LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA: PARALELISMOS ENTRE EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN Y EL ALUMNADO ANDALUZ DE INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN Infante-Perea, Margarita Román-Onsalo, Marisa Navarro-Astor, Elena RESUMEN Pese a la gradual incorporación de mujeres a carreras tradicionalmente masculinizadas, los estudios de grado en Edificación siguen mostrando desequilibrios en la participación de mujeres y hombres. Esta investigación persigue conocer el perfil sociodemográfico del alumnado que elige estos estudios en la Comunidad Autónoma de Andalucía y analizarlo bajo la perspectiva de género. Una encuesta a una muestra de 704 estudiantes del último curso (38% mujeres y 62% hombres) ha permitido recoger información sobre las variables sexo, edad, experiencia laboral previa en el sector de la construcción y familiares con trayectoria profesional en él. El análisis descriptivo de dichos datos aporta información no sólo sobre el alumnado, sino también sobre la industria en sí. Los resultados revelan una realidad que desfavorece a las mujeres y que brinda la oportunidad de pensar y tomar medidas al respecto. PALABRAS CLAVE (máximo 5) Género, Grado en Edificación, Masculinización, Segregación, Sector Construcción ABSTRACT Despite the gradual incorporation of women into traditionally masculinized tertiary study fields, the degree in Building Engineering still shows imbalances in women’s and men’s involvement. This research aims to know the sociodemographic profile of students who choose these studies in Andalusia’s Autonomous Community and to analyze it from a gender perspective. A survey of a sample of 704 last year students (38% women and 62% men) has allowed to collect information on the variables sex, age, previous working experience in the construction sector, and relatives with professional experience in the sector. The descriptive analysis of this data can provide information about both the students and the industry itself. The results reveal a reality that disadvantages women and that offers the opportunity to reflect and take action in this regard. KEYWORDS (máximo 5) Building Engineering Degree, Construction Sector, Gender, Masculinization, Segregation INTRODUCCIÓN En los últimos años, el sector de la construcción ha sido objeto de estudio bajo la perspectiva de género. Se conoce que la presencia de las mujeres en él es muy escasa y que existen barreras para acceder y crecer profesionalmente en el mismo (Navarro-Astor et al., 2017; Infante-Perea et al., 2015; Bagilhole, 2014). Si observamos la evolución de la participación de mujeres y hombres en el sector de la construcción en nuestro país, podemos comprobar que aunque la brecha de género aún sigue Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación, Universidad de Sevilla, minfant[email protected]s Facultad de Ciencias del Trabajo, Universidad de Sevilla,
[email protected] Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación, Universitat Politècnica de València,
[email protected] 364
siendo muy amplia, ésta ha ido disminuyendo paulatinamente en los últimos años (gráfico 1). A pesar de lo positivo de este dato, hemos de señalar que la reducción de la brecha de género se está produciendo de forma excesivamente lenta, pues de suponer que se mantuviera la tendencia de los últimos 35 años, alcanzaríamos la igualdad en la participación de mujeres y hombres en el sector de la construcción hacia el año 2215 en España y en el 2290 para Andalucía. Gráfico 1: Ocupados/as en el sector de la construcción. Evolución de la brecha de género. Periodo 1981-2015. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos oficiales del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA). En las últimas décadas se ha producido un incremento paulatino en el número de mujeres con altos niveles de formación universitaria en edificación, lo que constituye un elemento clave para su integración en el sector (Infante-Perea, 2017; Infante et al., 2011). Según datos oficiales consultados en el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), en el período 2000- 2014, en la Comunidad Autónoma Andaluza, de media, el 60,62% de las mujeres que trabajaban en la construcción tenían formación técnico-profesional y universitaria frente al 19,22% de los hombres (Infante-Perea, 2017). Sin embargo, estos altos niveles formativos no se corresponden con los puestos que las mujeres ocupan en el mercado de trabajo ni con sus condiciones sociolaborales (Infante et al., 2012). La información pública disponible sobre el empleo de las mujeres en papeles específicos relacionados con la edificación es escasa, pero es reconocido que la segregación ocupacional dentro de esta industria se mantiene estable (Gurjão, 2007 en Francis & Prosser, 2014). Dentro de esta industria las mujeres son asignadas a determinados puestos (administración, trabajos de oficina, servicios auxiliares y de apoyo, interiorismo) y los hombres a otros (control de las obras, relaciones con los clientes, diseño de exteriores y forma de los edificios) (Infante-Perea, 2017; Navarro-Astor et al., 2017). Además, las mujeres tienen escasa presencia en las bandas operativas de obra, y en posiciones que requieren labores manuales (Ibañez y Narocki, 2012). En las situaciones profesionales que conllevan capacidad de decisión y dirección, donde la formación es importante, el porcentaje de mujeres está por debajo del de los hombres (Infante- 365
Perea, 2017). Esta segregación vertical en la edificación también sucede a nivel internacional (Navarro-Astor et al., 2017; French y Strachan, 2017). También hay que señalar su invisibilidad como profesionales con amplia y reconocida trayectoria, generando la ausencia de modelos y referentes femeninos en los que otras mujeres pueden proyectarse e imitar. La literatura académica reconoce que esta ausencia puede ser una barrera influyente en las elecciones de carrera de las mujeres, que a la vez contribuye a su falta de representación, creando un círculo que se retroalimenta (Madikizela y Haupt, 2010; Gale y Cartwright,1995 en English y Le Jeune, 2012). Además, el colectivo de mujeres cuenta con mayor proporción de contratos a tiempo parcial que sus compañeros (el 38,41% de las mujeres andaluzas ocupadas en la construcción tienen contratos a jornada parcial, frente al 5,87% de hombres, IECA, 2015); y percibe salarios más bajos por término medio (la ganancia media anual femenina para el periodo 2008-2013 es el 88,58% de lo que cobran los hombres, en Andalucía, Encuesta Anual de Estructura Salarial, 2015). La constatación de todas estas diferencias evidencia la existencia de obstáculos que limitan el desarrollo profesional pleno de la mujer y en igualdad de condiciones que el hombre en este sector de actividad, y nos da una idea de la magnitud en que éstos actúan. OBJETIVO Nuestro primer interés es conocer el perfil sociodemográfico del alumnado del Grado en Edificación en la Comunidad Autónoma de Andalucía para, posteriormente, mediante un análisis con perspectiva género, establecer un paralelismo con la situación profesional de las mujeres y hombres en la industria de la construcción. El interés de fondo de esta investigación es generar un lugar para la reflexión en torno a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, las barreras existentes, y el deseo de un cambio real que deberá empezar en cada persona. METODOLOGÍA Esta investigación se basa en un estudio cuantitativo de los datos sociodemográficos recogidos mediante encuesta a un total de 704 estudiantes de último curso de las Escuelas andaluzas de Ingeniería de Edificación, 267 mujeres y 437 hombres. Las variables seleccionadas para el estudio son el sexo, la edad, la experiencia laboral previa en el sector de la construcción, así como tener familiares con trayectoria laboral en dicha industria y los puestos que éstos/as ocupan. Los resultados que aquí presentamos se enmarcan dentro de una investigación más amplia sobre trayectorias laborales de estudiantes del Grado en Edificación en la Comunidad Autónoma de Andalucía (Infante-Perea, 2017) para la que se diseñó un cuestionario con tres partes diferenciadas: datos sociodemográficos, preferencias laborales y barreras al desarrollo de la carrera profesional. Dicho cuestionario fue sometido a varias pruebas piloto y finalmente a una validación interjueces en la que se puso a examen de cinco expertos/as con amplia trayectoria profesional e investigadora en tres áreas de conocimiento diferentes: igualdad y género, la profesión objeto de estudio y el sector de la construcción, y estadística y manejo de la herramienta SPSS. 366
La explotación de los datos sociodemográficos se ha llevado a cabo mediante el programa SPSS (v.22). El análisis se ha realizado a partir del estudio descriptivo de las variables mediante medidas de tendencia central (media, mediana y moda) y tablas de frecuencias para calcular porcentajes. RESULTADOS a) El sexo y la edad Tal y como ha quedado expuesto en la metodología, la muestra está compuesta por un total de 267 mujeres y 437 hombres, lo que representa unos porcentajes del 37,93% y 62,07% respectivamente. Las edades que presentan estos sujetos oscilan entre los 20 y los 60 años, siendo la edad media de 25,92 y la moda los 22 años. Las mujeres en general son más jóvenes que los hombres de la muestra, con una edad media de 24,51 años frente a 26,80 (ver Tabla 1). Debemos añadir que el 90,30% de las mujeres tienen 28 años o menos (ver Tabla 2), mientras que la edad para un porcentaje similar de hombres (90,40%) asciende a los 36 años (ver Tabla 3). Resulta curioso que mientras existe una representación de hombres de todas las edades hasta más allá de la cincuentena, la presencia de mujeres que superan los 40 años es prácticamente anecdótica. 367
Tabla 1: Edad del alumnado de la muestra. Años. Mujeres Hombres Ambos sexos N Válido 267 425 692 Perdidos 0 12 12 Media 24,51 26,80 25,92 Mediana 23 24 24 Moda 22 23 22 Fuente: Elaboración propia. Tabla 2: Edad mujeres. Distribución de frecuencias. Edad (años) Frecuencia Porcentaje válido Porcentaje acumulado 20 3 1,1 1,1 21 44 16,5 17,6 22 57 21,3 39,0 23 35 13,1 52,1 24 38 14,2 66,3 25 22 8,2 74,5 26 21 7,9 82,4 27 14 5,2 87,6 28 7 2,6 90,3 29 4 1,5 91,8 30 3 1,1 92,9 32 4 1,5 94,4 33 2 0,7 95,1 34 1 0,4 95,5 35 1 0,4 95,9 36 1 0,4 96,3 37 1 0,4 96,6 39 2 0,7 97,4 40 3 1,1 98,5 42 3 1,1 99,6 53 1 0,4 100,0 Total 267 100,0 Fuente: Elaboración propia. 368
Tabla 3: Edad hombres. Distribución de frecuencias. Edad (años) Frecuencia Porcentaje válido Porcentaje acumulado 20 3 0,7 0,7 21 40 9,4 10,1 22 62 14,6 24,7 23 63 14,8 39,5 24 53 12,5 52,0 25 38 8,9 60,9 26 31 7,3 68,2 27 25 5,9 74,1 28 16 3,8 77,9 29 8 1,9 79,8 30 14 3,3 83,1 31 6 1,4 84,5 32 6 1,4 85,9 33 6 1,4 87,3 34 1 0,2 87,5 35 6 1,4 88,9 36 6 1,4 90,4 37 4 0,9 91,3 38 1 0,2 91,5 39 1 0,2 91,8 40 3 0,7 92,5 41 5 1,2 93,6 42 4 0,9 94,6 43 1 0,2 94,8 44 2 0,5 95,3 45 3 0,7 96,0 46 1 0,2 96,2 47 3 0,7 96,9 48 2 0,5 97,4 49 1 0,2 97,6 50 4 0,9 98,6 51 1 0,2 98,8 52 2 0,5 99,3 54 2 0,5 99,8 60 1 0,2 100,0 Total 425 100,0 Perdidos sistema 12 369
Total 437 Fuente: Elaboración propia. b) La experiencia de trabajo en el sector de la construcción El 36,42% de las/os participantes cuenta con experiencia laboral previa en la construcción, de los/as que tan sólo el 18,75% mantiene su trabajo en la actualidad. El análisis de la experiencia profesional según el sexo revela una gran disparidad en los resultados, pues la proporción de varones que ha trabajado en el sector de la construcción es 2,5 veces mayor que la de mujeres. Como muestra la Tabla 4, estas diferencias se incrementan si fijamos la atención en la proporción que actualmente mantiene su actividad laboral, ya que, a pesar de que para ambos sexos las cifras son bajas, el porcentaje de hombres supera al de mujeres en más cuatro veces. Tabla 4: Experiencia laboral en el sector de la construcción. Porcentajes válidos. Mujeres Hombres Ambos sexos Con experiencia en el sector 18,80% 47,14% 36,42% Sin experiencia en el sector 81,20% 52,86% 63,58% Trabajando en la actualidad dentro del sector 2,25% 9,66% 6,84% Sin trabajo en la actualidad dentro del sector 97,75% 90,34% 93,16% Fuente: Elaboración propia. Si analizamos el tipo de experiencia previa del alumnado que trabaja o ha trabajado en el sector, se detecta que el 33,33% de las respuestas de los hombres están vinculadas a labores que requieren baja o ninguna formación reglada, entre las que se incluyen trabajos como: ayudante de jefe/a de obra, encargado, ayudante de encargado/a, oficial de 1ª, oficial de 2ª, peón especializado, peón ordinario, electricista, instalador de aires acondicionados, encofrador, yesista, ferrallista, pintor, marmolista, carpintero, carpintero metálico y proyectista. Entre estas ocupaciones, destacan quienes han ejercido como peón de obra, que constituyen más de la mitad del citado 33,33%. El segundo grupo mayoritario, con un 15,38% de las respuestas, lo conforman quienes desempeñan labores que requieren cierta cualificación, relacionadas con la Gestión de la producción de la obra. En este caso claramente polarizado hacia el trabajo de jefe de obra, que aporta 10,68 puntos a este porcentaje, repartiéndose el restante 4,70 entre las ocupaciones de jefe de producción de la obra y técnico responsable de estudios. Destacan también aquéllos que se han dedicado a la delineación con un 12,82% del total de respuestas, seguidos de los que se encuadran dentro de la Dirección técnica de la obra (8,12%), donde tres cuartas partes indican haber ejercido como dirección facultativa. Con menor presencia cierran la clasificación un 4,27% de respuestas que afirman haber trabajado como arquitectos técnicos sin especificar las ocupaciones concretas, un 3,85% vinculadas a labores de topografía en edificación, un 2,56% a Redacción y desarrollo de proyectos técnicos y por último un 0,43% que indican tener experiencia en Prevención y seguridad y salud (ver Gráfico 1). En comparación, el abanico de ocupaciones desempeñado por las mujeres es mucho más reducido. Las estudiantes no cuentan con experiencia previa en los oficios de la construcción, la presencia femenina empieza a ser visible en ocupaciones que normalmente requieren unos estudios especializados. Este hecho ha sido ya puesto de manifiesto en investigaciones 370
anteriores, donde se evidencia que la formación es un elemento fundamental para la inclusión de las mujeres en este sector (Infante et al., 2011). A excepción del 3,57% de respuestas que expresan experiencia como ayudante de dirección o ayudante de jefe/a de obra, las mujeres afirman haber realizado trabajos de delineación (19,64%) o de topografía (7,14%), así como haber desarrollado ocupaciones para las cuales habilitan expresamente los estudios universitarios que están cursando. Así, el 14,29% de sus respuestas se encuadra dentro de la Gestión de la producción de la obra, en la que han trabajado como jefa de obra, jefa de producción o técnica responsable de estudios, distribuyéndose entre ellas de forma bastante homogénea. El 8,93% incluye actividades de la Dirección técnica, principalmente como directora de obra; un 5,36% del total de respuestas de las féminas se relacionan con el ámbito de la Prevención y seguridad y salud, el mismo porcentaje que representan aquéllas vinculadas a la Redacción y desarrollo de proyectos técnicos, sin especificar si son de demolición, interiorismo, reforma, rehabilitación u obra nueva. Como grupo menos numeroso, encontramos un 3,57% de respuestas que afirman haber realizado trabajos enmarcados dentro de la Consultoría, asesoramiento y auditorías técnicas. A esto habría que añadir otro 7,14% que, sin especificar en qué campo, han señalado tener experiencia laboral como arquitecta técnica (ver Gráfico 2). Gráfico 2: Ocupaciones laborales previas según sexo. Fuente: Elaboración propia. Si nos centramos únicamente en la comparación por sexos de aquéllos/as que cuentan con experiencia laboral dentro de las seis salidas recogidas en el Libro Blanco de la Edificación (ANECA, 2004), encontramos ciertas diferencias que merecen nuestra atención. Tal y como puede apreciarse en el Gráfico 3, aunque las dos salidas más estrechamente relacionadas con la ejecución de la obra (Gestión y Dirección de la obra) son las que más personas aglutinan independientemente del sexo, la proporción de quienes tienen experiencia en ellas asciende a las tres cuartas partes para los hombres, y apenas supera el 50% para las mujeres. Por el contrario, el desequilibrio se produce a la inversa en el campo de la Prevención y seguridad, donde la proporción de mujeres que manifiestan experiencia es nueve veces mayor a la de los hombres de la muestra. 371
Por otro lado, llama la atención la ausencia de personas, tanto mujeres como hombres, con bagaje en la salida de Explotación del edificio, probablemente por haber sido esta una salida menos usual u ofertada en los años de boom inmobiliario, donde lo que primaba era la construcción de obra nueva (Cuadrado et al., 2010). Gráfico 3 1 : Trabajo previo en las salidas del Libro Blanco del Título de Grado de Ingeniería de Edificación. Fuente: Elaboración propia. El análisis general de los datos de este apartado muestra que la mujer tiende a ocupar puestos que normalmente se desarrollan en entornos de oficina, y que tienen que ver con la consultoría, la redacción de proyectos e informes y la delineación (Gráficos 2 y 3), a lo que hay que sumar la proporción superior de mujeres que, sin profundizar en sus funciones, señalan el desempeño de trabajos en estudios de arquitectura (Gráfico 2). Los hombres sin embargo muestran una clara tendencia en su experiencia hacia las ocupaciones vinculadas a la producción y ejecución de la obra, bien como obrero de cualquier categoría o bien como personal técnico (Gráficos 2 y 3). No podemos dejar de subrayar que un cierto número de alumnas se ha referido a las ocupaciones ejercidas nombrándolas en masculino, autodenominándose “jefe”, “técnico”, “topógrafo” o “coordinador”. Esto es el resultado de la imagen masculina tradicional que la sociedad tiene de estas ocupaciones y de los trabajos del sector en general, los cuales incluso pueden resultar extraños a las propias mujeres cuando han de ser referidos en femenino. c) Los antecedentes familiares 1 Datos calculados considerando que el 100% lo constituyen solo aquellos/as alumnos/as que tienen experiencia en las ocupaciones definidas por el Libro Blanco del Título de Grado en Ingeniería de Edificación, descartando para este análisis aquellos/as con experiencias en otras actividades. Gestión de la producción de la obra Consultoría, asesoramiento y auditorías técnicas Prevención y Seguridad y salud Redacción y desarrollo de proyectos técnicos Trabajos no especificados realizados como arquitecto/a técnico/a Dirección técnica de la obra 372