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Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo

Moreno Gálvez, Francisco Javier

Abstract

Besides the practical use and/or appropriation of new technologies, one also has to consider their symbolic dimension, which is linked to social discourse that is often highly-charged ideologically. This article discusses the symbolic and ideological dimension by delving social imaginaries and visions of subjects as they interact with technological devices.We assume that subjects not only perceive the technical object they handle through its material features but also through the mental and social representations it suggests. The social mind sets built in the process both legitimize a given social order and question it through criticism. This double condition of instituting and criticizing the social order reveals that the imaginary is a field of conflict and negotiation characterized by persuasion, seduction, fascination (and even violent imposition). In this arena of struggle, the subject is not wholly in charge of his actions, which swing between automatism and autonomy (as Michel de Certeau notes, we choose tactical actions within an imposed strategy that is foreign to us). This work is part of a three-year R&D project that analyzes the uses of new technologies in public spaces with Internet access. For this study, the techniques of participant observation and in-depth interview were used, with 51 key informants between users and municipal technicians.

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H-ermes. Journal of Communication H-ermes, J. Comm. 7 (2016), 141-162 ISSN 2284-0753, DOI 10.1285/i22840753n7p141 http://siba-ese.unisalento.it Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. Javier Moreno Galvez Social representations of technology. The case study of Guadalinfo network. Besides the practical use and/or appropriation of new technologies, one also has to consider their symbolic dimension, which is linked to social discourse that is often highly-charged ideologically. This article discusses the symbolic and ideological dimension by delving social imaginaries and visions of subjects as they interact with technological devices.We assume that subjects not only perceive the technical object they handle through its material features but also through the mental and social representations it suggests. The social mind sets built in the process both legitimize a given social order and question it through criticism. This double condition of instituting and criticizing the social order reveals that the imaginary is a field of conflict and negotiation characterized by persuasion, seduction, fascination (and even violent imposition). In this arena of struggle, the subject is not wholly in charge of his actions, which swing between automatism and autonomy (as Michel de Certeau notes, we choose tactical actions within an imposed strategy that is foreign to us). This work is part of a three-year R&D project that analyzes the uses of new technologies in public spaces with Internet access. For this study, the techniques of participant observation and in-depth interview were used, with 51 key informants between users and municipal technicians. Keywords: social representation of technology; social appropriation of technology; digital citizenship; ideology; social autonomy. Imaginarios sociales de las nuevas tecnologías en la red Guadalinfo Diferentes corrientes han abordado la interacción entre los individuos y las nuevas tecnologías. Desde la etnotecnología, centrada en documentar los procesos de difusión de las técnicas en el tejido social así como las transformaciones sociales suscitadas por la apropiación de las técnicas, hasta el difusionismo, que relaciona la innovación técnica con la percepción subjetiva de la misma por parte de los individuos, pasando por los estudios en ergonomía y concepción de los dispositivos técnicos, preocupados por analizar el lugar y el rol de los humanos frente a los dispositivos técnicos, sobre todo en el momento de la concepción de estos dispositivos. No es extraño encontrar en estas corrientes tendencias hacia el determinismo, ya sea este técnico o social. Si el determinismo técnico traslada una visión de que son las tecnologías las que definen los usos y configuran nuestra visión del mundo, el determinismo social pone el acento en el papel condicionador de la reproducción social en la adopción y difusión de las tecnologías. Javier Moreno Galvez 142 Para la superación de este doble determinismo vamos a tomar como referencia la tradición francesa de sociología de los usos y su rechazo a esa trampa teórica al plantear que las esferas técnica y social no pueden entenderse por separado pues ni la mediación de la técnica es neutra ni las prácticas sociales son ajenas a la materialidad (Jauréguiberry y Proulx, 2011: 14-25). En este sentido, se propone la noción de doble mediación de lo técnico y lo social, que busca restituir la conexión entre ambas dimensiones pues la mediación es “a la vez técnica, porque la herramienta utilizada estructura la práctica, pero también social, porque el móvil, las formas de uso y el sentido asociado a la práctica se remiten al cuerpo social” (Jouët, 2000: 497). Esta perspectiva no solo nos va a ayudar a plantear una visión compleja de las mediaciones en la era digital, sino que también nos va a permitir elaborar un esquema de análisis de la interacción entre sujetos y dispositivos técnicos y de las representaciones sociales a ella asociada. A lo largo de la evolución de la sociología de los usos podemos identificar tres enfoques teóricos o ejes de análisis que nos van a resultar muy útiles para el análisis de las representaciones sociales de la tecnología en el caso que nos ocupa (Jouët, 2000: 499-508; Proulx, 2005: 13-17; Jauréguiberry y Proulx, 2011: 80- 101): 1. El uso situado en la cotidianidad, que analiza la manera en que las nuevas tecnologías se sitúan en el contexto específico de las prácticas cotidianas ligadas a las principales actividades del individuo (trabajo, placer, consumo, familia). Bajo el cuadro de la vida cotidiana, el usuario dota al objeto técnico de significaciones subjetivas (proyecciones, asociaciones) y los usos se inscriben en un sistema de relaciones sociales (económicas, de género, intergeneracionales, etc.) y en un mundo de vida que actúa sobre los usos tanto como es afectado por ellos. Así, las nuevas tecnologías son objetos en torno a los cuales se redefinen los roles sociales, se recomponen los grupos y se reorganizan las actividades cotidianas de ocio, servicios o trabajo. 2. Las representaciones de la técnica. Los usuarios perciben el objeto técnico que manipulan no solamente a partir de las características Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 143 materiales, sensibles, aparentes del objeto, sino también a partir de las representaciones mentales y sociales que tienen del objeto. Si las representaciones mentales se ligan más directamente al objeto con el cual los usuarios están en relación (así, un objeto técnico que haga emerger un sentimiento de temor o extrañeza en el usuario potencial le aparecerá como más difícil de dominar), las representaciones sociales provienen a menudo del discurso social que conlleva la imposición social de la técnica y se construyen a partir de diferentes fuentes: la educación, las interacciones en el trabajo o la familia, el discurso de la publicidad o de los medios, etc. Este eje de análisis se vincula también a las dimensiones políticas y morales inscritas en el objeto técnico, cuyo uso además de ser portador de representaciones sociales también lleva aparejados valores políticos y morales. El artefacto técnico puede funcionar como dispositivo de poder en la gestión de las asociaciones entre humanos pues las relaciones sociales de poder están encapsuladas en el diseño mismo del objeto técnico y dicho objeto se configura para ajustarse a un cierto tipo de usuarios. Encontramos un buen ejemplo de este funcionamiento al observar los valores y normas específicas que, inscritos en un objeto técnico determinado, se acercarían a una representación del usuario marcada por las relaciones de género. 3. Las formas socio-históricas del uso. El anclaje social e histórico de los usos en las series estructurales (formaciones discursivas, matrices culturales, sistemas de relaciones sociales de poder) que constituyen las rutinas individuales y, a nivel colectivo, los patrones de uso. Así, los usos se inscriben en una historia ya constituida de prácticas sociales y prácticas comunicativas que terminará influyendo en la forma en que se desarrollen las interacciones con los nuevos dispositivos. Aunque cada dispositivo puede parecer radicalmente nuevo, se pueden trazar hilos entre los usos de las diversas tecnologías de modo que queden al descubierto la continuidad y reproducción de las prácticas que se adquieren en lo cotidiano. Se trata de, como afirma Morley, “evitar el error Javier Moreno Galvez 144 históricamente egocéntrico de tratar los dilemas de nuestra propia época como si fueran únicos” (Morley, 2008: 127). A partir de estos ejes de análisis vemos cómo las nuevas tecnologías, además de tener un uso práctico ligado al uso y la apropiación, funcionan también en una dimensión simbólica que se vincula a discursos sociales, impregnados frecuentemente de una fuerte carga ideológica. Queda claro que partimos de una definición amplia de las nuevas tecnologías como un conjunto “heterogéneo de aparatos, instituciones y discursos” (Cabrera, 2011: 119) en el que el componente simbólico discursivo es tan o más importante que la parte técnica, pues estas se mantienen vivas en la sociedad gracias a su dimensión simbólica, y no por su funcionalidad o su utilidad, “lo imaginario es tan constitutivo de la técnica como su propia realidad física. El ordenador (…) no puede funcionar sin chips pero tampoco sin su matriz simbólica e imaginaria” (ibídem: 64). Cuando hablamos de imaginario nos referimos a algo que es “parte integrante de lo real, puesto que es parte constitutiva de la materia misma del sentido que lo real tiene para los hombres” (Martín Barbero, 2002a: 73). Podemos definir los imaginarios, en un primer nivel, como un conjunto o totalidad coherente (con cierta clausura) de creencias compartidas constituido por sentimientos, ideas e imágenes, que constituyen una auto-representación de una sociedad determinada, una imagen de sí. En un segundo nivel, suponen un saber deformado, determinado socialmente e instrumentalizado por el poder. Los imaginarios cumplen tres funciones en relación con la sociedad: 1. Instituyen y crean un orden social a la vez que son instituidas y creadas por este mismo orden. 2. Mantienen y justifican la legitimación, integración y consenso en ese orden social, de modo que permiten a la vez el dominio, la adaptación y el sometimiento de los individuos sociales a un orden anterior y exterior a ellos. 3. Cuestionan y critican el orden social a través de la crítica, la reforma y el cambio de una sociedad determinada (Cabrera, 2011: 176-180). Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 145 Esta doble condición de instituidores y críticos con el orden social es muestra de que el espacio de los imaginarios se erige como un espacio de luchas, de negociación, en el que se dan cita las acciones de la persuasión, la seducción o la fascinación (aunque también a veces de las imposiciones violentas) y en el que el sujeto solo es parcialmente dueño de sus acciones, oscilando entre el automatismo y la autonomía (como nos recordaba de Certeau, elige sus acciones tácticas dentro de una estrategia impuesta que le es ajena) (ibídem: 27). Las páginas que siguen a continuación dan cuenta de las representaciones sociales y los imaginarios que sobre las nuevas tecnologías pudimos identificar en diferentes actores relacionados con la red de telecentros Guadalinfo. Este trabajo fue posible en el marco de un proyecto de I+D que durante tres años analizó, a través de una metodología cualitativa que incluía entrevistas en profundidad, los usos de las nuevas tecnologías en espacios públicos de acceso a Internet1. Los telecentros se erigen como un espacio de mediación donde se construyen y reconstruyen los imaginarios sociales, las representaciones mentales y los discursos sociales en torno a las nuevas tecnologías. En ellos, los diferentes actores ponen en juego en sus acciones tecnológicas diferentes proyecciones simbólicas, a veces complementarias y otras veces contradictorias, que influyen en las formas de uso y apropiación social de las nuevas tecnologías. Este escenario que se configura está atravesado por negociaciones de sentido y por las ambivalencias derivadas de las diferentes posiciones sociales desde las que actúan los sujetos. Los telecentros forman parte del imaginario a la vez que también ayudan a configurarlo, siendo para muchos de sus usuarios la llave que desde lo simbólico abre la puerta a la aceptación y al uso de las nuevas tecnologías. En los siguientes apartados trataremos de ordenar por ejes temáticos los principales imaginarios sociales que en torno a las nuevas tecnologías hemos encontrado durante nuestro trabajo de campo. 1Durante el trabajo de campo se realizaron entrevistas a 51 informantes, entre usuarios, técnicos dinamizadores y representantes políticos de tres municipios de Andalucía: Jun, Gobernador y Trebujena. Para preservar el anonimato de las fuentes entrevistadas, hemos utilizado nombres ficticios para ilustras sus declaraciones. Sí se han utilizado los nombres reales de los representantes políticos de los Ayuntamientos y del Consorcio Fernando de los Ríos. Javier Moreno Galvez 146 Las nuevas tecnologías como acceso a un mundo sin límites El surgimiento de cada innovación tecnológica infocomunicacional viene acompañado de la reedición de una serie de promesas de apertura, libertad, expansión de nuevas posibilidades para el desarrollo político, social y económico de aquellas comunidades que adopten dichas tecnologías. Con el surgimiento del telégrafo, como también ocurrió posteriormente con el teléfono, se sucedieron los discurso sobre la inauguración de una nueva era de comunicación horizontal y transparencia que permitiría la extensión de la libertad y la democracia a nivel internacional. Los dispositivos digitales también reeditan estas esperanzas, que se asocian con la posibilidad de romper, gracias al uso del objeto técnico, con los problemas y límites que afectaban a la sociedad hasta ese momento. Es lo que Mattelart denomina tecno-utopía comunicacional y que sitúa en el ámbito de la comunicación la posibilidad de ruptura cualitativa con el pasado y la aprehensión de un futuro mejor (Mattelart, 2001). Sin ánimo de repetir lo que suponen las visiones neodifusionistas, el determinismo tecnológico o los mitos que acompañan a la sociedad de la información cuando esta se expresa como ideología, nos encontramos con que se dan cita en torno a las nuevas tecnologías una serie de visiones que explican, de manera simplificada, los complejos procesos científicos y tecnológicos que operan tras los cambios que de manera fehaciente están siendo experimentados por los usuarios en el ámbito laboral, familiar, educativo o de ocio. Una de las representaciones sociales más recurrentes en este sentido es la de la apertura de un amplio abanico de posibilidades que se abren con las nuevas tecnologías: “Es que es una ventana al mundo, ya ves ´tu todo esto de las revueltas de los tunecinos '¿por qué esto de las revueltas?', ¡pues todo tiene que ver! Es una ventana, se abren los ojos, se ve ¿no? (Vicenta Montijo, usuaria). Por otro lado, este nuevo mundo anunciado por el adelanto tecnológico parece producto de la ciencia ficción, como si las nuevas tecnologías llegaran de otra galaxia con una fuerza imparable para cambiar el entorno que nos rodea y a la que hay que tratar como si fuera una amiga (Robins y Webster, 1999: 74): Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 147 El ordenador es como un amigo, ¿sabes? Si hay algo que no entiendo puedo saberlo por el ordenador, buscar y aprender muchas cosas. Siempre también el tema de noticias en todo el mundo. Entonces igual que un amigo, ¿sabes? Y un mundo ancho, el ordenador es un mundo ancho (Jasim Gali, usuario). Nos encontramos con la creencia compartida de que el acceso a las nuevas tecnologías representa el acceso a un mundo nuevo, en el que pagando un peaje (de adquisición de competencias pero también de adquisición de los dispositivos tecnológicos) se accede a un complejo mundo de posibilidades y nuevas formas de conocer, pensar, imaginar o relacionarse. A nivel de la sociedad, la proyección simbólica de apertura a este mundo nuevo que acompaña a las nuevas tecnologías se vincula con la promesa de acceso a un mundo sin límites en el que el uso de las nuevas tecnologías asegura la superación de los límites de movimiento, velocidad, distancia, cuerpo, memoria, visión, etc. en un camino de dirección única hacia el futuro (Cabrera, 2011: 66). Todo está disponible en Internet de manera inmediata, cualquier información, cualquier servicio, desde la compra por Internet hasta el voto electrónico, pasando por todas las ofertas de los trabajos disponible en un entorno determinado. Si no hay límites para lo que se puede encontrar en Internet, tampoco lo hay en el tiempo que se dedica a las nuevas tecnologías, en una espiral en la que cuanto más se descubre, más se percibe la inmensidad de lo que queda por descubrir, como comenta Sara Alonso, una usuaria del centro Guadalinfo de Trebujena, “el Tuenti te lo cuenta todo, porque por el Tuenti lo dicen todo, te lo dicen todo, digo. Y es verdad, el Internet da mucho”. Entre las representaciones sociales que Cabrera deriva de la promesa del acceso a un mundo sin límites, entre los usuarios de los centros Guadalinfo hemos podido identificar tres: el reino de la posibilidad total, el hombre en estado de novedad permanente y un mundo sin afuera (ibídem: 40-41). En primer lugar, el reino de la posibilidad total está fundado en la creencia de que todo es posible gracias a las nuevas tecnologías y, como complemento, que la mera posibilidad es obligación para la acción (ídem), con lo que se fundamenta un esquema de imperativo tecnológico en el que parte del proceso de seducción radica en el razonamiento acerca de la imposibilidad de desenvolverse en el entorno social sin el dominio, posesión incluida, de los dispositivos tecnológicos. Este imperativo de la acción ligado a las ilimitadas puertas abiertas por las nuevas tecnologías es un Javier Moreno Galvez 148 recurso corriente por parte de los dinamizadores locales que, en su trato cotidiano con los usuarios actuales y potenciales, terminan dibujando un contexto marcado por el cambio tecnológico al que hay que adaptarse sin demora, especialmente aquellos colectivos en riesgo de exclusión digital. Trinidad Salguero, dinamizadora local de un centro Guadalinfo, llega a definir lo tecnológico como un deber antes que como un derecho: No, hace falta, yo creo que la población, digamos que la sociedad o el tema tecnológico avanza muy rápido y no nos está dando realmente tiempo de asimilar los cambios, y el otro día lo comentábamos, que se está conformando el tema de lo tecnológico más como un deber que como un derecho. Porque esto debería ser un derecho que la ciudadanía tiene a su disposición y es que ya es un deber. Porque el que no sepa gestionar on-line, qué te digo yo, para sacar una cita a la ITV o para el borrador de la declaración de la renta, que ya no viene ni por correo, es que se queda totalmente a la cola. Y es algo que va muy muy rápido y a la gente le hace falta, le hace falta … Y por esto te decía que la sociedad, nos está obligando, o les está obligando, ¡qué yo los veo eh! Y yo digo ‘mira yo me salvo, yo tengo 30 años’ y los últimos años de carrera me cogió con todo este tema y la intuición como te digo más o menos la puedo tener, pero ¿ellos? es muy complicado, pero complicado, y por más que tú digas ‘y cómo noooo’ (Trinidad Salguero, dinamizadora local). En segundo lugar, cristaliza también en el imaginario social la existencia de un estado de novedad permanente que impone la renovación periódica de los aparatos y de las competencias necesarias para usarlos. La apropiación de las nuevas tecnologías no se reduce a etapas poco numerosas y aisladas en el tiempo, su renovación permanente multiplica las necesidades de puesta al día e impone un estado de vigilia indefinido para los usuarios. Esta exigencia acentúa las desigualdades porque no todos los usuarios pueden (o desean) consagrar el tiempo necesario a probar las últimas novedades, buscar compatibilidades, corregir los errores, tantear para encontrar nuevas funcionalidades o, simplemente, encontrar en una nueva versión las funcionalidades con las que se está familiarizado (Granjon et al., 2009: 15). Esta perspectiva no tiene fin porque el horizonte temporal no tienen límite, es frecuente la aparición entre los usuarios de un estado de “ansiedad del que tiene pero solo mientras tanto” (Cabrera, 2011: 40). Se suceden así reacciones de los usuarios que van desde el desconcierto cuando se enfrentan a nuevos programas o a sistemas operativos diferentes a los que han Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 149 estado usando en los telecentros, hasta la frustración derivada de no estar aprovechando lo suficiente las posibilidades que ofrecen los dispositivos digitales: A veces también me pasa porque creo que no le estoy sacando como esto, que no le saco todo lo que tiene, que me falta… es el sentimiento que tengo, quiero aprender más cosas, más cosas, me gusta ser más suelto en esas cosas, más… Sí, capacitarte, hacerte… Ahí, y además también por el trabajo, también hay mucho trabajo que es con el ordenador y no saber… al menos que sepas… (Adel Obbadi, usuario). Esta incapacidad de seguir el ritmo que impone la velocidad del cambio tecnológico es proyectada especialmente por aquellos usuarios que por motivo generacionales o de género presentan mayores barreras mentales a la hora de afrontar el uso y apropiación de las nuevas tecnologías, recurriendo frecuentemente a la argumentación de que no encuentran a nadie que se adapte a su ritmo para familiarizarse con las nuevas tecnologías, que ya es tarde para tomar el tren de la revolución tecnológica o que la tecnología es cosa de jóvenes (y hombres fundamentalmente). También en los imaginarios sociales se reflejan y refuerzan las divisiones sociales, arrastrando las huellas de la desigualdad social y de las contradicciones tradicional apegadas a lo local al nuevo espacio de lo global-virtual (Martín Barbero, 2012: 148). Finalmente, en tercer lugar, nos encontramos con la percepción de que ya no hay un afuera en el mundo, sino que todos estamos en el ilimitado adentro de lo tecnológico en conexión continua e instantánea. Ya no se habla de comunicarse o de informarse, sino de estar conectado y en contacto. Además, como consecuencia de este mundo sin afuera, el espacio vivido ha sido desestructurado y es cada vez más difícil encontrar espacios destinados exclusivamente para cada actividad (trabajo, hogar, ocio), difuminándose los límites entre ellos (Cabrera, 2011: 41; 70). Como hemos visto, muchos usuarios a medida que van adquiriendo habilidades tecnológicas comienzan a gestionar la dinámica de la multitarea a partir de la cual son capaces de estar buscando trabajo a la vez que mantienen conversaciones a través de las redes sociales o navegan por Internet buscando información para algún curso formativo organizado por Guadalinfo. Este imperativo de la conexión continua deriva en muchas ocasiones en un uso repetitivo y compulsivo de las nuevas tecnologías, en patologías o adicciones Javier Moreno Galvez 156 (Ríe) y cuando se me encendía así la: “Huy, niña que a esto lo ha pasado algo”, “Mamá que no le pasa nada” Y hasta que no llegué aquí, y me costó, uf. ¿Mucho no? Hombre no es que me, sino que yo parecía que no, claro y ya sí, ya lo voy cogiendo (Sara Alonso, usuaria). No, no sabía lo que era, esa palabra me sonaba aaa y le pregunté a Rosa ‘y eso’ ‘claro, donde tengo yo el sitio, con los ordenadores’. Es que yo con la tecnología he estado un poquillo ¿sabes? Como que no me hacía a mí mucha gracia lo de la tecnología, yo me pegaba más a lo antiguo (...) Es muy interesante, yo creo que te da miedo porque no lo conoces, porque te da miedo que lo ves muy difícil al principio, pero ya luego cuando tú ves que puedes meterte y puedes, hombre, yo no lo utilizo para tonterías el Internet, pero para cosas que me sirvan y que yo aprenda a mí sí me gusta mucho (Matilde Morales, usuaria). Participación ciudadana y transparencia: fetichización y visiones mágicas de las nuevas tecnologías Un tercer eje temático de los imaginarios sociales en torno a las nuevas tecnologías lo constituye el relacionado con la mayor participación y transparencia que acarrea la disponibilidad de la información que acompaña al cambio tecnológico. Ligado a la idea de desarrollo y progreso, los discursos sobre nuevas tecnologías también vienen acompañados de promesas de mayor participación ciudadana y de una democracia de mayor calidad, precisamente en una coyuntura histórica donde lo que predominan son fenómenos como el déficit democrático o la desafección política. El acceso a las nuevas tecnologías y la adquisición de competencias tecnológicas se vinculan así, en las visiones más tecno-optimistas, con procesos de mayor participación en la toma de decisiones colectiva y de empoderamiento ciudadano en el plano individual. Entre los actores políticos envueltos en el programa Guadalinfo encontramos muchas referencias acerca de las bondades que las nuevas tecnologías acarrean para el buen funcionamiento del espacio público, en parte debido a las mayores posibilidades de informar e interactuar en tiempo real con la ciudadanía. En el municipio de Jun, debido en parte a su particular historial tecnológico, es donde el imaginario social de la participación ciudadana mediada tecnológicamente aparece de forma más clara y desarrollada: No, yo creo en la teledemocracia, de hecho, Romano Prodi señaló a Jun como lugar natal de la teledemocracia activa, creo en la teledemocracia porque todo es Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 157 consultable. Ahora por ejemplo por mi mismo decido que vamos a quitar el alumbrado de Navidad sin consultar. Hubiera habido una gran protesta ciudadana si lo hubiéramos usado un decreto de la Alcaldía. pero yo creo que de esta forma hemos visto que estaba todo el mundo posicionado a favor, el sentido común, nace de las personas, y yo soy de los que creen que gracias a que nuevas tecnologías están al servicio de las personas con esta nueva revolución del conocimiento, hay que apoyarse en esas nuevas tecnologías para que la gente pueda posicionarse en el día a día (José Antonio Rodríguez, alcalde de Jun). Una teledemocracia que se ha convertido en un símbolo, casi en una marca, entre los usuarios del municipio, muchos de los cuales vinculan su mayor participación política a la posibilidad de contactar directamente con el alcalde o al seguimiento de los plenos en directo vía streaming: Yo hago lo que puedo, sí sí, intento, hombre no siempre pero intento. A lo mejor a los plenos la gente no viene al pleno ‘no voy al pleno a que te vea todo el mundo’ y se meten por Internet, no los ve nadie pero ellos lo ven y están informado. No es lo mismo que te cuenten las cosas a que tú las veas (Manuela Vázquez, usuaria). Aunque en el resto de municipios analizados no encontramos ejemplos tan desarrollados sobre esta materia, sí que se comparte un imaginario social vinculado a las posibilidades de cambio social vinculadas a las innovaciones tecnológicas. No obstante, estas representaciones sociales suelen estar vinculadas a procedimientos que tienen más que ver con la administración electrónica que con el desbordamiento de las tradicionales formas de representación política. En otras palabras, se fomenta un cambio tecnológico vinculado a un bajo nivel de innovación política, lejos de las posibilidades de creación de redes pluralistas o incluso de procesos de democracia directa (Subirats, 2002: 100-101). Esta confusión de cambio tecnológico con cambio político lo que denota es precisamente una visión mágica de las nuevas tecnologías en la que se confunden unos hechos (aparatos) con otros de mayor trascendencia (sistema social y técnico), en una suerte de fetichización que dota al dispositivo de una fuerza mágica que no es sino el valor que adquiere en una relación social reificada y traspuesta en él (Cabrera, 2011: 148; Martín Barbero, 2002a: 51). La proyección mágica en los discursos sobre las nuevas tecnologías viene acompañada por el dominio de los expertos, verdaderos gurús a la hora de predecir (y prefigurar, en realidad) el rumbo que tomará el cambio tecnológico. Los gurús anuncian el Javier Moreno Galvez 158 futuro, arrojan luz entre el ciudadano y el complejo entorno que le envuelve, pero también le construyen ese futuro, de acuerdo a los intereses de la industria y los departamentos de marketing de las empresas tecnológicas, funcionando como una forma muy sofisticada de publicidad y promoción (Cabrera, 2011: 132). El Consorcio Fernando de los Ríos, en los encuentros anuales de dinamizadores locales, invita a algunos ponentes que son considerados gurús de la sociedad de la información, de hecho, actores como el alcalde de Jun o el director general del Consorcio, Juan Francisco Delgado2, son percibidos como gurús por parte de algunos dinamizadores locales: Yo me acuerdo Negroponte, fíjate, a Negroponte lo llevaron a la reunión del Consorcio en Granada, Negroponte es todo lo contrario a lo que son los objetivos de Guadalinfo, y mi se me quedó una frase (...) la única frase que me quedó con Negroponte es que el tío quería alfabetizar para tener consumidores’ o sea, lo dijo claramente ‘es que tenemos tal’ y digo yo lo que vi claramente es que el tío quería que las comunidades, no era aportarles un ordenador barato, era aportarle un consumidor más, y yo lo que veo es eso, que quieren vender Guadalinfo en lugar de alfabetizarlos yo lo que veo es que quieren tener consumidores, o sea, ellos ven Guadalinfo como una red de consumo, muy importante, entonces por aquí creo que pueden ir los tiros (Roberto Gómez, dinamizador local). De acuerdo con Morley, estamos ante una retórica de lo sublime tecnológico, de idolatría de la información, en el que los dispositivos tecnológicos parecen imbuidos de un aura de progreso y cambio, que no es exclusiva del momento histórico actual sino que ha ido protagonizando una larga historia de sueños de liberación vinculados a los sucesivos surgimientos de nuevas tecnologías, desde el vapor hasta la digitalización (Morley, 2008: 292). La novedad es que ahora la ideología del progreso ha sido totalmente sustituida por la ideología de la comunicación, que retoma los mismos mitos que habían caracterizado a la primera (desaparición de los conflictos sociales gracias a la organización racional de la política, superación de las desigualdades económicas y la consecución de una verdadera convivencia entre las culturas), una visión que presenta los problemas sociales como problemas de comunicación, pues al poner en contacto a la gente se equilibran los desordenes sociales (Mattelart, 2001). 2 Juan Francisco Delgado cesó como director del Consorcio Fernando de los Ríos en abril de 2014, tras casi siete años de mandato. Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 159 La ideología de la comunicación y todos sus mitos no hacen sino simplificar, de manera idealista, un complejo proceso social, económico y político en marcha. Al sustituir lo político por lo tecnológico se olvida la centralidad del problema del poder y del conflicto en las sociedades actuales, fuertemente marcadas por unas cada vez mayores desigualdades sociales. En términos democráticos, las nuevas tecnologías son ambivalentes y traen asociadas una serie de amenazas o peligros que, siguiendo la propuesta de Rheingold (2004: 211- 227), resumimos en tres bloques: 1. Amenazas a la libertad, relacionadas con la ubicuidad de los diversos dispositivos tecnológicos de vigilancia que aumenta la capacidad de control de los ciudadanos por parte del mercado y del Estado. Las nuevas tecnologías cumplen una función clave para alcanzar el control de la sociedad en un largo proceso histórico que ha tomado varias formas, desde el panóptico de Bentham hasta la sociedad global en red (Robins y Webster, 1999: 129). Este control disciplinario se reproduce, aunque en pequeña escala, en las prácticas sociales que hemos analizado en los centros Guadalinfo, desde los padres que buscaban a través de la alfabetización digital aumentar el seguimiento de los usos que sus hijos realizaban en el hogar, hasta el propio Consorcio a través de las diferentes herramientas de seguimiento y evaluación de la actividad que, en última instancia, constituyen registros de información que podrían adquirir valor de cambio. 2. Amenazas para la calidad de vida, debido a que las exigencias del trabajo trascienden el espacio de la oficina y colonizan, gracias a los dispositivos tecnológicos, todas las esferas de la vida. Por otro lado, estos dispositivos ocupan cada vez mayor cantidad de tiempo respecto de la interacción humana y aumentan la ansiedad de estar en contacto. Tanto es así que la desconexión se erige en una especia de eutanasia social pues supone no solo una exclusión económica, por la falta de acceso material a las redes, sino también social y política, cultural, de aislamiento de los flujos en los que actualmente se desenvuelven las Javier Moreno Galvez 160 relaciones sociales (Cabrera, 2011: 61). A nivel de imaginarios, las consecuencias sociales de la desconexión se resumen muy bien en la sentencia de una dinamizadora local sobre la importancia de las nuevas tecnologías: “si no estás en Internet no existes, eso está muy claro” (Clara Moreno, dinamizadora local). 3. Amenazas a la dignidad humana, pues con la interacción con las máquinas el hombre corre el riesgo de deshumanizarse cada vez que adapta su cuerpo, sus sentidos y su manera de pensar al mundo tecnológico. A modo de conclusión A lo largo de las páginas anteriores hemos tratado de dar cuenta de las diferentes representaciones sociales de la tecnología, apuntando a los imaginarios dominantes que se reproducen en contextos de alfabetización digital y acceso público a los dispositivos tecnológicos. A través de estos imaginarios se nos han hecho evidentes algunos de los discursos sociales más recurrentes que acompañan a la innovación tecnológica (progreso, desarrollo o cambio social). Estos discursos nos remiten a una tecno-utopía comunicacional que, como ya hemos visto, sustituye la ideología del progreso por la ideología de la comunicación, que se convierte en una ideología del conjunto de la sociedad pues si antes se hablaba de sociedades industriales, ahora se habla de sociedades de la información. Aunque los telecentros se han constituido como servicio público fundamental para ciudadanos y entidades sociales, la construcción ideológica de la tecnología (proveniente de diferentes instituciones sociales como los medios de comunicación, la escuela o las administraciones públicas) que contamina las políticas e iniciativas de inclusión digital compromete la potencialidad de experiencias como las de los centros Guadalinfo, que en muchos municipios rurales de Andalucía son prácticamente el único centro de recursos abierto a la ciudadanía, sustitutos de los antiguos centros cívicos o casas de la cultura en las prácticas y en los imaginarios de los ciudadanos. Sin ánimo de repetir lo que suponen las visiones neodifusionistas, el determinismo tecnológico o los mitos que acompañan a la sociedad de la Representaciones sociales de la tecnología. El estudio de caso de la red Guadalinfo. 161 información cuando esta se expresa como ideología, cabe decir, para finalizar, que estamos ante una situación donde no son posibles las lecturas maniqueas, oscilantes entre las lecturas tecno-optimistas y las posturas apocalípticas. Como apunta Martín Barbero, “entre el optimismo vacuo y la paranoia caben sin duda aquellas preguntas que ponen en relación las virtualidades de la tecnologías con sus usos sociales” (Martín Barbero, 2002a: 198). Este es el reto que actualmente se encuentra en disputa. Bibliografía Cabrera, Daniel H. (2011): Comunicación y cultura como ensoñación social, Madrid: Editorial Fragua. De Certeau, Michel (1980): La invención de lo cotidiano. 1. Artes de Hacer, México: Universidad Iberoamericana. Granjon, Fabien y Le Foulgoc, Aurélien (2011): "Penser les usages sociaux de l'actualité". En Revue Reséaux, nº 170 (6), pp. 17-43. Granjon, Fabien, Lelong, B. et Metzger, J. L. (2009): «Introduction. 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