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Director Francisco Javier Caro González Coordinadora Antonia Isabel Nogales Bocio Emprender en femenino en la Comunicación Cuadernos Artesanos de Comunicación / 60
Cuadernos Artesanos de Comunicación - Comité Científico Presidencia: José Luis Piñuel Raigada (UCM) Secretaría: Concha Mateos (URJC) - Bernardo Díaz Nosty (Universidad de Málaga, UMA) - Carlos Elías (Universidad Carlos III de Madrid, UC3M) - Javier Marzal (Universidad Jaume I, UJI) - José Luis González Esteban (Universitas Miguel Hernández de Elche, UMH) - José Luis Terrón (Universidad Autónoma de Barcelona, UAB) - José Miguel Túñez (Universidad de Santiago, USC) - Juan José Igartua (Universidad de Salamanca, USAL) - Julio Montero (Universidad Complutense de Madrid, UCM) - Marisa Humanes (Universidad Rey Juan Carlos, URJC) - Miguel Vicente (Universidad de Valladolid, UVA) - Miquel Rodrigo Alsina (Universidad Pompeu Fabra, UPF) - Núria Almiron (Universidad Pompeu Fabra, UPF) - Ramón Reig (Universidad de Sevilla, US) - Ramón Zallo (Universidad del País Vasco, UPV-EHU) - Victoria Tur (Universidad de Alicante, UA) * Queda expresamente autorizada la reproducción total o parcial de los textos publicados en este libro, en cualquier formato o soporte imaginables, salvo por explícita voluntad en contra del autor o autora o en caso de ediciones con ánimo de lucro. Las publicaciones donde se incluyan textos de esta publicación serán ediciones no comerciales y han de estar igualmente acogidas a Creative Commons. Harán constar esta licencia y el carácter no venal de la publicación. * La responsabilidad de cada texto es de su autor o autora.
97 Microcréditos: luces y sombras María del Mar Ramírez Alvarado Resumen El presente artículo tiene como objetivo reflexionar sobre un tema cada vez más controvertido como el de los microcréditos, concepto desarrollado en Bangladesh por el economista Muhammad Yunus. Se sabe que la clave de las altas tasas de retorno de los pequeños préstamos otorgados a las personas más desfavorecidas está, sobre todo, en la asignación de dinero a las mujeres. En este texto se analizan las contradicciones del tema desde dos puntos de vista: por una parte el inobjetable valor de las iniciativas que benefician a las mujeres y a cuya eficacia han contribuido sin duda la promoción que se ha hecho desde los medios de comunicación. Por otra, el hecho de que el redescubrimiento de su capacidad gestora esconda un trasfondo confuso de más trabajo del que ya tienen bajo la premisa del igual acceso a créditos. 1. Introducción N EL AÑO 1983 el economista Muhammad Yunus creó en Bangladesh el conocido Grameen Bank. La experiencia de prestar dinero en pequeñas cantidades a personas cuya pobreza y E
98 marginación les impedía acceder a la banca comercial alcanzó pronto un gran éxito y la idea de microfinanciación se expandió por el mundo entero. Su iniciativa alcanzó tal popularidad que, además de otros numerosos premios (como el Simón Bolívar otorgado por la UNESCO), en octubre del 2006 Yunus y su Banco Grameen fueron galardonados con el Premio Nóbel de la Paz por su lucha para lograr una economía más justa a través de créditos solidarios. No son pocos los investigadores que se preguntan dónde radica el éxito del Grameen Bank, cuya fórmula ha sido exportada a diversos países y que hoy cuenta con más de mil sucursales en el resto del mundo. Cualquier banquero de la globalización, abanderado de sistemas definidos para rechazar a las personas más pobres a la cuales se les piden garantías que, obviamente, no son capaces de aportar, envidiaría una tasa de reembolso como la del Grameen, que es de un 98% (Muriel Patino, 2000: 50) Una de las posibles respuestas a este hecho parece estar en la asignación de préstamos a mujeres. Este hecho adquiere otra dimensión si se contextualiza en países donde los hombres suelen tener el control del dinero y en los que las mujeres, desde su nacimiento, sienten que son una carga para sus familias que deben pagar una dote a sus maridos el día en que se casan. En ocasiones ocurre que los hombres las abandonan con sus hijos y contraen de nuevo matrimonio para obtener otra dote. La república Popular de Bangladesh, cuya capital es la ciudad de Dhaka, es un país de aproximadamente de 148 millones de habitantes y 144 mil kilómetros cuadrados de superficie situado en el Sur de Asia, limitando con la India y con Birmania1 En 1971 se separó de Pakistán y es una de las naciones más pobladas del mundo. En Bangladesh, aún hoy, el porcentaje de mujeres que acceden a créditos en la banca tradicional es muy bajo. En el Grameen Bank descubrieron una gran realidad no explotada aún del todo por el mundo de las finanzas tradicionales: las mujeres son excelentes administradoras, extraen el máximo beneficio de todo lo que 1 Datos demográficos extraídos de: HRW Atlas Mundial, febrero 2013 http://go.hrw.com/atlas/span_htm/banglade.htm
99 producen y reinvierten ese beneficio en sus propias familias, hijos e hijas. Sin embargo, en los últimos años no son pocos los que han puesto en duda esta capacidad de los microcréditos para salir de la pobreza, demandando análisis más profundos sobre el tema. Reportajes de televisión han levantado la voz de alarma, como por ejemplo la producción danesa emitida en julio de 2011 por Televisión Española que se cuestiona la utilidad de los microcréditos y la sostenibilidad del sistema. Estas voces críticas señalan que son precisamente las mujeres, principales clientes de estas pequeñas financiaciones, las que contraen a largo plazo deudas por las que deben pagar intereses que no son precisamente bajos. En relación a lo anteriormente expuesto, el presente trabajo tiene como objetivo reflexionar sobre el surgimiento de la idea de los microcréditos, sus características originarias así como en el desarrollo de experiencias generales y específicas puestas en marcha por mujeres en el ámbito de la comunicación. También pretende poner de manifiesto los aspectos contradictorios vinculados a la microfinanciación. 2. Método Como metodología de trabajo para esta investigación se ha procedido a la revisión analítica y cualitativa de información sobre microcréditos en distintas fases y desde distintas perspectivas. Por una parte, se puesto en marcha una fase de búsqueda y estudio de documentación sobre historia de los microcréditos, así como de la experiencia del Grameen Bank, biografía de su fundador Muhammad Yunus y otros datos demográficos y estadísticos. Seguidamente, se ha procedido a la búsqueda de información sobre experiencias en microcréditos otorgados a mujeres, incidiendo en el ámbito de la comunicación. Finalmente se ha desarrollado un análisis de conjunto y una reflexión general sobre las contradicciones que se han puesto de relieve en torno al tema tratado.
100 3. Resultados 3.1. Génesis de una idea En 1969 un chico bastante joven daba por finalizado su doctorado en Economía en la Vanderbilt University. Había nacido en la ciudad de Chittagong el 28 de junio de 1940. Venía así de Bangladesh y había podido acceder a esta prestigiosa universidad norteamericana a través de una beca Fulbright. Aunque todavía se quedaría un par de años como docente en la Universidad de Tennessee, Muhammad Yunus regresaría a su ciudad natal con el espíritu renovado y henchido de ideas. Allí la situación era complicada, ya que el país había quedado devastado después de la guerra separatista con Pakistán. Un día en el que recorría una aldea cercana, el ahora profesor de Economía Rural de la Universidad de Chittagong en el que se había convertido Yunus conoció a una mujer que elaboraba banquetas de bambú y que, a pesar de su gran talento artesanal, vivía en una paupérrima choza sin techo, sumida en una gran pobreza. En aquella perdida aldea de Jofra, como él mismo comenta, se dio cuenta de algo que no le habían explicado en la universidad: las personas sufren por cantidades que no llegan a un dólar (Yunus, 1998). Con sus ganancias ella no podía comprar directamente la materia prima que necesitaba y que costaba 25 centavos. Por ello, se veía obligada a recurrir a un prestamista que le compraba a un precio irrisorio la mercancía. De esta manera Yunus emprendió un experimento: decidió prestar de su propio bolsillo y sin aval 27 dólares a 42 personas que necesitaban el dinero para, como esta mujer de las banquetas de bambú, romper el círculo e iniciar sus negocios por su propia cuenta. Al final, todas le devolvieron el dinero. Aunque en la mayoría de la documentación sobre el tema esta historia es narrada como una especie de leyenda casi épica, el caso es que Muhammad Yunus, conocido como el "banquero de los pobres", la reseña como el punto de inflexión no sólo de su trayectoria personal sino de un proyecto que ha cambiado la vida de millones de mujeres en el mundo. Después de proponer su idea en distintas instancias y de servir por un tiempo él mismo como aval ante bancos que se negaban a prestar el dinero a gente sin recursos, Yunus logró crear en 1983 el conocido
101 Grameen Bank, germen de los microcréditos, que actualmente funciona en 40 mil de las 63 mil aldeas que hay en Bangladesh. De los casi dos millones y medio de prestatarios que tiene en el país, el 95% son mujeres (Muriel Patino, 2000) 3.2. La fórmula: experiencias en el ámbito de la icrofinanciación En el año 1995 tuvo lugar la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing. Esa reunión tuvo una enorme importancia ya que en ella se estableció un compromiso sin precedentes sobre la necesidad de potenciar el papel de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. En esta Conferencia se aprobó por unanimidad un programa para la promover el avance de las mujeres en el siglo XXI denominado ―Plataforma de Acción de Beijing‖ en el que se identificaban doce esferas de especial preocupación que exigían la adopción inmediata de medidas concretas por los gobiernos y la sociedad civil. Dos de estas esferas se encuentran directamente relacionadas con el tema de este trabajo: - La desigualdad en la participación de las mujeres en la definición en las estructuras y políticas económicas y en el proceso de producción. - La movilización insuficiente de los medios de comunicación para promover la contribución de la mujer a la sociedad. El área de economía fue una de las más reforzadas con la definición de objetivos en la Plataforma de Beijing que contemplaba la necesidad de promover la independencia de las mujeres a través del acceso al empleo, a condiciones de trabajo apropiadas y al control de los recursos económicos; facilitar el acceso de las mujeres a los mercados y al comercio; proporcionar formación y acceso a la información y a la tecnología; reforzar las redes comerciales de mujeres; fomentar una armonización de las responsabilidades laborales y familiares entre mujeres y hombres; y promulgar y hacer cumplir leyes que garanticen los derechos de las mujeres a una remuneración igual por un trabajo de igual valor (Naciones Unidas, 1996). La alternativa de los microcréditos ha sido una de las más utilizadas ante estos requerimientos. De allí que muchas mujeres en todo el
102 mundo (africanas, latinoamericanas, europeas) parece haber encontrado en los microcréditos una alternativa para sus perspectivas de vida. Hoy por hoy, la idea del Grameen se ha exportado a numerosos países en el mundo y, desde bancos, pasando por ONG's y gobiernos de distinta tendencia, existen muchas instituciones que han imitado su modelo. Los resultados han sido diversos, y los programas suelen tener tres pilares fundamentales: el crédito, la capacitación y el ahorro. La microfinanciación, un cauce para que los sectores menos solventes puedan recibir pequeñas sumas de dinero en forma de préstamos a corto plazo y a intereses por lo general más bajos de los que estipula el mercado, ha funcionado con esquemas que quizá a la mirada occidentalizada y capitalista podrían considerarse innovadores: las garantías solidarias y los créditos colectivos. Esto significa que unas (las mujeres son las principales prestatarias) responden por las otras demostrando así que préstamos mínimos aplicados a actividades rentables y gestionados de forma responsable son capaces de liberarlas de los grilletes de la miseria. En su obra Microcréditos. De pobres a microempresarios, la autora Maricruz Lacalle Calderón señala que el 68,5% de los clientes de las instituciones de microcréditos son mujeres ya que, a nivel mundial, conforman el sector más desfavorecido entre los pobres. Además, señala Lacalle que las mujeres están más dispuestas y son más capaces de derivar mayores beneficios hacia los integrantes de sus familias que los hombres, así como que son más responsables al momento de restitución de los préstamos (Lacalle Calderón, 2002: 30-31). En general no son pocos los gobiernos que han impulsado programas de microcrédito con diferentes estructuras organizativas, modalidades de intervención y niveles de participación de las instituciones públicas. Algunos ejemplos son interesantes. En el África Subsahariana, por ejemplo, son diversos los proyectos que siguen este modelo. Salima se trasladó a Dakar a los 35 años después de que su esposo la abandonara con sus cuatro hijos. Allí subsistió vendiendo pescado a comisión hasta que recibió ayuda del programa de asistencia a la pequeña empresa de Gand-Yoff. Con una ayuda de 138 dólares que debía pagar en el plazo de un año, consiguió un puesto de
103 pescado en el mercado y, al poco tiempo, fue incluso capaz de contratar a otras dos mujeres (Gbézo, 1999: 3) Salima es sólo una de las mujeres que han recibido apoyo de estas iniciativas en África, entre las que destacan la Red de Ahorro Popular de Burkina Faso, la Red Kafo Jiginew en Malí, o la Alianza de Crédito y Ahorro para la Producción de Senegal. Los gobiernos también están tomando partido (por ejemplo, el de Burkina Faso destinó el producto de la primera emisión de bonos del Tesoro –unos diez millones de dólares– a la financiación de asociaciones locales de crédito y ahorro) así como organismos internacionales del tipo de la Organización Internacional del Trabajo que lleva adelante el Programa de Asistencia a las Cooperativas y Sociedades de Crédito y Ahorro financiado por Alemania, Noruega y los Países Bajos en conjunto con el Banco Central de los países del África Occidental (Gbézo, 1999: 4-6). En un país latinoamericano como lo es Venezuela algunas iniciativas se han desarrollado en esta línea, como por ejemplo la del Banco del Pueblo Soberano que brinda apoyo financiero y no financiero a los ciudadanos ―para consolidar actividades productivas que les permitan salir de la pobreza y la exclusión‖ 2 Así, esta institución ofrece microcréditos de distintos tipos: individuales, solidarios, mancomunados y orientados a cooperativas. También está la iniciativa del Banco de Desarrollo de la Mujer, cuya misión se define de la siguiente manera: ―El Banco de Desarrollo de la Mujer, C.A., es una institución microfinanciera pública que facilita a las mujeres, en condiciones de pobreza, (las más pobres entre los pobres) en forma relativamente rápida y oportuna, servicios financieros y no financieros, con el propósito de que obtengan herramientas productivas para su plena inserción en el desarrollo socio - económico del país y sus beneficios, todo ello en el contexto de la acción soberana y protagónica, diseñada, para y desde nuestro pueblo en la Constitución Bolivariana3.‖ 2 http://www.gobiernoenlinea.ve/servicios/programas_sociales1.html 3 http://www.banmujer.gob.ve/
110 Gulli, Hege (1999): Microfinanzas y Pobreza. ¿Son válidas las ideas preconcebidas? Unidad de Microempresa, Departamento de Desarrollo sostenible: Banco Interamericano de Desarrollo. Hidalgo, N. (2008): ―La falsedad de los microcréditos‖. Argenpress, 4 de mayo de 2008. http://miami.indymedia.org/news/2008/05/10986.php Lacalle Calderón, M. (2002): Microcréditos. De pobres a microempresarios. Barcelona: Ariel. Naciones Unidas (1996): Informe sobre la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer. Nueva York: Naciones Unidas. Martínez, A. (2003): Microcrédito y pobreza. Enciclopedia y Biblioteca Virtual de las Ciencias Sociales, Económicas y Jurídicas. www.eumed.net/tesis/amc/index.htm MicroBank, La Caixa (2011): Informe sobre el impacto de los microcréditos 2011. Barcelona: La Caixa. Morduch, J. (1999): ―The microfinance promise‖, Journal of Economic Literature, vol. XXXVII, diciembre, pp. 1569-1614. Morduch, J. (2000): ―The microfinance schism‖, World Development, vol. 28 (4), pp. 617-629. Muriel Patino, M.V. (2000): ―Microcrédito y pobreza: un ejercicio empírico sobre el impacto del Banco Graneen‖, Boletín ICE Económico, nº 2659, febrero 2013 http://www.revistasice.com/cmsrevistasICE/pdfs/BICE_2659_49- 58__B550C32D8D9E70E08B8D023F0B9266F2.pdf Nak, Haimul: ―Los microcréditos: la diferencia entre la supervivencia y la indigencia‖, en Periodismo Humano, 25/10/2011. http://periodismohumano.com/economia/los-microcreditos-la- diferencia-entre-la-supervivencia-y-la-indigencia.html Velasco, Gema (2003): Bancos de pobres para hacerse ricos‖, americaeconomica.com, 7 /11/ 2003, febrero 2013 www.americaeconomica.com/numeros4/238/reportajes/gema238.ht m
111 Yunus, M. (1998): Hacia un mundo sin pobreza. Editorial Complutense: Madrid, 1998.