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La recepción de Aristóteles en el comentario a la política de Alberto Magno: textos en torno a la República de Platón. Traducción y comentario filológico de textos latinos

Navarro España, Raúl

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FACULTAD DE FILOLOGÍA GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA TRABAJO DE FIN DE GRADO CURSO 2013/2014 TÍTULO: “La recepción de Aristóteles en el comentario a la Política de Alberto Magno: textos en torno a la República de Platón. Traducción y comentario filológico de textos latinos” AUTOR/A: Raúl Navarro España Fecha: 26/05/2013 Vº Bº del Tutor: Emma Falque Rey Firma: Firmado: 2 Índice de contenido INTRODUCCIÓN...............................................................................................................5 1. La obra de la Política.............................................................................................5 2. El Texto de la Política: primeras traducciones.......................................................7 3. El pensamiento de Alberto Magno.........................................................................9 4. La República de Platón..........................................................................................12 5. Transmisión del texto del comentario de Alberto Magno a la Política de Aristóteles y ediciones consultadas.................................................................................................13 TRADUCCIÓN...............................................................................................................16 Bibliografía................................................................................................................28 3 4 INTRODUCCIÓN 1. La obra de la Política La Política fue de las últimas en traducirse. Aristóteles se había difundido por el Occidente con su Ética y, en parte, con su Metafísica (fundamental sobre todo esta última para el cristianismo). Además, encontramos que ya Boecio en el s. VI d.C. había traducido la Lógica y el De interpretatione, entre otras1, es decir, Aristóteles no fue “descubierto” en el siglo XIII, sino que se nos fue transmitiendo de forma parcial hasta bien entrada la Edad Media. En Occidente, todos los intentos por introducir a Aristóteles en la doctrina de la Iglesia fueron en vano. El sistema platónico-agustiniano se mantenía como el principal, mientras que la influencia de Aristóteles se iba extendiendo. Poco a poco, por medio de filósofos árabes, fue penetrando en Europa la obra aristotélica con la radical oposición de la Iglesia, que trató de interrumpir en varias ocasiones la introducción de estas obras. En la primera mitad del siglo XIII, la prohibición de la obra de Aristóteles fue decretada cuatro veces. En 1210 se condenaron públicamente, por primera vez, las obras de Aristóteles y sus comentarios en el Concilio Provincial de París. En 1231, Gregorio XI puso veto a la Física y la Metafísica, a la vez que mandó crear una comisión de intelectuales (Guillermo de Auxerre, Simón D´Authie y Esteban de Provins) para revisar los textos. En 1245 la prohibición se hizo extensiva a Toulouse. No obstante, la postura de la Iglesia cambió, y ya en el 1252 se exigió a los candidatos de lengua inglesa, para entrar en la universidad parisina, conocer el De anima, llegando en 1255 a extender esta obligación a todos los candidatos y a todas las obras de Aristóteles. El papado se da cuenta de que su difusión es imparable, por lo que el aristotelismo ha de ser “cristianizado” para evitar mayores males. Para tal labor, encarga a personas destacadas del cristianismo la revisión de los textos y, lo que es más importante, su comentario. Esta era la parte fundamental, exponer claramente los escritos de Aristóteles para no dar pie a confusión ni disputa. Se buscaba crear unidad, es decir, crear un sentido recto o único 1 P. Courcelle, “Étude critique sur les Commentaires de Boece”, Archives d'Histoire doctrinale et littéraire du Moyen Age, XIII (1939), pp. 5-140; y M. Marenbon, Boethius. Oxford (2004) 5 para el texto. A esta labor se encomendó Alberto Magno2. A nuestro erudito se le encomendó la tarea de hacer una exégesis de la Política de Aristóteles, una de las obras más complejas del filósofo y de enorme repercusión en la Edad Media3. Mas, tal exégesis no implicaba, en modo alguno, una elevación del autor, sino que se trataba de descomponer por partes el ya complejo texto de Aristóteles para establecer, como hemos indicado antes, un único sentido de la obra, evitando así especulaciones que pudieran no estar de acuerdo con el pensamiento tradicional de la Iglesia y con el del propio momento social. Viene a ser así, como nos cuenta Pierpauli: “Der Politik-Kommentar jedoch ist in der Form einer Expositio abgefasst und beinhaltet weniger eine Auslegung und Kommentierung durch Albert als eine Präsentation des aristotelischen Textes”4. Todo esto tiene aún más sentido si pensamos que la Política iba a ser leída por estudiantes en las universidades de toda la cristiandad. La universidad era el lugar en el que las obras filosóficas se estudiaban con más profundidad. Los textos eran leídos y discutidos (lo que se ha denominado lectio y disputatio5) por profesores y alumnos en público. Se mantenían debates sobre todo tipo de cuestiones, en la que los estudiantes debían dar su opinión y explicar convenientemente su postura. Será, por tanto, trascendental la labor de Alberto. Alberto Magno era considerado uno de los mayores eruditos de su tiempo, o así, al menos, lo entendían sus contemporáneos6. Y como tal, estaba considerado la mayor autoridad en todos los ámbitos de la ciencia. Su fama y prestigio le llevaron, incluso, a ejercer de pro- 2 Para una biografía de Alberto Magno véase la bibliografía recomendada al final del trabajo. Para una mayor profundización sobre su figura véanse: H. Scheeben, Albert der Grosse. Zur chronologie seines Lebens, Leipzig (1931); y F. Pelster, Kritische Studien zum Leben und zu Schriften Alberts des Grossen, Freiburg (1920) 3 cf. S. Rus Rufino, “Significado e importancia de la Política de Aristóteles en la Europa medieval y moderna”. Revista Circunstancia, Año II, Número 4 (2004); y G. Hertling, “Zur Geschichte der aristotelischen Politik in Mittelalter”. Rheinisches Museum, 1889, pp. 446-457 4 J. R. Pierpauli. “Vorstellung eines neuen Editions und Forschungprojekts zur Politik des Albertus Magnus”. Bulletin de Philosophie Médiévale (1998), pp. 61-75 5 cf. N. Abbagnano, Historia de la Filosofía, Tomo I, Barcelona (1973); y E. Gilson, La philosophie au moyen Âge: Des Origines patristiques a la fin du XIV siècle, Paris (1922) 6 Al respecto, Roger Bacon (1214-1294) dice elogiosamente sobre Alberto: “Il vaut mieux que la foule des hommes d´étude, car il a beaucoup travaillé, il a infiniment vu et n´a pas ménagé la dépense; c´est pourquoi il a su tirer tant de choses de l´océan infini de faits”. (cf. Gilson, op. cit.) 6 pagandista de las Cruzadas7. Queda, por tanto, demostrada la alta estima de la que gozaba en su época y la valoración que hacían de él tanto la Iglesia como el resto del mundo científico. 2. El Texto de la Política: primeras traducciones El texto de la Política fue traducido del griego al latín primeramente por Guillermo de Moerbecke en el año 1260. Fue la primera una traducción parcial (translatio imperfecta) que se nos ha conservado en tres manuscritos. Algunos años después, en 1265, Moerbecke hizo la traducción total de la Política (translatio completa), la cual se mantuvo hasta el Renacimiento8. Sin embargo, en 1260 ya la encontramos citada parcialmente en el De praedicamentis de Alberto. Ciertamente, desconocemos qué texto llegaría a usar Alberto para su comentario, ya que en su época existieron muchas traducciones parciales que éste, en su vida de monje mendicante dominico, pudo llegar a conocer por su constante inquietud viajera. Y en efec- to, a diferencia de su discípulo Tomás9, está demostrado que llegó a usar varias traducciones (dos por lo menos)10. La pista que nos pone en camino para llegar a tal conclusión no es ya sólo el cotejo con la Política de Tomás, sino el uso por parte de Alberto de la expresión alia translatio. En el transcurso de su comentario (hasta el segundo libro), Alberto usa la expresión alia translatio, lo que parece indicar que llegó a usar una segunda traducción distinta. Podemos constatar algunas ocasiones en que Alberto la usa: Ejemplos11: 7 cf. V. Forcada Comíns, San Alberto Magno,Biografía, Valencia (1996); y A. G. Méndez Reigada, Vida de San Alberto Magno Doctor de la Iglesia, Almagro (1932). 8 La primera traducción de la Política que se hizo tras la de Moerbecke, fue la de Leonardo Bruni, un filósofo y estudioso renacentista, quien trató de suavizar las brusquedades de Moerbecke. Tanto la de Bruni como la de éste se incluirán en las ediciones posteriores del texto, de manera que, por ejemplo, Borgnet las adjuntará en su edición del Comentario a la Política del siglo XVIII. 9 cf. J.R. Pierpauli, Racionalidad práctica y filosofía política. Los modelos políticos de Alberto Magno y Tomás de Aquino y su significado para la filosofía política actual, Buenos Aires (2007). 10 S. J. Pelster. “Beiträge zur Aristotelesbenutzung Alberts des Grossens”. Philosophisches Jahrbuch, T. 47, Fulda (1934), pp. 55-64 11 De entre los muchos ejemplos, señalamos estos cuatro como los más representativos, pero no son más que una breve reseña de los que podríamos aportar a este trabajo. Para mayor información véase Pelster op. cit. 7 - 1. L. 2 c. 3 c. Borgnet 8, 123 b; 1265 a 3: secundum modicum (…) tamen aliqua translatio habet secundum modum, καταὰ μικρὸὰν. - 1. Ibid. c. 3 r, B.8, 130 a; 1266 a 9: abundantioribus necessarium sit convocare. Alia translatio dicit “necessarium potentioribus convocare”, τὸ ς μὲὰν ὲ πὸτέρὸιςῖ ὐ - 8 L. 2 c. 7 f, B. 8, 165 a; 1270 a 26: nunc autem licet dare hereditatem, cuicumque uoluerit. Alia translatio dicit nunc autem licet dare sortem, cuicumque uoluerit, ν ν δ´ ξὲστιῦ ἔ δὸ ναι τὲ τὴὰν πίκλὴρὸν, ῦ ἐ τ ὅ ῳ ν βὸύλὴταιἄ - 13 L. 2 c 8 c, B. 8, 172 b; 1271 a 3: ipsos non sine correctione esse. Alia translatio habet: ipsos non aneutinos esse, α τὸὺὰς μὴὰ νὲὺθὸύνὸὺς ὲ ναιὐ ἀ ἶ Las pruebas indican que Alberto se sirvió de otra traducción, mas surge ahora otra cuestión: ¿qué traducción fue y quién la hizo? No se estaría desencaminado al pensar que pudo haber sido también la del propio Moerbecke. La primera evidencia es que, como se dijo antes, Moerbecke realizó la traducción de la Política en dos veces (la primera en 1260 y la segunda en 1265), y entre el lapso de tiempo de una y de otra, Alberto pudo servirse de la primera de 1260 (por esto vemos que sólo aparecen referencias de alia translatio hasta el libro segundo de su comentario y que la Política es citada en una obra temprana de Alber- to como es el De praedicamentis) y acabar su obra con la traducción completa de 1265 (versión ya revisada definitivamente por Moerbecke). Cuando Alberto nos habla de alia translatio hasta entrado el libro II, probablemente se esté refiriendo a esa segunda versión mejorada que llevó a cabo Moerbecke. La prueba de la revisión que llevó a cabo Moerbecke nos la dan los manuscritos. Vemos que, por ejemplo, en la Metaphysica Vetustissima12 aparecen muchas palabras en la versión latina cuya traducción no es más que una transcripción literal del texto griego al latino. Así encontramos ejemplos sin pulir como philocrimatia, aneutinos, y un caso muy ilustrativo, la traducción de πολιτεύειν por politizare, que después -en la segunda versiónserá cambiado por civiliter vivere. Vemos además errores graves de la primera redacción como en n. 18 la confusión de ξενηλασίας que es entendido como nombre propio. Esto sumado a ciertas expresiones y a otras palabras que son recogidas en la primera versión, irá desapareciendo para dar lugar a una traducción cada vez más pulida y latinizada de Aristóteles. Pese a esto, ha de advertirse que no sólo existía la traducción de Moerbecke, sino que es muy probable que en aquella época y, sobre todo, en el entorno de las universidades exis- 12 Cod. Selden sup. 24, Biblioteca Bodleiana, Oxford 8 tieran traducciones parciales de la Política a las que Alberto pudo echar un vistazo13. Más aún si tenemos en cuenta que Alberto en sus viajes pudo leer traducciones que existieran en los numerosos conventos y monasterios en los que, por breve o largo tiempo, estuvo. Alberto no podía ser ajeno a estas modificaciones en la traducción y se sirvió de ellas en la medida en que fueron cayendo en sus manos. Por eso, podríamos decir que una datación exacta del comentario de Alberto, aunque sería difícil de precisar, podríamos encuadrarla entre 1260 y 126514, año en el que Moerbecke habría terminado la traducción de la Política. Por todas estas razones, hemos de afirmar que a día de hoy resulta del todo imposible una reconstrucción original del texto o, mejor dicho, de los textos de los que Alberto se sirvió para componer su comentario. 3. El pensamiento de Alberto Magno La extensísima obra de Alberto y la gran variedad de ámbitos que abarca, hacen muy difícil exponer, a partir de una sola obra como es este comentario a la Política, su pensamien- to total. Como hemos dicho anteriormente, el comentario a la Política viene a ser una presentación del texto de Aristóteles, no un nuevo tratado sobre ciencia política. Por ello deberemos estudiar su obra desde una perspectiva más general, para poder llegar así a una conclusión acertada del pensamiento de nuestro autor. Para hablar del pensamiento de Alberto hemos de estudiar primero sus influencias. Podríamos definir a Alberto como platónico, peripatético, agustiniano, neoplatónico, averroísta y, sobre todo, aristotélico15. Esto puede comprobarse en obras propias como en la Summa de homine, probablemente la obra en la que Alberto plasma más claramente su pensamiento. Sin duda alguna, el hecho de leer y comentar obras de tantas escuelas filosóficas distintas dio lugar a que las influencias en Alberto fueran tantas. Sin embargo, existe una comple- 13 C. Flüeler, “Die Rezeption der Politica des Aristoteles an der Pariser Artistenfakultät im 13 und 14 Jahrhundert”. Das Publikum politischer Theorie im 14 Jahrhundert (1992) pp. 127-138 14 Es muy probable que fuera en este último año, ya que -como se verá en el ANEXO- la translatio perfecta coincide casi por completo con el comentario de Alberto (no el texto que añade Borgnet en su edición, el cual no tuvo Alberto delante, sino el que hemos constatado que usa Alberto durante su comentario), por lo que se puede afirmar que hasta no haber tenido esta traducción no pudo haber concluido su comentario. 15 A. Schneider, Die Psychologie Alberts des Grossen. Nach den Quellen dargestellt. Münster (1903) pp. 19-26. 9 TRADUCCIÓN Comentario al capítulo primero del libro II: Cuál sea el mejor sistema político: estructuración del discurso: Después de que el filósofo34 enseñó al hombre la perfección de la participación dentro de un sistema político35 de la economía -y esto está también [incluido] en el primer libroem- pieza a enseñar la perfección según la virtud política o civil en este segundo libro. En primer lugar, señala los límites36 de los asuntos políticos según las opiniones de otros. En segundo lugar, empieza a señalar los límites de la política según su propia opinión. Y esto lo hace también en el tercer libro “Para el que estudia los regímenes políticos, etc.”37 En el primero no da su intención. Así, dice Aristóteles que es propio del sabio fijar de antemano el fin, para que se sepa hacia qué tiende en su obra y de qué manera llegó al final. Y esto es porque “queremos investigar sobre la participación38 política para ver cuál sea la mejor de todas” y porque muchas fueron las opiniones de otros autores. Así pues, algunos alabaron el placer como una riqueza, quienes decían que el mejor sistema político era vivir para el placer, y que los ciudadanos participaran39 entre sí en el placer. Algunos alababan las riquezas como suficientes de por sí, como el rey Creso40. Y del mismo modo que Sardanápalo41 alababa los placeres, así Creso las riquezas; ya que consideraba al rico capaz de 34 Es decir, Aristóteles. 35 Tanto “commune” como en el original griego κὸινωνὲ ν se refieren a sistemas políticos (que es de lo queῖ trata la obra de Aristóteles) 36 Siguiendo el significado etimológico de determinare: “poner límites, definir”, es decir, estableciendo hasta dónde alcanzan o abarcan -qué cuestiones incluyen, de qué manera establezcan el gobierno, etclos distintos sistemas políticos que estudiará más adelante. 37 A lo largo del comentario, Alberto citará las primeras palabras con las que empiece el libro o el capítulo al que se refiera para situar al lector. 38 En la edición de Borgnet “communicatione” y en la de Moerbecke “communione” (vid. ANEXO, litt. a). 39 “Communicatio” es el término usado por Moerbecke para la traducción del griego “κὸινωνὲ ν” yῖ también de “μὲτéχὲιν” (“participar”). Este término hace referencia a la base constitutiva de cualquier asociación y, más concretamente aquí, de cualquier régimen democrático. 40 Es más que conocida la historia que Heródoto nos cuenta del rey Creso en el libro I de sus Historias. Ha sido una de las más referidas en la tradición por su contenido moral, llegando a ser citadas, sobre todo, por autores de todo el Medievo 41 Fue el último rey de Asiria, país de la Antigüedad cuyo término se extendía al norte por los montes Tauro , al sur por Caldea (Babilonia), al este por la Media y al oeste por Mesopotamia. Era conocido por diversos nombres: Sardanapal, Osnaper, Asurbanipal... pero durante el Medievo se le acuñará el nombre de Sardanápalo. Fue un rey muy famoso y, desde la Antigüedad, se han contado leyendas fantásticas en su 16 conseguir todo lo que quisiera. Y hacia esto disponían la organización política. Algunos alababan la virtud, como es el caso de los estoicos que al respecto de esto también disponían la organización política de los ciudadanos. Abarcando, pues, a todos en conjunto42 dice que lo que quiere considerar es “cuál es el mejor sistema político de todos para quienes en la mayor medida posible pueden vivir según su deseo”, ya fuese el placer, las riquezas o la virtud. Pues el mejor sistema para cada uno es aquel en el que alcance su deseo43. Así, una vez determinado el fin de su trabajo y en qué manera se tiene el propósito, seguidamente cuenta en el segundo parágrafo el modo de acercarse a eso: “conviene también, considerar otros regímenes políticos”. Tras considerar diversos sistemas políticos es fácil elegir cuál sea el mejor. Así pues, divide en dos las formas de gobierno que han de ser consideradas en dos: “Los sistemas políticos -digo- de los que hacen uso algunas ciunombre. Su nombre fue asociado con el afeminamiento. La tradición medieval viene sustentada por autores griegos y latinos, sobre todo Aristóteles en su Ética (de quien es manifiesto su repulsa a este personaje), Diodoro, Ovidio (Ibis), Cicerón (Tusculanae disputationes) y Agustín de Hipona, así como de autores medievales que rehicieron el mito (cf. E. M. Moorman y W. Uitterhoweve, De Adriano a Zenobia, Tres Cantos (1998), pp. 220-221) 42 Como se verá en la nota siguiente, la malinterpretación de “ad votum” por parte de Alberto ha dado lugar a la malinterpretación de todo el pasaje. El complectens se refiere a quienes viven según el placer (de acuerdo a la enumeración hecha anteriormente por Alberto) pero esto no es posible deducirlo de las palabras de Aristóteles. 43 La expresión que trata de explicar Alberto es “ad votum” (κατ' ὲ χὴν, vid ANEXO, litt. a). No esὐ “placer” sólo lo que en realidad implica esta expresión; Aristóteles no emplea esta forma por casualidad, sino que trata de remitirnos en parte a la República de Platón, donde ὲ χὴ tiene la connotación deὐ “imposible” o “quimérico”: “ο κ ρα δύνατά γε ο δεὲ ὐ ἄ ἀ ὐ ε χα ς μοιαὐ ῖ ὅ νομοθετο μεν” ἐ ῦ (Rep. 456b); “ο τω γα ὲρ ν με ς δικαίως καταγελ μεθα, ς λλως ὕ ἂ ἡ ῖ ῴ ὡ ἄ ε χα ς μοιαὐ ῖ ὅ λέγοντες” (Rep. 499c); “μη ὲ (...) ε χα ὰςὐ ε ρηκέναι ἰ ἀλλα ὲ χαλεπα ὲ μέν, δυνατα ὲ δέ π ” ῃ(Rep. 540d). Podría entenderse una referencia hiriente a Platón (en los pasajes citados anteriormente de República, Platón hablaba de cuestiones ideales como el amor que debe existir entre la clase de los guerreros, o sobre el mismo y utópico Estado ideal), porque a Aristóteles el Estado ideal le suena a algo utópico por completo, ya que Platón no antepone circunstancia alguna para la realización de su sistema político, sino que simplemente parece actuar caprichosamente o “a placer”. No es casualidad que Aristóteles dedique este libro al estudio de la República, ya que -como hemos vistoparece anunciarlo con pequeñas sutilezas. (cf. F. Susemihl, The Politics of Aristotle. A revised text with introduction analysis and commentary, Cambride (1894) pp. 213-ss). Además de esta referencia a Platón, Aristóteles usa esta expresión con un significado más simple. En este segundo sentido, Alberto se pierde interpretando ad votum vivere, cuando expone que cada uno valora cada forma política desde una perspectiva distinta, y así dice que Creso valoraba la riqueza, los estoicos la virtud, etc. Pero realmente, no es eso lo que trata de expresar Aristóteles. Ad votum, indudablemente, modifica a vivere, pero no es correcto entenderlo como Alberto “para los que -potentibus- pueden vivir según su deseo”, porque si lo entendiéramos así literalmente, habría que suponer que Aristóteles escribía para hedonistas o para personas conciben la política como una cuestión de preferencias personales, es decir, de capricho o placer. Realmente, vivere ad votum quiere decir que cada uno escoja el sistema político que desee, es decir, que de la larga lista que enumerará y describirá de formas políticas distintas, cada uno es libre de escoger la que le sea más afín o le parezca más solvente. Además, véase que la expresión κατ'ὲ χὴν guarda relación con el latín ὐoptare (“elegir”) (cf. A. Ernout y A. Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine, Paris (1985), págs 464-465; y W. Hofmann, Lateinisches etymologisches Wörterbuch, Zweiter Band, Heidelberg (1938) pp. 217) 17 dades”, las cuales se dice que están bien regidas por las leyes, así como, en efecto, fue dicho al final del capítulo primero: “No es un sistema político aquel que no es ordenable de acuerdo a las leyes de la justicia, como resulta entre las ciudades extranjeras”. […] La participación en común: la República de Platón c) Así, casi acabada la parte proemial, en la cual habló del fin y el modo de proceder, se dirige hacia su propósito allí diciendo: “en primer lugar ha de establecerse el principio por el que ciertamente comenzó el origen de esta especulación”. Y sostiene que como pretendemos tratar sobre la participación civil o sobre la política, conviene dividir el concepto de “participación” y avanzar según las partes de esta división. Y este proceso se divide en tres partes, en la primera de las cuales pone una división trimembre; en la segunda refuta inmediatamente una parte, y en la tercera avanza sobre otra parte de la división allí: “Ahora bien, de cuántas cosas...”. Y ésta se divide en dos. En la primera refuta la opinión de Sócrates sobre la participación de la esposa y de los hijos, argumentando muchas razones. En la segunda, refuta la opinión de éste sobre la participación de las posesiones. Dispone primeramente la división diciendo: “es necesario, pues, o que todos -es decirparticipen de todas las cosas -sobreentiéndase “las que le pertenecen”, es decir, esposas, hijos y posesiones44. Éste es el primer miembro de la división. Y expone en segundo lugar allí donde dice: “o de nada”, entiéndase “participar”. Introduce además una tercera allí donde dice: “de cuáles sí -participar- o de cuáles no”. d) Al punto, refuta este segundo aserto allí donde dice: “es evidente que es imposible no participar de nada”. Puesto que esto va contra el sentido de la participación de un sistema político. Y esto es “porque la ciudad es en sí misma un tipo de participación”. Y por esto, va contra el sentido de la ciudad no participar en nada. Después, con tal negación, llega también a otra premisa negativa, allí donde dice: “En primer lugar, es preciso participar de un lugar”. Y así lo demuestra: “pues que es uno el lugar determinado -entiéndase- que pertenece a una sola ciudad”. Y más adelante muestra que los ciudadanos participan de aquel lugar. Y esto es: “pues los ciudadanos son como compañeros que pertenecen a una ciudad”. Y así como compañeros, de forma igualitaria, participan del lugar de la ciudad y, 44 Con “uxoribus, natis et possessionibus”, Alberto se adelanta al juicio que hará en segundo lugar Aristóteles sobre la participación de estas cuestiones en el Estado de Platón. 18 por tanto, no es verdad que en nada participen. e) Queda, pues, por resolverse si participan en todas las cosas o en cuáles no. Sobre lo primero que en todas las cosas participen, pone la opinión de Sócrates, y la refuta. Y por ello, se divide en dos partes. En la primera expone su juicio, pero en la segunda la refuta allí donde dice: “tiene, por esto, dificultades, etc.” Avanza exponiendo el parecer de Sócrates, en primer lugar, exponiendo la cuestión del primer miembro de la división, allí: “Pero si toca participar de algunas cosas, ¿es mejor participar para que esté bien organizada la ciudad futura?” -entiéndase para que la participación se lleve a cabo según el deseo de cada uno. Otra traducción dice45: “Pero si toca participar de algunas cosas, ¿es mejor participar de que la ciudad deba mantenerse en buen estado, o de qué cosas es mejor participar? ¿de cuáles no, en el caso de que deban participar de algunas?”. Y expone de qué cosas pueden participar los ciudadanos y, a su vez, de cuáles no. Y expone del sistema político de Sócrates que es mejor -según Sócratesparticipar recíprocamente de todas las cosas. Y esto es lo que dice: “Tal y como está -entiéndase, escrito- en la República de Platón”, que fue discípulo de Sócrates”. Y ha de llamar la atención el hecho de que la República de Platón es la segunda parte de un libro que se denomina Timeo46, y trató en esta parte sobre justicia positiva y sobre la organización de las ciudades, así como en la primera parte [del Timeo] sobre la justicia natural47, la cual es rara entre los latinos, aunque haya 45 Alberto cita la translatio prior imperfecta, como podemos comprobar: “Sed utrum quibuscumque contingit communicare, melius est communicare habitandam bene civitatem, aut quibusdam quidem, quibusdam autem non, melius?” (Aristoteles Latinus, Translatio prior imperfecta, G. de Moerbeka). Esta traducción parece conservar mejor la perífrasis del griego (τὴὰν μέλλὸὺσαν ὸ κήσὲσθαι πόλιν καλ ς). La sintaxis es osἰ ῶ - cura para Alberto, de ahí la cita de otra traducción. 46 Este aserto de Alberto fue durante mucho tiempo mantenido en la filología hasta hace relativamente poco. En una primera inspectio, podemos determinar que en el Timeo se reunen sintéticamente el contenido de los libros II-V de la República y que, en efecto, podría hallarse un nexo de unión porque Sócrates nos resume esos puntos principales que habían establecido el día antes. Ahora bien, ha de exponerse lo siguiente: i) tiene lugar una inconsistencia temporal, ya que mientras que la fecha en la que se sitúa la República sería la fiesta de la diosa Bendis (vid. 327a y 354a) celebrada entre mayo y junio, la acción dramática del Timeo transcurre en las Panateneas, es decir, entre julio y agosto, de tal manera que no podría haber tenido lugar la conversación el día anterior como se dice en el diálogo; ii) si entendemos que la República es una continuación del Timeo, entonces habría que encuadrarla más bien tras el Critias, seguiendo así el orden temático más lógico, y no que la República preceda al Timeo; iii) si realmente fuera el Timeo continuación de la República no sería preciso un resumen previo como tampoco lo tiene el Critias, que se supone que formaría una trilogía con el Timeo y un posible Hermócrates (¿?). Podemos decir que a día de hoy a consenso entre los estudiosos sobre la idea de que el Timeo, si bien contiene un resumen somero de los libros II-V de la República, no puede ser su continuación ya que su estructura ni es orgánica ni es coherente a la obra de la República. Cf. F. Cornford, Plato's Cosmology: the Timaeus of Plato, (1937), pág 4-ss; y Platón, Timeo, CSIC Madrid (2012) pág 28-ss. 47 Es decir, “iustitia” en el sentido de “ius”: derecho natural y derecho positivo 19 sido considerada por algunos, y la transmitió Apuleyo48 el filósofo; del mismo modo que la primera parte sobre la justicia natural la tradujo y la comentó Calcidio49. Por esto es también que en la primera parte del Timeo, Critias -el filósofo egipcioes representado reprendiendo al griego Solón, porque no organizó a la ciudad de Atenas según las antiguas leyes y las costumbres ciudadanas el asunto militar, y dice allí: “Los griegos sois niños, y no tenéis conocimiento alguno que se haya vuelto canoso50”; y le expuso una antigua organización política que dijo que fue compuesta en Egipto hacía ya más de nueve mil años. Y avanza hacia su propósito mostrando y repitiendo la cuestión: “De tal manera, en la República de Platón -entiéndase- está escrito:51 Sócrates -como cuenta Platóndice que los hijos, las mujeres y las posesiones son comunes”. Y continúa sobre esta opinión centrándose de nuevo en la pregunta: “Por tanto52, ha de cuestionarse si, como ahora, sería mejor tener sistemas políticos así”, en los que los ciudadanos participan entre sí de algunas cosas y de otras no, o como está escrito “según la ley en la República” de Platón y de Sócrates, es decir, que participen de todas las cosas: hijos, mujeres y posesiones. f) Después cuando dice: “Tiene, por tanto, dificultades”, avanza rebatiendo la opinión de Sócrates, mostrando cuán nociva es para una buena participación. Y sobre esto hace dos observaciones. En primer lugar, muestra que la ley es rechazable por tres razones. En segundo lugar, las refuta con su razonamiento: “Sino que (se compone) también de individuos específicamente diferentes53” etc. La primera causa del rechazo es que aquello que 48 Lucio Apuleyo (s.II d. C.), autor de la novela “El asno de oro”, la que lo hizo más conocido. Además de la novela, Apuleyo escribió tratados filosóficos de temas platónicos titulados “De deo Socratis” y “De Platone et eius dogmate”, a los cuales se refiere aquí Alberto. 49 Fue un autor cristiano del s. IV muy conocido por haber traducido y comentado en latín el Timeo de Platón. Esta traducción fue la más usada durante el Medievo y parte de la Edad Moderna. 50 cf. Timeo, 22b. 51 Este “enim” ha de entenderse a nivel ilocutivo, como en el original griego el γàρ (vid. ANEXO litt. e) ya que no expresa causalidad, sino que -a nivel discursivointroduce el cumplimiento ilocutivo de la oración anterior. Puede traducirse por “:”, ya que es realmente lo que indica. Cf. J. D. Deniston, The Greek particles, Oxford (1959) pp. 57-ss; y C. Kroon, Discourse particles in latin, Amsterdam (1995) pp. 171-ss. 52 En latín no existe una partícula que sea capaz de traducir δὴ. Itaque -como traduce Moerbeckese acerca al griego, pero se limita a expresar una consecuencia sin más (de ahí “por tanto”), mientras que en δὴ prima el valor pragmático, ya que es una partícula subjetiva que se usa cuando el locutor asume que lo que dice es válido para él y para el que escucha. Sería algo semejante a “evidentemente”. Además de esto, δὴ aporta un realce del sustantivo al que acompaña (véase el paralelismo δὴ enfatizando a τὸὺτὸ e itaque a hoc) cf. Deniston op. cit. 53 vid. ANEXO, litt. i 20 dice Sócrates que sucede a partir de tal participación no sucede. Y dice así: “Tiene, por esto, dificultades el que muchas mujeres sean de todos, porque la causa54 por la cual dice Sócrates que conviene que las leyes queden establecidas en este modo” para que, así, los ciudadanos estrechen lazos y, a la vez, se transmitan afecto, “no parece que suceda”, es decir, “en forma conveniente según los cálculos de Sócrates, entiéndase, sino más bien lo contrario”. La segunda refutación es que por tal ley no se llega a un buen fin de la participación. Así dice: “Aún, sin embargo, a este fin55 que dice que conviene que exista para la ciudad -entiéndase- Sócrates, como en efecto fue dicho antes -es decir, poco antes del primer razonamientoes imposible -entiéndase- llegar”. La tercera refutación es que ninguna participación puede llegar a ser, hasta tal punto, común, ya que conviene que el trato sea distinto entre los participantes y sobre tal distinción nada dice Sócrates. Así dice: “De qué modo sea conveniente dividir a las mujeres, hijos y posesiones no ha quedado determinado -entiéndase- por Sócrates”56. Y por esto se queda en nada. g) Por lo que inmediatamente, juzga la opinión contraria mediante tres razonamientos. El primero es deducido partiendo de lo que es justo para mantener las ciudades. El segundo a partir del gobierno de la ciudad, allí donde dice: “Igualmente no es posible”, etc. El tercero de la capacidad de autosuficiencia de la ciudad, allí donde dice: “No obstante, también de otra manera”, etc. Y esto es lo que dice: “Me refiero a la idea de que pueda existir una ciudad unificada como el mejor -entiéndase- y más autosuficiente ente”, puesto que a todos une mediante la participación, como fue dicho en el primer capítulo del libro primero, que toda ciudad sea lo más unitaria posible como dijo que era la de Sócrates.57 Y añade la 54 Frente a la regularización que hace el latín, el griego muestra una oración de relativo determinativa autónoma con núcleo incorporado cuyo relativo está atraido a su antecedente: “δι' ὴν αιτíαν...¨ (cf. ANEXO, litt. f). 55 Sobre el texto, hemos seguido el texto que da Borgnet que, como la perfecta de Moerbecke, traducen ad finem por πρòς τéλὸς . No obstante, se podría entender de mejor manera si no creamos un sintagma preposicional y hacemos a πρòς adverbial, siendo entonces τéλὸς sujeto, como lo edita Busse. Aportaría más énfasis al discurso de Aristóteles, ya que realzaría el cierre del argumento. De tal manera, podría traducirse: “Y además, el fin que dice que conviene...” 56 Este es un argumento más para sostener que el Estado ideal de Sócrates está planteado desde un punto de vista teórico y no práctico. Cf. INTRODUCCIÓN, pág 13. 57 El texto es oscuro y, a falta de una edición crítica en la que constatarlo, aportamos la solución expuesta arriba: “quia omnes colligit communicatione, ut dictum est in primo capitulo primi libri, quam scilicet civitatem maxime omnem dixit, supple, esse Socratis”. Entendemos que el sujeto de dixit es Aristóteles y no Sócrates. La dificultad del pasaje es que Alberto cita de forma parcial el texto de Aristóteles a la vez que trata de relacionarlo con el contenido expuesto en el capítulo uno de libro primero (cf. Politica, liber 21 razón de Sócrates que es ésta: “Pues Sócrates supuso que una ciudad tanto mejor sería cuanto, en la participación, más tendiera a la unidad”. h) Al punto, avanza a partir del concepto de ciudad, “Aunque sea manifiesto” a partir de esta misma, es decir, de la razón de la ciudad, “que pasando de la diversidad a lo uno, volviéndose ésta unificada en todos los aspectos, la ciudad dejará de ser ciudad”. Y añade la razón: “Una multitud, según la naturaleza, es una ciudad”, según esta naturaleza el hombre es, naturalmente, un animal político, como queda dicho en el libro primero. Y esta multitud está formada según sus habilidades a partir de la diversidad, es decir, de artesanos, panaderos y de otros como también fue dicho en el primer libro:“Tan unificada58”, esto es, más conducida a lo uno, “de la ciudad pasará a ser una casa”, puesto que de casas está formada y hacia una casa se encamina. “De la casa pasará a ser un hombre59”, puesto que si la casa se descompone en aquellas cosas de las cuales se compone, la división final estará en el hombre. Y así añade su razonamiento allí: “Pues diremos que será más una casa que una ciudad”, porque más simple es la casa que la ciudad, en la idea de que la primera es componente de la segunda. De nuevo diremos que será más un hombre que una casa, puesto que la casa está compuesta de hombres que participan de la unión cotidiana. Es manifiesto, por tanto, que la ciudad reducida a lo uno no será una ciudad; a partir de lo cual se puede concluir que si alguien pudiera reducir una ciudad a lo uno no debería, porque con ello la destruiría. Y esto es lo que dice: “Porque si fuera capaz alguien de que esto se hiciera no debería hacerlo”. Y añade la razón: “pues la destruiría”. i) Y esto aún lo sigue confirmando más adelante, diciendo: “No sólo la ciudad es cosa de muchos hombres -es decir, en una cantidad determinadasino que también de cosas diferentes por su esencia”, entiéndase, se constituye la ciudad. Es decir, de artesanos, de zapateros, de trabajadores de la lana, de panaderos y de otros oficios que por la especie de su arte difieren y, por tanto, difieren en la forma de la participación. Todo esto fue ya mostraprimus, cap. I: Quoniam omnem civitatem videmus communitatem quandam existentem et omnem communitatem...) 58 La enclítica que (factaque) es una imitación del τὲ griego. En la translatio perfecta llega a escribirse separadamente (cf. ANEXO, litt. h). 59 Es decir, Aristóteles va argumentando que a mayor unificación, la ciudad -que es lo diversodará pasos hacia atrás, esto es, si la ciudad está compuesta de la progresión “individuo-casa”, irá volviendo a su principio, al hombre, que es el último -y primer-elemento del que se compone la ciudad. 22 do en el libro primero: que a menos que la ciudad no se componga de muchos no será autosuficiente. Y esto lo prueba basándose por oposición en otros animales60 y en otras cosas que a partir de muchas partes son compuestas, allí: “Pues no está hecha la ciudad de personas iguales61” ya que reúnen la inexperiencia en las artes, a no ser que se defiendan conjuntamente de sus contrarios, como sucede en un piara de cerdos, o en las bandadas de ánades o estorninos, que se reúnen en masa contra enemigos como los lobos o los gavilanes. Y añade el motivo: “Pues62 una cosa”, es decir un fin es la lucha común y otro la ciudad. Y añade en qué difieren cualitativamente: “Pues esto -es decir, la lucha comúnes útil cuantitativamente”. Porque, por supuesto, los muchos son superiores a los pocos, por eso que se dice proverbialmente que una multitud de hormigas es superior a un león. De donde se deduce que por la cantidad es útil tal, es decir, el auxilio de la lucha común, “aunque sea igual en forma” -entiéndase- en todo el conjunto no difieren excepto por el número. Y añade el motivo: “Pues en pos del auxilio se hace o fue originada la lucha conjunta”, y ésta sólo es superior por la cantidad. Y pone un ejemplo: “De la misma ma- 60 Esta comparación con los animales no aparece en Aristóteles, sino que es original de Alberto. Viene dada, no obstante, de una extensión del ejemplo puesto por el Estagirita, quien afirma que es correcto que, por ejemplo, un ejército esté compuesto de personas de características semejantes ya que aspiran al bien común y luchan contra el enemigo (es la simpleza de la acción del ejército la que no empece a la composición de algo con lo mismo, mas no es el caso de la ciudad donde todo se vuelve más intrincado y se precisa de la diversidad). 61 Nuestro editor Borgnet nos señala que “similibus” (la versión que preferimos nosotros) constaba en alguna versión antigua del texto; él se decanta por “animalibus”. Carece de sentido mantener “animalibus” y más aún cuando se citan palabras textuales de Aristóteles poco antes. No obstante, sea interés del copista o del propio Alberto, lo que parece haber sucedido es que se ha tratado de relacionar la comparación de Alberto con las palabras textuales de Aristóteles, con la intención de adelantar o de dar pie a las comparaciones con animales que siguen (las cuales, como ya hemos dicho, son propias de Alberto y no aparecen en Aristóteles) para hacer más orgánica la estructura del comentario, pero ha quedado tan desafortunadamente hilada que el sentido del texto resultante no se sostiene. No obstante, cabe la posibilidad de interpretar “animalibus” en el sentido de “seres vivos” (“seres dotados de alma”), pero las comparaciones con las que trata de poner ejemplo Alberto son de “animales”, en el término en que hoy lo entendemos. Puede ser, por tanto, que no ande descaminado nuestro editor al hacer equivalentes “similibus” y “animalibus”, pero, al seguirle después esa comparación con los animales, no está claro si realmente Alberto quiere referirse a “seres vivos animados” o a simples animales para poder, ut supra dictumst, hacer más orgánica la estructura de su comentario. 62 En el original griego, este γα ὲρ (ο γα ὲρ γίνεται πόλις ξ μοίων; non enim fit civitasὐ ἐ ὁ ...) estará ligado a los tres siguientes ( τερον γα ὲρ συμμαχία καιὲ πόλις: το ὲ με ὲν γα ὲρ τ ποσ χρήσιμον, κ ν το ὲ α το ὲ τ ε δειἕ ῷ ῷ ἂ ᾖ ὐ ῷ ἴ (βοηθείας γα ὲρ χάριν συμμαχία πέφυκεν; Alterum enim compugnatio et civitas: haec quidem enim quantitaἡte utile, quamvis sit idem specie -auxili enim gratia compugnatio apta nata est) dando lugar a una concatenación de γα ὲρ que han de entenderse como explicativos a la oración de “pues no está compuesta la ciudad de iguales” (cf. Deniston, op. cit. p. 58). Además, la concatenación de γα ὲρ queda contenida mediante la estructura bimembrada de με ὲν...δε : το ὲ με ὲν γα ὲρ τ ποσ χρήσιμον... ξ ν δεὲ ῷ ῷ ἐ ὧ , cuyo segundo miembro incluye la conclusión fundamental de todo el pasaje: ε δει διαφέρειν ἴ("que difieren cualitativamente"). Alberto interpreta correctamente los enim explicativos y además los ejemplifica. 23 nera que si hay que arrastrar una carga muy pesada, no conviene que para el acarreo de mayor peso se congreguen personas de características distintas, sino una masa uniforme de personas, por cuya fuerza reunida pueda moverse la carga”. Por esto dice Aristóteles en la Física que una característica63 tal corresponde al todo en conjunto y no a sus partes por separado,64 de la misma manera que un modio65 de mijo produce un determinado sonido al caer y cualquier otro tipo de grano no podría producirlo66. Así, una masa uniforme de personas reunidas por su capacidad física para arrastrar puede acarrear la nave, y no personas de complexión distinta podrían moverla arrastrándola. Luego cuando dice: “Difiere no obstante en que” etc. expone la diferencia de una ciudad compuesta de un conjunto de personas tal y dice lo que la distingue, es decir, la diferencia: “la ciudad de la gente”, etc. aquellos que están congregados en un conjunto procedentes de un solo gremio, no podrán ser segregados por barrios67, porque entonces no habrá más que un solo tipo de población; pero cuando están segregados, de tal manera que en uno habiten los artesanos, en otro los panaderos y en otro los tratadores de lana (y así con los demás) la ciudad quedará constituida como una pluralidad de personas. Y da un ejemplo de esto: “Sino como los de Arcadia”. Arcadia es una tierra en la que cada uno habita en su alodio separado, y no se reúnen salvo que, alguna vez, defiendan armados su tierra. Y al punto, añade la diferencia de la multitud de una ciudad con respecto a aquella multitud68: 63 Praedicatum: “concernant l'essence”, cf. A. Blaise, Dictionnaire Latin- Français des auteurs du Moyen Âge, Paris (1985). Véase el sentido de “cualidad” que aporta tale 64 Es decir, un todo (cuantitativamente hablando) no puede dividirse en partes, ya que en sí compone una unidad cerrada, y si lo dividiésemos perdería su entidad y ya no podría ser denominado “todo”. Por eso, si de un modio de mijo (como dirá Alberto más adelante) tomamos una pequeña parte (separadamente del todo) veremos cómo ésta no puede representar la unidad de un modio, porque aunque cualitativamente se corresponde (ya que tanto las unidades que componen la parte como el modio en sí son los mismos granos de mijo) cuantitativamente no puede alcanzar la entidad o unidad de un modio. 65 Medida de capacidad usada sobre todo para el trigo y equivalente a 9 litros. 66 “Sonum facere” es la expresión usada por Alberto para significar que la unión de un conjunto de cosas iguales provoca, tras caer, un tipo de sonido concreto, cosa que no puede hacer, por ejemplo, un modio de trigo, de avena, etc. al caer (ya que se supone que tendrá otro sonido al estar compuesto de algo distin- to). El argumento que trata de hacer Alberto, si bien pobre y un tanto débil, trata de ilustrar el concepto de cualidad. No obstante, el pasaje es ambiguo y podría interpretarse también desde el punto de vista de la cantidad en vez de la cualidad. Podemos encontrar esta expresión en textos medievales: “Hoc mihi persuadet quod volatus avium cursus sagittarum rotatus lapidum verbera virgarum sonum faciunt in aere maiorem maiorum et acutiorem velociorum” (Ars Musica, Adalboldus Ultraiectensis); “In metallis vero quae magis accedunt ad mediocritatem fortitudinis amicabiliorem sonum faciunt” (ibídem). 67 Como se solía hacer con los gremios en la Edad Media (es un ejemplo de Alberto). 68 La de los arcadios o las anteriores de este tipo citadas más arriba (piara de cerdos, bandadas de aves, 24 “Para las cuales cosas conviene que se haga uno”, es decir, refiriéndose a una comunidad de ciudadanos, para que difieran en habilidades los artesanos, tratadores de la lana, etc. Y esto lo prueba a través de la proposición que es reversible69 con la causa, que expone en el libro quinto de la Ética. Es decir: “Porque una compensación igual protege a las ciudades”, así como en la Ética fue dicho al principio, en el libro quinto, que -evidentemente- cuanto alguien aporta en virtud, un tanto semejante recibirá, y cuanto cometió de daño, otro tanto de castigo soportará70. Así pues, estas compensaciones habrán de ser iguales según la proporción de la medición aritmética o geométrica. Como allí mismo se dice: “puesto que de ciudadanos libres e iguales” de los cuales está compuesta la ciudad (pues son igualmente libres los ciudadanos e iguales en todas las condiciones, y no podrían participar de algo común a no ser con una retribución semejante). Es preciso que esto sea así, es decir, que reciban una retribución semejante, sin la cual no pueden participar de algo común ya que son libres e iguales. k) “Al mismo tiempo71 no es posible”, etc. Aquí expone el segundo argumento contra Sócrates y demuestra que con la proposición de éste se refuta el mando que en toda participación política es necesario. Y su argumento es el siguiente: como se dice en el libro sexto de la Ética, Bías -uno de los siete sabiosdijo que el poder es la prueba del hombre72. Si etc.). 69 Dentro del vocabulario filosófico, las palabras “signum” y “convertere” hacen referencia a términos usados en lógica a la hora de establecer silogismos y situaciones de causa y efecto. Cf. Boethius, Analytica priora: “Convertere autem est transponentem conclusionem facere sillogismum quia aut extremum medio non inerit aut hoc extremo”. Véase además: “Ad objectum autem dicit, quod signum multiplex est, scilicet commune, et convertibile signum: commune non certificat, sed facit existimationem debilem, et ideo non est scandalum. Signum autem convertibile aequipollet causae, ut dicit Philosophus: et tale non est manifestum in peccato cordis”. (Albertus Magnus - Commentarii in quartum librum Sententiarum, 17 D, articulus 46). Dentro de los silogismos, hay tres formas de “convertere” o de invertir los términos o predicables, es decir, el sujeto y el predicado (cf. J. Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Tomo IV, Barcelona 2001 pp. 3269-3273 y 3481-3485) . Alberto se refiere aquí a que así como el sujeto puede pasar a ser predicado y viceversa, esa reversión o reciprocidad es la que tiene lugar en una comunidad política, tratando de comparar desde la lógica el concepto de participación política tal y como lo entiende Aristóteles. 70 Alberto no llega a captar completamente la idea de Aristóteles cuando habla de “contrapassum”. La “compensación” de la que habla Aristóteles es lo que puede tener lugar en una ciudad que no esté tan unificada como la de Platón, es decir, está hablando de los beneficios que pueden aportarse los ciudadanos entre sí ya que cada uno tiene una función distinta en la ciudad. Así un zapatero -como dice Aristóteles- puede cambiar el producto que ofrece con un curtidor de pieles, etc. De la lectura de la Ética no se deduce un sentido negativo en la compensación, sino al contrario. 71 “Similiter” usado por Alberto, en la translatio perfecta de Moerbecke “simul” (cf. ANEXO, litt. k). 72 Cf. Aristotle, Nicomachean Ethics. Translation, introduction and commentary, Oxford (2002). 25