Romance de los amorosos sucesos de D. Antonio Narvaez, y Rosaura : segunda parte
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ROMANCEDE“LOS AMOROSOS SUCESOS DE D.ANTONIONARVAEZ YROSAURA. í segunda PAR?^' ,'V- -.ff- YAdixeeolapricnerparte como íj'iedé tan absorto ca Cordob'i, ysia saber Rosaura, y. deste mudo adquirí algunas noticias: sagaz, astuto, ymañoso Solicité la aiDÍst id tnny estrecha con un mozo de la casa de Rosaura, yeste me uixa ámi como áMadrid se la llevaron; aquí quedé pesaroso, por saber de que su Padre la prometió afe«5luoso en Madrid áun Caballero: ábuscarle me dispongo, ytemando de mi casa doscientos pesos en oro, ydisponiendo el viag^ < al puntpííí «'-! *gddi|^ .o aM,y entro elagr ^iiel b'^ramidé' bronco, ^quelis torre de ramas^ aque! Parayso hermoso de fragantes azuzenas, bu'^^cú áRosaura entre troncos| loco, ysin sentido, digo: Montes, Aves,Sierra.s, Mdstruos,’ Aves que voláis, decidme con vue itros picos sonoros: pasó por aquí Ro$au;a ? INo me la oegucis piadosos, Iyasi sin ningún consuelobreve Us jornadas eojo. Entré en Madrid una tarde, yaqai quedé isi:as absorto, por íraiyio'retía, „~ \ por
por mirar en este sitio gentío tin uumeroso, porque buscar áRosaura en Pueblo tan populoso» era busrar una una aguja en ese salado golfo. En fin, posé áuna posada, tomo quarto ,ytne acomodo* di principio ámis intentos* examinándolo todo* los balcones de Palacio registro mas’, cuydadoso* que como Rosaura era encanto’raas prodigioso, ine pareció, que en Palacio depositarla era pecó. En Madrid gasté diez meses de este referido modo* sin saber en qué parage; asiste la que yo adoro.' En fin pasé ádespedirme del Lucero prodigioso de Atocha, sagrada Reyna? Madre de Dios Poderoso.. Entré en su casa uaa tarde* yásu sagrado rae acojo* le dixe: Sacra Princesa, Madre de los hombres todos* si conviene el que Rosaura sda mi esposa ,en Vos pongo» oy todas mis esperanzas, pues que soy vuestro devato. Esta petición le hice, salgo del Templo lloroso en ocasión que pasaban dos Coches, ycuydádoso» v miro por las vidrieras del uno donde conozco* jveo «orno es Rosaura* (aquí quedé muy gustoso) me pareció que sonaba* sigo el Coche presuroso, yen breve tiempo llegaron aun Palasio suntuoso, donde desmontan del Coche,, se entran en la casa todo s. Confuso quedé en la calle, ,ypreguntándole áun moz# jque trae las Muías le dixe solicito, ycuydadoso: Es de Córdoba una Dima que entró dentro ?Dixo pronto^ es verdad lo que ustf odic^* de Córdoba es, yha poco,, que vino aquí esa Señora* mi Señor es Tio propio ;suyo, y1& tiene tratada ' de casar con aa faíTtoso Caballero aqui en Madrid. .Vertiendo llanto mis cj< s fui ámi quarto díscurriend® farbitrios, trazas, ymodos* ;para que sepa Rosaura* ^— que estoy en Madi id ,tíispoag®» ;lo mejor que fué comprar I quatro cimillos de oro muy ricos, yen un bolsillo’ pequeño, ymuycurioso metí dentro los cintillos* yel Guante, que en el Arroyo» perdió Rosaura, yla Cinta* que también me dié ámi proprio. quando la encontré en el moote,^ yresolviéndome átodo, en el nombre de su Padre le escribí de aqueste modo: Hij IRosaura, permitan . oy los Cielos poderosos*
w el qíC estas lefrns te hallen /. cono deseo yo propio; 'encasa para servirte qícdamos todos gustosos,- 7e envió quairo cintillos .- /nuy ricos de fino oro, yJa Cinta que me distes, ']que te guardara yo propio, "Bien te acordirás Rosaura r _ el Guante, que en el Arroyo Iperdiste títnbien íoenvio,. ^ytodo lo lleva un mozo, tro dixe mas, ycoa esto tcierro' la carta, le pongo la llave ámi cófrecillo, í, tomé la calle brioso, t "llegué al postigo, ytocando, -al instante baxó un mozo, yle dixcí Caballero, de-parte de Don Antonio *de Carrero que reside ' ea Córdoba traygo un poco I ,de recado áuna óeñora, Ipa JMllá me dixeron, como Bsrstiá eti e^ta casa, Ál punto respondió el mozoí No se puede vér ,ni hablarle, íyo le dixe; importa poco, no necesito de aerla, -.BÍconTunicarla, solo ^ dígale usted áesa áeñora, 'qqe si mañana ála^ ocho q_o ha escrito carta ,no puedo llevarla, que me es forzoso el.irme, yen esa horí»,^ . Respoudi©; lo diré pronto. Tomóel cofre, ylo entró détfo yo me despedí gustoso, donde pasé aquella noche revolviendo prómonforros de pens jinn ntus, yel ola Ivino con roxos asomos: llegué al postigo, ytocando, con pisos muy presurosos saltó Rosaura, ycon ella salen oíros seis, li ocho, helada quedó de Verme, salióle el color al rostro, yme dixe; Cabal iero sois de Córdoba ?Vrespondoí no señora pero sol de cerca de sus contornos^ yasisto para servirte en el Arroyo del Oso, Dice Rosaura; ya he vist0 ;ese sitio mostuóso; pues dígale usted ámi Padre,, que fio sea perezoso en executar lo escrito, ;ycon disimulo ayroso me dfó Rosaura nna carta, que decía deste modo; aunque en nombre de mi Padre me escribes con tal rebo'zo, el Guante; yla Cinta dke, que eres mi qaer ido esposo. Supuesto que me has buscador tin'vigilaaíe, yzeloso, has de saber, dulce dueñó, íque mi Tío cuydadoso Ime ha tratado casamiento !con un Caballero mozo dé aquí de Madrid; mas tó solo eres mi dulce esposo? para esta noche élas doce [• vendrás, dueño mio,'so¡o, 1yen una rexa que íieoe ldos palmas, estarás pronta en f
en Hioer seña, cine t's<e es mi retifo propio, Vuaa cuerd <de diez var-is • hjjs d¿ traer, qu,- es Auzoso bix irme de uo »Azotea, qiinque el piso es peligroso «Mroprlií'é peligros, porque iú 'eas.mi esposo: . no dixo itíjs, ycoo esto, señores, quedé tan l-oco, quepo llejjué ápresumir siera mió tanto go2o. Tocó ej Relox i¡*8 doce, tomé la calle brioso, llegué al postigo, ftocando, eon pasos muy presurosos salió Rosaura, ytae dixo: y^niapte, yquerido esposo, recibe esta ropa, ydame }a cuerda, yse la di pronto, aseguróla, ybsxando con un denuedo animoso, recibiéndola en mis brazos, tomé la calle brioso« El placer que aquella noche f.ubf, noteíw c) cU' iost^; ial sigiiiefitedi isalgo, ycon Olin.’Sii cí) u!i Coche que pasaba áCoi do bala ?icomodo, donde iba uu Ciballero,' yuna Señora gozosos de haver un pleyto ganodo, nos recibieron gustosos, yRosaura álos Señores Irs cons© el suceso todo. ^ Asucasa nos llevaron,' yen persona pasóé! propio, dio cuenta al Señor pbjspo; pero el Pastor amoroso mandó, quxe n>s desposasen^ ylo executaroQ prontos: ycomponiendo las partes, ¡quedaron iodos giisíusos, YDon Antonio Nsrvaez, que es este su ocmhre propio, pide perdoa de sus yerros, pues confiesa no bavfá pocos iu N <> «4 TT CON LICENCIA En Cordeba en la imprenta de D. Juan de A Mediua ,Plazuela de las Cañas,.