Primera parte de los famosos romances del Cigante Cananéo San Christoval : dáse cuenta como por buscar á Jesuchristo dexó ser General ..., con otras particularidades, que verá el curioso Lector.
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PRIMERA PARTE DE LOS^FAMOSOS R0^^E b S us^a ^ÍI Cigafite Canaaéo San Christoval, dase cuenta co Pnaen0 y Jesu-Christo dexó ser General de los Exercitos del RexDag .JT como por revelacioo de uo Aogel fue ábuscar la co P HermitaSo, ycomo el mismo Cbristo edio el nombre de Christoval* con otras particularidades, Rué ver curioso Leétor» OMontaña de virtudes ! Ofuerte Pilar del Cielo i Olucido Peregrino I Ofamoso Cananéo I Oiintenta mi discurso con vivo, yardiente zelo re-
referir ámi Auditorio desde vuestro nacimionto hasta el fin de vuestros días marabiliosos portentos. Ea, lengua, no te turbes, ea, rodo entendimiento, no desmayes, ea pluma, levanta pronta tu vuelo. Era esta famosa Torre de su Nación Cananéo, yel Rei Dagno le eligió por General de su Exercito. al qual sirvió algunos dias ocupado en este empleo, yviendo, que este no era el camino verdadero, dexó el servir al Rei falso, yábuscar fue al Rei del Cielo, diciendole al Rei: Señor, ai teneis el Bastón vuestro, yle dice: No soi yo para servir el empleo. Se parte con diligencia por inspiración del Cielo, peregrinando, ypensando qual era el Dios verdadero, lleno de mis confusiones, ysutiles pensamientos, se le apareció el Demonio en forma de Caballero, yle dixo estas palabras: Adonde vás Cananéo I Qaién eres, le replicó, yle respondió diciendo: Yo soi el noay cr Señor, que vengo en tu seguimiento, yasi si quieres seguirme, lograrás todo tu intento. En qué forma, le replica, que tú eres superior 4ueño del Mundo? Yle dixo, si, que ámí está todo sujeto. Entonces dixo el Gigante, solo servirte pretendo, pues he venido álograr loque apetece el deseo, vamos donde tú quisieres. Dixo el Demonio: Pretendo, que crucemos este monte, para lograr cierto intento. Se subieron por el monte, pero (óPoder supremo de Dios Todo Poderoso, que por tus justos secretos superiores libertases de mu’tkud de tormento? áeste famoso Gigante ! ) yfué, que estando en el medio del monte, se ¿brío ona peña, yse descubrió el Madero, ysuperior Estandarte, donde murió Christo mesrao, yel Demonio amedrentado, pasmado, turbado, yciego se quedó, quando el Gigante volvió su rostro sereno, yle dixo: Dé qué tiemblas ? Dime, de qué tienes miedo ? Si tú solo dices eres del Mundo superior dueño, luego tiene mas poder que tú este fuerte Madero} yasi tú me has engañado, qne no otes Dios, verdadero, que en Dios no cabe temor, ytú temblando de miedo, corrido, inmóvil, pasmado te has quedado en un momento} ya no te quiere seguir, que eres falso, yembustero.
.La vista inclinó el Gigante :al Estandarte s«p-emo, ^yoye que le dice un Angel: Cananéo, Cananéo, aliéntate, yno le sigas .áese malvado, yhorrendo Demonio, que te despeña, yadvierte, que este Madero es eí mismo en que murió .Christo Reí de tierra, yCielo, el que ha de juzgar el Mundo, el que es el Dios verdadero, vaxate orillj del Rio, yencontrarás al momento un H-innitaño, yél mismo -te dará los docu naentos favorables átu ai roa, ^para que ganes el Cielo, _con esto quédate en paz, ydesapareció luego. Mirando aqueste prodigio, de gozo el Gigante lleno, sin detenerse se parte, ydentro de breve trecho encontrado al Hermitaño, yle ha contado el suceso. a_ Ocupóse allí el Gigante en cruzar los pasageros 'en sus superiores ombros ^aquel Hio tan soberbio: asi pasó muchos dias, ^-siempre imaginando atento, ypensando discursivo en el Dios mas verdadero, yestando un dia en su choza, oyó' decir; Cananéo:: con presteza se levanta, por si es algún pasagero, ryen la puerta de la choza encontró un Niño tan bello. que parece un Querubín baxado del mismo Cielo, con la Túnica morada, vestido de Nazareno. Quién eres. Niño, le dice, adonde vá% Niño tierno, tac hermoso, ytan bizarro, que entre volcanes de fuego se me abraza el corazón, yno sé la causa de ello ? Dixo el Niño, si me quieres pasar el Rio, prometo pagarte con el amor eue ss coloca en mi pecho; - voi ábuscar ámi Padre, que vive de aquí muy lejos. Cogióle al ombro el Gigante, ydentro de muy peco trecho le parecióse le hundía de su Vólor el cimiento. Entre sudado, yconfuso le dice: Niño, qué es esto ? Que es tanto el peso que tienes, que ios dos perecerémcs en las soberbias corrientes de este terrible elemento. Quanto mas anda mas pesa, ydice ya sin aliento: Cbristo valme, ylo que pesas» Yentonces el Niño bello le respondió: Ese es tu nembre, porque desde oy pretendo, que te intitules Christoval, yqueseas Misionero de mi Leí, Christoval mi®, para que vengas al Cielo, ysabe, que yo por ti di la vida en un Madero, yque soi eí mismo Dios áquien buscas con tal zelc. Pre-
Predica m; Lei Sagrada al Reí, 'y los de su Pueblo, yvendrás áposeer e! Palacio Rea! del Cielo, coronado de laureles Christoval,,que te prevengo, en esto quedare en paz; ydescendiendoligero de los,ombros deCbástoval desapareció en ua vuelo, dexando marabillado lesta Montaña de nervios, é„ hincándose de rodillas coa mas varonil esfuerzo X que nunca dixo: Ay tni Dios,, yqué prodigios son estos ! Viva la Lei de Jesús, viva el hermoso portento, que por libertar mi alma dió su vida en un Madero.. Viva el Real Estandarte, viva la llave del Cielo, viva María sa grada. Madre del Divino Verbo, viva la Esposa famosa. del Santo Espíritu Excelso, viva el Padre Soberano, viva ei Hijo verdadero, viva el Espíritu Santo, viva la Corte del Cielo. Ael momento se levanta, yvá ála choza ligero, yle dice al Hermitaño estas palabras muy tiernoí ÁDios amada compaña, áDios dulce compañero, qu jme voi ápredicar la Lei del Manso Cordero. Tiernamente se despide, le abraza con brazos tiernos, yChristoval sé partió áconseguir su buen zelo. Ala Ciudad se encamina, en donde lo dexaréaio* predicando álos Gentiles la Lei de Dios verdadero. , Yen el segundo Romaace, si me lo permite el Cielo, ofrezco finalizar ,la vida del Cananéo Con Ucencia; En Córdoba, en Casa de Don Juan de Medina ySantiago, Plazuela dé las Canas. • 7