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Individuo y globalización

González Ruiz, Agustín

Abstract

1. Una Nueva Situación. 2. Globalización Y Globalismo. 3. In Dividuo Yglobalización.

Full text

1 An onio Tabucchi, T is ano mue e, Ba celona, Anag ama, 2004 (Milan, 2004). THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 37, 2006. INDIVIDUO Y GLOBALIZACIÓN Agus ín González. Uni e sidad de Ba celona Resumen: 1. Una nue a si uación. 2. Globalización y globalismo. 3. Indi iduo y globalización. Abs ac : 1. A new si ua ion.2. Globaliza ion and globalism. 3. Indi idual and globalliza ion. «No quisie a moles a al uni e so/ Ag adece ía, se me pe mi a,/ C uza los con ines en silencio/ Con el paso sigiloso de los con abandis as/ O como cuando se abandona una ies a./ De ene sin es idencias/ El pis ón de los pulmones,/ Y deci le al amado co azón/ -Medioc e músico sin i mo:/ “Después de 2.6 billones de la idos,/ Debes es a cansado; po an o, g acias y bas a”/ Como decía, si es posible./ Si no ue a po los que se quedan,/ Po la ob a inconclusa/ (Toda ida es inconclusa)/ Po las g ie as y plagas del mundo;/ Si no ue a po los asun os pendien es,/ Po las c ecien es deudas,/ Po los an e io es imp o ogables comp omisos» P imo Le i. Go ka, g acias po el egalo de u amis ad. 1. Un a nue a si uación . Los p ocesos in eg ado es han seguido di e en es pau as a lo la go de la his o ia pe o siemp e pa iendo de la espues a a la p egun a ¿quién soy?:hijos de Dios, súbdi os, ciudadanos, indi iduos, p ole a ios, ue on los que c ea on los einos eoc á icos, las epúblicas, las democ acias, los comunismos. De que la mayo pa e de nues os e e en es ya no e an álidos, de que algo había cambiado nos dimos cuen a el día en que el p ime hongo a ómico a asó miles y miles de idas. «¿Sabes cuándo odo le quedó cla o, en cambio? Cuando odo pa ecía ya cla o y había acabado ya, el seis de agos o del cua en a y cinco. A las ocho y cua o de la mañana, si quie es sabe ambién la ho a. Aquel día T is ano comp endió que el mons uo ya encido es aba cediendo su luga a las mons uosidades de los encedo es... e a el segundo c imen con a la humanidad de es e aleg e siglo que es á acabando... aquella mañana la p ime a bomba a ómica u ilizada como a ma de des ucción masi a cayó sob e una ciudad de nues o mundo, aniquilándola e incine ando a doscien as mil pe sonas. Digo doscien as mil, y omi o las miles de mue es de después, y los nacidos mue os, y odos los cánce es... y no e an soldados, e an ciudadanos ine mes, culpables de no ene culpa alguna...1«, y quedamos «inme sos en una comunidad global de la amenaza». La mue e dejó de se cosa de los dioses y pasó a manos de los homb es. Aho a enemos que au op o e- 252 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui 2 Véase A. González (2002). Cap. La iden idad en la sociedad que iene. 3 Gio gio Agamben, Homo sace , Valencia. P e-Tex os, 1998 (1995). 4 Ibidem. Págs. 164 - 211. 5 Pe e Slo e dijk, En el mismo ba co, Mad id, Si uela, 1994 (1993). Pág. 67. ge nos de noso os mismos pa iendo de ni eles de igualdad cada ez más uni e sales po que odos es amos en el mismo ba co. La di e encia en e el p oceso de globaliza- ción de nues o iempo y los an e io es consis e, undamen almen e, en que su alcance se p e ende plane a io y en el ilimi ado pode de su ecnología. P. Slo e dijk (En el mismo ba co, No mas pa a el pa que humano), G.Agamben (Homo sace . I y II), R. Sa anski (¿Cuán a globalización podemos sopo a ?), E. Mo in ( El mé odo. V), en e o os, y en la senda que ab ió M. Foucaul (Gobie no de los homb es), se han p egun a- do po los elemen os y o mas cons i u i as de es a « e ce a insula ización», de es a «iden idad plane a ia», de es e «globalismo». La nue a si uación, a i ma M. Foucaul –La Volon é de Sa oi : His oi e de la Sexuali é I (1976) y Di s e éc i s III (1994)- apa ece en el momen o en que se pasa del Es ado e i o ial al Es ado de población. El Es ado e i o ial du ó, en la cul u a occiden al, has a el siglo XVII.2Es en ese siglo cuando nacen y se ponen en ma cha una se ie de ins i uciones de ca ác e o ma i o- disciplina io -escuelas, ejé ci os, cen os de o mación, uni e sidades, hospi ales- que con o man lo que denomina la ana omopolí ica del cue po humano. Los p ocesos de o mación y ansmisión del sabe , que habían sido compe encia de la amilia, de la iglesia, de los g emios, aho a pasan a se compe encia del Es ado. Se inicia el Es ado de población. Pe o es o no signi ica que se cambie el uno po el o o ni que se abando- nen las pa celas de pode : el Es ado de población es, ambién, Es ado e i o ial. Es el paso de la polí ica a la biopolí ica, momen o en que «el da o biológico es, como al, inmedia amen e polí ico y ice e sa», has a el pun o que, «El o ali a ismo de nues o siglo iene su undamen o en es a iden idad dinámica de ida y polí ica, y, sin ella, sigue siendo incomp ensible». Biopolí ica que a i ma como de echos undamen ales el de echo a la ida, al cue po, al bienes a , a la salud, al ocio, de echos que se sus en- an sob e la sac alización de la ida como zoe, y que ienen a la humanidad como ho izon e e e encial. Son de echos p opios de odo se humano, del «cualsea» en el plan eamien o de G. Agamben, o del «homb e sin a ibu os» en el de R. Musil. La Decla ación de los de echos del Homb e y del Ciudadano de 1789 y la Decla ación de los de echos del Homb e de 1948 pe ilan ese homb e de ningún si io. «Esa nuda ida na u al que en el An iguo Régimen e a polí icamen e indi e en e y pe enecía, en an o que ida c ea u al, a Dios, y en el mundo clásico se dis inguía cla amen e –al menos en apa iencia- en su condición de zoe de la ida polí ica (bios), pasa aho a al p ime plano de la es uc u a del Es ado y se con ie e incluso en el undamen o e eno de su legi imidad y de su sobe anía.3». «Nuda ida» que es an e io al ius soli y al ius sanguinis4( de echo de o igen, de echo de nacimien o), y es a al a de pa e nidad es la que p oduce é igo al homb e, la que le hace sen i se desampa ado, po lo que, «el hué ano géne o humano ha in en ado o mula un nue o p incipio pa a la cope e- nencia de odos en un mode no ho izon e de unidad: los de echos humanos.5« 253 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006 6 Ibidem. Pág. 98. 7 Ibidem. Págs. 98-100. 8 Hace ein a años Oc a io Paz ya señalaba lo no edoso de es a up u a con la adición como di e en e a odas las up u as an e io es: «Se en iende po adición la ansmisión de una gene ación a o a de no icias, leyendas, his o ias, c eencias, cos umb es, o mas li e a ias y a ís icas, ideas es ilos; po an o, cualquie in e upción en la asmisión equi ale a queb an a la adición. [...] la an igua adición e a siemp e la misma, la mode na es siemp e dis in a. [...] O a di e encia: nues o u u o es po de inición aquello que no se pa ece ni al pasado ni al p esen e: es la egión de lo inespe ado, mien as que el u u o de los an iguos medi e áneos y de los o ien ales desemboca siemp e en el pasado.[...] Podemos deci aho a con cie a ce eza que la época mode na comienza en ese momen o en que el homb e se a e e a ealiza un ac o que hab ía hecho embla y eí al mismo iempo a Dan e y a Fa ina a degli Ube i: ab i las pue as del u u o» (Los hijos del limo, Ba celona, Seix Ba al, 1974). El indi idualismo de los de echos humanos, del Es ado de población, («indi iduos que, po su modo de ida y la conciencia de sí de que hacen gala, pueden desc ibi se como islas nómadas») pe enece a lo que P. Slo e dijk denomina « e ce a insula ización6«, que se ca ac e iza po esa o andad y po la endencia a la eno ación aboliendo la epe ición. Hemos pasado del «así lo hicie on», p imado de la epe ición, a la segu i- dad de que las idas pasadas no ienen nada que deci sob e el p esen e y a que el p esen e nada iene que apo a a un u u o que di ícilmen e podemos imagina . «El úl imo homb e en el indi idualismo de la e a indus ial ya no es el amable posi i is a que ha in en ado la elicidad, con sus pequeños place es pa a el día y pa a la noche. El úl imo homb e es más bien, el homb e sin e o no. És e se cons uye en un mundo en el que ya no se econoce p imado alguno a la ep oducción. Indi iduos de es e ipo son, según se comp enden a sí mismos y aún más según su posición en el p oceso gene a i o, an o nue os como úl imos. [...] Es o, pa a la pe cepción que la sociedad iene de sí misma, p oduce consecuencias apenas ap eciables; una sociedad de nue os y úl imos se e a sí misma como una pandilla sin sus ancia, como un espacio de incalculables ec o es.7». No hay es amen os, sino ecue dos de ida; y la o ma de he eda , de ansmi i el pasado al p esen e se á comple amen e di e en e.8 Los ma cos de nación , de es ado, son insu icien es y el nue o indi iduo a dando la espalda a la polí ica educiéndola a pu a adminis ación: exige que le esuel an los p oblemas del día a día sin pensa a dónde conduce odo es o. «Pa a la cons ucción de la sociedad, la e ce a ola necesi a indi iduos, los cuales, a su ez, cada ez necesi an menos de la sociedad», y, po eso, la legión de los indi e en es en polí ica no deja de aumen a . La « e ce a insula ización» se gobie na con la hipe polí ica y la globaliza- ción es su ensión. Una y o a ya no hablan al indi iduo, se p eocupan de sus p oduc- os, de su ac i idad, de su epide mis, y «el es ado se con ie e en un cas illo de a ena, el absen ismo mue de con o acidad odas las es uc u as de apa iencia sólida, los ínculos sociales gi an en el acío: es la época «sin sín esis», de la que Robe Musil habló po p ime a ez, que empieza a mos a sus exigencias». La hipe polí ica gene a écnicos, no polí icos. Es e nue o indi idualismo es el que es á cons uyendo la hipe globalización, y aho a son los homb es los que se ocupan de las cosas de los homb es. Pe o la hipe polí ica, al mismo iempo, al se un ma co en el que el indi i- 254 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui 9 Ibidem. Págs. 74-75. 10 Rüdige Sa anski, ¿Cuán a globalización podemos sopo a ?, Ba celona, Tusque s, 2004 (2003). Págs.15-16. duo no se econoce, p opicia el que los homb es busquen « egene a se en pequeñas unidades» an e la necesidad de una iden idad, pues el ciudadano de la globalización nunca acaba de oma se en se io que esa sociedad sea la suya. P edice P. Slo e dijk: «G andes egiones se sepa a án, en huelgas la en es o mani ies as, del dic ado mundial del capi al globalizado. Igualmen e, como se es á iendo ya hace iempo, po ciones de población dignas de se omadas en cuen a le ol e án la espalda a odos los polí icos con una indi e encia enemiga.»9 2. Globalización y globalismo. Las bombas de Hi oshima y Nagasaki, el hongo a ómico al que nos e e íamos, hicie on comp ende al pueblo japonés –al igual que le había pasado a T is ano- que la si uación había cambiado adicalmen e: ya no se a aba de más o menos mue os, algo que las gue as siemp e han p esupues o, sino de la posible desapa ición de la inmensa mayo ía o de la o alidad los japoneses. Se indie on sin apenas condiciones. Eligie on en e la mue e segu a que de o ma inmedia a o os homb es podían in ligi les y la ida con espe anza que les asegu aba la paz. Desde ese momen o, el miedo a ómico no ha hecho más que c ece . Todo lo elacionado con in o mación sob e la posibilidad de ene , o es a en camino de ene , bombas a ómicas es no icia p i ilegiada en los medios de comunicación de odos los países. La agilidad de la ida humana an e el posible uso des uc i o de a mas bac e iológicas, de los con aminan es alimen icios, de las consecuencias de las ans o maciones gené icas, es un hecho. Es un hecho que enemos conciencia (miedo) de la capacidad des uc i a de nues a ecnología en el ámbi o mundial. Po o o lado, la e idencia del saqueo económico e indus ial, la explo ación indisc iminada de los ecu sos del plane a, ponen an e nues os ojos la conciencia de que «globalización signi ica el expolio de nues o plane- a». «Bas e el esbozo de es os emas pa a esal a que la globalización mode na ha comenzado con la globalización de la angus ia y del pánico.»10No menos e iden e es que, desde la caída del mu o de Be lín, no hay al e na i as económicas, el capi alismo se ha con e ido en el único sis ema. No hay economías, sólo una economía. En es a econo- mía global, odo es á elacionado con odo, los agen es deses abilizado es pueden ac ua -«e ec o ma iposa»- en cualquie momen o y desde cualquie luga . También es un hecho que la mode na ecnología, en especial las écnicas comunica i as, ha c eado un mundo au o e e encial en iempo eal: sin mo e nos del sillón pudimos e la caída de la To es Gemelas, lo que pasó en las di e en es bolsas, la in asión de A ganis án, las epe cusiones en el con ol de los iajes aé eos, en la en ada de ex an- je os en EE.UU, la conside ación del e o ismo como amenaza global. Pe o no odo son malas no icias, ambién hay hechos posi i os. El empleo masi o de los a ances 255 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006 11 Mº José Fa iñas Dulce, Me cado sin ciudadanía. Las alacias de la globalización neolibe al. Mad id, Biblio eca Nue a.2005. Pág. 31 12 R. Sa anski, opus ci . Pág.21. ecnológicos que se usan pa a e adica epidemias o pa a emedia las en e medades, pa a lucha con a las hamb unas; la c eación de o ganismos ansnacionales (Amnis- ía In e nacional, G eenpeace, UNESCO, las Comisa ías pa a los De echos Humanos y pa a los e ugiados, Médicos sin on e as y ONG gene ales) que se ocupan del homb e y de la humanidad. Los de echos humanos, la condena de los c ímenes con a la humanidad, la conciencia humani a ia, son, en e o as, « o mas dichosas de comuni- dades de coope ación global». La globalización no es, ni nunca ha sido, algo único. Globalizaciones han sido la ex ensión del uso del la ín, del ancés y, aho a, del inglés, los sis emas de comunica- ción, los lenguajes cien í icos, los sis emas de na egación, los sis emas de anspo e –ca e e as, e oca iles, ías-. Pe o odos es os p ocesos no solían in e e i nega i a- men e en los indi iduos, ni en las di e en es sociedades o pueblos. Son, e an, o mas de soluciona p oblemas que a ec an a casi odas las sociedades. «En sí mismo, el é mino globalización hace e e encia un p oceso dinámico, según el cual «globaliza- ción» signi ica ía li e almen e con e i algo en «global»; po lo an o, exis en muchos elemen os suscep ibles de se globalizados y es o con ie e al p opio é mino «globali- zación» en un é mino con signi icado polisémico11». Debemos, pues, dis ingui , en p incipio, dos usos del é mino: como concep o desc ip i o de de e minados p ocesos his ó icos socio-cul u ales, y como «concep o p esc ip i o y no ma i o de una de e mi- nada es a egia polí ica y económica». En ambos casos hay que deja bien cla o que no son p ocesos na u ales, necesa iamen e dados, p ede e minados. Son siemp e p ocesos cul u ales, en el más amplio sen ido de cul u a (polí icos, económicos, eligiosos, sociales, es a egias de dominio, de pode , e c.). El p esc ip i o es el p oceso que se da a pa i de los se en a cuando la des egula ización p oduce oda una se ie de cambios sociales, económicos, polí icos, ag a ados po la caída del comunismo, pe o que no es á de e minado ni po la e olución de las nue as ecnologías, ni po ninguna ley na u al o económica. La posible p esc ipción -como única y necesa ia- es una p es- c ipción ideológica del neolibe alismo o del ambién denominado undamen alismo del lib e me cado. «Po eso no sólo enemos que habé noslas con las globalizaciones, sino ambién con el «globalismo» como idea o ideología.» Expandi se, en cualquie a de sus mani es aciones, u bi e o bi, es su ma ca o igina ia, el denominado común de odas las globalizaciones. Se pa e de la idea de una sociedad uni a ia, de la sociedad uni a ia como luga deseable, como di ección úl ima de la ealidad. El que es a ealidad mues e cons an emen e las di e encias, los desga os, las i alidades, los con lic os, se supe a pensándolos como enómenos de ansición. No es muy ealis a es e p esupues o, pe o es que «el globalismo no es an o una desc ipción de la ealidad cuan o un pos ulado. Del se global hace un ene que se global.»12 256 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui 13 Ibidem. Pág. 75. 14 M.J.Fa iñas Dulce, opus ci . Pág., 36 Sa anski, más que de globalización, habla de globalismos. En p ime luga , el globalismo polí ico o neolibe alismo, que, al igual que su an eceso ideológico, el libe alismo económico, es la ideología del capi alismo. Desde que la eligión dejó de se el e e en e del odo, la polí ica ocupó su luga . La polí ica como el gobie no de los homb es po los homb es que alcanzó su ceni con el cul o a la azón polí ica. «Y esa o alización de la polí ica signi ica ambién que lo que no puede aduci se a lo polí ico se con ie e en i ele an e.» El economicismo neolibe al odo lo mide en dine o: gue as, ca ás o es, desg acias, en e medades, has a países, odo acaba siendo asado. Al inal de la no icia siemp e apa ece su alo ación económica. La g an pa ida del mundo la juegan los in e eses del capi al; su in p imo dial elimina odas las abas que di icul en sus mo imien os y ganancias. Pa a es e globalismo, el mundo es un indi iso de ansacciones come ciales, un g an me cado. Es el p imado de la economía, a la que, piensan, han de se i el Es ado y la cul u a. «A pesa de odo, o p ecisamen e po eso, hemos de deci que lo global se ha con e ido en el escena io de la economía, de los medios de comunicación, de la polí ica, de las es a egias y de las es a egias con a ias. Ya no es amos aho a an e el odo de la eología, de la me a ísica, del uni e salismo y del cosmopoli ismo; en el momen o ac ual enemos que habé nos- las con odo lo que ha pasado a se obje o de la elabo ación económica, écnica y polí ica.»13 «La globalización económica neolibe al se man iene undamen almen e sob e la icción del enómeno nue o, na u al y homogéneo de la globalización económica, inancie a y ecnológica, que ha de conduci nos, de la mano in isible de la economía de lib e me cado, a un seduc o p og eso económico y a un desa ollo uni e sal sin lími es y pa a odos» 14. Se ca ac e iza po una expansión sin lími es, sin on e as, del capi al, ya o almen e ansnacional; po el peso cada ez más impo an e de las g andes mul inacionales en la economía mundial y el desplazamien o del Es ado- nación en el con ol de sus economías, y po los g andes a ances de la ecnología y de los nue os sis emas de comunicación que acaban ans o mando el iempo en un p esen e con inuo y el mundo en una, como e emos, aldea global. Se basa «en un capi alismo inancie o de ámbi o plane a io, di uso, lexible, ecnológico y especula i- o, sin nomb e, sin ubicación nacional, pe o cada ez más ue e e incon olado y cada ez más desin i ucionalizado, des egulado social y inancie amen e, y despoli izado, es deci , cada ez más ca en e de no mas», que, cu iosamen e, acaba á des uyendo los ámbi os de libe ad y p o ección del indi iduo que pa ecían se undamen ales pa a el libe alismo o iginal, el capi alismo keynesiano. Es, en de ini i a, una modalidad capi alis a basada en el lib e me cado, des egulado polí icamen e, que exige necesa ios cambios polí ico- cul u ales pa a su desa ollo; un capi alismo inancie o y come cial que busca su legi imación en las eglas del lib e me cado, que él mismo ansg ede una y o a ez y que es á «dando luga a la concen ación de sec o es de g an iqueza, 257 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006 15 Ibidem. Pág. 73 jun o a g andes masas de mise ia y un g an núme o de población mundial supe lua y desp o is a de de echos, po que no puede con ibui a la gene ación de ganancias den o del sis ema capi alis a15». Una asime ía no menos impo an e que la económica es la que se p oduce en e el capi alismo global y el abajo. «Se globaliza el capi al pe o no se globaliza el abajo». Tan o se ha p edicado desde odos los o os que la libe ación del me cado de abajo es undamen al pa a el me cado que nos ha llegado a pa ece no mal. El diálogo capi al- ue za de abajo que p opició el es ado del bienes a se ha o o. Los sindica os se han quedado sin in e locu o , ya no pueden habla con la emp esa de ú a ú po que la emp esa es, casi siemp e, un adminículo de alguna ansnacional, po que pueden desmenuza el p oduc o pa a epa i su p oducción, po que pueden des e i o ializa - la. Lo no mal en nues os días es que los sindica os dialoguen pa a educi los despi- dos, pa a consegui despidos en las mejo es condiciones, pa a hace oda clase de es ue zos – educción de jo nada, no aumen o sala ial, ees uc u ación de plan illas- con al de man ene la emp esa. Han pasado de lucha con a el capi al a lucha po man ene el capi al. El capi al exige igualdad de a o en cualquie pa e del mundo –globalización- la ue za de abajo, po el con a io, es á some ida a las egulaciones in e nas, o des egulaciones, de los di e en es Es ados. Los lujos de capi al no ienen on e as y, sin emba go, esas mismas on e as cada ez son más ígidas pa a la lib e ci culación de los abajado es. Po que a la ho a de la e dad, «la di isión in e nacio- nal del abajo mode a las demandas labo ales y amino a los cos os de mano de ob a», como eza uno de sus p incipios. ¿Qué di icul ades iene el capi al pa a ins ala se en cualquie luga del mundo y qué acilidades ienen los inmig an es pa a mo e se en busca, simplemen e, de pues os de abajo pa a subsis i po que no lo pueden hace en sus luga es de o igen?; ¿qué abas ponemos a las ansnacionales pa a ins ala se en nues o país y cuán as leyes gene amos pa a el con ol de la inmig ación o cómo sellamos nues as on e as an e las oleadas de abajado es de países menos desa olla- dos, a los que con ecuencia solemos c iminaliza o es igma iza ? El abajo ha pasado, de se un medio pa a la in eg ación del indi iduo en la sociedad a se un « ac o de ma ginación y exclusión de la sociedad capi alis a global». Un me cado de abajo des egula izado -aspi ación undamen al del capi alismo-, los abajado es desp o egidos, el despido lib e, e c., son condiciones labo ales que nos e o aen al s. XIX. En es a asime ía, c eo yo, ambién el neolibe alismo ha aicionado la iloso ía del libe alismo económico: la del equilib io abajo-capi al como undamen al pa a el desa ollo sos enido de la p ospe idad y el p og eso. Los alo es de la democ acia libe al –libe ad, jus icia, igualdad- ya no cuen an en el capi alismo neolibe al. Y es que la globalización económica iene mucho que e con el dine o y muy poco con los indi iduos o el p og eso social. En segundo luga , el globalismo an inacionalis a, que a anca de la necesidad de supe a las concepciones nacionalis as de los di e en es ascismos del siglo XX y sus 258 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui 16 Sa anski, opus ci . Pág. 24. 17 M.J. Fa iñas Dulce, opus ci . Pág. 85 unes as consecuencias, po un lado, y, po o o, de la necesidad de p escindi de las di icul ades iscales, labo ales, económicas, e i o iales, legisla i as, p opias de los Es ados. «Según es a a ian e, a a és de una ed plu al de uniones ansnacionales y apoyándonos en las écnicas de la comunicación y del á ico, hemos de libe a nos de las incubado as nacionales y de los es ímulos asociados a és as.»16Cualquie si io puede se mi hoga . Da igual las azones po las que se elija, odas son álidas pues «mi pa ia es á allí donde me aya bien». Es e globalismo ol ida que los homb es habi an aquí o allí, pe o no en lo global, que la ape u a al mundo como sen ido de ida no depende del mo e se po el mundo. Desde el a aigo es más ácil en iquece se con la expe iencia de los o os y de lo o o. Po el con a io, el desa aigo que como di isa de mode nidad p opugna es e globalismo iene como obje i o inculca en los indi iduos el sen ido p io i a io de pe enencia al odo al mismo iempo que se ponen en e iden- cia las es echeces de los nacionalismos. Uno de los e ec os más e iden es a que es amos asis iendo es, p ecisamen e, el desplazamien o del Es ado de sus unciones p o ec o as sob e la salud, la educación, las ene gías, los anspo es, la segu idad social, la i ienda, el con ol sob e el capi al pa a una más iguali a ia edis ibución de la en a. «El neolibe alismo comenzó a impone se en el mundo a pa i de una a asa- llado a c í ica a la in e ención del Es ado en la economía, que en los hechos pasaba po anula y me can iliza los de echos conquis ados po las clases abajado as a lo la go de muchos años de lucha». Es la decla ación de la ine icacia del Es ado en e a la e icacia de la p i a ización -dado que el capi al es el único que puede p oduci los bienes y se icios que necesi a el ciudadano en la can idad y calidad que los iempos equie en. Bas a á, po consiguien e, con deja que esas unciones se ayan de e io an- do pa a lle a a cabo las p og esi as polí icas de p i a ización a que es amos asis iendo desde los años se en a en odos los Es ados de nues o en o no. Cu iosamen e, una pa e impo an e de esos se icios p i a izados acaba p oduciendo pingües bene icios a las emp esas ges o as, la inmensa mayo ía ansnacionales. La unción del Es ado queda elegada al con ol de la población en su más amplio sen ido (la biopolí ica a que nos e e íamos an es), a acili a el descon ol egula i o del capi al y a eje ce la capacidad coe ci i a po medio de sus in ini as leyes, dec e os y no mas de obligado cumplimien o. La polí ica de la globalización p e ende es a pode a la polí ica es a al-nacional. Es lo que se denomina el «sen ido común neolibe al», la acionalidad del pensamien o único, que nos llega a hace c ee que la libe ad del me cado capi a- lis a es la única al e na i a posible. Es e globalismo an inacionalis a a que se e ie e Sa anski man iene una elación ambigua, más que dialéc ica, con la cul u a. Po un lado: «A la ideología de la globali- zación le in e esa, más que nada, con e i en «global» una cul u a única, absolu a, uni e sal, acional, de p og eso, hegemónica o, dicho en o os é minos, una «cul u a global», que domine oda posible mani es ación cul u al al e na i a17». La cul u a 259 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006 18 Ibidem. Pág. 87 19 A.D. Smi h ci ado po Ul ich Beck, ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, espues as a la globalización. Ba celona. Paidós, 1997. Pág. 126 global es á unida a la economía global. Es una cul u a que se au opos ula sin on e- as, deslocalizada, independien e de localismos y, po consiguien e, uni e sal, po ado- a de p incipios pe enecien es al e hos social de la especie humana. Su undamen a- ción me a ísica ha sido, y es, ob a del undamen alismo eligioso anglosajón –The Mo al Mayo i y S.A., In e nacional Council o Chu ches. En palab as de Juan J. Tamayo, «una eología neolibe al del me cado». Es cie o, pe o ambién aquí enemos que mi a más de enidamen e la elación cul u a global y cul u a localizada. T ans o ma los símbolos me can iles en símbolos uni e sales ha sido uno de los g andes log os de la cul u a global. Es án consiguiendo que en ez de p oduc os comp emos ma cas, denominaciones de o igen y diseño. Pe o, al mismo iempo, es a polí ica es compa ible con la p omoción de las cul u as locales, has a al pun o que deslocalización y eloca- lización se complemen an. Es lo que R. Robe son (Global Mode ni ies) denomina «glocalización» que es á dando luga a una nue a es a i icación en el ámbi o mundial: los acomodados de cualquie pa e del mundo que se bene ician y compa ibilizan ambas cul u as y los cada ez más nume osos a ados a la localización. Las cul u as locales, sus ep esen aciones simbólicas, las eligiones, las sec as, se con ie en, así, en e dade os e ugios de los p ocesos iden i a ios del indi iduo. Pe o, en el ondo, la cul u a global es excluyen e, niega «el de echo de cada cul u a a se ella misma». Al debili amien o de las unciones del Es ado acompaña la p og esi a desideologización de la sociedad. «En de ini i a, exis e la endencia a u iliza a la «cul u a» como sus i u- i a de las ideologías o, más aún, como una nue a ideología o, incluso, como una nue a eligión, así como exis e la endencia a u iliza la como el nue o mecanismo de egulación social en las sociedades y como el nue o ma co causal de explicación de las mismas. Lo cual conduce a un eno ado, a la ez que pe e so, sis ema mundial de inclusión o exclusión social en unción de las pe enencias e iden idades cul u ales18». Es el pensamien o único p opio del impe io, pensamien o que, no lo ol idemos, nunca puede se u o de au oexpe iencias. « La cul u a global, a di e encia de las cul u as nacionales, no dispone de ningún pensamien o. Una «nación» se puede apoya , pa a su o mación, en expe iencias y necesidades la en es de la población y da les exp esión, mien as que a una «cul u a global» no le co esponde ninguna necesidad eal ni ninguna iden idad en desa ollo. No exis e ninguna «memo ia mundial» que pueda se ú il pa a una supues a unión de la humanidad19». Es una cul u a que, aunque no p ocede de au o expe iencias, en sen ido en que señala Smi h, la an con igu ando los medios de comunicación c eando lo que denominamos la «aldea global». «La sociedad ci il global se con ie e, así, en sociedad global de elespec ado es». Un ejemplo clásico lo enemos en el « e o ismo». Como con on ación in e na localis a ha sido una cons an e a lo la go de la his o ia po lo que su alo ación siemp e se hacía en su con ex o: mo imien os libe ado es, e oluciona ios, de esis encia an e ag esiones