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Aportaciones al conocimiento de José Gutiérrez de la Vega

Valdivieso, Enrique

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269 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO DE JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA VEGA Ha pasado ya casi medio siglo desde que se publicó la única monografía existente hasta el momento sobre Gutiérrez de la Vega,1 y en todo este lapso de tiempo han sido numerosas las obras desconocidas que han ido apareciendo tanto procedente del comercio de arte como pertenecientes a colecciones privadas. Por ello, queremos dedicar estas líneas a adjuntar al catálogo de dicho artista un grupo de obras que por sus características presentan un gran interés y aumentan el catálogo conocido de este pintor. Recordemos que fue uno de los más destacados pintores de la época romántica, nacido en Sevilla en 1791 y fallecido en Madrid en 1875. Su aprendizaje lo realizó en su ciudad natal, dentro de un ambiente creativo imbuido en la recreación del espíritu artístico de Murillo. Comenzó su actividad profesional a partir de 1813, y pronto destacó por su talento y sensibilidad. Como otros pintores, buscando mejores perspectivas para su creatividad, en 1831 se trasladó a Madrid, donde permaneció hasta la fecha de su muerte. Citaremos en primer lugar una Santa Águeda que ha aparecido recientemente en el comercio de arte de Madrid, obra de 1. Arias de Cossío, Ana María. José Gutiérrez de la Vega pintor romántico sevillano. Madrid, 1978, nº 107, p. 84. Minervae Baeticae. Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, 2ª época, 49, 2021, pp. 269–290 Por Enrique Valdivieso 270 gran formato (200 x 115), firmada en 1859. La bella figura de la santa muestra una bandeja con sus pechos cortados que son sus habituales elementos iconográficos. Al mismo tiempo, en la expresividad de su rostro se constatan unos rasgos faciales que traducen la serenidad con que aceptó el martirio en defensa de su fe. Su figura resalta sobre un fondo en penumbra verdoso, y de ella destacan los tonos violáceos de su túnica y los amarillentos de su manto perfectamente rimados. Una versión más reducida de esta obra (153 x 112) fue catalogada por Arias de Cossío,2 fechada en 1854, y es por lo tanto cinco años anterior a la que comentamos. 2. José Gutiérrez…, nº 107, p. 84. José Gutiérrez de la Vega. Santa Águeda. Madrid, colección particular. 270 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 271 La admiración que siempre tuvo Gutiérrez de la Vega por Murillo se evidencia en una espléndida copia que realizó de la popular pintura denominada Los niños de la concha, conservada en el Museo del Prado, siendo muy posible que dicha copia fuese realizada por el artista en el propio Museo, delante del cuadro original. Examinando atentamente esta obra se advierte que Gutiérrez de la Vega emuló con toda precisión la gran calidad de dibujo y colorido del original, cuyo resultado final hubo de complacer altamente al cliente que se la encargó.3 3. Abalarte Subastas, 18-V-2022, nº 1104. José Gutiérrez de la Vega. Cristo niño y san Juanito (Los niños de la concha). Madrid, colección particular. 271ENRIQUE VALDIVIESO 272 Muestra esta Magdalena el interés que también suscitó en Gutiérrez de la Vega la segunda gran figura del barroco sevillano que no es otra que la de Juan de Valdés Leal. Representa a La Magdalena despojándose de sus joyas. Otra versión de esta obra fue en su día catalogada, sin señalarse que se trata de una copia del dicho Valdés Leal, que perteneció a la colección de Aniceto Bravo y que fue encomiada por José Amador de los Ríos en 1844 en su libro Sevilla pintoresca, donde aparecía reproducida en una litografía que ejecutó A. Rossi. La pintura original se conserva actualmente en una colección particular sevillana. Al ser el original de Valdés Leal una obra de gran belleza y elegancia no puede extrañar que Gutiérrez de la Vega realizase Juan de Valdés Leal. María Magdalena. Sevilla, colección particular. José Gutiérrez de la Vega. María Magdalena. Madrid, antigua colección González. 272 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 273 la copia con gran complacencia, definiendo así su buen gusto, que al mismo tiempo sería el del cliente que le encargó la copia.4 Una de las mejores obras de Gutiérrez de la Vega es la que representa la Apoteosis de Santa Filomena, que se expone actualmente en la Casa Fabiola dentro de la Donación de Arte Mariano Bellver, que hasta ahora se venía considerando como la Apoteo- 4. Arias de Cossío, A. M., José Gutiérrez…, nº 108, p. 85. Ríos, José Amador de los, Sevilla pintoresca. Sevilla, 1844, p. 424. Ver también Valdivieso, Enrique, Valdés Leal. 1988, p. 139. José Gutiérrez de la Vega. Apoteosis de Santa Filomena. Sevilla, donación de Arte Mariano Bellver. 273ENRIQUE VALDIVIESO 274 sis de Santa Úrsula. Esta obra fue adquirida por dicha colección Bellver hacia 1995 con la referencia de que representaba a Santa Úrsula. Con dicho título erróneo ha figurado en varias exposiciones, y también en el catálogo que personalmente realizamos de esta colección.5 En principio hay que señalar que la iconografía que personalmente recogimos sobre Santa Úrsula era errónea, y que sucesivas investigaciones nos han permitido modificar a nombre de Santa Filomena, una vez que ha podido otorgarse un verdadero significado a los atributos que la santa muestra. Santa Filomena fue muy popular en el siglo XIX, a partir de 1802, cuando se descubrieron en Roma sus supuestos restos en las catacumbas de Priscila. Esta santa fue hija de un rey de Grecia, y su padre se trasladó con ella a Roma donde, por su gran belleza, suscitó la lujuria del emperador Diocleciano, quién de inmediato pretendió desposarse con ella; sin embargo, la joven había hecho voto de virginidad y se había consagrado a Cristo, por lo que rechazó tal propuesta. Esta negativa promovió la ira del emperador, que mandó azotarla y después arrojarla al Tíber con un ancla atada al cuello. Pese a ello, no se ahogó, ya que unos ángeles cortaron la cuerda que la sujetaba al ancla, siendo ordenado que fuese asaeteada y posteriormente que se la cortase la cabeza. Inmediatamente después del hallazgo de sus restos, su culto se extendió por toda Europa, y lógicamente también por España, donde su devoción prendió de manera muy intensa. Ello motivó que a José Gutiérrez de la Vega se le encargasen numerosas representaciones de la santa entre 1840 y 1845. En esta versión de la colección Bellver se representa a la joven y bella santa en el momento inmediato a su martirio, en el que fue atendida por dos ángeles que la reconfortan, ofreciéndola primero un ramo de azucenas como símbolo de su castidad y con una guirnalda de flores que otros ángeles se disponen a colocar sobre su cabeza. 5. Con el título de la Apoteosis de Santa Úrsula figuró en el catálogo de pintura de la exposición Pintura del siglo XIX: Colección Bellver: [Huelva, Salón Iberoamericano (Casa Colón), 20 de abril a 14 de mayo de 2001]. También en el Catálogo de las pinturas de la Colección de Mariano Bellver, redactado por Enrique Valdivieso, Sevilla, 2010. 274 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 275 En la parte inferior de la pintura aparecen los símbolos de su martirio como el enorme ancla con la que fue arrojada al Tíber, y el haz de las flechas con las que se le pretendió inmolar. Una corona de oro junto a estos símbolos acredita su condición de princesa. Es de advertir que tanto el tipo físico de los ángeles que atienden a la santa como el de la protagonista de la escena presentan claras referencias estilísticas de Murillo, captadas con elegancia y refinamiento. Una magnífica versión del tema de la Virgen con el Niño obra de Gutiérrez de la Vega apareció hace una década en el comercio de arte de Madrid, siendo obra de singular belleza dentro de la producción religiosa de este artista. La Virgen contempla ensimismada al Niño que tiene dormido en su regazo, al cual ha quitado sus pañales para cotemplar su bella anatomía infantil. Sin embargo, la sonrisa que configuran sus labios se mitiga lentamente por tener ya la revelación de que su precioso hijo sufrirá en el futuro pasión y muerte para redimir a la humanidad de sus pecados. José Gutiérrez de la Vega. Virgen con el Niño. Comercio de arte de Madrid. 275ENRIQUE VALDIVIESO 276 Viste túnica de tono rojizo y manto azul, colores que están armoniosamente conjuntados, estando este último color muy apagado a causa de la penumbra gris verdosa que la envuelve. Parece evidente que Gutiérrez de la Vega al ejecutar esta pintura tuvo en cuenta la esplendida representación que Murillo hizo de la Virgen con el Niño, conocida popularmente como la Virgen de la faja.6 En 1865 Gutiérrez de la Vega firmó en Madrid una espléndida represenación de San José con el Niño que pasó por el comercio de arte de dicha ciudad,7 obra en cuya composicion una vez más el pintor tuvo en cuenta el espíritu creativo de Murillo. En efecto, con algunas variantes repitió el original del gran maestro del barroco sevillano que con este mismo título se encuentra en el Museo de Sarasota, en los Estados Unidos, presentando a San José con el Niño recogido en sus brazos y contemplándole serio y emocionado sin duda por tener ya la consciencia de su futura pasión y muerte, mientras que el Niño le corresponde con una cariñosa mirada cargada de afecto y sosteniendo en su mano la vara florida de almendro que es el atributo de su padre. 6. Figuró en Alcalá Subastas, 6-X-2010, nº 30. 7. Subastado en Abalarte 17-IV-2017, lote 13. José Gutiérrez de la Vega. San José con el Niño. Madrid, colección particular. Bartolomé Esteban Murillo. San José con el Niño. Museo de Sarasota. 276 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 277 Con una firma bastante perdida pero que permite leer no sin dificultad el nombre de Gutiérrez de la Vega, la ciudad de Madrid y la fecha de 1647, se subastó en 19898 una notoria pintura que representa a San Juan Bautista en la que una vez más utilizó modelos procedentes de Murillo ya que el rostro del Precursor está tomado de forma casi idéntica de la pintura que representa a San Juan Bautista mostrando a Cristo, que se conserva en el Instituto de Arte de Chicago. En la composición figura también el cordero que simboliza tanto a Cristo como al propio Bautista, así como la vara de caña con forma de cruz y la filactería en la que aparece escrita la frase Ecce agnus dei referida a Jesús. Con el dedo índice de su mano derecha el Bautista señala hacia el resplandor celestial que aparece en la parte izquierda de la escena indicando en efecto, que su misión no es otra que señalar la llegada del Redentor procedente del cielo. 8. Venta Edmund Peel, Madrid, 31-X-1989, nº 121. José Gutiérrez de la Vega. San José con el Niño. Madrid, colección particular. Bartolomé Esteban Murillo. San José con el Niño. Museo de Sarasota. 277ENRIQUE VALDIVIESO 284 José Gutiérez de la Vega. La boda. Madrid, colección particular. Esta representación de La boda gozó de una gran popularidad, lo que motivó que Gutierrez de la Vega hiciese varias versiones de la misma, una de las cuales, de escasa calidad, se encuentra en el Museo Romántico de Madrid.13 Esta versión que aquí recojo fue subastada en Madrid14 y está firmada y fechada en 1843. Muestra una sencilla y armonisa composición centrada por el sacerdote, que lee las preces propias de un esponsalicio, mientras que en primer plano la pareja contrayente se toma de las manos instantes después en el que el marido ha colocado el anillo en el dedo anular de la novia. A derecha y a izquierda aparecen las figuras del padrino y la madrina con expresiones gozosas ante el feliz enlace que están presenciado. 13. Arias de Cossío, A. M., José Gutiérrez... cat. nº 21, p. 59. 14. Durán, 21 de julio 2021, lote 43. 284 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 285 José Gutiérez de la Vega. Virgen con el Niño. Madrid, colección particular. Una de las más bellas representaciones de la Virgen con el Niño realizadas por Gutiérrez de la Vega pasó por el comercio de arte de Madrid en 1996.15 Es obra firmada en Madrid, y por su ejecución puede situarse en torno a 1856. En ella aparecen ambos personajes en íntima vinculación física y espiritual, ya que Jesús está recogido en el regazo de su madre mientras que ésta le mira con infinita ternura recreandose en su belleza. Su codo izquierdo se apoya sobre una mesa donde figura una rosa primorosamente pintada. El colorido de esta hermosa obra está perfectamente conjuntado, aplicado de manera suelta y restregada tanto como en el manto azul que lleva y el rojo de su túnica, con sus pliegues marcados con intensidad de forma que produce intensos contrastes de claroscuro en los tonos. 15. Se subastó esta obra en Ansorena, Madrid, 1-VII-1996, lote 31. 285ENRIQUE VALDIVIESO 286 José Gutiérrez de la Vega. Retrato de don Agustín Muñoz Álvarez. Sevilla, Real Academia de Buenas Letras. Dentro de la pinacoteca de la Real Academia Sevillana de Benas Letras se conserva un retrato de Don Agustín Muñoz Álvarez, firmado faciebast Josephus Guterrius, quizás como probable homenaje a que el efigiado fue un gran humanista y filólogo que escribio en latín algunos de sus textos más notable. Ingresó en esta Academia en 1800.16 Es muy probable que esta obra fuese pintada por Gutiérrez de la Vega en 1818 dado que en el retrato se plasmó cuando contaba con sesenta y cinco año, teniendo en cuenta que había nacido en 1753. Se trata por lo tanto de una obra temprana dentro de la procuccion del artista, que se realizó para formar parte de la galería de retratos de académicos ilustres de dicha corporación. 16. Rodríguez, Inmaculada e Illán, Magdalena, “La galería pictórica de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras”, Minervae Baeticae. Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, nº 31, 2003, p. 189. 286 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 287 El retratado fue profesor de lenguas clásicas y humanidades, destacando sobre todo su preocupación por difundir el conocimiento de la lengua latina. Su semblante serio y concentrado está intensamente resaltado por la luz que penetra por un ventanal que se abre a la izquierda, en el cual se describe además un dilatado fondo de paisaje. José Gutiérrez de la Vega.El venerable Rafael de San Antonio. Sevilla, Hospital de la Santa Caridad. Este retrato firmado y fechado por José Gutiérrez de la Vega en 1821 fue identificado durante la ejecución del libro que junto con Juan Miguel Serrera realizamos en 1980,17 en el que se describía la historia y el patrimonio artístico del Hospital de la Santa Caridad. El personaje pudo identificarse merced a la inscripción que figura en papel adherido a la cesta llena de panes que 17. El Hospital de la Caridad de Sevilla. Sevilla, 1980, p. 97. Valdivieso, E. Historia de la pintura sevillana. Sevilla, 1986, p. 384. Malo Lara, Lina, Catálogo de la Exposición Miguel Mañara. Sevilla, 2010, p. 162. 287ENRIQUE VALDIVIESO 288 este venerable lleva colgada de su brazo izquierdo, y que señala: “Retrato del venerable Rafael de San Antonio, hermano enfermero del hábito del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla. Murió el 31 de enero de 1821 y se enterró en la noche del 5 de febrero”. Gutiérrez de la Vega ha captado este personaje revestido del humilde hábito de los enfermeros de la Santa Caridad, de austero tono marrón con la cruz emblemática de dicha institución. Muestra los rasgos de un virtuoso personaje dedicado a mitigar, en este caso, el hambre de los pobres a los cuales ofrece un trozo de pan. Es muy posible que Gutiérrez de la Vega dibujase su rostro inmediatamente después de su muerte y lo plasmó en el retrato. En el Museo Goya de Castres (Francia) se conserva una Apoteosis de la Inmaculada Concepción que se encuentra, en nuestra opinión, bien atribuida a José Gutiérrez de la Vega en el Inventario de las Pinturas de dicho Museo.18 Sobre esta obra nada se señala en dicho Inventario excepto el nombre del autor y de la obra y una breve referencia biográfica del pintor, por lo que pasamos a intentar describirla de una manera correcta pero aproximada. La composicion de esta pintura está dividida en dos partes de cielo y tierra, estando la superior ocupada por un rompimiento de gloria inundado de aureos resplandores en el que aparece la figura de la Inmaculada rodeada de una nutrida corte angélica. El modelo de la Inmaculada deriva claramente de Murillo, y se inspira parcialmente en la Inmaculada Concepción de Aranjuez, que Gutiérrez de la Vega pudo contemplar en el Museo del Prado. En la parte inferior se encuentra un grupo de siete santos que mira hacia lo alto en actitud de buscar amparo y protección de la Virgen María. Interesante es advertir que el fondo de la pintura muestra un gran edificio, cuyo aspecto arquitectónico parece coincidir con el del Palacio Real de Madrid, por lo que es muy posible que esta obra estuviese destinada a dicho Palacio y concretamente a su capilla. En este caso, puede suponerse que se le hubiese encargado al pintor por Isabel II, la cual señalaría el repertorio de los santos de su devoción, que habrían de ser San Fernando, Santa Isabel reina de Hungría, Santa Isabel de Portugal, San Luis rey de Francia, San 18. Augé, Jean Louis, Inventaire general des collection du Musee Goya pintures hispaniques. Castres, 2005, nº 79, p. 110. 288 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO... 289 Francisco de Asís y San Francisco de Paula. Queda en suspenso la santa que figura a la izquierda y también la simbología que puede poseer el gran mastín que aparece ante el posible san Luis. Por lo tanto, las dos santas responden al nombre de Isabel, que es el de la propia reina y los dos santos franciscanos al de su marido, cuyo nombre fue Francisco de Asís Es muy posible que este boceto fuese presentado a la reina hacia 1850 pero que su realización a gran tamaño nunca se llevó a a efecto. Su técnica suelta y deshecha evidencia claramente que se trata de un estudio preparatorio. José Gutiérrez de la Vega. Apoteosis de la Inmaculada. Castres, Museo Goya. 289ENRIQUE VALDIVIESO 290 José Gutiérrez de la Vega. Retrato de Don Félix José Reinoso. Sevilla, Rectorado de la Universidad. Fechado en Madrid en 1839 por el pintor, se encuentra el Retrato de Don Felix José Reinoso, obra que se conserva en el Rectorado de la Universidad de Sevilla.19 Se trata de una obra de notable calidad en la que se nos muestra a este ilustre eclesíastico leyendo el texto que figura en un pliego que sostiene con su mano izquierda. Su expresión profunda y trascendente le acredita como persona de altos valores morales. Nació en Sevilla en 1772 y su muerte aconteció en Madrid en 1841, por lo que el retrato está efectuado dos años antes de su fallecimiento. Estudió en su juventud ciencias eclesiasticas, al tiempo que fue párroco de Santa Cruz desde 1801 a 1811, dedicandose especialmente a socorrer a los menesterosos a través de una junta de caridad que instituyó. Por ser afrancesado tuvo que abandonar Sevilla y refugiarse en Francia, aunque pronto volvió a su ciudad natal donde se dedicó a la enseñanza. Se trasladó a Madrid en 1832 donde permanció hasta la fecha de su fallecimiento. 19. Valdivieso, E., Universidad de Sevilla. Patrimonio Monumental y Artístico. La colección pictórica. Sevilla, 1986, p. 147 290 APORTACIONES AL CONOCIMIENTO...