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Origen de los topónimos Archidona y Estepona (Málaga)

Correa Rodríguez, José Antonio

Abstract

Archidona y Estepona son topónimos de origen prerromano que pueden restituirse en forma latinizada como *Arcido → *Arcidona e *Istippo → *Istippona respectivamente. Posteriormente se han arabizado en Aršiḏūna/Arŷiḏūna e Iṣṭibbūna (con variantes) y, de aquí, se han convertido en español en Archidona y Estepona.

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HABIS 54 SEVILLA 2023 DIRECTORES Antonio Luis Chávez Reino y Pilar Pavón Torrejón CONSEJO DE REDACCIÓN Luis Ballesteros Pastor (Universidad de Sevilla, España), José Luis Escacena Carrasco (Universidad de Sevilla, España), José Beltrán Fortes (Universidad de Sevilla, España), Antonio Bravo García (Universidad Complutense, España), Antonio Caballos Rufino (Universidad de Sevilla, España), José María Candau Morón (Universidad de Sevilla, España), Francisca Chaves Tristán (Universidad de Sevilla, España), Juan Fernández Valverde (Universidad Pablo de Olavide, España), Enrique García Vargas (Universidad de Sevilla, España), José María Maestre Maestre (Universidad de Cádiz, España), Carlos Márquez Moreno (Universidad de Córdoba), José Luis Moralejo Álvarez (Universidad de Alcalá, España), Salvador Ordóñez Agulla (Universidad de Sevilla, España), Antonio Ramírez de Verger (Universidad de Huelva, España), José Miguel Serrano Delgado (Universidad de Sevilla, España), José Solís de los Santos (Universidad de Sevilla, España), Francisco Villar Liébana (Universidad de Salamanca, España) SECRETARIOS Francisco José García Fernández e Irene Pajón Leyra CONSEJO ASESOR Rutger J. 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Este volumen ha sido parcialmente financiado por las Facultades de Filología y Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla. © Editorial Universidad de Sevilla 2023 c/ Porvenir, 27. 41013 Sevilla Teléfonos: 954 48 74 46 - 74 51. Fax: 954 48 74 43 Correo electrónico: [email protected] http://www.editorial.us.es Impreso en España-Printed in Spain ISSN 0210-7694 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Habis Depósito Legal: SE-669-1994 Maquetación: Referencias Cruzadas - [email protected] Impresión: Pinelo Talleres Gráficos, s.l.-Salteras. Sevilla ÍNDICE CARLOS MONZÓ GALLO. Δράκις y γράπις (Sófocles fr. 314,183 Radt): una nueva propuesta interpretativa .............................................................. 9 MARIOS SKEMPIS. Neuartige Homererklärung: Kallimachos Hekale Fr. 85 Hollis ........................................................................................................... 29 JORDI REDONDO. Mímesis y ficción literaria en los epitalamios de Teócrito y Bión .......................................................................................................... 35 REGLA FERNÁNDEZ-GARRIDO. El Sueño de Nectanebo (PLeid U.): análisis, autoría y tipología literaria ............................................................ 55 JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ. Origen de los topónimos Archidona y Estepona (Málaga).................................................................. 79 GABRIEL ROSSELLÓ CALAFELL. Disceptatores Romani fuerunt. “Compellence diplomacy” y arbitraje romano sobre el norte de África en el segundo período de entreguerras (201-149 a. C.) ................................... 87 JAVIER HERRERA RANDO. Nueva tésera de hueso procedente del yacimiento romano-republicano de La Cabañeta (El Burgo de Ebro, Zaragoza) ..................................................................................................... 109 VÍCTOR A. TORRES-GONZÁLEZ. Magistratus qui iure dicundo praeerunt: la administración de la justicia en las colonias y municipios romanos ....................................................................................................... 123 FRANCISCO CIDONCHA-REDONDO. Las uniones entre patronas y sus propios libertos: el caso de Claudia Ilias y Ti. Claudius Hermes (CIL VI, 15106) .......................................................................................................... 145 SALVADOR ORDÓÑEZ AGULLA / SERGIO GARCÍA-DILS DE LA VEGA. Edición de una inscripción de Acilia Plecusa conservada en el Museo de la Ciudad de Antequera .............................................................. 165 JOSÉ D’ENCARNAÇÃO. Reflexões em torno de Vacus, divindade indígena 173 SALVADOR ORDÓÑEZ AGULLA. Inscripción romana de Morón de la Frontera (Sevilla) ......................................................................................... 189 ENRIQUE GARCÍA DOMINGO. Nota sobre Aiezia / Aieza (ThLL s.u.; CIL X 3482) ................................................................................................. 197 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA. Esculturas romanas de pescadores de la Baetica. A propósito de una nueva escultura-fuente del ager de Igabrum (Cabra, Córdoba) ............................ 215 PIETRO LI CAUSI. Μὴ γὰρ φύσεως ποίημα: Democrito, l’ibridazione equina e la moralizzazione della natura in Eliano (NA 12.16) .................... 233 JUAN MANUEL ABASCAL. Dos miliarios de Maximino de Galicia y la reunificación de la Hispania citerior a comienzos del siglo III .................. 249 PERE MAYMÓ I CAPDEVILA. Flavio Valila Teodovio, un ejemplo singular de integración germánica en la Roma del siglo V ......................... 273 RESEÑAS............................................................................................................ 289 A. Alvar Ezquerra, J. Edmondson, J. L. Ramírez Sádaba, L. Á. Hidalgo Martín (eds.), Si muero no me olvides. Miradas sobre la sociedad de Augusta Emerita a través de la Epigrafía funeraria, Alcalá de Henares, Editorial de la Universidad de Alcalá, 2021 (Y. López Sánchez) 289 ● J. Andreu, Liberalitas Flavia. Obras públicas, monumentalización urbana e imagen dinástica en el Principado de los Flavios (69-96 d. C.), Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2022 (J. Larequi Fontaneda) 291 ● G. Bernard, A. Montel (eds.), Le détroit de Gibraltar (Antiquité - Moyen Âge). II. Espaces et figures de pouvoir, Madrid, Casa de Velázquez, 2022 (P. Téllez Francisco) 294 ● M. Bouiron, Stéphane de Byzance. Les Ethniques comme source historique: l’exemple de l’Europe occidentale, Turnhout, Brepols Publishers, 2022 (M. Galán Cruceira) 297 ● F. Des Boscs (dir.), Évergetisme et Architectures dans le monde romain (IIe s. av. J.-C.- Ve s. ap. J.-C.), Pau, Presses Universitaires de Pau et des Pays de l’Adour, 2022 (R. Ro dríguez Pérez) 300 ● M.ª D. Dopico Caínzos, M. 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ABSTRACT. Archidona and Estepona are placenames of pre-Roman origin that can be restored in Latinized form as *Arcido → *Arcidona and *Is- tippo → *Istippona respectively. They have subsequently been arabized in Aršiḏūna/Arŷiḏūna and Iṣṭibbūna (with variants) and, from here, have become Archidona and Estepona in Spanish. KEYWORDS: Archidona; Estepona; pre-Roman toponymy of Hispania. RECIBIDO: 19/05/2023 ACEPTADO: 15/06/2023 1. Introducción Los topónimos Archidona y Estepona denominan a dos localidades de la provincia de Málaga, la una tierra adentro a 42 km al norte de la capital y la otra a 73 km al suroeste en la costa no lejos del Estrecho de Gibraltar1. Desde un punto de vista lingüístico tienen en común una formación similar, una documentación que arranca de la Edad Media y un claro origen prerromano. Ya en un trabajo 1 Ambas distancias en línea recta. 80 HABIS 54 (2023) 79-85 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2023.i54.05 anterior2 apunté una explicación de ambos topónimos, pero al ser hecha de una manera totalmente marginal y escueta me ha parecido conveniente detallarla, aportando los argumentos en los que se apoya y las consecuencias que se sacan de ella. Los dos topónimos están documentados por primera vez en textos árabes, pero no son de origen árabe, por lo que, en principio, deben haber nacido, bien en el romance andalusí, bien en el latín y, a continuación, ser arabizados. Distinguir entre romance y latín es algo puramente convencional, pues en ningún momento ha habido una ruptura en la evolución del latín3; pero tal distinción es cómoda, por lo que hablamos de latín hasta la época visigoda incluida y de romance a partir de la invasión musulmana del a. 711. Aplicado esto a nuestros topónimos hay que decir que ninguno de los dos tiene origen romance, pues no se trata de nombres comunes (o propios) romances que se han convertido en topónimos ni han nacido mediante un proceso morfológico romance específico, por lo que es necesario concluir que ya existían en la época anterior. Sólo una consideración ulterior nos permitirá conocer que no nacieron en el latín, sino que son prerromanos con posterior latinización. El método adecuado en el estudio de un topónimo es ir de la forma documentada más antigua a la más reciente, explicando su evolución si es que la ha habido, y sólo después intentar retroceder hasta donde sea posible en busca de su origen, si resulta evidente que la forma primera conocida no es la originaria. Y una segunda exigencia del método es que la explicación propuesta ha de ser lo más sencilla posible y acorde con la toponimia del contorno geográfico y de la lengua o lenguas en cuestión. Hay, en fin, unos rasgos comunes a los dos topónimos que aquí se examinan que permiten dar una explicación común a ambos en varios aspectos, pero también tienen características propias, por lo que parece más conveniente explicarlos por separado. 2. Estepona La forma más antigua conocida de este topónimo es la arabizada, que se nos presenta en los textos con no pocas variantes. Son estas Iṣṭibbūna, Iṣtibbūna, Isṭibbūna, Iṣtibūna, Isṭibūna, Ištibūna y Aṣṭabūna4. Para conocer cómo se percibían fonéticamente estas formas por un hablante castellano, en el supuesto de que tal variabilidad se daba en la pronunciación y no era meramente gráfica, hay que confrontarlas con la castellana, que es desde el primer momento sólo Estepona [estepˈona]. 2 Correa 2009: 290 n. 99. 3 Sí se puede decir que hay una ruptura lingüística definitiva cuando desaparece el romance andalusí en el Al-Andalús meridional, hecho que habitualmente se sitúa en el s. XII con la presencia de los almohades; pero los topónimos hacía siglos que se habían arabizado y ha habido una continuidad en su uso desde época prerromana hasta el presente. 4 Tomo las transliteraciones de Martínez 2003: 754. HABIS 54 (2023) 79-85 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 81 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2023.i54.05 ORIGEN DE LOS TOPÓNIMOS ARCHIDONA Y ESTEPONA (MÁLAGA) En lo referente a las consonantes llama la atención la oscilación en las formas árabes de las dos primeras, pero en la castellanización se anulan las diferencias fonológicas de [s/ṣ]5 y [t/ṭ] reproduciéndose por [s] y [t] respectivamente. Ciertamente esta no es la solución más documentada en esta secuencia de consonantes, que en castellano pasa generalmente a aglutinarse en [ŝ] > [θ] (v. gr. ár. Basṭa > cast. Baza), pero tampoco es un hecho excepcional la conservación de la secuencia (ár. Iṣṭabba > cast. Estepa). Por su parte la grafía bb (bā’ con tašdīd) es la normal (excepto en posición inicial) del fonema [p]6, que pasa del romance al árabe “como fonema marginal, presente en determinados registros”7. Respecto a las vocales, i8 correspondía a una articulación que los hablantes de romance oían como [e] y ū como [o] tónica, es decir, [estepˈona] (Estepona). Todo esto es importante para reconstruir a su vez cómo era fonéticamente el topónimo oído por los arabófonos. Atendiendo a lo que sabemos de la toponimia prerromana (latinizada) y latina del sur de la Península Ibérica la reconstrucción más fundada de este topónimo es la de *Istippo / Istipponis [ĭstˈĭppō / ĭstĭppˈōnĭs], ya que los segmentos [ist-] e [-ippo] están documentados en otros topónimos (v. infra) y esta reconstrucción permite justificar plenamente la forma arabizada. En primer lugar, los topónimos latinos o prerromanos latinizados en [-ō / -ˈōnis] ya se han convertido a comienzos del s. IV en formaciones en [-ˈọna / -ˈọn(a)e]9, como se deduce de las actas del concilio de Iliberri, donde hay testimonio de ello (Vrsona, ablativo, en vez del anterior Vrsone), por lo que es lícito suponer que (un no documentado) *Istippo debió ser ya en época visigoda *Isti(p)pona10. En segundo lugar, dado que la pronunciación de las vocales en la forma arabizada era, como se deduce del resultado castellano (lengua de sistema pentavocálico), [e-e-o-a], es lógico pensar que en época visigoda el topónimo se pronunciaba ya con estos timbres vocálicos. Esto implica que *Istippo era fonéticamente [ĭstĭppō]11 y que, con los cambios [ĭ > ẹ] y [ō >ọ] habidos a lo largo de 5 También excepcionalmente [š] (Ištibūna). Entiéndase, por otra parte, que aquí se ha adaptado la fonética a la representación gráfica en árabe, correspondiendo [ṣ] y [s] a silbantes predorsales sordas velarizada y no velarizada respectivamente. 6 Puede también no marcarse gráficamente [p], reproduciéndola simplemente con b, como se advierte en algunas de las variantes de este topónimo (Iṣtibūna, Isṭibūna, Ištibūna, Aṣṭabūna). 7 Corriente 1992: 43-44. 8 Es excepcional a (Aṣṭabūna). 9 Al no estar documentados en el mediodía peninsular en las épocas republicana o imperial topónimos en [-ona], este cambio morfológico es la única explicación aceptable para los que aparecen en época tardía o se documentan por primera vez en época medieval. 10 Aunque en latín los sustantivos evolucionaron hacia el romance a partir de la forma de acusativo (*Istipponam), hacía siglos que [-m] no se pronunciaba, por lo que resulta superfluo escribir -m en la reconstrucción. 11 Sin duda las cantidades vocálicas las ha adquirido el topónimo al latinizarse. 82 HABIS 54 (2023) 79-85 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2023.i54.05 la época imperial y la transformación morfológica indicada, se convirtió en [estepˈọna]12 (< [ĭstĭppˈōna]). Y en tercer lugar, en lo que se refiere a la consonante geminada [pp] se puede dar ya por reducida en la última época visigoda, aunque la grafía tradicional sin duda podía mantenerse. De esto se deduce que la pronunciación oída por los hablantes de árabe era [estepˈọna]13 y la imitaron, si bien por carecer de grafía específica para las vocales intermedias [e] y [o]14 escribieron Iṣṭibbūna (y variantes). Esto permite comprender la pronunciación castellana sin necesidad de aducir razones específicas de fonética árabe para explicar los timbres vocálicos. No se puede excluir, sin embargo, que el contorno fonético [ṣṭ] favoreciera el mantenimiento de [e] y, más dudosamente, [p] el de [o]15. La hipótesis de que la forma originaria del topónimo Estepona era *Istippo16 se basa no sólo en las razones lingüísticas aducidas sino también en que se articula claramente dentro de la toponimia de la zona. En efecto, el análisis que procede es [ist-ippo] y ambos segmentos son conocidos en otros topónimos. Es particularmente frecuente [-ippo]: Acinippo (Ronda la Vieja, Ronda, Málaga), Baecippo (cerca del límite entre las provincias de Sevilla y Cádiz), Baesippo (tal vez Castillo de Santiago, Barbate, Cádiz), Basilippo (Cerro del Cincho, Carmona, Sevilla), Belippo (?), Cedrippo (tal vez cerca de Los Castellares, Puente Genil, Córdoba), Irippo (¿El Gandul, Alcalá de Guadaíra, Sevilla?), Lacippo (Alechipe, Casares, Málaga), Ostippo (¿Estepa, Sevilla?), Serippo (?), Sisippo (entre el Cortijo de Vico y La Peñuela, Jerez y Arcos de la Frontera, Cádiz) y Ventippo (Cerro de la Atalaya, Casariche, Sevilla)17. En cambio para [ist-] sólo puede aducirse Isturgi (Los Villares, Andújar, Jaén), si se analiza [ist-urgi] atendiendo a los topónimos Aurgi [a-urgi] (Jaén) y Murgi [m-urgi] (Ciavieja, El Ejido, Almería). En consecuencia *Istippo resulta ser un topónimo más del grupo en [-ippo], que caracteriza a la toponimia turdetana (en último término tartesia). 3. Archidona La forma más antigua conocida de este topónimo, que tampoco es de origen árabe, es la arabizada, que se nos presenta en los textos con tres variantes: 12 La distinción entre vocales cerradas y abiertas sólo se mantiene en sílaba tónica. 13 Dado que [p] intervocálica procedía de [pp] no estaba sonorizada ni se sonorizaría después en romance. 14 Estas vocales tienen en el árabe andalusí naturaleza fonética, no fonológica, por lo que el hablante no era habitualmente consciente de tal pronunciación a no ser que reflexionara sobre ello. 15 Corriente 1992: 39-40 y n. 7. 16 Se ha propuesto Ostippo por Ballester 2015: 173, pero evidentemente el timbre [o-] impide esta hipótesis. Menos aún podría provenir de Stephanus, como se apunta con reservas en Nieto 1997: 161. 17 La más cercana geográficamente de estas ciudades era Lacippo (Alechipe, Casares, Málaga), quedando algo más lejos Acinippo (Ronda la Vieja, Ronda, Málaga). HABIS 54 (2023) 79-85 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 83 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2023.i54.05 ORIGEN DE LOS TOPÓNIMOS ARCHIDONA Y ESTEPONA (MÁLAGA) Aršiḏūna, Arŷiḏūna y, excepcionalmente, Urŷuḏūna18. De la española Archidona [arĉidˈona] se deduce claramente que la grafía alternante árabe š/ŷ no representa los correspondientes fonemas /š/ (chicheante prepalatal sorda) y /ŷ/ (africada prepalatal sonora), sino que es un mero recurso gráfico para reproducir la consonante romance /ĉ/ (africada palatal sorda). En efecto, este fonema consonántico, como antes se ha dicho de /p/, era conocido con carácter marginal en el árabe andalusí19 por imitación del romance20. Por otra parte, la consonante fricativa interdental sonora que representa ḏ se reproduce tal cual en castellano, si se tiene en cuenta que el carácter fricativo [δ] y ya no oclusivo [d] de la dental sonora intervocálica remonta a época visigoda. Y ū corresponde, como en Iṣṭibbūna, a [ˈo], como se deduce asimismo de la castellanización. Estas consideraciones nos permiten deducir que el topónimo oído por los arabófonos era ya [arĉidˈona], quienes simplemente imitaron sin alterarla la pronunciación que ya existía en la época visigoda y que se ha continuado hasta nuestros días. Esto supone también que podemos restituir la forma escrita del topónimo en la última época del latín como *Arcidona, que a su vez procedería de una forma anterior *Arcido con el cambio morfológico [arkˈīdō → arkidˈọna] similar al de *Istippo → *Istippona (comienzo del s. IV). La forma toponímica reconstruida [arkˈīdō]21 se puede justificar perfectamente como indígena (latinizada), si se analiza [ark-ido], pues hay documentados paralelos para ambos miembros. Probablemente el primer miembro ha sido [arki-] mejor que [ark-], si se compara con Arcilacis. Este topónimo sólo aparece documentado en Ptolomeo 2.4.11 Ἀρκιλακίς22, que es una helenización de la forma latinizada (no documentada) y se analiza a su vez como [arki-lak-is], pues [lak-] es bien conocido en la toponimia meridional: Lacca (tal vez Casina o Junta de los Ríos, Arcos de la Frontera, Cádiz), Laccuris (tal vez en la zona de Baeza y Toya, Peal de Becerro, Jaén), Lacibis (?)23, Lacidula (tal vez Cortijo de Clavijo, Grazalema, Cádiz), Lacippo (Alechipe, Casares, Málaga). Esto justifica la segmentación de [arki-] como primer miembro de Arcilakis, que a su vez justifica el análisis [ark(i)-ido] de *Arcido. El segundo miembro [-īdō] tiene un paralelo en Asido [asˈ īdō] (Medina Sidonia, Cádiz). Este topónimo es de origen muy discutido, predominando la 18 Tomo las transliteraciones de Martínez 2003: 743. Urŷuḏūna está documentada en al-Ḥimyarī (Martínez 2003: 362). 19 Corriente 1992: 54. 20 Queda así “fosilizada” su pronunciación y no prosigue la evolución ([ĉ] > [ŝ] > [θ]) que se aprecia en otros casos, aunque no en la toponimia de la zona de documentación antigua. 21 No hay datos para reconstruir la cantidad de la vocal [a]. 22 No se conoce su localización exacta fuera de la adscripción que hace Ptolomeo de la ciudad a los túrdulos del interior. 23 Clasificado como túrdulo por Ptolomeo 2.4.11.