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Dos Edipos en la tragedia Edipo rey de Sófocles. Aparienza y realidad

Díaz Tejera, Alberto

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DOS EDIPOS EN LA TRAGEDIA EDIPO REY DE SÓFOCLES. APARIENCIA Y REALIDAD por A. DÍAZ. TEJERA 1. He aquí el argumento de la tragedia de Edipo Rey. Argumento tal cual lo ofrece Aristófanes de Bizancio hacia el siglo III a C.: 1 «Edipo abandonó Corinto, al ser injuriado públicamente como bastardo de padre y extranjero, y marchó a consultar el oráculo pítico en busca de conocerse a sí mismo y la semilla generadora de su estirpe. Pero el desgraciado en una encrucijada estrecha de caminos encontró a su padre layo e involuntariamente le dió muerte. Y tras descifrar el canto de muerte de la terrible Esfinge, afeó el lecho de su casta madre. Una peste y enfermedad terribles asolaban Tebas. Creonte fue enviado al santuario de Delfos para preguntar cómo cesaría la peste y escuchó de la voz mántica del dios que la muerte de layo reclamaba justicia. Por ello el infortunado Edipo, una vez supo quién era, arrancó con sus manos su dos pupilas y la madre por sí misma se ahorcó». 2. Aristófanes reproduce los componentes más significativos de la tragedia en cuanto tal, esto es, en cuanto configuración dramática elaborada por Sófocles y no los componentes tal cual se actualizan en Ja 1. Estos argumentos de Aristófanes fu eron famosos. Tienen la importancia de haber sido elaborados por un de los grandes sabios de la Escuela Alejandrina, autor de las ediciones de los trágicos. Uti lizo la edición de A.C. Pearson, Oxford, de 19 87. Los textos en español son traducción directa del original griego. 34 A. DIAZ TEJERA saga mítica referida a Edipo. La tragedia Edipo Rey se apoya en el mito pero no es el mito. El mito sirve de pretexto; proporciona elementos que unas veces se presuponen y actúan en la atmósfera de la acción trágica y otras se reinterpretan y se les proporciona intencionalidad conforme al mensaje que se quiere transmitir. Una cosa es el mito y otra la obra dramática, aunque una y otra ofrezcan coincidencias temáticas; el mito está dado, viene de atrás, no tiene nombre de autor y está fuera del tiempo; la obra trágica, en este caso, Edipo Rey, por el contrario, es una elaboración, tiene autor y se compromete en las vicisitudes vitales en las que se actualiza. El autor trágico convierte el mito en símbolo2 y, una vez símbolo, es la realidad circundante, vital y preocupante, la que hace hablar al mito. El Edipo que se dibuja en el Edipo Rey, comparado con el Edipo del mito, es una cr e ación bastante libre y singular de Sófocles. 3. Cierto es que el motivo temático nuclear, el incesto con su madre y el homicidio de su padre, se encuentra ya en Homero3 con ocasión del descenso de Ulises al Hades: « Vi a la madre de Edipo, la bella Epicastcl, que cometió un gran crimen c on mente inocente, pues se casó con su hijo una vez que hubo matado a su padre ». 4. Se trata de las dos nociones bá sicas y constantes tanto en el mi- to como en la tragedia e incluso en cualquier referencia a Edipo. Pe - ro ello no quiere decir que los elementos del mito corran paralelos en la obra trágica. Todo lo contrario, el movimiento de la leyenda mítica es inverso al movimiento escénico que proyecta Sófocles. Extremo éste muy importante porque, de una parte, explicita la intencionalidad dramática del autor Sófocles y, de otra, permite distinguir lo que per - 2. Sobre el concepto de símbol o, cf . A. Df az Tejera, «El pensar simbólico y el fenómeno cultural», Real Academia de Buenas Letras, Sevilla, 1987 y Ayer y hoy de la t ra gedia, Sev iU a, 1989. G. S. Kirk, «Myth and Artífice in the Sophoclean Oe dipus», p. 11 y ss .• en Eáipo. 11 Teatro greco e la cultura europea, Urbino, 19 82. En adelante citado Ed ipo. Para los co mponentes más an tigu os del mito de Edipo, F. Dirlmeicr, Der Mythos von K i! nig Oedipus, Berlín '. 1964. Igualme nt e, J.P. Vemant / P. Vidal-Naquet, Mito y Tragedia en la Gr ecia ami¡¡ua, I, Taurus, 1987, p. 79 y ss. 3. Odisea XI 271 s. 4. El texto es comentado por Pausanias, IX 5, 1 1; respecto al nombre de Epícasta, apoyándose en la Edi po dia, da por bueno que Ep icasta es Yocasta pero dice que fue impo si ble que le nacieran cuatro hijos. Nacieron de otra mu je r, de Euriganea, hija de Hipe rf onie. En verdad, la transmisión mítica intenta ale jar de Eclipo el crimen de in cesto. Ello se obcrva en Schol. in Phoen. 13 y 5 3. DOS EDlPOS EN LA TRAGEDIA EDIPO REY DE SÓFOCLES... 35 tenece al mito y lo que a la tragedia y clarificar las muchas observaciones equívocas que en tomo al personaje Edipo se han hecho. 5. En efecto, Layo, padre de Edipo, había seducido al joven Crisipo, hijo de Pélope. Este lo maldice y Zeus sentencia que morirá a manos de su hijo ~. Como consecuencia de esta maldición, Layo, al nacerle Edipo, ordenó a su pastor que en el monte Citerón, ce rcano a Tebas lo expusiera hasta su muerte. Pero aquí otro pastor de la casa real de Corinto lo llevó sano y salvo, aunque con lo s talones horadados, a su rey Pólibo6• Aquí, en Corinto, creció Edipo, creyéndose hijo de reyes. Mas un día escucha unas burlas de un borracho que le hacen dudar de s us verdaderos padres. Marchó a Delfos a preguntar a Apolo quién era él y quiénes sus verdaderos padre s. Apolo sólo le contestó que mataría a su padre y se casaría con su madre. Por ello no regresó a Corinto sino que se dirigió hacia Tebas. Y en un cruce de caminos mató a un hombre que resultó ser Layo, su padre7• 6. Tebas está aterrorizada por la frecuente aparición de la Esfinge, monstruo alado, mitad león, mitad mujer, que planteaba una adivinanza y, al no ser ésta resuelta, devoraba a ciudadanos. &lipo descifra el enigma y en agradecimiento los tebanos lo hacen rey y le dan por esposa a la reina y viuda Yocasta, de la que tuvo cuatro hijos8• Edipo goza de gran fama y respeto en Tebas. Pero, inesperadamente, se desencadena una peste en la ciudad que la sume en la esterilidad de hijos, de ganado y de frutos. 5. Layo introduce asf el homosexualismo. P or otra parte, en la tragedia esla maldición queda en la penumbra y só lo encontrarnos una resonancia de ella en la respuesta que el oráculo délfico da a &lipo en es las palabras, v. 994: •Desde luego, a m( loxias me anunció una vez que es1aba destinado unirme o mi propia modre y derramar con mis mismas manos la sangre de mi podre. P or ello, desde hace tiempo, vivfa feliz lejos de Corinto•. Asimismo un a ligera alusión en v. 1245 en palabras de Yocasla, cuando se ahorca, tranSmitida por el men sa jero de palacio: •Y a la yo, muerro hada tiempo, llamaba teniendo el recuerdo de Ja antigua simiente por la que él mismo murió». 6. Esta peripecia mítica sí se encuentra en la tragedia pero al fi nal y como prueba de su autoconocimiento. La tragedia, pues, termina casi como empieza la leyenda mítica. 7. Por supues to este componente mítico, en tanto que constante, aparece en la tragedia. Es un componente conclusivo: «Maté a quien no debí matar», v. 11 85 y 1369-1415. 8. Secue nc ia mítica, que será ob jeto de otras obras trágicas, como es sa bido, pe ro que aquí es irrelevante. 36 A. DIAZ TEJERA 7. Aquí termina la saga mítica de Edipo en la parte que sirve de sustrato a la tragedia. Mas, en este punto, precisamente, comienza la obra Edipo Rey: un grupo de ciudadanos, sentado ante el palacio real , pide ayuda a su rey para que ponga remedio a la peste. Averiguar la causa de ésta constituye el cauce posterior de la acción dramática. 8. Resulta, por tanto, que el movimiento expositivo de la acción trágica es inverso al de la tradici6n mítica: ésta cuenta las peripecias de Edipo desde su nacimiento, teñido del crimen de su padre Layo y envuelto en la atm6sfera de la maldición de Pélope hasta su llegada a Tebas, donde se convierte en rey y esposo de Yocasta. El movimien- to de la acción trágica, por el contrario, parte de Edipo, ya rey, que busca e investiga, en el umbral de la tragedia y como de puntillas, provocando aparentes incongruencias, quién fue el asesino de Layo, causa de la peste, para dar paso, enseguida, a averiguar cuál fue su verdadera y originaria realidad, cuál su pasado, su infancia y sus pro - genitores. El movimiento mítico es progresivo, mientras que el movimiento de la acción trágica es regresivo. Y este movimiento trágico, a su vez, es el que explica, ya la omisión de determinados componentes de la saga mítica por ser irrelevantes para la economía dramática, ya la reinterpretación y nuevo enfoque de otros elementos conforme a ese movimiento trágico 9. Por nuestra parte, estudiamos el personaje Edipo tal como lo configura Sófocles en su obra dramática y conforme al movimiento tan singular frente a la tradición mítica en el que aquél lo escenifica. Y tres son los puntos que enmarcarán este análisis: I. Sófocles inclina la acción dramática, tras unas primeras observaciones aparentemente incongruentes, no hacia quién mató a Layo, sino quién es Edipo y su realidad existencial y originaria. 2. Esta realidad existencial tiene dos momentos: una realidad existencial aparente y otra auténtica. Demostraremos este punto, precisamente, por la manera en que Sófocles trata determinados elementos míticos. 3. Edipo es responsable de la acción dramática, pero no de sus crímenes, de haber matado a su padre y de haberse casado con su madre. Sólo su existencia es culpable. 10. Veamos el primer punto. La peste, que asola la ciudad de Tebas, abre la tragedia. Es preocupación del rey y de los ciudadanos DOS EDIPOS EN LA TRAGEDIA EDIPO REY DE SÓFOCLES... 37 todos. Luego, en esos momentos iniciales de Ja obra, esta preocupación refleja una dimensión política: es la polis de Tebas la que sufre: «Bien sé que todos sufrís pero, aun sufriendo, ninguno de vosotros sufre igual que yo. Pues vuestra congoja llega a un único hombre tan sólo y a ningún otro, mi entras mi alma sufre por la ciudad por mí y por tí igualmente»9• 11. Esta dimensión política inicial provoca que Edipo se preocupe de buscar y encontrar al asesino de Layo, causa de la peste, según se lo había comunicado Apolo a Creonte10• «El soberano Febo nos ordena con claridad expulsar el miasma que alimenta esta ciudad y no dejar que crezca hasta que se vuelva incurable ». Pero Sófocles proyecta la acción dramática como foco intencional no tanto en quién es el asesino de Layo cuanto en quién es el mis mo Eclipo y cuál ha sido su existencia. Ello explica la desconexión entre Edipo y Creonte en el diálogo habido entre ambos 11 • Creonte parece no estar en Ja situación. Edipo pregunta a éste: «¿Cuánto tiempo hace ya que Layo ... », interrumpe bruscamente Creonte: »¿Qué es lo que hizo?, pues no sé a qué te refieres». « ... Que desapareció con muerte violenta», termina Eclipo la pregunta. «Muchos y largos años se podían contar desde entonces», contesta Creonte. Ese sintagma, «no sé a qué te refieres»12 lo dice todo: no tengo mi pensamiento aquí de quién mató a Layo» porque además hace ya tanto ti empo. 12. Se explica así mismo la respuesta que da Creonte a la pregunta de Edipo de por qué Tiresias no descubrió al culpable en su momen- to: 9. Edipo Rey, 55 y ss. Cf. a d emá~ D. Lanza. ll tiranno e il publico, Torino, 19 77, p. 143 ss. 10. Edipo Rey. 95 y SS. 1 1. Edipo Rey, 555. Sorprende realmente la intuición de Aristófanes en su hypothesis: busca conocerse a si mismo. Esla idea de conoc im ie nto de si mi smo la destaca Ch. Sega!, «Tim e, Theater an d Knowledege in thc Tragedy of Oidipus», Edipo. op . cit .. p. 458 y ss. Idea cenlral en el estu· dio de J.P. Vemant, op. cit .. p. 133 y ss. «Su verdadera grande za consisle en eso mismo que expresa su naturaleza de enigma: la interrogación». 12. El texto es significativo: no estay en mi .. R.O. Dawe, Oedipus Rex., Cambridge. 1982, comenta ad lwc: «Laius' doing of anyth in g has no relcvancc». Pero no da razón de ello. 38 A. DIAZ TEJERA OUK ota· e cj> ' otsµ~ cj>po vw cny éi v cj> i.f..w «No lo sé. En lo que temo no ser prudente, me gusta callan J3 . ¿Cómo era posible esta respuesta si se trataba de saber quién mató a Layo y con ello poner fin a la peste? Es más. En el verso 118 ya Creonte dice a Edipo que de los siervos que acompañaban a Layo sobrevivió uno: «murieron todos menos uno que huyó asustado». ¿No resulta incongruente que no se exigiera la pre sencia inmediata del único testigo visual de la escolta de Layo, el que hubiera podido reconocer a Edipo como asesino de éste? La exigencia de la presencia de este siervo superviviente se reclama muy tarde en la tragedia, cuando ya toda la acción camina recta hacia la identificación de Edipo: «¿Cómo podría volver aquí con prontitud? pregunta Edipd4• «¿Para qué lo quieres? contesta Y ocas ta. 13. Los estudiosos estiman estas incongruencias un tanto ajenas a la acción dramática y desde luego lo son si se considera que la acción se centra en saber quién es el asesino de Layo. Pero no es esa la in - tención básica de Sófocles. La intención central es conducir la acción hacia la realidad de Edipo. «¡Ojalá nunca sepas quién eres!» le dictP casi al final Y ocasta. Y cuánta importancia tiene en este contexto el siervo pastor, precisamente, porque revela, í.oTOp E1 16 , quién es Edipo desde su nacimiento. 14. Por tanto, no es la polis, no es la peste, no el asesino de Layo sino quién es Edipo lo fundamental, desde el punto de vista de la intención dramática de la obraEdipo Rey. Y es esta última consideración la que aparece de manera explícita desde el diálogo habido entre Edipo y el adivino Tiresias. Y pasamos al punto dos sobre la doble reali dad existencial de Edipo. El siguiente pasaje es fundamental para esta cuestión. En este diálogo y en su momento más acalorado cuando Edipo acusa al adivino de decir necedades, éste le contesta que es necio para él, pero no para los que le engendraron. Estas palabras1 7 sobresaltan a 13 . Ed ip o Rey, 5 69 . 14 . Edípo Rey. 76 5. 15. Ed ipo R ey , 1068 . 16. Ed ípo Rey. 1144. 17 . Edipo Rey, 435 y ss. La frase qu e analizamos la ha estudiado G. Paduano en otra dirección: Ja no conv er ge ncia del ti e mpo escé ni co en el tiempo ex is tencial y la pos ibilid ad de partir de ella para co ncluir un tiempo circul ar respecto al r ie mpo lineal. Cf. «Edipo Re, gl i oraculi e la lo gi ca del te mpo •, Edipo, op. cit .. p. 99 y ss. DOS EDIPOS EN LA TRAGEDIA EDIPO REY DE SÓFOCLES... 39 Edipo y pregunta: «¿Quiénes? Espera. ¿Quién de los hombres me ha dado el ser? Tt S' 6€ µ' EK<jlÚEl ~poTwv ... Tiresias contesta: íío' ~ µÉ pa <j> Ú<YEl <YE Kat Ota'. <j> 8EpEt «Este día te dará tu verdadero ser y te lo quitará». 15. Edipo formula la pregunta con un TÍS' ppoTwv, «quién de los hombres». Y Tiresias responde con un Tío ' ~µÉpa: «este día». Con ello, Sófocles zambulle ya definitivamente al espectador a preocuparse más por el verdadero ser de Edipo que por los padres de Edipo en cuanto progenitores. La secuencia del lexema ~uetv en lugar del habitual yewo.v asi lo declara. Pero ¿de qué realidad existencial se trata? Edipo es rey de Tebas, cree ser originario de Corinto y que sus padres fueron Pólibo y Mérope. Además, es un hombre afamado por su sabiduría, con la que fue capaz de vencer a la Esfinge. En cambio, no sabe que mató a su padre, que se casó con su madre y que tuvo hijos de su madre. Lo que cree saber no es verdad y lo que no sabe es precisamente su propia realidad. 16. La respuesta de Tiresias hace ver que su actual realidad existencial no es la verdadera y auténtica, pues «es te día te dará tu verdadero ser». Este día y no los muchos días vividos porque no han sido vividos en consonancia con la verdadera realidad existencial. De un lado tiene una realidad propia y auténtica que le es oculta y que desconoce y otra realidad que aparece, que él cree auténtica, pero que, en verdad, no lo es. La dialéctica entre Mea y aftj8rnx, esto es, entre apariencia y verdad, está servida. Se trata de una existencia trágica. 17. Sin embargo, la paradoja radica en que el verdadero ser de Edipo, en es te contexto, lo conoce Tiresias y no Edipo, el autor de su propia vida: «Yo te digo: al hombre que desde hace tiempo buscas, con amenazas y pregones en torno a la muerte de Layo, está aquí mismo ... y se verá que convive con sus propios hijos siendo a la vez hermano y padre y que es hijo y esposo de la muj er de la que nació y, siendo de la misma sangre, asesino de su padr e>J 8. 18 . Edipo Rey, 450 y ss. 40 A. DIAZ TEJERA Para el saber divino, la realidad es por sí diáfana, está al descubierto; para el saber humano, en cambio, la realidad está oculta y su descubrimiento, su patencia, sólo es fruto del trabajo y de la investigación, lo que precisamente hará Edipo. 18. Sófocles muestra gran interés en esta dialéctica. «Tiresias -ex clama 19 el corifeo cuando entra aquél en escenaes el único de los hombres al que le es propio por naturaleza la vedad»:~ TaAE 6€s € µnÉ<j>uKEV. Y cuando Tiresias insinúa que la causa de la peste es Edipo y éste le amenaza, aquél contesta2 °: «tengo a la verdad como alimento y fuerza»: TaA E 6E:syap l.oxOov Tp É<f>w. Muy intencional resulta este vocablo alimento. Para el saber divino la realidad existencial de Edipo es a f.JÍ 6Eta, patente y diáfana. Por el contrario, para Edipo -y para los hombressu realidad está oculta, es no verdadera. Tiresias dice21 a Edipo: «afirmo que tú tienes unión vergonzosa con tus seres más queridos y que esa unión está oculta AÉA TJBEvm y no la ves. Y dos versos más adelante: «eres odioso para los propios tuyos y ello permanece oculto para tí, AÉA T)Bas-. La realidad conocida de Edipo es, en consecuencia, no verdad, es sólo apariencia: aparece lo que no es. 19 . Este día, pue s, revelará el verdadero ser de Edipo: que dió muerte a su padre, se casó con su madre y tuvo hijos que fueron hermanos. Es la af. JÍBEta . He aquí la interpretación de la secuencia primera «este día te dará tu verdadero ser». Pero hay una segunda que dice Ka\ 6ta<j>8EpE1, que en un primer ataque de traducción podría s er «y te destruirá», «causará tu ruina», o ese día que te dará el ser «te lo quitará también». Mas ¿qué sentido tiene? Desde luego no se refiere a la muerte porque no la sufre. Tampoco creo que al hecho de arrancarse los ojos porque, aparte de ser un acto voluntario, lo hace precisamente para no verse en su auténtica realidacF 2• Te destruirá en tan- to que rey, en tanto que esposo, en tanto que hijo de Pólibo y Mérope e incluso en tanto que sabio. ¿Pero no constituyen estos rasgos la fa- 19 . Edipo Rey, 299. 20. Edipo Rey, 356. 21. Edipo Rey. 366. 22. El sacarse los ojos co n sus propias ma no s es una innovación de Sófocles. Eustacio en Sc/10/. i11 O d. 16. 4 dice que «S i Eclipo se hubiera arra ncado los ojos, no lo habría silenciado el poeta». Y en Sello/. in Phoen . 61 se afirma qu e «los siervos de Layo lo cegaron» y en Scltol. i11 Phoe11. 26, que fue «Pólibo cuando se en te ró de los orácu los que hablaban de la m ue ne de su padre•. La innovación de Sófocles es congruente: la realidad auténtica fue tan mo nstruosa que ni el propio Edipo sopona ba contemplarla. Cf. además el i nt eresante aní culo de G. Devcrcuse, «The Self- Bl in ding of Oidipous in Sophokles' Oidipo us Tyramms •. J. H. S r. 93, 1973, p. 47 y ss. DOS EDIPOS EN LA TRAGEDIA EDIPO REY DE SÓFOCLES... 41 ceta de la realidad que aparece de Edipo? ¿No configuran la6óe a? Luego el sentido es claro: la epifanía de la realidad auténtica, de la aX"fÍ9Eta, hace que de saparezca la realidad aparente, laaóea. En otras palabras: este día revelará quién eres y quién no eres. No resulta extraño que tras este verso de Tiresias, Edipo comente «cómo de enigmático y oscuro lo dices hoy todo». 20. Y tanto, glosamos nosotros. Un enigma mucho más difícil que el propuesto por la Esfinge. Si bien tiene algo en común: allí la respuesta al enigma de la Esfinge fue el hombre; aquí, el hombre Edipo. Sólo que Sófocles propone un enigma en términos más racionales y abstractos: la verdad y la apariencia del ser humano. Este enigma formulado en dicotomía dialéctica constituye la levadura que irá conformando la trama dramática, donde coinciden peripecia y anagnórisis, investigador y criminal, hasta que la realidad auténtica se tome revelada y diáfana. 20. Y no es una observación gratuita. Lo refleja la distribución gramatical del verbo <t>aív E tv. Al principio es Edipo el sujeto, el que pondrá en marcha la investigación con no poco orgullo. Afirma que al igual que hizo con la Esfinge, «otra vez pondré3 de manifiesto <t>a vw la verdad desde su raíz». Es la realidad existencial aparente la que habla. En cambio, cuando la realidad auténtica de Edipo se va imponiendo es ésta el objeto. Cuando Edipo se entera de que en la carroza iba Layo exclama24 « ¡Ay! ¡Ay! ya está claro esto, 8ta<j>avíl». Y de forma explícita en el momento clave y en forma personal: «Y o -mi realidadaparece clara m:qicxcrµm. He nacido de los que no debía, he tenido tra- to con los que no debía y he matado a los que no debíá2 5». 22. Me atrevo a afirmar que la acción trágica del Edipo Re y no es otra cosa que el análisis dinámico de la oposición que implican los términos 8ó~ a y aX "fÍ 9Et a, realidad existencial aparente y realidad existencial auténtica. 23. Esta formulación y propósito básicos permite a Sófocles utilizar los componentes míticos conforme al mensaje que quiere transmitir. Y a analizamos el movimiento inverso de mito y tragedia. Veamos ahora algunos ejemplos concretos. En la tradición mítica se explicita que Edipo actúa como actúa debido a una culpa heredada de su padre Layo, que raptó al hijo de Pélope. «Está determinado -dice 6 el orá- 23. Edipo Rey. 13. 24 . Edipo Rey, 704. 25 . Edipo Re y, 1184. 26. Recuérdese el texto: «es tá detenninado que tú dejes de ver la luz a manos de tu hi jo».