Faucha Pérez, F. J. y Fernández Sanz, J. : Los toros y su mundo en los Carabancheles, s. XVII-XXI, Madrid, Ediciones La Librería [Reseña]
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Fig. n.º 40.- Faucha Pérez, Francisco Javier y Fernández Sanz, Jesús (2014): Los toros y su mundo en los Carabancheles (s. XVII-XXI), Madrid, Ediciones La Librería, 204 páginas. Revista de Estudios Taurinos N.º 38, Sevilla, 2016, págs. 239-242 Pocos topónimos más evocadores en la historia del toreo que el de los Carabancheles. Justamente esta sugestión es la que ha movido a sus autores, licenciado en Historia del Arte y en Filología Francesa el primero, licenciado en Historia y en Periodismo el segundo, y ambos excelentes conocedores del lugar y del mundo de los toros, a abordar una narración, al mismo tiempo erudita y sentimental, del desarrollo de la vida taurina en el territorio de Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo desde el siglo XVII hasta nuestros mismos días. Así, junto con Maq. Revista 38 final ok 28/6/16 14:49 Página 239
Carlos Martínez Shaw 240 un recorrido cronológico (en el que los datos se conjugan para ofrecernos una aproximación social y cultural a la temática), el libro se completa (al hilo del relato) con una amplia antología de textos y un igualmente extenso despliegue de imágenes que ayudan a ilustrar vigorosamente el discurso explayado a lo largo de sus páginas. Y de ese modo, nos encontramos con una solvente monografía que es además la única de la que disponemos hasta el día de hoy. Las noticias que unen los espectáculos taurinos con los dos lugares gemelos arrancan del siglo XVII, cuando el duque de Uceda «corre dos toros en un corral de Carabanchel». En el siglo XVIII los festejos son ya corrientes en ambas poblaciones, como señalan tanto los testimonios literarios (la descripción del viajero francés Étienne de Silhouette sobre los doce toros corridos en Carabanchel de Arriba, aunque en 1729 y no en 1727) como los iconográficos (el espléndido cartón de Ramón Bayeu en el Museo de Historia de Madrid). A finales de la centuria está atestiguada la presencia de artistas y toreros, como el famoso Costillares, que quizás matara aquí su último toro (aunque el retrato del diestro atribuido a Goya en el libro sea en realidad una obra de Francisco Domingo Marqués fechada en 1880). También en esta época finisecular ambas poblaciones se ponen de moda y atraen a su término a algunos encumbrados nobles, que construyen aquí sus fincas de recreo, entre las que destaca la quinta real de Vista Alegre, cuya época dorada coincidirá con los últimos años del reinado de Fernando VII. A mediados del siglo XIX, junto a la quinta real (que será adquirida por el marqués de Salamanca en 1859), cobra importancia la quinta de Miranda, propiedad de la condesa de Montijo, que no sólo cuenta con la presencia de su hija Eugenia, la futura emperatriz de Francia, sino que se ilustra con las continuadas visitas de intelectuales, artistas y escritores, destacando entre estos últimos Prosper Merimée, el famoso creador de Carmen. Son años de gran Maq. Revista 38 final ok 28/6/16 14:49 Página 240
dinamismo, donde se suceden las efemérides, como el homenaje tributado a Paquiro en 1850 o como la construcción de la primera plaza estable en Carabanchel Bajo en 1846, hecho que no supone el fin de las tradicionales corridas de Carabanchel Alto, como atestigua el magnífico cuadro de Eugenio Lucas del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, que nos ha dejado una imagen imborrable de un festejo taurino en 1856. Y a finales de siglo, mientras los Carabancheles crecen aceleradamente en número de habitantes, ya camino de convertirse ambos en un barrio de Madrid, las corridas en uno y otro lugar han adquirido la categoría de un tópico, como queda reflejado diamantinamente en el famoso dúo de La Verbena de la Paloma de 1894, cuando Susana provoca a Julián afirmando que se irá con Don Hilarión de verbena «y a los toros de Carabanchel». Ahora bien, desde los comienzos del siglo XX, mientras la fiesta decae en Carabanchel de Arriba, la historia taurina de ambas poblaciones se confunde irremediablemente con la historia de la plaza de Vista Alegre, inaugurada en Carabanchel de Abajo el 15 de julio de 1908, con un cartel formado por Ricardo Torres Bombita, Rafael González Machaquito y el mexicano Rodolfo Gaona, que se ven haciendo el paseíllo en una de las muchas fotografías que enriquecen la obra. De este modo, el resto del libro se convierte en una crónica de la vida de la Chata, el sobrenombre popular con que se conoció a la plaza por su escasa altura, siguiendo una frase de Don Benigno. Casi treinta años de actividad se desenvuelven hasta la sublevación de Franco y la guerra de 1936-1939, que deja el coso completamente arruinado, de modo que ha de transcurrir una larga década hasta su reconstrucción en 1947, año en que inicia la última etapa de su existencia. Aquí, las descripciones de las tardes de sonadas funciones taurinas (muchas de ellas protagonizadas por Luis Miguel Dominguín) se alternan con las pinceladas (y las imágenes) dedicadas a resaltar la presencia de Recensiones de libros 241 Maq. Revista 38 final ok 28/6/16 14:49 Página 241
visitantes famosos, como el Che Guevara, Sofía Loren, Orson Welles, Salvador Dalí… Sin embargo, el calvario de Vista Alegre empezará en los años setenta, cuando, sin que se advierta ningún signo de decadencia en el terreno estrictamente taurino, la inmisericorde especulación inmobiliaria amenace a la veterana plaza. Mientras se dirime este drama, el coso de Vista Alegre sirve a otros fines: la concentración sindical unitaria de UGT y Comisiones Obreras (reprimida por los tristemente famosos grises), el mitin subsiguiente a la legalización del Partido Comunista de España, el festival flamenco con Rafael Farina y La Paquera de Jerez como cabeza de cartel… Finalmente Vista Alegre sucumbe bajo la piqueta en 1995, aunque todavía habrá toros en su recinto (que pronto pasará a llamarse Palacio Vistalegre), en la plaza de cubierta móvil inaugurada en el año 2000 con una corrida lidiada por Curro Romero, José María Manzanares y Enrique Ponce. Y así, con más pena que gloria, llegamos al final, sintetizado de forma rotunda por los autores de un libro bien pensado, bien escrito y bien documentado: «Hoy apenas quedan argumentos para vislumbrar un resurgimiento de la fiesta taurina en Carabanchel. Atrás quedaron muchas jornadas de paseíllos, olés, protestas, trofeos, éxitos y sueños truncados. Hace ya mucho tiempo que las aldeas carabancheleras del siglo XVII, con los nobles que iban a correr toros, han dado paso al multiétnico distrito madrileño del presente». Y con estas palabras, tan realistas como melancólicas, se pone punto final a la apasionante historia plurisecular de uno de los espacios más emblemáticos de la fiesta de los toros en España. Carlos Martínez Shaw Fundación de Estudios Taurinos Carlos Martínez Shaw 242 Maq. Revista 38 final ok 28/6/16 14:49 Página 242