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Barnaby Conrad. Una pasión española, de Salvador Gutiérrez Solís; Sevilla: Fundación José Manuel Lara, 2007 [Reseña]

Martínez Shaw, Carlos

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Revista de Estudios Taurinos N.º 24, Sevilla, 2008, págs. 341-343 Fig. n.º 16.- Gutiérrez Solís, Salvador (2007): Barnaby Conrad. Una pasión española, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 220 páginas. Haciéndola coincidir con la nueva traducción de la obra fundamental de Barnaby Conrad, la Fundación Lara ha dispuesto la publicación de la biografía que al escritor y aficionado a los toros estadounidense ha dedicado el también escritor Salvador Gutiérrez Solís, quien ha contado para su empeño, junto a su sobresaliente esfuerzo de documentación, con la inapreciable colaboración del propio protagonista, que a sus bien llevados ochenta y cinco años vive una apacible existencia en la californiana playa de Carpintería, según explica en el prólogo redactado expresamente para la ocasión. Carlos Martínez Shaw 342 Una existencia sosegada que contrasta abruptamente con la que caracterizó sus años de mocedad y madurez, muy vinculados al mundo de los toros, a través de sus primeras experiencias en los cosos mexicanos, de su estancia en España entre 1943 y 1945, de su aventura limeña y de sus frecuentes regresos a las tierras hispanas, donde siempre se sintió como en su casa. Y también con otras etapas igualmente agitadas, debido a las vacilaciones en la búsqueda de su propio camino, dividido entre la posibilidad de continuar su carrera diplomática, su deseo de dedicarse profesionalmente al toreo, el atractivo de convertir en materia literaria sus vivencias españolas o su necesidad de encontrar una vía más segura para su supervivencia material, que le lleva a convertirse en secretario de Sinclair Lewis (el inolvidable autor de Babbitt), en pintor de retratos y de cuadros de tema taurino y en gerente y propietario sucesivo en San Francisco del efímero Café Goya y de la más duradera Taberna Matador (nombre tomado naturalmente de su novela del mismo título), local decorado con motivos del mundo de los toros y lugar de cita de escritores y actores cinematográficos de fama. Lo que aquí más nos interesa, y también a su biógrafo, es esa «pasión española» que nunca abandonó a Barnaby Conrad, desde que, cumpliendo con sus obligaciones consulares en Sevilla y en Málaga, viviendo a la vez alegre e intensamente su época de inquilino del pabellón estadounidense de la Feria Iberoamericana de Sevilla y de Villa Inocencia en El Limonar de Málaga, se enamora de la cultura hispana, más concretamente del modo de vida andaluz, que para él significaba sobre todo el tratar con mujeres hermosas, el tomar vino y tapas, el asistir a sesiones de cante y baile flamenco y, sobre todo, el sumergirse en cuerpo y alma en el mundo de los toros y de los toreros, de los cafés y las tertulias, de las tientas y de las corridas, naturalmente como espectador pero también como «aficionado práctico», aunque nunca llegara a hacer realidad su sueño de convertir la fiesta en su auténtica profesión. Recensiones de libros 343 El Barnaby Conrad de Salvador Gutiérrez Solís destaca por su versatilidad, por el rico anecdotario cosechado a lo largo de muchos años y de muchos empeños y por el variado muestrario de sus ocupaciones y de sus relaciones personales, que incluyen a numerosos nombres conocidos de la vida artística estadounidense, y particularmente hollywoodense, de los años cincuenta y primeros sesenta. Sin embargo, sobresale ante todo por su vinculación con el mundo taurino, particularmente español, pero también mexicano y peruano, en sus múltiples facetas. Conrad Barnaby toreó como aficionado, figuró en un cartel con el nombre de Niño de California, sufrió una grave cogida en El Escorial, se codeó con muchos ganaderos, empresarios, críticos taurinos y, obviamente, toreros (con una mención especial a su trato con Juan Belmonte), dibujó y pintó escenas taurinas, escribió una famosa novela que tiene a Manolete como fuente de inspiración (Matador), intentó llevar su obra literaria al cine y contribuyó a difundir la fiesta en los medios estadounidenses a través de numerosas obras de divulgación. Personaje atractivo, fuente de información para un determinado momento de la historia de la tauromaquia, enamorado de España en general y de Sevilla en particular, su biografía, que permite a su autor acercarse también al entorno de la fiesta en México, en Perú y, sobre todo, en España, reconstruye no sólo una vida y un entusiasmo individual, sino también todo un mundo, todo un pasado reciente que la conmemoración del 60 aniversario de la muerte de Manolete nos está trayendo a la memoria. En este sentido, Salvador Gutiérrez Solís, contando con los recuerdos del propio Barnaby Conrad, logra una sabia recreación del contexto, al mismo tiempo que su gran poder de evocación hace muy animadas y sugestivas las páginas de un libro escrito sin duda en un momento oportuno. Carlos Martínez Shaw Fundación de Estudios Taurinos