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La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables

Re, Matteo; Georgeault, Léna

Abstract

En este artículo se analiza la banlieue como lugar en el cual se desarrollan dinámicas propias de poder y en el que se presentan fenómenos de radicalización violenta interpretados de diferente manera por parte de la historiografía y la sociología actuales. El hilo conductor de este estudio se centra en las películas francesas La Haine (1995) y Les Misérables (2019), éxitos de taquilla y valiosos ejemplos de cine de banlieue a distancia de más de veinte años la una de la otra.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables The banlieue and collective radicalization in France: analysis of the films La Haine and Les Misérables Matteo Re1 ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1782-3746 Universidad Rey Juan Carlos (España) Léna Georgeault2 ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5448-8983 Universidad Complutense de Madrid (España) Recibido: 10-09-2021 Aceptado: 21-02-2022 1 ([email protected]). Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos donde imparte docencia en grado y en el máster en Análisis y prevención del terrorismo. Ha sido miembro investigador en el Proyecto Minerva Who does not become a terrorist, and why? Towards an empirically grounded understanding of individual motivation in terrorism financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU y en el proyecto de investigación El terrorismo europeo en los años de plomo: un análisis comparativo financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España. Algunas de sus publicaciones son: “The Red Brigades’ Communiqués: An Analysis of the Terrorist Group’s Propaganda”, Terrorism and Political Violence, 32(2), 2020; “Dejar de informar: la prensa italiana y el debate sobre el “apagón informativo” tras los ataques de las Brigadas Rojas”, Historia Contemporanea (UPV), 56(1), 2018, Pertenencia a banda armada. Ataque al corazón del Estado y terrorismo en Italia, Madrid, Biblioteca Nueva, 2013. 2 ([email protected]). Miembro del Radicalisation Awareness Network de la Unión Europea y del directorio de la Red de Jóvenes Investigadores del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo. Es licenciada en Historia y en Ciencia Política por la Sorbona y cursó el máster en Análisis y prevención del terrorismo de la Universidad Rey Juan Carlos y el máster en Liderazgo político y social de la Universidad Carlos III. Es doctoranda en Ciencias de las Religiones en la Universidad Complutense. Algunas de sus publicaciones son: “Perspectiva comparada de las políticas sobre combatientes terroristas extranjeros. Retos y modalidades”, RIET, (2), 2021; “Ley de refuerzo del respeto de los principios republicanos en Francia. ¿El regreso del asimilacionismo?”, EUNOMÍA. Revista En Cultura De La Legalidad, (22), 2022. 310 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 Resumen En este artículo se analiza la banlieue como lugar en el cual se desarrollan dinámicas propias de poder y en el que se presentan fenómenos de radicalización violenta interpretados de diferente manera por parte de la historiografía y la sociología actuales. El hilo conductor de este estudio se centra en las películas francesas La Haine (1995) y Les Misérables (2019), éxitos de taquilla y valiosos ejemplos de cine de banlieue a distancia de más de veinte años la una de la otra. Palabras-clave: cine, banlieue, violencia, radicalización. Abstract This paper analyzes the banlieue as a place that develops its own power dynamics and phenomena of violent radicalization, which have been interpreted in different ways by contemporary historiography and sociology. The French films La Haine (1995) and Les Misérables (2019), two box office hits and valuable examples of banlieue cinema, constitute the guiding thread running through the study. Keywords: films, banlieue, violence, radicalization. Introducción El cine de banlieue3 emerge tímidamente en los años ochenta y se consolida en los noventa. Aunque su caracterización como género coherente y delimitado suscita debates4, el conjunto cinematográfico de ficciones que muestran las especificidades sociales y étnicas de las cités cristaliza alrededor de un elemento esencial: la elección del lugar es decisiva y significativa en sí5 y, como sucede con el wéstern, es en buena medida suficiente para definir el género6. Entre 1982 y 1994, realizadores principiantes originarios de ese ambiente, a veces procedentes de la inmigración magrebí, ruedan varias películas en la 3 Si bien el término significa stricto sensu “suburbio”, el carácter periférico de la banlieue es más social que geográfico, pues el término se refiere menos a una entidad espacial precisa que a una zona más o menos urbana, generalmente marginada, y cuya población ha desarrollado normas sociales propias. Sobre la definición de banlieue y palabras conexas, véase Hervé Vieillard-Baron, “Banlieue, quartier, ghetto : de l’ambiguïté des définitions aux représentations” en Nouvelle revue de psychologie, 12 (2011), pp. 27-40. 4 William Higbee, “Re-presenting the Urban Periphery: Maghrebi-French Filmmaking and the Banlieue Film” en Cinéaste, 1 (2007), pp. 38-43; Marion Grodner, Le “cinéma de banlieue”: représentation des quartiers populaires?, París, L’Harmattan, 2020. 5 Thierry Paquot (ed.), Banlieues/Une anthologie, Lausana, Presses Polytechniques et Universitaires Romandes, 2008, p. 149. 6 William Higbee, op. cit., p. 38. 311 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 banlieue con presupuestos reducidos7. Estas producciones llaman la atención de la prensa por su capacidad de visibilizar a la juventud masculina de esos barrios8. Es en 1995, después del estreno de La Haine, cuando las expresiones “banlieue-film”9 y “film de banlieue”10 empiezan a aparecer en las revistas especializadas. Se comienzan a producir películas que asumen un compromiso, incluso “pedagógico”, y que se convierten en documentos de referencia sobre las cités. Abordan principalmente los problemas de escasez social, la indiferencia de la clase política, el desprecio por parte del resto de la sociedad, la delincuencia, el racismo y, por supuesto, la violencia latente. Con el nuevo siglo el racismo, antes predominante, pasa a un segundo plano11. La banlieue adquiere cierta autonomía y se transforma en espacio de creatividad12. Estas nuevas producciones rebosan optimismo, también reflejado en el nuevo papel central que representan los personajes femeninos. Esas figuras inéditas, menos acomplejadas por su origen social y étnico, coinciden con la aparición de realizadoras en el banlieue-film13. Las mujeres están generalmente descritas como discretas gestoras de una microsociedad, verdaderos pilares de familias inestables marcadas por la ausencia de la figura paterna14. Pese a las variaciones del género, este es percibido por la crítica como un conjunto cinematográfico pertinente, pues elabora una visión evolutiva de la banlieue de película en película, de acuerdo con o en contra de un imaginario colectivo alimentado por representaciones mediáticas, pero también en correlación con acontecimientos políticos y sociales. De ahí se deriva la riqueza del banlieue-film como medio para analizar la evolución de esas áreas marginadas, desde La Haine, que consagró el género, hasta su último gran éxito, Les Misérables. En las próximas páginas se analizarán estas dos películas, enmarcándolas en el contexto social de la banlieue y haciendo hincapié en los cambios que estos lugares han ido padeciendo a lo largo de los años. También los procesos de radicalización, los problemas de convivencia, la violencia y las dinámicas de poder serán objeto de este estudio. 7 Thierry Paquot (ed.), op. cit., pp. 148-149. 8 Carole Milleliri, “Le cinéma de banlieue: un genre instable” en Mise au point, 3 (2011), p. 6. 9 Véase Thierry Jousse, “Le banlieue-film existe-t-il ?” en Cahiers du Cinéma, 492 (1995), pp. 37-39. 10 Véase Yann Tobin, “Etat des (ban)lieues” en Positif, 415 (1995), pp. 28-30. 11 Véase David-Alexandre Wagner, De la banlieue stigmatisée à la cité démystifiée. La représentation de la banlieue des grands ensembles dans le cinéma français de 1981 à 2005, Bern, Peter Lang, 2011. 12 Ibídem. 13 Carole Milleliri, op. cit., pp. 7-8. 14 Ibídem, p. 6. 312 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 Génesis de las cités y malestar social Los monótonos barrios periféricos que los franceses llaman cités emergen en los años cincuenta como respuesta del Estado al déficit de viviendas populares, especialmente severo tras el baby boom, el éxodo rural y el aumento de la inmigración tras la segunda posguerra15. Se edificaron grandes conjuntos habitacionales poniendo poca atención en realizar un urbanismo coherente y bien acondicionado. Surgieron así nuevos barrios antiestéticos en los suburbios, o banlieues, sin equipamiento ni servicios públicos, más allá de algunas escuelas. Entre 1946 y 1975, el número de viviendas de protección oficial (VPO) pasó de 500.000 a 3 millones, repartidas entre 350 grands ensembles, de los cuales el 43% se encuentra en la región parisina. Esos edificios se destinaban a familias francesas procedentes de desplazamientos interprovinciales o repatriadas tras la descolonización, mientras que los extranjeros e inmigrantes viven en modestos edificios de la periferia, chabolas u hoteles destartalados16. Por otra parte, el final del mito del retorno de los inmigrantes a sus países de origen lleva el Gobierno a limitar las entradas y a impulsar la integración de los extranjeros que desean establecerse definitivamente en Francia. Para ello, se permite la reagrupación familiar y se facilita el acceso a los mismos alojamientos que los empleados nativos mediante cambios en las reglas de adjudicación de las viviendas de protección oficial17. Los barrios de chabolas son desmantelados y sus habitantes reubicados en los grandes conjuntos de las cités, que la clase media abandona progresivamente18. Esa nueva forma urbana no tarda en suscitar críticas, centradas en las escasas actividades de ocio y en las altas tasas de delincuencia y de suicidios, que afectan especialmente a los jóvenes y a las mujeres19. A partir del verano de 1981 se impone en la agenda política el tema del malestar de la banlieue, a raíz de los impresionantes alborotos acaecidos en la periferia de Lyon entre julio y octubre de ese año. El malestar de la banlieue se interpreta inicialmente desde una perspectiva social, pero pronto se pasa a un análisis etnorracial, en el cual prevalece un patrón interpretativo que asocia banlieue, inmigración y delincuencia en una especie de tríptico que se convierte en un mantra traído a colación cada vez que se repite algún suceso de violencia urbana20. Este desplazamiento del aspecto social hacia una dimensión etnorracial culmina con la oleada de atentados 15 Annie Fourcaut, “Les banlieues populaires ont aussi une histoire” en C.E.R.A.S. “Revue Projet”, 299 (2007), p. 12. 16 Ibídem, p. 11. 17 Ibídem, p. 13. 18 Olivier Masclet, “Du bastion au ghetto. Le communisme municipal en butte à l’immigration” en Actes de la recherche en sciences sociales, 159 (2005), pp. 10-25, p. 21. 19 Annie Fourcaut, op. cit., p. 12. 20 Annie Collovald, “ Des désordres sociaux à la violence urbaine” en Actes de la recherche en siences sociales, (1-2) 2001. 313 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 islamistas de mediados de los ochenta, la polémica sobre el velo en 198921 y el estallido de la guerra del Golfo. El comunitarismo y el terrorismo islamista Si bien el discurso en boga desde los años setenta preconiza la diseminación de los inmigrantes entre los nativos para propiciar la integración y atenuar las tensiones, en la práctica las cités están sometidas a lógicas de reagrupación comunitaria y acogen a una mayoría de inmigrantes22. Este fenómeno, junto con el abandono de esos barrios por parte de la clase media, cuyo acceso a la propiedad es facilitado mediante ayudas estatales, desemboca en la creación de guetos decrépitos donde se concentra la población inmigrada, mal conectados con los centros urbanos y poco provistos en servicios públicos23. En el contexto francés, el comunitarismo -entendido como un conjunto de prácticas de automarginación motivadas por el rechazo de la comunidad nacional como ámbito de pertenenciaremite sistémicamente a la inmigración y circunstancialmente al islam como reto para la homogeneidad cultural del país. Por ende, la importante proporción de inmigrantes musulmanes en la banlieue vincula estrechamente ese espacio con la denuncia del comunitarismo. Lejos de invertir esta tendencia, la década de 2010 cimenta la asociación entre banlieue, comunitarismo y también yihadismo, debido a una serie de delitos y atentados cuyos autores se criaron en las cités. Es el caso de las matanzas perpetradas por Mohamed Merah en 2012 y por los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly en 201524, así como en gran parte de la oleada de franceses que se desplaza a la zona siro-iraquí para unirse a organizaciones terroristas25. Frente a la magnitud del fenómeno del terrorismo homegrown, la constatación del desarrollo del islam radical, especialmente en las cités, trasciende la polarización del entramado político. En un principio sospechosa de ser la tapadera del nacionalismo xenófobo, la crítica del comunitarismo se 21 En el otoño de 1989, tres alumnas son expulsadas de un centro educativo por negarse a asistir a clase sin velo, que suscitó un acalorado debate sobre la laicidad en los centros escolares, que el Consejo de Estado evitó zanjar haciendo recaer la responsabilidad de la decisión sobre los profesores, caso por caso. Véase Françoise Gaspard, Farhad Khosrokhavar, Le foulard et la République, París, La Découverte, 1995. 22 Annie Fourcaut, op. cit., p. 14. 23 El uso de la palabra “gueto” para referirse a las cités, a pesar de ser común en francés, suscita debates. Si bien el término exagera el factor etnorracial que interviene en los complejos procesos de relegación de esos barrios (véase Robert Castel, “La discrimination négative. Le déficit de citoyenneté des jeunes de banlieue” en Annales. Histoire, Sciences Sociales, 4 (2006), pp. 777-808), también es cierto que traduce el grado de exclusión de esos territorios que tienen sus propios lenguajes, normas y jerarquías (véase Didier Laeyronnie, Ghetto urbain. Ségrégation, violence, pauvreté en France aujourd’hui, París, Robert Laffont, 2008, p. 12). 24 Gilles Kepel, Terreur dans l’Hexagone. Genèse du djihad français, París, Gallimard, 2015. 25 Farhad Khosrokhavar, “Qui sont les jeunes Jihadistes français?” en Rhizome, 59 (2016), pp. 69-73. 314 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 impone progresivamente en todos los sectores políticos hasta convertirse en un tema ineludible en los últimos años. Un ejemplo claro es la ley “de refuerzo del respeto de los principios republicanos” impulsada a principios de 2021 por Emmanuel Macron, con la lucha contra el comunitarismo como objetivo declarado. Los documentos preparatorios señalan especialmente la ideología y el estilo de vida que se desarrollan en determinados barrios fruto del activismo de grupos islamistas26, lo que representa la culminación de un proceso que ha hecho emerger una lectura cultural y religiosa de la crisis de la banlieue. El predominio actual de esa concepción en los círculos de poder no impide el resurgir de otras perspectivas y en particular del prisma etnorracial, esta vez en torno a la denuncia de racismo de Estado. Los militantes de esa corriente gozan de una visibilidad renovada al calor del movimiento estadounidense Black Lives Matter. En definitiva, el repaso de los cambios en las percepciones sobre la banlieue esboza un mosaico de interpretaciones que se suceden, se solapan, se complementan o compiten entre ellas, fomentando un imaginario colectivo en el que el mundo cinematográfico ha tomado una parte activa. Análisis de La Haine y Les Misérables Los banlieue-films, además de tener una dimensión documental que informa sobre los retos y los estilos de vida propios de las cités, también expresan una visión subjetiva sobre estos espacios. Aparte de cierta continuidad en la descripción de una situación al rojo vivo, siempre a punto de descontrolarse, el análisis comparativo de La Haine (Mathieu Kassovitz, 1995) y Les Misérables (Ladj Ly, 2019) muestra la transición desde una visión entusiasta de la diversidad de la banlieue hacia su representación como “los territorios perdidos de la República”, plasmando una radicalización tanto de las prácticas banlieusards como de las interpretaciones producidas por el resto de la sociedad. Recomposición social Una de las diferencias más llamativas entre ambas películas es el perfil de sus protagonistas. La Haine retrata a tres personajes, fieles arquetipos del cine de banlieue: hombres socialmente reducidos a una adolescencia prolongada27. En cambio, Les Misérables se centra en chicos mucho más jóvenes, en “niños”, según las palabras de su propio director, Ladj Ly28, que no superan los 26 Véase Etude d’impact. Projet de loi confortant les principes républicains, 8-12-2020, NOR:INTX2030083L/Bleue, pp. 6-11. 27 Carole Milleliri, “Le cinéma de banlieue: un genre instable” en Mise au point, 3 (2011), p.6. 28 Christophe Lehousse, “Ladj Ly: Dans Les Misérables, j’essaie d’éviter tout manichéisme”, 315 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 quince años. Esta franja de edad se conoce en la banlieue como “les petits”, los pequeños, en contraposición a sus hermanos mayores, “les grands”. El desplazamiento del protagonismo hacia los (pre)adolescentes podría pasar por una cuestión baladí, simple resultado de elecciones distintas por parte de los realizadores, si el objeto de las dos películas no fuera representar a los “jóvenes de banlieue” y la violencia que caracteriza sus relaciones con la Policía. Esta expresión es imprecisa en la medida en que su sentido varía y se construye mediante el discurso y remite más a un conjunto de estereotipos que a una realidad socio-geográfica29. Esta designación no corresponde con un grupo claramente delimitado en los planos socioeconómico, étnico o cultural, ni la banlieue es un término que refleja la diversidad de los tipos de hábitat que abarca, pudiendo referirse a barrios de tamaños y arquitecturas variables, con más o menos infraestructuras y acceso a servicios públicos, integrados en las ciudades o situados en la periferia30. Ser un “joven de banlieue” significa poder entender a los demás jóvenes de banlieue, gracias a una experiencia común y a una historia colectiva, profundamente vinculadas con la socialización en las cités, y no solo a unas condiciones materiales parecidas31. Todo ello crea cierta alteridad de cara al exterior y fomenta la identificación con los pares. Desde esta perspectiva, tal categoría no es objetiva, sino que está modelada por sentimientos de pertenencia, experiencias subjetivas y posiciones dentro de las sociedades local y global, y es pertinente en tanto en cuanto sus miembros le atribuyen un valor explicativo para entender sus vivencias. Para un observador externo, la figura del joven de banlieue denota una serie de estereotipos como el fracaso escolar, la delincuencia, la marginación social y cívica y alude a una figura simbólica del cuestionamiento del vínculo social en la Francia contemporánea. Para la cuestión que nos atañe, esto es, la radicalización colectiva en la banlieue, es relevante determinar si estas características atribuidas al “joven de banlieue”, en particular la delincuencia y la relación conflictiva con la Policía, conciernen efectivamente a una población cada vez más joven, como se representa en Les Misérables y lo sugieren tanto los cuerpos y fuerzas de seguridad como la prensa32. Al respecto, las cifras de los delitos constatados por la Policía y la Gendarmería, así como las de los procesos judiciales muestran un aumento de la delincuencia entre los menores a lo largo de las dos últimas Seine-Saint-Denis Le magazine, 7-11-2019. 29 Julien Longhi, “Imaginaires, représentations et stéréotypes dans la sémiotisation du mythe de la banlieue et des jeunes de banlieue” en Béatrice Tupin, Discours et sémiotisation de l’espace. Les représentations de la banlieue et de sa jeunesse, París, L’Harmattan, 2012, pp. 123-142. 30 Sylvain Aquatias, “Jeunes de banlieue, entre communauté et société” en Socio-anthropologie, 2 (1997). 31 Ibídem. 32 Véase Mucchielli Laurent, “L’évolution de la délinquance des mineurs. Données statistiques et interprétation générale” en Agora débats/jeunesses, 56 (2010), p. 87. 316 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 décadas, sin relación con el peso demográfico de los jóvenes entre la población, que tiende a decrecer. Mientras que 98.000 menores fueron enjuiciados en 1990, 175.000 lo fueron en 2000 y 216.000 en 2010, momento en el que alcanza un pico después del cual las cifras son ligeramente más bajas33. Sin embargo, estos datos estadísticos no necesariamente traducen un incremento tan flagrante como lo parece, pues desde hace unos treinta años las orientaciones gubernamentales han fomentado respuestas penales cada vez más sistemáticas a la delincuencia de los menores y han permitido registrar más denuncias34. Las encuestas sobre la delincuencia autodeclarada y los estudios de victimización podrían aportar datos complementarios, pero la diversidad de las metodologías impide una explotación cuantitativa diacrónica rigurosa. Aunque sea imposible comprobar con certeza que la edad cada vez más temprana de los delincuentes sea una realidad objetiva, el hecho de que los actores de terreno formulen este diagnóstico apunta a que la crisis de la banlieue se interpreta como un problema que ha empeorado, lo cual es relevante en sí. Otro aspecto interesante de La Haine y Les Misérables es la composición étnica de la banlieue. Les Misérables plasma el hecho de que desde mediados de los dos mil, los menores de dieciocho años sean mayoritariamente de origen magrebí, subsahariano o turco en varios municipios de la periferia de París y de Marsella35. Por lo tanto, se ajusta a las nuevas realidades demográficas de muchas cités, insistiendo sobre la idea de gueto étnico. En cambio, si bien La Haine se aleja de la vertiente documental del banlieue-film al proponer una imagen de la diversidad simplificada36, no deja de informarnos sobre otro aspecto: la visión black, blanc, beur de la población francesa, a través de los tres protagonistas Hubert, Vinz y Saïd, respectivamente negro, blanco y magrebí. Esta expresión hace referencia a la bandera francesa “bleu, blanc, rouge” y recupera esta tríada de colores para inscribir la cuestión étnica en el marco de una reivindicación cívica. La representación de un nuevo tipo de patriotismo que una a todos los franceses cualesquiera que fueran sus orígenes en el seno de una Francia abierta y plural surge con la Marche pour l’égalité et contre le racisme de 1983, también llamada “marche des beurs”. Aquel año es marcado por una serie de crímenes de odio que resulta en la muerte de cinco magrebíes según el Ministerio de Interior, veintiuno según las asociaciones37. Durante el verano, como había ocurrido dos años antes, el barrio Les Minguettes vuelve a ser el escenario de violentos enfrentamientos entre jóvenes de la cité y la 33 Ministère de la Justice, Justice, délinquance des enfants et des adolescents, París, 2015, p. 32. 34 Ibídem, p. 31; Laurent Mucchielli, “L’évolution de la délinquance juvénile en France (1980- 2000)” en Sociétés contemporaines, 53 (2004), pp. 101-134. 35 Bernard Aubry y Michèle Tribalat, “Les jeunes d’origine étrangère ” en Commentaire, 126 (2009), pp. 431-437. 36 William Higbee, “Screening the other Paris: Cinematic représentations of the French urban periphery in La Haine and Ma 6-T Va Crack-er” en Modern & Contemporary France, 9 (2001), p. 200. 37 Abdellali Hajjat, La marche pour l’égalité et contre le racisme, París, Amsterdam, 2013. 317 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 Policía, durante los cuales Toumi Djaïdja, presidente de una asociación local, es disparado y gravemente herido. Indignados, el sacerdote Christian Delorme y el pastor Jean Costil proponen a los jóvenes una larga marcha pacífica en señal de protesta, inspirándose en Martin Luther King y Gandhi38. El evento llama la atención de la opinión pública sobre la presencia de la segunda generación de inmigrantes y su peso cultural en la sociedad, la cual, tácitamente, reconoce entonces a estos actores como un componente de la Francia contemporánea39. Este “terremoto cultural”40 se produce en un ambiente de entusiasmo, fruto de la militancia de una “generación festiva y optimista”41. La “fiesta multicultural”42 prosigue a lo largo de los ochenta con el auge del movimiento SOS Racisme y la palabra “beur” sigue asociada con ese positivismo hasta los años dos mil43, permitiendo así a Jacques Chirac popularizar el lema “black, blanc, beur” en 1998 durante un discurso televisivo en la celebración de la victoria de Francia en el Mundial de fútbol al alabar la diversidad étnica de la selección44. Estrenada en plena década de los noventa, La Haine es a la vez un producto y un factor de la concienciación sobre el racismo y las violencias policiales en la banlieue, pero sus protagonistas black, blanc, beur también encarnan la inercia de esta visión entusiasta de una juventud diversa y unida, que se enfrenta al racismo y a la violencia policial. Aunque estos dos fenómenos no afectan a Vinz, el personaje blanco, este los asume como agravios personales y resulta ser el más indignado y dispuesto a vengar la muerte del joven de su barrio agredido por un policía. Así, reivindica: “Yo por lo menos me muevo cuando sacuden a un hermano” mientras discute con Said (00:14:30-00:14:58). En cambio, Les Misérables solo asume el legado de la Francia black, blanc, beur en los primeros minutos de la película, cuando los chicos celebran en la capital la victoria de Francia en el Mundial (00:00:20-00:03:00)45. El resto de la película muestra un gueto étnico y un racismo latente, como cuando uno de los policías presume de su colección de cerdos de peluche llamándolos provocativamente “khalouf”, “cerdo” en árabe (00:07:30-00:07:35), o imita en tono burlón el acento subsahariano (00:14:53-00:15:11). Durante los veinticuatro años que separan ambas películas, la crisis de la banlieue ha pasado a interpretarse 38 Franck Chignier-Riboulon, L’intégration des franco-maghrébins: L’exemple de l’est lyonnais, París, L’Harmattan, 1999, pp. 187- 188. 39 Yves Gastaut, “Un écho de la Marche pour l’égalité : la victoire black-blanc-beur de 1998” en Africultures, 97 (2014), p. 224. 40 Erwan Ruty, “La France a changé avec eux. De la Marche pour l’égalité aux Indigènes de la République” en Esprit, 11 (2020), p. 84. 41 Ibídem. 42 Ibídem, p. 79. 43 Yves Gastaut, op. cit., p. 224. 44 Nathalie Etoke, “Black blanc beur : ma France à moi” en Nouvelles Études Francophones, 24 (2009), pp. 157-171, p. 157. 45 Sobre fútbol, integración y diversidad, véase Abdallah Mogniss, “La presse populaire au diapason de la France black-blanc-beur” en Hommes et Migrations, 1226 (2000), pp. 97-101. 324 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 social y su origen inmigrante63. Este modelo es criticado por la sociología de la acción colectiva debido a sus imprecisiones sobre el paso del descontento a la protesta violenta64, que se suele explicar generalmente con la metáfora de la gota que colma el vaso, sin determinar dónde se situaría el umbral de tolerancia frente a los agravios, ni si este límite de aguante es colectivo o individual65. Otros enfoques tratan de subsanar ese fallo, centrándose en las dinámicas de grupo y los mecanismos psicosociales, describiendo el rito iniciático que representan los disturbios66, así como la competencia entre diferentes barrios como dinámica que produce una escalada en el uso de la violencia67. También se ha discutido si tales manifestaciones remiten a movimientos políticos o son más propiamente apolíticas, protopolíticas o infrapolíticas68. La lejanía entre el uso de la violencia física y el repertorio institucionalizado de la acción colectiva (por ejemplo, las peticiones, las manifestaciones, los sitin y las huelgas de hambre) conduce a considerar los disturbios de banlieue como ilegítimos y a negarles el estatus de expresión política69. Las ausencias de un antagonista social bien identificado y de reivindicaciones negociables ayudan a matizar esta idea. En cambio, los recurrentes incendios y saqueos de instituciones y servicios públicos —en particular las escuelas70 como aparece en La Haine (09:10), y en ocasiones incluso las bibliotecas, símbolos de la cultura legítima71— apuntan hacia la pretensión de una manifestación política sin que quede claro si se trata de atacar a Francia, bien como comunidad identitaria, adoptando una lectura coherente con la constatación de un fuerte sentimiento antifrancés en la banlieue72, o bien como Estado (entendido como factor de orden y también considerado por los manifestantes como principal culpable por sus expectativas frustradas), o ambas cosas. 63 Hugo Lagrange y Marco Oberti, Emeutes urbaines et protestations, une singularité française, París, Presses de Science Po, 2006, p. 33. 64 Abdellali Hajjat, “Rébellions urbaines et déviances policières. Approche configurationnelle des relations entre les jeunes des Minguettes et la police” en Cultures et conflits, 93 (2014), p. 12. 65 Alessio Motta, “La bavure et l’émeute. Genèse d’un signe déclencheur type dans le Rhône (1979-2000)” en Revue française de science politique, 66 (2016), p. 937. 66 Antoine Garapon, Le gardien des promesses, París, Odile Jacob, 1996; Didier Drieu y Stéphane Corbin, “Rites de groupes et héritages traumatiques” en Adolescence, 284 (2010), pp. 899-906. 67 David Le Breton, “Sociabilité masculine des quartiers de grands ensembles: mépris et lutte pour la reconnaissance” en La pensée de midi, 24-25 (2008), pp. 109-124. 68 Ibídem; Gérard Mauger, L’émeute de 2005: une révolte protopolitique, Bellecombe-en-Bauges, Éditions du Croquant, 2006. 69 Véase Hugo Lagrange y Marco Oberti, op. cit. 70 Véronique Le Goaziou (ed.), Quand les banlieues brûlent...: Retour sur les émeutes de novembre 2005, París, La Découverte, 2007. 71 Sobre la degradación de bibliotecas municipales en las banlieues como rechazo a la cultura legítima, véase Denis Merklen, “Quand nos bibliothèques brûlent” en Vacarme, 72 (2015), pp. 72-87. 72 Véanse Damien Charrieras, “Racisme(s)? Retour sur la polémique du racisme anti-Blancs en France” en Sylvie Laurent (ed.), De quelle couleur sont les blancs? Des petits Blancs des colonies au racisme anti-Blancs”, París, La Découverte, 2013, pp. 244-252; Sarina-Silvia Salama y Louis Sciara. “Interview d’Antoine” en Journal français de psychiatrie, 34(2009), pp. 4-44. 325 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 Más allá del carácter político o no de las violencias urbanas, interrogarse sobre el motivo por el cual se recurre a ese tipo de acciones, renunciando a las ventajas que presenta el repertorio legítimo de la acción colectiva de cara a la simpatía del público y la credibilidad de la causa defendida, lleva a tratar las cuestiones conexas del acceso a los recursos necesarios para emprender acciones colectivas alternativas y de la racionalidad de las violencias urbanas. Este último tema lo comenta Stéphane a Salah en Les Misérables (1:08:48): “Pero acuérdate de los disturbios de 2005. ¿De qué sirvió? De nada […] Se volvió en contra de nosotros. ¿Y sabes qué es lo peor? Que a nadie le importa”. Ese episodio planteó en efecto de forma crítica la relación de los costes y beneficios de este tipo de acciones, que consisten principalmente en destruir el entorno urbano. Aquel año, el coste de los daños se estimó en 200 millones de euros73, siendo 10.000 los vehículos incendiados74. Hecho inédito, los disturbios perdieron su carácter local para extenderse a unos 300 municipios repartidos por todo el territorio francés75. Mediante un proceso de identificación colectiva76, a finales de octubre de 2005 se propagó la cólera inicialmente desencadenada en Clichy-sous-Bois por la muerte de Zyed Benna y Bouna Traoré -electrocutados en el transformador eléctrico en el que se habían escondido para escapar de un control policial- y el lanzamiento de un bote de gas lacrimógeno que había rodado hasta la entrada de la Mezquita Bilal durante una operación policial. La magnitud de las revueltas fue tal que el estado de excepción declarado el 8 de noviembre se prolongó hasta el 4 de enero del año siguiente, al final de un período que marcó de forma duradera el imaginario nacional sobre los banlieusards. A pesar de esas revueltas, como atestiguan los personajes de Les Misérables, la situación en la banlieue no mejoró. Tampoco cambiaron los métodos policiales. Por su parte, la gestión de la seguridad durante los enfrentamientos se consideró exitosa77. El índice de popularidad del entonces ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, que había enfurecido a numerosos jóvenes con su promesa de “limpiar” las banlieues de su “chusma” (“racaille”)78, sube once puntos y alcanza el 63% a finales de noviembre de ese año79, mientras que el Frente Nacional recibe unas 12.000 solicitudes de afiliación en las tres primeras semanas de disturbios80. Ante este balance, sorprende la persistencia de un repertorio tan 73 Fabien Jobard, op. cit. p. 76. 74 Didier Lapeyronnie, op. cit., p. 432. 75 Ibídem, p. 433. 76 Véronique Le Goaziou (ed.), op. cit., p. 5. 77 Fabien Jobard, op. cit. 78 Nasser Demiati, “Nicolas Sarkozy, ministre de l’Intérieur et pompier-pyromane”, en Véronique Le Goaziou (ed.), op. cit., p. 58-76. 79 Ipsos, “Popularité suite aux émeutes dans les banlieues”, 16-11-2005, disponible en https://www. ipsos.com/fr-fr/popularite-suite-aux-emeutes-dans-les-banlieues. 80 Véronique Le Goaziou, op. cit., p. 45. 326 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 contraproducente, si es que se descarta la interpretación de las violencias urbanas como fenómeno apolítico. Para Didier Lapeyronnie, los jóvenes no eligen un tipo de acción más convencional porque se niegan a entrar en un sistema cuyas reglas desconocen81. Stéphane Beaud y Olivier Masclet ahondan en la ausencia de alternativas, a falta de habilidades para las acciones políticas82. Subrayan las diferencias entre el entorno y las vivencias que moldearon a la generación que realizó la marche des beurs en 1983 y la situación de los jóvenes que desataron el caos en 2005. Los banlieusards de los ochenta tenían acceso a recursos políticos y simbólicos a la vez que contaban con apoyos externos, como la Iglesia. Socializada en los universos sociales estructurados por el comunismo y el socialismo de la “banlieue rouge”, esa generación gozaba de un legado de politización plasmado en la vitalidad del tejido asociativo. También le beneficiaba la identificación con otros dos grupos duchos en las luchas sociales: los obreros y los estudiantes. Estas ventajas han desaparecido junto con el dinamismo de las militancias obrera y estudiantil en la banlieue. En consecuencia, según los autores, la única forma de acción accesible para unos jóvenes inexperimentados en el plano cívico es la violencia urbana83. El mismo fatalismo se vislumbra en la respuesta sentenciosa de Salah a Stéphane: “no evitaréis la cólera y los gritos” (1:10:09). Conclusiones La situación interna de las banlieues francesas ha sido representada de manera diferente en las dos películas objeto de estudio de este artículo. La distancia temporal entre La Haine, de 1995, y Les Misérables, de 2019, nos ha permitido analizar esos cambios acaecidos en las cités. Se ha pasado de unas barriadas black, blanc, beur a áreas mayoritariamente pobladas por magrebíes y subsaharianos. A la convivencia, aunque no siempre sencilla, ha sucedido la guetización, es decir, la conformación de un territorio aparte, con leyes propias, en el cual el Estado ha perdido el monopolio de la autoridad, viéndose obligado a lidiar, o incluso a colaborar, con otras fuerzas que allí pretenden ejercer el control. Si en La Haine el contraste se limitaba a dos grupos, los banlieusards y los representantes del Estado (por lo general, las fuerzas del orden), en Les Misérables asistimos a un conflicto polifacético, en el cual coexisten cuatro tipos de actores que pretenden imponer sus reglas en el barrio. Entre los nuevos núcleos de poder que aparecen en Les Misérables 81 Didier Lapeyronnie, op. cit., p. 444. 82 Stéphane Beaud y Olivier Masclet “Des Marcheurs de 1983 aux émeutiers de 2005: deux générations sociales d’enfants d’immigrés” en Annales. Histoire, Sciences Sociales, 61 (2006), pp. 809–843. 83 Ibídem. 327 La banlieue y el proceso de radicalización colectiva en Francia: análisis de las películas La Haine y Les Misérables Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 encontramos a los islamistas, cuya labor de proselitismo —sobre todo entre los más jóvenes (los preadolescentes en esta película asumen un papel importante, a diferencia de lo que ocurría en La Haine, más centrada en personajes ya adultos)— y de compensación de las carencias del Estado los convierte en organizaciones respetadas, que ocultan su extremismo bajo esa apariencia auxiliadora. Estos grupos aparecen como figuras positivas en tanto en cuanto desempeñan un papel de mediación entre los jóvenes y los habitantes a la vez que ofrecen una alternativa a la violencia. Dicha violencia forma parte de la cultura de banlieue, y eso resulta evidente en ambas producciones cinematográficas. Se considera por parte de quienes la ejercen como la única manera de poder expresar sus inquietudes y dar voz a las injusticias y los abusos sufridos. A nivel interpretativo, se ha pasado de un análisis de los disturbios como una manifestación de “culture méchante”, a una reflexión sobre su carácter más o menos político y sobre posibles dinámicas de grupo —en cuanto a ritos iniciáticos y escalada competitiva en el uso de la fuerza entre diferentes barriadas—, pasando por la teoría de la privación relativa. Esas teorías no son excluyentes entre sí, y un enfoque comprensivo quizá sea el más adecuado en el momento de analizar la violencia presentada en ambas películas. El factor desencadenante de las revueltas lo constituye el binomio conformado, por un lado, por una violencia considerada defensiva —por lo tanto, legítima— perpetrada por los jóvenes de la banlieue, y, por el otro lado, por una violencia interpretada como ofensiva —por eso ilegítima— y prerrogativa de las fuerzas de seguridad del Estado. Los agravios policiales deben ser vengados o, por lo menos, públicamente denunciados. Esto, con la llegada de internet, se puede realizar de manera sencilla, sin embargo, la interpretación que trasciende de Les Misérables no parece ser demasiado optimista en este sentido. Cierto es que ahora, a diferencia de cuanto ocurría cuando se rodó La Haine, son los mismos banlieusards los que divulgan la imagen del lugar en el que viven, contrastando frontalmente la representación que proporcionan los medios de comunicación. Si hay radicalización violenta en la banlieue, tal y como nos enseñan las dos películas, también hay quien se opone a esa situación, criticando los tumultos, ya que además de ser estériles, dificultan la convivencia en el barrio, aumentan la represión policial y fomentan la estigmatización de los habitantes. 328 Matteo Re y Léna Georgeault Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 24, nº 50. Segundo cuatrimestre de 2022. Pp. 309-331. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i50.13 Referencias bibliográficas Abdallah, Mogniss H., “Cités de transit: en finir avec un provisoire qui dure!” en Plein droit, 68, 2006. Amghar, Samir, “L’Europe, terre d’influence des Frères musulmans” en Politique étrangère, 2, 2009. Aquatias, Sylvain, “Jeunes de banlieue, entre communauté et société” en Socioanthropologie, 2, 1997. 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