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Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-46 ■ISSN: 1139-1472 © 2016 SEHA 11 1. INTRODUCCIÓN En el transcurso del siglo XVII el vino se convirtió en el capítulo más importante de las exportaciones españolas a Inglaterra. La reconstrucción de estos intercambios constituye, pues, una tarea fundamental a la hora de comprender y analizar las relaciones mercantiles entre ambos países. Esta afirmación resultaría aún más rotunda si añadiéramos al vino otros productos, como las pasas o el aguardiente, procedentes asimismo de la viticultura. La inexistencia o, en el mejor de los casos, la precariedad de las estadísticas españolas del comercio exterior durante el período analizado en este trabajo han impedido hasta el presente llevar a cabo un estudio de las exportaciones vinícolas a Inglaterra –principal mercado europeo de los caldos españoles– sólidamente fundamentado. En efecto, las primeras estadísticas de carácter general sólo comenzaron a publicarse de forma regular en nuestro país a partir del año 1852 (con datos de 1849), de ahí que el estudio del comercio exterior de España en la Edad Moderna siga presentando lagunas inmensas. Las exportaciones de vino a Inglaterra, lejos de constituir una excepción, confirman esta regla general. El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII: construcción de una serie anual y primeros resultados JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RUIZ Recibido: 2014-11-03 ■Revisado: 2015-03-09 ■Aceptado: 2015-05-12 José Ignacio Martínez Ruiz es Catedrático E.U. de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad de Sevilla. Dirección para correspondencia: Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Departamento de Economía e Historia Económica, Universidad de Sevilla. Avda. Ramón y Cajal, 1, 41018 Sevilla (España). C. e.: jimr[email protected]
José Ignacio Martínez Ruiz 12 pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 1. ENJALBERT (1975). Entre estos cambios habría que destacar la creación de nuevos tipos de vino y el empleo de técnicas novedosas dirigidas a fortalecer los vinos y a garantizar su conservación y envejecimiento más allá de los límites temporales tradicionales, cambios que fueron resultado de una creciente intervención del capital en el ámbito de la producción (UNWIN, 1991: 233-269; TORRAS, 1995). El mercado vinícola internacional era un mercado fuertemente competitivo en el siglo XVII, por lo que el estudio del comercio de vinos entre España e Inglaterra debe llevarse a cabo teniendo en cuenta la presencia de otros países productores –entre los que habría que destacar Francia y, más tarde, Portugal–, pero también la existencia en nuestro país de diferentes regiones productoras y exportadoras de caldos que igualmente competían entre sí. En las décadas finales del seiscientos, por otra parte, se iniciaron cambios profundos en la producción, distribución y consumo de vinos, tanto de tipo técnico como comercial y cultural, que modificaron de manera significativa el funcionamiento del mercado vinícola atlántico, incluidas las transacciones que se llevaban a cabo entre España e Inglaterra1. La prohibición de importar vinos de Francia o, en su caso, la elevación de los aranceles a la entrada de los vinos galos por parte de Inglaterra, constituye una referencia fundamental en este sentido, ya que, al tratarse del principal exportador de vinos de Europa y al importador más importante del continente, provocó una reacción en cadena que terminó afectando a todo el mercado vitícola internacional (Francis, 1972; Pijassou, 1974). Dicha circunstancia refuerza el interés del período analizado en este trabajo. La reconstrucción del comercio de vinos entre España e Inglaterra en el siglo XVII supone abordar dos grandes problemas: el primero se refiere a las fuentes; el segundo, al tipo de análisis. En las páginas que siguen presentamos, en primer lugar, un estado de la cuestión del comercio de vinos entre España e Inglaterra en el siglo XVII. Una vez hecho, confrontamos los datos disponibles con los que resultan de la explotación de nuevas fuentes primarias localizadas en los Archivos Nacionales de Gran Bretaña en Kew (en adelante, TNA, por sus siglas en inglés). A continuación, se plantean diversas cuestiones relacionadas con las posibilidades que ofrecen las nuevas series anuales de importaciones de vinos españoles a través de los puertos de Londres, Bristol y Southampton, construidas a partir de dichas fuentes y que figuran en el Apéndice 1. Una de estas cuestiones es el origen regional de los vinos españoles, que experimentó cambios profundos en las últimas décadas del siglo XVII como consecuencia de los problemas que encontraron algunas zonas productoras y exportadoras de caldos (Canarias y Málaga) y del ascenso de otras (Jerez). La segunda es la organización institucional de los intercambios con Inglaterra y el papel desempeñado por el reducido grupo de mercaderes que controlaba las importaciones de vino, en cuyas manos se encontraba la decisión de introducir uno u otro tipo de caldos. En las conclusiones, finalmente, se presentan algunas propuestas sobre los te-
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 13 mas que convendría abordar en el futuro, una vez que disponemos de datos fidedignos sobre la cuantía y el origen regional de los vinos españoles que llegaron a Inglaterra en el siglo XVII, como el estudio de los costes de producción, transporte y distribución de los diferentes caldos que competían en el mercado atlántico de vinos. 2. LOS VINOS DE ESPAÑA Y EL MERCADO INGLÉS EN EL SIGLO XVII La información de carácter cuantitativo sobre el comercio de vinos entre España e Inglaterra en el siglo XVII disponible a fecha de hoy procede, básicamente, de las publicaciones de Shillington y Wallis Chapman (1970), Steckley (1980) y Stephens (1992). Shillington y Wallis Chapman tomaron sus cifras –que se refieren única y exclusivamente a las importaciones anuales efectuadas a través del puerto de Londres entre 1675 y 1712– de un manuscrito en el que no existe mención alguna a las fuentes utilizadas2. Junto a los datos correspondientes a las importaciones de vinos de España, publicaron también los de Francia, Portugal, Renania e Italia, por lo que todos los estudios sobre el comercio de vinos con Inglaterra en el último cuarto del siglo XVII siguen utilizando, sin excepción y, lo que resulta más sorprendente, sin apenas discusión, los datos que figuran en su libro3. A partir de los Port Books de Londres –cuyas características analizaremos más adelante– Steckley reconstruyó las entradas de vino canario por la capital británica a lo largo de todo el siglo XVII. Su trabajo constituye la cuantificación más sólida del comercio de vinos entre España –o, al menos, de la parte correspondiente a Canarias– e Inglaterra en el período analizado en este estudio4. Finalmente, Stephens –que utiliza también los Port Books, pero de Bristol, Hull, Southampton, Exeter, Dartmouth, Barnstaple, Plymouth y Fowey, esto es, de los principales outports del país– recoge los datos correspondientes a las importaciones de vino efectuadas a través de cada uno de los puertos citados entre 1603 y 1640 con indicación de su procedencia5. Stephens, asimismo, utiliza los datos de la tesis doctoral, inédita, de Millard, para comparar las importaciones de los outports con las 2. SHILLIGTON y WALLIS CHAPMAN (1970: 334-336). El manuscrito se encuentra en la British Library (en adelante, BL), Egerton, 921. Los datos de estos autores coinciden y proceden, con toda seguridad, de un informe presentado en 1713 a la Cámara de los Comunes (House of Commons Journal, vol. XVII, p. 363). 3. Como, por ejemplo, UNWIN (1991), BRITO (2000), NYE (2007), HANCOCK (2009) o LUDINGTON (2013). Éste último reconoce la existencia y posibilidades de fuentes alternativas (los Port Books de los que hablaremos más adelante y que constituyen la principal fuente de información primaria de este artículo), pero que su explotación would take a team of researchers in the computer age. Más sorprendente resulta, si cabe, su afirmación de que random samplings of London wine imports for years 1675 to 1696 are consistent with the overall percentages of wines, del informe presentado a la Cámara de los Comunes en 1713, cuando no es así (LUDINGTON, 2013: XI). 4. STECKLEY (1972, 1980). 5. STEPHENS (1992).
José Ignacio Martínez Ruiz 14 pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 de Londres6. Como el artículo de Stephens termina en 1640 y la serie de Shillington y Wallis Chapman se inicia en el año 1675, podemos afirmar que las décadas centrales del siglo XVII constituyen el período peor conocido, circunstancia que se explica por la destrucción de la inmensa mayor parte de los Port Books correspondientes a los años de la guerra civil y el gobierno de Cromwell7. Sobre la representatividad de los datos referidos al puerto de Londres y procedentes de las investigaciones mencionadas hasta este momento, que han servido para elaborar el Gráfico 1, debemos señalar que a finales del siglo XVII este puerto centralizaba la mayor parte de la actividad comercial del país. En efecto, de acuerdo con las fuentes de naturaleza fiscal disponibles, entre 1672 y 1688, de las 760.000 libras esterlinas de media anual recaudadas por la Corona en las aduanas inglesas el 70,5% (536.000 libras de media anual) procedía de Londres, el principal puerto del país sin lugar a dudas y a gran distancia de los demás (Cuadro 1)8. CUADRO 1 Recaudación de las principales aduanas inglesas, 1672-1681 (media anual en miles de libras esterlinas) 1 Londres 542,1 2 Bristol 54,7 3 Hull 19,4 4 Dover 16,7 5 Exeter 15,4 6 Plymouth 13,8 7 Newcastle 10,4 8 Cowes 10,2 9 Yarmouth 7,6 10 Southampton 5,2 Fuente: Stephens (2012: 205-210). Por lo que se refiere en concreto a las importaciones de vino, entre el 75% y el 90% de todo el que se desembarcaba legalmente en el país a finales del siglo XVII lo hacía en los muelles del puerto de Londres. La tendencia a concentrar las importaciones de vino en la capital británica a medida que avanzaba el siglo XVII fue incuestionable, ya que entre 1620-1640 las entradas de vino por el puerto de Londres no representaban más que las 6. MILLARD (1956). 7. Un intento de cuantificación de las importaciones de vino en la década de 1640 a partir de fuentes indirectas en COATES (2004: 172-173). 8. STEPHENS (2012: 205-210).
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 15 dos terceras partes del total de Inglaterra (Stephens, 1992: 146). Así pues, y a la vista de las consideraciones anteriores, podemos tomar los datos de Londres como representativos, tanto del volumen total como de las tendencias que presentan las importaciones inglesas de vinos en el siglo XVII, sobre todo, en su tramo final. Esto no supone que podamos o debamos prescindir de los datos correspondientes a otros puertos que, como el de Bristol, el segundo en importancia del país, mantenían intercambios mercantiles muy intensos con la península Ibérica; sobre todo, si tenemos en cuenta que la principal mercancía que se desembarcaba en Bristol procedente de España era el vino (Stone, 2011). Así lo haremos en su momento. GRÁFICO 1 Importaciones de vino por el puerto de Londres, 1600-1696 (en toneladas) Fuente: Apéndice 1 (Cuadro A1-1). Elaboración propia. El Gráfico 1 muestra un movimiento en el que, partiendo de cifras situadas en torno a las cinco mil toneladas anuales y tras alcanzarse los guarismos más elevados del siglo a finales de la década de 1630 (30.420 toneladas en 1638), se produce a continuación un claro retroceso que no supone, en todo caso, el retorno a las cifras de partida9. El cambio de tendencia que se observa en torno a 1640 refleja la situación de inestabilidad interna en que se encuentra el país en esos años, así como –y sobre todo, habida 0 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 30.000 35.000 1600 1604 1608 1612 1616 1620 1624 1628 1632 1636 1640 1644 1648 1652 1656 1660 1664 1668 1672 1676 1680 1684 1688 1692 1696 9. Según COATES (2004: 172-173) las importaciones tocaron fondo en 1644.
pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 16 José Ignacio Martínez Ruiz cuenta de que este cambio de tendencia se consolida en el último tercio del siglo XVII– el incremento de la fiscalidad sobre el vino; un incremento que conduce, en los años de enfrentamiento con Luis XIV, incluso a la prohibición de importar vino francés. A partir de 1660, en efecto, los derechos aduaneros que gravaban las importaciones de vino no hicieron más que crecer, de manera que, por ejemplo, en el caso de los vinos procedentes de España, partiendo de las 4 libras y 10 chelines por tonelada que se pagaban en 1642, se pasó a 8 libras y 10 chelines en 1660, 9 libras en 1666, 21 libras en 1670, 23 libras y cinco chelines en 1699, 24 libras en 1703 y 25 libras y 10 chelines en 1704. Este incremento fue resultado del establecimiento de nuevos gravámenes que, añadidos al viejo tonnage, elevaron de manera muy considerable la fiscalidad sobre el vino (aditional duty, coinage, imposition, new subsidy, 1/3 new subsidy y2/3 new subsidy) (Cuadro 2). Los vinos franceses, por su parte, tributaron por debajo de los españoles y portugueses hasta el año 1692 en que pasaron a devengar 22 libras esterlinas por tonelada. Cuatro años después la cifra se elevó hasta las 47 libras por tonelada y en 1697 a las 51 libras por tonelada, esto es, más del doble de lo que pagaban los vinos españoles y portugueses. CUADRO 2 Derechos aduaneros a la entrada del vino en Inglaterra (importaciones realizadas por ingleses a través del puerto de Londres) (datos en libras, chelines y peniques por tonelada) Vino de España Vino de Portugal Año Nombre del impuesto Total acumulado Total acumulado 1642 tonnage 4.10.00 4.10.00 4.10.00 4.10.00 (...) (...) (...) (...) 1660 tonnage 4.10.00 4.10.00 4.10.00 4.10.00 1660 subsidy 4.00.00 8.10.00 3.00.00 7.10.00 1666 coinage 0.10.00 9.00.00 0.10.00 8.00.00 1670 imposition 12.00.00 21.00.00 12.00.00 20.00.00 1699 new subsidy 2.05.00 23.05.00 2.05.00 22.05.00 1703 new subsidy (1/3) 0.15.00 24.00.00 0.15.00 23.00.00 1704 new subsidy (2/3) 0.30.00 25.10.00 0.30.00 24.10.00 Fuente: Abstracts of the several laws and rules that are now in force relating to the importation and exportation of wines into, and out of Great Britain (Londres, 1737). La comparación con los precios máximos de venta fijados por el Gobierno británico resulta pertinente a la hora de valorar las repercusiones de la carga fiscal en el comportamiento de los consumidores. En 1687, por ejemplo, el precio máximo de venta al por mayor del vino procedente de Canarias se fijó en 28 libras por pipa (o 56 libras por tonelada a razón de 2 pipas por tonelada). Si tenemos en cuenta que la tonelada de vino de Ca-
narias pagaba 21 libras por tonelada en concepto de derechos de entrada ese año, llegamos a la conclusión de que los citados derechos suponían el 37,5% del precio máximo establecido por el Gobierno británico. Si no se alcanzaba dicho máximo, el porcentaje correspondiente al impuesto del total de la operación se incrementaba. Con respecto al precio FOB (free on board) en origen, los derechos de entrada podían significar el 200% o 300% de aquél en 1687. 3. UNA NUEVA SERIE ANUAL DE LAS IMPORTACIONES INGLESAS DE VINO ESPAÑOL EN EL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XVII Junto a las décadas centrales del siglo que, como ya indicamos, constituyen un período muy mal conocido por la inexistencia de fuentes primarias que permitan reconstruir los datos básicos del comercio de vinos, las mayores dudas sobre la evolución experimentada por las importaciones corresponden al último cuarto de siglo, esto es, justamente al período en el que se iniciaron los cambios que terminarían transformando de manera radical el funcionamiento del mercado vinícola atlántico. Según Shillington y Wallis Chapman, entre 1675 y 1696 las importaciones de vino por el puerto de Londres alcanzaron las 340.000 toneladas en total. La media anual ascendió, por consiguiente, a 15.400 toneladas, con cifras que oscilaron entre las 7.100 toneladas de 1690 y las 23.700 de 1683 (Gráfico 2)10. En el conjunto del período señalado, el 37% de las importaciones procedieron de España, con Francia y Portugal compartiendo el segundo lugar (cada una de ellas representaba el 26% del total). Más lejos aparece el Rhenish wine, con el 10%. La presencia del vino de Italia es meramente testimonial, pues apenas alcanza el 1% en el conjunto del período. En cuanto a la coyuntura, los enfrentamientos bélicos entre Francia e Inglaterra (16791685 y 1689-1696) y las prohibiciones de importar vino francés que acompañaron a estos enfrentamientos constituyen el principal elemento determinante por lo que se refiere al origen de los caldos llegados a la capital británica, pues, no en balde, todavía a mediados de la década de 1670, en torno a las dos terceras partes del vino que se desembarcaba en Londres procedía de Francia. Las dificultades del vino francés en el mercado británico habrían beneficiado, fundamentalmente, a los vinos portugueses, cuya curva presenta una evidente correlación inversa con la de los vinos galos. También habrían tenido efectos positivos sobre las exportaciones de vinos de España. Los años que siguen a la fina17 Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII 10. Estas cifras son inferiores a las estimadas por Houghton quien, a finales del siglo XVII, consideraba que Inglaterra importaba entre veinte y treinta mil toneladas de vino al año.
lización de la tercera guerra angloholandesa y a la guerra francoholandesa, es decir, los años finales de la década de 1670 y primeros de la de 1680, son los únicos en los que los vinos renanos, cuya salida natural eran los puertos holandeses, presentan cierta importancia. GRÁFICO 2 Importaciones de vino por el puerto de Londres según procedencia, 1675-1696 (en toneladas) Fuente: Apéndice 1 (Cuadro A1-1). Elaboración propia. Ahora bien, ¿qué grado de fiabilidad tienen estas cifras? Los datos de algunos años resultan, sencillamente, inasumibles. En efecto, por referirnos tan sólo a los aspectos que resultan más llamativos o sorprendentes, ¿cómo se explican, por ejemplo, las fortísimas oscilaciones que experimenta la importación de vinos portugueses entre 1681 y 1685 o las de vino español entre 1683 y 1685? El sentido común aconseja comprobar la veracidad de los datos publicados por Shillington y Wallis Chapman, pero lo cierto es que los investigadores siguen concediéndoles un incomprensible grado de confianza. ¿Disponemos de fuentes alternativas a partir de las cuales construir series más fiables? En 1559, esto es, el año en que accedió al trono Isabel I, el Gobierno inglés decidió que a partir de ese momento se llevara a cabo un registro anual de las mercancías que 0 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 1675 1676 1677 1678 1679 1680 1681 1682 1683 1684 1685 1686 1687 1688 1689 1690 1691 1692 1693 1694 1695 1696 Francia Portugal España Total Rhenish Italia pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 18 José Ignacio Martínez Ruiz
19 Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII entraban y salían por cada puerto del país. Y no sólo eso, sino también que en todos ellos se aplicara un mismo arancel de entrada o de salida (Book of Rates)11. Aunque muchos se han perdido, se estima que en el transcurso de los siglos XVI-XVIII se llegaron a realizar por este motivo varias decenas de miles de libros, de los que se conservan unos veinte mil. Son los conocidos como Port Books12. Para los puertos de Londres y Southampton disponemos también de libros específicos, diferenciados del resto, en los que se recogen las importaciones de una sola mercancía, el vino, circunstancia que revela la importancia que las autoridades inglesas conferían a este producto –más que nada por motivos fiscales y políticos– y el protagonismo o singularidad de ambos puertos en relación con la importación de vinos13. Para diferenciarlos de los demás, nos referiremos a ellos como Wine Port Books. CUADRO 3 Importaciones de vino español. Datos de Shillington y Wallis Chapman frente a los procedentes de los Wine Port Books de Londres, 1675-1696 (datos en toneladas y diferencias entre ambas series en %) AB(A*100/B) AB(A*100/B) Año SHCH* Wine Port Books Año SHCH* Wine Port Books 1675 4.012 4.038 99,4 1686 4.193 3.084 136,0 1676 5.094 4.892 104,1 1687 3.562 —— 1677 5.272 5.101 103,4 1688 3.251 —— 1678 5.654 5.391 104,9 1689 4.650 —— 1679 5.209 ——1690 4.605 —— 1680 8.420 6.593 127,7 1691 5.128 —— 1681 5.799 6.566 88,3 1692 6.625 —— 1682 5.448 4.842 112,5 1693 6.237 —— 1683 5.601 5.060 110,7 1694 8.623 8.883 97,1 1684 11.285 5.425 208,0 1695 5.934 6.077 97,6 1685 4.430 4.944 89,6 1696 6.619 7.193 92,0 *SHCH: Shilligton y Chapman (1970). Fuente: Apéndice 1 (Cuadros A1-1 y A1-2). Elaboración propia. Cuando se comparan los datos de Shillington y Wallis Chapman con los que proceden de los Wine Port Books –y esto es lo que hemos hecho tras el vaciado exhaustivo de los miles de registros que figuran en los libros, en todos los libros–, en los que se recogen de 11. JARVIS (1977). 12. WILLIAMS (1956). 13. Desde la década de 1560 los vinos procedentes del Levante mediterráneo pagaban menores impuestos que en el resto del país si se desembarcaban en el puerto de Southampton.
pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 26 José Ignacio Martínez Ruiz Si pudiéramos determinar el origen regional de los vinos de procedencia desconocida, estamos seguros de que esta interpretación se confirmaría. En efecto, como se observa en el Cuadro 4, las cifras correspondientes a la columna «sin identificar» representan más del 15% de los vinos llegados a Londres en 1667 y 1681 (en 1680 constituyen el 9,4%). La coincidencia de algunos de estos años, especialmente los de 1680 y 1681, con las cifras más bajas de toda la serie de los vinos procedentes de Cádiz no puede ser una casualidad. Por ello, es muy probable que un elevado porcentaje de los vinos españoles que llegaron a Londres en 1680 y 1681, pero cuya procedencia no identifican los Wine Port Books, se hubiera embarcado en Cádiz19. De ser así, la caída que muestran las importaciones procedentes de Cádiz en 1680-1681 no habría existido en realidad. El origen regional de los vinos españoles desembarcados en Bristol entre 1672 y 1696, por su parte, muestra un predominio abrumador de los caldos procedentes de Cádiz, circunstancia que refuerza la idea de que los vinos de Jerez, y de otras zonas productoras próximas como Sanlúcar, El Puerto de Santa María o Rota, experimentaron una importante expansión en el mercado británico en las décadas finales del siglo XVII (Cuadro 5). En efecto, el 87,33% del total procede de Cádiz, frente al 6,79% de Málaga, 2,86% de Canarias y 2,32% del País Vasco. Así pues, el vino de Canarias se exportaba a Londres, pero no a Bristol, o, en todo caso, como muestran los porcentajes anteriores, no se exportaba más que en cantidades muy pequeñas. Más aún, el hecho de que en 1680 y 1681 se desembarcaran más botas de vino procedentes de Cádiz en Bristol que en la misma capital británica avalaría nuestra interpretación de que gran parte de los vinos españoles llegados a Londres en dichos años, pero cuya procedencia regional es desconocida, se habían embarcado en realidad en Cádiz. La cuantía de los caldos gaditanos llegados a Londres y Bristol en 1686 y 1687 (186 y 415 toneladas, respectivamente) también arroja serias dudas sobre la existencia o no de la fuerte reducción de los vinos procedentes de Cádiz que llegaron a Londres en 1686, habida cuenta de que el año anterior habían ascendido a 996 toneladas, es decir, por encima de cinco veces más. En cuanto al resto de las regiones productoras que exportaban vino a Londres, centraremos nuestro análisis en los años 1694-1697 a la vista de que es en estos años y no antes –salvo a comienzos de la década de 1680– cuando presentan cifras verdaderamente relevantes. En el citado cuatrienio, de las 9.044 toneladas de vino español que llegaron a Londres, pero que no venían de Canarias, Málaga o Cádiz, ni eran tampoco de origen portados de Cádiz con los términos Spanish wine o wine, se están refiriendo en la mayor parte de los casos a sherries. Sobre la vitivinicultura jerezana en los siglos XVIII y XIX, véase MALDONADO (1999, 2014). 19. La circunstancia de que los vinos de procedencia desconocida se registren en botas en lugar de en pipas en la práctica totalidad de los casos permite descartar su origen canario.
27 Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII regional desconocido, el 41,6% procedía de la zona levantina (Alicante, Valencia y Benicarló), el 31,4% de Galicia (Pontevedra, Vigo y La Coruña), el 14,8% del País Vasco (Bilbao y San Sebastián; 15,1% si sumamos los Navarre wines) y el 11,8% de Cataluña (Barcelona-Salou). CUADRO 5 Procedencia del vino español desembarcado en Bristol, 1671-1697 (en toneladas y %) 12345678 1671 420,91 60,60 — 5,38 0,18 —— — 1672 210,61 102,07 —————1,62 ———————— 1674 604,12 10,85 — 2,00 ———0,19 ———————— 1677 197,73 22,90 —————1,03 1678 112,94 ———0,05 — 0,33 — 1679 486,31 42,63 —————0,08 1680 343,31 23,27 45,75 0,67 ——— — 1681 248,12 21,36 25,18 0,83 0,21 2,00 —— 1682 511,86 29,54 —————— 1683 651,59 42,27 8,21 0,25 0,94 ——0,06 ———————— 1687 415,29 67,74 5,13 — 0,06 ——0,16 ———————— 1695 317,55 17,53 — 42,67 ——— — 1696 252,73 42,81 35,00 34,50 ———0,50 1697 274,61 22,36 25,16 36,16 28,32 ——2,00 ———————— (%) 87,33 6,79 2,86 2,32 0,58 0,04 0,01 0,08 Leyenda: 1. Cádiz; 2. Málaga; 3. Canarias; 4. Bilbao y San Sebastián; 5. Alicante; 6. Santander; 7. Mallorca; 8. Sin identificar. Fuente: Apéndice 1 (Cuadro A1-3). Elaboración propia. De acuerdo con la información disponible, la producción de vino del Reino de Valencia (Alicante, Murviedro y Carlón) superaba ampliamente las necesidades del mercado local, por lo que una parte de ella se remitía al interior peninsular y la otra se exportaba20. En 1647-1653 salieron por el puerto de Alicante con destino a Inglaterra 133 toneladas 20. PIQUERAS (2000).
pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 28 José Ignacio Martínez Ruiz anuales21. En 1694-1697, sólo Londres importó 939 toneladas anuales, es decir, siete veces más, bien es verdad que del conjunto del Levante español. Ahora bien, una cosa es que las fuentes inglesas identifiquen estos vinos como alicante wines y otra bien distinta que los vinos en cuestión procedieran efectivamente de la huerta de Alicante. En este sentido, habría que señalar que Benicarló exportó con destino a Inglaterra un total de 70.981 cántaros de vino en el bienio 1695-1696. A razón de 40 a 52 cántaros por bota o pipa y de dos botas o pipas por tonelada, estaríamos hablando de 341 a 444 toneladas anuales, esto es, de una parte muy significativa del total de las exportaciones vinícolas del Reino de Valencia al mercado inglés22. Cataluña exportaba a finales del siglo XVII tanto vinos como aguardientes, si bien los investigadores han prestado una mayor atención a los segundos que a los primeros23. Las zonas exportadoras de vino se localizaban, según Giralt, próximas a la costa, mientras que los aguardientes procedían del interior24. Barcelona y Salou (Campo de Tarragona) son las únicas localidades citadas en los Wine Port Books de Londres, que se refieren a sus caldos con los nombres de Spanish wine o, simplemente, wine. Excepcionalmente, encontramos también la expresión Barcelona wine25. En la costa atlántica, la principal zona exportadora de vinos a Inglaterra era Galicia, para ser más precisos, el espacio comprendido entre Pontevedra y La Coruña26. La producción vitícola en la zona muestra predominantemente en la segunda mitad del seiscientos un comportamiento tendente al estancamiento, de ahí que no resulte fácil explicar los factores últimos de la creciente incorporación de los vinos gallegos a la corriente exportadora hacia el norte de Europa27. El reforzamiento de los intercambios entre Portugal e Inglaterra en las últimas décadas del siglo XVII debió jugar a favor de los caldos gallegos, cuya carga podía servir para completar las bodegas de las naves que, procedentes de Portugal, se dirigían a Inglaterra. A partir de 1689, además, el Gobierno británico estableció un servicio regular de paquebotes entre La Coruña, donde disponía ya por entonces de un consulado propio, y Falmouth, en Cornualles, dirigido a evitar que la correspondencia procedente de España o de Portugal tuviera que atravesar suelo francés, lo que contribuyó a reforzar la integración de Galicia en los circuitos mercantiles británicos28. 21. MARTÍNEZ RUIZ y GAUCI (2008: 94). Los datos de 1647-1653 proceden del derecho de la doble tarifa, cuya explotación sistemática podría arrojar datos relevantes para el estudio de las exportaciones vinícolas levantinas en el siglo XVII. 22. PIQUERAS (2000: 120). 23. VALLS (2004). 24. GIRALT (1952). 25. Las cifras del periatge de 1693-1699 no recogen este fenómeno (FONTANA, 1955: 199-219). 26. HUETZ DE LEMPS (1967). 27. SAAVEDRA (1992). 28. CLARK (1923) y MEIJIDE (1966).
29 Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII San Sebastián y, en menor medida, Bilbao, completan los puertos de origen del vino que llegó a Londres a mediados de la década de 1690 procedente de España. Ahora bien, a diferencia de Cataluña, Levante o Galicia, todo parece indicar que una parte de los vinos embarcados en el País Vasco –probablemente, la mayor parte– eran, en realidad, vinos franceses producidos en la vecina región de Burdeos. La primera vez que este fenómeno alcanzó dimensiones notables fue a comienzos de la década de 1680 cuando, debido a la guerra con Francia, Inglaterra prohibió la importación de vinos galos. No podemos considerar una casualidad que sea precisamente entonces cuando los vinos procedentes de San Sebastián y Bilbao presenten por primera vez cifras significativas (101 toneladas, más otras 359 identificadas como Navarra wine en 1680, embarcadas en puertos vascos)29. Los datos de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII destacan con respecto a los de 15 o 20 años antes, porque ponen de manifiesto las dimensiones verdaderamente escandalosas de lo que estaba sucediendo. En 1694, por ejemplo, llegaron a Londres procedentes de San Sebastián casi 400 toneladas de vino y, al año siguiente, cerca de 500. El fin de la guerra con Francia en 1696 redujo las importaciones de vino del País Vasco a tan sólo 131 toneladas en 1697. Sin embargo, la insoportable fiscalidad que pesaba sobre el vino francés en relación con el español dio lugar a que numerosos importadores siguieran utilizando los puertos de San Sebastián o Bilbao para introducir vinos galos en Inglaterra haciéndolos pasar por españoles30. A finales del año 1699 los Lords of Treasury encargaron a los responsables de las aduanas un informe al respecto, cuyo contenido resultó ser extraordinariamente alarmante: sólo entre julio de 1699 y febrero de 1700, se habían importado de manera fraudulenta por el puerto de Londres 1.051 toneladas de vino francés procedentes de San Sebastián, como resultado de lo cual la Hacienda pública inglesa había dejado de ingresar más de 30.000 libras (cifra resultante de la diferencia entre lo que habían pagado los vinos citados, haciéndose pasar por españoles, y lo que habrían tenido que pagar dado su origen francés, es decir, dos veces y media más)31. Los vinos inspeccionados procedían de 11 29. Es posible que una parte de estos vinos procediera también de La Rioja (IBÁÑEZ RODRÍGUEZ, 2002). 30. En el Calendar of Treasury Papers, vol. XI, se encuentran numerosas referencias a la misión encomendada a Isaac Manley y William Cook, quienes se desplazaron a San Sebastián en julio de 1696 con objeto de averiguar si los vinos que se estaban importando desde allí procedían en realidad de Francia. 31. Varios meses antes, en febrero de 1699, dos grupos de mercaderes, interesados unos en el comercio con España y otros con Portugal, habían presentado sendos escritos a la Cámara de los Comunes a fin de que se evitaran los fraudes que se estaban cometiendo desde San Sebastián y otros puertos de la región, así como también desde distintos lugares situados más allá del estrecho de Gibraltar (House of Commons Journal, 13/02/1699, p. 206).
pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 30 José Ignacio Martínez Ruiz barcos y habían sido introducidos por 37 individuos entre los que se encontraban los principales mercaderes de vinos del país32. Cuando, poco tiempo después, se añadieron a los datos del primer informe los correspondientes a otras 22 naves llegadas a la capital británica y a 23 naves más que desembarcaron su carga en los outports, se halló que la cifra total alcanzaba las 2.104 toneladas (además de 45 toneladas de brandy). Descubierto el fraude, los mercaderes afectados solicitaron ponerse al día de sus obligaciones fiscales. Otras 1.784 toneladas más fueron objeto de una easie composition, de cuatro libras esterlinas por tonelada, por vinos llegados a Londres (1.229 toneladas) o a los outports (las 555 toneladas restantes a Bristol, Bideford, Deale, Dover, Hull, Liverpool, Lancaster, Exon, Newcastle, Southampton, Weymouth y Whitehaven)33. La correspondencia de Mathias Guiesque, mercader de origen holandés pero nacionalizado inglés, quien había residido en el País Vasco por algún tiempo, confirma cuanto llevamos diciendo y añade algún detalle más sobre el funcionamiento de esta corriente fraudulenta de intercambios entre Burdeos, el País Vasco e Inglaterra. El 24 de noviembre de 1699, por ejemplo, le informaban desde San Sebastián de la llegada a la capital donostiarra de 30 naves con vino de Burdeos, en general de pequeño tamaño (30 o 40 toneladas). Desde allí, bien en barcos ingleses bien en barcos españoles, se remitía a Inglaterra. La reexportación de vinos franceses condicionaba hasta tal punto la economía de la ciudad que los cambios con Inglaterra subían en los meses de otoño: ahora quando carguen los vinos que aguardan para ese puerto [Londres] habrá muchos libradores y creo suba el cambio a 56 penis34. Así pues, si queremos disponer de cifras creíbles para los años finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII habría que restar una parte nada desdeñable de las cifras correspondientes al País Vasco por tratarse, en realidad, de vinos franceses35. 32. El opúsculo titulado An Account of Saint Sebastian in Relation to their Government, Customs and Trade (Londres, 1700: 20) recoge perfectamente lo que estaba sucediendo: […] the more remarkable trade of the town at present […] is the wine trade, situación debida a que the late war with France, from whence we were supplyed with their excellent Grave Medoc and Pontiack wines, occasioned our Parliament to put such a great duty on French wines, and other liquors of the growth of France, that merchants have looked out how to be supplyed otherwise, that they may pay easier duties. 33. TNA, T1/69, T1/71-72, T1/86 y T1/92. En 1699-1700 se remitieron desde Burdeos a San Sebastián 4.094 toneladas de vino y a otros puertos del noroeste de España otras 449 toneladas más (HUETZ DE LEMPS, 1975: 119). Estas cifras son coherentes con las que señalamos en el texto. 34. TNA, C 104/126. Cartas de Baltasar Ramírez a Matías Guiesque fechadas los días siguientes del año 1696: 28/04, 26/05, 8/06, 10/11 y 24/11. Dada la intensidad de estas relaciones, se explica que fuera precisamente en 1698 cuando se iniciara la publicación de los cambios entre Bilbao y Londres en la prensa periódica británica. 35. Se trata de 393 toneladas en 1694, 490 en 1695 (más otras 26 procedentes de Navarra), 326 en 1696 y 132 en 1697. Habría que hacer lo mismo con las cifras correspondientes al año 1680.
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 31 5. UNOS INTERCAMBIOS NO REGULADOS PERO BAJO EL CONTROL DE UNA MINORÍA DE GRANDES MERCADERES Desde que se produjera la desaparición de la Spanish Company en 1606, ninguna organización, del tipo que fuera, disfrutó de reconocimiento legal alguno para monopolizar los intercambios entre España e Inglaterra36. En el transcurso del período anterior al estallido de la guerra civil se llevaron a cabo diversos intentos con objeto de reconstruir la compañía, pero todo fue en vano. Entre marzo de 1665 y septiembre de 1667, no obstante, funcionó una Canary Company, creada en Londres con el propósito de monopolizar el comercio de vinos con el archipiélago y acabar así con el desequilibrio que presentaba la balanza comercial de Inglaterra con respecto a Canarias37. Tras su desaparición, se volvió a la situación anterior, de manera que el comercio de vinos –como el del resto de las mercancías– se abrió de nuevo a todos los interesados. Un pequeño grupo de mercaderes, sin embargo, siguió controlando el grueso de la negociación, y no sólo del comercio de vinos con España, sino del comercio de vinos en general, como analizamos a continuación. Según los Wine Port Books de los años 1676, 1686 y 1696, que tomaremos como ejemplo, los importadores de cien o más toneladas de vinos (una minoría formada por entre 30 y 45 individuos) introdujeron el 50,2%, el 58,9% y el 57,6%, respectivamente, de la totalidad de los vinos que llegaron a la capital británica en los años citados (Apéndice 1, Cuadro A1-5)38. Algunos de estos grandes mercaderes de vinos presentaban una clara especialización, de manera que no introdujeron más que caldos franceses, españoles o portugueses. Otros, por el contrario, importaron vinos de distintas procedencias e, incluso, en el caso de los vinos españoles (como se indica para el año 1696, donde se especifica también el origen regional de los vinos importados de España), introdujeron, tanto vinos de Canarias como de Cádiz, Málaga o cualquier otra región productora del país. La concentración de las importaciones alcanzó cifras más elevadas en el caso de los vinos de España que para el conjunto de las importaciones vinícolas. En efecto, los 15 a 30 individuos que importaron vinos de nuestro país por cantidades totales superiores a las 100 toneladas anuales en 1676, 1686 y 1696, llevaron a cabo la introducción del 44,8%, del 48,3% y del 58,2%, respectivamente, de los vinos procedentes de España que llegaron a Londres en esos años. 36. CROFT (1973). 37. Véanse SKEEL (1916), para conocer la oposición que suscitó la creación de la Canary Company en Inglaterra, y BÉTHENCOURT (1991), para un análisis de los hechos desde la perspectiva española e insular. 38. A diferencia de 1676 y 1686, la importación de vinos de Francia estaba prohibida en 1696.
José Ignacio Martínez Ruiz La identificación de los grandes importadores de vinos y de la procedencia de los vinos que importaban no es una cuestión baladí. Por el contrario, consideramos que se trata de un tema relevante, porque pone de manifiesto, aunque desde otra perspectiva, el carácter competitivo del mercado atlántico de vinos a finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII. Los wine merchants de Londres podían escoger, y de hecho escogían, qué caldos importar entre varias alternativas. Mientras la introducción de vinos franceses estuvo permitida, la primera opción de la mayor parte de estos grandes negociantes de vinos fue traer vinos de Burdeos. Cuando los caldos franceses fueron vetados en el mercado británico o el establecimiento de una fiscalidad abrumadora redujo drásticamente su consumo en el país, tuvieron que optar por los vinos portugueses o por los españoles, así como, dentro de éstos últimos, por importar vinos de Canarias, Cádiz (sherries), Málaga u otras regiones vitivinícolas de España para seguir dando de beber a una nación sedienta39. En un período caracterizado por una fuerte intervención de los mercados por parte de los gobiernos, que, prohibiendo la importación de ciertos vinos o estableciendo una fiscalidad diferencial según su origen pretendieron y, en buena medida, lograron orientar el consumo de vino en una u otra dirección, la pregunta que debemos responder no es, como han hecho la mayor parte de los investigadores hasta ahora, por qué se abandonó o se redujo de manera tan drástica el consumo de vinos franceses en Inglaterra a partir del último cuarto del siglo XVII, sino por qué los vinos portugueses terminaron imponiéndose a los españoles, a pesar de que ambos se encontraban sujetos a una fiscalidad similar40. Asimismo, habría que preguntarse también cuáles fueron los factores determinantes del retroceso de los vinos de Málaga –comentado con anterioridad– o, más tardíamente, de los vinos de Canarias, habida cuenta de que soportaban los mismos impuestos que los demás vinos de España a su entrada en Inglaterra. En efecto, en el transcurso de la última década del siglo XVII y de las tres primeras décadas del siglo XVIII, el vino procedente de Canarias, cuyo predominio entre los vinos de España era todavía incontestable en el mercado británico a finales del seiscientos, redujo su presencia en Londres y, en términos generales, en toda Gran Bretaña, hasta el punto de convertirse en casi testimonial (Cuadro 6). 32 pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 39. El consumo de otro tipo de bebidas alcohólicas se estudia en HUNTER (2002). 40. Los impuestos pagados por los vinos procedentes de España, que en 1660 eran un 13,3% superiores a los que pagaban los portugueses, pese a lo cual las importaciones de vinos lusos presentan cifras mínimas en esos años, apenas significaban un 4,1% más que los devengados por éstos en 1704. La fiscalidad, pues, no constituyó el factor determinante del éxito de los vinos portugueses (oporto) en Inglaterra frente a los caldos procedentes de España. Sobre la presencia británica en Oporto, véanse BRITO (2000) y BARROS (2003).
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 33 CUADRO 6 Procedencia regional de los vinos españoles llegados a Londres (%) Década Canarias Málaga Cádiz Resto Sin id. 1670 65,62 21,25 9,63 0,28 3,22 1680 67,93 9,20 12,93 5,33 4,61 1690 45,91 6,34 13,26 30,62 3,87 1700 27,6 72,4 1710 20,7 79,3 1720 9,7 90,3 Fuente: Apéndice 1 (Cuadro A1-2) y, para el siglo XVIII, Schumpeter (1960). Elaboración propia Esta misma cuestión se podría plantear también desde otro punto de vista: ¿a qué se debió el éxito de los vinos procedentes de Cádiz (sherry) y de otras regiones productoras de la España peninsular, las cuales, a diferencia de las citadas, consolidan o incrementan sus exportaciones a Inglaterra desde finales del siglo XVII? Desgraciadamente, la totalidad de los Wine Port Books de Londres del siglo XVIII fueron destruidos en el transcurso de diversos expurgos llevados a cabo en las aduanas de la capital británica, por lo que no podemos prolongar –o, al menos, no utilizando esta fuente– el análisis regional de los vinos españoles que llegaron a Londres más allá de 1697, año al que corresponde el último de los Wine Port Books de la capital británica que se conservan en los Archivos Nacionales de Kew41. El caso de los sherries resulta especialmente relevante y complejo, porque, a diferencia del vino malvasía de Canarias, cuyo principal y casi único mercado era Gran Bretaña, se consumían también en otros mercados europeos. A este respecto, no deja de ser significativo que el sherry sea uno de los artículos que aparecen en las series de precios de Holanda (Posthumus, 1946: 230-231), algo que no ocurre con el malvasía canario42. 6. CONCLUSIONES Una nueva historia cultural del vino, meritoria en tantos otros aspectos, trata de convencernos de que el gusto de los consumidores británicos por los vinos portugueses estuvo políticamente determinado: whig political dominance and the politically dictated lower cost of Portuguese wine insured that port was overwelmingly the most popular wine in eigteenth-century England (Ludington, 2013: 3). Lo cierto, sin embargo, es que los vinos 41. La excepción son los vinos canarios, ya que, en los Ledgers of Import and Export, los datos relativos a Canarias aparecen separados de los del resto de España. Sobre las importaciones de vino español a través de los outports en la primera mitad del siglo XVIII, véase GARCÍA FERNÁNDEZ (2006). 42. El primer dato corresponde al mes de noviembre del año 1609.
José Ignacio Martínez Ruiz 34 pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70 españoles pagaban a su entrada en Inglaterra prácticamente los mismos impuestos que los portugueses, a pesar de lo cual fueron los vinos lusos, no los españoles, los que terminaron imponiéndose en el mercado británico. Entre 1700 y 1740, además, la valoración oficial de los vinos españoles –a excepción del canary– fue incluso inferior a la del oporto (22 y 25 libras esterlinas por tonelada, respectivamente)43. Queda, pues, mucho por hacer para comprender de verdad los cambios que se produjeron en el mercado atlántico de vinos a partir del último tercio del siglo XVII, pero al menos, a partir de ahora y gracias a la reconstrucción llevada a cabo en este artículo, disponemos de una sólida información cuantitativa sobre el comercio de vinos entre España e Inglaterra en el siglo XVII que rectifica los datos de Shillington y Wallis Chapman y que, además, los complementa gracias a la reconstrucción de las importaciones que se llevaron a cabo a través de dos de los más importantes outports del país: Bristol y Southampton. A partir de ahora disponemos de datos fidedignos sobre el origen regional de los vinos españoles que llegaron a Inglaterra en el último tercio del siglo XVII, datos que ponen de manifiesto la presencia ascendente de nuevas zonas productoras, pero también la decadencia de otras. En este sentido, si sumamos las importaciones realizadas a través del puerto de Londres con las que tuvieron lugar por el de Bristol, el ascenso de los sherries constituye, junto al retroceso de los vinos de Canarias y de Málaga, el principal aspecto que destacar en lo que se refiere al origen regional de los vinos españoles que llegaron a Inglaterra a finales del siglo XVII. ¿A qué se debió este ascenso, que se inició con toda probabilidad en la década de 1680? La reconstrucción de los costes de producción, transporte y distribución del vino constituye la gran tarea pendiente, pues hasta que no logremos conocer estos costes –sobre todo el primero– el análisis de las transformaciones que tuvieron lugar en el mercado atlántico de vinos a partir del último tercio del siglo XVII seguirá siendo incompleto e insuficiente44. AGRADECIMIENTOS El autor desea agradecer los comentarios y sugerencias de los cinco evaluadores anónimos a quienes Historia Agraria encomendó la revisión de este artículo. La investigación fue llevada durante el período de licencia anual por estudios que me concedió la Uni43. BARROS (2003: 290-291) y HORI (2008: 1462). 44. En este sentido, véanse los resultados obtenidos por MACÍAS (2014) acerca de las exportaciones de vinos de Canarias al mercado colonial en la segunda mitad del siglo XVI, que señalan el camino a seguir.
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 35 versidad de Sevilla en 2012-2013. Agradezco también la invitación del Modern European History Research Center de la Universidad de Oxford, institución que me acogió en el transcurso de ese año. REFERENCIAS BARROS, A. (2003). Baco & Hermes: o Porto e o comércio interno e externo dos vinhos do Douro (1700-1756). Porto: Grupo de Estudos de História da Viticultura Duriense e do Vinho do Porto. BÉTHENCOURT, A. DE (1991). Canarias e Inglaterra: El comercio de vinos (1650-1800). Las Palmas: Cabildo Insular de Gran Canaria. BRITO, P. DE (2000). British Wine Merchants in Porto prior the Methuen Treaty. Porto: Associaçao Luso-Britânica do Porto. CLARK, G. N. (1923). The Dutch Alliance and the War against French Trade, 1688-1697. Manchester: Manchester University Press. COATES, B. (2004). The Impact of the English Civil War on the Economy of London, 16421650. Aldershot: Ashgate. CROFT, P. (1973). The Spanish Company. London: London Record Society. ENJALBERT, H. (1975). Histoire de la vigne et du vin. Paris: Bordas. FONTANA, J. (1955). Sobre el comercio exterior de Barcelona en la segunda mitad del siglo XVII. Estudios de Historia Moderna, (V), 199-217. FRANCIS, A. D. (1972). The Wine Trade. London: A. & C. Black. GARCÍA FERNÁNDEZ, M. N. (2006). Comerciando con el enemigo: El tráfico mercantil anglo-español en el siglo XVIII (1700-1765). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. GIRALT, E. (1952). La viticultura y el comercio catalán del siglo XVIII. Estudios de Historia Moderna, (II), 157-176. HANCOCK, D. (2009). Oceans of Wine: Madeira and the Emergence of American Trade and Taste. New Haven & London: Yale University Press. HORI, M. (2008). The Price and Quality of Wine and Conspicuous Consumption in England 1646-1759. English Historical Review, (CXXIII), 1457-1469. HUETZ DE LEMPS, A. (1967). Vignobles et vins du Nord-Ouest de l’Espagne. Bordeux: Féret & Fils. HUETZ DE LEMPS, CH. (1975). Géographie du commerce de Bordeaux á la fin du régne de Louis XIV. Paris: Mouton. HUNTER, J. (2002). English Inns, Taverns, Alehouses and Brandy Shops: The Legislative Framework, 1495-1797. En B. A. KÜMIN & B. A. TLUSTY (Eds.), The World of the Tavern: Public Houses in Early Modern Europe (pp. 65-82). Aldershot: Ashgate.
José Ignacio Martínez Ruiz CUADRO A1-5 Londres, 1676. Importadores de 100 o más toneladas de vino con indicación de su procedencia (en toneladas y %) FR RH POR ESP t (%) (%) (%) (%) 1 Santon, Lucas 426 100,0 2 Bretton, Robert 419 2,0 98,0 3 Dade, Thomas 413 99,2 0,8 4 Newton, John 403 10,4 89,6 5 Bellamy, William 388 60,7 39,3 6 Surry, Hugh 315 100,0 7 Paravizeen, Peter 312 100,0 8 Ingram, Arthur (sir) 299 100,0 9 Stone, Francis 287 100,0 10 Johnson, William 256 100,0 11 Beack, Samuel 249 100,0 12 Flandle, John 245 100,0 13 Firebras, Basill 241 100,0 14 Claxton, Thomas 232 87,5 6,9 5,6 15 Cross, John 217 16,4 83,6 16 Ems, Richard 192 100,0 17 Turner, John 178 61,6 38,4 18 Warren, Nicholas 172 5,2 94,8 19 Francia, Symon 167 42,5 57,5 20 Furley, John 161 99,5 0,5 21 Mathewes, Peter 158 97,2 2,8 22 Willoughby, George 140 97,6 0,5 0,8 1,1 23 Bellamy, Adam 138 100,0 24 Clipsham, Michael 138 100,0 25 Shephard, Samuel 133 7,9 54,2 37,9 26 Sowton, Samuel 132 100,0 27 Collier, Henry 123 96,7 3,3 28 Canham, Thomas 117 78,6 21,4 29 Loring, Charles 112 100,0 30 Hall, John 105 99,9 0,1 31 Torriano, George & Co. 105 100,0 32 Goddard, Thomas 103 100,0 ΣGrandes importadores 7.073 Total año 1676 14.083 Nota: cifras en toneladas redondeadas a la unidad más próxima. Leyenda: FR (Francia), RH (Rhenish), POR (Portugal), ESP (España). Fuente: TNA, E 190/63/1 y E 190/63/9. Elaboración propia. 42 pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 CUADRO A1-6 Londres, 1686. Importadores de 100 o más toneladas de vino con indicación de su procedencia (en toneladas y %) FR RH POR ESP ITA Otros t (%) (%) (%) (%) (%) (%) 1 Firebrace, Bazill 1.225 100,0 2 Shephard, Sam 1.008 93,5 6,2 — 0,3 3 Lewin, Wm 601 100,0 — 4 Dade, Tho 533 100,0 5 Beak, Abr 508 99,0 1,0 6 Gronen, Fred 318 57,8 42,2 7 Coles, Wm 311 99,9 0,1 8 Francia, Simº 306 38,6 61,4 9 Strode, Hen 304 100,0 10 Stevenson, Tho 258 100,0 11 Newton, Jnº 252 21,5 78,5 12 Gregory, Cha 227 100,0 13 Sanders, Jnº 224 100,0 14 Beurin, Paul 224 41,4 58,6 15 Lechmoore, Nich 221 100,0 16 Blake, Jnº 217 31,9 68,1 17 Allan, Sam 195 100,0 18 Cross, Jnº 182 61,2 38,8 19 Bretton, Robt 173 0,1 99,9 20 Smith, Gab 170 100,0 21 Bellamy, Adam 168 62,5 0,3 37,2 22 Johnson, Wm 162 100,0 23 Norton, Heneage 158 100,0 24 Surrey, Hugh 156 96,1 3,9 25 Bowles, Jos 153 100,0 26 Paine, Wm 148 99,7 0,3 27 Head, Jnº 147 30,6 69,4 28 Goodenough, Smart 144 81,2 18,8 29 Renew, Pr 142 100,0 30 Richards, Ricahrd 142 100,0 31 Turner, Jnº 139 52,1 9,1 38,8 32 Stone, Fra 140 100,0 33 Davies, Rich 139 100,0 34 Bradly, Sam 136 100,0 43
José Ignacio Martínez Ruiz CUADRO A1-6 (continuación) Londres, 1686. Importadores de 100 o más toneladas de vino con indicación de su procedencia (en toneladas y %) FR RH POR ESP ITA Otros t (%) (%) (%) (%) (%) (%) 35 Stepney, Robt 133 93,1 6,1 0,8 36 Harman, Phil 132 100,0 37 Van Hatton, Jnº 129 84,8 15,2 38 Albert, Pr 129 100,0 39 Estivall, Bapt 126 100,0 40 Allan, Jnº 123 56,7 43,3 41 Lock, Sam 122 79,1 20,9 42 Fronteen, Jam 120 100,0 43 Weedon, Tho 112 78,7 17,0 4,3 44 Caris, Abr 111 100,0 45 Skinner, Tho 105 100,0 46 Hall, Hannah 102 100,0 47 Moor, Jnº 102 100,0 48 Raworth, Robt 102 100,0 ΣGrandes importadores 11.177 Total año 1686 18.971 Nota: cifras en toneladas redondeadas a la unidad más próxima. Leyenda: FR (Francia), RH (Rhenish), POR (Portugal), ESP (España), ITA (Italia). Fuente: TNA, E 190/137/8. Elaboración propia. 44 pp. 11-45 ■Diciembre 2016 ■Historia Agraria, 70
El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII Historia Agraria, 70 ■Diciembre 2016 ■pp. 11-45 CUADRO A1-7 Londres, 1696. Importadores de 100 o más toneladas de vino con indicación de su procedencia (en toneladas y %) Nombre POR ESP ITA Desglose España (t) t (%) (%) (%) Canarias Cádiz Málaga Otros o sin identificar 1 Shephard, Samll 774 69,5 30,5 21,0 215,5 2 Maxey, Nath 672 37,8 62,2 392,0 26,0 3 Francia, Moses 564 46,2 53,7 0,1 275,0 18,0 11,0 4 Blake, John 356 7,6 92,4 218,0 6,0 105,0 5 Hall, John 347 8,6 91,4 189,0 28,5 32,5 67,0 6 Lambert, John 343 25,6 74,4 82,0 28,0 145,0 7 Gronen, Fred 331 45,6 54,4 180,0 8 Mead, Rich 312 100,0 274,0 13,0 24,5 9 Took, Edwd 275 5,5 94,5 148,5 10,5 11,0 90,0 10 Strode & Herring 273 56,3 43,7 25,0 26,0 68,5 11 Weeden, Tho 268 89,7 10,3 15,0 12,5 12 Raworth, Robt 216 100,0 162,5 53,5 13 Barroso, Pr 204 100,0 14 Bernard, John 196 36,8 63,2 123,5 15 Moer, Jos 172 40,0 60,0 53,0 20,0 30,0 16 Watts, Samll 166 11,8 88,2 146,5 17 Costa, Alvaro (John y Lewis de) 164 100,0 18 Tomkins, Tho 162 53,2 46,8 9,0 14,5,0 42,0 19 Beak, Abrah 159 40,6 59,4 20,0 5,0 7,5 62,0 20 Cross, John 159 11,0 89,0 141,0 21 Fernandes, Nunes 153 100,0 22 Dupuy, Elias 151 83,4 16,6 25,0 23 Dade, Tho 136 96,3 3,7 5,0 24 Vanhatton, John 134 49,3 50,7 45,0 23,0 25 Gomez Serra, Antº 133 48,7 51,3 68,0 26 Ralph, Wm 131 100,0 27 Clark, Samll 127 100,0 28 Cole, Simº 120 100,0 29 Chitty, Abrh 119 4,2 95,8 75,5 5,5 17,0 16,0 30 King, Edw 118 10,0 90,0 106,0 31 Wilson, Bigley 116 34,5 65,5 56,0 20,0 32 Courtney, Pr 115 100,0 115,0 33 Levy, Benja 113 100,0 34 Lordell, John 107 95,8 4,2 4,5 35 Dollife & Radburn 106 100,0 106,0 36 Peers, Ch 106 0,9 99,1 67,0 38,0 37 Stepney, Lancelott 103 100,0 ΣGrandes importadores 8.214 Total año 1696 14.253 Nota: cifras en toneladas redondeadas a la unidad más próxima Leyenda: POR (Portugal), ESP (España), ITA (Italia), S/I (sin identificar). Fuente: TNA, E 190/154/1 y E 190/154/4. Elaboración propia. 45