Familia, comunidad, diversidad funcional e inclusión educativa: un pacto de futuro.
Abstract
A lo largo de este artículo vamos a referiremos a la participación de los padres, como elemento primordial y esencial para establecer una educación de calidad en el marco de una escuela abierta a la diversidad. Hablar de participación familiar implica hablar de una realidad que es, por tanto, la diversidad de las formas de agrupamiento familiar, diversidad que se manifiesta en las relaciones que se establecen entre las familias y el sistema educativo. La amenaza de un futuro oscuro para los hijos constituye uno de los impedimentos más claros para llevar a cabo cualquier proceso educativo. La mayoría de las familias no pueden asegurar por sí solas el futuro de sus hijos.
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Perspectivas en familia y educación inclusiva. [Publicación de carácter internacional: Universidad de Jaén (España)-FASIP (Brasil) para la investigación conjunta de recursos en Educación Inclusiva] Libro de Actas del III CONGRESO INTERNACIONAL Y IV NACIONAL DE AUDICIÓN Y LENGUAJE, LOGOPEDIA, APOYO A LA INTEGRACIÓN Y MULTICULTURALIDAD (ABRIL 2012) Coordinadores: Director del Congreso: Antonio Hernández Fernández (Universidad de Jaén, España) José Antonio Torres González (Universidad de Jaén, España) Claudia De Barros Camargo (FASIP, Brasil) Fernando Peñafiel Martínez (Universidad de Granada, España) José María Fernández Batanero (Universidad de Sevilla, España) Isabel Mª Ferrándiz Vindel (Universidad de Castilla La Mancha, España) Vera Lúcia Aires Gomes Silva (UFT, Tocantins, Brasil) Luis Ortiz Jiménez (Universidad de Almería, España) Mohammed El Homrani (Universidad de Granada, España) Juan Manuel Trujillo Torres (Universidad de Granada, España) Bernardo Gutiérrez Aparicio (Maestro de audición y lenguaje, España) María Dolores Carrasco Arauz (Presidenta de ASAPETAL, España) Rafael Gutiérrez Alonso (Presidente de Honor de ASAPETAL, España) Francisco Guerrero Valle (Asesor Ed. Especial. CEP Priego-Montilla, España) Laura Mesas Martín (ANELAI, España) Primera edición: 2012 © Los coordinadores Editado por Ediciones Adeo Tlfs.: 958590718 / 628850340 www.edicionesadeo.com ISBN:978‐84‐15316‐60‐2 Granada, Abril de 2012 No está permitida cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra, salvo excepción prevista en la ley sin contar con autorización de los titulares de la propiedad intelectual, pudiendo ser constitutiva de delito según arts. 270 y ss. del Código Penal.
162 III CONGRESO INTERNACIONAL Y IV NACIONAL DE AUDICIÓN Y LENGUAJE, LOGOPEDIA, APOYO A LA INTEGRACIÓN Y MULTICULTURALIDAD Ponencias. Abril 2012 Familia, comunidad, diversidad funcional e inclusión educativa: un pacto de futuro. (Family, community, functional diversity and inclusion education: a future pact) José María Fernández Batanero Universidad de Sevilla Páginas 162-167 Resumen A lo largo de este artículo vamos a referiremos a la participación de los padres, como elemento primordial y esencial para establecer una educación de calidad en el marco de una escuela abierta a la diversidad. Hablar de participación familiar implica hablar de una realidad que es, por tanto, la diversidad de las formas de agrupamiento familiar, diversidad que se manifiesta en las relaciones que se establecen entre las familias y el sistema educativo. La amenaza de un futuro oscuro para los hijos constituye uno de los impedimentos más claros para llevar a cabo cualquier proceso educativo. La mayoría de las familias no pueden asegurar por sí solas el futuro de sus hijos. Palabras clave: Educación inclusiva, participación familiar, comunidad escolar. Abstract Throughout this article we will refer to the participation of parents as primary and essential element for establishing a quality education within a school open to diversity. Talking about family participation involves speaking of a reality which is, therefore, the diversity of forms of family reunification, diversity is manifested in the relationships established between families and the education system. The threat of a dark future for the children is one of the clearest obstacles to carry out any educational process. Most families can not alone ensure the future of their children. Keywords: Inclusive education, family involvement, school community.
163 Introducción. Por comunidad educativa entendemos no sólo a los docentes, alumnos, directivos y padres de familias sino a la administración local, asociaciones, empresarios y otras instituciones del entorno. La existencia de una visión compartida por parte de la comunidad escolar sobre el para qué de la educación deja claro cuáles son los objetivos que intentan alcanzar y de qué forma, y cuáles son los valores que se promueven o se cuestionan. Si, por el contrario, los centros educativos no tienen una visión clara, difícilmente podrán determinar los elementos que no se ajustan a ese futuro y que, por tanto, deberían cambiar o mejorar. Los centros educativos se insertan dentro de un contexto y de una comunidad determinada, de ahí la importancia de desarrollar actividades que impliquen a todos los sectores. En las páginas siguientes nos referiremos a la participación de los padres como elemento primordial y esencial para establecer una educación de calidad en el marco de una escuela abierta a la diversidad. Todos los padres quieren que sus hijos cuando sean adultos sean responsables y que tengan éxito. De igual manera, muchos padres son conscientes de la importancia de participar, en colaboración con la escuela, en la educación de sus hijos. A veces, sin embargo, no saben donde comenzar, cuándo encontrar el tiempo, o cómo establecer conexiones positivas. Hablar de participación familiar implica hablar de una realidad que es, por tanto, la diversidad de las formas de agrupamiento familiar. Atrás ha quedado la definición tradicional por la que la familia constituye un “agrupamiento compuesto por un hombre y una mujer unidos en matrimonio, más los hijos tenidos en común, todos bajo el mismo techo. El prototipo de familia en la que el hombre trabaja y consigue los medios de subsistencia y la mujer se queda en casa al cuidado de los hijos, ha dejado de tener validez dando paso a nuevas formas de convivencia (familia nuclear, troncal, extensa, monoparental, reconstituida, agregada, etc. Esta diversidad en las formas de agrupamiento familiar se da también en las relaciones que se establecen entre las familias y el sistema educativo. La amenaza de un futuro oscuro para los hijos constituye uno de los impedimentos más claros para llevar a cabo cualquier proceso educativo. La mayoría de las familias no pueden asegurar por sí solas el futuro de sus hijos. Los padres tienen conciencia de que ha entrado en crisis el modelo social de familia tradicional y con él, el modelo de educación. Muchos se encuentran desconcertados, desasistidos y sin saber que hacer. No resulta extraño, por tanto, que la demanda de las familias para resolver los distintos ejes de tensión que sufren en su seno, relacionados con la transmisión de normas, la autonomía de los hijos, la facilidad o dificultad de socialización de cada miembro, los reproches de la pareja, la libertad y la autonomía de cada uno, etc., pongan sus esperanzas y reivindicaciones en el sistema educativo. Ello ha motivado que desde los propios centros educativos se ha empezado a exigir la implicación de los padres y de las madres en todos los procesos de aprendizaje que se llevan a cabo (Gotor, 2005). Todo hace pensar que se deposita en esta relación entre escuela y familia muchas de las esperanzas para que todo el alumnado pueda mejorar sus resultados escolares. Sin embargo, los cauces abiertos por la legislación educativa no se utilizan para satisfacer esta necesidad, ya que en la mayoría de los casos los proyectos educativos se elaboran y se mantienen al margen de las comunidades educativas. No obstante, sigue siendo necesario encontrar el marco, la vía, el cauce para que el compromiso entre escuela y familia pueda hacerse efectivo. Si una vez realizado el esfuerzo por comprender las tareas que conforman el currículum real de los centros, y la propuesta de cambio que se desea introducir, es necesario abrir la posibilidad de un compromiso educativo con la familia, para que ésta se sienta participe de la educación de sus hijos y sobre todo, con la integración escolar de estos, ya que un aspecto muy importante de una educación donde todos tengan cabida tiene que ver con la acogida que presta el centro educativo a sus alumnos. Son muchos los padres cuyos hijos han sido etiquetados como distintos que reciben un mensaje
164 diferente por parte de los docentes y responsables del centro educativo. La realidad que subyace a este mensaje, es que el niño en cuestión es un individuo minusvalorado. En muchos casos se producen mecanismos de exclusión hacia los alumnos que presentan algún déficit o simplemente plantean alguna dificultad en la comprensión o la velocidad de su aprendizaje. El problema no consiste en que algunos niños sean diferentes, sino que las diferencias se consideran de forma negativa e, incluso se destacan excesivamente. En vez de considerar la diferencia como un problema a resolver, conviene tener en cuenta las posibilidades de aprender de estas personas y considerar esas diferencias como el punto de partida para iniciar el aprendizaje. Aprendizaje no sólo como competencia del maestro, sino de toda la comunidad, resaltando especialmente el papel de los padres en la educación y enseñanza de sus hijos. Existe una creencia general, en gran parte de la población, en la autoridad absoluta de la escuela y de los maestros. Todavía son muchos los países donde se considera que es de mala educación intrometerse en la vida escolar de los hijos; muchos padres consideran que es la labor del maestro educar formalmente al niño, mientras que la crianza del mismo es el deber de los padres. Un niño "bien educado" es uno que ha aprendido un comportamiento moral y ético. Son muchas las investigaciones que se han realizado acerca de los beneficios que aporta la participación de los padres en las escuelas. En este sentido destacaremos un estudio llevado a cabo en el 2002 y titulado “Una nueva oleadas de pruebas: el impacto de las escuela, la familia y la comunidad en el rendimiento escolar” que detectó la existencia de una relación positiva entre la participación de la familia y el éxito del estudiante, independientemente de factores como raza, etnia, clase económica o nivel educativo de los padres. Este estudio también encontró que la participación de los padres contribuye a la mejor asistencia escolar, mejores tasas de cumplimiento de la tarea asignada, reducción de la violencia y del consumo de estupefacientes y tasas de graduación más altas. En este sentido, son muchas las razones que justifican la participación de la familia en la escuela (Cuadro 1): Cuadro 1. Razones para la participación La participación de los padres es involucrarse en cada aspecto de la educación y desarrollo de los niños desde el nacimiento hasta la edad adulta reconociendo que los padres son la influencia primaria en la vida de los hijos. La participación de los padres reviste muchas formas como compartir la responsabilidad en las decisiones sobre la educación de los hijos, la salud y el bienestar igual que la participación en las organizaciones que reflejan las aspiraciones de la comunidad para todos los niños. En líneas generales, los padres participan o se involucran en la escuela cuando: Cada día envía a la escuela a su hijo bien descansado, bien alimentado, saludable y con un gran abrazo para empezar bien el día. La provee un ambiente adecuado de estudio y los materiales necesarios: lápices, papel, diccionario… Lee, juega o simplemente habla con su hijo. Mejora la relación entre la escuela y el hogar. Mejora la autoestima del niño. Ayuda a los padres y la comunidad a desarrollar actitudes positivas hacia la escuela y entender mejor el proceso escolar. Los estudiantes obtienen mejores calificaciones y mejores resultados. Conduce a mejor rendimiento a largo plazo. Los programas escolares tienen más éxito. Hace las escuelas más efectivas. Mejora la percepción de las escuelas en la comunidad. Crea mayor conciencia y apoyo para las escuelas en la comunidad. Contribuye a respetar la diversidad del alumnado.
165 Le da oportunidad de practicar las destrezas aprendidas en la escuela haciendo las tareas diarias. Exhibe su trabajo escolar. Se reúne con sus maestros. Pregunta al personal de la escuela cualquier inquietud que tenga. Se hace miembro de la PTA local. Trabaja de voluntario en la escuela o en su casa. Trabaja junto con la PTA y demás padres en mejorar la escuela para todos los niños. Le asegura a su niño que usted estará siempre a su lado. También es evidente que la relación con las familias es una de las preocupaciones del profesorado. Un estudio realizado por Marchesi y Díaz (2007) confirma este hecho y encuentra que los tres aspectos que producen más satisfacción al profesorado en relación con las familias son mantener una relación positiva con éstas, que confíen en él y que le valoren. Por su parte, los tres que les producen más insatisfacción son que no se preocupen por la educación de sus hijos, que critiquen o desautoricen a los profesores y que no se fíen de sus criterios. Colaboración entre la escuela y las familias de alumnos con diversidad funcional. Como se viene diciendo, la familia y la escuela, son los dos contextos ambientales más relevantes en el desarrollo de todos los niños y de manera especial de los alumnos con diversidad funcional. Hogar y escuela con frecuencia se superponen, afectando a la conducta del niño lo que ocurre en uno y otro sistema. Por ello, la colaboración de maestros y padres en el proceso de enseñanza – aprendizaje del niño, y en especial de aquel que presenta necesidades educativas especiales se hace sumamente esencial para lograr el desarrollo armónico e integral de su personalidad. Las relaciones e interacciones que se establecen en el seno familiar, y la escala de valores en la cual se asientan, fomentan una serie de actitudes y experiencias que repercuten de manera directa sobre el desarrollo de cualquier niño y que deben ser tenidas en cuenta aun más en el caso de niños con necesidades Las características particulares que caracterizan a estos niños y su entorno de vida, hace que no sea infrecuente que surjan dificultades en las relaciones entre el profesional y la familia. Entre estas dificultades o problemas que se encuentran habitualmente en padres y profesores se pueden destacar los siguientes (Reyes y Toledo, 2008): - Excesivo distanciamiento entre el profesional y la familia. No se suele establecer una relación de igual a igual. - Falta o deficiencias de información por ambas partes sobre el modelo educativo seguido en el otro contexto, objetivos y estilos de aprendizaje que se fomentan. - En algunos casos, aparición de sobreexpectativas en profesores y padres, con el riesgo evidente de ser defraudados. - Trato descortés de una parte hacia otra. - Los profesores no aprecian la colaboración leal ofrecida por los padres. - Los profesores no han recibido información adecuada sobre como tratar a las familias. Los profesores dan consejos o plantean exigencias a los familiares que éstas no están en condiciones reales de atender. - Los profesores piensan que los problemas educativos de sus alumnos tienen su origen en las características de su familia. - Los profesores piensan que los problemas de los alumnos tienen su origen en la deficiente atención que reciben de sus familias.
166 La familia del niño que presenta diversidad funcional, en principio va a estar más necesitada de una orientación y de un asesoramiento, pues en muchas ocasiones, esta familia va a desconocer las verdaderas necesidades del niño que ve crecer. De ahí la importancia de un reconocimiento y aceptación de la propia familia de la situación en la que se encuentran. De forma genérica y sin entrar en los cauces legales de participación de las familias en la educación de los niños con necesidades educativas especiales, como es el caso de la elección de centro, etc., la colaboración de los padres deberá garantizarse a través de unas fórmulas adecuadas, en el proceso de identificación y valoración de las necesidades educativas y en la determinación de los servicios y medidas de carácter específico que sea necesario promover. Se considera fundamental la colaboración de los padres, fuera del marco escolar, en la adquisición de determinados objetivos y habilidades por parte del alumno. Los cauces de participación pueden ser: Individuales, tratando de guiar y facilitar la incorporación del niño al centro (Entrevistas con el tutor). Colectivos, exponer su experiencia en distintos campos (asociaciones de padres, talleres, escuelas de padres...). Un aspecto importante a tener en cuenta es que la problemática de los niños con necesidades educativas especiales lleva frecuentemente a los padres a ampliar sus conocimientos sobre la temática concreta que les afecta. Esto constituye un campo de colaboración, ya que los padres acuden a los profesionales para aumentar su formación. En dicha formación son distintas las instancias que pueden tomar la iniciativa, pero hay una estrategia que es fundamental: la escuela de padres. En cualquier caso una correcta actitud de los padres pasa por los buenos lazos de colaboración que establezcan con los profesionales sanitarios y docentes. La colaboración con los profesionales, y nos interesa destacar el papel de los docentes, se convierte en clave en el desarrollo de los niños con necesidades educativas permanentes, ya que la discusión e interacción con los profesores descubre a los padres las potencialidades de sus hijos y los mecanismos de estimulación adecuados a sus características. A modo de reflexión. Educar es convertir a alguien en persona. Introducir en la realidad con amor y conocimiento. La educación es la base para edificar una trayectoria personal adecuada. Etimológicamente significa acompañar y extraer. Educar es cautivar con argumentos positivos, entusiasmar con los valores, seducir con lo excelente. Eso significa comunicar conocimientos y promover actitudes, en una palabra, información y formación. Educar no es enseñarle a alguien matemáticas, literatura, arte o contabilidad, sino prepararlo para que aumente su formación para que puedan educarlos como ciudadanos y ciudadanas, críticos y felices. Destacamos la importancia de la participación de las familias y las comunidades como aliados para apoyar la educación, la relación entre las familias, las comunidades y los profesionales puede actuar como un apoyo potente al desarrollo de prácticas más inclusivas, cuando se basa en el respeto mutuo y en la voluntad de trabajar en colaboración. También puede obstaculizar este desarrollo si se mantiene a los padres y a la comunidad a distancia. Por supuesto que algunas familias y miembros de la comunidad participarán más que otros en la educación de sus hijos. Lo importante en un sistema educativo inclusivo es que el rol de ellos se reconozca y que sus opiniones y puntos de vista se valoren y respeten. Referencias. FERNÁNDEZ BATANERO, J. Mª (2006): ¿Educación inclusiva en nuestros centros educativos? Sí, pero ¿Cómo? Contextos Educativos. Revista de Educación, Vol. 8-9, 135-148. FERNÁNDEZ BATANERO, J. Mª (2007): El alumnado inmigrante en el contexto educativo español: situación actual y propuesta de futuro. Revista
167 Portuguesa de Pedagogía, ano 41-2, 83-100. FERNÁNDEZ BATANERO, J. Mª (2008). Aceleración para la transformación. Temáticos escuela, VIII (22), febrero 2008. FERNÁNDEZ BATANERO, J. Mª (2009). Un curriculum para la diversidad. Madrid: Síntesis GOTOR, M (2008): El IES Diamantino de Sevilla: una escuela de todos y para todos, en Rafael Feito y Juan Ignacio López Ruiz (Coords.). Construyendo Escuelas democráticas, Barcelona, El Roure. MARCHESI, A. & DÍAZ, T. (2007). Las emociones y los valores del profesorado. Madrid: Fundación Santa María MOLINER, O. (2008). Condiciones, procesos y circunstancias que permiten avanzar hacia la inclusión educativa: retomando las aportaciones de la experiencia canadiense. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 6(2), 27-44. REYES M. M. Y TOLEDO, P. (2008): Educación familiar. Sevilla, Mergablum.