scieee Open visual document viewer

Dos pareceres de Fray Reginaldo de Lizárraga O.P. sobre la guerra y la esclavitud de los indios

Acevedo, Edberto Óscar

Full text

 DOS PARECERES DE FRAY REGINALDO DE LIZÁRRAGA O.P. SOBRE LA GUERRA Y LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS. Edbe o Ósca Ace edo Uni e sidad Nacional de Cuyo Conside o que puede esul a in e esan e conoce las opiniones e idas po el P. F ay Reginaldo de Lizá aga, O. P. ace ca de los emas enunciados, máxime si se iene en cuen a que, casualmen e, u o que exp esa las espec o de dos de los g upos indígenas más ebeldes1. No icia biog á ica Nacido en Medellín de Ex emadu a hacia 1539 o 1540, su nomb e amilia e a el de Bal asa de O ando. Pasó con sus pad es y he manos a Qui o, en el eino del Pe ú, cuando enía quince años. Se educó p ime o en el con en o anciscano de esa ciudad. Pasó luego a Lima, con el i ey D. And és Hu ado de Mendoza, ma qués de Cañe e. Ing esó en el con en o dominico de Nues a Seño a del Rosa io. Tomó el hábi o en 1560 de manos del p io ay Tomás de A gumedo, quien le cambió el nomb e, poniéndole Reginaldo de Lizá aga. P o esó un año después an e el Pad e p o incial del Pe ú, ay Gaspa de Ca ajal. Siguió es udios de a e, iloso ía y eología en la Uni e sidad undada en el mismo con en o. Realizó algunos iajes: po el su , en el Collao, en Cha cas, y aun en Po osí. Residió en es a zona has a 1579. Reg esó a la Ciudad de los Reyes y ue en iado, como isi ado dominico, a Chile. Viajó po ma , desde el Callao a Copiapó. Es u o allí has a 1583, en que ol ió a Lima. Luego ue nomb ado p io del con en o de Nues a Seño a del Rosa io. Y en 1588, p o incial de los e i o ios de Chile y Río de la Pla a. Viajó en onces po ie a hacia el su , a a esando desde Po osí a Talina po las zonas de Cha cas y Tucumán y  1.‐Sob e es e impo an e c onis a nos hemos ocupado en dos ocasiones. C .: Edbe o Ósca Ace edo: "Dos 'desc ipciones' del siglo XVI. Compa ación y acla aciones". In es igaciones y Ensayos, 48. (Buenos Ai es. Ene o-diciemb e 1998), 71-95. Y en el "Es udio c í ico" que p ologa la eedición de la Desc ipción b e e (Buenos Ai es, Union Academique In e na ional y Academia Nacional de la His o ia, 1999). 1   llegando po Mendoza a San iago (1588-1591). Reg esó al Pe ú. Fue maes o de no icios en Lima y doc ine o en el pueblo de Chongos, alle de Jauja (1591-1597). Fue p esen ado pa a obispo de La Impe ial (Chile) y lo consag ó el a zobispo To ibio de Mog o ejo, el 20 de oc ub e de 1599. Demo ó su iaje en azón de que no le llegaban sus bulas, pe o ambién po causa de la gue a de los a aucanos que había pues o a esa ie a en di ícil si uación y, además, po que es aba con ocado el V Concilio pe uano al que debía asis i . Comunicaba el 20 de oc ub e de 1599 a Felipe III: "Fenecido el Concilio, me pa i é en la p ime a ocasión, la ie a es é de paz o de gue a. Aunque no hay diezmos de qué me sus en a , escoge é una ciudad que goce de paz y en ella se i é de cu a2". Se opuso al Concilio po de ende la in e ención eal, en solida idad con el i ey Luis de Velasco. Fue a Chile en 1603. T asladó la sede del obispado a la ciudad de Concepción. Vi ió allí en la zozob a y solici ó se eemplazado. El Consejo de Indias lo p opuso pa a la diócesis iopla ense el 21 de diciemb e de 1608, "po la ap obada elación que se u o de las le as y ida ejempla " de Lizá aga. El ey hizo su p esen ación y el Papa Paulo V le dio la in es idu a el 20 de julio de 1609. Pe o él había pa ido de Concepción. Llegado a Có doba en ab il de 1608, pasó luego a San a Fe, donde se de u o "un año espe ando las bulas y su ju isdicción", según esc ibió al mona ca. Allí se encon ó con el gobe nado He nanda ias de Saa ed a, quien di ía de él que con su "p esencia, es aba aquella ciudad muy consolada, y yo ecibí g andísimo con en o, y es e se me ue ac ecen ando cada día más iendo su san idad, que es mucha, y el g andísimo celo que mues a en las cosas que ocan al se icio de Dios Nues o Seño ; y así en iendo ha de se i le mucho el iempo que du a e en es a p o incia, po que iene g ande en e eza en ejecu a lo que le con iene3".  2.‐Caye ano B uno S. D. B : His o ia de la Iglesia en la A gen ina, ol. II (Buenos Ai es, 1967), p. 61. 3.‐Idem. id .. p. 62.  2   Llegó a Asunción del Pa aguay a mediados de 1609. Halló a la ciudad muy e uel a y él en ó en las discusiones. Tomó algunas medidas que ue on c i icadas, pe o siguió sin ecibi las bulas. Y allí mo i ía "de pu o iejo" el 13 de no iemb e de 16094. Pe o el 30 de sep iemb e de ese año había esc i o una impo an e ca a al ey en la que o mulaba obse aciones a inadas y aun i ónicas sob e las p e endidas comodidades que enían las Ó denes en esas egiones pe uanas y iopla enses, ace ca de que las ie as que poseían no debían paga diezmos, y ambién en lo e e en e a las malas cos umb es de los gua aníes -"gen e bes ial", dice- a los que "pa a hace los c is- ianos, p ime o les habemos de hace homb es5". Al da la no icia de su mue e, y como un eco de aquellas disco dias, el cabildo asunceño pedía que pa a eemplaza lo ue a elegido alguien de menos años y más ue zas, y de caudal, le as y espí i u", como se necesi aba en esas egiones6. He nanda ias, en cambio, decía de Lizá aga: "g an al a ha á a es e obispado, po que e a un san o7". Lizá aga ue au o de la Desc ipción b e e de oda la ie a del Pe ú, Tucumán, Río de la Pla a y Chile, ob a impo an e den o de la his o iog a ía indiana de los siglos XVI y XVII, que pa icipa an o de la c ónica clásica como de la na ación cien í ica, en la que hizo lo que en onces se llamaba his o ia na u al y mo al de las egiones que conoció8. Es que F ay Reginaldo e a un eligioso de eal ale , in elec ualmen e hablando. Se había o mado en Amé ica, había iajado po dis in as zonas del i eina o pe uano (en es ocasiones es u o en Chile); conocía la si uación en que i ían peninsula es,  4.‐Pa a la econs ucción ab e iada de su biog a ía hemos enido en cuen a, además de la ci ada ob a de B uno, las de Ignacio Balles e os: "In oducción” a Reginaldo de Lizá aga: Desc ipción del Pe ú, Tucumán, Río de la Pla a y Chile. Mad id, His o ia 16,1987. Julio Caille -Bois: "Tucumán, Cuyo y Río de la Pla a a ines del siglo XVI". en Ra ael Albe A ie a: His o ia de la li e a u a a gen ina. Buenos Ai es, 1962, omo I, p. 43-63. Ma io He nández Sánchez-Ba ba: "Es udio p elimina " a la Desc ipción b e e. Biblio eca de Au o es Españoles, omo CCXVI. Mad id, 1968.  5.‐Asunción, 20 de sep iemb e de 1609. A chi o Gene al de Indias. Cha cas. 138. 6.‐B uno, ob. ci ., p. 64. 7.‐Ibidem.  8.‐Amén de o as ob as como Cinco lib os del Pen a euco, Luga es comunes de la Sag ada Esc i u a, Se mones de iempo y san os, Comen o de los emblemas de Alcia o, y p obablemen e una biog a ía de ay Ge ónimo de Loayza, p ime a zobispo de Lima.  3   c iollos e indios. E a un indi iduo en e ado, que había seguido esc upulosamen e sus es udios, sabía de los clásicos y de los au o es de su iempo y has a había p e endido unda una Uni e sidad en Guamanga. Po odo ello, no nos pod á admi a que se le hubiese consul ado y que su palab a llegase a ene au o idad e impo ancia. P ime pa ece : gue a jus a y escla i ud a chi iguanos Hay que imagina la escena que cuen a Lizá aga en su Desc ipción b e e y que en ealidad iene dos pa es bien de inidas. Se a a de la isi a de un i ey -nada menos que D. F ancisco de Toledo- que es á eco iendo la ie a y que, al llega a Cha cas en ab il de 1574 (donde lo ha ecibido la Audiencia en la que es án homb es de la alla del licenciado Ramí ez de Quiñones, el D . Juan de Ma ienzo, e c.) se ha encon ado con la no edad de que unos indios chi iguanos habían salido a pedi paz, p ome iendo no come más ca ne humana ni come e pecados con a na u a, e c., y pidiendo se bau izados9. Se debe ene en cuen a la conmoción que es o causaba en los españoles, máxime cuando a ios de esos indios habían llegado po ando unas eno mes c uces de palo que, dije on, se las había dado un ángel pa a que se apa asen de sus icios y se con i ie an. Hubo egocijo y ce emonias, se les ecibió y agasajó, y las c uces se pusie on en el al a mayo de la ca ed al. No con o me con odo es o, Toledo mandó jun a días después a la Audiencia, el cabildo eclesiás ico, los p elados de las Ó denes, algunos le ados, el ayun amien o y los homb es p incipales de Chuquisaca. Es no able es e p ime ac o. El i ey "yacía en su cama; a la cabece a se sen ó el p esiden e Quiñones y luego los oido es po su an igüedad: de la media cama pa a abajo co ían las sillas pa a los p elados de las Ó denes; yo [Lizá aga] omé el luga de mi O den [lo había mandado el ica io dominico de Cha cas], luego el gua dián de San F ancisco, p io de San Agus ín y comendado de Nues a Seño a de las Me cedes". T as la lec u a de la elación hecha sob e los dichos de los chi iguanos, pidió el i ey pa ece ace ca de lo que p e endían y si esul a ía ace ado en ia les sace do es  9.‐Desc ipción b e e, lib o 2º, cap. XXXII. 4   pa a que se con i ie an. Comen a Lizá aga que ni po asomo se le pasó po la cabeza a Toledo que odo es o pudie a se un engaño o a imaña de los indios -lo que él llama " icción"- po que c eía que e a cie a su aspi ación y genuinos sus deseos. Y en onces, cuen a nues o dominico que él, aunque "le ca comía" in e namen e la descon ianza de que aquellos chi iguanos (a los que llama, y no una ez, "come gen es" o "come homb es") dijesen la e dad, agua dó y escuchó el pa ece de las Ó denes has a que le llegó el u no, y allí expuso que había leído dos ca as que un eligioso ca meli a había esc i o al allecido obispo de Cha cas F ay Domingo de San o Tomás y que és e había lle ado a Lima cuando concu ió al Concilio. Allí nomás p odújose un al e cado con el licenciado Quiñones quien a i mó que no había exis ido al ca meli a; lo easegu ó F ay Reginaldo y así es u ie on ambos po a ias eces, has a que el oido Recalde dio la azón a nues o au o . P osiguió es e y con ó cómo se habían leído esas ca as en el e ec o io de la O den. En ellas con aba el ca meli a sus des elos y abajos en e los chi iguanos y las b u alidades de es os, sus deshones idades, e c. (Pe o añadiendo que podían e e encia la C uz, pues ese Pad e la hacía pone en los pueblos donde p edicaba). Y en cuan o a que quisie an con e i se, dijo Lizá aga que lo enía él po " icción" y aun po imposi- ble, po que es a e a una gen e "que no gua da un pun o de ley na u al". Ag egó que no e a c eíble que Dios les hubie a en iado un ángel10 y que él, no solo no se o ece ía a i a p edica a los chi iguanos, sino que si se lo mandasen, i ía " ompicando". Po que lo que en ealidad p e endían e a en e ene al i ey pa a que no los saca a de sus ie as y los obliga a a con e i se has a que " engan odas sus comidas ecogidas". Pese a es o, el gua dián de los anciscanos, el p io de San Agus ín y el comendado de las Me cedes opina on, en gene al, que se debía i a p edica les. Y aún discu ió oda ía F ay Reginaldo con F ay Ga cía de Toledo, un anciscano muy cul o y leído. En in, que quedó malpa ado y que hizo igu a de "necio y homb e que había dicho mil dispa a es", sin que nadie lo apoyase. Pe o en odo caso, él cie a es e capí ulo  10.‐"que les p edica y ha mandado engan a Vues a Excelencia a pedi sace do es, y lo demás, éngolo po icción". Ibídem.  5   con es as palab as dignas de elogio, ya que esumen la posición pe sonal y el clima de esa eunión: "diome Nues o Seño en onces libe ad c is iana11". El i ey hizo le an a una in o mación de es igos sob e lo a i mado po los indios. F ay Reginaldo es u o p esen e, y has a pidióle a Toledo que lo oye a, lo cual acep ado, le si ió pa a que decla asen los chi iguanos si ese ángel había hecho algún milag o. Fue on p egun ados y espondie on que ue on es los ealizados, y los desc ibie on12. Al inal sucedió que una noche huye on los indios, con lo que se comp obó que lo que había ad e ido F ay Reginaldo "salió e dad13". Po lo que el i ey, sin iéndose bu lado, esol ió i en pe sona a cas iga los, "po que con enía hace les gue a, suje a los o echa los a lo menos de aquellas mon añas y ca nice ías donde i ían14". En los acue dos que omó, la Audiencia con adijo que debie a i pe sonalmen e Toledo en esa campaña de cas igo, pe o él insis ió. Y en onces, en lo que podemos llama segunda pa e, se ealiza nue a jun a consul i a con el T ibunal, el cabildo en sede acan e, el ayun amien o, los di ec o es de Ó denes y a ios le ados, pa a que aconseja an al i ey "si podía líci amen e da po escla os a los chi iguanos que se p endiesen en aquella gue a", a lo que con es ó p ime o el deán "Doc o U quiza" (o U quizu) que "en la gue a jus a como e a la p e- sen e, e a líci o al endido cau i a le, po se ya De echo y común consen imien o de las gen es". Pe o que "él había is o una cédula" del empe ado Ca los V en que se mandaba que "a ningún indio, po deli os g a ísimos come idos como el de ebelión, ni po come ca ne humana se le pudiese da po escla o", ni a los que es u iesen ya educidos o que se edujesen, y que ponía "en su libe ad a odos los indios" que po cualquie causa hubie an es ado como escla os. O sea que "mode aba la ley y de echo de las gen es15".  11.‐Ibidem. El sub ayado es nues o. 12.‐Ibidem, cap. XXXII. 13.‐Ibidem, cap. XXXIV.  14.‐ Ibidem, cap. XXXV. El sub ayado es nues o.  15.‐En el Pa ece de 1599, Lizá aga di á que ue on el p esiden e Quiñones y el oido Ba os quienes le espondie on que po ninguna ía podía hace escla os a los chi iguanos, y que ellos habían is o en 6   A es o " espondió el i ey" que esa cédula e a pa a México y que no se en endió en es os einos. Con lo que en onces el D . U quiza espondió que si así lo in e p e aba Toledo,. "con jus o í ulo los puede da Vues a Excelencia po escla os". Con es e pa ece es u ie on de acue do " odos los p elados de las Ó denes", y es aba casi concluida la consul a cuando mandó el i ey que F ay Reginaldo die a su pa ece . Es e, al ez un poco escaldado con (o po ) la dispu a an e io , dice que se había "asen ado muy abajo y aun casi se escondía, po que ni me iesen ni me p egun asen, pa eciéndome ya en es e pa icula de los chi iguanos me enían po sospechoso". Pe o, en in, con es ó: "Seño : si la ley del Empe ado y ey nues o seño -de glo iosa memo ia- no se en iende en [¿ex iende a?] es os einos (lo que a Vues a Excelencia se ha espondido) se puede jus ísimamen e hace , pe o aunque sea así, Vues a Excelencia debe manda se mode e es e igo de es a sue e, pa eciéndome con iene que los niños y muje es inocen es -excep o las iejas, po que es as son maldi as, po cuyo consejo es os chi iguanos an a la gue a- no se den o almen e po escla os, sino que el que los cau i a e se si a de ellos oda su ida como de ales, no los pudiendo ende ni enajena , y que si algún o o se los hu a e o sonsaca e sea cas igado como si cosa p opia se le hubie e hu ado; los demás inocen es queden lib es como asallos de Su Majes ad, pa a que Vues a Excelencia los encomiende a quien ue e se ido". Y ag egó que lo hacía pensa así el hecho de que '' odos es os einos se han de educi a la co ona de Cas illa, y en con o no de los chi iguanos hay indios, y lejos de ellos, que no es án educidos". Y que si es os oye an deci que los c is ianos habían hecho escla os, que comp aban y endían "a es os come homb es", igno ando la " azón y jus icia" con que lo había o denado el i ey, les iban a ene "más abo ecimien o del que nos ienen", y el "nomb e de c is iano" se ha ía "más odioso".  Gua emala, donde habían sido miemb os de la Audiencia, esa cédula del empe ado que lo p ohibía. Es o en la ansc ipción de Lewis Hanke, quien apun a, en no a 5 de pág. 300 que esa p o isión es de Mad id, a 2 de agos o de 1530. C .. Cue po de documen os del siglo XVI sob e los de echos de España en las Indias y en las Filipinas. Descubie os y ano ados po Lewis Hanke. México, 1943, p. 295-300.  7   El i ey cali icó a es e de "piadoso pa ece ', pe o no lo admi ió, y o denó publica "a uego y sang e la gue a con a es os chi iguanos, decla ándolos y dándolos po escla os a odos cuan os en ella se indiesen y p endiesen16". Segundo pa ece : gue a jus a y escla i ud en Chile Va a cambia no solamen e el suje o de la consul a, sino el ambien e pa icula en que se mue e, ein icinco años después de lo an e io , F ay Reginaldo de Lizá aga. En e ec o, ya no se án los indómi os chi iguanos, sino los esis en es a aucanos el mo i o de p eocupación, compa ida po supues o po la au o idad que le ha o mulado el eque imien o, en es e caso, el i ey D. Luis de Velasco. Pe o an es, dos acla aciones. La p ime a, ace ca de la si uación en Chile. T as la mue e de Valdi ia, la suble ación indígena adqui ió allí un ca ác e iolen ísimo. Pa a los españoles, se a aba de una ebelión que debía so oca se u gen emen e. Po que, como esc ibió E cilla, "dándoles a en ende que nues o in en o y causa p incipal de la jo nada e a la eligión y sal amen o de la ebelde gen e bau izada: que en desp ecio del San o Sac amen o la ecibida ley y e ju ada habían pé idamen e queb an ado y las a mas ilíci as omado". El au o que ansc ibe es a es o a comen a con acie o que "sin e iza pe ec amen e el pensamien o de los conquis ado es espec o de la si uación ju ídica de los indios17. En iempos del gobie no de Ga cía Hu ado de Mendoza (1557-1561), polemiza on el dominico Gil González de San Nicolás, quien hablaba de equisi os  16.‐Desc ipción b e e, cap. XXXVI.  17.‐And és Huneus Pé ez: His o ia de las polémicas de Indias en Chile du an e el siglo XVI (1536-1598). San1iago, s. a., p. 61.  8   an es de decla a la gue a, con el anciscano Juan Gallegos, que de endió con a gu- men os escolás icos la jus icia de la misma. En 1563 el obispo de San iago, Rod igo González Ma molejo, con ocó una jun a de eólogos pa a analiza el p oblema de la gue a de A auco. Aunque allí p edominó la opinión de que esa con ienda se hallaba jus i icada po la con umacia de los indios, se han conse ado los concep os del maes o F ancisco de Pa edes quien conside aba que debían cumpli se es condiciones pa a que la gue a ue a jus a, a sabe : que ue a decla ada po legí ima au o idad, que exis iese eal culpa de pa e de los a aucanos, y que las acciones ue an guiadas po ec a in ención18. El p oblema se discu ió ambién en Lima y en Cha cas, y años más a de, du an e el gobie no de Melcho B a o de Sa a ia (1569), los anciscanos se opusie on a la gue a po conside a la injus a en azón de habe se dado malos a amien os a los na u ales. Pe o el gobe nado la jus i icaba ya que es os a acaban con inuamen e a los españoles e indios de paz, impedían la p edicación del E angelio y los más habían apos a ado. La gue a p osiguió inin e umpidamen e bajo los gobie nos de Rod igo de Qui oga, Ma ín Ruiz de Gamboa, Alonso de So omayo y Ma ín Oñez de Loyola, que mo i ía asesinado po los indios en 1598, con el consiguien e alzamien o gene al, el es ablecimien o de una on e a en el Biobío y la eno ación de las polémicas. El canónigo (y eso e o) de la ca ed al de San iago, Melcho Calde ón, esc ibió ese año un T a ado sob e la impo ancia y u ilidad de escla iza los indios ebeldes de Chile en el que, sin nega los a opellos come idos po los conquis ado es, conside aba que los a aucanos se habían ebelado después de habe acep ado la sobe anía española y enunciado a la p o ección que se les había dado, po lo que, in ocando el pa ece de eólogos como Vi o ia, Al onso de Cas o y Diego de Co a ubias, concluía que debían se condenados a se idumb e po doce años19.  18.‐Ibidem, p. 62, 70, 73 Y 79; Y Jaime Eyzagui e: His o ia de Chile. San iago, 1965, p. 91.  19.‐Lewis Hanke: Cue po de documen os, ci ., p. 295, no a 1.  9   Y si se le a güía que se i po ida y se ans e ido a o o y ecibi la equi alencia de los sala ios e a casi como decla a los escla os, espondía "que no es al, sino que se alquila el se icio que el indio debe, como se alquila la casa y el caballo". Reco daba el pa ece que había dado al i ey Toledo en 1574 sob e la posibilidad de con e i en escla os a los chi iguanos, y que él había sido el único que en onces le aconsejó "no lo debía hace '. C eía que de p ac ica se lo que p oponía ningún incon enien e pod ía segui se, aunque ag egaba "si o o pa ece hubiese más ace ado, libe almen e me llega é a él". Y esc ibía: "en lo ocan e a los inocen es, a es o digo que jus amen e Vues a Excelencia puede manda si an a los que oma en en la gue a o se haga con ellos lo que Su Majes ad mandó con los inocen es mo os de G anada". Concluía con es a ecomendación mise ico diosa: "Ace ca de los indios que aho a se han ebelado suje os a La Impe ial y Ciudad Rica y o os de es a calidad, con ellos se ha de habe piadosamen e po habe sido inducidos de los de Pu én, Tucapelo A auco y conso es, y po que muchos de ellos no se han ebelado has a aho a, p incipalmen e los de Tol én y su coma ca. A es os, con educi los y cas iga a los más culpables, a los o os se los debe deja como an es es aban, pa a que en iendan cuan a es la piedad c is iana de los españoles26". Comen a io Es amos en p esencia de un eligioso dominico que ha emi ido opinión undada sob e dos de los aspec os más impo an es y con lic i os de la p esencia española en Amé ica du an e el siglo XVI. Se da la coincidencia de que en ambos casos se a a de abo ígenes con los cuales él no ha abajado e angélicamen e. Ace ca de los chi iguanos se basa en la na ación de un ca meli a, y en elación con los a aucanos -a los que, así, no nomb a nunca como ales en el Pa ece y sí en la Desc ipción b e e- conoce la si uación de gue a en Chile po sus dos iajes an e io es y po in o maciones de buena mano llegadas a Lima.  26.‐Los Reyes, 16 de Julio de 1599 (Ido. F ay Reginaldo de Lizá aga). En Lewis Hanke, ob. ci ., p. 300.  16   Pe o, de cualquie o ma, no duda, pues sob e la base de la ace ada descon ianza espec o de los p ime os, y luego es imando que los segundos son indios ebelados y após a as que no gua dan la ley na u al (igual que los o os) y son enemigos a mue e, c ee á en es os pun os undamen ales: a)que la sobe anía del ey español es indiscu ible y que iene oda la au o idad legí ima pa a decla a la gue a jus a. b)que los indios deben some e se y, po su bien, aca a la dominación de los peninsula es enidos a sus ie as; c)que con es os les llega á la e angelización., única ía po la cual des e a án sus icios y malas inclinaciones; d)pe o que en odo caso, aun con la gue a, los indios no podían se con e idos en escla os, sal o que lo o dena a el ey. Él pensaba que se los u ie a como súbdi os en se idumb e y que se espe a a la ida de los inocen es. e)con odo, se daba cuen a y se hacía ca go de un p oblema capi al: las ie as e an de los indios como e dade os dueños; el dominio del ey o empe ado es de ju isdicción y po lo an o los españoles, que podían eco e pací icamen e esas egiones, po c ee en la e dad de su e, enían la obligación de con e i los. Si es o se hacía en son de paz y los indios los echazaban a acándolos y ma ándolos, podían comba i los, qui a les sus p opiedades y hace los p isione os. Es a c eencia y, a la ez, posición de Lizá aga se exp esó, al ez más ía y e minan emen e, cuando en 1574 enía unos 35 años. Se expuso con más conside aciones mode adas cuando, a los 60, en aba en la ejez y pedía -p obablemen e po no ol ida que e a sace do e- cie as excepciones y conside aciones. Pe o siemp e, pensamos, a enido a un concep o muy desme ecedo de la na u aleza del indio po lo que, aun conociendo -como conocía, sin duda- las Relecciones de un maes o de su O den como Vi o ia, se inclinaba po conclusiones ápidas, bien que exage adas, pensando que, como di ía espec o de los gua aníes, a 17   odos los na u ales "p ime o los habemos de hace homb es" si que emos llega a con e i los en c is ianos. 18 