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El deseo de la influencia. Creación de un poemario en torno a la problemática comprensiva del suicidio

Sepúlveda, Alejandra

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA MÁSTER EN ESCRITURA CREATIVA Convocatoria extraordinaria: 2022-2023 El deseo de la influencia Creación de un poemario en torno a la problemática comprensiva del suicidio Alejandra Sepúlveda Modalidad: (Creación) Tutorizado por: Dra. Clara Marías Vº Bº Tutor Clara Marías AGRADECIMIENTOS El deseo de la influencia nace de un impulso final y de muchas manos sosteniéndome. Por eso necesito dedicar este espacio a dar las gracias. A Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath y Gloria Fuertes, por lo evidente y por lo que nadie sabe, a sus memorias y a la influencia que recorre dentro de cada verso que he desarrollado en este proyecto. A Clara Marías, guía, apoyo cotidiano, comprensión y ejemplo de que lo profesional y lo personal está siempre entrelazado y de que eso es sano en sí mismo. Esto es para ti: El Puerto de Santa María 19 de marzo de 2023 Retiro Creativo La conciencia tranquila Ha nacido una niña en la playa se dan más muertes que alumbramientos; hoy murió el adulto que vive diez años por delante. Los pies llenos de cristales sacudidos en la primera ola, rota la vergüenza y el traje de baño luce elegante para el sol, que es el que invita. Dos olas más tarde, el agua hasta el cuello, la sal incrustada en el filo de las uñas; la respiración templada te siento. El barco blanco ya menos quizá grisáceo de cara rompe tus azules e importa si quieres que importe, te resbalas convirtiéndote en los peces de colores que ya no intentas agarrar. Y sales aún más pequeña atrevida en el acto de exponerte de enseñar a los que nos creemos rocas duras resbaladizas que el tiempo no es una puerta que se cierra que no hay muerte en la niña. El mar es un pájaro que no deja de cantar. ____________ A Carlos Peinado, por la suavidad en la palabra y el amor hacia lo bello y lo indecible. A Antonio Molina, por acercarme a la filosofía y hacer del acto del overthinking un canal para la creatividad. A todos los docentes del Máster de Escritura Creativa que han dedicado tiempo a hablar sobre lo que me apasiona, por hacer que lo entienda. A Cristina, por presentarme a Gloria Fuertes, por admirarla, por hacer conmigo lo propio; por la confianza indestructible desde que te hablé de poesía y sonreí, por hacer de todos los días el último baile. A mis amigas escritoras: gracias por hacer de Sevilla un hogar. Helena, Laura, Bea, Amalia, Steph, Anne, Carina, Valentina, sois también mi influencia. A Nei, por nuestro vínculo lleno de letras; A Paula, por lo que no puede decirse; A Lourdes, por nuestro sofá que era estar en casa; A Aida, por la ola que siempre pasa. A mi familia, ellos saben quienes son. A mí misma, por haber decidido quedarme un rato y ver qué pasa. El deseo de la influencia Alejandra Sepúlveda ÍNDICE 1. Poemario: El deseo de la influencia .................................................................... 1 I. Herencia. ......................................................................................................... 1 - Un miedo inapropiado ............................................................................... 1 - Peticiones a una loca.................................................................................. 3 - La palabra decidir es un verbo castrado .................................................... 6 II. Profecía ........................................................................................................... 8 - La historia mal contada.............................................................................. 8 - Destronada ............................................................................................... 10 - La dirección del puño .............................................................................. 12 III. Falacia .......................................................................................................... 15 - Yo casi muerta I-II ................................................................................... 15 - Cumplir la muerte .............................................................................. 18-19 2. Memoria de creación ......................................................................................... 20 2.1. Origen e intencionalidad de la creación ................................................... 21 2.1.1. Reflexión sobre el suicidio desde la psicología contextual y las teorías feministas ............................................................................................ 23 2.1.2. Selección del corpus de las poetas .......................................................... 27 2.1.3. De la autoficción a la bioficción poética ................................................ 28 2.2. Título y estructura de la composición ....................................................... 30 2.3. Influencias, documentación y técnicas poéticas empleadas .................... 33 2.3.1. Influencias ........................................................................................... 33 2.3.2. Documentación y construcción de las voces poéticas .......................... 34 I. Poemas de expresión última: Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath y Gloria Fuertes .............................................................................. 34 II. Poemas de confrontación: Julio Cortázar, Sylvia Plath (adolescente) y el Desconocido (la muerte personificada) ......... 39 III. Poemas de recogida: Voz de recogida para Alejandra Pizarnik y voz de recogida para Sylvia Plath ................................................... 42 2.3.3. Ensayos de estilos, géneros poéticos y versos .................................... 45 2.4. Dificultades y soluciones ............................................................................ 51 2.5. Reflexiones finales ...................................................................................... 53 2.6. Bibliografía consultada y aplicada ............................................................ 55 2.6.1. Los creativos ....................................................................................... 55 2.6.2. Los estudiosos ...................................................................................... 56-60 1 I. HERENCIA No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo canto florecer mi silencio gris. “Fragmentos para dominar el silencio”, Alejandra Pizarnik (1968) Un miedo inapropiado Hay muerte en la mota de polvo en el espejo una pequeña difunta y tras ella un jardín de lilas llenas aterradas, las lenguas gritan: “¡vive!” Nadie acepta la declaración sola la sentencia fosforescente el avistamiento debilísimo de la vida cuando se acaba. El tiempo derretido se mezcla con el olor de sus ojos de sangre pulverizados, y ellos de nuevo se acercan soplan el polvo lo agrupan en la mota del espejo. La muerte canta alegre la contagia […]; ellos siguen soplando y no consiguen nada. Sí lo hacen, me contagio yo fui siempre la difunta debajo de mi nombre, Alejandra traspaso el espejo ahora roto el canto enmudece en el último grito 8 II. PROFECÍA De las cenizas con el cabello rojo me levanto y me como a los hombres como aire. “Lady Lázaro”, Sylvia Plath (1962) La historia mal contada Nadie me asesinó, elegí morir ¿Cuesta tanto ganar ese derecho? Muchos hombres inteligentes, siempre darán explicación a lo que nadie sabe y ellos menos, por ser ellos, por no ser nosotras. Yo diré lo que pasó esa madrugada: Sola y demasiado despierta colgué delantal, mantequilla y beso e inspiré lo más profundo que supe. Eso ocurrió: la noche cerrada, frío Londres, cansancio y picadura de abeja. Veneno tardío en los ojos inocentes que necesitaban de mí todos los restos: tengo la miel desgastada. Se acabaron la garra, las ganas, aquellas diecisiete velas encendidas; la habitación tranquila. Mi omnipotencia se ha ido ya, perduró hasta en las últimas lunas. 9 Eso ocurrió, llegó la nada y quise quedármela. En vuestros dedos sigue la culpa por mis hijos, me señalan las líneas que escribís para exorcizaros: “¿Cómo pudo elegir el abandono? Estaba enferma, la histeria consumió el oxígeno”. Me demonizan los cuernos dibujando diademas que no quiero vestir, llevo las quejas incrustadas en la espalda, no descanso en un campo de flores: dentro de la nada sigue existiendo la muerte. ¿Cuántos finales he tenido ya? No miréis a Sylvia, ¡no me miréis! Miradlas a ellas, muñecas usadas, arañadas, oprimidas en corceles de buenas maneras y silencio; están decididas a cometer la última inspiración, el corte irreversible, el trago final. ¡No lo hagáis! Miraos a vosotros, a ellos, a los que vienen llegando, a los muertos vivos en las heridas de las vivas muertas, mirad sus manos en el cuello, absorbiendo lo dulce, lo genuino, el polen que es innato. Llevadlo hondo, a pulmón, y entonces escribid ahora si os queda tinta o palabras, si no vendríais con nosotras a este vacío de habitaciones llenas de pájaros negros. Nadie nos mató, elegimos dejar allí la muerte que nunca merecimos. 10 Adoro, con una devoción irresistible mi carne, mi cara, mis extremidades. Suplemento de mi diario, 13 de noviembre de 1949 (a sus 17 años), Sylvia Plath Destronada Siento el éxtasis en las manos agarrando la mesa, el murmullo “¿cuántas otoños van ya, Syvvi?” Diecisiete llamas iluminándome; se preparan para el aplauso. La primera inspiración: «¡Quiero ser tan libre como una mota de polvo atravesada en un rayo de luz, las paredes están llenas de dibujos imperfectos, las líneas del armario serenas, árboles desnudos desvergonzados, hay un tic-tac en el ambiente, rítmico y seguro como un latido sano. El día está precioso, no hay desorden en el diario de terciopelo rojo. Yo soy yo, Syvvi, y también soy tú. Soy poderosa. Quiero ser Dios, libre, de feroz egoísmo. Adoro mi carne, devota de un cristal que devuelve aquello que es lo que es, irreparable, perpetuo, encantador. ¿Demasiado alta? ¿Nariz gruesa? ¡Qué terrible sería ser alguien distinto de mí!» 11 El estruendo de palmas hambrientas precede el gran apagón. ¿Puede durar un poco más este sueño? (…) Nunca, jamás, de ninguna manera alcanzaré la perfección que anhelo. Llegará el día que tenga que enfrentarme a mí misma, lo sabes, lo sé. Tengo miedo, me asusta crecer, el matrimonio, es decir, la obligación de cocinar tres veces al día, la jaula de rutina, la vida mecánica. ¿Y si allí, más tarde, no cabe poesía en las estanterías, ni hadas en la niñez que aun duda, ni cuerpos de olores desconocidos, la energía arrebatada por los años? ¿Será posible ser algo más que esposa, algo más que madre? Me asusta escucharte, no respondas, no te acerques, respira lento, estira las horas, ¡quiero ser libre! ¿me queda tiempo para enmendarlo? Hay un final escrito, tú lo conoces. ¡Sacadme de aquí! ¡Aplaudid de nuevo! Soy libre, el día está precioso: todo sigue en orden. 12 Ansío tener una causa a la cual poder dedicar mis energías… Suplemento de mi diario, 13 de noviembre de 1949, Sylvia Plath La dirección del puño Todas vamos a responderte: Las niñas no quieren ser niñas, mujeres obligadas a su tarea con piedras a la espalda. Tenemos el cuerpo quebrado, y eso no importa; desnudo el pecho y el cansancio, y eso no importa; agua sucia brotando en dirección a nuestros ojos agachados; y eso no importa. La vista hacia un futuro amputado por sables sobre la mesa, dentro de la grieta que sentencia el nombre de sus hijos varones, machos, fuertes, vacíos de lágrimas, de pluma, desprovistos de sensibilidad. El sentido del gusto atrofiado, reducido a obligados delantales de escena repetida ─mamá, mamá, mamá, mamá, mamá pregúntale a mamá, ella lo sabe─ 13 Una casa sin hijos es un patio vacío. Tu deseo de cumpleaños también es nuestro. Queremos ser Dios, escribir en los campos, poseer la libertad de una libélula, el vuelo irregular de la mariposa, la lentitud del gusano, excesos de alcohol, la pipa, la corbata, la falda con la media rota de andar sobre caminos sin asfalto, de tierra, sin el miedo que nos entra ante el sonido del crujir de una rama; debajo de la tierra hay más tierra. No hay evolución, la revolución es anciana: la niña no quiere ser muchacha. ¿Dónde están tus manos y el barro, los intentos de reducir la asfixia, las palabras bien pronunciadas, dónde están tus labios, tapiados en vida, muerte y recuerdo, dónde están las cenizas de tus diarios, dónde estás, chica arrugada de diecisiete años, niña sabia de edad irreverente? Estás aquí, con nosotras en el pecho, en el intento del oxígeno que nunca muere del todo, en la profecía que nos persigue los años, los cuerpos, la grieta, los sueldos, las ropas, la inteligencia, la decisión, la mano levantada cada febrero y cada noviembre. 14 Aquí estás, en la leche derramada que no vamos a limpiar, en la mancha agria que debe verse y degustarse y sufrirse. Lo entendemos: El intento incansable te abandonó. Entiéndenos: Dejaste huella: un arañazo que sangra todavía. Tenemos la causa y aquí están nuestras energías. 15 III. FALACIA Me quiero. Yo soy mi hija, y decidí no quedarme huérfana. “Me quiero”, Gloria Fuertes (1980) Yo casi muerta (I) Yo casi muerta viví bastantes años ─morí vieja, nada chocha y muy enamorada─. Desde que nací me estuve yendo, El Desconocido trabajaba a tiempo completo, suplemento debieron pagarle; fue imparable en mi búsqueda, sin mucho acierto. ¿Amé bastante? ─No lo hice, sigo haciéndolo─. Al suelo me ancló escribirme poemas, darme besos ─porque nadie supo y pocos lo intentaron, no os engaño─, los zapatos pesados arrastrándome en vino y humo, en humo y sexo ─entre mujeres nos entendemos─. La cuerda al cuello muchas veces, ojo clavado en cuchilla ─por poco acabo tuerta, ¡qué desgracia!─, pluma en poema y en dedos criticones una flecha, fallida, directa al pecho: las mujeres como yo tenemos el corazón en otro sitio. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 22 c. Desmitificar la conducta suicida; mostrar que las personas no solo pueden, sino que deben hablar de ello (en terapia es uno de los requisitos fundamentales para su prevención); arrojar comprensión y validar las emociones/pensamientos naturales generados por una sociedad disfuncional. d. Describir el proceso que viven distintos tipos de personas, en este caso artistas de la palabra, que han deseado la muerte en algún punto de sus vidas, y observar mediante el diálogo con el otro (o con ellas mismas) las interferencias que se crean alrededor de sus realidades. Como ya se conoce, es innegable la interconexión existente entre literatura y psicología, debido a que ambas disciplinas usan la misma herramienta de estudio: el lenguaje. Y ambas contribuyen a una expansión comprensiva de los procesos sociales de cada tiempo, los cuales quedan recogidos en los textos de sus protagonistas. Ya Ortega y Gasset se interesó por el lenguaje en sus primeros escritos, pero fue después de leer Ser y tiempo de Heidegger cuando perfila algunas ideas interesantes sobre la relación entre lenguaje y mundo, las cuales le aproximan a Wittgenstein (véase Ovejero, 2000: Cap. 7), hasta el punto de que su razón vital se convierte en razón narrativa. De hecho, Ortega y Gasset en uno de sus primeros libros (Investigaciones Psicológicas, 1915-1916) espera del estudio del lenguaje “las más profundas reformas de nuestras teorías psicológicas” (1982: 445). Por ello, para el análisis de la conducta humana y, concretamente, de la conducta suicida, se considera necesaria la revisión de los textos de la literatura, como bien indica Lucien Goldman (1964), al afirmar que los verdaderos autores de la creación cultural son los grupos sociales y no los individuos aislados; premisa que ofendería notablemente a Harold Bloom, a quien traeremos a escena en los próximos párrafos. Esto último se ha llevado a cabo en este proyecto: la revisión de los textos de las tres autoras protagonistas con problemáticas sociales similares, de sus cartas y diarios, de estudios sobre sus obras realizados a posteriori, etc. Tras su análisis e interpretación, se ha trabajado en la recreación de sus propias voces, evidenciando la relación temática que estas aún mantienen con acontecimientos de actualidad y elaborando una perspectiva realista de las distintas formas de actuación que presenta el ser humano ante Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 23 dificultades generacionales similares. El deseo de la influencia es, por tanto, un intento de comprender y aceptar las manifestaciones naturales del comportamiento humano y, en cierto modo, también un homenaje al legado de aprendizaje que estas autoras nos ha proporcionado. 2.1.1. Reflexión sobre el suicidio desde la psicología contextual y las teorías feministas Está ampliamente asumida la afirmación que dice que el 90% (o más) de los suicidios son cometidos por personas que padecen un trastorno mental (OMS, 2014); para ofrecer este dato, algunos estudiosos han dado por fiables investigaciones con graves carencias metodológicas y sesgos analíticos (búsqueda de antecedentes de trastorno mental, intentos previos y consumo de sustancias), lo que lleva a sobrestimar la proporción de trastornos mentales en los suicidios y a malentender la relación causal entre psicopatología y suicidio. Es decir, sería inocente dar por buena esta propuesta debido a que, aceptándola, manifestaríamos la ignorancia de la compleja trama de la realidad. Que el ser humano posea un componente neurótico innegable, evidente en su comportamiento y, en ocasiones, funcional para su supervivencia, no significa que su existencia deba contemplarse bajo el estigma de la enfermedad; estamos ante una conditio (condición), no ante una patología y pensar lo contrario es reduccionista. El filósofo y psiquiatra Karl Jaspers dejó escrito lo siguiente: Lo más sencillo parece ser admitir una enfermedad mental; en esto se ha ido tan lejos como considerar loco a todo suicida. Entonces cesa la pregunta por los motivos, el problema del suicidio queda despachado poniéndolo fuera del mundo cuerdo. El suicidio no es consecuencia de la enfermedad mental, como lo es la fiebre de la infección 1 (Jaspers, 1958: 188-189). Configurar el proceso opuesto tampoco es de ayuda. Esto es, acercar la casuística del suicidio a la filosofía, como hace Albert Camus en El mito de Sísifo: “No 1 Véase para más información: Filosofía, vol. II. Clarificación de la existencia, Madrid, Revista de Occidente, 1958, cap. IX, en el apartado Bibliografía. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 24 existe más que un problema filosófico serio en verdad: el suicidio. Decidir si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder la cuestión esencial de la filosofía” (2016: 299), generando así una aproximación de la muerte voluntaria al terreno del pensamiento, que la desnaturaliza y la convierte en nuestras ideas. El acto suicida es representado desde los primeros años por el ser humano, incluso se ha observado algunos ejemplos en animales. Es pertinente introducir aquí la pregunta tan acertada de la filósofa Sandra Baquedano: “[…] es entonces cuando se puede tonar ineludible cuestionarse si ¿interrumpe el suicidio la vida de la persona o forma parte del curso natural de algunas de ellas? (citado por Mainländer, 2013). Lo que de verdad nos interesa como sociedad es el sufrimiento, ya que no cesamos en inventar métodos impropios para paliarlo, sin éxito, y nos vemos abocados a la guerra y a la destrucción (la cual también es natural) por el hecho de no saber focalizar nuestra energía en las preguntas adecuadas. Si la investigación anterior se centrase en rastrear la existencia de contextos vitales problemáticos susceptibles de ayuda (por ejemplo: situaciones de fracaso académico en adolescentes, rupturas de pareja, precariedad laboral y económica, abuso-agresión física o sexual, duelos inesperados, deterioro de la salud física, la soledad-aislamiento, etc.) quizás se hubiera encontrado, como sí se ha hecho en investigaciones de perspectiva contextualexistencial, que estos contextos están presentes en el 100% de los casos de muerte voluntaria (Hjelmeland, 2016). Como ya se intuye, al reforzar el mito suicidio igual a enfermedad mental, se está confundiendo un factor de riesgo (asociación estadística) con un factor explicativo (Franklin et al., 2017), con el peligro que esto conlleva (Hjelmeland y Knizek, 2017; Pridmore, 2015): la justificación de que, dado lo anterior, la mejor estrategia de prevención del suicidio es la vía indirecta, es decir, una estrategia diagnostico-céntrica y fármaco-céntrica, y, para esta, la justificación de la inversión económica en el estudio de los trastornos mentales (Pridmore, 2015; Shahtahmasebi, 2013) en perjuicio de otros factores tanto o más importantes implicados en este fenómeno como son los psicológicos, contextuales, existenciales y sociales, además del eterno olvidado para la investigación: los factores de protección. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 25 La realidad de nuestras protagonistas presenta una gradación de dificultades, diagnósticos impuestos (alguno de ellos postmortem), percepciones acerca de la muerte, etc., donde poder avistar los datos de estas investigaciones y observar la gran variabilidad de circunstancias que pueden llevar al deseo por cumplir la muerte, siendo todas ellas comprensibles y poseedoras de sentido, porque el sufrimiento es así, natural, en todas sus manifestaciones, al igual que las respuestas que las personas ofrecen ante él. 2 A continuación, se expondrá brevemente la relación entre teorías feministas y suicidio, primero, porque las tres personas elegidas para este proyecto son mujeres y, además, porque un enfoque de igualdad y desarrollo en las investigaciones y, más importante, en la propia cotidianeidad, serán mecanismos eficaces de prevención futura para toda la población, independientemente de su género. En casi todos los poemas de este trabajo, generalmente de denuncia, existen alusiones a la opresión que sufren estas mujeres a causa de su profesión, género y orientación sexual, etc. Bien es cierto, y es importante aclararlo, sus compañeros poetas también se vieron enfrentados a discriminaciones homofóbicas y de profesión, pero es innegable el sesgo de género que sufrieron muchas escritoras, pintoras, escultoras y mujeres con profesiones de todo tipo. Dificultades que, en este último sentido, los hombres no tuvieron que experimentar. Tenemos aquí, por ejemplificar el concepto citado más arriba, un contexto problemático susceptible de ayuda que es adicional para ellas. No solo había hambre, exilio, guerra y muerte, sino también rechazo y falta de derechos, circunstancia atravesada por un contexto social machista. Se constata, además, que la poesía más feminista localizada en las lecturas de investigación referenciadas ha sido la de Gloria Fuertes, pero también se deja ver esta en Sylvia Plath, más en sus diarios, cartas y en su única novela La campana de cristal (Plath, ed. 2022). Pizarnik, por su parte, también ha formado parte de la lucha por desdibujar los roles de género. 2 Para más información acerca de la patologización suicidio-poesía, véase MÍNGUEZ (2011) Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 26 La teoría feminista encontrada en estos textos, concretamente en Gloria Fuertes, es la suscrita por Donovan (1989), alejada del radicalismo y la beligerancia y mucho más enfocada en la solidaridad y la mejora humana (Acereda, 2002). No hay intención de suscripción a ninguna militancia, sino que hablamos de teorías y formas de pensamiento feministas elaboradas a posteriori de la creación de las obras, pero reflejadas en ellas, donde se reconoce la “naturaleza inapropiable de la poesía de estas mujeres, incómoda para distintos grupos ideológicos” (Lorenzo Arribas, 2011: 138), así como el alejamiento hacia cualquier etiqueta distinta de la de persona. Si nos enfocamos en Pizarnik y Plath, encontramos paralelismos en la manera de representar al sujeto femenino en tanto que genio creador. Aunque ambas autoras no contienen textos explícitos en su poesía que las adscriba dentro de un movimiento feminista concreto, a través de sus voces e imágenes, como comenta Giulia Colaizzi (2006), las dos poetas critican duramente “los modelos normativos, tanto de imagen como de lenguaje, sabiendo al mismo tiempo que no hay una alternativa practicable y disponible de antemano, sino como resultado de una construcción y un proceso” (p. 116). En el caso de Pizarnik, Torres (2004) sostuvo que su obra expresa la máxima libertad que puede tener un ser humano. En su análisis, tanto de la poesía completa, como de los diarios, percibe varios temas subversivos: el inconformismo con las políticas de género y la imposición social que nos empuja a las etiquetas categóricas, además de la apropiación del cuerpo y sus deseos. Para finalizar, se rescata una cita de sus diarios relacionada con este tema: “Primero, reconocer el mundo, lo utilitario; la previsión del futuro; las prohibiciones morales. Luego, transgredirlas”. (Pizarnik, 2013: 708). Se finaliza este apartado citando a Hélène Cixous, escritora, filósofa y crítica literaria feminista, quien propone la escritura de la mujer como “la invención de una escritura insurrecta que, cuando llegue el momento de su liberación, le permitirá llevar a cabo las rupturas y las transformaciones indispensables en su historia” (Cixous, 1995: Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 27 61). Se consideran, pues, estas tres autoras como representantes indispensables de esta ruptura y transformación de la imagen de las poetas en la historia literaria occidental. 2.1.2. Selección del corpus de las poetas La selección de las poetas ha sido una ardua tarea, de hecho, la toma de decisión inicial tiene poco que ver con el resultado final; la idea de poemario ha sido transformada por motivos muy diferentes que serán comentados en el apartado Dificultades y soluciones. La causa inicial para la elección de Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath y Gloria Fuertes como protagonistas de este proyecto es la experiencia/cercanía con la muerte voluntaria que las tres poseen, su género, el paralelismo en su temática de denuncia respecto a los roles sociales establecidos y las adversidades a las que se han visto arrojadas, además de, por otro lado, la diferencia en el abordaje de estas. Asimismo, existe intencionalidad en el orden de los poemas y sus autoras para que los objetivos iniciales de este proyecto puedan cumplirse. Para clarificar las similitudes y diferencias existentes y necesarias entre ellas, se expone la siguiente tabla modelo; instrumento que ayudó a cohesionar el relato interno de las tres protagonistas. Tabla 1. Dimensiones comunes de las poetas seleccionadas. Dimensiones Alejandra Pizarnik Sylvia Plath Gloria Fuertes Locura (diagnóstico) Trastorno Límite de la Personalidad Trastorno Bipolar Ausencia de diagnóstico oficial Deseo de muerte Altísimo: busca la muerte en todo lo que hace. Fortaleza, ansia de sobreponerse. Ve la muerte como una opción más ante su La muerte la visita, pero ella escapa, mira en dirección a la vida. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 28 agotamiento. Qué es la muerte para ellas (muerte personificada) Literatura Cultura Cultura Sensibilidad Nuestras tres protagonistas poseen rasgos de sensibilidad/emocionalidad elevada. Motivos/valores La literatura/El deseo de escapar del dolor. El éxito/La familia. El amor (su propio ideal) a la literatura y a la infancia. *Nota: El apartado locura se refiere a la idea que la población general y los psiquiatras de la época (biologicistas, teorías contrarias a la contextual) tenían sobre la causa de la conducta suicida de las protagonistas. Enfoque diagnostico-centrista. 2.1.3. De la autoficción a la bioficción poética A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, donde casi toda la literatura contemporánea se centra en el yo (Toro, Schlickers y Luengo, 2010), este trabajo propone la realización del ejercicio contrario, es decir, escribir sobre los otros, adoptar voces que no son nuestras pero que podrían serlo. Este proceso compromete a quien escribe a ejercer un valor de concepto manido y de experiencia casi intacta: la empatía. Un valor que, además, es vital para la reflexión acerca del tema central que rige esta creación poética: la conducta suicida, entendida no solo desde el acto en sí mismo, sino desde todo lo que rodea a este (contexto de aprendizaje, pensamientos, emociones y sensaciones relacionadas, allegados que dan o no apoyo a la persona que sufre, etc.), conlleva obligatoriamente una necesidad cosida a ella: la comprensión y aceptación incondicional por las personas con las que comparten espacio. Es erróneo, a su vez, asumir que el autor no deja nada de sí mismo en el proceso de escribir bioficción, esto es, según Alberca (2020), un proceso de escritura donde el escritor deja de ser una figura de referencia, inamovible y autoritaria para convertirse en objeto de juego literario; por el aspecto inevitablemente referencial de la bioficción, el Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 29 autor deja de situarse exclusivamente en la Literatura para insertarse en una especia de “intrahistoria” ─o intraliteratura─, sin que por eso se deniegue la universalidad de su obra. Bien es cierto, el poeta, en este caso, tiene la intención religiosa de contaminar lo menos posible las voces que encarna. Citando a Ángel Luis Luján Atienza, entendemos que: La poesía puede borrar la faz de su creador, pero no la intención o el conjunto de intenciones que allí se plasman y que se dirigen a ser actualizadas por la lectura de otro ser humano (Luján, 2005: 12). Para este trasvase se han consultado textos de renombre pertenecientes a la poesía autoficcional y de la experiencia: Las personas del verbo (Gil de Biedma, 2016), Antología poética (Gil de Biedma, 2018) y Vista cansada (García Montero, 2008). Además, se han tenido en cuenta modelos de poemarios relacionados con la bioficción (en segunda persona, en este caso) como el del sevillano Braulio Ortiz Poole (2020) con su poemario Gente que busca su bandera, donde crea diálogo con historias ajenas de personajes universales. De él se acoge el calado humanístico que atraviesa sus poemas, donde crea una comunidad acogedora que exige una máxima elemental: todo ser humano es sagrado. Véase como ejemplo: «Desde entonces, esa ha sido la historia: alguien quiere ser libre y otro lo señala». (Ortiz Poole, 2020: 8) En este trabajo se introduce el género (no muy prolífico aún y mencionado en el párrafo anterior) de la bioficción; la propia biografía de las poetas, sus historias, su literatura, pasa por el filtro del que escribe, creando un mundo del personaje más completo mediante su verdad y la ficción inevitable que genera el proceso creativo cuando se escribe en una voz que no es la propia. Un ejemplo de ello se observa en “Petrópolis”, poema de Pérez Azaústre, donde este encarna la voz de Stefan Zweig momentos antes de su suicidio: Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 30 «No soy un hombre joven, y en esta habitación morir al menos es un acto de conciencia. He desaparecido. Ya no tengo ni nombre y mis libros se queman, son el carbón del cielo. No tengo identidad. No tengo rostro ni nadie que me diga que soy Stefan Zweig y que una vez amé la ceniza de Europa». (Pérez Azaústre, 2017: 14) 2.2. Título y estructura de la composición El título de este proyecto poético es un homenaje a las tres escritoras encarnadas, un guiño oposicionista a La ansiedad de la influencia de Harold Bloom (2009) y una declaración de lo que para la autora significan las personas, la interacción con ellas y el disfrute de lo compartido; es, más bien, una postura filosófica ante el aprendizaje que obliga lo relacional, el estar con los otros. Esta autora se deja influir por Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath y Gloria Fuertes y no entiende el proceso de creación sin estar supeditada a las lecturas de quienes escribieron antes. Con este trabajo se pretende traerlas al presente y usarlas para comprender el mundo que ellas intentaron afrontar, con más o menos eficacia. Junto con lo anterior, se expresa el acuerdo con la premisa de Harold Bloom (2009), cuando este indica que la escritura literaria es, en sí misma y, sobre todo, un profundo acto de lectura. Asimismo, señala que el lector crítico ha de navegar por las relaciones entre los textos sin hallar verdad final en ellos, sumergiéndose en la contradicción estética de toda obra literaria: decir algo nuevo cuando todo parece estar ya dicho; aunque este fenómeno solo pueda venir dado por los antecesores y sea dependiente de ellos. Se corrobora lo anterior mediante este poema de Emilio Pacheco “Contra Harold Bloom”: Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 31 «Al doctor Harold Bloom lamento decirle que repudio lo que él llamó la ansiedad de las influencias. Yo no quiero matar a López Velarde ni a Gorostiza ni a Paz ni a Sabines. Por el contrario, no podría escribir ni sabría qué hacer en el caso imposible de que no existieran Zozobra, Muerte sin fin, Piedra de sol, Recuento de poemas». (Pacheco, 2000: 50) Según T. S. Elliot (1992) y su concepción social sobre la poesía (estética por naturaleza), uno de los objetivos de esta consiste en transmitir a quien la lee información sobre lo que funciona y no funciona en sociedad. Es decir, en la actualidad, se viven las atrocidades mismas de otros siglos, con nuevo nombre y fachada, y se reconoce necesario abogar por el recuerdo de lo que dijeron las personas que las vivieron entonces. Este poemario es la herramienta usada por Pizarnik, Plath y Fuertes para comunicar aquello que parece olvidado. El ser humano es aprendizaje, muchos psicólogos filosofaron sobre esto, en especial, un referente clave de la psicología conductual: Burrhus Frederic Skinner. Para él, todo es conducta aprendida, y su ejemplo más estudiado es el lenguaje. En su libro Conducta verbal (Skinner, 1983) define el lenguaje como el comportamiento que más es reforzado mediante la interacción con las personas. ¿Y qué es la literatura sino lenguaje escrito en un acto de compartir con el otro o con uno mismo? En cuanto a la estructura del presente poemario, se ha elegido que sea tripartita; cada sección es protagonizada por una de las poetas ya mencionadas. De esta división subyace otra más, formada por distintas voces poéticas, cuya construcción será descrita con exactitud en el siguiente apartado. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 38 hilvanada entre esperanza y destrucción como una opción natural, no como destino en sí mismo. Así pues: “la idea y/o acto de darse muerte a sí mismo ha sido visualizado a lo largo de la historia del pensamiento no tan solo como falla moral o fisiológica, sino como opción consciente dentro de lógicas de coherencia y lucidez, ante una existencia que no intenta eludir el sino indefectible de la destrucción final” (Zúñiga, 2021: 55). Encontramos, además, en un artículo muy interesante sobre los “poemas españoles” de Sylvia Plath, es decir, los escritos en España en una de sus visitas, la correlación de paisajes áridos con poemas que hablan sobre la dificultad de su historia y la lucha por la supervivencia, imágenes rescatadas más tarde en momentos posteriores a su separación; en palabras del autor: España se convierte en una fuente notable de ciertos tropos, como el calor y la aridez del paisaje que exponen su terrible esterilidad y señalan la brutalidad de la vida, figuras humanas condenadas al fracaso que revelan la incapacidad de afrontar la alteridad y la muerte (Pascual, 2018: 15). Este dato, bello y devastador, por sentir la pena con la amplitud de un paisaje, revela momentos lógicos y con sentido que generan gran malestar emocional en la protagonista. Las reacciones anímicas de Sylvia Plath no son desmesuradas, simplemente son, y no hemos de buscar las causas de su empeoramiento psíquico en las respuestas que emite, sino en los contextos que las provocan, si realmente queremos construir una comunidad más saludable. La voz de Gloria Fuertes es de otro mundo, la más legible por su sencillez léxica y la más compleja de recrear; su humor incorregible, la ironía, su falta de respeto lograda sin consecuencias. Para su recreación se ha contado con muchos de sus libros de poesía adulta: Poemas prácticos más que teóricos (2011), Aconsejo beber hilo: Diario de una loca (2017) y Se beben la luz (2017). En concreto, el libro más consultado ha sido Historia de Gloria (Amor, humor y desamor) (1980), antología poética donde la muerte, la guerra, el pueblo, el amor y los niños, son la misma cosa. De las voces de las tres protagonistas, esta ha sido la que más ha costado plasmar en cuanto a su estilo poético; a pesar de haber sido la más revisada, ha sido la Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 39 menos conseguida. Aun así, se han hecho esfuerzos para plagiar sus chascarrillos y su voz socarrona; el tono de denuncia sí se ha logrado, debido a que esto último es común en lo poemas de la autora de este proyecto. Véase en la siguiente estrofa del poema “Yo casi muerta”, un ejemplo del tono de denuncia recreado: «La cultura es un hombre fascista que nos suicida en la cámara de gas “quítate la ropa, mira al frente y sonríe, salgamos lindas, murámonos de gracia”. ¿Hay otra opción, sargento?» (Sepúlveda, 2023: 16-17) II. Poemas de confrontación: Julio Cortázar, Sylvia Plath (adolescente) y el Desconocido (la muerte personificada) En las segundas voces de cada poeta hay una diferencia muy significativa: En Alejandra Pizarnik es su amigo Julio Cortázar quien le escribe, pidiéndole que no se mate, juzgando su decisión, atándola al dolor que ella no quiere elegir. Más tarde, Sylvia Plath se escribe a sí misma; la autora considera que no hay nadie mejor que ella para hacerlo, ni su madre, ni su exmarido, el escritor Ted Hughes, ni su hija. Por tanto, se encarna la voz de Sylvia Plath con diecisiete años, quien corrobora en su diálogo el paso del tiempo, la profecía, su miedo cumplido. A Gloria Fuertes le escribe la muerte (El Desconocido), triste, agotada de buscarla y no dar con ella. Este diálogo representa tres formas distintas de relacionarse en los procesos de dolor de una persona con pensamientos suicidas; allegados, uno mismo en otro tiempo, personajes ficticios (o no) hablan, reprenden u ofrecen su mano para descansar un rato. La mente humana es el universo, igual de elevado e igual de desconocido, como el concepto de muerte para Gloria Fuertes. Respecto al proceso de estas voces de respuesta a las poetas se encuentran: Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 40 La construcción de la voz de Julio Cortázar, buen amigo de Pizarnik ha sido una experiencia revolucionaria y exótica. A diferencia de Alejandra Pizarnik (en sus poemas), Julio escribe en la variedad argentina sus textos, y también sus cartas. Se han revisado diccionarios para aprender palabras argentinas, su acentuación, el tono metafórico de Cortázar en sus textos cortos y la calidez con la que se hablaban estos dos personajes en su correspondencia disponible; esta se recoge en Nueva correspondencia: (1955-1972) de Pizarnik (2017). El proceso creativo de este poema ha resultado ser el más lento de escribir (este se explicará en Dificultades y soluciones). Revisión de correspondencia “Última carta” (Pola, 2019) y poema “Aquí Alejandra” (Cortázar, 2023): Tabla 4. Carta a Alejandra Pizarnik. ÚLTIMA CARTA - Mi querida. ¿Estás ya de regreso a tu casa? - Pero vos, vos, ¿te das cuenta de lo que me escribís? - No te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva. - Te hablo del lenguaje mismo del cariño y la confianza; está del lado de la vida y no de la muerte. - Solo te acepto viva, solo te quiero Alejandra. En estos fragmentos se observa claramente el tono de juicio y de incomprensión (inintencionados, sin duda) hacia Pizarnik. Quiere salvarla, darle los motivos que ella no ve, pero no funciona; esta forma de ayuda no ofrece la comprensión que la protagonista necesita. Es ese el objetivo con la recreación de su voz: hacer evidente la incomprensión, la anteposición (natural) del propio miedo a las necesidades de la otra persona. Un fragmento de “Peticiones a una loca” es: «Dejá que mi muerte te adelante y la tuya cante para mí, ¿escuchás? El timbre es un eco lejano». (Sepúlveda, 2023: 5) Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 41 Como se indica anteriormente, la segunda voz de Sylvia Plath es ella misma, años antes, hablando a su yo futuro. La autora considera que es ella quien debe contar su verdad, la más cercana, al menos, en este espacio. Para ello se basa en una entrada de su diario datado el 13 de noviembre de 1949 y llamado “Suplemento de mi diario”. Es fácil entender cómo, más tarde, sus textos son tomados por mujeres y regalados a mujeres; sus preocupaciones eran sociales, impuestas por los otros y devastadoras. Véase el siguiente fragmento de “Destronada”: «Llegará el día que tenga que enfrentarme a mí misma, lo sabes, lo sé. Tengo miedo, me asusta crecer, el matrimonio, es decir, la obligación de cocinar tres veces al día, la jaula de rutina, la vida mecánica. ¿Y si allí, más tarde, no cabe poesía en las estanterías, ni hadas en la niñez que aun duda, ni cuerpos de olores desconocidos, la energía arrebatada por los años? ¿Será posible ser algo más que esposa, algo más que madre?» (Sepúlveda, 2023: 11) La voz que habla a Gloria Fuertes en segunda persona es la voz de la muerte personificada; tiene como nombre: El Desconocido. Aquí no es ella quien busca la muerte, sino la muerte quien la visita constantemente desde sus primeros años. Es interesante la postura de cómo la muerte voluntaria es, en sí misma, una aceptación a la muerte que nos busca, y nos busca con palabras de todos, de sociedad y de cultura, de castración de las libertades. Esta voz ha sido elaborada tras la toma de notas de poemas en los que Gloria Fuertes la define, la personifica. Un fragmento ilustrativo del poema “Cumplir la muerte” es el siguiente: Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 42 «Y no vienes, yo te esperé y te espero y ya llegaste ─no te rebeles─ quiero matar tu cadáver, ¿tiene sentido intentarlo? Me dices bajito “tengo la boca llena de tierra y de tus manos no he tragado”». (Sepúlveda, 2023: 19) III. Poemas de recogida: Voz de recogida para Alejandra Pizarnik y voz de recogida (feminista) para Sylvia Plath La tercera voz de este poemario solo se manifiesta en las dos primeras poetas por la intencionalidad de su creación. Esta voz encarna la comprensión del deseo suicida y la denuncia de su mitificación, lo que Pizarnik y Plath hubieran querido escuchar en vida, la mano tendida que se posa en ellas por si quieren agarrarla o que se aleja aceptando que decidan lo contrario. Esta es la hipótesis de partida de este proyecto: si una persona que quiere acabar con su vida observa que hay personas dispuestas a escuchar sus respuestas y no a darle las propias, el desenlace podría (o no) ser diferente. Esto es lo que se pretende ofrecer, la alternativa, lo que Gloria Fuertes refleja en su poesía y, por ese motivo, ella no tiene tercera voz, lo es ella misma, encarna la comprensión y la denuncia antes comentada, ofreciendo alternativas, retadoras para el verdugo que es la cultura. En Alejandra Pizarnik la voz de recogida es importantísima; ella es quien más la necesita, y, en este caso, la única función de esta es aceptar su deseo de muerte, calmar el daño que otros le hacen queriendo anclarla a la vida, entender sus motivos. No se pretende, en absoluto, que una alternativa sea empujar, animar o provocar a la persona que sufre para que realice la acción de suicidarse. No se validan las acciones, sino las emociones y los pensamientos que mortifican su día a día; la decisión siempre Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 43 será suya, y eso ha de quedar claro cuando tratamos con personas en estas circunstancias. La autora no pretende recrear una voz terapéutica en sí misma, debido a que considera que todas las personas están capacitadas para encarnarla (sean profesionales o no de la psicología) y, si no es así, existe la posibilidad de aprender estas habilidades de recogida, las cuales son estrictamente necesarias para crear sociedades saludables. Para recrear esta voz de recogida se ha usado un lenguaje parecido al que aparece en la voz de Alejandra Pizarnik, igual ocurre con el poema de Sylvia Plath; es necesario usar las palabras de ellas para que se sientan escuchadas: las personas tenemos muchas cosas que decir y pocos espacios donde decirlas. Además, se ha elegido un tono rápido y afectado, para que sientan que su daño también es el nuestro, que a la persona que habla le importa su situación, la entiende y la acoge como una problemática social, ya que esta es la única manera de extinguirla. Un ejemplo de ello es la siguiente estrofa de “La palabra decidir es un verbo castrado”: «Niña viva, puedes irte libre, o quedarte presa de palabras a tu antojo; el poder es tuyo, así es: lo saben todos. Ya no te miran, casi lo entienden tienden sus manos al centro para despedirte, están sonriendo a lo lejos». (Sepúlveda, 2023: 7) En la tercera voz para Sylvia Plath ocurre algo mágico; hay un salto al presente y voces en grupo hacen justicia y rinde homenaje a la historia de la protagonista peor contada. Es un movimiento completo el que responde a su experiencia, el que le da Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 44 sentido a su poesía y cambia la dirección del puño, entendiendo su dolor como un proceso social corrompido y añejo, que sigue siendo compartido en la actualidad y que es intolerable. Esta voz, como se señala anteriormente, recoge formas de expresión de Sylvia Plath y las actualiza, las conecta con los procesos sociales que siguen imperantes y, a su vez, arroja esperanza de cambio, intención de continuar la lucha casi inconsciente que ella comenzó en sus años de postguerra. Hay un llamamiento a la poesía, a la revolución. Se ha indicado con anterioridad la visión feminista que conecta muchas partes de este poemario, es cierto; entiéndase esto como una lucha por la igualdad a la que todo género está invitado. Se persigue un cambio de perspectiva para lograr el disfrute de las masas. Véase el siguiente fragmento de “La dirección del puño”: «Estás aquí, con nosotras en el pecho, en el intento del oxígeno que nunca muere del todo, en la profecía que nos persigue los años, los cuerpos, la grieta, los sueldos, las ropas, la inteligencia, la decisión, la mano levantada cada febrero y cada noviembre. Aquí estás, en la leche derramada que no vamos a limpiar, en la mancha agria que debe verse y degustarse y sufrirse». (Sepúlveda, 2023: 13-14) Para concluir este apartado se explica brevemente el sentido de las citas de apertura de cada poema y el proceso de intertextualidad evidente que ha conllevado la creación de estos. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 45 Todas las voces de protagonistas reales, es decir, la voz de Pizarnik, Plath, Fuertes y Cortázar, están presentadas por citas de ellos mismos; es como si se dieran paso para hablar y conectaran lo que un día dijeron con lo que hoy tienen que decir; ofrecen información sobre el contexto del poema, por ejemplo, en el caso de Cortázar (2019) se observa en Instrucciones para dar cuerda al reloj un miedo innato a la muerte, que, claro está, traspasa a Pizarnik en su intento de retenerla en el lado de la vida. Por otro lado, hay una tercera voz, la dirigida a Pizarnik, que se nutre de una cita de Fiódor Dostoyevski (2021), por el sentido que arroja a la intencionalidad de recogida de la que se habla antes. Esta cita, perteneciente a su libro Crimen y castigo, denota la comprensión y también el rechazo hacia un ser humano que se aliena y acepta situaciones deplorables. Esta voz va dirigida a las personas que ejecutan y/o permiten acciones dañinas para el otro. Se podría decir, por tanto, que Dostoyevski habla a los verdugos, mientras que la voz que encarna el poema “La palabra decidir es un verbo castrado” se encarga de calmar a la víctima. Otro ejemplo es la cita que precede al poema Cumplir la muerte (segunda voz que habla a Gloria Fuertes, encarnando a la muerte en El Desconocido), que es de la propia autora, donde reta a la muerte en su intención de morir vieja. Respecto de los procesos de intertextualidad implicados en la creación de las voces expuestas arriba, es preciso señalar lo siguiente: la presencia de intertextualidad es evidente, de entrada, debido a que los personajes elegidos para este poemario son personalidades literarias reconocidas. En estas piezas hay guiños a textos reales de las autoras, por ejemplo, “Extracción de la piedra de la locura” de Pizarnik (2016), por mencionar uno. Además, las citas de apertura son en sí mismas técnicas de intertextualidad, siendo estas imprescindibles para la comprensión total de la obra. 2.3.3. Ensayos de estilos, géneros poéticos y versos En esta sección se describe, inicialmente, el proceso de selección de los géneros poéticos para cada voz. Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 46 Así pues, las primeras voces protagonistas representadas en los Poemas de expresión última son creadas mediante monólogos líricos (monólogo dramático como subgénero lírico en el que se genera un personaje, ejemplo clave, reitero: Las personas del verbo de Gil de Biedma (2016). Se ha elegido este género debido a su flexibilidad estructural y a la conveniencia de este atributo para presentar el contexto de emisión de los poemas, sobre todo en cuanto al uso específico del lenguaje (irracionalidad, desesperación, pensamientos obsesivos) que los protagonistas presentan en ellos, ya que esto lo requiere un poema flexible, de extensión libre que marque los giros de pensamiento. Ayuda, además, a proyectar los conflictos tratados desde diferentes voces y puntos de vista. Esta representación en primera persona tiene el poder de zarandear, generando un impacto emocional en el receptor; objetivo principal de los textos de denuncia. En este caso, Langbaum (1958) refiere que el significado último del poema será lo que el hablante, el personaje, revela y descubre de sí mismo a lo largo del texto, es decir, la combinación de lo dramático y lo lírico; lo que debemos entender es el hablante mismo, y la importancia del oyente es relativa, dada la peculiar manera en que la voz del poema se descubre y reafirma su identidad. Es decir, el personaje está expresándose para ir simultáneamente transformándose, o para comunicarse o para intercambiar información. Se observa esto en el poema “Un miedo inapropiado”: «La muerte canta alegre la contagia […]; ellos siguen soplando y no consiguen nada. Sí lo hacen, me contagio yo fui siempre la difunta debajo de mi nombre, Alejandra traspaso el espejo ahora roto el canto enmudece en el último grito me sueltan el brazo obligado: ya no hay ruinas». (Sepúlveda, 2023: 1-2) Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 47 Estos monólogos líricos son también emitidos por las segundas y terceras voces, pero estas están dirigidas a un tú concreto, distinto del lector; en este caso, a las propias protagonistas; ejemplos de ello son Cortázar y El Desconocido, dirigiéndose a Pizarnik y a Fuertes, por ejemplo. En cuanto a la elección de la tipología de los versos, el poemario emplea en su totalidad el verso libre, estilo referente por sus antecedentes históricos en la tradición literaria del S.XX (Torremocha, 2010), y por la poesía de la experiencia. La intención con el uso de este verso es la de su propia desarticulación, llevando esta ruptura del equilibrio universal a los sistemas disfuncionales en los que vivieron las protagonistas. La ruptura del verso correlaciona con la libertad a la que aspira la persona que habla en ellos, desmembrada, en conflicto con sus circunstancias impuestas. Torremocha (2003) en Ritmo y sintaxis en el verso libre rescata a uno de los autores pioneros del versolibrismo: Gustave Kahn y la idea de las células rítmicas, donde el sentido temático es más relevante que el propio ritmo. Estas células rítmicas ya liberadas de la antigua prosodia y de las reglas de acentuación tradicionales sirven de fundamento a una nueva técnica versificatoria. La unidad rítmica del verso, para Kahn, se basaría en la unidad de sentido, de manera que el poeta libre prescindiría del encabalgamiento al dejarse embaucar por el sentido de la frase breve, producto del impulso interno. Los versos de este poemario son en su mayoría de arte mayor, aunque se intenta una combinación de versos entre 7 y 11 sílabas, para dar coherencia rítmica a las piezas. Los poemas de Herencia están en mayor sintonía versal que los de Profecía, por ejemplo; en Falacia hay un cambio de estilo y de estructura, ofreciendo una alternativa también temática. Es posible identificar versos mayores alejandrinos y, por otro lado, versos de arte menor (de 5-7 sílabas), normalmente, al final de los poemas, con la intencionalidad de ofrecer velocidad en el discurso, generando diferentes sensaciones al lector (atropello, asfixia, desesperación, etc.). Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 54 Considero que he cumplido mis objetivos, ya hay una persona a la que he influido: este año me he acercado a la muerte voluntaria y he sabido aceptarla, comprenderla y darle una alternativa. He acercado la psicología (que somos todos) a lugares cotidianos, a casas de amigas, y ahora a vosotras y vosotros, que me leéis. A esto debo el título, ese es mi proyecto, mi intencionalidad real: generar deseos de influencia; estamos rodeados de sabiduría y compartirla nos hace mejores personas, esa es mi certeza, y aquí os la dejo. Citando a Sylvia Plath: «¡Qué terrible sería ser alguien distinto de mí!» ¿Estáis de acuerdo? Sepúlveda Burgos, Alejandra El deseo de la influencia 55 2.6. Bibliografía aplicada y consultada 2.6.1. Los creativos CAMUS, Albert, (1985). El mito de Sísifo. Madrid: Alianza Editorial. CORTÁZAR, Julio, (2019) Historias de cronopios y de famas. Buenos Aires: Debolsillo. CORTÁZAR, Julio, (2023). Aquí Alejandra, Por Julio Cortázar, Poeticous. Disponible en: https://www.poeticous.com/julio-cortazar/aqui-alejandra?locale=es DOSTOIEVSKI, Fiódor, (2021). Crimen y castigo. Madrid: Alianza Editorial. FUERTES, Gloria y Pablo GONZÁLEZ RODAS, ( 2018). Historia de Gloria (amor, humor y desamo r ). Madrid: Cátedra. FUERTES, Gloria, (2011). Poemas prácticos más que teóricos. Madrid: Ediciones Torremozas. FUERTES, Gloria, (2017). Aconsejo beber hilo: Diario de una loca. Madrid: Ediciones Torremozas. FUERTES, Gloria, (2017). Mujer de verso en pecho. Madrid: Cátedra. FUERTES, Gloria, (2017). Se beben la luz. Madrid: Ediciones Torremozas. FUERTES, Gloria, (2019). Antología. Madrid: Cátedra. 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