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His o ia y Polí ica
ISSN: 1575-0361, núm. 27, Mad id, ene o-junio (2012), págs. 281-307
LOS EMPRESARIOS Y LA HUELGA ENTRE LA
ESTABILIZACIÓN Y LA DEMOCRACIA, 1958-1978 (1)
ÁNGELES GONZÁLEZ FERNÁNDEZ
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
(Recepción: 31/03/2011; Re isión: 07/06/2011; Acep ación: 25/07/2011; Publicación: 20/03/2012)
1. Los emp esa ios an e eL nue o ma co de eLaciones Labo aLes.—2. desa bo-
Lados po La hueLga, 1970-1978.—3. concLusiones.—4. Fuen es.—5. bibLiog aFía
esumen
En las ap oximaciones his ó icas al anquismo, la huelga ob e a iene siendo con-
side ada como un ins umen o cen al de oposición a la dic adu a y de comba e po la
democ acia. Es e pun o de is a a iende escasamen e a la con apa e necesa ia: el em-
pleado . De hecho, cuando se ace ca a él lo hace de mane a insu icien e y sesgada.
Pa cialmen e ole ada po las au o idades as la ap obación de la Ley de Con enios
Colec i os Sindicales (1958), la huelga u o que se acep ada po los emp esa ios como
mal meno , con apa ida obligada pa a aumen a la p oduc i idad de sus negocios y
a on a con éxi o el e o de la mode nización económica. La ac i ud p agmá ica pe mi-
ió a los emp esa ios eclama la egulación del de echo de huelga al mismo iempo que
negociaban la solución de los con lic os en sus emp esas al ma gen de los cauces o i-
ciales. Desa bolados po la huelga en los años se en a y, a su juicio, desasis idos po las
au o idades, los emp esa ios p ocedie on, con un acusado ca ác e eac i o, a la c ea-
ción de un sis ema asocia i o inédi o y apos a on po la i ma de un pac o social como
mecanismo pa a, en e o os obje i os, con ene y encauza la con lic i idad den o del
ámbi o es ic amen e labo al.
Palab as cla e: España; emp esa ios; elaciones labo ales; huelga; anquismo;
ansición democ á ica.
(1) Es e abajo se inse a en el ma co del p oyec o de in es igación HAR2011-27460 i-
nanciado po el MICINN
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THE BUSINESSMEN AND STRIKES FROM STABILIZATION TO
DEMOCRACY, 1958-1978
abs ac
In he his o ians app oach o F anco’s egime, he wo ke s’ s ikes ha e been e-
ga ded as a cen al ins umen o opposi ion o dic a o ship and igh o democ acy.
This iew does no ake in o accoun he necessa y coun e pa : he employe , seldom
analised and o en seen unde biased lenses. The s ike became pa ially ole a ed by he
au ho i ies a e he adop ion o he Law Union Collec i e Ag eemen s (1958), he e-
o e i had o be accep ed by employe s as a lesse e il, a necessa y coun e pa o in-
c ease he p oduc i i y o hei business and success ully mee he challenge o eco-
nomic mode niza ion. The p agma ic a i ude allowed employe s o claim he egula ion
o he igh o s ike while nego ia ing he se lemen o con lic s in hei i ms ou side
he o icial channels. Du ing he se en ies business su e ed inc eased s ike p essu e
and el a lack o suppo om he au ho i ies, a eeling ha lead o c ea e a new busi-
ness associa ion and pushed o he signing o a social pac as a mechanism o , in e
alia, con ain and channel con lic s ic ly wi hin he wo kplace.
Key wo ds: Spain; businessmen; labo ela ions; s ike; F anco’s egime; demo-
c a ic ansi ion.
* * *
Pied a cla e sob e la que se sos iene un amplio núme o de in es igaciones
sob e la dic adu a anquis a, la con lic i idad labo al ha sido analizada en bue-
na medida con un en oque polí ico, como exp esión e ins umen o de oposición
al égimen, y desde la pe spec i a de las o ganizaciones sindicales, en onces
ilegales, y de los abajado es, iden i icados en ocasiones como un odo com-
pac o. Esos abajos, que sub ayan la in luencia de las mo ilizaciones sociales
en el de e io o del égimen anquis a en sus años inales y su p o agonismo en
la ansición a la democ acia, han dado luga a un in e esan e deba e sob e la
na u aleza y alcance de la huelga bajo la dic adu a que ha de inse a se en el
p oceso de e i alización de los es udios sob e el mo imien o ob e o iniciado
en los años no en a (2). T as años de pos ación y abandono, la eno ada in-
dicación de los abajado es, de sus o ganizaciones y de la con lic i idad como
suje o social en la his o iog a ía española gua da, en ocasiones, inquie an es
simili udes con aquella his o ia social de ocación ob e is a que ca ac e izó la
in es igación en la década de 1970. Pe i e, oda ía, sin mayo es complejos y
pese a la ad e encia que, en su momen o, hizo el p opio Manuel Tuñón de La a
y años más a de Me cedes Cab e a y Fe nando del Rey, el ol ido de la con a-
(2) Ysás (1991); So o Ca mona (1998). Una isión que p e ende concilia ambas pe s-
pec i as po la ía de es a impo ancia a la na u aleza de la huelga, indica i a en sí misma de la
poli ización de los abajado es con a el égimen en Doménech Sampe e (2002).
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pa e necesa ia: el empleado . Cuando no el ol ido, y sal o excepciones, lo que
seguimos encon ando es una mi ada supe icial y p ejuiciosa sob e la pe cep-
ción y las ac i udes de los emp esa ios an e las elaciones labo ales, en gene al,
y la huelga, en pa icula (3).
Los emp esa ios, a quienes se supone ca en es de au onomía, mo idos po la
lógica despiadada del me cado y la i anía i e enable del bene icio, se ían —se-
gún la ca ica u a— el pa adigma de la in ansigencia, del colec i o en ado, en el
ma co del con lic o labo al, a ecu i al auxilio de las au o idades y/o a la aplica-
ción de p ác icas manipulado as y pa e nalis as. La pe sis encia de esas ac i udes
emp esa iales, p opias de una cul u a asis encialis a y de una escasa mode niza-
ción p o esional —acen uadas po el di igismo pa e nalis a del Nue o Es ado
anquis a sob e las emp esas y los emp esa ios en los años de la au a quía— in-
ducen, en el his o iado , a pe se e a en una concepción monolí ica y educ o a de
la ealidad social del emp esa io español. El emp esa iado es eso; pe o no solo eso.
En cualquie caso, la ope a i idad de la ca ica u a an es desc i a iene, en e o os
incon enien es, el de bloquea la posibilidad de disce ni la exis encia, en e los
empleado es, de in e eses dis in os y de pos u as di e en es an e el con lic o; de la
misma mane a que se minus alo a o simplemen e no se a iende el impac o de las
polí icas públicas sob e la ma cha de sus negocios, la coyun u a económica en la
que se desen uel en, la si uación conc e a del sec o o emp esa en la que se p o-
ducía el con lic o así como, oda ía menos, su ni el de p o esionalización y sus
cualidades pe sonales.
Acos umb a ambién a iden i ica se a los empleado es, como si de un odo
compac o se a a a, con el anquismo, a ibuyéndoles la condición de g andes
bene icia ios de la dic adu a: anquis as po acción, omisión o bene icio supues o.
Sin emba go, el co po a i ismo de Es ado ins i uido en los albo es del égimen
—aunque educido a é minos pu amen e doc inales— se e igió en ins umen o
pa a disciplina y con ola a los abajado es y —pese a que no se haya sub ayado
con igual ecuencia— a los emp esa ios (4). Tan o el Fue o del T abajo de 1938
como la Ley de Unidad Sindical de 1940 —una combinación de p incipios
ascis as con elemen os p opios de un co po a i ismo de ipo adicional y de
ue e inspi ación ca ólica— e idenciaban una no o ia descon ianza hacia la
economía de lib e me cado y la inicia i a p i ada, incapaz, c eían, po sí sola
de impulsa la indus ialización. Solo el Es ado podía asigna con e icacia los
ecu sos exis en es de acue do con las necesidades de la Nación y, en consonan-
cia con ello, e a el único agen e capaz de ga an iza un p oceso de c ecimien o
sos enido y la g andeza e independencia de la Pa ia (5).
(3) Cazo La Sánchez (2007): 88; Cab e a y Rey (1988); Ba os (1998); Tuñón de La a
(1983): 5; Babiano Mo a (1998): 17. Una mayo a ención a los emp esa ios en BaLFou (1994)
y Pé ez (2001); ambién MoLine o e Ysás (1991).
(4) Sánchez Recio (2002): 20. Sánchez Recio y Tascón (2003). Cab e a y Rey ( 2002):
303. (5) GonzáLez (1979): 27-31; Ma ín Aceña y Comín (1991): 67-71; Comín ( 2003): 49.
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Es as p emisas sen a on las bases pa a la subo dinación de la economía a la
polí ica y el some imien o de la inicia i a p i ada a los obje i os ijados po las
nue as au o idades. En es e sen ido, los emp esa ios no ecibie on del égimen
anquis a un a amien o p i ilegiado sino una sa is acción pa cial a algunas
de sus iejas y más que idas aspi aciones. No cabe duda que la desapa ición de
oda posibilidad de esis encia ob e a hacia su au o idad enía a da cumplida
espues a a uno de los p oblemas que más les habían angus iado en el pe íodo
epublicano, pe o a cambio hubie on de acep a una comple a sujeción al Es a-
do en ma e ia de ijación de los sala ios, condiciones de abajo, con a ación y
despido de las plan illas (6).
La in oducción de una nue a polí ica económica a inales de los años cin-
cuen a o o gó a los emp esa ios un eno ado p o agonismo como ac o es esen-
ciales del p oceso de mode nización de la economía. Un p o agonismo con unas
ine i ables con apa idas, de i adas de los desa íos que suponían la libe aliza-
ción de la economía, an o in e io como ex e io , el aumen o de la compe i i i-
dad, la posible in eg ación de España en el Me cado Común y el es ablecimien-
o de un ma co inédi o de elaciones labo ales. Re os que lle aban apa ejada la
adopción de cambios p o undos en la ges ión de sus negocios, en sus elaciones
con los pode es públicos y espec o a los abajado es. No obs an e, esos desa-
íos no compo a on la p oximidad de los emp esa ios, en cuan o colec i o, a
los ámbi os de decisión polí ica pese a que su p esencia en las ins i uciones
aumen a a sensiblemen e en es os años. Los homb es de negocios no pudie on
in luencia sob e las polí icas económicas del anquismo, diseñadas po inge-
nie os y mili a es en la ase au á quica, po los llamados ecnóc a as a pa i de
1959, como ampoco sob e la no ma i a labo al, elabo ada desde el minis e io
de T abajo. Resul a e iden e, sin emba go, que sus in e eses ue on a ados de
acue do con una posición que no dejaba de se p i ilegiada, pe o en odo caso
—se ha a i mado— como «p i ilegiados impo en es», especialmen e si nos
e e imos a los pequeños y medianos homb es de negocios. Los g andes emp e-
sa ios ue emen e conec ados con la banca o bien aquellos más p óximos a los
cí culos de pode pudie an dispone , a í ulo pe sonal, de una in luencia in o -
mal —no po ello menos e icaz— que les depa ó pingües bene icios (7).
A la mi ada sesgada con la que buena pa e de los his o iado es se ap oxi-
man a los emp esa ios con ibuye el ca ác e p e e en e que se o o ga a la huel-
ga en el análisis de las elaciones en e abajado es y empleado es bajo el a -
do anquismo. En igo , el pa o labo al ue un hecho mino i a io an o po la
ci a de huelguis as como po la cuan ía de cen os a ec ados y ho as de abajo
pe didas (8). Los sesen a no ue on, como acos umb a a p esen a se, una década
(6) Ibid.: 53. To es ViLLanue a (2003): 199-200.
(7) MoLine o e Ysàs (1991): 75; Campuzano (1997): 115; Cab e a y Rey (2002): 256-
338; MigueL (2003): 256-257; Se ano ALcaide (2000): 512-517; Toboso Sánchez (2000).
(8) Véanse los da os elabo ados po MoLine o e Ysàs (1998): 96.
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esencialmen e con lic i a aunque ello no implica, ob iamen e, ausencia de
con lic o o que el núme o e in ensidad de las huelgas no conocie a un ex ao -
dina io inc emen o en las zonas más indus ializadas del país, especialmen e en
sus años inales (9). El pano ama comenza ía a modi ica se nada más empeza
el decenio siguien e y, especialmen e, en 1974 y 1976 como esul ado de la
con luencia de ac o es de di e sa na u aleza: las de iciencias y g a es desequi-
lib ios del modelo de c ecimien o desa ollis a, agudizadas po el impac o del
p ime choque ene gé ico; la inalización de la igencia de un buen núme o de
con enios colec i os, gene almen e bianuales, y el inicio de los opo unos p o-
cesos de enegociación jun o a la es uc u a de las opo unidades polí icas. La
p oximidad del hecho biológico, eu emismo con el que se aludía a la mue e del
dic ado , en 1974, y el inicio de la ansición, dos años después, incen i a on el
ecu so a la mo ilización y a la con lic i idad como mecanismo de p esión en
apoyo de las opciones up u is as en el ánsi o de la dic adu a a la democ acia.
La in e acción de esos elemen os de ca ác e económico, polí ico y labo al ope-
a on como caldo de cul i o p opicio pa a el despliegue de una con lic i idad
sociolabo al o midable, supe io a la de los países de la OCDE.
Es as páginas p e enden examina los compo amien os —indi iduales y
colec i os— de los empleado es a pa i de las in o maciones ob enidas en
sec o es especialmen e con lic i os y pe sonalidades conc e as, de los da os
p oceden es del a chi o del Consejo Nacional de Emp esa ios y Consejos P o-
inciales y de en e is as ealizadas a algunos di igen es sindicales emp esa ia-
les en aquellos años. Al a a se de un iempo la go, el ex o se ha es uc u ado
en dos pa es bien de inidas. La p ime a de ellas abo da las ac i udes y p ác icas
de los homb es de negocios an e el nue o ma co de elaciones labo ales es a-
blecido a aíz de la ap obación de la Ley de Con enios Colec i os y la eapa i-
ción ole ada de la huelga en los años sesen a. La segunda se cen a en las es-
a egias, cla amen e de ensi as, desplegadas en la p ime a mi ad del decenio
siguien e an e una po en e y bien plani icada con lic i idad en la que se aunaban
ei indicaciones económicas y demandas de cla a na u aleza polí ica. El nue o
ma co de opo unidades polí icas abie o as la mue e del dic ado se adujo
en una in ensi icación del mo imien o huelguís ico y, pa alelamen e, en un e-
o zamien o de los compo amien os de ensi os de los empleado es aho a con
una dimensión —labo al y ambién polí ica— de mayo en e gadu a. La c ea-
ción, con un ma cado ca ác e eac i o, de o ganizaciones emp esa iales de
nue o ipo, y la demanda de un g an pac o social que pe mi ie a eac i a la
economía y el encauce de la huelga en el ámbi o es ic amen e labo al ope a on
como los pun ales básicos de la es a egia de los homb es de negocio an e la
huelga en el p oceso de ansición democ á ica.
(9) A modo de ejemplo, Bayona G. (2006). Una in e p e ación más ajus ada, sus en ada
en los in o mes ele ados po los gobe nado es ci iles, en Cazo La Sánchez (2007): 87-103;
Gómez Roda (2004): 80.
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1. Los emp esa ios an e eL nue o ma co de eLaciones Labo aLes
El de e io o de la economía española a inales de 1956, ag a ado po las
ensiones in lacionis as y el ago amien o de la ayuda ame icana, o iginó una
c isis de gobie no que se saldó con la en ada en el ejecu i o de un nue o equi-
po económico y, con él, de un modelo al e na i o al sis ema au á quico aplicado
desde la Gue a Ci il. La acep ación del me cado y la libe alización, elemen os
cen ales de la polí ica económica que albo eaba (10), eque ían la in oducción
de un ma co de elaciones labo ales más lexible, aunque no po ello democ á-
ico, y a ese obje i o espondió la Ley de Con enios Colec i os Sindicales,
ap obada en ab il de 1958.
La negociación colec i a, mecanismo idóneo pa a asegu a el c ecimien o
sos enido y olun a io de la p oduc i idad a la go plazo, se con i ió en uno de
los pila es undamen ales del p oceso de mode nización y acionalización de la
economía iniciada en 1959 con la pues a en ma cha del Plan de Es abiliza-
ción (11). En esos é minos, que inculaban las alzas sala iales a los inc emen-
os en la p oduc i idad median e la implan ación de nue as écnicas de p oduc-
ción y la in ensi icación del i mo de abajo, la Ley de Con enios Colec i os
puso in a la concepción comuni a is a de la emp esa ijada en 1938 —aunque
ins ancias o iciales insis ie an en su de inición como «comunidad de in e eses
y de in e esados» (12)— y lle ó apa ejada la admisión, con se e as limi acio-
nes, de la dispa idad de in e eses en e emp esa ios y abajado es. Las co api-
sas p ocedían del mismo a iculado de la ley que es ipulaba una negociación
colec i a « u elada» po la O ganización Sindical, el sindica o o icial ins i uido
po el égimen anquis a que in eg aba — e icalmen e— an o a emp esa ios
como a abajado es, de las compe encias o o gadas al minis e io de T abajo,
acul ado pa a impone No mas de Obligado Cumplimien o (NOC) a las pa es
en caso de al a de acue do, y de la p ohibición del ins umen o de p esión co-
lec i a po excelencia de los abajado es, la huelga. Pese a la ca encia de libe -
ad y de plena au onomía, la ley ue a o ablemen e acogida po el mundo
emp esa ial debido, p ecisamen e, a la conexión es ablecida en e las alzas sa-
la iales y la p oduc i idad, que —a su juicio— cons i uía uno de los p oblemas
undamen ales que a ec aban a los cen os de abajo (13).
(10) GonzáLez (1979): 27-35; Fuen es Quin ana (1993).
(11) DahL (1971): 77; Beni o deL Pozo (1993): 185-186.
(12) Vicesec e a io de O denación Económica, La Vangua dia Española, 26-10-1965. «La
emp esa es una he mosa a en u a en común que equie e una es echa colabo ación en e emp e-
sa ios y abajado es a a és de la O ganización Sindical». Decla aciones del minis o de Indus-
ia, G ego io López B a o, Ibid., 11-12-1968.
(13) So o Ca mona (2005): 19; Linz y MigueL (1963): 35-141. «El CPE (de Ba celona)
c ee i memen e que los Con enios son el cauce más adecuado pa a egula las elaciones de ipo
labo al en e abajado es y emp esa ios» y log a «la máxima adecuación en e el aumen o sala-
ial y la p opia p oduc i idad». A iba, 2-11-1966.
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Supe ados los e ec os ecesi os del Plan de Es abilización a pa i de
1961, la huelga pasó a se un enómeno ecu en e en las elaciones labo ales.
Pa adójicamen e la huelga, legalmen e p ohibida, hubo de se ole ada po las
au o idades anquis as que, en epe idas ocasiones, se ie on impelidas a
e isa la legislación pa a su encauce den o de unas no mas de ca ác e obs-
uccionis a y, po ello, a amen e e ec i as. Una ealidad, la de la huelga, que
ambién hubo de se acep ada po los homb es de negocios como mal meno ,
en calidad de cos e sob e enido a la ela i a libe alización y a las pe spec i as
de una mayo in eg ación de la economía española en los me cados in e na-
cionales.
La explosión huelguís ica de 1962 p o ocó una p ime a eacción de los
ges o es gube namen ales que, as la ap obación de unas du as di ec ices que
incluían el cie e de las emp esas a ec adas y la p ohibición a los emp esa ios
de acep a aumen os sala iales ob enidos bajo la p esión de la huelga (14), se
ie on o zados a admi i la exis encia del con lic o colec i o. Su econoci-
mien o, po dec e o «sob e p ocedimien os de o malización, conciliación y
a bi aje de las elaciones con lic i as de abajo» de sep iemb e de ese mismo
año, se sus en aba en la dis inción —que pe du a ía du an e oda la dic adu a—
en e las dispu as es ic amen e labo ales o económicas, de aquellas que en su
o igen o desa ollo asumie an una inalidad polí ica y, en consecuencia, ilega-
les (15). La acep ación del con lic o colec i o no se hacía ex ensi a al pa o
olun a io, pues o que según la ei e ada in e p e ación del T ibunal Sup emo,
aquellos «pueden p oduci se sin necesidad de llega a la huelga» (16). Una
lec u a que no dejaba de se conmo edo a y demos a i a de que la con lic i i-
dad labo al discu ió a lo la go de los sesen a po la ía de los hechos, al ma gen
del angos o ma co legal.
El inc emen o de la con lic i idad y del núme o de ho as de abajo pe didas
en el bienio 1962-1963 no pa eció gene a simila inquie ud en el mundo de los
negocios. Realizadas habi ualmen e en el p oceso de negociación o eno ación
de con enios de emp esa o ama indus ial, las huelgas u ie on po lo gene al
un ca ác e limi ado, sin que ascendie an ue a de la localidad o incluso del
cen o de abajo. La p ác ica o alidad u ie on una mo i ación económica
—básicamen e mejo as sala iales-, a amen e cues iona on la au o idad úl ima
del emp esa iado y endie on a concen a se en las p o incias más indus iali-
zadas y en las g andes y medianas emp esas. Los pequeños homb es de nego-
cios, que en conjun o ep esen aban más del 90% del ejido emp esa ial del
(14) No exis en da os o iciales pa a 1962 y los es udiosos disc epan en la ci a de huelguis-
as, si uándolos en e 200.000 y 450.000. Ysàs (2004): 78.
(15) C . MoLine o e Ysàs (1998): 70-72; Babiano Mo a (1995): 60-62; Beni o deL Pozo
(1993): 377.
(16) La conclusión de la a gumen ación e a e iden e: «si (los con lic os) se plan ean ue a
de los cauces a bi ados po el o denamien o ju ídico pa a zanja los, han de se conside ados
ilegales». La Vangua dia Española, 1-12-1968;
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país, pe manecie on ajenos al con lic o (17). Cabe añadi , además, que en una
coyun u a expansi a como la i ida du an e la p ime a mi ad de la década, la
cues ión undamen al pa a los empleado es esidía en la con inuidad del i mo
p oduc i o y no en el inc emen o de los cos es labo ales. Una p io idad que se
adujo en una ac i ud «has a cie o pun o pe misi a o inhibicionis a» en ma e-
ia de concesiones sala iales en la con ianza de que pod ían se inanciadas con
el ecu so al c édi o, po en onces abundan e y ba a o (18).
Esa ca ac e ización gene al, ob iamen e, no excluye que los empleado es
a ec ados —sob e odo en los g andes cen os de abajo— aplica an, gene al-
men e de mane a indisc iminada, las medidas disciplina ias con empladas po la
legislación (mul as, suspensión de empleo y sueldos, ebaja de ca ego ía, asla-
do del cen o de abajo o de pues o) e incluso ecu ie an con alguna ecuencia
—pese a es a p ohibido— al cie e pa onal. En un segundo momen o, sin em-
ba go, los empleado es solían a empe a la du eza y ex ensión de las sanciones
—limi adas a los líde es de la huelga o a los abajado es que más se habían
signi icado en ella— pa a asegu a la con inuidad del i mo p oduc i o y de-
salen a nue os pa os. Po azones simila es, el despido en con adas ocasiones
se con e ía en la éplica inmedia a al con lic o labo al y acos umb aba a ene
un ca ác e selec i o con la inalidad de aisla a los ob e os más inquie os (19).
El escena io se modi icó sus ancialmen e a pa i de 1965, a aíz de la pues a
en ma cha de una polí ica económica de s op and go. La in oducción de medidas
es abilizado as coyun u ales que, en e o as, incluían la ijación de opes sala ia-
les en la negociación colec i a y es icciones del c édi o pa a comba i las ensio-
nes in lacionis as y los desequilib ios en la balanza po cuen a co ien e u ie on
un g a e impac o en las emp esas. Fue emen e endeudadas, bien po su ca ác e
ma ginal y escasa capacidad de au o inanciación, bien po que habían ecu ido al
c édi o pa a acome e la ees uc u ación y mode nización de sus emp esas exigi-
da po los ges o es gube namen ales, las sucesi as es icciones c edi icias de
1965 y 1966 y la pos e io de aluación de la pese a al año siguien e, p omo ie on
un clima de desespe anza ace ca del u u o de sus negocios, una a onía en la in-
e sión y una oleada de c í icas hacia la polí ica económica del gobie no (20).
(17) Ma a aLL (1978): 65. Sob e el escaso o nulo impac o de la huelga en las p o incias
menos desa olladas, mayo i a ias en el país, Cazo La Sánchez (2007): 90-94.
(18) El con enio colec i o de la indus ia side ome alú gica de Mad id i mado en 1964
es ableció un inc emen o sala ial del 20%, Babiano Mo a (1995): 238. El sala io medio en los
con enios colec i os de la p o incia de Ba celona aumen ó po debajo del 45% en e 1962 y 1965
pe o los ob e os cuali icados de algunas emp esas me alú gicas lo log a on en un solo año. BaL-
Fou (1994): 85. GonzáLez Fe nández (2007a): 115.
(19) Los 500 despidos de la emp esa Bandas en F ío de Basau i, po ejemplo, queda on
educidos a 40. MoLine o e Ysàs (1998): 165; Pé ez (2001): 180-187; Beni o deL Pozo (1993):
389-390 y 402-403.
(20) AA.VV. (1982): 32. El mismo López B a o hubo de econoce «los enazos y acele-
aciones» de la economía du an e el I Plan de Desa ollo». La Vangua dia Española, 15-12-1968.
Las c í icas en GonzáLez Fe nández (2008): 107-109.
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El desconcie o y la ince idumb e gene a on una amplia inquie ud y, aho a
sí, una acusada p eocupación hacia el impac o de las con inuadas alzas sala ia-
les, sin co espondencia alguna con los de la p oduc i idad, en el desen ol i-
mien o de las emp esas (21). La educción de las ho as ex ao dina ias y la
p esen ación de expedien es de egulación de empleo, ecu sos habi uales en
es as coyun u as ecesi as, p o oca on el p e isible males a de los abajado-
es y un inc emen o de la con lic i idad labo al, desa ollada las más de las
eces al ma gen de los cauces legales es ablecidos. Es o es, du an e la igencia
de los con enios y esuel as median e negociaciones di ec as e in o males con
ep esen an es de los abajado es, muy a menudo mili an es de las Comisiones
Ob e as, pese a la desau o ización o icial de ales con ac os (22).
Los emp esa ios mos a on en onces una mayo sensibilización hacia las
nega i as epe cusiones que pa a sus emp esas, an o como pa a su imagen an e
la opinión pública, enían el c ecien e núme o de huelgas, aho a ampliamen e
di ulgadas po los medios de comunicación as la ap obación de la ley de P en-
sa en 1966 (23). Una inquie ud simila , po lo demás, a la exp esada en o os
o os emp esa iales del mundo occiden al po los mismos años. La ayec o ia
de las elaciones labo ales y de la con lic i idad en España, aunque condiciona-
da po ac o es in e nos de i ados de la na u aleza au o i a ia del égimen an-
quis a, no dis aba mucho, en es e pun o conc e o, de la expe iencia de o os
países occiden ales en el lapso de iempo que anscu e desde inales de los
sesen a a comienzos de los se en a. Conside ados como pun o de in lexión en el
desa ollo social y cul u al de la Eu opa de posgue a, a lo la go de esos años
las o ganizaciones sindicales cob a on un nue o impulso as el decli e de los
decenios an e io es. La eac i ación y eju enecimien o de su a iliación, el in-
enso deba e sob e la e o ma de la emp esa en el que, po ejemplo, una de las
ideas ue za e a la in oducción del con ol ob e o sob e su ges ión, señala on
el camino pa a una ein e p e ación de la huelga que alcanza ía su culminación,
p ecisamen e, en esos años (24).
(21) Sáez (1980): 39-70. «Es di ícil exigi a los emp esa ios nue as mejo as sala iales
mien as que las es icciones limi an el p oceso de in e sión y se ena, po o a pa e, el consu-
mo». Ad e ía ambién el edi o ialis a que en algunos sec o es «puede llega se y se es á llegando
a un callejón sin salida». Ac ualidad Económica, 15-1-1967.
(22) AGA. Fondo Sindica os, caja 20. Ci cula de 21-7-1966 del Consejo Nacional de
Emp esa ios a los consejos p o inciales pa a que « igilen oda ac i idad con a ia a la OS, abs-
eniéndose de u iliza o o cauce ajeno a la misma y negándose al diálogo que, ca en es de la
no mal ep esen a i idad, p e enden a ibui se acul ades que ienen un o igen ilegal o clandes i-
no». AGA. Fondo Sindica os, caja 20. Ac a de la comisión ejecu i a del CNE, 21-7-1966.
(23) AA.VV. (1982): 32. «No sé si en 1967 los con lic os han sido más nume osos o más
impo an es que en 1966 y años an e io es, pe o sí que ienen una di usión y unas ampli icaciones
mayo es, es án en la p ensa (…)» AGA. Fondo Sindica os, caja 20, Pleno del CNE, 11-3-1967.
Según los da os del Minis e io de T abajo el núme o de con lic os pasó de 179 a 567 en e 1966
y 1967.
(24) Jud (2006): 593-594; C ouch y Pizzo no (1989)
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gado con lic o y acuciados po el es ancamien o de las negociaciones, decidie-
on pasa a la acción bajo la inspi ación del modelo en is a de Comisiones
Ob e as. Se a aba de es ablece una asociación pa alela a la Unión P o incial
de Emp esa ios del sec o , la Fede ación de Emp esa ios del Me al (FEDEME),
a la que se con ió la a ea de negocia di ec amen e con los ep esen an es de
los ob e os en huelga u ilizando los mismos p ocedimien os que los mili an es
de Comisiones con el obje i o de es ablece una igualdad de condiciones en el
p oceso (43).
El éxi o alcanzado en su inicia i a po el me al se illano no ue ajeno a la
ince idumb e económica y polí ica en la que i ía el país. La p ime a c isis
del pe óleo agudizó los sín omas de ago amien o del modelo de c ecimien o
desa ollis a, e iden es ya desde inales de los sesen a, y acen uó las de icien-
cias y g a es desequilib ios de que adolecía la economía. Al acusado dé ici
en la balanza de pagos po cuen a co ien e, el aumen o de la deuda ex e na y
de la in lación —ya muy ele ada en 1973—, ino a añadi se un e iginoso
inc emen o de la con lic i idad a pa i de 1974. Las huelgas, en las que se
combinaba un « adicalismo sala ial» —habi ualmen e las demandas solían
oscila en e un 20 y un 50% sob e los sueldos igen es— con pe iciones de
ca ác e polí ico ( econocimien o de de echos sindicales, amnis ía labo al y
polí ica, libe ad de exp esión, en e o os) cuya concesión no es aba en ma-
nos de los empleado es, se aduje on en un impa able ascenso de los cos es
labo ales y una caída en picado de la compe i i idad de las emp esas que
desanimó la in e sión —se iamen e educida ya po la insegu idad en el u u-
o— e in ensi icó la espi al in lacionis a. Todo ello ade ezado, además, con el
sis emá ico incumplimien o de las no mas labo ales «legales o con enciona-
les», la inope ancia de las au o idades y la gene alización de un ambien e
p o undamen e hos il (44).
F en e a unas demandas más exigen es y una oleada de huelgas cada ez
más du as y ag esi as, sob e odo a causa de la ac uación de los llamados pique-
es, en algunas zonas especialmen e con lic i as los emp esa ios solici a on que
se amplia a el ámbi o de negociación a la p o incia con el in de eludi la nego-
ciación de ca ác e coma cal, que habi ualmen e ope aba como «semille o de
con lic os gene alizados», y odos ecu ie on con mayo ecuencia al cie e
pa onal, los despidos y las ep esalias indisc iminadas. Unas medidas que,
como enía sucediendo desde mediados de los 60, con i ían con una polí ica
de concesiones sala iales en una coyun u a económica di ícil, pe cibida con
(43) MoLine o y Ysàs (1991): 133; GonzáLez Fe nández (2002): 39-40.
(44) Se ano y Cos as 1990: 513; Se ano Sanz (1994): 135-146; Espina (1991): 53.
La hos ilidad en decla aciones de Manuel Conde Band és, p esiden e del CNE desde 1971, In o -
maciones, 30-1-1975, aunque se a aba de una pe cepción gene alizada: «Se nos a a como le-
p osos y se nos pe sigue como acine osos», decla aciones de un emp esa io asis en e a las Jo -
nadas sob e el u u o de la emp esa y las o ganizaciones pa onales o ganizadas po el CNE, El
País, 14-7-1976.
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c ecien e d ama ismo, y en medio de una gene alizada ince idumb e sob e el
u u o del país y de sus p opias emp esas (45).
La huelga, pe cibida a es as al u as po los empleado es como una «pa ada
en el ase o de los emp esa ios, pe o pa ada al égimen», y el g a e de e io o
del clima labo al mo i a on que el CNE ac ualiza a su posición espec o al
con lic o labo al. Ya no se a aba de egula la huelga «como de echo, sino
como ealidad a la que hay que da solución». Una ealidad ci cunsc i a al pa o
olun a io gene ado po causas y obje i os inculados a la p oducción y en
ningún caso a la huelga de ca ác e polí ico, ilegal po su p opia na u aleza. La
dis inción no e a no edosa ni elabo ada po los empleado es. Como ya se ha
explicado, sob e ella se sus en aba el dec e o 2354, ap obado en se iemb e de
1962, y la e o ma pos e io del a ículo 222 del Código Penal que había es in-
gido la de inición de la huelga como deli o de sedición a la ealizada con una
in encionalidad polí ica (46).
La egulación de los pa os olun a ios —según el CNE— hab ía de se e-
sul ado de un diálogo social en e el gobie no y las «o ganizaciones p o esiona-
les del mundo del abajo» y ija ía de mane a exhaus i a las no mas pa a la
ealización de lo que se de inía como «huelga posible». En o as palab as,
siemp e y cuando ue an decla adas po los ep esen an es legales de los aba-
jado es —cues ión a de e mina en ese p oceso de diálogo, aunque supues a-
men e ope a i os bajo el pa aguas del anquis a Consejo Nacional de T abaja-
do es— con un plazo de p ea iso y como consecuencia de disc epancias en las
condiciones gene ales de abajo. Jun o a esas especi icaciones, el CNE añadía
la con eniencia de es ipula el égimen de sanciones, el pago de los sala ios
du an e la huelga « ole ada», así como la compe encia de la OS y las unciones
de las o ganizaciones p o esionales en la mediación y conciliación del con lic-
o (47). Los obje i os de la inicia i a, inspi ada de mane a sesgada en las no -
(45) Comisiones Ob e as de Na a a ap obó a inales de 1974 una pla a o ma ei indica-
i a uni a ia que incluía un aumen o lineal de 6.000 p s/mes, abolición de los con a os e en uales,
IRPF y segu idad social a ca go de la emp esa, econocimien o del de echo de huelga, libe ad de
exp esión y amnis ía, en e o as. En diciemb e, el 50% de las emp esas había llegado a acue dos
en los que se con emplaban subidas de en e 4.000 y 5.000 p s. I ia e A eso (1996): 22. La
ac uación de los pique es end ía su e lejo en la Ley 23/1976 de 19 de julio de 1976 que endu e-
cía las penas pa a aquellos que «con iolencia o in imidación, en g upo o indi idualmen e pe o
de acue do con o os, obliguen a o as pe sonas a inicia o con inua una huelga, pa o o cie e
emp esa ial». Bole ín O icial del Es ado, 21-7-1976, nº 174, pp. 14135-14136.
(46) «La pa ada» en en e is a a San iago He e o León, sec e a io gene al del CPE de
Se illa (1974-1977), 27-10-2000. AGA. Fondo Sindica os, caja 7. Ac a del Comi é ejecu i o del
CNE, 11-2-1975. El Consejo ei e ó su posición en las Jo nadas sob e el u u o de la emp esa y
las o ganizaciones pa onales celeb adas en Mad id, El País, 14-7-1976. El CPE de Valencia
o muló una pos u a simila , Beney o CaLa ayud (2000): p. 178.
(47) Ibid. La p opues a se apoyaba en la olun ad del minis o de Relaciones Sindicales de
« e o za los Consejos de emp esa ios y abajado es pa a con e i los en en idades álidas y
ú iles pa a la ep esen ación y ges ión de sus espec i os in e eses». AGA. Fondo Sindica os, Caja
11, Ac a de la Comisión Pe manen e del CNE, 8-1-1974.
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mas que egulaban las elaciones labo ales y el con lic o en los países occiden-
ales, desbo daban la me a o denación de la huelga. P e endía, de nue o, el
econocimien o gube namen al de las «o ganizaciones p o esionales» como
ep esen an es de los in e eses de abajado es y emp esa ios y, en consonancia,
pa ícipes en la elabo ación y ejecución de las polí icas públicas. Un es a us
que, en lo conce nien e a la huelga, implicaba lógicamen e la esponsabilidad
legal de las ci adas o ganizaciones en su ealización y desa ollo.
La p opues a, in iable en el ma co de la dic adu a, no ob u o espues a, a
menos que así se conside e la ap obación, en ab il de 1975, del que ha sido
conside ado el p ime o denamien o en sen ido es ic o de la huelga y que in-
cluía los plan eamien os del CNE menos ambiciosos y, po ello, compa ibles
con el égimen (48). En cualquie caso, el ex o del dec e o ley esul aba a odas
luces insu icien e y, sob e odo, llegaba demasiado a de pa a encauza con
e icacia la con lic i idad labo al. Po aquel en onces, la huelga —con una mo-
i ación económica indudable an e las ele adas asas de in lación (16,9% en
1975 y 19,7% al año siguien e)— o maba pa e esencial de la es a egia de los
sindica os oda ía ilegales, especialmen e de Comisiones Ob e as, pa a apoya
el p oyec o up u is a de la ansición democ á ica. También, no puede ol ida -
se, como mecanismo idóneo pa a a ianza se y consolida se como o ganizacio-
nes ep esen a i as de los abajado es (49).
Un obje i o es e, la ob ención de un espacio social p opio, que —a juicio de
muchos emp esa ios— se hallaba en el o igen de no pocos de los pa os ealiza-
dos a pa i de 1976 y causa de p oblemas de in e locución a la ho a de negocia
la solución de las huelgas. Si uación inédi a que a ec ó a los empleado es pe o
ambién a las o ganizaciones hegemónicas, UGT y, sob e odo, Comisiones
Ob e as que, en algunos casos, echaza on la pa icipación de los sindica os
mino i a ios en las mesas negociado as. No cabe duda que el emp esa iado
u ilizó en bene icio p opio la in ensa compe encia in e sindical, pe o en aque-
llos momen os la p eocupación mayo esidía en encon a in e locu o es e -
dade amen e ep esen a i os con los que negocia la inalización de los pa-
os (50).
(48) MoLe o MangLano (1986) 309; Ysàs (2004): 116-119.
(49) Campo Ga cía (1995): 90; OLie PaLá (2000): 459; Rede o San Román (2008):
129-158.
(50) «Apa ecen en escena unos sindica os que además ienen que gana se el pues o y el
si io y lógicamen e en aquella época había quien se lo ganaba con ocando cuan as más huelgas
mejo , cuan as más iolen as mejo , cuan o más i acional, mejo ». En e is a a An onio Ca illo
Alcalá, di ec o de Asun os Económicos de la Delegación P o incial de Málaga, luego sec e a io
gene al de la Con ede ación Emp esa ial Malagueña. La necesidad de conoce quiénes se ían sus
in e locu o es en los nue os con enios colec i os en mesa edonda celeb ada con ep esen an es
de CC.OO, UGT y USO, Pueblo, 29-4-1977. FEDEME admi ió, con la oposición de CC.OO. y
UGT, negocia ambién con la CSUT el con lic o en una emp esa del sec o . ABC, 6-5-1977.
P oblemas de in e locución simila es en la huelga de la emp esa San ana en Ma ínez López y
C uz A acho (2003): 250 y 253.
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En un es ado de con lic i idad pe manen e en el que «no había con enio
que no empeza a con una huelga», una coyun u a económica ecesi a y una
os ensible pasi idad de las au o idades, más a en as a los p oblemas polí icos
que a la si uación económica, la es a egia negociado a de los empleado es e a
muy simple: «solo que nos saca an lo menos posible» (51). La espi al in lacio-
nis a consiguien e y su di ec a epe cusión sob e una economía ya muy de e-
io ada mo i a on la elabo ación de una nue a no ma i a labo al que pe mi ie-
a una econducción de las elaciones labo ales. El Real Dec e o-Ley de
Relaciones de T abajo, ap obado en ma zo de 1977, incluía, en e o os aspec-
os, la acep ación del cie e pa onal, de ca ác e de ensi o, y el econocimien-
o de la huelga. Una admisión que, sin emba go, adolecía de an se e as es-
icciones a su eje cicio que el 70% de las decla adas en e mayo y diciemb e
de ese mismo año se ealiza on al ma gen o en con a ención del nue o ma co
legal (52).
La ine icacia del Real Dec e o-Ley y el c ecien e emo al pode sindical
con ibuye on a acele a el p oceso de o ganización de asociaciones emp esa-
iales de nue o ipo, iniciado el año an e io . C eadas con un ma cado ca ác e
eac i o, esas asociaciones posibili a on que la ac i ud pu amen e de ensi a
desplegada has a en onces po los empleado es cob a a una nue a dimen-
sión (53). El aseso amien o a los emp esa ios en la negociación colec i a y en
el desa ollo de las huelgas no e a, sin emba go, su icien e. La con lic i idad
sociolabo al desbo daba el ma co de las elaciones en e empleado es y aba-
jado es, a ec aba a la economía nacional y eque ía soluciones de más amplio
calado. Dicho de o o modo, la huelga no e a solo exp esión del males a de los
ob e os an e una coyun u a de c isis, ampoco a ma de p esión pa a consegui
mejo es condiciones de abajo en la negociación colec i a. Se a aba de un
ins umen o con obje i os polí icos que, en consecuencia, demandaba espues-
as polí icas:
«La emp esa es hoy seno de nume osos con lic os que a eces no son solo
labo ales. Pe o es a si uación no puede ene emedio mien as que, po un lado,
no se es ablezcan cauces e icaces pa a la adecuada pa icipación polí ica del pue-
blo español, y de o o, su jan o ganismos e dade amen e ep esen a i os de las
pa es que in e ienen en el p oceso p oduc i o pa a pode negocia y lle a ade-
lan e el imp escindible pac o social. Po eso, el emp esa io en el momen o ac ual
(51) En e is a a San iago He e o León, sec e a io gene al del CPE de Se illa y luego de
la Con ede ación Emp esa ial Se illana.
(52) Mon oya MeLga (1992): 416-417.
(53) «Nues o p oblema e a la negociación colec i a y p o ege nos en ma e ia de elaciones
labo ales. Noso os nacemos como o ganización de de ensa en e a la eno me con lic i idad que
padecimos y de la negociación colec i a que en onces e a muy i ulen a (…)». En e is a a San-
iago He e o León. Razones simila es esg imie on los emp esa ios alencianos, Beney o CaLa-
ayud (2000): 182. El «miedo ce al» a los sindica os de las o ganizaciones emp esa iales en
decla aciones de A u o Gil, di ec i o de la CEOE, LameLas (2004): p. 192. Ma ínez y Pa do
A eLLaneda (1985): 84-114; Pa do A eLLaneda y Cas o (1995): 147-184.
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iene que adop a una pos u a dinámica pa a la p omoción de unas ins i uciones
que le ep esen an débilmen e y pode se pa e ac i a en la ealización de dicho
pac o» (54).
Las palab as de Rod íguez Sahagún, a la sazón p esiden e de la Con ede a-
ción Emp esa ial Española, ecogían los plan eamien os, o mulados ya desde
inales de 1975 po des acados homb es de negocios y di igen es emp esa iales
sob e la necesidad de un g an acue do social, insepa able del pac o polí ico,
pa a abo da los p oblemas es uc u ales de la economía, eac i a la in e sión
y con ene el pode sindical. Una inicia i a que lle aba apa ejada la acep ación
de un modelo de elaciones labo ales inédi o basado en la negociación y en la
p esencia de o ganizaciones ep esen a i as de emp esa ios y abajado es, e-
conocidas como ales po el Es ado. Compo aba, igualmen e, cambios sus an-
ciales en las elaciones del mundo de los negocios con los pode es públicos. A
esas nue as exigencias espondió la c eación de la Con ede ación Española de
O ganizaciones Emp esa iales, con igu ada como asociación de empleado es y,
al mismo iempo, como g upo de p esión polí ica que eclamó, desde el momen-
o de su c eación, en el e ano de 1977, el es ablecimien o de cauces de in e lo-
cución con el ejecu i o (55).
No hubo in e locución en e la CEOE y los ges o es gube namen ales pe o,
en cambio, sí hubo acue do. Aunque i mados sin la p esencia de los agen es
sociales, los Pac os de la Moncloa, un acue do polí ico aunque de na u aleza
económica y labo al, u ie on un impac o inmedia o, si bien limi ado, sob e la
con lic i idad desa ollada a lo la go del año siguien e. No an o en lo que se
e ie e al núme o de huelguis as que, en ealidad aumen ó, cuan o en lo ela i o
a la ci a de huelgas y, especialmen e, a la cuan ía del núme o de ho as de a-
bajo pe didas, que se edujo sensiblemen e (56).
Encauzada la con lic i idad bajo nue os pa áme os, los dic ados po los
pa idos polí icos, la CEOE, en la medida que ecogía una pa e nada desdeña-
ble del caudal de expe iencias asocia i as y cul u ales que se habían conden-
sado en el seno del CNE, y en conc e o las pe cepciones y alo aciones en
elación al con lic o labo al, eclamó la inclusión en el ex o cons i uyen e de
«una egulación ealis a del de echo de huelga que, ecogiendo sus aspec os
p ác icos, no deja a ma gen a ins umen aciones abusi as» (57). En o as pa-
lab as, que la huelga ecob a a su e dade o y p imigenio ca ác e como me-
canismo de p esión ob e a en la negociación colec i a y, en consecuencia, se
imposibili a a legalmen e, y queda a a inconada en la p ác ica, su u ilización
en la a ena polí ica. Po la misma azón y con a gumen os simila es a los es-
(54) ABC, 28-3-1976.
(55) GonzáLez Fe nández (2007b): pp. 176-177 y (2009).
(56) ALonso Beni o (1995): p. 424.
(57) «Po una Cons i ución que ga an ice el p og eso social y las libe ades económicas»,
Mani ies o de la CEOE, El País, 26-1-1978.
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g imidos po el CNE en 1967, solici ó la acep ación cons i ucional del cie e
pa onal (58).
La p ime a p opues a, la despoli ización de la huelga, ue ecogida po la
UCD en la ponencia nomb ada pa a elabo a el p oyec o de Ca a Magna. P o-
bablemen e bajo el impac o de la a onía in e so a y de una sonada campaña de
mo ilizaciones ealizada po la CEOE en los p ime os meses de 1978, sus e-
p esen an es p esen a on una enmienda al a ículo 28.2, que decla aba la huelga
como uno de los de echos undamen ales de los abajado es pa a la de ensa de
sus in e eses. La aco ación p o esionales, con la que se p e endía es ingi su
eje cicio al ámbi o labo al, ue desca ada ápidamen e po la oposición de los
socialis as (59). Mayo es p opo ciones alcanzó el con lic o susci ado po la
enmienda ela i a a lo que p on o se denunció como la «cons i ucionalización»
del cie e pa onal. Esg imida po G ego io Peces-Ba ba, ponen e en ep esen-
ación del PSOE, como uno de los mo i os pa a jus i ica su abandono de la
ponencia, o zó el desa ollo de nue as pau as de ac uación pa a negocia un
ex o de consenso. Las con e saciones en e Fe nando Ab il Ma o ell y Al on-
so Gue a se salda on, en es e pun o, con la acep ación implíci a del cie e pa-
onal (a ículo 37.2) como de echo de los emp esa ios a adop a medidas de
con lic o colec i o, aunque siemp e en si uaciones de na u aleza de ensi a con
la inalidad de sal agua da la in eg idad de pe sonas y bienes (60).
3. concLusiones
La huelga, en endida como ins umen o de oposición a la dic adu a del ge-
ne al F anco y, en consonancia, como exp esión siquie a indi ec a de la poli i-
zación de las clases abajado as, sus en a buena pa e de los es udios sob e el
anquismo. Esas in es igaciones adolecen, en no pocas ocasiones, de una i-
sión ob e is a que ecue da la his o ia social p ac icada en los años 70. Lo e-
memo a, po ejemplo, el ol ido o, cuando menos, la a ención, sal o excepcio-
nes, supe icial y sesgada que se p es a a la con apa e necesa ia pa a que el
(58) «En el momen o de la negociación del con enio la pa e sindical puede coacciona
con la amenaza de huelga, pe o la emp esa ial nada puede hace . No hay, pues, el jus o equilib io
de ac i udes legales a adop a . Debe ían da se, pa a el cie e pa onal, unas posibilidades más
amplias. Téngase en cuen a que di ícilmen e pod ía p esen a se abuso de las mismas, pues el
p ime in e esado en que no se in e umpa la ac i idad labo al es el emp esa io». El País, 6-8-1978
(59) El echazo del PSOE en El País, 17-2-1978. Según José Ped o Pé ez-Llo ca, miemb o
de la ponencia po UCD, la palab a p o esionales ue eliminada po el o o en con a de los cua-
o ponen es no ucedis as —incluido po an o el ep esen an e de AP. An onio López, mili an e
de UCD y aseso de los ponen es de es e pa ido, sos u o en cambio que había sido una concesión
de Fe nando Ab il Ma o ell, icep esiden e p ime o del gobie no y minis o de Economía. El
País, 28-6-1978
(60) La Vangua dia, 17-2 y 14-3-1978; Ruiz Cas iLLo (1990): 101 y ss.; Peces-Ba ba
(1988).
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con lic o social llegue a se un hecho: el empleado . Desp o is o de au onomía,
ahe ojado po la lógica del me cado y la i anía del bene icio, la ac i ud an e la
huelga del emp esa io bascula ía, de acue do con es e canon in e p e a i o,
en e el ecu so a las au o idades y/o el pa e nalismo.
Siendo ello cie o, no lo es menos que la pe sis encia de esas es a egias
pa onales, u o de la escasa p o esionalización en la ges ión de los negocios
y de una cul u a asis encialis a acen uada po el di igismo económico del Es-
ado anquis a, coexis ie on con o o ipo de plan eamien os. Desp endiéndo-
se de mane a ápida de las lec u as poli izadas del con lic o labo al, la huelga
pasa a se , pa a muchos pa onos, una simple, aunque g a e en sus consecuen-
cias, in e upción del p oceso de p oducción. Así, aunque condicionados po
las polí icas de la dic adu a, la coyun u a económica, la si uación conc e a de
sus emp esas y, ambién, de su ni el de o mación y alan e pe sonal, los a gu-
men os y p opues as del emp esa iado español, en elación a la huelga, pasa-
ban a sin oniza , de mane a c ecien e, con los esg imidos en o os y o ganiza-
ciones emp esa iales occiden ales en los años inales de los sesen a y p ime os
se en a.
Alcanza ese es adio de elec u a «eu opea» de la huelga solo ue posible en
la medida que, p e iamen e, los ges o es gube namen ales habían in oducido
cambios sensibles en el ma co de elaciones labo ales igen e desde la Gue a
Ci il. Modi icaciones que compo a on la eapa ición ole ada del con lic o
colec i o de abajo. La anuencia de las au o idades anquis as co ió pa eja a
la acep ación de la huelga po los empleado es como con apa ida obligada
pa a aumen a la p oduc i idad de sus negocios y a on a con éxi o el e o de
la mode nización económica. Realizada en demanda de mejo as sala iales, con
un ca ác e limi ado y en una coyun u a económica expansi a, la huelga de los
p ime os 1960 no susci ó una especial p eocupación en el colec i o empleado .
A pa i de la segunda mi ad del decenio, sin emba go, su pos u a mudó signi-
ica i amen e. La aplicación coyun u al de polí icas económicas es abilizado as
y el empeo amien o de sus expec a i as de negocios discu ie on de mane a
pa alela a un p og esi o inc emen o del núme o de huelgas, ealizadas cada ez
con mayo ecuencia du an e el pe íodo de igencia de los con enios colec i-
os y esuel as, con al de eanuda el i mo no mal de la p oducción, al ma gen
de los cauces legales median e negociaciones di ec as con sus di igen es, esen-
cialmen e mili an es de las Comisiones Ob e as.
La mayo sensibilización hacia la huelga y hacia sus epe cusiones sob e
sus negocios indujo una p opues a del e icalis a Consejo Nacional de Emp e-
sa ios pa a que el gobie no egula a su eje cicio como de echo de los abajado-
es y, en jus a co espondencia, la esponsabilidad legal de los huelguis as en la
ealización y desa ollo del pa o. Un obje i o de imposible consecución en el
edi icio co po a i o de la dic adu a en la medida que implicaba la acep ación de
una ep esen ación lib e de los abajado es en un ma co de elaciones labo ales
democ á ico. La al a de esul ados p ác icos y la inope ancia de las au o idades
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pa a asegu a el aca amien o de la no ma i a labo al o zó, en e los empleado-
es, la aplicación de es a egias de ensi as en e a los huelguis as. La imposi-
ción de se e as medidas disciplina ias —legales o no— y la concesión de me-
jo as sala iales, sin emba go, no su ie on e ec o po que pa a en onces se había
iniciado, aho a sí, un p oceso de adicalización y poli ización de los pa os que
si ua on a los empleado es an e una si uación nue a y desconce an e.
La mue e del gene al F anco no enó el mo imien o huelguís ico. Todo
lo con a io, esg imido como ins umen o de p esión pa a apoya la salida up-
u is a de la dic adu a, a comienzos de 1976 España i ió en un es ado de con-
lic i idad agudo y pe sis en e. Fue en onces cuando, con un ma cado ca ác e
eac i o, los emp esa ios p ocedie on a la c eación de un sis ema asocia i o
inédi o y apos a on po la i ma de un g an pac o social como mecanismo ap o-
piado pa a, en e o os obje i os, con ene y encauza la con lic i idad den o
del ámbi o es ic amen e labo al. La legalización de las o ganizaciones sindica-
les, la i ma de los Pac os de la Moncloa y el econocimien o de la huelga como
de echo undamen al en la Cons i ución de 1978, ab ie on una e apa en la his-
o ia ecien e del con lic o colec i o de abajo en España, inse o aho a en el
ma co de una polí ica de conce ación social.
4. Fuen es
A chi o Gene al de la Adminis ación. Fondo Sindica os. Consejo Nacio-
nal de Emp esa ios
A chi o His ó ico de Comisiones Ob e as de Andalucía
En e is a a D. San iago He e o León, di ec o de Asun os Económicos de
la Delegación P o incial de Sindica os de Se illa, sec e a io gene al de su Con-
sejo P o incial de Emp esa ios (1974-1977), p ime sec e a io gene al de la
Con ede ación Emp esa ial Se illana, CES (1977-1981) y sec e a io gene al de
la Con ede ación Emp esa ial de Andalucía (1981-1983).
En e is a a D. Juan Miguel Salas To ne o, p esiden e de la Fede ación de
Emp esa ios del Me al de Se illa, p ime p esiden e de la CES y miemb o de la
Jun a Di ec i a de CEOE.
En e is a a D. An onio Ca illo Alcalá, di ec o de Asun os Económicos de
la Delegación P o incial de Sindica os de Málaga y p ime sec e a io gene al
de la Con ede ación Emp esa ial Malagueña.
5. bibLiog aFía
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