En memoria del eminente historiador Don Jesús Pabón Suárez de Urbina en su I Centenario (1902-1976)
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EN MEMORIA DEL EMINENTE HISTORIADOR DON JESÚS PABÓN SUÁREZ DE URBINA EN SU I CENTENARIO (1902-1976)* Por JOSE F. ACEDO CASTILLA 1 Don Jesús Pabón y Suárez de Urbina fue uno de nuestros más eminentes historiadores, un magnífico escritor, orador brillantísim o, periodista y un pol ítico fervorosamente católico y monárquico de corazón. Su temperame nto meridional, nutrido de color y de alegría -como del dijo Gil Robles (1 )- "le inmuniza contra el escepticismo amargo y corrosivo de la intelectualidad anti-española e inadaptada. Su visión humorista de las cosas le aparta de la vacua pedantería de tantos valores nuevos, que rara vez dejan tras de sí una labor positiva y humana". El 26 de Abril de 1902, nació en Sevilla el Profesor Pabón, en el seno de una familia numerosa, cató li ca practicante a marchamartillo. "Mi hogar -escribió en su prólogo al Canalejas de Sevilla Andr és (2)- era tradicionalista; y a la tradición que ambientó mi niñez, corno concepción de la vida y de la historia, he permanecido invariablemente fiel, a lo largo de los años, en mis escritos y en mis actividades". "Tratá ba se -añadede un tradicionalismo andaluz, celosísimo de la propia pureza e inquebrantable en el renunciamiento de la "' fa1e trabajo. inédito, de D. Jos é Acedo nos ha si do facililado por su fa mi li a. Desde aquí le liam os las gracia s. l. GIL ROBLES, José María. Prólogo a Palabras en la Oposición. Sevilla 1935. pág. 7-9 2. PABÓN Y SUÁREZ DE URBLNA. Jesús. Merecía mucho más. Prólogo a Canalejas lle Diego Sevi ll a Andrés. Editorial Aedos. Barcelona 1956, pág. Xll -XIJI.
1 32 JOSÉ F. ACEDO CASTILLA ---------- -- ------------ - conducta .. Era, además, un tradicionalis mo dividido. La familia paterna pertenecía al que se ll amó, irónicame nt e al principio, integr ismo, pues había secundado, como buena parte del tradiciona li s mo sevillano, la actitud de don Franci sco Mateas Gago. En cambio, la familia materna -y con ella mis hermanos mayores-seguía siendo carlista, fi el al recuerdo de la última guerra, en que los viejos varones habían participado. Se recibían y se l eía n, por igual, en la casa de Villanueva del Río, el Siglo Futuro y el Correo Español; y eran acontecimientos, objetos de una común y respetuosa curiosidad, Ja llegada de una carta de Nocedal, y la narración de una visita hecha al soberano en el destierro". Terminado sus estudios de Filosofía y Letras en las Universidades de Granada y Sevilla, en 1921, hizo el doctorado en la Universidad Central. Su tesis dirigida por el Profes or Bonilla San Martín -uno de los discípulos de Menéndez Pelayove rsó so bre Positivismo y Propiedad, un brillante estudio so bre la función s ocial de la propiedad a través de la s doctrinas económicas, con la que ob tu vo el premio extraordinario del doctorado. Sus primeras experiencias docentes la s desarrolló en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, donde obtuvo por oposición una auxiliaría temporal de Literatura española y latina, cargo que desempeñó hasta el 1 O de Marzo de 1930, en que en virtud de concurso-oposición -tumo de auxiliare s-, pasó a ocupar la cátedra de Hi storia Moderna y Contemponínea de la Universidad de Sevilla. Durante es tas fe chas, alternó su labor docente e investigadora con el pe ri odismo, inicialmente en el "Co rr eo de Andalucía. Decano de la pr ensa católica de Andalucía" -como se titulaba a la sazón -, del cual fue nombrado director a finales de Ago sto de 1931, y del que -como esciibió José Manuel Cu enca (3)- hi zo un organismo vivo, combatiente por las ideas que había informado su pensamiento. Fueron aquellos unos años muy difíciles para la pr en sa católi ca. En España se había implantado la Segunda República, merced al fraude de las elecciones del 12 de Abril, que fueron municipales, sin que en ellas se ventilara la forma de estado ni de gobierno, y en 3. CUENCA TORIBIO, José Manuel. Sem bl anza Andala ~ a (Galería de retratos ). Colecci ón Au stral. Espasa Cal pe. Madrid 1984, pág. 2627
A LA MEMORI,\ DE JESÚS PABÓN - ~ ÜÁREZ DE URB INA J 33 las que, para mayor "inri" de los republicano s, vencieron por mayoría absoluta los concejales monárquicos. Como demos tró el Profesor Miguel Artola-citado por Ricardo de la Cierva ( 4) -, a la vista del Anuario estadístico de 193 2, las cifras definitivas dieron un re sultado de 40.275 concejales monárquicos y 26.563 republicanos. Jo sé Luis Come ll as, en su Historia Moderna y Contemporánea (Rialp, 1967) , Carlos Seco Serrano en La España de Alfonso XIII ( Espasa Cal pe, 2002), llegan a las mismas conclusiones. Pero los políticos republicanos decidieron -por sí ante síatribuir la victoria a los votos urbanos favorab le s a la República. Y lo peor de todo fue -como destaca Ricardo de la Cierva (5)- que los miembros del Gobierno -menos dos-, dos mandos militares decisivos - Berenguer y Sanjurjoy el propio Rey Alfonso XIII, interpretaron apresuradamente los · re sultados de aquellas elecciones, primero, corno un plebiscito; segundo, como un desas tre , por lo que en la rrú sma noche del 12 de Abril, decidieron el abandono. Lo s republicanos se encontraron con el absurdo regalo de esta cobarde interpretación monárquica que no consideraba como tales a lo s electores de los pueblos y naturalmente la aceptaron encantado s. Mas pese a que la se gunda República , irrumpió en virtud de un golpe de fu erza de la calle, hay que reconocer que fue bien recibida por un número relativamente grande de españoles. En general, se opinaba -s egún dice Camellas (6)- que el nuevo régimen podía lograr la regene ra ción de España mediante la inyección de sangre nueva a las instituciones públicas. Los periódicos hablaban -e ra frase acuñadade la "emoción republicana". Por doquier, se ce lebraban actos, banquetes, mítines y cachupinadas de "emoción republicana". Pero pasados los primeros días de euforia, mucha gente comprendió que las perspectivas del nuevo régimen eran francamente sombrías. La razón de ello r es ulta obvia. La Repúbli- , ca española -c omo argü ía Pemán (7)- e ra como un tren en el que 4. DE LA CIERVA. Ricardo. Histor ia total de Esp m la . Editonal Fenix, S.L. Madridejos (Toledo) 1997, pág. 828. 5. Ibídem, id. 6. COMEL LAS. José Luis Hi stor iad<' Es f>aña Moderna y Contempor<Ílll'll ( 1 474 - 1!16 5). Ediciones Ri al p. S.A. Madrid 1967, pá g. 591 -5 92 . 7. PEMÁN, Jo sé María. Discurso en el M o 11u mem a/ Cinema de Madrid. el 22 de enero <le 1933. Información y t exto taquigráfico pu bli cado en El Siglo Futuro.
JOSÉ F. ACEDO CASTILLA se habían metido juntos republicanos, socialistas, sindicalistas y comunistas, y cada uno iba a una estación distinta, y cada uno creía que el tren iba a parar en la estación a donde él iba, y nadie sabía donde iba a parar el tren. En estas circunstancias, estando tan divididas las fuerzas políticas y sociales -como escribió Camellas (8) - el gobernar iba a ser imposible. En efecto: En Cataluña, el Coronel Maciá, al frente de la Ezquerra, proclamó en Barcelona la República Catalana, aunque pudo evitarse la separación con una Generalitat de Catalunya, institución de gobierno semiautónomo. Los socialistas y anarquista volvieron de nuevo al terrorismo y a las huelgas generales. En Sevilla -como recogió el buen periodista Enrique Vila (9)- en su interesante recopilación de los hechos políticos y sociales acaecidos en nuestra ciudad, durante el primer año de República, "el ambiente era irrespirable". Raro era el día en el que en las columnas de los periódicos no encontrásemos la reseña de un atentado, de un crimen social, de una huelga. Los obreros, especialmente los anarquistas, estaban decididos a efectuar la revolución por su cuenta. Se multiplicaban en todas partes los actos de violencia. El odio se había desatado y ya no había forma de detenerlo. Esto explica que don José Ortega en un artículo del 23 de Junio de 1932, en el periódico El Crisol, resumiese su decepción diciendo: "no es esto, no es esto ... ", y que persona tan poco sospechosa de republicanismo como don Salvador de Madariaga pudiera exclamar:"¡Qué bella era la República en tiempo de la Monarquía!" Para defenderse de cuanto conllevaba la expresada situación, a finales de Abril de 1931, a iniciativa de don Ángel Herrera, un abogado del Estado, cabeza seglar del grupo cívico organizado por el Jesuita P. Angel Ayala, se celebraron en Madrid, en la sede del periódico El Debate, unas reuniones de las que nació "Acción Nacional" (llamada posteriormente Acción Popular, por la prohibición de las autoridades republicanas del uso del término "Nacional", ya que su utilización estaba reservada únicamente a los organismos oficiales), con el propósito de agrupar bajo el lema de "Religión, patria, orden, trabajo, familia y pro8. COMELLAS. José Luis. Historia de E spañ a .. . , pág. 595. 9. VILA. En ri que. Un mio de Repúl>/ica en Sevilla. Editorial Sevillana, 9 de Julio de 1932, pág. 10
A LA MEMORIA DE JESÚS PABÓN SUÁREZ DE UR BINA 135 piedad", a las fuerzas no republicanas, que tras el 14 de Abril habían quedado destrozada<; y maltrechas. El programa lo redactó don Antonio Goicoechea, estableciéndose en la base 1 ª, la accidentalidad de las formas de gobierno y la libertad de los hombres y partidos confederados para defender fuera de Acción Nacional su respectivos ideales. Así se explica que Pabón, monárquico de corazón de siempre, pudiera militar durante cinco años y ejercer cargos políticos en un partido "posibilista" sin haber renunciado nunca a sus convicciones monárquicas. Véase por ejemplo, como en el prólogo a su ensayo Bolchevismo y Literatura, y después, en otras ocasiones dijese rotundamente: "Soy redondamente católico, español y monárquico, creyente en la tradición y adversario de la revolución", trilogía de conceptos que -como escribió Seco Serrano ( l 0)-puede servimos para calar en su ideario, ideario que rezuma sin titubeos a lo largo de toda su obra. Meses más tarde, a fi nales de 1931, el marqués de Quintanar, Ramiro de Maeztu y Eugenio Vegas, concibieron la idea de fundar una revista con el nombre de "A cción Española" y dar vida con el mi smo nombre a una Asociación Cultural que mediante publicaciones, cursillos y conferencias, fraguara en pensamiento vivo los ideales de la España tradicional, los del catolicismo y la monarquía. Uno de los primeros actos celebrados en los locales de Acción Española, fue una conferencia de Pemán sobre La traición de lo s intelectuales. II A principios de 1932, las derechas de Sevilla comenzaron a despertar de l sopor en que estaban sumidas desde el 14 de Abril. Muestra de ello fue el mitin de presentación que organizó Acción Popular en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería (11 ), el 21 de Febrero de 1932, en el que intervinieron Jesús Pa1 O. SECO SER RANO, Carlos. Jesús Pabtín: el hombre, el político y el historiador. Revista de la Universidad Comp lutense. Estudios de la Universidad Complutense. Estudios de Hi storia Moderna y Co ntemporánea. Madrid. Abril-Junio 1978, Vo lumen XXYll, nº l2. pág . 54. 11. ACClÓN NAClONAL. Discurso pronu11ciados por los . mio res do11 Jesú.I' Pa/)(Íll S. De Urhina. don Lauremw Femcindez Marros y don Jos é Maria Gil Robles. en el mitin celebrado el 21 de Febrero de 1932 en fu Plaza de toros de la Real Maestranza de Cabullería de s,•vil/a. Imprenta editorial sevillana. S.A. pág. 9-30
136 JOSÉ F. ACE DO C AS TILLA bón, Laureano Femández Martas y José María Gil Robles, y en el que -según Enrique Vila (12)-"se congregaron unas diez mil personas". Un mes después la Comunión Tradicionalista -que ha b ía encontrado un guía formidable en don Manuel Falconde, ilustre abogado de convicciones católicas firmísimas, de sólida formación doctrinal, brillante orador y un org anizador formidable, s iempre di spuesto al sacrificio en defensa de sus ideales, como continuación de los diversos mítines y conferencias que venían celebrándose desde finales de 1931, organizaron una "semana de propaganda" en Andalucía Occidental de veintitrés actos públicos de los que - como recuerda el Profesor Alvarez Rey (13)- siete se celebraron en Sevilla. De esta forma, las gentes de derechas se habían acostumbrado a salir a la calle. Pero gran parte de los logros conseguidos los echó por tierra el pronunciamiento de Sanjurjo del 10 de Agosto, que -como escribió Santiago Galindo (14)- fue un grito de rebeldía ante el camino que había emprendido la República, ya que lo que pretendía era implantar una República de orden y autoridad, aunque para Camellas ( 15 ) fue el afán secesionista del régimen el que provocó el alzamiento del General. Aunque el 10 de Agosto -c omo escribió Pabón (16)- no había pasado de un "susto" (duró una mañana en Madrid y algunas horas más en Sevilla), el gobierno explotó al máximo la pequeña vi ctoria, dándole a lo sucedido unas proporciones desmesuradas. De esta suerte, las cárceles se abarrotaron de detenidos gubernativo s sin causa, sin razón y sin proceso; el viento apes to so de la soplonería corría por todo el ámbito nacional; ciento catorce periódicos y revistas de derechas fueron incautados indefinidamente; 12. V IL A. Enriq ue . Un ai io de ... , pág. 192 y 208. 13. AL V AREZ REY. Leandro. LA de recha en la Segunda Repú bl ica. Sevilla 193 11936. Servicio de publicaciones de la Universidad de S ev ill a - Ayuntamie nt o de Sev ill a, 1993, p ág. 144. En la misma obra se contiene una doc um entada información de l as ac ti vidades del tradicionalismo en Sevilla de esta época, p~í g . 121, 13 0, 202, 366. 14 . GALINDO HERRERO, Santiago. los Partidos Mon ár quicos b aj o la Segun da Repúbl ica. Ediciones Rialp. Madrid 1956, pág. 14 8, 166. 15. COMELLAS, José Luis. Historia de España ... , pág. 598. 16. PAB ÓN. Jesús. Cambó. Editorial Alph a. Barcelona 19 5 2-1 959, p ág. 12 39 .
A LA MEMORIA DE JESÚS PABÓN SUÁREZ DE URSINA 137 deportados a Villacisneros ciento cuarenta y cuatro personas, más o menos comprometidas en el pronunciamiento; se decretó la expropiación sin indemnización de tosas l as fincas rústicas propiedad de cuantas personas naturales y jurídicas hubiesen intervenido en el complot, lo que constituía una "pena de confiscación de bienes", prohibida por el artículo 44 de la Constitución. Sarjurjo fue condenado a pena de muerte, si bien Alcalá Zamora se la conmutó por la de reclusión perpetua, que hasta su indulto cumplió en traje de presidiario en el Penal de Dueso. Tras el alzamiento de Sanjurjo, Sevilla atravesó por un período de recrudecimiento del terrori smo, que culminó con el asesinato del Secretario de la Federación Económica de Andalucía, don Pedro Caravaca. Las motivaciones de aquel asesinato que causó una gran irritación popular -como dijo Gil Robles (17)- venían de lejo s. Y Pabón (18) , escribió un artículo en "El Correo de Andalucía", al siguiente tenor: "La manifestación de duelo que constituyó el entierro del Secretario de la F.E.D.A., hemos de estimarla en su ju sto valor. Como una muestra de dolor por la pérdida de don Pedro Caravaca, como una protesta imponente de la ciudad, por su situación insoportable. Sevilla no puede, no quiere vivir así ni un día más. Tal vo lu ntad tuvo ayer expresión formidable en la actitud de toda la ciudad, porque toda la ciudad exteriorizó ayer de manera arrolladora su propósito firme de poner fin a su vivir angustioso". Este y otros sucesos corno el de Casaviejas (Cádiz), en el que los anarquistas su blevados sufrieron una dura represión ( 19) ; las elecciones de lo s llamados "burgos podridos" (20); las del Tribunal de Garantías Constitucionales, guardián de las esencias 17. GIL ROBLES. José María. No fue po s ib le la pa z. Editorial Planeta, S.A. Barcelona 1998. pág. 71, n ota 1 3. 18. PABÓN. Jesús . Un e111ie rro. en Palabras en la Oposición. Pró lo go de Gil Robles. Talleres gráficos colectivos de Sev illa. Sevilla 193 5. pág. 1 82 - 183 . 19. Según la especie que corrió, Azaña dio personalmente or de n al Director General de Seguridad que "ni h er idos ni prisioneros. Tiros a Ja barriga". 20. Frase peyorativa usada en otros tiempos para designar un distrito sometido a la voluntad de un cacique y que Azaña aprovechó -seg ún Pabón en Palabras en la Opo sición, pág. 189-, para injuriar u un gran número de poblacion es y de ciudadanos que no tenían otro pecado que el de rechazar honradamente con sus votos. a la situación política que él representaba.
138 JOSÉ F. ACEDO CASTILLA republicanas, en las que el gobierno fue derrotado en toda regla al obtener cinco vocales titulares, mientras que la oposición obtuvo el resto de las vocalías, determinó que Azaña tuviera que dejar el poder el 8 de Septiembre de 1933. Fue llamado entonces Lerroux para presidir un gobierno de transición, quién cayó en el Parlamento durante el debate político celebrado el 3 de Octubre, por lo que Alcalá Zamora encargó a Martínez Barrios, todavía bajo la obediencia radical, la formación de un gobierno de izquierdas, a quien entregó el decreto de disolución de las Cortes. Por cierto, que meses antes Martínez Barrios en el debate sobre Casasviejas, había llevado Ja voz de la oposición en el Congreso, en el que en uno de sus mejores discursos apostrofó duramente a Azaña, diciéndole: "Sois el Gobierno de la sangre, el fango y las lágrimas". La Gaceta de Madrid del 1 O de Octubre de 1933, publicó el decreto de disolución de las Cotes Constituyentes, junto con el de convocatoria de elecciones generales que habían de celebrarse el 19 de Noviembre y 3 de Diciembre de 1933, y en las que, por primera vez, votarían las mujeres. III En aquellas elecciones, era natural que los paitidos de derechas concurrieran circunstacialmente unidos en una zona neutral y mínima de defensa, como se encuentran en una misma tabla salvadora los que están a punto de perecer en un naufragio. De esta suerte, el 15 de Octubre se conce1tó el llamado «Frente de derechas para las elecciones», en el que se fijaban como puntos comunes: la revisión de la legislación laica y socializante; la defensa de los intereses económicos del país, muy particularmente Ja agricultura, y una amplia amnistía para los presos políticos. De conformidad con estas directrices, Ja coalición de derechas presentó candidaturas en toda España. La de Sevilla capital -que fue la vencedoraestuvo encabezada por el Profesor Pabón de AP, a quien acompañaba el notable abogado, don Victoriano Valpuesta - a quien sustituyó por su fallecimiento el ilustre abogado don José Monge Berna)-, también de AP; el obrero ferroviario tradicionalista Ginés Martínez Rubio, y Jaime Oriol de la Puerta por Ja Federación Patronal Agraria.
A LA MEMORIA DE JESÚS PABÓN SUÁREZ DE URSINA l39 ---· Aunque la unión de las derechas católicas y monárquicas no obtuvo la mayoría, si consiguió una nutrid a representación de 217 diputados, es decir, dieciocho menos de los precisos para poder gobernar (21). Ante ello, no hubo otra solución que la de apoyar a Lenoux , que había logrado 100 escaños, a cambio de que se rectificara la política de las Cortes Constituyentes y se realizara una política de centro. En esta Legislatura a Pabón lo descubrieron y se descubrió como un excelente orador parlament ario. Su primera intervención fue el 21 de Diciembre de 1933, en una interpelación al Ministro de Instrucción Pública, con ocasión de discutirse la prórroga de los presupuestos de dicho Ministerio. El diputado sevillano -como le llamó Gil Robles (22)- en un gran discurso en el que hizo gala de su extraordinario dominio en la materia a la vez que de una singular destre za parlamentaria, atacó brio sa mente la labor desarrollada en ese departamento al margen y de espalda a l as Cortes. Otra de sus brillantes intervenciones fue otra interpelación al Ministro del ramo sobre las asociaciones estudiantiles universitaria s. A primeros de Octubre del si guie nte año, José María G il Robles, como Jefe de Ja minoría más numerosa de la Cámara, exigió la entrada de tres ministros de la C.E.D.A. en el Gobierno que se formó a la caída de Sampere. Más, aunque la C.E.D.A. eligió para ministros a tres personas de gran categoría profesional y de auténticas convicciones republicanas (Aizpun, Giménez Fernández y Anguera de Sojo), en cuanto se supo que había tres Ministros de derechas, la izquierda se echó a la calle llevando a la práctica la amenaza de Largo Caballero de que si "Gil Robles o cualquiera de sus secuaces entran a formar parte del Gobierno, el Pueblo -es decir, Largo Caballero y sus amigosse alzarían en armas" (23). A este fin, los socialistas -como tenían previsto-declararon la huelga general revolucionaria en toda España, pero la rebelión tomó pronto un caráct er triangular, con vértices en Oviedo, Barce21. El número total de escaños en el nuevo parlamento fu e 473 co n la siguiente cornposici6n: derechas 217. centro 163. izquierdas 93 (Santiago Galindo Herrero. los partidos Monárquirns, pág. 209-210). 22. GIL ROBLES, José María. No fue posible .... pág. 152. 23. DE MADARIAGA. Salvador. Espmia, pág. 354.
146 JOSÉ F. ACEDO CASTILLA en puridad y durante una década, quedó reducido a ser "una distinción honorífica" otorgada a sus componentes. Ante ésta situción, cuando en 1956 fue llamado Gonzalo Femández de la Mora (40) para formar parte del mismo, propuso a don Juan la conveniencia de constituir una Comisión permanente que diese impulso al organismo. Aceptada la idea, el proyecto se llevó a cabo en 1957, en que se constituyó la mentada comisión con Pemán como Presidente, Alfonso García Valdecasas como Secretario, y siete vocales: el Marqués de la Eliseda, Pedro Gamero del Castillo, Juan Ignacio Luca de Tena, Juan Antonio Gamazo, Gonzalo Femández de la Mora, Florentino Perez Embid y José Y angüas Messía, todos los cuales coincidían -seg ún Femández de la Mora ( 41 }-, en que "la única fuerza efectivamente restauradora era la de Franco, de aquí que su principal objetivo fuese el dejarse de "rupturismo", buscar, por el contrario, la aproximación entre ambos y llegar a un entendimiento con la comunión Tradicionalista", que era el único grupo monárquico que contaba con organización y mandos a escala provincial y regional. Este último supuesto se planteaba en un momento propicio. Después de varias reuniones en provincias, el 1 de diciembre de 1957 tuvo lugar en Madrid una Asamblea de Tradicionalistas de toda España, en la que se autorizó al abogado del Estado Jo sé María Arauz de Robles, para que al frente de una comisión se trasladase a Estoril y requiriese a don Juan para que de forma fehaciente manifestara si aceptaba o no los principios señalados por don Alfonso Carlos, como indispensable para la sucesión legítima de su dinastía. El acto se celebró el 20 de diciembre de dicho año, 1957, en uno de los salones de Villa Giralda, donde los comisionados fueron recibidos por don Juan, que tenía a su derecha a doña María y a su izquierda a la Infanta Pilar y al personal de su Casa. Leído por Jesús Arellano, diputado a Cortes por Navarra, los expresados principios - uno de los cuales era la Constitución natural y orgánica de la sociedad, y otro el reconocimiento de los derechos históricos de las distintas regiones que con sus fueros y libertades integran la unidad sagrada de la Patria-, don Juan contestó aceptando dichos principios, entregando 40. FERNÁNDE DE LA MORA , Gonzalo. Fra11 c o. don Jua11 y Pabón. Razón Española, Septiembre-Octubre 1995, pág. 182. 41. Ibídem. id.
A LA MEMORIA DE JESÚS PABÓN SUÁREZ DE URSINA 147 después el documento que contenía su aceptación, firmado y rubricado por él, compuesto de tres folios unidos co n un lazo bicolor y se llado con el esc ud o de la Casa Real. Tras ello, tocado con la boina roja de los requetés, con las insignias de Capitán General bordados en oro, recibió el homenaje de los asistentes y pr esid ió un almuerzo, el final del cual, pronunció unas palabras que terminaron con l os tres gritos de ¡Viva España!, ¡Viva el Requeté!, ¡Viva la Tradición! (42), entonándose a continuación el himno "El Oriamendi". Análogo significado, tuvo una posterior reunión de varios miles de tradicionalistas (el 5 de Octubre de J 958) en Lourdes, donde incluso la condesa de Barcelona, llevaba la boina blanca de las Damas tradicionalistas, y en donde el conde de Barcelona düigió a los reunidos un as palabras en las que una vez más y públicamente descalificó a los partidos políticos y mostraba su identificación con la Monarquía Tradicional (43). Para la operación de máxima reaproximación a Franco, a propuesta de José María Pemán y otros Consejeros, don Juan nombró al catedrático don Jesús Pabón y Suárez de Urbina, delegado suyo en España, en sustitución del Infante General don Alfonso de Orleáns (44). No cabe duda que para dicho cargo el profesor Pabón esta ba dotado de cualidades no comunes, historiador, político experimentado, orador excelente, y brillante escritor y periodista, quien al propio tiempo gozaba si no de la confianza, sí del respeto de don F ran cisco Franco. Este cargo Je costó a Pabón muchos disgustos y serios quebrantos económicos, ya que de inmediato fue de stituido por el Ministro de In fo1mación Manuel Fraga (45) de la Presidencia de la Agencia E.F.E. Al asumir las responsabilidades inh erentes al cargo, un o de sus piincipales propósitos fue el de agrupar a l os monárquicos que se habían distanciado por ser opuestos a la an terior política de enfrentamiento entre el Pardo y Estoril; incrementar y estrechar las relaciones 42. Un relalo literal de l acto. de sus antecedentes y aclaraciones posteriores en el fo ll eto El Acto de Estori/. 20 de Diernbre <le 1957. también lo acoge íntegramente José Gu1iérrez·Rave en El conde de Barcelona, Prólogo <le José María Pemán, Edito ri al Luca de Tena, Madrid 1963, piíg. 178-l 84 y Rafael Borrás Betrin en El Rey de /o s Rojos ... , pág. 214 -2 18. 43. FERNÁNDEZ DE LA MORA, Gonzalo. Don Juan de Borhó11 . Razón Española nº 60 . Agosto-S ep tiembre 1963, pág. 44. También Rafael Borrás, El rey de los Ro jos .... pág. 218-2 19 44 . FERNÁNDEZ DE LA MORA, Gon:i:alo. Franco .... pág. 183 . 45. SECO SE RRANO. Carlos. Jesús Pabón. El hombr e, el político .... pág. 47 .
148 JOSÉ F. ACEDO CASTILLA con los altos mandos del ejército, a cuyo fin es de destacar sus cursos de conferencias en la Escuela Superior del Ejército que le valieron la admiración y la amistad de l as más descollantes figuras de la milicia y realizar una política de armonía y de integración entre todos l os grupos interesados en la monarquía, empezando por Estmil, la Zarzuela y el Pardo (46). En este periodo, publicó dos libros importantes: El Rey y la Restauración (1964), y al año siguiente (1965) otro tan admirable como todos los suyos a favor de don Juan, La otra Legitimidad. Pero el sector de los nostálgicos de la Monarquía Parlamentaria y los "antifranquistas" partidarios de la ruptura (Sainz Rodríguez, Ansón, Calvo Serér ... ), le hicieron la vida impo si ble desde el primer instante. Véase a éste propósito, lo que en su biografía sobre don Juan escribió Ansón (47): "E l patinazo con el nuevo Delegado Político es de los que hacen época. El Pabón de 1964-1965 no tiene nada que ver con el düigente político de la CEDA, dinámico y emprendedor, que habían conocido Pemán y Pedro Sainz. Es ahora un hombre asustadizo y enfermo". Sainz Rodríguez descuartiza injustamente a Pabón, y olvidando que es uno de los grandes hi storiadores españoles del siglo XX, dice de él: "Hemos pasado de un inactivo a un incapaz. Es una rábula de juzgado". A ello hay que unir las manipulaciones de otros como Areilza, que después de haber sido Alcalde falangista de Bilbao, apologista del Estado totalitario, Dir ector General de Industria (48), y Emba ja dor en Buenos Aires, Washington y París, había abandonado definitivamente al régimen para llegar a Estmil como estrella política -cos a para lo cual Pabón era un obstáculo-, y junto a él, el General García Va liño que -c omo dice Ricardo de la Cierva (49)-pretendía dar el grito de Sagunto sin brigada Dabán en el campo militar y sin Canovas, en el orden político. 46. lbidem, /11tro ducció11 a Narvá e~ y su é poca de Jesús Pabón y S. De Urbina. Colección Austral Espasa Ca lp e. Madrid 1983. pág. 28. 47. ANSÓN. Luis María. Don Juan. Plaza & Jane s. Barcelona 1944, pá g. 349. 48. Vid el discurso de José María de Areil za en el 1 Congreso Sindical de FET de l as JONS: "Estado totalitario no es en ri gor sino un Estado poseedor de una doctrina y creyente apasionado de una fe nacional frente al esceptici smo cínico del antiguo Estado liberal, que como sa béis no profesaba ninguna", en Franci sc o Torr es G ar cía. ¿Por qué Juan Ca rlos? Franco y la Restauración de Ja Monarquia. F.N. Editorial. Madr id 1999, pág. 723. 49. DE LA CIERVA, Ricardo. Don Juan de Borbón. Al fin toda la verdad. Editorial Fé nix S.L. Madridejos (Toledo) 1997. pá g. 898.
A LA MEMORIA DE JESÚS PABÓN SUÁR.EZ DE URB IN A 149 Toda esta campaña contra el Delegado, hizo mella en el ánimo de don Ju a n. La ocasión o el motivo aireado que, según Carlos Seco (50), sirvió de pretexto para destituirlo, fue una s declaraciones que el 17 de Noviembre de 1966 hizo Fraga en su carácter de Ministro de Información en 'The Times" de Londres (51 ), en las que prefiguraba la sucesión de Franco a favor del Príncipe don Ju an Carlos. Refiere Sainz Rodríguez -quien dice tuvo del hecho una versión directa (52)- que don Juan le mandó a Pabón que protes tara y no protestó. Dijo que debía hacerlo la Familia Real. Entonces, le llamó a capítulo. Pabón se defendió, y don Juan al final le dijo: "Bueno, pues entonces es que discrepamos. Y corno el día que le nombré -dice Sainz Rodríguez que le dijo don Juan-había puesto su caita de dimisión en mis manos ... había llegado la hora de usarla". A Pabón lo sus tituyó un secretario que encabezó José María Areilza. La causa juanista oficial recuperó así la fracasada táctica de confrontación con El Pardo. Mas con ello don Juan -como reiteró Femández de la Mora (53}-perdió la última oportunidad de acceder al trono. Tras esta nueva frustración política, el Profesor Pabón como destaca de al Cierva (54)- no volvió al Consejo Privado y "abandonó del todo la política... Los dos fracasos políticos dejaron clavada una profunda amargura en el á nimo del mejor historiador que ha dado España, con Sánchez Albornoz, en este siglo". Replegado de nuevo a su cátedra, coronará su obra magna sobre Cambó, con la aparición de los tomos II y III. Poco después, en 1 O de Di ciembre de 1971, fue elegido por sus colegas, Director de la R ea l Academia de la Historia, para suceder al fallecido don Francisco Javier Sánchez Cantón, en cuyo cargo permanecerá hasta la fecha de su muerte. 50. SECO SERRANO. Carlos. Prólogo a Cambó. ... pág. XXII I. 51. PRAGA IRIBARNE, Manuel. Memoria breve de una vida poltrica. Editorial Planeta. Barcelona 1979, pág. 150. 52. SA!NZ RODRÍGUEZ, Pedro Un reinado .... pág. 270. Ricardo de la cierva recoge la entrevista literalmente en Don Juan de Borbón ... , pág. 901-092. 53. PERNÁNDEZ DE LA MORA Gonzalo. Franco .... pág. 183 . 54. DE LA CIERVA, Ricaro. Don Juan de Borbón .... pág. 902.
150 JOSÉ F. ACEDO CASTILLA Pa bón, que -según Fern ández de la Mora (55)- había esc rito sus memorias, las destruyó, excepto un epílogo escrito entre el 4 y el 14 de Septiembre de 1969, cuyo manuscrito entregó a su discípulo Carlos Seco, quien las publicó en el Boletín de la Academia de la Historia (Tomo CXCll , Cuaderno I, Abril, 1995, pág. 1-81 ). En esas páginas Pabón anota sus amargos recuerdos entre las fechas de su cese como delegado de don Juan en España en Julio de 1966, hasta que presentó su dimis ión como miembro del Consejo Privado que sería disuelto pocos día s después. En este fragmento hay una noticia impotantísim a. Cuando la Reina Victoria vino a España, para asistir al bautizo de su biznieto, el Príncipe Feli pe (8 de Febrero de 1968) -s egún nos dice Pabón (56)-, habló un momento, a solas, co n Franco en la Zarzuela, y le dijo: "General. esta es la última vez que nos veremos en vid a. Quiero pedirle una cosa. Usted, que tanto ha hecho por España , termine la obra. Designe Rey de España. Ya son tres. Elija. Hágalo en vida: si no, no habrá Rey. Que no quede para cuando estemos muertos. Esta es al única y última petición que le hace su Reina". Y añade: "Franco, emocionado, le contestó, con firmeza: "Serán cumplidos los deseos de Vuestra Maje stad''. Do ña Vi ctoria dio por terminada la entrevista, liberando, cortésmente, a Franco: "Yo sé cuantas son las ocupaciones de un hombre de Estado. No se preocupe de mi ... " Yo he pensado siempre -concluye Pabón (57)- cómo de ese día arranca lo hecho por Franco en la sucesión. Por primera vez, "se comprometió y decidió". Ló pez Rodó (58), nos da una vers ión parecida y Fernández de la Mora (59), piensa de la mis ma forma y cree que "só lo después de ese encuentro Franco resolvió ex plicitar la decisión que, desde hacía muchos años, venía meditando". 55. FERNÁNDEZ DE LA MORA , Gonza lo. Fr anc o ..... pág. 18 4. 56 . PABÓN. Jesús. Páginas de unas memorias pedidas, pág. 17. 57. Ibidem. pág. 18 58. LÓPEZ RODO, Laureano. La larga marcha hacia la Monarquí a. Editorial Noguer S.A. Barcel ona 1977, pág. 270. 59. FERNÁNDEZ DE LA MORA. Gnnzalo. Franco, .. ., pág. 185.