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1 TRABAJADORES AUTÓNOMOS Y COMERCIO. ANÁLISIS DE SU SITUACIÓN EN EL CONTEXTO DE CRISIS Juan Carlos García Villalobos, [email protected], Universidad CEU San Pablo. RESUMEN Dentro del numeroso colectivo de trabajadores autónomos que hay en España, una parte importante tiene como actividad económica la intermediación comercial en sus diferentes manifestaciones. El comercio refleja la parte de esa actividad económica intermediadora que compone la distribución comercial propiamente dicha y que desde siempre ha tenido un peso significativo en las economías europeas, pero especialmente en las mediterráneas con especial protagonismo en la española. La estructura de nuestro sector de distribución comercial se ha venido conformando en torno a modelos de negocio tradicionales o convencionales caracterizados por la prestación del servicio comercial por cuenta propia, en establecimiento propio y en un contexto de competencia organizada en torno a fórmulas integradoras de diferente naturaleza que han tenido en las cadenas sucursalistas su principal referente. Sin embargo, en este contexto pocos ponen en tela de juicio el papel del trabajador autónomo en el comercio desde el punto de vista de su contribución a los flujos de distribución, su función dinamizadora de los espacios urbanos y su valor cultural en el contexto de las ciudades. Como ocurre en otros sectores, en época de crisis es posible replantearse ciertos comportamientos que permitan una supervivencia competitiva, lo que incluye la aplicación de estrategias no contempladas hasta el momento y unas relaciones con otros miembros de la cadena de valor que constituye el canal de distribución también hasta ahora poco desarrolladas (caso de las administraciones públicas o del propio mercado). Este artículo pretende analizar el trabajo autónomo en el comercio, tratando de analizar su situación actual marcada por un entorno de crisis al que no es ajeno este sector, pero tampoco el resto de sectores económicos y que puede poner en evidencia tanto fortalezas y debilidades como oportunidades y amenazas que pueden condicionar su desarrollo presente y futuro. PALABRAS CLAVE Trabajadores autónomos, comercio minorista, crisis, distribución comercial.
2 ANALISYS OF THE CURRENT SITUATION OF THE SELF-EMPLOYED IN RETAIL IN THE FRAME OF THE ACTUAL CRISIS ABSTRACT Within de large collective of self-employed in Spain an important part is related to the retail. The structure of the retail-market has turned into traditional business models based on commercial services rendered by their own accounts, in own establishment and in a frame of well organized competence. No withstanding, in this context, only some few challenge the role of self-employed in the retail market from a point of view of its contribution to the distribution flows and to the daily activities of the cities. As in other business, in time of crisis it is possible to reconsider some behaviours that would allow to survive in the competitive market what includes the application of new strategies and relationship with other members of the distribution channel (public administration and the market itself). The aim of this article is to analyze the self-employed in the retail market, studying the actual situation affected by the crisis environment as well as others areas that could provide strengths, weakness, opportunities and threats, and that could impact in the actual an the future development. KEY WORDS Self-employed, retail, crisis, distribution.
3 1. Un concepto de trabajador autónomo en el comercio. El trabajador autónomo en la intermediación comercial es una de las manifestaciones más significativas del empresario individual tanto por su preponderancia en el sector económico en que se incluye como por su peso en el conjunto de la actividad que se desarrolla a través de entidades con esta personalidad jurídica. La intermediación comercial, en el sentido más académico del término, es la actividad de acoplamiento u acercamiento de oferta y demanda, de relación de bienes y servicios con el mercado, que se materializa en una serie de profesiones que tienen en común la asunción de una parte de la función comercial de quienes recurren a ellos en calidad de: - Representantes que hacen propuestas comerciales sobre la base de una cartera de productos de sus clientes representados que les remuneran con una parte del montante de la operación de compraventa. - Distribuidores que en atención a una especialización logística y comercial asumen el riesgo de la selección y compra de un surtido de productos que venden en establecimiento propio y/o fuera de él, bien sea como mayoristas o como minoristas. Este artículo se centra en el segundo bloque, esto es, en el la figura del comercio y más concretamente en los “comerciantes” o empresarios tradicionales detallistas que de modo generalizado son autónomos. El comerciante autónomo puede definirse como una persona física, titular generalmente de un establecimiento comercial autorizado para la venta al por menor de productos adquiridos habitualmente a través de mercados mayoristas, con horario comercial partido, sin asalariados o con el apoyo de otros miembros de la unidad familiar, con una cierta flexibilidad empresarial que compite con la que pueden proporcionar otros operadores comerciales de mayor dimensión y con más recursos para ajustar su prestación del servicio de distribución a las preferencias de la demanda. 2. Características del trabajador autónomo como proveedor de servicios de distribución. Como proveedor de servicios de distribución comercial el trabajador autónomo es parte de los canales de distribución. Los canales de distribución son analizados y definidos desde muchos puntos de vista, siendo los enfoques funcional y organizacional los más generalizados. El primero alude a las funciones que necesariamente se deben suceder para hacer efectiva la puesta a disposición del consumo de lo producido; mientras que el segundo reconoce las entidades a través de las que se materializa este objetivo. Con independencia de la perspectiva considerada, al autónomo tiene la característica que justifica a cualquier miembro del escalón minorista del canal: ser un especialista en la venta de bienes y servicios en su papel de productor de servicios de distribución correspondiente al último tramo de los flujos que se generan en este proceso.
4 Esto conlleva una definición de su producto o propuesta comercial con la peculiaridad de que a diferencia de otros servicios con unas características marcadamente intangibles, en el caso del comercio su producto es la tienda; más concretamente, su formato comercial, que recoge la tipología de establecimiento sobre el que se basa la oferta de servicio comercial (especialista, descuento, supermercado, tienda de conveniencia…). En resumidas cuentas, el formato comercial es la propuesta que los distribuidores, en este caso detallistas, hacen a los consumidores para satisfacer sus necesidades de aprovisionamiento de acuerdo con lo que en la literatura se conoce por retailing-mix1; es decir, la localización, el precio, el surtido y la promoción. Por regla general, el autónomo forma parte del canal de distribución en su papel comercio especializado, identificado con el denominado “pequeño comercio” o “comercio tradicional” con unas características competitivas notablemente distintas al “comercio moderno” que suele ofrecer formatos basado en autoservicio. Así, el trabajador autónomo en la distribución minorista forma parte del numeroso segmento de pequeñas empresas que compiten con una minoría de operadores integrados verticalmente que tienen un papel relevante en la distribución comercial española, especialmente la alimentaria. Esto hace que si bien el comerciante pequeño pueda estar amenazado por la posibilidad de captación de parte de su cuota por aquellos grupos empresariales de distribución comercial que configuran el canal moderno no se puede dejar al margen el papel del detallista autónomo que incluso en la distribución alimentaria, más concretamente de productos frescos, aspiran a incrementar más su diferencia respecto a la gran distribución. El 90 por ciento de las empresas minoristas realizan una venta especializada (tabla 1). En este grupo se ha invertido la tendencia en los últimos años, ya que tradicionalmente la categoría de mayor peso correspondía a los alimentos, pero la presión competitiva que se produce por la presencia de la distribución sucursalita ha mermado el colectivo de comerciantes de alimentación y potenciado los de otros negocios con menor tasa de riesgo, como el textil, el calzado o el equipamiento del hogar. Tabla 1. Comercio minorista por actividades y personalidad jurídica Personas físicas Total empresas Comercio al por menor en establecimientos no especializados2 24.188 32.886 Comercio al por menor de alimentos, bebidas y tabaco en establecimientos especializados 104.960 120.768 Comercio al por menor de productos farmacéuticos, médicos, belleza e higiene 24.125 31.031 Otro comercio al por menor de artículos nuevos en establecimientos especializados 182.228 279.589 Comercio al por menor de bienes de segunda mano en establecimientos 1.209 1.457 Comercio al por menor no realizado en establecimientos 40.926 47.272 Reparación de efectos personales y enseres domésticos 11.830 14.737 TOTAL 389.466 527.740 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta Anual de Comercio. http://www.ine.es (15 de enero de 2009). En miles de euros. 1 DE JUAN VIGARAY, M. D (2004). Comercialización y retailing. Distribución Comercial Aplicada, Madrid: Pearson Educación.; LEWISON, D. (1999). Ventas al detalle, México: Prentice Hall.; STERN, L, EL-ANSARY, A, COUGHLAN, A y CRUZ ROCHE, I (1999). Canales de comercialización, Madrid: Prentice Hall. 2 La especialización está en función de que la facturación del negocio que proceda de un solo tipo de producto (considerado como tal los que están incluidos en un solo grupo de la CNAE) supere el 50 por ciento del total; lo que por razones evidentes no se presenta en los grandes formatos que explotan las cadenas de distribución que se incluyen en el grupo comercio al por menor en establecimientos no especializados.
5 Como nivel del sistema de distribución, el pequeño comerciante tiene dos referencias hacia arriba y hacia abajo de la ruta comercial de la que forma parte. Por un lado, el mayorista, proveedor natural del detallista, que es el ejemplo de la eficiencia de los sistemas de distribución centralizados basados en un principio económico por la reducción de contactos entre oferta y demanda -productores y detallistas- y en un principio de especialización que libera al fabricante de una parte importante de su función comercial para “expulsarla” hacia estos profesionales que aseguran presencia en el mercado del producto que gestionan mediante una labor de servicio al último escalón comercial del canal; esto es, el minorista. En el comercio de alimentos frescos destaca una generalizada dependencia en el aprovisionamiento de la red de Mercas, especialmente del colectivo de autónomos con presencia en las zonas de influencia de Madrid y Barcelona por estar aquí los mercados centrales mayoristas más representativos desde el punto de vista de la oferta comercializada; sin olvidar, en sus ámbitos respectivos, los servicios que prestan las otras veintiuna unidades alimentarias que en su conjunto componen la mayor parte de la actividad de la Empresa Nacional Mercasa. Recientes estudios3 determinan los tres aspectos más valorados por los comerciantes a la hora de acudir a los mercados centrales: la garantía en el abastecimiento, la variedad y la cantidad de oferta. Por su escaso volumen de compra no se plantean comprar directamente al productor y demandan una promoción de los mismos al atribuirles un valor comercial como eficientes centros neurálgicos de consolidación de mercancías procedentes de todo el mundo. Con todo, los comerciantes consideran que hay margen de mejora en aspectos como el horario de apertura, la distribución del espacio, el pago por el acceso al polígono (pagar por comprar) y el bajo nivel de profesionalidad de algunos asentadores. Por el otro lado están los consumidores, que son los que como se han indicado más arriba, aceptarán o no la oferta de servicio que hace el comerciante sobre la base de un posicionamiento comercial dado. No obstante, tiene un posicionamiento favorable respecto a la percepción de confianza del producto adquirido a través de los mismos por un motivo fundamental: el consumidor tiende a atribuir mayor garantía de calidad a lo comprado a través del comercio detallista, frente a los formatos más grandes con una proyección de servicio más impersonal que corresponde al sistema de venta fundamentado en el autoservicio utilizado por las cadenas de distribución. 3. Formatos comerciales basados en el autónomo: centros comerciales y venta ambulante. En el campo de la distribución comercial se suceden renovaciones en la forma de presentarse ante el mercado. El supermercado ha reformulado su estrategia de localización -en parte como resultado de su estrategia comercial, en parte por las dificultades administrativas a la apertura de formatos más grandespara ubicarse en zonas tradicionalmente atendidas por tiendas pequeñas, mercados y galerías de alimentación que han quedado en muchas ocasiones en un segundo plano del comercio por la presencia de un “súper de barrio” que al mismo 3 INSTITUTO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS (2008). Cluster de la distribución de alimentos frescos en Madrid, Madrid: Mercamadrid Internacional
6 tiempo genera en su entorno un polo comercial que deriva en un centro comercial espontáneo de proximidad. De este modo, el número de puestos en los mercados urbanos está descendiendo de forma significativa por la proliferación de enseñas que tienen como principales productos medianas y grandes superficies; lo que en los últimos años ha hecho cuestionarse al Mercado como modelo de distribución comercial. Sin embargo, las administraciones y los propios operadores comerciales empiezan a establecer acciones concretas tratando de redefinir el “formato” como una cuestión de supervivencia. Estas iniciativas comprenden las siguientes actuaciones: • Realizar reformas para la transformación del tamaño de los Mercados, Centros Comerciales de Barrio o de sus locales comerciales siempre que se adecuen al correspondiente estudio de viabilidad y al porcentaje de mezcla comercial regulado en las ordenanzas municipales correspondientes. • Acometer la realización de estudios de viabilidad comercial. • Implantar sistemas de gestión y aseguramiento de la calidad y/o certificación de los mismos. • Desarrollar acciones de marketing para promocionarlos en términos similares a las estrategias de comunicación que utilizan otros centros comerciales consolidados. • Impartir formación a los titulares de los puestos o sus empleados sobre materias que incidan en la mejora de la gestión del comercio minorista (excluidos los necesarios para la obtención de certificados de formación de carácter obligatorio para el ejercicio de la actividad). • Administrar los recursos para un menor impacto medioambiental de los residuos generados, mediante su reducción, reciclaje y reutilización ecológica. Asimismo, hacer inversiones encaminadas a la implantación de sistemas de gestión, evaluación y auditoria medioambiental y/o a la certificación de los mismos conforme a norma o estándares reconocidos. En otro orden, el autónomo en el comercio ambulante es una figura arraigada en el tejido comercial español que aporta el valor de la complementariedad al comercio sedentario en los lugares no cubiertos por el mismo y de opción de canal de distribución de pequeñas explotaciones empresariales. Sin embargo, se ha considerado con cierta frecuencia una actividad marginal (quizá por quienes aprecian más su atractivo turístico que su papel de verdadero canal de distribución), en la que se concentran la mayor parte de las empresas incluidas en el grupo “Comercio al por menor no realizado en establecimiento” (tabla 1); esto es, un 9 por ciento del total y un 2,2 por ciento de la cifra de negocio. No obstante, al igual que se ha explicado más arriba en relación al mercado municipal, es inevitable una evolución natural de este sistema de venta hacia su modernización mediante emplazamientos con una mejor dotación, más proyección comercial que refuerce su imagen como opción de compra atractiva y segura, un servicio más enfocado al cliente y una oferta que no se centre casi de modo exclusivo en la alimentación, el textil y al calzado. En relación con estos empresarios, desde enero de 2009 la normativa4 viene a ponderar la dedicación de los comerciantes autónomos ambulantes a los efectos de su cotización en el RETA. Esto es así ya que los que 4 ESPAÑA. Ley 2/2008, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2009, B.O.E. de 24 de diciembre, artículo 120.4.
7 acrediten trabajar un máximo de tres días semanales menos de ocho horas diarias pueden elegir entre la base mínima (833,40 €/mensuales) o una base de cotización equivalente al 55 por ciento (458,70 €/mes). En otras circunstancias, tienen la posibilidad de elegir entre la base mínima general (833,40 €/mes) u otra de 714 € mensuales. 4. La dimensión socio-económica de los trabajadores autónomos en el comercio. El Directorio Central de Empresas (DIRCE) del Instituto Nacional de Estadística5 establece para 2007 y 2008 y actividades comprendidas en el grupo 52 de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE), esto es, comercio al por menor, el volumen total de entidades que son filtradas según el estrato de no asalariados tal y como aparece en la tabla 2. Tabla 2. Empresas del grupo 52 de la CNAE, por Comunidades Autónomas sin asalariados. Comunidad Autónoma Número de empresas en 2007 Número de empresas en 2008 Andalucía 58.634 56.916 Aragón 6.952 6.814 Principado de Asturias 6.487 6.189 Islas Baleares 6.316 6.167 Canarias 12.029 11.917 Cantabria 3.209 3.131 Castilla y León 17.080 16.448 Castilla-La Mancha 13.907 13.575 Cataluña 41.597 40.628 Comunidad Valenciana 32.097 31.461 Extremadura 8.925 8.682 Galicia 19.190 18.564 Comunidad de Madrid 31.134 30.985 Región de Murcia 8.814 8.630 Comunidad Foral de Navarra 3.545 3.415 País Vasco 12.912 13.820 La Rioja 1.929 1.914 Ceuta y Melilla 1.354 1.343 TOTAL 286.111 280.599 Fuente: Elaboración propia con base en: http://www.ine.es (15 de enero de 2009). De esta información se puede desprender que de todas las empresas del comercio en España sin discriminar por número de empleados en 2008 (536.857), al menos, el 52,2 por ciento son trabajadores autónomos (nótese que esta consideración de mínimos se debe a que no se consideran los autónomos con asalariados que aumentarían este porcentaje). Además, hay una polarización de este tejido empresarial en Comunidades Autónomas pluriprovinciales: Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana, con la excepción de la Comunidad de Madrid. Y por último, se aprecia la tendencia a la destrucción de actividad (2 por ciento) del contexto económico actual con la excepción del País Vasco. 5 http://www.ine.es
8 En cualquier caso, la mayor parte de las empresas que se encuadran dentro del comercio minorista son personas físicas, en concreto, según el DIRCE a 1 de enero de 2008 el 71,0 por ciento eran personas físicas, el 20,8 por ciento sociedades de responsabilidad limitada, el 7,0 por ciento tenían otras formas jurídicas, y el 1,2 por ciento eran sociedades anónimas. Pese a todo la evolución durante los últimos años ha sido decreciente debido al transvase que ha tenido lugar entre las personas físicas y las sociedades de responsabilidad limitada. La misma tendencia se ha dado en el sector comercio global (incluyendo mayoristas y otros intermediarios comerciales) donde las personas físicas han pasado de representar el 68,2 por ciento, en el año 1999, al 57,7 por ciento en el año 2008. Gráfico 1. Evolución del porcentaje que representan en el comercio minorista las empresas constituidas por personas físicas durante el período 1999-2008 80,2% 79,1% 77,9% 76,9% 75,9% 74,8% 73,6% 72,6% 71,8% 71,0% 66,0% 68,0% 70,0% 72,0% 74,0% 76,0% 78,0% 80,0% 82,0% 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DIRCE (Fecha de consulta: 5 de febrero de 2009) Con todo, se pone de manifiesto la tradicional estructura dual que se produce en muchos sectores en los que conviven empresas de pequeña dimensión (trabajadores autónomos generalmente) con un reducido grupo de empresas grandes que conforman el comercio no especializado. Estás últimas suelen constituirse como sociedades anónimas y operan como cadenas sucursalistas que representan una importante cifra de negocio de la actividad (35 por ciento). La tabla 3 recoge la distribución del volumen de negocio del comercio minorista según el tipo de establecimiento: Tabla 3. Volumen de negocio del comercio minorista Vol. negocio Comercio al por menor en establecimientos no especializados 77.408.084 Comercio al por menor de alimentos, bebidas y tabaco en establecimientos especializados 24.638.398 Comercio al por menor de productos farmacéuticos, médicos, belleza e higiene 18.818.943 Otro comercio al por menor de artículos nuevos en establecimientos especializados 80.162.771 Comercio al por menor de bienes de segunda mano en establecimientos 144.821 Comercio al por menor no realizado en establecimientos 4.682.114 Reparación de efectos personales y enseres domésticos 978.617 TOTAL 206.833.748 Fuente: http://www.ine.es (15 de enero de 2009).En miles de euros.
9 Esta misma fuente constata las empresas constituidas por personas físicas dentro del sector del comercio minorista: el 62,4 por ciento no tienen asalariados a su cargo, y el 30,1 por ciento, tienen entre uno y dos asalariados; esto es, el 92,5 por ciento de estas empresas no tienen más de dos asalariados a su cargo. No obstante, en el año 1999, dicho porcentaje era del 94,5 por ciento (el 70,3 por ciento, las empresas sin asalariados, y el 24,2 por ciento las empresas con uno o dos asalariados). Por tanto, a lo largo de los últimos años se ha reducido la representatividad de las empresas sin asalariados, a favor principalmente de las empresas con menos de tres asalariados, y en menor medida, a favor de las empresas entre tres y seis asalariados, y entre las de seis y nueve trabajadores; lo que pone de relieve el incremento de tamaño de estas empresas durante los últimos años (gráfico 2). Gráfico 2. Evolución de la distribución de las empresas constituidas por personas físicas en el sector del comercio minorista por estrato de asalariados en el período 1999 – 2008 62,4% 70,3% 30,1% 24,2% 6,1% 4,5% 1,1% 0,7% 0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0% 50,0% 60,0% 70,0% 80,0% 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Sin asalariados De 1 a 2 asalariados De 3 a 5 asalariados De 6 a 9 asalariados Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DIRCE (Fecha de consulta: 5 de febrero de 2009) Una vez analizadas las empresas activas, también resulta interesante prestar especial atención a su demografía. En esta línea, 84.693 nuevas empresas, el 20,6 por ciento del total de nuevas altas de empresas de la economía española, correspondía al sector comercio (92.472 empresas, el 27,3 por ciento en el año 1999), representando las nuevas altas del comercio minorista el 66,2 por ciento del total de nuevas altas de empresas del sector del comercio (67,7 por ciento en el año 1999), 56.026 empresas en valores absolutos (62.634 empresas en el año 1999). En relación con el año anterior, mientras que las nuevas altas de empresas en el conjunto de la economía han protagonizado un retroceso del 3,6 por ciento, las nuevas empresas del sector comercio se han incrementado en un 0,5 por ciento, y en un 0,3 por ciento, en el caso de las empresas del sector del comercio minorista. Por otra parte, en el año 2008, del total de nuevas empresas dadas de alta en el sector comercio, el 62,5 por ciento (52.903 empresas), lo hacía como personas físicas (frente al 65,3 por ciento, en el año 1999), mientras que en el sector del comercio minorista, en el año 2008, dicha cifra se elevaba al 72,0 por ciento de las nuevas altas (frente al
16 - Medidas que permitan el abandono progresivo de la actividad y el fomento de la sucesión de los negocios a familiares o terceros interesados, en concreto, pago único de 20.000 euros para los autónomos del comercio familiar con más de 55 años que quieran abandonar la actividad en el momento del cese y una prestación semestral de 6.000 euros hasta los 65 años (se mantendría por convenio la cotización a la Seguridad Social y el local debería ser puesto a disposición prioritaria de una agencia de alquiler público): presupone un exceso de oferta comercial y una limitada capacidad para dirigir el negocio que sólo puede subsanarse con nuevas titularidades. Sin embargo, la opción de intentar reducir la oferta de comercio como mecanismo de equilibrio de mercado puede llegar al extremo de perjudicar el mantenimiento de determinados canales de distribución que pueden ver mermada su capacidad de prestación comercial, especialmente en ámbitos rurales. - Se propone la creación de un Programa Avanza-Comercio, al que puedan acogerse las asociaciones del sector; es decir, tanto los comercios que continúen con actividad, como los que se acojan al plan de relevo generacional deberán adaptar sus actividades y servicios a los clientes a las nuevas tecnologías (e-factura, e-administración, adhesión al sistema arbitral de consumo on-line o creación de centrales de Tele-Compra on line): manifiesta implícitamente la precariedad en la utilización de herramientas tecnológicas tanto desde la óptica de su contribución a la gestión empresarial como de valor añadido a la prestación comercial. De esta manera, hay margen de mejora en productividad, competitividad y calidad en el comercio. 6. Conclusiones. La situación de crisis actual ha afectado de forma significativa a los trabajadores autónomos en el sector de la distribución comercial minorista, aunque tradicionalmente ha sido un colectivo muy resistente frente a otras formas de empresa y sectores. El declive en la actividad del comercio, y por tanto de los que son mayoría en el desempeño de esta función del canal, es una realidad con datos (sobre volumen de ventas, número de comercios; etc.) que dependiendo de la fuente consultada pueden variar, pero todos ponen en evidencia una evolución negativa en todos sus extremos. Es razonable pensar que esto previsiblemente seguirá produciéndose hasta que la situación económica mejore. En estas circunstancias, son los propios trabajadores autónomos del comercio los que deben interpretar esta situación económica especial y hacer sus propuestas comerciales para afrontarla con unas mínimas garantías, ya que son los profesionales con experiencia la venta detallista los que al fin y al cabo tienen acceso directo al mercado y pueden ir modulando sus servicios en función de las expectativas del público al que se dirigen. Para ello, la creatividad es importante y se materializa en iniciativas que tienen como objetivo aumentar el gasto familiar con la promoción comercial como base de actuación, pero también en el desarrollo de estrategias de negocio que traten de buscar nichos de mercado no atendidos hasta el momento o insuficientemente atendidos por la oferta comercial existente habida cuenta de la poca rentabilidad que proporcionaban en el contexto económico precedente.
17 En estos momentos de dificultades competitivas se necesitan herramientas de gestión empresarial que introduzcan eficiencias a la actividad económica y que suelen resultar poco asumibles por numerosos trabajadores autónomos del comercio. Aquí pueden jugar un papel destacado las administraciones públicas y las organizaciones representativas como promotores y financiadores de este tejido comercial; si bien más que tratar de atenuar la situación intentando reducir la oferta de comercio como mecanismo de equilibrio de mercado los esfuerzos deben impulsar la competitividad del trabajo autónomo en el comercio mediante su adaptación a los pilares de la moderna gestión de empresas, entre otros, la formación, la utilización de nuevas tecnologías y una orientación integral al consumidor. Por último, este trabajo ha sugerido un replanteamiento del modelo de gestión de negocio del pequeño comerciante hacia fórmulas más participativas incluidas en la Economía Social, como las sociedades cooperativas; o no, como la franquicia; e incluso a través de alianzas entre minoristas que operan en el mismo mercado espacial mediante centros comerciales de área urbana. En cualquier caso, pueden reforzar su posición competitiva mediante el valor añadido que se desprende del agrupamiento empresarial por una evidente mejor ordenación de los recursos que conlleva la producción compartida de al menos una parte de los servicios de la distribución comercial minorista. 7. Bibliografía • CÁMARA OFICIAL DE COMERCIO E INDUSTRIA DE MADRID. http://www.madridcomercio.org • DE JUAN VIGARAY, M. D (2004). Comercialización y retailing. Distribución Comercial Aplicada, Madrid: Pearson Educación. • DIRECCIÓN GENERAL DE POLÍTICA COMERCIAL. http://www.comercio.es • ESPAÑA. Ley 2/2008, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2009, B.O.E. de 24 de diciembre. • ESPAÑA. Ley 27/1999, de 16 de julio, de Cooperativas, B.O.E. de 17 de julio. • GARCÍA-GUTIÉRREZ FERNÁNDEZ, C. (1989). El problema de la doble condición de los sociostrabajadores (socios-proveedores y socios-consumidores) ante la gerencia de la empresa cooperativa. Revista de Estudios Cooperativos (REVESCO), n.º 56-57. • INFORMACIÓN COMERCIAL ESPAÑOLA (2008). La distribución comercial en España 2007, n. 2941. • INSTITUTO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS (2008). Cluster de la distribución de alimentos frescos en Madrid, Madrid: Mercamadrid Internacional • NSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA. http://www.ine.es. • INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL: http://www.seg-social.es • LEWISON, D. (1999). Ventas al detalle, México: Prentice Hall.
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