scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El Itinerario de Antonino y la provincia "Baetica"

Cortijo Cerezo, María Luisa

Abstract

Hemos establecido una relación entre la estructura viaria del itinerario y la organización provincial de la Bética, teniendo en cuenta varias cosas: el orden en que aparecen las vías y su relación con la estructura provincial; ciudades que son cabecera y destino, su papel en la red viaria, su condición jurídica y su vinculación con momentos de cambios administrativos; representatividad de las capitales provincial y conventuales en la enumeración de las vías, en la organización de las mismas y en la formación de redes radiales de comunicación; cobertura provincial y conventual de la red viaria.

Full text

285 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA Habis 39 (2008) 285-308 EL iTiNERaRiO DE aNTONiNO Y La PROViNCia BAETICA Mª Luisa Cortijo Cerezo Universidad de Córdoba Hemos establecido una relación entre la estructura viaria del itinerario y la organización provincial de la bética, teniendo en cuenta varias cosas: el orden en que aparecen las vías y su relación con la estructura provincial; ciudades que son cabecera y destino, su papel en la red viaria, su condición jurídica y su vinculación con momentos de cambios administrativos; representatividad de las capitales provincial y conventuales en la enumeración de las vías, en la organización de las mismas y en la formación de redes radiales de comunicación; cobertura provincial y conventual de la red viaria. We have established one relationship between the road structure of the itinerary and provincial organisation of the bética, taking into account several things: the order in which roads appear and its relationship with provincial structure; cities that are heading and destiny, its role in the road network, its juridic condition and its vinculations with moments of administrative changes; representativeness of the provincial and conventual capitals in the enumeration of the ways, in the organization of the same ones and in the formation of radial networks of communication; provincial and conventual coverage of the road network. Es relativamente fácil corregir la estructura interna del itinerario de antonino y adaptarla a una red viaria más coherente bajo nuestro punto de vista, uniendo vías distintas para formar una sola o fragmentando un iter para obtener dos o más vías independientes. Es incluso más fácil en tanto en cuanto contamos con otra obra viaria, el anónimo de Rávena, que estructura la península bajo un criterio diferente, pero repitiendo tramos de vías y mansiones, y cuando contamos también con los Vasos de Vicarello, que, aunque ofrecen una información más limitada, no obstante son de un gran interés para la bética. Los datos aportados por las fuentes literarias completan o matizan las informaciones de las fuentes viarias, 286 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO pero no contribuyen en gran medida para aclarar la estructura interna de las mismas. Una cosa es la operatividad de una red viaria en su uso diario económico y de transporte de personas y mercancías (con una red principal pero, sobre todo, multitud de enlaces regionales o locales que no recoge un catálogo general de rutas) y otra muy distinta la presentación político-administrativa de la red viaria de un territorio amplio y claramente definido como es la península Ibérica que, a su referida unidad estructural, añade el hecho de recoger varias unidades administrativas de primer orden como son las provincias romanas. Los itinerarios de antonino y Rávena, con independencia de quién, cuándo y con qué objetivo los elaborase1, reflejan una realidad administrativa, recogiendo las vías principales de cada territorio y su conexión con ciudades de primer orden, con lo que trascienden del interés particular del usuario y transmiten la articulación interna del territorio. A) LA deLimitAción provinciAL Teniendo en cuenta la creencia en la ordenación N-s de los Pirineos y la distorsión que esto causa a la península ibérica, el itinerario de antonino presenta 1)dos vías (1-2) que, partiendo del istmo que es este sistema montañoso, abren la península en toda su amplitud, dirigiéndose a Legio VII Gemina y Castulo (dos puntos de un alto valor político, económico y militar), para describir la 2)bética: alto betis (vías 3-4), costa (vías 5-6), interior (vías 7-9) y conexión de bética con 3)Lusitania (vías 10-11), que se describe desde la costa centro-atlántica hacia el interior (vías 12-15), conecta con Citerior (vía 16) y describe el sector sW (vías 21-23, fuera de un orden lógico). Tras la 4)articulación del NW peninsular (vías 17-20, que “casi” cierran el contorno exterior de la península en el destino de la vía 1: Legio VII Gemina), las vías centran su recorrido 5)en el interior peninsular, definiendo primero un cuadrado que contornea la Meseta con ángulos en Asturica, Caesaraugusta, proximidades de Laminium y Emerita y la cruzan con grandes trazos diagonales, a veces incomprensiblemente articulados (vías 24-27, 29, 3132) y reforzando después el recorrido con empalmes (vías 28, 30) y con dos vías de salida hacia la Galia (vía 33: Caesaraugusta-Pirineo central y vía 34: AsturicaPirineo occidental; las vías 1-2 cruzan el Pirineo oriental)2. a primera vista, sí podría decirse que hay un cierto agrupamiento provincial en la presentación de las vías, aunque también se aprecia que no es el único criterio seguido: 1 J. M. Roldán Hervás, Itineraria hispana. Fuentes antiguas para el estudio de las vías romanas en la península Ibérica (Valladolid-Granada 1975) 19-25; P. sillières, Les voies de communication de l’Hispanie méridionale (Paris 1990) 19-20, 30. 2 V. Hurtado, en G. arias, Repertorio de caminos de la Hispania romana (Cortes de la Frontera 1987) 112-113l, da un esquema bastante parecido. 287 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA - el NW peninsular tiene articulación propia, tanto si contemplamos una Tarraconense amplia o si individualizamos Gallaecia como provincia (vías 17-20; otras dos de conexión con Tarraconense, 26-27). - a menudo la cabecera-destino de una vía están en provincias distintas, pero el recorrido de la misma (teniendo en cuenta el número total de millas) abandona de la forma más directa posible una provincia (no contemplamos los tramos galos) y discurre en su gran mayoría por la otra, a la que puede adjudicarse (T: 1, 29, 32, 34; b: 3-4, 10-11, 23; L: 16, 21). - vías interiores de cada provincia (no contemplamos los tramos galos) (T: 2, 28, 30-31, 33; b: 6-9; L: 12-15, 22; G: 17-20). - vías compartidas en un tramo amplio (Tb: 5; LT: 24, 25; GT: 26-27). Un criterio estrictamente administrativo-provincial requeriría: - presentar unidas las vías interiores: sólo se da en Gallaecia (17-20) y bética (6-9). - ordenar adecuadamente las vías de conexión interprovincial: en las vías 1-2 predomina el criterio de entrada en la Península ibérica, por lo que les daremos sólo una importancia relativa. Bética: las vías 3-4 suponen la conexión Tarraconense-bética, propiciada por el destino de la vía 2 en Castulo; las 6-9 son interiores y las 10-11 conectan bética con Lusitania. El orden casi correlativo (excepción es la vía 5) es síntoma de una clara percepción de la provincia como un espacio territorial homogéneo y con escasos problemas de estructuración viaria. Pero las excepciones existen: la vía 5 comparte con 3-4 la ciudad de Castulo, en la Tarraconense, y con la 6 el tramo costero terrestre de la provincia bética, pero su recorrido se distribuye por ambas provincias3; para un purista, la vía 21 sería otra de estas excepciones, pero, a efectos prácticos, es una vía lusitana en todos 3 Las vías 2 y 5 recorren en paralelo el tramo Castulo-Acci, pero se integra en la descripción de la bética la vía 5, la más oriental, a pesar de que es la vía 2 la que marca la frontera entre Tarraconense (por la que discurre) y bética. La diferencia de millas de Castulo a Malaca siguiendo ambos ramales y corrigiendo algunas distancias Castulo-Acci no es muy destacable, pero la impresión óptica que se percibe sí hace incómodo que la vía Castulo-Malaca sea la 5 y no la 2, si buscamos una intencionalidad provincial. La vía 2 une Carthago Noua con Castulo evitando el Saltus Castulonensis y siguiendo, desde Acci, la ruta más corta a Castulo (94 millas reducibles); ésta podría ser la Vía augusta en territorio tarraconense y un reflejo de la futura corrección de límites provinciales, ya que prácticamente define la frontera con la bética. Este territorio está muy vinculado económicamente a la bética y ambos ramales viarios son anteriores a la reforma provincial de augusto, perteneciendo a la Ulterior. Quizás la vía 5 tenía la entidad suficiente como para que se conservara su unidad por encima de los cambios provinciales y la 2, sobre la que actuó de forma más intensa augusto, sea un reflejo precisamente de esa nueva delimitación provincial (de las ciudades recogidas en la ruta, sólo Mentesa es bética). C. Gozalbes Cravioto, Las vías romanas de la provincia de Málaga (Madrid 1986) 69; R. Corzo, M. Toscano, Las vías romanas de Andalucía (sevilla 1992) 137-139; P. sillières, Les voies..., 275-277. 288 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO sus aspectos. sin embargo, no se puede decir lo mismo de la vía 23, que recorre territorio básicamente bético, pero su origen y destino la hacen parecer lusitana (por lo que aparece junto a las nº 21 y 22, que parten de Esuri). Más que la vía 5, “incómodamente integrada” en un contexto adecuado, es la 23 la que supone la auténtica excepción que cuestiona un esquema viario bético con criterio administrativo en sus conexiones interprovinciales, su estructura interna y su orden correlativo de vías. Con todo, sólo hay dos vías conflictivas: 5 (compartida con Tarraconense) y 23 (fuera de lugar). Lusitania: si la entrada en bética se hacía de una forma natural tras la finalización de la vía 2 en Castulo (citada también en las vías 3-5), la descripción de Lusitania no comienza con vías de enlace, sino con la presentación de la red viaria interna (vías 12-15, falta la 22), conexión con Gallaecia (vía 16), conexión con bética (vías 21 y 23), conexión con Tarraconense (vías 24-25, 29). aunque estructuradas en dos grupos (12-16 y 21-25) separados por la descripción de las vías del NW peninsular (17-20) y por la inclusión forzada de la vía 23 (título lusitano, recorrido prácticamente bético), estos dos sectores tampoco presentan una unidad de criterio: la 16 (interprovincial) se une al grupo de vías internas y la 22 (interna) aparece unida a las que conectan dos provincias; por otra parte, el orden de conexión interprovincial (Gallaecia, bética, Tarraconense) puede ser válido, pero sería más coherente si se hubiera establecido bética-Gallaecia-Tarraconense. Por otra parte, la vía 29 se integra entre las tarraconenses4. Gallaecia: como hemos dicho, la contemplamos como provincia independiente, aunque su estructura viaria puede responder igual a una provincia o a una fuerte estructuración conventual, que sabemos que fue muy potente en el NW peninsular: vía de conexión con Lusitania (16), vías internas en un bloque conjunto (17-20), conexión con Tarraconense (vías 26-27) integrada en un conjunto de vías con destino común en Caesaraugusta (habríamos de añadir la vía 1, pero la hemos contemplado como conexión Galia-Hispania, al igual que la 2, por lo que respetamos este sentido prioritario). En resumen, existen dos bloques de vías, pero coherentes (la alteración de la “unidad provincial” afecta más a Lusitania, a la que corresponderían las vías 21-25 según la presentación del itinerario, que, con saltos en su cabecera, altera su estructura interna y sus conexiones). Tarraconense: dejamos de nuevo aparte las vías 1 (conexión con Gallaecia) y 2 (interna) porque prima su 4 La vía 29, Per Lusitaniam ab Emerita Caesarea Augusta, aunque con serios problemas en la contabilización de las millas precisamente en su primer tramo, es, de las que conectan ambas provincias (también 24, 25, 29), la que abandona en un recorrido más corto (unas 35-40 millas) Lusitania para entrar en Tarraconense (tras rozar Contosolia, Mirobriga y Sisapo en bética). Tal vez ése sea el motivo por el que está ubicada entre las tarraconenses, al igual que la 23, por lo engañoso de su encabezado, se coloca entre las lusitanas.Ver E. Villagrasa, “Per Lusitaniam ab Emerita Caesaraugustam”, Mil. Extr. 13 (1967). 289 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA carácter extrapeninsular. Teniendo en cuenta que las vías tarraconenses son las últimas citadas por el itinerario, habría que “perdonar” la forma en la que aparecen las que establecen una conexión interprovincial, ya que el lugar que ocupan habría que vincularlo a bética (3-5), Lusitania (24, 25, 29) y Gallaecia (26, 27, 32, 34). Pero esto no tendría por qué afectar a las vías internas, que tampoco forman un bloque coherente (2, 28, 30, 31, 33), siendo interrumpidas por conexiones con Lusitania (29) y Gallaecia (32, 34) que, quizás salvando la vía 34 (con paralelo en 1-2 y espíritu extrapeninsular), podrían haber estado en otro lugar. No hay orden claro ni en las interconexiones provinciales ni en la estructura interna. sólo en bética y Gallaecia las vías internas se presentan correlativas, lo que puede darles una estructuración provincial más clara que a Lusitania y Tarraconense. La correlación de vías totales que afectan a las provincias, aunque quizás no más simple, también es más clara, como hemos apuntado más arriba, en bética (3-11, 21 y 23) y Gallaecia (1, 16-20, 26-27) que en Lusitania (12-16, 21-25 y 29) y Tarraconense (1-5, 24-34), ya que los criterios que rigen cada bloque están más definidos. Tal vez la cuestión de las conexiones sea más simple en Bética y Gallaecia porque sólo limitan con dos provincias, mientras Lusitania y Tarraconense lo hacen con tres, pero eso no tendría por qué afectar a la estructura de las vías interiores, cosa que sucede. Entre la bética y Gallaecia también existen otras diferencias que confieren a la primera una mayor apariencia de estructuración administrativo-provincial: a la bética le afectan un total de 11 vías, de las que 9 son correlativas (3-11) y dos se hallan muy próximas entre sí (21, 23); a Gallaecia le afectan 8 vías, estructuradas en tres grupos: vía 1, bloque de 16-20 y otro de 26-27, con un máximo de 5 vías correlativas. Con independencia de este hecho, hay otra circunstancia que contribuye para que la bética presente un aspecto unitario como provincia: las ciudades extraprovinciales que conectan con ella son Castulo (vías 3-5, a unas 20-25 millas de la frontera), Emerita (vías 11, 12, 23, a unas 25 millas de Perceiana, próxima al límite)5, la desembocadura del Anas (supuesto límite) y Serpa (a 20 millas de Fines); en los cuatro casos se trata de lugares que están muy cerca de la frontera provincial, con lo que la sensación de unidad se mantiene. En lo relativo al NW, Bracara conecta con Olisippo y Asturica lo hace con Caesaraugusta y Tarraco, con lo que las vías en cuestión dan la sensación de pertenecer más a Lusitania y Tarraconense que a Gallaecia; además, de Bracara a la frontera lusitana, que sería 5 Ofrece un dato importante el martirio de Santa Eulalia de Mérida, durante la persecución de Diocleciano, conservado en manuscritos que datan de fines del s. Vii, pero debió haber un acta original anterior. J. Fábrega Grau, Pasionario Hispánico (Madrid-Barcelona 1953) I, 82; P. Riesco Chueca, Pasionario Hispánico (sevilla 1995) 51, n. 2: “Existiendo un poco lejos de la ciudad, a treinta y ocho millas aproximadamente más allá de Emerita, una casa de campo, llamada Prontiano, en los límites de la provincia bética, fue invitada a esta finca ...”, lo que no implica que la finca estuviese al borde de la vía. 290 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO la distancia más corta entre cabecera-destino, hay 35-40 millas, siendo muy superior la que separa Asturica de su frontera conventual o provincial. Así, parece que la Bética sí se configura en el Itinerario de Antonino como una provincia delimitada, pero a ese hecho, que nos parece bastante evidente, han contribuido varias circunstancias añadidas: que es la primera provincia en describirse; que sus vías internas unen ciudades de primer orden; que la conexión interprovincial se establece de una forma lógica: este primero y oeste después, en un recorrido que conecta Mediterráneo con Atlántico y Tarraconense con Lusitania6; que sólo una vía, la 23, parece alterar seriamente este esquema (el orden lógico de vías sería 1-11, 23, 21, 22, 13, 12, 14-20, y después las Tarraconenses, casi todas con destino en Caesaraugusta, que parece ser el criterio seguido para describirlas); y, finalmente, que la provincia bética se extiende sobre un territorio geográficamente bien definido y homogéneo y que esto, aunque no se constate de forma consciente, ha contribuido mucho a la estructuración de la red viaria que, a fin de cuentas, está íntimamente ligada a las características del territorio. Consideramos que las vías 21 (con una sola mansión bética) y 29 (que sólo afectaría a la bética en las ciudades marginales y fronterizas de Contosolia, Mirobriga y/o Sisapo, pero que cierra bien su límite norte con Lusitania y Citerior) no afectan a la estructuración interna de esta provincia ni al posible criterio administrativo que pudo presidir la presentación de las vías, pero no ocurre lo mismo con la 23 que, con encabezado lusitano e integrada entre vías plenamente lusitanas (21-22), es bética en casi la totalidad de su recorrido. salvando este error, yo me atrevería a decir que las vías béticas se articulan siguiendo un claro (y consciente) esquema provincial. Creo, incluso, que de todas las vías del itinerario de antonino, la 23 es la que está más fuera de lugar7. La cabecera está justo en el límite entre 6 Tomando la descripción que hemos hecho al principio de este trabajo, las vías se estructuran de costa a interior: franja cantábrica (vía 1), franja mediterránea (vía 2), bética (3-11), franja atlántica (12-16), NW peninsular (17-20), sW peninsular (21-23), interior peninsular (24-31), de nuevo franja cantábrica y Pirineos (32 y 34, muy similares a 1; 33, enlace con Pirineo central). Es un modus operandi de buena parte de las fuentes que describen el territorio peninsular y parece ser compartido también por el anónimo de Rávena: las vías primero contornean toda la línea costera desde el Pirineo oriental hasta el occidental (303,1-308,17), definiendo la cadena montañosa (309,3-11); después se articula, en general, desde varios ejes que presiden distintos sistemas radiales: Caesaraugusta (309,15-311,14; añadimos 312,1-3), Complutum (312,7-314,2), Emerita (314,5-316,8: hemos incluido 315,17-316,1, Corduba-Anticaria, porque la conexión con Corduba ya estaba establecida desde Emerita; también la conexión de Emerita con Ossaron, 318,4-319,15), Hispalis (316,11-317,19) y una vía circular que contornea el NW peninsular (320,1-321,8, con Asturica-Gallaecia individualizadas y desgajadas de la Tarraconense). Mucho se ha escrito en los últimos tiempos sobre la imagen de Hispania; baste recordar aquí, al hilo de lo que nos ocupa, el símil que establece Le Roux entre este proceso costa-interior y las líneas de un asedio, P. Le Roux, Romains d’Espagne. Cités & politique dans les provinces. IIe siècle av. J.-C.-IIIe siècle ap. J.-C. (Paris 1995) 20. 7 No podemos, además, aplicar los argumentos aducidos para la vía 5, ya que su recorrido no marcha en paralelo a una frontera provincial ni en un territorio afectado por reformas administrativas, vinculado a una provincia pero adscrito a otra. La vía 23 es, como recoge básicamente el anónimo de 291 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA ambas provincias (no sería ni lusitana ni bética o sería ambas cosas a la vez) y su destino está en Emerita, siguiendo su recorrido la distancia más corta entre esta ciudad y la frontera bética. Con independencia del hecho de que rompe el argumento de una estructuración provincial del territorio bético (que no es poco), creo que, de todos modos, la vía ofrece más interés si la tratamos como vía interna, ya que afecta a algunas de las cuestiones que plantearemos allí. esquemA interno Podríamos decir que todas las vías béticas, tanto las interiores en todo su recorrido como las que penetran en otras provincias, se encuadran en un esquema interno, ya que las cabeceras o destinos de estas vías están muy próximos a la frontera provincial, tanto geográficamente como en la visualización sobre un mapa. Esto se debe a que, en Tarraconense, Castulo se configura desde primera época como un auténtico eje viario8, a pesar de no ser capital conventual ni provincial y en Lusitania, Emerita es también un indiscutible centro de redistribución viaria, dada su posición geográfica y administrativa. Las escasas 100 millas de la vía 5 que discurren por territorio tarraconense de forma continuada no pueden considerarse un argumento de peso frente a esta realidad objetiva, que nos configura un esquema provincial. Pero la distribución interna de las vías ¿atiende sólo a este criterio provincial o esconde otras realidades administrativas como pueden ser los conuentus (territorio y/o capital), las ciudades más importantes o las promociones jurídicas de momentos concretos de la historia de la provincia? Rávena y manda la lógica, la unión de dos vías que bien podrían tener origen en Hispalis y destino en la desembocadura del Anas y en Emerita, o sea, dos vías intrínsecamente béticas, que recorren el territorio de la provincia por el interior de la misma, y sirven de enlace con Lusitania, como las vías 10-11. De todas formas, como la de Castulo, es una región con importante actividad minera. Por otra parte, esta vía define una serie de relaciones con Lusitania desde dos ámbitos geográficos distintos, la zona de Riotinto y la beturia céltica, muy ligada a Emerita, por motivos históricos y de proximidad geográfica, L. berrocal-Rangel, “El control de los caminos como recurso: el entramado viario de la beturia céltica”, V mesa redonda internacional sobre Lusitania romana: las comunicaciones (Madrid 2004) 156-158, 169-174; J. M. Fernández Corrales, El trazado de las vías romanas en Extremadura (Madrid 1987) 39-45; 97-103. Sobre estas vías, ver J. M. Ruiz Acevedo, Las vías romanas de la provincia de Huelva (Huelva 1998) 40-60 y 71-87. 8 Plin. Nat. 3.3.17, 3.3.29, toma a Castulo como referencia de distancias hasta Gades y el Pirineo, o sea, extensión de Citerior y de bética. asinio Polión dice a Cicerón (Fam. 10.31) que los correos llegan por el Saltus Castulonensis; Castulo y su ruta son conocidos desde la primera época de la conquista; Estrabón (3.2.3) coloca en ella el fin de la navegabilidad del betis; es mansión de la vía exterior (3.4.9). R. Corzo, “La Via augusta de baetica”, La Vía Augusta en la Bética, Proyecto: Las vías romanas del Mediterráneo (sevilla 2001) 143-145: Castulo tiene vías hacia Oretum Germanorum (NW), Mentesa Oretanorum (NE), Basti (sE), Acci (s), Obulco y Epora (W hacia Corduba); P. sillières, Les voies..., 178-179. 292 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO Las vías béticas recogidas en el itinerario de antonino son las siguientes: Vía Origen Destino Vía Origen Destino 3 Corduba Castulo 8 Hispalis Corduba 4 Corduba Castulo 9 Hispalis Italica 5 Castulo Malaca 10 Hispalis Emerita 6 Malaca Gades 11 Corduba Emerita 7 Gades Corduba 23 Ostium Anae Emerita a) Ordenación y presentación de las vías. - vías 3-4: con inicio en Corduba, la capital provincial, y con referencia a Castulo, eje viario y destino de la vía 2, comienza la descripción de la red viaria de la bética. ambas circunstancias se pueden considerar válidas para afrontar la descripción de la red viaria con un criterio provincial, pero también hemos de añadir el hecho geográfico de que Corduba no ocupa una posición central dentro de su provincia, sino que se halla a unas 60-65 millas del límite oriental. La vía augusta, que en nuestra opinión sería la más importante, aparece descrita en segundo lugar como alio itinere9... - vía 5: descripción del flanco oriental de la provincia (desde el lado tarraconense) tomando como cabecera Castulo, destino de las dos vías anteriores. Descripción de la costa mediterránea hasta Malaca, el puerto marítimo más importante entre la frontera provincial y la zona del Estrecho. - vía 6: el destino malacitano se convierte en cabecera de una vía que concluye en Gades, capital conventual y puerto principal del atlántico. ambas vías podrían haberse agrupado bajo la denominación de vía costera, pero se habría roto la aparente vinculación que se quiere establecer entre Castulo y la bética (Corduba-Malaca) y que, a todos los efectos, hay 9 Llama la atención el encabezamiento de ciertas vías como Item/Alio itinere/Item alio itinere. La que en nuestra lógica debería ser la principal (Via augusta, recordada también por vasos de Vicarello y anónimo de Rávena), es la que aparece como alio itinere. El mismo caso se da en las vías 12 (Item ab Olisippone Emeritam), 14 (Alio itinere...) y 15 (Item alio itinere...), donde el que podríamos considerar el camino más directo es el 14. Las vías 24 (Item ab Emerita Caesaraugusta) y 25 (Alio itinere ab Emerita Caesarea Augusta) también nos muestran que el camino más directo entre las dos ciudades es alio itinere. El caso se hace más complejo en el NW, con las vías 17 (item a Bracara Asturicam), 18 (item alio itinere a Bracara Asturica), 19 (Item a Bracara Asturicam) y 20 (Item per loca maritima a Bracara Asturicam usque Glandimiro/Asturica), de las que la 18 (Item alio itinere...) es la más corta (215 millas, llamada Via Noua, correspondiendo a la época flavia, pero el itinerario las estructura teniendo en cuenta la realidad administrativa de su época, que contempla ya la existencia de la provincia Gallaecia). Parece ser que alio itinere, o sea, el que sería un segundo camino a considerar, es, en todos los casos, la vía más directa (y a veces documentada), lo que nos muestra una vez más que nuestras fuentes tienen a veces una secuenciación lógica que escapa a lo que sería nuestro criterio organizador. 293 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA testimonios de que existía realmente en aspectos no sólo viarios. a pesar de que sólo hay dos inicios de vía en la costa y dos destinos (siempre Malaca-Gades), la comunicación terrestre costera queda perfectamente cubierta con el recorrido de las vías 5-6 y complementada con la activa comunicación marítima. - vía 7: retoma el recorrido desde Gades hacia Corduba, pero, por primera vez, se rompe la línea directa. aparentemente, parece querer cerrar el “círculo del agua” (betis-costa)10, pero el recorrido directo y coherente se rompe al servicio, parece, de dos deseos: primero describir la zona interior campiñesa de la provincia y su conexión con la costa11 y, después, tomar como centro viario redistribuidor al más importante puerto fluvial de la provincia, Hispalis. Esta vía tiene un significado claramente económico, al enlazar las campiñas de Córdoba y sevilla con posibles puntos de embarque para el comercio de sus productos (quizás por eso recoge Gades-Hispalis-Anticaria-Corduba, considerando Anticaria el enlace con el Mediterráneo en las proximidades de Malaca). En el tramo correspondiente a la Vía augusta, las distancias se adaptan bien a la realidad, pero no así al abandonarla, cometiéndose muchos errores de medición12. - vías 8, 9, 10: con cabecera en Hispalis, donde terminaba la línea directa de la vía 7, se dirigen a Corduba (8, directa), Italica (9, directa, pero simple ramal de enlace) y Emerita (10, no directa; la vía directa sería el tramo de la vía 23 que va de Hispalis a Emerita). Recogen el único caso de repetición en el tramo entre Hispalis y Astigi, la 8 (Hispalis-ObulculaAstigi) y la 10 (Hispalis-Carmo-Obulcula-Astigi), en un sector con un valor económico muy alto; la incorrecta sería la 10, que no es una vía directa, y el problema se subsanaría colocando a Astigi como cabecera. La repetición afecta a un tramo de 57 millas, lo que no es significativo. 10 En la bética es muy palpable el paralelismo entre vías terrestres y fluvio-marítimas (incluyendo las Marismas). La navegación fluvial permanente o estacional sería muy frecuente. L. abad Casal, El Guadalquivir: vía fluvial romana (sevilla 1975); más recientemente, G. Chic, La navegación por el Guadalquivir entre Córdoba y Sevilla en época romana (Écija 1990); P. sillières, Les voies..., 704-735. 11 De ahí una ruta en zig-zag que tiene sus paralelos viarios: 19 (une los 3 conuentus del NW), 21 (en SW), 24, 26 (en Meseta), 29 (Sierra Morena y Meseta). P. Sillières, Les voies..., 30, comparte la teoría de que el itinerario se redacta a partir de la visualización de un mapa desfigurado, por lo que no se aprecian bien estos saltos en zig-zag cuando se toman en dirección N-s; podría valer para las vías 3-4 y, con más reparos, para la 7, pero nos parece excesivo aplicarlo a la Meseta. En realidad, puede que la redacción del itinerario lo que esté enmascarando sea una red viaria que conectaba Hispalis, Astigi y Corduba con Malaca, al igual que hay otras hacia Emerita; R. Corzo, M. Toscano, Las vías romanas..., 57-59. La ruta marítima la uniría con Gades. 12 P. sillières, Les voies..., 29, afirma que sólo la Vía augusta y las rutas Corduba-Emerita y Corduba-Malaca se adaptan en sus medidas a la realidad; la peor es la Astigi-Emerita y las vías 7 y 10 presentan serios errores tras abandonar la vía augusta. 300 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO - Astigi: convergen dos vías (8, 10) con 3 direcciones. - Scallabis: convergen dos vías (15, 16) con 3 direcciones. Del anterior análisis conventual se puede deducir que la apariencia formal del itinerario de antonino prima a las capitales de los conuentus iuridici como cabeceras o destinos de sus rutas, siendo en algún caso una capital conventual concreta más importante que la propia capital provincial20, circunstancia siempre justificada por la ubicación geográfica de la ciudad en cuestión (CaesaraugustaTarraco) o por su importancia histórico-administrativa en un momento concreto (Asturica-Tarraco)21. Vemos así que, en la apariencia formal del itinerario, se logra reflejar el marco provincial en mayor (Bética, Gallaecia) o menor (Lusitania, Tarraconense) medida y se prima también el marco conventual, vinculado al acierto en la adecuación entre cada capital conventual y la red viaria, definida en un alto grado por los rasgos físicos del territorio. Eso es lo que hará que, dos siglos después de la reforma augustea (e incluso en el bajo imperio), a tenor de la información derivada de los datos viarios, Caesaraugusta haya desbancado a las dos capitales históricas de Citerior22, Bracara iguale a Asturica a efectos prácticos (y le gane la partida como capital provincial en la reforma bajoimperial), Scallabis pierda fuelle frente a Olisippo, y Astigi se presente, aparentemente, como una capital conventual poco reconocida. Un análisis sucinto de esta estructura viaria tomando como referencia cada una de las capitales conventuales en relación a su propio distrito administrativo nos hace ver cómo, en la mayoría de los casos, existe una red radial que cubre buena parte de su territorio (tengamos en cuenta que estamos ante una red básica, completada con infinidad de caminos). En Lusitania, sólo parte del territorio escalabitano queda por cubrir (sector noreste), lo que nos parece extraño, ya que se 20 serían, respecto a Tarraco, los casos de Caesaraugusta e incluso Asturica y Bracara si mantenemos el NW peninsular dentro de la Citerior. individualizando el NW, el esquema teórico hace prevalecer a Asturica frente a Bracara y Lucus, pero, la realidad práctica de las vías, define 4 direcciones distintas en Asturica y Bracara y 3 en Lucus, con lo que la primacía asturicense se matiza considerablemente o, si se prefiere, se diluye. Emerita y Corduba mantienen la primacía en sus respectivas provincias bajo ambos puntos de vista. 21 La reforma augustea afectó a la estructura interna peninsular en prácticamente todos sus aspectos político-administrativos y las ciudades que se vieron potenciadas en ese momento es lógico que, salvo algunos casos en los que la evolución posterior lo niega, conservaran su importancia dos siglos después, y eso se reflejara en el itinerario de antonino: la creación, reparación o remodelación de una red viaria es un trabajo que lleva tiempo y que perdura durante siglos. El itinerario es, en muchos aspectos, la petrificación de esta reforma administrativa, incluso en la preeminencia de ciertas capitales conventuales promocionadas o especialmente beneficiadas por augusto como pueden ser los casos de Caesaraugusta (Citerior), Emerita (Lusitania) y Asturica (NW peninsular). En la bética, territorio perfectamente definido y estructurado, la iniciativa más destacable de augusto, la creación de una capitalidad conventual en Astigi, no logró aupar a esta ciudad a la altura de las que tradicionalmente controlaban el territorio: Corduba, Hispalis y Gades. 22 J. Gimeno, “Plinio, Nat. Hist. iii, 3, 21: reflexiones acerca de la capitalidad de Hispania Citerior”, Latomus 53, 1 (1994) 39-79. 301 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA centra en la zona entrerríos de Tajo y Duero y los valles medio y alto de éste, con buena orografía (tal vez es la presencia de estos ríos y sus afluentes navegables lo que lo justifique, como en el caso del Ebro). En el NW podríamos decir que la red es adecuada, ya que sólo se aprecian vacíos en el contacto con el sector lusitano citado (respondiendo al mismo fenómeno) y en la zona montañosa del norte; con todo, el relieve no es obstáculo para que se desarrollen vías radiales a partir de Bracara Augusta. En Tarraconense, Clunia se presenta bastante aislada respecto a su territorio, faltando en la red general una conexión N-s con algunas vías recogidas en el itinerario (que existiría en la realidad), Caesaraugusta y Tarraco cubren de forma adecuada su territorio (en el convento cesaraugustano queda despejada de rutas terrestres la línea del Ebro y en el Tarraconense la zona montañosa del macizo de Cataluña y los Pirineos) y el cartaginiense, a pesar de su extensión y de los problemas orográficos que entraña al norte y el sur, podríamos decir que sólo necesitaría un ramal que conectara la ciudad con Laminium (a través de un relieve muy complicado), para vertebrar el territorio. así, un vistazo general a la estructura viaria del itinerario de antonino nos muestra que la mayor escasez de vías corresponde, como cabría esperar, a las zonas montañosas y a los grandes ríos. El amplio sector del convento escalabitano sin vías podría compensarse con la navegabilidad de Tajo, Duero, afluentes navegables de ambos y tráfico marítimo, pero, con todo, la red general podría haber sido más tupida. Centrándonos en la bética, queda despejada de vías la zona de sierra Nevada y el Sistema Penibético, aunque las rutas costera y marítima suplirían esta deficiencia. La subbética impide un ramal Astigi-Acci que articularía el sector oriental de la provincia. En el oeste queda sin definir un arco entre Antequera y el Estrecho, ocupado por las sierras de Ronda, Olvera, Grazalema, Las Cabras y Campo de Gibraltar. Teniendo en cuenta que la red sería más amplia, que muchos pequeños ríos permitirían una navegabilidad al menos estacional23 y que la navegación marítima estaba plenamente establecida (al igual que la fluvial del Betis), creemos que la red viaria general bética se adecua a las necesidades básicas de la provincia en su conjunto y de los distintos conuentus en particular. En la bética, sólo Astigi tendría notables problemas de comunicación con el sector oriental de su convento, que se cubriría con una vía que la conectara con Acci (a través también de un territorio montañoso)24. De todos modos, no sólo con capitales conventuales se estructura la red viaria; hay casos en los que la cabecera-destino está en una ciudad que no es capital conventual y otros en los que estas mansiones estructuran auténticos ejes viarios radiales como lo hacen las capitales conventuales. En lo relativo al primer caso, la presencia de la mansión como cabecera-destino, podemos establecer también un equilibrio entre la frecuencia en la aparición y el auténtico valor práctico de la 23 P. sillières, Les voies..., 712-715; G. Chic, La navegabilidad..., passim. 24 M. L. Cortijo Cerezo, “El papel del conuentus iuridicus...”, passim. 302 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO mansión (como hemos hecho más arriba para las capitales conventuales): Legio VII Gemina (1-1), Toletum (1-3), Turiasso (1-3), Salacia (1-4), Ossonoba (1-2), Italica (1-3), desembocadura del Anas (1-3), Malaca (2-2), Esuri (2-3), Laminium (2-3), Castulo (4-4), Olisippo (4-3). En lo relativo al segundo, mansiones que ejercen un auténtico papel de eje radial redistribuidor, sin aparecer como cabecera-destino, destacan: Bergido (vías 18, 19, 20, en 3 direcciones), Briceco (vías 26, 27, en 3 direcciones), Oceloduri (vías 24, 26, en 3 direcciones), Titulcia (vías 24, 25, 26, 29, en 4 direcciones), Anticaria (vía 7, en 2 direcciones) y Acci (vías 2, 5, en 4 direcciones), destacando especialmente el papel de Titulcia y Acci, ambas en Citerior, articulando la primera la Meseta y la segunda el Sistema Penibético en cuatro direcciones (es también el caso de cabeceras-destino como Castulo respecto a Sierra Morena y Salacia, en el alentejo portugués). añadiríamos también Olisippo, en tres direcciones, porque le suponemos una importante comunicación marítima. Otra cuestión que podría indicarnos el papel de las capitales conventuales en la estructuración de la red viaria es la relativa al lugar desde el que se hace el recuento de millas de una vía. son sobradamente conocidos los trabajos de Castro Nunes y Estefanía en lo referente a los conventos bracaraugustano y asturicense, cuyas capitales fueron caput uiae de las vías públicas; sancho Rocher no pudo establecer lo mismo para el convento cesaraugustano y Prieto tampoco pudo confirmarlo en la Bética25. La evidencia constata que el papel de los conuentus en el NW peninsular fue más activo que en el resto de la península y perduró durante más tiempo; por el contrario, la bética casi no ha dejado pruebas de la actividad de esta unidad territorial en ninguno de los aspectos de la administración26. De hecho, esta provincia muestra un claro testimonio del caput-finis de la vía augusta, cuyo 25 J. Castro Nunes, “Os miliarios de Nerva na Gallaecia“, C.E.G 16 (1950) 162-174; M. D. Estefanía, “Notas para la delimitación de los Conventos Jurídicos en España”, Zephyrus 9 (1958) 5157; L. sancho Rocher, “Los conventus iuridici en la Hispania romana”, Caesaraugusta 45-46 (1978) 193, nª 106; a. Prieto, “sobre los límites del conventus cordubensis”, H.Ant. 2 (1972) 128-132; Idem, Estructura social del Conventus Cordubensis durante el Alto Imperio Romano (Granada 1973) 27. inciden sobre el tema y la posibilidad de que algunas vías nazcan o mueran en las fronteras provinciales o municipales, J. M. Roldán Hervás, Itineraria..., 70. G. arias, Repertorio de caminos..., 61-64, 113115 (V. Hurtado), 315-316, 321-325; J. G. Gorges, F. G. Rodríguez Martín, “De Lusitanie en Bétique: Regina et le réseau routier romain entre Guadiana et Sierra Morena”, V mesa redonda internacional sobre Lusitania romana: las comunicaciones (Madrid 2004) 71-75, y, en la misma mesa redonda, M. Pastor Muñoz, “Vías de comunicación y relaciones comerciales entre Bética y Lusitania”, 197-198; J. M. Fernández Corrales, El trazado..., 107-108; P. sillières, “Voies romaines et limites de provinces et de cités en Lusitanie”, Les villes de la Lusitanie romaine (Paris 1990) 76-85. 26 Vid nª 16. M. L. Cortijo Cerezo, “El papel del conuentus iuridicus...”; D. Campanile, “L’infanzia della provincia d’asia: l’origine dei conventus iuridici nella provincia”, Gli stati territoriali nel mondo antico, Vita e Pensiero (Milano 2003) 277-284, argumenta que, en Asia, a la construcción de grandes arterias viarias podría vincularse la aparición de los conuentus iuridici, y aduce como argumento el caso de Licia, donde la creación de la provincia fue acompañada de una potente red viaria que marcaba las distancias a partir de la capital provincial (p. 281). Campanile establece una relación muy directa entre vías de comunicación e implantación conventual; es lógico que se estructure la red 303 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA recuento miliario comienza en el límite oriental de la misma, en el arco de Jano, y termina en el Océano, hecho constatado por infinidad de miliarios. Estos dos criterios, conventual en el NW y provincial en la bética, son los mejor documentados por las fuentes (y no se excluyen mutuamente), pero habría otros testimonios: - Carthago Noua, Castulo, límite del territorio de Italica y Fines son también lugares que parecen haber sido caput uiae, lo que muestra la versatilidad de la administración romana en este sentido. El primero es capital conventual, pero también centro comercial de primer orden; el segundo es un centro minero explotado desde tiempos muy antiguos y nudo de comunicaciones reconocido en el itinerario de antonino; Italica, como hemos dicho, aparece en este itinerario como destino de una vía que, en realidad, es un mero empalme con Hispalis, y una referencia innecesaria; Fines está en el límite entre bética y Lusitania27. Anticaria también pudo serlo, según un miliario de Domiciano28. En el NW Aquae Flauiae es caput uiae y nudo de comunicaciones; otras rutas miden sus distancias hasta su unión con otra vía29. - acusativos con numeral, procedentes de las fuentes viarias: Ad X (Vic. 14), a 10 millas de Corduba; Ad Septimum Decimum (Itin. Anton. 452.4), a 17 de Tarraco. La distancia entre Epora y Corduba es de 28 millas, ubicándose Ad X en una posición más o menos intermedia entre ambas. Ad Nouas dista de Tarraco 30 millas, con esta mutatio a mitad de camino. Tal vez ambos lugares ya existían antes de su “oficialización” en la red viaria, siendo lógico que se les designara respecto a la ciudad a la que daban acceso, en ambos casos capitales provinciales. No creemos que estas mansiones viarias impliquen un caput uiae en la capital respectiva30. - Tampoco podrían entenderse en este sentido algunos topónimos, comunes en la península y constatados en las proximidades de Córdoba o sevilla, que hacen referencia a lugares llamados secunda, La Tercia, Cortijo del Cuarto, Torre de Quintos..., y que se hallan a la distancia que indican sus viaria en torno a las capitales conventuales, pero eso no implica necesariamente que el mantenimiento de la red sea competencia conventual ni que el recuento deba iniciarse en las respectivas capitales. 27 P. sillières, Les voies..., 56-57, 147-148. 28 CIL ii2/5, conu. Astigitanus, Anticaria, miliaria, p. 205. 29 CIL ii 4779-4783 para Aquae Flauiae. J. M. Roldán Hervás, Itineraria..., 70; P. sillières, Les voies..., 406. 30 R. Corzo, “La Via augusta...”, 158 comenta que la diferencia de 1 milla en la distancia entre Ad Aras y Corduba en los Vasos de Vicarello (1-3; 23 millas) y el itinerario (413, 5; 24 millas) se debe a que el segundo cuenta la entrada de la vía en la ciudad, mientras el primero no; aunque esto no puede darse por seguro. Ver respecto a Emerita y la Via de la Plata, G. arias, Repertorio de caminos..., 321325; respecto a todo, P. sillières, Les voies..., 23-24. 304 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO nombres. Pensamos que son sólo referentes respecto a realidades locales que, incluso, no tienen por qué tener un valor administrativo31. d) La realidad viaria de Astigi. se minimiza el papel de esta capital conventual: - Citas totales: Corduba (7, son 5 reales y dos destinos de vía), Hispalis (4, son reales los 4, al no ser nunca destino), Gades (3, son 2 al haber un destino), Malaca (3, son 2 al haber un destino), Astigi (2, se reduciría a 1 por ser un tramo de vía repetido), ... - Astigi no es cabecera de ninguna ruta, pudiendo serlo de la 10, lo que eliminaría el tramo repetido (8 y 10) y convertiría el segundo tramo de la vía 23 en la ruta directa Hispalis-Emerita32. Es una de tantas ciudades que sólo figura como mansión dentro de una ruta, mientras muchas otras con un status jurídico inferior, aparecen en varias ocasiones. - Tampoco se plantea la ciudad como origen de una de las vías que marchan hacia Anticaria. Pero, dada la proximidad entre Astigi y Ostippo (37 km, unas 22-23 millas) y Astigi-Ipagrum (38 kms), sabiendo también que existía una vía Corduba-Carteia (en estos momentos secundaria) que pasaría por allí, teniendo en cuenta que un punto de partida en Hispalis permite englobar un territorio más amplio de la campiña agrícola y, finalmente, vista la persistencia en eludir las referencias a la ciudad, esto no nos resulta tan extraño como la oportunidad perdida de poner una cabecera en dirección a Emerita. - La inexistencia de una cabecera en Astigi contrasta con otras estructuras viarias que parecen absurdas: Castulo-Malaca (5), Gades-Corduba (7) o Hispalis-Italica (9). En el primer caso, el destino natural podría haber sido Murgi, pero rompería con la tendencia a reducir el número de cabe31 P. sillières, Les voies..., 224. R. Corzo, “La Via augusta...”, 160-165. El arco de Jano comienza a contar las millas en 2 a. C. y deja en S. II, R. Corzo, “La Via Augusta...”, 154; R. Corzo, M. Toscano, Las vías romanas..., 91. 32 se podría fragmentar esta vía en dos con origen o destino en Hispalis, pero, dado que este desvío en la dirección de una vía es un fenómeno repetitivo en el itinerario, vamos a considerar que es un criterio, si no lógico para nosotros, sí normal para su redactor. De todos modos, la “estética de las formas” pedía una conexión directa de las principales ciudades de la margen del betis con Emerita: lo llamativo del caso, para mí, no es que se elija una ruta no directa para conectar Hispalis con Emerita (que es algo normal en el itinerario), sino que esto se haga ignorando a Astigi. aunque la ciudad ha dado pruebas de que su vitalidad político-administrativa se mantuvo a lo largo del s. iii, el comercio oleario presenta cambios importantes en esa época, que afectarían a su economía y, quizás, a su valoración como centro viario, en contraste con otros de la provincia. s. Ordóñez agulla, Colonia Augusta Firma Astigi (Écija 1988) 23-27 y 59-62; P. sáez Fernández, s. Ordóñez agulla, J. C. saquete Chamizo, s. García-Dils de la Vega, “Hispania baetica, provincia inmunis”, ZPE 155 (2005) 299-311, especialmente 310-311. 305 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA ceras-destino y a colocarlas en lugares muy conocidos (tal vez no sería el caso de Ossonoba, Esuri, Turiasso) o ejes viarios necesarios (Salacia, Laminium); en la bética no se constata ningún lugar desconocido o insignificante (Corduba, Malaca, Gades, Hispalis, Italica), ya que la única referencia que no corresponde a una ciudad importante es la desembocadura del Anas, río sobradamente conocido. Respecto al segundo caso, la vía 7 es la única realmente anómala dentro de la bética: tal vez se ha trazado así para evitar aumentar ¿innecesariamente? el número de vías33, ya que, a diferencia de casos similares de vías en zig-zag o que efectúan un rodeo innecesario, en éste no se da la repetición de tramos34. El tercero es el reflejo coyuntural de la promoción de Italica a colonia en tiempos de adriano, hecho cercano en el tiempo, al que se daría una propaganda especial en Roma (ver nª 15). - Astigi es el ejemplo de que el itinerario combina el concepto de ciudad conocida con el de ciudad privilegiada. al hacerse poco a poco una red viaria, hay ocasiones en las que el camino genera la importancia de una ciudad y otras en las que la ciudad incide sobre el camino, desviándolo de lo que sería su cauce natural. No es la importancia jurídica de una ciudad la que condiciona su primacía dentro de la red viaria, pero tampoco lo es exclusivamente el factor geográfico: es la evolución histórica del territorio (en la que las decisiones político-administrativas son básicas) la que potencia o excluye a los distintos centros, y acaba diseñando la red viaria básica de cada época que, aun manteniendo una gran unidad estructural con modelos anteriores y posteriores en el tiempo, define las prioridades de cada momento. Astigi es, en la bética, el ejemplo más claro de esta realidad: a) augusto, el gran reformador provincial y conventual, provoca el desvío de la Vía augusta de su recorrido natural, cercano al betis y la hace llegar a Astigi; la ciudad aparece en igualdad de condiciones con las demás capitales conventuales en los Vasos de Vicarello; articula y desarrolla una importante red viaria terrestre y fluvial, ya que el Singilis comienza a ser navegable a su altura; es colonia inmune35. 33 No habría que incluir nuevas ciudades como cabecera o destino, ya que se podrían haber estructurado tres vías: Gades-Hispalis, Hispalis-Malaca, Corduba-Malaca. 34 Ver nª 13. El que la vía llegue a Anticaria y, posiblemente a Malaca, es sintomático, ya que esta última ciudad alcanzó un gran auge en el bajo imperio, canalizando un comercio más agrario que minero, R. Corzo, M. Toscano, Las vías romanas..., 59. 35 Plin. Nat. 3.3.12. Las demás colonias inmunes béticas: Tucci, Ituci, Ucubi y Urso no aparecen ni en el itinerario de antonino ni en el de Rávena, por lo que no tiene por qué existir una equivalencia entre ciudad privilegiada y mansión viaria. 306 Mª LuIsA CORTIjO CEREzO b) Con posterioridad: decae, quizás en parte por ser un centro viario potenciado artificialmente al servicio de una realidad político-administrativa concreta (en beneficio de Anticaria y Malaca; perduran Corduba, Hispalis y Gades). su paralelo estaría en la relación Olisippo-Scallabis, en Lusitania, donde Scallabis, a pesar de su promoción político-administrativa al rango de colonia y capital conventual, nunca pudo superar el handicap que supuso el hecho de que el municipio c. R. fuera el mejor puerto de la fachada atlántica peninsular. En Citerior, ni Tarraco ni Carthago Noua, ejes costeros de primer orden desde los inicios de la conquista, capitales conventuales y provinciales incluso tras las reformas provinciales del bajo imperio, no alcanzan el valor viario de Caesaraugusta, que les supera en el itinerario, en el anónimo de Rávena (309.15-311.14; añadimos 312.1-3; también Complutum, 312.7-314.2, tiene más entidad que Carthago Noua) e incluso en el momento actual (sigue siendo un eje viario más importante y es capital de comunidad autónoma). - Otro aspecto menor, que podríamos haber integrado al hablar del sistema radial de vías, es el hecho de que, dentro de la bética, el astigitano es el único territorio conventual al que no podemos adscribir una vía completa, sino tramos parciales de rutas que recorren un territorio mayor. El dato no es especialmente significativo por dos motivos: el primero, porque el objetivo de las vías de comunicación es unir, no separar, tanto a nivel municipal, conventual, provincial o extraprovincial; el segundo, porque no pensamos que exista un control conventual de la política viaria. a pesar de todo, lo constatamos porque, una vez más, el convento astigitano es la excepción: por el territorio cordubense discurren en exclusividad las vías 3, 4 y 11 y parcialmente las 7 y 8; por el hispalense, las vías 9 y 23, y parcialmente las 7, 8 y 10; por el gaditano las vías 5 (nos referimos siempre a dentro de la bética) 6 y parcialmente la 7; por el astigitano, parcialmente las vías 7 (compartida con el gaditano, hispalense y cordubense), 8 (compartida con el hispalense y cordubense) y 10 (compartida con el hispalense). su posición central dentro de la provincia podría explicar esto, pero también sería un buen justificante para ubicar en la ciudad un nudo viario que no existe. Finalmente, respecto a los cambios básicos que apreciamos entre este itinerario y el de Rávena, parecen ser consecuencia también de una evolución administrativa: en la bética romana siempre fue Corduba la capital provincial, pero, si bien el itinerario sigue recogiendo esa realidad, el anónimo de Rávena nos muestra una clara primacía de Hispalis como eje vertebrador de la red provincial (316.11-317.19), y Corduba sólo aparece como cabecera en una vía (315.17-316.1) hacia Anticaria, ya que la conexión con Emerita y Castulo se plantea como una vía 307 EL ITINERARIO DE ANTONINO Y LA PROVINCIA BAETICA emeritense36. Lusitania no presencia cambios de interés, ya que Emerita es la ciudad principal en los dos itinerarios (Rávena: Emerita, 314.5-315.14 y 316.2-316.8; la conexión de Ossaron con Emerita, 318.4-319.15 podría incluirse aquí, aunque el sentido de la ruta sea N-s). Respecto al NW peninsular, Asturica acapara en el itinerario 8 cabeceras-destino de vías, y Bracara sólo 5, pero, a efectos prácticos, la repetición de tramos viarios en las rutas que engloban a Asturica hace que se equiparen: Asturica: 17, 18 (19, 20), 26 (27), 32 (34); Bracara: 16, 17, 18, 19 (20). El anónimo de Rávena describe una vía circular que contornea el NW peninsular tomando como cabecera y proximidad de destino Bracara Augusta, capital de la provincia bajoimperial de Gallaecia (320.1-321.8). 36 De todas formas, a pesar de que Astigi sólo aparece citada en el anónimo de Rávena como una mansión dentro de una vía que va de Emerita a Carmo, quizás a partir del s. iV, a pesar de cierto receso económico, su importancia viaria creció (abundancia de miliarios), ya que la vía que pasaba por ella era la que conectaba Emerita (y Toledo-Córdoba) con el Estrecho (también en época visigoda y musulmana). s. Ordóñez agulla, Colonia..., 62-63; R. Corzo, M. Toscano, Las vías romanas..., 180. Vid. nª 32. Recuérdese la vía Corduba-Carteia, importante hasta época julio-claudia e ignorada por el itinerario de antonino.