scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La pesca en Senegal entre el mercado global y la subsistencia comunitaria

Moreno Maestro, Susana; Aris Escarcena, Juan Pablo

Abstract

A partir de una pregunta inicial acerca de las transformaciones recientes en las pautas migratorias de la población senegalesa hacia España, plantearemos el contexto de mercado global en el que se inserta actualmente la pesca para preguntarnos sobre los distintos niveles de competencias en cuanto a los recursos marinos de un territorio. Presentaremos el caso de Senegal, en cuyas aguas están presentes flotas del Norte –nos centraremos en UE, principalmente España- y actores locales, con responsabilidad directa en el modelo actual de gestión de los muelles de pesca del país. Analizaremos cómo el mercado global determina la realidad social local y cómo desde lo local se trata de dar respuesta a los distintos retos y desafíos, tanto ambientales, como económicos y sociales, derivados del mercado global.

Full text

103 REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA. NÚMERO 4: ENCRUCIJADAS PARA LAS SOCIEDADES PESQUERAS DEL SUR EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACIÓN. MARZO DE 2013 ISSN 2174-6796 [pp. 103-121] Historia Editorial Fecha de recepción: 18/12/2012 Fecha de aceptación: 08/02/2013 LA PESCA EN SENEGAL. ENtrE EL mErCAdo GLobAL y LA SubSiStENCiA ComuNitAriA Susana moreno maestro Juan Pablo Aris Escarcena universidad de Sevilla resumen. A partir de una pregunta inicial acerca de las transformaciones recientes en las pautas migratorias de la población senegalesa hacia España, plantearemos el contexto de mercado global en el que se inserta actualmente la pesca para preguntarnos sobre los distintos niveles de competencias en cuanto a los recursos marinos de un territorio. Presentaremos el caso de Senegal, en cuyas aguas están presentes flotas del Norte –nos centraremos en UE, principalmente España- y actores locales, con responsabilidad directa en el modelo actual de gestión de los muelles de pesca del país. Analizaremos cómo el mercado global determina la realidad social local y cómo desde lo local se trata de dar respuesta a los distintos retos y desafíos, tanto ambientales, como económicos y sociales, derivados del mercado global. Palabras clave. Pesca, Senegal, acuerdos de pesca, cogestión, pesca artesanal, globalización. Abastract. Questioning the recent changes in the migratory patterns of the Senegalese population towards Spain, we will consider the global market context in which fishing is currently inserted to analyse the exploitation of marine resources. We introduce the case of Senegal, with a relevant presence in his waters of Northern actors –it will focused on EU, mainly Spain- and local actors, with direct responsibility for the current managing model of the country’s fishing piers. Then it is analyzed how the global market determines the 104 local social reality and how it comes from the local level to answer the various issues and challenges, either environmental or economic and social, resulting from the global market. Keywords. Fishery, Senegal, Fishery Agreements, Co-Management, Artisanal Fishery, Globalization 1. iNtroduCCiÓN En las investigaciones que hemos ido desarrollando desde el año 2002 hasta la actualidad en relación a la inmigración senegalesa (Moreno Maestro, 2004, 2006, 2008), hemos detectado que buena parte de quienes llegan a las Islas Canarias y las costas andaluzas sobre todo a partir del año 2006 son pescadores o familiares de pescadores, sector con escasa tradición de emigración hacia Europa en comparación con otros grupos de población. ¿Qué está ocurriendo con la pesca en Senegal?, ¿qué está ocurriendo en las vidas de los pescadores senegaleses para que, de unos años a esta parte, estén emigrando muchos de ellos cuando, hasta no hace tanto tiempo, era excepcional que llegaran a nuestras costas personas dedicadas a la pesca? El Estado español es lugar de destino de población senegalesa desde los años 80, aunque no ha sido un colectivo significativamente numeroso en nuestro país hasta la década de los 90 y, principalmente, a partir de los primeros años del presente siglo (Moreno Maestro, 2006). No será, sin embargo, hasta 2006, con las imágenes de la llegada de cayucos -piraguas de pesca-, cuando se empiece a relacionar las migraciones senegalesas con los pescadores. Estos, ya fuera como transportistas o como pasajeros, y gracias a cambios relacionados con la denominada pesca artesanal que han posibilitado la llegada de piraguas a grandes distancias (aumento del tamaño, motorización, utilización del GPS), llegan a costas canarias y andaluzas como consecuencia de la baja rentabilidad de una actividad con gastos cada vez mayores y recursos cada vez más escasos. En nuestro país, las imágenes de la llegada de barcas procedentes de Senegal y la lectura que se hizo de ello en términos de invasión -cuando fueron poco más de 30.000 las personas que llegaron en 2006, cifra muy inferior a los turistas recibidos en Canarias ese mismo añoserviría para justificar la externalización de las fronteras1, cuando fue la entrada de empresas españolas en aquel país lo que significó una verdadera invasión, posibilitada por la relación directa entre acuerdos de libre comercio y políticas exteriores 1. De forma creciente, se multiplican las fronteras para quienes son impulsados a emigrar. Mediante medidas represivas se trata de impedir la llegada a aeropuertos y costas europeas–doble valla en Ceuta y Melilla, SIVE (Servicio Integral de Vigilancia Exterior)–, situándose cada vez más la primera frontera en los países de origen. 105 del Estado español: Planes África (analizados por Romero, 2011), Plan de Cooperación o mecanismos de internacionalización de empresas españolas. A su vez, el Estado español, además de ejercer políticas de control migratorio a través de leyes y normativas de extranjería y políticas de desarrollo -en relación a la pesca destaca el programa FORPEX (Formación Pesquera en el Exterior)2-, es uno de los principales actores en aguas senegalesas, teniendo también un rol destacado en las políticas pesqueras promovidas por la Unión Europea (Sane, 2000; Losa et al., 2010). Como veremos, a día de hoy, el Estado español sigue teniendo acceso a los recursos pesqueros de las aguas senegalesas aún sin haber acuerdo firmado Senegal-UE desde 2006. ¿Qué consecuencias tiene esto para las poblaciones locales? El presente artículo es resultado de un trabajo de campo para una investigación, todavía en curso, sobre el sector de la pesca en Senegal. Con ella pretendemos hacer un análisis de cómo lo local y lo global se determinan mutuamente, generando nuevas realidades sociales que apenas están siendo analizadas: transformación de estructuras familiares, cambios en las culturas del trabajo o nuevas estrategias de subsistencia, entre las que se encuentra la emigración. Vemos que hoy existen dificultades en el mantenimiento de unas maneras de vivir que, hasta no hace tanto tiempo, eran comunes. Camou, pescador senegalés que emigró a Sevilla, cuenta cómo, cuando era pequeño, los hijos de pescadores tenían mala fama por ser casi los únicos niños con dinero en los bolsillos, o cómo llamaban loco a quien pasaba la noche en el mar en un tiempo en que lo habitual era salir a pescar y regresar el mismo día. Hoy estas cosas son difíciles de ver porque, como hemos comprobado en nuestro trabajo de campo, ni muchos hijos de pescadores cuentan ya con dinero, ni todos los pescadores faenan en las propias costas debido a la sobreexplotación de sus aguas, permaneciendo muchos hasta diez días en el mar. Existen publicaciones que exponen las consecuencias socioeconómicas que para Senegal han tenido los acuerdos de pesca con la Unión Europea (Sane, 2000; Pillon, 2012); también, informes de ONGs acerca de las acciones de empresas mixtas y barcos controlados desde España tras la no renovación de los acuerdos con aquel país (Setem, 2009; Veterinarios Sin Frontera, 2010). Nosotros nos interrogaremos sobre los intereses de la UE, particularmente de España, en Senegal, pero, además, analizaremos el papel de los actores senegaleses, pues poco se sabe acerca de cuáles son los agentes que participan en el sector, de sus discursos y de sus formas de actuación. Una vez más, pareciera que 2. Para este programa de formación de marineros en países de origen, presentado como alternativa a la inmigración ilegal, el gobierno español ha destinado más de un millón de euros. Se trata, principalmente, de una financiación al sector empresarial español ya que, por ejemplo, una vez que la persona ha finalizado sus estudios y se incorpora al ámbito laboral en las embarcaciones españolas, procede a la devolución del préstamo a través de detracciones directas de la nómina. 106 las sociedades africanas se limitan a sufrir la historia más que a ser partícipes de ella. Indudablemente, el imaginario que tenemos acerca de África y de los pueblos africanos incide sobre nuestra mirada hacia cualquier realidad social a la que nos acerquemos. Pareciera que los pueblos africanos no tuvieran poder de reacción, o unas técnicas de pesca cambiantes en el tiempo – aunque siempre consideradas desfasadas y “antimodernas” por endógenas- o unos modos de organización y elementos simbólicos en relación a la actividad y al medio. En ese sentido, nos detendremos en nuestro análisis en otros actores más allá del Estado senegalés, como son los propios pescadores artesanales y las organizaciones profesionales que participan en la forma de gestión de la pesca artesanal por la que apuesta el gobierno senegalés: la cogestión. Para la presente investigación hemos contado con el apoyo del FTM (Forum du Tiers Monde) en Dakar, principalmente de su director de investigación, el profesor Bernard Founou Tchuigoua. Desde el FTM se nos facilitaron los contactos necesarios en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar y en la Univesidad de Saint Louis; a su vez, se nos propició el acceso a los centros de investigación CODESRIA (Conseil pour le développement de la recherche en sciences sociales en Afrique) e ISRA (Institut Sénégalais de Recherches Agricoles). Sin duda, acceder a los documentos generados por estos organismos ha sido vital para poner en cuestión el monopolio del Norte sobre las reflexiones teóricas acerca de la globalización y sus impactos. Nuestros centros académicos y de investigación apenas cuentan con traducciones de trabajos producidos en África, por lo que el viaje a Senegal ha sido imprescindible para llegar a documentos generados por científicos sociales africanos, principalmente senegaleses. Por supuesto, también para identificar, entrevistar y observar a los actores directos que participan en la actividad pesquera en Senegal –Ministerio de Pesca, asociaciones de pescadores, AMP (Air Mari Protégée), mujeres transformadoras…-, debíamos acercarnos al campo. 2. LA PESCA EN SENEGAL En Senegal, como en muchos otros países africanos, el sector pesquero es fundamental para la subsistencia de una parte importante de la población. Y hablamos de subsistencia no solamente en términos económicos sino, también, sociales y culturales. La pesca no es solo una actividad económica, impregna todos los ámbitos de la vida: desde las opciones o estrategias matrimoniales y el tipo de relaciones familiares y vecinales, hasta cómo representarse el mundo o expresar emociones y sentimientos. En este sentido, se genera no solo una cultura sobre la pesca en sí, en relación a la esfera laboral, sino una cultura desde la pesca, toda una forma de darle sentido al mundo y de situarse en él. Hablamos, en definitiva, de las culturas del trabajo (Moreno, 1991) de los pescadores senegaleses que, a su vez, varían según las etnias de pertenencia. Senegal es un país de alrededor de 13 millones de habitantes donde el sector pesquero emplea directamente a más de 52.000 pescadores artesanales y 5.000 en la pesca industrial, 107 dando trabajo indirectamente a más de 600.000 personas (Fall, 2012), incluida una proporción importante de mujeres, dedicadas a la transformación del pescado. La pesca representa cerca de un 30% de las exportaciones del país y constituye alrededor del 1,9% del PIB (FAO, 2008). Aunque existe la pesca continental, que se ejerce sobre todo en el río Senegal y se destina mayoritariamente al consumo local -lo que tiene, sin duda, gran importancia en la medida en que frena el éxodo rural-, la mayor parte de la pesca es extractiva de origen marino (Fall, 2012), concentrándose el 80% de la actividad en los puertos pesqueros de Saint Louis, Kayar, Yoff, Soumbédioune, Hann, Rufisque, Mbour, Joal y Djiffére (FAO, 2008). En definitiva, la pesca ocupa un lugar fundamental en cuanto a la seguridad alimentaria del país, tanto por las proteínas que aporta a la mayor parte de la población como por el lugar que ocupa en el sistema económico y generación de empleo. Si hacemos referencia a las distintas etnias, los Wolofs de Guet-Ndar (Saint Louis), los Lébous de la península de Cabo Verde y la Petite Cote y los Serer-Nyominkas de las islas del delta del Saloum son las tres grandes comunidades de pescadores. Sin embargo, la relación de las distintas etnias de Senegal con el medio varía y, dependiendo del grupo, puede complementarse con la agricultura y la ganadería. Así, la situación se ha modificado en las últimas décadas, muy especialmente a partir de los años 80 como consecuencia de los Planes de Ajuste Estructural puestos en marcha por la Instituciones de Bretton Woods. En Senegal, se produjo el hundimiento de los grandes sectores de la economía, uno de ellos, la pesca, como consecuencia de la puesta en práctica de políticas de liberalización comercial y de privatizaciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (Dembelé, 2007; Diop y Magrin, 2012). La reestructuración de la Función Pública se tradujo en la congelación de salarios y despidos masivos para cumplir con las exigencias de los Planes de Ajuste Estructural, lo que tuvo como una de sus consecuencias, además del crecimiento de la denominada “economía informal”, la emigración de algún miembro de la familia como estrategia de subsistencia del propio grupo doméstico. Las políticas de liberalización comercial propiciaron la llegada de personas del interior, que vieron en la pesca una salida a la difícil situación en que se hallaba la agricultura como consecuencia de la imposición del monocultivo del cacahuete y la situación de sequía. Ya en los años 1980-1981, con la crisis del cacahuete, las exportaciones de productos de pesca se pusieron por delante de la exportación del cacahuete y del fosfato, hasta entonces en primer lugar (Chauveau et Samba, 2012), reorientándose gran parte de la producción de pesca artesanal hacia los mercados exteriores, principalmente Europa y Asia, como medio de obtención de divisas. Esta reorientación de los productos de la pesca artesanal hacia la exportación se propició a través de acuerdos entre la UE y Senegal, subvenciones a la exportación por parte del gobierno senegalés y devaluación del Franco CFA3 en 3. El Franco CFA es la moneda común de antiguas colonias francesas en África. 108 1994, lo que fue determinante para la competitividad de los productos senegaleses (ENDA, 2007, en Thiao, 2012). Sin duda, esto provocó efectos en el aprovisionamiento del mercado interior, como lo indica la evolución de la relación entre consumo local de productos frescos y la producción del conjunto de la pesca artesanal. Según Thiao (2012: 307), en los 25 últimos años, este índice decrece y pasa de 82’7% en 1981 al 60% a finales de la década del 2000. Por tanto, una de las consecuencias sociales de la globalización de los mercados ha sido el gran movimiento interno de población procedente del medio rural hacia la costa, lo que ha propiciado que los barrios pesqueros crecieran por encima de la media nacional y ciudades costeras, como Joal, vieran multiplicarse la población hasta por cuatro en las últimas décadas. La pesca se expandió así entre los Serer cultivadores de cacahuete, y entre los Diola, cultivadores de arroz en la Casamance. Todo ello implica transformaciones a distintos niveles. Por un lado, transformaciones en relación a los sistemas de parentesco; así, por ejemplo, el empleo en las piraguas de personas ajenas a la familia e, incluso, a la localidad – muchos llegan de zonas rurales-, provoca no solo cambios en las maneras de organización del trabajo (Diop y Magrin, 2012: 324), sino también cambios a nivel familiar pues hasta no hace mucho lo usual era emplear a parientes. También se producen transformaciones en relación a los sistemas de liderazgos, como es el papel crecientemente importante de los mayoristas, cuya hegemonía económica les confiere una posición social cada vez más apreciada (Rouguiatou, 2001). O transformaciones en relación a las culturas del trabajo, como es el hecho de que haya variado el sistema de reparto, pasando de la división a partes iguales a marcar la diferencia entre el propietario de los medios de producción (piraguas, redes, motores, etc.) y los pescadores asalariados. Indudablemente, otro cambio consecuencia de toda esta incorporación a la pesca de población con escasa tradición en la actividad es la mayor sobreexplotación del medio, lo que, a su vez, obliga a los pescadores a alejarse cada vez más de la costa para asegurar el producto. Dicho esto, y aunque pasemos a analizarlo enseguida, es necesario señalar ya aquí que el proceso de sobreexplotación del ecosistema no se ha debido únicamente a este movimiento interno de población sino, sobre todo, al desarrollo de la flota industrial extranjera a partir de los años 70. Por todo ello, a pesar de su importancia estratégica, el sector de la pesca se enfrenta en la actualidad a una crisis estructural de sobreexplotación que pone en peligro la durabilidad de diversas especies y, en consecuencia, su contribución a la mejora de las condiciones de vida de la población, ya que la pesca ocupa un lugar importante en la seguridad alimentaria nacional (Diop y Magrin, 2012; Mbaye, 2012). 3. LA uE, ESPAÑA y LA PESCA EN SENEGAL. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar (UNCLOS), firmada 109 en 1982 y en vigor desde 1994, establece una Zona Económica Exclusiva (ZEE) de 200 millas náuticas en la que el acceso a los recursos pesqueros se regula mediante la jurisdicción de los respectivos países costeros, lo que coloca el 95% de la población mundial de peces y el 35% de los océanos bajo el control de los países costeros (Losa et al., 2010)4. Ocurre que la mayor parte de estos países, incluido Senegal, no dispone de los medios financieros ni técnicos que les permita explotar todos sus recursos, por lo que optan por la firma de acuerdos de pesca con Estados extranjeros que puedan explotar los stocks excedentarios no pescados por los nacionales (Sane, 2000). Pero esa es la letra, pues la realidad actual evidencia cómo se pesca en la situación contraria, la de escasez de recursos, acentuando la sobreexplotación del medio marino. Indudablemente, en la firma de los gobiernos africanos prevalece la fuerte presión de búsqueda de divisas para hacer frente a los servicios de la deuda que hemos señalado más arriba. Recordemos que Senegal transformó toda su economía para cumplir con las políticas del FMI y del BM, reduciendo los gastos e intentando aumentar los ingresos fomentando los sectores rentables a corto plazo para el pago de la deuda, y es ahí donde se sitúa la pesca. Pasemos a hacer un breve recorrido por los acuerdos de pesca con Europa hasta día de hoy. Senegal alcanza su independencia en 1960 y tres años más tarde firma los acuerdos comerciales Europa-África de Yaundé, sustituidos en 1975 por la Convención de Lomé, cuyo espíritu era llevar al África post colonial a la modernidad. Por su parte, desde Europa, lo que se pretendía con estos acuerdos era negociar con los Estados africanos individualmente la apertura de áreas de pesca a sus flotas. Los primeros acuerdos de pesca entre la CEE (Comunidad Económica Europea), después convertida en Unión Europea, y África del Oeste datan del año 19795 y fueron negociados con Senegal y con Guinea Bissau para posibilitar que barcos europeos accediesen a aguas de la subregión –Mauritania, Senegal, Guinea, Guinea Bissau- a cambio de compensación financiera; se partía de una interpretación de la realidad en términos de desequilibrio entre los recursos existentes en las aguas de estos países y la baja capacidad de captura de sus barcos. Con Senegal se continuaron firmando distintos acuerdos hasta que en el año 2006 su gobierno 4. En dicha Convención se señala que los Estados costeros tendrán el derecho de inspección, abordaje, arrestos y cuantas medidas judiciales sean necesarias para respetar las leyes y reglamentos que haya adoptado dicho Estado. Sin embargo, ocurre que muchos Estados, caso de Senegal, no cuentan con medios suficientes para la vigilancia de sus costas, y barcos de distintas nacionalidades continúan faenando en sus aguas aprovechándose de esta insuficiencia de medios. 5. El 1 de enero de 1986, España se adhiere a la CEE, sin embargo, una derogación le permite seguir con la cooperación bilateral en el dominio de la pesca con Senegal hasta el 28 de febrero de 1987, fecha en la que se cumplía el cuarto acuerdo bilateral España-Senegal. El primer acuerdo se firma en 1975 por un periodo de cuatro años; el segundo en 1976, prorrogado hasta 1982; el tercer acuerdo se firma en 1982 prolongándose hasta 1985; y el cuarto desde 1985 hasta el 28 de febrero de 1987 (Sane, 2000). 110 rechaza la renovación con el objetivo declarado de frenar la sobreexplotación del medio marino al quedar en evidencia que ya no se negociaba bajo una situación de stock, sino todo lo contrario. Además, la UE trató de reducir la compensación financiera a Senegal y no admitía determinadas cláusulas que establecían una obligatoriedad de descarga de un porcentaje de las capturas en puertos de Senegal y un número de personal local a bordo (Emonet, 2006). Desde el momento en que no firma, el gobierno senegalés dice priorizar el acceso a los recursos marinos de la pesca artesanal y las empresas del país. Desde los pescadores artesanales, la no renovación se interpretó como una muestra de lo que venían defendiendo desde hacía años: que el nivel de explotación de los recursos marinos por la pesca senegalesa no era compatible con el mantenimiento de los acuerdos de pesca con la UE si lo que se pretendía era la explotación sostenible de los recursos. Desde entonces, las políticas de pesca de Senegal se inscriben en una tensión constante entre la expansión económica nacional y la preservación del medio ambiente. Hoy, tras la ruptura del acuerdo pesquero con la Unión Europea, del que España era uno de los principales beneficiarios (Sane, 2000), las oportunidades de acceso al caladero marítimo por parte de las empresas pesqueras españolas se centran en acuerdos privados, creación de sociedades mixtas, compra de bandera de conveniencia o, simplemente, pesca ilegal, logrando faenar en aguas que de otra forma les serían prohibidas: “Los barcos mixtos son más negativos, son más malos que los acuerdos de pesca. Yo prefiero los acuerdos de pesca que los barcos mixtos porque cuando hablamos de barcos mixtos en Senegal... Cuando decimos que ese barco es un barco senegalés, quiere decir que el barco no tendrá un supervisor porque es un barco senegalés. Con los acuerdos de pesca, al menos, hay supervisor, sabemos el pescado que va a pescar, cuándo va a pescar, cuándo se va a ir. Se canaliza un poco. Por el contrario, los barcos mixtos, no solamente destruyen el hábitat de los pescadores, no hay supervisor, se continúa tirando el 90% de las capturas, no sabemos quién hace el qué ni cómo lo hace” (Abdou Karim Sall, Presidente del Área Marítima Protegida de Joal- Fadiouth y de África del Oeste). Desde 2006, el número de empresas mixtas y de embarcaciones controladas desde España que trabajan en Senegal ha crecido. De hecho, a nivel europeo, España lidera la creación de empresas mixtas, gran parte de ellas creadas con ayudas públicas a través del lobby Clúster de Empresas Pesqueras en Países Terceros (CEPPT), uno de cuyos socios es la Secretaría General del Mar del gobierno español (Losa et al., 2010). Para la creación de estas empresas, uno de los principales requisitos es que el 51% del capital social esté en manos de socios locales, lo que posibilita la matriculación en Senegal y, en consecuencia, la licencia de pesca para la Zona Económica Exclusiva. Sin embargo, el capitán y la dirección son principalmente españoles. Desde el propio Ministerio de Pesca senegalés se admite que: 111 “Cuando hay una empresa con el 51% senegalés, es senegalesa. Pero a nivel de la pesca, nos damos cuenta de que en el comportamiento es extranjero. El director general será senegalés, pero la explotación es extranjera. El Director General no tiene ningún poder sobre las decisiones de la empresa. Lo que hace es recibir una comisión, pero no tiene ningún poder. De esto nos hemos dado cuenta tarde. (…) No estamos en contra de la senegalización, pero esta debe ser verdadera.” (Director de Pesca Marítima, Ministerio de Pesca de Senegal). Además, en Senegal, también se produce la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), lo que incluye pescar sin permiso fuera de temporada, utilizar artes de pesca proscritas, no respetar las cuotas de captura, no declarar o dar información falsa sobre el peso y las especies de la captura. Una parte muy significativa de esta pesca la realizan embarcaciones industriales que navegan bajo banderas de conveniencia de algunos países que, a cambio de una cantidad de dinero, no llevan a cabo ningún control sobre la pesca que se realiza en la embarcación ni sobre las condiciones laborales en las que se realiza. España vuelve a tener un lugar destacado, ocupando el puesto número 6 (tras Panamá, Honduras, Taiwan, Corea del Sur y Belice) en los países registrados como residencia del propietario, armador u operador de barco con banderas de conveniencia (EJF, 2009). 4. LA PESCA iNduStriAL y LA PESCA ArtESANAL El debate sobre pesca industrial/pesca artesanal nos mete de lleno en la evolución de los discursos sobre el desarrollo y en la interpretación que se hace de los elementos culturales de los pueblos del denominado Sur, una interpretación marcada por la imagen de atraso, barbarie y superstición que tenemos de esas sociedades. Pesca industrial y pesca artesanal son dos sectores históricamente imbricados, lo que no quiere decir que sean dos fases evolutivas de un mismo proceso. Entenderlo de esta última manera respondería a planteamientos etnocéntricos fundamentados en una concepción que define la pesca industrial como progreso en oposición a la pesca tradicional, que sería la africana. Sin embargo, tras la independencia, el propio gobierno senegalés asume esta concepción y opta por dar fondos públicos a la pesca industrial en oposición a la pesca “tradicional”, considerada “arcaica”, “primitiva” e “inadecuada” para una explotación comercial satisfactoria (Ba, 2002: 190-191). En definitiva, tal y como afirman Chauveau y Samba (2012), se entendía, en sintonía con los planteamientos de los agentes clásicos de desarrollo, que el sector artesanal reposaba sobre la utilización de medios de producción “tradicionales”, característicos de una mentalidad y estructuras contrarias al progreso. La pesca local debía, por tanto, ser superada. Sin embargo, como reconocen estos mismos autores, la mayor parte de las innovaciones y cambios se explican menos por la acción de desarrollo propiamente dicha que por las relaciones entre el sector de la pesca y el conjunto de la economía senegalesa. 118 de pesca sostenible no estén establecidas en aguas senegalesas[reza el documento]. [Entre las exigencias planteadas están] la revocación inmediata de autorizaciones de pesca dadas a las flotas industriales extranjeras, una moratoria en la concesión de nuevas autorizaciones a pesca industrial extranjera, el control de la pesca ilícita, no declarada y no reglamentada, la puesta en práctica de recomendaciones dirigidas a la estabilización de stocks de especies en situación de sobre-explotación, el refuerzo de las redes de Áreas Marítimas Protegidas, el acompañamiento y fortalecimiento del sector artesanal y el refuerzo de la cooperación subregional para la mejora en la gestión de stocks compartidos, investigaciones y vigilancia común. (Declaración Conjunta de la Pesca, firmada por representantes de Consejos Locales de Pesca Artesanal, de asociaciones de pescadores, de AMPs, de mujeres transformadoras y de una ONG). 7. CoNCLuSioNES Sin duda, los actores locales juegan un papel determinante en la gestión de la pesca artesanal senegalesa a través de los CLPAs, lo que les brinda una oportunidad para el control de los propios recursos marinos. Así, a pesar de comportar distintos peligros –excesiva dependencia de agentes gubernamentales para su funcionamiento, presencia de empresas extranjeras con poder de decisión en la gestión de los propios muelles–, supone una experiencia real de participación en las estructuras de gestión. El asociacionismo, la tendencia a constituir colectivos de apoyo en torno a las actividades socio-profesionales, ha sido realidad en el sector local e informal mucho antes de estar fomentada o incluso reconocida por el Estado. Sin embargo, el contexto actual y la opción de la cogestión imponen la necesidad de revitalizar estas agrupaciones. Un buen comienzo, propuesto desde las propias asociaciones locales, ha sido la inclusión de los jefes de aldea o jefes de barrio, los ancianos y los sabios, autoridades que tienen gran importancia en el desarrollo de la vida social en sus contextos específicos y que pueden otorgar un mayor peso y atraer la implicación de las comunidades. Por todo lo que hemos analizado, y si entendemos que la cogestión debe estar asociada a a) la ampliación de la perspectiva local, b) la delegación de poder a agentes sociales vinculados al sector de la pesca y a las comunidades locales, c) la formación de instituciones inclusivas y d) un sistema político que huya de la exclusividad de la ciencia cognitiva e incorpore las formas de conocimiento popular (Suárez, Rodríguez y Florido del Corral, 2008), podemos afirmar que el sistema senegalés cumple con los requisitos de la cogestión. Sin embargo, ocurre que pesca artesanal y pesca industrial actúan en el mismo medio; por lo tanto, para incidir sobre la situación actual de la pesca en Senegal habría que tomar medidas poniendo en relación a ambos sectores. Toda actuación dirigida a la 119 pesca artesanal –ya sea fórmulas de gestión del muelle, prohibición de técnicas de pesca, acuerdos de calendario de actividad para la regeneración de especies– no tendrá efectos si no se trata conjuntamente con la pesca industrial, principalmente actuando sobre los actores económicos extranjeros. Esta presencia es todavía hoy muy activa en aguas senegalesas, ya sea mediante acuerdos internacionales, empresas mixtas o banderas de conveniencia. Los pescadores senegaleses son conscientes de ello, y reconocen tener que actuar en varios frentes a la vez: ya conseguimos que se fuesen los barcos rusos, nuestra próxima batalla son los barcos mixtos, comentaba un pescador de Joal. Esta afirmación responde a la anulación, por parte del presidente Macky Sall, de anular en 2012, 29 autorizaciones de pesca otorgadas a grandes buques extranjeros. Los propios actores presentes en los CLPA saben que sin presencia en la toma de decisiones en relación a la pesca industrial, la pesca artesanal vivirá situaciones cada vez más complicadas. ¿Cómo podemos pretender que un CLPA tenga éxito en mejorar la gestión de los recursos y la situación social sin la implicación del sector industrial? Solo la concertación de ambos sectores y un esfuerzo conjunto por el diálogo y el compromiso pueden dotar de operatividad y funcionalidad a la cogestión. El ejemplo de Mauritania tal vez pueda servir de modelo si se insiste en profundizar por esta senda, allí la FNP (Federación Nacional de la Pesca) engloba a todos los actores de ambos ámbitos, tanto artesanal como industrial. Que la cogestión de los muelles no basta para la supervivencia de la pesca artesanal senegalesa es algo que tienen claro los diferentes actores que participan. De ahí, que sus acciones no se agoten en las labores del CLPA sino que se busquen redes a distintos niveles que permitan seguir afrontando los distintos retos que se presentan, como se ha hecho para la Declaración conjunta sobre la Pesca englobando a Consejos Locales de Pesca Artesanal, asociaciones de pescadores, de AMPs, asociaciones de mujeres transformadoras. Los procesos que se están viviendo en la actualidad son una ocasión para que los actores pasen a ser una parte importante a la hora de participar de forma más directa en la gestión de un sector, como es el de la pesca artesanal que, mucho más que otros, necesita el reconocimiento de las variables socio-culturales o étnicas, socio-económicas, de organización y geográficas de las distintas comunidades participes. Esta implicación de las comunidades locales podrá constituir la piedra base de unas exitosas políticas del Estado, tanto en la reglamentación de la pesca interior, como de los acuerdos (o no acuerdos) con el exterior, en búsqueda del difícil objetivo de asegurar la sostenibilidad y viabilidad de un sector que atraviesa una profunda crisis en estos momentos. 120 rEFErENCiAS bibLioGrÁFiCAS Ba, Cheikh (2002) La transformation artisanal des produits de la pêche le long du litoral sénégalais: etude geographique. Dakar: Université Cheikh Anta Diop. Chauveau, Jean-Pierre y Samba, Alassane (2012) “Un développement sans développeurs? Histoire de la pêche artisanale maritime et des politiques de développement de la pêche au Sénégal”. En Patrick Pillon (dir.) La faim par le marché. Aspects sénégalais de la mondialisation. Paris: L’Harmattan. pp.267-286. Dembelé, D.M. (2007) Le droit au développement. Géneve: CETIM. Diop, Souadou (2011) Incidences socio-économiques de la cogestion dans le développement durable des pêcheries artisanales sénégalaises: exemple de la commune de Ngaparou (dans le département de Mbour). Memoria Máster 2. Universidad Gaston Berger de Saint – Louis. Diop, Oumar y Magrin, Géraud (2012) “Le poisson du Ceebu Jën est-il durable? La pêche maritime sénégalaise face au défi alimentaire”. En en Patrick Pillon (dir.) La faim par le marché. Aspects sénégalais de la mondialisation. Paris: L’Harmattan. pp.317-343. Environmental Justice Foundation (EJF) (2009) Lowering the Flag – Ending the use of Flags of Convenience by Pirate Fishing Vessels. Londres. Emonet, Y. (2006) El sector de la pesca en Senegal, Estudios de Mercado. Dakar: Instituto Español de Comercio Exterior. Fall, Massal (2012) “Mondialisation et Accords Internationaux de pêche: Sénégal-Union Européenne et Sénéga-Mauritanie”. En Patrick Pillon (dir.) La faim par le marché. Aspects sénégalais de la mondialisation. Paris: L’Harmattan. pp.287-301. FAO (2008) Vue générale du secteur des pêches national. La République du Sénegal. Enero 2008. Florido del Corral, David (2004) La pesca en Andalucía. Factores globales y locales de un proceso en crisis. Sevilla: Fundación José Manuel Lara. Florido del Corral, David (2007) “Desafíos y Respuestas en la Gestión de Recursos Pesqueros: el Caso de las Flotas Artesanales en la Andalucía Atlántica”. Zainak. Vol. 29, pp. 101-122. Jentoft, Svein; Chuenpagdee, Ratana y Pascual-Fernández, José J. (2011) “What are MPAs for: On goal formation and displacement”. Ocean and Coastal Management. Volume 54 (1), pp. 75-83. Jentoft, Svein; Pascual-Fernandez, José J.; De la Cruz Modino, Raquel; Gonzalez- Ramalallal, Manuel y Chuenpagdee, Ratana (2012) “What stakeholders think about Marine Protected Areas: Case Studies from Spain”. Human Ecology 40, pp. 185-197. 121 Losa, Sara; Ortega, Miquel; Mestre, María; Tarafa, Gemma; Schimp, Andrea (2010) Intereses económicos españoles en las negociaciones comerciales Europa-África. La pesca en Senegal como ejemplo. Catalunya: Setem. Mbaye, Adama (2012) “Chaînes de valeur du poisson et impacts sur la sécurité alimentaire au Sénégal”. En Patrick Pillon (dir.) La faim par le marché. Aspects sénégalais de la mondialisation. Paris: L’Harmattan. pp.345-359. Moreno, Isidoro (1991) “Identidades y rituales”. En Joan Prat, Ubaldo Martínez, Jesús Contrera e Isidoro Moreno (Eds.) Antropología de los pueblos de España. Madrid: Taurus Ediciones, pp. 601-636. Moreno Maestro, Susana (2004) “La nueva multiculturalidad de Andalucía”. Actas del XI Congreso sobre el Andalucismo Histórico. Sevilla: Fundación Blas Infante, pp. 265-276. Moreno Maestro, Susana (2006) Aquí y allí, viviendo en los dos lados. Los senegaleses de Sevilla, una comunidad trasnacional. Sevilla: Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias, Junta de Andalucía. Moreno Maestro, Susana (2008) “Diversidad religiosa y cohesión social. Creencias y rituales del colectivo senegalés en el proceso de integración en Sevilla”. En Díaz Brenis, E. y Hernández, J. (Coords.) Patrimonio Cultural, Turismo y Religión. México: Escuela Nacional de Antropología e Historia. Instituto Nacional de Antropología e Historia, pp. 71-86. Pillon, Patrick (2012) La faim par le marché. Aspects sénégalais de la mondialisation. Paris: L’Harmattan. Romero, Eduardo (2011) Quién invade a quién. Del colonialismo al II Plan África. Oviedo: Cambalache. Rouguiatou, A. Ka (2001) Impact de la pratique du mareyage et mutations sociales au milieu pecheur senegalais. Example de la langue de Barbarie à Saint-Louis. Memoria D.E.A (Diplôme d’études approfondies) Universidad Gaston Berger Saint - Louis. Sane, Khady (2000) Les accords de peche entre l’Union Européenne et le Sénégal: enjeux et impacts sur la gestión des ressources halieutiques. Memoria DEA. Dakar: Université Cheikh Anta Diop. Suárez de Vivero, Juan L.; Rodríguez Mateos, Juan C. y Florido del Corral, David (2008) The Paradox of Public participation in fisheries governance. The rising number of actors and the devolution process”. Marine Policy 32, pp. 319-325. Thiao, Djiga (2012) “Enjeux de consommation de produits halieutiques au Sénégal dans un contexte de recomposition de marché”. En Patrick Pillon (dir.) La faim par le marché. Aspects sénégalais de la mondialisation. Paris: L’Harmattan. pp.304-316.