Individualidad romántica y pluralismo
Abstract
In the work of Sir Isaiah Berlín there is a significant thematic nucleus: the study of the origins of the Russian Intelligentsia. Within this framework are forged sorne of the central ideas of Professor Berlin's particular form of Iiberalism. Above ali, the connexion between a proposal for a unity of theory and practice and a pluralist vision. This distinguishes Berlin's thought from the doctrinaire liberalism of Hayek or the critica! rationalism of Popper, and has its roots in an understanding of romantic individuality and the possibilities of esthetic Ianguage which Berlin appears to take from the life and works of Belinsky, Herzen, Turgenev and, in a diferent way, from Tolstoy.
Full text
INDIVIDUALIDAD ROMANTICA
Y PLURALISMO
JuAN
JosÉ
DíAz
URMENETA
In he wo k
o
Si Isaiah Be lín he e
is
a signi ican hema ic nucleus: he s udy
o
he o igins
o
he Russian In elligen sia. Wi hin his amewo k a e o ged so ne
o
he
cen al ideas
o
P o esso Be lin's pa icula o m
o
Iibe alism. Abo e ali, he connexion
be ween a p oposal o a uni y
o
heo y and p ac ice and a plu alis ision. This dis in-
guishes Be lin's hough om he doc inai e libe alism
o
Hayek o he c i ica! a iona-
lism
o
Poppe , and has i s oo s
in
an unde s anding
o
oman ic indi iduali y and he
possibili ies
o
es he ic Ianguage which Be lin appea s
o
ake om he li e and wo ks
o
Belinsky, He zen, Tu gene and, in a di e en way, om Tols oy.
Pa a el pensamien o libe al
el
oman icismo es un ecino moles o y necesa-
io. Es ácil eco da au o es libe ales que con demasiada acilidad le niegan el
saludo. BERLIN,
al
con a io, acep a al ecindad. Quizá po ello
su
pensamien-
o
iene mucho que deci en cues iones an id iosas pa a nues a co idianeidad
acional como es
el
nacionalismo. Un núcleo impo an e de es a posición de
BERLIN es
su
e lexión sob e TOLSTOI y los pensado es usos que o man la
gene ación del segundo e cio del siglo XIX. Núcleo en el que
se
anudan o os
emas impo an es en es e au o .
En ella no al an aíces biog á icas: BERLIN, hijo de una amilia bu guesa
que saludó la e olución de eb e o, y que se exilió as la de oc ub e, pese a se
la io, la his o ia usa es la suya. Y ambién lo es la lengua: BERLIN
no
sólo
habla
el
uso con una i acidad que so p endió a BRODSKY, sino que man iene
FRAGMENTOS DE FILOSOFIA 1 (1'!92¡ 29-'i4
30 Juan José Díaz U mene a
con esa lengua una p oximidad y sensibilidad que no se escapa al p o ano lec o
de algunas de sus c í icas. Po ejemplo aquella en la que dice que TURGENEV
"seems o eel and pe cei e mo e i idly and au hen ically when he is in Russia,
o hinks in Russian, han h ough he spec acles
o
F ench o Ge man, almos
pe ec ly as he knew hese languages" 1• No es ex año, po an o, que como
NABOKOV, que en sus años de Camb idge se es o zó en p o undiza en lo
único que pudo ae se de Rusia, su lengua, BERLIN, ambién
al
ma gen de las
exigencias académicas -segu amen e más in ensas que las del no elis a-, bucea-
a, en su caso, en el pensamien o uso. El mismo ha hablado de su in e és po
TOLSTOY y, sob e odo, de la in luencia que eje cie on sob e él la ida y ob a
de BELINSKY, HERZEN y TURGENEV 2•
El núcleo undamen al de es os esc i os es á echado en los años que an de
1947 a 1955. Es un da o de in e és: son los años en los que BERLIN conc e a su
dedicación a la his o ia de las ideas, después de decidi , as una con e sación
con
H.
N.
SHEFFER 3 man enida hacia el in de la gue a, abandona la p ác ica
de la iloso ía al es ilo de los medios académicos anglosajones de la época. Es
impo an e señala ambién que los ensayos, que conc e an su pe sonal isión del
libe alismo ("His o ical lne i abili y", Two Concep s
o
Libe y" y "Mon es-
quieu"), co esponden al inal de es e pe íodo o son pos e io es a él; mien as que
el ciclo dedicado a los es udios de VICO y HERDER, que pueden conside a se
como una eo ización de aquella isión a pa i de elemen os ilosó icos e his ó i-
cos, se inicia en 1960; el es udio sob e MACCHIAVELLI, decidido es ableci-
mien o de las azones del plu alismo, es de 1971. Me pa ece, pues, que los
abajos sob e los pensado es usos señalan un pun o en la o mación del pensa-
mien o de BERLIN que ilumina sus concep os y o mulaciones ca ac e ís icas y
ija e e encias decisi as en su ob a.
11
Hay en es os ensayos, p ime o, una p eocupac1on ilosó ica: la elación
en e unidad de la expe iencia y plu alismo. Se ad ie e que la unidad de la
expe iencia
- omada
no como me a au oa i mación sino de modo que pueda se
p ocesable acionalmen e y, po consiguien e, con un ango de lenguaje públi-
co--,
es un ni el i enunciable pa a aza con igo y econoce con p o undidad
el "mundo" y la iden idad de los indi iduos mode nos. Pe o a la ez se es ablece
que la unidad de la expe iencia, así omada, no puede ompe la di e encia en e
l.
BERLIN, 1983, g,
32
2.
BERLIN, 1990, b, 4. Pa a las e e encias de Naboko , e Naboko , 1986
3.
BERLIN, 1983,
a,
In oducción. AYER, 1982, 250
Indi idualidad omán ica y plu alismo
31
isiones indi iduales
ni
puede abona las aíces disciplina ias de la acionalidad
occiden al 4•
Una segunda p eocupación se incula a la his o ia de las ideas: la elación
en e el es ablecimien o y la ci culación de ideas (o al ez, "ideología")
-que
a
in de cuen as e a el pa imonio de es a gene ación de pensado es usos- y el
cambio social.
Ambos mo i os de la e lexión ienen como as ondo común las posibilida-
des de la c í ica y lenguaje a ís icos, al como en endie on és e los omán icos. Y
desde ahí se de ec a además un nue o elemen o con u u o en los abajos de
BERLIN: la in luencia de o mas del discu so es é ico en la o mación de las
iden idades nacionales.
Es e abajo se cen a, aunque no de o ma exclusi a, en aquella elación
en e unidad de eo ía y p ác ica y plu alismo
y,
po an o, en las i ualidades
de
cie os discu sos es é icos pa a escla ece la. Es
un
pun o de in e és pa a en ende
la peculia idad de BERLIN: la asimilación ecuen e de su plu alismo
al
de
WEBER 5 igno a la impo ancia de sus es udios sob e el oman icismo pa a
escla ece , más allá del o malismo, las cla es de la indi idualidad. Y
un
pun o
de in e és gene al, po que sugie e aspec os sob e la discusión en omo a cuán o
de inculan e y cuán o de disciplina io puede habe , sob e los indi iduos, en una
acionalidad compa ida y sob e el deba e que en en a a eo izado es de la
acción en é minos de peculia idades his ó icas y cul u ales y aquellos o os que
eligen é minos de acción acional.
BERLIN iene una í ida noción de los caminos po los que la azón occi-
den al puede, sus an i ándose, hace se escla izado a. Pe o,
al
mismo iempo,
sabe que una educción de la subje i idad en a as de una acionalidad limi ada a
lo o mal o a lo desc ip i o iene consecuencias igualmen e unes as. "The e
is
no o mula which gua an ees a succes ull escape om ei he he Scylla o popu-
la ing he wo ld wi h imagina y powe s and dominions, o he Ca ybdis e e y -
hing o he e i iable beha iou
o
iden i iable men and women in p ecisely
deno able places and imes. One can
do
no mo e han poin
o
he exis ence
o
hese pe ils; one mus na iga e be ween hem
as
bes one can" 6•
El
plan eamien-
o
puede complica se
un
poco más eco dando el echazo de BERLIN an o a los
in en os de educi la acionalidad
al
pu o cálculo, como a in es i la o hipos a i-
za la en é minos de sis ema. Con ello oca uno de esos p oblemas que han
pesado a lo la go del
s.
XX desde que WEBER
-si
hemos
de
c ee el es imonio
de Ma ianne WEBER-, en espues a de los in en os de LUKACS po ecompo-
ne la expe iencia agmen ada y secula , esc ibió
el
Excu so en su Sociología de
4.
BERLIN, 1984,
b,
154
[225]
5.
MACINTYRE, 1986, passim
6.
BERLIN, 1984,
a,
54, no e [119,s, no a
8]
32 Juan Jasé Díaz U mene a
la Religión. BERLIN cons a a po una pa e la insu iciencia de una expe iencia
di idida, de un sabe dominado po el mé odo que igno a su p opia capacidad de
in eligibilidad, de
un
en endimien o de la acción que aísla a és a de su con ex o
i al. Po o a, echaza el igo de cualquie monismo y de cualquie on ologiza-
ción de un g upo de ca ego ías. De lo p ime o no se de i a sino el cálculo y la
ialdad; de lo segundo la ans e encia de la iden idad indi idual a un mi o al
que se some e aquélla. Lo que descub e en BELINSKY, HERZEN y TURGE-
NEV es una senda que conduce, po un lado, a una noción de la indi idualidad
c ea i a, acional, con ue e con enido é ico y capaz, además, de incula se a su
medio cul u al e his ó ico, y, po o o, a con icciones plu alis as.
III
La o mación de es os pensado es y esc i o es usos es á dominada po la
peculia ecepción usa del oman icismo alemán y del idealismo. Es a se p opi-
cia, i ónicamen e, po Nicolás 1 que, as la e uel a decemb is a, es ingió la in-
luencia adicional de la cul u a ancesa, aho a pelig osa, en bene icio de la
alemana. Pe o su es ablecimien o lo elaciona BERLIN con la capacidad del
oman icismo y del idealismo pa a o ganiza la iden idad nacional que p ecisaba
la Rusia de la época. Es a, desde su p imi i ismo y sin que media a e olución
iun an e
ni
e o mas libe ales es ables, había in e enido en Eu opa, en las
gue as napoleónicas, de modo decisi o. Alcanzó así, hacia a ue a, un es a u o de
g an po encia
y,
hacia aden o, la conciencia de la necesidad de una nue a
elación in e es amen al menos ígida y a caica. Se ab e en onces paso la idea de
una iden idad usa como nación no con aminada po los an agonismos de la
sociedad mode na y con po encial pa a esol e los de an emano desde su p opia
cul u a adicional. Es una idea eacciona ia, que ge mina en el an ilibe alismo
de Nicolás
1,
se desa olla en el en usias a conse adu ismo esla ó ilo, aunque
ambién alien e las espe anzas de HERZEN en la comunidad campesina como
célula de un socialismo populis a. La in luencia especí ica del oman icismo e
idealismo en los au o es del segundo cua o de siglo, es, p ime o, la p opues a de
un modelo y una iden idad pa a la ac i idad in elec ual.
Es a ca ece de un luga p opio en la Rusia de la época. En e el peso de la
au oc acia es au ado as los es é iles cona os de e o ma de Alejand o I y la
eno me población suje a a la se idumb e, no hay,
ni
una bu oc acia ilus ada, ni
-menos
aún-
un capi alismo incipien e;
ni
siquie a exis e un cle o cul o, eje ci a-
do, como el occiden al, en las expe iencias his ó icas del Renacimien o y la
Re o ma 7• No hay sino "una pequeña clase educada, in luida po las ideas
7. A es e espec o es de in e és la lec u a de BERLIN, 1953
Indi idualidad omán ica y plu alismo 33
occiden ales" 8,"una pequeña clase cul a, casi oda de lengua ancesa, conscien e
de la eno me b echa en e el modo en que se i ía o podía i i se la ida en
occiden e ... y el modo en el que la i ían las masas usas" 9• Es ípica la
desin eg ación de es os homb es y muje es: si p ocedían de la nobleza, o se los
excluía de los es echos ci cui os de dis ibución del pode po sus ideas o ellos
mismos, po sus con icciones y sensibilidad, e minaban po au oexclui se; si,
como BELINSKY, pe enecían a la escue a capa p o esional u al, aun una o -
mación uni e si a ia no les depa a ía mucho más que un o icio subo dinado en la
es ic a je a quía einan e.
Es os "homb es supe luos" que pueblan la sociedad y la li e a u a usa del
XIX eciben del oman icismo alemán y del idealismo la iden idad que les niega
la sociedad en la que i en. Su ac i idad a ís ica o cien í ica
se
incula con una
es e a au ónoma -llámese és a espí i u, his o ia cul u al- en la que el in elec ual
es deposi a io de una misión exclusi a, o alizado a y desin e esada. "La idea del
a is a como aso sag ado
...
con un alma única y una posición única
-dice
BERLIN, sin que le abandone un egus o de i onía-
...
se o igina en la idea
alemana de misión" 10• Además, en su opinión, al idea se ecibe en Rusia como
una eligión secula que, al mismo iempo, suple el desc édi o de la e o odo-
xa
11
; cub e el acío, en e las clases cul as, de la ca encia de una adición
humanis a de educación secula 12, y p o ege an o con a la desmo alización
p oducida po una sociedad que los ma gina y se esis e a sus es ue zos, como
-a
a és del nue o lenguaje casi mís ico que desa olla en p incipio- con a la
amenaza bas an e más inmedia a de la ep esión con a las ideas.
Pe o esos in elec uales ma ginados ap enden algo más de la in luencia o-
mán ica e idealis a: un en endimien o de su si uación en la sociedad a pa i de la
elación en e su ac i idad y el medio social en el que i en. Aquellos é ol és
con a la au oc acia, el con o mismo y la incul u a no cuen an con la ene able
con ianza ilus ada en la con e ibilidad inal en e azón y azón posi i a; si en
algo pueden con ia es en la a monía de las in e elaciones de las di e sas ac i i-
dades del espí i u humano. Es o iene poco que e con la inmedia a e dad de
los ilus ados, exige una comp ensión mediada de la ealidad. Mediación que no
es á sólo a iculada po la iden idad inal, sino, según una idea más ce cana a
HERDER que a HEGEL, po la "la conciencia de las a inidades y los con as es
no analizables,
...
las conexiones y di e encias undamen ales pe o impalpables
que a a iesan oda clasi icación acional"
13
. De es e modo la iden idad del
8.
BERLIN, 1979, e, 245
9.
BERLIN, 1979, e, 235
10.
BERLIN, 1979, e, 255
11.
BERLIN, 1979, e, 276
12.
BERLIN, 1979, e. 246
13.
BERLIN, 1979, e, 273
34 Juan José Díaz U nene a
in elec ual no se consuma en la es e a del espí i u más que a a és de una
comp ensión de su medio cul u al, de las elaciones en e la sociedad y la ciencia
y el a e, de las elaciones en e los indi iduos y las o mas his ó icas en las que
ha nacido, en las sociales en las que i e, en las lingüís icas en las que comp en-
de y es comp endido. Su con ianza
en
la acionalidad,
su
e de neocon e sos en
la ci ilización eu opea es á po an o inculada a la du eza de las condiciones en
Rusia y al comp omiso con esa cul u a, lengua y pueblo.
En es as b e es cla es de la o mación de la In elligen sia Rusa, no al an
en
BERLIN ni la i onía, ni ese gus o po señala el aza en la his o ia. Sub aya la
limi ada cohe encia polí ica y capacidad de in e ención de es a gene ación, en
compa ación no solo con sus coe áneos eu opeos sino con la misma gene ación
usa de los 60; es una gene ación "so " 1
4,
cuya cohesión se debe an o a su
aislamien o como a su echazo de la du a sociedad en la que i e: es la clase de
g upo "que iende a c is aliza siemp e que hay una mino ía in elec ual (en
Bloomsbu y o
en
cualquie o a pa e) que se conside a sepa ada del mundo en
que i e po sus ideales y a a de p omo e cie as no mas in elec uales o
mo ales al menos den o de sí misma"
15
• Pese a ello, el alcance de su ob a es
cla o.
IV
Pa a en ende lo empeza emos
po
analiza es ca ac e ís icas que BERLIN
a ibuye a es os au o es, de las que, la p ime a, es la búsqueda
de
e dad como
alo i al.
En ella hay cla as dosis
de
ingenuidad. En la Rusia de la época al a la
mínima a iculación ins i ucional mode na de dis ibución del sabe . La comuni-
cación con occiden e es di ícil, la ecepción de sus ideas alea o ia, la discusión
de és as es á al ma gen de las ins i uciones, con oladas po la au oc acia. Tam-
poco hay una adición p o esional cul u al, la que iluminaba el "me ie " de
MOZART o HA YDN, y la que, desde el in de las gue as de eligión y la
madu ez de la comunidad ilus ada, semb aba dosis de buen sen ido en las discu-
siones ideológicas eu opeas. No es a o po an o que el en usiasmo po las
nue as ideas oce la iluminación eligiosa y el ana ismo. BERLIN ci a las pala-
b as de HERZEN: "nunca nos que ellamos con la dialéc ica, sólo con la e -
dad" 16; con las que HERZEN sub aya el igo lógico é eo con que ales pensa-
do es p ocesan cuan o de modo an elemen al ecibían.
14.
BERLIN, 1983, e, 283
15.
BERLIN, 1979, e, 263
16.
BERLIN, 1979, e. 249
Indi idualidad omán ica y plu alismo
35
Si es e a án po la e dad no se con ie e en ana ismo esidual ni se queda
en mís ica g upal es po que, desde el p incipio se mue e en el seno de e e en-
cias i ales y se obliga a ellas. Se busca la e dad en la anspa encia mo al
de
las elaciones con uno mismo, en la p egun a sob e lo que la sociedad y cul u a
p opias son y pueden llega a se , en la cohe encia de la ob a de a e dando po
supues o que la imaginación c eado a no puede sepa a se ni de la pe sonalidad
mo al, ni del medio cul u al y social en el que se eje ci a. Además al e e encia
i al echaza el apoyo de la gene alidad a p io i, el consuelo
de
la "mala in ini-
ud" y la espe anza en una o alidad abs ac a. El p oblema de la e dad en al
con ex o se conc e a en un incansable eje cicio de la capacidad
de
juicio, que
a a de uni , en la acción y en la ob a, odas aquellas dimensiones.
Cuando BELINSKY es ablece que la c í ica li e a ia, ha de pa i
de
la
comp ensión de los supues os y pun os de is a sob e los que se col}s uye la
ob a, pe o no puede e mina sino juzgando la densidad y e dad
de
ales supues-
os, po que oda ob a enca na ideas y és as "we e abo e all ue o alse
...
and
no me ely in e es ing, o deligh ul o e en in ellec ually impo an "
17
, no ca ga
de mo al o polí ica la c í ica
de
a e. In en a comp ende la ob a a pa i de sí
misma y del medio en el que se p oduce y quie e llega a una de e minación de la
misma en el mundo en el que se la ecibe, con una posición in ansigen e hacia
los p oblemas que se de ec an en és e y pa a los que quie e encon a espues a.
BERLIN co elaciona la ac i ud sob e la e dad con es a insobomabilidad
i al, pe o ambién des aca el alcance c í ico especí ico
de
es a ecepción
de
las
ideas ajenas que se hace desde la p opia cul u a y desde los p oblemas conc e os
que el ecep o quie e esol e
18
• Es impo an e de ene se en es e aspec o de la
adicalidad de es os au o es.
Tan o los pensado es de es a gene ación, como TOLSTOI, abajan sob e la
dis inción en e esencia y apa iencia al como la acuñó
el
idealismo alemán 19•
BERLIN, pese a
su
posición c í ica an e el posi i ismo, descon ía
de
al dis in-
ción, en la que e una uen e de on ologización del pensamien o que lle e a una
p opues a "úl ima" sob e la ealidad 20• Su posición es análoga a la de POPPER,
análoga, po que, a di e encia de és e, piensa que a a és de la apa iencia, a pa i
de cuan o se nos da
de
una ci ilización, una cul u a o una o mación his ó ica, es
posible indaga en la especi icidad de las edes en las que ellas, y los indi iduos
que en ellas i en, o ganizan
su
iden idad y sus signi icados i ales; y que es
17.
BERLIN, 1947,
24
18.
BERLIN, 1983, d, 233, SS.
19.
BERLIN, 1947, 24
20.
BERLIN, 1984,
a,
48
[113,
s]
y BERLIN, 1973,
b,
128-135. Es quizá es e uno
de
los
pasajes más e isados po el au o a lo la go de las es ediciones del lib os.
36 Juan José Díaz U mene a
posible hace es o median e una comp ensión que no pida p es adas ca ego ías a
la ciencia ( op. ci ., no a 5 a la pág.
113
en compa ación con la 7 a la pág. 114 [en
la edición inglesa, no a a la pág. 47 y no a a la pág. 49]. Me pa ece que es a
o ma de esol e aquella dis inción c í ica la ad ie e BERLIN en aquellos
pensado es usos o bien a su a és la cons uye. Los miemb os de aquella
gene ación "so " cuando buscan el sen ido de la acción y lo hacen a a és de las
"nue as ideas'', no conec an aquél ni és as con un uni e so p e iamen e es able-
cido, o con
un
sen ido de la his o ia. BELINSKY ecibe la ob a como un p oduc-
o y exp esión humanos, con sen ido en sí mismo, del mismo modo que HER-
ZEN es ablece que el signi icado de una canción se ago a cuando se apagan sus
úl imos ecos
21
• Pe o ello no implica que la ob a
-o
la canción- pueda subsumi -
se, como da o, en una gene alidad concep ual, ni elega se a un ámbi o emocio-
nal mis e ioso. La e dad con la que po ía BELINSKY no es apa iencia, es esa
misma ob a y la c í ica es un eje cicio de comp ende la en su especi icidad, "an
ac
o
pain ul sel -adjus men o un amilia ideas,
o
a emp ing o inhabi a
wo ld c ea ed by ano he imagina ion" 22• Aquella dis inción, pues, se esuel e en
la indagación e lexi a de lo di e en e de la ob a
-o
de la acción-; a lo que
sigue, como eíamos, o a posición del juicio, la del p opio c í ico que ecibe la
ob a y es ablece al juicio desde la complejidad de su p opio mundo. Ambos
eje cicios del juicio no es án je a quizados: in e ac úan. Y jun os deposi an una
empi ia e lexi a que en iquece el escue o en o no de es os pensado es.
Aquella búsqueda de e dad añade a su in ansigencia, la c í ica y la empi ia
e lexi a, su gidas en el mismo hueco que libe an el echazo de la apa iencia y el
de la gene alidad. Ambas alien an la cons ucción na a i a de las g andes ba a-
llas de TOLSTOI, en las que, a juicio de BERLIN, el acío que dejan el discu so
del cálculo
-que
esul a inse ible-, y el del papel de los g andes homb es
-que
llega a se g a ui o-, se llena con cons elaciones de ges os indi iduales an exp e-
si os como deso denados. Y abonan la pasión po la di e encia de TURGENEV
que hace que es e sensi i o libe al sea seducido po la e dad del nihilis a Baza-
o o no enuncie a los g ises ambien es de la pequeña nobleza u al que dan a
sus no elas un in e de decadencia que semb aba en TOLSTOI una desazón
simila , dice BERLIN, a la que despe aba en LUKACS el mundo de PROUST.
Una segunda ca ac e ís ica de es os pensado es, casi con enida en cuan o se
acaba de deci , es su inspi ación mo al. Es el co ela o de aquella in ansigencia
po la se iedad i al de su pesquisa. Su indagación se cen a en el signi icado de
la acción, en la p egun a sob e los ines de la ida y en el sen ido de las elacio-
nes en e indi iduos y sociedad.
21. HERZEN, 1979,
35
22. BERLIN, 1955, 447
Indi idualidad omán ica y plu alismo
37
La in ensidad e inminencia con las que se buscan ales espues as hacen que
és as no se sa is agan con p opues as o males o a ibuciones an opológicas.
Pa a ellos la espues a
al
"qué debo hace " es an e odo solución
al
p oblema de
la pe sonalidad mo al en un o den gene al y social; y son conscien es de i i en
un medio deg adan e, el uso, cuyo a caísmo y c ueldad con ie e en inmo al la
misma inhibición en comba i su pe sis encia 23, mien as que ad ie en en el
p opio medio eu opeo la con e sión en modos de ida de ac i udes acomoda i-
cias o ilis eas.
Po esa misma inminencia, las g andes soluciones de co e idealis a hab ían
de ene poco éxi o: "Pa a HERZEN, uno de los más g andes pecados
...
es
ans e i la esponsabilidad mo al de sus p opios homb os a los de algún imp e-
dic ible o den u u o" 24• Del mismo modo que el p oblema de la pe sonalidad
mo al ha de esol e se en los p oblemas de ec ados en cada momen o, el p oble-
ma de los ines de la ida no pe mi e aplazamien os. "Un in que es in ini amen e
emo o no es un in, sino, en odo caso, una ampa" 25•
Es a esolución mo al
-jun o
a aquella o ma de c í ica comp ensi a y em-
pi ia e lexi a- ma ca una de las más p o undas co ien es de in luencia de la
in elligen sia usa. La ca a de BELINSKY con a el i enismo de GOGOL es-
pec o a la au oc acia
se
con e i á en ex o de cabece a pa a una mul i ud de
"indi iduos supe luos" que encuen an en ella iden idad p opia más allá de
su
aislamien o y su anonima o.
Pe mí aseme des aca la elación en e aquel modo inminen e o inaplazable
de de e mina los " ines de la ida" y un impo an e ema del pensamien o de
BERLIN: no es posible, piensa, disc imina los ines de acue do a un p incipio
de acionalidad o mal. Cuando se dice que "la au o idad de la azón y de los
debe es que es a impone a los homb es
se
iden i ica con la libe ad indi idual,
sob e la base de que los ines acionales son los únicos que pueden se obje os
" e dade os" de la "au én ica" na u aleza "lib e" del homb e, engo que con esa
que nunca he en endido qué signi ica la palab a " azón" en es e con ex o" 26• La
de e minación de los ines de la ida es una cues ión del indi iduo, del eje cicio
de su opción en e alo es. En e las consecuen es di e encias es posible discu i ,
pe o no puede sup imi se un ámbi o de exclusi a compe encia indi idual que
es é lib e pa a aquel eje cicio de la opción. La pe sonalidad mo al sin al eje ci-
cio es una abs acción.
Aquel abajo de de e minación de la di e encia y la c í ica y es a o ma de
concebi los ines apun an ya la e ce a ca ac e ís ica que ad ie e BERLIN en
23. BERLIN, 1979, , XXIII
24. BERLIN, 1979, e, 370
25. HERZEN, 1979, 37
26. BERLIN, 1984, b, 153, no e [224, no a 21]; sub ayados de BERLIN.
44 Juan J
?Sé
Díaz U mene a
pun o de is a, que a eces cali ica de a is o élico, le pe mi e conside a conden-
saciones de expe iencia muy dis in as y o o ga a cada una sus azones: desde las
del nacionalismo, has a alas que la en bajo la biog a ía de MARX.
Pe o ol iendo al análisis de TOLSTOI, lo que en cualquie caso BERLIN
deja cla o es que
al
o ma dicho ma co pa e de noso os mismos es inobje i a-
ble, no puede se cons i uido como obje o 52• Desde aquí se ilumina la posición
a ibuida a HERZEN: no es posible encon a en lo gene al
-que
es ya un p o-
duc o obje i o- una espues a a un p oblema adical
-que
se mue e en el c uce
de signi icaciones y sup esiones, de pe inencias posi i as y abandonadas en ese
as ondo-. Pe o sob e odo se sepa a la unidad de la expe iencia de oda posibi-
lidad de de e minación gene al, po que no podemos des-linda , de- ini ,
de- e mina aquel ma co gene al, ni sup imi lo.
Pe o es o no quie e deci que la unidad de la expe iencia se eduzca a una
exal ación del suje o, desde su in en i idad, o desde la consag ación subje i a de
la in eg ación a mónica de las legalidades que en el mismo con luyen, o desde la
au ode inición. Si es e ma co gene al de la expe iencia no se deja obje i a ,
nues a elación con el -análoga a la del suje o y el obje o, o a la que une y
sepa a a lo mismo con lo
o o-
no se bo a y BERLIN la compa a a un "p incipio
de ealidad"
53
• Po o a pa e es e as ondo, es e ma co de la expe iencia, no es
algo que pueda igno a se, po su ela i a ine abilidad, ni ampoco
-como
c eo
pod ía deci el acionalismo c í ico- algo que o bien deba deja se a
su
pu a
p esencia i al o acionaliza se po la ía de la p ecisión de
su
ca ác e p oblemá-
ico y subsiguien e de e minación lógica 54•
BERLIN conside a que es posible sabe de ese ma co de la expe iencia
median e una "sabidu ía". Es a consis e en cap a lo que pa a noso os es inal e-
able de al medio: "qué encaja con qué, y qué cosas nunca pod án se jun adas
...
cómo i e el homb e y con qué in, qué hace y qué su e, y cómo y po qué ac úa
y debe ac ua como ac úa y no de o o modo"; es un sabe que no o ece in o ma-
ción nue a pe o que pe mi e "se conscien e del juego ecíp oco en e lo impon-
de able y ponde able" 55• Es a sabidu ía es lo hace que en e ci ilizaciones aleja-
das en el iempo, y en e ámbi os i ales y cul u ales dis an es pueda habe
in eligibilidad mu ua y discusión. No po que se compa a la legalidad de la
o ma concep ual, sino po que puede some e se a la capacidad de juicio la o ma,
sin duda di e en e, en la se p opone la de e minación de lo obje i o 56•
52. BERLIN, 1981, 132
53. BERLIN, 1981, 133
54. POPPER, 1982, 147-179, sob e odo el epíg a e 6 y la no a
14.
Ve ambién su in e en-
ción en el Simposio de Bu gos as la ponencia del P o eso Rojo, en Va ios, 1970, 109
s.
55. BERLIN, 1981, 134,
s.
56. BERLIN, 1984,
a,
97-99, [165--68]
Indi idualidad omán ica y plu alismo 45
Sob e esa base que a eces ecue da al pa maquia eliano p udencia- o -
una y que es an c í ico de una educción del conocimien o a lo de e minado,
como de los excesos omán icos, es sob e lo que puede le an a se la e lexión
sob e lo social, lo polí ico, lo mo al, po que en ellos la p opo ción "de ida
'sume gida', no obse able ... es demasiado g ande" y no es que si uados aquí
ob engamos una empi ia en an o no se gene e es a al modo o mal, sino que en
aquellos ámbi os del conocimien o es undamen al con a con una cau ela capaz
de ene en cuen a la alo ación ajena y una audacia que no nos pa alice a la ho a
de juzga , es deci con a con una ac i ud conscien e de pisa el suelo en el que
o iginan los é minos " acional" e "i acional" y po an o enga la p udencia y la
osadía pa a es ablece los en luga de e ugia se debajo de ellos como coa ada.
Tal y como acaba de ca ac e iza se, es e as ondo de la expe iencia no
puede ago a se po medio de un sis ema de conocimien o gene al y comple o. Si
alguna mediación es posible es la indi idual. Es as comp ensiones indi iduales
no indican cada una un sabe excluyen e, sino que pueden comunica se, en en-
de se y c i ica se. Pe o desde aquí no es posible da el sal o a un sis ema gene al,
po que la unidad de eo ía y p ác ica no se lib a de se pa cial y agmen a ia
-po que
c ece sob e lo sup imido--, en cie o sen ido a bi a ia
-po que
lo que
es ablecemos no puede jus i ica se más allá de donde el é mino jus i icación
iene sen ido- y con ingen e, es o es incapaz de subi po encima de cie os
lími es de iempo y localización. Sin emba go es a incapacidad de subi a la
gene alización no las p i a de azón cuando señalan una nue a ele ancia, ca e-
go ía o concep ualización que pueden ae a la luz, a lo la go de di e sos
ámbi os del sabe , lo que has a en onces esul ó insigni ican e.
Es e alcance decisi o pe o limi ado de la unidad de la expe iencia es lo que
de ninguna mane a acep ó TOLSTOI. Se alió de su aguda isión de los mundos
indi iduales pa a nega cuan as p opues as de sabe gene al u ie a po es ableci-
das y en luga de analiza ese cie o abismo que ad e ía se ale de aquella isión
de lo indi idual pa a "des ui su p opia paz y la de sus lec o es" 57 • Po ello
BERLIN p e ie e al san o laico de sus úl imos años, aquel TOLSTOI que in en a
una y o a ez za a se de la con adicción en e p o undidad e indi idualidad sin
log a lo, lo que pa a BERLIN es sin duda un a o unado hi o en la his o ia de las
ideas.
VII
Has a aho a hemos inculado doblemen e la unidad de la expe iencia a la
indi idualidad. Un paso más es la e lexión de BERLIN sob e la ob a de TUR-
GENEV.
57. BERLIN, 1979, d,
441
y 1981, 143.
46 Juan José Díaz U mene a
BERLIN iene a TURGENEV como un i me aunque se eno con encido de
las i udes de posi i ismo decimonónico, el libe alismo y la ci ilización eu o-
pea. La
e
de HERZEN en la comuna campesina, su populismo socialis a, la
mís ica ols oiana del campesino uso le pa ecen an asías no exen as de un
iesgo mesiánico. Su a alismo
-que
BERLIN elaciona sin demasiada in ensidad
con SCHOPENHAUER- se ace ca a esa isión secula de la na u aleza, hija de
un posi i ismo lib e de las ilusiones ilus adas y de una sensibilidad que ya no
econoce a aquella como a "guía y p o ec o a" sino como a la "dama de ojos
íos" que al e na belleza con c ueldad.
Es e maes o del dis anciamien o se conside aba sin emba go p o undamen-
e comp ome ido con los p oblemas usos 58; pe o su solución polí ica a po el
camino del g adualismo, de la educación sis emá ica, de la o mación p og esi a
de éli es cul as y e lexi as.
So p ende po an o que es e homb e sea el c eado de la iden idad li e a ia
del e oluciona io de la gene ación de los 60, que acuñe y ponga en ci culación
el é mino nihilis a y que odo ello se haga en un pe sonaje li e a io de al ue za
y since idad que ompa las conno aciones ideológicas. Baza o , el pe sonaje
cen al de "Pad es e Hijos", no sólo conc e a aquella iden idad, sino que lo hace
desconce ando e indignando a una izquie da que no quie e econoce sus de ec-
os y a una de echa que p e e i ía igno a sus i udes.
Es o ue posible po que en TURGENEV la sensibilidad an e la di e encia se
con ie e en emple i al: no cede a las exigencias de lo igual, ni puede igno a
las exigencias de lo o o.
Es o es e dad en polí ica. Sus con icciones libe ales no le impiden dis in-
gui la e dad del nue o e oluciona io ni igno a la azón que le asis e. Y ello
pese a que el esuel o p agma ismo de los Baza o , su
e
den is a, su con ianza
en la ecnología social y su menosp ecio del a e son o as an as dolo osas
nega i as a las c eencias de TURGENEV. Es o es pa a BERLIN un dis in i o de
la ac i ud libe al que op a po cuan o se opone al conse adu ismo aunque ello le
exija e isa sus con icciones. "La igu a del libe al bien in encionado, acilan e,
medi abundo, es igo de la compleja e dad, que como ipo li e a io c eó TUR-
GENEV i ualmen e a su imagen p opia, se ha uel o hoy uni e sal", esc ibe
BERLIN en 1972 59•
Pe o es sob e odo e dad de su isión de las cosas y de su c eación li e a-
ia. La na ación de TURGENEV pa ece su gi de un cie o dis anciamien o del
obje o, una casi displicencia en la que no al a la i onía;
su
desa ollo
se
hace
a a és de una acumulación de ace as de la indi idualidad y la si uación, de
58. Así
Jo
señala BERLIN en 1983,
g,
23; 1979, e, 255 y 1979b, 535.
59. BERLIN, 1979, b, 550.
Indi idualidad omán ica y plu alismo 47
modo que ninguna de ellas llega a bo a las an e io es. No hay endiosamien o
del pe sonaje: la b illan ez c uel de Baza o en sus discusiones con los iejos
Ki sano y en su ins ucción al jo en A kadi no desapa ece con
su
ingenua
udeza an e Odin so a; ampoco hay un educcionismo ácil: el mundo de Baza-
o no ca ece de sensibilidad, aunque es a sea an du a como los pe os ojizos
de sus deli ios. Es a acumulación de di e encias condena
al
lec o que espe e un
desenlace cla o a ene que pone lo po sí mismo. Pe o la sis emá ica suspensión
del juicio de TURGENEV no obedece sólo a una sublimación de la duda, adu-
cida a i uosismo de un úl imo ma iz que desconcie a
al
lec o ompiéndole el
más ecien e juicio que ha a ¡;n u ado. Hay
un
empeño po que los pe sonajes
cla es se iluminen en su di e encia: Baza o es una pa e de la Rusia de la época,
al ez e ada y ca en e de u u o, ni siquie a es cla o
si
su
mue e es he oísmo,
acaso o au odes ucción, pe o ilumina la e dad y la an asía de los demás
pe sonajes obligándolos a mi a su ealidad.
Lo que se ad ie e en onces es la posibilidad de in e acción en e o macio-
nes de la expe iencia plu ales y con apues as sin que jun o a ellas
se
disponga
una ins ancia que acili e un juicio de ini i o o un e eno desde el que odas
hayan de coincidi . Es o se hace posible en la ob a de TURGENEV, nega i a-
men e, po que
no
c ee que ningún uni e so concep ual
-y
al ez ninguna con-
icción- sea inmune a la ue za de una indi idualidad o incluso de un in e és o
un deseo e dade amen e
i al-y,
posi i amen e, po que
su
imaginación y sensi-
bilidad le con ie en en un maes o de la Ein ühlung, la comp ensión imagina i a
he de iana cuyo eje cicio desconcie a a los acionalis as, empezando po el p o-
pio KANT. Es e ipo de eje cicio, sin emba go, y aquel esul ado plu alis a es lo
que in e esa a BERLIN. Po que la cons ucción de la di e encia a pa i de la
comp ensión no es en TURGENEV un abajo de indagación psicológica, ni una
iden i icación sen imen al o
al
menos no es eso exclusi a
ni
p incipalmen e; y
ampoco equie e una isión in ui i a de lo o o,
ni
un disposi i o on ológico
en e lo uno y lo múl iple. Es un abajo que
se
hace posible a pa i de la
posición lib e de aquellos elemen os que an es eíamos en el ma co gene al de la
expe iencia
- al
como lo hace el lenguaje a ís ico- de modo que las di e sas
con igu aciones indi iduales se comuniquen
-no
que en iendan o asien an, sino
que no dejen de habla o, en el caso del inal de "Pad es e Hijos", de eco da -
sin que ninguna se apode e de las o as; es ablecen así en e odos algo que puede
econoce se aun a ni eles empí icos, sin que su nexo de unión pese a la di e si-
dad de los elemen os- es é ue a de ellos. Todo ello no sólo
se
es ablece en el
equilib io o mal de la ob a de a e, sino se o ece
al
econocimien o de los que
la eciben y se p olonga en es os. Un econocimien o nada unánime, sino an
con adic o io que edujo a TURGENEV a
un
des ie o más dolo oso que el
alejamien o ísico, pe o econocimien o p o undo po que puso a odos en la e-
si u a de descub i que la iden idad e a un len o abajo de econoce lo di e en e.
48
Juanl?sé
Díaz U mene a
VIII
Es a elación en e la unidad de la expe iencia, el indi idualismo y el plu a-
lismo se es ablece a pa i de una o ma de en ende la p opia ealidad pe sonal,
p o esional, social y cul u al a a és de un modo especí ico de comp ende la
c í ica de a e.
Es lo decisi o de la ob a de BELINSKY. "Bessa ione Fu ioso", el c í ico
omán ico uso que ijó la ob a y la signi icación de PUSHKIN en la cul u a
usa, que es imuló una iden idad de los "indi iduos supe luos" en la Rusia de su
iempo median e su du a denuncia del con o mismo de GOGOL y se con i ió en
el men o de la gene ación que es udia BERLIN y de sus consecuencias que a
a és del populismo uso llegan al adicalismo blche ique.
La in luencia de BELINSKY pa e de
su
modo de en ende el a e y la
c í ica. Es un omán ico que no quie e eposa en aquellas o mas de unión en e
a e y ida en las que és a se abs ae de su medio social o de los aspec os de la
exis encia indi idual que él, desde su a án po la e dad y su inspi ación mo al,
conside a i enunciables. Tampoco acep a la guía que, pa a la unidad de a e y
ida, o ezca la a qui éc onica de sis emas. Busca la unidad que su ge del in e io
de la ob a de a e, con ie e a és a en au osus en ado a a pa i y a a és de una
inspi ación p opia, y le exige un alcance que oque a la acción indi idual y al
medio de al acción.
En su c í ica, dice BERLIN, no hay un análisis es ilizado de la elación
a e- ida. Y es que se p e ie e que la a iculación de la elación sea la que su ja
del mismo in e io de la ob a, de
su
conexión con el au o , e incluso de la misma
ecepción de la ob a. Es a apa ece como un suceso o al que enza za al indi iduo,
al
medio his ó ico y cul u al, e incluso c ea su p opio medio. No p e ende, pues,
BELINSKY una c í ica mo alizado a, u ili a ia, o pedagógico-social 60• Lo ca-
ac e ís ico es que a la ez que amplía el alcance de la c í ica - a in de cuen as
e a al ez la única o ma de habla pública, pe sonal y c í icamen e, en una
sociedad an ep imida y je a quizada como la de Nicolás
1,
de cuan o ellos e an
y p e endían-, echaza la posibilidad de su a iculación po un solo ni el alo a-
i o -cualquie a que ue a és e, un al c i e io (es é ico, mo al, ilosó ico o polí i-
co), esul a ía ex ínseco pa a su concep o de c í ica-, y sub aya la impo ancia
de la ob a como una o alidad.
BELINSKY buscaba en el a e lo que o os coe áneos espe a on de la me a-
ísica y la eligión: una o ma de "colma la b echa dejada po o as o mas
...
de
expe iencia"
61
• Una p eocupación ípicamen e omán ica. La pu eza de BE-
60. Ve la insis encia de BERLIN
al
espec o en 1979, e, 259, 307, 309 y
197,9,
b, 488.
61. BERLIN, 1979, e, 308.
Indi idualidad omán ica y plu alismo
49
LINSKY con ie e al búsqueda en lo que BERLIN llama un humanismo adi-
cal 62• No quie e es e icismos: es una econciliación con la ealidad lo su icien e-
men e sublimada como pa a se alsa; ampoco sis emá icas ilosó icas que, de
an emano, ijan los papeles en e el suje o y el obje o y dic an i mos de ac ua-
ción. Todo lo espe a de la densidad obje i a y anspa encia subje i a de las
c eaciones de los homb es.
La expe iencia que busca no puede eni de ue a, sino de la ob a misma de
los homb es. Po ello si en el a e hay e dad, és a es más que co espondencia:
ha de se p o undidad -opues o a banalidad y a simplismo-, y au en icidad. Si
hay alo , és e desbo da el o malismo o la e e encia ma e ial: emi e al p opó-
si o de la ob a y al impulso del que b o a;
al
ipo de mundo que susci a, a la
densidad de sus elaciones de alo y a la elación de és as con la e dad. Es
deci , la expe iencia que susci a la ob a es ablece elaciones en e nue os suje os
y nue os obje os: es au osubsis en e; pe o, dada su au o ía humana, ha de se
espon ánea, di ec a. Y al expe iencia ha de se medio de comp ensión y au o-
comp ensión, y inculada al medio his ó ico, aunque pa a ilumina lo y con o -
ma lo.
Hay una impo an e implicación en el hecho de busca es a nue a expe ien-
cia en la es e a del a e: en es a, e dad, alo y densidad de la expe iencia no
son excluyen es; la ob a no es una unción e i a i a; lo que se es ablece en ella
ma ca, más que una exclusión, una di e encia; el iesgo del juicio c í ico es el de
no comp ende al di e encia, al no edad; en cualquie caso a a ez la ago a. La
ob a como o alidad, pues, en su e dad o en su consis encia, se pa ecen más a
los mundos indi iduales, que en su in e acción, más que exclui se se in e pelan e
impugnan; más que in e p e a un medio, lo c ean, más que impone una iden i-
dad, la o ecen y más que obliga a una solución hacen conscien e de nue os
p oblemas. Es o es lo que BELINSKY descub e en PUSHKIN
63
• Con ello se
e ue za aquel humanismo
al
conec a unidad de la expe iencia con expe iencia
indi idual, o alidad con plu alidad.
En es e medio es donde ha de e se la adicalidad del a e. Pa a BELINSKY
no hay "una cla a egión de la expe iencia llamada a e en la que aquellos, que en
o as momen os de su ida andaban comp ome idos con la men i a o con apaños
mo ales, pudie an, sin emba go, po que una cosa es la ida y o a el a e, c ea
ob as que es u ie an po encima del juicio é ico" 64• Pe o al in eg ación se si úa
en la elación c eado -indi iduo, ob a, medio- ecepción. Si es el a e una expe-
iencia humana adical, BELINSKY busca o supone en el au o un "cen o de
62. BERLIN. 1955. 447
63. BERLIN, 1979, e, 105. Es in e esan e e como desa olla BERLIN la impo ancia cul u al
de la ob a de PUSHKIN en un con ex o di e en e en BERLIN, 1971.
64. BERLIN, 1955, 447
50 Juan José Díaz U mene a
g a edad mo al" desde el que desplega la au en icidad de la ob a; desde ahí
busca en la ob a misma si su e dad es au oconsis en e o si, digamos, se cons u-
ye con palab as p es adas o an pa icula es que apenas puede conec a los com-
plejos de e dad y bien. Ahí la exigencia mo al de in eg ación se desliza ya a las
elaciones de la ob a con el medio. Con
el
que ella misma c ea: con la p o undi-
dad y densidad de los signi icados e iden idades que es ablece
65
, si son o no
capaces de ija la nue a expe iencia, de o ece la a quien la ecibe, emo iendo
su alsa paz. Y ambien con el medio en el que la ob a se es ablece al que no
puede pe manece o almen e ajena po que ello cues iona ía su pe inencia en la
es e a de la expe iencia buscada.
De odo ello se desp ende que el a e es una o ma decisi a de comunica-
ción in e indi idual, especí ica -aunque no exclusi a- de cada época y cul u a.
La ob a de a e no es un es ilo, una habilidad e c, sino "la exp esión de ida de la
asociación especí ica de se es humanos en los di e en es e apas de desa ollo
ma e ial y espi i ual
...
ida en la que uno iene a encon a se con indi iduos
...
mo i os, ac i idades, que in en an se algo, comunica alguna cosa, y
...
lucha y
su i po consegui lo" 66• El a e así
se
con ie e en "pa ia": "un c edo según el
cual sólo la li e a u a es aba lib e de las aiciones de la ida usa co idiana; sólo
ella o ecía espe anzas de jus icia, libe ad y e dad" 67 • Pe o lo que singula iza a
al ámbi o no se ans ie e a
un
lenguaje p i ilegiado,
ni
je a quiza signi icados:
lo que hace es mul iplica las condiciones de habla; condiciones que su gen de
una ac i ud siemp e a in eg a , no que se dé po uni icada desde una es e a
conside ada a p io i como de e minan e; que más que deci qué ha de deci se,
señala la capacidad, el iesgo y la necesidad de habla .
Has a aquí las ca ac e ís icas básicas de la c í ica de a e de BELINSKY
como las p esen a BERLIN. Pod ían po sí misma conec a se a cuan o se lle a
dicho pa a inaliza el ema que nos ocupa. Pe o en el análisis de BELINSKY
hay un concep o que lo uni ica y que es de pa icula impo ancia pa a BERLIN.
Lo que es e llama "las ideas". C eo que es p e e ible hace lo a pa i de al
noción. "Ideas" son, pa a BERLIN, e dades, con icciones y c eencias que es án
conec adas a emociones, inculadas a ac i udes y ges os, encamadas en co ela-
os simbólicos, y llegan, po ello, a se "el complejo cen al de las elaciones de
un homb e consigo mismo y con el mundo ex e io "
68
•
Pod íamos llama las condensaciones his ó icas de la au o e lexión y me
pa ecen muy ce canas a las o mas de mediación po las que los indi iduos
65. BERLIN habla de "au en icidad ... pe inencia
al
ema.
su
p o undidad,
su
e dad" en
1979. e, 301; compa a con la e dad- alo de las ele ancias his ó icas
en
1983,
a,
93,
ss[
161,
ss
J.
66. BERLIN, 1955, 447
67. BERLIN, 1979, e, 302
68. BERLIN, 1979, e, 298
Indi idualidad omán ica y plu alismo
51
llegan a comp ende se a sí mismos y a los demás, desde el medio en el i en
-del
que no cabe sepa a ales o mas- al que pueden, además, desde ellas
comp ende y modi ica . No son o mas acías: inco po an acionalidad y son
moldeables po és a; ampoco son p incipios acionales sus anciales pe o abs ac-
os: es án ligados a la his o ia, a la cul u a y a la biog a ía. No son una me a
compe encia de uso de la acionalidad: se inculan a la acción, inco po an ele-
men os p ác icos, emocionales y sensibles. Po consiguien e pa ecen a o ece
las iden idades conc e as que eíamos en el epíg a e VI, al habla de HERZEN.
Además, la conexión indi idual que pe mi en no es sólo algo p i ado o ine able,
se puede habla de ella y al ez con ella se hable.
En
ealidad supond ían la
conc eción his ó ica e indi idual de aquel as ondo de la expe iencia al que me
e e ía hablando de TOLSTOI. Tales conc eciones señalan la di e encia de lo
indi idual, pe o desplegándola desde un oscu o suelo común que pe mi e com-
p ende la palab a di e en e. En e ce luga , es a di e encia no equi ale a una
ole ancia acía, a un ou comp end e, ou pa donne : como dice BERLIN
puede habla se de ideas "p o undas o huecas, alsas o e dade as", pe o ambién
de ideas, "ce adas o abie as, ciegas o do adas de pode de isión" 69•
En
o as
palab as pe mi en una in e acción, en la que cada indi iduo puede e la e dad
del o o y su e dad a la luz del o o, al como in uíamos en la ob a de TURGE-
NEV.
Finalmen e el que es a mediación enga como co ela o
-social
e indi i-
dual-
el lenguaje, pe mi e pensa la unidad de la expe iencia como un len o y
a iesgado eje cicio que se mue e ue a de ines e ideas p econcebidas y sin
au olimi a se a una sola es e a de sen ido. Un eje cicio de sinc onía ensa
-dada
la in e acción con los indi iduos y con un medio complejo, y la ca encia de un
único y ue e c i e io a p io i de selección de lo ele an e- y de diac onía
a iesgada po que, como debió apos a BELINSKY po la impo ancia u u a de
PUSHKIN, hab á de hace lo es a con igu ación po su u u o y el de los que la
odean, sin pode con a más que consigo y sus in e acciones. Es as mismas
di icul ades, sin emba go, es lo que pe mi en pensa un medio no egido sólo po
el in e és, la ue za o las di e sas o mas de u ela, de la e dad o del pode , sino
po la posibilidad de habla y de man ene la palab a. BERLIN desde luego
sup imi ía de es e e eno cualquie ins ancia que ap io i ga an iza a el acue do.
IX
Queda po an o ahí esbozado es a o iginal o ma de en ende de modo
p egnan e la indi idualidad con un e iden e co ela o del plu alismo. Mi e sión,
69. Ibid.
52
Juan José Díaz U mene a
pa a aquellos que busquen una iden i icación his ó ica de la In elligen sia Rusa,
me emo, les pa ece á esco ada. En ealidad no e a ese el in de es e abajo. Sin
emba go, po comple a la lec u a de BERLIN
-lo
que sí en a en el p opósi o-
quie o sub aya la impo ancia de aquella ln elligen sia como elemen o del cam-
bio social. BERLIN habla de la impo ancia de las ideas en el cambio social. No
quie o en a aquí en
la
amosa discusión a la que dio pie el análisis webe iano
de la é ica p o es an e. Sólo insis i en que pese a su aislamien o, pese a su escaso
bagaje en medios de in e ención social y a su alejamien o de los cen os es able-
cidos de dis ibución del pode , la In elligen sia usa p opició un e eno pa a
el
es ablecimien o de iden idades mode nas. En e sus elemen os hay buenas dosis
de adicalismo y jacobinismo, cuya he encia de luces y somb as conocemos bien.
Pe o ambién hay elemen os libe ales y libe a ios jun o a o os que ma can la
impo ancia de lo di e encial de cul u as e indi iduos
y,
en la gene ación que
hemos analizado, una descon ianza impo an e de la e icacia del es ado. Tal ez
no sean es os elemen os del odo baladíes hoy. Especialmen e cuando de ellos
esul a que la exp esión de la complejidad es más impo an e que el es ableci-
mien o de lo igual.
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