Nuevo templo augusteo en la "Colonia Augusta Firma Astigi" (Écija - Sevilla)
Abstract
En el presente trabajo se presentan, aún de modo preliminar, las estructuras públicas de cronología romana documentadas en al Plaza de España de Écija, correspondientes a un edificio de culto cuya construcción se llevó a cabo coincidiendo con la fundación de la nueva colonia Augusta Firma Astigi, en época augustea. El estudio se completa con interesantes datos epigráficos que corroboran el carácter cultual del área, enmarcada en el ámbito forense de la ciudad.
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NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) Sergio García-Dils de la Vega Salvador Ordóñez Agulla Oliva Rodríguez Gutiérrez Universidad de Sevilla Resumen En el presente trabajo se presentan, aún de modo preliminar, las estructuras públicas de cronología romana documentadas en la Plaza de España de Écija, correspondientes a un edificio de culto cuya construcción se llevó a cabo coincidiendo con la fundación de la nueva colonia Augusta Firma Astigi, en época augustea. El estudio se completa con interesantes datos epigráficos que corroboran el carácter cultual del área, enmarcada en el ámbito forense de la ciudad. Abstract In this paper are presented preliminary results concerning the public structures from the Roman period documented in the Plaza de España of Écija (Seville), belonging to a cult building constructed in the first years after the foundation of the colonia Augusta Firma Astigi, in the Augustan era. The study is completed with relevant epigraphical data that confirm the interpretation of this place as a cult complex included in the forum area of the Roman city. ROMULA 6, 2007, 75 - 114 75
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) 1. INTRODUCCIóN. PRObLEMáTICA DEL áREA y CONTExTO ARqUEOLógICO DE LAs EsTRUCTURAs DOCUMENTADAs Tras haberse desarrollado intermitentemente durante una década, ha tocado a su fin la intervención arqueológica en la Plaza de España1, entorno que ha proporcionado una rica y variada evidencia arqueológica que abarca desde el momento de fundación de la colonia Augusta Firma Astigi, en época augustea, hasta nuestros días, permitiendo documentar importantes aspectos de la evolución histórica de la ciudad (fig. 1). Comienza la secuencia ocupacional con la deductio romana, de la que se han detectado en la zona occidental de la plaza dos insulae de la nueva colonia, articuladas en torno a sendos kardines, al este de los cuales se ha sacado a la luz, además, parte de un recinto de culto, objeto del presente artículo. En lo que se refiere a los espacios públicos, después de un fuerte impulso inicial y desarrollo en época altoimperial, asistimos a partir de la segunda mitad del siglo III al comienzo de un evidente proceso de abandono y amortización, que se hace patente en primer lugar en las calzadas, que son invadidas por la ampliación de espacios domésticos y la implantación de otros nuevos, declive que se acentúa en el siglo IV, afectando ya al interior del área identificada como complejo de culto. Más adelante, en el siglo V, ya en época tardoantigua, se instala en la zona centro-norte de la Plaza actual un espacio funerario, acaso relacionado con una basílica, cuyo funcionamiento se prolonga, al menos, hasta finales del siglo VII2. Después de la invasión islámica, todo el recinto de la actual Plaza y su entorno inmediato se consolidan como una gran maqbara3. La conquista cristiana supondrá el abandono de este amplio espacio, que se configurará a partir del siglo XV como Plaza Mayor, uso que perdura en la actualidad. Sin duda, entre los numerosos materiales y heterogéneas estructuras que ha aportado la intervención arqueológica, han llamado muy especialmente la atención las de carácter público exhumadas en el cuadrante suroriental de la 1. Las Fases I y II de la Intervención Arqueológica en la Plaza se ejecutaron bajo la dirección de A. S. Romo Salas; la primera, entre los meses de noviembre de 1997 y marzo de 1998, consistente en la realización de cuatro sondeos de evaluación en la Plaza -Romo et al. 2001; Vargas / Romo 1998-; la Fase II, a su vez, bajo la forma de excavación en área abierta en todo el recinto de la misma, tendría lugar entre septiembre de 2001 y julio de 2003 -Romo 2002; Romo 2003a; Romo 2003b-. La Fase III, por su parte, centrada en la excavación en extensión de la mitad occidental de la Plaza, con la ejecución además de algunos sondeos estratigráficos en espacios públicos, se ha llevado a cabo entre octubre de 2003 y 2007 bajo la dirección de S. García-Dils –García-Dils 2004; Sáez et al. 2005; García-Dils et al. 2005b; García-Dils / Ordóñez 2006; García-Dils / Ordóñez 2007. 2. García-Dils et al. 2005a. 3. Romo 2003a. Se puede calcular para la maqbara una extensión mínima de en torno a 7000 m2, ocupando la totalidad de la Plaza de España y prolongándose hacia al sur entrando en la Avda. Miguel de Cervantes. García-Dils 2004; Sáez et al. 2004, 121-124. 76
Fig. 1. Hipótesis general de restitución de la trama urbana de la colonia Augusta Firma Astigi. Las parcelas catastrales y espacios marcados en un tono más oscuro son aquellos para los que se dispone de información arqueológica. 77
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) plaza, así como las excepcionales piezas escultóricas allí documentadas, reflejo del interés de las elites locales por la cultura helénica y los modelos griegos, siguiendo gustos y modas bien establecidos entre los círculos de las aristocracias itálicas4. La aparición de este conjunto, unida a la excavación de una gran piscina rodeada de un área abierta al aire libre, llevó inicialmente a la interpretación de este espacio público como las termas del foro de la colonia5. Sin embargo, la consideración más detenida de estas construcciones, a las que se asociaba una rica colección epigráfica propia de ambientes de representación cívica, habida cuenta además de la situación privilegiada del recinto en el cruce del Kardo Maximus y un decumanus secundario próximo al Maximus, y la contextualización de estos hallazgos en su entorno inmediato, llevó a los autores de este artículo a cuestionar esta identificación ya en 20036. De este modo, se ha propuesto, en cambio, que las estructuras excavadas corresponderían a un recinto de culto compuesto por un espacio abierto delimitado por un sólido muro de opus quadratum, articulado en torno a un templo sobre podio con una gran estructura hidráulica en su parte posterior; como principal paralelo cabe señalar el temenos del tradicionalmente conocido como Templo de Diana de Mérida. En esta línea, nuestra propuesta inicial consideraba que el gran estanque habría estado ubicado en uno de los costados del, entonces, todavía hipotético podio, tal como se constata en Emerita, mirando el mismo hacia el este. En ese momento éramos conscientes de los problemas que esto suscitaba, ya que el templo no tendría una orientación canónica, hacia el resto del foro de la colonia. La finalización de la Fase III de la intervención arqueológica en extensión dio paso en noviembre de 2006 al comienzo de las obras de pavimentación en la Plaza de España, que incluían la integración del gran estanque, actuación 4. P. Pensabene -2006, 127 ss.- ha señalado que se trata de piezas de importación directa de Atenas y facturadas en talleres áticos, y que equiparan a Écija al nivel de Italica, Corduba o Emerita en cuanto al número y calidad de la gran estatuaria ideal importada. El conjunto, actualmente en curso de estudio bajo la dirección de la Dra. Pilar León, incluye como pieza central la Amazona tipo Sciarra en mármol del Pentélico, que reproduce la de Crésilas, que se ha preservado en un magnífico estado de conservación, patente en la presencia incluso de restos de pigmentación rojiza en cabello, ojos y algunas partes del atuendo; un torso de atleta desnudo en mármol pario, en una actitud que recuerda a la del Diadúmeno; unas piernas de mármol del Pentélico y una cabeza de mármol pario con casco corintio (¿Ares?). Más recientemente, en 2005, se ha hallado una cabeza de atleta, parte de los brazos del torso al que se ha hecho referencia, y una cabeza de leona que pertenecería al surtidor de una fuente. García-Dils / Ordóñez 2006, García-Dils / Ordóñez 2007. 5. Ésta es la interpretación, presentada en la Memoria Final de la Fase II de la excavación y en los artículos publicados por los responsables de la misma -Vargas / Romo 1998; Romo et al. 2001; Romo 2002; Romo 2003a; Romo 2003b-, que los autores del presente artículo han revisado en Sáez et al. 2004; García-Dils et al. 2005b; Sáez et al. 2005; García-Dils / Ordóñez 2006; GarcíaDils / Ordóñez 2007. Se mantiene la consideración como termas en Pensabene 2006, 126. 6. García-Dils et al. 2005b. 78
que llevaba aparejado un seguimiento arqueológico. Fue en este momento, cuando tuvo lugar el hallazgo de una sólida estructura de bloques de calcarenita que, desde el primer momento, a la luz de las hipótesis planteadas, podía ser identificada de forma incuestionable con el podio del templo al que se asociaba la piscina. La progresión de la excavación del mismo permitió, más aún, comprobar que su orientación sería la canónica: se abría hacia el sur, allí donde se extiende el resto del foro, y que, por tanto, el estanque estaba situado a su espalda. La localización del podio, además, permite definir la situación y función de otros elementos ornamentales hallados durante el proceso de excavación, como una interesante guirnalda de bronce sobredorado, o de la excepcional colección epigráfica y escultórica. El templo de Écija, por tanto, pasa a formar parte de la no demasiado abundante nómina de recintos de culto de época augustea de los que hoy tenemos noticia, junto a los de Emerita, Barcino, Ebora, Carmo o Corduba, entre otros. Las líneas que siguen se centrarán en los primeros momentos de este recinto de culto, en época augustea, vinculados a la fundación y asentamiento de pobladores en la colonia tras la deductio. 2. EL áREA DE CULTO. MORfOLOgíA y ANáLIsIs DE sUs COMPONENTEs 2.1 El temenos El recinto del templo se extiende en el espacio que se configura en el sector sureste del cruce del Kardo Maximus con un decumanus secundario (fig. 1 y 2), vía esta última que, en el estado actual de la investigación, no parece poder identificarse con el Decumanus Maximus, como se verá más adelante7. El Kardo Maximus, con una anchura de 5,88 m (20 pr8), está pavimentado con grandes losas poligonales de caliza micrítica que se asientan sobre una potente cama de preparación y se encuentran perfectamente trabadas entre sí merced a un esmerado tratamiento de anathyrosis (fig. 3a). Las características formales de la vía que discurre por el norte del temenos, por su parte, son análogas a las del Kardo Maximus. Se halla también pavimentada con voluminosas piezas de caliza micrítica concienzudamente unidas, aunque en este caso la disposición de las losas es ligeramente diferente, pues se distribuyen de forma 7. Sobre el viario de la colonia, vid. García-Dils / Ordóñez 2006. 8. Esta anchura de 20 pies es precisamente la latitud que, según Higino Gromático (C. 152.22-23), prescribía la legislación augustea para el Kardo Maximus. Sobre el valor del pie romano en Astigi, vid. García-Dils / Ordóñez 2006. 79
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) radial, a partir del eje que constituye la cloaca que discurre bajo la misma9. En este caso, la vía tiene una anchura de 5,57 m (19 pr) y no se prolonga al oeste del Kardo Maximus. Este decumanus es ocupado a partir del siglo III por la ampliación de la domus que se encontraba al norte de la calzada, en la que se reutilizan numerosos elementos constructivos procedentes de las edificaciones públicas colindantes. Frente a la puerta noroccidental del recinto, dando paso al decumanus, se articulaba un corredor flanqueado por grandes basamentos cuadrangulares (fig. 2 y 4a), de los que se han documentado cinco en el lado oeste y tres en el este. Dichos basamentos están espaciados a intervalos regulares, de en torno a 2,20 m, y sugieren la presencia aquí de un pórtico, interpretación que podría apoyar el hallazgo en el entorno inmediato de una inscripción que hace referencia a una porticus uetustate dilapsa que se restaura a inicios del siglo III, que además aparece denominada mediante el nombre de la gens Munatia que la construye o la financia; asimismo, junto al pórtico se encuentra documentada epigráficamente por primera vez en la ciudad la existencia de una basilica. Fig. 2. Temenos. 9. Bajo las losas se ha documentado una potente cloaca construida enteramente con bloques de calcarenita, con cubierta a dos aguas. A esta cloaca vierten tanto las domus colindantes, como las aguas pluviales –se ha documentado en excavación incluso un imbornal-, y el gran estanque situado dentro del temenos. 80
Enmarcado por estas vías, se ha identificado el ángulo noroccidental del peribolos del temenos, construido en opus quadratum con grandes sillares de calcarenita unidos a hueso. El muro describía una planta en “L”, perdiéndose en los perfiles este y sur de la intervención10. El muro norte del peribolos ha podido ser excavado intermitentemente en una longitud total de 38,50 m, orientado de oeste a este, con una anchura media de en torno a 1,00 m en su cimentación, y de 0,80 m en el escaso alzado conservado. En el encuentro con el muro occidental se abre un vano de 3,00 m de anchura, que configura un acceso septentrional del recinto, el único documentado en el curso de la excavación. El saqueo masivo de material constructivo que sufrió la estructura ha provocado que solamente se haya podido identificar dos tramos. En el tramo noreste, de 18,66 m de longitud, los sillares están dispuestos en general a tizón, aparejo que en algunos puntos se alterna con dos bloques colocados a soga, dando como resultado una anchura similar11. La estructura se conserva a nivel de cimentación, habiendo sido desmantelado su alzado por completo en toda su longitud; esta hilada de base se ancla directamente, sin más zapata ni cimiento, en los limos grises del sustrato natural. El tramo noroeste, por su parte, de 8,39 m de longitud, se localiza en el encuentro con el muro occidental del peribolos. En este caso se conserva un alzado de 1,90 m, con hasta cuatro hiladas de sillares dispuestos a soga, en las que se combinan piezas tanto de módulo cuadrangular como rectangular y de frente almohadillado12. En ambas caras del muro se detectaron los restos de un revestimiento de mármol, que en el paramento septentrional consiste en un aplacado de esquisto verde y mármol gris, mientras que en la cara sur es de caliza microesparítica de Almadén de la Plata. El muro se asienta sobre una única hilada de sillares dispuestos a tizón similar a la documentada en el tramo noreste. El muro occidental del peribolos se ha mantenido en un mejor estado de conservación, habiendo podido recuperarse a distintas alturas en toda la longitud excavada, en este caso de 24 m (fig. 3a y 3b). En su extremo norte, en una longitud de 5,50 m, se mantienen tres hiladas de sillares en alzado, con una altura total de 1,20 m13, disponiéndose las dos superiores a soga, y la inferior, que sirve de base, a tizón. A la cota de ésta última es a la que se conserva el 10. Romo 2003a, 58-60. 11. Los sillares de calcarenita, someramente escuadrados, tienen unas dimensiones de entre 0,66 y 0,92 m de longitud, de 0,38 a 0,47 m de anchura, y de 0,52 a 0,55 m de altura. 12. Los bloques de calcarenita tienen en este sector unas dimensiones de entre 0,54 y 1,10 m de longitud, de 0,50 a 0,82 m de anchura, y de 0,33 a 0,67 m de altura. 13. Con una cota superior de 101,41 m.s.n.m. El alzado de 1,20 m se considera desde la cota de las losas del Kardo Maximus. En Romo 2003a, 59 se señala que este alzado es de cinco hiladas, probablemente porque se ha estimado la medida desde el interior del recinto. 81
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) resto de la estructura, en su tramo sur. En lo que se refiere a la cimentación, ésta es más potente en el tramo septentrional, en una longitud de 9,50 m, con tres niveles de bloques escalonados dispuestos a tizón; en la parte meridional, los sillares están dispuestos a soga, con contrafuertes espaciados cada 4 m, de los que se han documentado dos. Como se ha señalado, en el ángulo noroccidental del recinto se abre una puerta de acceso, de 3,00 m anchura, cuyas jambas se han conservado parcialmente con un alzado de en torno a 1,00 m de altura (fig. 4a). El umbral de calcarenita de la entrada, constituido por la hilada de base de sillares atizonados, presenta huellas evidentes de desgaste debido a un tránsito muy prolongado, a pesar de lo cual todavía son visibles el encastre del gozne de la puerta en el lateral este y la mocheta exterior en el lado opuesto. La transición desde el umbral de la puerta al pavimento exterior del decumanus está constituida por un escalón más bajo formado por un gran bloque de caliza micrítica, seguido por otro de sillares de calcarenita dispuesto a la misma cota que la calzada. Por esta puerta se accedía, a través de una pequeña rampa descendente, al interior del recinto del temenos, en el que se extiende a partir de este punto una amplia explanada entre el muro del peribolos y el contrafuerte estructural que se examinará más abajo, un espacio abierto con una anchura de 9,20 m por el norte y de 9,50 m por el oeste, que se pierde en los perfiles meridional y oriental de la excavación, con una longitud documentada de 46 m de oeste a este y de 20 m de norte a sur (fig. 2 y 4b)14. La explanada está pavimentada con una capa de calcarenita picada extendida sobre una preparación de tierra alberiza apisonada, con un espesor total de en torno a 0,50 m15. Esta pavimentación cumplió además originalmente la función de nivelación y mejora del terreno, realizada en el momento de la construcción del complejo templario, tal como se ha podido documentar también en Pollentia16 y, con los mismos materiales, en la vecina Corduba17. Aunque no se han hallado evidencias al respecto, no sería descabellado pensar que la explanada constituyese, al menos en parte, un espacio ajardinado, tal como se ha propuesto para otros recintos de culto18. 14. En las Fases I y II de la Intervención Arqueológica en la Plaza, esta explanada fue identificada con la palestra de las termas. 15. Su cota de superficie oscila entre 100,53 y 100,61 m.s.n.m. 16. En Pollentia, por ejemplo, se constata que la implantación del Foro responde a una cuidada planificación previa. Así, primero se llevaron a cabo movimientos de tierra sobre el relieve preexistente, para a continuación aportar una mejora del terreno de hasta 30 cm de espesor, obteniendo así como resultado un amplio espacio perfectamente nivelado –Orfila / Moranta 2001, 209-210–. 17. Murillo et al. 2003, 62-63. 18. Álvarez / Nogales 2003, 174-175. 82
Fig. 3. a. Kardo Maximus y b. muro occidental del peribolos. A B 83
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) Hay que señalar además que en ambas colonias la erección del complejo de culto constituye el primer expediente constructivo en sus emplazamientos respectivos; como han señalado los estudiosos emeritenses, este tipo de elementos de carácter hidráulico con connotaciones religiosas y con carácter ornamental se empiezan a ver en los santuarios dinásticos a partir de la época de Augusto 34. 2.4 El templo principal El último hallazgo que se ha incorporado a este repertorio de estructuras públicas es el ángulo nororiental del podio del templo (fig. 7, 8 y 10a), construido con grandes bloques de calcarenita. Tal como se ha podido atestiguar en otros puntos de la intervención arqueológica, en los siglos XIV-XV se produce un saqueo masivo de materiales constructivos, en este caso los sillares, desmantelándose gran parte de las estructuras por completo tanto a nivel de alzado como de cimentación. Estratigráficamente, se puede afirmar que podio y estanque se construyen en el mismo momento, siguiendo la secuencia que se detalla a continuación. En primer lugar, se excava una gran zanja de entre 1,50 y 2,30 m de profundidad, con la intención de preparar el terreno. Es entonces cuando se levanta el muro de contención de opus caementicium con contrafuertes exteriores [UEC-8115], cuya cara interior, por la regularidad de su superficie, evidencia que se utilizó un encofrado. En este momento, se extiende por todo el fondo de la superficie excavada una capa de mortero de cal y arena de entre 5 y 20 cm de espesor, que serviría como punto de partida para las nuevas construcciones35. El siguiente paso será la excavación de una nueva zanja corrida de cimentación de 0,73 m de anchura y 0,37 m de profundidad, que se rellenará con cantos rodados36. Sobre esta zapata, se levantará exteriormente una caja de dos hiladas de sillares dispuestos a soga unidos a hueso, construyéndose interiormente una parrilla constituida por muros de sillares y de mampuestos poligonales de caliza. A continuación, se procedió al rellenado de la estructura en damero resultante con tierra37, levantándose dos nuevas hiladas de sillares de cimentación, colocadas con un ligero retranqueo al interior de 34. Álvarez / Nogales 2003, 185 cf. Nogales / Álvarez 2005, 214 ss.; Nogales / Álvarez 2006a. 35. Dicha capa ha sido documentada también bajo los fundamentos y el fondo del estanque. 36. Cantos de hasta 15 cm de diámetro. Este sistema de cimentación está atestiguado tanto en espacios públicos como privados en toda la colonia desde época fundacional, tal como se ha comprobado a lo largo de las distintas fases de la Intervención Arqueológica en la Plaza de España y otros puntos de la ciudad. 37. En este nivel de tierra se ha podido registrar la aparición de materiales cerámicos que confirman la cronología fundacional de la estructura. 90
Fig. 7. a. Cimentación del podio, con el muro meridional del estanque a la izquierda, vistos desde el oeste. b. Vista del podio, en proceso de excavación, desde el norte. A B 91
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) 9-10 cm. Como recurso técnico significativo, cabe señalar que los sillares de esta fábrica presentan, en todos los casos, roma la arista horizontal superior, lo que quizá podría ponerse en relación con el procedimiento seguido en la colocación y ajuste de los bloques38. En este caso, en el ángulo conservado, éstos se colocan a tizón, para dar mayor resistencia al conjunto. El espacio interior se rellena ahora con un mortero constituido por calcarenita picada y cal. Queda así una cimentación con una potencia total de 2,29 m en los muros del exterior y los que configuran la parrilla, y 1,57 m en el núcleo interior relleno de tierra y mortero. Solución constructiva semejante ha sido documentada en templos como los identificados como capitolia en Minturnae39 y Luni40, en el podium del templo de Diana en Mérida41 o la cimentación del denominado foro provincial, también en la capital lusitana42. De hecho, una suerte de estructura alveolar semejante será también con cierta frecuencia empleada en otros edificios como pueden ser los graderíos de teatros y anfiteatros, tal y como en su momento se encargó de identificar J.-C. Golvin, bajo la denominación de sistema à caissons43. Simultáneamente a la construcción de los fundamentos del podio se habrían levantado los muros perimetrales del estanque, en opus caementicium, que apoyan directamente sobre la superficie de preparación de mortero antes descrita. Sobre la cimentación referida se alzaba el podio del templo cuyos elementos han sido, en buena parte, hallados articulados en un mismo contexto estratigráfico de derrumbe formando parte de los rellenos del depósito hidráulico trasero. Realizado íntegramente en calcarenita, estaba constituido por un basamento que adoptaba la forma de una pronunciada cyma reuersa (fig. 8b). Uno de los aspectos más llamativos de este elemento, desde el punto de vista de su posición y función estructural, es el hecho de que buena parte de su plano inferior, aproximadamente 0,50 m de su anchura total, se encontrara apoyado directamente sobre el nivel de relleno constructivo vertido en el área, mientras que el resto de la pieza, hacia el núcleo de la construcción, lo hacía sobre la plataforma inferior de sillares. Este diferencial destino de las presiones ejercidas por la construcción en alzado ha provocado, de hecho, que la moldura se haya fragmentado, en este punto, a lo largo de toda su longitud (fig. 7 y 9a). Llama también la atención la elevada cota de los muros del estanque, cuyo remate oculta la moldura perimetral del podio (fig. 7 y 8a). 38. Adam 1984, 53-60. 39. Ruiz de Arbulo 1991, 24, fig. 12. 40. Ruiz de Arbulo 1991, 24-27, fig. 15. 41. Álvarez / Nogales 2003, 78. 42. Pizzo 2007, 755. 43. Golvin 1988, 141. 92
Fig. 8. a. Sección norte-sur del muro del estanque y del podium, con su cimentación. b. Detalle de la cyma reuersa, con formulación geométrica de su diseño. 0 1 m 0 50 cm A B 93
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) De dicho basamento ha sido recuperado un total aproximado de 15 m de longitud, 1,81 m de oeste a este -6,28 m a nivel de cimentacióny de 13,05 m de norte a sur. Más aún, una de las piezas, de esquina (fig. 7b y 9c), corresponde al ángulo nororiental de la construcción, elemento que ha dado la clave para la propuesta de reconstrucción de la anchura total del edificio, tomando como referencia su posición, supuestamente simétrica, con respecto al depósito hidráulico trasero44. En lo que a la morfología de las piezas se refiere, se trata de grandes bloques tallados en calcarenita de color amarillento45, de dimensiones 0,47 m de altura por 1,15-1,17 m de profundidad; el despiece en longitud es asimismo 44. La anchura resultante coincide además con el encuentro de esta estructura con la [UEC-1005], que se adosaría al flanco occidental del podio. 45. Material local de uso generalizado en este programa inicial de monumentalización de la colonia. Fig. 9. a. Detalle de la cyma reuersa en el tramo más meridional del podium documentado en excavación, frente a la iglesia de Santa Bárbara. b. Ángulo nororiental de la cornisa del podio, localizado en el interior del estanque. c. Detalle del ángulo noreste de la base del podio, con huellas de grapas metálicas en forma de cola de milano. d. Basa ática, reutilizada en ámbitos domésticos. B D A C 0 20 cm 0 20 cm 94
bastante regular, de bloques de entre 0,60 y 0,65 m. Como se ha reseñado más arriba, su frente moldurado se desarrolla en sección en una amplia cyma reuersa46 (fig. 8b, 9a y 10a). Presenta una proporción de 2,4 de altura con respecto a profundidad, es decir, algo más de 1/3 de la misma, lo que la aproxima a diferentes ejemplos documentados en ámbito itálico en tiempos tardorrepublicanos. La gola inferior traza un arco bastante cerrado y se encuentra desarrollada en profundidad, a la manera de los basamentos de una tumba de la uia Appia antica47 y del templo circular de Tibur48. Desarrollos semejantes, aunque en este caso, en coronamiento de podia, están presentes en el templo de Hércules en Cori49 y el templo A del Area Sacra de Torre Argentina50. De hecho, en el momento de mayor difusión de esta moldura en ámbito romano itálico, durante los siglos II y I a.C., procedente del mundo griego, se observa que las formas más abiertas y de “s” más prolongadas evolucionan a las más cerradas y de perfiles más sinuosos51. En cualquier caso, si bien en Roma su empleo apenas alcanzará la época augustea52, en las ciudades hispanas se observa un cierto retraso en su adopción y una mayor perduración de estas formas propias de la tradición tardorepublicana, siendo características de basamentos y cornisas en buen número de edificios propios de este horizonte monumentalizador de fines del siglo I a.C. e inicios de la primera centuria. De este modo, molduraciones en cyma reuersa fueron empleadas, entre otros, en los republicanos templos de Emporiae53 y Carteia54, así como en los ya imperiales de Barcino55, el identificado en el foro provincial de Tarraco56, el capitolio de Baelo Claudia57, el templo documentado al interior de la Puerta de Sevilla en Carmona58 o los emeritenses del templo de Diana59 y del edificio excavado en la calle Romero Leal60. 46. Sobre aspectos generales y de evolución en el tiempo de esta moldura vid. Shoe 1965, 143 y ss. 47. Realizada en peperino, su altura es aproximadamente dos tercios de su profundidad, con la curva externa más larga y pronunciada que la interior, ambas bien modeladas. L. Shoe (1965, 162; LI.9) no aporta datación precisa para ella, si bien la incluye entre los ejemplos del siglo I a.C. 48. Fue realizado en travertino. Ha recibido dataciones muy dispares si bien L. Shoe (1965, 163-164, LI.11, fig. 37) propone una cronología silana, dada la combinación de la cyma reuersa con una cornisa de coronamiento compleja. Su altura es aproximadamente igual a la profundidad, mientras que la curva externa es de desarrollo circular mucho más acusado que la interior, de tendencia oval. 49. Shoe 1965, 152, XLVII.3. Realizado en arenisca, se data en tiempos silanos. 50. L. Shoe -1965, 152, XLVII.5lo identifica con el segundo período del templo, de fines del siglo II a.C. 51. Shoe 1965, 144. 52. De la Barrera 2000, 139, 451; Rodríguez Gutiérrez 2004, 112. 53. Aquilué et alii 1984, fig. 15. 54. Roldán et alii 2006, 382. 55. Puig i Cadafalch 1934, fig. 95. 56. Hauschild 1972-1974, fig. 13; De la Barrera 2000, figs. 9.3 y 9.4. 57. Bonneville et al. 2000, fig. 34. Tipología semejante fue también empleada en la cornisa del macellum - Didierjean et al. 1986, fig. 114-. 58. Márquez 2001, 252 -253 y lám. 2. 59. De la Barrera 2000, 451, figs. 7 y 9.1. 60. De la Barrera 2000, fig. 12.2. 95
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) Frente a ellos, poco tiempo después se generalizarán las novedades que, tanto desde el punto de vista técnico como constructivo y estilístico, marcará el proyecto augusteo del templo dedicado en Roma a Mars Vltor y la plaza forense en la que éste se enmarca61. En lo que a nosotros atañe, supondrá la definitiva sustitución de la cyma reuersa por las molduraciones más complejas en las que la principal protagonista será, en adelante, la cyma recta62. De hecho, estas propuestas, de manos también de la generalización del empleo de diferentes marmora, materiales hasta la fecha de muy limitada difusión en las provincias occidentales en beneficio de las piedras locales, serán aplicadas en nuevos proyectos provinciales como el Forum Adiectum y el templo de la calle Claudio Marcelo63, ambos en Corduba, o el templo de la calle Holguín en Emerita64, entre otros. Sobre la anterior se alzaba un paño vertical de sillares del que, si bien tan sólo la hilada inferior ha sido documentada in situ, los paralelos con otros edificios similares coetáneos65 nos llevan a restituir aproximadamente cuatro hiladas (fig. 8a). Todo ello se remataba en una cornisa también moldurada de articulación más compleja, de la que se han documentado varios fragmentos, uno de ellos correspondiente al ángulo nororiental de la construcción (fig. 9b). De esta forma, la altura total del podio sería de en torno a los 2,88 m. A la citada cornisa de coronamiento del podio se adscribe una serie de bloques moldurados recuperados en el curso de la excavación del depósito hidráulico (fig. 6b). La naturaleza de los materiales, su estado de conservación66, así como las relaciones estratigráficas entre ellos han permitido, con cierta fiabilidad, su identificación con el conjunto. Si bien responde a una articulación de mayor complejidad que el basamento anteriormente analizado, de nuevo incluye en su desarrollo una cyma reuersa, lo que, una vez más, reafirma el ambiente arquitectónico en el que nos encontramos. Se compone de un amplio caveto inferior y la citada cyma 61. Ganzert 1996; Ungaro 2004. 62. Márquez 2004a, 110, fig. 1.1; Márquez 2004, 340, fig. 4. Véase como óptimo estudio comparativo De la Barrera 2000, 458, fig. 16. 63. Márquez 2004, passim. 64. De la Barrera 2000, 30-31 y fig. 16; Mateos et alii 2007. 65. Cuatro hiladas en el Templo de Diana que proporcionan una altura total al basamento de 3,13 m -De la Barrera 2000, 448, fig. 6; Álvarez / Nogales 2003, 81-; en otros ejemplos el podio fue construido con fábrica irregular en sillarejo, como pueda ser el caso del templo republicano de Carteia, para cuyo podio se reconstruye una altura de 1,90 m -Roldán et al. 2006, 387-389o el de Évora, en opus incertum, de 3 m de altura -Hauschild 1991, 107 y fig. 7 en pág. 113-. 66. No se profundizará aquí en el interés para la reconstrucción del complejo que aquí se presenta de los contextos estratigráficos de las piezas; de esta forma y como se verá más adelante, entre otros aspectos, la excepcionalidad de la conservación de elementos en estuco de gran fragilidad y grandes piezas de bronce, así como su cantidad, llevan a proponer su adscripción al derrumbe de un edificio muy próximo. Sobre los presupuestos metodológicos para el estudio de estos contextos astigitanos en la Plaza de España véase Rodríguez 2006, 217-222. 96
reuersa superior, poco desarrollada, unidos ambos a través de un listel recto intermedio. Dicha progresión recuerda a la presente en la base del podio del templo de Iuppiter Anxur en Terracina67. Del mismo modo, al igual que veíamos para el caso del ya aludido podio del templo circular de Tívoli68, la combinación de la cyma reuersa simple en el basamento con la molduración mixta de coronamiento sugiere ya un momento de introducción incipiente de molduras complejas. Esto, quizá, podría indicar una cierta evolución con respecto a ejemplos ligeramente más antiguos como pueda ser el templo republicano de Carteia, carente de moldura en el basamento y coronamiento en cyma reuersa en piedra caliza fosilífera69. Por último, cabría aludir a una serie de recursos técnicos de enorme interés identificados en diferentes puntos de la estructura descrita. A pesar del cierto margen de adaptación de las piezas llevado muy probablemente a cabo a pie de obra, propiciado además por el material empleado, calcarenita local de fácil desbastado, el cuidado proyecto del que fue objeto el conjunto astigitano se pone asimismo de manifiesto en el empleo de toda una serie de recursos técnicos. Entre ellos cabe destacar el uso sistemático de grapas metálicas para el ensamblaje de las piezas70. En este sentido resulta significativa la combinación de grapas en forma de cola de milano en la unión de los bloques del basamento (fig. 9c) con otras en forma de pi en el caso de las cornisas de coronamiento del podio. Más allá, a fin de favorecer la cohesión de la fábrica, como ulterior recurso de anathyrosis, los diferentes bloques que componían el basamento en cyma reuersa recibieron un repicado con ayuda de la subula en los planos de unión laterales (fig. 9a). Del mismo modo, han podido recuperarse numerosos fragmentos de estuco que evidencian que el podio contaba con revestimiento en este material, si bien tan sólo de forma muy puntual documentado in situ. Como ya se ha indicado anteriormente, buena parte de los elementos descritos fueron exhumados en el interior del estanque, pudiéndose constatar estratigráficamente que se trataba de un derrumbe producido por el colapso del edificio en este punto, y no del vertido de materiales constructivos. De este modo, las distintas piezas que formaban la cornisa se encuentran tal como cayeron, conservando incluso las citadas grapas en pi que las mantenían unidas, habiendo dejado en su caída grandes desconchones en el revestimiento interior 67. Shoe 1965, 164, LIV.9. Datado en tiempos silanos. 68. Vid. supra n. 48. 69. Roldán et al. 2003, 221-230; Roldán et al. 2006, 382. 70. Al respecto, como obra más general, véase Adam 1984, 56-58. 97
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) del estanque en el flanco meridional del mismo, quedando los trozos de enlucido de opus signinum desprendidos sepultados bajo los bloques caídos. Se puede reconstruir con facilidad cómo se produjo la caída de la cornisa, lo que ayuda a arrojar no menos luz sobre la posición en la que se encontraba una interesante guirnalda de bronce sobredorado que se ha podido documentar atrapada entre los sillares. Efectivamente, parece claro que los bloques bascularon y cayeron al interior de la piscina, quedando la mayoría de ellos boca abajo. Y es precisamente bajo la parte superior de los tramos de cornisa donde se han conservado los trozos de bronce sobredorado, asociados a una gran plancha de plomo. Las características de la guirnalda, que presenta en una de sus superficies un acabado sobredorado de gran densidad y calidad, y la posición en que ha aparecido, hacen inviable que se trate de un vertido intencional, por lo que como mínimo se puede aseverar que la pieza decoraba la coronación del podio, a modo de celosía. De hecho, a ulteriores reformas y modificaciones de mayor o menor alcance de la estructura pueden adscribirse algunos de estos elementos de gran excepcionalidad recuperados formando parte del derrumbe definitivo del edificio, datado en torno a mediados del siglo IV d.C. Nos referimos, fundamentalmente, a la ya aludida celosía de bronce sobredorado de gran tamaño, cuyos fragmentos fueron exhumados deformados bajo el peso de los bloques del podium y en la que cabe identificar una decoración vegetal muy estilizada71. A ella se suman, además, los restos72 de una cornisa policromada realizada enteramente en mortero con elevado contenido en cal, pintada en color azul intenso y dorado, que puede identificarse con el remate longitudinal superior de los paneles pintados parietales de un espacio interior cubierto, probablemente, la cella. En resumen, podemos concluir que estamos ante un conjunto que debe ser adscrito al edificio principal del área analizada, levantado dentro del proyecto de primera monumentalización de la ciudad. A este horizonte deben ser también asociados otros elementos como un fragmento de la ima folia de un capitel corintio de tipo itálico73. De más de 0,60 m de altura, la pieza completa 71. Todo parece indicar, dado su contexto estratigráfico, que se habría encontrado anclada sobre el podio y no formando parte de una crestería decorativa sobre el frontón del edificio como en un principio supusimos, a partir de los escasos paralelos documentados; la ausencia de vástagos de anclaje en su plano posterior descarta la posibilidad de que se tratara de un elemento adosado al alzado del podio como se ha identificado en el caso del foro de Asisium -Gros / Theodorescu 1985, passim-; ubicación semejante se propone para una pieza recuperada en el entorno del emeritense templo de Diana -Álvarez / Nogales 2004, 312-314, fig. 11-. 72. Los fragmentos conservados, de gran fragilidad, suman una longitud mínima de 1,50 m. 73. Romo 2002, 158, fig. 2; Felipe 2006, 125-127, figs. 12 a-d; Lehmann 2007, cat. A16, pág. V. 98
Fig. 10. a. Vista general del podio desde el noroeste, tras su restauración e integración in situ en la Plaza de España. b. Inscripción de L. Caninio Pomptino. A B 99
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) parte de un sacerdote del culto imperial de la colonia104, se han añadido recientemente, procedentes de la excavación de la Plaza, dos nuevos ejemplares de pedestales marmóreos de carácter semejante a los anteriores y del mismo tenor epigráfico, uno de ellos con la dedicación de un signum a una divinidad que probablemente sea Marte105. Todas ellas son homenajes elevados por miembros de la enriquecida aristocracia local de comienzos y mediados del siglo II, que se proyecta socialmente al amparo del aflujo de riqueza originado por la eclosión de la producción y exportación olearias generadas por las demandas estatales en el abastecimiento de aceite y que se insertan sin dificultades en un marco ideológico dominado por el culto y la propaganda imperial. Los nuevos hallazgos vienen a confirmar esta hipótesis de forma irrefutable. Una de las piezas más relevantes en lo relativo a asignar una funcionalidad vinculada con el culto imperial a este sector de la excavación arqueológica en la Plaza de España es una placa moldurada labrada en mármol blanco de grano fino que se presenta con un cuidado alisado en su cara frontal y un somero desbastado en la posterior. La pieza nos ha llegado muy fragmentada, aunque se pueden individualizar tres grupos de fragmentos que recogen un texto redactado con capitales con rasgos librarios no uniformes, de buena factura y ductus cuidado y con una paginación realizada a la manera de los textos en bronce o en papiro. Como la gran mayoría de las inscripciones anteriores, esta pieza se encuentra en fase de estudio106, estando éste, además, condicionado por el hecho de que resta por excavar un pequeño porcentaje de niveles deposicionales en el interior del estanque, dejados como testigo en la Fase II de la intervención arqueológica, lo que deja abierta la posibilidad, ya contrastada en otros epígrafes aparecidos en este entorno, de poder recuperar otros fragmentos de la misma, por lo que se recogerá aquí solo una información sumaria sobre su contenido. Al igual que otras piezas del conjunto epigráfico antedicho, parece que esta inscripción se encontraría fijada a la pared de un edificio que bien pudiera ser el templo de culto imperial inmediato al estanque donde aparecieron estos fragmentos, o alguna otra edificación perteneciente al recinto. En esencia se trata de un texto ritual con una formulario que recoge, mediante arcaísmos y expresiones fosilizadas, una uotorum nuncupatio o promesa de un voto a realizar en el futuro, como señalaba Tácito, pro salute principis aut caelesti uoce, fórmula que encuentra su paralelo en el conocido pasaje de la corres104. CIL II2/5, 1164 = AE 1988, 725 = CILA II.3, 689 = HEp 3, 345 = CIL II 1473. 105. Sobre ellos, la breve reseña de García-Dils / Ordóñez 2007. 106. En un trabajo próximo a su publicación a cargo de dos de los firmantes de este estudio así como de los Dres. Sáez Fernández y Saquete Chamizo. 106
pondencia de Plinio con Trajano alusivo a la promesa de votos por la salud del emperador y del Estado en general107. Se trata de una ceremonia especialmente relevante, de la que las fuentes literarias se hacen eco resaltando precisamente la solemnitas que se imprimía al ceremonial108. Obviamente, el formulario, tanto en época republicana en su forma de uotum pro salute rei publicae como en la imperial en beneficio del príncipe (pro salute imperatoris), habría sido ejecutado en las fechas establecidas ritualmente como en ciertos momentos extraordinarios para la supervivencia del Estado, y fue recitado en innumerables ocasiones en los ceremoniales de la religión pública, pero muy raramente fue plasmado en soporte no perecedero109. Afortunadamente la restitución de una parte sustancial del texto, en las secciones relativas al ritual, puede realizarse a partir del formulario empleado en alguna de las copias de los protocolos del colegio de los Fratres Aruales de Roma, donde se encuentra la emisión de los votos públicos anuales por el bienestar del emperador, su salud y su conservación, con un lenguaje arcaizante y plagado de referencias simbólicas110. Se ha perdido la parte del texto que recogía el llamamiento (precatio) a Júpiter Óptimo Máximo, conservándose las fórmulas por las que el oficiante prometía solemnemente que si el emperador vivía y se mantenía incólume y a salvo de los peligros en una fecha determinada, se realizaría un sacrificio a la divinidad -cuya identificación concreta no es posible en el estado actual de la pieza-, sacrificio que en las Actas de los Arvales consistía en la oblación de un buey blanco con los cuernos dorados. Uno de los fragmentos del texto recoge el inicio de éste, que iba encabezado por la mención de un emperador que ha sufrido damnatio memoriae y del que solo se ha hecho constar el consulado, así como lo que podría ser bien la solutio, i.e., el cumplimiento del voto anterior a través de un sacrificio con una serie de personajes presentes, en general sacerdotes, bien el comienzo de la propia nuncupatio. Otro de los fragmentos presenta un listado nominal de los participantes en el acto, con un módulo de letra sensiblemente inferior al empleado en el núcleo central de la inscripción. Uno de los aspectos más problemáticos de esta inscripción es el de su datación. En principio ésta no puede establecerse claramente a partir de la paleografía, y es obvio que la fosilización de las fórmulas del ritual no contribuye precisamente a la solución de esta dificultad. Es sabido que la abolitio 107. Tac. 16.22. Plin. Ep. 10.35-6: solemnia uota pro incolumitate tua, qua publica salus continetur…. 108. Liv. 21.63.7; V.Max. 5.10.1; Suet. Nero 46.2. 109. Cfr. los únicos ejemplos epigráficos que recogen ejemplos de uota pro salute imperatoris en Sarmizegetusa -Mărghitan / Petolescu 1976, Piso 2005-, Cirene y Ptolemais -Reynolds 1962; Reynolds 1965-. 110. Scheid et al. 1998. 107
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) nominis afectó a un alto número de emperadores, desde Calígula a Severo Alejandro, y en este sentido resulta muy sugerente la coincidencia en el formulario de los Actas de los Arvales redactadas a fines del siglo I con la damnatio que sufrieron soberanos como Galba, Otón, Vitelio o Domiciano, hacia donde se podría orientar la datación de la pieza. En cualquier caso resulta fundamental para la correcta interpretación del conjunto exhumado en este sector de la Plaza de España el hecho de que, en su evolución, los uota pro salute terminaran integrándose en el conjunto de actos y prácticas del culto al emperador. 4. CONsIDERACIONEs fINALEs En el sector del foro astigitano documentado hasta la fecha y a la espera de los resultados de futuras intervenciones que permitan una mejor y más completa caracterización del espacio, tanto en lo que se refiere a los diferentes edificios que lo configuraron como a su evolución constructiva a lo largo del tiempo, se identifica un área sacra correspondiente a la primera monumentalización llevada a cabo en la ciudad. Así lo ponen de manifiesto los materiales recuperados en los niveles de construcción excavados. Como se ha analizado supra, con dicha datación armoniza, de igual modo, la tipología de una serie de elementos de decoración arquitectónica del edificio –con función más o menos estructuralcomo son las molduras de basamento y coronamiento del podium, y las piezas, no obstante ajenas al contexto estratigráfico directo, que se proponen como propias del área de culto, entendida ésta de manera amplia. En lo que se refiere a la responsabilidad de la construcción de este gran complejo urbanístico, hemos de partir del hecho cierto de la falta de cualquier referencia a la financiación de esta obra, que hemos de pensar que implicaría unos desembolsos considerables dada la envergadura de la intervención. Este tipo de actuaciones en el ámbito público podía ser llevado a cabo por iniciativa municipal, con intervención del emperador y miembros de su familia, o quedar en manos del evergetismo privado111. Los estudios de E. Melchor y J. Andreu indican el absoluto predominio de la financiación privada de las obras públicas municipales en Hispania, responsable de más del 70% de los proyectos 111. Jouffroy 1977; Jouffroy 1986; Melchor 1994: 85 ss; Andreu 2000. 108
constructivos que han dejado testimonio epigráfico, y que en ellos los templos constituyen el tipo preferido de construcción pública acometido por los notables locales. No obstante, es difícil aceptar que las elites decurionales astigitanas de primera hora pudieran implicarse de forma exclusiva en esta labor de monumentalización en fechas tan tempranas como las que sugieren los datos de la excavación del Salón y sus estructuras, y no hay que olvidar que los primeros colonos eran militares que, con excepción de la minoría que suponen los mandos, contarían con no excesivos recursos que dedicar a las grandes construcciones, habiendo recibido tras su licencia tierra en propiedad pero no dinero en efectivo; las parcelas asignadas en el proceso de centuriación aún iban a tardar años en proporcionar rendimiento, y en esta línea, por ejemplo, los datos de los estudios anfóricos indican que el impacto de la economía olearia sobre la riqueza urbana de la provincia se hará patente ya entrado el siglo I d.C.; es entonces cuando se encuentran abundantemente las menciones epigráficas a un activo mecenazgo cívico. La iniciativa municipal en la construcción pública está atestiguada para fechas de mediados y fines del siglo I a.C. en algunos epígrafes béticos, como los de La Rambla y Hasta Regia, con labores edilicias en muros, torres y puertas de estas ciudades a cargo de magistrados municipales, que emplearían fondos públicos de las arcas municipales para ello112. No obstante este sistema parece haberse empleado de forma mucho más limitada que la desarrollada por la iniciativa privada, y solo en contadas ocasiones sabemos de su implicación en la construcción de recintos religiosos113. Otra posibilidad que no debe descartarse es la de la suscripción popular, un sistema del que tenemos noticia de su empleo en la Italica tardorrepublicana, precisamente en la construcción de un templo que fue ornamentado con una inscripción musiva en la que consta la indicación de stipe114; es interesante constatar cómo en este caso la iniciativa popular se combinó con la implicación personal de uno de los magistrados de la ciudad, quien sufragó las cancelas del templo, en una acción ésta, la de la diversificación de fuentes de financiación que debió de ser lo más común a la hora de abordar obras de gran envergadura. En este sentido conviene recordar también las prestaciones en trabajo personal por parte de la población de la comunidad en obras de interés público que se recogen en las leyes municipales. 112. HEp 1, 291 (La Rambla); CIL II 5405 (Hasta Regia). 113. Son los casos de CIL II 3541 (Lucentum), CIL II 4202 (Tarraco), HEp 4, 182 (Regina). 114. AE 1987, 494 = HEp 3, 350 = CILA II.2, 578 = HEp 9, 509. 109
NUEVO TEMPLO AUGUSTEO EN LA coloNIA AUgUsTA fIRMA AsTIgI (ÉCIjA – SEVILLA) En fin, se ha de contar también con el papel jugado por el emperador y la casa imperial en la financiación de obras públicas. Esto podía hacerse bien directamente por el emperador, o bien a través de sus representantes –como es el caso de sus legados y gobernadores, cuya actividad en este sentido ha de ligarse con el carácter de la colonia como capital de un conuentus–, y constituyen tareas que los notables de la ciudad tomarán como ejemplo para expresar su fidelidad a la casa reinante. No obstante, para Hispania los datos al respecto son muy exiguos para la época que nos ocupa, para la que se han documentado solo tres proyectos, ninguno de ellos afectando a edificaciones de tipo religioso, en Emerita y Pax Iulia115; es cierto que la iniciativa imperial dedicó sus esfuerzos inversores en las ciudades provinciales sobre todo a obras hidráulicas, vías y edificios de espectáculos, y en mucha menor medida a las edificaciones de tipo religioso116, pero quizás el testimonio de la inscripción alusiva a Agrippa pudiera interpretarse como una muestra de la implicación financiera de la casa imperial en la dotación del aparato monumental de la colonia recién fundada. ¿Es posible que, como en Caesaraugusta, Mérida o Carthago Noua, con relación a sus murallas y teatros, fuera también en Astigi Agrippa el responsable de la ejecución del proyecto de dotación a la ciudad de un conjunto religioso de carácter monumental? Lamentablemente, el estado en que ha llegado la inscripción de Écija no facilita avanzar mucho más en esta línea. Al margen de esta problemática concreta, las características formales de los elementos arquitectónicos analizados permiten situar la monumentalización del área y la construcción del templo coincidiendo con la etapa fundacional de la ciudad. El programa astigitano pasa a engrosar, así, el panorama sobradamente documentado y bien identificado en numerosas ciudades hispanas117, en las que se reconoce una iniciativa monumentalizadora de características formales muy concretas, asociada al horizonte de municipalización augustea y a la adquisición de un estatuto privilegiado. Todo ello es reconocible en los materiales de soporte empleados y la tipología y acabado de las piezas. Frente a este panorama conservador, un tanto arcaizante, con claros vínculos con la tradición tardorrepublicana, recientes investigaciones ponen de 115. Emerita: Ramírez 2003: 25 nº 2, 3, 4, 5, 6 (teatro), 9, 10, 11 (anfiteatro); Pax Iulia: AE 1989, 368 = HEp 2, 744. 116. Cfr. al respecto ahora Horster 2001. 117. Entre las mejor conocidas hasta la fecha cabe señalar Corduba (Márquez 1998, 116-118), Carteia (Roldán et al. 2006, 408), Carmo (Márquez 2001, 250253) o Emerita (De la Barrera 2000, 201; Nogales / Álvarez 2006b, 147-149). A ellas podemos sumar el caso de Ilipa (Alcalá del Río), caracterizado a través de muy recientes intervenciones arqueológicas (Rodríguez et al. 2007; Rodríguez Gutiérrez 2007). 110
manifiesto en diferentes ciudades béticas la introducción de modelos metropolitanos118 marcados, sin duda, por el revulsivo que supondrá la construcción del romano Foro de Augusto, suponiendo una clara ruptura con las corrientes estilísticas previas. Todo ello nos lleva a identificar el programa forense astigitano en un momento previo a la eclosión de dichas novedades probablemente, por tanto, en tiempos medioaugusteos. Si bien no será extraño el documentar en una misma ciudad el empleo, de forma coetánea, de diferentes tradiciones constructivas y decorativas, de acuerdo a mecanismos que no siempre podemos explicar a través del análisis del registro arqueológico pero que muy probablemente podrían ponerse en relación con la naturaleza y alcance de las iniciativas evergéticas, en el caso de Astigi nos consta su inmejorable posición en el curso del Singilis para el acceso privilegiado a materiales foráneos y, con ellos, a nuevas corrientes y propuestas constructivas y estilísticas. Más aún, es muy probable que dada su importancia política y propagandística, las capitales de conuentus se encontraran entre las más emblemáticas para la ulterior transmisión de esta cadena de influjos. Bibliografía: ABASCAL PALAZÓN, J. M. (1996), “Programas epigráficos augusteos en Hispania”, AAC 7, 45-82. ABASCAL PALAZÓN, J. M.; RAMALLO ASENSIO, S. (1997), La ciudad de Carthago Nova: la documentación epigráfica, Murcia. ADAM, J.-P. (1984), L’arte di costruire presso i romani. Materiali e tecniche, Milano. ÁLVAREZ MARTÍNEZ, J. M.; NOGALES BASARRATE, T. (2003), Forum Coloniae Augustae Emeritae. Templo de Diana, Mérida. ÁLVAREZ MARTÍNEZ, J. M.; NOGALES BASARRATE, T. (2004), “Programas decorativos del foro colonial de Augusta Emerita. El “Templo de Diana” – templo de culto imperial”, La decoración arquitectónica en las ciudades romanas de Occidente, Murcia, 293-319. ANDREU PINTADO, J. (2000), “El comportamiento munificente de las élites hispano-romanas en materia religiosa: la construcción de templos por iniciativa privada en Hispania”, Iberia 3, 111-128. AQUILUÉ, J. et al. (1984), El Fòrum romà d’Empúries (excavacions de l’any 1982). Una aproximació arqueològica al procés històric de la romanització al nord-est de la Península Ibèrica, Barcelona. BONNEVILLE, J.-N. et al. (2002), Belo VII. Le capitole, Madrid. CARDON, E. (2004), “Le patronat municipal en Bétique et en Tarraconaise sous les premiers Julio-Claudiens”, Hispanité et romanité, Madrid, 39-58. CABALLOS RUFINO, A. (1995), “Los caballeros romanos originarios de la Provincia Hispania Ulterior Bética. Catálogo prosopográfico”, Arqueólogos, historiadores y filólogos. Homenaje a Fernando Gascó, Sevilla, tomo I, 289-343. CABALLOS RUFINO, A. (2006), “Genearcas en los procesos de integración del Bajo valle del Baetis”, SARTORI, A.; VALVO, A. (eds.), Hiberia-Italia Italia-Hiberia. Acta et Studia 2, Milano, 407-431. CHIC GARCÍA, G. (1986), “El comercio del aceite de la Astigi romana”, Habis 17, 243-264. 118. Fundamentalmente Márquez, 2004a, passim; Márquez 2004, 339-348. Este autor llama la atención sobre el papel jugado por la capital provincial en la asunción de los modelos de la Vrbs y su posterior exportación a otras ciudades vecinas como pueda ser, entre otros, el caso de Carmo. 111
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