Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración (1885-1902): de la regencia de María Cristina al comienzo del reinado de Alfonso XIII. [Adenda V a El Espejo de la Época].
Abstract
Continuación de los anteriores trabajos añadidos al estudio sobre la recepción de Vico en la prensa española del siglo XIX. Esta quinta entrega recorre en la historia y en la cultura de España, a partir de la muerte del rey Alfonso XII, la continuación de la Restauración monárquica con la regencia de María Cristina desde 1885 hasta el advenimiento del reinado de Alfonso XIII en 1902.
Full text
[111] Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración (1885-1902) – Some new and more numerous flashes of Vico in Spanish newspapers during the period of the Restorarion (1885-1902) – Alcune e più numeroso lampeggi di Vico nei giornali spagnoli nel periodo del Restauro (1885-1902) – José Manuel Sevilla Fernández D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2019.i33.07 Texto original e inédito propuesto para su publicación por el Autor y superados los criterios de valoración y del proceso de aceptación requeridos, incluido reconocimiento externo por especialistas. C C MÁS Y NUEVOS DESTELLOS DE VICO EN PERIÓDICOS ESPAÑOLES DURANTE LA RESTAURACIÓN (1885-1902): DE LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA AL COMIENZO DEL REINADO DE ALFONSO XIII. [Adenda V a El Espejo de la Época] José M. Sevilla (Universidad de Sevilla) A Antonio Heredia Soriano y José Luis Mora García, maestros de hispanismo filosófico. RESUMEN: Continuación de los anteriores trabajos añadidos al estudio sobre la recepción de Vico en la prensa española del siglo XIX. Esta quinta entrega recorre en la historia y en la cultura de España, a partir de la muerte del rey Alfonso XII, la continuación de la Restauración monárquica con la regencia de María Cristina desde 1885 hasta el advenimiento del reinado de Alfonso XIII en 1902. PALABRAS CLAVE: Vico, Hispanismo, Historia de España, Restauración Borbónica, Periódicos, Adendas a El espejo de la Época. Capítulos sobre G. Vico y la cultura hispánica (1735-2005) (Nápoles, 2007). ABSTRACT: A continuation of the previous works added to the study on Vico’s reception in the Spanish press of the 19th Century. This fifth addendum covers the continuation of the monarchical Restoration –through the history and the culture of Spain from the death of king Alfonso XII– with the regency of María Cristina from 1885 until the advent of king Alfonso XIII in 1902. KEY WORDS: Vico, Hispanism, History of Spain, Bourbon Restoration, Newspapers, Addenda to The Mirror of the Time. Chapters on G. Vico and Hispanic Culture (1735-2005) (book in spanish, Naples 2007). on la presente Adenda V aportamos algunas indagaciones más a la serie de las hasta ahora anejadas a El espejo de la época. Capítulos sobre © Cuadernos sobre Vico 33 (2019) Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2019.i33.07 © José Manuel Sevilla Fernández i i
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)112 1. J.M. SEVILLA, El espejo de la época. Capítulos sobre G. Vico y la cultura hispánica (1735-2005), pres. de G. Cacciatore y pról. de A. Heredia Soriano, La Città del Sole, Nápoles, 2007. Volumen de 676 páginas, inaugural de la colección Pensamiento Latino. 2. ID., «Destellos de Vico en revistas culturales y literarias españolas. Nuevos capítulos viquianos en la cultura española entre 1841 y 1936», Cuadernos sobre Vico, 30-31, 2016-2017 Volumen XXV Aniversario, pp. 349-384. Se trata de la ADENDA I a El espejo de la época, citado, cuyo trabajo está dedicado a revistas, no a prensa periódica diaria o semanal. 3. ID., «Ráfagas de Vico en la prensa diaria española del siglo XIX (1840-1868)», Rocinante. Rivista di Filosofia Iberica, Iberoamericana e Interculturales, ISPF-CNR, II, n. 11, 2018 (e.p.): volumen especial Le trame dell’ingegno. Vico nell’orizzonte della cultura iberica e iberoamericana, a cargo de G. CACCIATORE, M. SANNA y A. MASCOLO. Según información de los editores en 2019, volumen previsto de publicación impresa por Diogene Ed. (Nápoles) y en edición digital en http://www.rocinante.it/archivio . Este trabajo constituye la ADENDA III a El Espejo de la Época. 4. ID., «¿Un Vico monarquista? Su recepción derechista en la prensa española (1902-1936)», Bollettino del Centro di Studi Vichiani, n. 48, 2018, pp. 115-127. Es la ADENDA II a El Espejo de la Época. 5. ID., «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas en la prensa periódica española durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874) y la Restauración alfonsina (1874-1885)», Bollettino della Società Filosofica Italiana, nuova serie n. 228, sett.-dic. 2019, pp. 25-50. Volumen impreso por Carocci Ed. (Roma). La contribución constituye la ADENDA IV a El Espejo de la Época. José Manuel Sevilla Fernández G. Vico y la cultura hispánica (1737-2005).1Entre estas adendas,2hace ya un par de años que hemos complementado algunos aspectos del periodo recorrido entre 1840 y 1940, investigados y articulados para la contribución al volumen de Rocinante. Rivista di filosofia e cultura iberica e iberoamericana (2018), homenaje por el 350º Aniversario de Vico, aunque hasta la fecha sin haber visto aún la luz.3Hay también artículos de prensa y referencias de interés para este periodo ya expuestos y analizados por nosotros en otro cercano estudio por la celebración del aniversario viquiano, esta vez en el Bollettino del Centro di Studi Vichiani.4En este último nos hemos centrado en la recepción de Vico en la derecha española a través de periódicos diarios o semanarios comprendidos entre 1902, mayoría de edad de Alfonso XIII y final de la Regencia, y el inicio de la Guerra Civil española en julio de 1936. Más recientemente, en una contribución a la Società Filosofica Italiana, hemos ampliado nuestra investigación al periodo entre 1668 y 1885, marcado por la Revolución Gloriosa, el Sexenio Revolucionario y el inicio de la Restauración.5Es en ese contexto en el que ahora nos adentramos nuevamente siguiendo en el periodo comprendido desde 1885 hasta 1902 el ensanche de la línea de referencias, de citas y resúmenes de ideas y doctrinas del napolitano. Se advertirá, al igual que en los anteriores citados estudios, que la interpretación de Vico oscila entre aquella dicotomía ideológica
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 113 6. Vid. J.M. SEVILLA, «¿Un Vico monarquista? Su recepción derechista en la prensa española (1902- 1936)», cit., p. 115. Cfr. parte II de El espejo de la época, cit.: «La recepcio!n de Vico en la cultura hispa!nica en el siglo XIX», pp. 73-201. Vid. ID., Material Didáctico Introductorio a las Áreas de Conocimiento de Filosofía, vol. 3. Pensamiento Hispánico. Fénix Editora, Sevilla, 2017: “Introducción al Curso de Ideas” (pp. 9-13) y parte última “IV. Tendencias de la filosofía española en el siglo XIX. Filosofía, ideología y política” (pp. 97-115). Versión en PDF en la página web de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla: http://www.centro.us.es/filosofia/web/ 7. El periodo de 1875 a 1923, o sea, desde la restauración de la monarquía en España con la figura de Alfonso XII llegando a España el día de Reyes tras haber sido proclamado el 29 de diciembre de 1874 por el general Arsenio Martínez Campos. El gran muñidor de la política española, Antonio Cánovas del Castillo, había escrito el Manifiesto de Shandurst en el que el 1 de diciembre el Borbón anunciaba su retorno como regente de España. El Dr. D. Pedro Pascual Martínez sintetiza el periodo de la Restauración canovista de modo informativo y periodístico, como una fotografía histórica: «Durante casi cincuenta años, el sistema diseñado por Antonio Cánovas del Castillo se sostuvo y permaneció con unas connotaciones prácticamente inalteradas, a pesar de las diversas crisis sufridas. El turnismo, el entendimiento en la cúpula de los partidos entre los grandes caciques, que eran, en rigor, los únicos a los que se puede calificar de caiques —lo mismo conservadores que liberales—, las corruptelas permanentes, el clientelismo, la ocupación de escaños en el Congreso de los Diputados que se quería presentar como el resultado auténtico y puro de unas elecciones hechas con toda limpieza y que con precisión de relojería cada bandazo repetía unos resultados turnantes-alternantes, y el mantener congeladas y sin dejar pasar de la raya a las aspiraciones de crecimiento de otros partidos que no fueran el conservador y el liberal, forman un entramado que no sufrió grandes variaciones a lo largo de toda la Restauración canovista.» (P. PASCUAL, Escritores y editores en la Restauración canovista (1875-1923), Ediciones de la Torre, Madrid, 1994, tomo I, p. 21). 8. En junio de 1879 nace el Partido Socialista Obrero Español. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración apreciada croceanamente entre “católicos” y “liberales”, ahora confrontación política entre tradicionalistas y progresistas o, más en la acción de modelo estatal, entre partidarios de la monarquía y partidarios de la república.6En ese contexto histórico sobre el que acontecen los hechos durante el último cuarto del siglo decimonono y comienzos del siglo veinte, estos se despliegan girando entre dos ejes principales, coetáneos, que son la Restauración canovista7y la emergencia y asalto al poder de los partidos de izquierda.8 El periodo ahora delimitado y que en esta Adenda abordamos recorre en la historia y en la cultura de España el tramo histórico que va desde la muerte del rey Alfonso XII, la continuación de la Restauración monárquica con la regencia de María Cristina (1885-1902), hasta el inicio del reinado de Alfonso XIII. Se continuará en una próxima adenda el tramo compuesto por el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y la II República (1931-1936), hasta el comienzo de la Guerra Civil (1936-1939). Como en alguna otra adenda anterior, también en esta que estamos presentando sólo pretendemos relatar —según ya hemos dicho—:
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)114 9. Del prefacio “De ráfagas y otros aires”, párrafo inicial de nuestra Adenda III «Ráfagas de Vico en la prensa diaria española del siglo XIX (1840-1868)», Rocinante, ya citado. 10. ID., «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas en la prensa periódica española durante el Sexenio Revolucionario (16868-1874) y la Restauración alfonsina (1874-1885)», Bollettino della Società Filosofica Italiana, cit., pp. 46-47. José Manuel Sevilla Fernández «la dinámica de esa imagen de Vico emergente como flashes entre las páginas de la prensa diaria, expandiendo su recepción, más allá de en pensadores e intelectuales, a una mente civil escindida bipolarmente en ideologías contrapuestas y enfrentadas entre derechas e izquierdas, a su vez también fragmentadas. No en vano en alguna prensa del s. XIX se distinguía tipológicamente entre “periódicos democráticos” y “periódicos reaccionarios”».9 Recordemos que finalizábamos la entrega IV, acogida en la sede del Bollettino della Società Filosofica Italiana, con el siguiente párrafo: «En el devenir de la vida política y social española hay acontecimientos notables y de preocupación e inestabilidad durante el proceso de Restauración: al fallecer el rey el 25 de noviembre de 1885 sin continuidad en el trono, ejerce la regencia su esposa, María Cristina de Habsburgo, gestando en su vientre a quien reinará a los 16 años con el nombre de Alfonso XIII. En el Gobierno, Sagasta lidera hasta 1890 un periodo de reformas liberales dentro de la Restauración, iniciada con el acabamiento de la I República Española y que terminará al proclamarse la II República el 14 de abril de 1931. Otra imagen de curvatura circular, tal vez viquiana. [Se continuará]».10 Continuamos, pues, ese relato de destellos viquianos en periódicos españoles en otro nuevo tramo, el que transita entre la muerte de un rey y el advenimiento al trono por otro. 1. De la conciencia de siglo del error al inicio del fin de siglo. «Sale al encuentro Vico». Persiste en relación con Vico la imagen cíclica de la historia y la doctrina de los cursos y recursos históricos, como hace el abogado y político liberal Federico Schwartz (1851-1929) en la Semblanza histórica publicada
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 115 11. Diario de Tortosa, a. IV, n. 1.028, 18 de noviembre de 1885, p. 1 c. 1 (al igual que la abreviatura “p.” designa “página”, la “c.” significa “columna”) . Cfr. nuestra Adenda IV «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas ...», cit., p. 45. El mismo «Diario católico, de intereses comerciales y agrícolas», como reza en su cabecera, que el año anterior en la continuación de un reaccionario artículo en defensa del clericalismo frente al liberalismo, atribuye a la «escuela clerical» su verdadera visión «en la historia de los designios de la Providencia», y así esgrime que esta escuela «enseña con San Agustín y con Bossuet, que todos los hechos concurren en su final resultado al triunfo de Cristo, y avisa con Vico que la historia es la justificación de la Providencia» («Escuelas clericales y escuelas liberales» (Continuación), Diario de Tortosa, a. III, n. 694, 10 de diciembre de 1884, p. 1 cc. 2-3). N.B.- En todas las citas de aquí en adelante mantendremos la ortografía original del texto citado. 12. La Verdad, a. I, n. 71, miércoles 15 de diciembre de 1886, p. 586 c. 1. La intervención sigue inmersa en la polémica acerca de las escuelas y los sistemas de enseñanza. 13. Ibid. En la cita (2) indica a pie de página: (2) «Principi di sciensa [sic] nuova.» Ildefonso López de Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración por el Diario de Tortosa el 18 de septiembre de 1885 al referirse a que «No en vano el ilustre Vico ideó sus ricorsi ó vastas edades que, á modo de cerrado círculo, la humanidad en su marcha recorre indefectiblemente al través del tiempo y del espacio».11 Esa imagen de fatalismo asociada a Vico, tan persistente en la prensa decimonónica española, se sigue tras la muerte del monarca Borbón un mes antes de la Navidad de 1885. Así se contrasta al año después en una extensa y positiva reseña a cargo de Ildefonso López de Hediger (†1890), en el «periódico religioso» La Verdad de Manresa, del libro del Dr. Vilaseca y Rius en tres volúmenes en octavo Apuntes de Historia Universal, por un Graduado en Filosofía y Letras (Barcelona, 1885-1886). Aunque se trata una Historia, eso sí, que —siguiendo a De Maistre— el recensor considera prejuiciosamente «está llena de mentiras, como llenos de mentiras están casi todos los libros de este siglo, que bien pudiera llamarse el siglo del error».12 Y así escribe el joven licenciado en Derecho, López de Hediger: «[...] hánse empeñado los historiadores en corromper la verdad, esa verdad que descansa sobre adamantinas inconmovibles columnas; y han creído que dominaba todavía Satanás, en el mundo con todo su poder funesto, y que la Humanidad seguía hoy aquellas edades sucesivas ó ricorsi que diría Vico (2) durante las cuales pasaban las generaciones de una dominación á otra dominación, á cual más tiránica y opresora; y que era posible en nuestros dias poner en boca de los personajes históricos arengas fingidas como lo hicieron Tito Livio y Jenofonte; ó hablar y escribir sin freno y sin respeto á nada, cual aquellos implacables enemigos de la verdad, los sofistas griegos.»13
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)116 Hediger, Graduado en 1886 por la Universidad de Barcelona y doctor en Derecho por la Universidad Central (Examen especial de la pena de muerte considerada en el triple aspecto de la filosofía del derecho, de la historia del derecho y del derecho positivo espan!ol – 11-XI-1887). Fallecido muy joven, en 1890 (vid. nota Diario de Cataluña, 4 de septiembre de 1890), siendo redactor del periódico carlista y católico El Correo Catalán. 14. La Unión, viernes 3 de abril de 1885, p. 2 c. 3. Vid. nuestra Ad. IV «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas ...», ya citado, pp. 44-45. E. Fernández Hidalgo, natural de Coria (Cáceres), licenciado en Filosofía y Letras y en Derecho; siguió colaborando como redactor en La Unión Católica (1887-1899), periódico continuador de La Unión tras la escisión del mismo, y extremo más conservador del canovismo. 15. Respectivamente en Las Dominicales del Libre Pensamiento, a. III, n. extra, 17 de febrero de 1885, p. 6 c. 4; e ib., a. III n. 117, 3 de mayo de 1885, p. 4 c. 2-3. Veáse nuestra ya citada Ad. IV «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas ...», pp. 45-46, donde recogemos parte del poema, y anticipamos unos versos: «[...] y una antorcha que puso en su sendero. / Vico y Voltaire: lo eterno y lo imposible; / lo ciego y lo sensible; [...]» (n. 117 citado). José Manuel Sevilla Fernández En el mismo año otra referencia religiosa la ofrece un Viernes Santo, en el periódico católico La Unión (1882-1887) —con un sermón del ya tradicionalista Juan Donoso Cortés en portada—, el escritor extremeño Eugenio Fernández Hidalgo, “cruzado” para quien sólo «á la luz de la historia sagrada» se condiciona la elaboración de la filosofía de la historia «por genios tan excelsos» como San Agustín, Vico, Bossuet o Donoso.14 En las antípodas de estas perspectivas catolicistas se halla el semanario radical madrileño, eco del espíritu republicano y revolucionario del Sexenio Democrático (1868-1874), Las Dominicales del Libre Pensamiento (1883- 1909). En un ejemplar en honor de Giordano Bruno, con colaboraciones de conocidos ilustres republicanos y librepensadores, se reproduce traducida la «opinio!n» del francés Christian Bartholmess (1815-1856) sobre «numerosas afinidades» entre el nolano y el napolitano. Igual que pocos meses después, en el mismo semanario racionalista y librepensador, el poeta J. López Pérez empareja a Vico y Voltaire en su poema Excelsior, en memoria de su amigo C.J. Espinosa.15 Mientras que, también progresista, reluce entre anuncios de corsés, chocolates y cafés, dentistas a precios populares, reconstituyentes y linimentos, un relámpago viquiano a pie de la última página del diario federalista La República, del jueves 8 de octubre de 1885, en una entrega del poema en prosa La pitié suprême (pub. 1879) del insigne Víctor Hugo (1802-1885), uno de los llamados ‘poemas de combate’ traducido al castellano por el famoso escritor y periodista Ángel Rodríguez Chaves (1849-1907) para la sección del «Folletín de la República». El afamado literato y político francés, fallecido unos meses atrás (como recordará para siempre su multitudinario funeral de
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 117 16. V. HUGO, «La piedad suprema», La República. Diario Federal, a. II n. 528, Madrid, 8 de febrero de 1885, p. 4 c. 2. 17. Ib., c. 4. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración Estado el 1 de junio bajo el Arco del Triunfo), interpela a los filósofos para que confronten la verdad del presente con la enseñanza de la historia, tal que adviertan la circularidad de un hoy y aquí que se debate entre el tradicionalismo catolicista y el progresismo indefinido y ciego: «Sí; yo lo repito, id, filósofos, interrogad las leyes, las costumbres, los juicios, los viejos siglos sangrientos, esos testigos unánimes; cavad, revolved la historia, panteón de los crímenes; abrid ese sarcófago de las muertas dinastías, escrutad los atestados, sondead les [sic] trajedias, y arrojando á los grandes palacios los resplandores de los incendios, ¿qué halláis?»16 Insensatos «que han caído débiles y desnudos en el poder sin fondo» y de los que sólo queda apiadarse; tener lástima del implacable «opresor» que, sin embargo, por una cuasihegeliana dialéctica de la fatalidad es «el oprimido más sombrío», escribe quien de hijo de un general napoleónico pasaría a ser exiliado tras el golpe de Estado de Napoleón III. Dice el proscrito republicano: «¡Que el amor es frágil y el ódio persistente! ¿Y en virtud de qué ley ha de ser inexorable? ¡Cielo sombrío! ¡Es hermoso protestar, querer romper ese ananké, saltar por encima de esa desesperación! La áspera luz reaparece siempre sorda y helada! Ve, filósofo, prueba, subleva el pensamiento, la razón, la sabiduría humana, la claridad contra la noche, la fatalidad y el horror. Llama en tu ayuda esos santos motines, Job, los Esenios, Pilón, los Terapéuticos, Voltaire, Diderot, Vico, Beccaria. Siempre vuelve á aparecer Satán con el esclavo, siempre el infierno vomita, como un doble torrente de lava, al demonio en el cielo, sobre la tierra la esclavitud, el mal en el infierno, la desgracia aquí abajo. Compadecer á Jesús es bueno; pero compadecer á Barrabás es también justo. La grandeza resplandece en rehabilitar á Caifás, en consolar á Pilatos; la cumbre más alta de la virtud es aquella en que Sócrates, espirante, es bueno para Anitus. ¡Oh! Los que siembran la desolación son los más tristes.»17 También republicano comprometido, no menos reconocido que Hugo en su patria como intelectual y político demócrata-liberal, el gaditano univer-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)118 18. VÍCTOR HUGO en: El Fígaro. Diario liberal, científico, literario y algo más, a. II, n. 140, Madrid, 31 de mayo de 1880, p. 1 c. 4; cfr. ib., p. 2 c. 2. 19. Cfr. Ad. IV «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas ...», cit., pp. 34-35, 39-40 y 43; y también el apdo. II en la Ad. III «Ráfagas de Vico en la prensa diaria ...», en Rocinante, también ya citado. 20. Ad. IV citada en n. supra, p. 39 n. 27. 21. «La Blanca Luna, por el Excmo. Sr. D. Emilio Castelar, individuo de número de la Real Academia española», Almanaque de la Ilustración, a. XIV, Est. Tip. “Sucesores de Rivadeneyra”, Madrid, 1886, pp. 72-80; cita p. 79 c. 2. [Errata en encabezado de página dice “Almanaque de la Ilustsación”]. Cfr. Ad. I «Destellos de Vico en revistas culturales y literarias españolas. ...», Cuadernos sobre Vico, cit., pp. 366- 367. José Manuel Sevilla Fernández sal Emilio Castelar (1832-1899), exaltado por el propio poeta francés como «una de las más luminosas inteligencias que han esclarecido a nuestro siglo»,18 no pocas veces se ha referido y citado a Vico en sus escritos y discursos19 sino que, además, ha adoptado incluso sus doctrinas. Rememórese, por ejemplo, su famoso Discurso leido ante la Academia española en la recepción pública del señor D. Emilio Castelar, el 25 de Abril de 1880, publicado en diversos lugares.20 Y ahora —en el momento que referimos— seis años después del famoso Discurso recuerda el orador gaditano de nuevo a Vico en su texto La blanca luna, recogido en el anuario Almanaque de La Ilustración (1874-¿?) para el año 1887. Ahí dice Castelar, motivado por el desengaño ante el contenido de una conferencia popular sobre la ‘blanca luna’, y refiriéndose a Vico entre admiración y crítica pro-progresista hacia la tesis principal de la obra maestra viquiana, ésta «tan olvidada hoy á pesar de su mérito»: «Juan Bautista Vico incapacitaba en su profunda Ciencia nueva, tan leida en otro tiempo y tan olvidada hoy á pesar de su mérito, al hombre para conocer efectos de que no fuera él causa, y obras de que no fuera él autor. Mas, á la verdad, si hubiéramos de proclamar como cosas verdaderas y sabidas tan sólo aquellas experimentadas en nuestras observaciones y experiencias personales, diariamente recomenzaríamos trabajos ya concluidos por otros, y lo que ganáramos en certidumbre, habríamos de perderlo en sabiduría.»21 Uno de los veinticinco ilustres colaboradores —con un bosquejo biográfico sobre el Cardenal Cisneros— del número del citado volumen del Almanaque es el académico y ateneísta Luis Vidart Schuch (1833-1897), de cuya figura como también de sus numerosas recepciones de Vico ya hemos
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 119 22. Así en nuestro citado volumen El espíritu de la época, pp. 125-129; y posteriormente en la Adenda I, también citada, pp. 358-360 y notas en pp. 379-380; y en el apdo. II de la también citada Ad. III «Ráfagas de Vico en la prensa diaria ...». 23. L. VIDART, «El autor de las ‘Reflexiones Militares’ y sus biógrafos D. Juan de Madariaga y D. Máximo Fuentes Acevedo» (Continuación), La Ilustración Nacional, t. IV, a. VII, n. 20, Madrid, julio de 1886, pp. 317-318. Cfr. Ad. I citada «Destellos de Vico en revistas culturales y literarias españolas. ...», pp. 359-360 y nn. 48-51 en pp. 379-380. 24. ID., «El autor de las ‘Reflexiones Militares’ y sus biógrafos D. Juan de Madariaga y D. Máximo Fuentes Acevedo» (Continuación), El Carbayon, a. VIII, n. 1673, Oviedo, 27 de agosto de 1886, p. 1 c. 3. Cfr. La Ilustración Nacional, cit., p. 318. Sobre Cotarelo, vid. Ad. I «Destellos de Vico en revistas culturales y literarias españolas. ...», cit., nota 49 en p. 379. 25. Periódico republicano correspondiente a la segunda época de Crónica de Badajoz (1864-1870) y al que siguió luego La Región Extremeña (1892-1920), que cambió de título varias veces con objeto de evitar suspensiones «especialmente a partir de señalarse afecto a las ideas de Salmerón» (MERCEDES PULIDO, «La prensa extremeña en el tránsito del siglo XIX al XX», Revista de Estudios Extremeños, V, 54, n. 2, 1998, p. 740). 26. L. VIDART, «La historia militar de España», La Crónica, a. XXIII, n. 1.887, Badajoz, 8 de octubre Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración dado referida cuenta en anteriores trabajos.22 En el verano de 1886, el matinal asturiano El Carbayon (1879-1936) del viernes 27 de agosto de 1886 recoge —publicado por entregas— el artículo del capitán de artillería anteriormente publicado en el número de julio por la «Revista literaria, científica y artística» La Ilustración Nacional (1886-1901),23 donde —transcribiendo las palabras del comandante Arturo Cotarelo (1840-1848) sobre el método de Juan de Madariaga en sus Reflexiones Militares— se lee que «hay, pues, en el trabajo del autor signos característicos de que conoce la escuela de un maestro eminente en cuestiones de historia, áun cuando se rechace su especial sistema de edades, aquel que pasó casi desapercibido en su tiempo y que se llamaba Juan Bautista Vico».24 Juicio similar expresado por Vidart al año siguiente en el extremeño republicano progresista La Crónica («Periódico democrático, de intereses morales y materiales», 1870-1892),25 diario que, por su interés para sus lectores, reproduce «con mucho gusto» el «último trabajo del distinguido escritor» en El Liberal (1879-1939). Bajo el título de «La historia militar de España», Vidart reseña un libro sobre historia de la artillería española en los siglos XIV-XV, del también comandante artillero José Arántegui, al que considera «uno de los más eruditos historiadores de la milicia española, y de la ciencia de la guerra».26 Escribe Vidart:
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)126 40. E. ZAMACOIS, «El progreso universal», Las Dominicales del Libre Pensamiento, a. VII, (¿n. 325?), Madrid, sábado 12 enero 1889, p. 1 cc. 3-4. 41. Ib., c. 4. 42. Ib. José Manuel Sevilla Fernández como «un paso más en la senda del progreso».40 Más aún, Zamacois deriva —sin mencionar a Vico— en tales viquianas consideraciones hacia la tesis de que «esto que sucede en filosofía, también acontece en las grandes revoluciones de los pueblos, como la historia nos enseña»; e incluso literalmente admite que la humanidad «desde los tiempos remotos» hasta nuestros días «no habrá caminado en línea recta, pero tampoco habrá retrocedido; ha marchado en zig-zag».41 Nada más expresivo que esta consideración del avance zigzagueante para entender la propuesta de Vico (del movimiento serpenteante a semejanza del avance ondulatorio del ofidio sobre la duna de arena y no por analogía con la serpiente que se muerde la cola) que, sin embargo, Zamacois no advierte ‘viquianamente’ pues tiene a Vico como doctrinario del retroceso histórico. Lástima por la falta de conjunción, quizás debida a una falta real de lectura de la Ciencia nueva en vez de un conocimiento indirecto de interpretaciones a través de mediadores y de artículos de prensa. Así, y pese a todo, con gran intuición llega Zamacois a decir: «No es la humanidad, como dice Vico, semejante á la bola de Sísifo, que cuando llega á cierto grado de esplendor, vuelve á sumergirse en los abismos de la ignorancia y de la barbarie para volver á empezar su trabajo de perfeccionamiento; antes al contrario, si vemos que una nación llega á la cúspide de su esplendor, y después decae y desaparece como la historia frecuentemente nos enseña, esta ruina no es total: acaba porque es preciso que ceda su puesto á otros pueblos que por sus condiciones especiales pueden llevar á cabo con mucha más facilidad la obra magna del progreso universal».42 Recurrente siempre la referencia a los círculos de hierro, esta vez aparece la tópica metáfora de la mano de Pedro Sánchez en el diario cántabro El Atlántico (1886-1896), dirigido por Enrique Gutiérrez Cueto, prensa liberal dinástica e incluso posibilista, transeúnte por la senda abierta en los críticos tiempos anteriores por la gran cabecera —conservadora moderada—
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 127 43. El escrito se halla ubicado históricamente entre la ya sucedida Primera Guerra de Marruecos (la llamada “Guerra de África”, 1859-1862) y la por llegar Primera Guerra del Rif (o “Guerra de Margallo”, 1893-1894) contra las cabilas que asediaban Melilla. Les habría de seguir, ya en el siglo nuevo, la Segunda Guerra hispano-marroquí (o “Guerra del Rif”, 1911-1926). 44. P. SÁNCHEZ, «Recuerdos de Tánger. Apuntes de cinco días». I. «De España á Africa», El Atlántico, a. III, n. 122, Madrid, viernes 4 mayo 1888, pp. 1-2; cit. p. 2 c. 1. «Pedro Sánchez» era el pseudónimo del escritor santanderino José María Quintanilla (1867-1925), uno de los fundadores de la Sociedad Menéndez Pelayo. Recuerdos de Tánger fue su único libro que dejó, junto a multitud de artículos. 45. Cfr. RODOLFO GIL, Córdoba Contemporánea, Impr. y Papelería Catalana, Córdoba, 1982, t. 1 (1859- 1891), p. 100. 46. Diario de Córdoba, a. IX, n. 2.349, 17 de octubre de 1858; folletín p. 2 c. 4. Cfr. nuestra citada Adenda III: «Ráfagas de Vico en la prensa diaria ...», en la revista italiana Rocinante. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración La Abeja Montañesa (1857-1870). El autor recuerda experiencias norteafricanas de la civilidad e historia marroquí,43 en clave viquiana: «Ya lo tenía bien sabido, y ello me satisfacía mucho, no saltábamos de la culta Europa á los pueblos orientales, medio amaestrados por la vieja civilización asiática en combinación con la nueva de aquella parte del mundo, sinó de ésta á la barbarie africana más ó menos lavada en la costa por el mar que la circunda. Iba á un pueblo, ejemplo mejor que ninguno del exagerado círculo de hierro de Vico, inmenso y prepotente de un día y hoy débil y envilecido, [...].»44 También hallamos citado a Vico en clave irónica y cómica, como así fuera hecho ya, por ejemplo, en 1858 por el «escritor humorista y agudo» Heliodoro del Busto45 cuando en el también conservador-moderado Diario de Córdoba (1849-1938) el escritor demócrata recogía con soberbia progresista decimonónica en Uno de tantos el nombre del napolitano junto al de otros filósofos modernos: «Bossuet, Vico, Kant y César Cantú no han hecho más que balbucear: nosotros hemos hablado».46 Se lee treinta años después, en el semanario barcelonés —dirigido por J. Fernández de la Reguera y E. Belliure— La Semana Cómica (1887-¿1891/94?), en un diálogo escrito por su redactor José Borrás, la siguiente imaginaria conversación: «—¡Bueno, bueno, don Genaro! —¡Vaya, vaya, don Andrés! —Vengo asustado. —¿Qué pasa? —Nada; es que vengo de ver á un genio, á un prodigio, á un hombre
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)128 José Manuel Sevilla Fernández atroz. Figúrese usted que se sabe de memoria todo lo que hay que saber; las obras de los filósofos no son nada para él, y le dice á usté enseguida lo mismo que el A, B, C, quienes fueron Epicuro, Spencer, Balmes, Janer, Platon, Epitecto, Kant, Diderot, Scheling [sic], Bossuet, Maquiavelo, Condillac, Descartes, Kempis, Voltaire, Pascal, Bentham, Sainz del Rio, Stuart Mil y Lamennais. ¿Y de escritos? ¡No digamos! El conoce los de Behr, Salmeron, San Agustin, Schopenhauer, Lerminier, Büchuer, Gonzalez Serrano, Maimónides, D’ Alembert, Ahrens, Stahl, Taparelli, Montesquiu [sic], Proudhon, Litré, Hegel, Hobles [sic], Zoroastro, Azcárate, Wolff, Cousin, Séneca, Gall, Aristóteles, Fichte, Fenelon, Giner, Roeder, Hartmann, Compte, Vico, Malebranche y Tiberghien. ¿Y de Teólogos?......—¡Basta! Basta, por Dios, Don Andrés! ¿Y dónde está ese prodigio? —¿Que no lo adivina usted? —No por cierto.—Pues es fácil. —No caigo.—Piénselo bíen. —¿En la Academia Española? —¡Quiá! No señor.—¿En la de..... la Historia?—Tampoco.—¿En la...... de Ciencias?—Menos.—¿En el......
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 129 47. JOSÉ BORRÁS, «¡Pues claro!», La Semana Cómica, a. II, n. 47, Barcelona, 20 de abril de 1888, p. 3 c. 1. 48. Leganés, barrio castizo y popular de Madrid. 49. F. ARAUJO, «Los exámenes. (Cuadros al vivo)», La Ilustración Artística, a. VII, n. 339, Barcelona, 25 de junio de 1888, pp. 2-3 (en el ejemplar: pp. 215-216; cita en p. 216 c. 1). Este diálogo satírico de Araujo ya había sido publicado antes en el periódico constitucional La Mañana, a. IV, n. 1.021, León, 7 de junio de 1879, p. 1 c. 4 (cfr. nuestra ya citada Adenda IV en Bollettino della Società Filosofica Italiana, pp. 38-39); y años después aparecerá también en el periódico político bisemanal, dirigido por el propio Araujo, El Progreso, a. I, n. 14, Salamanca, 8 de junio de 1884, p. 1 c. 2. Lo cual denota que en décadas parece que no perdiera actualidad. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración Ateneo?—Ni por pienso. —¿Tampoco? ¡Pues no lo sé! —Pues hombre.. ¿dónde ha de estar? Ya se sabe... ¡¡En Leganés!!»47 Hemos querido citar por extenso con objeto de mostrar cómo el nombre Vico aparece acogido en el seno de la lista de filósofos considerados más eminentes e influyentes en el siglo XIX español. Y como indica el final, se advierte que está presente este conocimiento en la calle,48siempre gracias a la prensa, y no sólo en las Academias ni Ateneos. Lo mismo que con comicidad y cierta sorna se constata en la breve ficción literaria del polígrafo salmantino y filokrausista Fernando Araujo Gómez (1857-1915), donde imaginariamente acontece que, a propósito de las fechas de exámenes, un estudiante dice a otro: «[...] —Dispénsame que te interrumpa; tu estás enterado y vengo á pedirte un favor. ¿Me podrias decir algo de los sistemas de Filosofía de la Historia? —¿Es broma? —Hombre, no; me veo en un compromiso; tengo una lección en el programa que trata de eso y no sé ni chispa. [...] —¿Lo sabías? Aguárdate un poco. Pues bien, ya sabes que san Agustín fue un santo... —¡Vaya noticia! —¿Lo sabías? Pues ya sabes tanto como yo; porque es lo único que sé de sistemas de Filosofía de la Historia; Bossuet, Vico, Herder, Hegel, Schlegel, Krause y demás compañeros mártires los conozco de nombre; pero ni sé si fueron ministros de Hacienda ó escribientes de algún Gobierno civil, y en cuanto á sus sistemas nunca me he metido á averiguarlos. —¡Me has fastidiado!»49
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)130 50. CLARÍN, «Palique», Madrid Cómico. Periódico semanal, a. 10, n. 363, Madrid, 1 de febrero de 1890, p. 3, citas c. 2. *Véanse notas 33 y 34 supra. 51. Tomo la expresión prestada de JOSÉ VILLALOBOS, Elogio de la radicalidad, Secretariado de Publicaciones (Universidad de Sevilla), Sevilla, 2004 (2ª ed. rev. y amp.), Ap. 2: Fascinatio nugacitatis, p. 126. ID., «Vico, ensayador», Cuadernos sobre Vico, 30/31, 2016-2017, pp. 473-480; cfr. pp. 473-475. 52. L. ROYO VILLANOVA, «Confusiones», La semana Cómica, a. V, n. 41, Barcelona, 5 de noviembre de 1891, pp. 3ª-4ª (pp. 387-388), cit. p. 387. El periodista zaragozano colaboró también con el semanario satírico Gedeón y con La Ilustración Española, fue redactor de El Nacional y más tarde de Blanco y Negro (cfr. MANUEL OSSORIO Y BERNAL, Ensayo de un catálogo de Periodistas Españoles del siglo XIX, Imprenta y Litografía de J. Palacios, Madrid, 1903, entrada en p. 396). José Manuel Sevilla Fernández Hasta el mismísimo conocido escritor y crítico literario Leopoldo Alas «Clarín» (1852-1901), en plena reflexión y comentario sobre el romanticismo, pues «han hablado algunos gacetilleros, muy metidos en harina estética, de si convenía ó no restaurar el romanticismo» —y vale más que no, según Clarín, y no tanto por ello mismo «sino por los disparates que habían de llamar romanticismo»—, dice en uno de sus cínicos y críticos apartes en el Madrid Cómico (1890-1923) —dirigido por Sinerio Delgado—: «En estos asuntos de literatura española yo soy partidario de la teoría de Vico, no el cómico, sino el otro (el otro Mercier, como dice Cánovas),* Vico el de la Scienza nuova. Sí, creo en los cielos, en la vuelta de los Herranz, Retes, Castro, Díaz, Larra y otros aparecidos.»50 Equívoco entre el filósofo napolitano y el conocido actor teatral con el que también juega más tarde el escritor y periodista aragonés Luis Royo Villanova (1867-1900) en el jaranero e ilustrado periódico La Semana Cómica —que ya hemos referido— denunciando grandes confusiones, tanto de gente común como de notables pantólogos51 opinadores de todo y sabedores de poco o nada, que pululan por doquier. Así, por ejemplo, redacta con ironía el «escritor festivo» un agudo aguijonazo a los enterados de Salón: «[...] —En España,—se decía en una ocasión,—hay familias privilegiadas. Ahí tiene usted los Silvela, los Madrazo, los Benlliure... —Y los Cano,—añadió un circunstante. —Hombre, no: fuera de D. Leopoldo... —¿Y Melchor Cano y Alonso Cano, no son nadie? Hay dinástico que perdona á Zorrilla todos sus manejos revolucionarios por el Tenorio y Margarita la Tornera; abonado al Español que felicita á Vico por su Scienza nuova, y católico escrupuloso que se resiste á leer el “Tratado de lo sublime” por Longino, acordándose de aquella lanzada de la Pasión».52
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 131 53. [ ], «Política de verano», La república. Diario Federal. Iniciador y Órgano de la Coalición Republicana, a. VIII, n. 2.328, Madrid, miércoles 22 julio 1891, p. 1 c. 1. Periódico creado y sostenido por el aristócrata revolucionario Enrique Pérez Guzmán, finalizó su actividad el 28 de noviembre de 1891 debido a los desacuerdos de estrategia política periodística entre el Marqués republicano y Pi y Margall. 54. P. BOFILL, «La Mariflores y la Bella Chiquita», La Época. Últimas noticias y telegramas de la tarde, a. XLV, n. 14.639, Madrid, sábado 17 de junio de 1893, p. 1 cc. 4-5; cit. c. 5. «Pere Bofill (Palafrugell, 1840 – Madrid, 1894) fue bibliotecario del Cuerpo de Telégrafos en Madrid. Colaboró en El Globo, El Progreso, El Pueblo y La Época, donde desarrolló el cargo de responsable de la sección literaria y teatral. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración Y con igual sentido entre comedia e ironía, que denuncia el fácil error con que Vico podría —por su importancia en el discurso literario o académico no menos que en el artículo de prensa— ser citado más por ignorancia que por conocimiento, confundido incluso con el famoso actor teatral, es por lo que, en un discurso crítico con la política gubernamental, a modo de editorial leemos en la primera del Diario Federal La República (1884-1891): «Llega el otoño, y vuelta á empezar. La historia de nuestra política, contrariando las leyes de la historia humana, se repite siempre. Vico, no el actor, (no vaya á confundirlo el duque de Tetuán o Martínez Campos) presintió á los políticos españoles cuando afirmó las bases de su sistema filosófico. En el círculo vicioso que exponemos se desenvuelve constantemente la política española, que considerada en su aspecto fundamental responde perfectamente á su historia. [...]».53 Recurso éste utilizado también por el palafrugellence Pedro Bofill (1840-1894) en su repaso al libro de Ricardo Sepúlveda El corral de la Pacheca (apuntes para la historia del teatro español), cuando en el artículo que el crítico teatral publica a mediados de junio de 1893 en La Época (1849- 1936) se finaliza diciendo: «Pero repito lo que dije al principio: Nihil novum sub sole. Lo que ocurrió ayer, pasa hoy, y sucederá mañana, mientras la humanidad no cambie de condición, lo cual lo considero muy difícil. La Zarabanda y la Danse du ventre, se dan la mano al través de los siglos. Vico tenía razón... (no el actor español, sino el filósofo italiano), cuando decía en su Scienza nuova que los hechos se repetían á grandes intervalos al través de la Historia. Es la simbólica serpiente que se muerde la cola. En la cabeza está la Mariflores, y la Bella Chiquita constituye el rabo.»54
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)132 Fue también adaptador de teatro francés» (JOAN MARTORÍ, La projecció d’Àngel Guimerà a Madrid (1891- 1924), Curial Edicions Catalanes, Barcelona, 1995, p. 29, nota 49 [en catalán]; y cfr. Anales galdosianos, v. 17-18, 1982, p. 38, n. 6). 55. [ ], «Elegía á las ruinas de Villaverde», Gedeón (Ex-Diputado á Cortes por Madrid), a. VI, n. 242, Madrid, 11 de julio de 1900, p. 2 c. 3 y p. 3 c. 1 (citación). El semanario incluía en su cabecera la leyenda «GEDEÓN es el periódico de menos circulación de España». José Manuel Sevilla Fernández Comicidad y juego de equívocos que llegan hasta 1900 en las páginas del semanario satírico madrileño Gedeón subtitulado «Ex-Diputado á Cortes por Madrid» (1895-1912), periódico conservador (siempre con el Partido Liberal de Sagasta en el punto de mira) que incluye entre los versos de una humorística «Elegía» dedicada al recién cesado ministro de Hacienda, el conservador Fernández Villaverde, tras haber accedido a la presidencia el también conservador Silvela (a quien, paradójicamente, en julio de 1903 sucederá Villaverde de presidente tras la dimisión de Silvela): «Ya no es nadie! ... Perdida su arrogancia, perdió también sus clásicos encantos, no es el hombre feliz en su importancia ¡hoy es uno de tantos! Sin uso de galones, Ya no recibe cartas ni secretos, ¡tendrá que pasearse en los simones por el Prado, el Retiro y Recoletos! Con sombrero de paja, Y muy modestamente Se le ve por la calle... ¿Estando en baja Ya no le admira la perdutta gente! ¡Ley de la historia! Eternas vanidades que ya explicaba el tratadista Vico. (No confundirle con el grande en chico que asombraba hace poco en Novedades).»55 Mas la ironía, la comedia y la sátira, incluso —como en el último caso— el cinismo, no hacen sino evidenciar el anuncio de la gran crisis de fin de siglo. «Atravesamos una crisis histórica; leyes, instituciones y doctrinas comparecen ante el tribunal de la razón», dice Víctor Oscáriz y Lasaga (1831- ¿?) en un denso Discurso depuesto en el Congreso Espiritista de Barcelona en 1888. En él, el conocido y brillante expositor de la doctrina espirita esgrime
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 133 56. V. OSCÁRIZ, «Discurso», Las Regiones. Periódico Federal, a. II, n. 59, Madrid, 10 de noviembre de 1888, p. 3 c. 2. El catedrático de Retórica y Poética en el Instituto de Santander y, desde 1879, en el de Teruel, había escrito y publicado años antes, en 1875, un mamotreto titulado Universo espiritista. Con frecuencia, en el siglo XIX español, la doctrina espiritista estuvo vinculada al movimiento activista del liberalismo frente al absolutismo monárquico o católico, y tuvo gran despliegue entre intelectuales y políticos en esta época finisecular. 57. Cfr. nuestra Adenda IV citada, pp. 27, 28 y 38. 58. Véase El Espejo de la época, cit., pp. 104-106. 59. R. DE CAMPOAMOR, «De la marcha de las ideas en la historia», La Idea. Órgano de la Enseñanza, a. II, n. 25, Badajoz, 26 de marzo de 1890, pp. 2-3 (numeradas son pp. 74-75). Sobre Vico: en la segunda página, p. 74 c. 1 («Vico reduce la vida de los pueblos á tres edades, de crecimiento, virilidad y decrepitud, haciéndoles girar dentro de ellas perpétua y fatalmente.»); c. 2 (refiriéndose a la concepción cristiana de Bossuet: «Nuevo fatalismo, no menos ineludible que el destino pagano, ni menos inque- Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración que «Si es admirable la Exposición de Barcelona, no lo es menos la exposición universal de todos los sistemas filosóficos que se agitan en estos Congresos para dar una solución al problema del porvenir». Y así, al dar la bienvenida a la delegación italiana al Congreso, loando las excelencias filosóficas del país vecino llega a decir Oscáriz, según se lee en el Periódico Federal madrileño que publica su disertación, que «cuando se visitan sus bibliotecas, salen al encuentro Vico, Filangieri, Volta y Galliani».56 Mas no se tenga esta descripción como una mera figura retórica por parte del profesor, pues Oscáriz ha reconocido en Vico desde años atrás al filósofo moderno iniciador de la Filosofía de la Historia.57 Uno de aquellos filósofos modernos que nos salen al encuentro a luchar junto a nosotros ante nuestros propios problemas (que es lo que, dicho sea de paso, orteguianamente define a un clásico). Sí que, en cambio, gusta dar razón a «la quisicosa de la rueda de Vico» el poeta y literato Ramón de Campoamor (1817-1901), a quien ya nos hemos referido en anteriores sedes,58 mas en esta ocasión lo recordamos porque —a cuenta de la historia de las ideas de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912)— el académico de la historia, filósofo ideísta e ideólogo conservador repasa someramente una línea de historia de la filosofía de la historia para mostrar que las ideas operan en la historia tanto por ausencia como lo hacen por presencia, de modo que no existe ninguna presunta ley histórica que fuese tan universal como para comprender la «lucha eterna» entre el espíritu y el cuerpo, entre la idea y la materia. Así lo leemos en la primera entrega para el semanario badajoceño La Idea (1889-?) del artículo que, con el título «De la marcha de las ideas en la Historia»,59 sin embargo no es más
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)134 brantable que el circulo de hierro de Vico»; y también la cita infra); y en la tercera, p. 75 c. 1 (al hablar del movimiento que va del despotismo a la anarquía para comenzar de nuevo por el absolutismo: «y así incesantemente, hasta dar una sobra de razon á la quisicosa de la rueda de Vico, que, en momentos dados y en puntos reducidos, parece que efectivamente los acontecimientos políticos obedecen á una ley histórica fatal.»). 60. R. DE CAMPOAMOR, El ideísmo (1883), cap. VII «De la marcha de las ideas en la historia», apdo. II «Leyes históricas de Vico, Bossuet, Montesquieu y Hegel». En Obras completas de R. DE CAMPOAMOR (Madrid, 1901-1903) a cargo de Urbano González Serrano, Vicente Colorado y Mariano Ordóñez. Cfr. El espejo de la epoca, cit., p. 104, n. 73. 61. R. DE CAMPOAMOR, «De la marcha de las ideas en la historia», La Idea, cit., p. 74 c. 1. 62. Un «grupo rebelde» —tanto en política como en generación literaria— en el que estaban integrados, además de París y del propio Nakens, también Alejandro Sawa, Ricardo Fuente, Manuel Paso, Joaquín Dicenta, Luis Bonafoux, entre otros (cfr. JOSÉ LUIS CANO, Historia y poesía, Anthropos, Barcelona, 1992, p. 90). Luis París fue también empresario teatral y director del Teatro Real de Madrid, además de autor de la obra en 1889 Gente nueva. Crítica inductiva (hay una reciente edición a cargo de Jesús Rubio Jiménez en Athenaica Ediciones, 2017). Entre algunos de los principales literatos de la época durante la Restauración se relacionó con Clarín y coincidió con Azorín en algunos periódicos. José Manuel Sevilla Fernández que un capítulo extraído de su obra El Ideísmo (1883).60 «Pero ¿puede haber una ley de la historia? ¡No.! Ni la rueda de Vico, más vertiginosa que la de un molino; ni la Providencia, obrando á gusto de Bossuet en un rinconcito de la tierra; ni los canjilones de noria de la idea hegeliana, ni el gas poético con que el Sr. Menendez Pelayo infla los hechos, son sistemas ideológicos que puedan abarcar la universidad de la vida y constituir lo que se llama ciencia.»61 Por el mismo año, mediando el mes de julio, el periódico semanal anticlerical y republicanista El Motín (1881-1926), fundado y dirigido por el conocido periodista republicano José Nakens (1841-1926), publica la tercera de las Cartas al Obispo redactada por la pluma del escritor y periodista Luis París (1863-1936), uno de los miembros del activista grupo «Gente Nueva».62 París arremete contra quienes, como el obispo, cuestionan que Giordano Bruno fuera quemado vivo en la romana Plaza de las Flores, y por el contrario lo eleva a «mártir de la intolerancia católica». En su apología de la cientificidad de Bruno, París lo relaciona entre otros autores con Vico: «Vamos á insistir acerca de Bruno, filósofo; [...]. Bruno se guió en todas sus enseñanzas, sus juicios y sus libros por el criterio experimental, sancionado hoy por la ciencia moderna, que aplicó así á la exposición del método analítico como al examen de las doctrinas de la evolución de la materia y de su unidad orgánica. Compañero en sus adivinaciones de Kepler, Ticho Brahe y Copérnico, exploradores del
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 135 * Algunos años más adelante puede encontrarse una cita de Littré sobre Vico en la cuarta entrega para el folletín de La Autonomía: véase «Las evoluciones de la Historia. Por E. Littré. (Traducido exprofeso para LAAUTONOMÍA)» (4), La Autonomía. Diario Republicano, Defensor del Partido Único, a. IV, n. 902, Reus, sábado 20 noviembre 1897, p. 2. «Finalmente, no es verdad que la evolución sea circular como había imaginado Vico. El círculo es excluido por el progreso científico, que está necesariamente en una dirección rectilínea» (ib., c. 3). 63. LUIS PARÍS, «Cartas al Obispo», III, El Motín. Periódico Satírico Semanal, a. X, n. 27, Madrid, 10 julio 1890, pp. 1-2; cita p. 2 c. 1. 64. Como en El Eco de Valls. Periódico político de avisos y noticias, Órgano del Partido Liberal del distrito de Valls-Montblanch, a. VII, n. 51, Valls, Domingo 23 de junio de 1889, p. 1ª (en fascículo p. 17, acerca de la idea de Vico sobre el primigenio gobierno de Roma). 65. JOAN GIVANEL I MAS (COMP.), Bibliografia catalana. Premsa, Instituciò Patxot, Barcelona, 1937, vol. II, p. 355. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración infinito, fué predecesor de Bacon y anuncio de Descartes. Kant y Schelling han sancionado su metafísica, con las doctrinas de la razón teórica y la razón práctica; desde Leibnitz, Newton, Clarke, Vico y Spinosa hasta Hegel, toda la filosofía moderna ha seguido el plan que trazaran Bruno y su antecesor Raimundo Lulio, y enfrente de la opinión de unos cuantos clérigos fanáticos é iletrados se levanta el grito de admiración de filósofos italianos tan ilustres como Campanella Tomaso [sic], Mazuchelli, Tiraboschi, Sarpi, Rosmini, Mamiani y Levi, y extranjeros tan eminentes como Bruker Rixner, Cousin, Frank, Littré,*Nicerón, Clemens, y otros cien que aclaman, comparten y propagan el espíritu del renacimiento filosófico que tan gloriosamente inició Bruno.»63 Algunas breves citas y referencias más aparecen durante ese mismo año inicial de 1890 en noticiarios generales,64 por ejemplo el 14 de abril en El Ripollés (1888-1889), semanario surgido de la fusión de El Taga y El Jueves.65 En un artículo en castellano copando toda la segunda página a tres columnas, José de Capdevila arremete contra el sofisma imperante que ve en la sociedad narcotizada por «la charla de un sicofanta, largo en discursos y en razones breve, que al calor de mal planteadas hipótesis y peor demostrados teoremas prétenda esclavizar á su capricho las masas». Y así escribe el ínclito redactor: «La sofisticacion ha enarbolado su bandera en mengua de la verdadera filosofía, y sus satélites, no pudiendo albergarse en el seno de la ciencia, sentaron sus reales entre las espesas nubes de la ignorancia á fin de con adulteradas hipótesis producir la descentralización de la sociedad encenegándola en la molicie y hediondez hasta descender á la crápula venal.
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)142 79. E. FUNES, «La crítica en el arte del actor. (El principio y el hecho)», La Ilustración Artística, a. X, n. 510, Barcelona, 5 octubre 1891, pp. 626-628; cita p. 626 c. 1. Silvestre Manuel Enrique López Funes, natural de Nájera (La Rioja), militar que intervino en Montejurra en febrero de 1870, estuvo destinado en Cuba, Canarias y en Sevilla. Dramaturgo, fue académico correspondiente de la RASBL y en sevilla publicó en 1894 La declamación española. Cfr. JOSÉ CASCALES Y MUÑOZ, Sevilla intelectual, sus escritores y artistas contemporáneos, Librería de Victoriano Suárez, Madrid, 1896, pp. 94-102. En La Ilustración Artística colaboraron Castelar, Ortega y Munilla, Giner de los Ríos, Clarín, Pardo Bazán [véase infra], Galdós, etc. 80. Ib. José Manuel Sevilla Fernández el arte del actor», arranca en su primer apartado —de los cinco que consta el artículo— afirmando que no existe aún fundada la Crítica en España, para decir al momento en el segundo párrafo: «La Crítica es la Filosofía de la Historia, y anda la Ciencia de Vico muy desacreditada en estos tiempos, desde que la ley providencial, como suprema profetisa de los hechos del hombre y mostradora de la inmanencia en ellos de un Dios trascendente, se ha convertido en la ley fatal que los preside, según la Filosofía positiva, y en la simple sucesividad proclamada por los que, no teniendo fe en los indestructibles y legítimos fueros del pensamiento, intentan suprimir la Metafísica, niegan los principios y con ellos la ciencia, tan sólo afirman los fenómenos, y elevan con asombrosa tranquilidad el egolatrismo y su consiguiente lógico, la lucha por la vida, á la categoría de ley suprema de la Historia.»79 Si se rechaza la aplicación «de los principios á los hechos», principios no aprióricos sino derivados de los fenómenos, se produce un descrédito racional de ciertas «manifestaciones temporales» de la Filosofía de la Historia, y se desprecia «la ley» que «palpita siempre en el fenómeno» y que le permite al hombre —según esgrime Funes con evidentes tonos viquianos— «ver lo que es inmutable, eterno, necesario, filosófico á través de los que cambia y es temporal y contingente, á través de lo histórico».80 ¿Hay, entonces — según cabría preguntarse a propósito de los planteamientos y argumentos que seguirán en la reflexión de Funes— una razón crítica dramática en el actor — y no ya sólo en el actor histórico, sino también en el actor teatral en el ámbi- to soberano de la fantasía y de la belleza—, o al igual que la oposición entre escolásticos y librepensadores, o la confrontación entre metafísicos y positivistas, también se libra en esta época «una cruzada» entre artistas y críticos? «Mas á pesar del descrédito indicado, ¿quién niega los milagros de la Crítica [Filosofía de la Historia], aplíquese á esta ó á otra determina-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 143 81. Ib., c. 2. 82. E. FERNÁNDEZ HIDALGO, «El Águila de Hipona», La Unión Católica. Diario religioso, político y literario, a. IV, n. 1.268, Madrid, viernes 28 de agosto de 1891, pp. 1-2; cita a p. 2 c. 1. El periódico fue continuador del homónimo del órgano del partido confesional integrista y de orientación carlista La Unión, integrado en 1884 en el ala ultratradicionalista del Partido Liberal-Conservador de Antonio Cánovas del Castillo. A diferencia de La Unión (1882-1887), La Unión Católica (1887-1899) arrojó el lastre del carlismo e integrismo aunque siguió la estela ultraconservadora dentro del canovismo, a la vez que abrió tienda de posibilismo neocatólico. (Cfr. ficha descriptiva en HD de la BNE). Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración ción ó fase de la actividad? Ella contiene en límites estéticos las facultades extraviadas del artista; conviértele en gigante si con alientos viene á la batalla; ella hace enmudecer y pisotea al ignorantón desvanecido; y hoy la hija del pensador de Nápoles, impugnador del método cartesiano, amamantada por la Enciclopedia y la Revolución, ya en las cumbres de Kant, de Hegel y de Krause, suelta las ligaduras del exclusivismo escolástico y declara la sustantividad de la belleza y la independencia del Arte, cuyo fin estético no ha de subordinarse al fin docente ni al fin utilitario ni al fin moral.»81 Un alegato de crítica estética que nada tiene que ver con la conversión sistémica que desde el lado teológico-político de la prensa, con motivo de la celebración de la festividad de San Agustín, hace La Unión Católica (1887-1899) cuando destaca la influencia del Obispo de Hipona en el sistema filosófico de Vico. El 28 de agosto de 1891 escribe el periodista cacereño —licenciando en Filosofía y Letras por la Universidad Central— Eugenio Fernández Hidalgo, asiduo en las páginas del diario neocatólico, a propósito del Padre de la Iglesia que: «[...], los católicos admiramos con toda nuestra admiración su vastísima construcción de la filosofía de la Historia, que inspiró al gran Bossuet, y cuyo influjo se ha dejado sentir hasta en los sistemas deterministas ó racionalistas de Vico, Hegel, Condorcet, Krausse [sic] y en el sistema cristiano de Scheleger sobre todo.»82 Y al día siguiente, el jurista y funcionario de Fomento César A. de Arruche (1869-1954) firma una carta al Director del Diario religioso, político y literario en la que dibuja a propósito del autor de la Civitas Dei: «[...], los arranques de su genio inmortal que le hacen adivinar la gran ley de la Historia en medio de la variedad infinita de los hechos humanos, trazando el camino que el águila de Meaux*debía seguir
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)144 83. C.A. DE ARRUCHE, «Carta del Escorial», La Unión Católica, a. IV, n. 1.269, Madrid, sábado 29 de agosto de 1891, p. 2 c. 3-4; cita en c. 3. [*Se refiere, como es sabido, a J.B. Bossuet (1627-1704), obispo de Meaux y autor del Discours sur l’Histoire Universelle (1681)]. César Antonio de Arruche y Villanueva (natural de Guadalajara y fallecido en Madrid), Doctor en Filosofía y Letras, fue uno de los finalistas en la oposición de la cátedra ovetense de Historia del Derecho que ganó Rafael Altamira en 1897. Ordenador de Pagos en el Ministerio de Fomento, asesor jefe del Banco de España (1937) y en 1938 subgobernador segundo del BE; era Gran Cruz Corona de Italia y Comendador Isabel La Católica. 84. J.I. VALENTÍ, «San Agustín», El Isleño. Periódico de intereses materiales, a. XXXVI, n. 11.663, Palma de Mallorca, sábado 27 de agosto de 1892, p. 1 cc. 1-3. El Isleño (1858-1898/99) comenzó siendo órgano del Partido Liberal, pasó luego al Partido Progresista, para terminar —así en la época a la que nos referimos—afín al conservadurismo. José Ignacio Valentí Forteza (Palma 1836-1924 Barcelona), doctor en Filosofía y Letras y licenciado en Teología, ambos títulos en Valencia; socio de la Academia Barcelonesa y autor, entre otras obras, de La mujer en su historia. 85. Ib., c. 2. 86. Pseudónimo del periodista José Gutiérrez Abascal (1850-1907) usando un anagrama de su segundo apellido. Además de escritor y periodista, actuó en política como diputado a Cortes desde 1889 a José Manuel Sevilla Fernández siglos más tarde con raudo vuelo é informando, aunque de lejos, las ideas de Herder y de Vico y de Condorcet en lo que éstas tienen de verdadero y aceptable, [...]».83 Al año después, en una glosa a San Agustín firmada por el escritor, historiador y biógrafo José Ignacio Valentí y publicada en Palma de Mallorca por El Isleño (1858-1898/99),84escribe sobre La Ciudad de Dios, considerada «briosa y triunfante apología del cristianismo, y el primer ensayo de la verdadera filosofía de la Historia, cultivada más tarde por Bossuet», que: «La acción providencial de Dios en la humanidad, tal es la idea que informa la concepción agustiniana, idea que, como todas las grandes ideas, se ha perpetuado á través de los siglos, á pesar de las negaciones del racionalismo, y palpita en el fondo de todas las teorías y trabajos acerca de la filosofía de la historia. Porque no es solo en el Discurso sobre la Historia Universal de Bossuet, donde reaparece; encuéntranse también vestigios y reminiscencias de ella en la Scienza nuova de Juan B. Vico con sus corsi é recorsi [sic], y en las Ideas sobre la historia de la humanidad de Herder, y en la perfectibilidad indefinida de Condorcet, y en las edades armónicas de Krause, y en la teoría hegeliana, y, por decirlo de una vez, en todas las que sustenta el panteísmo acerca de la Filosofía de la historia.»85 Una columna de “Kasabal”,86 titulada «El consuelo», elabora una interesante triangulación a partir de un artículo de Emilia Pardo Bazán (1851-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 145 1903. Fue cofundador en 1890 y durante doce años director del diario conservador El Heraldo de Madrid (1890-1939), de tendencia demócrata-liberal. Curiosamente, en 1892 dicho periódico publicó por entregas en su sección «Biblioteca de ‘El Heraldo’» el éxito de Alejandro Dumas La San Felice (1864), novela que relata el encarcelamiento y posterior ejecución por decapitación en Nápoles —ciudad en la que el escritor galo vivió cuatro años, tras su llegada con Garibaldi—de Luigia Sanfelice por colaboracionista con los franceses durante la fundación por republicanos napolitanos, junto con el ejército invasor, de la efímera República Partenopea el 24 de enero de 1799. La publicación traduce el diálogo en el cap. LXXXIV acerca de Vico entre el señor Duque, Nicolino, y su ‘humanizado’ carcelero Roberto Brandi, Gobernador de la fortaleza de San Telmo, quien le ofrece lectura y al que el Duque abronca por no conocer la obra del famoso autor napolitano hijo de un librero (vid. El Heraldo de Madrid, Diario Independiente, a. III, n. 496, viernes 11 de marzo de 1892, pp. 3-4 (pp. 111-118 de la serie a pie de páginas), en especial p. 4 (pp. 116-117 de la serie). Cfr. original francés La San-Felice, Michel Lévy Frères – Librairie Nouvelle, París, 1864, tomo V, pp. 114-116 (trad. al español de los vols. I y III por Federico de la Vega y Fernando Garrido, Abel Ledoux ed., París, 1865). Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración 1921) publicado en la revista La Edad Moderna (a propósito —por parte de la literata y ensayista gallega— del tratado La dicha de existir, autoría del optimista ontológico sir P. John Lubbock). “Kasabal” confronta la biblioteca recomendada por el escritor y parlamentario británico, sir Lubbock, con la propia biblioteca del padre del pesimismo existencialista, Arthur Schopenhauer, más del gusto de la académica y novelista española. Vico, Schopenhauer y Pardo Bazán ubicados en un mismo plano biobiliográfico no sólo nos desvelan una posible lectura schopenhaueriana de Vico, cuanto al menos la existencia de la obra de éste en la biblioteca del alemán; además de la inclusión del napolitano en una relación de autores hispanos. Destaca “Kasabal” en la ya referida columna publicada en La Correspondencia de España (1860-1925), y al mes reproducida en el diario jerezano El Guadalete (1873-1936), la preferencia de Pardo Bazán por la biblioteca del autor de La angustia que por la recomendada por el político inglés. De esta manera, dice José Gutiérrez Abascal bajo el pseudónimo, refiriéndose a la elección de la biblioteca a recomendar, que: «á la insigne escritora le gusta mucho más la de Schopenhauer, que nos ha dado á conocer un volumen publicado en Leipzig con el título de Aedita und inedita Schopenhaueriana. Según este curioso libro, en la biblioteca del maestro oficial del pesimismo figuraban además de obras de Mariana, de Sabonde, Suárez, Huarte, Gracián y Vico, sino [sic] obras más regocijadas como la Vida y hechos del pícaro Guzmán de Alfarache, las Novelas ejemplares de Cervantes, Las brujas en Zugarramundi, de López Martínez; la Vida del Lazarillo de Tormes. El Buscón, de Quevedo; el Fray Gerundio de Campasas. Estebanillo González, Las fábulas
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)146 87. “KASABAL”, «El consuelo», La Correspondencia de España. Diario político y de noticias. Eco imparcial de la opinión y de la prensa, a. XLIII, n. 12.352, Madrid, domingo 31 de enero de 1892, p. 1; cita p. 1 c. 5. Idem: El Guadalete. Periódico político y literario, a. XXXVIII, n. 11.002, Jerez de la Frontera, jueves 4 de febrero de 1892, p. 2 c. 2. 88. Pseudónimo de FERNÁNDEZ VILLEGAS «en las críticas literarias de La Época, 1894-95, y después, por algún tiempo, en las de El Imparcial» (Maxiriarth [Eugenio Hartzenbusch], Unos cuantos seudónimos de escritores españoles; con sus correspondientes nombres verdaderos, pról. de J. Fernández Bremón, Est. Tipográfico Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1904, p. 141). Escritor y dramaturgo, crítico teatral y literario, periodista, traductor, en todas sus facetas Zeda es fiel notario de la crisis de fin de siglo que marcará a la Generación del ’98, a la que espiritualmente llegó a acercarse, influyendo quizás su amistad con Unamuno. Fernández Villegas fue redactor en nómina de La Época, periódico madrileño de primera línea y durante años —hasta 1865— órgano de la Unión Liberal y luego punta de lanza del canovismo restaurador; hasta convertirse en órgano del Partido Conservador de Cánovas en la década de 1875 a 1885. 89. “ZEDA”, «Imitaciones», La Época, Últimas noticias y telegramas de la tarde, a. XLIV, n. 14.195, Madrid, jueves 10 marzo 1892, p. 1 cc. 3-4; cita a c. 3. José Manuel Sevilla Fernández literarias, de Iriarte, y El café, de Moratín. Es, pues, mucho mejor la biblioteca de Schopenhauer, que la que recomienda Lubbock.»87 En 1892 se produce la dimisión de Cánovas y a finales de año forma gobierno Sagasta. Circular alternancia. Como otras veces, continúa de vez en cuando apareciendo alguna página haciéndose eco del tópico de la circularidad de la historia en Vico. Así, en diarios de derechas como el notoriamente monárquico La Época (1849-1936), en cuyas «Crónicas madrileñas» rememora el periodista y crítico Francisco Fernández Villegas (1856-1916), bajo el pseudónimo “Zeda”,88 a propósito de la tendencia epocal a la imitación y la moda de la repetición, los círculos del napolitano. Se alinea de este modo Fernández Villegas con la doctrina del tiovivismo histórico: «En la alimentación, en el traje, en los vicios, en las pasiones, hasta en los mismos crímenes se observa la tendencia al remedo, de tal suerte que, y al fin y á la postre, considerada con cuidado la historia, antójasenos, como Vico sostenía, que la humanidad, en vez de caminar en línea recta, no hace otra cosa sino describir un círculo siempre igual, ni más ni menos que los caballitos del Tío Vivo.»89 La primera del diario católico El Siglo Futuro (1875-1936) estampada el 8 de abril del mismo año de 1892, pone a Vico como refuerzo del dictamen según el cual las doctrinas socialistas y anarquistas, unidas a la deja-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 147 90. [ ], «Distingamos», El Siglo Futuro. Diario Católico, a. XVIII, n. 5.138, Madrid, viernes 8 abril 1892, p. 1 c. 1. Por entonces el periódico estaba dirigido por Ramón Nocedal, hijo del carlista fundador y primer director durante una década, Cándido Nocedal. 91. E. RODRÍGUEZ DE BEDIA, «El lobo del Ardeche – Narración de todos los tiempos», El Atlántico, a. VII, Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración ción liberal, están conduciendo la sociedad hacia el abismo. Resuena el repiqueteo no sólo ideológico ultraconservador sino incluso apologético sobre la civilización europea del fustigador Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (1851) de Donoso Cortés. Al sentido contrarrevolucionario de éste se une ahora el pesimismo trágico social que aprecia «en grave riesgo los fundamentos sobre los que descansa la sociedad». Dice expresamente el segundo párrafo del artículo editorial de dicho viernes de abril: «No de ahora, sino de mucho tiempo á esta parte, está anunciando EL SIGLO FUTURO que la sociedad camina á pasos agigantados á su completa ruina, que por el camino que llevan los pueblos y gobiernos imbuidos en las detestables enseñanzas del liberalismo, no puede llegarse sino á los abismos del caos social, donde toda noción de justicia se desvanece, toda iniquidad tiene su asiento y todo derecho es atropellado por el hecho brutal triunfante, y que lejos de avanzar en la senda de la perfección ó del progreso indefinido, como se dice en la jerga exótica y enrevesada del liberalismo, van las sociedades retrocediendo á los tiempos de la barbarie, como si se hubieran propuesto hacer buena la teoría filosófica del famoso círculo de Vico. No una, sino muchas veces, no de tarde en tarde, pero casi diariamente, hemos señalado los peligros que para los pueblos se derivan de las teorías del socialismo y del anarquismo, y en tal concepto no podemos ser, no ya sospechosos, pero ni siquiera calificados de tibios en la defensa de cuanto atañe al orden social, cuyos fundamentos hemos defendido contra toda suerte de adversarios.»90 En términos parecidos se refiere el narrador montañés Evaristo Rodríguez de Bedia en El Atlántico de Santander (1886-1896), quien comienza su relato «El lobo del Ardeche» diciendo: «Sabido es, porque la historia lo tiene suficientemente demostrado y la filosofía nos permite afirmarlo sin dudas ni vacilaciones, que el instin- to del hombre, sus pasiones, sus anhelos, sus ideales, avances y retrocesos como cuerpo social [...] son siempre los mismos... ¿Tendrá razón el italiano Vico al exponer su teoría fatalista del círculo opresor?»91
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)148 n. 129, Santander, lunes 9 de mayo de 1892, p. 2, cita c. 2. El Atlántico fue un periódico regionalista de orientacion liberal dinástica y católica («posibilista»). Evaristo Rodríguez de Bedia († 1944), escritor y periodista cántabro además de corredor de comercio, fue socio fundador del Ateneo de Santander. 92. ESCUDER, «Los agitadores», El Imparcial. Diario Liberal, a. XXV, n. 8.971, Madrid, miércoles 11 de mayo de 1892, p. 2 c. 3. Periódico fundado por Eduardo Gasset y Artime (1832-1884), innovador e influyente —sobre todo durante el Sexenio Democrático—y el de mayor tirada (el número anterior al aquí citado tuvo una tirada de 77.550 ejemplares), El Imparcial propició el periodismo moderno y la transformación de la prensa al modelo del siglo XX. Hizo gala de realismo político durante la Restauración, a pesar de oponerse a la misma desde una neta posición liberal, enfrentándose al otro gran periódico diario del momento, La Época, ya declaradamente dinástico y canovista. 93. Ib., c. 4. José María Escuder y Jiménez (valenciano nacido en 1853), médico en el Manicomio de Carabanchel y autor entre otras obras de Locos y anómalos (1895). Médico legal y psiquiatra forente, actuó de perito psiquiátrico para la defensa en el famoso «caso Morillo» en el que se empeñó en demostrar la locura del reo (RICARDO CAMPOS, El Caso Morillo: Crimen, locura y subjetividad en la España de la Restauración, Frenia-CSIC, Madrid, 2012; reseñado en Asclepio, t. 69, n. 1, 2017). Ideológicamente de tendencia socialdemócrata. «También se ocupó de asuntos sociales y relacionados con el derecho público, interviniendo en ruidosas polémicas en el Ateneo y en otras cátedras» (dicen PILAR DE JAIME RUIZ y JOSÉ M. DE JAIME LORÉNS en «Presencia de la palabra “psiquiatría” en los diccionarios y en la prensa española (1855-1900)», Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 39, n. 135, 2019, pp. 67-90; p. 78). José Manuel Sevilla Fernández Por su lado, el frenópata valenciano José María Escuder argumenta en El Imparcial (1867-1933) la exaltación de esa época de tolerancia en que vive. Justo para denunciar que ya no se persiga en ella la verdad ni se denoste el error; y, peor aún, para lamentarse de que ya no se pague con la vida o al menos con el escarnio público la osadía de afirmar una hipótesis, como Bruno, Vanini, Galileo, Buffon... «Hoy todo el mundo puede decir lo que se le antoje. Es libre, hasta el delirio.» Pero hay que distinguir, según Escuder, entre tolerar una creencia y tolerar una acción: «no es lo mismo invocar espíritus que considerar que la sociedad toda ella está podrida y descompuesta y tratar de desinfectarla con la dinamita».92 Los tiempos que corren son, según Escuder, propicios para la aparición de «ingenios con mixtura de insensatez» o «aventureros del pensamiento» cuyo «pensar carece de exactitud, orden y realidad»; es decir: carecen de disciplica, de método y de fundamento. Así se refiere el polémico autor a aquellos «agitadores» de la «sonata marxista» que buscan que un alto número de seres humanos piense una sola idea. ¿Mas qué sucede si ésta no se adapta a la realidad? «¿Qué importa que en un día dado miles de obreros expresen la misma idea en todas las naciones? El número no puede convertir en hecho lo que está en pugna con la realidad.»93 Libre es el delirio en la palabra, ha esgrimido antes el médico psiquiatra, mas no en la acción social, civil o histórica; a pesar de que las ideas, por desva-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 149 94. Ib., c. 3. 95. Ib. 96. F. APARICIO, «Los locos han prestado á veces grandes servicios á la humanidad», Diario de Avisos de Segovia. Defensor de los intereses de la Provincia, a. II, n. 437, Segovia, domingo 17 de junio de 1900, p. 2, c. 3. (Cfr. el plagio del artículo de J.M. Escuder, «Los agitadores», El Imparcial. Diario Liberal, antes citado, p. 2 cs. 2-4; c. 3; vid. en nota 92 supra). Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración riadas que sean, puedan ser esgrimidas por «curanderos» compuestos de «mezcla extraña de razon y de locura» y a quienes «la ambición y la audacia les impulsa á capitanear á los pobres de espíritu mostrándoles el señuelo de su redencion.»94 Sin embargo, esa «actividad devoradora del espíritu» ha sido a veces también beneficiosa para la humanidad, casi respondiendo a una especie de heterogonía de los fines. «Los locos han prestado á veces grandes servicios á la humanidad. Ningun gran ingenio hubo sin la mixtura de demencia, decía Aristóteles. Y en efecto, Pascal, por querer saber la razon de todas las cosas, perdió la suya; Hobbes sufría alucinciones; Vico se volvió loco, buscando la filosofía de la historia; Lutero hablaba con el demonio; Rousseau infundió su delirio de persecuciones á los jacobinos; Comte enloqueció; Schopenhauer, un insensato de ingenio, ha engendrado el sombrío pesimismo; Krause, un enfermo del cerebro, inventó una nueva metafísica.»95 Un plagio de este artículo de Escuder tiene lugar ocho años más tarde en el Diario de Avisos de Segovia (1899-1916) de 17 de junio de 1900, en cuya página 2, sobre la firma de Felipe Aparicio se articula una columna con fragmentos extraídos del cuerpo central del artículo de Escuder, en concreto de sus párrafos sexto a undécimo. Diríamos, medio en broma, que el reconocimiento de Vico es tal que merece hasta ser plagiado.96 El mismo argumento manejado por Escuder acerca de la locura de los genios cargados de melancolía se reproduce en otra lista de grandes nombres, subrayándose la idea de que cualquier gran pensador «se contrista al descubrir lo poco que vale la humanidad». Esta selecta lista de distinguidos melancólicos aparece en mayo de 1894 en el El Diario de Murcia, con ejemplos como San Ignacio, Lutero, Lord Byron, Newton, Pascal, Rousseau, Gilbert, Larra... «El dolor más atroz, es el dolor del hombre de talento que tiene la conciencia íntima de la gloria á que es acreedor, y sin embargo se pudre y se extingue en la oscuridad. Cristobal Colon, Galileo,
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)150 97. [ ], «La melancolía de los grandes hombres», El Diario de Murcia, a. XVI, n. 6.262, sábado 5 de mayo de 1894, p. 2 c. 2. La columna no tiene firma. Publicada también en el diario La Lucha, a. XXIV, n. 5.268, Gerona, sábado 26 de mayo de 1894, p. 2 c. 4 y p. 3 c. 1; y reaparecida más de una década después en El album ibero-americano, a. XV, n. 41, Madrid, 7 de noviembre de 1907, p. 485 cc. 2-3, firmada esta vez por Evelio del Monte. Con un añadido de 5 párrafos al inicio y de 4 al final aparece publicado el mismo citado texto completo en La Unión. Periódico de primera enseñanza, a. XV, n. 25, 28 de junio de 1894, pp. 7-8 (cita a Vico en p. 8 c. 1), firmado por P. Monláu. Bajo el pseudónimo de “Evelio del Monte” publicaba en numerosos periódicos y revistas la escritora y periodista de origen catalán Josefa Pujol de Collado († 1904); conocida helenista que fue la directora desde 1879 de la revista El Parthenón y que siempre en sus «trabajos ha seguido muy consecuentemente todos los puntos que se relacionan con el feminismo», según MANUEL OSSORIO Y BERNARD (Ensayo de un catálogo de Periodistas españoles del siglo XIX, cit., p. 361). 98. CALVO MARTÍN, «Jesucristo» (II), La Unión Católica. Diario religioso, político y literario, a. VI, n. 1.440, Madrid, martes 12 de abril de 1892, p. 1 c. 2. 99. FRAY EUSTOQUIO URIARTE (1863-1900), musicólogo natural de Durango, obsersionado con la restauración del canto gregoriano, autor de un Tratado teórico-práctico de canto gregoriano, según la verdadera tradición (Imprenta de Luis Aguado, Madrid, 1890) y de un volumen de Estética y Crítica Musical (recopilatorio póstumo por el padre Villalba en 1904), además de otros estudios sobre historia, estética y crítica musical. Cfr. la biografía a cargo de JOSÉ ANTONIO ARANA MARTIJA, «En el 75 aniversario de su muerte. El padre Eustoquio de Uriarte», Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, a. XXXI, cuadernos 3º y 4º, 1975, pp. 95-114 (en especial pp. 98 y ss.); y cfr. la extensa esquela biobibliográfica de F.J. CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA OSA en Dbe Real Academia de la Historia, en http://dbe.rah.es/. José Manuel Sevilla Fernández Copérnico, Bacon, Vives, Descartes... y otros mil, tuvieron que sufrir ese dolor imponderable. [...] La melancolía penetra por mil vias en los pensadores distinguidos.»97 Aunque durante la Restauración no eran pocos los “mestizos” (católicos que abrazaban el liberalismo; como quizás, por ejemplo, Juan Valera), sí que eran muchos los “neos” (neocatólicos) a veces fanáticos en lo político y también integristas en lo religioso. En esta última senda, y ahora durante la era “fusionista” en política, nuevamente La Unión Católica ataca al racionalismo, centrándose en la falta de originalidad para buscar el elemento sobre el que la historia se desarrolla, pues los modernos racionalistas «al fin y al cabo no hacen más que aplicar las doctrinas de Vico: no son ni aún inventores», firma El Licenciado, Calvo Martín, Presbítero.98 En el mismo periódico explica Leopoldo Pedreira (1869-1915) la teoría providencialista del progreso expuesta por el fraile agustino Eustoquio Uriarte (1863-1900) en el discurso de inauguración del Real Colegio del Escorial, sobre la Historia Filosófica.99 La tesis de Uriarte ahí resumida es la de que «el progreso tiene el doble carácter de libre y providencial», y que por medio de esa dialéctica entre activismo humano y dirección divina se cifran los misterios de la historia. Según sostiene Pedreira, fray Uriarte toma parti-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 151 100. L. PEDREIRA, «Dos opúsculos del P. Uriarte» (I), La Unión Católica. Diario religioso, político y literario, a. VII, n. 1.699, Madrid, viernes 20 de enero de 1893, p. 2 c. 4. Leopoldo Pedreira Taíbo (1869- 1915), natural de Coruña; Dr. en Filosofía y Letras por la Universidad Central y discípulo de Sánchez Moguel; catedrático de Geografía e Historia profesando en diversos Institutos de Enseñanza (entre ellos en Baeza y en Cuenca, además de La Laguna; ciudades en las que colaboró en distintos proyectos periodísticos). Pedreira era miembro correspondiente por Cuenca de la Real Academia de la Historia; y correspondiente de la Real Academia Galega. Por esta época que tratamos acabada de publicar su obra Concepto de la Patria (Librería de F. Iravedra, Madrid, 1892). Un año antes de su muerte publicaría sus Cuadros de Historia Universal (1914). De ideología conservadora-liberal, sin reñir con la modernidad, también llevó a cabo estudios sobre el regionalismo en Galicia. 101. Ib. 102. Ib., p. 2 c. 4 – p. 3 c. 1. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración do por «la calumniada Edad media», arremete contra los clasicistas del Renacimiento no menos que contra los románticos posteriores, y más aún: «Declárase enemigo de la Filosofia de la Historia y hace suya la frase de Balmes, quien decía que “la Filosofía de la Historia es á menudo Filosofía del Historiador.” Opina que en esta suerte de estudios solo es admisible la Historia Filosófica, unida íntimamente á la consideración misma de los hechos [...]».100 Se presta así Pedreira a exponer la opinión crítica de fray Uriarte sobre la doctrina viquiana de la presunta circularidad de la historia, que el propio recensor finaliza apostillando y abriéndole un respiradero a la misma: «Opina que la línea que sigue el progreso no es un círculo, como quería Vico, ni una espiral como han pretendido otros; dice el P. Uriarte que semejante afirmación implica un fatalismo y se enlaza con las doctrinas de la perfectibilidad indefinida, de la selección de las razas, del progreso por la memoria y demás teorías que desde Bacón, á través de Descartes y Pascal, han venido sosteniendo las escuelas experimentalistas.»101 Sin embargo, y ahora en opinión propia del catedrático gallego: «En todo estamos conformes con el erudito pensador agustino; pero nos parece que aunque llegase á demostrarse que el progreso es un círculo, quedaría á salvo la libertad humana[.] Pues qué, ¿la vida individual no es acaso un ciclo no interrumpido de nacimiento, crecimiento y muerte? ¿Por qué las civilizaciones no han de seguir en su curso la misma ley cada generación? [...] El progreso no será quizás un círculo; pero hay una verdad innegable: el progreso fue hasta aquí un círculo no interrumpido.»102
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)158 117. “S”., «Filosofía de la Historia», El Noticiero Tarraconense. Diario independiente de la tarde, a. II, n. 48, Tarragona, 25 de enero de 1897, p. 2 c. 4 y p. 3 c. 1. Ibidem en El Correo de Gerona. Diario de la tarde de avisos y noticias, a. V, n. 20, Gerona, martes 26 de enero de 1897, p. 2 c. 4 y p. 3 c. 1. Diario de efímera vida, como sucedía a otros de salida vespertina, El Noticiero Tarraconense se mantuvo saliendo por un periodo de tres meses (del 5 de diciembre al 28 de febrero). José Manuel Sevilla Fernández Medidas de asimilación racial y de integración social defendidas por el General Pando, jefe del segundo cuerpo del ejército al que pertenece el anónimo corresponsal y defensor de las tesis de su comandante. En un lunes 25 de enero de 1897 las páginas segunda y tercera de El Noticiero Tarraconense (1896-1897) ilustraban la tarde con noticias (tomadas del Correo de Madrid del día anterior) acerca de los eventos de la campaña bélica. Entre telegramas y partes de guerra en Cuba y Filipinas y con los americanos del norte inmiscuidos, se halla una frágil columna dedicada a Vico, la filosofía de la historia y la situación actual española. El artículo lo firma «S.», y viene reproducido —reimpreso dentro de las dos citadas páginas idénticas con el anterior— al día siguiente en El Correo de Gerona (1893-¿1899?). Tiene por título «Filosofía de la Historia».117 El siguiente interesante texto, fluente desde el ya referido Correo de Madrid del domingo antes hasta desembocar en la sección siamesa «El Dominical» de los recién citados diarios catalanes, y que transcribimos a continuación, da cuenta de la aplicación de la doctrina de Vico al análisis de la historia viviente de la decadencia española, abocada en estos momentos a la pérdida de sus últimas colonias ultramarinas: «Conocida es la hipótesis del filósofo napolitano Vico, según el cual las naciones, como los individuos, nacen, crecen, decaen, mueren y desaparecen. Si no es exacta esta teoría en toda su a[m]plitud, tiene ciertamente un fondo de verdad que, por desagradable que sea confesarlo, puede aplicarse á nuestra patria. Echando una ojeada sobre la totalidad de su historia, vemos efectivamente que nació, o renació si se quiere, después de la rota del Guadalete; creció sucesivamente durante los siglos de la Reconquista, hasta llegar á su apogeo en el reinado de Carlos V, en cuyo imperio no se ponía el sol, y empieza luego la decadencia, que va pasando por todos los reyes de la casa de Austria, sigue; á duras penas contenida con la de Borbón hasta que no le quedan á España de sus inmensos dominios más que algunas islas en el remoto Oriente y en el golfo de Méjico.
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 159 Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración Al llegar aquí, despnés [después] de tan rápida excursión histórica, es natural preguntarnos: ¿hemos terminado el período de nuestra decadencia y vamos á subir de nuevo por la montaña de la gloria, como Sísifo en su labor horrenda, á empezar un nuevo día, como el astro después de sus tristes ocasos, ó hemos de pensar que las decadencias de los pueblos son definitivas y sin esperanza de redención? Ateniéndonos á los hechos que presen//ciamos en este momento, habría lugar á deducir que estamos descendiendo aún en la pendiente que empezó con Felipe III y que no hemos cesado casi de recorrer. Los dos restos que nos quedaban de la basta herencia legada por nuestros ancestros antepasados, se hallan tan comprometidos, que es muy de temer tengan la misma suerte que las demás posesiones europeas y americanas perdidas por nosotros para siempre. Podremos desarmar hoy la rebeldía levantada en armas contra España, pero el fuego de la venganza y odio que ha de quedar bajo las cenizas y puede producir más terribles incendios, éste no será fácil apagarlo; y mientras subsista, nos recordará la funesta trayectoria que hace siglos venimos recorriendo enmedio [sic] de la vida universal. Lo que procede ahora meditar es si la ley de Vico es una ley mecánica, fatal, irresistible como las leyes del mundo físico; ó si la voluntad humana puede reaccionar y emanciparse de ella, rompiendo sus férreas líneas y convirtiendo en alardes de fuerza los anuncios de forzada decadencia y los augurios de muerte en gloriosa resurrección. Las naciones no mueren si no quieren morir; no decaen si no quieren decaer. Las enfermedades y accidentes, que son inevitables en los organismos individuales, no alcanzan á los colectivos cuando éstos los resisten con decidida voluntad. En prueba de ello, ahí está Francia que, habiendo tocado las supremas alturas con Carlo Magno, volvió á subir á ellas con Luis XIV y últimamente con Napoleón; Italia ha sido repetidas veces árbitro del Mediterráneo con Roma, con Venecia, Florencia ó Pisa. Se dan excepciones á la regla general. ¿Por qué no habría de ser una de ellas nuestra patria? Las naciones son grandes o pequeñas, no por su extensión ó por el número de sus habitantes, sino por la idea que brilla en su frente, por el calor que encierran en su corazón. Ahí está el secreto de su decadencia ó su grandeza. Cuando la antigua Roma se aferró á una religión muerta y la corrupción gangrenó sus entrañas—[f]ué consiguiente que perdiera la hegemonía del mundo. Los grandes siglos para cada nación son aquellos en que han albergado respectivamente una ardiente fé en una idea y la han cultivado con inteligencia y amor; como la Alemania moderna la ciencia;
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)160 118. Ibid. (p. 2 c. 4 // p. 3 c. 1). No hemos logrado ejemplar para confrontar el Correo de Madrid de domingo 24 de enero de 1897; ni descubierto el nombre del autor bajo la sigla «S.». 119. Juan Menéndez Pidal (1858-1915), jurista y académico, hermano mayor del conocido historiador y filólogo Ramón (1869-1968) y del pintor Luis (1861-1932); sobrinos del político Alejandro Pidal y Mon (1846-1913), fundador del partido Unión Católica. José Manuel Sevilla Fernández la Francia de ayer la libertad; la España del siglo de oro la religión. Es cierto que los ideales cambian, se transforman, evolucionan; pero lo importante es tenerlos, pues en este caso las naciones se levantan y emprenden otra vez la marcha progresiva, á pesar de todas las leyes de la historia y de los círculos dantescos del filósofo napolitano. ¿Se siente España capaz de recobrar una fé ardiente en algo transcendental? En este caso está salvada. S.»118 Pocos artículos se hallarán en la prensa española por estas décadas, desde aquellos once dedicados a Vico por Juan Donoso Cortés a mitad del siglo, que se centren en la doctrina viquiana vinculada indeleblemente a la moderna y aplicada —social e históricamente— disciplina de la Filosofía de la Historia; y que, además, sea utilizada como clave hermenéutica del devenir histórico de la nación española, rodando en su acelerada cuesta abajo hacia la consumación de la crisis de fin de siglo representada en el Desastre del ’98, acontecimiento tan impactante en la conciencia nacional como para dar lugar y nombre a una Generación de filósofos, literatos, poetas, artistas e intelectuales, destacable de entre las más representativas e importantes de la historia española moderna y contemporánea. Durante el mismo año de 1897 continúa la presencia de Vico emergente en la prensa política, tanto en la conservadora, tradicionalista y católica, como en la prensa liberal, demócrata y progresista. Así, dentro de la órbita más conservadora del canovismo, la primera columna de la portada del número correspondiente al sábado 13 de marzo de La Unión Católica (1887- 1899), dirigido por Juan Menéndez Pidal,119 abre con una referencia a Vico, bien que disconforme, al inicio del alegato editorial sobre las condiciones de «general en jefe» que el Gobierno ha de tener en cuenta en su política sobre las guerras coloniales en activo. Se lee en esa primera plana: «La historia, que con frecuencia presenta las mismas vicisitudes una y otra vez repetidas, no es precisamente lo que decía Vico, la copia
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 161 120. I. DEM., «Las dotes de un general en jefe», La Unión Católica. Diario religioso, político y literario, a. XI, n. 2.904, Madrid, sábado 13 de marzo de 1897, p. 1, cita en c. 1. Curiosamente, dos referencias sobre Vico coinciden en prensa en el mismo día (cfr. infra cita Heraldo de Teruel). 121. [ ], «En el salón.», Diario de Burgos de avisos y noticias. Últimos telegramas y noticias de la tarde, a. VII, n. 1.840, Burgos, lunes 15 de marzo de 1897, p. 2 c. 3. 122. Así anunciaba El Lábaro. Diario independiente de Salamanca, el 30 de abril de 1897, la integración Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración de los siglos pasados por el actual; pero tampoco la sucesión de espectáculos que no tengan algún parecido. La guerra ha cambiado mucho con la diferencia de las armas, de la táctica y aun de la política, y no seremos quien lo niegue; pero no es menos cierto que también ofrece circunstancias muy análogas al través de los siglos. Y en lo que se refiere á las condiciones de los generales que han de mandar en jefe las expediciones, se observa que, á pesar de aquella diferencia de medios, es bastante grande la analogía en los distintos períodos históricos.»120 Al día siguiente, el domingo 14 de marzo Vico vuelve a aparecer, ahora en la conferencia inaugural —depuesta en el Salón de Recreo de la capital de Burgos— de una serie anunciada por su autor, el cronista, bibliográfo y archivero Anselmo Salvá (1849-1922), sobre «los reyes burgaleses», que, como charla introductoria a las futuras, versó sobre el concepto general de historia; con gran aceptación por parte del público asistente, al parecer, según reseña al día siguiente el conservador-católico independiente Diario de Burgos, de avisos y noticias (1891-e.p.): «Después de un elocuente exordio, en que recordó el señor Salvá las glorias castellanas y las burgalesas en especial, examinó el punto tan discutido de si la historia es ó no una ciencia, y analizó las diversas doctrinas filosóficas sustentadas por Bossuet, Vico y otros autores, cuyas conclusiones discutió dentro de la más pura ortodoxia, que informó la conferencia en todas sus partes. [...] escuchó al final una entusiasta ovación.»121 Un mes antes de la conferencia de Salvá, el diario de Salamanca La Información (1892-1897), salido de los tipos de la Imprenta Católica Salmanticense, daba noticia de otra conferencia impartida en la Academia de Santo Tomás de Aquino, y en la que había sido tratado Vico. La disertación sobre la Filosofía de la Historia estuvo a cargo del joven académico y «aventajado alumno de la Facultad de Derecho» Eusebio Díaz González (1878-1968).122
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)162 de Díaz en el consejo de redacción del periódico. E. Díaz González fue profesor auxiliar de Derecho hasta tomar posesión como Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Barcelona, de la que fue rector entre 1927 y 1930 bajo la dictadura de Primo de Rivera. Huyó de Cataluña en agosto de 1936, tras haber sido cesado por el gobierno de la Generalidad por su señalamiento «españolista» bajo su rectorado; fue posteriormente depurado y rehabilitado por el gobierno franquista en 1939 dada su significada militancia política de derechas. Cfr. Diccionario de catedráticos españoles de Derecho (1847- 1943) [en línea], Universidad Carlos III de Madrid - Instituto Figuerola de Historia y Ciencias Sociales: http://www.uc3m.es/diccionariodecatedraticos 123. [ ], Noticias Locales en La Información. Diario de Salamanca, a. VI, n. 1.349, martes 9 de febrero de 1897, p. 3 c. 2. Periódico definido como «integrista» dentro de la prensa católica salmantina, en la línea continuada por Manuel Sánchez Asensio antes en La Región (1890-1892). Cfr. JEAN-CLAUDE RABATÉ, 1900 en Salamanca. Guerra y paz en la Salamanca del joven Unamuno, Ed. Universidad de Salamanca, Salamanca, 1997, p. 11 del Prólogo de J.A. PASCUAl y p. 14 de la Introducción del hispanista francés (quien aconseja para más información el libro a cargo de TERESA SANTANDER, Publicaciones periódicas Salmantinas existentes en la Biblioteca Universitaria (1793-1981), Salamanca, 1986). 124. Diario católico-conservador dirigido inicialmente por Maximino Rodríguez Regalado, pero ya en el año y número referido por nosotros la dirección recaía sobre su nuevo propietario, Celestino Sánchez Rivera (1870-1948). Se pone fecha de finalización 1938, aunque continuó su actividad ya que, tras haber apoyado el golpe militar franquista, en ese mismo año cesó su edición para fusionarse en octubre con El Correo Gallego (cfr. nótula en Diccionario da literatura galega, II, «Publicación periódicas», DOLORES VILAVEDRA, coord. del vol., Ed. Galaxia, Vigo, 1997, pp. 161-162). 125. Leandro M. Silván de la Iglesia (¿1874? - †1918), en 1884 era catedrático del Instituto Libre de segunda Enseñanza de Ponferrada (León) desde que tomó posesión de su cátedra de Latín y Castellano en octubre de 1870. Según los registros, en 1893 figura de catedrático en el Instituto de Santiago de Compostela (también sigue en 1909), donde había realizado la permuta de su plaza por concurso en Zamora. José Manuel Sevilla Fernández Según la crónica local: «Con facilidad de expresión y elegante palabra desarrolló el señor Díaz el concepto de dicta [dicha] materia exponiendo que el hombre se desenvuelve libremente pero baja [bajo] la acción de la presidencia, pasando luego á desarrollar algunos sistemas ideales sobre dicho asun- to deteniéndose principalmente en los de Vico, Hergel [sic] y Herder, citando aunque brevemente á de Maistres y de Bornald [sic] á lo[s] que refutó valientemente, y terminó con el de San Agustín con el cual estaba conforme y anunciando continuar el tema en la sesión inmediata. Hicieron objeciones de los señores Peña Doreste, Amador Eley, Andrés y Campoamor.»123 No deja de resultar una curiosidad, casi anecdótica si se quiere, que a finales del año siguiente, en plena experiencia del Desastre, El Eco de Santiago (1896-1938)124 se haga eco de otra conferencia en la misma línea catolicista de la antes citada. En esta ocasión, a pesar de que la reseñada disertación del catedrático Leandro María Silván,125 impartida en el Ateneo León XIII de la capital gallega el lunes 14 de noviembre, trataba sobre el
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 163 126. B., «En el Ateneo León XIII», El Eco de Santiago. Diario de Compostela, a. III, n. 721, Santiago de Compostela, martes 15 de noviembre de 1898, p. 3, cc. 1-2. 127. Ib., c. 1. 128. A. BALBÍN, «Balance del siglo XIX» (II), El Movimiento Católico, Fundado por el Primer Congreso Católico Español, a. X, n. 2.639, Madrid, miércoles 1 de septiembre de 1897, p. 1 cc 1-4; cita cc. 1-2. Antonio Balbín de Unquera (1842-1919), asturiano doctorado en Leyes y Teología; ganó por oposición la plaza de consejero de Estado a los veintidós años, y luego secretario general; académico, profesor Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración tema de «Gramática general», no falta ocasión ni motivo para que el recensor «B.» incida en la crítica a la originalidad de la ciencia de Vico.126 Así, al relatar el comienzo de la conferencia, en la que el orador trata de definir «la “Gramática general” llamada por otros “Filosofía del lenguaje”»: «Negó que esta importante ciencia fuese tan reciente como muchos han creido y á tal fin recordó lo que Vico decía apropósito [sic] de la filosofía de la historia, creyéndola ciencia nueva cuando ya San Agustín en la “Ciudad de Dios” en el siglo IV Paulo Orosio y otros sabios, habían escrito páginas sublimes sobre filosofía de la historia.»127 En septiembre de 1897, al hacer «Balance del siglo XIX» el redactor de El Movimiento Católico (1889-1897), Antonio Balbín (1842-1919), recuerda en página de portada del diario madrileño —bajo la dirección propontificia y proeclesiástica de Valentín Gómez— cómo España, en consonancia con el ‘occidente’ europeo se encuentra en ese momento inmersa en un curso modificacional de decadencia y barbarie: «Se han vuelto á oir voces fatídicas del fin del mundo, y ha tardado mucho en comprenderse que nos hallamos en una de las que llamaba el filósofo napolitano Vico transformaciones ó círculos de la historia. A principio del siglo se resistían los jurisconsultos á escribir Códigos; al terminar aparecen por todas partes, como los hongos. Las naciones nuevas en Europa todas son débiles, y las antiguas se nos presentan gastadas. ¿Será así como comienzan los continentes á deponer el cetro que antes llevaban, la hegemonía reconocida por los demás y su representación preponderante en la historia? Detrás de Europa está América, detrás de América Africa. El Asia ya tuvo su parte de sol y de calor mucho tiempo antes de que se inaugurase la Era cristiana. Los pueblos no se conservan ni se restauran sólo por la ciencia, ni por la preponderancia internacional, ni siquiera por el trabajo. La Religión y la moralidad son las únicas que causan esa revolución bienhadada.»128
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)164 auxiliar de Derecho en la Universidad Central de Madrid y reconocido políglota y traductor. Ejerció también el periodismo, como director de la revista Asturias y colaborador de numerosos periódicos, entre ellos, asiduamente, de la prensa malayesa La Opinión de Villaviciosa (1893-1898) y La Voz de Villaviciosa (1906-1913). Miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas; de la Asociación de Legislación Comparada (París); y de la Unión Iberoamericana de Madrid, muy vinculado con la emigración; y miembro de la Academia de Arqueología y Geografía Central de España y sus Colonias. Fundador y presidente del Centro Asturiano de Madrid. El Movimiento Católico, diario vaticanista y «posibilista» (proconvivencia entre Iglesia y Liberalismo), seguidor de las directrices de León XIII, se posicionó vehementemente durante el conflicto bélico del Rif (1893-1894) y luego en contra de Estados Unidos por su apoyo a los rebeldes en Cuba. El director del periódico, el conocido tradicionalista Valentín Gómez, fundó junto con Alejandro Pidal y Mon la Union Católica (1876). El diario se despidió de sus lectores al mes siguiente del aquí citado, incapaz de aglutinar todas las tendencias y facciones políticas del catolicismo en España a finales del siglo. José Manuel Sevilla Fernández Además de la referencia directa a la doctrina viquiana de las edades, expresada en el concepto más genérico de «transformaciones» históricas, Balbín hace uso de la tesis de la Scienza nuova sobre la religión como principio de civilidad humana, no sólo al origen de la humanidad sino también en la vuelta que sufren las naciones a la simplicidad de los principios, una vez se disuelven en la decadente «barbarie della riflessione». Desde la orilla liberal y progresista, un estudio sobre heráldica turolense, a cargo del intelectual republicano, profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Teruel y activista cultural regeneracionista, Federico Andrés y Tornero (1866-1913), resulta publicado en el sabatino regional ilustrado Heraldo de Teruel (1896-1897). Este artículo de Andrés apoya en la Scienza nuova su tesis de que «los escudos de armas de los pueblos constituyen una de las guías más importantes para hacer su historia». De tal modo, al inicio del texto ya podemos leer lo siguiente: «Son los blasones que los pueblos ostentan en sus escudos, la representación de los rasgos más salientes de la historia de cada uno de ellos, traducidos generalmente en actos heróicos, realizados casi siempre en el principio de su existencia, actos que unas veces llegan á nosotros desfigurados por las exageraciones que en sí va acogiendo la tradición, y otras apoyados en documentos de valor para la crítica, ciencia por cuyo tamíz tienen que pasar las fuentes de todos los sucesos que la Historia registra en sus anales, dado el nuevo modo de ser que los historiadores han
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 165 129. F. ANDRÉS, «Las armas de Teruel», Heraldo de Teruel. Semanario regional, ilustrado, de noticias, literatura, ciencias é intereses morales y materiales de la provincia, a. II, n. 24, Teruel 13 de marzo de 1897, pp. 2-4; cita en p. 2. Federico de Andrés y Tornero, regionalista de ideología republicana que se amoldará primeramente al posibilismo y más tarde al fusionismo, llegó a ser alcalde de su ciudad y diputado. Está reconocido como un prestigioso investigador de la historia de Teruel. El semanario ilustrado turolense tuvo de vida un año, de octubre de 1896 al siguiente. 130. «Federico Andrés, profesor auxiliar de Psicología, Lógica y Ética que redactó una historia de la Literatura turolense por entregas, así como una recopilación de leyendas de Teruel, la mayoría de origen medieval. A finales del siglo fundaría y dirigiría el periódico Heraldo de Teruel, a través del que entraría en contacto con varios regeneracionistas del Bajo Aragón para debatir los males que afectaban a la provincia. A finales de 1892 asumirá el cargo de secretario general de El Ateneo junto a Pascual Serrano que era el presidente.» JOSÉ SERAFÍN ALDECOA CALVO, «Los inicios de la Segunda Enseñanza en Teruel: el Instituto Provincial en el siglo XIX (1845-1900)», en GUILLERMO VICENTE Y GUERRERO (COORD.), Historia de la Enseñanza Media en Aragón (Actas del I Congreso, Zaragoza, 2009), Institución Fernando El Católico, Diputación de Zaragoza, 2011, pp. 169-198; cita p. 194. Sobre Andrés véase la reseña biobibliográfica publicada por el profesor de IES e historiador S. ALDECOA CALVO, «Federico Andrés y Tornero», A tres bandas, n. 35, Teruel, febrero 2011-febrero 2012, p. 73. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración impreso á esta rama del saber, desde que Vico, el famoso autor de la Ciencia nueva, nos hizo comprender que más que a batallas, casamientos y parentescos de reyes deben estudiarse las causas de los hechos y la manera de ser de las generaciones que nos han precedido.»129 Este artículo publicado en el órgano del Ateneo Turolense (una asociación de carácter regeneracionista, 1890), de la mano del Secretario del mismo y a la par fundador y director del Heraldo,130 nos ofrece una importante recepción de la obra del napolitano ya no sólo en clave popular de «filosofía de la historia», sino de ciencia histórica misma y de disciplinas historiográficas concretas. También en la señalada línea liberal, republicana y progresista, El País (1887-1921) esgrime en primera plana —siguiendo la costumbre de los periódicos «de partido» de dejar en primera además del editorial y los sueltos de redacción también las noticias relacionadas con la formación política representada y defendida— el argumento de que de un país con un estado político y social, un estado cultural, y un estado de civilización y progreso tan desoladores como España, «tierra en lamentable atraso, donde lo único que brilla es el circuito establécido en torno de los reyes» y en la que «Cánovas conserva las mazmorras y el tormento», bien podría decirse, «haciendo buena, tal vez sin conocerla, la teoría de Vico, el gran italiano»,
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)166 131. E.L., «Para su alteza», El País. Diario Republicano Progresista, a. XI, n. 3.656, Madrid, jueves 8 de julio de 1897, p. 1 c. 3-4; cita c. 4. Se trata de una crítica «Croniquita» —en la sección «Cosas del Mundo»—a propósito de la visita del príncipe japonés Arisugawa. Las siglas del autor bien podrían corresponder —aventuramos una suposición—al redactor del periódico Ernesto López Fernández (1867-1923), gaditano conocido en los periódicos de la corte por el pseudónimo de «Claudio Frollo». El periódico El País era el órgano de expresión del Partido Republicano Progresista (de Manuel Ruiz Zorrilla y Nicolás Salmerón), acción en la que tomó el relevo del espacio oficial dejado por El Progreso desde su suspensión por las autoridades autoritarias. La misma que sufrió El País el 18 de agosto de 1898 después de dos años y medio de acoso político por la fiscalía de imprenta, con encarcelamiento de redactores y del editor que figuraba de responsable del periódico (cfr. la nótula descriptiva en la ficha del periódico en la HD de la BNE). 132. E.M., «Revista Internacional. (Conclusión)», El Liberal. Diario político y de intereses materiales. Órgano del Partido Liberal de esta provincia, a. XII, n. 3.376, Alicante, jueves 5 de agosto de 1897, p. 3 cc. 1-2; cita c. 1. 133. Ib., c. 2. José Manuel Sevilla Fernández que este «país perdido es un país bueno para ser conquistado» por otra nación con intenciones expansionistas y coloniales.131 Como en el caso anterior, igualmente un nuevo autor firma con sus iniciales su «Conclusión» en la sección de Revista Internacional del diario fusionista El Liberal (1886-1887), órgano del Partido Liberal de la provincia de Alicante, en el número del jueves 5 de agosto, es decir, tres días antes del magnicidio de Cánovas del Castillo bajo las balas de un anarquista italiano. El final del artículo, centrado en Estados Unidos de Norteamérica, iniciado en la entrega del día anterior, lo dedica “E.M.” a la «vanidad» —de las personas y de los pueblos (lo que nos recuerda a las viquianas concepciones de «boria dei dotti» y «boria delle nazioni»)— que de manera evidente alcanza a grandes colectividades humanas, una de entre las cuales, Estados Unidos de Norteamérica, que destaca por ser «un ejemplo tan raro como notable de prodigiosa velocidad en su desarrollo y crecimiento», constituye la diana de los dardos de “E.M.” En especial porque, creyéndose aquélla «superior á todas las demás naciones, invencible, segura, más fuerte y poderosa», también se cree exenta de las obligaciones de la cortesía y de la diplomacia, y eximida de cualquier consideración y formalidad internacional para con aquellos países a «los que mira como inferiores, equivocándose acaso por los ímpetus de su vanidad nacional».132 En este contexto de crítica a la «hiperbólica» y arrogante «vanidad nacional de esa república» ante el «colosal [...] desprecio que le inspiran todas las demás naciones»,133 y de crítica enmarcada en las circunstancias de búsqueda europea de un tratado de paz que ponga fin a la contienda bélica entre España y Estado Unidos, es significativo que la disertación periodística tenga comienzo con la
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 167 134. Ib., c. 1. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración rememoración de la obra de Vico y su «talento extraordinario». Arranca escribiendo “E.M.” el argumento que vertebra toda la columna: «Hay un libro notabilísimo, ya casi olvidado, que se titula la Scienza nuova, escrito por Juan B. Vico, de una profundidad, de una erudición y de un talento extraordinario, en el cual, con pruebas numerosas históricas, se señala la poderosa influencia que la vanidad nacional ha ejercido en todos tiempos en la suerte de los Estados y en la humanidad entera. El amor propio exagerado es, en efecto, la pasión más general, la más predominante, la más multiforme de nuestra especie, y su desarrollo y manifestaciones muy comunmente desapercibidas, constituyen el núcleo ó materia principal, casi esclusiva, de las obras de los grandes moralistas ú observadores del corazon humano, como Montaigne, La Rochefoucauld, Vaurenargues y otros. Los estragos de esa vanidad se notan sobre todo en las personas que por cualquier causa se levantan mucho sobre las demás, y en los pueblos que, á semejanza de aquéllas, adquieren con rapidez poder y riquezas. [...]».134 3. Del Desastre del ’98 al final de la Restauración (1902). Como «un háli- to del sepulcro». Recién finalizada la Gran Depresión del ‘73 que marcó el devenir económico europeo (1873-1896), acontece 1898 como uno de los años determinantes en la conciencia trágica del pueblo español y, desde luego, cifra paradigmática en la historia de España. En abril se produce la guerra con Estados Unidos; en julio acaece el irremediable desastre de Santiago de Cuba; y en diciembre el tratado de finalización de la guerra entre España y Norteamérica. La gran crisis española representada en el ‘98, no lo es tanto económica como sí de crisis de valores, de conciencia identitaria (el tan debatido “problema” de España; la definición de Europa; los nacionalismos; el nuevo imperialismo norteamericano; afán emancipatorio; etc.), de “rebelión de las masas”, de creencias en el individuo, y de hundimiento de la arquitectura social de la clase media y de los ideales de una pequeña burguesía (que en España nunca hubiera una revolución burguesa, como tampoco existió una reforma agraria, son dos elementos básicos para comprender esa ‘frustración’ fini-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)174 151. Ib., c. 2. 152. Ib., cc. 3-4. José Manuel Sevilla Fernández la culta nación helénica» la consideración acerca de la esclavitud aparezca «legalmente justa y equitativa para eterno baldón de la humanidad», es cuando Díaz se refiere al autor de la Ciencia nuova con objeto de avanzar un paso más en su argumentación: «nos encontramos en la Historia un pueblo que destinado, según Vico de Nápoles, para poseer el mejor Derecho, es considerado por todos como el pueblo legislador por excelencia», aquel que aporta «exactas concepciones jurídicas» inmortalizadas por Papiano, Gayo y otros apreciados jurisconsultos, cuyos códigos «son base fundamental de las leyes modernas».151 Mas, no obstante, y a pesar «de tanta perfección y de tanto progreso en la ciencia jurídica», incomprensiblemente esta gloriosa civilización sancionaba la esclavitud como legítima institución en aquella sociedad de aquella época.152 Desde luego, así visto, no le servirá Vico a Díaz González para sus pretensiones teodiceicas de trasvasar la lógica histórica del allá y entonces a una pretendida justificación de la lógica histórica del aquí y ahora. Repite también El Pacense (1891-1899), ahora en su «Folletín», revelando la presencia de Vico cuando publica el ensayo por fascículos en que Eloy Pedrajas y Núñez Romero († 2-7-1913) expone cómo a propósito de la obra del Obispo de Hipona resultó que más tarde acaecieron las modernas filosofías de la historia. El autor, presbítero y desde julio de 1895 distinguido profesor de religión del Instituto General y Técnico de Badajoz, deja impreso en la séptima de las entregas de su Teoría de la belleza y de las bellas artes que la poderosa inteligencia de San Agustín lo mismo se ejercitaba frente a problemas metafísicos, que batallaba frente a las sectas heréticas de los primeros siglos del cristianismo; que lo mismo «escudriñaba con admirable vista filosófica la naturaleza íntima de lo bello, como echaba las bases de esa, que llaman ciencia novísima, la filosofía de la historia en su inmortal obra “La ciudad de Dios” preliminar soberano, antecedente histórico, fuente de la doctrina abundante donde Bossuet se inspiró para trazar con mano maestra su admirable “discurso sobre la Historia Universal” donde Vico encontró pensamientos para escribir su scienza nuova con sus corsi é ricor- si, donde Herder, Hegel, Condorcert [sic] y Krausse [sic] y otros filósofos novísimos, hallaron sin entenderle según su espíritu, la grandiosa ley del progreso que el Cristianismo llevaba en su seno, la mar-
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 175 153. E. PEDRAJAS Y NÚÑEZ ROMERO, «Teoría de la belleza y de las bellas artes», en «El Folletín de ‘El Pacense’» (7)*, El Pacense. Revista de Enseñanza, a. IX, n. 270, Badajoz, 25 de abril de 1899, p. 2 c. 2. [*El inicio (1) del texto aparece en el folletín del n. 264, de 25 de febrero de 1899; y el cap. VII al que pertenece el texto referido comienza en el n. 269.] Además de pertenecer al Claustro del Instituto de Badajoz, Eloy Pedrajas impartió docencia en el Seminario, antes del Instituto de Enseñanza Media y también posteriormente, hasta que en 1901 ocupó la Cátedra de Religión y Moral en la Normal Superior de Maestros de Badajoz y en 1906 pasó a ser canónigo doctoral de la catedral de Badajoz. Fue miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla. Además de la Teoría de la belleza y de las bellas artes publicó el libro Guadalupe. Impresiones artísticas religiosas (1902). (Sobre la Hoja de Servicios del ilustre sacerdote natural de Cabeza del Buey, puede confrontarse: PILAR SÁNCHEZ PASCUA, «Afanes por expandir la cultura en la provincia de Badajoz: la formación eclesiástica “pilar” de la segunda enseñanza pública (1600-1900)», Revista de Estudios Extremeños, t. LXX, nº extra, 2014, pp. 477-510; pp. 507-509.) 154. Refiriéndose al «recuerdo de aquel hombre eminente», se llegó a decir que «la prensa había agotado en un año todos los elogios» (JOSÉ FERNÁNDEZ BREMÓN, «Crónica General», La Ilustración Española y Americana, a. XLIV, n. XXIV, Madrid, 30 de junio de 1900, 2ª página [p. núm. 374] c. 3). 155. Sobre el literato, periodista y académico Jacinto Octavio Picón véanse las páginas del prefacio en su honor leídas por su sucesor, JOSÉ FRANCOS ANDRADOS, en el sillón letra D de la Academia: Discurso leído ante la Real Academia Española en la recepción pública del Excmo. Sr. D. José Francos Rodríguez el día 16 de noviembre de 1924, Impresor J. Morales, Madrid, 1924. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración cha progresiva y ordenada de la humanidad bajo la acción de la Providencia divina, bajo las aspiraciones previas, é impulsión presente del ideal cristiano.»153 El 25 de mayo de 1899 fallece Emilio Castelar, sin duda una de los principales políticos que haya tenido España, agrandado por su virtuosismo de elocuente orador, su finesse de escritor y su vasto talento intelectual. Como es de suponer, no pocos fueron los panegíricos, artículos de prensa y recordatorios en su honor.154 Uno de ellos estuvo a cargo del novelista Jacinto Octavio Picón (1852-1923),155 quien al año siguiente de la «nunca suficientemente llorada muerte» de Castelar ocupó la plaza de miembro de número electo de la Real Academia Española dejada vacante por el insigne académico gaditano, y a cuyo elogio y semblanza dedicó todo su discurso de ingreso el académico recipendiario, constestado por Juan Valera (1824-1905). Un extrac- to del Discurso titulado «Castelar» fue publicado por La Correspondencia de España (1860-1925) en sus ediciones de noche del 24 de junio de 1900 y de mañana del día siguiente; y, ya completo, lo publica más tarde durante ese mismo verano el semanario liberalista El Álbum Ibero-americano (1891-1909). El extenso resumen del dicurso articula citaciones de párrafos salientes del homenaje de Picón al «tribuno de la libertad» y amante de la patria «que a raíz
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)176 156. «EN LA ACADEMIA ESPAÑOLA. Recepción de Jacinto Octavio Picón», La Correspondencia de España. Diario político independiente y de noticias, a. LI, n. 15.482, Madrid, domingo 24 de junio de 1900 (edición de noche), y n. 15.483, lunes 25 junio 1900 (edición de mañana), p. 1 cc. 3-6 y p. 2 cc. 1-3. Contiene también el extracto del discurso de contestación de Juan Valera, en p. 2 cc. 2-3. Cfr. el discurso completo de Picón y la contestación en: «EN LA ACADEMIA ESPAÑOLA. Discurso de recepción de D. Jacinto Octavio Picón», El Álbum Ibero-americano, a. XVIII, n. 30, Madrid, 14 de agosto de 1900, pp. 2ª-5ª (numeradas pp. 350-353 a tres columnas); cita p. 351 c. 1. El Discurso se continúa en los dos números siguientes: n. 31 correspondiente al 22 de agosto, pp. 2ª-5ª (numeradas 362-365), y n. 32 el 30 del mismo mes, pp. 4ª-5ª (pp. 376-377), y da comienzo la «Contestación del Excmo Sr. D. Juan Valera» en la 5ª página (p. 377) hasta la 8ª (p. 380), para concluir en el número siguiente del 7 de septiembre, pp. 2ª-5ª (pp. 386-389). El Álbum Ibero-americano era un semanario ilustrado de carácter hispanoamericanista y con importantes aspectos feministas por estar vinculada a éste la periodista Concepción Gimeno de Flaquer (llamada C. Gimeno y Gil, 1850-1919; fue editora de La mujer y directora de La Ilustración de la Mujer; y finalmente de El Álbum de la Mujer, desde 1883 hasta 1890, iniciando en 1891 con su marido el proyecto del Álbum Ibero-americano, que concluirá en 1909). 157. Ib., p. 1 c. 6 de La Correspondencia de España, cit., y p. 353 c. 1 de El Álbum Ibero-americano, también citado. Hemos revisado diversos periódicos de los días 24 y 25 de junio que recogen la noticia de la RAE y/o publican extracto del Discurso de Picón —así, p.e., La Época, El Heraldo de Madrid, El Liberal, etc.—, pero no recogen la referencia a Vico hecha por el nuevo académico. José Manuel Sevilla Fernández de nuestras derrotas le hizo exclamar en una de las últimas cartas que escribió: “Muero de la agonía de España”».156 Contiene —en el apartado dedicado a reseñar el análisis de «El filósofo y el estilista»— el repaso de autores favoritos de Castelar y de la convicción de Picón de que las ideas filosóficas del homenajeado tienen más hondura en sus estudios históricos que en los filosóficos. Es ahí cuando el periódico, en su crónica, citando un fragmento del discurso de Picón, expone: «Yo no me atreveré á decir que pueda hoy designarse á Castelar como dechado de historiadores, porque sé que está en tela de juicio si la historia [...] ha de ser meramente expositiva ó ha de procurar en ella que del examen de los hechos se desprenda la crítica de las ideas que lo produjeron; si se encamina a conocer el desarrollo de las ideas mismas, apreciando los sucesos como sus consecuencias ineludibles; si ha de ser considerada sólo como experiencia viva y dolorosa; mediante la cual va purificándose la conciencia humana, ó si hemos de reconocer y admirar en su desenvolvimiento la presencia eterna de Dios; pero si la historia, ya se sujete al principio filosófico de Vico y de Herder, ya al providencialismo de Orosio, San Agustín y Bossuet, ha de ser siempre, como dijo Cervantes con la intuición sintética de los grandes poetas: “testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente y advertencia de lo porvenir”, entonces sí me arriesgo á decir que Castelar poseyó el concepto exacto de la historia [...]».157
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 177 158. Véase el famoso discurso de Castelar en el Congreso a favor del servicio militar obligatorio como principio democrático hacia la patria de –a imagen de Roma– un «ejército de ciudadanos» frente al —imagen de Cartago—«ejército de mercenarios»; imágenes evocadas por el «gran historiador Juan Bautista Vico» y su idea de «que la historia de Roma es como la escuela de la humanidad». Discurso publicado al menos por El pueblo español y por La Época en Madrid el 14 de diciembre de 1876. Véase nuestra Ad. IV «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas ...», cit., p. 35. El Discurso de Castelar está recogido en el n. 145 del Diario de sesiones de las Cortes de 13 de diciembre de 1876 (pp. 4.029-4.032). 159. En cifras, 23.284 en 1898 y 8.173 en 1899; además de los cerca de 8.000 objetores en 1898, muchos de ellos desertores a Portugal, Francia, África y América (cfr. https://almirantecervera.com/ la-espana- de-1898/el-servicio-militar-y-la-redencion-en-metalico/ web creada por el historiador militar Dr. Ángel L. Cervera Fantoni). Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración Aparece Vico también citado a propósito de la nueva reforma de la debatida Ley del Servicio Militar Obligatorio, que en el Parlamento se trataba de defender —así el mismo Castelar,158 no menos que el radicalista Pi y Margall— eliminando la tradicional exclusión del servicio militar por «la redencion á metálico» y la sustitución subrogada, medios que eran muy utilizados para librarse de la guerra, con un significativo alto número durante el conflicto de Cuba.159 En este contexto, el diario gerundense La Lucha (1871- 1910) y el tarraconense La Opinión (1875-1904), así como el semanario independiente La Nación Militar (1899-1912) publican durante el mes de septiembre un artículo tomado del Diario de Barcelona (1792-1994 [dig. 2009]) dado a luz unos días antes firmado bajo la sigla “J.”. El anónimo pero bien informado comentarista defiende, precisamente a la contra del servicio obligatorio, que lo importante no es llevar a todo el mundo al cuartel, sin distinción ni posibilidad de “redención”, sino proporcionarles a todos los mozos la instrucción militar correspondiente y, en caso de guerra, decretar la movilización general. De este modo, frente a las posiciones igualitaristas, tachadas por “J.” de radicalismo intransigente que abanderan el lema revolucionario francés de «Un hombre no es más que un fusil», el artículo esgrime el siguiente razonamiento liberal-conservador: «Pero el tiempo, que no es siempre factor de adelantos y que parece empeñarse frecuentemente en dar carta de naturaleza á la teoría de Vico, ha resucitado ahora, en España sobre todo, la desacreditada propaganda de soluciones extremas con arreglo á las cuales debe desaparecer en absoluto todo lo que no sea el concurso personal de cada ciudadano en la noble empresa de garantizar la seguridad de Estado. Desde nuestras recientes guerras coloniales, el argumento se ha repetido hasta la saciedad: los ricos deben sufrir las mismas fatigas é
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)178 160. J., «El servicio militar obligatorio», La Lucha, a. XXX, n. 7.163, Gerona, miércoles 19 de septiembre de 1900, p. 1 c. 4 y p. 2 c. 1-3; cita p. 2 c. 2. Ib. en La Opinión. Diario político de avisos y noticias, a. XXVI, n. 215, Tarragona, miércoles 19 de septiembre de 1900, p. 1 c. 1-3; cita en c. 3. Ib. en La Nación Militar, Semanario independiente, de Ciencias Sociales y Militares, Literatura y Artes, a. II, n. 92, 30 de septiembre de 1900 (dedicado a la memoria del general Arsenio Martínez Campos), pp. 742- 743; cita p. 743 c. 1. Dice el semanario militar —que inició su andadura editorial tras el Desastre del ‘98—, en una breve introducción a la transcripción del artículo tomado del decano de la prensa catalana, que «se atribuye este trabajo á una personalidad saliente de la política, que tiene desde hace tiempo la confianza de los señores presidente del Gobierno y ministro de la Guerra»; si bien es cierto que el autor «parece bien enterado, y que resume perfectamente los argumentos que se oponen á la adopción pura y simple del servicio obligatorio» (La Nación Militar, cit., p. 742 c. 2). 161. U. GONZÁLEZ SERRANO, «El nuevo siglo», La Correspondencia de España, 31 de diciembre de 1900 – 1 de enero de 1901, p. 1 c. 4. Afirma González Serrano que el método genético-histórico rechaza «el José Manuel Sevilla Fernández idénticos peligros que los menos favorecidos por la suerte, á fin de que el sacrificio de la libertad, de la salud y de la vida que á éstos impone el servicio de guarnición ó el que se presta en el campo de batalla, alcance por igual á todos los españoles sin escepción de personas ni calidades, esto es, sin diferencia alguna “de bolsillos”».160 De nuevo La Correspondencia de España recuerda a Vico, esta vez en el número extraordinario por el fin de siglo y la entrada del nuevo. Número con unas primeras páginas continentes de análisis y augurios históricos firmados por Pi y Margall, el Marqués del Vadillo, López Domínguez, Romero y Robledo, Ugarte, Soldevilla, Verdes Montenegro, Dato, etc.; destacando entre tanta gente ilustre e importante la firma del filósofo krausopositivista —y diputado parlamentario en 1881 por el Partido Republicano— Urbano González Serrano (1848-1904). El heterodoxo discípulo de Nicolás Salmerón y de Francisco Giner de los Ríos titula su columna «El nuevo siglo». Ciertamente un título adecuado, porque en vez de hablar del pasado siglo González Serrano mira hacia adelante, con una mirada sociológica más que política a la hora de desvelar el rol del socialismo en ese siglo que comienza su andadura por senda peligrosa girando en torno al «problema de los problemas»: el social. «¿Cómo convertir la preñez de peligros en fecundidad de auroras?», se pregunta poéticamente el krausista: transformando el socialismo de «grito de guerra», y lucha de una clase, en ideología influyente en la política reformadora de la realidad social. Para ello, afirma González Urbano que antes habrá de dar el socialismo la batalla en el campo de la ciencia que indaga la vida social, yendo de la mano del método adecuado: el sociológico. Porque la sociología, «más que una ciencia, es un proceso que orienta todo el saber hacia nuevas direcciones, recurre al método genético e histórico evolutivo».161 No en vano es, junto con su coetáneo Manuel Sales Ferrer
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 179 individualismo revolucionario con su violenta y anárquica protesta» y «los formalismos vacíos», además de que se «opone al materialismo económico, según el cual concibe C. Marx la historia humana» (ibíd.). Sobre Vico y González Serrano cfr. dos ligeros apuntes en El espejo de la época, cit., p. 98 y en la Adenda IV «“Aludir con la palabra Vico”. Nuevas ráfagas viquianas ...», cit., p. 42. 162. Ib.., p. 1 c. 5. 163. Ib. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración (1843-1910), difusor en España de la moderna sociología científica. Ciencia modesta y enemiga de «la inercia mental», la sociología va de los datos de los «hechos-tipos» a la indagación reflexiva, es decir, se conduce de los hechos a las ideas, y de tal modo: «el sociólogo señala discretamente el límite que separa lo infinito del querer de lo condicionado del poder, y que distancia lo posible de lo imposible, la utopía del ideal práctico ó de acción».162 Ese camino le viene declarado al socialismo militante por su propia evolución, el cual Urbano González Serrano fija al «ideal práctico» de reformas demandadas por la propia época, por el espíritu del tiempo propio; una evolución que el filósofo sociológico y socialista fija al papel con que finaliza su escrito a modo de consigna: «Que evolución tan fecunda enseñe á las clases directoras que ni es buen consejero el miedo, ni vale contra los gritos de los que demandan justicia un terror que comienza por no compadecerse con el espíritu y las costumbres del tiempo. Pero á la vez que recuerden que el ideal cumplido es realidad venida á menos y que exige, contra la inmovilidad, signo de muerte, concepción de otro nuevo; tejer y destejer continuos (que le hacían pensar á Vico, juzgando solo por apariencias en su corsi e ricorsi), en cuyos entresijos y entrañas late la fuerza de la vida y el impulso para su desarrollo.»163 Si el argumento de Urbano González Serrano aquí expuesto transita desde un siglo que ha sido prolífico en derramamiento de sangre a punta de bayonetas y fuerza de hechos consumados, hacia un siglo en el que habría de imperar «la fuerza incoercible de las ideas» dirigiendo de modo pacífico e incruento la lucha de clases, no menos parece insistir el sociólogo krausista en reiterar en el mismo periódico, transcurrido ya el primer verano del nuevo siglo, el mismo problema y en los mismos términos. Sucede cuando a propósito de un discurso de Costa —mantenedor de los Juegos Florales de Salamanca— viene a comentar González Serrano, instado ante las tres fórmulas de colectivismo propuestas por Costa para abordar el problema social agrario, que éstas resultan fórmulas ya anticuadas hoy, que
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)180 164. U. GONZÁLEZ SERRANO, «Los juegos florales», La Correspondencia de España, a. LII, n. 15.948, Madrid, domingo 6 de octubre de 1901, Hoja Suplementaria al n. 15.948, p. 3 cc. 1-2; cita c. 2. 165. [ ], Noticiero Salmantino. Diario imparcial de la noche, a. IV, n. 1.198, Salamanca, miércoles, 3 de julio de 1901, p. 1 cc. 1-4; en cc. 3-4. (En cabecera del periódico: «10 ediciones diarias»; citada la de la tarde). 166. Discípulo de Julián Sanz del Río y de Fernando de Castro, el madrileño Alfredo Calderón y Arana (1850-1907) estuvo vinculado a la enseñanza con Giner de los Ríos y a la ILE. Cfr. ANTONIO HEREDIA, «El krausismo español», en Cuatro ensayos de historia de España, Edicusa, Madrid, 1975, p. 394. Calderón destacó como periodista militante laico y republicano, y durante la Restauración combatió con su pluma al régimen. José Manuel Sevilla Fernández «si respondieron á necesidades de época, son insuficientes, por varias razones; la principal, porque el enigma de los enigmas, el problema social de hoy, es más complejo que el antiguo del pauperismo, y la muy atendible de que los conflictos sociales, si se reproducen en la historia, no se repiten uniformemente, como pensaba Vico, en sus corsi y ricorsi (círculos). Semilla para recoger el fruto es lo que se necesita, y la semilla es la reorganización política, de la cual brote la social. Inculpe Costa á los que han menospreciado la primera, presumiendo que sin ella se podía obtener la segunda.»164 También a propósito de Juegos se pronuncia la Redacción del Noticiero Salmantino (1898-1904) cuando analiza los simbolismos de los juegos olímpicos de la antigua Grecia para, de camino, rememorar la independencia griega en el pasado siglo y la generosidad de Europa para con la vieja hermana de la familia. En ese contexto periodístico, sin embargo, la intención del Noticiero salmantino es exponer cómo se otorga significado al restablecimiento de unas nuevas olimpiadas, ya más internacionales que helenas, si bien aquéllas significarían la resurrección de bellas y admirables antichità griegas, que diría Vico, no en vano citado el napolitano en el tramo conclusivo del editorial del periódico: «La teoría de Vico de que los acontecimientos se repiten y la historia de la humanidad es un círculo, se confirma frecuentemente, y así como apenas existen verdaderas / novedades, de la misma suerte reaparecen, cuando menos se piensa, las olvidadas costumbres. Los griegos hacen bien en resucitar sus antigüedades, que son gloriosísimas y que jamás olvidarán los que están bien persuadidos de su belleza.»165 Durante el primer año del siglo XX también imprimen la huella del nombre de Vico los diarios republicanos La Región Extremeña (1863-1920), de Badajoz, y El Liberal (1881-), de Mahón. El primero lo hace dentro de una ácida crítica del periodista krausista Alfredo Calderón (1850-1907)166 hacia
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 181 167. A. CALDERÓN, «Lo cursi», La Región Extremeña. Diario Republicano, continuación de La Crónica, a. XXXVIII [errata en la portada que dice «Año XXXXIII»], n. 4.810, Badajoz, jueves 14 de febrero de 1901, p. 1, c. 1-3; cita sangrada de c. 2. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración quienes por dejación y decadencia han derivado en vano nombre de lo bello a «erigir á la moda en criterio sumo de la verdad y el bien», como hacen «unos cuantos Petronios de sotana» erigidos en árbitros de la elegancia en el cielo de la cursilería. Sin embargo, lo que desvela de fondo Calderón es que tanto en la acción estética como en la ética se condujo un ataque reaccionario al liberalismo, no ya frontal moralmente ni por dogmas de fe o creencias, sino por cuestiones de gusto. La estrategia, a juicio de Calderón, se fundamenta en un relativismo de lo cursi sobre la condición subjetiva de lo elegante. Los «nuevos apóstoles» condenaron la herejía sólo por vieja, y se «anatemizó el liberalismo, no por pecaminoso, sino por schoking»; y se hizo ver cursi el «ser liberal» o «ser republicano». «El buen gusto sustituyó á los artículos de la fé. El buen tono se constituyó en el primero de los Mandamientos. Y hubo devociones, templos santos, Padres de moda». No dice Calderón que todas las épocas tienen sus Popes, como bien sabemos y sufrimos, porque él está enfrascado en la suya propia frente a ese neoclericalismo estratega en la estigmatización que el «cursilismo», a falta de elegancia, arremete contra la independencia de criterio, la convicción, la sinceridad... como si tales valores éticos fueran groserías estéticas. Una «cruzada degradante y corruptora en que han coincidido eclesiásticos sagaces y políticos podridos», que entroniza «la negra reacción, madre de la miseria, la ruina, la sangre y la mugre» y que, cual imagen de la circularidad viquiana de la historia, no hacen sino repetir tanto la mediocridad y la insustancialidad como «el cretinismo» y la impostura. «La moda es voluble, pero monótona en sus cambios. Reducida á muy limitada esfera de posibles variaciones, se repite con desesperante uniformidad, girando en el círculo de hierro en que pretendió el pensador Vico encerrar la evolución entera de la historia. [...] La moda reaccionaria no ha sido más que un atavismo. Desechó la casaca de Voltaire para endosar el sayal de Torquemada. [...] Cerró por añeja la Enciclopedia, para enfrascarse en la Summa. Con arreglo á su figurín, el alma de la patria resulta vestida de rigurosa Edad Media.»167
Cuadernos sobre Vico 33 (2019)182 168. A. CALDERÓN, «Atavismos», La Publicidad, edición de la mañana, a. XXIV, n. 6.259, Barcelona, miércoles 18 de septiembre de 1901, p. 1 cc. 4-5. ID., «Atavismos», El Liberal. Diario de Unión republicana, a. 21, n. 6.070, Mahón, sábado 21 de septiembre de 1901, p. 1 cc. 1-4. ID., «Atavismos», La Región Extremeña. Diario Republicano, continuación de La Crónica, a. XXXVIII, n. 4.104, Badajoz, martes 24 de septiembre de 1901, p. 1, cc. 1-3. 169. Ib., cita en La Publicidad, p. 1 c. 5; El Liberal, p. 1 c. 3; y La Región Extremeña, p. 1 c. 2. 170. Ib. 171. Ib., cita en La Publicidad, p. 1 c. 5; El Liberal, p. 1 c. 4; y La Región Extremeña, p. 1 c. 3. José Manuel Sevilla Fernández Y vuelta a empezar. Tal y como vuelve de nuevo Calderón a describir meses más tarde, en su artículo «Atavismo». Éste es tomado del diario republicano barcelonés La Publicidad (1878-1922) por El Liberal balear —que llena la primera con cuatro columnas en portada— y de nuevo a su vez por La Región Extremeña.168 No sólo cita a Vico como autoridad, sino que todo el escrito del krausopositivista madrileño (una reflexión sobre la tradición histórica del terrorismo y los asesinatos políticos —nihil novum sub sole—) destila viquismo entre los poros de sus caracteres tipográficos. «El pasado resucita; los muertos vuelven», dice el pensador krausista. «Problemas que parecían definitivamente resueltos, se suscitan de nuevo en estos pueblos latinos, los más hondamente convertidos por las revoluciones».169 Del molde del fanatismo religioso salen fanatismos ideológicos. Resulta obvio que deba de pensarlo así un positivista como Calderón, que probablemente asumirá la doctrina comteana de los tres estadios. «Un fanatismo redivivo restaura para nosotros aquellos días turbados que sucedieron á la Reforma. Diríase que estamos en vísperas de otra guerra [...]», profetiza recién inaugurado el siglo en el cual, sólo en su primera mitad, sufrirá dos Guerras Mundiales. Un hastiado «espíritu contemporáneo» que no acierta a creer en algo nuevo y es incapaz de renovar su fluido vital moral, retorna endeble al pasado. Nada más evidente que la decadencia de Occidente, advertida en una fenomenología del abismo que muestra cómo «Ninguna esfera de la humana actividad puede sustraerse á ese ambiente de regresión atávica que hoy invade el medio moral, como un hálito del sepulcro.»170 Menos aún en el orden de la cultura: «Las creaciones contemporáneas son frutos de la cópula entre la impotencia y el tedio.»171 Es en este clímax literario descriptivo del barbarismo de la reflexión y de la quiebra de los pilares de la civilización contemporánea cuando, de nuevo como hizo anteriormente en febrero, Calderón rememora al filósofo napolitano, esta vez con una llamada conclusiva de las tres columnas de denso, erudito y bello texto:
Cuadernos sobre Vico 33 (2019) 183 172. Ib. 173. A. CALDERÓN, «Los deberes de la pluma», La Publicidad, edición de la mañana, a. XXIII, n. 7.835, Barcelona, viernes 26 de octubre de 1900, p. 1 cc. 2-3; cita c. 3. Más y nuevos destellos de Vico en periódicos españoles durante la Restauración «¿Será este visible agotamiento, símbolo hipócrita de una civilización que muere? ¿Estará destinada la nuestra á hundirse tambien en el abismo de la degeneración en que tantas otras cayeron? ¿Tendría razón Vico, el historiador filósofo, al afirmar que la especie humana se halla condenada á dar eternamente vueltas dentro de un mismo círculo, á modo de mula de noria? ¡Quién sabe!»172 En cualquier caso, está claro que ante estadios históricos de barbarie, crueldad, ignorancia y superstición, que frente a épocas de cobardía, indiferencia y servilismo, Calderón pone su talento y su pluma —bien como escritor filosófico (o sociológico), bien como filósofo periodista y cronista de la humanidad— contra «todo el hediondo envilecimiento en que vivimos»: «La pluma ha de ser en nuestras manos espada que hiera, maza que aplaste, escoba que barra. [...]: combatir escribiendo. [...] Hoy la pluma es investidura, es magisterio, es apostolado. ¿Para qué escribir sino [sic]?»173 Si el siglo XIX finaliza con la marea del desastre noventayochista, que se adentra como afluente en el caudal del nuevo siglo hasta 1902 —tan sólo cuatro años después—, aquello que ahora cambia no es sólo el espíritu respec- to del «problema social», como denuncia Calderón, sino el debilitamiento del Estado de la Restauración, al alza el afán regeneracionista, la crisis de las oligarquías y el ascenso de las ideologías pequeño-burguesas del Estado democrático liberal y de las ideologías obreras del Estado socialista del proletariado, el empoderamiento de los regionalismos, el último gobierno de la Regencia — abortado de una profunda crisis— y el advenimiento del nuevo monarca tras cumplir su mayoría de edad a los diceciséis años... El 29 de noviembre de 1901 muere Pi y Margall, figura del republicanismo federal, presidente efímero del gobierno ejecutivo de la I República, y convencido progresista y antimonárquico. El 17 de mayo de 1092 Alfonso XIII jura la Constitución, y reinará en España hasta la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931. En este tramo histórico que ahora comienza, poco o al menos relevante hallamos sobre el historiador filósofo Vico —en definición de Calderón— en la prensa periódica española. No ha desaparecido el napolitano, y más que probable segura-