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Mejora presunta por donación: su exclusión del sistema de nuestro código: Comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 29 de mayo de 2006 (RJ 2006, 3343)

Espejo Lerdo de Tejada, Manuel

Abstract

Al hilo del caso enjuiciado en la sentencia comentada, se plantea el margen de admisibilidad de mejoras tácitas en el Código Civil por vía de donación que exceda de la legítima del donatario y de la parte de libre disposición. Frente a la doctrina que postula una interpretación casi abrogatoria del artículo 825 del Código Civil, se sostiene la necesidad de respetar su tenor literal, cuya finalidad es precisamente dispensar tratamiento diferente a las liberalidades efectuadas en vida frente a aquellas efectuadas en testamento. Como demuestran con excepcional nitidez sus antecedentes, la ratio del precepto es precisamente establecer esa radical diferencia entre ambas categorías de atribuciones.

Full text

Comen a ios Mejo a p esun a po donación: su exclusión del sis ema de nues o código Comen a io a la Sen encia del T ibunal Sup emo de 29 de mayo de 2006 (RJ 2006, 3343) MANUEL ESPEJO LERDO DE TEJADA P o eso Ti ula de De echo Ci il Uni e sidad de Se illa Té minos signi ica i os: Sucesión mo is causa; Legí ima de descendien es; mejo a; mejo a áci a, mejo a p esun a; impu ación de donaciones; donación en concep o de mejo a; donación encubie a; comp a en a simulada; educción de donaciones ino iciosas. Resumen: Al hilo del caso enjuiciado en la sen encia comen ada, se plan ea el ma gen de admisibilidad de mejo as áci as en el Código Ci il po ía de donación que exceda de la legí ima del dona a io y de la pa e de lib e disposición. F en e a la doc ina que pos ula una in e p e ación casi ab oga o ia del a ículo 825 del Código Ci il, se sos iene la necesidad de espe a su eno li e al, cuya inalidad es p ecisamen e dispensa a amien o di e en e a las libe alidades e ec uadas en ida en e a aquellas e ec uadas en es amen o. Como demues an con excepcional ni idez sus an eceden es, la a io del p ecep o es p ecisamen e es ablece esa adical di e encia en e ambas ca ego ías de a ibuciones. Ci il (Sección 1a) Ponen e: Excmo. S . D. An onio Gullón Balles e os Zi SUCESIÓN HEREDITARIA: LEGÍTIMA: mejo a: equisi os: olun ad inequí oca de o o ga la: innecesa io uso de la exp esión legal. DONACIÓN: REDUCCIÓN: equisi- os: p e ia impu ación de lo donado a los e cios de legí ima y lib e disposición; p oce- dencia: donación a hija legi ima ia que excede del e cio de legí ima y del de lib e disposición, sin que el causan e haya dispues o de la mejo a a su a o . Disposiciones es udiadas: CC, a s. 825 y 828. ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO.—An e el Juzgado de P ime a Ins ancia núm. 4 de Mu cia, ue on is os los au os de juicio o dina io decla a i o de meno cuan ía, ins ados po Doña Ma a, con a Doña Ampa o, sob e pa ición de he encia. Po la pa e ac o a se o muló demanda con a e- glo a las p esc ipciones legales, alegando los hechos y undamen os de de echo que u o po con enien e, suplicando se dic ase sen encia «po la que se decla- ase el alo e ec i o de los bienes gananciales de los esposos, pad es de ambas pa es; la alidez de la ce- sión de bienes de la esposa; la pa icipación de cada una de las he ede as de Don Gab iel, po iguales pa - es, en cuan o a su mi ad de gananciales y el de echo de p opiedad de la ac o a en cuan o a la o a mi ad de los bienes gananciales, condenando a la deman- dada a es a y pasa po dichas decla aciones y al e- sul ado de la dis ibución de odos los bienes, que se lle a á a cabo en ejecución de sen encia de acue do con las bases que se es ablecen en el hecho sép imo 453 MANUEL ESPEJO LERDO DE TEJADA de es a demanda, con exp esa condena en cos as a la con apa e». Admi ida a ámi e la demanda y emplazada la mencionada pa e demandada, su ep esen an e le- gal la con es ó oponiéndose a la misma, en base a los hechos y undamen os de de echo que u o po con enien e pa a e mina suplicando se dic ase sen- encia «po la que deses imando los pedimen os eali- zados po la ac o a, decla e no habe luga a ealiza la pa ición de la he encia en la o ma indicada po la misma, ni a decla a el p e endido de echo de la ac o a sob e los bienes gananciales de Doña Amelia». Fo mulando a su ez econ ención, en la que supli- caba del juzgado que se dic ase sen encia po la que: «P ime o: Se decla e que la cesión one osa ealizada po Doña Amelia a Doña Ma a y esposo, o malizada an e el No a io de Mu cia Don José julio Ba enechea Ma a e , el día 3 de ene o de 1986, es nula y pol - lo an o inexis en e, sin que pueda p oduci e ec o alguno. Se condene a los demandados a es a y pasa po dicha decla ación. Segundo: Con ca ác e subsi- dia io de las pe iciones an e io es, y pa a el caso de que sean deses imadas, se decla e que al cesión one- osa es una donación encubie a, y en consecuencia decla e la educción de la donación po se la misma ino iciosa, educiendo la misma únicamen e al e cio de lib e disposición, quedando los es an es dos e - cios pa a o ma el caudal elic o. Condenase a los demandados a es a y pasa po es a decla ación. Te - ce o: En cualquie a de las dos p e ensiones an e io- es, se condene exp esamen e a los demandados al abono de las cos as que se o iginen en es e p ocedi- mien o». Po el Juzgado se dic ó sen encia con echa 11 de no iemb e de 1996, cuya pa e disposi i a es como sigue: «FALLO.—Que es imando en pa e la demanda o mulada po el P ocu ado Don F ancisco Aledo Ma ínez en nomb e y ep esen ación de Doña Ma a con a Doña Ampa o y decla ando la alidez de la cesión de bienes e ec uada po Doña Amelia en esc i- u a pública de echa 3 de ene o de 1986 a a o de la ac o a, decla o que la pa icipación de és a en los bienes gananciales de sus di un os pad es Doña Ame- lia y Don Gab iel se co esponden con la mi ad de los que co esponden al pad e y las dos e ce as pa - es en los gananciales de su mad e, co espondiendo a la demandada una pa icipación en la mi ad en los gananciales del pad e y una e ce a pa e en los de la mad e con a eglo al alo que los bienes, se de e - mine en ejecución de sen encia pa a lo que hab á de es a al que ijen de común acue do las pa es y en su de ec o al que se de e mine pe icialmen e sin hace p onunciamien o de condena en cos as». SEGUNDO.—In e pues o ecu so de apelación con- a la sen encia de 1' Ins ancia po la ep esen ación de Doña Ma a y ami ado el ecu so con a eglo a de echo, la Sección Cua a de la Audiencia P o incial de Mu cia con echa 10 de ab il de 1999 (AC 1999, 1977), dic ó sen encia con la siguien e pa e disposi- i a: «FALLAMOS.—Que, es imando el ecu so de apelación p omo ido po el P ocu ado de los T ibu- nales D. F ancisco Aledo Ma ínez en nomb e y e- p esen ación de Doña Ma a en e a la sen encia de echa 11-11-96 dic ada po el Juzgado de P ime a Ins- ancia nüm. 4 de Mu cia en los au os de juicio decla- a i o de meno cuan ía ami ados con el núm. 13/ 96 del que de i a el ollo 324/98, e ocamos pa cial- men e dicha esolución, decla ando que a la deman- dada le co esponde sólo 1/6 de los bienes de su ma- d e, sin decla ación de cos as». TERCERO.—La P ocu ado a de los T ibunales Doña Ma ía José Sie a Fonseca, en nomb e y ep e- sen ación de Doña Ampa o, ha in e pues o ecu so de casación con a la sen encia dic ada en g ado de apelación po la Sección Cua a de la Audiencia P o- incial de Mu cia con echa 10 de ab il de 1999 (AC 1999, 1977), con apoyo en un (mico mo i o, al am- pa o del a ículo 1692.4 de la Ley de Enjuiciamien o Ci il de 1881, acusa in acción de los a ículos 636, 654, 806, 819, 820.1" y 825, odos del Código Ci il, y : ju isp udencia in e p e a i a. CCART0.—Admi ido el ecu so y e acuado el as- lado con e ido pa a impugnación, el P ocu ado Don An onio Ba ei o-Mei o Ba be o, en ep esen ación de la pa e ecu ida p esen ó esc i o con oposición al mismo. QUINTO.—No habiéndose solici ado po las pa es la celeb ación de is a pública se señaló pa a o ación y allo el día 8 de mayo de 2006, en que ha enido luga . Ha sido Ponen e el Magis ado Excmo. S . D. An o- nio Gullón Balles e os. FUNDAMENTOS DE DERECHO PRELIMINAR.—Doña Ma a demandó po las e- glas del juicio decla a i o de meno cuan ía a su he - mana Doña Ampa o, solici ando que se decla ase el alo e ec i o de los bienes, que componen la he en- cia de sus pad es; la alidez de la cesión de bienes (hecha po la mad e de ambas pa es a la ac o a), la pa icipación de cada una de las he manas y he ede- as en la he encia de su pad e po iguales pa es en cuan o a su mi ad de gananciales, y el de echo de la ac o a a la o a mi ad de bienes gananciales. La causa pe endi de la demanda adicaba en la esc i- u a pública de cesión de bienes o o gada po la ma- d e de la ac o a y Doña Amelia el 3 de ene o de 1986, po la que la misma donaba a su hija Ma a cuan os de echos pudie an co esponde en la sociedad legal disuel a po el allecimien o de su esposo Don Ga- b iel, y ambién le cedía cuan o pudie a co espon- de le en la he encia del mismo. El p ecio de la cesión ue de 75.000 p as., que la donan e con esó habe ecibido con an e io idad. Con an e io idad a la donación an edicha, Don Ga- b iel o o gó es amen o no a ial abie o el 25 de mayo de 1971, en el que legaba a su esposa el e cio de lib e disposición, y en pago del mismo le adjudi- caba el usu uc o i alicio de su he encia con ele a- ción de ianza. Si la manda ue e decla ada ino iciosa, legaba a su esposa el e cio de lib e disposición, en pleno dominio, sin pe juicio de la cuo a iudal. Ins i- uyó a sus hijas Ma a y Ampa o po he ede as en 454 MEJORA PRESUNTA POR DONACIÓN: SU EXCLUSIÓN DEL SISTEMA DE NUESTRO CÓDIGO pa es iguales, sus i uyéndolas en caso de p emo ien- debe á impu a se al e cio de lib e disposición de la cia sus descendien es legí imos.  donan e. La esposa de Don Gab iel, Doña Amelia o o gó el  Pa a la debida esolución de es e mo i o hay que mismo día es amen o no a ial abie o en a o de dis ingui a ios p oblemas en él in oluc ados; (a) el aquél, con el mismo con enido.  de la cali icación como mejo a de la donación hecha a Doña Ma a; (b) el de la impu ación de la dona- Fallecido Don Gab iel no se ealizó la pa ición de ción; y (c) el de su educción en su caso. su he encia. Es al allecimien o pos e io de su iuda Po lo que espec a al p ime pun o, la sen encia cuando se han plan eado los p oblemas que se abo - ecu ida admi e con la de p ime a ins ancia que la dan en es e li igio. La misma no ha dejado más bie- donan e quiso mejo a a su hija. Es amos an e un nes, según los au os, que los que le co espondía en p oblema de in e p e ación del negocio in e i os de la sociedad de gananciales cons i uida con su esposo donación, y es ei e adísima la doc ina de es a Sala p emue o, pues no se ha demos ado que alguna de que la in e p e ación de los con a os hecha en la hija no se con o mó con el usu uc o i alicio dis- ins ancia ha de p e alece en casación mien as no se pues o en a o de su mad e.  demues e que es absu da, ilógica o ulne ado a de La demandada Doña Ampa o solici ó la deses ima- algún p ecep o legal. La ecu en e ci a como in in- clon de la demanda, y econ ino solici ando que se gido el a ículo 825 del Código Ci il, lo que es a Sala decla a a la nulidad e inexis encia de la donación, y admi e, pues en la esc i u a de donación no hay as- con ca ác e subsidia io, que encub ía una donación  o alguno de que Doña Amelia quisie a desiguala a ino iciosa que debe se educida al e cio de lib e (lis- sus hijas, a o eciendo a la dona a ia con una mejo a. posición.  Po ello, conside a que la donan e mejo ó a su El Juzgado de P ime a Ins ancia, es imando pa - hija po el hecho exclusi o de la donación no es ad- cialmen e la demanda, decla ó la alidez de la dona- misible de acue do con el ci ado p ecep o, que exige ción de Doña Amelia a su hija Doña Ma a, disimu- no sólo olun ad de dona en el donan e sino algo lada en o ma de en a; y que la pa icipación de és a más, y es la olun ad inequí oca de mejo a , aunque en los bienes de sus di un os pad es es la de la mi ad no se emplee la palab a mejo a. En es e caso al a de los gananciales que co esponden al pad e y las po comple o cualquie mani es ación de esa úl ima dos e ce as pa es de los la mad e; y que la deman- olun ad. dada Doña Ampa o iene una pa icipación de la mi-  En consecuencia, la donan e no pudo dispone po ad en los gananciales del pad e y una e ce a pa e ía de donación más de lo que podía dispone po en los de la mad e con a eglo al alo que los bienes es amen o, que e a un e cio de sus bienes (a . 654 posean, a de e mina en ejecución de sen encia po CC). Sus hijas ienen de echo a la legí ima la ga, o mu uo acue do y en su de ec o pe icialmen e.  dos e cios de la he encia (a . 808 CC). La sen encia ue apelada po la ac o a y econ e- An es de p ocede a la educción de la donación, nida, siendo e ocada pa cialmen e, decla ando la po impe a i o del a ículo 820 del Código Ci il ha Audiencia que a la demandada le co esponde sola- de p ocede se a la impu ación a los e cios en que men e 1/6 de los bienes de su mad e.  idealmen e se di ide la he encia. Dice el mismo: «Fi- jada la legí ima con a eglo a los dos a ículos an e- Con a la sen encia de la Audiencia ha in e pues o io es, se ha á la educción como sigue: 1° Se espe a- ecu so de casación la demandada y econ inien e án las donaciones mien as pueda cub i se la Doña Ampa o.  legí ima, educiendo o anulando, si necesa io ue e, El ecu so ha quedado educido sólo a la de e mi- las mandas». El a ículo 819, p ecep o inmedia a- nación de la pa e de he encia que co esponde a la men e an e io al 820, p ecep úa que las donaciones ecu en e, no impugnándose el ca ác e de dona- hechas a legi ima ios, que no engan el concep o de ción de la a ibución o malmen e one osa de Doña mejo a, se impu a án a su legí ima, y las hechas en Amelia a su hija Ma a.  a o de ex años, a la pa e lib e de la que el es ado hubiese podido dispone po su úl ima olun ad. Te - PRIMERO.—El mo i o único del ecu so, al ampa o mina el 819 con la siguien e egla: «En cuan o ue en del a ículo 1692.4c ) de la Ley de Enjuiciamien o Ci il ino iciosas o excedie en de la cuo a disponible, se e- de 1881, acusa in acción de los a ículos 636, 654, duci án según las eglas de los a ículos siguien es». 806, 819, 820.1 2 y 825, odos del Código Ci il, y ju is- Es a egla ha de aplica se an o a la donación en a o p udencia in e p e a i a. Su undamen ación eside de legi ima ios como de ex años, po lo que si la en comba i el modo de educción de la donación de e ec uada a los p ime os excede de su cuo a legi ima- Doña Amelia a su hija, pa iendo de que no cons i- ia, en el exceso deben se a ados como ex años, uye una mejo a po al a le el ca ác e de exp esa en o as palab as, que el mismo ha de impu a se a la como o dena el a ículo 825 del Código Ci il, ni po - pa e de lib e disposición, y es el exceso sob e és a el que, en ese sen ido, haya nada en la esc i u a de do- que se á obje o de educción. nación que aduzca la olun ad inequí oca de mejo- Po odo ello el mo i o se es ima. a , ci ando en su apoyo la sen encia de es a Sala de 18 de junio de 1982 (RJ 1982, 3432). En consecuen-  SEGUNDO.—La es imación del único mo i o del cia, concluye el mo i o, es amos an e una donación ecu so lle a consigo la casación y anulación pa cial colacionable que supe a la legí ima es ic a del dona- de la sen encia ecu ida, y a esol e la cues ión li i- a io, po lo cual y con o me al a ículo 825 el exceso giosa con a eglo a cómo ha sido plan eada (a . 1715 455 MANUEL ESPEJO LERDO DE TEJADA LECi ), con absolu o espe o al p incipio de con- g uencia. Doña Ampa o, solici aba en su demanda ecomen- cional que la donación se edujese al e cio de lib e disposición de los bienes de la donan e, su mad e, a lo que debe accede se po las azones indicadas an e- io men e, pe o no ha luga a la educción po ello, sino a la impu ación a la legí ima de la dona a ia y el exceso al e cio de lib e disposición. Todo ello con e ocación pa cial en lo incompa i- ble con es a decla ación de la sen encia de p ime a ins ancia. Sin condena en las cos as de p ime a ins ancia y apelación po la demanda econ encional, ni am- poco en las de es e ecu so. Po lo expues o, en nomb e del Rey y po la au o i- dad con e ida po el pueblo español FALLAMOS Que debe nos decla a y decla a nos HABER LU- GAR al ecu so de casación in e pues o po Doña Ampa o, ep esen ada po la P ocu ado a de los T i- bunales Doña Ma ía José Sie a Fonseca con a la sen encia dic ada en g ado de apelación po la Sec- ción Cua a de la Audiencia P o incial de Mu cia con echa 10 de ab il de 1999 (AC 1999, 1977), la cual casamos y anulamos pa cialmen e, y con e ocación pa cial de la sen encia de p ime a ins ancia dic ada po el Juzgado núm. 4 de Mu cia, de echa 11 de no iemb e de 1996, debemos es ima y es imamos en pa e la demanda econ encional ins ada po la de- mandada Doña Ampa o con a la ac o a Doña Ma a, decla ando al e ec o: U Que la donación e ec uada a la ac o a es ino i- ciosa en lo que excede de su legí ima, siendo és a, pa a las dos he manas po igual, los dos e cios de la he encia. 2 9 Que po ello, an es de su educción, debe im- pu a se el exceso sob e la legí ima a la pa e de lib e disposición de la he encia. 3" Se con i ma la sen encia e cu ida en lo no in- compa ible con las decla aciones an e io es. 4 9 No se condena en las cos as de p ime a ins an- cia y apelación po la demanda econ encional a nin- guna de las pa es, ni en las de es e ecu so. COMENTARIO SUMARIO I. PLANTEAMIENTO II. LA IMPUTACIÓN DE LAS DONACIONES HECHAS A LOS LEGITIMARIOS DESCENDIENTES III. ¿ES POSIBLE DEDUCIR DE LAS CIRCUNSTANCIAS DEL CASO UNA VOLUNTAD DE DESIGUALAR A LOS HIJOS? I. PLANTEAMIENTO El li igio, al como llega a casación, se ci cunsc ibe a soluciona un único pun o con lic i o que iene un g an calado doc inal. Habida cuen a de la decla ación como nula, po al a de p ecio, de una cesión one osa ealizada po una iuda a una de sus dos hijas que enía po obje o odos los de echos que le co espondían en la disuel a sociedad de gananciales, así como en la he encia de su ma ido allecido; y la decla ación de que el negocio anulado encub ía o o de donación in e i os, cuya alidez se debía man ene , se a aba de de e mina si es a donación se podía impu a subsidia iamen e a la mejo a, as impu a se a la legí ima de la dona a ia y al e cio lib e, co espondien es a la he encia de la donan e. Es ob io, pues, que el alo de la donación supe aba el de la legí ima de la dona a ia más el e cio lib e, po lo que la opción adicaba en: o bien educi la po ino iciosa, o bien impu a la a la mejo a, con la consiguien e educción de la legí ima de la o a hija de la donan e (no hay disc epancia, al menos en casación, sob e el pun o ela i o a los e ec os de la simulación, alidez de la donación encubie a, e c., po lo que en nues o comen a io no en a emos a e e i nos a es as cues iones). Na u almen e, como ya puede ad e i se, a lo la go de es e abajo habla emos de mejo a en el sen ido de disposición hecha po el causan e con ca go al e cio de dicho nomb e, a pesa de que algunos au o es conside an que ambién lo dispues o a a o de los descendien es e impu able al e cio lib e debe denomina se mejo a. Pa a la Sen encia de Apelación, al pa ece , no cupo ninguna duda de que esa impu ación a la mejo a e a posible, sin que la solución adop ada se a gumen a a de ningún modo con incen e. En cambio, el T ibunal Sup emo, a nues o juicio in e p e ando co ec amen e el con enido del a . 825 CC, pa a lo cual u o que oma pos u a en e las a ias in e p e aciones del mismo, es imó 456 MEJORA PRESUNTA POR DONACIÓN: SU EXCLUSIÓN DEL SISTEMA DE NUESTRO CÓDIGO que en nues o sis ema es necesa io que la olun ad del causan e de mejo a median e una dona- ción cons e de o ma cla a, sin que los excesos de impu ación de la misma puedan en ende se como mejo a («conside a que la donan e mejo ó a su hija po el hecho exclusi o de la donación no es admisible de acue do con el ci ado p ecep o, que exige no sólo olun ad de dona en el donan e sino algo más, y es la olun ad inequí oca de mejo a , aunque no se emplee la palab a mejo a. En es e caso al a po comple o cualquie mani es ación de esa úl ima olun ad»: FD 1 9 -). P ocedía, po an o, pa a la Sen encia la educción de la donación has a hace la compa ible con la comple a pe cepción de su legí ima la ga po la demandan e (la o a hija de la donan e). Hemos adelan ado ya nues o juicio posi i o sob e la in e p e ación del sis ema igen e que hace la p esen e Sen encia, pe o hemos de ad e i ambién que en nues a doc ina, a pa i de una ob a de VALLET DE Gomsow («La mejo a áci a. Hacia la ijación de un concep o y conc eción de una p ohibición», Es udios de De echo suceso io, ol. II, Mad id, 1989, pgs. 99 y ss., en lo que se e ie e especialmen e a las donaciones, id. pgs. 185 y ss.; el abajo o iginal da a de 1950, y ue publicado en 19)4), ha ido ganando adhesiones la esis de que un li igio como és e debía esol e se conside ando impu able a la mejo a la can idad de donación que no cupie a en la po ción de legí ima del dona a io y el e cio lib e. Úl imamen e ha uel o sob e es e ema Ai.m.m.Ap io (La mejo a, Mad id, 2003, pgs. 160 y ss.) siguiendo el mismo pa ece de VALLET, eco dando la pos u a de los di e en es au o es y apo ando nue os a gumen os a la polémica. Po nues a pa e, ya u imos ocasión de p onuncia nos sob e es a cues ión hace una década [La legí ima en la sucesión in es ada en el Código Ci il, Mad id, 1996, pgs. 173 y ss.; pos e io men e a nues a ob a se han sumado a es a esis: HIDALGO GARCÍA, «Algunas conside aciones sob e las mejo as áci as (Apo ación al es udio de los a s. 825 y 828 del CC)», en Es udios ju ídicos en Homenaje al P o eso Luis Díez-Picazo, IV, Mad id, 2003, pg. 5308; GARCÍA PÉREZ, La acción de educción de donaciones ino iciosas, Valencia, 2004, pgs. 95 y ss.], en el sen ido de conside a que en nues o Código es á es ablecida cla amen e la exigencia de una olun ad cla a de mejo a po pa e del causan e, cuando la mejo a se ealice po donación. Vemos, pues, con i mado nues o c i e io po el de la Sen encia que comen amos (exclusión de la mejo a p esun a po los excesos de impu ación); y, po an o se mani ies a és a en con a del de los au o es que acabamos de ci a en el pá a o an e io (ampliamen e pe misi o de la mejo a en esas ci cuns ancias). Hoy, as e lexiona sob e las nue as apo aciones doc inales, sob e el p opio supues o de la Sen encia que comen amos, y la jus i icación de su doc ina, seguimos pensando que los a gumen os sob e el sis ema igen e apo ados po LACRUZ [De echo de sucesiones, II, Ba celona, 1973, pgs. 58 y ss.; an es opina on en el mismo sen ido, en e o os FUENMAYOR, «La mejo a en el sis ema suceso io español», en Bole im da Faculdade de Di ei o de Coimb a, ol. XXII, 1946, pgs. 247 y ss.; y ambién LÓPEZ JACOISTE, La mejo a en cosa de e minada, Mad id, 1961, pgs. 106-108 y 171-172], y acep ados después po g an pa e de los au o es, siguen siendo concluyen es pa a undamen a es a solución; mien as que las ideas que se alegan en su con a no nos con encen, po compo a una abie a con adicción con lo dispues o en el Código. No obs an e ol emos sob e el mismo p oblema con idea de p o undiza en es a ma e ia y esponde a gumen adamen e a las nue as opiniones que se han emi ido sob e es a cues ión. II. LA IMPUTACIÓN DE LAS DONACIONES HECHAS A LOS LEGITIMARIOS DESCENDIEN- TES El causan e iene econocido el pode de de e mina cómo se deben impu a las libe alidades ealizadas po ac o in e i os a un descendien e que sea legi ima io; pa a el caso en que nada haya p e is o, la ley ha es ablecido una o ma subsidia ia de ealiza la impu ación de las mismas. La impu ación de es e ipo de a ibuciones a los legi ima ios es la más compleja en e las que se pueden p esen a , pues exis e la posibilidad de ealiza la impu ación a la mejo a, con lo que las opciones se di e si ican: no sólo cabe que la libe alidad sea con ca go a la legí ima o al e cio lib e. Cie amen e el a ículo 819, 1 CC señala que la donación se impu a á a la legí ima, a menos que la donación enga la conside ación de mejo a. Pa a de e mina es e ca ác e de mejo a (en el caso de las donaciones), el a ículo 825 CC cla amen e señala que no se puede conside a mejo a una donación mien as no se haya exp esado po el donan e la olun ad de mejo a . Pensamos que «La jus i icación de ese manda o se ía la sal agua dia de la legí ima de los dos e cios: la mejo a, disposición excepcional en pe juicio de al legí ima, ha de o dena se de al modo que 457 MANUEL ESPEJO LERDO DE TEJADA esul e explíci a, y no simplemen e implíci a, la in ención del causan e de desiguala a los legi ima- dos» [así LACRUZ (De echo de sucesiones, II, ci ., pg. 58); puede e se ambién, en sen ido coinciden e con es e ca ác e excepcional de la mejo a, la opinión de CÁRDENAS ci ada más abajo; la azón de es e ca ác e excepcional adica en que la mejo a «pa icipa a un iempo del égimen ju ídico de la sucesión o zosa y de la sucesión olun a ia. De la p ime a, en cuan o es una pa e de la legí ima de los descendien es; de la segunda, en cuan o iene o denada po la olun ad del causan e»: así FUENMAYOR, «La mejo a en el sis ema suceso io español», ci ., pgs. 247-248; siendo es o lo que explica «que la mejo a deba cons i ui se en o ma exp esa»: op. ci ., pg. 265]. En cambio, es pe ec amen e conocido que el mismo Código admi e un c i e io di e en e en el supues o de que, en luga de donaciones, lo que hayan ecibido los hijos sean bene icios es amen a ios. En es e caso el úl imo inciso del a ículo 828 p e é la posibilidad de conside a los mejo as en lo que excedan del e cio lib e. «La dis inción en e la obligación de decla a exp esa- men e la mejo a del a . 825 y la impu ación esidual en ella del a . 828 iene undamen o cla o. Si se admi ie an las mejo as áci as en las libe alidades in e i os, la de e minación de lo impu able a la mejo a endía luga , en 1 - elación a ales libe alidades, en el momen o de allece el causan e, de modo que en ese ins an e, sin conside ación a la olun ad del donan e de desiguala o no cuando hizo la donación, nace ían mejo as in olun a ias en pe juicio de los es an es legi ima ios, e incluso en a o de e ce os dona a ios que se halla ían a sal o de la acción de educción» (así LÁCRI  De echo de sucesiones, II, ci ., pg. 62). Pa a VALLET y ALBALADF,10 (en e o os au o es), en cambio, el úl imo inciso del a ículo 828 CC ambién au o iza ía la posibilidad de que exis a una mejo a áci a po ía de donación, en el sen ido de que no es necesa ia la olun ad exp esa del causan e pa a que la a ibución es amen a- ia se impu e a la mejo a en lo que exceda de la pa e lib e. P ima ía, pues, el man enimien o de la donación, sob e la exigencia de que la misma se impu a a exp esamen e a la mejo a po el causan e. Recien emen e, con buen c i e io, se ha econocido que es a hipó esis debe ía cali ica se más como mejo a p esun a que como áci a (En conc e o, po ALBALADuo, La mejo a, ci ., pgs. 175- 176) , po que, en es e caso no exis e decla ación alguna del donan e en el sen ido de que la donación se deba epu a mejo a (cie amen e la e minología de mejo a p esun a pa a es e caso ya es á ambién apun ada po CÁRDENAS hace más de siglo y medio en un ex o que ci a emos luego). Es deci , la impu ación de la donación cuando el causan e nada haya exp esado sob e ello, se ealiza á habi ualmen e a la legí ima, y después al e cio lib e. Has a aquí oda la doc ina es á po lo gene al de acue do. A pa i de es e momen o hay dos opiniones di e en es, pa a el caso en que la donación oda ía desbo de ambas po ciones. Pa a algunos au o es es posible la impu ación de ese exceso a la mejo a [VALLF: y ALBALADFjo; « :Se conside a án como ales mejo as los excesos de alo que sob e la legí ima ep esen a e cualquie donación no malmen e colacionable?»: es p e- gun a que se hace VALLET DE GMTIS010, «La mejo a áci a. Hacia la ijación de un concep o y conc e- ción de una p ohibición», ci ., pg. 218 y que esponde posi i amen e en su es udio; asimismo puede e se esa opinión en sus Comen a ios al Código Ci il y Compilaciones Fo ales, di igidos po ALBALADFJo, XI, Mad id, 1982, pgs. 341 y ss.]; pa a o os, en e los que nos encon amos, la donación debe educi se en ese exceso. Es e úl imo es ambién el pa ece de la Sen encia que comen amos. La doc ina con a ia a nues a opinión (VALLET DE Go isow, «La mejo a áci a. Hacia la ija- ción de un concep o y conc eción de una p ohibición», ci . pgs. 185 y ss.) ha enido que ealiza un in enso es ue zo de in e p e ación del Código; pe o, a pesa de lo es o zado de la emp esa acome ida, los esul ados a los que se llega no log an explica sa is ac o iamen e po qué es necesa- io apa a se del cla o sen ido de la egulación de nues o Código, aunque hay que econoce que la in es igación ealizada ha o ecido al e na i as acep ables a lo que ue la in e p e ación co ien e has a en onces en algunos aspec os (no en és e) ela i os al égimen de las mejo as. En suma, la conclusión de VALLET y ALBALADFio de que las donaciones cons i uyen un campo de acción abie o a las mejo as áci as, no pa ece acep able con la ampli ud con que ellos la en ienden. El a ículo 825 se p onuncia delibe adamen e en unos é minos que hacen muy di ícil que se pueda busca la analogía con el úl imo inciso del a ículo 828 que se e ie e a los legados. Es deci , es a in e p e ación que echazamos encuen a un obs áculo insal able en el hecho de que, de se acep ada, se debe conclui que en el a . 825 CC o bien al a algo (esa úl ima p e isión del a . 828) o bien sob a algo (la exigencia de que la mejo a sea exp esa). No c eemos que sea 458 MEJORA PRESUNTA POR DONACIÓN: SU EXCLUSIÓN DEL SISTEMA DE NUESTRO CÓDIGO posible la analogía en e los a s. 825 y 828 CC cuando pa a las donaciones exis e no ma exp esa en la que se exige una olun ad e minan e de mejo a (a . 825), mien as que en los legados esa de e minación olun a ia se elaja de o ma excepcional [pa a FLENMA OR, «La mejo a en el sis ema suceso io español», en Bole i n da Faculdade de Di ec o de Coimb a, ol. XXII, 1946, pgs. 265-266, la cues ión e a cla a, y pensamos que cabe poca discusión a su conclusión: la mejo a debe cons i ui se en o ma exp esa, «es és e un p incipio gene al, den o del Código Ci il, que sólo cuen a con cie as excepciones en ma e ia de mejo as hechas en es amen o», como se ía el caso del a . 828 CC «que con iene a un iempo el p incipio gene al sob e el pun o que nos in e esa y la excepción al mismo>]. Las azones de la di e encia pueden es a en el hecho de que la donación de suyo no hace elación a la sucesión, de la que suele dis a empo almen e, po lo que el causan e no iene no malmen e en conside ación el e ec o de la donación en el conjun o de su he encia, mien as que el legado sí hace elación a la sucesión. En ealidad, el sen ido del cambio p opues o en nues a Codi icación espec o de lo dispues o po el De echo cas ellano en la Ley 26 de To o nos pa ece de una g an ni idez: eque i que la mejo a po donación sea exp esa (es deci , que no deje ninguna duda de que el causan e que ía desiguala a sus hijos; o sea, «que el donan e mani ies e su olun ad, no simplemen e de desiguala al hijo dona a io, sino de desiguala a los descendien es en la dis ibución de sus p e ensiones legi ima ias: de a ibui la donación al mejo ado con ca go p ecisamen e al e cio de mejo a, con la consiguien e educción de la legí ima de los es an es descendien es»: así LACRUZ, De echo de sucesiones, II, ci ., pg. 59). En e ec o, la Ley 26 de To o ue en endida en el sen ido de que «si el pad e o mad e, po cualquie a úl ima olun ad, o po algún con a o en e i os, hicie en donación a alguno de sus hijos o descendien es, se en ienda que lo mejo an en el e cio y quin o de sus bienes, aunque no lo digan» [así LLAMAS y MOLINA, Comen a io c í ico, ju ídico, li e al a las ochen a y es Leyes de To o, I, Mad id, 1875, pg. 460: el eno li e al de la Ley es és e: «Si el pad e o la mad e, en es amen o o en o a cualquie a úl ima olun ad, o po o o algun con a o en e i os, hicie en alguna donación a alguno de sus hijos, o descendien es, aunque no digan que lo mejo an en el e cio o en el quin o, en iéndase que le mejo an en el e cio e quin o de sus bienes, e que la al donación se cuen e en el dicho e cio e quin o de sus bienes en que lo cupie e, pa a que a él ni a o o no pueda mejo a mas de lo que mas ue e el alo del dicho e cio e quin o, e si de mayo alo ue e, mandamos que ala as a en la can idad del dicho e cio e quin o e legí ima de lo que debían habe de los bienes de su pad e e mad e e abuelos e no en mas»]. F en e a es e sis ema, el P oyec o de 1851 en endió que el égimen debía di e si ica se según se a a a de disposiciones in e i os o mo is causa ealizadas a los hijos. Pa a las segundas podía segui igen e el c i e io adicional (a . 659: «Lo dejado en es amen o se epu a mejo a, aun cuando el es ado no lo haya exp esado»), mien as que pa a las p ime as el c i e io ue abando- na el sis ema au ino (a . 657: «Ninguna donación, sea simple o po causa one osa, en a o de hijos o descendien es que sean he ede os o zosos, se epu a mejo a, si el donado no ha decla ado o malmen e su olun ad de mejo a ...»). Nos pa ecen inequí ocas las palab as de GARCÍA GOYENA (En Conco dancias, mo i os y comen a ios del Código ci il español, eimp esión de la edición de Mad id de 1852, Za agoza, 1974, a . 657, pg. 355): «Es e a ículo da en ie a con la Ley 26 y o as de To o, y simpli ica g andemen e la ma e ia de las mejo as. La legí ima es una deuda na u al; así lo dado po el pad e deudo debe conside a se como una especie de an icipación o pago a cuen a de aquélla; en es o a nadie se pe judica; en epu a la mejo a se pe judica a los o os hijos; con a la jus icia y na u alidad de es as conside acio- nes sólo puede p e alece la olun ad exp esa del donado » (a pesa de lo cual, pa a ALBALADEJo, La mejo a, ci ., pgs. 181 y ss., es as palab as con i man su p opia opinión: pe o no nos con encen sus a gumen os, pues lle an a nega sus ancia no ma i a a la exigencia de que la mejo a po donación sea exp esa con a el eno li e al del p ecep o). También explicó GARCÍA GOYENA que en el a . 659 «mili a la p esunción con a ia que en el de donación» (Conco dancias, mo i os y comen a- ios del Código ci il español, ci ., a . 659, pg. 356). Po si no ue a cla a en esa di ección la simple li e alidad de los p ecep os y la opinión de su más au o izado comen a is a, enemos o o es imonio inequí oco en el mismo sen ido de un au o que iba a in lui g andemen e en la de ini i a Codi icación. Se a a de CÁRDENAS, quien al comen a esos p ecep os del P oyec o de 1851, decla a: «así co no opinamos po que se amplíe la libe ad del 459 MANUEL ESPEJO LERDO DE TEJADA pad e en cuan o a mejo a a sus hijas, c eemos de la mayo impo ancia es ingi la en cuan o a las mejo as áci as hechas ue a de es amen o. La disposición de la ley pa a que se epu en mejo as de e cio y quin o las donaciones simples que haga el pad e a cualquie a de sus descendien es sin exp esa que quie e mejo a los, iene g a es incon enien es (ley 26 de To o). La mejo a es una excepción de la egla gene al que ija la legí ima de los hijos, en cuyo concep o no debe nunca p esumi se sino p oba se. An es de supone que un pad e ha que ido desiguala la o una de sus hijos, pe judicando a la mayo pa e de ellos en bene icio de uno solo, es p eciso ene un es imo- nio au én ico de su olun ad. ¿Cuán os pad es ha án donaciones a algunos de sus hijos c eyendo que no pe judican en ello la legí ima de los o os? ¿Cuán os hijos se en iquece án así a cos a de sus he manos con a la men e e in enciones de su pad e? Po eso los au o es del p oyec o, e o- cando en pa e la ley 26 de To o, no quie en que haya mejo a po con a o en e i os, sino cuando el pad e haya mani es ado e minan emen e su olun ad de mejo a , y solo espe a las donaciones de cualquie especie que sean en an o que no disminuyen la legí ima [nos pa ece ob io que la " e ocación pa cial" de la Ley 26 de To o obedece a que se man enía en el p oyec o el c i e io de la misma en cuan o a las disposiciones es amen a ias]. Lo p ime o es saca és a ín eg a; si no salie e, se educi án o deja án sin e ec o an es que odo las disposiciones es amen a- ias, no siendo es o bas an e, se educi án las donaciones (a s. 6.'57 y 619). De modo (1lIC así como hoy la donación en e Vi os hecha al descendien e ha de impma se p ime o a mejo a de e cio quin o y después a legí ima, según el sis ema del p o ec o, es as donaciones se man end án en an o que quepan en la pa e de que el pad e podía dispone lib emen e, o en e ec o dispuso en es amen o, y no se espe a án en cuan o excedan de es a cuan ía» (así en «De los icios y de ec os más no ables de la legislación ci il de España, y de las e o mas que pa a subsana las se p oponen en el P oyec o de Código Ci il», en El De echo Mode no, XI, 1851, pgs. 259-260 y ss.). La opinión nos pa ece an concluyen e que huelga el comen a io de sus conc e os é minos, pues pa ecen palab as esc i as de p opósi o pa a eba i los a gumen os que hoy esg imen VALLET y ALBAIADEJO. La e olución pos e io lle ó, incluso, a limi a oda ía más la posibilidad de la mejo a áci a, o, mejo , p esun a, pues el c i e io de ini i o del Código en cuan o a las disposiciones es amen a ias inalmen e queda ijado en el ac ual a . 828 CC, con su idea de la impu ación me amen e esidual a la mejo a; c i e io que, en cambio, no se e lejó en el a . 825. El Código Ci il, pues, ahonda más que sus p eceden es en la necesidad de que la olun ad de mejo a sea exp esa. Se alega, en auxilio de la opinión a o able a la mejo a áci a po donación, la imposibilidad de educi una donación que no se ía ino iciosa si se impu a al e cio de mejo a (c . el eno li e al del a ículo 636 CC; in ocado, po ejemplo, po ALBAI ADFJO , La mejo a, ci ., pgs. 172-173). Tampoco c eemos que es e a gumen o sea con incen e, ya que pa a que la donación se deba impu a a la mejo a se han de ene en cuen a las disposiciones del Código ela i as a la misma que en es e pun o exige mani es ación exp esa del causan e. Es deci , es e a gumen o e mina con undiendo lo que el causan e iene pe mi ido hace (mejo a , exp esándolo así), con lo que e ec i amen e ha hecho (dona , sin exp esa que quie e mejo a , lo que pa a el Código no ale como mejo a, pues és a equie e un modo conc e o de ex e io ización de esa olun ad que no se es ima implíci a en la olun ad de dona ). Cie amen e que el causan e podía habe es imado que la donación se hacía como mejo a, pe o si en ealidad no decla ó que ésa e a su olun ad, debe en ende se que no quie e mejo a y, po an o, la donación no puede se i pa a desiguala a los hijos. En suma, la mejo a «no es un e ugio en e a la ino iciosidad de las donaciones»; y, mien as que el a ículo 636 «es ablece el quan um posible de la donación, no así el cómo: el donan e puede da an o cuan o podía asigna po es amen o, pe o no del mismo modo: si quie e educi la legí ima de los es an es descendien es, hab á de hace lo de mane a exp esa» (ambas ci as co es- ponden a LAcRuz, De echo de sucesiones, II, ci ., pg. 60 y no a 14). En conclusión: po supues o no es necesa io, como des acó con acie o VALLET, que pa a que haya mejo a, el causan e deba emplea exp esamen e el é mino mejo a al ealiza la donación, si cons a cla amen e de o o modo la olun ad de desiguala a los descendien es; en ese sen ido sí se puede habla de mejo as áci as a a és de las donaciones. Sin emba go, no debe in e p e a se que la excepción es ablecida en el úl imo inciso del a ículo 828 pueda ex ende se a las donaciones, po que ello supond ía elimina la necesidad de que la mejo a po ac o in e i os sea o denada po la exp esa olun ad del causan e. 460 MEJORA PRESUNTA POR DONACIÓN: SU EXCLUSIÓN DEL SISTEMA DE NUESTRO CÓDIGO III. ¿ES POSIBLE DEDUCIR DE LAS CIRCUNSTANCIAS DEL CASO UNA VOLUNTAD DE DESIGUALAR A LOS HIJOS? En el caso conc e o que abo da la Sen encia, la única duda que oda ía pod ía plan ea se no es de de echo (es e pun o se encuen a bien esuel o median e la co ec a in e p e ación del a . 825 CC), sino de hecho. Es deci , el d hium adica ía en de e mina si exis ía o no una olun ad cla a e inequí oca del causan e en el sen ido de desiguala a sus dos hijas [No se ol ide que la esencia del ca ác e ípico de la mejo a «es á o mada po una elación de compa ación... en cuan o que implica una en aja del mejo ado espec o de los o os legi ima ios o descendien es»: así Lóp z JAcoism, La mejo a en cosa de e minada, ci ., pg. 79]. La base de la duda pod ía busca se en el hecho de que la disposición del causan e a a o de uno de sus dos legi ima ios se había ealizado de o ma simulada, encub iéndola a a és de una disposición one osa que en ealidad no exis ía. Los esul ados de que el plan azado po la causan e de la he encia hubie a enido éxi o pod ían habe sido equi alen es, o incluso más in ensos, que una decla ación exp esa de mejo a po pa e de la misma. ;Se debe epu a como decla ación de mejo a una olun ad así mani es ada? La cues ión es dudosa, N, plan eada (11 los é minos an e io es, casi esul a con incen e deci que en el caso exis ía una mejo a aci a. El supues o, en lo que conocemos, no se lo había plan eado ningún au o an e io men e. Cie amen e se iene en endiendo, en ma e ia p óxima, aunque es a esis ampoco ca ezca de oposición, que si el es ado exp esamen e deshe eda en su es amen o a alguno de sus legi ima ios, sin que la deshe edación sea jus a, ello signi ica que los demás descendien es quedan mejo ados, pues o que áci amen e así se de i a de la olun ad del causan e (se puede e , en es e sen ido, con o as e e encias a VALLET DE GOYFIS01,0, «La mejo a áci a. Hacia la ijación de un concep o y conc eción de una p ohibición», ci . pgs. 171 y ss.). Es a opinión, de se acep ada, pod ía conduci - nos a la solución en el mismo sen ido del p oblema que enemos plan eado. Queda ía cla o, pues, que el u u o causan e al ealiza la donación no es que quisie a simplemen e mejo a , sino que ni siquie a que ía que los bienes a ibuidos a uno de sus dos legi ima ios se compu a an en la base de cálculo de la legí ima. Esa olun ad es posible en ende la como que suponía que e desiguala a sus legi ima ios. Aho a bien, pod ía sos ene se en sen ido con a io y con mucha más segu idad, que la analo- gía no se debe busca en las disposiciones es amen a ias, pues apa e de que en la deshe edación exis e una olun ad exp esa, además, ya hemos llegado a la conclusión de que el égimen de las disposiciones es amen a ias es di e so al de las donaciones en lo que se e ie e a su alo como mejo a. Po o a pa e, la simple demos ación de que la comp a en a simulada encub ía una donación no p ueba nada en elación con la p e igu ación que se había hecho el donan e sob e los e ec os de dicha donación en su sucesión. Pueden segui aliendo en es e supues o las explica- ciones de LAcRuz (De echo de sucesiones, II, ci ., pg. 59): «El me o hecho de no cabe la donación en la pa e disponible el día de la mue e, ampoco es un indicio segu o de la olun ad de mejo a : puede ocu i que el ascendien e igno ase es o al iempo de dona , c eyendo se su o una supe- io , o in e io el alo de lo donado; o que enga a peo o una; o que espe e ob ene ul e io - men e bienes con que compensa a los es an es legi ima ios, e c.». Es deci , que no necesa ia- men e la donación encubie a se jus i ica, en la men e del donan e, en un deseo de desiguala a sus hijos, pues las azones po las que se ha ecu ido a la simulación pueden se muy di e sas; la p opia exis encia de simulación muchas eces las encub e; y, en es e caso, no pa ece que haya exis ido ningún ipo de ac i idad p oba o ia de una hipo é ica olun ad de mejo a . Po odos es os mo i os, puede es ima se absolu amen e co ec a la solución de la Sen encia comen ada al aplica la exigencia del a ículo 825 CC de que la mejo a po donación debe eali- za se exp esamen e, exigencia que no hab ía quedado sa is echa en el caso li igioso). P ocedía, pues, la educción de la donación en los é minos en que se acue da po la Sen encia de casación. 461