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Abella, Carlos : De Manolete a José Tomás. Historia del toreo en España y México desde 1939 hasta nuestros días, Madrid, Alianza Editorial [Reseña]

Gil González, Juan Carlos

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Revista de Estudios Taurinos N.º 25, Sevilla, 2008, págs. 293-298 Fig. n.º 19.- Abella, Carlos (2008): De Manolete a José Tomás. Historia del toreo en España y México desde 1939 hasta nuestros días, Madrid, Alianza Editorial. El toreo es un arte consistente en expresar un sentimiento interior, con sensibilidad de movimientos y sencillez y hondura en las formas. Y las personas que no siendo toreros le regalan sus desvelos al mundo de la Tauromaquia también están pertrechados de esas especiales y delicadas cualidades del espíritu con las que ayudan a engrandecer nuestra fiesta taurina más universal. Eso le tenemos que agradecer a D. Carlos Abella, que con dedicación, constancia y no poco esfuerzo nos ha regalado esta publicación de imprescindible consulta para todos aquéllos que quieran conocer de primera mano los acontecimientos que se han sucedido desde que irrumpiese Manolete en los ruedos hasta nuestros días. Además esta obra pone punto y seguido a una brillante y dilatada tarea de indagación histórica que iniciara con su obra en dos volúmenes titulada “Historia del toreo” (una de Luis Miguel Dominguín a El Cordobés y la otra de El Niño de la Capea a Espartaco) y que continuó con la biografía de Paco Camino, calificado acertadamente como el Mozart del toreo por su precoz sabiduría taurina, y la de Luis Miguel Dominguín. De Manolete a José Tomás. Historia del toreo en España y México desde 1939 hasta nuestros días, no es un manual de historia del toreo (aunque relate los acontecimientos históricos con precisión y minuciosidad), tampoco es un ensayo (aunque el libro razone durante varios de sus capítulos sobre algunas teorías estéticas de la fiesta), no es una historia socio-económica de la tauromaquia (a pesar de que se descubran algunas influencias de las tendencias sociales en el toreo), ni siquiera, me atrevería a decir, es un libro de memorias (aunque haya muchas experiencias personales relatadas entre sus páginas). De Manolete a José Tomás es todo eso a la vez y mucho más. Es un texto vivo que pone al alcance del atento lector todos los acontecimientos taurinos por mínimos que éstos hayan sido. Es un relato preocupado por ubicar cada acontecimiento en su contexto con la finalidad de que el receptor pueda entender la trascendencia del mismo. Es una narración arriesgada y valiente en los juicios y que revela por ello lo que, desde el acreditado punto de vista del autor, esos hechos han significado para la siempre inconclusa historia de la fiesta de toros. Con esta suerte de vademécum táurico el autor consigue con suma brillantez darle el prestigio que se merece a la historia del toreo. No es baladí hablar de la historia del toreo como Juan Carlos Gil 294 materia de estudio autónoma; muy al contrario, ha sido una disciplina poco trabajada con rigurosidad, salvo honrosas excepciones, puesto que, por lo general, cuando se habla del toreo da la sensación de que los géneros más apropiados para ello son las noticias, las crónicas y reportajes taurinos, que evidentemente están mucho más apegados a los acontecimientos que les sirven de referencia. Sin embargo, este libro, que en ocasiones parte de estos géneros para ir hilvanando las distintas narraciones que lo componen, nos ayuda a pensar y a reflexionar por dónde pueden ir los nuevos caminos del toreo. También nos descubre algunos hechos que eran conocidos sólo por algunos iniciados. Caso por ejemplo de la matanza de reses bravas en la zona republicana para el alimento de las milicias. O, por ejemplo, el famoso conflicto con los toreros mexicanos auspiciado por la casa Dominguín, puesto que así conseguía que Luis Miguel fuese el único competidor serio de Manolete y se evitara al torero mexicano Carlos Arruza. O la revelación que hace sobre lo que le aconsejó José Luis Lozano a Curro Romero, cuando lo apoderaba en el año 1967: el 25 de mayo de ese año Romero se dejó un toro vivo, estuvo detenido y pasó la noche en la Dirección General de Seguridad. Y otros que, por muy acreditados, no se han calibrado con el suficiente tino. Por ejemplo, la cantidad de veces que Manolete actuó en Las Ventas. O la siempre amañada competencia entre Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez… Es verdad que estuvo pactada, pero no es menos cierto que hubo dos concepciones distintas del toreo enfrentadas en el ruedo y que los protagonistas no se dejaban ganar la pelea puesto que cada uno de ellos quería seguir manteniendo el cetro de la Fiesta. Hay otro extremo que me ha llamado poderosamente la atención. Esa ligera acusación a los cronistas taurinos por cobrar de los toreros para que se publicasen las crónicas en los periódi- Recensiones de libros 295 cos. Es cierto, pero también lo es que había una gran carestía de papel, que era, pues, un material caro, y que hasta algunos medios del Movimiento vieron reducidos el número de páginas de sus ediciones... Así que lo que hacen los periódicos y revistas es vender al cronista la página y, claro, éste es el que tiene que intentar ganar dinero con su trabajo. Después de una atenta lectura, sorprende sobremanera que el proceloso mar de datos que se concitan en las más de 700 páginas no haya desorientado al autor. Es por ello justo el reconocimiento, porque en no pocas ocasiones la historia se ha vengado del éxito en vida de algunos personajes públicos y en otras ha redimido del fracaso que experimentaron en su tiempo a algunas figuras que quedaron sepultadas por los avatares del presente. Ahí está uno de los grandes méritos de este libro: el saber conjugar en perfecta simbiosis el arriesgado juicio del autor con los hechos de la Historia, una vez que el resplandor de éstos se ha ido consumiendo con el paso del tiempo. Otro de los aciertos más sobresalientes del libro está en los pilares fundamentales en los que se apoya: la bibliografía es extensa, prolija en documentos raros (ahí está si no ese inencontrable libro de Gutiérrez Alarcón Los toros de la guerra y el franquismo) y muy específica. Además en ella se hallan ensayos sobre toros, historias del toreo, y en varias ocasiones el lector se topa con los testimonios de las mejores plumas periodísticas de las que ha gozado la fiesta: Gregorio Corrochano, César Jalón Clarit, Barico, Antonio Díaz-Cañabate… En este libro de Historia, los protagonistas no son reyes ni generales, ni conde-duques ni diplomáticos… Es el torero globalmente considerado como la persona capaz de desafiar al negro destino que le acecha peligrosamente cada tarde. Ahí están casi todos los que han pisado los ruedos desde Manolete hasta José Tomás (la lista de la escuela sevillana es enorme : Pepe Luis Vázquez, Pepín Martín Vázquez, Manolo González; están los de Juan Carlos Gil 296 arte: Gitanillo de Triana, Cagancho, Rafael de Paula, Curro Romero; los tremendistas: Litri, Chamaco, Palomo Linares, Pedrés; los de poder y pundonor: El Niño de la Capea, Ojeda, Roberto Domínguez, César Rincón, Ortega Cano; las figuras de siempre desde Manolete a Ordóñez, El Cordobés, Camino, Espartaco, Ponce, El Juli y José Tomás; pero también están los desconocidos: Adolfo Ávila El Paquiro, José María Clavel, Paco Herrera, Marcos de Celis, por citar algunos nombres por vía de ejemplo). Todos tienen sus méritos ponderados y ocupan el espacio al que se han hecho acreedores. Nadie podrá acusar a esta magna obra de etnocentrista pues también en sus páginas ocupan un lugar privilegiado los toreros de allende los mares. Y hay que celebrar la visión global del autor. Es de los pocos historiadores que nos cuenta qué estaba pasando en México en el tiempo en que aquí estaban triunfando las figuras ya mencionadas: Silverio Pérez, Armillita; Luis Procuna; Luis Briones...; la saga de los Silvet; Eloy Cavazos.... Y además, el autor también nos cuenta las peripecias de los españoles en sus temporadas mexicanas... También cabe destacar la declaración que hace el autor en las primeras páginas: soy un aficionado de Madrid. Se nota en que casi todo el libro juzga la vida de los toreros en función de sus actuaciones en la Plaza de Las Ventas.... Y también cabe resaltar el énfasis, mimo, cariño y delicadeza con la que ofrece la semblanza de los toreros considerados artistas: Curro Romero, Rafael de Paula y Morante de la Puebla. Por citar solamente tres nombres. Del primero dice: «Su colosal obra de arte realizada en la Maestranza en 1999, cuando con casi 65 años torea maravillosamente al natural y con su peculiar personalidad a un toro de Juan Pedro Domecq. Quien esto escribe tendrá esos últimos naturales como imborrable recuerdo de un torero sin parangón e irrepetible». No olvida señalar la falta de pericia de estos toreros con el Recensiones de libros 297 Juan Carlos Gil 298 acero, otra de las facetas por la cual han quedado grabados sus acontecimientos en la vida colectiva de los aficionados. Se han dejado toros vivos, han dado infinidad de pinchazos y todo eso ha quedado reflejado en la memoria. Es un libro eminentemente claro y bien estructurado, de fácil manejo y, sobre todo, asequible a la gran mayoría de lectores para quienes se ha pensado y madurado en todos y cada uno de sus capítulos. En esta historia viva del toreo los aficionados pueden sentirse un poco protagonistas y antagonistas a la vez, porque como muchos de los hechos relatados nos son muy cercanos nos hubiese encantado haber sido consultados para que el autor hubiese recogido nuestra opinión. Pero en ese caso no sería el libro de Carlos Abella, sino otro muy distinto, que está aún por escribirse. Juan Carlos Gil González Universidad de Sevilla Fundación de Estudios Taurinos