Las traducciones astronómicas alfonsíes y la aparición de una prosa científica castellana
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39 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Las traducciones astronómicas alfonsíes y laaparición de una prosa científica castellana Julio Samsó Universidad de Barcelona José Mª Millás Vallicrosa publicó, en 1933, un artículo sobre “El literalismo de los traductores de la Corte de Alfonso X el Sabio”1 en el que basaba su análisis en el estudio comparativo de la traducción castellana del Libro de la Açafeha con un manuscrito del original árabe del astrónomo toledano Azarquiel (m. 1100). A lo anterior añadía información derivada del tratado sobre la Lámina Universal de ‛Alı¯ ibn Jalaf, que no podía comparar con ningún original árabe, ya que éste no se conserva. La hipótesis de Millás fue confirmada, muchos años más tarde, por Roser Puig en su traducción castellana de los Tratados de Construcción y Uso de la Azafea de Azarquiel,2 en la que esta autora realizaba una comparación detallada del texto árabe con la traducción alfonsí. La idea de que los traductores alfonsíes de textos astronómicos árabes seguían los originales árabes al pie de la letra se mantuvo vigente hasta que a finales de los años 70 del siglo pasado, se inició, por parte de la Escuela de Barcelona de Historia de la Ciencia Árabe, una revisión sistemática de la obra astronómica alfonsí, tanto de las traducciones como de las obras originales.3 Las conclusiones derivadas de los 1 Al-Andalus 1 (1933), 155-162. Reimpresión en Millás, Estudios sobre Historia de la Ciencia Española. CSIC. Barcelona, 1949 y reimpr. CSIC, Madrid, 1991, 349-358, 2 Instituto Hispano Árabe de Cultura. Madrid, 1987. 3 Véanse algunos estados de la cuestión en los siguientes trabajos de J. Samsó: “Las ciencias exactas y físico-naturales” en Historia de España Menéndez Pidal. Tomo XVI: La época del Gótico en la cultura española (c. 1220-c. 1480) (Espasa Calpe. Madrid, 1994). Editado por J.A. García de Cortázar,
40 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Julio samsó estudios realizados durante los últimos cuarenta años apuntan a ordenar la obra astronómica alfonsí de acuerdo con la tipología siguiente: 1. Traducciones literales entre las que se contaría, como hemos visto, el Libro de la Açafeha, el Libro conplido en los iudizios de las estrellas y, tal vez, el Libro de la Lámina Universal, además de los Cánones de al-Batta¯nı¯, espléndidamente editados y estudiados (desde un punto de vista lingüístico) por Georg Bossong4. Los Cánones de al-Batta¯nı¯ son asimismo la fuente del Libro del Relogio dicho de la piedra de la sombra.5 2. Traducciones interpoladas: es el caso del Picatrix, conservado únicamente en retraducción latina, e incluso de obras en las que, pese a no conservarse el original árabe que permita una comparación estricta, hay claros indicios de interpolación: el Lapidario del misterioso Abolays, en el que aparecen claras huellas de la versión alfonsí del Picatrix, lo que plantea problemas sobre la cronología de esta última traducción alfonsí.6 3. Una traducción reestructurada: la versión latina de la “Cosmología” de Ibn al- Haytam: en este caso disponemos de ediciones tanto de la retraducción latina7como del original árabe del Kita¯b fı¯ hay’at al-‛a¯lam de Ibn al- Haytam8, así como de un análisis comparativo de ambos textos9. El prólogo es alfonsí y sustituye al prólogo original de Ibn al-Haytam. El texto árabe incluye referencias a ocho figuras (no conservadas), mientras que 553-593; “Traducciones científicas árabo-romances en la Península Ibérica”, en Santiago Fortuño Llorens & Tomás Martínez Romero (eds.), Actes del VII Congrés de l’Associació Hispànica de Literatura Medieval (Castelló de la Plana, 22-26 de setembre de 1997), Vol. I, Castelló de la Plana, 1999, 199-231; “La Astronomía en los Libros del Saber de Astronomía de Alfonso X”, en Libros del Saber de Astronomía del rey Alfonso X. Estudios y transcripción, Editorial Planeta de Agostini, Barcelona, 1999, pp. XXIX-XXXV; “La obra científica de Alfonso X: traducciones y obras originales”. Las artes y las ciencias en el occidente musulmán: Sabios mursíes en las cortes mediterráneas. Museo de la Ciencia y del Agua. Murcia, 2007, 41-53. 4 G. Bossong, Los Canones de Albateni. Max Niemeyer Verlag, Tübingen, 1978. 5 C. Dorce, “Sobre el cuadrante solar de Alfonso X el Sabio”. Asclepio 51 (1999), 167-184. 6 Miquel Forcada, “El Picatrix fuente del Lapidario”. “Ochava Espera” y “Astrofísica”. Textos y Estudios sobre las Fuentes Árabes de la Astro nomía de Al fonso X. Bar celona, Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe e Instituto “Millás Vallicro sa” de Historia de la Ciencia Árabe, 1990, 209-220. 7 José Luis Mancha, “La versión alfonsí del Fı¯ hay’at al-‛a¯lam (De configuratione mundi) de Ibn al- Haytam (Oxford, Canon. misc. 45, ff. 1r-56r)”. En Ochava Espera y Astrofísica, 133-207. 8 Y. Tzvi Langermann, Ibn al-Haytham’s On the Confi guration of the World. New York - London, Garland Publishing Inc., 1990. 9 J. Samsó, “El original árabe y la versión alfonsí del Kita¯b fı¯ hay’at al-‛a¯lam de Ibn al-Haytam. En Ochava Espera y Astrofísica, 115-131. Reimpr. en J. Samsó, Islamic Astronomy and Medieval Spain. Variorum. Aldershot, 1994, nº XVIII.
41 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Las traducciones astronómicas alfonsíes y laaparición de una prosa... la traducción latina alude a 45 ilustraciones, que tampoco se conservan. El Fı¯ hay’at al-‛a¯lam trata de las esferas planetarias en orden ascendente (desde la Luna hasta Saturno y la esfera de las estrellas fijas), mientras que el orden seguido en el texto alfonsí, en cambio, es descendente (de las estrellas fijas hasta la Luna). Ibn al-Haytam agrupa en un solo capítulo el tratamiento de los tres planetas superiores (Saturno, Júpiter y Marte) y, en otro, el de los inferiores (Venus y Mercurio), mientras que la versión alfonsí dedica un capítulo independiente a cada planeta, repitiendo literalmente la descripción general que Ibn al-Haytam ha realizado del grupo correspondiente. A esto se añade el hecho de la existencia de un mayor número de capítulos en la versión alfonsí (48) frente al original árabe (sólo 15), implica que los títulos de gran número de estos capítulos sean absolutamente originales. 4. Traducciones con adiciones originales: Lámina universal y Alcora: Dado que los colaboradores del rey Alfonso disponen de un original árabe del tratado de ‛Alı¯ ibn Jalaf sobre el uso de la lámina universal, pero no de un texto sobre su construcción, Rabbí Ishaq ben Sid (Rabiçag) se encarga de redactar un tratado original que, en realidad, no lo es, dado que se trata de una adaptación del tratado de Azarquiel sobre la construcción de la azafea, un instrumento muy similar.10 Más curioso resulta el caso de la Alcora11 o esfera celeste. De nuevo no se dispone aquí de un tratado sobre la construcción del instrumento, por lo que esta parte es una adición alfonsí debida, probablemente, a Rabiçag. Este autor (u otro) añade una mejora al instrumento descrito por Qusta¯ ibn Lu¯qa¯: una armilla menor, que gira en torno a los polos de la eclíptica y permite situar con precisión, sobre la esfera, las posiciones en longitud y latitud de las estrellas. Otra adición alfonsí es el capítulo final del tratado, explícitamente atribuido a un misterioso don Mošé y dedicada al uso de la esfera para obtener el ataçyr (tasyı¯r), técnica astrológica destinada a calcular el período de tiempo que transcurrirá hasta que se produzca determi nado aconteci miento que afecta a la vida del sujeto del horóscopo. Con este propó sito don Mošé recurrirá a dos accesorios que añadirá a la alcora: uno de ellos es el cuadrante auxiliar que ya había sido descrito por Qusta¯ ibn Lu¯qa¯ y que, al situarse en un plano perpendicular 10 J. Samsó, “Sobre el trazado de la azafea y de la lámina universal: intervención de los colaboradores alfonsíes”. Al-Qantara 8 (1987), 29-43. Reimpr. en J. Samsó, Islamic Astronomy and Medieval Spain, nº XV; E. Calvo y R. Puig, “The Universal Plate Revisited”. Suhayl 6 (2006), 113-157. 11 J. Samsó, “Qusta ibn Lu¯qa¯ and Alfonso X on the Celestial Globe”. Suhayl 5 (2005), 63-79.
42 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Julio samsó a la eclíptica, ejerce una función idéntica a la de la armilla menor de los cuatro primeros capítulos. De todo esto pueden deducirse dos cosas: en primer lugar que don Mošé no es el autor de los cuatro capítulos iniciales sobre la construcción del instrumento y que redactó el capítulo final sin conocer el contenido del tratadillo de construc ción citado. 5. Traducciones adaptadas: el “astrolabio redondo”. Se trata de un instrumento poco usual: el astrolabio esférico (asturla¯b kurı¯), totalmente superado por el astrolabio llano. Como los traductores alfonsíes no disponen de un original árabe de la parte dedicada a la construcción del instrumento. Rabiçag se encarga de la redacción de un tratado, aparentemente original. No hay información, en cambio, sobre el tratado de uso del mismo y no sabemos, en principio, quién es su autor y si se trata de una traducción o de una obra original. Un estudio de M. Viladrich12 ha establecido que se trata de una adaptación, probablemente alfonsí, del tratado de uso del astrolabio llano debido al astrónomo cordobés Ibn al-Samh (m. 1030). De los 135 capítulos de que se compone el tratado alfonsí sobre el uso del astrolabio esférico, sólo unos 30 son independientes de la obra de Ibn al-Samh, siendo los restantes traducciones literales, resúmenes o adaptaciones del mismo a las carac terísticas de un instrumento diferente. 6. Una obra de origen misterioso: el astrolabio llano: no está claro si se trata de una obra original o de una traducción. La parte relativa al uso del instrumento parece corresponder a una reelaboración de materiales derivados de los trabajos relacionados con la escuela del astrónomo cordobés Maslama al-Mayˆrı¯tı¯ (m. 1007). El tratado de construcción parece tener un origen similar: partes del mismo se relacionan con los comentarios de Maslama al Planisferio de Ptolomeo, mientras que los capítulos 3-9 se corresponden, de manera casi literal, con los capítulos 7-16 del De compositione astrolabii que los manuscritos atribuyen a un tal Messa halla (Ma¯ša¯’alla¯h) que, tal como ha demostrado Kunitzsch debe también identificarse con Maslama y su escuela.13 12 M. Viladrich, “Una nueva evidencia de materiales árabes en la astronomía alfonsí”. De Astronomia Alphonsi Regis, ed. por M. Comes, R. Puig & J. Samsó. Barcelona, 1987, 105-116. 13 P. Kunitzsch, “On the authenticity of the treatise on the composition and use of the astrolabe ascribed to Messahalla”. Archives Inter nationales d’Histoire des Sciences 31 (1981), 42-62. Reimpr. Kunitzsch, The Arabs and the Stars. Variorum, Northampton, 1989, nº X; J. Samsó, “Maslama al.Majrı¯tı¯ and the Alphonsine Book on the Construction of the Astrolabe”, Journal for the History of Arabic Science 4 (1980), 3-8. Reimpr. Samsó, Islamic Astronomy and Medieval Spain nº XIV; M. Viladrich, “On the Sources of the Alphonsine Treatise Dealing with the Construction of the Plane Astrolabe”, Journal for the History of Arabic Science 6 (1982), 167-171.
43 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Las traducciones astronómicas alfonsíes y laaparición de una prosa... 7. Una falsa traducción: la “Ochaua Espera”: la investigación realizada hace algunos años14 ha convertido en una obra original alfonsí lo que se consideraba, de acuerdo con el prólogo de la obra, una traducción. La fuente principal es el Kita¯b suwar al-kawa¯kib de al-Su¯ fı¯ (903-986) y los IIII Libros de la Ochaua Espera o Libros de las Estrellas Fixas reestructuran los materiales contenidos en la fuente básica con adiciones. La compilación se debe a dos equipos distintos, que trabajan de manera relativamente independiente: uno de ellos redacta los libros I-III, mientras que el segundo se ocupa del libro IV. En el códice Villamil 156 aparece una rueda con la lista de todas las estrellas de cada constelación enfrentada a una página en la que se describen las características fundamentales de la misma. Si la constelación tiene pocas estrellas, los materiales de al-Su¯fı¯ se reproducen in extenso, mientras que se resumen drásticamente si el número de estrellas es elevado. Por otra parte, cada página descriptiva contiene una digresión final de fuente desconocida, tanto más larga cuanto menor sea el número de estrellas de la constelación, de escaso interés astronómico, dado que se ocupa de iconografía, biología (si la constelación tiene forma de animal), aspectos de la vida diaria, religión, y astromagia. 8. Una obra original: las Tablas Alfonsíes. Aquí nos encontramos con un problema serio, ya que los cánones castellanos15 siguen la tradición de las Tablas de Toledo y carecen de tablas numéricas, mientras que las tablas numéricas con epígrafes en latín, en los que está clara la influencia de al-Batta¯nı¯, carecen de cánones ya que los que se conservan han sido redactados en París (c. 1320-1330) por personajes como Juan de Sajonia, Juan de Murs y Juan de Lignères.16 Todo ello ha dado lugar a una polémica en la que no quiero entrar aquí. Creo que la clasificación anterior tiene un cierto sentido a la hora de establecer criterios para un análisis de la lengua utilizada en los textos astronómicos alfonsíes, en relación con la cual pretendo concentrarme en el léxico técnico. Ni todas las obras astronómicas del círculo alfonsí pueden ser consideradas traducciones literales ni todos los colaboradores del rey tienen criterios 14 Julio Samsó y Mercè Comes, “Al-Su¯fı¯ and Alfonso X”. Ar chives Internationales d’Histoire des Sciences 38 (1988), 67-76. Reimpr. en Samsó, Islamic Astronomy and Medieval Spain, nº XVII; M. Comes, “Al-Su¯fı¯ como fuente del libro de la «Ochaua Espera» de Alfonso X”. Ochava Espera y Astrofísica, 11-112. 15 José Chabás y Bernard R. Goldstein, The Alfonsine Tables of Toledo. Kluwer. Dordrecht-Bos- ton-London, 2003. 16 Emmanuel Poulle, Les Tables Alphonsines avec les canons de Jean de Saxe. Paris, C.N.R.S., 1984.
44 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Julio samsó unificados a la hora de establecer el léxico. De hecho hay que tener en cuenta que una misma obra puede tener distintos autores, que actúan independientemente, sin que cada uno de ellos tenga en cuenta el trabajo del otro y sin que se vea clara la labor de un “editor” final que unifique los criterios del texto. Hemos visto ya algunos ejemplos en “Ochaua Espera” y “Alcora” y se podrían encontrar muchos más. Siempre me ha llamado la atención el que los compiladores de la Primera Crónica General se confiesen incapaces de encontrar la equivalencia juliana de una fecha islámica que mencionan, un problema que hubiera resuelto con toda facilidad uno de los astrónomos del rey.17 El problema que se plantea con el léxico astronómico alfonsí deriva directamente del hecho de que la mayor parte de las obras están relacionadas con fuentes árabes y que los traductores / autores son judíos,18 buenos conocedores del árabe pero de los que no parece claro que supieran latín. Tan sólo de Yehudá ben Moshé dice el Lapidario de Abolays “que era mucho entendudo en la arte de astronomia et sabie et entendie bien el arauigo et el latin”19, afirmación que me parece problemática (en lo que se refiere al latín) y que, probablemente, se debe a que Yehudá había colaborado (entre 1225 y 1231) en una versión latina del tratado (en 60 o 61 capítulos) de la azafea de Azarquiel.20 El resultado de todo esto es que, pese a la existencia de una terminología técnica latina precisa, ésta se olvida y se crean neologismos que, en su mayoría, son calcos literales del término árabe correspondiente. Esta terminología latina está bien documentada desde el siglo X, en la obra auténtica de Gerberto de Aurillac y en los primeros textos latinos (sean traducciones o no) sobre el astrolabio y otros instrumentos, elaborados en Cataluña en esta época y continuada claramente 17 Alfonso X, Primera crónica general de España, editada por R. Menéndez Pidal, Vol. 1 (Gredos, reimpr. Madrid, 1977), 308: “Et esto fue en el mes que dizen en arauigo ramadan; mas por que los moros cuentan los meses por la luna por ende non podemos nos dezir el mes segund nuestro lenguage ciertramientre qual es”. El pasaje se refiere a la entrada de Tarı¯f en la Península y el acontecimiento se fecha “Andados dos annos del regnado del rey Rodrigo, que fue en la era de sietecientos et cinquaenta et un anno, quando andaua el anno de la Encarnacion en sietecientos et treze...” De acuerdo con las fuentes árabes (al-Maqqarı¯, Nafh ˘ al-Tı¯ b , ed. Ihsa¯n ‛Abba¯s, Da¯r al-Sa¯dir, Beirut, 1968, I, 229) la expedición de Tarı¯f tuvo lugar en Ramada¯n del año 91 H./ Julio 710 de J.C. 18 D. Romano, “Le opere scientifiche di Alfonso X e l’intervento degli ebrei”, reimpreso en Romano, De Historia Judía Hispánica. Universidad de Barcelona. Barcelona, 1991, 147-181; N. Roth, “Jewish Collaborators in Alfonso’s Scientific Work”, en Robert I. Burns (ed.), Emperor of Culture. Alfonso X the Learned of Castile and his Thirteenth Century Renaissance. Filadelfia, 1990, 59-71, 223-230. 19 Alfonso X, “Lapidario” (según el manuscrito Escurialense H.I. 15). Ed. de Sagrario Rodríguez M. Montalvo. Gredos, Madrid, 1981, 19. 20 G. Hilty, “El libro conplido en los iudizios de las estrellas”. Al-Andalus 20 (1955), 16-18.
45 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Las traducciones astronómicas alfonsíes y laaparición de una prosa... en el gran bloque de traducciones llevadas a cabo en Barcelona, el Valle del Ebro y Toledo en el siglo XII. G. Bossong21 ha analizado los neologismos que aparecen en tres obras alfonsíes: los Canones de al-Batta¯nı¯, el Libro de la Açafeha y el Libro de la Espera. Como consecuencia ha establecido la estadística siguiente: sólo un 5% son arabismos, mientras que un 30% derivan de términos latinos y la inmensa mayoría (un 65%) son palabras castellanas calcadas, semánticamente, de los correspondientes términos árabes. De manera análoga, G. Hilty22 ha analizado los arabismos técnicos que aparecen en el Libro conplido y parece claro que éstos se limitan a: 1. Los nombres de las estrellas y mansiones lunares. Estas últimas (una especie de zodiaco lunar, con 28 estrellas o grupos de estrellas, cada una de las cuales coincide con la posición de la luna en cada noche del mes lunar sidéreo) eran desconocidas en la tradición clásica y, por esta razón, carecían de un nombre específico en la astronomía latina. Por otra parte, en lo que respecta a los restantes nombres de estrellas son, en buena parte, de tradición árabe: el catálogo incluido en el Almagesto de Ptolomeo23 no da un nombre específico a la inmensa mayoría y suele mencionarlas por la posición que ocupan dentro de cada constelación. En el siglo X al-Su¯ f ı¯ compiló su Kita¯b suwar al-kawa¯kib, la fuente básica de Estrellas Fixas, en el que corrigió algunos errores del catálogo del Almagesto y realizó la labor fundamental de identificar los nombres asignados a las estrellas por la antigua tradición árabe prehelenística con las que habían sido descritas por Ptolomeo. Estas corresponden, precisamente, a los arabismos que aparecen tanto en el Libro conplido como, sobre todo, en Estrellas Fixas. Algo similar podría decirse de los arabismos e iranismos que aparecen en las Tablas Alfonsíes para designar los nombres de los meses árabes y persas. 2. Los tecnicismos astrológicos cuyos nombres tienen, muchas veces, un origen persa. Aquí nos encontramos, de nuevo, en un terreno en el que la astrología árabe ha introducido una enorme cantidad de técnicas nuevas que no existían –o estaban mucho menos desarrolladas– en el Tetrabiblos 21 En su edición y estudio de los Canones de al-Batta¯nı¯ y en su monografía Probleme der Übersetzung wissenschaftlicher Werke aus dem Arabischen in das Altspanische zur Zeit Alfons des Weisen. Tübingen, 1979; cf. también Bossong, “Science in the Vernacular Languages: the case of Alfonso X el Sabio”, in De Astronomia Alphonsi Regis, 13-21. 22 G. Hilty, “Los arabismos del Libro Conplido”. Sacrum Arabo-Semiticum. Homenaje al profesor Federico Corriente en su 65 aniversario, ed. por Jordi Aguadé, Ángeles Vicente, Leila Abu-Shams. Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo. Zaragoza, 2005, 181-194. 23 Ptolemy’s Almagest traducido por G.J. Toomer. Springer Verlag. New York, Berlin, Heidelberg, Tokyo, 1984, 341-399.
46 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Julio samsó de Ptolomeo,24 por lo que los términos correspondientes carecen, por completo, de equivalentes latinos y los arabismos habían sido conservados, por tanto, por los traductores prealfonsíes que trabajaron en la Península Ibérica. De esta manera aparecen términos como atacyr/ atacir (al-tasyı¯r, prorrogación), hyles (hayla¯yˆ , primer indicador o punto de la eclíptica significativo en el cálculo del tasyı¯r), aliernistar/ algebuctar/ agebuctar (al-yˆar bujta¯r, señor del hadd 25 del grado del ascendente), azemena (de al-zama¯na, enfermedad crónica, término cuyo significado el traductor alfonsí desconocía probablemente), cothcode /alcothcode (kadjuda¯h). En cambio, la parte fortune traduce el término árabe sahm al-sa‛a¯da, concepto presente en el Tetrabiblos y utiliza igualmente parte de la celada para traducir sahm al-gayb (la parte de lo oculto).26 Algunos arabismos aparecen en el apartado correspondiente a la teoría planetaria: así se utiliza aux o auxe (ár. awyˆ), en lugar de apogeo, y hadit (hadı¯ d ) en vez de perigeo, o buc (ár. buht) para designar la velocidad del sol en una hora.27 Otros se relacionan con el instrumental astronómico o con las partes del mismo. Se trata de instrumentos desarrollados en el mundo árabe, con escasos precedentes en la antigüedad clásica: es el caso de la açafeha (al-sa f ı¯ h a) llamada también lamina, que es una traducción correcta;28 id. alhidada/ lidada (al-‛ida¯da), regla que gira en torno al centro de un astrolabio o instrumento similar y que está provista de dos pínulas (axataba/ xataba, ár. al-šatba) a través de las cuales puede lanzarse una visual hacia un cuerpo celeste y determinar su altura. El término alhidada la luenga (del ár. al-‛ida¯da al-tawı¯la o alhidada larga) se aplica también a un instrumento distinto, el triquetrum u órgano paraláctico, con el que se determina la distancia cenital de la luna para, a continuación, calcular su paralaje.29 24 Cf. J. Samsó, “Astrology” en The Different Aspects of Islamic Culture. Vol. 4: Science and Technology in Islam. Part I: The Exact and Natural Sciences. Ed. por A.Y. al-Hassan, Maqbul Ahmed & A.Z. Iskandar. UNESCO. París, 2001, 267-296, Reimpr. en Samsó, Astrometeorología y astrología medievales. Universidad de Barcelona. Barcelona, 2008, nº VIII. 25 El hadd (pl. hudu¯ d) es una de las cinco divisiones desiguales de cada signo zodiacal, cada una de las cuales está gobernada por un planeta. 26 Sobre estos términos, además de Hilty, “Arabismos”, véase Montse Díaz Fajardo, “El capítulo sobre el tasyı¯r del al-Ba¯ri‛ de Ibn Abı¯-l-Riyˆa¯l y su traducción alfonsí” en curso de publicación en al-Qantara. 27 Chabás & Goldstein, Alfonsine Tables, 102-103, 114. 28 Bossong, Albateni, 239. 29 Bossong, Albateni, 122-123, 150-152.
47 Alcanate VI [2008-2009], [39 - 51] VI SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Las traducciones astronómicas alfonsíes y laaparición de una prosa... Ya Millás30 llamó la atención sobre determinados calcos semánticos acuñados por los colaboradores del rey Alfonso, subrayando, por ejemplo, la curiosa traducción del término al-muqantara por empontizo. El al-muqantara es un círculo paralelo al horizonte y se utiliza para determinar las alturas horizontales de los cuerpos celestes y, en la forma almucantar/ almicantar se ha introducido en el léxico astronómico de muchas lenguas modernas. La versión alfonsí, en lugar de utilizar el arabismo que ya tiene carta de naturaleza en las traducciones latinas, crea un neologismo castellano basado en el hecho de que al-muqantar tiene el mismo esquema morfológico que un participio pasivo de un verbo cuadriconsonántido, de raíz q-n-t-r, a lo que se suma que el sustantivo qantara significa “puente”. Empontizo es, pues, una forma adjetival relacionada con la idea de “puente”. Los círculos máximos que pasan por los polos del horizonte (cenit y nadir) y son perpendiculares al plano horizontal, denominados en árabe dawa¯’ir al-sumu¯t (círculos acimutales o verticales) se convierten en ·cercos de la altura o en cercos de los zontes (arabismo derivado el singular samt o del plural sumu¯t).31 Lo anterior se refiere a coordenadas horizontales. En lo que respecta a las ecuatoriales tenemos un caso similar con dos términos árabes, al-mada¯ra¯t y al-mamarra¯t, que designan, respectivamente, los círculos paralelos al ecuador y los círculos meridianos perpendiculares al ecuador en la esfera celeste. Ambos términos corresponden en árabe a nombres de lugar (de esquema maf‛al) relacionados con las raíces d-w-r (girar, describir un círculo) y m-r-r (pasar por un lugar). Los calcos semánticos de estos términos son lógicos, pero no han sido aceptados por la tradición astronómica posterior: mada¯r se convierte en “la linna circular” o “circulario” y el autor del texto alfonsí se siente obligado a aclarar su significado (“Et es el cerco que faze el sol et cada una de las estrellas cada día por el mouimiento diurno. Et estos cercos son dichos en arauigo almadarat, et son todos equidistantes del cerco equinoctial”, pasaje que constituye una interpolación de la versión alfonsí del tratado sobre la azafea).32 Algo similar sucede con los meridianos al-mamarra¯t (pasar, andar) traducidos por “andamios”.33 Finalmente, sobre las coordenadas eclípticas conviene señalar que la terminología no es siempre uniforme. Así, si bien longura (= longitud) es utilizada tanto en 30 Millás, “Literalismo”, 355-357 (de la reimpresión). 31 Bossong, Albateni, 336-338. 32 Millás, “Literalismo”, 355 (de la reimpresión); Puig, “Azafea”, 104 n. 7; Bossong, Albateni, 167-168. 33 Sobre estos términos cf. también Calvo & Puig, “Universal Plate Revisited”, 128, 133-136. La interpretación de los “circularios” y “andamios” como paralelos y meridianos referidos al ecuador ha sido discutida, sin base alguna en mi opinión, por R. Moreno et al., “A Recently Discovered Sixteenth-Century Spanish Astrolabe”, Annals of Science 59 (2002), 331-362.