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el rigor del Sur A U G U S T I N R A B O U I L L E D I R E C T O R E S : D R . C A R L O S T A P I A M A R T Í N D R A . J O H A N A H E R R E R A A R A N G O M C A S 2 0 2 3 - 2 0 2 4 U N I V E R S I D A D D E S E V I L L A CLIMA EXTREMO ARQUITECTURA RE-ORGANIZACIÓN SOCIAL N S E O
El rigor del Sur clima extremo, arquitectura, re-organización social Trabajo fin de máster Estudiante: Augustin Rabouille Directores: Dr. Carlos Tapia Martín, Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad de Sevilla Dra. Johana Herrera Arango, Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, Universidad Javeriana, Bogotá Máster Ciudad y Arquitectura Sostenibles 2023-2024 Escuela Técnica Superior de Arquitectura – Universidad de Sevilla
agradecimientos Al llegar al final de este fascinante trabajo, me gustaría en primer lugar dar las gracias a mis tutores, Dr Carlos Tapia Martín y Dra. Johana Herrera Arango, que me ayudaron a definir este misterioso objeto, el "rigor del Sur", que me ha permitido descubrir tres fascinantes hábitats humanos. Carlos y Johana no solamente me apoyaron en este largo proceso, también me abrieron vastos horizontes intelectuales en los campos de la arquitectura, las ciencias sociales y la filosofía. Gracias a todas los colaboradores que compartieron sus valiosos conocimientos a través de entrevistas : M. Yassir Benabdallaoui y Mme Souad El Ibrahimi, expertos del PNUD para la estrategia de valorización de los ksours y kasbahs en Marruecos ; Álvaro Vargas Román, arquitecto ; Laureano Carbonell, habitante de Esquivel, miembro de la Asociación Cultural y Patrimonio de Esquivel ; y Yohan Hubert, biólogo, ecólogo y experto en agricultura urbana. Un agradecimiento especial a Álvaro Vargas Román por sus magníficas imágenes de M'Hamid. También quiero dar las gracias a todos aquellos, especialmente a mi familia, que se unieron a mi alegría de realizar un doble sueño: estudiar arquitectura y vivir en Andalucía. Finalmente gustaría dar las gracias a todos aquellos y aquellas que me han abierto los ojos a la arquitectura ecológica y a sus dimensiones sensibles y profundamente humanas. Por último, me gustaría dar las gracias a mis fieles compañeros de investigación durante este máster.
3 resumen Este estudio parte de la observación de un movimiento masivo de isotermas ya empezado y proyectado con el calentamiento global. Basándose sobre tres estudios de caso en un eje Sur-Norte, este trabajo de fin de máster explora las características climáticas del "rigor del Sur" y como determina tipologías arquitectónicas y modelos de organización social. A partir del estudio del oasis de M’Hamid (Marruecos), se destacan seis principios para una “ecología de los oasis” adaptada al rigor del Sur, incluyendo la integración de sistemas humanos y ecológicos y la construcción adaptada al clima. Se analizan los dos siguientes estudios de caso - Esquivel (España) y Bastide-Niel (Francia) – bajo este prisma. Finalmente, se proponen escenarios de futuro y oportunidades de adaptación para los tres estudios de caso, inspiradas en las ecología de los oasis, subrayando la necesidad de una planificación urbana y social que tome en cuenta a los escenarios de fuerte cambio climático. abstract This study starts from the observation of a massive movement of isotherms already started and projected with global warming. Based on three case studies on a South-North axis, this Master's thesis explores the climatic characteristics of the "rigour of the South" and how it determines architectural typologies and models of social organisation. Based on the study of the M'Hamid oasis (Morocco), it highlights six principles for an "oasis ecology" adapted to the rigour of the South, including the integration of human and ecological systems and climate-adapted construction. The following two case studies - Esquivel (Spain) and Bastide-Niel (France) - are analysed in this light. Finally, future scenarios and adaptation opportunities are proposed for the three case studies, inspired by the oasis ecology, underlining the need for urban and social planning that takes into account scenarios of strong climate change.
4 índice Introducción 6 1 • Habitar en una época de amenazas a la habitabilidad 7 2 • El rigor del Sur. Hipótesis y precedentes en la literatura 15 3 • Método 21 Estudio climático comparado 24 1 • Factores climáticos de impacto 25 2 • Observaciones históricas y proyecciones localizadas en los estudios de caso 25 3 • Migraciones y adaptaciones 30 Oasis de M'Hamid, Marruecos 33 1 • M’Hamid el Ghizlane, o la experiencia histórica de un clima árido y hostil 35 2 • El oasis y la modernidad. Cambios sociales y arquitectónicos 57 3 • M'Hamid ante el cambio climático. Escenarios de futuro. 68 4 • Conclusión: lecciones de la ecología de los oasis para un hábitat adaptado a climas secos y cálidos 71 Esquivel, España 79 1 • Esquivel, pueblo moderno del Sur de Europa 81 2 • Historia y tipología de un pueblo agrícola 89 3 • Esquivel, 70 años después. Un hábitat “a escala humana”. 103 4 • Esquivel ante el rigor del Sur. Escenarios de futuro. 109 5 • Conclusión: aprendizajes desde la ecología de los oasis para Esquivel 115 Bastide-Niel, Burdeos, Francia 118 1 • Bastide-Niel, un nuevo barrio de la metrópoli de Burdeos 120 2 • Bastide-Niel, "eco-barrio" bioclimático 129 3 • Bastide-Niel ante el rigor del Sur. Escenarios de futuro 145 4 • Conclusión: aprendizajes desde la ecología de los oasis para Bastide-Niel 149 Conclusiones 150 Tabla detallada 155 Bibliografía 159 Anexos 168
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6 El rigor del Sur Introducción Ya volvieron las cigüeñas Junto a la veleta Ya volvieron las cigüeñas Junto a la veleta Junto a la veleta Y a la senda marismeña Simpecados y carretas A la senda marismeña Simpecados y carretas La primavera Otra vez la primavera La primavera ha venío Y la gente rociera Otra vez se va al rociero Canto tradicional de sevillanas
7 1 • Habitar en una época de amenazas a la habitabilidad ¿Volverán las cigüeñas con la primavera? De las marismas del estuario de la Gironda a África subsahariana, las cigüeñas blancas que toman anualmente la ruta del Sur, pasan por Andalucía, las marismas de Doñana, cruzan el estrecho de Gibraltar hacia los oasis Marruecos, última etapa ante el Sahara. En verano retoman la ruta del Norte, hacia Europa central, en Gironda o en Alsacia. Las cigüeñas blancas son las “centinelas del clima” (Sorlier 2024): la observación de sus movimientos migratorios nos enseña el estado de sus hábitats en varios puntos del planeta. Observaciones muestran que las cigüeñas tienden a volverse sedentarias en Europa central, a medida que los inviernos son menos fríos; o a pasar el invierno en la península ibérica, sin cruzar el estrecho. Las condiciones de habitabilidad del planeta cambian, influenciando los movimientos de sus habitantes. La distribución geográfica de la vida en la Tierra está ampliamente conectada con la distribución geográfica de las temperaturas, un hecho ya adelantado a su tiempo por Alexander Von Humboldt al momento de crear el mapa de las isotermas (Lenoir 2020). Cuando las condiciones biofísicas ya no se cumplen, las formas de vida emigran. Con el cambio climático, los científicos observan un “desplazamiento invisible de las isotermas de una manera más o menos estructurada en el espacio: principalmente hacia los polos a lo largo del gradiente latitudinal y hacia arriba a lo largo de los gradientes de altitud" (Lenoir 2020). Esto da lugar a la "carrera de las isotermas": un desplazamiento de las especies de fauna y flora en latitud y en altitud, en estrategias adaptativas (Lenoir 2020). A medida que las isotermas cercanas al eje ecuatorial se vuelven más rigurosas en términos de presión sobre lo vivo, las isotermas más propicias para la vida se desplazan hacia los polos. Las sociedades humanas también se ven afectadas por los cambios climáticos en su posibilidad de habitar y sus maneras de habitar. Numerosos son los filósofos que se interesan en lo que «habitar» significa para el ser humano (Ricoeur 2003; Illich 1984, 64-75; Heidegger 1951; Saint-Exupéry 1948, entre otros). Para algunos, habitar es lo propio del ser humano: Los seres humanos habitan. Habitaron la Tierra de mil maneras y copiaron las formas de hábitat de los demás. Lo que ha determinado el carácter evolutivo del espacio habitado durante milenios no es ni el instinto ni los genes, sino la cultura, la experiencia y el pensamiento. (Illich 1984, 64-75) La relación entre habitar y construir es íntima (Heidegger 1951). La arquitectura, como disciplina de la técnica constructiva, se interesa inevitablemente en lo que abarca “habitar”. En este trabajo final para el Máster en Ciudad y Arquitectura Sostenibles de la Universidad de Sevilla, se estudiarán tres hábitats humanos confluyentes en la incertidumbre provocada por el cambio climático sobre su habitabilidad. Nuestra reflexión se interesará en los desafíos de la adaptación al rigor climático, vinculando el estudio de su clima presente y proyectado, de sus tipologías arquitectónicas y de su organización social.
8 a. Lo que significa «habitar» Para iniciar esta reflexión sobre el hábitat frente al cambio climático, la introducción intenta comprender lo que significa «habitar» y, más concretamente, cómo el clima determina la posibilidad y las maneras de habitar. “Habitar” - mucho más que un estado pasivo - el de estar bajo un techo - describe un conjunto de actitudes, acciones y sensaciones cotidianas. Este conjunto es lo suficientemente amplio como para constituir una manera de estar en el mundo: habitar no es ni más ni menos que “estar en la Tierra” (Heidegger 1951). Sinónimo de “vivir” en muchas lenguas (Illich 1984, 64-75), estrechamente relacionado con las costumbres (el habitus), se puede habitar la Tierra de múltiples maneras y crear múltiples formas de hábitat (Illich 1984, 64-75). Para Heidegger, están contenidos en el término habitar los sentidos de la palabra alemana bauen: tanto cultivar la tierra como edificar edificios. El hábitat supera ampliamente la escala y el sentido de la vivienda: no es solo la casa, sino un territorio habitado. Esta concepción del hábitat conduce a reconocer la arquitectura y la agricultura como intrínsecamente relacionadas (Marot, 2019). Así, para Alejandro de la Sota – arquitecto del movimiento moderno español al que volveremos – los desafíos de la arquitectura pertenecen a un dominio tan amplio como el de “la organización del mundo en el que vivimos” 1 . El concepto de «habitar» es, por tanto, un concepto total: habitar resume toda nuestra manera de estar en el mundo (Heidegger 1951). Dime dónde vives, cómo te refugias, calientas tu vivienda, cómo te desplazas, lo que comes, lo que consumes… y te diré cómo habitas, y por ende quién eres. 2 Habitar convenientemente: saber habitar. Instintivamente, se podría pensar que, para poder habitar, primero hay que construir. Pero Heidegger ha demostrado que, para construir convenientemente, hay que saber habitar (Heidegger 1951). Ante la crisis de vivienda después de la Segunda Guerra Mundial, invitaba a considerar también una crisis de «la habitación», es decir, una crisis del saber habitar (un diagnóstico compartido por Illich). El drama es este: los humanos ya no saben habitar convenientemente, por lo tanto, no pueden construir convenientemente. La preocupación por la producción de viviendas produce arquitecturas inhabitables (Illich 1984, 64-75). La búsqueda de maneras equilibradas de habitar, de un «arte de habitar» (Illich 1984, 64-75), se impone para guiar el arte de «hacer arquitectura». Si como Heidegger uno se aventura en las enseñanzas de la etimología, se dará cuenta de que el hábitat no es propio de la arquitectura. Del griego arkhē - mando o principio - y tekton - constructor o artesano, la arquitectura se refiere al arte de construir. El hábitat es propio de la ecología: del griego oikos - el hábitat, la casa - y logos - la ciencia, el discurso. Buscar un “saber habitar”, es hacer ecología. Una «arquitectura ecológica» se concibe entonces como un arte de construir guiado por 1 “Un buen día dejé de trabajar y procuré pensar libremente en lo que hacía y se hacía. Ese mismo día empezaron a desprenderse tantos añadidos que a cualquier pensamiento serio sobre arquitectura se abrazaban, se pegaban como auténticas lapas, crustáceos. El resultado limpio era atractivo y pensé que también podía llamarse Arquitectura, tal vez arquitectura, y disfruté con esa a minúscula, ya que me bastaba para resolver los problemas que siempre la arquitectura tuvo que resolver: ordenación del mundo donde desarrollamos nuestra vida.” SOTA MARTÍNEZ, Alejandro de la. Arquitectura y arquitectura. En: Escritos, Conversaciones, Conferencias. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 2002. Hoja manuscrita, s.f. in Cabecera Soriano 2014, p. 155 2 “Dis-moi comment tu habites et je te dirai qui tu es” (Illich 1984, 64-75)
15 2 • El rigor del Sur. Hipótesis y precedentes en la literatura a. Enfoque geográfico del estudio En el marco de este estudio, nos centraremos en una vasta región que se extiende desde el Sur de Marruecos hasta el Suroeste de Francia, pasando por Andalucía. De hecho, realizaremos tres estudios de caso, examinando tres modelos de hábitat humano con tipologías particulares, bajo diferentes latitudes: • El oasis de M’Hamid El Ghiszlane, situada en la región austral del Drâa-Tafilalet, en Marruecos (29.81° N; -5.72° O). • El pueblo de Esquivel, situado en Andalucía, España, a 23 km al norte de Sevilla (37.54° N, - 5.94° O). • El nuevo barrio Bastide-Niel, actualmente en construcción, situado en Burdeos, Gironda, Francia (44.84° N, -0.56° O). La distancia en línea recta entre M'Hamid El Ghizlane en Marruecos y Sevilla en España es de aproximadamente 1300 km. Para llegar a Sevilla desde M'Hamid El Ghizlane, hay que dirigirse en una dirección general norte-noroeste (NNO), más precisamente a unos 340 grados considerando el norte como 0 grados. La distancia en línea recta entre Sevilla en España y Burdeos en Francia es de aproximadamente 945 km. Para llegar a Burdeos desde Sevilla, hay que dirigirse en una dirección general norte-noreste (NNE), más precisamente a unos 30 grados considerando el norte como 0 grados. Localización de los tres estudios de caso en un eje Norte-Sur
16 Conviene describir brevemente las tipologías de los hábitats estudiados. • M’Hamid es una «ciudad-oasis» (Goeury 2023), compuesta por ksours (hábitats tradicionales bereberes) y una ciudad nueva. Los ksour, repartidos por el palmeral, se están despoblando en beneficio de la ciudad nueva. Constituyen un modelo de «micro-urbanismo autosuficiente» (Chaouni 2015, 121). M’Hamid cuenta actualmente con aproximadamente 7000 habitantes. • Esquivel es un pueblo rural y agrícola. Presenta una arquitectura y un plan urbano diseñados del trabajo de un arquitecto del movimiento moderno español, Alejandro de la Sota. Construida entre 1952 y 1955, la arquitectura del pueblo ha sido poco modificada, solo han aparecido algunas nuevas construcciones en los alrededores. Hoy en día, Esquivel cuenta con aproximadamente 800 habitantes. • Bastide-Niel es un nuevo barrio de la metrópoli de Burdeos. En 2024, el barrio está parcialmente construido y habitado, y muchos lotes quedan por construir o están en construcción. El barrio podrá albergar, en 2030, 1000 habitantes. La planificación urbana del barrio y de algunos de sus bloques ha sido realizada por la agencia holandesa MVRDV. Presentan una arquitectura decididamente contemporánea. Los puntos cardinales de nuestros estudios de caso, posicionados en un eje Norte-Sur, servirán de referencia para nuestra reflexión. Por lo tanto, comprenderemos el Sur y el Norte no en términos de "Sur global" y "Norte global", sino en relación con los límites de la región estudiada. El “Sur” será comprendido desde la perspectiva de Burdeos y Esquivel, viendo los oasis de Marruecos en su horizonte austral, sin descender más al Sur bajo las latitudes tropicales. Comprenderemos el “Norte” desde la perspectiva de M’Hamid y Esquivel, mirando las regiones de Europa central, sin alcanzar el rigor frio del Norte polar. Así, el “rigor del Sur” significará para nosotros la tendencias de un clima desértico o semi-desértico, encontrado en la región del Tafilalet, puerta del Sahara al sur de Marruecos. El oasis de M’Hamid es el más austral de una serie de seis oasis establecidos a lo largo del oued Drâa, cuya cuenca hídrica es una de las más áridas del mundo (Revenga et al. 1998 in Chaouni 2015, 114). En esta región presahariana, la temperatura atmosférica puede superar los 50°C. El rigor del Sur ha impuesto a las poblaciones que se han instalado en los valles pre-saharianos, un arte de habitar exigente, sometido a condiciones climáticas extremas y a una escasez de la primera recurso vital, el agua. b. Hipótesis Durante el siglo 21, el cambio climático continuará probablemente de producir un movimiento de los isotermas hacia los polos (en latitud) y hacia las cimas (en altitud). En el hemisferio Norte y en la región que nos concierne, un movimiento de las condiciones climáticas del Sur hacia el Norte, ya observado, se intensificará probablemente (Lenoir 2020). En proporciones imposibles de determinar con precisión, a un ritmo que puede parecer lento a escala de una vida humana (aunque extremadamente rápido a escala de la biosfera), el clima de Burdeos y aún más el de Esquivel serán progresivamente influenciados, a medida que avancen las décadas, por las características del rigor del Sur. Aunque las condiciones climáticas nunca serán perfecta o simultáneamente similares, la evolución de los factores climáticos seguirá en la misma dirección: una intensificación de las altas temperaturas y de la sequia, en duración e intensidad 7 . 7 ver el estudio climático que sigue la introducción
17 Como se observa en la Figura 1, en nuestra área de estudio, un desplazamiento de las isotermas hacia el Norte podría llevar a un desplazamiento forzado de poblaciones hacia el Norte, en busca de condiciones habitables, siguiendo rutas migratorias ya existentes. Así, nuestra primera hipótesis es la siguiente: el desplazamiento de las isotermas podría llevar a un desplazamiento de las culturas climáticas del Sur hacia el Norte. Este desplazamiento de las culturas climáticas se contempla de dos maneras: a través de la necesidad de aprender de los artes de habitar del Sur para una adaptación efectiva y/o a través de la transmisión de una cultura climática en caso de migraciones. Para proyectarse en un clima cada vez más riguroso y tendiendo hacia la desertificación, se puede aprender especialmente del arte de habitar en zonas desérticas: los oasis pre-saharianos aparecen entonces como un tipo de hábitat que merece ser estudiado. Si M’Hamid y sus habitantes tienen una experiencia histórica de este rigor, él se hará sentir con gran intensidad en Esquivel a lo largo del siglo. En Burdeos, si la intensidad absoluta será menor, las variables siguen la misma trayectoria de intensificación. En otras palabras, suponemos que la adaptación al rigor climático podría pasar por una inspiración proveniente de una ecología de oasis. Escribiendo desde una escuela de arquitectura, nos interesaremos especialmente en las tipologías urbanas y arquitectónicas, en su relación con las dimensiones sociales y agrícolas que forman un arte de habitar. Así, el "rigor del Sur" no nos parece solo un clima, sino también una cultura climática dispuesta a vivir frente a este clima. Queremos proponer una reflexión y no una comparación. Los tres hábitats humanos estudiados son diferentes en muchos aspectos: contexto geográfico y climático, forma urbana, escalas, materiales, métodos constructivos, culturas, sistemas humanos, etc. En consecuencia, el objetivo no puede ser compararlos, sino relacionar los estudios de caso en una reflexión sobre la adaptación de los hábitats a condiciones climáticas cada vez más compartidas. c. Aprender del Sur, ecología de los oasis: estado del arte La idea de que las sociedades del Norte podrían inspirarse en el Sur para adaptarse a los efectos del cambio climático no es nueva. Franck Boutté, ingeniero ambiental y Gran Premio de Urbanismo 2022 en Francia, propone que los urbanistas, arquitectos e ingenieros de Europa central se inspiren en su Sur: “En Francia y en el hemisferio Norte, debemos tener al Sur como horizonte. Con el desajuste climático en curso, los climas del Sur migran hacia el Norte: en 2050, el clima de París será el de Sevilla y en 2100, el de Tánger…” 8 . Reconociendo una proto-ecología propia de la cuenca mediterránea, que fundamenta los conocimientos de una “adaptación inteligente al medio”, su agencia de ingeniería recomienda como método proyectarse en un clima más riguroso que el proporcionado por los archivos meteorológicos tradicionales, a partir de las proyecciones climáticas del IPCC. Este enfoque prospectivo reconfiguraría en primer lugar los estudios térmicos, con la intención de anticipar condiciones más duras. Los aprendizajes del Sur abarcan, para los autores de este manifiesto, cómo «los habitantes viven con su clima»: su arte de habitar. La metodología propuesta es, por tanto, integrar los reflejos de una ecología del Sur en el diseño urbano contemporáneo en Europa mediterránea, pero también Europa central, si se habla de París. 8 https://www.franck-boutte.com/fr/entries/le-sud-comme-horizon
18 Desde el punto de vista de la filosofía, la ecología del Sur también aparece como una fuente de inspiración. Ivan Illich, en su conferencia de 1984, también recomendaba mirar hacia el Sur para recuperar la plenitud en el arte de habitar: “[…] muchos se darán cuenta, en el Norte, que la fragmentación del hábitat y la pérdida de las tradiciones ha llevado a renunciar al derecho a un hábitat vivible. Los jóvenes que desean tener un hogar por sí mismos mirarán con envidia al Sur, donde el espacio y la tradición aún están vivos” (Illich 1984, 64-75). Si nos concentramos en las enseñanzas de la ecología del oasis, varios investigadores y practicantes comparten la intuición de que la cultura climática de los oasis, su tipología, su arte de habitar, pueden ser una fuente de aprendizajes e inspiraciones para las arquitecturas del Norte. La ecología del oasis aparece como un arte de construir hábitats colectivos y resilientes, respetuosos del ecosistema circundante, prueba de una capacidad para establecerse durante siglos bajo condiciones climáticas extremas (Naji, Manifeste). La arquitectura vernácula, bioclimática y protectora de los oasis posee muchas cualidades sociales y ambientales. Estas son estudiadas, valoradas y defendidas como modelos por investigadores y practicantes. Entre ellos se encuentran Salima Naji (arquitecta y antropóloga que trabaja en el Sur de Marruecos), Aziza Chaouni (investigadora en la Universidad de Toronto y arquitecta que trabaja en Marruecos), David Goeury (doctor en geografía, Université Paris-Sorbonne), Teresa Gil-Piqueras y Pablo Rodriguez-Navarro (Universitat Politècnica de València), los arquitectos y doctores en arquitectura de la ONG Terrachidia (principalmente doctores en arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid), o el centro de investigaciones ArCHIAM (Centro para el Estudio de la Arquitectura y el Patrimonio Cultural de la India, Arabia y el Magreb, un foro interdisciplinario con sede en la Universidad de Liverpool). La ecología del oasis también nos parece una fuente de inspiración porque funciona respetando el objetivo de mitigación del cambio climático. Modelo de hábitat humano no solo adaptado a un clima árido, sino también con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, las "ciudades-oasis" (Goeury 2023) pueden también inspirar al Norte en el camino hacia modelos de hábitat sin energías activas (es decir, sin energías fósiles). Por supuesto, nunca se tratará de decir que se debe copiar, importar, o imitar el arte de habitar el oasis ya que todo arte de habitar es propio de un entorno. Pero se pueden extraer grandes principios tipológicos que el Norte podría aplicar a sus concepciones de hábitat, con el fin de prepararse para el "rigor del Sur" 9 . 9 Añadido a ello, volvemos a dar un antídoto contra la ingenuidad que pudiera desprenderse de nuestra propuesta. Hemos leído entre otros, "El oasis", de Mary McCarthy (1949). Y para el lector que no lo haya hecho, la novela narra la historia de un grupo de idealistas que, en las vísperas de la Guerra Fría y en pleno surgimiento del temor a la Bomba, deciden reunirse para formar una comuna cooperativa. Convencidos de que su simple existencia representará una poderosa protesta contra los crecientes escenarios apocalípticos que dominan el imaginario occidental, se embarcan en este proyecto como un acto de resistencia frente a un mundo al borde del colapso. No se trata aquí de una procurar una comunidad autárquica con conciencia de saberse los merecedores de la supervivencia. Se trata de promover un entramado de acciones coordinadas donde el habitante, sin duda participante, no deba ser militante utopista o, al menos, que lo sea hasta que los imaginarios colectivos hayan normalizado un habitar en homeostasis con el planeta.
19 d. Problema A través de un estudio comparativo de las proyecciones climáticas, y de los estudios de caso presentados, este trabajo busca responder a tres preguntas principales: 1. ¿Cuales son las características climáticas del “rigor del Sur” y cómo – con qué intensidad, a qué ritmo, con qué horizonte temporal – afectaran a los tres territorios estudiados a medida que avanza el siglo? 2. ¿Qué grandes principios de la ecología de los oasis podemos aprender del estudio de M’Hamid y de su experiencia histórica con el "rigor del Sur"? 3. ¿Qué oportunidades inspiradas en el arte de habitar de los oasis podemos proponer para la adaptación al "rigor del Sur" en Esquivel y Bastide-Niel?
N S E O C L I M A ¿ C U L T U R A C L I M Á T I C A ? ¿ M I G R A C I O N E S ? ¿ A P R E N D I Z A J E S ?
21 3 • Método El objetivo de nuestro estudio es reflexionar sobre cómo estos tres hábitats humanos podrían, en un futuro caracterizado por el rigor climático, adaptarse beneficiándose de los aprendizajes de la ecología de los oasis. Por lo tanto, es necesario considerar tanto los riesgos involucrados como las posibles adaptaciones. Para explorar los futuros potenciales de nuestros objetos de estudio, seguiremos un método de construcción de escenarios prospectivos. “Un escenario es una historia con vínculos plausibles de causa y efecto que conectan una condición futura con el presente, ilustrando decisiones, eventos clave y consecuencias a través de la narrativa” (Gandara 2015). La construcción de escenarios para explorar futuros probables, posibles o incluso deseables surge como una estrategia en diversos sectores de la transición ecológica. Así, el IPCC, después de haber trabajado durante mucho tiempo con los Representative Concentration Pathways (escenarios RCP) para modelar el grado de calentamiento climático en función de la concentración de gases de efecto invernadero, introdujo en el informe AR6 de 2022 los Shared Socio-economic Pathways (escenarios SSP) que permiten vincular las elecciones políticas, económicas y sociales con las trayectorias de cambio climático (Lepousez y Aboukrat 2022). Otros autores u organizaciones utilizan los escenarios en forma de relatos, permitiendo vislumbrar cómo sería la vida en una sociedad que ha hecho su transición hacia una economía descarbonizada (The Shift Project, 2021; ADEME 2021) o hacia un urbanismo circular (Grisot, 2021). La idea de que la arquitectura y el urbanismo pueden alimentarse o alimentar escenarios futuros está presente en muchos autores o practicantes. Para Margolis y Chaouni, el papel de los «diseñadores urbanos» también radica en su capacidad para construir escenarios no convencionales para la evolución de los sistemas socio-ecológicos, y revelar técnicas vernáculas olvidadas que pueden servir como soluciones ya probadas (Margolis y Chaouni 2015, 23). Estas disciplinas pueden ser una fuerza para propuestas conceptuales y materiales, para conceptualizar hábitats ecológicos o la adaptación de hábitats existentes. Para elaborar escenarios para los tres estudios de caso, seguiremos los siguientes pasos metodológicos (Gandara 2015): 1. Comprender el contexto 2. Visualizar de manera estratégica 3. Esbozar escenarios futuros 4. Construir el futuro 1. Comprender el contexto – estudio climático regional El primer paso es comprender el contexto: entender las dimensiones de los sistemas estudiados, identificar variables y establecer relaciones causales entre estas variables. En esta etapa, se trata de un análisis de las megatendencias (Gandara 2015). Abordaremos este primer enfoque a través de un estudio comparado de las proyecciones climáticas para las localizaciones de nuestros tres estudios de caso. La metodología empleada será una revisión de la literatura sobre proyecciones climáticas y adaptación (Informe AR6 del IPCC). Una recopilación de datos localizados a partir del programa Copernicus 10 permitirá establecer la comparación. 10 programa de observación de la Tierra de la Unión Europea
22 Las tres etapas siguientes se tratarán en cada estudio de caso, porque requieren un entendimiento del contexto local. 2. Visualizar de manera estratégica – comprender los hábitats estudiados El segundo paso, la visualización estratégica, cambia de escala para centrarse en la comprensión de las variables a nivel local. Debe permitir “determinar cómo la importancia relativa de los elementos estudiados puede condicionar su evolución futura” (Gandara 2015). Se trata de identificar variables estratégicas, características determinantes del sistema estudiado. En esta etapa, y para cada estudio de caso, nos centraremos en particular en la tipología urbana del hábitat, en su relación con los elementos ecológicos circundantes y con la organización social de los habitantes. Para ello, será necesario examinar el contexto de surgimiento de los hábitats estudiados, en su entorno particular, a través de la literatura sobre su historia. Proponemos una comprensión de estos hábitats en tanto que sistemas socioecológicos, tales como definidos por Urquiza Gómez y Cadenas: “El enfoque de los sistemas socioecológicos entiende a éstos como un entramado de relaciones en torno a recursos que son necesarios para la vida humana, donde interactúan variables sociales y ambientales (Ostrom 2009), por este motivo, no se trata solamente de un sistema que se estructura en torno a un problema ecológico, sino que considera también sistemas sociales humanos que interactúan en un espacio determinado”. (Urquiza Gómez y Cadenas 2015, §13) Procederemos por una descripción de sus grandes características climáticas, tipológicas y sociales, tomando en cuenta las dimensiones hídricas. Al hacerlo, y comprendiendo que el contexto será el de una fuerte restricción climática sobre la habitabilidad, intentaremos vislumbrar en estos sistemas socioecológicos sus cualidades de resiliencia, entendidas como “la capacidad del sistema de absorber perturbaciones, sin que el sistema cambie su estructura básica, pero modificando elementos variables (Gunderson & Holling 2002)” (Urquiza Gómez y Cadenas 2015, §24). El estudio de caso del oasis de M’Hamid será particularmente importante ya que permitirá extraer los grandes principios de una ecología del oasis, que nos servirán para la elaboración de escenarios y propuestas. El oasis será estudiado gracias a • una abundante literatura sobre el oasis de M’Hamid y sobre la arquitectura del Sur de Marruecos • una entrevista con M. Yassir Benabdallaoui et Mme Souad El Ibrahimi, expertos del PNUD para la estrategia de valorización de los ksours y kasbahs en Marruecos • una entrevista con D. Álvaro Vargas Román, arquitecto diplomado de la Escuela Técnica superior de Arquitectura de Sevilla, y participante en un taller de restauración patrimonial en M’Hamid, con la ONG Terrachidia en enero de 2015 Esquivel será estudiado a través de • una abundante literatura sobre el pueblo, su arquitectura, así como los otros pueblos de colonización • una visita de observación (julio de 2024) • una entrevista con Laureano Carbonell, habitante de Esquivel, miembro de la Asociación Cultural y Patrimonio de Esquivel y de la Fundación Alejandro de la Sota
23 Finalmente, el barrio de Bastide-Niel será estudiado a partir de • literatura, prensa y medios de comunicación desarrollados por los planificadores y arquitectos, dado la fecha reciente de este proyecto • una visita de observación (agosto de 2024) • una entrevista con Yohan Hubert, biólogo, ecólogo y experto en agricultura urbana, jefe de un proyecto de agricultura urbana en Bastide-Niel 3. Esbozar escenarios de futuro Finalmente, después de haber estudiado la tipología de los hábitats estudiados, propondremos una exploración de sus futuros. En esta etapa, se tratará de utilizar la información resultante de las dos primeras etapas para imaginar los estados futuros posibles y esbozar escenarios alternativos o plausibles (Gandara 2015). Los escenarios serán nombrados y descritos (Gandara 2015) 11 . Los escenarios pueden ser de diferentes naturalezas: predictivos, exploratorios o normativos - del más probable al más radicalmente diferente (Johansson 2021). En nuestro caso, propondremos tres escenarios para cada estudio de caso, y todos se establecerán en un contexto de creciente rigor climático, a partir de las proyecciones climáticas del IPCC. Unos escenarios tendenciales se basarán en las tendencias sociales actuales (ejemplo: éxodo urbano, abandono del hábitat tradicional) para imaginar futuros en continuidad. Unos escenarios exploratorios propondrán una adaptación de los hábitats estudiados al rigor del Sur, a la luz de una ecología de oasis recuperada (M’Hamid) o inspiradora (Esquivel, Bastide-Niel). Según la metodología de Gandara, la cuarta etapa, "construir el futuro", supone una selección participativa del escenario deseado (Gandara 2015). Durante esta etapa, se proponen soluciones, un "camino" para alcanzar el escenario deseado para el sistema socio-ecológico. Es una etapa compleja: "the stakeholders’ interests should be reconciled, disputes should be solved, and the environmental and internal challenges should be faced and solved" (Gandara 2015). Organizar para cada estudio de caso una selección participativa del escenario deseado no es posible en el marco de este trabajo de fin de máster; por esta razón nos detendremos a la etapa de esbozo de los futuros. 11 Como referencia, en el ámbito de la arquitectura y de la organización territorial, se pueden mencionar los cuatro escenarios desarrollados e ilustrados en el marco de la exposición «Agriculture and Architecture : taking the country’s side « (trienal de arquitectura de Lisboa 2019, comisariado por Sébastien Marot).
24 El rigor del Sur Estudio climático comparado
31 La combinación de estudios sobre adaptación revela también que son los hogares y las comunidades locales que responden mayormente en África y Asia, comparado a otros continentes donde la acción institucional es mas fuerte (Who is responding, by geographic region and sector?, IPCC 2022 p. 2889). Por lo tanto, el “rigor del Sur” puede también designar una capacidad social de organizarse frente al cambio, a partir de medios locales : una capacidad de adaptación autónoma. Los grandes principios de la resiliencia de los sistemas socioecológicos ¿Qué podrían ser las claves de este “rigor organizacional” que podríamos buscar para mejorar nuestra capacidad de respuesta? Para reflexionar sobre nuestros estudios de caso desde esta perspectiva, debemos considerar los factores que hacen que un sistema socioecológico sea resiliente. Urquiza Gómez y Cadenas, a partir de una síntesis de la literatura (en particular los escritos de Ostrom), identifican los principales principios que permiten lograr una mayor resiliencia en los sistemas socioecológicos, entendiendo que la resiliencia “no es mera adaptación, sino más bien una disponibilidad generalizada en el sistema para activar cambios estructurales en diversos ámbitos internos en pro de mantener su viabilidad.” (Urquiza Gómez et Cadenas 2015, §26). Identifican cuatro principios claves: 1. La diversidad, redundancia y flexibilidad, tanto en el ámbito social como en el ecológico; 2. El alto grado de conectividad entre sus elementos y con sus entornos; junto con la capacidad de las organizaciones y comunidades para colaborar vertical y horizontalmente; 3. La memoria del sistema vinculada a su capacidad para procesar información y aprender; y 4. La capacidad para modificar las estructuras y condiciones del sistema a partir de su autoorganización . (Urquiza Gómez et Cadenas 2015, §30). Estos principios, relacionados con la organización social, están estrechamente vinculados a las tipologías elegidas por los residentes o los arquitectos a la hora de diseñar una vivienda, como veremos en los estudios de casos.
N S O A S I S D E M ’ H A M I D E O
33 El rigor del Sur Estudio de caso 1 Oasis de M'Hamid, Marruecos 29,81° N; - 5,72° W - Allí - me dijo - había un pozo. En el fondo de uno de esos pozos verticales, que sólo reflejan una única estrella por ser tan profundos, el propio barro se había endurecido y la estrella allí atrapada se había apagado. Ahora bien, la ausencia de una sola estrella basta para desviar una caravana de su ruta con tanta seguridad como una emboscada. Saint-Exupéry, Ciudadela (1948, p. 19)
34 Intuitivamente, el oasis se presta a la reflexión sobre el hábitat en condiciones difíciles. En la lengua copta del antiguo Egipto, el término oasis se refiere al hábitat (Goeury 2023); y en sus usos contemporáneos, también tiene un significado figurado, el de refugio frente a condiciones difíciles. Hay oasis de todas las escalas, desde el pueblo a las "ciudades oasis" (Goeury 2023), resultado del crecimiento demográfico y de la extracción de agua cada vez más importante: Tiznit tiene 75.000 habitantes. Marruecos tiene muchos oasis, algunos de ellos muy grandes (el oasis de Wadis, Ziz y Ghéris es el más grande del mundo), que albergan a unos 2 millones de habitantes. El oasis de M’Hamid que estamos estudiando tiene un poco menos de 7000 habitantes en el último censo de 2014. La belleza de los paisajes de los oasis y la intuición de que tienen algo que enseñar al mundo despierta el interés internacional, que se manifiesta a través del turismo, la investigación, la literatura, los proyectos desarrollo que a menudo vienen del Norte, hacia los oasis. El riesgo, para quienes miran los oasis desde el Norte y a través de los prismas culturales construidos en gran medida por la colonización (Naji 2019), sería idealizarlos como modelos de hábitat, aislados del resto del mundo y que viven en perfecta simbiosis con su entorno. No es esto lo que proponemos en esta parte: ciertamente estamos buscando un tipo ideal de ecología de oasis; sin pretender que todos los oasis hayan evolucionado según este modelo, ni que se hayan "salvado" de la modernidad y de une crisis del arte de habitar. También en los oasis se trata de redescubrir la arquitectura ecológica (Naji 2019), de avanzar hacia un arte de habitar equilibrado. Los conocimientos técnicos en arquitectura y agricultura tradicionales se están perdiendo. El hábitat del oasis está formado por una tríada interdependiente e inseparable: sistema de captación y conducción de agua, palmeral, urbanización. Estos tres elementos son creados y mantenidos por el trabajo de las comunidades humanas. Por lo tanto, buscar un entendimiento de la arquitectura de los oasis requiere investigación y comprensión de todos estos elementos. En primer lugar, y gracias a una abundante literatura sobre el oasis, volveremos a la emergencia del hábitat en M’Hamid, y a los componentes del hábitat tradicional: khetarras, palmerales, y tipología del ksar (1). Para comprender completamente el potencial futuro del sistema socio-ecológico del oasis, veremos qué cambios sociales y arquitectónicos han modificado los estilos de vida en M’Hamid, convirtiéndolo en un oasis turístico con tipologías modernas y menos vinculadas a su entorno (2). Gracias a la comprensión de este contexto, propondremos varios escenarios de futuro para M’Hamid (3). Finalmente, la reflexión sobre el arte de habitar tradicional frente a sus modificaciones contemporáneas nos llevará a identificar grandes principios para una “ecología de los oasis”, que podrían inspirar el Norte en su adaptación al cambio climático (4).
35 1 • M’Hamid el Ghizlane, o la experiencia histórica de un clima árido y hostil a. Breve historia y geografía de M’Hamid GEOGRAFÍA Y CUENCA HIDROGRÁFICA El oasis de M’Hamid, situado a 460 km al sureste de Marrakech, es el más meridional de una serie de seis oasis distribuidos a lo largo del Wadi Drâa. Los oasis varían en naturaleza y extensión: oasis de montaña, oasis de wadi (valles a lo largo de los lechos de los ríos), oasis de erg (en las dunas) u oasis de depresión (donde emerge el nivel freático, formando un lago, por ejemplo) (Fundación LabOasis). El oasis de M’Hamid es un oasis de wadi, en las inmediaciones del Wadi Drâa y su río "invisible" porque es subterráneo. La cuenca hidrográfica del Drâa (fig. x), que tiene su origen en el Atlas, es una de las más secas del mundo (Revenga et al. 1998 en Chaouni 2015, 114) y ha excavado un valle pre-sahariano. Cuanto más al sur vayamos, menos precipitaciones y más evaporación habrá. La evaporación puede alcanzar el 75% del recurso (Schulz y Judex 2008 en Chaouni 2015, 116). Poco después de M’Hamid, el Drâa formaba un lago salado (el lago Iriki) que ahora se ha secado, antes de desaparecer bajo tierra para terminar su viaje hacia el Atlántico; pero el caudal ya no permite que el agua vaya más allá de M’Hamid.
36 Cuenca del Drâa y ubicación del oasis de M’Hamid. Chaouni 2015, 117 Desde la construcción de la presa del embalse de Mansour Eddhabi aguas arriba de los oasis en 1972, los oasis del Drâa han dependido de las "liberaciones" de agua, pero con sequías cada vez más intensas, los oasis tienen que prescindir del agua superficial transportada por el Drâa y conformarse con acuíferos subterráneos, cuya recarga depende principalmente de la infiltración del agua de riego (Chaouni 2015, 116). Sometida a un bombeo cada vez más intenso, privado del suministro por el Drâa debido a las sequías y a la presa, M’Hamid se enfrenta a una situación de intenso estrés hídrico. CLIMA De todos los oasis del Drâa, M’Hamid es el del mayor rigor del Sur: la evaporación es la más fuerte y las temperaturas diurnas en verano rondan los 50 °C (Chaouni 2015, 116). Con el cambio climático, ya se han alcanzado picos de 60°C (Ouazzani 2020).
37 La amplitud térmica entre día y noche es fuerte (20 ° C observados en Tagounite, el oasis vecino). La insolación es fuerte, variando entre 3.055 y 3.078 horas al año, la evapotranspiración es particularmente marcada en verano, alcanzando los 3000 mm por año, mientras que las precipitaciones solo traen alrededor de 55 mm por año. Muy variables de un año a otro, las precipitaciones se concentran a menudo en otoño y febrero en forma de chubascos violentos e intensos. Esto último puede causar inundaciones significativas que erosionan las terrazas de los cultivos a lo largo de los cursos de agua (Aït Hazma et al, 2010). Los siguientes gráficos muestran las evoluciones climáticas históricas y las proyecciones del IPCC para el siglo 21 17 . Muestran que el clima del “Sur”, ya proporcionando presión tremenda sobre los ecosistemas y el hábitat humano, será aun más riguroso a medida que avanzará el siglo: aumento de las temperaturas medias y máximas, y del numero de días con exposición a calor extremo y sin lluvias. Las precipitaciones variaran muy poco, porque ya son casi nulas. Un aumento de la evapotranspiración debido al aumento de temperaturas producirá una deterioración del índice SPEI, que mide la gravedad de sequias. Efectivamente, la evaporación en M’Hamid puede llegar hasta el agotamiento de aguas subterráneas poco profundas. 17 fueron elaboradas con los datos de Copernicus, en el marco del escenario RCP 8.5 del IPCC – ver los anexos 1 y 2 20,62 21,79 23,2 24,55 27,86 0 5 10 15 20 25 30 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Temperaturas medias (promedio anual de la temperatura del aire cerca de la superficie de la Tierra) en °C Mhamid
38 43,75 45,21 47,18 48,67 52,53 0 10 20 30 40 50 60 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Temperaturas máximas diarias absolutas en °C M'Mhamid 103 117 137 151 183 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Número de días al año en los que la temperatura máxima supera los 35°C Mhamid
39 54,75 54,75 58,4 51,1 51,1 46 48 50 52 54 56 58 60 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Precipitación total en mm/año (media interanual) M'Hamid 165 165 160 164 167 156 158 160 162 164 166 168 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Días secos consecutivos por año (precipitaciones inferiores a 1mm) Mhamid
40 PAISAJE Situado en un entorno desértico rocoso al borde de las dunas del Sahara, el paisaje natural y cultural de los oasis del Drâa está formado por las tradicionales viviendas bereberes de tierra, los ksour (pueblos fortificados) y las kasbahs (casas nobles fortificadas), tantos edificios ocres se extienden entre el verde de los palmerales. Los ksours, kasbahs y los palmerales son dos componentes esenciales e interdependientes del hábitat (Chaouni 2015, Goeury 2023). A lo largo del Drâa, hay alrededor de 1000 viviendas de adobe reunidas en ksours (Chaouni 2015). M'Hamid tiene la particularidad de estar situado en la frontera del erg, el desierto de dunas. Para Salima Naji, la dependencia entre las formas de vida obliga a que las casas estén muy cerca unas de otras, y cerca del palmeral. El resultado es "una situación urbanística singular: la de una gran densidad en medio de la inmensidad del desierto"(Naji 2019, pp. 8-9). Una compacidad del hábitat del oasis que encontraremos a varias escalas. HISTORIA Y DEMOGRAFÍA Los oasis no son jardines del Edén que aparecieron ya verdes a los nómadas que pasaban. Son sistemas socio-ecológicos, creados por el ingenio y la mano de los seres humanos (Goeury 2023). Primero desarrollaron sistemas de irrigación inteligentes, que consistían en conductos subterráneos y de superficie, y pozos. La conducción y distribución del agua permitió la plantación de palmerales, Fig. paisajes de M'Hamid. Abajo: Palmeral, agricultura de riego y un ksar en segundo plano. Imágenes de Álvaro Vargas Román
47 Ingeniería climática de los ksours Pero los ksour no son sólo un genio estético, constituyen una tipología urbana climáticamente adaptada a los rigores del Sur. Las murallas de los ksours también protegen contra la dureza del clima: tanto el calor extremo como las tormentas de arena. El ksar crea un microclima - la isla de frescor tan buscada en las metrópolis sobrecalentadas - y esto sin ninguna energía activa (energía generada por conversión). Esta es sin duda la principal lección de esta tipología, ya que muchas ciudades del Norte suelen recurrir a sistemas de climatización para hacer frente a las olas de calor que ahora les están llegando. ¿Cómo se puede crear frescura urbana sin máquinas ni electricidad? La ingeniería climática de los ksours radica ante todo en la compacidad general de su estructura. El ksar reúne entre veinte y cincuenta casas contiguas entre sí (Chaouni 2015). La densidad de la planta urbana confiere al ksar una compacidad y una inercia térmica colectiva, eficaz frente a la alta amplitud térmica entre el día y la noche. Como señalan Abdulak y Pinon (1973), es crucial que la relación entre el volumen construido y la superficie de la envolvente sea lo más alta posible, lo que explica la tipología característica del ksar: concentrando un máximo de viviendas dentro de sus fortificaciones, se trata de proteger la mayor parte posible del volumen habitado de la radiación solar. Se trata de una lógica opuesta a los principios climáticos que han regido la arquitectura de los países templados o fríos hasta hoy, donde el objetivo es generalmente maximizar la exposición solar y las aberturas en la fachada Sur. El material de tierra utilizado también tiene excelentes propiedades térmicas, como explica Aziza Chaouni: Rammed earth has a low thermal resistance, countered by its large thermal mass. Thermal mass allows a material to absorb heat during the day and then release this absorbed heat over the cool evening. The thermal mass of rammed earth mitigates internal temperature fluctuations when applied to a building envelope, unlike brick and concrete. Overall, this increases internal thermal comfort and energy efficiency. (Chaouni 2015, 121) M’Hamid tiene once ksours distribuidos en ambas orillas del Drâa. El siguiente plano del ksar Ouled Youssef realizado por el centro de investigación ARCHIAM. En este ksar se desarrollan unos talleres de restauración del patrimonio de la ONG Terrachidia, bajo la supervisión de maestros constructores locales (maalem), y mediante técnicas tradicionales: ladrillos de adobe, paredes de tapia, yeso de tierra, tadelakt.
48 En el interior de la muralla, el plan urbanístico continúa la búsqueda de frescura. En el corazón de esta configuración hay una calle principal que cruza toda la longitud del ksar (Norte-Sur). Esta arteria central distribuye, en sus extremos, dos puertas de acceso que constituyen los únicos puntos de entrada al recinto fortificado. A ambos lados del eje principal, formando una planta en "espina de pescado", se despliegan calles estrechas que dan acceso a las casas. Estos callejones semiprivados están parcialmente cubiertos por habitaciones en el primer piso, creando pasillos sombreados. Las viviendas se vuelcan hacia el interior del conjunto urbano, y las que conforman la periferia se adosan y forman un muro hermético (Archiam 2022). Calles estrechas y pasajes cubiertos en un ksar de M'Hamid. Imágenes de Álvaro Vargas Román Plano del ksar Ouled Youssef. ARCHIAM, 2022
49 La estructura compacta y las calles estrechas generan sombra, reduciendo la exposición a la radiación solar. Las formas arquitectónicas altas y estrechas (altura: hasta 4 pisos - ancho de la calle: 2 m), combinadas con el uso de gruesos muros de tierra dan al ksar una muy buena inercia térmica, creando un microclima fresco dentro de este entorno árido. Los "cañones" formados por las calles permiten el enfriamiento por ventilación natural. Generan corrientes de aire, que son acelerados por los pasajes cubiertos, según el efecto Bernoulli (Fundación LabOasis). El microclima creado de esta manera puede ser 10°C más bajo que la temperatura exterior (Chaouni 2015, 115). El ksar, una "arquitectura del bien común" La colaboración de los actores sociales es uno de los principales criterios de resiliencia. La complementariedad de los actores sociales les permite hacer frente a la dureza del clima, por lo que los habitantes deben ser capaces de comunicar, aprender unos de otros y resolver conflictos (Urquiza Gómez et Cadenas 2015). La tipología del ksar, ya sea planeada intencionalmente o el resultado de largos procesos culturales, atestigua un cierto arte de habitar en comunidad. Los ksour constituyen lo que Salima Naji llama en su libro homónimo "arquitecturas del bien común": los espacios comunes y simbólicos unen a los habitantes en torno a los desafíos del oasis. Las puertas fortificadas del ksar, así como las plazas públicas y la mezquita generalmente ubicada justo detrás de la puerta, constituyen los commons que constituyen el hábitat verdadero según Illich (1984). Las puertas fortificadas representan un elemento tipológico esencial, constituyendo el "umbral político y climático" del ksar según Salima Naji (2019, 134). Tienen una fuerte dimensión social y simbólica, que marca la entrada en el "mundo" del ksar. Su diseño, generalmente imponiendo un ángulo recto en el trayecto, impone un recorrido irregular, lo que permite mantener la privacidad del espacio interior y bloquear eficazmente el viento y la arena. Al construir una frontera, el muro y el pórtico crean una comunidad de facto: la de los habitantes autorizados a entrar en el ksar. El grupo se constituye como un grupo, por diferenciación del otro: comerciante, viajero, no necesariamente enemigo. Eventualmente, los extranjeros eran alojados en una habitación contigua al porche, o debajo del porche, pero no podían ingresar al ksar (Naji 2019, Breviglieri et al 2021).
50 Las puertas también son un lugar de encuentro con motivos decorativos a menudo pulcros, y su pequeño número (una o dos) fuerza el encuentro y la resolución de conflictos (Naji 2019, 137). Más allá, tradicionalmente hay una plaza común (punto D1 en el plano), dedicada a actividades sociales. Esta plaza se encuentra a menudo cerca del centro religioso, la mezquita. El ksar de Ouled Youssef beneficia de otro espacio público, al sureste (punto G21). Estos espacios de encuentro juegan un papel crucial en la vida comunitaria, especialmente durante las reuniones dedicadas a la gestión de los bienes comunes de los oasis, el palmeral y las redes de riego. Urquiza Gómez y Cadenas plantean que es fundamental para la resiliencia que la sociedad se dote de espacios institucionales que promuevan la participación en la toma de decisiones, la comunicación constante y la resolución de conflictos (2015, §56). La sencilla tipología de los ksours, sin construir un ágora monumental, parece proporcionar el espacio físico que permite la aparición del espacio político, la jmaa (asamblea). Por último, la arquitectura en tanto que construcción material une a la sociedad. Al igual que los otros elementos esenciales del hábitat del oasis (sistemas de agua y palmerales), los materiales de construcción de los ksours solo pueden mantenerse mediante trabajos constantes de mantenimiento y reparación (Naji 2019, Chaouni 2015). Los maalem, maestros de la construcción, supervisaban las operaciones movilizando a toda la comunidad. La condición de residencias privadas contiguas hace que el ksar sea un bien común: la solidez de la casa de uno depende de la casa del otro. El arte de habitar como arte de construir juntos está presente, por tanto, en las tipologías tradicionales de los oasis. La transmisión del arte de la construcción y del cultivo del palmeral constituyen la memoria socioecológica, otro elemento fundamental de resiliencia, definido como “capacidad para almacenar conocimientos y mantenerlos disponibles en el sistema”. (Urquiza Gómez et Cadenas 2015, §40) Plano y fotografía de la puerta fortificada al Sur del ksar Ouled Youssef. Fuente: Archiam 2022
51 Otra “tipología del bien común” particularmente importante se encarna en el ático colectivo: es un símbolo y un receptáculo de la capacidad de supervivencia de la comunidad (Naji, 2019). Aunque no se encuentran en el ksar Ouled Youssef de M’Hamid (pero sí en muchos oasis marroquíes), los graneros colectivos fortificados, algunos de los cuales todavía están en funcionamiento, permiten mantener a salvo lo que es fuente de vida y supervivencia colectiva: dátiles, miel, trigo, aceite, etc. De la misma manera que la tierra del palmeral o las casas de los ksours, cada familia tiene un almacén en el granero. La casa: confort térmico pasivo en el espacio privado Las casas dentro del ksar se llaman dars (Archiam 2022). Los dars levantan sus muros de adobe, de hasta 50 cm de espesor, en dos pisos, alrededor de un patio central estrecho y alto. Este patio está abierto, en ambas plantas, a galerías, que conducen a otras estancias. La sección y el plano siguientes fueron elaborados por el centro de investigación ARCHIAM. Muestran dos casas unidas en el ksar Ouled Youssef, cuyos patios comunican. Conducto de agua entre el palmeral y el ksar. Imagen de Álvaro Vargas Román
52 Sección y plano de una casa doble en el ksar Ouled Youssef. Fuente: ARCHIAM 2022
53 El patio actúa como lucernario y chimenea de ventilación. Casi no hay aperturas al exterior y a la calle, solo pequeños huecos complementan la ventilación natural. Algunas de las estancias reciben a veces muy poca luz natural (Abdulak y Pinon 1973), lo que demuestra la primacía absoluta que se da a la búsqueda de la frescura. El espacio de la planta baja, antiguamente dedicado a la ganadería, ahora se ha liberado para dar paso a una cocina rudimentaria. A menudo hay un horno y un pozo. Las habitaciones de los dars tienen una flexibilidad de usos y funciones - cualidades a menudo defendidas en la arquitectura sostenible contemporánea - el mobiliario es escaso y las habitaciones no son muy especializadas. La cocina, en una esquina de la galería que rodea el patio es el espacio para compartir las comidas, y el espacio tradicional para la actividades artesanales de las mujeres. Los cuartos oscuros están dedicados al almacenamiento. Pero a veces se puede encontrar el programa de cocina en los pisos superiores. Estos se dedican principalmente a los espacios habitables y para dormir. (Archiam 2022). El bajo nivel de especialización permite un "nomadismo interior" (Abdulak y Pinon, 1973), que complementa los beneficios climáticos de la arquitectura. La planta baja, que recibe poca radiación solar, se mantiene fresca durante el verano; los pisos superiores están más ocupados en invierno. Las calurosas noches de verano se pueden pasar en la terraza de la azotea. En otros climas áridos o desérticos, la situación de los espacios estacionales puede variar según la orientación de las habitaciones alrededor del patio: los habitantes viven en las salas abiertas al Sur en invierno, mientras se refugian en la sombra de las salas abiertas al Norte en verano. La terraza también sirve como lugar para secar cultivos, y como lugar social (Archiam 2022). Las kasbahs, casas fortificadas, retoman estos principios arquitectónicos en torno a una planta cuadrada y un patio, de dos o tres pisos de altura, y flanqueadas por torres cuadradas o rectangulares en sus esquinas (Archiam 2022). Casa parcialmente en ruinas, permitiendo apreciar los materiales y la tipología sencilla y racional. Imagen de Álvaro Vargas Román
54 En tanto que "unidad de habitación" del ksar, la casa está diseñada en línea con la estrategia climática general. Su tipología actúa sobre los factores que componen el Índice Climático Térmico Universal (UTCI): temperatura, radiación, humedad, ventilación. La inercia térmica del material de tierra, ya mencionada, permite una convección lenta que evita que la casa se caliente durante el día. La comodidad en las noches frías también está asegurada (Naji 2019). La radiación se mantiene al mínimo necesario, siendo el patio particularmente estrecho, lo que atestigua una necesidad absoluta de protegerse de la luz solar. Una humedad relativa óptima está entre el 40% y el 65%. Los muros de adobe se comunican con el suelo y permiten que el agua suba por capilaridad, y por evaporación enfría el aire. Algunas casas en M’Hamid tienen un pozo, que también tiene una función de enfriamiento (como en la tipología de los trullis de Puglia). Se puede ver en ellos una versión modesta de las fuentes y circuitos de agua que contribuyen al frescor de los ricos patios del mundo árabe. Por último, la ventilación se lleva a cabo en la continuidad de las corrientes de aire creadas en las calles del ksar: el aire entre por la puerta y pequeños huecos, y se evacua por la apertura del patio. Se pueden colocar pequeñas aberturas en lo alto también para fomentar la evacuación del aire caliente (Abdulak et Pinon 1973). Observamos, por tanto, un sistema de mantenimiento del frescor totalmente pasivo, cuyo "sacrificio" más evidente es el de la luz, valor fundamental de la arquitectura moderna y contemporánea del Norte. Pero hay que tener en cuenta que, debido a una presencia muy baja de vapor de agua en la atmósfera de los ambientes desérticos, la luz solar es particularmente brillante, más que en los climas mediterráneos y templados (Aronson 2008, 45). De esta necesidad de confort nace una estética de la sombra, acompañada de mashrabiya, que permiten la intimidad y la iluminación sin sobrecalentarse. Para el Norte, la adaptación a veranos muy cálidos podría generar una reflexión sobre la relación entre arquitectura y luz, y el nacimiento de nuevos estándares estéticos. En un principio, las casas tradicionales carecían de algunos servicios básicos (electricidad para la iluminación, agua corriente), que desde entonces se han introducido en los ksours, introduciendo tecnologías modernas como la televisión (Archiam 2022). Un ambiciso programa de rehabilitación de los ksours por parte del PNUD y el Ministerio de Planificación Urbana ha permitido organizar redes de saneamiento de agua. Izquierda: patio de una casa en ruinas; derecha: puerta de madera. Imágenes de Álvaro Vargas Román
55 Al igual que con los commons del ksar, la construcción de casas dentro o fuera del ksar era objeto de un proceso social: los habitantes construyeron su propio hábitat, una "arquitectura sin arquitectos" (pero no sin maalem calificado), producto de solidaridades desmonetizadas: O el campesino practicaba la autoconstrucción, su vecino o los miembros de su linaje venían a echarle una mano. O se llamaba a un tercero, a menudo solo para una parte compleja de la casa: unos pocos expertos llamados maalem (maestros) viajaban de aldea en aldea mientras los habitantes venían a participar en el trabajo. Así, el agricultor siempre acompañaba al maestro artesano que le servía de ayudante. (…) solo unas pocas grandes familias señoriales tenían una fuerza de trabajo servil" (Naji 2019, 51) Así, la arquitectura se concibe como un edificio, pero también como un proceso fundacional de cooperación comunitaria. Tanto para el espacio público como para el privado, la dimensión del habitar como acto de "dejar huella" (Illich 1984, 64-75), está particularmente presente en las tipologías tradicionales de oasis. * * * Una revisión de la literatura sobre M’Hamid, el valle del Drâa y otros oasis de Marruecos, nos ha permitido vislumbrar los principios fundamentales de los sistemas socio-ecológicos de los oasis. Los hábitats humanos están surgiendo sobre la base de interdependencias vitales. La arquitectura proporciona privacidad y el confort térmico, y construye la comunidad. Las instituciones políticas flexibles y locales han permitido gestionar los conflictos y la escasez lo más cerca posible del terreno. Tal capacidad de colaboración es la única manera de construir, mantener sistemas de agua y distribuir el agua esencial para la vida floral, animal y humana del oasis. Así, el oasis aparece como un tipo ideal de un sistema socio-ecológico donde la arquitectura, la sociedad humana, la agricultura y el abastecimiento de agua están intensamente ligados en una inteligencia ecológica, una ciencia del hábitat. Taller de restauración de una puerta en un ksar de M'Hamid. Imagen de Álvaro Vargas Román
56 Las comunidades tradicionales de oasis no eran ni son sociedades modelo, libres de dominación, violencia y conflicto. Pero a la vista de las tipologías y estructuras sociales estudiadas, se puede argumentar que los habitantes de M’Hamid han sido capaces de desarrollar un arte de habitar el rigor del Sur. Se puede admirar el mantenimiento por parte de la comunidad, durante siglos, de equilibrios socio-ecológicos que son particularmente frágiles debido a la dureza de las condiciones climáticas, y todo esto sin energías activas. Esto permite hablar, desde el Norte dopado por energías activas (a menudo combustibles fósiles), de una "civilización de la sobriedad", experta en la "gestión de la escasez" (Beauché et al, 2021). El aprendizaje se puede hacer tanto en términos de mitigación como de adaptación.
63 espacio público y el paisaje ya no se consideran un espacio digno de atención, tal vez debido a su incomodidad climática. Para Salima Naji, Aziza Chaouni y otros arquitectos en ejercicio que defienden las técnicas tradicionales, estas tipologías y materiales van en contra del sentido común, por su impacto ambiental, la degradación paisajística que provocan, su incomodidad térmica en verano e invierno, y el coste para los habitantes. Estas casas que quieren encarnar el progreso social, este "derecho al progreso encarnado exclusivamente por lo nuevo, lo llamativo, lo suave, lo rápido" (Naji 2019, 50), son a menudo de mala calidad arquitectónica. Muchas casas de hormigón tienen patologías, porque están mal construidas, o permanecen inacabadas, dañando el paisaje. La forma urbana, los materiales utilizados y el espesor de los muros de hormigón armado son inadecuados para las condiciones climáticas de verano e invierno, lo que resulta en costos adicionales de calefacción y aire acondicionado (Naji 2019, 53). La paradoja es tal que muchas casas de hormigón ya están abandonadas y en ruinas. Estas construcciones de edificios públicos y privados representan mercados interesantes para las empresas constructoras (Naji 2019). Una industria de la vivienda reemplaza el arte de la construir y habitar y todos sus beneficios sociales. Tipologías urbanas de la era del automóvil La proliferación de vehículos motorizados ha hecho que la tipología fortificada del ksar quede obsoleta para los habitantes: las nuevas urbanizaciones tienen calles a la escala del automóvil, están abiertas a los vientos de arena y a la radiación solar. Las puertas de los ksours, a pesar de ser una fuerte herencia simbólica, a veces son derribadas en ciertos oasis (Naji 2019), o abandonadas. En M’Hamid, la puerta sur del ksar Ouled Youssef ha sido reconstruida y rehabilitada recientemente. Las puertas y muros de protección están ausentes de las nuevas tipologías urbanas como New M’Hamid. Parece que se da prioridad a la posibilidad de conectar las casas individuales con el resto del mundo motorizado, para conectar New M’Hamid y su infraestructura con los circuitos turísticos. Así, la "ideología social del automóvil" teorizada por André Gorz en 1973 - según la cual el automóvil es ahora el estándar de medida para el diseño urbano - llega a los oasis del sur de Marruecos, que construyen sus tipologías urbanas y domésticas en torno a las necesidades del vehículo, símbolo del éxito individual. Esto no quiere decir que las nuevas urbanizaciones no tengan espacio público, tienen plazas y jardines. Pero estos tienen límites: su asistencia se diferencia según el género en particular (Naji 2019, 146). Con la perdida de la dimensión común del espacio compartido, se pierde un vínculo social y la transmisión de la memoria constructiva. Tipología, comunidad y gobernanza El cambio tipológico también puede explicarse por cambios en la gobernanza de los oasis desde la colonización. Si bien la gobernanza era ultralocal (los habitantes del ksar administran su oasis), la administración colonial llegó para cambiar la escala de la gobernanza. Después de la independencia, el establecimiento de un consejo comunal elegido en 1963, que estaba bajo la supervisión de un gobernador y un representante del Ministerio del Interior (Naji 2019, p.142), en cierto modo desposeyó a los habitantes de la gestión política total de su territorio. Si bien no se trata de escribir aquí un manifiesto anárquico o biorregional, se está reflexionando sobre la capacidad de
64 apropiarse de un hábitat cuando está regulado por normas establecidas por un poder excesivamente centralizado. La arquitecta y antropóloga Salima Naji ha destacado las muchas razones por las que los habitantes son desposeídos de su capacidad de actuar sobre su hábitat, una capacidad fundamental para el arte de habitar. "Los colectivos tradicionales ya no se consideran legítimos solo para garantizar el mantenimiento y deben ajustarse a las nuevas lógicas de 'mejora urbana'" (Naji 2019, p.153). * * * En resumen, el oasis de M’Hamid, situado en un desierto más árido que en el pasado, es ahora un hábitat más dependiente de las redes externas: dependencia del combustible, del turismo, de la importación de materiales de construcción exógenos, de alimentos, de las “liberaciones” de la presa. No todos los ksours de M’Hamid están totalmente abandonados, pero cada vez están menos habitados, y sus habitantes están empobrecidos. Algunos ksours ubicados al sur del oasis están abandonados y desaparecen bajo las dunas (Archiam 2022). La pérdida de estas "arquitecturas del bien común" va de par con la instalación en tipologías urbanas que producen individualismo. Por lo tanto, el oasis ha perdido gradualmente su capacidad de autonomía y autoorganización, cualidades que eran innegablemente puntos fuertes frente al clima. Existe una mayor vulnerabilidad en el sistema socio-ecológico: "tanto la fragmentación ecológica como la fragmentación social disminuyen las posibilidades de reacción del sistema" (Urquiza Gómez et Cadenas 2015, §35) En realidad, no se trata de criticar un complejo proceso histórico y social desde el puro antimodernismo. Tampoco se trata de idealizar las sociedades tradicionales de los oasis, que también están sumidas en conflictos y dominaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los nuevos estilos de vida, así como el hacinamiento de los oasis son concomitantes con una degradación de los paisajes, los ecosistemas y un avance del desierto. Los nuevos estilos de vida amenazan seriamente la habitabilidad. En otras palabras, puede ser que el oasis tiene condiciones climáticas tan duras que simplemente no es adaptado a un fuerte crecimiento de la población junto con estilos de vida modernos. Sin tintes nostálgicos, retrógrados u orientalistas, nos aventuraremos a asumirlo, no contra el "derecho al progreso", sino teniendo en cuenta los límites del propio oasis: puede ser que la supervivencia del oasis simplemente no sea compatible con la importación masiva de tecnologías activas, tan lento y paciente es el ritmo del trabajo humano que ha hecho posible el mantenimiento de los magros acuíferos. Particularmente en M’Hamid y en los oasis, el "arte de habitar" (Illich 1984, 64-75) no es una fantasía romántica o filosófica: el arte de habitar se convierte en la condición para mantener la habitabilidad del lugar.
65 c. Resistencias y defensa de una arquitectura y un arte de habitar el oasis A pesar de todos estos problemas, muchos proyectos de investigación académica, ONGs o autoridades, están trabajando para preservar los espacios oasis. En M'Hamid, la ONG Terrachidia 22 lleva a cabo proyectos de restauración patrimonial con técnicas tradicionales en colaboración con los maalem. También colaboran con el centro de investigación ARCHIAM, cuyos estudios arquitectónicos son de gran utilidad para salvaguardar el conocimiento sobre las tipologías de oasis. También hay organizaciones locales para el turismo o el desarrollo sostenibles de los oasis del Drâa. El valor espiritual de la arquitectura vernácula de los oasis Si bien la aspiración popular para hogar moderno es legítima, históricamente se construyó en un contexto poscolonial. ¿De dónde, entonces, viene que se debe preferir la arquitectura vernácula? Teniendo en cuenta las partes anteriores, proponemos tres elementos de respuesta: 1. La arquitectura vernácula es ecológica, respetuosa de los límites de su entorno 2. La arquitectura vernácula se adapta climáticamente al "rigor del Sur" 3. La arquitectura vernácula suelda una comunidad a su alrededor, haciéndola resiliente También hay una cuarta razón del valor de la arquitectura vernácula, y que significa que, a pesar de un movimiento dominante hacia nuevas casas de hormigón, los habitantes de los oasis permanecen profundamente apegados a sus antiguas viviendas. Algunos están trabajando para rehabilitarlos, o todavía están pasando tiempo colectivo en los ksours 23 . Este elemento es la capacidad del hábitat vernáculo de llevar "las marcas de la vida" de sus habitantes (Illich 1984, 64-75), de crear significado. 22 https://www.terrachidia.es/ 23 Salima Naji Amtoudi - YouTube. (s.f.). Recuperado el 26 de marzo de 2024, de https://www.youtube.com/watch?v=AFByZ7HpuyQ Taller de restauración de un espacio publico (plaza con bancos a la entrada del ksar) y de una puerta, con la ONG Terrachidia. Imágenes de Álvaro Vargas Román
66 Por lo tanto, el valor de la arquitectura vernácula de los oasis también radica en el hecho de que solo ella, a través de sus formas y materialidad, puede ser la anfitriona de la cosmología del oasis que alberga tanto a los habitantes como a una "diversidad de entidades vegetales, minerales, animales o espirituales" (Brieveglieri et al, 2021, 339) - evocando lo que Heidegger llama "los dioses" en su descripción del hábitat (Heidegger 1951). De hecho, hay una integración paisajística, una dialéctica contextual que la arquitectura importada estropea. Al dañar estos paisajes culturales, las tipologías modernas comprometen la cosmología de los oasis que existe en sí misma y para los habitantes históricos de los oasis. Así, la arquitectura y la sociedad también están vinculadas por la materialidad y la forma. Los ksours invitan por sus formas irregulares, su materialidad emergiendo del paisaje; la estrechez de los pasajes, a respetar la intimidad de cada persona, a vivir dentro de los límites del oasis. Un enfoque contemporáneo a la arquitectura vernácula de los oasis Desde la década de 1990, ha habido en Marruecos un "pequeño movimiento de resistencia a la cultura arquitectónica autocrática posmodernista" (Oualalou et Hakim 2014, 70), que propone un redescubrimiento del patrimonio fuera de las visiones coloniales. Podemos mencionar, trabajando en el sur de Marruecos y en particular en los oasis, a la arquitecta y antropóloga Salima Naji, o a la arquitecta Aziza Chaouni. Salima Naji está en la línea filosófica de Hassan Fathy (Naji 2019, 48): una defensa proyectual de las tipologías y materiales tradicionales, a pesar de la desconfianza general y la degradación interesada de la imagen de estas arquitecturas en la opinión pública. Desde 2002, Salima Naji ha dedicado numerosos proyectos a la construcción de tierra, piedra y madera de palma. También rehabilita las formas curvas, depreciadas por un cierto dictado de la línea recta (Naji 2019, 31). Sus proyectos incluyen numerosos graneros colectivos y ksours. Fue encargada de la rehabilitación de los ksours de Tiskmoudin, Agadir Ouzrou, y Assa 24 en 2011. Para el ksar de Tiskmoudin, que data del siglo 18 y está muy deteriorado, el granero fue restaurado integralmente en arquitectura de recolección. Las palmeras enfermas del oasis fueron taladas en presencia de la arquitecta para formar las vigas y tablones del ático. Salima Naji contrata mano de obra local, trabajando con los maalem y los antiguos habitantes, y formando a nuevos equipos de constructores locales. El objetivo es recuperar la memoria constructiva, y asegurar su transmisión. El paciente trabajo en la restauración del ksar permite iniciar "un proceso de recreación del colectivo para usos contemporáneos sin distorsionar un lugar cargado de historia" (Naji 2019, 160). El reto, en una economía de la construcción sujeta al rápido ritmo de la construcción de hormigón, restaurar el “tiempo lento” de la construcción tradicional. El desafío también es garantizar la implementación de nuevos programas en un enfoque de arquitectura de recolección, por ejemplo, un hospital de maternidad, museos o restaurantes. La arquitecta Aziza Chaouni también propone proyectos de viviendas contemporáneas y ecológicas para las regiones rurales de Marruecos. Por ejemplo, en respuesta a la destrucción catastrófica producida por el terremoto de 2023, su agencia propuso un prototipo de vivienda sísmica en 24 Assa, otro "puerto saharaui" situado a 330 km aguas abajo de M’Hamid, todavía a lo largo del lecho prehistórico del Drâa, pero que nunca recibe su agua
67 ladrillos de adobe, utilizando "tres tipos de ladrillos de tierra comprimida producidos en masa y sin mortero que se utilizan en tejas de techo, muros de carga y pavimentos" 25 . Programas oficiales para la rehabilitación de los ksours A nivel institucional también, desde hace varios años se vienen realizando acciones para recuperar la arquitectura de los ksours. Existe un ambicioso proyecto liderado por el Ministerio de Planificación Territorial, Urbanismo, Vivienda y Política Urbana; en colaboración con el PNUD : la Estrategia Integrada para el Desarrollo Sostenible del los Ksours y Kasbahs. Su objetivo es la restauración de no menos de 494 ksours y kasbahs, principalmente en el sureste del país (PNUD, Matin.ma). Ya se han rehabilitado diez sitios, incluido el ksar de Tissergate, también ubicado en el valle del Drâa. Se prevén dos periodos de ejecución: 2022-2026 y 2027-2030. Durante el primer período, un plan de acción (costo estimado de 993 millones de dirhams) tiene como objetivo intervenir en 147 ksour y kasbahs, dando prioridad a los sitios más poblados. Los principales objetivos de este plan son mejorar las condiciones de vida de los habitantes, preservar el patrimonio arquitectónico y cultural, crear una dinámica económica en estas zonas y reducir la tasa de desempleo a menos del 5% mediante la creación de al menos 250.000 días de trabajo para la población local (PNUD). El ritmo de la rehabilitación da testimonio de grandes ambiciones y un reconocimiento de las cualidades climáticas y sociales del hábitat del oasis. La financiación y ejecución de este programa incluye la creación de un fondo especial, la movilización de asociados nacionales e internacionales y el establecimiento de una comisión interministerial de supervisión y evaluación. 25 https://www.azizachaouniprojects.com/haouz-house Proyecto de vivienda sismica, Aziza Chaouni Projects, 2023
68 3 • M'Hamid ante el cambio climático. Escenarios de futuro. Las etapas anteriores nos han permitido conocer el contexto de M’Hamid. Es hora, a partir de este conocimiento, de proponer escenarios prospectivos. Proponemos un un horizonte de tiempo de medio plazo (2030-2050). Hay que pensar que los escenarios futuros de M'Hamid dependen intrínsecamente de dos variables principales: 1. El futuro de los recursos hídricos, tanto en términos de precipitaciones, de gestión de la cuenca hidrográfica del Drâa, y de demanda. En este sentido, se sabe que la presa de Mansour Eddahbi es un factor humano determinante, y que la escasez de agua será cada vez más severa a medida que se reduzcan las nieves del Atlas (Abaouss 2021). 2. La evolución de la demografía y el turismo, ya que la presencia y acción de los habitantes es fundamental para mantener el oasis frente al avance de las dunas Con respecto a estas dos variables principales, y teniendo en mente los elementos socio-ecológicos estudiados, proponemos los siguientes escenarios: 1. Agotamiento de la capa freática, emigración y ruina 2. La apuesta por el turismo sostenible 3. Aprendiendo del arte tradicional de habitar 1. Agotamiento de la capa freática, emigración y ruina El primer escenario es un escenario de tendencia pesimista. Si el bombeo intensivo de la capa freática continua, sin la apertura de la presa de Mansour Eddabhi, es posible que la capa freática se agote. Las condiciones de habitabilidad del ecosistema serían entonces casi nulas. Los habitantes de New M'Hamid podrían seguir siendo abastecidos por la red de agua urbana, pero a largo plazo, el palmeral se marchitaría y las dunas seguirían avanzando. A mediano y largo plazo, los habitantes, privados de los recursos turísticos y agrícolas del palmeral, emigrarían. La arquitectura tradicional y contemporánea caerían entonces en la ruina, y serian absorbidos por el erg. 2. La apuesta por el turismo sostenible El segundo escenario es un escenario de tendencia optimista. Está en línea con las orientaciones desarrolladas por las autoridades de Marruecos para el turismo sostenible en el Valle del Drâa, vinculando la preservación del oasis y el patrimonio arquitectónico a un turismo dinámico, lo más sostenible posible. La gestión integrada de los recursos hídricos, a través de circuitos de reutilización de aguas residuales para riego, por ejemplo, se ha estudiado para los oasis del Drâa a través del proyecto MIDAV (Chouani 2015, 123). Para el oasis de M'Hamid, que actualmente se basa principalmente en su acuífero, el modelo MIDAV propone la filtración de aguas residuales y su reinserción en el acuífero o a través de usos agrícolas, así como captaciones de lluvias que fortalecerían la capacidad hídrica del oasis. Se entiende que la
69 instalación de esos sistemas en los oasis situados aguas arriba también permitiría la llegada de más agua al nivel del M'Hamid a través del Drâa. Esta reorganización debería permitir reducir los conflictos por los recursos hídricos y permitir un florecimiento paralelo del palmeral y del turismo sostenible. Tal como propone Aziza Chaouni, los beneficios del modelo de gestión concertada podrían amplificarse evitando nuevas construcciones que artificialicen el suelo, es decir, recuperando una arquitectura hecha de materiales locales que permita una cierta porosidad de los suelos ocupados. Además, se podrían establecer sistemas pasivos y de captación de recursos/saneamiento a nivel de cada casa. En este escenario, podría aparecer un nuevo equilibrio socio-ecológico para M'Hamid: un turismo que respete los límites del territorio permitiría, como en la época del comercio de caravanas, financiar obras hidráulicas y agrícolas. Este modelo tiene limitaciones, por lo que el escenario se denomina apuesta. El desarrollo turístico lleva las semillas de un efecto rebote: un turismo más sostenible significa sobre todo más turismo, y por el momento los impactos negativos del turismo sobre el palmeral son indiscutibles (Aït Hamza et al 2010). Por otra parte, si efectivamente aboga por un turismo respetuoso con el territorio local, ¿qué pasa con el modelo de movilidad internacional - que emite muchos gases de efecto invernadero - que subyace a este turismo? 3. Aprender del arte tradicional de habitar Para el tercer escenario, que es exploratorio, el turismo no actuaría necesariamente como una piedra angular de la economía de oasis. Este escenario trata de evitar un doble vicio: el vicio "retrógradonostálgico" y el vicio "moderno-progresista". Nos invita a proyectarnos en un contexto internacional trastocado por los impactos del cambio climático y un potencial "descenso energético" (Marot 2019). En este caso, no solo el agua, sino también el turismo podría escasear, ya que se recalcularían las prioridades sociales. Se trata, por tanto, de prepararse para esta eventualidad proponiendo métodos de desarrollo basados en los recursos locales. En un contexto de declive turístico, M'Hamid todavía podría encontrar formas de adaptarse aprovechando su larga experiencia en el rigor del Sur. La apertura de las compuertas de la presa de Mansour Eddhabi (una cuestión en gran medida política porque la ciudad de Ouarzazate depende de esta presa) sería sin duda beneficiosa para los oasis del Drâa para ayudarles a revitalizar los palmerales. Un redescubrimiento de la memoria agrícola y constructiva, combinado con las redes de alcantarillado y filtración del agua; y la energía solar, podría permitir una renovación masiva de los ksours por y para los habitantes. El reto, con toda probabilidad, es recuperar el gusto por los materiales y las formas tradicionales, al tiempo que se remedian los problemas que han hecho que los habitantes abandonen los ksours. Podríamos proponer nuevas tipologías en tierra y madera de palma, pero que pudieran ampliar los espacios habitables, ofrecer más aberturas, aunque pequeñas, y casas más grandes. Los huertos y patios más grandes, equipados con toldos de protección ajustables, podrían proporcionar una
70 mayor comodidad de uso. No hay escasez de espacio en los valles pre-saharianos, y la arquitectura de tierra es respetuosa con el suelo: nuevos ksours de tierra podrían ocupar más espacio. Proyección de una tipología en técnicas y materiales tradicionales inspirados en el ksar. La urbanización es un poco menos densa que los ksours tradicionales, lo que permite una mayor superficie de casas individuales y un espacio central más aireado y con vegetación. Realizado con inteligencia artificial (DALL-E) Con el fin de mantener la ventaja climática de la compacidad y los ksours, evitando al mismo tiempo el problema planteado por su capacidad limitada, las nuevas urbanizaciones podrían imitar la mayoría de las características tipológicas del ksar, proporcionando posibilidades para una expansión armoniosa. Podrían utilizar varios sistemas pasivos para mejorar las casas de los ksours o el palmeral. La agencia Aziza Chaouni Projects ha integrado en un proyecto de casa en el desierto (Chaouni 2015) los siguientes: • Recolección y filtración de agua de lluvia (almacenamiento de agua potable; purificador de agua) • Almacenamiento de energía eólica • Sistema de cocción solar (horno solar) • Sistema de refrigeración de baja tecnología (pot-in-pot) • Inodoro de compostaje solar Por lo tanto, no se trata de abogar por un retorno a la vida tradicional de los ksours en una lógica nostálgica, sino de considerar los beneficios que aporta la conexión de las nuevas urbanizaciones a las redes de agua corriente y electricidad, reconociendo al mismo tiempo los beneficios térmicos, culturales y psicológicos de la arquitectura de tierra de los ksours. El redescubrimiento de un "arte de habitar" el oasis, a través de una gestión racional del agua, y un redescubrimiento de la arquitectura de tierra, podría permitir luchar contra la desertificación del desierto.
71 4 • Conclusión: lecciones de la ecología de los oasis para un hábitat adaptado a climas secos y cálidos Después de esta comprensión del hábitat en los oasis, proponemos una síntesis de los principios fundamentales de una ecología de los oasis, que podría inspirar a los países del Norte para enfrentar el rigor del Sur. a. Reintegración de los sistemas humanos y ecológicos, de arquitectura y agricultura Este principio es sin duda el más general, y el más complicado de implementar porque implica cambios sociales de gran escala. Los oasis nos enseñan que, en condiciones climáticas extremas, las presiones sobre la agricultura son muy fuertes. En tales condiciones una agricultura que protege el suelo, las aguas subterráneas y los ecosistemas parece ser la única opción para un equilibrio ecológico sostenible (si el objetivo es legar medios a las generaciones futuras). De la misma manera que los oasis dependen de sus constructores y cultivadores, las sociedades del Norte podrían volver a una reintegración entre las prácticas agrícolas y la vida urbana. Debemos (re)considerar que la arquitectura y la agricultura han estado fundamentalmente vinculadas desde sus respectivos orígenes (Marot 2019). La tipología - aún en uso en algunos oasis - de los graneros colectivos nos recuerda que las primeras ciudades del Neolítico, en el Creciente Fértil, se construyeron como graneros fortificados, nacidos de la necesidad de proteger la cosecha (Rahm 2020). La ciudad nació de esta necesidad de proteger lo que es símbolo y medio de la vida en común. En la actualidad, el metabolismo urbano de las grandes metrópolis del mundo se nutre de grandes flujos de alimentos, a veces procedentes de muy lejos. Nuestra relación con la comida se ha individualizado. Una reconexión de las cuestiones de la arquitectura y la agricultura, puede contemplarse de múltiples maneras en función de las características locales. La agroecología campesina, la autoconstrucción y el redescubrimiento de tecnologías pasivas son algunos de los principios que podrían aplicarse al mundo rural europeo (Marot 2024).
72 Representación de posibles alternativas para la organización de los territorios y la agricultura en Europa en el siglo 21: agroecología, autoconstrucción, aprendizajes gracias al opensource. Fuente: Sébastien Marot y Gaétan Amossé. Friso de la exposición "Agriculture & Architecture. Takin the country’s siude " Ecole d'Architecture de Nantes, septiembre 2024. b. Crear comunes La ecología de los oasis conduce a una reflexión sobre los mecanismos de gobernanza del hábitat, presentando instituciones locales y flexibles para gestionar los conflictos en torno a la escasez. En los oasis, el agua y el ksar se gestionan como bienes comunes en el sentido de Ostrom (1990). La resiliencia frente a un clima extremo requiere la organización social de la solidaridad, la puesta en común de conocimientos y el intercambio y la transmisión de la memoria socio-ecológica. Para ello, la arquitectura debe proponer espacios comunes y políticos para llegar a una sociedad que colabora, que se apropia de la gestión de su territorio. La reintegración de los bienes comunes a través de mecanismos adaptados a la gestión de la vivienda en los pueblos y metrópolis del Norte puede ser una forma de sensibilizar a los habitantes sobre la gestión de la escasez: la unidad habitacional ya no se concibe a sí misma como totalmente independiente del barrio, y toma conciencia de los recursos a compartir. La creación de bienes comunes y un sentido de comunidad implica la creación de lugares que Illich llama también commons. Para Illich, "la medida en que nuestro mundo se ha vuelto inhabitable es una consecuencia manifiesta de la destrucción de los comunes" (1984, 64-75). Los commons no son el espacio público, van más allá: “Para el consumidor moderno de vivienda, la distinción entre el
79 El rigor del Sur Estudio de caso 2 Esquivel, España 37.54° N, -5.94 ° W “Primero: Conseguir que el hombre viva mejor. Que la ciudad sea alegre, humana y abierta al paisaje. Que sus habitantes hagan un trabajo metódico y creador de auténtica riqueza. En fin, una posición antagónica a las ciudades monstruo, de trabajo de vértigo y de labor estéril en producción de riqueza.” Alejandro de la Sota. “Puntos básicos de una posible orientación arquitectónica” (s.f.)
80 El estudio de M'Hamid nos deja con reflexiones relativas a la modernidad del hábitat en el medio rural, a la manera en que la arquitectura, la agricultura y los sistemas de irrigación determinan la habitabilidad de un territorio árido. Siguiendo un vuelo de cigüeñas en su ruta hacia el Norte, encontraremos cuestiones similares en un estudio de caso completamente distinto: Esquivel, pueblo andaluz situado a 20 km al noreste de Sevilla. Esquivel no es un pueblo ordinario: es uno de los trescientos pueblos llamados "de colonización" construidos ex-nihilo, entre 1943 y 1971, por el régimen franquista, bajo la dirección del Instituto Nacional de Colonización (INC). En un contexto de postguerra civil de gran pobreza y devastación de los territorios de España, el INC tenía como misión colonizar – en el sentido de poner en cultivo productivo – vastas extensiones del país, hasta entonces escasamente cultivadas y habitadas. La colonización de los territorios buscaba el paso de una agricultura dependiente de las escasas precipitaciones a una agricultura de riego, en las principales cuencas hídricas de España. El desarrollo de una agricultura modernizada producía la necesidad de crear nuevos pueblos para alojar a los futuros cultivadores – los "colonos". Extremadura y Andalucía acogieron el mayor número de pueblos de colonización, a través de una urbanización planificada desde el INC, bajo la tutela del Ministerio de Agricultura. Así, Esquivel nace en un contexto de régimen dictatorial, de un aislamiento casi autárquico de España en la escena internacional, y de un "urbanismo de emergencia" (Orusco 2013, 86). El INC, a través de su Servicio de Arquitectura, va a lanzar la concepción y la construcción de nuevos pueblos para acoger a los trabajadores de la revolución de irrigación y agricultura que debe hacer al país autónomo. Jóvenes arquitectos del movimiento moderno naciente van a proponer arquitecturas al servicio de un proyecto agrícola, político e ideológico que ha producido realidades diversas según los pueblos, las épocas y los habitantes. A veces celebrados como éxitos urbanos y arquitectónicos que han proporcionado a campesinos anteriormente muy precarizados condiciones de hábitat decentes y tierras para cultivar; algunas experiencias de la colonización han generado desarraigo de las poblaciones, explotación, trabajos forzados y condicionamiento ideológico de los habitantes. La diversidad de experiencias de estos pueblos y el contexto dictatorial de su surgimiento los convierten en un objeto urbano y arquitectónico particularmente sujeto a sentimientos contradictorios, perceptibles en la literatura, como lo resumen Amado y Patiño Eirín: «La parafernalia de naturaleza propagandística empleada en el notable apoyo que el régimen franquista prestara al programa de colonización agraria, así como la querencia y predilección mostradas hacia el que fue uno de los ejes principales de su discurso de desarrollo social, constituyen circunstancias que dificultan aún en fechas actuales el reconocimiento público del legado del INC, lastrando muy a menudo la justa valoración de su actividad». (Amado, Patiño Eirín 2024, 46) Según el éxito de su modelo agrícola, los pueblos han conocido destinos variados, que van desde el crecimiento dinámico hasta el abandono parcial (Orusco 2013). Esquivel es generalmente celebrado como un éxito arquitectónico, atribuido al trabajo de su arquitecto Alejandro de la Sota, una de las figuras principales del movimiento moderno español. Pueblo de 161 casas construido inicialmente para un centenar de colonos; previendo dos ampliaciones que podían acoger a 650 colonos adicionales (Cabecera Soriano 2014, 176), Esquivel efectivamente se amplió, pero según un plan urbano diferente. El pueblo contaba con 860 habitantes en 2020 (INE 2020).
81 1 • Esquivel, pueblo moderno del Sur de Europa a. Geografía, cuenca hidrográfica y paisaje Esquivel se sitúa en la región de la Vega del Guadalquivir, una vasta llanura fértil antiguamente inundable con las crecidas del Guadalquivir (ahora las presas reducen esta eventualidad). La Vega del Guadalquivir está delimitada al sur por el río y al norte por el piedemonte de la Sierra Morena. En esta región se encuentran los pueblos de Los Pajares, Alcalá del Río, Villaverde del Río, Esquivel, El Viar, Torre de la Reina y San Ignacio del Viar, que reúnen aproximadamente 12,000 habitantes (Mondaza Hernández 2021). El pueblo se sitúa a lo largo de la carretera A-8006, que conecta Sevilla con Lora del Río, a solo 5 km al este de Alcalá del Río, municipio al cual el pueblo está administrativamente vinculado. Esquivel parece estar "depositado" sobre un vasto mosaico de campos, en una terraza intermedia de bajo relieve. Su terreno está ligeramente inclinado hacia el sureste y el Guadalquivir. Desde el límite norte de Esquivel, se pueden ver como línea del horizonte los primeros relieves de la Sierra Morena. Alrededor del pueblo, se observa un paisaje agrícola típico de Andalucía, con campos divididos en parcelas bien definidas, donde se cultivan cereales, algodón y árboles frutales. Visto desde el cielo, Esquivel extiende su plano en abanico en una inmensidad de campos bien delimitados por los caminos de acceso y los canales de irrigación. A 500 m al oeste pasa el Arroyo de Gabino, y a 800 m al este el arroyo de Calderona, el Canal del Viar no está en las inmediaciones, pero pasa a unos 3 km al norte, noroeste y oeste del pueblo. Vista satelital de Esquivel. Google maps.
82 Una comparación de las imágenes históricas de los años 1950 muestra el cambio de paisaje que ha producido la colonización, de tierras áridas y sin árboles a campos fértiles separados por algunos raros bosques de eucaliptos (IAPH 2019). La cobertura arbórea sigue siendo limitada, con un conjunto de árboles que forman un parque en la plaza central del pueblo; la perspectiva de Esquivel imaginada por De la Sota desde la carretera está, por tanto, comprometida, pero Esquivel disfruta de más intimidad. Tres ampliaciones urbanas han completado el plan original de De la Sota en las fachadas oeste-noroeste-este, aportando nuevas viviendas, una nueva escuela, una fábrica y un terreno baldío arbolado al noreste. b. Clima Andalucía se caracteriza por un clima mediterráneo seco, y a dentro de la región el relieve y la altimetría establecen diversas zonas bioclimáticas diferentes. Esquivel se encuentra en la depresión del Guadalquivir, con influencia húmeda atlántica, conociendo un clima mediterráneo continental. Las características principales son altas temperaturas, irregulares precipitaciones y fuerte insolación (Junta de Andalucía). Actualmente, la temperatura media anual esta a 17,5°C; la Vega del Guadalquivir recibe entre 500 y 700 mm de lluvia por año durante 75 a 100 días; su periodo seco dura 4 a 5 meses; la amplitud térmica anual es fuerte (18 a 20°C); y hay pocos días helados (2 a 20 al año). (Junta de Andalucía). Hay dos episodios de lluvia con cierta regularidad, los cuales se dan en otoño (meses de octubre y noviembre) y en primavera (marzo y abril), y un largo periodo de estiaje (prácticamente sin precipitaciones) en los meses de junio, julio y agosto. Los embalses próximos y la red hidráulica permiten equilibrar la aportación de agua a los campos durante los meses de verano, en los cuales el calor produce una evaporación fuerte; y permite paliar las fuertes variaciones interanuales (Mondaza Hernández 2021). Los siguientes gráficos muestran las evoluciones climáticas históricas y las proyecciones del IPCC para el siglo 21 27 . El “rigor del Sur” se invitará con más fuerza en Esquivel a medida que avanzará el siglo, proporcionando presión sobre los ecosistemas y el hábitat humano: aumento de las temperaturas medias y máximas, y del numero de días con exposición a calor extremo y sin lluvias. 27 fueron elaboradas con los datos de Copernicus, en el marco del escenario RCP 8.5 del IPCC – ver los anexos 1 y 2 Izquierda: imagen histórica durante la construcción de Esquivel entre 1953 y 1955, fundación Alejandro de la Sota. Derecha: paisaje agrícola visto desde el Norte de Esquivel. imagen del autor.
83 Al nivel de las temperaturas, hemos añadido los datos históricos de M’Hamid, afín de darse cuenta de que al final del siglo, se alcanzaran en Esquivel tales extremos. Pero los niveles de sequia nunca serán tan altos como en M’Hamid. 20,62 16,66 17,52 18,74 19,89 22,8 0 5 10 15 20 25 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Temperaturas medias (promedio anual de la temperatura del aire cerca de la superficie de la Tierra) en °C M'Hamid : datos históricos 1850-1900 Esquivel : proyecciones IPCC (RCP 8.5) 43,75 39,58 40,51 43,15 44,6 48,05 0 10 20 30 40 50 60 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Temperaturas máximas diarias absolutas en °C M'Hamid : datos históricos 1850-1900 Esquivel : proyecciones IPCC (RCP 8.5)
84 103 40 50 70 87 125 0 20 40 60 80 100 120 140 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Número de días al año en los que la temperatura máxima supera los 35°C M'Hamid : datos históricos 1850-1900 Esquivel: proyecciones IPCC (RCP 8.5) 540,2 514,65 492,75 438 343,1 0 100 200 300 400 500 600 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Precipitación total en mm/año (media interanual) Esquivel : proyecciones IPCC (RCP 8.5)
85 La figura siguiente muestra las zonas de Andalucía amenazadas por el fenómeno de desertificación, cubriendo la ubicación de Esquivel. 68 70 76 83 101 0 20 40 60 80 100 120 datos historicos 1850- 1900 actualidad (1991- 2020) corto plazo (2021- 2040) mediano plazo (2041- 2060) largo plazo (2080- 2100) Días secos consecutivos por año (precipitacioones inferiores a 1mm) Esquivel: proyecciones IPCC (RCP 8.5) Estudio de los municipios de Andalucía desertificados o en riesgo de desertificación. fuente: Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Junta de Andalucía, 02/2018
86 c. Descripción arquitectural del pueblo A este nivel del estudio, parece oportuno proponer una descripción arquitectónica de Esquivel, ligándola a las intenciones de su arquitecto, Alejandro de la Sota 28 . Debemos señalar la existencia de una tesis de Rubén Cabecera Soriano que estudia Esquivel muy en detalles y a partir de los planes, secciones y elevaciones originales, que permite un entendimiento preciso de la arquitectura del pueblo como de las viviendas y edificios públicos (Los Pueblos de Colonización Extremeños de Alejandro de la Sota, 2014). Más adelante volveremos sobre algunos elementos tipológicos esenciales para la pregunta de este estudio (la adaptación social y tipológica al rigor climático), y sobre los cambios que se han observado en la arquitectura desde que se construyo el pueblo, hace 72 años. Reproducimos aquí una breve descripción arquitectónica del pueblo, editada por la Fundación Docomomo Ibérico 29 : El poblado de Esquivel cuenta con 161 viviendas unifamiliares que se disponen sobre una planta en abanico donde se alterna una serie de vías concéntricas con otras radiales. En este sentido, Alejandro de la Sota, al igual que Fernández del Amo, busca argumentos en la arquitectura popular y mediterránea para incluirlos en un discurso claramente moderno. La iglesia, el ayuntamiento y un frente homogéneo y continuo de casas adosadas con pórtico en planta baja son las arquitecturas del pueblo que se enseñan al viajero. Se evita así reproducir la plaza central tradicional sin por ello negar la existencia de un centro funcional y simbólico en el poblado. En las viviendas, el arquitecto retoma la tipología rural de la casa adosada con patio de servicio trasero y, de este modo, introduce en el conjunto una escala menor, reduciendo las secciones de las calles y los tamaños de los huecos de las estancias de las casas, de formas muy diversas. Existen seis tipos de viviendas, con una o dos plantas de altura según el número de dormitorios. Esta nueva imagen se sostiene en una construcción tradicional que consagra el muro de carga encalado y las cerrajerías de hierro forjado. La imagen no contradice la organización funcional de Esquivel, donde trasciende una idea de modernidad, separándose los recorridos de los peatones de los de carros y coches. (Ignacio Capilla Roncero, Amadeo Ramos Carranza, José Ignacio Sánchez-Cid Endériz y Marta Santofimia Albiñana, sf) 28 Alejandro de la Sota tuvo la oportunidad, después de diseñar el poblado de Gimenells en Cataluña, de proponer su proyecto para Esquivel en 1952, en tanto que joven arquitecto y como una de sus primeras obras. Un primer anteproyecto para Esquivel, del arquitecto Aníbal González Álvarez-Osorio, había sido rechazado este mismo año a causa de deficiencias observadas por los Servicios Técnicos. La propuesta original de Sota, que proponía una organización diferente de la de los otros pueblos de colonización, fue apreciada por el Servicio de Arquitectura del INC; y Sota recibió encargos para nuevos pueblos en la provincia de Badajoz (Orusco 2013, 94; 104) 29 https://docomomoiberico.com/edificios/pueblo-de-colonizacion-esquivel/
87 La originalidad de la propuesta de De la Sota reside ciertamente la plaza-fachada, orientada al sur y abierta al paisaje, como si se había “desarrollado” una plaza central de pueblo. Ahí se encuentran la iglesia, de planta y sección no tradicional; el Ayuntamiento; y un templete en el centro de la plaza, equidistante de ambos edificios (Ayuntamiento de Alcalá del Rio). Mediante la plaza, orientada hacia la ruta, Alejandro de la Sota buscaba realizar la apuesta propagandística del pueblo, queriendo mostrar al pasante la modernidad agrícola y arquitectónica de la cual era capaz el régimen franquista: Hay pueblos por los que se va y pueblos por los que se pasa: por Esquivel se pasa. El trazado es rígido; es rígido porque Esquivel nació de una vez, y un solo golpe, y, además, sobre un terreno lleno como la palma de la mano. Se desarrollo abriendo su plaza en abanico hacia la carretera de Lora a Sevilla, así enseñara a quien pasa sus mejores edificios, lo mejor que dentro tiene : delante, la Iglesia y el Ayuntamiento, los maestros, representantes, y la demás gente representativa ; al fondo, todo el pueblo, la plaza de la Artesanía o de los Oficios, recogida para que trabajen los artesanos andaluces…La casi totalidad de sus vecinos han de vivir en casas qué, unidas, forman intimas y estrechas calles y mas intimas plazoletas. (Alejandro de la Sota, Memoria del Poblado de Esquivel, 1953 – in Orusco 2013, 102-103). Plano de la primera fase del proyecto de Esquivel. Alejandro de la Sota 1952; fundación Alejandro de la Sota
88 Elementos de la plaza principal: templete, ayuntamiento y un pasaje cubierto por arcadas donde se encontraban las tiendas. Imágenes del autor. Boceto de la "plaza-fachada” por Alejandro de la Sota. Fundación Alejandro de la Sota
95 Las calles peatonales son bastante estrechas (≈ 4m; ≈2m en el caso de los callejones separando 2 plazoletas), y las casas de una planta poco altas (3,50m de altura de fachada), por lo cual tender toldos para traer más sombra en ellas sería una medida fácil de implementar. Las calles de carros son poco más anchas (≈ 5-6 m); y las plazoletas miden aproximadamente 15mx15m. Una calle principal termina con la perspectiva de la torre de la iglesia. En Esquivel, la calle principal mide 9,5 m de ancho y 110 m de largo; se planteaba como arbolada por de la Sota, aunque no lo haya sido en la realidad. Bosquetes rodean el pueblo o se encuentran en la plaza, inspirados en los principios de la ciudadjardín, con la voluntad de crear otros lugares de encanto y de encuentro. Los pueblos del INC cuentan con edificios de cuatro categorías: domésticos, educacionales, eclesiásticos e institucionales. Los edificios cívicos beneficiaban de una atención particular sobre su diseño, puesto que eran hitos característicos y diferenciadores del pueblo; particularmente la iglesia y el ayuntamiento – aun presentando ciertos invariantes programáticos y tipológicos (Orusco 2013, 87-88). Las viviendas son agrupadas en un orden que forma una masa continua. Las viviendas son el fruto de una reflexión sobre el hábitat, con la producción de varias tipologías de viviendas en un solo pueblo. En Esquivel, existen varias tipologías, en planta única o en planta y piso, teniendo tres o cuatro habitaciones. Las seis casas de los comerciantes, la del maestro, del médico y del cura, ubicadas en la “plaza-fachada” del pueblo, están contingentes con sus tiendas, que se aceden en el pasillo porticado (Cabecera Soriano 2014). Todas las casas se diseñaron con sencillez, «a escala humana». Imagen histórica de una calle de Esquivel (años 1950 o 1960). Fundación Alejandro de la Sota
96 Estilos, métodos constructivos y materiales En su memoria del poblado de Esquivel, De la Sota declara: “Es Esquivel un intento de tomar como maestros a quienes siempre hicieron los pueblos, y que los hicieron por cierto de maravilla: los albañiles y maestros de obras pueblerinos” (De la Sota, 1953 – en Orusco 2013, 102). A través de una reinterpretación en clave moderna de las formas locales y de las respuestas al clima, los arquitectos de los pueblos de colonización se inspiraron en la racionalidad que llevaba naturalmente la arquitectura popular, siendo esta ultima una arquitectura de recolección de recursos presentes en el entorno (Arquitectura moderna internacional). La construcción de los pueblos del INC se extendió durante unas cuatro décadas, y los métodos constructivos y materiales utilizados evolucionaron según los cambios que iban desde la autarquía nacional hasta la industrialización de España. La voluntad original del INC era, por razones culturales y económicas, el uso de técnicas y materiales autóctonos de las diferentes regiones. Pero, a medida que avanzaba la industrialización, un modelo común de construcción fue adoptándose cada vez más, sin considerar las técnicas locales (Orusco 2013, 89-90). Las cimentaciones se hicieron principalmente en zanja; con mamposterías hormigonadas o con hormigones ciclópeos; la zanjas pudiendo rellenarse hasta 40 cm sobre el nivel del suelo para proteger los muros de la humedad. Los muros se construyeron con ladrillo macizo y mortero de cemento; con mamposterías o técnicas mixtas. Cuando era tradición local – es decir en la mayoría de los pueblos – los edificios eran enfoscados o encalados, como fue el caso en Esquivel. Al nivel de las cubiertas, tradiciones locales como las bóvedas tabicadas o los entramados de madera – fueron reemplazados por forjados aligerados a base de cerámica armada, viguetas de hormigón prefabricadas o cerchas ligeras de acero. Las carpinterías evolucionaron también, desde soluciones locales en madera de pino, a procesos industrializados en metal; los solados de barro cocido a baldosa hidráulica (Orusco 2013, 90-92). Izquierda: elevaciones de casas por Alejandro de la Sota. Derecha: imagen histórica de una casa. Fundación Alejandro de la Sota
97 La cubierta en tejas y el enfoscado blanco han llegado a ser representativos de la arquitectura formada por los pueblos de colonización del Sur de España. (Orusco 2023 – 90-92). La cal, un material local, con una baja huella ecológica y un alto albedo, contribuye a la regulación térmica de los edificios al reducir la absorción de calor. Al igual que los ksours del Drâa, los pueblos blancos producen un paisaje nacido de los materiales locales y las necesidades climáticas. Pero de la Sota especifica que esta voluntad de referirse a los maestros concierne la arquitectura de las casas más que el trazado urbanístico, ya que el diseño de un pueblo de nueva planta permite la innovación; y el pintoresquismo, “natural en estos pueblos que nacieron y crecieron en la ventura, ha de ser muy medido”. (Memoria del Poblado de Esquivel, 1953 – in Orusco 2013, 102). Pueblos ideológicos La tipología y la organización social de los pueblos, si bien produjeron experiencias contrastadas, debían servir primero los objetivos ideológicos y económicos del poder dictatorial. Hoy en día, los habitantes de los pueblos son principalmente los descendientes de los primeros pobladores; aquellos que eran niños pequeños en el momento de la instalación son ahora personas mayores. Los habitantes más antiguos de Esquivel recuerdan la llegada a los nuevos pueblos y el modo de funcionamiento bajo la dictadura 31 . La organización de la aldea permitió el control social de los colonos, que a menudo estaban sujetos al Estado debido a sus regalías, que los habían sacado de la hambruna. La arquitectura aparece como "conformadora de conducta" (según la expresión de La Sota 32 ) en un espacio dedicado a la productividad, y las principales orientaciones del pueblo no fueron decididas por los habitantes sino por la Iglesia y los objetivos productivos del poder civil (IAPH 2019). El ayuntamiento y la iglesia, situados en el centro de los pueblos, y que marcaban la vida de los habitantes, no estaban exentos de ejercer un control social y una organización acorde con la ideología del régimen. La iglesia era literal y simbólicamente puesta al centro del pueblo (es interesante notar que, en lengua francesa, “reubicar la iglesia en el centro del pueblo" es una expresión comuna para significar la restauración de valores tradicionales en la sociedad). 31 video “Esquiveleñ@s : Historias vividas” (Asociación Cultural Surarte) https://www.youtube.com/watch?v=dHBbFh1n648 32 https://www.youtube.com/watch?v=93XP8YrzAMs Interpretación moderna de elementos tradicionales de la arquitectura andaluz. Izquierda: imagen histórica, fundación Alejandro de la Sota. Derecha: imagen del autor.
98 La casa familiar, tipología política La época moderna es también la de las construcciones de grandes conjuntos en la periferia de los centros urbanos españoles, principalmente en Madrid, para absorber el éxodo urbano y contrarrestar el desarrollo de los barrios marginales. Los pueblos de colonización aparecen como una forma diferente de hábitat moderno, en forma de casas con patios y vinculadas a terrenos. Un desarrollo simultáneo, y de la misma escuela arquitectónica, que conduce a una reflexión sobre el hábitat: la elección de la tipología de la casa y no de la vivienda en bloque colectivo tiene también una dimensión política, defendiendo un modelo social basado en la familia, creando colonos deudores del Estado, condicionados por la forma arquitectónica proporcionada por el Estado: “El sujeto está, por lo tanto, amoldado al dominio y existe solo para el Estado” (Teyssot 1996, 6). Dichas consideraciones teóricas, no obstante, no impiden que para muchos habitantes, adquirir una casa con cualidades modernas fue percibido como una oportunidad y un cambio radical en sus vidas. c. Pueblos agrícolas, pueblos del agua El proyecto de colonización del INC es indisoluble del desarrollo de redes de riego que permiten el crecimiento de los cultivos. La historia de los canales y las presas en la península ibérica se remonta a la Antigüedad (las presas de Mérida fueron construidas por los romanos); sin embargo, se produce un salto de escala en la construcción en el siglo XVIII y se convierte en objeto de una planificación nacional en 1902 con el Plan Gasset. Las capacidades y logros técnicos permiten elevaciones que alcanzan desde la década de 1930 presas de hormigón de 100 m de altura, con tipologías de presas de peso (por gravedad) o presas en arco (bóveda) (Nárdiz Ortiz 2019). Aguas abajo de las presas, la red se organiza en canales y acequias hasta las parcelas. Las acequias pueden ir elevadas, en acueductos o terraplenes; los acueductos son hechos de conducciones prefabricadas de hormigón. El modelo ha evolucionado de parcelas distribuidas en canteros beneficiando de un riego de superficie usados en los años 1950 y 1960; hasta técnicas modernas como el riego por aspersión o por goteo (Nárdiz Ortiz 2019). La red de abastecimiento del agua es Plano de una casa de 3 dormitorios sobre una planta. Alejandro de la Sota, fundación Alejandro de la Sota
99 vuelve a ser parte integrante del paisaje cultural de las tierras y pueblos de colonización, tanto para que Ana Amado titule uno de sus libros sobre ellos «Habitar el agua» (2019). El Canal del Viar y la infraestructura hidráulica El sistema agrícola de Esquivel no podría existir sin el Canal del Viar y sus ramificaciones, que alimentan en gran medida la zona regable en complemento al Guadalquivir y a los arroyos naturales. El río Viar, que nace en la Sierra Morena, es captado por dos presas. La segunda, el embalse de Melonares, marca el inicio del Canal del Viar, que mide 85 km. Su construcción, iniciada durante la II República, fue completada por prisioneros políticos bajo la dictadura (Mondaza Hernández 2021). El canal distribuía originalmente el agua por secciones, en una red de acequias : El sistema de riego proyectado originalmente en la zona del Viar (1952) consistía en una red fija de riego por aspersión. El canal del Viar permitía a lo largo de su traza proyectar redes de acequias, que mediante pozos de toma, permitían alimentar las tuberías de distribución y ramales de los aspersores. Otras acequias recibían su dotación directamente del Arroyo de Esquivel (arroyo de Mudapelo), (…). Las tuberías de distribución se trazaron en favor de la pendiente. (Mondaza Hernández 2021, 43) La total dependencia del sistema agrícola de Esquivel del buen funcionamiento de los canales y acequias se demuestra por un incidente ocurrido en el canal del Viar durante los meses de verano de 1957, documentado en el trabajo de Mondaza Hernández. El problema del canal residía en su capacidad limitada para transportar un caudal de solo 6 m³/s, mientras que había sido diseñado para 9,65 m³/s. Esta limitación se debía a un estado deteriorado del canal, con fisuras y una rugosidad Plan del proyecto original de riego por aspersión (1952). Parece orientado con el Norte a la derecha, el poblado de Esquivel encontrándose en algún punto a la izquierda. Junta de Andalucía, el documento del mes, 02/2018.
100 incrementada, lo que provocaba una disminución de la velocidad del agua y pérdidas por infiltración. Las zonas cultivables de Esquivel fueron parcialmente privadas de riego durante aproximadamente diez días, en un contexto de sequía, lo que generó temores de conflictos sociales y graves consecuencias en las cosechas respecto a los objetivos (Mondaza Hernández 2021, 54-57). Este episodio, aunque se resolvió en menos de seis meses, muestra la dependencia de todo el proyecto de colonización, y de toda la estructura económica y social, de la red de riego. La modernización tardía de las infraestructuras de la zona regable se llevó a cabo entre 2011 y 2016, introduciendo estanques de retención, estaciones de bombeo a nivel del Guadalquivir (tres estaciones, en Villaverde del Río y Alcalá del Río), así como válvulas automáticas. La irrigación por aspersión fue reemplazada por una irrigación por goteo. Conductos cerrados y contadores en cada parcela permiten un ahorro de agua muy significativo. El consumo depende ahora de los medios financieros de los agricultores (Mondaza Hernández 2021, 63). Por lo tanto, la distribución del agua se realiza a través del control institucional, la máquina y el mercado. En cuanto a la gobernanza de la red hídrica, esta se lleva a cabo por la Comunidad de Regantes de la Zona Regable del Viar, una organización pública heredada de los años de colonización (Mondaza Hernández 2021, 76). Agricultura La agricultura en la zona regable del Viar se pensó desde el principio en una lógica de especialización agrícola y de exportación (no internacional, sino para alimentar al país). No se trataba de implantar una agricultura de tres niveles, sino de especializar los campos. Si inicialmente se cultivaban con medios tradicionales —carretas de bueyes—, la mecanización de la agricultura española siguió de cerca a la construcción de los pueblos. La implementación del riego debía permitir alcanzar objetivos agrícolas planificados por año y por hectárea según las parcelas delimitadas, pero la realidad de las cosechas no se ajustó a las previsiones. Se preveían dos cosechas al año que debían producir: - Primera cosecha: habas, cebada, veza (forraje), patatas, remolacha, cáñamo, alfalfa, huerta. - Segunda cosecha: maíz, maíz-forraje, algodón, pimiento (Mondaza Hernández 2021, 45). Desde el primer año, los resultados esperados del plan de cultivo no se correspondían con la realidad de la cosecha. Un nuevo plan de 1958 buscaba revitalizar la producción agrícola en la región para preparar una industrialización basada en productos locales, pero sin que esta industrialización se concretara en la práctica (Mondaza Hernández 2021, 62). La campaña de Esquivel se concebía como un verdadero territorio productivo, capaz de producir una variedad de productos en unidades especializadas. El uso de fertilizantes, primero importados y luego producidos a nivel nacional, permitió un despegue de la producción en los años 70 (Mondaza Hernández 2021, 45). Hoy en día, los cultivos son principalmente maíz, algodón y girasol, así como naranjos, seguidos de lejos por melocotoneros y mandarinos (IAPH 2019). El agua en el pueblo La presencia del agua no se limita a los campos: fuentes y abrevadores con diseños pulcros, traen el agua al corazón del espacio público de las urbanizaciones, su estética sirviendo sin duda la dimensión simbólica del agua en estas tierras áridas (Abujeta Martín 2019). Las fuentes se usaban para el higiene y consumo diario de los habitantes, acercadas a las viviendas, antes de que estas
101 últimas fueron dotadas del suministro de agua potable (Abujeta Martín 2019) – la red de abastecimiento y saneamiento de Esquivel se construye entre 1956 y 1958 (Mondaza Hernández 2021, 46). Se trata de una interpretación moderna de una pieza urbana con orígenes vernáculos, con formas depuradas, e inserción en la arquitectura local (Abujeta Martín 2019). En Esquivel, el color blanco de las fuentes responde a el de las casas, son de planta circular y con diferentes diseños. Encontramos nueve fuentes: ocho de ellas se encuentran en el centro de las ocho plazoletas, la novena esta en la calle central. Cabe destacar que no hay fuente en la plaza principal – quizás porque hubieran sido menos visibles y usadas en este espacio abierto – que sirve menos de “calle-salón” que las plazoletas. Los bocetos de Alejandro de la Sota para Esquivel muestran estructuras de captación del agua pluvial para los abrevadores, y el trabajo de diseño sobre las fuentes. De una cierta manera, encontramos en Esquivel este “diseño urbano sensible al agua” destacado en nuestro entendimiento de la ecología de los oasis: el diseño pone el recurso hídrico en fuentes comunes, consagrándolo como bien de uso común. De esta manera, Abujeta Martín incita a ver las fuentes “no solo como una expresión material y estética de una época, sino como ejemplos de memoria colectiva”, siendo lugares prioritarios de encuentro de los colonos, de discusión de temas diarios como el cultivo o la venta de las cosechas (Abujeta Martín 2019, 45). Como las puertas fortificadas del ksar, parece que fueron las fuentes de Esquivel que acaban de convertirlo en una “arquitectura del bien común” (Naji, 2019); estos dos elementos tipológicos son también reguladores micro-climáticos. Bocetos de fuentes y abrevadores. Alejandro de la Sota, fundación Alejandro de la Sota
102 Hoy en día, podemos observar que las fuentes han sido convertidas en mobiliario urbano para sentarse o como maceteros para acoger a plantas decorativas. Conclusión sobre el interés de la tipología A través de esta breve historia y descripción tipológica de los pueblos de colonización, comprendemos las interdependencias de este hábitat en particular, entre el sistema de riego, la agricultura y el pueblo. También constituyen sistemas socio-ecológicos con propiedades arquitectónicas y territoriales particularmente interesantes: desarrollados en un contexto en el que los combustibles fósiles no eran la fuerza motriz de la agricultura y los viajes cotidianos, brindan una oportunidad para una reorganización más local. La arquitectura de Esquivel “arquitectura de lo razonable” (COAS 2024), da ejemplos para pensar en hábitat a escala respetuosa del entorno y de las aspiraciones de los habitantes. Por fin, aunque surgen en un contexto climático, histórico, energético y geográfico diferente, percibimos apuestas comunes entre estos pueblos y los pueblos oasis: hacer fértiles y habitables las tierras áridas de un territorio deshabitado. Las fuentes de las plazoletas se convirtieron en maceteros. Izquierda: imagen histórica, fundación Alejandro de la Sota. Derecha: imagen del autor.
103 3 • Esquivel, 70 años después. Un hábitat “a escala humana”. Hoy en día Esquivel cuenta con 860 habitantes (INE, 2020), y su superficie con extensiones urbanas alcanza las 30 hectáreas (Mondaza Hernández 2021, 35) : todavía es un pequeño pueblo en el medio del campo. Pero ha conocido cambios tipológicos y sociales, que tenemos que tomar en cuenta para la siguiente elaboración de escenario de futuro. a. Cambios arquitectónicos. Observaciones. Esquivel ha conocido ampliaciones urbanas que no han respetado la continuidad del plan de extensión previsto por de la Sota. Las extensiones, principalmente de viviendas, se extienden por las fachadas Este y Oeste, así como al Norte, donde se encuentra una pequeña fábrica de producción alimentaria ganadera. Una nueva escuela, cerca de la entrada del pueblo por la carretera del Suroeste, fue inaugurada en 2014. Si bien la arquitectura de las nuevas viviendas no sigue la escritura arquitectónica del pueblo original, no dan, sin embargo, la impresión de un crecimiento masivo: Esquivel sigue siendo un pequeño pueblo compacto, en medio de los campos agrícolas. Vista aérea de Esquivel en 2016. Fotografía de Eloy Mejias Plan de ampliación de Esquivel por De la Sota. Fuente: Cabecera Soriano 2014
104 Una visita al pueblo y una comparación con las imágenes históricas pone de manifiesto los siguientes cambios: El revestimiento de las calles ha sido cambiado, pasando de un revestimiento en pavimento de albero a un revestimiento de losas de hormigón con grava y patrones, que plantean problemas climáticos, de coherencia estética y producen una fuerte impermeabilidad del suelo (sin embargo, parece que se tomó tal decisión de impermeabilización del suelo para evitar un problema de movimiento de las arcillas que amenazaba la solidez de las casas en los primeros años - Mondaza Hernández 2021). La calle principal, a diferencia de los planes iniciales, no está arbolada. Las plazoletas aparecen como particularmente expuestas a la radiación solar durante el día, con una materialidad muy mineral. Arriba, izquierda: imagen histórica donde vemos el revestimiento en pavimento de albero. Fundación Alejandro de la Sota. Arriba, derecha: toldos en calles estrechas. Abajo: una plazoleta soleada durante una tarde de julio. Imágenes del autor.
111 residuales in situ podría permitir reutilizarlas para suministrar agua de riego al parque Esquivel, siguiendo la pendiente natural : « Intuitivamente, parece que la red de saneamiento de Esquivel se proyectaría aprovechando el desagüe natural de su planta en abanico concentrando las aguas en el colector de la calle central prolongándose hasta el extremo sur del mismo”. (Mondaza Hernández 2021, 46) De este modo, la reutilización in situ de las aguas grises domésticas podría aprovecharse para desarrollar nuevas zonas plantadas, proporcionando frescor a través de la sombra y la evapotranspiración, cualidades estéticas y ecosistémicas bienvenidas. De este modo, la calle principal dispone de espacio suficiente para plantar árboles, como había previsto De la Sota. Adaptación agrícola Esquivel se concibió como un pueblo agrícola cercano a los campos, antes de la era de la motorización. Su tejido urbano y sus infraestructuras le permitirían restablecerse como pueblo dedicado a una agricultura local. Para hacer frente a sequías más intensas y frecuentes, y preservar para las generaciones futuras la calidad del suelo, este tipo de agricultura sería necesariamente menos intensiva, y podría inspirarse en las técnicas utilizadas para crear un microclima, con la “agricultura de tres niveles” en los palmerales de los oasis. Se practicaría una agricultura que combina árboles altos, frutales, cereales y hortalizas, revitalizando los ecosistemas y reduciendo la evaporación. Existe un modelo local de agricultura de varios niveles: unos kilómetros al norte de Esquivel, en la Sierra Morena, la dehesa, - que al visitante no iniciado le parece un bosque natural de alcornoques - es en realidad un paisaje agrícola. Los robles dan sombra, permiten el crecimiento de plantas herbáceas y proporcionan alimento a los cerdos criados al aire libre. Se trata de un método agro-silvo-pastoral basado en la creación de un microclima. Desaguë natural de Esquivel. Mondaza Hernández 2021, 46
112 No es nuestra intención prescribir la plantación de un palmeral o una dehesa en la zona de Esquivel, sino invitar a la reflexión sobre la posibilidad de una agricultura extensiva, basada en la complementariedad ecológica de las especies cultivadas. El suelo y los cultivos se beneficiarían sin duda de una mayor presencia de árboles altos en el paisaje, o de setos, que tienen muchas virtudes ecológicas. Re-organización social La transición hacia una agroecología generalizada y adaptada a cada lugar es deseable tanto desde el punto de vista de la mitigación como de la adaptación al cambio climático y a una probable disminución de la energía disponible (The Shift Project 2022, Marot 2024). Sin embargo, no es una tarea fácil. Al preguntarle por la posible vuelta a la agricultura como medio de adaptación al cambio climático, un vecino de Esquivel nos dijo que, si bien no faltaba espacio para crear huertos, por ejemplo, lo que faltaba era tiempo. No es ningún misterio que el ritmo de la economía metropolitana - guiado por el ritmo de la economía mundial - y el tiempo de trabajo son retos importantes si queremos que la transición ecológica tenga éxito tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Tal vez los residentes encontraran más flexibilidad y tiempo para dedicarse a actividades de adaptación cuando una reducción de la jornada laboral o el fin del precepto de crecimiento (Latouche 2007) afectaran a los territorios interdependientes de la ciudad y el campo. El vecino esquiveleño continuó: "Si frenamos un poco, podríamos dedicarnos a estas otras cosas (...) antes o después tendremos que volver a esto". El siguiente extracto, del Plan de Transformación de la economía francesa 43 (frente al cambio climático), arroja luz sobre los obstáculos a un "éxodo urbano" : « La renovación de la población agrícola es necesaria para mantener el sector. Entre 1980 y 2018, la proporción de agricultores en el empleo total se dividió por cuatro. Ahora, el sector representa menos del 3% de la población activa y lucha por renovarse. ¿La causa? El acceso a la tierra. [...] El coste de la tierra suele ser demasiado elevado para las nuevas instalaciones, y la profesión no resulta muy atractiva, ya que se considera (con razón) muy difícil y mal pagada. Si se mantienen las tendencias actuales, tendremos una cuarta parte menos de agricultores en los próximos diez años, mientras que la transición hacia un sistema alimentario resiliente y menos dependiente de los combustibles fósiles requiere prácticas más intensivas en mano de obra. La cuestión de la instalación de nuevos agricultores y de la renovación de la población agrícola está, por tanto, al corazón de los retos de la transición ecologica. » (The Shift Project 2022, 84). En España, la dinámica es similar: los agricultores representaban alrededor del 50% de la población activa en los años 1950, mientras que hoy no superan el 3,8% 44 . Así pues, la transición de una población que trabaja principalmente en el sector de los servicios a otra con cualificaciones agrícolas no se producirá de forma espontánea y requerirá necesariamente el apoyo de los poderes públicos. No podemos evitar pensar que las cualidades arquitectónicas de los pueblos de colonización los hacen idóneos para asumir una nueva misión: la de acoger, con subvenciones para la adquisición de parcelas y viviendas, a los agricultores de la revolución 43 Publié en 2022 par le think tank « The Shift Project » à partir de travaux d’économistes et d’experts de tous les secteurs de l’économie, le Plan de transformation de l’économie française propose une planification cohérente par secteurs pour atteindre les objectifs de l’Accord de Paris 44 https://es.statista.com/estadisticas/501606/distribucion-empleo-en-espana-por-sectores-economicos/
113 agroecológica. Este movimiento de "vuelta a la tierra" iría acompañado de una mejora de las condiciones de ejercicio de la profesión y del desarrollo de la enseñanza. El fenómeno de metropolización podría así frenarse, reinstalando núcleos de población dinámicos en los pueblos, con actividades agrícolas seguidas de las nuevas actividades de una economía baja en carbono: artesanos, constructores, médicos rurales, etc. Esquivel, pueblo agrícola dotado de equipamientos modernos, ofrece una serie de ventajas en un contexto de "reconquista rural". Migraciones climáticas, éxodo urbano y crecimiento de esquivel Contra todo pronóstico tendencial, Esquivel podría tener que crecer para acoger a más habitantes. El cambio climático provocará probablemente movimientos migratorios hacia el norte (Figura 1, introducción), y la reconversión de la economía hacia una agricultura más extensiva producirá un cierto "éxodo urbano", un retorno a los pueblos o regiones de origen de los habitantes de las metrópolis. En este sentido, Esquivel podría retener la idea de Alejandro de la Sota para posibles ampliaciones, completando el arco de círculo iniciado por el actual plan en abanico. Una nueva forma urbana orgánica con un plano rígido ampliaría el pueblo para dar cabida a una nueva sociedad agrícola, con modernos niveles de confort. La nueva forma urbana tendría en cuenta las extensiones existentes y el paso de la carretera. Se crearían corredores verdes para garantizar la continuidad biológica entre el suelo de la nueva "plaza central" y las tierras agroecológicas circundantes. Esquema de propuesta para una extensión de Esquivel en el marco del escenario 3. Plano. Imagen del autor
114 Para las nuevas ampliaciones, podría reproducirse la tipología del pueblo, con su separación de calles peatonales y de vehículos, sus plazoletas y sus casas "a escala humana", cuyas cualidades ya han quedado demostradas por el entusiasmo de los habitantes. Se crearía así un vasto espacio central circular, listo para acoger la vida social y los elementos de reunión en función de las necesidades de los habitantes: parque, huertos, mercado, instalaciones deportivas, etc. Por último, la nueva relación de los habitantes con su tierra, la producción agrícola local y la adaptación de los espacios comunes al clima les ayudarían a hacer frente a los retos agrícolas y de confort urbano que plantea el cada vez mayor rigor del Sur. Esquema de propuesta para una extensión de Esquivel en el marco del escenario 3. Vista aerea. Imagen del autor.
115 5 • Conclusión: aprendizajes desde la ecología de los oasis para Esquivel Este estudio de caso nos enseño que el rigor climático del Sur se invitará con más fuerza en Esquivel a medida que avanzará el siglo, proporcionando presión sobre los ecosistemas y el hábitat humano, aumentando el riesgo de desertificación. Esquivel tiene un potencial de adaptación y podría ampliarlo aprendiendo del Sur, de la ecología de los oasis (cuales principios hemos destacado al terminar el estudio de M’Hamid). El primer punto destacado de esta ecología del oasis era la reintegración de los sistemas humanos y ecológicos, de arquitectura y agricultura. Hemos visto en el estudio de caso 3 que la concepción del pueblo en tanto que pueblo agrícola permite imaginar una posible (aunque ambiciosa) reorganización social para una sociedad más agrícola y un hábitat ligado a la agricultura ecológica. Las tipologías de los oasis nos aprendieron la importancia de plantear lugares comunes climáticamente adaptados para crear interacción y capacidad social de respuesta frente a la incertidumbre de un clima riguroso. En el proyecto original de Esquivel, hemos encontrado estos lugares en las calles, las plazoletas con sus fuentes, y los edificios públicos. En la actualidad, hemos observado el traslado de los lugares de encuentro al parque – climáticamente mas acogedor – y la problemática desu mantenimiento, ligado a un debilitamiento de los lazos sociales. La ecología de los oasis nos enseño el principio de “arquitectura de recolección”, un método de edificación con materiales provenientes del mismo terreno (tierra y madera de tamaris o palmera). Esquivel ha sido construido con ladrillo macizo y mortero de cemento, y mamposterías hormigonadas cubiertas de un acabado de cal 45 , que son procesos industrializados propios de este inicio de la era moderna en España. Si se planeara una extensión de Esquivel, como propuesto en el escenario 3, se puede imaginar un aprendizaje desde la construcción en tierra, por sus cualidades térmicas como de ubicación relativamente a la obra. Las paredes de tapial o de adobe pueden complementarse con el uso de enlucido de cal blanca, que no sólo ofrece protección contra la humedad y la erosión, sino que también aporta beneficios estéticos y térmicos. Efectivamente, el material de tierra es disponible inmediatamente en el entorno de la extensión propuesta (son tierras agrícolas potencialmente arcillosas). Estudios preliminares para determinar la altura del terreno relativamente al Guadalquivir y la calidad edificatoria de la tierra disponible tendrían que llevarse a cabo primero. Un aprendizaje fundamental de los ksours de M’Hamid fue como forma urbana y tipología de vivienda se complementan para llegar a crear frescura de manera pasiva. Hemos diagnosticado que en Esquivel, en verano, el confort térmico de espacios exteriores como interiores podría mejorarse. Efectivamente los habitantes usan aire acondicionado, y el revestimiento de suelo produce callejones y plazoletas con exceso de calor. Se ha propuesto seguir los principios de un ksar: crear sombra en la calle (con toldos en Esquivel), evapotranspiración con calles arboladas, y rehabilitación de las fuentes. El objetivo es de crear una continuidad microclimática calle-vivienda, que permitiría evitar el uso del aire acondicionado y rehabilitar las plazoletas como espacios compartidos. Las puertas y ventanas deberían quedar abiertas para el funcionamiento de esta ventilación pasiva, pero es una practica común en pueblos de Andalucía, basada en la confianza entre vecinos. 45 Lo deducemos según los materiales usados en los pueblos de colonización a esta época (Orusco 2013)
116 Los oasis, con sus problemáticas hídricas fuerte, dan lecciones de “diseño urbano sensible al agua” (Chaouni 2015). En Esquivel, donde el saneamiento de las aguas grises no es idóneo (Mondaza Hernández 2021), hemos propuesto de de sanear las aguas grises in situ y usarlas para el mantenimiento del arbolado existente (el parque) y planteado (las calles arboladas), aprovechando el ligero relieve del terreno. También hemos propuesto de rehabilitar fuentes como común creador de lazo social. Por fin, aprender de las tipologías de los oasis conduciría a explorar nuevas estéticas arquitectónicas, resultado de una búsqueda ampliada de sombra y de materiales locales. En nuestro tercer escenario par Esquivel, se plantea que la tipología, la inserción en el paisaje y la materialidad (albedo fuerte de la cal para hacer frente al sol) son muy adaptados al lugar. Por lo tanto la idea fue de «prolongar» la forma urbana de Esquivel, reproduciendo su tipología. Un aprendizaje desde la construcción en tierra podría significar una nueva estética en esta ampliación del pueblo. La elección seria entre el color de la tierra, o mantener el aspecto tradicional con cal blanca. En los dos casos, la estética seria ligada al confort térmico elevado en el interior.
N S E O B A S T I D E - N I E L
118 El rigor del Sur Estudio de caso 3 Bastide-Niel, Burdeos, Francia 44.84° N, -0.56° W
119 Nuestro tercer estudio de caso nos lleva 945 km más al norte, a la ciudad de Burdeos, y más precisamente al nuevo distrito de Bastide-Niel. En una metrópolis europea en plena expansión demográfica, el reto es el de crear nuevos hábitats ex-nihilo, capaces de acoger y "crear" nuevos "habitantes ex-nihilo" que no sólo serían "alojados" sino partícipes implicados en su hábitat. Burdeos, ciudad histórica con amplios vínculos con su río, el Garona, y su terruño conocido por sus vinos, ha adquirido el estatus de capital regional a lo largo de los siglos. Gobernada desde hace 75 años por la derecha gaullista (Jacques Chaban-Delmas y Alain Juppé), que han puesto en marcha políticas de grandes obras que son el orgullo de la ciudad, los burdeos eligieron en 2020 a un alcalde ecologista, Pierre Hurmic. Las orientaciones principales de los proyectos urbanos se modifican ligeramente, acercándolos al diseño sostenible. El diseño urbano y arquitectónico de Bastide-Niel se lleva a cabo en un contexto global marcado por los crecientes efectos del cambio climático, y en un contexto europeo y local marcado por el voluntarismo en temas de adaptación y mitigación. Así, el diseño de Bastide-Niel se inscribe en el proceso nacional de diseño de "éco-quartiers" (ecobarrios), destinado a "promover el surgimiento de una nueva forma de diseñar, construir y gestionar la ciudad de forma sostenible, equipando, sensibilizando y valorizando a los líderes de los proyectos" (Ministère des Territoires, de l'Écologie et du Logement). Este proceso se lleva a cabo en cuatro etapas: fase de estudio, fase de construcción, entrega y eco-barrio confirmado. La última fase se lleva a cabo tres años después de la entrega, donde se lleva a cabo una evaluación para medir la propiedad del usuario y el cumplimiento de los compromisos, lo que lleva a la emisión de la etiqueta por parte de la comisión nacional. Mientras que actualmente se han etiquetado 213 operaciones de la primera fase, 16 han completado todas las etapas. Así, las cuestiones ecológicas están presentes en todo el proyecto urbano Bastide-Niel, llevado a cabo por la agencia holandesa de renombre internacional MVRDV. Este tercer estudio de caso planteará las siguientes preguntas: frente a veranos más calurosos y secos, ¿cómo se diseña Bastide-Niel para crear espacios compartidos y viviendas respetuosas con el clima? ¿Podemos detectar técnicas bioclimáticas inspiradas en el Sur? ¿Cuáles son los desafíos de convertir los espacios públicos de Bastide-Niel en "comunes"? Por último, ¿cuáles son los escenarios de futuro para Bastide-Niel, un barrio diseñado para adaptarse a los rigores del clima?
120 1 • Bastide-Niel, un nuevo barrio de la metrópoli de Burdeos a. Geografía e hidrografía Bastide-Niel es un barrio situado en el centro de Burdeos, una importante metrópoli situada en el suroeste de Francia, en la región de Nueva Aquitania, a unos 60 km al este de la costa atlántica. El barrio de Bastide-Niel está situado en la orilla derecha del Garona, el principal río de la región, ya que la ciudad de Burdeos se ha establecido y desarrollado históricamente en la orilla izquierda. El Garona nace en los Pirineos españoles, recorre unos 350 km antes de desembocar en el Atlántico a través de la ría de la Gironda. La cuenca hidrográfica del Garona tiene una superficie de unos 55.000 km², su potente caudal se alimenta en gran medida del derretimiento de la nieve en su parte superior y de las precipitaciones en la parte inferior. El río, así como canales como el Canal du Midi, hacen de la región de Burdeos una de las regiones agrícolas más importantes de Francia, combinando la agricultura (el trigo blando y el maíz son cultivos tradicionales de la región), la ganadería, la silvicultura (el pino de las Landas) y la viticultura por la que es famosa.
127 Las nuevas "pirámides" de Bastide-Niel
128 f. Historia del sitio La llanura de Queyries era originalmente un pantano, que luego fue drenado progresivamente para convertirse en una llanura agrícola, principalmente vitivinícola a partir del siglo XIV. En 1822, el Pont de Pierre une las dos orillas. En 1853 se construyó en la Bastide la estación de Orleans, que rápidamente se especializó como estación de mercancías, cuando Burdeos se dotó de su estación para viajeros en la orilla izquierda (actual Gare Saint-Jean). Otras tres estaciones se instalaron en la Bastide. Burdeos "absorbió" la Bastide en 1865. La revolución industrial transformó la parcela: almacenes, vías férreas, puentes basculantes, plataformas giratorias, aparatos de señalización; pero también pequeños edificios de viviendas y una iglesia. En 1874, bajo la III República, el Estado compró un amplio terreno en la Bastide para construir vastas instalaciones militares. En 1875 se creó la rue Niel, en honor al mariscal Niel, modernizador de los ejércitos bajo el Segundo Imperio. Las actividades militares coexistían con las actividades industriales, primero la madera; luego las industrias alimentarias, químicas, automotrices, metalúrgicas; y la persistencia de algunos viñedos. En la década de 1930, se construyeron barriadas obreras en el sitio (fig. X) (Perreau 2014). El sitio continúa modernizándose para seguir los avances militares e industriales, siendo ocupado por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. La época moderna de posguerra está marcada por el nacimiento de grandes conjuntos como la cité Pinçon, al otro lado de la avenida Thiers (1953-1957). En 2007, cesan las actividades militares (Perreau 2014). En 2014, la Communauté Urbaine de Bordeaux confió a la SAS Bastide-Niel el acondicionamiento de una ZAC en el norte de la ZAC Centre-Bastide, recién terminada. “Habitaciones de bajo costo, 28 casas individuales con jardín”: elevación y plano de una barriada obrera para la Bastide por la sociedad Jules SIMON, 1894-1896. Fuente: AMB, Perreau 2014 p.21
129 2 • Bastide-Niel, "eco-barrio" bioclimático a. La "ciudad intima" de Winy Maas: principios urbanos En 2010, Winy Maas y su agencia MVRDV fueron designados como el equipo encargado del masterplan de Bastide-Niel. El terreno será acondicionado siguiendo un plan urbano definido por MVRDV, y la concepción de los 126 lotes será realizada por diferentes equipos de dirección. Aunque la "memoria" de Bastide-Niel no ha sido plasmada en papel en forma de un texto corto, se encuentra en el folleto "Bastide-Niel, la ville intime" (Perreau, SAS d’Aménagement Bastide Niel 2022) y en una entrevista de Winy Maas disponible en línea. El estilo casual y el ligero acento de Winy Maas contribuyen al carisma de este “arquitecto venido del Norte”, conocido por empujar los límites de la creatividad. La entrevista nos presenta las grandes orientaciones del proyecto de Bastide-Niel, la voluntad de crear una ciudad íntima: “re-imaginar la ciudad europea, sin rascacielos, sin sistema de grid americano, (...)” Construir un barrio íntimo, con callejuelas estrechas, capaces de favorecer los encuentros. Inserción del plan director en la imagen ortofotográfica del distrito, escala 1/5000. Imagen: SAS Bastide Niel, sitio web Bastide Niel
130 Una nueva ciudad basada en lo que ya existe MVRDV desea conservar la identidad y la historia del sitio, elementos que otorgarán una identidad a este nuevo barrio. Para ello, se busca preservar, cuando sea posible, numerosos edificios existentes —naves militares o industriales— y elevarlos; al mismo tiempo que se incorporan muchos nuevos lotes, lo que Maas denomina "urbanismo por casualidad" o "urbanismo por historia". Además, el plan urbano sigue la implantación histórica de las vías, lo que produce calles y manzanas con trazados originales y curvados. Los diseñadores de Bastide-Niel no desean crear un barrio dormitorio del cual los habitantes dependan del centro histórico de la orilla izquierda; se trata de crear una nueva pequeña ciudad, gracias a una gran mezcla de funciones. Las 4080 viviendas ocupan la mayor superficie (67%), seguidos de equipamientos (15%: escuelas, gimnasios, equipamientos médicos y culturales, skatepark, etc.), comercios, locales para actividades de artesanía, espacios de oficinas, así como aparcamientos en altura y no subterráneos, dado que el barrio está expuesto a las inundaciones del Garona. Arriba: concepto para elevar la altura del edificio existente. En el centro, el histórico edificio del cuartel militar, reconvertido en escuela de negocios. imágenes: MVRDV (sitio web). Abajo: el antiguo cuartel militar, restaurado pulcramente y sobreelevado. Imágenes del autor.
131 La densificación de las viviendas en edificios de apartamentos y la intensificación de los usos permiten una movilidad reducida, ofreciendo a los habitantes todo lo necesario para una vida de barrio próspera en la cercanía, acercando todas las funciones esenciales a 10 minutos a pie de la vivienda. Este barrio de proximidad debe favorecer el “mezcla” (de funciones, de personas) y “intensificar los encuentros” (entrevista de Winy Maas). Principios para un bioclimatismo urbano Como hemos visto, un nuevo paisaje urbano nace de los principios bioclimáticos definidos por MVRDV para la Bastide-Niel. Las formas piramidales surgen de una voluntad de captar la luz solar para los hogares, lo que conduce a un corte de los techos con un ángulo de 22° respecto a la fachada Sur, y a 45°C al Norte. Aquí se nota una diferencia mayor con el bioclimatismo estudiado anteriormente en la forma urbana de los ksours, que buscan hacer entrar la menor cantidad de luz posible en el interior de los hogares. De hecho, Burdeos no recibirá a priori tanta irradiación solar como M’Hamid. M’Hamid se beneficia de una irradiación solar anual media estimada en aproximadamente 2200-2300 kWh/m²/año. En cambio, Burdeos recibe una irradiación solar anual media de aproximadamente 1300-1400 kWh/m²/año (ver el estudio climático en la primera parte). Esta diferencia de alrededor del 60-70% se explica por varios factores: la latitud más baja de M’Hamid, su clima desértico con muy pocas nubes y variaciones estacionales menos pronunciadas. M’Hamid está expuesto a una radiación solar muy alta durante todo el año, con un período particularmente soleado de marzo a octubre. Burdeos, por su parte, experimenta una radiación solar moderada con variaciones estacionales más marcadas, siendo su período más soleado el que se sitúa entre mayo y septiembre. Así, si Burdeos se prepara para afrontar nuevos extremos de calor y sequía, no pierde por ello su preocupación por asegurar un confort invernal, de manera pasiva, para cumplir con los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto justifica la búsqueda de captación Distribución de los programas en la ZAC. Destaca la mezcla de funciones y el predominio de la vivienda, en rojo. Imagen: MVRDV in S. Perreau, SAS d’Aménagement Bastide Niel 2022, pp.15- 16
132 solar mediante el corte de las formas urbanas. Ante tal variabilidad interanual, se implementarán seguramente protecciones solares exteriores y adaptables por los habitantes – persianas o toldos a medida, telas tensadas – para favorecer la sombra en caso de olas de calor. El desafío de un confort invernal sigue siendo importante en Bastide-Niel. En este sentido, es importante señalar que la producción de calor para los nuevos conjuntos terciarios y residenciales será descarbonizada e independiente de las fluctuaciones del mercado de energías fósiles gracias a una red de calefacción urbana en geotermia muy ambiciosa, establecida para Bastide-Niel y tres otros proyectos urbanos de la ribera derecha de Burdeos (Brazza, Bordeaux-Effeil, Zac des quais) y que tiene como objetivo captar agua a 70°C a 1700 metros de profundidad. La combinación de las estrategias bioclimáticas con esta conexión a la red de calefacción urbana permitirá cubrir el 100% de las necesidades térmicas para todos los hogares de la ZAC, según los documentos emitidos por la SAS Bastide-Niel. Además, Bastide-Niel tiene como objetivo que el 50% de las necesidades eléctricas sean proporcionadas por energías renovables, producidas in situ – a través de paneles solares aplicados en las fachadas idealmente orientadas – o mediante la conexión a la red de energías renovables. Principes urbains applicables aux ilôts de la ZAC Bastide Niel. MVRDV in S. Perreau, SAS d’Aménagement Bastide Niel, 2022
133 Bastide-Niel es, por tanto, un barrio que busca la autonomía energética, con el doble objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de lograr autonomía respecto al exterior. Lo consigue en gran parte gracias a sistemas pasivos permitidos por la tipología, evitando reproducir los escollos de una producción estandarizada de viviendas que depende del aire acondicionado o de la conexión a las redes de calefacción fósil. Así, en lo que respecta al confort de verano, el 80% de los hogares serán atravesantes, y algunos bloques, como el bloque Queyries diseñado por MVRDV, incluirán amplios patios ajardinados. Por último, el confort climático se concibe a escala del microclima del barrio, no tanto a través de la sombra producida por los edificios, sino por la que generan los árboles del amplio plan de vegetación de los espacios públicos. Además, el corte permite cierta intimidad respecto a las casas y edificios existentes, como es el caso en la rue Hortense, para evitar las miradas cruzadas. Vista desde la rue Hortense, el bloque Queyries de MVRDV proporciona la ilusión de ser de baja altura (solo 3 niveles cuando esta ala del bloque en realidad tiene 6 pisos). La manzana de Queyries desde la rue Hortense
134 b. Bastide-Niel, ciudadjardín MVRDV ha querido dar prioridad a los espacios públicos ajardinados: de las 35 ha del proyecto, 16 ha serán espacios públicos. El 85% de este espacio público estará reservado prioritariamente para los peatones, y el 30% del espacio público será ajardinado. Bastide-Niel también se inspira en las ciudades-jardín. Se proponen varias tipologías de calles, que van de 6 m a 10 m de ancho: calles peatonales y calles compartidas con vehículos, sin renunciar a una amplia presencia vegetal. La tipología de la "calle-jardín", reservada para peatones, tiene en sí el potencial de crear un lugar climático y social, como se observa en las puertas de los ksours y las plazoletas de Esquivel, e incluso el potencial de constituir un "bien común" si su mantenimiento es realizado por los habitantes. Proyección de calles ampliamente vegetalizadas. Render. MVRDV (sitio web) El concepto de las calles-jardín. MVRDV in S. Perreau, SAS d’Aménagement Bastide Niel 2022
135 Es evidente que la búsqueda de sol a través de la forma urbana podría poner en peligro nuestra hipótesis de inspiración del Sur para el diseño ecológico de las ciudades. Sin embargo, Bastide-Niel no busca crear amplias avenidas inundadas de sol, sino una combinación de calles bastante estrechas ("íntimas") de 6 m de ancho que se beneficien de una luz solar filtrada por la canopia, ya que estas calles estarán ampliamente ajardinadas. En el oasis, hemos observado dos estrategias para crear microclimas: una que juega con la forma urbana y la creación de sombra (ksour) y otra vegetal (palmeral). En Bastide-Niel, los bloques no forman una forma urbana densa capaz de producir una sombra considerable en las calles; sin embargo, se implementa una estrategia vegetal para crear un microclima, con un proyecto de plantación de 1400 árboles y 3000 arbustos. Acercándose al ideal de la ciudad jardín, el proyecto de vegetación es orquestado por la agencia A+R Paysagiste. Una revisión del proyecto urbano en 2022, con la ambición de hacerlo aún más ecológico (tras las elecciones de 2020), ha llevado a liberar dos hectáreas adicionales de tierra a pleno sol, abandonando el hormigón vertido inicialmente prescrito por MVRDV para los espacios públicos. Además, la SAS Bastide Niel ha anunciado un bosque urbano de 1200 m² planificado al Este del barrio. Según el sitio de Bastide Niel, la parte de vegetación será de 3 a 5 veces más significativa que en el proyecto inicial. El proyecto es ambicioso y para el visitante de 2024, que visita una obra marcada por grúas y edificios nuevos, debe imaginar un paisaje completamente transformado por la vegetación. Una reutilización in situ de las tierras excavadas en mezclas de tierra-piedra propicias para la plantación de árboles, un recurso a los viveros locales, la conservación de 50 árboles significativos del patrimonio vegetal existente, o el contorno de las raíces en el trazado de algunas redes, son testimonio de la búsqueda de un proyecto paisajístico que no es solo decorativo, sino fundamentalmente ecológico. La vegetación pretende ser densa, con varios niveles, y mezclar numerosas especies elegidas por sus interdependencias ecológicas: Sauces, aligustres, magnolias, eucaliptos, arces y fabas de América se dispondrán según su tamaño de desarrollo y en función del espacio disponible a lo largo de los recorridos de los peatones, ofreciendo así una diversidad de paisajes, colores, olores, luminosidad en los espacios públicos y fachadas en invierno, y sombra en verano… (...) Cada árbol, que inicialmente medirá cuatro metros, será plantado en un espacio adecuado para su crecimiento, sabiendo que algunos podrán alcanzar hasta 20 metros de altura en unos años… (A+R Paysagiste en el sitio de Bastide-Niel)
136 Arriba: plan de plantación de árboles para Bastide-Niel, por especies de árboles. Abajo: principio de plantación de la calle (arriba) comparado con el existente (abajo) en la rue paul Camelle. imagen: A+R Paysagiste, site Bastide- Niel
143 Los desechos de concreto también son clasificados, triturados y reutilizados en la construcción de las nuevas infraestructuras. Bastide Niel también innova con la valorización de las arcillas flandrinas, una primicia en la región. Estas arcillas, tradicionalmente consideradas como desechos de obra, son aquí transformadas en suelo fértil. Del mismo modo, los rellenos negros y marrones son cuidadosamente evaluados y utilizados en el lugar según sus propiedades, minimizando así las necesidades de transporte y de materiales nuevos. Todas estas acciones permiten reducir considerablemente la huella de carbono de la obra al limitar el tráfico de camiones y el aporte de materiales exteriores. Las molestias para los residentes se atenúan, mientras que las empresas regionales implicadas en el proyecto se benefician de una mejora en sus competencias. En el plano económico, la reutilización de los materiales en el lugar genera ahorros. e. Revisiones del proyecto y agricultura urbana La elección de Pierre Hurmic como alcalde de Bordeaux en 2020 provocó una revisión de las ambiciones del proyecto de Bastide-Niel con la voluntad de hacerlo “más ecológico y social”. Uno de los objetivos es convertir el barrio en productor de alimentos a través de la agricultura urbana, con huertos de aproximadamente 7,000 m², dentro de algunos de los parques “3D” previstos. La concepción del conjunto de manzanas “Bastide Blanche” por MFR Architectes, incluye en su programa el proyecto “Eva”, un programa de agricultura urbana. Según Yohan Hubert, ecólogo y experto en agricultura urbana quien trabaja en este proyecto, la pregunta central fue de saber “¿qué es un inmueble?”, es decir, ¿cuales son sus funciones? Si las funciones de un edificio son proporcionar lo necesario para que las personas vivan en él, es decir, un techo sobre sus cabezas, seguridad frente a los elementos y frente a otras personas, también debería poder alimentarlas. Para que un edificio o un barrio sea un verdadero hábitat, debe incluir funciones alimentarias, lugares de cultura 51 . El proyecto, en fase de esbozo, prevé emplazamientos de agricultura urbana que se convertirán en núcleos sociales, respondiendo a los retos de la producción alimentaria ultra-local, la apropiación del barrio como hábitat compartido, el aumento de las competencias de los habitantes urbanos en materia de agroecología y la educación medioambiental. Este tipo de proyecto, hoy en día desarrollado a escala de un conjunto de manzanas, tiene como vocación a generar una nueva cultura urbana, más cerca de la agricultura. Veremos en el escenario exploratorio 3 una expansión de estos principios a todo el barrio de Bastide-Niel. Este proyecto tiene un gran interés social y ecológico, ya que podría demostrar que una cierta “reconexión” de los sistemas agrícolas y urbanos es posible. Un pequeño bosque urbano también está anunciado, así como una reflexión sobre la inclusión de una trama azul, lo que podría significar un flujo de agua en los espacios públicos, siguiendo el curso natural de los antiguos arroyos. A escala de la ciudad de Bordeaux, se puede decir que la urbanización ha hecho desaparecer bajo tierra muchos arroyos y pequeños afluentes del río que dibujaban el territorio. La agencia de paisajismo Bas Smet realizó entre 2012 y 2014 un estudio para cartografiar estos diferentes arroyos y proponer su reincorporación como tramas verdes y azules en la ciudad, especialmente en la ribera izquierda. Tal recuperación de los arroyos históricos, según las inclinaciones del terreno, podría llevarse a cabo en la ribera derecha. El Ayuntamiento también ha decidido modificar algunas disposiciones arquitectónicas: la prensa habla de una reducción de la naturaleza "imponente" de las construcciones, y los volúmenes de algunos bloques serían "rotos" en una variedad de islas. Cerca de la Avenue Thiers, un gran bloque 51 Según la definición del hábitat de Heidegger (1953) que hemos visto en introducción.
144 será dividido en siete unidades más aireadas, lo que permitirá generar tres nuevos espacios públicos y crear espacios privados exteriores. Estas medidas intentan devolver una "escala humana" a un proyecto con siluetas imponentes. Finalmente, el Ayuntamiento desea hacer evolucionar la materialidad de los proyectos, reorientándolos hacia materiales naturales locales, como el concreto de cáñamo, la madera, la tierra o incluso los ladrillos. f. El rigor del mar El barrio Bastide-Niel está expuesto a un riesgo creciente de inundación debido al cambio climático y a su proximidad al río Garona, directamente influenciado por las mareas. Ante esta amenaza, las autoridades han endurecido las reglas de planificación, particularmente a través del Plan de Prevención de Riesgos de Inundación (PPRI), una herramienta nacional de gestión que busca controlar la urbanización en zonas inundables para reducir la vulnerabilidad de las personas y los bienes. Las proyecciones de riesgo han sido revisadas al alza, con la adición de un riesgo climático adicional de 20 cm para tener en cuenta el cambio climático. Inicialmente, se había propuesto una alternancia entre calles en agua y fuera del agua para Bastide- Niel, pero esta propuesta fue rechazada en favor de medidas más protectoras. El plan de adaptación actual incluye ahora la elevación sistemática de los pisos bajos, la creación de espacios sanitarios elevados y el diseño de aparcamientos con paredes perforadas para permitir el paso del agua. En la ZAC vecina de Brazza, muchos edificios están elevados sobre pilotes y ninguna vivienda se encuentra en la planta baja. Queda por ver cómo se adaptará Bastide-Niel en la segunda mitad del siglo XXI en caso de que el deshielo sea tan fuerte que provoque una inundación permanente de las calles.
145 3 • Bastide-Niel ante el rigor del Sur. Escenarios de futuro Como en M’Hamid y Esquivel, se proponen tres escenarios prospectivos para el futuro de Bastide- Niel en tanto que conclusión. Al igual que en los otros estudios de caso, proponemos escenarios que abarcan desde 2030 hasta 2050, considerando que este horizonte de proyección es suficiente para una identificación de los lectores del presente. Por ello, el aumento del nivel del mar, que podría amenazar a Bastide-Niel en la segunda mitad del siglo, no se menciona. Por un tema de equilibrio más que por crítica a los trabajos actualmente en curso en el barrio (nuestros otros estudios de caso también presentan escenarios pesimistas), propondremos un primer escenario en el que el paradigma de la “vivienda” no ha sido superado para alcanzar el de el “arte de habitar”. El proyecto de Bastide-Niel es profundamente diferente de los estudios de caso anteriores en muchos aspectos: construido en un entorno urbano, en una zona amenazada en menor medida por el rigor climático, fue diseñado por sus promotores públicos y arquitectos-urbanistas con el doble objetivo de absorber el crecimiento demográfico y constituir la vanguardia de los barrios adaptados al cambio climático. El escenario 2 es, por tanto, un escenario tendencial optimista, el de un éxito en los objetivos climáticos y sociales de la concepción de Bastide-Niel. Finalmente, al igual que en los otros estudios de caso, un escenario “exploratorio”, inspirado en la dimensión agrícola de la resiliencia del hábitat frente al cambio climático, intenta responder a un contexto potencial de rupturas socio-ecológicas de gran envergadura. 1. Bastide-Niel, barrio poco social 2. Bastide-Niel, un barrio agradable para vivir en todas las estaciones 3. Bastide-Niel, barrio agroforestal 1. Bastide-Niel, barrio poco social Lo hemos entendido bien a lo largo de este trabajo: el futuro incierto de las sociedades frente al cambio climático depende, entre otros factores, de una relación entre la arquitectura, el microclima, los bienes comunes y el vínculo social. La concepción de espacios adaptados climática y socialmente es, por tanto, primordial en la capacidad de respuesta social ante los imprevistos. En la hipótesis – no deseable – de que el paso del simple espacio público al “común” no se produjera, la vida social en el barrio sería más débil. La culpa podría difícilmente recaer en la falta de espacios públicos; sin embargo, si estos sufren el mismo destino que el patio de la manzana Queyries – un aislamiento y un acceso reservado a los residentes – ¿cómo se podría esperar crear una vida de barrio más allá de los límites de la residencia? Aquí volvemos a la importancia de superar la separación entre espacio público y espacio privado (Illich 1984), en la que el espacio público sufre de una falta de mantenimiento y un abandono progresivo: al no pertenecer a nadie, nadie lo apropia. El aislamiento de los espacios exteriores de las residencias es una práctica común en Francia, por razones de seguridad de los habitantes, pero también de confianza de los inversores. La reorganización social podría imaginar también una nueva
146 gestión de las fronteras urbanas, donde el control social y la ayuda mutua entre vecinos serían más eficaces que una reja con código. La elección deberá ser arbitrada entre el reflejo de seguridad (por lo que su utilidad está demostrada en ocasiones) y la voluntad de crear verdaderas oportunidades de encuentro. Un término medio ha sido propuesto - pero no aplicado - por algunos habitantes del manzano Queyries, definiendo horarios de apertura y cierre de las puertas 52 (¿Queyries, un ksar?), demostrando que las reglas definidas en comunidad pueden aportar compromisos. El escenario de evolución pesimista sería el de un barrio compartimentado y aislado en residencias, donde los espacios exteriores comunes de calidad serían desatendidos en favor de las terrazas y balcones individuales. Un desinterés por estos espacios conduciría a su progresivo abandono y deterioro, haciendo perder grandes oportunidades a la comunidad de habitantes. 2. Bastide Niel, un barrio agradable para vivir en verano y en invierno El escenario tendencial optimista es, por tanto, el de un éxito rotundo del proyecto de Bastide-Niel y de su arquitectura, que ha logrado crear espacios frescos y compartidos que reúnen a los habitantes de una nueva sociedad urbana ecológica, como en los renders de MVRDV. La combinación de geotermia y captación solar para el confort en invierno; y del microclima vegetal, la baja presencia de vehículos térmicos, la porosidad de los suelos, el alto albedo de los revestimientos y la tipología de viviendas transversales ha moldeado un barrio muy bien adaptado climáticamente. Durante el verano, los espacios públicos son ocupados de día y de noche, la suavidad de las noches estivales lleva a los habitantes a imitar a sus vecinos españoles sacando sillas a las calles-jardines. Artesanos y comerciantes prosperan, en una economía circular y regional, proporcionando a los habitantes productos de la región. Casi ningún habitante posee un coche; la oferta de transporte público (autobuses eléctricos, servicio de bicicletas eléctricas, etc.) está ampliamente desarrollada, y la mezcla de usos convierte a Bastide-Niel en un hábitat completo, “a escala humana”. Un “arte de habitar” el barrio se desarrolla, los habitantes tejiendo relaciones sociales enriquecedoras y encontrando en los alrededores cercanos de su residencia todo lo necesario para establecer su vida, sus relaciones y sus actividades. Los niños que han crecido en este barrio muy vegetal, habitado por insectos y aves, han desarrollado una “experiencia de naturaleza”, que ha determinado su curiosidad y su interés por la protección de la naturaleza. 53 52 https://loi-pinel-bordeaux.fr/actualites/ilot-queyries-bordeaux-fait-debat 53 “ La “extinción de la experiencia de la naturaleza” es un concepto desarrollado por el naturalista Robert Pyle en la década de 1990. Significa que “una de las razones de la crisis de la biodiversidad radica en nuestro alejamiento de la naturaleza, la disminución de una ‘intimidad con el mundo vivo’ que desaparece de nuestra vida cotidiana debido a la degradación de la biodiversidad (los individuos y las especies se están volviendo escasos) y a la urbanización que expulsa a la naturaleza de nuestros espacios de vida. Como ya no mantenemos relaciones con la naturaleza, perdemos interés en ella.” https://www.mnhn.fr/fr/reprendre-contact-avec-la-nature
147 3. Bastide-Niel, barrio agroforestal Este escenario prevé deterioros en los rendimientos agrícolas de la región de Aquitania, debido al cambio climático y a las reorganizaciones de la agricultura. Una pérdida de productividad de aproximadamente el 25% es probable en Francia para el horizonte de 2050 (The Shift Project 2022, 86). En este contexto, los suelos de las ciudades que pueden ser utilizados se movilizan, en complemento a las campañas, para proporcionar productos alimentarios. Se asemeja al escenario “Infiltración. La agricultura y la horticultura colonizan la ciudad” (Marot 2019), según el cual: « En la medida en que las crisis económicas o energéticas podrían afectar a un número creciente de grandes aglomeraciones y multiplicar las clases de barbechos urbanos, es posible que este escenario de la infiltración, es decir, de una recuperación agrícola no planificada de los ecosistemas urbanos o de sus márgenes suburbanos, sirva como una acupuntura para ganar amplios sectores de territorios metropolitanos y acabar recomponiendo figuras o tejidos de rurbanidad » (Marot 2019). Cada vez más habitantes se organizan para una agricultura urbana generalizada. La escasez de energías fósiles también ha restablecido la distancia geográfica con proveedores lejanos y liberado el suelo de las ciudades de la huella de los coches. En Bastide-Niel en particular, la tipología de calles imaginada por MVRDV, la calidad de los suelos restaurada en el momento del proyecto paisajístico, la insolación de las calles, la presencia de árboles altos, la interdependencia ecológica y el retorno de los polinizadores facilitados por el proyecto de vegetación son el terreno ideal para el desarrollo de huertos urbanos. Los suelos Render de MVRDV para el barrio de Bastide-Niel. MVRDV (sitio web)
148 disponibles se optimizan, las losas se retiran si es necesario, y casi la totalidad de los espacios exteriores, que antes cumplían otras funciones (ocio, circulación de coches, etc.), ahora sirven para alimentar a la numerosa población del barrio. A imagen de los palmerales, los árboles altos plantados en los años 2020 aportan un microclima que permite el desarrollo de árboles frutales y hortalizas. Los “parques 3D” completarían su función climática al albergar numerosas plantas alimenticias, cuyos frutos serían accesibles mediante escaleras. Los habitantes han reequilibrado sus horarios, son mucho menos los que trabajan en el sector servicios (el sector terciario, extremadamente dependiente de una infraestructura energética fósil, también ha tenido que adaptarse) y dedican parte de su semana o de su día al mantenimiento de su hábitat, su barrio: agricultura urbana, mantenimiento de los edificios, vida de barrio, etc. Las aguas grises se tratan en el lugar para satisfacer las necesidades de riego, especialmente en períodos de sequía. Bordeaux Métropole ha dado la posibilidad a los habitantes de gestionar sus huertos como bienes comunes, proporcionando el marco institucional que permite a los habitantes organizarse a través de asociaciones que establecen las reglas de participación, cultivo e irrigación. Finalmente, la disminución de la parte del sector terciario en las actividades económicas ha permitido liberar alrededor de 25,000 m² adicionales, dedicados a oficinas en el proyecto inicial. Estos han sido transformados en viviendas para absorber la demanda.
149 4 • Conclusión: aprendizajes desde la ecología de los oasis para Bastide-Niel El rigor del Sur en Bastide-Niel, se manifestará con aumento de temperaturas y disminución de las lluvias, promocionando presión sobre los sistemas socio-ecológicos, tanto fauna y flora que hábitat humano. Si los extremos de sequia de M’Hamid o Andalucía nunca se alcanzarán, la sequia relativa a las necesidades de la fauna y flora, y de la población creciente, será importante. Por lo tanto, hemos estudiado Bastide-Niel siempre teniendo en mente como aprende del Sur, o como podría aprender del Sur. El primer punto destacado de esta ecología del oasis era la reintegración de los sistemas humanos y ecológicos, de arquitectura y agricultura. En nuestro tercer escenario de futuro, hemos buscado en las características urbanas de Bastide-Niel el potencial para una reorganización social en torno a una sociedad urbana más agrícola. “Bastide-Niel, barrio agroforestal” es un escenario que propone una inspiración de los oasis para crear un hábitat ligando sus habitantes a su fuente de alimentación, a una agricultura cercana. Las tipologías de los oasis nos aprendieron la importancia de plantear lugares comunes climáticamente adaptados para crear interacción y capacidad social de respuesta frente a la incertidumbre de un clima riguroso. Hemos estudiado lo que en Bastide-Niel se proyecta para ofrecer tales espacios: calles jardín, parques 3D, patios. Hemos visto riesgo que significa, en la manzana de las Queyries, cerrar tales espacios al público. La ecología de los oasis nos enseño el principio de “arquitectura de recolección”, un método de edificación con materiales provenientes del mismo terreno (tierra y madera de tamaris o palmera). En las obras de construcción de Bastide-Niel, hemos observado «urbanismo de recolección»: balasto, tierras y desechos de hormigón de la antigua franja industrial se valorizan in situ, para los espacios públicos. La reflexión podría prolongarse para cuestionar los materiales de estructura – hasta el momento mayormente hormigón – y añadir un criterio de análisis de ciclo de vida de los materiales mas exigente, por ejemplo. Un aprendizaje fundamental de los ksours de M’Hamid fue como forma urbana y tipología de vivienda se complementan para llegar a crear frescura de manera pasiva. Hemos visto que el diseño de la forma urbana de Bastide-Niel fue pensado por MVRDV desde cálculos para creación de sistemas de ventilación y iluminación pasiva de las viviendas. Se plantea también un microclima urbano, no tanto por la sombra proyectada por edificios, sino por intensa vegetación. Es una técnica de microclima vegetal, como en el palmeral. Los oasis, con sus problemáticas hídricas fuerte, dan lecciones de “diseño urbano sensible al agua” (Chaouni 2015). En Bastide-Niel, hemos visto como los paisajistas quieren recuperar el agua de lluvia de los techos y suelos urbanos. La preocupación por el riesgo de sumbserion ha determinado la sobreelevación de empacamientos “silos”, y de las primeras plantas. Por fin, Bastide-Niel y sus “pirámides” nos aparece como esencialmente ilustrador del principio de “explorar nuevas estéticas arquitectónicas” destacado en nuestro entendimiento de la ecología de los oasis. Este aprendizaje podría tomarse aún más seriamente, para lograr una mayor reducción de la huella medioambiental del proyecto, aceptando nuevas estíticas desde el reempleo de materiales y los materiales naturales.
150 Conclusiones
151 Este “viaje” de Sur a Norte ha buscado responder a las tres preguntas planteadas al inicio del trabajo: 4. ¿Cuales son las características climáticas del “rigor del Sur” y cómo – con qué intensidad, a qué ritmo, con qué horizonte temporal – afectaran a los tres territorios estudiados a medida que avanza el siglo? 5. ¿Qué grandes principios de la ecología de los oasis podemos aprender del estudio de M’Hamid y de su experiencia histórica con el "rigor del Sur"? 6. ¿Qué oportunidades inspiradas en el arte de habitar de los oasis podemos proponer para la adaptación al "rigor del Sur" en Esquivel y Bastide-Niel? A través de los estudios de caso de M’Hamid, Esquivel y Bastide-Niel, hemos comprendido las características del "rigor del Sur" y su posible impacto en diferentes latitudes y contextos urbanos a lo largo del siglo 21. A partir de un entendimiento de los contextos locales, interesándonos principalmente a la relación entre tipología urbana, clima y organización social, hemos propuesto escenarios prospectivos frente al contexto de fuerte cambio climático. Para concluir, proponemos una respuesta sintetizada a cada pregunta. 1. Características climáticas del "rigor del Sur" y su impacto en los tres territorios estudiados El "rigor del Sur" se caracteriza por altas temperaturas y escasas precipitaciones, creando un ambiente desértico o semi-desértico, como se observa en la región de los valles pre-saharianos. En M’Hamid, las temperaturas pueden superar los 50°C y las precipitaciones cuasi nulas, lo que impone un arte de habitar adaptado a condiciones extremas. La gestión social eficiente del agua es en este sentido central. A medida que el cambio climático avanza, estas tendencias climáticas se desplazarán hacia el norte, afectando progresivamente a Esquivel y Bastide-Niel. En Esquivel, situado en Andalucía, el aumento de las temperaturas y la disminución de las lluvias ejercerán una presión significativa sobre los ecosistemas, la agricultura y el hábitat humano, incrementando el riesgo de desertificación. Aunque las condiciones nunca serán idénticas a las de M’Hamid, la tendencia hacia temperaturas más altas y sequías más prolongadas será evidente. En Bastide-Niel, en Burdeos, el rigor del Sur se manifestará principalmente a través del aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones, llegando a extremos de calor comparables a Esquivel y M’Hamid al final del siglo. Aunque los extremos de sequía de M’Hamid o Andalucía no se alcanzarán, la sequía relativa a las necesidades de la fauna, flora y la población creciente será considerable. Este fenómeno subraya la pertinencia de aprender de las técnicas de adaptación del Sur para hacer frente a estos desafíos climáticos. 2. Principios de la ecología de los oasis aprendidos de M’Hamid El estudio de M’Hamid nos ha dado la visión de un arte de habitar tradicional fundamentalmente adaptado al rigor del Sur, aunque en peligro de desaparición con la llegada de la modernidad, en su dimensiones ideológicas y materiales. Este arte de habitar es un ejemplo de adaptación social a condiciones extremadamente desafiantes. La arquitectura de los ksours aporta soluciones climáticas para el desarrollo de la vida privada y publica, proporcionando casas interdependientes con el palmeral, lugar de cultivo para el autoconsumo.
152 Con el estudio de M’Hamid, hemos podido destacar seis principios de una “ecología de los oasis” ligando arquitectura, clima y organización social: 1. Reintegrar los sistemas humanos y ecológicos, de arquitectura y agricultura 2. Crear comunes climáticamente adaptados 3. Construir con lo que está disponible: arquitectura de recolección 4. Forma urbana y vivienda: buscar la frescura pasiva 5. Diseño urbano sensible al agua 6. Explorar nuevas estéticas arquitectónicas Estos principios nos han dado claves de interpretación para ver el potencial de adaptación de Esquivel y Bastide-Niel frente al rigor del Sur. Proporcionamos el siguiente esquema de síntesis: Arquitecto / Urbanista / Promotor / Habitantes (autoconstrucción) Diseño de espacios públicos con microclima Microclima : forma urbana, agua, vegetación + identidad arquitectónica Creación de lazos sociales Capacidad de colaboraciónDiscusión y resolución de conflictos en torno al hábitat (barrio, pueblo, parcelas agrícolas, agua) Encuentros intergeneracionales y transmisión de memoria socioecológica Conocimiento compartido del hábitat como sistema socio-ecológico Adaptación del hábitat y resiliencia de la comunidad frente a los cambios Mantenimiento de los comunes Habitantes Conocimiento del ecosistema local, técnicas vernáculas