Usos lingüísticos y lenguaje subjetivo en la "Descripción de Portobelo y Cartagena de Indias"
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793 USOS LINGÜÍSTICOS Y LENGUAJE SUBJETIVO EN LA DESCRIPCIÓN DE PORTOBELO Y CARTAGENA DE INDIAS Eva Bravo García Universidad de Sevilla En el ámbito de la investigación filológica e histórica vemos con frecuencia que aquellos documentos que no cumplen con los requisitos de datación y autoría pueden ser minusvalorados porque sus conclusiones se entiende que no gozan de toda la fiabilidad deseable en el ámbito de esta disciplina. Precisamente el documento que tenemos aquí como objeto de estudio es una descripción que quedó inconclusa al tercer folio. En este trabajo analizo los valores históricos y filológicos que se desprenden de este manuscrito y valorar si la omisión de datos sobre su autor y sobre el contexto en que se hizo, merman de forma irremediable la utilidad de los rasgos que de él se pueden obtener. En definitiva, se trata de valorar la oportunidad o no de manejar textos con carencias de identificación y puntualizar el valor de la información subjetiva que proporciona el autor, como paliativo de esas carencias. Para completar la información, estos textos pueden ser cotejados con otros de la época o similares características, actividad que no es posible desarrollar en el marco de esta aportación pero que entronca con el quehacer germinal de la filología: la reconstrucción de textos. DESCRIPCIÓN DEL DOCUMENTO La Descripción de Portobelo y Cartagena de Indias fechada en 1753 está custodiada en la sección de Indiferente del Archivo General de Indias1 que contiene “Relaciones de pasajeros y cargamentos de las embarcaciones que van y vienen de Indias”, desde 1550 hasta 1775. Lo encontramos al principio de un cuadernillo hecho de pliegos, resultando 11 hojas tamaño folio y ofrece una letra bastarda clara y ligeramente cursiva, que se distribuye a lo largo y ancho del papel hasta apurar los bordes, dejando sólo un margen de 2 cms a la izquierda. Está escrito por una sola mano, la misma que hace algunas rectificaciones gráficas y que escribe las glosas marginales (“Portobelo” y “Cartagena”), a la altura respectivamente de las líneas en las que empiezan las descripciones de las dos ciudades. El manuscrito presenta cierto deterioro en algunos márgenes que afecta a la lectura del primer folio en su esquina izquierda y a la derecha en el tercero. El autor no realiza marcas especiales, a excepción del subrayado de las citas latinas y consigna su rúbrica en el centro inferior del folio, menos en el 2v. 1 Legajo 2162A.
794 ORBIS INCOGNITVS. AVISOS Y LEGAJOS DEL NUEVO MUNDO El manuscrito ocupa los tres primeros folios y tras él van dos en blanco y a continuación hay varias “Memoria de libros”2 llevados por distintas personas a Panamá y Cartagena, probablemente escrito por la misma mano que la descripción y firmadas por “Manuel Joseph Fernández de Ayala”. EL AUTOR. A partir del texto podemos concluir algunos datos sobre su autor, a través tanto de informaciones que indirectamente se pueden desprender de su persona, como de los rasgos presentes en su lenguaje. En primer lugar, sabemos que era un hombre de cierta instrucción, posiblemente relacionado con el mundo eclesiástico, porque demuestra soltura y oportunidad en las citas latinas de textos bíblicos y otras obras piadosas y da consejos a este grupo social, como conocedor de sus necesidades. A lo largo de todo el texto se comprueba la intencionalidad del autor de hacerse presente, dar su opinión y el fruto de su experiencia, conformando un entramado de lenguaje subjetivo al que vamos a dedicar atención más adelante. Habla como conocedor directo de los territorios que describe, aunque en el momento de la redacción del documento parece escribir desde la Península pues habla de “estos reynos de Europa” (1,16). Sabemos también que estuvo en Portobelo diez días y que después continuó su viaje hacia Cartagena de Indias. Finalmente, podemos decir que su caracterización lingüística lo vincula a peculiaridades dialectales meridionales, por ciertos usos fónicos que están presente a lo largo del texto. Del cotejo de la letra con las memorias de libros que aparecen al final del pliego podemos aventurar que el firmante de éstas, Manuel José Fernández de Ayala, sea el autor de esta descripción que por algún motivo quedó inconclusa: quizá sólo fuera un borrador, abandonó la idea, etc. Si es el autor, los datos anteriormente formulados a partir del texto cobran fuerza, pues la investigación archivística nos lleva a localizarlo en Indias y en concreto una relación de méritos que nos informa de mucho más. A partir de ella sabemos que era natural de Panamá, donde debió nacer en torno a 1720, hijo del tesorero Tomás de Ayala. Estudió en varios colegios de la ciudad, entre ellos Artes en el de la Compañía de Jesús. Ocupó los cargos de promotor fiscal y agente fiscal de la audiencia de Panamá y culminó su formación en la Península, en la Universidad de Sevilla, donde se graduó de Bachiller en Cánones en 1753. Será en esta orilla donde escriba los primeros folios de su documento. Sus parientes próximos, ocuparon puestos en la administración indiana en la zona de Panamá y Santa Fe, y otros en la milicia; quizá sean ellos los sugetos fidedignos caratherisados ecclesiásticos y militares a los que él mismo se refiere como fuentes de información para su documento. 2 Llevan las fechas: 18 de noviembre de 1753, 19 de marzo, 20 de abril y 16 de septiembre de 1754,
795 XII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA AEA CONTENIDO Y ESTILO DE LA DESCRIPCIÓN. A lo largo del siglo XVIII van a proliferar este tipo de escritos que relatan la vida cotidiana en una ciudad americana, sus riquezas y carencias, las costumbres y los sucesos más destacados. Estas descripciones se convierten casi en un nuevo género en el que, junto a una serie de cuadros de tipo social, mercantil, topográfico, etc, se incorpora un conjunto de advertencias con la finalidad de ayudar a los que vayan a la zona: las mejores rutas, consejos para la vida cotidiana, indumentaria y costumbres, etc. En ellas, los autores suelen informar de una parte sobre cuestiones materiales de la vida de Ultramar, para evitar problemas en el viaje o disonancias con la nueva sociedad criolla; de otra parte, incluyen consejos para los que vayan a llegar por primera vez que previenen de riesgos materiales y de peligros morales. En resumen, cuestiones que interesan a la salud, costumbres y moral del recién llegado a Indias. Si las crónicas del XVI -y aun el XVII- se justifican para contar la historia y hazañas de un individuo y dar a conocer su grado de participación en la empresa indiana, la documentación posterior tiene necesariamente que cambiar su enfoque. La visión de América que dan los registros del siglo XVIII no es tan optimista ni prometedora: los descubrimientos espectaculares son más escasos y por tanto las grandes hazañas personales menos probables. Las Indias han perdido en buena medida su carácter evocador y constituyen una realidad social, con problemas y desenlaces semejantes a los que se dan a este lado del océano. No es posible atraer con la promesa o la ambición y las cartas de particulares de esta centuria son mucho más ponderadas -e incluso pesimitassobre las posibilidades de proyección social de un individuo que marchara al nuevo continente. Pero existe aún la inercia de contar, de escribir al Consejo de Indias y opinar sobre el propio entorno, como pedían reiteradamente las disposiciones sobre el gobierno indiano. Aunque algunos informan en función del cargo que ocupan, todo individuo que lleva un tiempo en el Nuevo Mundo, antes o después escribe e incluye en su texto su visión, su experiencia e incluso su mala fortuna, si es el caso. Los primeros textos se conforman en torno a una serie de observaciones cuyo valor se fundamenta, en primer lugar, en que son fruto se la experiencia personal de quien escribe y, en segundo lugar, en que cuentan con las informaciones directas de personas de toda solvencia. Así, el autor de este documento incluye observaciones obtenidas con la mayor vigilancia de mis ojos, quanto por sugetos fidedignos caratherisados ecclesiásticos y militares, se me ha informado. No hay intención de lucro o medro personal que pueda enturbiar el contenido, no hay protagonismo para reivindicar una conquista. Estas descripciones están relacionadas con la necesidad de expresión, con el engreimiento personal del individuo que ha vivido una experiencia y quiere contarla -por insignificante que pueda parecer en su contexto socialpues se siente poseedor de algo digno de mérito. Estas informaciones eran bien recibidas por sus contemporáneos, pues de una parte, frente a las noticias que correrían de boca en boca y sus consiguientes deformaciones, el texto escrito ofrece un punto de fidelidad a las fuentes
796 ORBIS INCOGNITVS. AVISOS Y LEGAJOS DEL NUEVO MUNDO que nunca se desprecia; de otra, contienen datos útiles y de inmediatez práctica que muchas veces se obviaban en crónicas y documentos oficiales. En este sentido, eran muy valoradas las informaciones de criollos o peninsulares que llevaran un tiempo en Indias y tuvieran ya una experiencia de la tierra. LA DESCRIPCIÓN COMO ADVERTENCIA. El texto pertenece a una centuria en la que abundan este tipo de descripciones en las que el foco no aparece sobre gloriosas hazañas personales, sino sobre la condición personal de ser experto en la tierra. Lo que adquiere valor y relevancia en el texto no es la descripción de nuevas conquistas, sino la narración de la vida cotidiana y de la sociedad colonial, sus reglas y costumbres. El yo, que antes singularizaba al soldado o al descubridor, caracteriza ahora al perito, al baquiano, a aquél que puede demostrar con sus consejos y advertencias su experiencia de la vida indiana y mostrarse útil por su propia vida. Así, nuestro autor titula su texto: Instrución general guía de forasteros, en todas las materias y negocios que puedan ofrecérceles para los Reynos de España. Este tipo narrativo se convierte en todo un género descriptivo, de repercusión material –pues muchas de sus observaciones serán tenidas en cuenta en decisiones personales y políticascomo espiritual, pues sirven como guía de actuaciones para particulares e instituciones. Las observaciones en ellos contenidas desgranan aspectos de carácter material y moral, poniendo la atención sobre dos grandes males: el engaño y la falacia encaños <sic> a que son invitados cada paso, y modo que deben tener para la adquisición de amigos, estimaciones [...] qualesquier género de fallacia, que es anelo del interés propio de la ambición que predomina en la mayor parte de algunos individuos de estos reynos. Estos peligros sólo se pueden eludir con la experiencia –propia y ajena- y la ayuda divina: se necesita ser hijo de la misma experiencia e illuminado de la Gracia, que es el temor de Dios, y bien del prógimo para prevenir el daño. En este contexto aparecen las citas latinas en las que se condensan preceptos y consejos de vigencia universal, que confieren fundamento a las ideas que el autor va desarrollando. ESTRUCTURA DE LA INSTRUCCIÓN. Este tipo de documentación no suele tener un hilo conductor bien definido, ni están bien estructuradas. La narración sigue en general la vivencia del autor, su viaje físico y personal por América, enlazando datos y descripciones que entroncan con el gusto naturalista de esta época. Los datos son breves, orientados a la finalidad práctica y enumerados con escasa sistematicidad, obedeciendo más a la evocación que a un plan descriptivo, como sí puede verse en las obras de cronistas e historiadores oficiales. Lo que se pierde de organización, se gana en espontaneidad. El autor no suele detenerse más que en aquellas cuestiones que afectan a las costumbres morales o a la convivencia, en las que sí insiste ante la urgencia de remediar los males de la tierra. Con pequeñas diferencias, incluso las descripciones más amplias de este tipo, siguen esta misma técnica de desarrollo impulsivo, en frases cortas y con escasa subordinación.
797 XII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA AEA En el texto que nos ocupa podemos considerar tres partes: una introducción, una descripción de Portobelo y una descripción de Cartagena de Indias. a) La introducción (fol. 1r, ls. 1-23) es culta -como era costumbre en las crónicas y descripciones de los siglos precedentes- y contiene la declaración de propósitos del autor, indica las fuentes de las que se va a informar y termina con una invocación a Dios y petición de ayuda para la tarea que se aborda. Va seguida de los primeros consejos previos al viaje: examen personal de la conciencia y obtener las licencias oportunas según el estado. b) La descripción de Portobelo (fol. 1v, ls. 2- fol. 2v, l.1) se detiene en pintar un cuadro de la vida en la ciudad: descripción, abundancia y precios de agua, carnes y casas; costumbres y vestimenta de moda; estado de las iglesias y situación moral de la ciudad; estado del camino de Portobelo a Chagres; casas y habitantes, comidas y productos propios e importados. c) La descripción de Cartagena (fol. 2v, l.1- fol. 3v., l.14) se inicia con el viaje a esta localidad y pasa a contar los conventos e iglesias, el precio y estado de las casas, las diversiones (toros y paseos) y los productos propios y de importación. Los elementos contenidos en estas descripciones son los que confieren habitabilidad y dignidad a una ciudad: 1) abundancia y calidad de comida, 2) infraestructuras de caminos y puertos, 3) iglesias, estado de la religión y devociones, y 4) ocio y diversiones. CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS. El autor presenta una serie de características interesantes desde el punto de vista escriturario. Por ejemplo, inicia ya un uso de las mayúsculas con cierto sentido semántico, pues las reserva generalmente para palabras importantes y proporciona también una cierta regularización en el uso de algunos signos de puntuación: el punto y coma, por ejemplo, equivale al uso actual de un punto y seguido en la mayor parte de los casos. Todas sus pautas de escritura hacen referencia a un individuo de buena formación y acostumbrado a escribir. Desde el punto de vista lingüístico, el texto que comentamos presenta una escritura fluida con rasgos cultos, no sólo por las citas latinas, sino también construcciones latinizantes de vocabulario como circumducto, conservación de grupos consonánticos ya simplificados en la época (objectos), etc. Junto a estos semicultismos llama la atención errores en ciertas palabras (sapithersión ‘superstición’) que el autor no es capaz de escribir bien. Destacan especialmente algunas peculiaridades dialectales que orientan la procedencia geográfica del autor, como son las siguientes: a) Seseo-ceceo: las confusiones grafémicas indican que el autor no hace distinción entre un fonema apicoalveolar /s/ y otro interdental /θ/, ambos fricativos y sordos, pues confunde las grafías respectivas s y z (c + e,i): zarna, iglecia, coza, intereces, etc. por un lado, frente a
798 ORBIS INCOGNITVS. AVISOS Y LEGAJOS DEL NUEVO MUNDO presiso, Arsobispo, reconose, desente, sino, plasa, etc. por otro. Ambas tendencias grafémicas son abundantes y los casos de grafía seseosa (25) predominan ligeramente frente a los de grafía ceceosa (20), lo que indica que el autor realizaría una única articulación dental para la que tiene varias grafías, sin que podamos precisar si era próxima a la articulación dental baja (ceceo) o alta (seseo). En ningún caso se corrigen estas cacografías, como ocurre en otros que sí serían considerados como errores por parte del autor; en los casos de seseo y ceceo, para el amanuense son simples alternancias grafémicas. b) Hay un solo caso de grafía que indicaría yeísmo: alluda por ‘ayuda’, que sólo permite aventurar con mucha cautela que el autor podría ser yeísta y confunde la articulación del fonema palatal lateral (grafía ll) con el central (grafía y). c) La neutralización de /-r/ y /-l/ en posición implosiva se produce en varias ocasiones, con ventaja de la grafía del fonema vibrante armuerso, arquilar, morduras sobre el resultado lateral (mercadeles por ‘mercaderes’). La consonante puede perderse en esta posición (propoción ‘proporción’) e incluso hay un caso de cacografía, que indica en definitiva la debilidad del fonema lateral correspondiente en posición implosiva: admívar (‘almívar’). d) La pérdida de consonantes implosivas se da en el caso de la /s/ en blafemias (‘blasfemias’) las ropa (‘las ropas’)y en el de la nasal final en régime (‘régimen’), extrageros (‘extranjeros’). e) Sólo hay un caso en que la grafía nos indica realización posiblemente aspirada de una epéntesis: repregenda por ‘reprehenda’. La grafía del fonema velar sonoro g indicaría una pronunciación próxima a la aspiración [reprehénda] más que al correspondiente fonema velar fricativo. La sociedad criolla se hace en español, por lo que el vocabulario es básicamente el propio del siglo XVIII. Hay algunos términos que hoy consideramos como arcaísmos con vitalidad en América (polleras) y también palabras propias de la vida en Indias: entre los americanismos encontramos cocos, que no tiene ninguna explicación porque se entiende vocablo conocido, pero sí se explica pantujos (“siempre en chinelas que dizen pantujos”). En cuanto a palabras procedentes de lenguas indígenas, encontramos gicaco (“abundan más los gicacos”) del taíno hicaco (arbusto propio del Caribe que tiene un fruto del tamaño, forma y color de la ciruela claudia, muy dulce). Junto a estos fenómenos dialectales y frente a otras usos que pueden ser considerados muy cultos, hay también vulgarismos que en su mayor parte podríamos considerar panhispánicos, como diendo (‘yendo’), aiga (‘haya’), asiado (‘aseado’), etc. EL LENGUAJE SUBJETIVO. El lenguaje objetivo suele aventajar en las descripciones y se usa para exponer hechos, ofrecer datos, narrar acontecimientos, etc., mientras que el leguaje subjetivo transmite una visión personal, juicio u opinión, etc. que singulariza al documento. Estos elementos subjetivos pueden venir a través de usos lingüísticos de los que el autor no es consciente, pero también de una transmisión explícita por interés personal.
799 XII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA AEA En la descripción histórica, este lenguaje debe ser plenamente distinto al lenguaje subjetivo literario, que transfiere un mundo imaginario del autor, sus evocaciones, emociones, etc. Aquí la realidad no se pierde de vista y sólo está matizada por la visión personal en pro de un servicio a terceros, o bien de demostrar una implicación personal que le confiere prestigio. En este caso, el uso del lenguaje subjetivo no sólo es plenamente consciente, sino intencionado y será valorado favorablemente por el receptor, que verá en él un signo de autenticidad. Los textos con lenguaje subjetivo focalizan la visión individual frente a la labor colectiva que, aunque aparezca descrita, siembre tendrá un contrapunto de interpretación personal. Este carácter subjetivo pondera rasgos, matiza opiniones generalmente aceptadas, ofrece alternativas y generalmente desemboca en una visión más optimista y positiva de que se solía tener sobre el objeto de la descripción, todo ello avalado por la opinión recurrente del autor. EL YO DEL AUTOR. Los recursos lingüísticos utilizados para estructurar el contenido subjetivo son principalmente el pronombre de 1ª persona, la implicación del tú y las observaciones generales en tercera persona, en las que todos los interlocutores quedan incluidos. Estos recursos se ponen a disposición de estructuras que dan relieve a esa participación personal. De esta manera, el lenguaje subjetivo se plasma tanto a través de procedimientos lingüísticos y de estructuras como las siguientes: a) Descripción general seguida de una aplicación particular: tras un elogio genérico de la limpieza en la venta de carne, el autor afirma: la carnisería quando la vide en compañía de vn amigo por fuera, me preguntó si era iglecia. La primera persona del plural y el pronombre uno, sirven en ocasiones para crear también estas estructuras: todos vivimos bajo la superioridad de una regla y ordenanza: la regla es... con seis de plata la entregan para toda una tarde y lleba uno los amigos que quiere... en partes ay mucha arena, que se entierra vno. b) Observación particular seguida de una conclusión general: por lo que yo vide en el corto tiempo de diez días, diré [...], de que se infiere que quien en tan corto tiempo tubo conosimiento de lo referido se queda corto en narrar otras criminalidades que de estas premissas se siguen. En estas estructuras la conclusión general se expresa con más fuerza a través de la 3º persona. b) Exposición de idea generalmente aceptada y refutación personal: no lluebe como se prepondera de que no se le ve la cara al sol, porque antes bien diré yo que estube por fines del mes de junio de 1752 por diez días y tan sólo llovieron dos mui poco. c) Ponderación de rasgos o detalles en los que el autor puede aportar su vivencia:
800 ORBIS INCOGNITVS. AVISOS Y LEGAJOS DEL NUEVO MUNDO el viage suele durar lo regular ocho días pero yo en el navío nombrado San Experidión dilaté diez y ocho. LA IMPLICACIÓN DEL LECTOR. La apelación directa al lector hace más próximo el texto y genera complicidad, pero tiene además el efecto de resaltar el yo del autor, aunque no haya sido específicamente mencionado. En el documento se implica al lector con: a) Exhortaciones: Antes de emprender qualesquier viage a distancia al menos de veynte legua[s] examina por menudo tu conciencia para confesarte bien de modo que si en él murieses sea para entregar lo más precioso que es el alma a tu Criador. b) Descripciones en las que se acerca al lector con una apelación directa en 2ª persona: religiones tienes franciscan[os], dominicanos. b) Orientaciones prácticas: es [pr]esiso salir con las licencias correspondientes, tanto seas clérigo como secular. c) El tú es la persona para el consejo directo: con ocho rreales de plata te darán de comer decente a ti y a tu criado [...] por sinco pesos te darán quarto y sala. d) El uso de tú también es frecuente para la reflexión: porque al mundo no naciste sino para recibir trabajos. En dos ocasiones se dirige al lector con la 3º persona del singular, lo que podría referirse a restos del tratamiento vuestra merced, auque esta fórmula de cortesía no aparece expresamente3: para embarcarse para Cartagena será mui bien lo haga en nauío y no valandra en dando ocho de plata comerá mui desente y pagará la casa en sinco o seis pesos. El antiguo tratamiento vos, perdió su valor de cortesía ya en el siglo XVI, época en la que empezó a adquirir connotaciones peyorativas. En el documento está reservado para la invocación a Dios (“Y por tanto a Vos Señor ocurro...”), uso residual para el tono elevado. LAS CITAS LATINAS. Las citas en latín no son sólo un elemento de erudición, sino que constituyen una especie de “arquitectura teológica” que entreteje la descripción. Los textos cronísticos de siglos anteriores solían incluirlas sólo en las introducciones, normalmente muy cultas y en no pocas ocasiones hechas por una persona diferente del autor. A diferencia de lo que era hasta esa época habitual, en este documento son oportunas y avalan lo expuesto; actúan como un catalizador que resume una afirmación del autor, dotándola de una seguridad de acción: algo es un buen consejo, pues lo encontramos en libros santos. Además, ayudan a la progresión en el discurso, actuando como cierre de ideas contenidas en párrafos. 3 Otra posibilidad es que estemos ante casos de aspiración de /s/ final, que creo menos probable.
801 XII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA AEA Los textos4 que incluye el autor proceden de los Salmos, Jeremías, el Nuevo Testamento5, La imitación de Cristo de Tomás de Kempis y sentencias latinas. En los framentos bíblicos, hay algunas discordancias respecto a la numeración de la Vulgata: así, el texto “Dominus protector vitae meae a quo trepidabo. Psalm 16” corresponde al salmo 26. Otras contienen errores derivados de la formación del autor y del hecho de que posiblemente éste escribía de memoria: en el 2º texto se dice ut debimus lumen cuando debe decir videbimus lumen. Las citas definen la postura del autor y enfocan sus consejos y desde este putnod e vista, conforman los aspectos subjetivos del texto. CONCLUSIONES. El documento que nos ocupa pertenece a un género de descripción muy característicos del siglo XVIII, época en la que las Indias ya no son tierra de promisión y cuando la posibilidad de destacar en hazañas singulares se ha reducido notoriamente. Es la época de las historias cotidianas, del valor de la experiencia y la diferencia entre los peritos en la tierra y los recién llegados. Estas informaciones y advertencias contienen la posibilidad de demostrar un servicio cuando no se ha participado en grandes empresas, pues lo que atesora el autor es su propia experiencia y justifica su honra en compartirla con los demás. Desde este punto de vista, trascienden la veracidad de lo narrado para focalizar su aportación en el consejo personal y de buen criterio. A partir de estas características, la estructura textual y el lenguaje subjetivo son elementos muy elocuentes para comprender tanto la situación social de la época, como la expresión de pensamientos y opiniones del autor sobre lo narrado. Los recursos lingüísticos nos muestran una presencia creciente de un estilo personal, alejado de la formalización y con abundancia de rasgos dialectales personales, que poco a poco irán conformando la realidad lingüística de lo que hoy llamamos español americano. En el caso de nuestro texto, estos rasgos corresponden a un criollo culto panameño que desempeñó su actividad en Indias durante la primera mitad del siglo XVIII. APÉNDICE DOCUMENTAL A.M.G.P.D. año de 1753. Dominus protector vitae meae a quo trepidabo. Psalm 16.6 /2 Siendo vos Señor amparo de mi vida, qué podré temer? /3 4 Son los siguientes: 1º) Dominus protector vitae meae a quo trepidabo. Psalm 16. 2º) Apud te est fons vitae, et in lumine tuo ut debimus lumen. Psalm 35. 3º)Veni Domine et ponens occulos super me solve catenas, quae sunt en me. Jerem: 40. 4º) curquaeris quietem, cum natus sis ad laborem? 5º) Per me Reges regnant, etc. 6º) ad exemplum regis totus componitur orbis y 7.º) si pecator penituerit peccatam nam quasi non fuissent. 5 No incluye en latín la cita del Nuevo Testamento: podremos decir con el texto “el que de vosotros no tubiere culpa acúsele”. 6 Salmo 26 en la numeración de la Vulgata.