hemos procedido al análisis de las empresas an daluzas, o establecimientos industriales en Andalu cía. que participan en ambos tipos de proyectos y que permite obtener una cierta panorámica del nivel de integración de la I+D en nuestra Comunidad. Como en los casos anteriores, la información manejada ha sido abundante, procurando estructurarla y exponerla gráficamente de la forma más ilustrativa posible. To dos estos datos aparecen recogidos en los GRAFI COS 6, 7 y 8. Este examen viene a corroborar las conclusiones extraídas del estudio de la investigación básica, pero acentuando las tendencias allí mostradas. En primer lugar, hemos de destacar la escasa participación de nuestro mundo empresarial en el SCTI español, pues los proyectos aprobados representan sólo el 4.5% del total de España. En segundo lugar, mientras en el resto del SCTI español comienza a adquirir una mayor importancia y presencia los desarrollos relacionados con la tecnolo gía de la producción y de la información y las comu nicaciones, dichas áreas son casi inexistentes en An dalucía. Nuestras empresas se centran en progresos agroalimentarios y relacionados con la calidad de vida, sin llegar a representar, no obstante, un porcentaje importante en el contexto nacional. Ambas observa ciones, además de subrayar la escasa articulación del tejido empresarial con el Sistema de Ciencia y Tec nología, constituyen también un reflejo del reducido peso de la industria en nuestra región y, dentro de ella, el predominio del subsector de "alimentos, bebi das y tabaco” (30.15% del VAB de la industria en 1988). En tercer lugar, la gran mayoría de los proyectos son llevados a cabo por empresas de reducido tama ño. algo que ya se ha convertido en un tópico dentro de la literatura sobre innovación y que nuestros datos sólo vienen a confirmar. Dos apuntes adicionales sir ven para completar la visión en este aspecto. Por un lado, debemos señalar que. normalmente, los proyec tos relacionados con las áreas más tecnológicas (pro ducción, información y comunicaciones) se llevan a cabo por las empresas de mayor tamaño; mientras que las PYMES andaluzas se orientan más hacia de sarrollos de nuevos cultivos, piscifactorías, etc. Por otro lado, hemos de subrayar la menor presencia rela tiva de empresas pequeñas en los proyectos concerta dos; indicando tal vez una cierta propensión de los centros públicos de investigación a colaborar con las empresas de dimensión superior, o viceversa. ft. CONCLUSIONES Las líneas y figuras precedentes nos han permití do dibujar, siempre con la borrosidad de las estadísti cas, una imagen de la participación de Andalucía en el Plan Nacional de I+D y, en consecuencia, de su integración en el SCTI español. La visión no es pla centera, pero tampoco podíamos esperar algo muy diferente teniendo en cuenta nuestra historia y situa ción económico-social. La cuota que representa nues tra I+D en el Plan Nacional es reducida y excesiva mente concentrada en determinadas áreas. Las em presas andaluzas participan poco en el SCTI español y están muy orientadas hacia desarrollos agrícolas y piscícolas; provocando con ello una escasa integra ción de la región en un SCTI nacional ya de por sí poco articulado. No obstante, determinados indicadores permiten asumir un cierto optimismo. La mayor participación que se observa en dotación de infraestructura de I+D y en formación del personal investigador pueden fa cilitar el desarrollo de ese “medio de innovación” tan necesario en Andalucía. Las primeras realizaciones del PAI parecen orientarse en ese sentido; en crear el “caldo de cultivo” necesario para que florezcan las realizaciones esperadas. No parece que se haya perse guido una cierta subsidiaridad en las ayudas y pro yectos del Plan andaluz, tal como en nuestra opinión sería conveniente; pero el efecto dinamizador que ha producido en los centros, grupos y personas relacio nadas con la investigación y la tecnología creemos que ha sido muy importante. 17
Andalucía en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria español La investigación, la innovación, el cambio tecno lógico,..., son realidades tan dinámicas que no pueden sumirse en políticas, directrices y decretos de subsistemas o elementos mucho más lentos (social, político, económico). Es necesario, pues, conseguir un cierto grado de integración del sistema a los dife rentes niveles y, una vez logrado, estimular, financieramente, pero sobre todo cultural y social mente, el funcionamiento eficiente de dicho sistema que debe traducirse en una difusión de la información científica y técnica en todas las direcciones, pero fun damentalmente en el tejido empresarial. Los primeros pasos ya se han iniciado y el boceto de un SCTI abierto, integrado y dinámico parece di bujarse tímidamente. Se necesitan esfuerzos en deter minadas áreas muy importantes, pero se requiere so bre todo una integración del sistema, con una mayor participación y colaboración de las empresas en este proceso absolutamente imprescindible tie moderniza ción tecnológica. Las administraciones públicas han promovido la creación de numerosas vías para facilitar esta participación empresarial, pero es necesario que exista, como dice Eugenio Triana (1991), una cierta inquietud en el mundo productivo por integrarse, como subsistema activo, en ese Sistema de Ciencia, Tecno logía e Industria abierto y eficiente. Cuadro 1 PARTICIPACION GRUPOS P.A.I. EN P.N. I+D N.figrupos Areas N.2 Proyectos P. Nac. I+D N.2 Grupos P.A.I. % Agr. y R.N. 111 173 64,2 C. Vida 77 274 28,1 T. Producción 31 64 48.4 TLC. 27 57 47,4 C. Soc. 12 274 4,4 Esp./Hor. 4 - - TOTAL 262 842 31,1 Fuente: Plan Nacional y Plan Andaluz de Investigación. 7. BIBLIOGRAFIA AIT-EL HADJ (1989): Entreprise face a la mutation technologique. Les Editions d'organisation. Paris. CASTELLS, M. y OTROS (1986): El desafío tec nológico. España y las nuevas tecnologías. Alianza Editorial. Madrid. CASTELLS. M. y OTROS (1992): Andalucía: Modernización tecnológica y desarrollo económico. Espasa-Calpe, Barcelona. CDTI (1991): Informe de acciones industriales del Plan Nacional en 1988-1990 y análisis 1991. Proyec tos concertados. Centro para el Desarrollo Tecnológi ca e Industrial. Madrid. CDTI (1991): Informe de acciones industriales del Plan Nacional en 1988-1990 y análisis 1991. Proyec tos de desarrollo tecnológico. Centro para el Desarro llo T ecnológica e Industrial. Madrid. CICYT (1990): Memoria de desarrollo del Plan Nacional de 1+D en 1989. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. Madrid. CICYT (1991): Memoria de desarrollo del Plan Nacional de I+D en 1990. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. Madrid. CICYT (1991): Memoria de desarrollo del Plan Nacional de I+D en el período 1988-1990 y revisión para 1992-1995. Comisión Interministerial de Cien cia y Tecnología. Madrid. LEVITT, T. (1983): “La globalización de los mercados”. Harvard Business Review. 49 trimestre. VEGARA. J.M. (1989): Ensayos económicos so bre innovación tecnológica. Alianza Editorial. Ma drid. PAI (1991): Inventario de grupos de investigación y desarrollo tecnológico. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Sevilla. ROBLES, E. y ANDRES, C.: “De la internacionalización a la globalización de la ciencia y la tecnología". Economía Industrial. Septiembre-Oc tubre, 1991. TRIANA, E.: “Gestión de la tecnología: El ámbi to institucional". Economía Industrial. Septiembre- Octubre, 1991. 18
Figura 1. SISTEMA DE CIENCIA, TECNOLOGIA E INDUSTRIA (SCTI ) José Luis Galán González, José Carlos Casillas Bueno y Ana M.a Moreno Menéndez 19 S.C.T.I.
Andalucía en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Industria español Gráfico 6 PROYECTOS Y AYUDAS DEL CDTI. DISTRIBUCION POR AREAS TEMATICAS AÑOS 1988-1991 (en porcentajes) TOTAL PROYECTOS % 70 -,--------------------------------------------------- AüyR.N. C.V. T.P. TIC. | España Andalucía TOTAL PROYECTOS 9c 14 -, -------------------------------------------------- AüyR.N. C.V. T.P T.I.C. TOTAL 0 Partie. Andalucía/España PROYECTOS CONCERTADOS 9c AREAS ANDALUCIA | N.° Proyectos Presup. total PROYECTOS DE DESARROLLO TECNOLOGICO % AREAS ANDALUCIA 9c : 50 51 AGyR.N. C.V. T.P. T.I.C. | N.° Proyectos Presup. Total Fuente: C.D.T.I. y elaboración propia. 26
José Luis Galán González, José Carlos Casillas Bueno y Ana M.aMoreno Menéndez Gráfico 7 DISTRIBUCION PROVINCIAL AYUDAS C.D.T.I. (en %) AÑOS 1989-1991 % « N." Provectos Fuente: C.D.T.I. y elaboración propia. Presupuesto total Aportación CDT. Gráfico 8 EMPRESAS CON PROYECTOS APROBADOS POR EL C.D.T.I. (Distribución por tamaño) De 0 a 50 15 54% Más de 500 5 18% De 50 a 250 3 13% De 250 a 500 2 7% De 50 a 250 21% De 250 a 500 2 9% Más de 500 9 39% De 0 a 50 9 39% PROYECTOS DE DESARROLLO TECNOLOGICO PROYECTOS CONCERTADOS De 50 a 250 De 250 a 500 4 8% Más de 5 14 27% De 0 a 50 24 47% Fuente: Elaboración propia. TOTAL PROYECTOS 27